1.2.- El plusvalor:

Antes de nada, hay que decir que la plusvalía no es un concepto que inventara Marx, sino que él lo retomó de los clásicos de la economía política, como Willian Petty -que fue su descubridor- Adam Smith y David Ricardo; lo que sí corresponde al mérito de Marx, es haber completado la investigación científica de este concepto, empezando por demostrar en polémica con los economistas vulgares, que dicha plusvalía la producen los asalariados durante el proceso de trabajo.

La plusvalía no es sino la diferencia entre el valor de uso y el valor de cambio de la fuerza de trabajo, entre el total de horas trabajadas durante la jornada de labor y el tiempo de esa misma jornada durante el cual el asalariado reproduce el valor de su salario, que es lo que el obrero necesita para vivir en condiciones óptimas y poder seguir trabajando para el patrón.

Siguiendo a Marx acabamos de referirnos al proceso por el cual la práctica social burguesa calcula en cada empresa el valor unitario de su producto, ponderando monetariamente el tiempo de trabajo vivo empleado según el grado proporcional de complejidad, y de cuya confrontación en el mercado resulta el tiempo de trabajo socialmente necesario en cada especialidad de la producción capitalista. Según el estudio de campo que realizamos en la industria de la transformación del metal, el valor de la hora de trabajo oscila entre las 3.000 y las 4.500 Pts. Según la última estadística de julio último, ofrecida por el Estado español, el salario medio interprofesional es de 216.000 Pts. mensuales. Descontando los ocho días no laborables, cada mes se trabaja un total de 22 días, de lo cual -a ocho horas por jornada- resulta un total de 176 horas mensuales. Si ahora dividimos el salario medio por las horas trabajadas, tenemos que por cada hora de trabajo, los asalariados españoles del metal reciben término medio 1.227 Pesetas. Esto quiere decir que el plusvalor en esa rama de la industria oscila entre 1.773 y 3.273 Pts. Finalmente, si relacionamos el plusvalor con el salario, de esa relación resulta lo que Marx denomina tasa de plusvalor o grado de explotación, que, en nuestro ejemplo fluctúa entre el 144 y el 267%. De modo que, por cada 100 Pts. que debe pagar diariamente a cada trabajador en concepto de salario, la patronal de este sector se embolsa entre 144 y 267 Pts.

Marx analiza en el libro 1 del capital cómo a través del intercambio de mercancías surge el dinero. En la fórmula M-D-M en donde una mercancía M se intercambia por otra M y el dinero D hace la función de medio de cambio entre ellas que son equivalentes pero cualitativamente distintas (distintos valores de uso), ya que no tendría sentido intercambiar dos cosas que sirven para lo mismo. En esto consiste el intercambio mercantil simple (IMS) que es común a todos los periodos en donde han existido mercancías, incluido el sistema capitalista de producción.

Sin embargo, el capitalismo se diferencia de las sociedades mercantiles precedentes, entre otras cosas porque en este modo de producción de la vida social, sin abandonar su función de medio de cambio, el dinero se transforma en capital, cuyo ciclo reproductivo se puede resumir en la fórmula D-M-D. Sí comparamos esta fórmula con la del IMS, observaremos cómo el dinero que el capitalista invierte al principio del ciclo revierte a él acrecentado, mientras que en el IMS el dinero gastado que se introduce en la circulación para comprar una mercancía ajena, representa la misma magnitud de valor de la mercancía vendida para obtenerlo, y el dinero no retorna sino que se aleja de quienes lo utilizan en sus transacciones.

En la fórmula general del capital D-M-D, la circulación se resuelve en un enriquecimiento dinerario del capitalista porque retira de la circulación más valor en dinero del que introdujo en ella, mientras que en la fórmula del intercambio mercantil M-D-M no hay más que un simple cambio de mercancías equivalentes. La finalidad del intercambio mercantil simple consiste en la satisfacción de las necesidades sociales, mientras que el intercambio capitalista consiste esencialmente en incrementar la masa de dinero invertida, por lo que ningún capitalista está dispuesto a comprometerse en ningún proceso de trabajo sí no es para obtener una ganancia. Aquí no se produce para satisfacer una necesidad sino para obtener un beneficio pecuniario, luego, el proceso de trabajo está subordinado al de valorización:

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<<Cambiar 100 libras esterlinas por algodón, para luego cambiar este mismo algodón por 100 libras esterlinas; es decir, cambiar, dando un rodeo, dinero por dinero, una cantidad de dinero por otra igual, sería, evidentemente, una operación absurda e inútil. Las sumas de dinero sólo se distinguen por su magnitud. Por tanto, el proceso D-M-D no debe su contenido a ninguna diferencia cualitativa entre sus dos polos, pues ambos son dinero, sino a una diferencia simplemente cuantitativa. A la postre se sustrae a la circulación más dinero del que en un principio se arrojó a ella. El algodón comprado por 100 libras esterlinas se vende, por ejemplo, por 100+10, o sea por 110 libras esterlinas. La fórmula completa de este proceso es por tanto: D-M-D, donde D=D+<D, o lo que es lo mismo, igual a la suma de dinero primeramente desembolsada más un incremento. Este incremento o excedente que queda después de cubrir el valor primitivo es lo que yo llamo plusvalía>> (K. Marx: Op.cit. Cap. IV Punto 1)

Bien, pues, una vez que se tiene claro el concepto de plusvalía, conviene aclarar de donde sale la diferencia entre lo que el capitalista invierte en la compra de los factores de la producción y lo que revierte a él como resultado de la venta de su mercancía ya producida y puesta en el mercado.

El modo de producción capitalista tiene como particularidad histórica, entre otras características, el hecho de que la fuerza de trabajo (FT) es una mercancía, que es vendida "libremente" por su poseedor- el obrero- y comprada por el capitalista que la necesita para consumirla productivamente. Dicha fuerza de trabajo es la capacidad de trabajar que tiene cualquier ser humano normal. Ahora bien, como cualquier mercancía, el valor de la FT está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla o, más exactamente, para reproducirla. Y ese tiempo de trabajo es el equivalente en trabajo social, de todo lo que el trabajador necesita para vivir con su prole, cuya forma de valor es el salario. Finalmente, las necesidades de los asalariados no están fijadas de una vez para siempre sino que varían según el desarrollo de las fuerzas productivas dentro del sistema, del nivel medio de cultura existente en determinada sociedad y del grado de fijeza en la conciencia de los explotados:

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<<Para su conservación el individuo vivo requiere cierta cantidad de medios de subsistencia. Por tanto el tiempo de trabajo necesario para la producción de la fuerza de trabajo se resuelve en el tiempo de trabajo necesario para la producción de dichos medios de subsistencia, o, dicho de otra manera, el valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de su poseedor. (....) Por lo demás, hasta el volumen de las llamadas necesidades imprescindibles, así como el modo de satisfacerlas, son de suyo un producto histórico que depende por tanto, en gran parte, del nivel de cultura de un país y, sobre todo, entre otras cosas, de las condiciones bajo las cuales se ha formado la clase de los trabajadores libres, y, por tanto, de sus hábitos y aspiraciones vitales>> (Ibíd )

Hemos visto más arriba que para convertir determinada cantidad de dinero en capital, es necesario que se valorice, que al final del proceso de circulación se incremente, es decir, que de una masa de valor D se obtenga D =D+ <D. (donde la letra griega < significa incremento) Pero, cómo se concibe esta diferencia manteniendo el supuesto de que en el proceso de circulación de la riqueza sólo se intercambian equivalentes? En otras palabras, si el capitalista paga por la fuerza de trabajo del asalariado ni un céntimo menos de lo que esa fuerza de trabajo vale según el supuesto metodológico de Marx, de dónde sale, pues el plusvalor?

Es que, así como la hemos presentado, lo que la fórmula general del capital D-M-D expresa, no es todo lo que implica. Aquí, el proceso de circulación presupone el proceso de producción, y el plusvalor se crea en este momento del proceso de valorización, no en el momento del intercambio. De otro modo, la parte de M que representa la inversión en medios de producción y mano de obra carecería por completo de sentido económico. Si ahora expresamos todo lo que esta fórmula implica, se podrá ver cómo el capitalista poseedor de un determinado valor inicial en forma de dinero D, intercambia ese valor por su equivalente en los factores físicos necesarios para la producción, que es el factor subjetivo FT, es decir, el equivalente a la fuerza de trabajo vendida por los trabajadores, por un lado, y por otro los factores objetivos, MP o medios de producción, que son los medios de trabajo (maquinas, edificios, mobiliario), las materias primas a transformar (madera, hierro, etc.) y las materias auxiliares (combustible, lubricantes, etc.). La formula desplegada resultante es la siguiente:

D-M (MP, FT)....P....M'-D'

Aquí, FT es la expresión física de la fuerza productiva. Pero ya vimos que tiene un valor. A esa expresión de valor de la FT Marx le llama capital variable (Cv). Con los medios de producción ocurre lo propio. Al valor de estos factores de la producción Marx les denomina capital constante (Cc). Cuando el capitalista se dispone a usar de los factores de la producción (Cv+Cc), es evidente que lo hace para poner en marcha el proceso productivo (P). El resultado de este proceso productivo es una determinada mercancía, que llamaremos (M) cuyo valor es superior a lo invertido en los factores de la producción M, porque ahí, en M = M+< está ya contenido el plusvalor, esto es, la diferencia entre el valor de uso y el valor de cambio de la fuerza de trabajo FT. Finalmente, esta M es llevada al mercado y vendida o intercambiada por dinero D = D+<D.

Por qué distingue Marx al capital constante (Cc) del capital variable (Cv)? Porque cada uno de estas dos partes del capital invertido tiene un comportamiento distinto en el proceso de producción. El capital constante Cc esta compuesto por medios de trabajo (campos, edificios, maquinas, herramientas, mobiliario), por materias primas (componente material a transformar) y materias auxiliares (combustibles, lubricantes, consumibles de limpieza, embalajes, etc.). Las materias primas y auxiliares transfieren íntegramente su valor al producto resultante; sí 1 kilo de lana necesario para hacer un jersey tiene un valor de 100 pts, este kilo de lana añade al jersey un valor de 100 pts, ni una más, ni una menos. En lo que respecta a las maquinas, edificios, estructuras etc, éstas transfieren su valor al producto terminado no de una vez, sino de forma parcial y proporcional, según la pérdida de valor correspondiente a su desgaste por el uso o consumo productivo. Es lo que técnicamente se conoce por "amortización". Esto quiere decir que el valor de los medios de trabajo y de las materias primas permanece constante antes y después de intervenir en el proceso productivo. El valor que pierden por el uso, reaparece en cada producto terminado. No le añaden ni un átomo de valor:

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<<Por ende, los medios de producción no pueden jamás añadir al producto más valor que el que ellos mismos poseen independientemente del proceso de trabajo al que sirven... Su valor depende, no del proceso de trabajo que alimenta como medio de producción, sino del proceso de trabajo del que brota(n) como producto.>> Op. cit. Cap VI. Lo entre paréntesis es nuestro)

Otra cosa acontece con la fuerza de trabajo, que es una mercancía singular, dado que es la única cuyo uso crea valor. Al trabajar, el asalariado ejecuta las siguientes operaciones:

  1. Consume su fuerza de trabajo a la vez que recrea su valor, el equivalente de su salario, de lo que necesita para vivir y seguir trabajando en condiciones óptimas;
  2. conserva el valor de los medios de producción que utiliza productivamente transfiriéndolos al producto, y,
  3. crea plusvalor para el patrón, que es la finalidad del capital.

A diferencia del capital invertido en los medios de trabajo y en las materias primas, cuyo valor se mantiene constante a lo largo del proceso productivo, la fuerza productiva en acción, esto es, el trabajo, convierte la parte del capital invertida en salarios en una magnitud variable en la medida del plusvalor producido durante la jornada de labor, cuya variación depende del grado de explotación o tasa de plusvalor, que pasaremos a definir seguidamente. De ahí que al salario Marx le llame "capital variable" Cv

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<<El conservar valor añadiendo valor es, pues, un don natural de la fuerza de trabajo puesta en acción, de la fuerza de trabajo viva; un don natural que al obrero no le cuesta nada y al capitalista le rinde mucho, pues supone para él la conservación del valor de su capital. (...)

