Las Citas del Presidente Mao
Contenido
El Partido Comunista
Clases y lucha de clases
Socialismo y comunismo
El tratamiento correcto de las contradicciones en el seno
del pueblo
Guerra y paz
El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de
papel
Atreverse a luchar y a conquistar la victoria
La guerra popular
El ejército popular
La dirección de los comités del Partido
Línea de masas
Trabajo político
Relaciones entre oficiales y soldados
Relaciones entre ejército y pueblo
Democracia en los tres terrenos principales
Educación y adiestramiento militar
Servir al pueblo
Patriotismo e internacionalismo
Heroísmo revolucionario
Construir nuestro país con laboriosidad y economía.
Apoyarse en los propios esfuerzos y trabajar duro
Métodos de pensamiento y de trabajo
Investigación y estudio
Autoeducación ideológica
Unidad
Disciplina
Crítica y autocrítica
Comunistas
Cuadros
Jóvenes
Mujeres
Cultura y arte
Estudio
I. EL PARTIDO COMUNISTA
La fuerza-núcleo que dirige nuestra causa es el Partido Comunista de China.
La base teórica que guía nuestro pensamiento es el marxismo-leninismo.
Discurso de apertura de la I Sesión de la Asamblea Popular Nacional (primera
legislatura) de la República Popular China (15 de septiembre de 1954).
Para hacer la revolución, se necesita un partido revolucionario. Sin un
partido revolucionario, sin un partido creado conforme a la teoría
revolucionaria marxista-leninista y al estilo revolucionario
marxista-leninista, es imposible conducir a la clase obrera y las amplias
masas populares a la victoria sobre el imperialismo y sus lacayos.
Fuerzas revolucionarias del mundo, uníos, Iuchad contra la agresión
imperialista! (noviembre de 1948), Obras Escogidas t. IV.
Sin los esfuerzos del Partido Comunista de China, sin los comunistas chinos
como sostén del pueblo chino, es imposible alcanzar la independencia y la
liberación del país, su industrialización, y la modernización de su
agricultura.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas t.
III.
El Partido Comunista de China es el núcleo dirigente del pueblo chino. Sin
este núcleo la causa del socialismo no puede triunfar.
Discurso pronunciado en la recepción a todos los delegados al III Congreso
Nacional de la Liga de la Juventud de la Nueva Democracia de China (25 de
mayo de 1957).
Un partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista y que
practica la autocrítica y se mantiene ligado a las masas populares; un
ejército dirigido por tal Partido; un frente único de todas las clases
revolucionarias y grupos revolucionarios dirigido por tal Partido: éstas son
las tres armas principales con que hemos derrotado al enemigo.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras
Escogidas, tomo IV.
Debemos tener confianza en las masas, debemos tener confianza en el Partido.
Estos son dos principios fundamentales. Si dudamos de ellos, nada podremos
cumplir.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Armado con la teoría e ideología marxista-leninistas, el Partido Comunista
de China ha aportado al pueblo chino un nuevo estilo de trabajo, que
consiste principalmente en integrar la teoría con la práctica, mantener
estrechos vínculos con las masas populares y practicar la autocrítica.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas t.
III.
Ningún partido político puede conducir un gran movimiento revolucionario a
la victoria si no posee una teoría revolucionaria, un conocimiento de la
historia y una comprensión profunda del movimiento práctico.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de
1938), Obras Escogidas, t. II.
El movimiento de rectificación es, como decíamos, un amplio movimiento de
educación marxista. Por rectificación entendemos que todo el Partido estudia
marxismo a través de la crítica y la autocrítica. Podremos sin duda aprender
más marxismo en el curso del movimiento de rectificación.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre
el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
Es muy ardua tarea asegurar una vida mejor a los centenares de millones de
chinos y transformar nuestro país, atrasado económica y culturalmente, en un
país próspero, poderoso y con elevado nivel cultural. Precisamente pare
asumir esta tarea con mayor competencia y trabajar mejor junto con todos
aquellos que, sin ser militantes del Partido, se mueven por altos ideales y
están decididos a hacer transformaciones, debemos desplegar movimientos de
rectificación tanto ahora como en el futuro y desprendernos constantemente
de todo lo que sea erróneo.
Ibíd.
La política es el punto de partida de todas las acciones prácticas de un
partido revolucionario, y se manifiesta en el proceso y el resultado final
de sus acciones. Toda acción de un partido revolucionario es la aplicación
de su política. Si no aplica una política correcta, aplica una errónea; si
no aplica determinada política de modo consciente, la aplica a ciegas. Lo
que llamamos experiencia es el proceso y el resultado final de la aplicación
de una política. Sólo a través de la práctica del pueblo, es decir, por la
experiencia, se puede verificar si una política es correcta o errónea y
determinar hasta qué grado lo es. Pero la práctica de los hombres,
especialmente la práctica de un partido revolucionario y de las masas
revolucionarias, está necesariamente ligada con una u otra política. Por
tanto, antes de emprender cualquier acción, debemos explicar a los
militantes del Partido y a las masas la política que hemos formulado a la
luz de las circunstancias dadas. De otro modo, los militantes del Partido y
las masas se apartarán de la dirección de nuestra política, actuarán a
ciegas y aplicarán una política errónea.
Sobre la política concerniente a la industria y el comercio (27 de febrero
de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
Nuestro Partido ha formulado la línea general y la política general de la
revolución china, así como las líneas específicas para el trabajo y las
medidas políticas concretas. Sin embargo, muchos camaradas recuerdan sólo
las líneas específicas para el trabajo y las medidas políticas concretes,
pero olvidan a menudo la línea general y la política general del Partido. Si
de verdad las olvidamos, seremos revolucionarios ciegos, inmaduros y de
ideas confusas, y al aplicar una línea específica para el trabajo y una
medida política concreta, nos desorientaremos, oscilaremos a izquierda y
derecha, y perjudicaremos nuestro trabajo.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada de
Shansí-Suiyuán (1 de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
La política y la táctica son la vida del Partido; los camaradas dirigentes a
todos los niveles deben prestar plena atención a ellas y de ninguna manera
mostrarse negligentes a este respecto.
Circular sobre la situación. (20 de marzo de 1948), Obras Escogidas, Tomo
IV.
II. CLASES Y LUCHA DE CLASES
Las clases luchan, una clases salen victoriosas, otras quedan eliminadas.
Así es la historia, así es la historia de la civilización de los últimos
milenios. Interpretar la historia desde este punto de vista es materialismo
histórico; sostener el punto de vista opuesto es idealismo histórico.
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha (14 de agosto de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
En la sociedad de clases, cada persona existe como miembro de determinada
clase, y sodas las ideas, sin excepción, llevan su sello de clase.
Acerca de la práctica (julio de 1937). Obras Escogidas, t. I.
Los cambios que se producen en la sociedad se deben principalmente al
desarrollo de sus contradicciones internas, es decir, las contradicciones
entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre las
clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el desarrollo de estas
contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsa la sustitución de
la vieja sociedad por la nueva.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
La despiadada explotación económica y la cruel opresión política de los
campesinos por la clase terrateniente, los forzaron a alzarse en numerosas
rebeliones contra la dominación de ésta. (...) Las luchas de clase del
campesinado, los levantamientos campesinos y las guerras campesinas fueron
la fuerza motriz real del desarrollo histórico de la sociedad feudal china.
La revolución china y el Partido Comunista de China (diciembre de 1939),
Obras Escogidas, t. II.
La lucha nacional es, en último término, un problema de la lucha de clases.
Entre los blancos en los EE.UU., solo los reaccionarios círculos dominantes
son los que oprimen a los negros. Ellos no representan en modo alguno a los
obreros, los campesinos, los intelectuales revolucionarios y otras
personalidades razonables que constituyen la aplastante mayoría de los
blancos.
Declaración de apoyo a los negros norteamericanos en su justa lucha contra
la discriminación racial del imperialismo norteamericano (8 de agosto de
1963).
A nosotros nos incumbe organizar al pueblo. En cuanto a los reaccionarios
chinos, nos incumbe a nosotros organizar al pueblo para derribarlos. Con
todo lo reaccionario ocurre igual: si no lo golpeas, no cae. Esto es como
barrer el suelo: por regla general, donde no llega la escoba, el polvo no
desaparece solo.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de
Resistencia contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
El enemigo no desaparecerá por sí solo. Ni los reaccionarios chinos ni las
fuerzas agresoras del imperialismo norteamericano en China se retirarán por
su propia voluntad del escenario de la historia.
Llevar la revolución hasta el fin (30 de diciembre de 1948) Obras Escogidas
t. IV.
Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni
pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan pausada
y fina, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución
es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase
derroca a otra.
Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán (marzo de
1927) Obras Escogidas t. I.
Chiang Kai-shek trata siempre de arrebatar al pueblo cada átomo de poder y
cada átomo de sus conquistas. żY nosotros? Nuestra política es responder
medida por medida y luchar por cada pulgada de terreno. Actuamos según él
actúa. El siempre trata de imponer la guerra al pueblo, con una espada en la
mano izquierda y otra en la derecha. Nosotros también empuñamos espadas,
siguiendo su ejemplo. (...) Como Chiang Kai-shek está ahora afilando sus
espadas, debemos afilar las nuestras.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de
Resistencia contra el Japón (13 de agosto de 1945) Obras Escogidas t. IV.
Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? Esta es una
cuestión de importancia primordial para la revolución. Todas las anteriores
luchas revolucionarias de China sólo obtuvieron magros resultados,
esencialmente porque los revolucionarios no supieron unirse con los
verdaderos amigos para atacar a los verdaderos enemigos. Un partido
revolucionario es el guía de las masas, y cuando las descamina, ninguna
revolución puede triunfar. A fin de conquistar con seguridad la victoria en
la revolución y no descaminar a las masas, tenemos que cuidar de unirnos con
nuestros verdaderos amigos para atacar a nuestros verdaderos enemigos. Y
para distinguir a los amigos verdaderos de los verdaderos enemigos, tenemos
que hacer un análisis general del status económico de las clases de la
sociedad china y de sus respectivas actitudes hacia la revolución.
Análisis de las clases de la sociedad china (marzo de 1926) Obras Escogidas
t I.
Son nuestros enemigos todos aquellos que están confabulados con el
imperialismo: los caudillos militares, los burócratas, la burguesía
compradora, la clase de los grandes terratenientes y el sector reaccionario
de la intelectualidad subordinado a ellos. El proletariado industrial es la
fuerza dirigente de nuestra revolución. Nuestros amigos más cercanos son el
semiproletariado en su totalidad y la pequeña burguesía. En cuanto a la
vacilante burguesía media, su ala derecha puede ser nuestro enemigo, y su
ala izquierda, nuestro amigo; pero debemos mantenernos constantemente en
guardia y no permitirle a esta que cree confusión en nuestro frente.
Ibíd.
Quien tome partido por el pueblo revolucionario, es un revolucionario. Quien
tome partido por el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo
burocrático, es un contrarrevolucionario. Quien se coloque al lado del
pueblo revolucionario sólo de palabra, pero no en los hechos, es un
revolucionario de palabra. Quien se coloque al lado del pueblo
revolucionario tanto en los hechos como de palabra, es un revolucionario en
su más pleno sentido.
Discurso de clausura en la II Sesión del Primer Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (23 de junio de 1950).
Sostengo que, para nosotros, es malo si una persona, partido, ejército o
escuela no es atacado por el enemigo, porque eso significa que ha descendido
al nivel del enemigo. Es bueno si el enemigo nos ataca, porque eso prueba
que hemos deslindado los campos con él. Y mejor aún si el enemigo nos ataca
con furia y nos pinta de negro y carentes de toda virtud, porque eso
demuestra que no sólo hemos deslindado los campos con él, sino que hemos
alcanzado notables éxitos en nuestro trabajo.
Ser atacado por el enemigo no es una cosa mala sino una cosa buena (26 de
mayo de 1939).
Debemos apoyar todo lo que el enemigo combata y oponernos a todo lo que el
enemigo apoye.
Entrevista con tres corresponsales de la Agencia Central de Noticias y de
los periódicos Saodang Bao y Xinmin Bao (16 de septiembre de 1939) Obras
Escogidas t. II.
Nuestra posición es la del proletariado y las masas populares. Para los
miembros del Partido Comunista, esto quiere decir que deben adherirse a la
posición del Partido, al espíritu de Partido y a la política del Partido.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de 1942)
Obras Escogidas t. III.
Después de eliminados los enemigos con fusiles, quedarán aún los enemigos
sin fusiles, quienes entablarán, inevitablemente, una lucha a muerte contra
nosotros; jamás debemos subestimarlos. Si ahora no planteamos ni
comprendemos el problema de este modo, cometeremos errores muy graves.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949) Obras
Escogidas t. IV.
Los imperialistas y los reaccionarios del país jamás se resignarán a su
derrota; forcejearán hasta el fin. Aun después de establecida la paz y el
orden en todo el país, se entregarán a labores de zapa y provocarán
disturbios en mil formas; tratarán a diario y en todo momento de restaurar
su Poder en China. Esto es inevitable y está fuera de dude; nunca debemos
relajar nuestra vigilancia.
Discurso de apertura en la I Sesión Plenaria de la Conferencia Consultiva
Política del Pueblo Chino (21 de septiembre de 1949).
En China, aunque en lo fundamental se ha consumado la transformación
socialista de la propiedad y han terminado las vastas y tempestuosas luchas
de clase de las masas, características de los anteriores períodos
revolucionarios, subsisten remanentes de las clases derrocadas: la clase
terrateniente y la burguesía compradora; subsiste la burguesía, y la
transformación de la pequeña burguesía sólo acaba de empezar. La lucha de
clases no ha terminado. La lucha de clases entre el proletariado y la
burguesía, entre las diferentes fuerzas políticas y entre el proletariado y
la burguesía en el terreno ideológico, será aún larga, tortuosa y a veces
incluso muy enconada. El proletariado aspire a transformar el universo según
su concepción del mundo, y la burguesía, según la suya. A este respecto, aún
no ha sido resuelta en definitiva la cuestión de quién vencerá: el
socialismo o el capitalismo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
Pasará un tiempo bastante largo antes de que se resuelva la cuestión de
quién vencerá a quién en la lucha ideológica entre el socialismo y el
capitalismo en nuestro país. Esto se explica porque la influencia de la
burguesía y de los intelectuales provenientes de la vieja sociedad
subsistirá por un largo tiempo en nuestro país, y así también su ideología
de clase. Quien no lo comprenda bien, o no lo comprenda en absoluto,
cometerá el más grave de los errores y pasará por alto la necesidad de la
lucha en el terreno ideológico.
En nuestro país, subsistirá por un largo tiempo la ideología burguesa y
pequeñoburguesa, la ideología anti-marxista. Se ha establecido en lo
fundamental el sistema socialista. Hemos obtenido la victoria básica en la
transformación de la propiedad de los medios de producción, pero todavía no
hemos logrado la victoria complete en los frentes político e ideológico. En
el terreno ideológico, todavía no se ha resuelto en definitiva la cuestión
de quién vencerá: el proletariado o la burguesía. Aún debemos sostener una
lucha prolongada contra la ideología burguesa y pequeñoburguesa. Es erróneo
ignorar esto y abandonar la lucha ideológica. Todas las ideas erróneas,
todas las hierbas venenosas y todos los monstruos y demonios deben ser
sometidos a crítica; en ninguna circunstancia podemos tolerar que cundan
libremente. Sin embargo, Ia crítica debe ser plenamente razonada, analítica
y convincente, y no burda, burocrática, metafísica o dogmática.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre
el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
Tanto el dogmatismo como el revisionismo son contrarios al marxismo.
Inevitablemente, el marxismo avanzará, progresará con el desarrollo de la
práctica y no permanecerá estático. Quedaría sin vida si se estancara y se
estereotipara. No obstante, nunca se pueden violar los principios básicos
del marxismo; violarlos es cometer errores. Es dogmatismo enfocar el
marxismo desde el punto de vista metafísico y considerarlo como algo rígido.
Es revisionismo negar los principios básicos del marxismo, la verdad
universal del marxismo. El revisionismo es una variedad de la ideología
burguesa. Los revisionistas intentan borrar lo que distingue al socialismo
del capitalismo, a la dictadura del proletariado de la dictadura burguesa.
Lo que preconizan no es, de hecho, la linea socialista, sino la capitalista.
En las circunstancias actuales, el revisionismo es más pernicioso que el
dogmatismo. Una de nuestras importantes tareas presentes en el frente
ideológico es criticar el revisionismo.
Ibíd.
El revisionismo u oportunismo de derecha es una tendencia ideológica
burguesa; es más peligroso que el dogmatismo. Los revisionistas,
oportunistas de derecha, alaban de palabra el marxismo; también atacan el
dogmatismo, pero lo que atacan es precisamente la quintaesencia del
marxismo. Combaten o tergiversan el materialismo y la dialéctica; combaten o
intentan debilitar la dictadura democrática popular y la dirección del
Partido Comunista; combaten o intentan debilitar la transformación y la
construcción socialistas. Incluso después de la victoria fundamental de la
revolución socialista en nuestro país, queda todavía un cierto número de
gentes que sueñan con restaurar el sistema capitalista; estas gentes luchan
contra la clase obrera en todos los frentes, incluido el ideológico. Y en
esta lucha, tienen en los revisionistas a sus mejores asistentes.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
III. SOCIALISMO Y COMUNISMO
El comunismo es la ideología complete del proletariado y, a la vez, un nuevo
sistema social. Difieren de cualquier otra ideología y sistema social, y son
los más completos, progresistas, revolucionarios y racionales de la historia
humana. La ideología y el sistema social del feudalismo ya pasaron al museo
de la Historia. La ideología y el sistema social del capitalismo se ha
convertido en piezas de museo en una parte del mundo (la Unión Soviética),
mientras que en los demás países se asemejan al moribundo que se extingue
como el sol tras las colinas de Occidente, y pronto serán también relegados
al museo. Sólo la ideología y el sistema social comunistas, llenos de
juventud y vitalidad, se extienden por todo el mundo con el ímpetu de una
avalancha y la fuerza de un rayo.
Sobre la nueva democracia (enero de 1940) Obras Escogidas t II.
El sistema socialista terminará por reemplazar al sistema capitalista: ésta
es una ley objetiva, independiente de la voluntad del hombre. Por mucho que
los reaccionarios traten de frenar la rueda de la historia, tarde o temprano
se producirá la revolución y, sin duda alguna, triunfara.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del 40
aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre (6 de noviembre de
1957).
Los comunistas nunca ocultamos nuestras aspiraciones políticas. Nuestro
programa futuro o máximo es llevar a China a la sociedad socialista y la
comunista. Esto es definitivo y no admite duda. El nombre de nuestro Partido
y nuestra concepción marxista del mundo indican de manera inequívoca este
supremo ideal pare el futuro, infinitamente bello y luminoso.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t III.
Tomado en su conjunto, el movimiento revolucionario chino dirigido por el
Partido Comunista de China abarca dos etapas: la revolución democrática y la
socialista. Se trata de dos procesos revolucionarios esencialmente
diferentes, y sólo después de consumado el primero se puede emprender el
segundo. La revolución democrática es la preparación necesaria para la
revolución socialista y la revolución socialista es la dirección inevitable
para el desarrollo de la revolución democrática. El objetivo final por el
que luchan todos los comunistas es la instauración completa de la sociedad
socialista y de la comunista.
La revolución china y el Partido Comunista de China (diciembre de 1939)
Obras Escogidas t II.
La revolución socialista tiene por objetivo liberar las fuerzas productivas.
La transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva
socialista dentro de la agricultura y la artesanía, y de la propiedad
capitalista en propiedad socialista dentro de la industria y el comercio
privados, libera necesariamente y en gran medida las fuerzas productivas. Se
crean así las condiciones sociales para un inmenso desarrollo de la
producción industrial y agrícola.
Discurso ante la Conferencia Suprema de Estado (25 de enero de 1956).
Estamos realizando no sólo una revolución en el sistema social: la
transformación de la propiedad privada en propiedad social, sino también una
revolución en la técnica: la transformación de la producción artesanal en
producción moderna, mecanizada y en gran escala. Ambas revoluciones se
hallan ligadas entre sí. En la agricultura, dadas las condiciones de nuestro
país, la cooperativización debe preceder al empleo de la gran maquinaria (en
los países capitalistas la agricultora se desarrolla de modo capitalista).
De ahí que en ningún cave podamos considerar la industria y la agricultora,
la industrialización socialista y la transformación socialista de la
agricultura, como dos cosas separadas y aisladas una de otra, ni podamos
destacar una y subestimar la otra.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
El nuevo sistema social acaba de establecerse y su consolidación requiere
tiempo. No se puede suponer que el nuevo sistema, junto con establecerse,
quede totalmente consolidado, cosa que es imposible. Se irá consolidando
paso a paso. Para su consolidación definitiva, es necesario no sólo llevar a
cabo la industrialización socialista del país y perseverar en la revolución
socialista en el frente económico, sino también realizar una lucha
revolucionaria socialista y una educación socialista constantes y arduas en
los frentes político e ideológico. Aparte de ello, se requiere la
contribución de diversos factores internacionales.
