8) Respuesta del G.P.M. a Susil Gupta
b) La semilla de la ley de la acumulación y el derrumbe
del sistema capitalista.
Sigamos con la intervención de Susil Gupta en este debate.
Nosotros le hemos dicho al compañero Alexander que la proposición política revolucionaria
de Marx ha sido la consecuencia de su teoría económica del derrumbe capitalista.
Frente a esto, usted ha vuelto a querer negarnos la mayor, remitiéndonos nuevamente
al pasado en el sentido de que:
1) <<…Muy evidentemente la proposición política revolucionaria
de Marx desde 1845 se formuló antes de que Marx hubiera formulado su teoría
económica científica y hubiera descubierto el mecanismo de la tendencia objetiva
al derrumbe del sistema capitalista.>>;
2) <<La proposición revolucionaria del Marxismo se basa
en la Historia, que muestra, y no solo a Marxistas, que la sociedad esta en
constante desarrollo revolucionario.>> y,
3) <<Marx convierte a la Historia en ciencia. La “tendencia
objetiva al derrumbe” es solo un momento de esta ciencia —y además no es de
si revolucionaria (léase Henryk Grossmann: Acumulación y Derrumbe – ultimo capitulo).>>
Considerando el primer punto de sus observaciones,
tal como usted lo ha formulado no es posible saber con precisión lo que ha querido
significar en ese párrafo, porque se presta a dos interpretaciones distintas.
La primera y más probable, induce a pensar que Marx formuló su propuesta revolucionaria
antes de formular su teoría económica científica de la tendencia al derrumbe
capitalista; la segunda, que otros hicieron propuestas similares antes que él.
Empezando por esta última interpretación, efectivamente propuestas
para revolucionar el capitalismo incipiente antes de que sus padres ataran a
Marx un moño al cuello enseñándole a ser un buen judío y mejor ciudadano burgués,
existieron no pocas. Pero la única con fundamento rigurosamente científico fue
la suya. Esto es lo que importa reconocer o impugnar, estimado Susil Gupta.
Fíjese que nosotros hemos escogido el pasaje de “La
Ideología Alemana” donde Marx y Engels dicen expresamente que ellos entienden
por comunismo,
<<…al movimiento real que anula y supera al estado
de cosas actual>> (Subrayado nuestro)
Y hemos explicado al compañero Alexander el significado de
lo que Marx y Engels entendieron —o mejor dicho entienden— porque están más
vivos que nunca— por movimiento real, diciendo lo siguiente:
<<Marx y Engels han entendido siempre, es decir, omnicontextualmente
por “movimiento real”, a la unidad dialéctica entre estructura económica y superestructura
política, o sea, a la relación contradictoria entre el movimiento económico
del capital y el movimiento político del proletariado.>>
Dando por sentado que el movimiento político del proletariado
es el único que puede actuar desde la superestructura para trascender históricamente
las contradicciones al interior de la superestructura económica entre las fuerzas
productivas y las relaciones capitalistas de producción.
Desarrollando un poco esto, podemos en general
entender por movimiento real al movimiento objetivo
del capital dentro de la estructura económica —donde opera la
contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción—, por un
lado, y al movimiento subjetivo al interior de la
superestructura ideológica y política, en que opera la contradicción entre la
representación ideológica y política de la burguesía en su conjunto, y la representación
ideológica y política del proletariado.
Resulta evidente que no es éste el movimiento real que opera
hoy día dentro de la sociedad capitalista; entre otras condiciones, porque actualmente
el proletariado se deja representar ideológica y políticamente por los distintos
partidos burgueses que se disputan periódicamente el acceso al poder dentro
del aparato del Estado capitalista, es decir que no existe tal movimiento político
revolucionario del proletariado.
Pero este que hemos descrito sí que es el movimiento real
previsto por la moderna ciencia social como condición para anular y superar
el estado de cosas actual. Y de esta tarea para la actual etapa de la lucha
de clases precisamente se trata aquí: de que en la superestructura política
de la sociedad capitalista predomine la fuerza superadora como
unidad política orgánica entre el proletariado y la teoría revolucionaria aplicada
al movimiento real, de lo contrario, no puede anularse ni superarse nada dentro
de la actual sociedad burguesa decadente.
Y en este mismo sentido, sólo la existencia de alguna otra
teoría —anterior o posterior a Marx— sustentada en bases científicas igual de
rigorosas que el Materialismo Histórico, podría justificar esta parte de su
intervención en el debate sin incurrir en irresponsabilidad social e intelectual
de su parte. ¿Sabe Usted de alguna? Si lo sabe dígalo, porque sería toda una
primicia para la mayoría de los pocos que ahora mismo andamos en esto, para
enterarnos en qué consiste esa supuesta “teoría revolucionaria” no marxista,
habida cuenta de que, como dijera Lenin con toda razón en su “¿Qué Hacer?”
—refiriéndose a la posibilidad de superar el capitalismo— “sin teoría revolucionaria
no puede haber movimiento revolucionario”.
Hasta ahora, que nosotros sepamos, para la mayoría de intelectuales
marxistas ortodoxos —ultraminoritarios respecto del resto de la intelectualidad
vendida a la burguesía, hecha la advertencia de que el número de quienes coinciden
en pensar lo mismo no supone ningún criterio de verdad— el primer científico
social por excelencia en la moderna sociedad capitalista fue y sigue
siendo Karl Marx. No conocemos otro que todavía haya superado su talla; ni el
propio Engels, quien sin duda también fue un científico social eminente, aunque
no de la misma consistencia lógica, filosófica ni política de Marx, que en virtud
de eso le calificamos de científico social por excelencia, es decir, “primus
inter pares”, y así también lo estimó públicamente Engels siempre.