La parte del capital que se invierte en fuerza de trabajo cambia de valor en el proceso de producción. Además de reproducir su propia equivalencia, crea un remanente, la plusvalía, que puede también variar, siendo más grande o más pequeño. Esta parte del capital se convierte constantemente de magnitud constante en variable. Por eso le doy el nombre de parte variable del capital, o más concisamente, capital variable. Las mismas partes integrantes del capital que desde el punto de vista del proceso de trabajo distinguíamos como factores objetivos y subjetivos, medios de producción y fuerza de trabajo, son las que desde el punto de vista del proceso de valorización se distinguen en capital constante y capital variable.>> (Ibíd.)

El impuesto al valor añadido (IVA) no es mas que un gravamen al producto resultante del uso de la mercancía fuerza de trabajo (FT), único factor de la producción que añade valor al producto que contribuye a crear. Este impuesto recae sobre el consumidor final (encima que es explotado como productor, el asalariado es esquilmado como consumidor).

Con esto queda demostrado que la ganancia del capitalista es el resultado de la circulación del dinero como capital que no surge de las leyes de la oferta y la demanda sino de la producción regida por la ley del valor, esto es, según el intercambio de equivalentes. De ese modo, la mercancía fuerza de trabajo y la mercancía producida por el trabajo se venden por su valor; el capitalista y el trabajador reciben por su mercancía todo su valor, sin aumentos ni disminuciones de precios. No obstante ello, al final del proceso el capitalista se encuentra con una masa de valor mayor que la invertida por él:

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<<La transformación del dinero en capital ha de desarrollarse sobre la base de las leyes inmanentes al intercambio de mercancías, de tal modo que el intercambio de equivalentes sirva como punto de partida. Nuestro poseedor de dinero, que existe tan sólo como oruga de capitalista, tiene que comprar las mercancías a su valor, venderlas a su valor y, sin embargo, obtener al término del proceso (de circulación) más valor que el que arrojó en el mismo...>> (Op. cit. Libro I Cap. IV punto 2. Lo entre paréntesis es nuestro)

De esta forma, la competencia, el juego de la oferta y la demanda, queda eliminado del análisis, de modo que la transformación del dinero en capital se desarrolla bajo la hipótesis de la identidad entre precios y valores; dicho en términos de Marx, bajo condiciones en que las mercancías se venden por su valor. Ya vimos que esto en realidad no es así, porque la competencia convierte los valores en precios que fluctúan alrededor suyo como los electrones alrededor del núcleo atómico de la materia, de modo que pueden expresarse algebraicamente mediante la fórmula:

Pr = v x d/o

(donde Pr indica el precio, v el valor, d la demanda y o la oferta)

Supongamos que el valor de las corbatas de seda natural sea, por ejemplo, de 4.000 Pts., 5 veces mayor que el de las de seda artificial que sólo es de 800. Si d = o (como ha supuesto Marx), entonces d/o = 1. Ergo, Pr = v. Pero si salimos de este supuesto y en un momento determinado la oferta de las corbatas de seda natural aumenta al doble de lo normal, bajará su precio a la mitad porque 4.000 = 2.000. Al contrario, si en el mismo período la oferta de esas corbatas disminuyera a la mitad porque un desastre natural en China dejó a la industria sin parte de su materia prima básica, el precio aumentaría al doble: 4.000 2/1 = 8.000.

Qué valor científico puede tener el resultado de analizar una misma realidad en distintas condiciones externas? Sería algo así como comparar el peso de dos cuerpos después de pesar a uno en el agua y al otro en el aire. Así aporrean a la economía política los ideólogos de la burguesía. El principio fundamental de toda investigación científica consiste en que el comportamiento de los objetos investigados se observe en las mismas condiciones.

En economía política este principio prescribe que el análisis de los precios debe efectuarse bajo el supuesto de que las fuerzas de la oferta y la demanda de todas las mercancías tengan una medida igual, es decir, d = o, de modo que pueda prescindirse de ellas. Sólo respetando escrupulosamente este principio de la investigación científica podemos responder con plena certeza al interrogante de por qué el precio (valor) de las corbatas de seda natural están en relación de 4000 a 800 respecto de las de seda artificial o, lo que es lo mismo, por qué cuando la oferta y la demanda coinciden se necesitan exactamente 4.800 Pts. y no otra cantidad de dinero para realizar el precio de ambos artículos. Ante esta pregunta, el interés de clase que defienden deja a los economistas burgueses en un balbuceo inconsistente que marca el contraste entre la decadencia de su andrajoso pensamiento conservador y la pujanza del método científico revolucionario.

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