Discurso ante la Conferencia Nacional del partido Comunista de China sobre
el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
En China, la lucha para afianzar el sistema socialista, la lucha para
decidir si vencerá el socialismo o el capitalismo, llevará todavía un
período histórico muy largo. Pero todos debemos comprender que el nuevo
sistema, el socialista, será consolidado ineluctablemente. Construiremos un
país socialista con una industria, una agricultura, una ciencia y una
cultura modernas.
Ibíd.
El número de intelectuales hostiles a nuestro Estado es muy reducido. Les
disgusta nuestro Estado, la dictadura del proletariado, y suspiran por la
vieja sociedad. Cuando se les presenta la oportunidad, provocan disturbios e
intentan derrocar al Partido Comunista y restaurar la vieja China. Entre el
camino proletario y el burgués, entre el camino socialista y el capitalista,
optan tercamente por el última. Y como este camino es impracticable, en
realidad están dispuestos a entregarse al imperialismo, al feudalismo y al
capitalismo burocrático. Estos individuos se encuentran en los círculos
políticos, industriales y comerciales, culturales y docentes,
científico-tecnológicos y religiosos, y son extremadamente reaccionarios.
Ibíd.
Problema serio es la educación del campesinado. La economía campesina es
dispersa, y la socialización de la agricultura, a juzgar por la experiencia
de la Unión Soviética, requerirá un tiempo largo y un trabajo minucioso. Sin
la socialización de la agricultura, no habrá un socialismo completo y
sólido.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras
Escogidas, tomo IV.
Debemos tener la convicción de que, primero, las grandes masas campesinas
están dispuestas a marchar paso a paso por el camino socialista bajo la
dirección del Partido, y, segundo, el Partido es capaz de dirigir al
campesinado por este camino. Estos dos puntos constituyen la esencia de la
cuestión, la corriente principal.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Los organismos dirigentes de las cooperativas deben establecer en su seno el
predominio de los campesinos pobres y los nuevos campesinos medios de la
capa inferior, dejando como fuerza auxiliar a los antiguos campesinos medios
de la capa inferior y a los antiguos y nuevos campesinos de la capa
superior. Sólo así se podrá, en conformidad con la política del partido,
alcanzar la unidad entre los campesinos pobres y los medios, consolidar las
cooperativas, fomentar la producción y llevar a cabo correctamente la
transformación socialista de todo el campo. De otra manera, será imposible
la unidad entre los campesinos medios y los campesinos pobres, la
consolidación de las cooperativas, el desarrollo de la producción y la
transformación socialista de todo el campo.
Nota de introducción al artículo Cómo el predominio en la cooperativa
agrícola de Wutang cantón de Kaoshan distrito de Changsha, pasó de los
campesinos medios a los campesinos pobres (1955) El auge socialista en el
campo chino.
Es necesario unirse con los campesinos medios, y es erróneo no hacerlo. Mas,
en quién deben apoyarse la clase obrera y el Partido Comunista en las zonas
rurales para unirse con los campesinos medios y llevar a cabo la
transformación socialista de todo el campo? Desde luego que únicamente en
los campesinos pobres. Así fue cuando se desplegó la lucha contra los
terratenientes y se realizó la reforma agraria, y así es hoy, cuando se
desarrolla la lucha contra los campesinos ricos y los de más elementos
capitalistas para llevar a cabo la transformación socialista de la
agricultora. En las etapas iniciales de ambos períodos revolucionarios, los
campesinos medios se muestran vacilantes. Resuelven incorporarse a la
revolución sólo después de percibir la tendencia general de los
acontecimientos y el próximo triunfo de la revolución. Los campesinos pobres
deben trabajar entre los campesinos medios y ganárselos, para que la
revolución vaya ampliándose de día en día hasta la victoria final.
Nota de introducción al articulo La lección del surgimiento de la
'cooperativa de los campesinos medios' y la 'cooperativa de los campesinos
pobres' en el distrito de Fúan (1955), El auge socialista en el campo chino.
Entre los campesinos acomodados se observa una grave tendencia al
capitalismo. Esta tendencia se extenderá como una inundación si descuidamos
en lo más mínimo nuestro trabajo político entre los campesinos, ya sea
durante el movimiento de cooperativización o durante un muy largo periodo
posterior.
Nota de introducción al artículo Es necesario luchar resueltamente contra la
tendencia al capitalismo (1955), El auge socialista en el campo chino.
El movimiento de cooperativización agrícola ha sido, desde su comienzo
mismo, una seria lucha ideológica y política. No se puede crear ninguna
cooperativa sin pasar por esta lucha. Para poder construir un sistema social
completamente nuevo en el sitio del viejo sistema, hay que limpiar el lugar.
Invariablemente, los residuos de las viejas ideas que reflejan el viejo
sistema subsisten por largo tiempo en la conciencia de la gente, y no ceden
con facilidad. Una cooperativa, después de establecida, tiene que pasar por
muchas otras luchas antes de llegar a su consolidación. Incluso entonces,
puede fracasar apenas relaje sus esfuerzos.
Nota de introducción al artículo Una grave lección (1955) El auge socialista
en el campo chino.
Durante los últimos años, las fuerzas espontáneas del capitalismo han venido
aumentando diariamente en el campo; en todas partes, han surgido nuevos
campesinos ricos y muchos campesinos medios acomodados procuran hacerse
campesinos ricos. Por otro lado, multitud de campesinos pobres siguen en la
miseria por escasez de medios de producción: algunos han endeudado y otros
han vendido su sierra o la han arrendado. Si se deja que esta tendencia siga
su curso, se irá agravando día a día la polarización en el campo. Los
campesinos que hayan perdido su tierra y los que continúen en la pobreza, se
quejarán de que hacemos poco para salvarlos de la ruina o ayudarlos a salir
de las dificultades. También se sentirán descontentos con nosotros los
campesinos medios acomodados que se dirigen hacia el capitalismo, pues jamás
podremos satisfacer sus demandas, a menos que, queramos emprender el camino
capitalista. En tales circunstancias, puede permanecer sólida la alianza
obrero-campesina? Claro que no. Este problema sólo puede resolverse sobre
una base nueva, lo cual significa efectuar paso a paso la transformación
socialista de toda la agricultura, simultáneamente con la realización
gradual de la industrialización socialista y de la transformación socialista
de la artesanía y de la industria y el comercio capitalistas. En otras
palabras, significa realizar la cooperativización y eliminar en el campo la
economía de los campesinos ricos y la economía individual, para que prospere
conjuntamente toda la población rural. Sostenemos que ésta es la única
manera de consolidar la alianza obrero-campesina.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Por planificación total entendemos una planificación que tenga en cuenta a
nuestros seiscientos millones de habitantes. Al formular los planes, manejar
los asuntos o considerar los problemas, debemos partir del hecho de que
China tiene una población de seiscientos millones de personas, hecho que no
podemos olvidar jamás.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
Además de la dirección del Partido, es factor decisivo nuestra población de
seiscientos millones. Más gente significa mayor riqueza de ideas, más
entusiasmo y más energía. Las masas populares nunca han estado como ahora
tan animadas y tan llenas de audacia y combatividad.
Presentación de una cooperativa (15 de abril de 1958).
Entre otras características de la población de seiscientos millones de
China, se destaca su pobreza y desnudez. Esta parece una cosa malo, pero en
realidad es buena. La pobreza impulse el anhelo de cambio, de acción, de
revolución. En una hoja de papel en blanco, desnuda, se pueden escribir las
palabras más nuevas y hermosas y pintar los cuadros más originales y bellos.
Ibíd.
Después de conquistada la victoria de la revolución china en todo el país y
resuelto el problema agrario, existirán todavía dos contradicciones
fundamentales en China. La primera, de orden interno, es la contradicción
entre la clase obrera y la burguesía; la segunda, de orden externo, en la
contradicción entre China y los países imperialistas. En consecuencia, luego
de la victoria de la revolución democrática popular, el Poder estatal de la
república popular dirigida por la clase obrera no debe debilitarse, sino
fortalecerse.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949), Obras
Escogidas, t. IV.
No quieren ustedes abolir el Poder estatal? Si, queremos, pero no ahora; no
podemos hacerlo todavía.
Por qué? Porque aún existe el imperialismo, porque aún existe la reacción
interior, porque aún hay clases en el país. Nuestra tarea actual es
fortalecer el aparato del Estado del pueblo--principalmente el ejército
popular, la policía popular y los tribunales populares--a fin de consolidar
la defensa nacional y proteger los intereses del pueblo.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras
Escogidas, tomo IV.
Nuestro Estado es una dictadura democrática popular dirigida por la clase
obrera y basada en la alianza obrero-campesina. Para qué esta dictadura? Su
primera función es reprimir, dentro del país, a las clases y elementos
reaccionarios, a los explotadores que oponen resistencia a la revolución
socialista y a los que sabotean nuestra construcción socialista; es decir,
resolver las contradicciones internas entre nosotros y el enemigo. Por
ejemplo, entra en el radio de acción de nuestra dictadura arrestar y
condenar a cierto número de elementos contrarrevolucionarios, y privar por
un tiempo determinado de derechos electorales y libertad de expresión a los
terratenientes y capitalistas burocráticos. Para mantener el orden público y
defender los intereses de las masas populares, es necesario igualmente
ejercer la dictadura sobre los ladrones, bandas de malhechores y otros
elementos perniciosos que alterar seriamente el orden público. La segunda
función de esta dictadura es defender a nuestro país de la subversión y
posible agresión de los enemigos exteriores. En este caso, la dictadura toma
sobre sí la tarea de resolver la contradicción externa entre nosotros y el
enemigo. El objetivo de la dictadura es proteger a todo el pueblo para que
pueda dedicarse al trabajo pacífico y transformar a China en un país
socialista con una industria, una agricultura, una ciencia y una cultura
modernas.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
La dictadura democrática popular necesita la dirección de la clase obrera,
porque la clase obrera es la más perspicaz, la más desinteresada y la más
consecuentemente revolucionaria. Toda la historia de la revolución prueba
que, sin la dirección de la clase obrera, la revolución fracasa, y que, con
su dirección, la revolución triunfa.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras
Escogidas, tomo IV.
La dictadura democrática popular se base en la alianza de la clase obrera,
el campesinado y la pequeña burguesía urbana y, principalmente, en la
alianza de los obreros y los campesinos, porque estas dos clases constituyen
del 80 al 90 por ciento de la población de China. El derrocamiento del
imperialismo y de los reaccionarios kuomintanistas se debe principalmente a
la fuerza de estas dos clases. La transición de la nueva democracia al
socialismo depende principalmente de la alianza de estas dos clases.
Ibíd.
La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación
científica son los tres grandes movimientos revolucionarios para construir
un poderosos país socialista. Constituyen una garantía real de que los
comunistas se verán libres del burocratismo e inmunes al revisionismo y el
dogmatismo, y permanecerán siempre invencibles; una garantía segura de que
el proletariado, en unión con las amplias masas trabajadoras, podrá llevar
adelante la dictadura democrática. Si no se desplegaran estos movimientos y
se permitiera salir a escena a los terratenientes, campesinos ricos,
contrarrevolucionarios, elementos nocivos y monstruos y demonios, mientras
nuestros cuadros cerraran los ojos y muchos, en vez de distinguir entre los
enemigos y nosotros, llegaran hasta colaborar con ellos y fueran
corrompidos, divididos y desmoralizados por ellos, y, en consecuencia,
fueran arrastrados al campo enemigo o los enemigos lograran infiltrarse en
nuestras filas, y si muchos de nuestros obreros, campesinos e intelectuales
cayeran víctimas de las tácticas blandas o duras del enemigo, entonces no
haría falta mucho tiempo, tal vez unos cuantos años, o una década, o varias
décadas a lo sumo, para que se produjera fatalmente una restauración
contrarrevolucionaria a escala nacional, el partido marxista-leninista se
transformara en partido revisionista o en partido fascista, y toda China
cambiara de color.
Nota a los Siete buenos documentos de la provincia de Chechiang acerca de la
participación de los cuadros en el trabajo manual (9 de mayo de 1963),
citada en el artículo Acerca del falso comunismo de Jruschov y sus lecciones
históricas para el mundo.
La dictadura democrática popular emplea dos métodos. Con los enemigos,
emplea la dictadura, es decir, no les permite, por el período que sea
necesario, tomar parte en las actividades políticas y los obliga a obedecer
las leyes del Gobierno Popular, a trabajar y a transformarse mediante el
trabajo en gente nueva. Con el pueblo, por el contrario, emplea la
democracia y no la coacción; es decir, le permite participar en las
actividades políticas y no lo obliga a hacer esto o aquello, sino lo educa y
persuade por medios democráticos.
Discurso de clausura en la II Sesión del Primer Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (23 de junio de 1950).
Bajo la dirección del Partido Comunista, el pueblo chino está desplegando un
vigoroso movimiento de rectificación a fin de lograr que el socialismo en
nuestro país se desarrolle rápidamente y sobre una base aún más sólida. Se
trata de un gran debate desplegado en la ciudad y el campo, sobre cuestiones
tales como el camino socialista frente al capitalista, el sistema
fundamental del Estado y sus importantes principios políticos, el estilo de
trabajo de los cuadros del Partido y del Gobierno y el bienestar del pueblo,
un debate a escala nacional que se desarrolla en forma dirigida, libremente,
presentando hechos y argumentos, un debate con miras a resolver
correctamente las contradicciones reales en el seno del pueblo que exigen
solución inmediata. Este es un movimiento socialista por la autoeducación y
la autotransformación del pueblo.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del
40. aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. (6 de noviembre
de 1957).
La grandiosa labor de construcción nos plantea tareas extraordinariamente
arduas. Aunque nuestro Partido tiene más de diez millones de militantes,
ellos no constituyen sino una exigua minoría de la población total del país.
En nuestros organismos estatales y otras instituciones públicas, una gran
parte del trabajo tenemos que confiarlo a trabajadores qué no militan en el
Partido. Si no sabemos apoyarnos en las masas populares, si no sabemos
colaborar con los trabajadores que no militan en el Partido, no podremos
cumplir bien nuestro trabajo. A la vez que seguimos fortaleciendo la unidad
de todo el Partido, debemos continuar reforzando la unidad de todas las
nacionalidades, clases democráticas, partidos democráticos y organizaciones
populares, fortaleciendo y ampliando nuestro Frente Unico Democrático
Popular. En cualquier sector de nuestro trabajo, debemos eliminar
concienzudamente cualquier manifestación negativa que perjudique la unidad
entre el Partido y el pueblo.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de
China (15 de septiembre de 1956).
IV. EL TRATAMIENTO CORRECTO DE LAS CONTRADICCIONES EN EL SENO DEL PUEBLO
Existen ante nosotros dos tipos de contradicciones sociales: contradicciones
entre nosotros y el enemigo y contradicciones en el seno del pueblo. Estos
dos tipos de contradicciones son de naturaleza completamente distinta.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
Para comprender acertadamente los dos diferentes tipos de contradicciones,
es necesario, ante todo, precisar qué se entiende por pueblo y qué por
enemigo. (...) En la etapa actual, período de edificación del socialismo,
integran el pueblo todas las clases, capas y grupos sociales que aprueban y
apoyan la causa de la construcción socialista y participan en ella; son
enemigos del pueblo todas las fuerzas y grupos sociales que oponen
resistencia a la revolución socialista y se muestran hostiles a la
construcción socialista o la sabotean.
Ibíd.
En las condiciones actuales de China, las contradicciones en el seno del
pueblo comprenden las contradicciones dentro de la clase obrera, dentro del
campesinado y dentro de la intelectualidad; las contradicciones entre la
clase obrera y el campesinado, entre los obreros y campesinos, por una
parte, y los intelectuales, por otra; las contradicciones entre la clase
obrera y los demás trabajadores, por una parte, y la burguesía nacional, por
otra; las contradicciones dentro de la burguesía nacional, etc. Nuestro
Gobierno Popular es un gobierno que representa realmente los intereses del
pueblo, un gobierno que sirve al pueblo. Sin embargo, entre él y las mesas
populares también existen ciertas contradicciones. Estas incluyen las
contradicciones entre los intereses estatales, los intereses colectivos y
los intereses individuales, entre la democracia y el centralismo, entre
dirigentes y dirigidos, y entre el estilo burocrático de trabajo de ciertos
trabajadores gubernamentales y las masas. Todas éstas también son
contradicciones en el seno del pueblo. Hablando en términos generales, las
contradicciones en el seno del pueblo existen sobre la base de la identidad
fundamental de los intereses de éste.
Ibíd.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas. En el seno
del pueblo, las contradicciones entre las masas trabajadoras no son
antagónicas, mientras que las contradicciones entre la clase explotada y la
explotadora, además de su aspecto antagónico, tienen su aspecto no
antagónico.
Ibíd.
Cómo juzgar, en el marco de la vida política de nuestro pueblo, si son
correctas o erróneas nuestras palabras y actos? Consideramos que, con
arreglo a los principios de nuestra Constitución, la voluntad de la
aplastante mayoría de nuestro pueblo y las posiciones políticas comunes
proclamadas en varias ocasiones por los partidos y grupos políticos de
nuestro país, se pueden formular, en términos generales, los siguientes
criterios:
1. Las palabras y actos deben contribuir a unir, y no a dividir, a los
pueblos de nuestras distintas nacionalidades;
2. Deben favorecer, y no perjudicar, la transformación y la construcción
socialistas;
3. Deben contribuir a consolidar, y no a minar o debilitar, la dictadura
democrática popular;
4. Deben contribuir a afianzar, y no a socabar o debilitar, el
centralismo democrático;
5. Deben contribuir a fortalecer, y no a destacar o debilitar, la
dirección del Partido Comunista;
6. Deben favorecer, y no perjudicar, la unidad socialista internacional
y la unidad de los pueblos de todo el mundo amantes de la paz.
De estos seis criterios, los más importantes son el camino socialista y la
dirección del Partido.
Ibíd.
La eliminación de los contrarrevolucionarios es una lucha, una
contradicción, entre nosotros y el enemigo. Dentro del pueblo, hay gentes
que consideran esta cuestión desde un punto de vista algo distinto. Dos
tipos de personas tienen criterios diferentes del nuestro. Las que, con una
mentalidad derechista, en vez dé establecer una distinción entre nosotros y
el enemigo, toman al enemigo por gente nuestra; consideran amigos a los que
las grandes masas miran como enemigos. Las que, con una mentalidad
izquierdista, exageran el alcance de las contradicciones entre nosotros y el
enemigo hasta el punto de tomar como tales ciertas contradicciones en el
seno del pueblo y considerar contrarrevolucionarias a personas que en
realidad no lo son. Ambas concepciones son erróneas. Con ninguna de ellas se
puede tratar correctamente el problema de la eliminación de los
contrarrevolucionarios, ni apreciar en su justo valor nuestra labor a este
respecto.
Ibíd.
Las contradicciones cualitativamente diferentes sólo pueden resolverse por
métodos cualitativamente diferentes. Por ejemplo: la contradicción entre el
proletariado y la burguesía se resuelve por medio de la revolución
socialista; la contradicción entre las masas populares y el sistema feudal,
por medio de la revolución democrática; la contradicción entre las colonias
y el imperialismo, por medio de la guerra revolucionaria nacional ; la
contradicción entre la clase obrera y el campesinado en la sociedad
socialista, por medio de la colectivización y la mecanización de la
agricultura; las contradicciones en el seno del Partido Comunista, por medio
de la crítica y la autocrítica; la contradicción entre la sociedad y la
naturaleza, por medio del desarrollo de las fuerzas productivas. (...)
Resolver contradicciones diferentes por métodos diferentes es un principio
que los marxista-leninistas deben observar rigurosamente.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo y las existentes en el seno
del pueblo, por ser de diferente naturaleza, deben resolverse por diferentes
métodos. En pocas palabras, en cuanto a las primeras, la cuestión es
establecer una distinción clara entre nosotros y el enemigo, y en cuanto a
las segundas, establecer una distinción precisa entre lo correcto y lo
erróneo. Por supuesto que distinguir entre nosotros y el enemigo es también
cuestión de distinguir entre lo correcto y lo erróneo. Por ejemplo, la
cuestión de precisar quién tiene razón: nosotros o los reaccionarios
interiores y exteriores, el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo
burocrático, se refiere asimismo a distinguir entre lo correcto y lo
erróneo, pero se diferencia, por su naturaleza, de las cuestiones relativas
a lo correcto y lo erróneo en el seno del pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
Los problemas de carácter ideológico y los problemas de controversia en el
seno del pueblo, pueden resolverse únicamente por el método democrático, por
medio de la discusión, la crítica, la persuasión y educación, y no por
métodos coactivos o represivos.
Ibíd.
