Encuentro de Convivencia-Estudio

(7 de mayo de 2005)

 

 

 

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BIENVENIDA

Equipo 1: Análisis de la coyuntura de la sociedad española (sus problemas y retos)

Equipo 2: Posicionamiento de  cristianos de base ante algunos desafíos de la actualidad

 Equipo 3: ¿Qué vías de salida tenemos?

 Mensaje final

 CATÓLICAS Y CATÓLICOS EUROPEOS REAFIRMAN SU COMPROMISO POR LA JUSTICIA SOCIAL DENTRO DE LA IGLESIA Y EN LA SOCIEDAD (Mensaje Final de la XVI Asamblea de a Red Europea del 5 al 8 de mayo de 2.005)

 

 

 

 

 



Encuentro de Convivencia-Estudio

BIENVENIDA 

(7 de mayo de 2005)

           

            Buenos días, Bom día, Bonjour, Good Morning.

            En nombre de la organización de este Encuentro quiero daros a todas y a todos una cordial bienvenida. Celebramos esta jornada de estudio en el marco  de la XV Asamblea de la Red Europea de la Iglesia por la Libertad que está teniendo lugar en estos días en el “Hotel Escuela” de la Carretera de Colmenar Viejo en Madrid. Una Red  en la que están integradas Iglesia de Base de Madrid,  Corriente Somos Iglesia y Col.lectiu de Dones en l’Esglesia. En su nombre, pues, sed bienvenidos/as y sentíos en propia casa tanto quienes pertenecéis a dicha Red como quienes, sin serlo, habéis tenido que hacer el esfuerzo de viajar hoy hasta Madrid. Gracias por estar con nosotros y que el Espíritu de Jesús os colme de alegría.

           

            Permitidme, como apertura de esta jornada, estas tres consideraciones:

           

            La primera se refiere al sujeto o motivo de estudio de este encuentro. Nos han parecido muy interesantes los cuatro talleres que la Red Europea acaba de desarrollar en su XV asamblea. Tanto el tema de género, como el diálogo interreligioso, la pederastia o el congreso europeo sobre los Derechos Humanos en la Iglesia son temas de rabiosa actualidad. En dos de ellos (derechos humanos en la iglesia y discriminación de la mujer) llevamos nosotros trabajando desde  hace ya mucho tiempo; los otros dos son de más reciente actualidad. Desde ahora,  queremos deciros (a la RE me refiero) que vamos a reflexionar con muchísimo interés las conclusiones a las que hayáis llegado en vuestra asamblea. Pero queremos deciros que hay ocasiones en la vida en que los problemas domésticos nos impiden ocuparnos de los más globales. Y en nuestro país, estos últimos años han sido particularmente intensos. Desde la invasión de Irak y los atentados del 11M la sociedad española ha estado envuelta  en una especie de guerra dialéctica o cruce de opiniones antagónicas que nos han ayudado poco a clarificar las cosas.  En este juego político, no siempre  limpio, han participado también nuestras iglesias. (Hoy mismo destaca la prensa la nota de la Conferencia Episcopal sobre “la objeción de conciencia” ante la ley entre “personas del mismo sexo” -actualmente sujeta a debate en el Senado-  y  califica de “radicalmente injusta, que corrompe la institución del matrimonio”). Como cristianos críticos, de base, necesitábamos aclararnos.  Y esta ha sido la razón por la que hemos elegido este tema de estudio  para la jornada de hoy.

           

            La segunda consideración se refiere a la metodología que hemos adoptado. Hemos creído que un sujeto como éste,  en el que la sensibilidad cristiana se está enfrentando a diario a los grandes desafíos de una sociedad en cambio,  no podíamos confiarlo únicamente al campo teórico de los especialistas. De lo que nos está pasando todas y todos llevamos alguna información y tenemos algunas propuestas que hacer. Por eso, experiencia y reflexión quisimos que fueran, desde el primer momento, las dos fuentes o pilares de nuestro trabajo. Metodológicamente, respetando el tiempo de las cosas,  lo hemos programado en tres fases. La primera finalizó justamente con la elaboración, por  porte de tres equipos mixtos,  de los borradores de estudio que tenéis en carpeta. La segunda fase la iniciamos ahora mismo,  en esta asamblea,  con la presentación de cada uno de los documentos y el debate consiguiente para enriquecerlos. –Y aquí es justo agradecer la eficaz tarea que, con  ilusión y el esfuerzo,  han realizado los tres equipos-. Todos/as estamos ahora invitados a participar en el debate hasta ajustar bien el texto a la realidad que queremos expresar. De todo se irá tomando puntualmente nota. Finalmente, antes de la publicación del texto, queremos enviarlo a las comunidades  tal y como hoy lo dejemos para que, en un tiempo no más allá del  31 de mayo, puedan matizarlo y asumirlo. Lo que quiere ser de todos y todas es preciso que pase por todas las manos. 

           

            La tercera consideración  es para invitaros a recuperar la libertad evangélica para hablar y mantener el humor. Soltemos la lengua,  que nadie nos va a condenar. Si ni siquiera pudieron condenar  a Santiago, el hermano de Jesús, por decir burradas tales como que “la religión verdadera y agradable a Dios consiste en atender a las viudas, huérfanos y indefensos”, menos van a poder condenarnos a nosotros. Os invitamos, pues, a hablar con libertad con libertad y sin rencor. También a respetar los horarios, y a aprovechar al máximo esta convivencia (no os perdáis la celebración y la fiesta) que puede ser un verdadero kairós. Por encima de todo, no perdáis el  humor. ¡Muchas gracias y Buen trabajo!


