Circunstancias y móviles
políticos del conflicto
- Afganistán es un país extremadamente pobre, con escasos y obsoletos recursos
militares, arruinado todavía más por la guerra contra los Rusos, sometido hoy a un
aislamiento internacional cuasi absoluto y enfrentado militarmente con una fracción del
ejército, los "señores de la Guerra" de la "Alianza del Norte".
- La burguesía norteamericana y sus aliados de la cadena imperialista, coincidieron en
implicar al gobierno afgano en los hechos del 11 de setiembre, responsabilizando
directamente al millonario saudí Osama Bin Laden. Es decir, de entre los países árabes,
eligieron a su eslabón más débil, bien que el más fuertemente comprometido con la
doctrina islámica, lo cual, según veremos más adelante, explica la lógica política de
la elección.
- Exigieron la inmediata entrega incondicional no sólo del "terrorista" Bin
Laden, sino de los demás componentes de su grupo "Al Qaeda", sabiendo
que muchos de ellos son altos dirigentes políticos del movimiento taliban y al mismo
tiempo miembros del actual gobierno afgano, de modo que acceder a esta exigencia
supondría la división, seguida de un cruento enfrentamiento entre los taliban, el
consecuente suicidio como burocracia política dirigente de ese país y, por tanto, su
rendición casi inmediata. O sea, que la burguesía norteamericana a través de sus
burócratas políticos de turno, no dejó a los talibanes otra opción que ir a la guerra.
- A juzgar por los informes periodísticos de estos días, los planes de EE.UU pasan por
derribar el régimen talibán y sustituirlo por un "gobierno interino",
encabezado por el viejo rey de 86 años, Zahir Shah, actualmente exiliado en Roma, cuya
corte política estaría constituida por la Alianza del Norte, que ha estado luchando
contra los talibanes desde hace años y actualmente controla el cinco por ciento del
territorio. Hasta la fecha, la Alianza del Norte ha estado apoyada por Rusia, Irán, India
y las antiguas repúblicas centroasiáticas soviéticas de Uzbekistán y Tayikistán.
Ahora los líderes de la Alianza del Norte han ofrecido sus servicios al imperialismo
estadounidense.
- La estrategia militar de Occidente no pasa, pues, por la táctica de emplear efectivos
militares de infantería propios para la lucha terrestre con el movimiento taliban, sino
por utilizar los combatientes autóctonos de la llamada "Alianza del Norte"
-conocedores del terreno y de la idiosincrasia del enemigo- limitándose a brindarles todo
el pertrecho logístico que haga falta, más el apoyo aéreo. La doble ventaja de esta
táctica estriba en que, por un lado, el hecho de utilizar a la Alianza del Norte evita a
las fuerzas occidentales el ser acusados de "infieles" que atacan a un Estado
musulmán. Por otro lado, no serían los estadounidenses quienes pondrían los muertos.
Dada la precariedad de medios bélicos, especialmente en materia de defensa antiaérea, la
tripulación a cargo de la aviación norteamericana y británica tiene garantizada la
impunidad de sus incursiones.
- La fama de imbatibilidad que los medios periodísticos de Occidente atribuyeron en su
momento a los muyahidin afganos durante la guerra que sostuvieron contra el invasor
soviético, sirvió para escamotear la importante ayuda logística que recibieron de
países islámicos como Arabia Saudita y los Emiratos árabes Unidos, así como de los
servicios secretos pakistaníes y de la misma CIA, donde los millones de dólares
invertidos en convertir la URSS al capitalismo, tejieron una tupida red de corrupción en
la que estuvieron envueltos los líderes del movimiento. En realidad, el movimiento
taliban está compuesto en su base por grupos de individuos ahora mismo miserablemente
pertrechados y muy mal entrenados, incapaces de resistir la próxima ofensiva militar
apoyada por la coalición angloyanky. En un primer momento podrán mantener sus posiciones
debido a la impopularidad de los señores de la guerra que componen la "Alianza del
Norte", muchos de ellos simples delincuentes comunes que, con el nombre de
"muyahidines", antes de la caída de Najibullah se dedicaron a rapiñar buena
parte de la ayuda en metálico procedente del extranjero, y después, con total franquicia
de los americanos a saquear el país, algo que el gobierno Regan consideró legítimo
botín de guerra para recompensar a los "luchadores de la libertad", un atributo
que estos "muyahidines" compartieron por entonces con la "contra"
nicaragüense.
- El regreso al poder de los señores de la guerra de la Alianza del Norte empeorará la
situación de las masas laboriosas de Afganistán. Hay que recordar que si los taliban
llegaron a gobernar ese país, fue sólo porque los trabajadores se hartaron del continuo
pillaje y violaciones de los "luchadores por la libertad", que ahora volverán a
ser agentes abiertos del imperialismo estadounidense para convertir el país en una
semicolonia norteamericana.
- Si es que no se desintegran antes por la simple presión diplomática y los preparativos
bélicos, los talibanes serán finalmente expulsados del poder por la fuerza. Su destino
inmediato esta en retomar la resistencia guerrillera en las montañas que posiblemente se
medirá por lustros. Pero que no será decisiva. Cuando Bush dice que esta guerra será
larga, coincide con este pronóstico.