A fin de poder dedicarse fructíferamente a la producción y al estudio y
vivir en un ambiente de orden, el pueblo exige que su Gobierno y los
dirigentes de la producción y de las organizaciones culturales y educativas
dicten apropiadas disposiciones administrativas con carácter obligatorio. Es
de sentido común que sin ellas resulta imposible mantener el orden público.
Las órdenes administrativas y el método de persuasión y educación se
complementan mutuamente en la solución de las contradicciones en el seno del
pueblo. Las disposiciones administrativas dictadas con el fin de mantener el
orden público, deben ir acompañadas de la persuasión y educación, ya que, en
muchos casos, aquéllas no dan resultado por sí solas.
Ibíd.
La burguesía y la pequeña burguesía exteriorizarán indefectiblemente su
ideología. Se expresarán, obstinadamente y por todos los medios posibles, en
las cuestiones políticas e ideológicas. No se puede esperar que no procedan
así. No debemos impedir mediante coacción que se manifiestan; al contrario,
debemos permitirles que lo hagan y, al mismo tiempo, debatir con ellos y
someterlos a una crítica adecuada. Está fuera de dude que debemos criticar
las ideas erróneas de toda índole. Por supuesto que es inadmisible
abstenerse de criticar las ideas equivocadas, contemplar con indiferencia
cómo se difunden por todas partes y permitirles monopolizar el mercado. Todo
error debe ser criticado y toda hierba venenosa, arrancada. Sin embargo, la
crítica no ha de ser dogmática; no hay que emplear el método metafísico,
sino esforzarse por aplicar el método dialéctico. Lo que se necesita es
análisis científico y argumentos plenamente convincentes.
Ibíd.
Es necesario criticar los defectos del pueblo, (...) pero al hacerlo,
debemos adoptar verdaderamente la posición del pueblo y hablar llenos del
ardiente deseo de protegerlo y educarlo. Tratar a los camaradas como a
enemigos es pasarse a la posición del enemigo.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
La contradicción y la lucha son universales y absolutas, pero los métodos
para resolver las contradicciones, esto es, las formas de lucha, varían
según el carácter de las contradicciones. Algunas contradicciones tienen un
carácter antagónico abierto, mientras otras no. De acuerdo con el desarrollo
concreto de las cosas, algunas contradicciones, originalmente no
antagónicas, se desarrollan y transforman en antagónicas, mientras otras,
originalmente antagónicas, se desarrollan y transforman en no antagónicas.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
En circunstancias regulares, las contradicciones en el seno del pueblo no
son antagónicas. Sin embargo, pueden llegar a serlo si no las tratamos como
es debido o si aflojamos nuestra vigilancia y nos adormecemos políticamente.
En un país socialista, semejante caso no pasa de ser, por lo común, un
fenómeno parcial y transitorio. Esto se explica porque ya se ha abolido el
sistema de explotación del hombre por el hombre y los intereses del pueblo
son, en lo fundamental, idénticos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
En nuestro país, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía
nacional pertenece a la categoría de las contradicciones en el seno del
pueblo. La lucha de clases entre la clase obrera y la burguesía nacional es,
en general, una lucha de clases dentro de las filas del pueblo, porque la
burguesía nacional de China tiene un doble carácter. En el período de la
revolución democrático-burguesa, su carácter era, por un lado,
revolucionario y, por el otro, conciliador. En el período de la revolución
socialista, uno de los aspectos de su carácter es la explotación de la clase
obrera para obtener ganancias, y el otro, su apoyo a la Constitución y su
disposición a aceptar la transformación socialista. La burguesía nacional se
diferencia de los imperialistas, la clase terrateniente y la burguesía
burocrática. La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional,
como contradicción entre explotados y explotadores, es antagónica por
naturaleza. Sin embargo, en las condiciones concretes de China, esta
contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos
apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por
medios pacíficos. Pero se convertirá en contradicción entre nosotros y el
enemigo si no la tratamos como es debido, si no aplicamos la política de
unirnos con la burguesía nacional, criticarla y educarla, o si la burguesía
nacional no acepta esta política nuestra.
Ibíd.
La rebelión contrarrevolucionaria en Hungría, en 1956, es un caso en que los
reaccionarios dentro de un país socialista, en confabulación con los
imperialistas y explotando las contradicciones en el seno del pueblo,
fomentaron disensiones y provocaron desórdenes, en el intento de alcanzar
sus designios conspirativos. Merece la atención de todos esta lección de los
acontecimientos de Hungría.
Ibíd.
V. GUERRA Y PAZ
La guerra, que ha existido desde la aparición de la propiedad privada y las
clases, es la forma más alta de lucha para resolver las contradicciones
entre clases, naciones, Estados o grupos políticos, cuando estas
contradicciones han llegado a una determinada etapa de su desarrollo.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de
1936) Obras Escogidas, t. I.
La guerra es la continuación de la política. En este sentido, la guerra es
política, y es en sí misma una acción política. No ha habido jamás, desde
los tiempos antiguos, ninguna guerra que no tuviese un carácter político.
(...)
Pero la guerra tiene sus características peculiares, y en este sentido, no
es igual a la política en general. La guerra es la continuación de la
política por otros medios. Cuando la política llega a cierta etapa de su
desarrollo, más allá de la cual no puede proseguir por los medios
habituales, estalla la guerra para barrer el obstáculo del camino. (...)
Cuando sea eliminado el obstáculo y conseguido nuestro objetivo político,
terminará la guerra. Mientras no se elimine por completo el obstáculo, la
guerra tendrá que continuar hasta que se logre totalmente el objetivo. (...)
Se puede decir entonces que la política es guerra sin derramamiento de
sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: las justas y
las injustas. Todas las guerras progresistas son justas, y todas las que
impiden el progreso son injustas. Los comunistas nos oponemos a todas las
guerras injustas, que impiden el progreso, pero no estamos en contra de las
guerras justas, progresistas. Los comunistas, lejos de oponernos a estas
últimas, participamos activamente en ellas. En cuanto a las guerras
injustas, la Primera Guerra Mundial es un caso en que ambos bandos pelearon
por intereses imperialistas; por lo tanto, los comunistas del mundo entero
se opusieron resueltamente a ella. La forma de combatir una guerra de este
tipo es hacer cuanto se pueda por prevenirla antes de que estalle y, si
llega a estallar, oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra justa a la
guerra injusta, siempre que ello sea posible.
Ibíd.
En la sociedad de clases, las revoluciones y las guerras revolucionarias son
inevitables; sin ellas, es imposible realizar saltos en el desarrollo social
y derrocar a las clases dominantes reaccionarias para que el pueblo
conquiste el Poder.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
La guerra revolucionaria es una antitoxina, que no sólo destruirá el veneno
del enemigo, sino que también nos depurará de toda inmundicia. Toda guerra
justa, revolucionaria, está dotada de una fuerza inmensa, capaz de
transformar muchas cosas o abrir el camino a su transformación. La guerra
chino-japonesa transformará a China y al Japón. Siempre que China persista
en la Guerra de Resistencia y en el frente único, el viejo Japón será
convertido en un nuevo Japón, y la vieja China, en una nueva China, y tanto
en China como en el Japón hombres y cosas se transformarán en el curso de
esta guerra y después de ella.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del
fusil.
Problemas de la guerra y de la estrategia (6 de noviembre de 1938), Obras
Escogidas, tomo II.
La tarea central y la forma más alta de toda revolución es la tome del Poder
por medio de la fuerza armada, es decir, la solución del problema por medio
de la guerra. Este principio marxista-leninista de la revolución tiene
validez universal, tanto en China como en los demás países.
Ibíd.
Sin la lucha armada, en China no habrá lugar para el proletariado, ni para
el pueblo, ni para el Partido Comunista, y la revolución no podrá triunfar.
Es en medio de guerras revolucionarias que nuestro Partido se ha
desarrollado, consolidado y bolchevizado en los dieciocho años pasados; sin
la lucha armada, el Partido Comunista no habría llegado a ser lo que es hoy.
Ningún camarada del Partido debe olvidar jamás esta experiencia que hemos
pagado con sangre.
Presentación de 'El Comunista' (4 de octubre de 1939), Obras Escogidas, t.
II.
Según la teoría marxista del Estado, el ejército es el principal componente
del Poder estatal. Quienquiera que desee tomar el Poder estatal y retenerlo,
tiene que contar con un poderoso ejército. Cierta gente nos ridiculiza
calificándonos de partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra.
Sí, somos partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra
revolucionaria; eso no es malo; es bueno, marxista. Con sus fusiles, los
comunistas rusos crearon el socialismo. Nosotros crearemos una república
democrática. La experiencia de la lucha de clases en la era del imperialismo
nos demuestra que sólo mediante la fuerza del fusil la clase obrera y las
demás masas trabajadoras pueden derrotar a la burguesía y la clase
terrateniente armadas; en este sentido cabe afirmar que sólo con el fusil se
puede transformar el mundo entero.
Problemas de la guerra y de la estrategia (6 de noviembre de 1938), Obras
Escogidas, tomo II.
Somos partidarios de la abolición de la guerra; no deseamos la guerra. Pero
la guerra sólo se puede abolir mediante la guerra. Para acabar con los
fusiles, se debe empuñar el fusil.
Ibíd.
La guerra, ese monstruo de matanza entre los hombres, será finalmente
liquidada, en un futuro no lejano, por el progreso de la sociedad humano.
Pero sólo hay un medio para eliminarla: oponer la guerra a la guerra, oponer
la guerra revolucionaria a la guerra contrarrevolucionaria, oponer la guerra
revolucionaria nacional a la guerra contrarrevolucionaria nacional y oponer
la guerra revolucionaria de clase a la guerra contrarrevolucionaria de
clase. (...) Cuando la sociedad humana llegue a una etapa en que sean
eliminados las clases y los Estados, ya no habrá guerras,
contrarrevolucionarias o revolucionarias, injustas o justas. Esa será la era
de la paz eterna para la humanidad. Al estudiar las leyes de la guerra
revolucionaria partimos de la aspiración a eliminar todas las guerras. He
aquí la línea divisoria entre nosotros, los comunistas, y todas las clases
explotadoras.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de
1930 Obras Escogidas, t. I.
Nuestro país y los demás países socialistas necesitan la paz; también la
necesitan los pueblos de todos los países del mundo. Los únicos que ansían
la guerra y no quieren lapaz son los grupos del capital monopolista del
puñado de países imperialistas, que se enriquecen con la agresión.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de
China. (15 de septiembre de 1956).
Para lograr una paz duradera en todo el mundo debemos continuar
desarrollando nuestra amistad y colaboración con todos los países hermanos
del campo socialista y reforzar nuestra unidad con todos los países amantes
de la paz. Tenemos que esforzarnos por establecer relaciones diplomáticas
normales, sobre la base del respeto reciproco a la integridad territorial y
a la soberanía de la igualdad de derechos y del provecho mutuo, con todos
los países que deseen vivir en paz con nosotros. Tenemos que prestar activo
apoyo al movimiento de liberación e independencia nacionales en los países
de Asia, Africa y América Latina, así como al movimiento por la paz y a las
luchas justas de todos los países del mundo.
Ibíd.
En cuanto a los países imperialistas, debemos unirnos también con sus
pueblos y esforzarnos por coexistir pacíficamente con estos países,
comerciar con ellos y conjurar toda posible guerra. Sin embargo, de ningún
modo debemos abrigar ideas ilusorias respecto a ellos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
Deseamos la paz. Sin embargo, si el imperialismo se empeña en desencadenar
una guerra, no tendremos otra alternativa que tomar la decisión de combatir
hasta el final y reemprender después nuestra construcción. Si se teme la
guerra todos los días, qué hacer cuando ésta finalmente se produzca?
Primeramente, he dicho que el viento del Este prevalece sobre el viento del
Oeste y que la guerra no estallará, y ahora agrego esta explicación acerca
de la situación que surgirá en caso de estallar la guerra. De este modo,
ambas posibilidades han sido tomadas en cuenta.
Intervención en la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas
y Obreros de Moscú (18 de noviembre de 1957).
En todos los países se discute ahora si estallará o no una tercera guerra
mundial. Frente a esta cuestión, también debemos estar espiritualmente
preparados y examinarla de modo analítico. Estamos resueltamente por la paz
y contra la guerra. No obstante, si los imperialistas insisten en
desencadenar una guerra, no debemos sentir temor. Nuestra actitud ante este
asunto es la misma que ante cualquier otro desorden: en primer lugar,
estamos en contra, en segundo, no lo tememos. Después de la Primera Guerra
Mundial apareció la Unión Soviética, con doscientos millones de habitantes;
después de la Segunda Guerra Mundial surgió el campo socialista, que abarca
a novecientos millones de seres. Puede afirmarse que si, a pesar de todo,
los imperialistas desencadenan una tercera guerra mundial, otros centenares
de millones pasarán inevitablemente al lado del socialismo, y a los
imperialistas no les quedará ya mucho espacio en el mundo; incluso es
probable que se derrumbe por completo todo el sistema imperialista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
(27 de febrero de 1957).
Provocar disturbios, fracasar, volver a provocar disturbios, fracasar de
nuevo, y así hasta la ruina: ésta es la lógica de los imperialistas y de
todos los reaccionarios del mundo frente a la causa del pueblo, y nunca
marcharán en contra de esta lógica. Esta esuna ley marxista. Cuando decimos
que el imperialismo es feroz, queremos decir que su naturaleza nunca
cambiará, que los imperialistas nunca dejarán de lado sus cuchillas de
carnicero ni se convertirán jamás en Budas, y así hasta su ruina.
Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo volver otra vez a
luchar, y así hasta la victoria: ésta es la lógica del pueblo, y él tampoco
marchará jamás en contra de ella. Esta es otra ley marxista. La revolución
del pueblo ruso siguió esta ley, y la ha seguido también la revolución del
pueblo chino.
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha (14 de agosto de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
La victoria de ningún modo debe hacernos relajar la vigilancia ante las
frenéticas maquinaciones de los imperialistas y sus lacayos, que tratan de
tomar venganza. Quienquiera que relaje la vigilancia quedará desarmado
políticamente y se verá reducido a una posición pasiva.
Discurso pronunciado en la Reunión Preparatoria de la Nueva Conferencia
Consultiva Política (15 de junio de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
Los imperialistas y sus lacayos, los reaccionarios chinos, no se resignarán
a su derrota en esta tierra nuestra.
Seguirán confabulándose para combatir al pueblo chino por todos los medios
posibles. Por ejemplo, enviarán subrepticiamente sus agentes a nuestro país
para sembrar discordias y provocar disturbios. Eso es indudable; jamás se
olvidarán de hacerlo. Otro ejemplo: los imperialistas instigarán a los
reaccionarios chinos, e incluso les brindarán el concurso de sus propias
fuerzas, para bloquear los puertos de China. Esto lo harán siempre que les
sea posible. Además, si aún ansían aventuras, enviarán parte de sus tropas a
invadir u hostigar nuestras zonas fronterizas, cosa que tampoco es
imposible. Todo esto debemos tenerlo plenamente en cuenta.
El mundo progresa y el futuro es brillante; nadie puede cambiar esta
tendencia general de la historia. Debemos realizar entre el pueblo una
propaganda constante sobre los progresos del mundo y su futuro luminoso,
para que adquiera confianza en la victoria.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945). Obras
Escogidas, t. IV.
Los mandos y combatientes del Ejército Popular de Liberación de ningún modo
deben relajar ni en lo más mínimo su voluntad de combate; toda idea que
tienda a relajar la voluntad de combate o a subestimar al enemigo, es
errónea.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China (5 de enero de 1949), Obras
Escogidas, t. IV.
VI. EL IMPERIALISMO Y TODOS LOS REACCIONARIOS SON TIGRES DE PAPEL
Todos los reaccionarios son tigres de papel. Parecen terribles, pero en
realidad no son tan poderosos. Visto en perspectiva, no son los
reaccionarios sino el pueblo quien es realmente poderoso.
Conversación con la corresponsal norteamericana Anna Louise Strong (agosto
de 1946), Obras Escogidas, t. IV.
Así como en el mundo no hay nada sin doble naturaleza (ésta es la ley de la
unidad de los contrarios), también el imperialismo y todos los reaccionarios
tienen un doble carácter: son a la vez tigres auténticos y tigres de papel.
En la historia, antes de conquistar el Poder y durante algún tiempo después
de haberlo conquistado, la clase de los esclavistas, la clase terrateniente
feudal y la burguesía eran vigorosas, revolucionarias y progresistas; eran
tigres auténticos. Pero, con el tiempo, como sus contrarios--la clase de los
esclavos, el campesinado y el proletariado-- crecían y se fortalecían
gradualmente, luchaban contra ellas y se volvían más y más formidables,
estas clases gobernantes se transformaron poco a poco en su reverso, se
transformaron en reaccionarias en retrógradas, en tigres de papel, y
finalmente fueron derrocadas, o serán derrocadas, por el pueblo. Las clases
reaccionarias, retrógradas y decadentes conservaban este doble carácter
incluso en la lucha a muerte que el pueblo sostenía contra ellas. Por una
parte, eran tigres auténticos, devoraban a la gente, la devoraban por
millones y decenas de millones. La causa de la lucha popular atravesaba un
período de dificultades y penalidades y un camino lleno de recodos. En
China, para destruir la dominación del imperialismo, el feudalismo y el
capitalismo burocrático el pueblo chino necesitó más de cien años y perdió
decenas de millones de vidas antes de lograr la victoria en 1949. Miren! No
eran tigres vivos, tigres de hierro, tigres auténticos? Sin embargo, al
final se transformaron en tigres de papel, tigres muertos, tigres de
requesón de soya. Estos son hechos históricos. No ha visto u oído contar la
gente tales hechos? En verdad ha habido millares y decenas de millares de
ellos! Millares y decenas de millares! Por lo tanto, el imperialismo y todos
los reaccionarios, mirados en su esencia, en perspectiva, desde el punto de
vista estratégico, deben ser considerados como lo que son: tigres de papel.
En esto se base nuestro concepto estratégico. Por otra parte, también son
tigres vivos, tigres de hierro, tigres auténticos, que devoran a la gente.
En esto se base nuestro concepto táctico.
Intervención en la reunión del buro Político del Comité Central del Partido
Comunista de China, celebrada en Wuchang (1. de diciembre de 1958), véase la
nota explicativa a la Conversación con la corresponsal norteamericana Anna
Louise Strong. Obras Escogidas, t. IV.
He dicho que todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no son más que
tigres de papel. La razón es que viven divorciados del pueblo. Miren! No era
Hitler un tigre de papel? No fue acaso derribado? También dije que el zar de
Rusia, el emperador de China y el imperialismo japonés fueron todos tigres
de papel. Como saben ustedes, todos ellos han sido derribados. El
imperialismo norteamericano no ha sido derribado aún y tiene la bomba
atómica. Estoy seguro de que asimismo será derribado. También es un tigre de
papel.
Intervención en la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas
y Obreros de Moscú (18 de noviembre de 1957).
Levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies es un dicho con
que los chinos describimos el comportamiento de ciertos estúpidos. Los
reaccionarios de todos los países pertenecen a esta especie de estúpidos. En
fin de cuentas, sus persecuciones contra el pueblo revolucionario no sirven
sino para ampliar e intensificar aún más las revoluciones populares. Acaso
las persecuciones del zar de Rusia y Chiang Kai-shek contra los pueblos
revolucionarios no cumplieron precisamente esta función propulsora en las
grandes revoluciones rusa y china?
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del
40. aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre (6 de noviembre
de 1957).
El imperialismo norteamericano invadió Taiwán, territorio de nuestro país, y
lo ocupa desde hace ya nueve años. Recientemente, ha enviado sus fuerzas
armadas a invadir y ocupar el Líbano. Los EE.UU. han establecido, a lo largo
del mundo, centenares de bases militares en un gran número de países. El
territorio chino de Taiwán, el Líbano y todas las bases militares de los
EE.UU. en territorios extranjeros son como dogales echados al cuello del
imperialismo norteamericano. Son los mismos norteamericanos, y nadie más,
quienes fabricaron esos dogales, se los echaron al cuello y entregaron los
extremos de las sogas al pueblo chino, a los pueblos árabes y a los demás
pueblos del mundo, que aman la paz y se oponen a la agresión. Mientras más
tiempo permanezcan en esos lugares los agresores norteamericanos, más irán
apretándose los dogales en torno a su cuello.
Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (8 de septiembre de 1958).
El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase de infamias.
Sostiene con obstinación a los reaccionarios de los distintos países,
hostiles a los pueblos. Ocupa por la fuerza muchas colonias, semicolonias y
bases militares. Amenaza la paz con una guerra atómica. De esta manera,
forzada por el imperialismo, más del 90 por ciento de la población mundial
se está alzando o se alzará en masa a la lucha contra él. Pero el
imperialismo aún está vivo; todavía hace y deshace en Asia, Africa y América
Latina. En el mundo occidental, los imperialistas siguen oprimiendo a las
masas populares de sus propios países. Esta situación ha de cambiar. Es
tarea de los pueblos del mundo entero poner término a la agresión y opresión
que realiza el imperialismo, principalmente el imperialismo norteamericano.
