10) Respuesta del G.P.M. a
la segunda intervención de Susil Gupta
b) ¿Dónde está la racionalidad científica del marxismo “no ortodoxo”?
Susil Gupta acabó su segunda intervención —a propósito de
nuestra respuesta a la inquietud de Alexander Pinazo Carmona— diciendo lo siguiente:
<<El problema fundamental es la falta de un análisis
de los postulados centrales del Marxismo ortodoxo (pre-1914) anclados en la
teoría del imperialismo anunciada por Lenin. Diría más: hace falta un nuevo
Manifiesto Comunista basado en la realidad post-1914.
Esto es lo que falta en el análisis del GPM. El GPM defiende
el Marxismo desde los planteamientos ortodoxos de la época pre-imperialista.
Es una batalla valiente y necesaria en nuestros días de total hostilidad
al Marxismo o cualquier materialismo critico. Pero hace falta ir más allá.>>
(Op. cit.)
Lo que aquí nos viene a decir el señor Susil Gupta son dos
cosas:
1) que desde 1914, “el marxismo ortodoxo” de Marx permanece
“anclado” en la teoría del imperialismo de Lenin, y que,
2) el GPM defiende el marxismo ortodoxo de la época
preimperialista.
¿No será al revés, que la teoría del imperialismo de Lenin
permanece anclada en el marxismo ortodoxo de Marx? Pero lo importante aquí no
es esta transposición de pensamientos, sino que, al parecer, Susil Gupta postula
que el Marxismo ortodoxo ha sido superado por la historia y que, por tanto,
se necesita un nuevo análisis de sus “postulados centrales”. Es la ya vieja
proposición neomarxista de “repensar a Marx”.
Postular significa pedir o solicitar. En términos teóricos
es como obtener un crédito o fiducia para comprar veracidad, es decir, que equivale
a suponer. En efecto, un postulado es una proposición que se admite sin pruebas
para que pueda servir de base a ulteriores razonamientos:
<<Las premisas de que partimos no son arbitrarias, no
son dogmas, sino premisas reales de las que sólo es posible abstraerse mediante
la imaginación. Son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales
de vida, tanto aquellas con que se han encontrado ya hechas (en su etapa
de recolección), como las engendradas por su propia acción (economía
del tiempo de trabajo). Estas premisas pueden comprobarse, consiguientemente,
por la vía puramente empírica.>> (K.Marx-F.Engels:
“La ideología alemana” Cap. I punto 2: Premisas de las que arranca la
concepción materialista de la historia)
El Materialismo Histórico no solicita o supone ni postula
nada; está en las antípodas de semejante tipo de créditos teóricos como justificación
de una determinada manera de ver las cosas. El Materialismo Histórico paga sus
conclusiones con la moneda “contante y sonante” de lo “concreto pensado”, no
con el dinero fiduciario de ninguna determinación abstracta en el sentido napoleónico
del término ideología.
Y el caso es que el señor Susil Gupta postula que el marxismo
ortodoxo, es decir el Materialismo Histórico aplicado al capitalismo premonopolista,
ha sido superado por la realidad del capital imperialista y que, por tanto,
hay que aplicar el “pensamiento crítico” a ese supuesto “más allá” del marxismo
ortodoxo. Pero, ¿qué tiene de esencialmente distinto el capital
imperialista respecto del que operó en su etapa temprana, como para postular
que estamos ante otra cosa de diferente naturaleza económico-social? ¿Ha cambiado
su principio activo y la mecánica de la acumulación? No. ¿Entonces, qué revisión
del marxismo ortodoxo hay que hacer y que proposiciones políticas estratégicas
centrales hay que cambiar, como para ponerse a postular la necesidad de escribir
un nuevo “Manifiesto”?
Sin explicar nada, Susil Gupta ha procedido tan arbitrariamente
con las categorías económicas y la correlación política entre las clases, como
aquél físico imaginario ante la metamorfosis de la evaporación postulando que
la sustancia química en cuestión es ya otra cosa.
Pero lo más insólitamente contradictorio de su discurso, no
está en que confunda transformación con transubstanciación, sino en que después
de pontificar que el capitalismo y buena parte de la clase obrera han cambiado
de naturaleza, da a entender que trabajos de grupos como el G.P.M. se
han vuelto inútiles porque aplican formas y medios “tradicionales” a una materia
prima económica y social que ya no es la misma de antaño, pero acaba diciendo
compasivamente que esa labor es tan “valiente” como “necesaria”.
Muchas gracias, señor Susil Gupta, pero para salir de nuestra ignorancia nosotros
no necesitamos la piedad cristiana de nadie, sino explicaciones con sólidos
argumentos. Y usted no los aporta.
A todo esto, tampoco sabemos qué pecado mortal pudo haber
cometido Lenin en su teoría sobre el imperialismo, porque nuestro interlocutor
también ha procedido en este asunto como en los demás: limitarse a postular
exigiendo que se le acrediten sus afirmaciones, sin dejar en prenda ninguna
razón valedera de su parte.