 

Equipo 1: Análisis de la coyuntura de la sociedad española (sus problemas y retos)

 

Cristina Plaza

Ángel Villagrá

Manuel G. Guerra

Carmen del Río

Juan José Sánchez

Enrique de Castro

José Manuel Vidal

Concha López

César Rollán

Lutgarda Reig

Begoña Lucas

Evaristo Villar

Carlos F. Ordóñez

Carlos Pereda (coord.)

 

         La modernización acelerada de la sociedad española en los últimos 50 años no sólo ha supuesto importantes cambios materiales (urbanización, industrialización y desarrollo de la producción y el consumo) y políticos (constitución democrática de 1978, entrada en la Comunidad Europea en 1986, paulatina incardinación como país “central” en las relaciones con la periferia del sistema mundial…) sino también la expansión de un sistema de valores y un estilo de vida supeditados a la lógica del mercado capitalista. Vale lo que se vende, incluidas las personas, y la existencia en general se ha convertido en un gran mercado de compra-venta en orden a extraer beneficios.

 

         El fundamentalismo de la religión del mercado ha conseguido imponer la ideología del individualismo, la competitividad, la desigualdad y la sumisión, de tal forma que, junto a los mayores niveles de desarrollo económico conocidos en España, coexisten la pobreza, la exclusión y la falta de futuro para generaciones enteras de niños y jóvenes, ante la insensibilidad o el adormecimiento de conciencias de la mayoría de nuestra sociedad.

 

         La Encuesta Financiera, aplicada por el Banco de España en 2004, ha permitido conocer con precisión la extraordinaria desigualdad de la distribución de la riqueza en España: el 10% de familias más ricas acumula 16 veces más patrimonio que el 50% de las familias con menos renta.

 

         Prevalecen las relaciones sociales basadas en planteamientos particulares, comunitaristas o excluyentes (corporativos, partidistas, nacionalistas, tribales…), en detrimento del respeto y reconocimiento de los derechos humanos y sociales de todas las personas.

 

         Se ha dado paso a una democracia muy devaluada, con una crisis profunda de la conciencia de ciudadanía. Los políticos profesionales han perdido el respeto a la verdad y utilizan habitualmente las artes del engaño, la manipulación informativa y las corruptelas para llegar o mantenerse en el poder.

 

         Los medios de comunicación social marcan la agenda política y social: lo que no sale en los grandes medios no existe. Tas la apariencia de libertad de expresión, que lava la cara a un sistema injusto, existe un muro de cristal para la mayoría, que no puede acceder a dichos medios. La estrategia informativa está dirigida por grandes corporaciones empresariales y financieras que tratan de convertir el producto en una mercancía, dando lugar a un periodismo trivializado, espectacular y que fomenta artificialmente la dualidad exagerando las diferencias y excluyendo a terceros (Iglesia/Estado, Partido Socialista / Partido Popular, derbis deportivos, etc.).

 

         La publicidad refuerza las pautas y valores dominantes canalizando las aspiraciones y deseos más profundos de las personas hacia el consumo de marcas y mercancías. Por ejemplo, un anuncio que aparece estos días en televisión reconoce con descaro la falta de libertad de la gente en la sociedad actual para ofrecer enseguida la conducción de un automóvil como signo de libertad: “La gente es menos libre de lo que cree. Estás atado al trabajo, tienes que pagar el piso y vestir y pensar como te dice tu empresa… La libertad no es fácil. Va a ser duro. Con el Opel-Golf ¡puedes intentarlo!”.

 

         Mientras la escuela pública experimenta un notable deterioro en el rendimiento académico y se adapta con dificultad a la realidad multicultural de la inmigración, la escuela privada es cada vez más elitista.

 

         Las políticas neoliberales que prevalecen tanto en el gobierno español como en la Unión Europea y en los organismos internacionales favorecen la privatización de los servicios públicos y dan paso a una creciente dualización en función de la capacidad adquisitiva de las familias. Precisamente los altos cargos del gobierno, responsables de los servicios públicos, se encuentran entre los principales usuarios de prestaciones privadas, cuanto más elitistas mejor. Es como tener “obispos ateos”, personas que no creen en la función que realizan.

 

         La actual coyuntura española tiene efectos más negativos en algunos sectores de población, entre ellos los jóvenes, las mujeres, los niños y los inmigrantes procedentes del Tercer Mundo:

 

       Las generaciones jóvenes tienen ante sí un panorama difícil debido a la precariedad de los empleos y el encarecimiento de la vivienda. Para conseguir autonomía no tienen más remedio que disciplinarse en el trabajo, sin mostrar disconformidad, e hipotecarse por muchos años para pagar la vivienda (en la Comunidad de Madrid hay que dedicar el 51% de la renta familiar para pagar un préstamo hipotecario de tipo medio).

       Las mujeres, al acceder a un empleo remunerado, encuentran muchas dificultades para conciliar la vida familiar y laboral por lo que posponen o renuncian a veces a la maternidad. En las empresas prima el criterio de eficiencia y los compañeros varones siguen adoptando actitudes machistas dentro del hogar, por lo que las mujeres se sobrecargan de trabajo y con frecuencia terminan estresadas y padeciendo otros trastornos físicos y psíquicos.