Entrevista con un corresponsal de la Agencia de Noticias Sinjua (29 de
septiembre de 1958).
Con su despótica actuación en todas partes, el imperialismo norteamericano
se ha convertido en el enemigo de los pueblos del mundo y se ha aislado cada
vez más. Nadie que se niegue a ser esclavo se dejará atemorizar por las
bombas atómicas y de hidrógeno en manos de los imperialistas
norteamericanos. La marejada de indignación de los pueblos del mundo entero
contra los agresores norteamericanos es irresistible. La lucha de los
pueblos del mundo contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos
logrará indefectiblemente victorias aún mayores.
Declaraciones de apoyo al pueblo panameño en su justa lucha patriótica
contra el imperialismo norteamericano (12 de enero de 1964).
Si los grupos del capital monopolista de los EE.UU. se obstinan en llevar
adelante su política de agresión y guerra, llegará inevitablemente el día en
que sean ahorcados por los pueblos del mundo. Igual suerte correrán los
cómplices de los EE.UU.
Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (8 de septiembre de 1958).
En el curso de un largo período hemos llegado a formarnos este concepto para
la lucha contra el enemigo: estratégicamente, debemos desdeñar a todos
nuestros enemigos, pero tácticamente, debemos tomarlos muy en serio. Es
decir, al considerar el todo, debemos despreciar al enemigo, pero tenerlo
muy en cuenta en cada una de las cuestiones concretes. Si no despreciamos al
enemigo al considerar el todo, caeremos en el error de oportunismo. Marx y
Engels no eran más que dos personas, pero ya en su tiempo declararon que el
capitalismo seria derribado en todo el mundo. Sin embargo, al enfrentar las
cuestiones concretes y a cada uno de los enemigos en particular, si no los
tomamos muy en serio, cometeremos el error de aventurerismo. En la guerra,
las batallas sólo pueden ser dadas una por una y las fuerzas enemigas,
aniquiladas parte por parte. Las fábricas sólo pueden construirse una a una.
Los campesinos sólo pueden arar la tierra parcela por parcela. Incluso al
comer pasa lo mismo. Desde el punto de vista estratégico, tenemos en poco el
comer una comida: estamos seguros de poder terminarla. Pero en el proceso
concreto de comer, lo hacemos bocado por bocado. No podemos engullir toda
una comida de un golpe. Esto se llama solución por partes. Y en la
literatura militar se llama destruir las fuerzas enemigas por separado.
Intervención en la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas
y Obreros de Moscú (18 de noviembre de 1957).
Estimo que la situación internacional ha llegado ahora a un nuevo punto de
viraje. Actualmente hay dos vientos en el mundo: el viento del Este y el
viento del Oeste. Reza un dicho chino: O el viento del Este prevalece sobre
el del Oeste, o el viento del Oeste prevalece sobre el del Este. Creo que la
situación actual se caracteriza por que el viento del Este prevalece sobre
el viento del Oeste. Es decir, las fuerzas del socialismo ya han llegado a
ser abrumadoramente superiores a las del imperialismo.
Ibíd.
VII. ATREVERSE A LUCHAR Y A CONQUISTAR LA VICTORIA
ˇPueblos de todo el mundo, uníos y derrotad a los agresores norteamericanos
y a todos sus lacayos! Pueblos de todo el mundo, tened coraje, atreveos a
luchar, desafiad las dificultades y avanzad en oleadas. Así el mundo entero
pertenecerá a los pueblos. Los monstruos de toda especie serán liquidados.
Declaración en apoyo al pueblo del Congo (L) contra la agresión de Los
EE.UU. (28 de noviembre de 1964).
El Partido Comunista de China, habiendo hecho una apreciación serena de la
situación internacional y nacional a la luz de la ciencia del
marxismo-leninismo, comprendía que todos los ataques de los reaccionarios
internos y externos no sólo debían sino que podían ser desbaratados. Al
aparecer en el cielo nubarrones oscuros, señalamos que esto no era sino un
fenómeno temporal, que la oscuridad pasaría pronto y saldría el sol.
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947). Obras
Escogidas, t. IV.
En la historia de la humanidad, toda fuerza reaccionaria a punto de perecer
se lanza invariablemente a una última y desesperada embestida contra las
fuerzas revolucionarias; a menudo, algunos revolucionarios se dejan engañar
durante cierto tiempo por este poderío aparente que encubre las entrañas
podridas, y no logran ver el hecho esencial de que el enemigo se aproxima a
su fin, en tanto que ellos mismos se acercan a la victoria.
El punto de viraje en la Segunda Guerra Mundial (12 de octubre de 1942),
Obras Escogidas, t. III.
Si ellos (el Kuomintang) combaten, los liquidaremos definitivamente. Así es
como se presentan las cosas: si nos atacan y los destruimos, se sentirán
satisfechos; si los destruimos un poco, un poco satisfechos; si los
destruimos más, más satisfechos todavía; si los destruimos por completo,
completamente satisfechos. Los problemas de China son complejos, y nuestros
cerebros deben funcionar también con cierta complejidad. Si nos atacan,
combatiremos en respuesta; combatiremos para conquistar la paz.
Sobre Las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras
Escogidas, t. IV.
Si el enemigo nos ataca y las condiciones son favorables para combatirlo,
nuestro Partido actuará ciertamente en defensa propia para liquidarlo
resuelta, definitiva, cabal y totalmente ( no lanzarse al combate
temerariamente, sino con la seguridad de vencer). De ningún modo debemos
dejarnos intimidar par la arrogancia de los reaccionarios.
Circular del Comité Central del Partido Comunista de China sobre Las
negociaciones de paz con el Kuomintang (26 de agosto de 1945), Obras
Escogidas, t. IV.
En lo que concierne a nuestro deseo, no quisiéramos combatir ni un solo día.
Pero si las circunstancias nos obligan a luchar, podemos hacerlo hasta el
fin.
Conversación con la corresponsal norteamericana Anna Louise Strong (agosto
de 1946). Obras Escogidas, t. IV.
Estamos por la paz. Pero, mientras el imperialismo norteamericano no
renuncie a sus arrogantes e irrazonables exigencias, ni a sus designios
siniestros de extender la agresión, la única decisión posible para el pueblo
chino es continuar la lucha al lado del pueblo coreano. No es que seamos
belicistas. Estamos dispuestos a poner fin a la guerra inmediatamente y
dejar los demás problemas para resolverlos más tarde. Pero el imperialismo
norteamericano no quiere hacerlo así. Pues bien, que continúe el combate!
Estamos preparados para combatir al imperialismo norteamericano cuantos años
desee, combatirlo hasta que quiera parar, hasta la victoria completa de los
pueblos chino y coreano.
Discurso pronunciado en la IV Sesión del Primer Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (7 de febrero de 1953).
Debemos extirpar de nuestras files toda idea que sea expresión de flaqueza e
impotencia. Es erróneo todo punto de vista que sobreestime la fuerza del
enemigo y subestime la del pueblo.
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947), Obras
Escogidas, t. IV.
Los pueblos y naciones oprimidos no deben, en modo alguno, confiar su
liberación a la sensatez del imperialismo y sus lacayos. Sólo podrán lograr
la victoria fortaleciendo su unidad y perseverando en su lucha.
Declaración contra la agresión al Sur de Vietnam y la matanza de su pueblo
por la camarilla EE.UU.-Ngo Dinh Diem (29 de agosto de 1963).
Sea cual fuere el momento en que estalle esta guerra civil de amplitud
nacional, debemos encontrarnos bien preparados. Si se produce pronto,
digamos mañana por la mañana, también tenemos que estar preparados. Ese es
el primer punto. En la actual situación internacional y nacional es posible
que durante algún tiempo la guerra civil se mantenga limitada y con un
carácter local. Ese es el segundo punto. Para lo primero debemos
prepararnos, lo segundo es lo que existe desde hace tiempo. En resumen,
debemos estar preparados. Si lo estamos, podremos afrontar apropiadamente
toda clase de situaciones complicadas.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de
Resistencia contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
VIII. LA GUERRA POPULAR
La guerra revolucionaria es la guerra de las masas, y sólo puede realizarse
movilizando a las masas y apoyándose en ellas.
Preocupémonos par el bienestar de las masas, prestemos atención a nuestros
métodos de trabajo (27 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
Cuál es la verdadera muralla de hierro? Son las masas, los millones y
millones de hombres que apoyan con toda sinceridad la revolución. Esta es la
verdadera muralla de hierro, que ninguna fuerza podrá romper, podrá en
absoluto romper. La contrarrevolución no logrará destruirnos; por el
contrario, nosotros la destruiremos a ella. Uniendo a los millones y
millones de hombres del pueblo en torno al gobierno revolucionario y
desarrollando nuestra guerra revolucionaria, podremos aniquilar toda
contrarrevolución y tomar el Poder en toda China.
Ibíd.
El más rico manantial de fuerza para librar la guerra está en las masas
populares. El Japón se atreve a atropellarnos principalmente porque las
masas populares de China no están organizadas. Cuando este defecto sea
superado, el agresor japonés se verá rodeado por los centenares de millones
de hombres de nuestro pueblo en pie, y, como un búfalo salvaje que irrumpe
en un cerco de fuego, se estremecerá de pavor a nuestras solas voces y
morirá abrasado en las llamas.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Como los imperialistas cometen tantos atropellos contra nosotros, tenemos
que tratarlos con toda seriedad. No solamente debemos poseer un poderoso
ejército regular, sino también organizar contingentes de milicia popular en
todas partes, de modo que los imperialistas, en caso de agredirnos,
difícilmente puedan moverse un solo palmo en nuestro país.
Entrevista con un corresponsal de la Agencia de Noticias Sinjua (29 de
septiembre de 1958).
Desde el punto de vista de la guerra revolucionaria en su conjunto, la
guerra de guerrillas populares y las operaciones del Ejército Rojo, que es
la fuerza principal, se complementan como las dos manos del hombre. Contar
sólo con la fuerza principal, o sea, el Ejército Rojo, sin desarrollar la
guerra popular de guerrillas, significaría luchar con una solo mano. En
términos concretas, y especialmente desde el punto de vista de las
operaciones militares, cuando hablamos de la población de la base de apoyo
como un factor, queremos decir que contamos con un pueblo armada. Esta es la
razón fundamental por la cual el enemigo considera peligroso aproximarse a
nuestra base de apoyo.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China. (diciembre de
1936), Obras Escogidas, t. I.
No cabe duda que el desenlace de una guerra está determinado principalmente
por las condiciones militares, políticos, económicas y naturales en que se
encuentra cada una de las dos partes beligerantes. Pero no sólo por ellas;
está determinado también por la capacidad subjetiva de las partes
beligerantes para dirigir la guerra. Un jefe militar no puede pretender
ganar la guerra traspasando los limites impuestos por las condiciones
materiales, pero si puede y debe esforzarse par vencer dentro de tales
límites. El escenario de acción para un jefe militar está construido sobre
las condiciones materiales objetivas, pero en este escenario puede dirigir
magnificas acciones de épica grandiosidad.
Ibíd.
El objetivo de la guerra no es otro que conservar las fuerzas propias y
destruir las enemigas (destruir las fuerzas enemigas significa desarmarlas o
privarlas de su capacidad para resistir, y no significa aniquilarlas todas
físicamente). En las guerras antiguas, se usaban la lanza y el escudo: la
lanza para atacar y destruir las fuerzas enemigas, y el escudo para
defenderse y conservarse a si mismo. Hasta hoy, las armas no son más que una
extensión de la lanza y el escudo. El bombardero, la ametralladora, el cañón
de largo alcance y los gases tóxicos son desarrollos de la lanza, en tanto
que el refugio antiaéreo, el casco de acero, las defensas de hormigón y la
careta antigás, lo son del escudo. El tanque es una nueva arma que combina
las funciones de la lanza y el escudo. El ataque es el medio principal para
destruir las fuerzas enemigas, pero no se puede prescindir de la defensa. El
ataque se realiza con el objetivo inmediato de aniquilar las fuerzas del
enemigo, pero al mismo tiempo para conservar las fuerzas propias, porque si
no aniquilas al enemigo, serás aniquilado. La defensa tiene como objetivo
inmediato conservar las fuerzas propias, pero al mismo tiempo es un media de
complementar el ataque o prepararse para pasar al ataque. La retirada
pertenece a la categoría de la defensa y es una continuación de ésta, en
tanto que la persecución es una continuación del ataque. Hay que señalar que
la destrucción de las fuerzas enemigas es el objetivo primario de la guerra
y la conservación de las fuerzas propias, el secundario, porque sólo se
puede conservar eficazmente las fuerzas propias destruyendo las enemigas en
gran número. Por lo tanto, el ataque, como media principal para destruir las
fuerzas del enemigo, es lo primario, en tanto que la defensa, como media
auxiliar para destruir las fuerzas enemigas y como uno de los medios para
conservar las fuerzas propias, es lo secundario. Es cierto que en la
práctica de la guerra, la defensa desempeña el papel principal en muchas
ocasiones, mientras que en las demás lo desempeña el ataque, pero si la
guerra se considera en su conjunto, el ataque sigue siendo lo primario.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Todos los principios orientadores de las operaciones militares provienen de
un solo principio básico: esforzarse al máximo par conservar las fuerzas
propias y destruir las del enemigo. (...) Cómo explicar entonces la
promoción del espíritu heroico de autosacrificio en la guerra? Toda guerra
impone un precio, a veces sumamente elevado. No se contradice esto con el
principio de conservar las fuerzas propias? En rigor no hay contradicción
alguna; para decirlo con mayor exactitud, los dos aspectos son contrarios
que se complementan. Porque el sacrificio es necesario no sólo para
aniquilar las fuerzas del enemigo, sino también para conservar las propias;
la no conservación (sacrificio o pago del precio) parcial y temporal es
indispensable para la conservación permanente de las fuerzas propias en su
conjunto. De este principio básico se desprende la serie de principios que
guían todas las operaciones militares, desde los principios de tiro (ponerse
a cubierto para conservarse y emplear al máximo la potencia de fuego para
aniquilar al enemigo) hasta los principios estratégicos: todos ellos están
impregnados del espíritu de ese principio fundamental. Todos los principios
relativos a la técnica militar, a la táctica, a las campañas y a la
estrategia, están orientados a asegurar la realización de este principio
básico. El principio de conservar las propias fuerzas y destruir las del
enemigo es la base de todos los principios militares.
Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas contra el Japón. (mayo de
1938) Obras Escogidas, t. II.
He aquí nuestros principios militares:
1. Asestar golpes primero a las fuerzas enemigas dispersas y aisladas, y
luego a las fuerzas enemigas concentradas y poderosas.
2. Tomar primero las ciudades pequeñas y medianas y las vastas zonas
rurales, y luego las grandes ciudades.
3. Tener por objetivo principal el aniquilamiento de la fuerza viva del
enemigo y no el mantenimiento o conquista de ciudades o territorios. El
mantenimiento o conquista de una ciudad o un territorio es el resultado
del aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo, y, a menudo, una
ciudad o territorio puede ser mantenido o conquistado en definitiva sólo
después de cambiar de manos repetidas veces.
4. En cada batalla, concentrar fuerzas absolutamente superiores (dos,
tres, cuatro y en ocasiones hasta cinco o seis veces las fuerzas del
enemigo), cercar totalmente las fuerzas enemigas y procurar aniquilarlas
por completo, sin dejar que nadie se escape de la red. En circunstancias
especiales, usar el método de asestar golpes demoledores al enemigo,
esto es, concentrar todas nuestras fuerzas para hacer un ataque frontal
y un ataque sobre uno o ambos flancos del enemigo, con el propósito de
aniquilar una parte de sus tropas y desbaratar la otra, de modo que
nuestro ejército pueda trasladar rápidamente sus fuerzas para aplastar
otras tropas enemigas. Hacer lo posible par evitar las batallas de
desgaste, en las que lo ganado no compensa lo perdido o sólo resulta
equivalente. De este modo, aunque somos inferiores en el conjunto
(hablando en términos numéricos), somos absolutamente superiores en cada
caso y en cada batalla concreta, y esto nos asegura la victoria en las
batallas. Con el tiempo, llegaremos a ser superiores en el conjunto y
finalmente liquidaremos a todas las fuerzas enemigas.
5. No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna batalla sin
tener la seguridad de ganarla; hacer todos los esfuerzos para estar bien
preparados para cada batalla, hacer todo lo posible para que la
correlación existente entre las condiciones del enemigo y las nuestras
nos asegure la victoria.
6. Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha: valentía en el combate,
espíritu de sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los
combates continuos (es decir, entablar combates sucesivos en un corto
lapso y sin tomar repose).
7. Esforzarse por aniquilar al enemigo en la guerra de maniobras. Al
mismo tiempo, dar importancia a la táctica de ataque a posiciones con el
propósito de apoderarse de los puntos fortificados y ciudades en manos
del enemigo.
8. Con respecto a la toma de las ciudades, apoderarse resueltamente de
todos los puntos fortificados y ciudades débilmente defendidas por el
enemigo. Apoderarse, en el momento conveniente y si las circunstancias
lo permiten, de todos los puntos fortificados y ciudades que el enemigo
defienda con medianas fuerzas. En cuanto a los puntos fortificados y
ciudades poderosamente defendidos por el enemigo, tomarlos cuando las
condiciones para ello hayan madurado.
9. Reforzar nuestro ejército con todas las armas y la mayor parte de los
hombres capturados al enemigo. La fuente principal de los recursos
humanos y materiales para nuestro ejército está en el frente.
10. Aprovechar bien el intervalo entre dos campañas para que nuestras
tropas descansen, se adiestren y consoliden. Los períodos de descanso,
adiestramiento y consolidación no deben, en general, ser muy prolongados
para no dar, hasta donde sea posible, ningún respiro al enemigo.
Estos son los principales métodos que emplea el Ejército Popular de
Liberación para derrotar a Chiang Kai-shek. Han sido forjados por el
Ejército Popular de Liberación en largos años de lucha contra los
enemigos nacionales y extranjeros, y corresponden completamente a
nuestra situación actual. (...) Nuestra estrategia y táctica se basan en
la guerra popular y ningún ejército antipopular puede utilizarlas.
La situación actual y nuestras tareas. (25 de diciembre de 1947), Obras
Escogidas, t. IV.
Sin preparación, la superioridad de fuerzas no es superioridad real ni
puede haber tampoco iniciativa. Sabiendo esta verdad, una fuerza
inferior pero bien preparada, a menudo puede derrotar a una fuerza
enemiga superior mediante ataques por sorpresa.
Sobre la guerra prolongada. (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
IX. EL EJERCITO POPULAR
Sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Este ejército es fuerte porque todos sus hombres poseen una disciplina
consciente; ellos se han unido y luchan, no por los intereses privados
de unos cuantos individuos o de un estrecho grupo, sino por los
intereses de las amplias masas populares y de toda la nación. El único
propósito de este ejército es mantenerse firmemente junta al pueblo
chino y servirlo de todo corazón.
Ibíd.
El Ejército Rojo de China es una organización armada que ejecuta las
tareas políticas de la revolución. Especialmente en el momento actual,
el Ejército Rojo de ningún modo debe limitarse a combatir; además de
combatir para destruir las fuerzas militares del enemigo, debe tomar
sobre sí importantes tareas, tales como hacer propaganda entre las
masas, organizar a las masas, armarlas, ayudarlas a establecer el Poder
revolucionario, y hasta establecer organizaciones del Partido Comunista.
El Ejército Rojo no combate meramente por combatir, sino para hacer
propaganda entre las masas, organizar a las masas, armarlas y ayudarlas
a establecer el Poder revolucionario. Sin estos objetivos, el combate
perderá su sentido, y el Ejército Rojo, su razón de ser.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de
1929), Obras Escogidas, t. I.
El Ejército Popular de Liberación es siempre un destacamento de combate.
Aun después de la victoria nacional, continuará siéndolo durante el
período histórico en que aún no hayan sido abolidas las clases en
nuestro país y exista en el mundo el sistema imperialista. Respecto a
este punto no debe haber ningún malentendido ni vacilación.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Tenemos un ejército de combate y un ejército de trabajo. Nuestro
ejército de combate lo constituyen el VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo
de Ejército. No obstante, incluso este ejército de combate cumple dos
tareas: combate y se dedica a la producción. Contando con estos dos
ejércitos, y siendo el ejército de combate diestro en ambas tareas y en
el trabajo de masas, superaremos nuestras dificultades y derrotaremos al
imperialismo japonés.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, tomo III.
Nuestra defensa nacional será consolidada y no permitiremos que ningún
imperialista vuelva a invadir nuestro territorio. Nuestras fuerzas
armadas populares deben ser conservadas y ampliadas sobre la base del
valeroso y probado Ejército Popular de Liberación. Dispondremos no sólo
de un poderoso ejército, sino también de una aviación y una marina
poderosas.
Discurso de apertura en la I Sesión Plenaria de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo Chino (21 de septiembre de 1949).