Salvo esta excepción, los demás de entre sus coetáneos o inmediatamente
anteriores a su generación, quienes no permanecieron toda su vida en la ramplonería
teórica o en el oportunismo político más rastrero —como es el caso de Proudhon
y Lassalle— no pudieron ni quisieron superar la utopía, como sucedió con Weitling.
En cuanto a la primera interpretación, lo dicho por usted
significa que Marx y Engels adelantaron su proposición revolucionaria —tal como
en setiembre de 1845 fue anunciada por ambos— antes que de lo que por primera
vez Marx pusiera negro sobre blanco en sus “Grundrisse”, escritos entre
1857 y 1858, que bien pueden entenderse como “líneas fundamentales” de su teoría
sistemática de la tendencia al derrumbe económico del capitalismo, en tanto
que enlazan lógicamente con “El Capital”.
Como le decimos al compañero que nos hizo la consulta, allí,
en la “Ideología alemana”, es donde Marx y Engels aludieron por primera
vez a la dialéctica entre relaciones de producción y fuerzas
productivas, concluyendo que esa dialéctica objetiva —en la que el polo
dinámico trascendente son las fuerzas productivas— es la que, en última instancia,
determina el devenir histórico de la humanidad en la sociedad de clases:
<<Resumiendo, obtenemos de la concepción de la historia
que dejamos expuesta los siguientes resultados: 1) En el desarrollo de las fuerzas
productivas [dentro de determinadas relaciones de producción] se llega
a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de intercambio que,
bajo las relaciones existentes, sólo pueden ser fuentes de males, que no son
ya tales fuerzas productivas sino más bien fuerzas destructivas (maquinaria
y dinero); y a la vez, surge una clase [encarnación social de las fuerzas
productivas] condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad
sin gozar de sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y de la que nace
la conciencia de que es necesaria una revolución radical…>> (Op. cit.
6. Lo entre corchetes es nuestro)
Pues bien, ¿puede en conciencia alguien que asuma el Materialismo
Histórico, negar que sea éste y no otro el fundamento más originario,
el “hilo conductor” del que habla Marx en su “Prólogo a la crítica de la
economía política”, la semilla o primer momento de su teoría
del derrumbe capitalista? Si contestáramos negativamente a esta pregunta, estaríamos
afirmando que en 1845 Marx y Engels no se distinguieron de quienes confundieron
sus fantasías con el conocimiento de la realidad con tal de aparecer “marchando
a la vanguardia”. Y no fue así nunca después de que ambos abandonaran sus estudios
y escritos anteriores a la “crítica roedora de los ratones”. Y, en efecto, refiriéndose
a los debates en la dieta renana sobre los campesinos viñateros que ocupaban
ilegalmente tierras comunales en las orillas del río Mosela, Marx alude a una
publicación donde se recogían comentarios críticos que traslucían…
<<….un eco del socialismo y del comunismo francés, teñido
de un tenue matiz filosófico. Yo me declaré en contra de aquellas chapucerías,
pero confesando al mismo tiempo francamente, en una controversia con la “Allgemeine
Augsburger Zeitung” (La Gaceta General de Absburgo), que mis estudios
hasta entonces no me permitían aventurar ningún juicio acerca del contenido
propiamente dicho de las tendencias francesas. Alejado de esto, aproveché ávidamente
la ilusión de los gerentes de la “Rheinische Zeitung (Gaceta Renana),
quienes creían que suavizando la posición del periódico iban a evitar que
se revocase la sentencia de muerte ya decretada contra él, para retirarme de
la escena pública a mi cuarto de estudio.>> (K. Marx: Op. cit.)
No hay más que remitirse al texto de las “Líneas fundamentales”
de Marx escrito trece años después del ya mencionado trabajo de 1845 en colaboración
con Engels, para comprobar que ése fue, efectivamente, el segundo momento
en la continuidad lógica del devenir de su pensamiento —como proceso de investigación—
hacia la realización del concepto de capital del modo como Marx acabaría presentándolo
—como proceso de exposición— en su obra homónima: “El Capital”.
En efecto, dado que la vida semoviente del capital consiste
en apoderarse de trabajo necesario para convertirlo en excedente a los fines
de su valorización, Marx demostró matemáticamente en los “Grundrisse”, que
según progresa la fuerza productiva del trabajo, la valorización del plusvalor
se torna tanto más difícil cuanto más porciones de trabajo necesario contenidas
en la jornada de labor entera se hayan convertido ya en capital (constante);
hasta que llega un teórico momento previsto en que la burguesía se encuentra
sin posibilidades materiales de acumular o valorizar trabajo vivo adicional.
Tal es la tendencia objetiva al derrumbe o límite absoluto del
capital que no deja de operar nunca en la sociedad burguesa, a través de un
proceso donde el capital se va poniendo a así mismo límites sobre los que sólo
puede saltar periódicamente para ponerse por delante nuevos límites más formidables
bajo la forma de crisis de superproducción y guerras cada vez más catastróficas.
(Cfr.: Ver: “Líneas Fundamentales” Cap. III: Plusvalía y fuerza productiva.).
El recorrido de esta línea fundamental de pensamiento sobre
la tendencia objetiva al límite absoluto del capitalismo en la vida de Marx
desde 1845, fue completado sistemáticamente por él en las secciones tercera,
cuarta y quinta del primer libro de “El Capital” sobre el plusvalor relativo,
y en las secciones primera y segunda del tercer libro, sobre la formación de
la tasa de ganancia media, para culminar en la sección tercera con la formulación
la ley de la tendencia histórica decreciente a la baja de la tasa de ganancia.