8) Respuesta del G.P.M. a Susil Gupta
c) ¿Es cierto que el Materialismo Histórico es un historicismo?
Pasando al segundo punto de sus observaciones en cuanto a
que Marx “basó sus proposiciones revolucionarias en la historia” y que ésta
“se encuentra en constante desarrollo”, respecto de lo primero el señor Gupta
debería recordar qué concepto llegó Marx a formarse de su propia obra, cuando
en sus “Glosas a Wagner” —el último de sus escritos económicos— empieza diciendo:
<<Yo no parto del hombre (ser humano) genérico
(que en la sociedad de clases jamás existió) sino de un período social
dado (la sociedad capitalista económicamente estructurada)>> (Op.
cit. Lo entre paréntesis nuestro)
Es decir, que el objeto de su pensamiento no fue la evolución
o devenir histórico de la humanidad sino un momento preciso de esa evolución,
el que corresponde sincrónicamente a la sociedad capitalista. Desde sus “Manuscritos
económicos filosóficos” hasta “El Capital”, pasando por los “Grundrisse”
y “Teorías sobre la plusvalía”, el objeto de estudio científico de
Marx no fue la historia de la humanidad en general sino las relaciones de producción
capitalistas. Así lo dejó dicho con meridiana claridad en su “Prólogo a la
crítica de la economía política” fechado en enero de 1859:
<<Tanto las relaciones jurídicas como las formas de
Estado, no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución del
espíritu humano, sino que radican, por el contrario, en las condiciones materiales
de vida (de la sociedad históricamente más desarrollada) cuyo conjunto
resume Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo
XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil” (burguesa) y que la anatomía de la
sociedad civil hay que buscarla (investigarla y descubrirla) en la economía
política (ciencia que no pudo existir antes del capitalismo. Lo más aproximado
fue la crematística de Aristóteles, quien, sin embargo, no pudo desentrañar
la forma de valor, dado que su sociedad estuvo basada en las relaciones de dependencia
personal directa entre amos y esclavos).
En Bruselas, a donde me trasladé en virtud de una orden de
destierro dictada por el señor Guizot (ministro del Interior francés a principios
de 1845), hube de proseguir mis estudios de economía política, comenzados
en París. El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, sirvió
de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social
de su existencia, los seres humanos contraen determinadas relaciones necesarias
e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a
una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El
conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de
la sociedad, la base real sobre la que se eleva un edificio (Uberbau)
jurídico y político, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia
social. El modo de producción de la vida material (objeto de estudio de
la economía política) determina el proceso de la vida social, política y
espiritual en general. No es la conciencia de los seres humanos la que determina
su ser, sino, por el contrario, su ser social es lo que determina su conciencia.
Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas de la
sociedad chocan con las relaciones de producción existentes o, lo que no es
más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro
de las cuales se han desenvuelto hasta allí. Se abre así una época de revolución
social….>> (K. Marx: Op. cit. Lo entre paréntesis nuestro)