Nuestro principio es: el Partido manda al fusil, y jamás permitiremos
que el fusil mande al Partido.
Problemas de la guerra y de la estrategia (6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, tomo II.
Todos nuestros mandos y combatientes deben tener siempre en cuenta que
somos el gran Ejército Popular de Liberación, ejército dirigido par el
gran Partido Comunista de China. A condición de que observemos
constantemente las directivos del Partido, alcanzaremos la victoria.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de China. (octubre de
1947), Obras Escogidas, t. IV.
X. LA DIRECCION DE LOS COMITES DEL PARTIDO
El sistema de comités del Partido es una importante institución
partidaria que garantiza la dirección colectiva e impide que una sola
persona acapare la gestión de los asuntos. Recientemente, se ha
averiguado que en algunos organismos dirigentes (desde luego, no en
todos) es práctica habitual que una sola persona acapare la gestión de
los asuntos y resuelva los problemas importantes. En lugar de hacerlo la
reunión del comité del Partido, una sola persona decide la solución de
los problemas importantes, y los miembros del comité están allí
únicamente para cubrir las formalidades. Las divergencias entre los
miembros del comité no logran resolverse y se dejan pendientes por largo
tiempo. Los miembros del comité del Partido mantienen entre sí una
unidad sólo formal, y no real. Hay que cambiar esta situación. En
adelante, es necesario establecer un sano sistema de reuniones del
comité del Partido en todas partes, desde los burós del Comité Central
hasta los comités de prefectura del Partido, desde los comités de frente
hasta los comités de brigada, así como en los órganos del Partido de las
zonas militares (subcomisiones de la Comisión Militar Revolucionaria o
grupos dirigentes) y en los grupos dirigentes del Partido en los
organismos gubernamentales, organizaciones populares, agencia de
noticias y periódicos. Todos los problemas de importancia (no, desde
luego, los problemas"insignificantes ni aquéllos cuya solución, ya
discutida y acordada en las reuniones, sólo necesita ponerse en
práctica) deben someterse al comité para su discusión, de modo que los
miembros del comité presentes expresen sin reservas su opinión y lleguen
a claras y precisas decisiones, que luego serán ejecutadas por los
miembros correspondientes. (...) Las reuniones del comité del Partido
deben ser de dos clases, que no hay que confundir: reuniones del comité
permanente y sesiones plenarias. Además, es necesario cuidar que entre
la dirección colectiva y la responsabilidad personal no se exagere una
de ellas desatendiendo la otra. En el ejército, los jefes tienen derecho
a tomar decisiones de urgencia durante las operaciones y cuando las
circunstancias lo exigen.
Sobre el fortalecimiento del sistema de comités del Partido. (20 de
septiembre de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
El secretario de un comité del Partido debe saber actuar como un buen
jefe de escuadra. Un comité del Partido tiene de diez a veinte miembros;
es como una escuadra del ejército, y el secretario, como el jefe de la
escuadra. Por cierto, no es fácil dirigir bien esta escuadra. Cada buró
o subburó del Comité Central dirige actualmente una vasta región y asume
tareas muy pesadas. Dirigir no significa tan sólo decidir la orientación
general y las medidas políticas específicas, sino también establecer los
métodos de trabajo correctos. Aun cuando sean correctas la orientación
general y las medidas políticas específicas, pueden surgir
complicaciones si se desatienden los métodos de trabajo. Para cumplir su
tarea de dirección, un comité del Partido debe apoyarse en los hombres
de la escuadra y hacerles desempeñar plenamente su papel. Para ser un
buen jefe de escuadra, el secretario debe estudiar mucho e investigar a
fondo. Al secretario o subsecretario le será difícil dirigir bien a los
hombres de la escuadra si no se preocupa de realizar una labor de
propaganda y organización entre ellos, si no sabe mantener buenas
relaciones con los miembros del comité ni estudia cómo conducir con
éxito las reuniones. Si los hombres de la escuadra no marchan a compás,
que ni piensen en dirigir decenas de millones de personas en el combate
y en la construcción! Claro está que las relaciones entre el secretario
y los miembros del comité se fundan sobre el principio de que la minoría
debe someterse a la mayoría y, por lo tanto, difieren de las relaciones
entre un jefe de escuadra y sus hombres. Decimos esto sólo a modo de
analogía.
Métodos de trabajo de los comités del Partido (13 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Colocar los problemas sobre la mesa. Esto lo deben hacer no sólo el jefe
de la escuadra, sino también los miembros del comité. No se debe hablar
a espaldas de la gente. Cuando surge algún problema, hay que celebrar
una reunión, colocar el problema sobre la mesa para discutirlo y tomar
decisiones, y el problema será resuelto. Si existen problemas y no se
colocan sobre la mesa permanecerán sin resolver por largo tiempo y hasta
seguirán pendientes durante años. Entre el jefe de la escuadra y los
miembros del comité debe haber mutua comprensión. Nada hay más
importante que la comprensión, el apoyo y la amistad entre el secretario
y los miembros del comité, entre el Comité Central y sus burós, así como
entre éstos y los comités regionales del Partido.
Ibíd.
Intercambiar informaciones. Esto quiere decir que los miembros de un
comité del Partido deben mantenerse mutuamente informados e intercambiar
opiniones sobre los asuntos que hayan llegado a su conocimiento.
Esto es de gran importancia para lograr un lenguaje común. Algunos no lo
hacen así y, como los vecinos de que habla Laotsi, no se visitan durante
toda la vida, aunque cada uno oye el canto de los gallos y el ladrido de
los perros de los otros. El resultado es que carecen de un lenguaje
común.
Ibíd.
Consultar a los subordinados sobre lo que no se comprenda o no se
conozca, y no expresar con ligereza aprobación o desaprobación. (...)
Nunca debemos fingir saber lo que no sabemos; no hay que sentir
vergüenza de consultar a los de abajo, por el contrario, debemos
escuchar las opiniones de los cuadros de los niveles inferiores. Ser
alumno antes de llegar a ser maestro. Consultar a los cuadros de abajo
antes de dar órdenes. (...) Lo que dicen los cuadros inferiores puede
ser correcto y puede no serlo; es preciso analizarlo. Debemos escuchar
las opiniones justas y actuar en concordancia con ellas. (...) Hay que
escuchar también las opiniones equivocadas de abajo y es erróneo no
prestarles ninguna atención; pero, en vez de seguirlas, es necesario
criticarlas.
Ibíd.
Aprender a tocar el piano. Al tocar el piano se mueven los diez dedos;
no se puede mover sólo algunos y no los demás. No obstante, si pulsamos
el teclado con los diez dedos a la vez, no saldrá ninguna melodía. Para
producir buena música, los diez dedos deben moverse de manera rítmica y
coordinada. El comité del Partido debe asir firmemente la tarea central
y, al mismo tiempo, desplegar en torno a ésta el trabajo en otros
terrenos. En la actualidad, tenemos que preocuparnos de muchos campos;
debemos atender al trabajo en todas las regiones, unidades militares y
departamentos, y no fijar nuestra atención únicamente en algunos
problemas, dejando de lado los demás. Dondequiera que haya un problema,
tenemos que pulsar la tecla correspondiente: éste es un método que
debemos dominar. Algunos tocan bien el piano y otros mal, y hay una gran
diferencia entre las melodías que producen unos y otros. Los camaradas
de los comités del Partido deben aprender a tocar el piano bien.
Ibíd.
Hacer firmemente. Es decir, el comité del Partido no sólo debe hacer sus
tareas principales sino que las debe hacer firmemente. Se puede empuñar
algo sólo cuando se lo agarra con firmeza, sin aflojar en lo más mínimo.
Hacer, pero no firmemente, es lo mismo que no hacer. Naturalmente, no se
puede empuñar nada con la mano abierta. Tampoco se empuña nada cuando se
cierra la mano como para tomar algo, sin apretarla con fuerza. Algunos
de nuestros camaradas toman en sus manes las tareas principales, pero no
lo hacen con fuerza y, por eso, no pueden realizar un buen trabajo. No
asir, no se puede; asir sin firmeza, tampoco.
Ibíd.
Tener las cifras en la cabeza. Es decir, debemos prestar atención al
aspecto cuantitativo de una situación o problema y hacer un análisis
cuantitativo básico. Toda calidad se manifiesta en una cantidad
determinada, sin cantidad no puede haber calidad. Hasta la fecha, muchos
de nuestros camaradas todavía no comprenden que deben prestar atención
al aspecto cuantitativo de las cosas: las estadísticas básicas, los
principales porcentajes y los límites cuantitativos que determinan las
calidades de las cosas. No tienen las cifras en la cabeza y, en
consecuencia, no pueden evitar errores.
Ibíd.
Bando a la población. Hay que anunciar con anticipación las reuniones;
esto es como colocar un bando a la población, para que todo el mundo
sepa qué se va a discutir y qué problemas hay que resolver y pueda
prepararse con tiempo. En algunos lugares se convocan reuniones de
cuadros sin tener listos de antemano los informes ni los proyectos de
resolución, y se los improvisa, mal que bien, cuando ya han llegado los
participantes; esto recuerda el dicho: Han llegado las tropas y los
caballos, pero no está lista la comida ni el forraje. Eso no es bueno.
No hay que apresurarse a convocar una reunión si no se ha preparado
bien.
Ibíd.
Menos pero mejores tropas, y una administración más simple. Charlas,
discursos, artículos y resoluciones, todo debe ser claro y conciso. Del
mismo modo, las reuniones no deben ser demasiado largas.
Ibíd.
Prestar atención a unirse en el trabajo con los camaradas cuyas
opiniones difieren de las propias. Hay que tener presente este principio
tanto en los organismos locales como en el ejército. Esto también se
aplica a nuestras relaciones con las personas no pertenecientes al
Partido. Hemos venido desde todos los rincones del país y debemos saber
unirnos en el trabajo no sólo con los camaradas que comparten nuestras
opiniones, sino también con los que sostienen opiniones diferentes.
Ibíd.
Guardarse de la arrogancia. Este es un problema de principio para todo
dirigente, y es también una importante condición para mantener la
unidad. No deben ser arrogantes ni siquiera quienes no hayan cometido
errores graves y hayan logrado grandes éxitos en su trabajo.
Ibíd.
Trazar dos líneas divisorias. Primero, entre la revolución y la
contrarrevolución, entre Yenán y Sían*. Algunos no comprenden que es
preciso trazar esta línea divisoria. Por ejemplo, cuando combaten el
burocratismo, hablan de Yenán como si aquí no hubiera nada bueno, y no
hacen la comparación ni la distinción entre el burocratismo en Yenán y
el burocratismo en Sían. Cometen así un error fundamental. Segundo,
dentro de las filas de la revolución es necesario hacer una clara
distinción entre lo justo y lo erróneo, entre los éxitos y las
deficiencias, y, además, poner en claro cuál de los dos aspectos es el
principal y cuál el secundario. Por ejemplo, żrepresentan los éxitos el
30 ó el 70 por ciento? No está bien subestimarlos, tampoco lo está
exagerarlos. Hay que evaluar en forma global el trabajo de una persona y
establecer si sus éxitos representan el 30 por ciento y sus errores el
70 por ciento, o a la inversa. Si los éxitos llegan al 70 por ciento, el
trabajo de dicha persona debe ser aprobado en lo esencial. Sería
enteramente incorrecto considerar los errores como lo principal cuando
lo son, en realidad, los éxitos. Al examinar los problemas nunca debemos
olvidarnos de trazar estas dos líneas divisorias: entre la revolución y
la contrarrevolución, entre los éxitos y las deficiencias. Si tenemos
presentes estas dos líneas divisorias, las cosas marcharán bien; de otro
modo confundiremos la naturaleza de los problemas. Desde luego,
establecer bien estas líneas divisorias requiere estudio y análisis
cuidadosos. Debemos adoptar una actitud de análisis y estudio hacia cada
persona y cada cuestión.
Ibíd.
[* Yenán fue la sede del Comité Central del Partido Comunista de China
desde enero de 1937 a marzo de 1947; Sian era el centro de la dominación
reaccionaria del Kuomintang en el Noroeste de China. El camarada Mao
Tse-tung cita aquí las dos ciudades como símbolos de la revolución y de
la contrarrevolución.]
En el plano orgánico, se asegurará la democracia bajo una dirección
centralizada. Esto se realizará conforme a las siguientes líneas:
1. Los organismos dirigentes del Partido, a fin de erigirse en
auténticos centros de dirección, deben trazar una línea correcta de
orientación y encontrar soluciones cuando surgen problemas.
2. Los organismos superiores deben conocer bien la situación de los
organismos inferiores y la vida de las masas, a fin de tener una
base objetiva para dirigir con acierto.
3. Ningún organismo del Partido, cualquiera que sea su nivel, debe
resolver los problemas a la ligera. Toda decisión, una vez adoptada,
debe ponerse en práctica con firmeza.
4. Todas las decisiones de alguna importancia de los organismos
superiores del Partido, serán transmitidas cuanto antes a los
organismos inferiores y a los militantes de filas del Partido.
(...).
5. Los organismos inferiores y los militantes de filas del Partido
deben discutir en detalle las directivas de los organismos
superiores, con el objeto de comprender a fondo su significado y
determinar los métodos para llevarlas a efecto.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de
1929), Obras Escogidas, t. I.
XI. LINEA DE MASAS
El pueblo, y sólo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia
mundial.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Las masas son los verdaderos héroes, en tanto que nosotros somos a
menudo pueriles y ridículos; sin comprender esto, no podremos adquirir
ni los conocimientos más elementales.
Prefacio y epílogo a 'Investigación rural' (marzo y abril de 1941),
Obras Escogidas, tomo III.
Las masas populares poseen un poder creador ilimitado. Pueden
organizarse y dirigir sus esfuerzos hacia los lugares y sectores de
trabajo donde puedan poner en pleno juego su energía; pueden dirigir sus
esfuerzos, tanto en extensión como en profundidad , hacia la producción
y crear para sí un creciente número de instituciones de bienestar.
Nota de introducción al articulo El excedente de mano de obra ha
encontrado una salida (1955), El auge socialista en el campo chino.
El actual ascenso del movimiento campesino es un acontecimiento
grandioso. Dentro de poco, centenares de millones de campesinos en las
provincias del centro, el Sur y el Norte de China se levantarán como una
tempestad, un huracán, una fuerza tan impetuosa y violenta que nada, por
poderoso que sea, podrá contener. Romperán todas las trabas y se
lanzarán por el camino de la liberación. Sepultarán a todos los
imperialistas, caudillos militares, funcionarios corruptos, déspotas
locales y shenshi malvados*. Todos los partidos y camaradas
revolucionarios serán sometidos a prueba ante los campesinos y tendrán
que decidir a qué lado colocarse. Hay tres alternativas. Ponerse al
frente de ellos y dirigirlos? Quedarse a su zaga gesticulando y
criticando? Salirles al paso y combatirlos? Cada chino es libre de optar
entre estas tres alternativas, pero los acontecimientos le obligarán a
elegir rápidamente.
[ Los déspotas locales y los shenshi malvados eran los terratenientes
campesinos ricos, funcionarios retirados u hombres ricos en la vieja
sociedad china quienes, aprovechándose de su influencia y poder, hacían
y deshacían a su antojo en el campo o la ciudad.. Como representantes
políticos de la clase terrateniente en las localidades controlaban el
Poder local y manejaban los pleitos judiciales, se entregaban a la
corrupción y llevaban una vida disoluta, cometían toda clase de
fechorías y oprimían cruelmente al pueblo.]
Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán (marzo
de 1927). Obras Escogidas. t. I.
El auge de la transformación social en el campo, de la cooperativización
agrícola, se observa ya en algunas zonas y pronto se extenderá a todo el
país. Se trata de un vasto movimiento revolucionario socialista que
abarca a más de quinientos millones de habitantes rurales, movimiento de
singular importancia mundial. Debemos dirigirlo de manera activa,
entusiasta y sistemática, y no hacerlo retroceder por un medio u otro.
En el curso del movimiento se producen inevitablemente ciertas
desviaciones, lo cual es comprensible, y no será difícil corregirlas.
Los defectos o errores que se observen entre los cuadros y los
campesinos, pueden ser superados o subsanados por ellos si les brindamos
una ayuda activa.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de
1955).
Existe latente en las masas un entusiasmo inagotable por el socialismo.
Los que sólo saben seguir los caminos rutinarios aun en un periodo
revolucionario, son absolutamente incapaces de percibir este entusiasmo.
Están ciegos, todo es tinieblas delante suyo. A veces llegan hasta
llamar erróneo a lo justo y confundir lo negro con lo blanco. Acaso son
pocas las personas de este tipo con que nos hemos encontrado? Los que
sólo saben seguir los caminos trillados subestiman invariablemente el
entusiasmo del pueblo. Cuando aparece una cosa nueva, la desaprueban y
se precipitan a combatirla para admitir más tarde su derrota y hacerse
un poco de autocrítica. Pero, ante la próxima cosa nueva, repiten de
punta a cabo el mismo proceso. Esta es su manera de actuar frente a toda
cosa nueva. Tales personas se ven siempre en la pasividad, nunca avanzan
en los momentos críticos, y siempre hay que propinarles un fuerte
empujón para que den un paso adelante.
Nota de introducción al articulo Este cantón consumó la
cooperativización en dos años (1955). El auge socialista en el campo
chino.
Durante más de veinte años, nuestro Partido ha llevado adelante
diariamente el trabajo de masas, y desde hace más de diez años, viene
hablando a diario de la línea de masas. Siempre hemos sostenido que la
revolución debe apoyarse en las masas populares y contar con la
participación de todos, y nos hemos opuesto a que se confíe sólo en unas
cuantas personas que dictan órdenes. Sin embargo, algunos camaradas
todavía no aplican a fondo la línea de masas en su trabajo; todavía se
apoyan sólo en unas pocas personas y trabajan en un frío y quieto
aislamiento. Una de las razones es que, cualquier cosa que hagan, nunca
se muestran dispuestos a explicarla a los que ellos dirigen, y no saben
cómo despertar su iniciativa y energía creadora. Subjetivamente, quieren
que todos participen en el trabajo, pero no les dan a conocer lo que
deben hacer ni la forma de hacerlo. De esta manera, cómo puede esperarse
que todos se pongan en movimiento y que las cosas se hagan bien? Para
resolver este problema, lo esencial es, naturalmente, llevar a cabo una
educación ideológica en el espíritu de la línea de mesas; al mismo
tiempo, es necesario enseñar a esos camaradas muchos métodos concretes
de trabajo.
Charla a Los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán (2 de abril de
1948). Obras Escogidas, t. IV.
La experiencia de los últimos veinticuatro años nos demuestra que toda
tarea, política y estilo de trabajo correctos responden a las demandas
de las masas en un tiempo y lugar determinados y nos unen con ellas, y
que toda tarea, política y estilo de trabajo incorrectos van en contra
de las demandas de las masas en determinado tiempo y lugar y nos apartan
de ellas. Enfermedades tales como el dogmatismo, el empirismo, el
autoritarismo, el seguidismo, el sectarismo, el burocratismo y la
arrogancia en el trabajo son indefectiblemente perjudiciales e
intolerables y toda persona que las padezca tiene que superarlas, porque
ellas nos alejan de las masas.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Para mantenernos vinculados con las masas, debemos actuar de acuerdo con
sus necesidades y deseos. En todo trabajo que se realice para las masas,
se requiere partir de sus necesidades y no del buen deseo de un
individuo. Sucede con frecuencia que objetivamente las masas necesitan
un cambio determinado, pero que subjetivamente no tienen todavía
conciencia de esa necesidad y no están dispuestas o decididas a
realizarlo. En tales circunstancias, debemos esperar con paciencia. No
debemos realizar el cambio hasta que, por efecto de nuestro trabajo, la
mayor parte de las masas haya adquirido conciencia de la necesidad de
ese cambio y tenga el deseo y la decisión de hacerlo. De otro modo, nos
aislaremos de las masas. Todo trabajo que requiera la participación de
las masas resultará ser una mera formalidad y terminará en el fracaso si
las masas no están conscientes de la necesidad de ese trabajo ni se
muestran dispuestas a participar en él. (...) He aquí dos principios:
uno es las necesidades reales de las masas, y no necesidades imaginadas
par nosotros, y el otro, el deseo de las masas y la decisión que toman
ellas mismas y no la que tomemos nosotros en su lugar.
El frente único en el trabajo cultural (30 de octubre de 1944) Obras
Escogidas. t. III.
Nuestro Congreso debe llamar a todo el Partido a mantenerse vigilante y
velar porque ningún camarada en ningún puesto de trabajo se aparte de
las masas. Es necesario enseñar a cada camarada a amar a las masas
populares y escucharlas atentamente; a identificarse con las masas
dondequiera que se encuentre y, en lugar de situarse por encima,
sumergirse en ellas; a despertar a las masas y elevar su conciencia
política de acuerdo con su nivel del momento, y ayudarlas, ciñéndose al
principio de plena voluntariedad, a organizarse gradualmente y a
desplegar paso a paso todas las luchas necesarias que permitan las
condiciones internas y externas en un tiempo y lugar determinados.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Si tratáramos de pasar a la ofensiva cuando las masas aún no despiertan,
esto seria aventurerismo. Si insistiéramos en conducir a las masas a
hacer algo contra su voluntad, iríamos inevitablemente al fracaso. Si no
avanzáramos cuando las masas exigen avanzar, esto seria oportunismo de
derecha.