       Los niños pertenecientes a sectores sociales empobrecidos son los más perjudicados en la actual situación debido a su fragilidad e imposibilidad de defenderse. En lugar de favorecer unas condiciones laborales y educativas que refuercen las instituciones básicas de la familia y la escuela (padre-madre, maestros), se amplían las instituciones de control de las familias y de tutela y represión de los niños (incluidas diversas formas de tortura y malos tratos, amparadas por la legislación actual sobre “menores”).

       La mayoría de los inmigrantes procedentes de países periféricos se ven forzados a pasar una primera etapa de irregularidad administrativa, lo que les obliga a trabajar en la economía sumergida y les impide defenderse jurídicamente ante los abusos y discriminaciones de que son objeto. En 2004 más de la mitad de los extranjeros residía en España sin documentación.

 

         El cuadro descrito hasta aquí no impide reconocer que en la historia de España existe también una tradición de resistencia y luchas por la justicia que se remonta a siglos pasados y que pervive actualmente. Desde mediados del siglo XIX los historiadores recogen la confrontación entre las dos Españas, una conservadora-burguesa, a la que se alió la jerarquía católica, y otra socialista-republicana, que desencadenó la guerra civil de 1936-39 y la posterior dictadura franquista, de 40 años de duración.

 

         La oposición al franquismo, en la que tuvieron un lugar relevante algunos movimientos de acción católica y los sectores eclesiales influidos por el Concilio Vaticano II, logró poner fin a la dictadura de Franco, dando paso a los pactos de la transición que instauraron una monarquía parlamentaria de corte democrático pero manteniendo la economía de mercado capitalista que estaba vigente en los vecinos países de Europa. En sus líneas básicas este consenso de la transición fue asumido tanto por los partidos parlamentarios de izquierda como por los dos sindicatos mayoritarios.

 

         Desde entonces España ha vivido dos etapas: una primera de signo progresista, que supuso una relativa consolidación del Estado de bienestar y de la sociedad de consumo, y otra de orientación neoliberal, en la que se ha precarizado una parte importante del empleo, han aumentado las desigualdades sociales  y las políticas privatizadoras, represivas y de control social prevalecen sobre las políticas sociales, preventivas y de promoción de los derechos sociales y ciudadanos.

 

         Tanto los llamados nuevos movimientos sociales, surgidos en los años 70, como el movimiento antiglobalización, de finales del siglo XX, han estado presentes en la mayoría de las ciudades y pueblos de España, si bien con una capacidad de articulación más bien débil frente al sistema de dominación vigente, salvo en algunos casos aislados (como la huelga general de 1988 contra la precarización del empleo juvenil o las movilizaciones contra la guerra de Irak y la política pro-americana del gobierno de Aznar que explican, en última instancia, la victoria de Zapatero en las últimas elecciones generales de 2004). Muchos viejos luchadores tienen la sensación de que sus esfuerzos no han servido para casi nada y, para mantenerse a flote, tienen que nadar con una energía que a veces ya no tienen.

 

         Existen, por otra parte, múltiples síntomas en las más diversas esferas sociales que apuntan en una dirección transformadora: periodistas y fotógrafos de prensa que denuncias injusticias y casos de corrupción; medios de comunicación alternativos (Diagonal, redes libres de Internet como ”Eclesalia”); enseñantes que trabajan por una educación liberadora; voluntarios y profesionales que critican una política social subsidiaria del estado y denuncian las leyes y prácticas injustas de las instituciones; asociaciones de vecinos que mantienen una tradición de participación directa  en el ámbito local; redes antiglobalización en las que participan activamente colectivos cristianos de base; inicio de experiencias de diálogo interreligioso, impulsado desde la base a partir de experiencias como el 11 de septiembre de 2001 o el 11 de marzo de 2004; etc.

 

         Entre los retos que se plantean a los movimientos sociales críticos, destacamos los siguientes:

 

       Reconstruir una cultura de la ciudadanía, una conciencia común cívica, basada en el reconocimiento fundamental de los derechos humanos, que se sitúe por encima de cualquier otro principio o valor social (derechos nacionales, leyes del mercado, religiones…).

       Frente al individualismo y la sumisión conformista, es preciso reavivar la esperanza en que otro mundo es posible y que lo tenemos que construir desde la articulación de los movimientos sociales en el plano local, europeo e internacional.

       Pasar de la cooptación o cooperación con las instituciones injustas a la denuncia y búsqueda de formas de intervención social alternativa.

       Replantear el sistema educativo desde el reconocimiento como algo valioso de la diversidad de género, nacionalidad o cultura, afirmando la solidaridad y la participación democrática de todos los agentes educativos.

       Llegar a definir una nueva ética con ejes de acción básica como el respeto al medio ambiente, el equilibrio de papeles entre el hombre y la mujer, etc.

       Buscar nuevas formas de economía social y cooperativa, que se contraponga a la lógica mercantil capitalista

 

 

 

1.      Posicionamiento de la Iglesia jerárquica ante la sociedad española (esquema inicial)

 

         Ante los problemas de fondo de la coyuntura española actual, la jerarquía no se pronuncia. Sus intervenciones son anecdóticas, a veces producen risa y se centran en temas de tercera clase, casi siempre cuestiones que les afectan a ellos y ante los que adoptan una actitud defensiva. Cuando se les cuestiona, son escurridizos como la gelatina.