- La burguesía rusa ha comprometido su apoyo a esta "lucha contra el
terrorismo", esperando reciprocidad de sus antiguos enemigos respecto de su problema
checheno. En perspectiva un pésimo negocio, si se tiene en cuenta que esta colaboración
mutua supondrá aceptar que EE.UU. fortalezca su posición en Asia central haciéndose con
el control de Afganistán, el mayor productor de opio del mundo; un país, además, por
donde pasará el oleoducto hacia el Océano Indico. Por otra parte, los acontecimientos
tendrán serias consecuencias para todos los Estados vecinos, especialmente para
Uzbekistán y Tayikistán, ya amenazados por la insurgencia fundamentalista islámica, de
lo que cabe prever que esta región se vea envuelta en guerras aún más sangrientas que
ésta. De hecho, al abrir el espacio aéreo postsoviético al ejército de EE.UU. y
prestar sus instalaciones para una acción bélica contra Afganistan, Uzbequistán ya
está en el punto de mira islámico.
- Pero el primer país que sufrirá las consecuencias del ataque sobre Afganistán será
Pakistán, dado que allí, la mayoría de la población está con el gobierno de Kabul. El
descontento y las protestas van en aumento y no se puede descartar que ante el esperado
ataque contra Afganistán se producuzca una insurrección popular que desborde por
completo a las fuerzas represivas y el gobierno de Musaharraf sea derrocado. Dados los
vínculos que unen a buena parte de la burguesía pakistaní y de su burocrarica política
y militar con EE.UU. y Europa, para las autoridades pakistaníes han pesado más las
promesas de EE.UU. que la probable perspectiva de su propia caída. Pero una minoría de
oficiales vinculados a los servicios de inteligencia mantiene estrechos contactos con los
talibanes; apoyan la reacción fundamentalista y son hostiles a EEUU "no tanto por
convicciones religiosas como por intereses financieros": tienen una gran cantidad de
dinero en la economía negra que sustenta Pakistán. Este dinero procede del tráfico de
drogas que tiene su base en Afganistán "el mayor productor de opio del mundo".
Existen conexiones entre el sombrío mundo de los barones de la droga pakistaníes, los
fundamentalistas y los servicios secretos pakistaníes.
- Por su parte, EE.UU. no puede tomar Afganistán y ver a Pakistán caer en manos de sus
enemigos islámicos. Washington utilizará el palo y la zanahoria para controlar la
situación. Ya ha recompensado a Musharraf con un regalo de 600 millones de dólares en
reducción de la deuda, mientras levanta las sanciones impuestas hace tres años a India y
Pakistán por sus pruebas de armas nucleares. Pero como veremos enseguida, el imperialismo
estadounidense ya está poniendo el ojo de su renovado impulso bélico en otra víctima.
Se han puesto en circulación informes que intentan asociar a Irak con los ataques
terroristas. El actual número dos del Departamento de Defensa de EE.UU., Paul Wolfowitz,
es quien encabeza el ala más dura del gobierno Bush y ha propuesto no dejar pasar la
ocasión para acabar con el régimen de Irak.
- Si las masas árabes embrutecidas por la ideología islámica toman las calles y
amenazan con desestabilizar un régimen árabe tras otro, el precio del petróleo se
dispararía agudizando aún más la crisis económica mundial. En ese caso, no se podría
excluir el derrocamiento de regímenes pro Occidentales, como el de Arabia Saudí, Los
Enmiratos Arabes Unidos y Kuwait. Las embajadas y los intereses económicos del gran
capital serían blanco de los ataques terroristas islámicos en todas partes y los países
imperialistas se verían arrastrados irremediablemente hacia un conflicto militar de
mayores proporciones.
- Todo esto, los intelectuales orgánicos de la burguesía internacional lo tienen
previsto como una posibilidad real. Saben, como lo supieron sus predecesores durante las
dos grandes guerras anteriores, que en ésta muy probablemente también habrá millones de
muertos. Pero, aunque no quieren la guerra, van hacia ella empujados por la crisis, la
preparan y dirigen. Porque eso está en la naturaleza de la sociedad que representan;
porque no pueden renunciar a su condición de clase dominante. ¿Para qué propician y
dirigen la guerra? Objetivamente, esto es, con independencia de los objetivos políticos
de las dintintas fracciones burguesas beligerantes, para alejar lo más posible el colapso
económico de este sistema decadente basado en el trabajo ajeno; para seguir siendo los
únicos beneficiarios en el juego macabro de convertir la mayor cantidad de trabajo
neceario posible, en excedente para los fines de la acumulación. Bush y compañía S.A.
utilizan la palabra "venganza" como un comodín ideológico más, para
aleccionar a los asalariados que acaudillan en su propio bando; para que vayan animosos y
hasta contentos a morir matando a los asalariados del bando "enemigo" en aras de
la libertad y de la patria. ¿Qué diferencia hay entre millonarios fundamentalistas de la
explotación del trabajo ajeno, como Bush, y los que mandan matar "infieles" en
nombre de Ala, como Bin Laden?

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