Charla a los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán (2 de abril de
1943), Obras Escogidas. t. IV.
El autoritarismo es erróneo en cualquier tipo de trabajo, porque actúa
por sobre el nivel de conciencia política de las masas y viola el
principio de voluntariedad, reflejando el mal de la precipitación.
Nuestros camaradas no deben dar por sentado que lo que ellos comprenden
también es comprendido por las masas. Para saber si las masas lo
comprenden y están dispuestas a actuar, debemos ir a investigar en media
de ellas. Actuando así, podremos evitar el autoritarismo. También es
erróneo el seguidismo en cualquier tipo de trabajo, porque significa
rezagarse del nivel de conciencia política de las masas y violar el
principio dé dirigirlas en su avance, reflejando el mal de la lentitud.
Nuestros camaradas no deben suponer que las masas se nos adelantan y
están ansiosas de avanzar, mientras que nuestros camaradas son incapaces
de actuar como dirigentes de las masas y, reflejando las opiniones de
ciertos elementos atrasados y considerándolas equivocadamente como si
fueran de las masas, se convierten en cola de esos elementos.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Resumir las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para que
éstas perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y, de esta manera,
formular ideas correctas de dirección: tal es el método fundamental de
dirección.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
En todo el trabajo práctico de nuestro Partido, toda dirección justa es
necesariamente de las masas, a las masas. Esto significa: recorrer las
ideas (dispersas y no sistemáticas) de las masas y resumirlas
(transformarlas en ideas sintetizadas y sistematizadas mediante el
estudio) para luego llevarlas a las masas, propagarlas y explicarlas, de
moda que las masas se apropien de ellas, perseveren en ellas y las
traduzcan en acción; al mismo tiempo, comprobar en la acción la justeza
de esas ideas; luego, volver a resumir las ideas de las masas y a
llevarlas a las masas para que perseveren en ellas. Esto se repite
infinitamente, y las ideas se tornan coda vez más justas, más vivas y
más ricos de contenido. Tal es la teoría marxista del conocimiento.
Ibíd.
Debemos ir a las masas, aprender de ellas, sintetizar sus experiencias y
deducir de éstas principios y métodos aún mejores y sistemáticos y,
luego, explicarlos a las masas (hacer propaganda entre ellas) y
llamarlas a ponerlos en práctica para resolver sus problemas y alcanzar
la liberación y la felicidad.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, t. III.
En nuestros organismos dirigentes de algunos lugares, hay quienes creen
que basta con que los dirigentes conozcan la política del Partido y que
no hay necesidad de darla a conocer a las masas. Esta es una de las
rezones fundamentales por la cual parte de nuestra labor no ha podido
realizarse bien.
Charla a los redactores del Diario de Shansi-Suiyuán (2 de abril de
1948), Obras Escogidas, t. IV.
En todo movimiento de masas, debemos hacer una investigación y un
análisis básicos del número de los partidarios activos, de los
opositores y de los que mantienen una posición intermedia, y no tomar
decisiones sin fundamento ni de manera subjetiva.
Métodos de trabajo de los comités del Partido (13 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
En cualquier lugar, las masas están integradas, en general, por tres
categorías de personas: las relativamente activas, las intermedias y las
relativamente atrasadas. Por eso, los dirigentes deben saber unir al
pequeño número de activistas en torno a la dirección y, apoyándose en
ellos, elevar el entusiasmo de los elementos intermedios y ganarse a los
atrasados.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Saber convertir la política del Partido en acción de las masas, saber
conseguir que no sólo los cuadros dirigentes sino también las grandes
masas conozcan y dominen cada movimiento y cada lucha que emprendamos:
éste es un arte de dirección marxista-leninista. Es también lo que
permite determinar si cometemos o no errores en nuestra labor.
Charla a los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán' (2 de abril de
1948), Obras Escogidas, t. IV.
Por activo que se muestre el grupo dirigente, su actividad no pasará de
ser el infructuoso esfuerzo de un puñado de personas, a menos que sea
combinada con la actividad de las masas. Por otra parte, la actividad de
las masas, sin un firma grupo dirigente que la organice en forma
apropiada, no puede mantenerse mucho tiempo, ni desarrollarse en una
dirección justa ni elevarse a un nivel más alto.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
La producción de las masas, sus intereses, sus experiencias y su estado
de ánimo: todo esto debe ser objeto de la constante atención de los
cuadros dirigentes.
Inscripción para la exposición de producción auspiciada par los
organismos subordinados directamente al Comité Central del Partido
Comunista de China y a su Comisión Militar, Jiefang Ribao de Yenán, 24
de noviembre de 1943.
Debemos prestar profunda atención a los problemas relativos a la vida de
las masas, desde los problemas de la tierra y el trabajo hasta los del
combustible, el arroz el aceite y la sol. (...) Todos estos problemas
relativos a la vida de las masas deben figurar en nuestro orden del día.
Es preciso discutirlos y adoptar decisiones sobre ellos, ponerlas en
práctica y verificar sus resultados. Debemos ayudar a las masas a
comprender que nos otros representamos sus intereses y vivimos la misma
vida que ellas. Debemos ayudarlas a que, partiendo de estas cosas,
lleguen a la comprensión de las tareas aún más elevadas que hemos
planteado, las de la guerra revolucionaria, de manera que apoyen la
revolución, la extiendan por todo el país y, respondiendo a nuestros
llamamientos políticos, luchan hasta el fin por la victoria de la
revolución.
Preocupémonos por el bienestar de las masas, prestemos atención a
nuestros métodos de trabajo (27 de enero de 1934), Obras Escogidas, t.
I.
XII. TRABAJO POLITICO
En aquel tiempo (durante la Primera Guerra Civil
Revolucionaria--1924-1927--N. de la Red.) fue instituido en el ejército
el sistema de representantes del Partido y de departamentos políticos,
sistema desconocido hasta entonces en la historia china y que cambió
totalmente la fisonomía del ejército. El Ejército Rojo, fundado en 1927,
y el VIII Ejército actual han heredado y desarrollado este sistema.
Entrevista con el corresponsal inglés James Bertram (25 de octubre de
1937), Obras Escogidas. t. II.
Sobre la base de la guerra popular y de los principios de unidad entre
el ejército y el pueblo, de unidad entre los mandos y los combatientes y
de desintegración de las tropas enemigas, el Ejército Popular de
Liberación ha desarrollado su vigorosa labor político revolucionaria,
que constituye un importante factor para obtener la victoria sobre el
enemigo.
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947), Obras
Escogidas, t. IV.
Este ejército (el VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo de Ejército - N. de
la Red.) ha creado un sistema de trabajo político indispensable para la
guerra popular y cuyo objetivo es promover la unidad en sus propias
filas, la unidad con las tropas amigos y la unidad con el pueblo,
desintegrar las fuerzas enemigas y garantizar la victoria en el combate.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t, III
El trabajo político es la arteria vital de todo nuestro trabajo
económico. Esto es particularmente cierto en el periodo en que el
sistema socio-económico experimenta un cambio fundamental.
Nota de introducción al articulo Una grave lección (1955), El auge
socialista en el campo chino.
La célula del Partido se organiza a nivel de compañía; ésta es una razón
importante de por qué el Ejército Rojo se mantiene indestructible en una
lucha tan dura.
La lucha en las montañas Chingkang (25 de noviembre de 1928), Obras
Escogidas, tomo I.
El trabajo político del VIII Ejército se rige por tres principios
fundamentales. Primero, el principio de unidad entre oficiales y
soldados, que significa erradicar las prácticas feudales en el ejército,
prohibir los castigos corporales e insultos, implantar una disciplina
consciente y crear un modo de vida en que oficiales y soldados comparten
penas y alegrías. Gracias a esto, todo el ejército se encuentra
estrechamente unido. Segundo, el principio de unidad entre el ejército y
el pueblo, que supone observar una disciplina que proscribe hasta el más
leve perjuicio a los intereses del pueblo, hacer propaganda entre las
masas, organizarlas y armarlas; aliviar sus cargos económicas, y
reprimir a los traidores a la patria, que causan daño al ejército y al
pueblo. Así el ejército se halla estrechamente unido con el pueblo y es
bien acogido en todas partes. Tercero, el principio de desintegrar a las
tropas enemigas y tratar con indulgencia a los prisioneros de guerra.
Nuestra victoria no depende únicamente de las operaciones militares de
nuestras tropas, sino también de la desintegración de las tropas
enemigas.
Entrevista con el corresponsal inglés James Bertram (25 de octubre de
1937), Obras Escogidas, t. II.
Nuestras tropas deben atenerse a los principios correctos que rigen sus
relaciones con el pueblo, con el gobierno y con el Partido, así como las
relaciones entre los oficiales y los soldados, entre el trabajo militar
y el político y entre los cuadros; jamás deben contaminarse con el
caudillismo militar. Los oficiales deben preocuparse por sus soldados y
no mostrarse indiferentes hacia ellos ni recurrir a castigos corporales.
El ejército debe preocuparse por el pueblo y no perjudicar nunca sus
intereses; debe respetar al gobierno y al Partido y jamás independizarse
de ellos.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas. t. III.
Nuestra política hacia los prisioneros capturados a las tropas
japonesas, títeres o anticomunistas es ponerlos en libertad a todos,
excepto a los que hayan incurrido en el odio profundo de las masas, que
no merezcan otra cosa que la pena capital y cuya sentencia haya sido
ratificada por las autoridades superiores. Debemos ganar para el
servicio de nuestras fuerzas a gran número de los que han sido obligados
a incorporarse a las fuerzas reaccionarias y que en mayor o menor grado
se sienten inclinados hacia la revolución, y al resto de los
prisioneros, dejarlos en libertad. Si vuelven a caer prisioneros, les
daremos otra vez la libertad. No debemos insultarlos, ni despojarlos de
sus efectos personales ni arrancarles confesiones, sino tratarlos
sincera y afablemente. Esta es nuestra política con respecto a todos
ellos, no importa cuán reaccionarios sean. Este es un media muy eficaz
para aislar al campo reaccionario.
Sobre la política (25 de diciembre de 1940), Obras Escogidas, t. II.
Las armas son un factor importante en la guerra, pero no el decisivo. El
factor decisivo es el hombre, y no las cosas. Determinan la correlación
de fuerzas no sólo el poderío militar y económico, sino también los
recursos humanos y la moral. El poderío militar y económico es manejado
por el hombre.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
La bomba atómica es un tigre de papel que los reaccionarios
norteamericanos utilizan para asustar a la gente. Parece terrible, pero
de hecho no lo es. Por supuesto, la bomba atómica es un arma de matanza
en vasta escala, pero el resultado de una guerra lo decide el pueblo y
no uno o dos nuevos tipos de armas.
Conversación con la corresponsal norteamericana Anna Louise Strong
(agosto de 1946), Obras Escogidas, t. IV.
Los soldados constituyen los cimientos de un ejército. Si el ejército no
está imbuido de un espíritu político progresista, si no se realiza, con
este objetivo, un trabajo político progresista, será imposible alcanzar
una auténtica unidad entre oficiales y soldados, despertar al máximo su
entusiasmo por la Guerra de Resistencia y proveer una buena base para
que nuestra técnica y nuestra táctica pongan en pleno juego su eficacia.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
El punto de vista puramente militar está muy difundido entre una parte
de los camaradas del Ejército Rojo. Se manifiesta en lo siguiente:
1. Estos camaradas consideran los asuntos militares y la política como
opuestos entre sí y se niegan a reconocer que los asuntos militares
representan tan sólo uno de los medios para cumplir las tareas
políticos. Algunos llegan hasta afirmar que si lo militar marcha bien,
lo político naturalmente marchará bien; si lo militar no marcha bien,
tampoco marchará bien lo político, así van tan lejos que conceden a los
asuntos militares una posición rectora sobre la política.
( . . .)
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido. (diciembre
de 1929), Obras Escogidas, t. I.
La educación ideológica es el eslabón clave que debemos empuñar
firmemente en la labor de unir a todo el Partido para la gran lucha
política. De no proceder así, el Partido no podrá cumplir ninguna de sus
tareas políticas.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
En los últimos tiempos, se ha debilitado la labor ideológica y político
entre los intelectuales y jóvenes estudiantes, y han surgido algunas
tendencias malsanas. A los ojos de algunos, ya es innecesario
preocuparse de la política, del futuro de la patria o los ideales de la
humanidad, y el marxismo, que estaba antes tan de moda, ya no lo está
tanto. Para contrarrestar estas tendencias, debemos ahora intensificar
nuestra labor ideológica y político. Tanto los intelectuales como los
estudiantes deben estudiar con ahínco. A la par del estudio de sus
especialidades, tienen que progresar ideológica y políticamente, y para
eso deben estudiar el marxismo y los problemas políticos y de
actualidad. No tener una justa concepción política equivale a no tener
alma. (...) Todos los departamentos y organizaciones deben
responsabilizarse de la labor ideológica y político. Esto se aplica al
Partido Comunista, a la Liga de la Juventud, a los departamentos
gubernamentales encargados de esta labor y con mayor motivo, a los
directores y profesores de los centros docentes.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Gracias a la educación político, los soldados del Ejército Rojo han
adquirido conciencia de clase y conocimientos elementales en lo que
atañe a cómo distribuir la tierra, establecer los órganos del Poder,
armar a los obreros y campesinos, etc. Saben que están luchando para sí
mismos, para la clase obrera y el campesinado. Por lo tanto, soportan
sin quejarse las penalidades de la dura lucha. Cada compañía, batallón o
regimiento tiene su comité de soldados, que representa los intereses de
éstos y realiza el trabajo político y de masas.
La lucha en las montañas Chingkang (25 de noviembre de 1928), Obras
Escogidas, tomo I.
El correcto desarrollo de la campaña de narración de los sufrimientos
(sufrimientos infligidos al pueblo trabajador por la vieja sociedad y
por los reaccionarios) y de las tres verificaciones (del origen de
clase, del cumplimiento del deber y de la voluntad de lucha), elevó en
gran medida la conciencia política de los mandos y combatientes de todo
el ejército en la lucha por la emancipación de las masas trabajadoras
explotadas, por el cumplimiento de la reforma agraria en todo el país y
por la destrucción de la pandilla de Chiang Kai-shek enemigo común del
pueblo. Al mismo tiempo, fortaleció considerablemente la ya firma
cohesión de todos los mandos y combatientes bajo la dirección del
Partido Comunista. Sobre esta base, el ejército adquirió un mayor grado
de pureza, fortaleció la disciplina, desplegó un movimiento de
adiestramiento masivo de las tropas y siguió desarrollando, con una
dirección eficaz y en completo orden, la democracia en los terrenos
político, económico y militar. De esta forma, el ejército se ha unido
como un solo hombre, aportando cada uno sus ideas y sus esfuerzos; no
teme ningún sacrificio, sabe vencer las dificultades materiales y da
prueba de intrepidez y heroísmo colectivos en la destrucción del
enemigo. Semejante ejército será invencible.
Sobre la Gran victoria en el Noroeste y el movimiento de educación
ideológica de nuevo tipo en el Ejército de Liberación (7 de marzo de
1945), Obras Escogidas, t. IV.
En los últimos meses, casi todas las unidades del Ejército Popular de
Liberación han utilizado los intervalos entre las batallas para
emprender un vasto trabajo de adiestramiento y consolidación. Esta labor
se ha llevado a cabo con una dirección eficaz, en complete orden y de
manera democrática. Con ello se ha estimulado el fervor revolucionario
de las grandes masas de mandos y combatientes, se les ha hecho
comprender con claridad el objetivo de la guerra, se han eliminado las
tendencias ideológicas incorrectas y los fenómenos indeseables
existentes en el ejército, se ha educado a los cuadros y combatientes y
ha crecido enormemente la capacidad de combate del ejército. De ahora en
adelante, debemos continuar realizando este nuevo tipo de movimiento
democrático de masas para la educación ideológica en el ejército.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada
de Shansi-Suiyuán (1. de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
La política educacional del Instituto Militar y Político Antijaponés es:
firme y justa orientación política, abnegación y sencillez en el
trabajo, flexibilidad y agilidad en la estrategia y la táctica. Estos
son los tres elementos indispensables para la formación de un soldado
revolucionario antijaponés, y es en concordancia con ellos como el
personal del Instituto enseña y los alumnos estudian.
Ser atacado par el enemigo no es una cosa mala sino una cosa buena (26
de mayo de 1939).
Nuestra nación ha tenido siempre un estilo de lucha tenaz, que debemos
desarrollar. (...) El Partido Comunista, en particular, ha propugnado
siempre una firme y justa orientación política, (...) Esta orientación
es inseparable del estilo de lucha tenaz. Sin una orientación política
firma y justa, no es posible promover ese estilo de lucha. Y sin un
estilo así, tampoco es posible aplicar una firma y justa orientación
político.
Discurso en el acto público de Yenán en celebración del Día
Internacional del Trabajo (1. de mayo de 1939).
Unidad, dinamismo, seriedad y vivacidad.
Lema para el Instituto Político y Militar Antijaponés.
Lo que realmente cuenta en el mundo es ser concienzudo, y el Partido
Comunista se esfuerza por ser el más concienzudo.
Conversación con estudiantes y practicantes chinos en Moscú (17 de
noviembre de 1957).
XIII. RELACIONES ENTRE OFICIALES Y SOLDADOS
Nuestro ejército se adhiere invariablemente a dos principios: el
primero, debemos ser implacables con el enemigo, aplastarlo y
aniquilarlo; el segundo, debemos ser bondadosos y unirnos con los
nuestros, con el pueblo, los camaradas, nuestros superiores y
subordinados.
Discurso en la recepción ofrecida por el Comité Central del Partido en
honor de la delegación de militares modelo en el estudio de las Unidades
de Retaguardia (18 de septiembre de 1944).
Venimos de todos los rincones del país y nos une un objetivo
revolucionario común. (...) Nuestros cuadros deben preocuparse por cada
soldado, y todos los que integran las filas revolucionarias deben
cuidarse, tenerse afecto y ayudarse mutuamente.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Hay que desplegar, en cada unidad del ejército, un movimiento de apoyo a
los cuadros y preocupación por los soldados, llamando a los cuadros a
preocuparse por los soldados y a éstos a apoyar a los cuadros. Unos y
otros deben hacerse ver de manera franca los defectos y errores, y
corregirlos rápidamente. De este modo se obtendrá una excelente unidad
interna.
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
Muchos creen que son los métodos erróneos los que provocan tirantez en
las relaciones entre oficiales y soldados, y entre ejército y pueblo;
pero yo siempre les he dicho que la cuestión reside en la actitud
fundamental (o el principio fundamental), que debe ser de respeto a los
soldados y al pueblo. De esta actitud nacen la política, los métodos y
las maneras apropiados. Si nos apartamos de esta actitud, la política,
los métodos y las maneras serán inevitablemente erróneos, y no se
lograrán en modo alguno buenas relaciones entre oficiales y soldados y
entre ejército y pueblo. Nuestro trabajo político en el ejército tiene
tres principios cardinales: primero, unidad entre oficiales y soldados;
segundo, unidad entre ejército y pueblo, y tercero, desintegración de
las fuerzas enemigas. Para aplicar eficazmente estos principios, hay que
partir de la actitud fundamental de respeto a los soldados, al pueblo y
a la dignidad humana de los prisioneros de guerra que hayan depuesto las
armas. Quienes piensan que no se trata de una actitud fundamental sino
de una cuestión técnica están muy equivocados y deben corregir su error.
Sobre la guerra prolongada. (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Al actuar entre los trabajadores, los comunistas deben emplear el método
democrático de persuasión y educación y en ningún caso adoptar una
actitud autoritaria o recurrir a la coacción. El Partido Comunista de
China observe fielmente este principio marxista-leninista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Nuestros camaradas deben comprender que la reeducación ideológica supone
un trabajo prolongado, paciente y minucioso, y no pueden pretender que,
con unas cuantas conferencias o reuniones, la gente cambie su ideología
formada a lo largo de décadas de vida. La única forma de convencer es la
persuasión, no la coacción. Esta última jamás logrará convencer a nadie.
Es inútil todo intento de convencer por la fuerza. Semejante método
puede utilizarse con el enemigo, pero de ningún modo con camaradas o
amigos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China
sobre el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
Debemos trazar una línea divisoria entre el enemigo y nosotros, y no
adoptar una posición antagónica hacia nuestros camaradas tratándolos
como a enemigos. Al hablar, debemos hacerlo con el ardiente deseo de
defender la causa del pueblo y de elevar su conciencia política, y en
ningún momento ridiculizarlo o atacarlo.