         En perspectiva histórica, los obispos españoles han experimentado una involución en relación a los años 70, sin duda debida a los cambios acaecidos en el Vaticano y el nombramiento de obispos conservadores.

         La práctica de los actuales obispos está alejada de sus declaraciones. Dicen que hay que acoger a los pobres pero ellos acaparan sus bienes y propiedades y no los reparten con quienes más lo necesitan. Su ideología es con frecuencia reaccionaria, lo que les sitúa como aliados de la derecha conservadora y como enemigos de los movimientos sociales alternativos.

         Están sordos y ciegos para percibir el alejamiento generalizado de la iglesia, sobre todo por parte de los jóvenes. Siguen contabilizando a los fieles en función del número de bautizos y bodas, que también disminuyen. Sin embargo, son cada vez más los increyentes y los que, diciéndose cristianos, no practica la religión y se sienten lejos de la iglesia oficial.

         La mujer sigue siendo excluida dentro de la iglesia jerárquica, lo que representa un anacronismo injustificable en la sociedad actual, que los obispos ni se plantean. Es más, a veces se culpabiliza a la mujer  como principal responsable de la crisis de la familia (tradicional).

         Las finanzas de la jerarquía no son públicas y de vez en cuando asistimos a escándalos financieros en los que algunos obispos están implicados.

         La participación de los laicos en el seno de la Iglesia es marginal y los obispos se reservan siempre la última palabra. En el sínodo de la diócesis de Madrid se ha excluido expresamente a las comunidades y movimientos de base. No toleran la disidencia dentro de la Iglesia y desconfían de la libertad de los cristianos y de las comunidades que no estén encuadradas en un esquema rígidamente jerárquico.

         Lo social de la Iglesia (a través principalmente de Cáritas) se utiliza más como colchón social tranquilizador que como vía de denuncia social. Se promueve mucho más un voluntariado paternalista que una militancia activa que denuncie las injusticias y promueva los valores cristianos.

         Las polémicas recientes entre la jerarquía y el gobierno socialista, avivadas por la prensa, se han centrado en cuestiones particulares que afectaban el poder y los privilegios sociales de la Iglesia (clases de religión, enseñanza de la Iglesia, matrimonios de homosexuales, financiación del clero…). Se trata, no de liberar a los oprimidos de la sociedad, sino de mantener el tinglado propio. Su lugar social es la seguridad, están cómodos en su campana de cristal y no quieren cambiar.

         En contraste con lo anterior, entre los cristianos españoles se puede observar una gran pluralidad de situaciones y de posiciones ideológicas, que es reflejo de la pluralidad social.

         Para los cristianos más comprometidos, el reto que se plantea es mantener el mensaje de esperanza del evangelio de Jesús en un medio hostil, tanto social como intraeclesial.

 

 

Madrid, 9 de febrero de 2005


 

Equipo 2: Posicionamiento de  cristianos de base ante algunos desafíos de la actualidad

 

Alfonso HERNÁNDEZ

Ángel AGUADO        

Carlos MIRANDA

Charo MÁRMOL

Elvira DURÁN

Evaristo VILLAR

Jesús BONET

José Mª G.-MAURIÑO

Julio LOIS (coor)

Raquel MALLAVIBARRENA

Rufino VELASCO

            Secundino MOVILLA

Tere PAREDES

 

 

            Aunque el objetivo señalado por los organizadores para este segundo equipo era inicialmente el de clarificar la “identidad, organización y posicionamiento de la Iglesia de Base ante los desafíos del momento presente”, los participantes en esta segunda mesa, al constatar que no todas y todos estábamos igualmente organizados en comunidades y grupos integrados en  Iglesia de Base, vimos la necesidad de ampliar el sujeto hasta abarcar también a aquellas personas que, individual o colectivamente,  participan de la misma sensibilidad y tratan de enfrentar, desde su propia situación, los mismos desafíos. Consecuentemente, nos vamos a referir en todo lo que sigue a un “sujeto cristiano más amplio”. Un sujeto no siempre ni en todos los casos coordinado,  pero que, en coherencia con su fe,  participa y comparte las mismas preocupaciones que afectan a toda la base eclesial. En este mismo sujeto ampliado creemos encontrarnos, a pesar de las distancias y de los diferentes contextos socioculturales y religiosos, con nuestras hermanas y hermanos europeos.

            En sintonía con la psicología y las preocupaciones de este nuevo sujeto,  nuestra aportación  se propone fundamentalmente estos dos objetivos: Mostrar algunos de los retos y desafíos que se nos presentan como más decisivos y aportar  algunas claves para responder cristianamente a los mismos. 

 

I.  ALGUNOS DESAFÍOS ACTUALES

           

            Desde una lectura en profundidad de las ricas y matizadas aportaciones de esta segunda mesa, nos parece que los retos que con mayor urgencia y significación se nos están presentando hoy a todos los cristianos  pueden situarse en relación a dos crisis que, de no abordarlas con honestidad, van a afectar muy seriamente a la vivencia cristiana en el futuro. Estas crisis, que consideramos verdaderamente profundas,  son las siguientes. De una parte, “la crisis de la  propia significación de la fe cristiana. Crisis de significación que se cierne,  de manera principal, sobre el cristianismo en Europa (y, desde luego, sobre el cristianismo en España) y que está causando verdaderos estragos muy especialmente en las generaciones más jóvenes. Y, de otra parte, la crisis de significación y credibilidad de la propia Iglesia que está generando el fenómeno (que, a falta de otra palabra más apropiada, llamaremos con un barbarismo) de la “deseclesiastización” de la fe.

