8) Respuesta del G.P.M. a Susil Gupta
f) ¿Es cierto que el Materialismo Histórico se basa en la historia?
Por último, abandonando el tema anterior, acordamos también
con el señor Gupta en que Marx convirtió la historia en ciencia, o mejor dicho,
que por primera vez el Materialismo Histórico hizo posible la comprensión científica
de la historia. Pero se equivoca al pensar que, para ese cometido “el marxismo
se base en la historia”, lo cual supone proponer que la historia se explica
por sí misma, es decir, por su propio devenir, lo cual deja sin sentido cualquier
teoría de la historia.
Para Marx, la posibilidad de hacer inteligible y poder explicar
la historia está fuera de ella o, por mejor decir, no está en el acontecer de
la sociedad humana sino en el análisis científico de su base material más actual,
cuyo objeto de estudio esta comprendido en la economía política. Y la realidad
económico-social más actual de la historia humana es el capitalismo, el modo
de producción hasta hoy más complejo y desarrollado. Tal es la esencia del método
científico revolucionario de Marx:
<<La sociedad burguesa es la organización histórica
de la producción más desarrollada y más diferenciada. Las categorías que expresan
sus condiciones y la comprensión de sus estructuras permiten al mismo tiempo
comprender la estructura y las relaciones de producción de todos los tipos de
sociedad desaparecidos, sobre cuyas ruinas y elementos se halla edificada y
cuyos vestigios, aún no superados, continúa arrastrando, mientras que aquello
que estaba apenas insinuado se ha desarrollado plenamente, etc. La anatomía
del ser humano es una clave para la anatomía del mono. Aquello que en las especies
animales inferiores insinúa una forma superior no puede, por el contrario ser
comprendido sino cuando se conoce la forma superior. La economía burguesa suministra
así la clave de la economía antigua, etc.>> (K. Marx: “Introducción
a la crítica de la economía política” Aptdo. 3)
La categoría dinero, por ejemplo, estaba ya contenida en el
trueque ocasional entre las distintas comunidades primitivas basadas en la economía
del tiempo de trabajo cooperativo al interior de cada una de ellas. Pero esa
categoría sólo pudo aparecer o expresarse por primera vez como categoría dominante
de la vida social, recién con la generalización del intercambio en la sociedad
clasista determinada por la relación social entre amos y esclavos, del mismo
modo que el capital ya estaba contenido en la categoría dinero y salió a la
luz para desplegarse como categoría dominante de la sociedad burguesa, cuando
el dinero pudo disolver las relaciones de dependencia directa de unos seres
humanos sobre otros, hasta convertir el trabajo social en mercancía, dando pábulo
a la categoría de capital y a la ley general de la acumulación que Marx desarrolló
en el capítulo XXIII del primer libro.
Ninguna categoría simple puede ser explicada hasta no quedar
comprendida en otra más compleja que permita ser explicada y explicar así lo
que comprende y subordina en su totalidad compleja. Por esto es que el genio
de Aristóteles se acercó más que nadie pudo hacerlo hasta los clásicos de la
economía política, sin poder descubrir ni explicar la sustancia del valor contenida
en las mercancías. (Ver: K. Marx: El Capital” Libro I Cap. I Aptdo. 3
b).
Y es que en la sociedad esclavista —y feudal— aun cuando el
dinero representó y puso en un orden de subordinación social a las mercancías
—y esto es lo que han hecho y hacen todos los representantes en la sociedad
de clases—, no permitió explicar la naturaleza social del valor ni la relación
de igualdad que permite el intercambio mercantil, porque las relaciones de dependencia
personal directa de esclavos y siervos respecto de sus respectivas clases dominantes
durante estos dos grandes períodos históricos, así como el desprecio que amos
y señores demostraron por el trabajo concreto, introyectaron en éstas sociedades
el prejuicio de la desigualdad de los seres humanos.
Por tanto, de allí no podía surgir un pensamiento que descubriera
la igualdad de los trabajos contenidos en las mercancías objeto de intercambio,
en tanto que trabajo indistinto o simple desgaste de energía laboral por unidad
de tiempo empleado en producirlas, es decir, trabajo abstracto.
Al emancipar al trabajo social de las relaciones de dependencia
directa convirtiéndolo en mercancía, el capitalismo posibilitó por primera vez
hacer inteligible la economía del tiempo de trabajo igual, contenido en cada
relación de intercambio, a la vez que por mediación de las nuevas categorías
de salario y plusvalor, la categoría de capital puso en un orden de subordinación
social a las categorías mercancía y dinero en tanto que las comprende como categoría
social más compleja y desarrollada.
De este razonamiento se desprende que, en tanto se comprende
y explica la economía política más compleja y actual estructurada por el capital,
como categoría económica dominante, se pueden comprender las categorías económicas
del pasado, pero no al revés:
<<En consecuencia, sería falso e inoportuno alinear
las categorías económicas en el orden en que fueron históricamente determinantes.
Su orden de sucesión es, por el contrario, determinado por las relaciones que
existen entre ellas en la sociedad burguesa moderna, y resulta precisamente
el inverso del que parece ser su orden natural o del que correspondería a su
orden de sucesión en el curso de la evolución histórica. No se trata de la posición
que las relaciones (entre las distintas categorías) económicas ocupen
históricamente en la sucesión de los diferentes tipos de sociedades. Aún menos
de su orden de sucesión “en la idea” (Proudhon), concepción nebulosa,
si la hay, del movimiento histórico. Se trata de su jerarquía y de su conexión
orgánica (con las demás categorías subalternas) al interior de la sociedad
burguesa moderna.>> (Op. cit. Lo entre paréntesis nuestro)
Es en este contexto del método materialista histórico, donde
se pone de manifiesto el error de superfluidad polémica por parte del señor
Susil Gupta, al observarnos que algunas teorizaciones del derecho son “vestigios
de épocas precapitalistas”.
Claro que el derecho burgués comprende al derecho romano.
Pero su lugar e importancia dentro del derecho moderno, viene dada tanto por
lo que el capital ha comprendido y adoptado de aquél orden jurídico clasista
pretérito, como por lo que ha rechazado de él, de esa tradición superada y al
mismo tiempo conservada, excluyendo, por ejemplo, el “ius utendi et ius abutendi”,
es decir, el derecho al uso y abuso de los objetos de propiedad privada —entre
ellos los esclavos—, que así se ha extinguido para siempre en virtud del progreso
alcanzado por las fuerzas sociales productivas de la humanidad.
Bajo el capitalismo, para seguir acumulando plusvalor la burguesía
en cada momento sólo dispone de una parte del tiempo en que sus empleados despliegan
la energía laboral que gastan en producir lo necesario para reproducir la que
insumen durante la jornada entera. Si además de disponer históricamente de esta
energía los burgueses pudieran arbitrar no sólo sobre el gasto de energía de
la jornada laboral diaria sino incluso de su tiempo libre, entonces la sociedad
capitalista se degradaría a la condición de sociedad esclavista.
Por lo tanto, no es que el materialismo Histórico se base
en la historia sino justamente al contrario: es el Materialismo histórico el
que permite explicar la historia, en tanto que constituye su fundamento.