Ibíd.
XIV. RELACIONES ENTRE EJERCITO Y PUEBLO
Ej ejército debe fundirse con el pueblo, de suerte que éste vea en él su
propio ejército. Un ejército así será invencible. (...)
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Hay que hacer comprender a cada camarada que, si nos apoyamos en el
pueblo, creemos firmemente en el inagotable poder creador de las masas
populares y, por lo tanto, confiamos en el pueblo y nos identificamos
con él, podremos superar toda dificultad, y cualquier enemigo, en vez de
aplastarnos, será aplastado por nosotros.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Dondequiera que vayan, nuestros camaradas deben establecer buenas
relaciones con las masas, preocuparse por ellas y ayudarlas a vencer sus
dificultades. Deben unirse con las masas populares, y cuanto más
numerosas sean las masas con las que se unan, tanto mejor.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945). Obras
Escogidas, tomo IV.
En las regiones liberadas, el ejército debe apoyar al gobierno y
preocuparse por el pueblo, y los órganos del Poder democrático, por su
parte, deben dirigir al pueblo en su esfuerzo por apoyar al ejército y
preocuparse por las familias de los combatientes de la Guerra de
Resistencia. De esta manera, se harán aún mejores las relaciones entre
ejército y pueblo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
En el ejército debe efectuarse un trabajo ideológico entre todos los
mandos y combatientes para que comprendan cabalmente la importancia de
apoyar al gobierno y preocuparse por el pueblo. Si el ejército cumple
bien este deber, los órganos del Poder locales y la población mejorarán,
a su vez, sus relaciones con el ejército.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones liberadas (15
de diciembre de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
En las campañas de apoyar al gobierno y preocuparse por el pueblo y de
apoyar al ejército y preocuparse por las familias de los combatientes de
la Guerra de Resistencia, las unidades del ejército y los organismos del
Partido y del gobierno deben examinar a fondo sus respectivos defectos y
errores cometidos en 1943, y corregirlos resueltamente en 1944. De ahora
en adelante, en el primer mes de cada año lunar, se desarrollarán en
todas las bases campañas como éstas. En el curso de ellas, se procederá
a leer una y otra vez los compromisos de apoyar al gobierno y
preocuparse por el pueblo, y de apoyar al ejército y preocuparse por las
familias de los combatientes de la Guerra de Resistencia, y se
efectuarán repetidas autocríticas ante las masas por toda arbitrariedad
que hayan cometido las tropas en las bases de apoyo contra los cuadros
del Partido y del gobierno o contra los civiles, y por las
insuficiencias en la atención de éstos hacia las tropas (cada parte se
criticará a si misma y no a la otra), para que estos defectos y errores
se enmienden definitivamente.
Desplegar en las bases de apoyo las campañas de reducción de arriendos,
de aumento de la producción y de apoyo del ejército al gobierno y
preocupación por el pueblo (1. de octubre de 1943), Obras Escogidas, t.
III.
XV. DEMOCRACIA EN LOS TRES TERRENOS PRINCIPALES
Es preciso practicar en un grado apropiado la democracia en el ejército.
Lo principal es abolir la práctica feudal de castigos corporales e
insultos, y velar porque oficiales y soldados compartan penas y alegrías
en la vida cotidiana. Una vez que esto se consiga, será alcanzada la
unidad entre oficiales y soldados, aumentará extraordinariamente la
capacidad combativo del ejército y no habrá motivo para inquietarse por
nuestra capacidad para sostener esta larga y encarnizada guerra.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Pese a las duras condiciones de vida y los frecuentes combates, el
Ejército Rojo se mantiene tan firme como antes; esto lo explica, además
del papel del partido, la práctica de los principios democráticos en el
ejército. Los oficiales no golpean a los soldados; oficiales y soldados
reciben trato igual; estos últimos gozan de libertad de reunión y de
palabra; se ha terminado con las formalidades inútiles, y las finanzas
se manejan a la vista de todos. (...) En China, la democracia la
necesita no sólo el pueblo, sino también el ejército. El sistema
democrático en el ejército es un arma importante para destruir aquellos
rasgos propios de los ejércitos mercenarios feudales.
La lucha en las montañas Chingkang (25 de noviembre de 1928), Obras
Escogidas, tomo I.
La orientación del trabajo político en nuestro ejército consiste en
desplegar sin reservas la actividad de los soldados, los mandos y el
resto del personal, a fin de lograr, mediante un movimiento democrático
bajo una dirección centralizada, tres objetivos principales: alto grado
de unidad política, mejores condiciones de vida y un nivel superior de
habilidad militar y preparación táctica. Las tres verificaciones y las
tres rectificaciones* que actualmente se llevan a cabo con entusiasmo en
las unidades de nuestro ejército, se orientan a lograr los dos primeros
objetivos a través de la práctica de la democracia en lo político y
económico.
La democracia en lo económico requiere que se asegure a los
representantes elegidos por los soldados el derecho de secundar al mando
de la compañía (sin pasar por encima de su autoridad) en la
administración de las vituallas y otras provisiones.
La democracia en lo militar requiere que se realice, en los períodos de
adiestramiento, una instrucción mutua entre oficiales y soldados y entre
los mismos sóldados, y que, en los períodos de combate, las compañías
celebren reuniones grandes y pequeñas en el frente mismo. Bajo la
dirección del mando de la compañía, hay que estimular a los soldados a
discutir la manera de atacar y tomar las posiciones enemigas y de
cumplir otras tareas del combate. Cuando la lucha se prolonga par
algunos días, hay que celebrar varias de tales reuniones. Semejante
democracia en lo militar fue practicada con gran éxito en la batalla de
Panlung, Norte de Shensí, y en la batalla de Shichiachuang, región de
Shansí-Chajar-Jopei. Se ha probado que esta práctica sólo acarrea
beneficios y no causa perjuicio alguno.
[* Las tres verificaciones y las tres rectificaciones constituyeron un
importante movimiento para la consolidación del Partido y el
reforzamiento de la educación ideológica en el ejército, que nuestro
Partido efectuó en conexión con la reforma agraria durante la Guerra
Popular de Liberación. Las tres verificaciones significaban, en las
organizaciones locales del Partido, verificar el origen de la clase, la
ideología y el estilo de trabajo y, en el ejército, verificar el origen
de clase, el cumplimiento del deber y la voluntad de lucha. Las tres
rectificaciones significaban la consolidación de la organización, el
fortalecimiento de la educación ideológica y la rectificación del estilo
de trabajo.]
El movimiento democrático en el ejército (30 te enero de 1948), Obras
Escogidas, t. IV.
El Partido Comunista de China, que está empeñado en una grandiosa lucha,
exige a todos sus organismos dirigentes, miembros y cuadros que
desplieguen al máximo su iniciativa; sólo así será posible la victoria.
Esta iniciativa ha de manifestarse concretamente en el poder creador de
los organismos dirigentes, los cuadros y los miembros del Partido, en su
sentido de la responsabilidad, en el vigor que pongan en el trabajo, en
la audacia y habilidad con que planteen los problemas, expongan sus
opiniones y critiquen los defectos, así como en la supervisión
camaraderil que ejerzan sobre los organismos y cuadros dirigentes. De
otro moda, la iniciativa carecerá de contenido. No obstante, el
despliegue de dicha iniciativa depende del grado de democracia existente
en la vida del Partido. Sin suficiente democracia en la vida del
Partido, resulta imposible desplegar esta iniciativa. Sólo en un
ambiente democrático puede formarse una gran cantidad de hombres
capaces.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
te 1930), Obras Escogidas, t. II.
A quienquiera, siempre que no sea un elemento hostil ni recurra a
ataques virulentos, hay que permitirle hablar, y no importa que se
equivoque. Los dirigentes a todos los niveles tienen la obligación de
escuchar a los demás. Es necesario observar dos principios: 1) decir
todo lo que se sabe y decirlo sin reservas, 2) no culpar al que habla
sino tomar sus palabras como una advertencia. A menos que se observe
auténtica y no falsamente el principio de no culpar al que habla, será
imposible lograr que se diga todo lo que se sabe, y sin reservas.
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
Dentro del Partido hay que educar a los militantes en los problemas de
la democracia para que comprendan qué se entiende por vida democrática ,
cuál es la relación entre la democracia y el centralismo y cómo poner en
práctica el centralismo democrático. Sólo de este modo se puede
desarrollar efectivamente la democracia en el seno del Partido y, al
mismo tiempo, evitar el ultrademocratismo y la tendencia a dejar pasar
las cosas, tendencia que socava la disciplina.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Tanto en el ejército como en las organizaciones locales, la democracia
interna del Partido debe servir para fortalecer la disciplina e
incrementar la capacidad combativa, y no para debilitarlas.
Ibíd.
Debemos extirpar las raíces del ultrademocratismo en el plano teórico.
Es preciso señalar, en primer lugar, que el ultrademoctatismo es
peligroso porque daña e incluso resquebraja por completo la organización
del Partido y debilita e incluso destruye totalmente la capacidad
combativa del Partido, imposibilitándolo para cumplir sus tareas de
lucha y causando, por consiguiente, la derrota de la revolución. En
segundo lugar, es indispensable destacar que el ultrademocratismo tiene
su origen en la aversión individualista de la pequeña burguesía a la
disciplina. Esta aversión, una vez introducida en el Partido, se traduce
en ideas ultrademocráticas en lo político y lo orgánico, ideas
absolutamente incompatibles con las tareas de lucha del proletariado.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de
1929), Obras Escogidas, t. I.
XVI. EDUCACION Y ADIESTRAMIENTO MILITAR
Nuestra política educacional debe permitir a todos aquellos que reciben
educación desarrollarse moral, intelectual y físicamente y convertirse
en trabajadores cultos y con conciencia socialista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
En lo relativo a la educación de los cuadros en el trabajo o en las
escuelas para cuadros, se establecerá la política de tomar como centro
el estudio de los problemas prácticos de la revolución china y como guía
los principios fundamentales del marxismo-leninismo, y se ha de
descartar el método de estudiar el marxismo-leninismo de manera estática
y sin conexión con la vida.
Reformemos nuestro estudio (mayo de 1941), Obras Escogidas, t. III.
Lo más importante para una academia militar es elegir el director y los
instructores y establecer los principios de enseñanza.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre
de 1936), Obras Escogidas, t. I.
Si en una escuela de cien personas no hay un grupo dirigente de varias
personas o una docena o más, formado de acuerdo con las circunstancias
reales (y no reunido artificialmente) y compuesto de los profesores,
empleados y estudiantes más activos, rectos y despiertos, esa escuela ha
de marchar mal.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Todos los mandos y combatientes de nuestro ejército deben perfeccionar
su arte militar, avanzar valientemente en esta guerra que será coronada
con nuestra victoria, y liquidar a todos los enemigos en forma resuelta,
definitiva, cabal y completa.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de China (octubre de
1947), Obras Escogidas, t. IV.
Se atribuirá igual importancia a los aspectos político y militar del
programa de un año de consolidación y adiestramiento que acaba de
iniciarse, y se integrarán ambos aspectos. Al comienzo, se hará hincapié
en el aspecto político, el mejoramiento de las relaciones entre
oficiales y soldados, el fortalecimiento de la unidad interna y la
promoción de un elevado entusiasmo en los cuadros y los combatientes.
Sólo así se realizarán con facilidad la consolidación y el
adiestramiento militares y se alcanzarán mejores resultados.
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
En cuanto al método de adiestramiento, es indispensable desplegar el
movimiento de adiestramiento de masas en el cual el oficial le enseña al
soldado, el soldado le enseña al oficial y el soldado le enseña al
soldado.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones liberadas (15
de diciembre de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
Nuestra consigna en el adiestramiento de las tropas es: El oficial le
enseña al soldado, el soldado le enseña al oficial y el soldado le
enseña al soldado. Los soldados tienen mucha experiencia práctica de
combate. Los oficiales deben aprender de ellos, y aumentarán su
capacidad hacienda suya la experiencia ajena.
Charla a los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán (2 de abril de
1948), Obras Escogidas. t. IV.
En cuanto al programa de adiestramiento, el objetivo principal sigue
siendo mejorar las técnicas de tiro, de cargo a la bayoneta, de
lanzamiento de granadas, etc., y el objetivo secundario, elevar la
preparación táctica; hay que prestar particular atención a los
ejercicios de combate nocturno.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones liberadas (15
de diciembre de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
XVII. SERVIR AL PUEBLO
Debemos ser modestos y prudentes, prevenirnos contra el engreimiento y
la precipitación, y servir de todo corazón al pueblo chino. (...)
Dos destinos posibles de China (23 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Servir de todo corazón al pueblo, sin apartarnos de las masas ni por un
instante; partir en cada caso de los intereses del pueblo y no de los
intereses de ningún individuo o pequeño grupo, e identificar nuestra
responsabilidad ante el pueblo con nuestra responsabilidad ante los
organismos dirigentes del Partido: tal es nuestro punto de partida.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Los organismos estatales practican el centralismo democrático; deben
apoyarse en las masas populares y su personal debe servir al pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
El espíritu del camarada Bethune, su total dedicación a los demás sin la
menor preocupación de sí mismo, se expresaba en su infinito sentido de
responsabilidad en el trabajo y en su infinito cariño por los camaradas
y el pueblo. Cada comunista debe seguir su ejemplo.
( . . . )
Todos debemos aprender de su desinterés absoluto. Quien tenga este
espíritu puede ser muy útil al pueblo. La capacidad de un hombre puede
ser grande o pequeña, pero basta con que tenga este espíritu para ser
hombre de elevados sentimientos, hombre íntegro y virtuoso, hombre
desprovisto de intereses triviales, hombre de provecho para el pueblo.
En memoria de Norman Bethune (21 de diciembre de 1939), Obras Escogidas,
t. II.
Nuestro Partido Comunista, así como el VIII Ejército y el Nuevo 4.
Cuerpo del Ejército dirigidos por el Partido, son destacamentos de la
revolución. Estos destacamentos nuestros están dedicados por entero a la
liberación del pueblo y trabajan totalmente por los intereses del
pueblo.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Todos nosotros, los cuadros, en cualquier puesto que estemos, somos
servidores del pueblo, y cuanto hacemos va en servicio del pueblo. Cómo,
entonces, podemos ser reacios a deshacernos de nuestros defectos?
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
Tenemos el deber de ser responsables ante el pueblo. Ser responsables
ante el pueblo significa que cada palabra, cada acto y cada medida
política nuestros deben concordar con los intereses del pueblo, y si
cometemos errores, debemos corregirlos.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de
Resistencia contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t.
IV.
Allí donde hay lucha, hay sacrificios, y la muerte es cosa corriente.
Pero, para nosotros, que tenemos la mente puesta en los intereses del
pueblo y en los sufrimientos de la gran mayoría, es una muerte digna
morir por el pueblo. No obstante, debemos reducir al mínimo los
sacrificios innecesarios.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Todos los hombres han de morir, pero la muerte puede tener distintos
significados. El antiguo escritor chino Sima Chien decía: Aunque la
muerte llega a todos, puede tener más peso que el monte Taishan o menos
que una pluma. Morir por los intereses del pueblo tiene más peso que el
monte Taishan; servir a los fascistas y morir por los que explotan y
oprimen al pueblo tiene menos peso que una pluma.
Ibíd.
XVIII. PATRIOTISMO E INTERNACIONALISMO
Pueden los comunistas, que son internacionalistas, ser al mismo tiempo
patriotas? Sostenemos que no sólo pueden sino deben serlo. El contenido
concreto del patriotismo está determinado por las condiciones
históricas. Existe el patriotismo de los agresores japoneses y de
Hitler, y existe el patriotismo nuestro. Los comunistas deben oponerse
resueltamente al patriotismo de los agresores japoneses y de Hitler. Los
comunistas japoneses y alemanes son derrotistas con respecto a las
guerras sostenidas por sus países. Recurrir a todos los medios posibles
para hacer fracasar las guerras de los agresores japoneses y de Hitler,
corresponde a los intereses de los pueblos japonés y alemán, y cuanto
más completa sea la derrota, tanto mejor. (...) Esto se explica porque
las guerras desatadas por los agresores japoneses y Hitler perjudican a
los pueblos de sus propios países de la misma manera que a los demás
pueblos del mundo. El caso de China es distinto, porque ella es victima
de la agresión. Por consiguiente, los comunistas chinos debemos unir el
patriotismo con el internacionalismo. Somos a la vez internacionalistas
y patriotas, y nuestra consigna es, Luchar en defensa de la patria
contra los agresores. Para nosotros, el derrotismo es un crimen, y
luchar por la victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón, un
deber ineludible. Porque solamente luchando en defensa de la patria
podremos derrotar a los agresores y lograr la liberación nacional, y,
sólo logrando la liberación nacional, el proletariado y los demás
trabajadores podrán conquistar su propia emancipación. La victoria de
China y la derrota de los imperialistas invasores constituirán una ayuda
para los pueblos de los demás países. De ahí que el patriotismo sea la
aplicación del internacionalismo en las guerras de liberación nacional.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Qué espíritu impulsa a un extranjero a entregarse desinteresadamente a
la causa de la liberación del pueblo chino como a la suya propia? El
espíritu del internacionalismo, el espíritu del comunismo, del cual
todos los comunistas chinos debemos aprender. (...) Debemos unirnos con
el proletariado de todos los países capitalistas, con el proletariado de
Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia y demás países
capitalistas; sólo así se podrá derrocar al imperialismo, liberar a
nuestra nación y a nuestro pueblo y liberar a las otras naciones y
pueblos del mundo. Este es nuestro internacionalismo, el
internacionalismo que oponemos al nacionalismo estrecho y al patriotismo
estrecho.
En memoria de Norman Bethune (21 de diciembre de 1939), Obras Escogidas,
t. II.
Para conquistar su completa liberación, los pueblos oprimidos deben
apoyarse ante todo en su propia lucha y, sólo en segundo lugar, en la
ayuda internacional. Los pueblos que hemos conquistado la victoria en
nuestra revolución, debemos ayudar a los que aún están luchando por su
emancipación. Este es nuestro deber internacionalista.
Conversación con amigos africanos (8 de agosto de 1963).
Los países socialistas son estados de un tipo enteramente nuevo, donde
las clases explotadoras han sido derribadas y el pueblo trabajador tiene
en sus manos el Poder. En las relaciones entre estos países se aplica el
principio del internacionalismo unido con el patriotismo. Estamos
estrechamente ligados por intereses e ideales comunes.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración
del 40. aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre (6 de
noviembre de 1957).
Los pueblos de los países del campo socialista deben unirse; los pueblos
de los países de Asia, Africa y América Latina deben unirse; los pueblos
de todos los continentes deben unirse; todos los países amantes de la
paz deben unirse; todos los países sometidos a la agresión, control,
intervención o atropello de Los EE.UU. deben unirse, para formar el más
amplio frente único contra la política de agresión y guerra del
imperialismo norteamericano y en defensa de la paz mundial.
Declaraciones de apoyo al pueblo panameño en su justa lucha patriótica
contra el imperialismo norteamericano (12 de enero, de 1964).
Las cosas se desarrollan sin cesar. Han transcurrido sólo 45 años desde
la Revolución de 1911, pero el aspecto de China ha cambiado por
completo. Al cabo de otros 45 años, esto es, para el año 2001, a
comienzos del siglo XXI, China habrá experimentado cambios aún mayores.
Será un poderoso país industrial socialista. Y así debe ser. Con una
superficie de 9.600.000 kilómetros cuadrados y una población de 600
millones de personas, China debe hacer una contribución comparativamente
grande a la humanidad. Durante un largo periodo, su aporte ha sido muy
reducido, y esto nos apena.
Pero seamos modestos, no sólo ahora, sino también después de 45 años.
Seamos modestos siempre. En nuestras relaciones internacionales, los
chinos debemos liquidar toda manifestación de chovinismo de gran
potencia en forma resuelta, definitiva, cabal y completa.
En memoria del Dr. Sun Yat-sen (noviembre de 1956).
Nunca debemos adoptar una actitud altanera de chovinismo de gran
potencia, ni envanecernos por la victoria de nuestra revolución o por
los éxitos logrados en la construcción. Toda nación, grande o pequeña,
tiene sus aspectos positivos y negativos.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista
de China (15 de septiembre de 1956).
XIX. HEROISMO REVOLUCIONARIO
Este ejército tiene un espíritu intrépido; está decidido a vencer a todo
enemigo y jamás se dejará someter. Sean cuales fueren las dificultades y
penalidades, mientras quede un hombre, continuará luchando.
Sobre el gobierno de coalición. (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t.
III.
Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha; valentía en el combate,
espíritu de sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los
combates continuos (es decir, entablar combates sucesivos en un corto
lapso y sin tomar reposo).
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947) Obras
Escogidas t. IV.
Miles y miles de mártires han ofrendado heroicamente su vida en aras de
los intereses del pueblo. Mantengamos en alto su bandera y avancemos por
el camino teñido con su sangre!
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t.
III.