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            Antes de entrar en el desarrollo de estos dos fenómenos, permitidnos este breve paréntesis. Creemos que uno de los peligros de la “euforia mediática” a la que hemos asistido (o hemos padecido) durante estas últimas semanas, es el de ocultar el grave alcance de estas dos crisis que acabamos de señalar. Se ha ofrecido la imagen de una Iglesia triunfante que, honestamente, creemos equivocada e irreal.  Por otra parte, aunque ambas crisis  puedan distinguirse perfectamente (y, por motivos pedagógicos debamos hacerlo), pensamos, sin embargo, que ambas están estrechamente relacionadas y, de algún modo muy importante,  se retroalimentan entre si.

 

1. La crisis de significación de la fe. Consideramos que está estrechamente relacionada con varios desafíos de naturaleza diversa que, sin pretensión de exhaustividad, pasamos a enumerar:

·        El desafío que representa la injusticia actual con sus abismos de desigualdad creciente e intolerable. A nuestro entender, la “débil respuesta” que,  desde nuestras iglesias -genéricamente consideradas-, se está dando a este desafío resta posibilidades de credibilidad y significación al hecho cristiano en nuestra sociedad. Como se ha dicho -y con razón- “la injusticia oculta el rostro del Dios cristiano”. Y también se ha dicho que “la injusticia es la roca del ateismo moderno”. Y es que no podemos olvidar, como subraya la mejor teología actual, que la cuestión de la justicia es, en buena medida, “la cuestión de Dios”. Lo que equivale a decir que el desafío de la injusticia tiene no sólo una dimensión ética, sino también estrictamente teologal. Por esta razón pensamos que de la respuesta que den a este desafío nuestras iglesias en Europa (y en el resto del mundo) va a depender en gran manera  el futuro del cristianismo.

            Por aterrizar en aspectos concretos (en los que fue muy rico nuestro encuentro) el  alcance de esta injusticia actual se verifica mejor teniendo en cuenta situaciones tan hirientes como el hambre que causa tantas muertes tempranas, la emigración obligada, la discriminación hiriente de la mujer en todos los ámbitos, la marginación y hasta la exclusión social por razones de raza, etnia, orientación sexual (gays, lesbianas, transexuales.), etc.

 

·        El desafío que representa  la nueva situación cultural,  informada por el ejercicio de la razón crítica moderna y posmoderna, que, junto con el desarrollo actual de las ciencias, ha introducido la sospecha de la posibilidad misma de ser hoy razonablemente creyente y cristiano. En un buen sector de la sociedad reina la idea de que la fe cristiana ha quedado superada por esta nueva situación, al carecer de respuestas válidas para acompañar a las personas en su proceso actual de realización. Esto explica que las generaciones más jóvenes en España, en una elevadísima proporción, afirmen que no reciben   mensajes de interés  procedentes de la  Iglesia.

 

·        El desafío que representa, para la pretensión universal de la fe, más específicamente católica, el pluralismo existente de culturas y de confesiones cristianas y religiosas en general. El miedo que se observa en nuestras iglesias a encarar este desafío nos parece que está contribuyendo también a acrecentar esta crisis de fe a la que nos estamos refiriendo.

 

2. La crisis de significación de nuestras iglesias católicas. Esta segunda crisis creemos que está vinculada, entre otras, a las causas siguientes:

           

      -miedo a repensar críticamente la fe y la moral cristianas en diálogo honesto y                            crítico con la cultura secular moderna y con los hallazgos de las distintas ciencias;

      - miedo a la investigación histórico-crítica de la Biblia;

      - miedo al pluralismo legítimo de interpretaciones teológicas y a su expresión                  pública;

      - miedo a los procesos de inserción o encarnación del Evangelio en las diversas                         culturas;

      -miedo al avance ecuménico y al diálogo interreligioso;

      -miedo a la democratización real y legítima de la institución eclesial;

      -miedo a revisar en profundidad la comprensión y el ejercicio de todos los                    ministerios en la iglesia y su forma concreta de nombramiento;

      -miedo a ejercer su tarea profética, crítica y liberadora en la sociedad desde la                         solidaridad real con la causa de los pobres y excluidos de esta tierra.

 

 

II. ALGUNAS RESPUESTAS

           

            Ante la imposibilidad de dar respuestas pormenorizadas a los desafíos presentados, nos limitamos a ofrecer algunas pautas o claves fundamentales que estimamos deberían informar esas respuestas:

 

La vuelta a Jesús de Nazaret, a su vida y mensaje,  conduciría indudablemente a recuperar con vigor su seguimiento, clave fundamental de la vivencia cristiana personal y comunitaria. Dicha vuelta incluye, como momento esencial, la opción por los pobres  traducida en solidaridad real y efectiva con su causa. Sin dejar de considerar como hecho mayor la pobreza económica, consideramos que no debemos excluir de esta opción otras formas de pobreza y debilidad que son fuentes permanentes  de marginación y exclusión social. Esta clave, así formulada,  nos parece indispensable para pensar y vivir hoy la fe  cristiana de forma creíble y significativa.

