11) Respuesta del G.P.M a Leonardo Mir
El compañero parece estar de acuerdo en la importancia práctica
de la teoría del derrumbe cuando dice que:
<<Si bien en el centro del método marxista se halla la
idea que la caída del capitalismo sólo se produciría con la intervención
política y revolucionaria de la clase trabajadora, no es descabellado sostener
que la tendencia "objetiva" al derrumbe es igualmente válida, al menos
en un sentido>> (Op. cit.)
¿Cuál es ese “sentido” en el contexto de lo escrito por Leonardo?:
<<…la desaparición de la plusvalía como consecuencia
de la tecnificación total.>> (Ibíd)
El error de este razonamiento está en el supuesto de que entre
la toma del poder político por el proletariado y la realización del socialismo
no hay solución de continuidad. Esto explica que nuestro interlocutor especule
acerca de si “el laboratorio de la historia” estaría hoy o no en condiciones
de poner a la orden día la necesidad de la revolución, escenario donde parece
que el momento en que las fuerzas productivas dejan sin sentido histórico al
capitalismo al interior de sus propias relaciones de producción, está en una
relación de causa-efecto con la intervención política del proletariado, causa,
a su vez, de la consecuente instauración de las nuevas relaciones de producción
sin plusvalor; es decir, que “la tecnificación total”, la toma del poder por
el proletariado y la realización del socialismo formarían parte del mismo automatismo
sincrónico o simultáneo por medio del cual, las fuerzas productivas se darían
para sí unas nuevas relaciones de producción de tipo socialista.
Ni la realidad del capitalismo ni el Materialismo Histórico
aplicado a esa realidad permiten semejante especulación mecánica entre la economía
y la política. Y es que, como hemos dicho más arriba, la tendencia al derrumbe
no actúa linealmente sino a través de interrupciones violentas bajo la forma
de crisis y guerras, fenómenos a través de los cuales el capital acumulado se
desvaloriza o destruye superando así, momentáneamente, los límites histórico-relativos
que se pone a sí mismo.
Pero a esta realidad descubierta por el “concreto pensado”
de Marx, hay que añadir otra consideración suya complementaria, expuesta en
el capítulo XIII del Libro I y XV del Libro III, y es que “la superación tecnológica”
de que nos habla Leonardo también encuentra su límite en el capital antes del
agotamiento del plusvalor; y esa limitación consiste en que la tecnología punta
solo se vuelve operativa a los fines de la acumulación, si lo que cuesta producirla
es inferior al coste del trabajo necesario o fuerza de trabajo que reemplaza:
<<Como aquél (el capitalista) no paga el
trabajo empleado (la totalidad de la jornada de labor), sino el
valor de la fuerza de trabajo empleada (salario o trabajo necesario),
para él, el uso de la maquinaria está limitado por la diferencia que
existe entre el valor de la misma y el valor de la fuerza de trabajo que reemplaza.>>
(K. Marx: “El Capital” Libro I Cap. III Aptdo. 2)
Pero ya hemos visto que, según avanza el proceso de valorización,
el trabajo necesario disponible que resta por capitalizar, se reduce progresivamente
por efecto del avance tecnológico incorporado al capital fijo. Por tanto, para
transformar una masa cada vez más reducida de trabajo necesario en plusvalor,
se necesita un desarrollo proporcionalmente mayor de la fuerza productiva. Y
cuanto más se reduce el coste de la fuerza de trabajo por efecto del mismo progreso
técnico, la posibilidad real de aplicar innovaciones tecnológicas al proceso
de acumulación se torna cada vez más dificultosa:
<<Aquí, el modo capitalista de producción cae en una nueva
contradicción. Su misión histórica es el desarrollo sin miramientos, impulsado
en progresión geométrica, de la productividad del trabajo humano. Pero se torna
infiel a esa misión, no bien se opone al desarrollo de la productividad, frenándolo,
como sucede en este caso. Con ello demuestra, nuevamente, que se torna decrépito
y que, cada vez más, está sobreviviéndose a sí mismo>>(K. Marx: Op cit.
Libro III Cap. XV Aptdo II)
Según este razonamiento que consideramos científicamente ajustado
a la lógica del capital tanto como a su realidad histórica, la desaparición
del sistema de vida basado en la explotación de trabajo asalariado no tiene
por
premisa material el agotamiento de la plusvalía por efecto
de la tecnificación bajo del capitalismo —como parece opinar Leonardo Mir— sino
el establecimiento de las
nuevas bases materiales o relaciones de producción
dominantes al interior de la
sociedad en transición al socialismo,
bajo
la dictadura democrática del proletariado. Tal es la
mediación
política objetivamente determinada e históricamente necesaria para la
desaparición definitiva del capitalismo, que inexplicablemente Leonardo Mir
olvidó introducir en su texto. Para el concepto de “sociedad de transición”,
ver:
http://www.nodo50.org/gpm/referendumUE/05.htm
y
http://www.nodo50.org/gpm/revpermanente/08.htm
Porque, de no mediar la acción efectivamente revolucionaria
del proletariado para constituirse en clase dominante, la misma lógica objetiva
que tiende al derrumbe del sistema, brinda contradictoriamente a la burguesía
la posibilidad real de sobrevivirse indefinidamente a sí misma a caballo de
la superación de los límites que el capital se pone periódicamente a sí mismo,
mediante la barbarie económico-social que supone la desvalorización masiva de
capital constante y variable durante las crisis, y/o su destrucción física por
medio de la barbarie bélica en las guerras. Para este asunto ver:
http://www.nodo50.org/gpm/cis/17.htm