Antecedentes económico-sociales del conflicto

Para juzgar científicamente sobre un enfrentamiento civil en cualquier país o región del Mundo bajo el capitalismo, hay que comenzar analizando la base económica sobre la cual se manifiestan políticamente los intereses de las clases comprometidas en él y la incidencia del contexto internacional. Este análisis permite determinar el carácter de la revolución, la estrategia de poder de la clase revolucionaria fundamental y la táctica política a emplear en cada momento con arreglo a tal estrategia de poder.

Hasta el fin de la Segunda guerra Mundial Libia era una colonia italiana en un territorio eminentemente rural y semidesértico, habitado por no más de un millón de personas, en su mayoría miserables y analfabetas, de las cuales menos de un 25% era urbana. En diciembre de 1951 pasó a ser un país políticamente soberano bajo un gobierno federativo constituido por tres Estados autónomos representativos de las comunidades Cirenaica, Tripolitánea y Fezzan, políticamente unidas por la monarquía del Rey hachemita Idriss. En 1969 el por entonces capitán Muhammar el Gadafi al frente de la “Liga de oficiales unionistas”, convirtió la monarquía en una autoproclamada “República Árabe Libia Popular y Socialista” inspirada en el precedente régimen populista implantado por Jamal Abdel Nasser en Egipto. Además de abolir la constitución instaurada por el Rey Idris, desmanteló las bases militares británicas y norteamericanas, nacionalizando el petróleo, la banca y todas las industrias extranjeras. Y aun cuando gestó una alianza con el bloque soviético, reprimió ferozmente a los comunistas prohibiendo toda literatura marxista en territorio libio.

El avance de la población urbana de composición social mayoritariamente asalariada, comenzó con el descubrimiento y la puesta en explotación de los recursos petrolíferos en 1953. Según el censo de 1995, pasó a ser de 4.8 millones, algo más de 3,6 censados en 1984. En 2003 siguió aumentando hasta llegar a los 5.6 millones, en cuyas progresión destacaron los inmigrantes procedentes del Magreb o del África subsahariana, en su mayoría empleados en la industria petrolífera. Se estima que actualmente, el 88% de la población vive en la franja costera, principalmente en las grandes ciudades, por lo que fuera de estas urbes, la densidad de población es inferior a una persona por Km². A fines de 1982 las estadísticas registran un total de 569.000 extranjeros, el 18% del total del país. De ellos 174.000 oriundos de Egipto, 73.582 de Túnez y 44.546 de Turquía.

Respecto a la estructura demográfica, Libia está formada por una población muy joven. Un 35% es inferior a los 15 años, un 60% se encuentra entre los 15-65 años y menos de un 5% tiene más de 65 años. La tasa de natalidad es bastante alta, en torno al 2% en los últimos datos de 2002 y 2003. Este crecimiento demográfico en Libia, vino impulsado por el progreso económico inducido desde la industria del petróleo. Así, entre 1962 y 1968, el crecimiento del índice de la renta neta nacional pasó de los 131 millones de Dinares Libios a 798 millones, y el PIB aumentó de 163 millones de Dinares a 909 millones, mientras las exportaciones de petróleo en este período se incrementaron en un 835%, lo cual representó el 51% del PIB de 1968.

En los años 70 dichos beneficios alcanzaron los 22 mil millones de U$S en 1975. Y en la década de los 80, el sector energético representó el 65% del PIB y el 99% de las exportaciones. El resto del capital se invirtió en la industria textil, metalúrgica, electrónica y de electrodomésticos. Pero mayoritariamente en la importación y comercio al por mayor y menudeo de productos de consumo final.

 

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