 

2ª El diálogo honesto y crítico con la realidad actual y los distintos saberes autónomos proporcionados por los distintos campos del saber humano (filosofía, ciencias humanas,  empíricas, técnicas, etc.) en relación con los distintos niveles y subsistemas que  configuran esa realidad. Nos parece particularmente urgente un diálogo franco y honesto con las nuevas sensibilidades de los jóvenes. Un  diálogo que debe estar igualmente distante del “atrincheramiento en posiciones doctrinales” ya superadas como de la fácil adaptación a lo nuevo; un diálogo cuidadoso por mantener por igual la fidelidad a la fe y lograr para ella credibilidad y significación. Además consideramos también urgente un diálogo sincero y sin prejuicios con las distintas iglesias cristianas y con las diversas confesiones religiosas y laicas existentes.

 

3ª La necesidad de fomentar y fortalecer el movimiento comunitario de base en orden a proporcionar referencias comunitarias válidas y posibilitar testimonios significativos. Estamos convencidos de que el testimonio, por pequeño que sea, tiene -como el grano de trigo, la pequeña luz sobre el candelero o el mismo  fermento en la masa-  la fuerza irresistible del  “gesto válido y creíble”. No podemos olvidar  que la dimensión alegre y festiva de una comunidad de base hace frecuentemente más creíble el mensaje de Reino  que el simple anuncio oral de la fe. Y la presencia de una comunidad, informada por los valores evangélicos,  en una cultura rabiosamente individualista, “da siempre que pensar”

 

4ª Finalmente, creemos que todos los cristinos y cristianas de base debemos empeñar mayores esfuerzos en  una mayor y mejor coordinación. Nos referimos no sólo a la coordinación entre todos los grupos,  sino también a  los diferentes medios de expresión con que contamos. La coordinación en red y, si fuera posible, la unificación de medios serían una vía importante para transmitir tanto a las iglesias como a la sociedad un discurso alternativo edificado sobre los grandes  valores humanos y evangélicos que hoy día se echan en falta: la justicia, la igualdad radical, la solidaridad real, la paz, etc.

 

 

             

 


 

Equipo 3: ¿Qué vías de salida tenemos?

                                                

 

Antonio MÍNGUEZ,

Emiliano de TAPIA,

Esteban TABARES,

Evaristo VILLAR

Javier VITORIA,

Joaquín GARCÍA ROCA,

Luis Ángel AGUILAR,

Pedro José GÓMEZ

Pepa TORRES (coord.),

Pilar YUSTE,

Rafael ROJO,

Ricardo GAYOL

 

               

 

 

 Allí donde la Iglesia pierda el aire de la  fraternidad se quedará sin respiración, allí donde  pierda el paso de la fraternidad dejará de ser esperanza para los desheredados, allí donde deje de ser espejo de fraternidad se quedará sin  cantos para los últimos “

                                                                            ( J. García Roca)

 

Vivimos tiempos  en los que:

 

Respirar no es fácil, lo común es más bien la asfixia y el ahogo por la  presión que el pensamiento único, la rigidez de las instituciones  y las leyes del mercado y de la seguridad se imponen  con éxito.

 

Tiempos en los que experimentamos con dolor que el paso de  gran parte de nuestra Iglesia  no  acompasa  las búsquedas, las inquietudes,  ni las esperanzas de la gente  más  excluida de nuestro mundo  ni de la más inquieta , sino que más  bien   “corta el paso “.

 

Tiempos en donde es difícil hacer creíble que la Iglesia es  espejo de fraternidad  dado  los estilos, prácticas, estructuras excluyentes que  mantiene  dentro de ella y que legitima  social y políticamente

 

Pero también existe una Iglesia en la frontera, formamos parte de ella, no partimos de cero, participamos de su sabiduría histórica, de su capacidad  de  propuesta y resistencia.

 

 La frontera es límite y  separación,  pero también  conexión y  relación.  Desde la  frontera  somos urgidos y urgidas a ser  y hacer puentes que permitan el acceso entre realidades distanciadas y resistan y frenen  la  dinámica excluyente del sistema .

 

 

 

Nos identificamos con: 

 

Una Europa que no aspira a ser una fortaleza encerrada en sí misma, que no quiere  formar parte del  club de la abundancia y luchamos por ello desde sus entrañas mismas, asumiendo la  propia contradicción de ser Iglesia del primer mundo y por tanto nuestra complicidad  con la exclusión  de  los  terceros  y cuartos  mundos , a la vez que  nuestro compromiso militante con ellos.

Una Europa  que  disiente  las  políticas económicas, belicistas y de seguridad  que se acuerdan en el Norte  y que fuerzan a millones de personas del Sur a este éxodo sangrante que es la emigración .

Una Europa también de puertas abiertas, que no se defiende de estos nuevos vecinos  y vecinas  que reclaman su derecho a la ciudadanía universal y  busca con el mestizaje y la interculturalidad . 

Una Europa que entiende que la palabra libertad  ha sido domesticada por el  neoliberalismo, y el  imperialismo de Bush  para legitimar sus fines, vaciándose por tanto de su contenido, de manera que carece de valor sino no es sinónimo de justicia social , solidaridad,  pasión por el reconocimiento y   compromiso  con  un nuevo orden mundial , en que el  Otro mundo sea posible “ .

