5) Segunda intervención de Susil Gupta aludiendo a lo
dicho por Astarita
Estimado compañero Rolando Astarita
Es un placer leer algo sobre un asunto complicado del Marxismo
y estar prácticamente de acuerdo con su totalidad. Solo algunas observaciones:
Grossmann no es “automicista” en cuanto al derrumbe del capitalismo.
El último capitulo de su obra magna, al que aludí, lo deja claro.
Colleti hace una recopilación valiosísima - pero no resuelve
el problema. Al final esta incapacidad tumba a Colleti, y le conduce a abandonar
el Marxismo.
A partir del 1914 'el problema' de la relación entre lo que
podemos llamar, a modo tosco, el desarrollo económico y la lucha de clases ya
no se puede plantear en formal clásica (Marx, Grossmann) y no se puede solucionar
por reconversión o renovación filosofica del Marxismo (Grossmann en sus otros
escritos, Lukacs) o voluntarismo (Luxemburg), o el institucionalismo de fundar
una nueva Internacional (Trotsky).
¿Porque? El apoyo de la clase obrera Europea al imperialismo
y a la Primera Guerra
Mundial supone su fracaso total e histórico como clase política —y roba al Marxismo
de su constitución social sin el cual no puede haber desarrollo del Marxismo
real y viviente (revolucionario). Lo que persiste a partir de 1914, en algún
reducto aislado, es un residuo de Marxismo que pronto se vuelve “Marxismo de
catecismo”.
La clase obrera de la mayoría de los países avanzados es hoy
una clase reaccionaria y degenerada. Es enemiga de la democracia, el socialismo
y el Marxismo y de clase obrera internacional. Por esto estoy totalmente contra
la idea de una nueva Internacional. Es necesario la demarcación total. Hace
20 años la clase obrera española era una clase obrera autentica, capaz de ejecutar
su misión histórica. Hoy, esta en vías avanzadas de convertirse en una clase
reaccionaria, imperialista e incorporada totalmente al bloque ideológico y estratégico
de la burguesía internacional. La decisión reciente de CCOO y UGT de solicitar
medidas al Estado para restringir la inmigración rumana y húngara es sintomático.
Sin ser “tercermundista” —una ideológica que aborrezco— el
futuro del Marxismo esta en las clases obreras emergentes: China, India, América
Latina. Estas no son las clases obreras de países retrasados —son las clases
obreras avanzadas del futuro.
El problema fundamental es la falta de un análisis de los
postulados centrales del Marxismo ortodoxo (pre-1914) anclados en la teoría
del imperialismo anunciada por Lenin. Diría más: hace falta un nuevo Manifiesto
Comunista basado en la realidad post-1914.
Esto es lo que falta en el análisis del GPM. El GPM defiende
el Marxismo desde los planteamientos ortodoxos de la época pre-imperialista.
Es una batalla valiente y necesaria en nuestros días de total hostilidad
al Marxismo o cualquier materialismo critico. Pero hace falta ir más allá.
Saludos camaradas: Susil Gupta