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libano y su supuesta guerra civil
17:44 hores :: 14/Avientu/2006 :: publicado por alberto arce :: [global]

Líbano y su supuesta guerra civil.

Basta ya de referirse al la situación de Líbano como los prolegómenos de una guerra civil. En Líbano no va a estallar una guerra civil. Para comenzar, sólo uno de los posibles bandos tiene
las armas para combatirla, habiendo expresado constantemente que ningún enfrentamiento interno se encuentra entre las opciones de salida para la crisis que atraviesa el país. Y para quienes se hayan leído todos los discursos del jeque Nasrallah desde Mayo de 2006 hay ciertos puntos claros y que merecen ser comentados con el objetivo de desterrar aquellas interpretaciones que repiten una y otra vez el lugar común de la guerra civil entre libaneses ante su incapacidad o falta de voluntad a la hora de entender a Hezbollah:

a) Se pide que dimita el gobierno de Fuad Suniora, que no es representativo. La constitución libanesa que surgió tras los acuerdos que pusieron fin a la guerra civil recoge expresamente que todas las confesiones del país deben participar en el gobierno. En estos momentos, la mayoría chiíta que representan tanto Amal como Hezbollah no participa en el gobierno. Dirán algunos que no tenían derecho a abandonar el gobierno en función de sus intereses propios. Pero si nos remontamos a los meses previos a la guerra, podemos catalogar que los sucesivos intentos de la comunidad chiíta, minoría mayoritaria en el país, por conseguir un auténtico gobierno de unidad nacional libre de injerencias extranjeras han sido constantes, pagando incluso el precio de una guerra por no modificar sus posturas y no ceder a las presiones exteriores. ¿Por qué no centrarse en el apoyo plebiscitario que durante meses Hezbollah y Amal le dieron al gobierno de Sunirora con el objetivo de estabilizar al país tras el asesinato del Primer Ministro Hariri?.

b) Hezbollah, Amal, Marada, los partidarios cristianos del general Aoun y el Partido Comunista Libanés piden que se convoque un autentico gobierno de unidad nacional donde
Hezbollah y la comunidad chiíta quieren tener la representatividad que le corresponde de acuerdo con su porcentaje de la población. Recordemos que el sistema electoral libanés no se basa exclusivamente en el esquema de una persona, un voto, sino en la inclusión de cada ciudadano en una serie de porcentajes de representación sectaria que provienen de un censo sin actualizar desde hace casi dos décadas y ya no refleja la realidad de la composición del país.

c) Exigen también que se reforme la ley electoral y se disuelva el sistema sectario, caminando progresivamente hacia un sistema de representación más democrático y representativo.

d) Hezbollah, pese a la deformación con la que se informa sobre ellos en Occidente, no es una milicia prosiria/pro-iraní fundamentalista y terrorista sino un partido político comprometido con políticas de unidad nacional, que toma sus propias decisiones, acertadas o equivocadas y que mantiene un movimiento de resistencia armada como mecanismo de defensa ante una potencia extranjera que ha invadido el país durante casi dos décadas y lo ha devastado hace apenas tres meses. Hezbollah, desde hace tiempo se refiere a la necesidad de establecer una separación entre religión y política que permita la unidad e independencia del Líbano y no hay mejor prueba que sus actuales pactos políticos con fuerzas cristianas y laicas.

e) Cuando eso suceda, cuando el sistema se convierta en democrático,
Hezbollah autodisolverá su milicia armada en el seno del ejército libanés. Pero siempre como resultado de un diálogo interno y no como fruto de las presiones de los Estados Unidos y la Unión Europea, que mientras exigen el desarme y el aislamiento de Hezbollah, no mueven un dedo para frenar el comportamiento de Israel, auténtica potencia agresora de la región.

f) Las provocaciones contra Hezbollah son constantes por parte de algunos grupos
cristianos y sunitas, pero Hezbollah no ha respondido ni responderá como pudo observarse tras el asesinato a sangre fría de un militante chiíta a manos de falangistas partidarios de Gemayel hace una semana o ante la detención de milicianos falangistas que se entrenaban en los alrededores de Beirut con armas de origen israelí.

g) Siria no tiene la influencia de la que se le acusa en la política interna libanesa desde hace tiempo. Nadie en la oposición libanesa menciona a Siria como aliado principal o transmisor de directrices. Siria no tiene fuerza ni poder para modificar la política libanesa. Sólo mantiene el flujo comercial del que depende Líbano y ni siquiera ahora, en los momentos de gobierno más proamericano y antisirio, ha hecho el mas mínimo amago de bloqueo cuando todos saben que el bloqueo comercial sirio hundiría al país en el caos inmediatamente. Durante la guerra, Siria garantizó el suministro de bienes y energía al país. Siria no es el problema, no es el enemigo, no es quien manda.
No son manifestaciones prosirias las que podemos ver estos días en Beirut, no son manifestaciones
proiraníes. No lo son. Se trata de manifestaciones reivindicando unidad nacional sin tratar de imponer ninguna hegemonía. Pese a que cinco minutos después del asesinato de Hariri, la comunidad internacional comenzó a acusar a Siria de estar tras el mismo, más de un año y medio después, aún no existe la más mínima prueba de que haya sido así. Debe examinarse siempre la teoría más simple, la que pregunta ¿quién es el beneficiado?. Está claro que Siria no sale más que perdiendo si se la acusa una y otra vez de interferir en el Líbano. Y la mano negra que ha continuado asesinando políticos y periodistas libaneses a lo largo de los últimos meses, no puede ser tan burda como para actuar continuamente contra sus propios intereses, en caso de que proviniese de Siria. Resulta mucho más lógico que el interés norteamericano e israelí empuje los asesinatos con el objetivo de acumular agravios contra el régimen sirio.

h) ¿Irán entrena militarmente a Hezbollah? Si. Pero solo en su dimensión de resistencia contra Israel. Sólo en eso. Hezbollah nunca ha hecho el más mínimo amago de volverse contra sus compatriotas. Y tiene derecho a que se les suministren las armas con las que se defiende agresiones tan reales como la vivida el último verano. ¿Acaso eran de fabricación israelí las armas con las que se bombardeó el sur del Líbano?.

Lo que en nuestra prensa se califica como movimiento radical, chiíta, fundamentalista, prosirio, proiraní e incluso terrorista, debería dejar de recogerse únicamente en función de lugares comunes, simplificadores y erróneos y comenzar a llamarse simplemente Hezbollah: un partido político con base electoral en el sur del Líbano.




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