 

 Somos conscientes  que  la utopía social y eclesial  que nos sostiene  se encuentra en nuestro mundo en la misma correlación de fuerzas que  David y Goliat, por  eso nos es necesario  buscar estrategias concretas para enfrentar y  buscar salidas a la sabiduría del mal  que toma cuerpo en las estructuras de pecado .

 Somos también conscientes  de que vivimos un cambio de época, marcado por las transformaciones que están suponiendo las nuevas tecnologías y la globalización, lo cual está generando situaciones de  amenaza, riesgo, exclusión  y muerte  para colectivos, pueblos  y continentes enteros, pero allí donde está el problema puede emerger también la solución,  allí donde vislumbramos los riesgos  pueden  encontrarse los mimbres para tejer la alternativas. Las amenazas están también preñadas de esperanza. El sistema tiene también sus rendijas en las que  es preciso situarse para desquebrajarlo :

 

 

ALGUNAS AMENAZAS Y POSIBLES VÍAS DE SALIDA :

 

1. La globalización de lo económico supone  que no sólo se globalizan los problemas, sino también las personas.

 

Vía de salida :  La globalización de lo humano:    

 

Insistir en la opción por los pobres  y la justicia como un irrenunciable de la  fe  en Jesucristo, una opción que no es principio teórico sino que se concreta en modos de estar y situarse social,  política y cotidianamente entre  quienes peor lo pasan en nuestra organización  social .    

 

Cuidar la presencia,  solidaria y próxima, vecinal  con la gente  más excluida  y sus causas. : parados, presos, inmigrantes, mujeres,  jóvenes y niños de la calle, etc.,  porque sólo  desde este encuentro y  proximidad con las víctimas, participando de sus  historias

 

vitales y cruzándolas con las nuestras, podremos  vislumbrar propuestas y estrategias  de resistencia común.  

 

Articular  los grupos de base, parroquias y  comunidades  comprometidas  con las causas liberadoras y próximas a las situaciones de riesgo y exclusión, buscar coordinaciones adecuadas  y dedicar recursos para ello.

 

Fortalecer alianzas entre la Iglesia de Base y otras iglesias y religiones  que confluyen en el compromiso por la justicia,  buscando juntos sinergias para  denunciar el sistema neoliberal  

 

Intensificar la presencia  pública y política de los cristianos y cristianas  en la tradición de la izquierda y en los movimientos sociales: feminismo, pacifismo, derechos de la tierra, globalización alternativa, movimientos identitarios, etc.

 

2. El abismo de las desigualdades, la brecha  entre el Norte y los Sures, entre el  club de los satisfechos  y  el de los  excluidos, y junto a ello la  evidencia  de que tales desigualdades pueden ser erradicadas

 

 Vía de salida : El cambio  radical en la agenda de las iglesias: 

 

Una agenda que priorice el dejarse interpelar por lo que está fuera de ella misma,   abierta al mundo, no temerosa ni intransigente  sino en permanente diálogo con los nuevos desafíos que plantean la cultura y la ciencia y al servicio de las grandes causas humanizadoras: derechos humanos, compromiso por la paz, la justicia social, la solidaridad, tengan o no  la etiqueta de cristianas, porque el  Espíritu no tiene apellidos y porque una Iglesia  que no sirve  no sirve para nada  (Jacques Gaillot ).

 

Apostar  por una  perspectiva planetaria  en la  que  se globalice también el derecho a la diversidad y las propias identidades, asumiendo los riesgos que ello conlleva y recogiendo las aportaciones de los nacionalismos humanistas y democráticos como oxigeno   imprescindible  en un mundo globalizado.

 

 Creación de lobbys de presión  en torno a temas en los que estén en juego la dignidad de las personas y sus derechos humanos  y sociales.

 

Apuesta por  la laicidad de  la Iglesia, por una clara  separación entre religión y Estado 

 

Superar el divorcio Iglesia –mundo que  llevamos siglos padeciendo. Abandonar los esquemas premodernos en los  que  todavía  permanece  inculturada gran parte de la Iglesia y abrirnos al dialogo con la modernidad y la postmodernidad, reconociendo y  acogiendo  sus valores y su aporte humanizador.

 

Apostar por modos  cordiales  de inserción  y presencia  de la Iglesia  en el  mundo, no 

desde la condena  previa y el juicio moralizante,  ni  desde modos de  presencia confesionales o   subrepticios,  sino con el estilo del  fermento en la  masa .

 

Insistir en la metodología ensayo-error como talante en nuestros compromisos  y prácticas eclesiales, porque el Evangelio tiene siempre más de ensayo, experimentación,

búsqueda, que de rutina y estancamiento. Vivir desde el talante que es mejor correr el riesgo de equivocarnos que el de no mancharse las manos por el Reino.

 

3. Relaciones y modos organizativos excluyentes y uniformadores, que despersonalizan  lo humano, jerarquizan  las diferencias y perpetúan esquemas discriminatorios y de poder  y, junto a ello, la emergencia de la horizontalidad, la reciprocidad,  el derecho a la diferencia como propuesta relacional y organizativa.    

 

Vías de salida :

Apuesta clara por lo Inter y todo tipo de mestizaje: intercultural, intergénero, interreligioso, intergeneracional.

 

Romper con el  estereotipo  que  continúa  siendo el dominante  en el modelaje de lo humano: varón , blanco, occidental , y ofrecer  otros modelos alternativos  referenciales:  Dios  es negro, etc.

 

Desoccidentalizar y desmasculinizar nuestras concepciones, lenguajes, prácticas    abriéndonos y cruzándonos con otros paradigmas culturales más holísticos e integradores.

 

Rehabilitar la Iglesia  como comunidad de iguales desterrando toda discriminación por cuestiones de género o identidad sexual, una Iglesia de ministerios  y de comunión ecuménica, desarrollando las intuiciones del Vaticano II que todavía están por desempolvar.

 

Practicar modos organizativos más circulares  y democráticos  donde el  diálogo, el respeto al pluralismo y el derecho a discrepar  y proponer sea reconocido  como un modo de vivir la  corresponsabilidad en la Iglesia y no  como  una amenaza.

 

Evitar gastar energías en batallas  internas, pero  no cejar en el diálogo y la búsqueda  de propuestas  e iniciativas   para  que el derecho a la diferencia y el pluralismo en la Iglesia sean posibles. 

 

Ante la crisis de  insignificancia salvífica  que presenta la Iglesia  y las necesidades de sentido,  y felicidad  que  continúa  anhelando la  humanidad en sus entrañas  es urgente: 

 

Recuperar  y testimoniar la alegría  de la fe, superar el síndrome de plañideras que nos  amenaza permanentemente en la Iglesia y entonar la profecía del canto, del evangelio  como un  proyecto  generador de  felicidad y plenitud de lo humano  en el que  es posible conciliar compromiso y  placer,  fiesta y lucha, ética y belleza,. Espiritualidad y corporeidad,  resistencia y propuesta , realismo y utopía.

 

Identificar las  necesidad de salvación que manifiesta nuestra cultura y  en función de ellas  realizar los cambios necesarios en la Iglesia para poder ser propuesta  alternativa frente a los sucedáneos interesados que se ofrecen desde el sistema ( culto al poder y al dinero,  espiritualidades  tranquilizadoras, individualistas,  acríticas, desencarnadas).

 

 Desmontar la categoría de Dios y del cristianismo al uso. Mostrar  otras imágenes de Dios, otras experiencias de Iglesia, otros modos de existencia cristiana que puedan  ser referencias  para los hombres y mujeres de hoy.

 

 Sustituir lo discursivo por lo narrativo en nuestra  práctica eclesial. Recuperar el carácter narrativo del Evangelio y rescatar  de nuestra tradición las historias concretas de hombres y mujeres  cuyas  vidas tienen capacidad de seducir y contagiar,  de ser referentes. Narrar y  visibilizar a los  santos y santas de nuestro  siglo y que han  caminado a nuestro lado.

 

Educar  en las  generaciones más jóvenes  el  gusto por la interioridad y la mística del compromiso  como placer, fiesta y  encuentro.

 

Cuidar  la acogida, la calidez, el acompañamiento y el proceso  en la incorporación de las personas que se asoman por primera vez a las comunidades cristianas 

 

Mostrar y visibilizar la Iglesia de base  en otros ámbitos más amplios y plurales favoreciendo el reenganche de la gente  que se va  quedando por el camino  y el acompañamiento del colectivo cada vez más numeroso que constituyen  los   cristianos y cristianas sin Iglesia”

 

4. La crisis de los valores democráticos y  la conciencia  ciudadana y junto a ella la   pasión por el reconocimiento,  y la necesidad de tejer  con lo  diverso

 

Impulsar la creación  de  tejidos comunitarios  inclusivos y personalizadores  tanto a nivel eclesial como social.

 

Crear foros alternativos de opinión (prensa,  publicaciones, documentos ),que visibilicen  que otra Iglesia   y otro mundo es posible y necesario y que contrarresten  los efectos de las  declaraciones de la Iglesia oficial .

 

Estimular un estado  en la opinión pública en el que aflore  la crítica y las propuestas, en el que el pluralismo y el derecho a disentir tengan carta de ciudadanía. Ser interlocutores en el debate social y  eclesial y desmonopolizarlo de los obispos y los políticos.

 

Desidentificarnos  públicamente  con las prácticas, opiniones y estilos  de Iglesia  que se alejan del espíritu del Evangelio.

 

Gestionar eficazmente redes entre las comunidades  cristianas y los  movimientos  alternativos, haciendo  confluir   recursos, publicaciones, medios.

 

Ante la situación  de acoso  y atropello que viven personas y comunidades cristianas  en el interior de la Iglesia  crear “observatorios “ de dichas situaciones para poder ofrecer respaldo fraternal y cauces de denuncia .

 


ENCUENTRO DE CONVIVENCIA-ESTUDIO

Mensaje final

 

            Convocados por Iglesia de Base de Madrid, Corriente Somos Iglesia y Col.lectiu Dones en l’Esglesia  con ocasión de la XV Asamblea de la Red Europea de la Iglesia por la Libertad, nos hemos reunido durante el día de hoy, 7 de mayo de 2005, 190  personas en una jornada de trabajo en la que hemos analizado la actual situación por la que está atravesando la sociedad española y europea, los posicionamientos que ante ella están tomando las iglesias  y las posibilidades que se nos ofrecen en un futuro inmediato. La jornada ha supuesto la culminación  de una primera fase de trabajo por parte de varios equipos que dará paso a una última etapa de matización en las comunidades y movimientos, y la posterior publicació