Ser resuelto, no temer a ningún sacrificio y superar todas las
dificultades para conquistar la victoria.
El Viejo Tonto que removió las montañas (11 de junio de 1945) Obras
Escogidas tomo III.
En el momento decisivo del avance de la Expedición al Norte, la traidora
y antipopular política de depuración del partido y represión sangrienta
adoptada por las autoridades del Kuomintang destruyó este frente único
nacional--frente único formado por el Kuomintang, el Partido Comunista y
todos los sectores del pueblo y que encarnaba la causa de la liberación
del pueblo chino--y toda su política revolucionaria. (...) Desde
entonces, la unidad fue reemplazada por la guerra civil, la democracia
por la dictadura y la China luminosa por una China sumida en tinieblas.
Pero el Partido Comunista de China y el pueblo chino no fueron
amedrentados, sometidos ni exterminados. Se pusieron de pie, se
limpiaron las manchas de sangre, enterraron a los camaradas caídos y
volvieron a la lucha. Enarbolando la gran bandera de la revolución,
iniciaron la resistencia armada, y, en vastas zonas del territorio
chino, establecieron órganos del Poder popular, llevaron a cabo la
reforma agraria, crearon un ejército popular--el Ejército Rojo de
China--y conservaron y aumentaron las fuerzas revolucionarias del pueblo
chino.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t.
III.
Ustedes tienen muchas buenas cualidades y han rendido grandes servicios,
pero recuerden siempre no caer en el engreimiento. Todo el mundo los
respeta, y lo merecen; sin embargo, esto lleva fácilmente a la
presunción. Si miran por encima del hombro, si abandonan la modestia y
el esfuerzo y si pierden el respeto a los demás, a los cuadros y a las
masas, dejarán de ser héroes y trabajadores modelo. Ha habido gente así
en el pasado, y espero que ustedes no sigan su ejemplo.
Aprendamos a hacer el trabajo económico (10 de enero de 1945) Obras
Escogidas tomo III.
En la lucha por aniquilar al enemigo y por restablecer y desarrollar la
producción industrial y agrícola, ustedes han superado muchas
dificultades y penalidades y han dada muestras de inmenso coraje,
sabiduría e iniciativa. Son modelo para toda la nación china, columna
vertebral en el avance victorioso de la causa popular en los distintos
terrenos, seguro sostén del Gobierno Popular y puente que une al
Gobierno Popular con las grandes masas.
Mensaje de salutación en nombre del Comité Central del Partido Comunista
de China a la Reunión Nacional de Representantes de los héroes de
Combate y Trabajadores Modelo (25 de septiembre de 1950).
Nuestra nación, la nación china, tiene coraje para combatir al enemigo
hasta la última gota de sangre, determinación para recobrar con sus
propias fuerzas cuanto ha perdido, y capacidad para levantarse sobre sus
propios pies entre las demás naciones.
Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés (27 de
diciembre de 1935) Obras Escogidas t. I.
XX. CONSTRUIR NUESTRO PAIS CON LABORIOSIDAD Y ECONOMIA
Debemos velar porque todos nuestros cuadros y todo nuestro pueblo tengan
siempre presente que China es un gran país socialista, pero al mismo
tiempo un país económicamente atrasado y pobre, y que esto es una
contradicción muy grande. Para convertir nuestro país en país rico y
poderoso, se requieren varias decenios de intensos esfuerzas, que
suponen, entre otras cosas, la observancia de un riguroso régimen de
economías y la lucha contra el despilfarro, o sea, la aplicación de la
política de construir nuestro país con laboriosidad y economía.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Hay que administrar con laboriosidad y economía las fábricas, los
establecimientos comerciales, las empresas estatales y cooperativas así
como las demás empresas e instituciones. Hay que observar el principio
de laboriosidad y economía en todas las actividades. Este principio de
economizar es uno de los fundamentales en la economía socialista. China
es un país grande, pero todavía muy pobre. Llevará décadas hacer de ella
un país próspero. Aún entonces, tendremos que seguir aplicando el
principio de laboriosidad y economía. Pero, es en las próximas décadas,
en el periodo de los primeros planes quinquenales, cuando debemos
promover particularmente la laboriosidad y la economía, dedicar una
atención especial al régimen de economías.
Nota de introducción al artículo Administrar las cooperativa, con
laboriosidad y economía (1955). El auge socialista en el campo chino.
Allí donde estemos, debemos utilizar con la mayor economía nuestros
recursos humanos y materiales, y de ningún modo ver sólo el momento
presente, ni tolerar la dilapidación y el despilfarro. Donde nos
encontremos a partir del primer año de trabajo hemos de pensar en los
muchos años venideros, en la guerra prolongada por sostener, en la
contraofensiva y en la reconstrucción después de expulsado el enemigo.
Debemos, por un lado, guardarnos de la dilapidación y el despilfarro y,
por el otro, esforzarnos por desarrollar la producción. En el pasado,
algunas regiones pagaron caro el no haber hecho cálculos a largo plazo,
el no haber prestado atención a la utilización económica de los recursos
humanos y materiales, ni al desarrollo de la producción. He aquí una
lección que debe llamar nuestra atención.
Aprendamos a hacer d trabajo económico (10 de enero de 1945). Obras
Escogidas, tomo III.
Con el objeto de acelerar la restauración y el desarrollo de la
producción agrícola, así como la producción industrial en los poblados,
debemos, en el curso de nuestra lucha para abolir el sistema feudal,
esforzarnos al máximo por preservar, hasta donde sea posible, todos los
medios de producción y de subsistencia utilizables, tomar medidas
enérgicas contra quienes los destruyan o malgasten, combatir los excesos
en las comidas y observar una economía estricta.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada
de Shansi-Suiyuán. (1. de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
En lo que concierne a los gastos gubernamentales, debemos atenernos al
principio de economía. Es necesario hacer comprender a todo el personal
de los organismos gubernamentales que la corrupción y el despilfarro son
crímenes gravísimos. La lucha contra la corrupción y el despilfarro ha
dado ya algunos resultados, pero todavía se requieren nuevos esfuerzos.
Economizar cada moneda para las necesidades de la guerra, para la causa
revolucionaria y para nuestra construcción económica: tal es el
principio que ha de orientar nuestra contabilidad.
Nuestra política económica (23 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
Entre muchos de nuestros cuadros crece ahora una tendencia peligrosa:
negativa a compartir alegrías y penas con las masas y preocupación por
la fama y el provecho personales. Esto es muy malo. En el curso de la
campaña por aumentar la producción y practicar economía, debemos
simplificar nuestras organizaciones y transferir cuadros a los niveles
inferiores a fin de que un número considerable de los cuadros se
reincorpora a la producción. Esta es una manera de vencer esa tendencia
peligrosa.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Las labores productivas realizadas por el ejército con miras a
autoabastecerse no sólo han mejorado sus condiciones de vida, aliviado
la cargo del pueblo y posibilitado con eso la ampliación del ejército,
sino que, además, han dada de inmediato muchos subproductos:
1) Mejoramiento de las relaciones entre oficiales y soldados. Al
trabajar juntas en la producción, han llegado a una intimidad fraternal.
2) Una actitud más consciente hacia el trabajo. (...) Desde que el
ejército comenzó la producción para su autoabastecimiento, se ha hecho
más consciente su actitud hacia el trabajo y se han eliminado los
hábitos del ocio.
3) Fortalecimiento de la disciplina. La disciplina del trabajo en la
producción no debilita sino que fortalece la disciplina de los soldados
en el combate y en su vida cotidiana.
4) Mejoramiento de las relaciones entre el ejército y el pueblo. Cuando
las propias tropas empiezan a llevar la casa, disminuyen y hasta
desaparecen los abusos contra los bienes de la población civil. En el
proceso de la producción, el ejército y la población civil intercambian
trabajo y se ayudan mutuamente, y la amistad entre ellos se ve
fortalecida.
5) Menos quejas en el ejército respecto a los órganos del Poder y
mejores relaciones mutuas.
6) Impulso a la gran campaña popular por el desarrollo de la producción.
Cuando el ejército toma parte en la producción, resulta más evidente la
necesidad de que también lo hagan los organismos gubernamentales y
otros, y lo hacen con mayor energía. De igual moda, como es natural,
resulta más evidente la necesidad de una amplia campaña, que comprenda a
todo el pueblo, para aumentar la producción, y esa campaña también se
lleva adelante con mayor energía.
Sobre la producción en el ejército para su autoabastecimiento y la
importancia de los dos grandes movimientos por la rectificación del
estilo de trabajo y por el desarrollo de la producción (27 de abril de
1945), Obras Escogidas, t. III.
Algunos sostienen que si las fuerzas armadas se ocupan de la producción,
no podrán combatir ni adiestrarse, y que si los organismos
gubernamentales y otros también lo hacen, no podrán realizar su propia
labor. Este argumento es falso. En los últimos años, nuestras fuerzas
armadas de la región fronteriza, entregándose a actividades productivas
en gran escala, se han provisto de suficientes alimentos y vestuario; al
mismo tiempo, han realizado, con mejores resultados que antes, su
adiestramiento y sus estudios políticos y culturales, y han fortalecido
más la unidad, tanto dentro de sus filas como con el pueblo. El año
pasado, en las regiones del frente, no obstante llevarse a cabo una
campaña por la producción en gran escala, se registraron enormes éxitos
en el combate y se inició una campaña extensiva de adiestramiento. Y
gracias a la producción, el personal de Los organismos gubernamentales y
otros ha mejorado sus condiciones de vida y trabajo con mayor dedicación
y eficiencia. Esto ocurre tanto en la región fronteriza como en las
regiones del frente.
Aprendamos a hacer el trabajo económico (10 de enero de 1945), Obras
Escogidas, t. III.
XXI. APOYARSE EN LOS PROPIOS ESFUERZOS Y TRABAJAR DURO
Sobre qué base debe descansar nuestra política? Debe descansar en
nuestra propia fuerza, y eso significa robustecernos mediante nuestros
propios esfuerzos. No estamos solos; todos los países y pueblos del
mundo que se oponen al imperialismo son nuestros amigos. Sin embargo,
hacemos hincapié en apoyarnos en nuestros propios esfuerzos. Apoyándonos
en las fuerzas que nosotros mismos organicemos, podemos derrotar a todos
los reaccionarios chinos y extranjeros.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de
Resistencia contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t.
IV.
Somos partidarios de apoyarnos en nuestros propios esfuerzos. Esperamos
obtener ayuda extranjera, pero no debemos depender de alla. Confiamos en
nuestros propios esfuerzos, en el poder creador de todo el ejército y de
todo el pueblo.
Aprendamos a hacer el trabajo económico (10 de enero de 1945), Obras
Escogidas, tomo III.
Triunfar en todo el país es sólo el primer paso de una gran marcha de
diez mil li. (...) La revolución china es grandiosa, pero después de la
revolución, el camino será aún más largo y nuestra tarea aún más
grandiosa y ardua. Es éste un punto que hay que explicar desde ahora en
el Partido, para que los camaradas sigan siendo modestos, prudentes y
libres de arrogancia y precipitación en su estilo de trabajo, y
perseveren en su estilo de vida sencilla y lucha dura.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China. (5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Hay que eliminar por completo toda idea existente entre nuestros cuadros
de lograr victorias fáciles por obra de la buena suerte, sin una lucha
dura y acerba, sin sudor y sangre.
Crear sólidas bases de apoyo en el Nordeste (28 de diciembre de 1945),
Obras Escogidas, t. IV.
Debemos realizar entre el pueblo una propaganda constante sobre los
progresos del mundo y su futuro luminoso, para que adquiera confianza en
la victoria.
Al mismo tiempo, debemos hacer saber al pueblo y a los camaradas que
nuestro camino es zigzagueante. Hay todavía muchos obstáculos y
dificultades a lo largo del camino de la revolución. El VII Congreso de
nuestro Partido supuso que las dificultades serian muchas, porque
preferimos suponer más dificultades de las que pudieran surgir. A
algunos camaradas no les gusta pensar mucho en las dificultades. Pero
las dificultades son una realidad, debemos reconocer cuantas haya, y no
adoptar una política de no reconocimiento. Debemos reconocer las
dificultades, analizarlas y combatirlas. No existen caminos rectos en el
mundo; debemos estar preparados para seguir un camino zigzagueante y no
tratar de conseguir las cosas a bajo precio. No hay que imaginar que una
buena mañana todos los reaccionarios caerán de rodillas por propia
voluntad. En una palabra, las perspectivas son luminosas, pero el camino
es zigzagueante. Aún tenemos ante nosotros muchas dificultades, que no
debemos pasar por alto. Uniéndonos con todo el pueblo en un esfuerzo
común, podremos sin duda alguna vencer todas las dificultades y lograr
la victoria.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1915), Obras
Escogidas, t. IV.
Quien ve sólo el aspecto brillante, sin ver las dificultades, no puede
luchar eficazmente por el cumplimiento de las tareas del Partido.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
La riqueza de la sociedad es creada por los obreros, campesinos e
intelectuales trabajadores. Si ellos toman su destino en sus propias
manos, siguen una línea marxista-leninista y, en vez de eludir los
problemas, adoptan una actitud dinámica para resolverlos, no habrá en el
mundo dificultad insuperable para ellos.
Nota de introducción al artículo El secretario del Partido toma la
dirección y todos los miembros del Partido ayudan a administrar las
cooperativas (1955), El auge socialista en el campo chino.
Todos los miembros del Partido deben tener plenamente en cuenta todo
esto y estar preparados para vencer sistemáticamente toda dificultad con
una voluntad indomable. Las fuerzas reaccionarias tienen sus
dificultades, y nosotros, las nuestras. Pero las dificultades dé las
fuerzas reaccionarias son insuperables, porque son fuerzas moribundas,
sin porvenir. Nuestras dificultades pueden ser vencidas porque somos una
fuerza naciente y con un brillante futuro.
Saludemos el nuevo ascenso de la revolución china (1 de febrero de
1947), Obras Escogidas, t. IV.
En tiempos difíciles, debemos ver nuestros éxitos, ver nuestra brillante
perspectiva y aumentar nuestro coraje.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas t. III.
Toda cosa nueva experimenta dificultades y reveses en su crecimiento.
Sueña quien crea que el socialismo es como coser y cantar, empresa de
éxito fácil en la que no se tropieza con dificultades ni se sufren
reveses ni se requieren inmensos esfuerzos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
En ciertas épocas de la lucha revolucionaria, las dificultades
prevalecen sobre las condiciones favorables y constituyen, entonces, el
aspecto principal de la contradicción mientras las condiciones
favorables forman el aspecto secundario. Sin embargo, los
revolucionarios pueden, mediante sus esfuerzos, superar gradualmente las
dificultades y crear una situación nueva, favorable; así, una situación
difícil cede su lugar a una situación favorable.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t I.
Qué significa trabajar? Trabajar significa luchar. En esos lugares, hay
dificultades y problemas que debemos vencer y resolver. Vamos allí a
trabajar y luchar para vencer esas dificultades. Buen camarada es quien
está más ansioso de ir allí donde las dificultades son mayores.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras
Escogidas, tomo IV.
Hay una antigua fábula china llamada El Viejo Tonto que removió las
montañas. Cuenta que hace mucho tiempo vivía en el Norte de China un
anciano conocido como el Viejo Tonto de las montañas del Norte. Su casa
miraba al Sur y frente a ella, obstruyendo la pasada, se alzaban dos
grandes montañas: Taijang y Wangwu. El Viejo Tonto tomó la decisión de
llevar a sus hijos a remover con azadones las dos montañas. Otro
anciano, conocido como el Viejo Sabio, los vio y dijo riéndose: Qué
tontería! Es absolutamente imposible que vosotros, tan poca gente,
logréis remover montañas tan grandes. El Viejo Tonto respondió: Después
que yo muera, seguirán mis hijos; cuando ellos mueran, quedarán mis
nietos, y luego sus hijos y los hijos de sus hijos, y así
indefinidamente. Aunque son muy altas, estas montañas no crecen y cada
pedazo que les sacamos las hace más pequeñas. Por qué no vamos a poder
removerlas? Después de refutar la idea errónea del Viejo Sabio, siguió
cavando día tras día, sin cejar en su decisión. Dios, conmovido ante
esto, envió a la tierra dos ángeles, que se llevaron a cuestas ambas
montañas. Hoy, sobre el pueblo chino pesan dos grandes montañas, una se
llama imperialismo y la otra, feudalismo. El Partido Comunista de China
hace tiempo que decidió eliminarlas. Debemos perseverar en nuestra
decisión y trabajar sin cesar; también nosotros conmoveremos a Dios.
Nuestro Dios no es otro que las masas populares de China. Si ellas se
alzan y cavan junto con nosotros, por qué no vamos a poder eliminar esas
montañas?
El Viejo Tonto que removió las montañas (11 de junio de 1945), Obras
Escogidas, tomo III.
XXII. METODOS DE PENSAMIENTO Y DE TRABAJO
La historia de la humanidad es la historia del continuo desarrollo del
reino de la necesidad al reino de la libertad. Este proceso no tiene
término. En las sociedades en que existen clases, la lucha de clases no
tiene fin. En la sociedad sin clases, jamás terminará la lucha entre lo
nuevo y lo viejo, y entre lo justo y lo erróneo. En los terrenos de la
lucha por la producción y de la experimentación científica, la humanidad
está en constante progreso y la naturaleza en constante desarrollo;
nunca se quedan en un nivel determinado. Por lo tanto, el hombre
necesita sintetizar constantemente sus experiencias, y descubre,
inventa, crea y avanza. Todas las ideas en favor del estancamiento, el
pesimismo, la inercia o la complacencia son erróneas. Lo son porque no
corresponden ni a los hechos históricos del desarrollo de la sociedad
humana a lo largo de cerca de un millón de años, ni a los hechos
históricos de la naturaleza conocidos par nosotros hasta la fecha (por
ejemplo, la naturaleza tal como se refleja en la historia de los cuerpos
celestas, de la tierra, de la vida y de otros fenómenos naturales).
Pasaje citado en el Informe del Primer Ministro Chou En-lai ante la I
Sesión de la Asamblea Popular Nacional (tercera legislatura) sobre la
labor del Gobierno (21 y 22 de diciembre de 1964).
Las ciencias naturales son una de las armas del hombre en la lucha por
su libertad. Con el fin de lograr la libertad dentro de la sociedad, el
hombre utiliza la ciencia social para comprenderla, transformarla y
realizar la revolución social. Con el objeto de lograr la libertad en la
naturaleza, el hombre utiliza las ciencias naturales para comprenderla,
conquistarla y transformarla, y así logrará la libertad en alla.
Discurso en la reunión inaugural de la Sociedad de Investigaciones de
Ciencias Naturales de la Región Fronteriza de Shensi-Kansú-Ningsia (5 de
febrero de 1940).
La filosofía marxista --el materialismo dialéctico-- tiene dos
características sobresalientes. Una es su carácter de clase: afirma
explícitamente que el materialismo dialéctico sirve al proletariado. La
otra es su carácter práctico: subraya la dependencia de la teoría
respecto a la práctica, subraya que la práctica es la base de la teoría
y que ésta, a su vez, sirve a la práctica.
Acerca de la práctica (julio de 1937) Obras Escogidas, t. I.
La filosofía marxista considera que el problema más importante no
consiste en comprender las leyes del mundo objetivo para ester en
condiciones de interpretarlo, sino en aplicar el conocimiento de esas
leyes para transformar activamente el mundo.
Ibíd.
De dónde provienen las ideas correctas del hombre? Caen del cielo? No.
Son innatas en su cerebro? No. Provienen únicamente de la práctica
social, de los tres tipos de práctica social: la lucha par la
producción, la lucha de clases y la experimentación científica.
De dónde provienen las ideas correctas? (mayo de 1963).
El ser social del hombre determine su pensamiento. Las ideas correctas
características de la clase avanzada, una vez dominadas por las masas,
se convierten en una fuerza material que transforma la sociedad y el
mundo.
Ibíd.
En su práctica social, el hombre sostiene toda clase de luchas y extrae
ricos experiencias tanto de sus éxitos como de sus fracasos.
Innumerables fenómenos del mundo exterior objetivo se reflejan en el
cerebro del hombre por media de los órganos de los sentidos--la vista,
el oído, el olfato, el gusto y el tacto--. Al comienzo, el conocimiento
es sensorial. Al acumularse suficiente conocimiento sensorial, se
produce un salto al conocimiento racional, es decir, a las ideas. Este
es un proceso en el conocimiento. Es la primera etapa del proceso global
del conocimiento, etapa que conduce de la materia objetiva a la
conciencia subjetiva, de la existencia a las ideas. En esta etapa, aún
no se ha comprobado si la conciencia o las ideas (incluyendo las
teorías, principios políticos, planes y medidas) reflejan correctamente
las leyes del mundo exterior objetivo, aún no puede determinarse si son
acertadas o no. Luego, viene la segunda etapa del proceso del
conocimiento: la etapa que conduce de la conciencia a la materia, de las
ideas a la existencia, etapa en que se aplica a la práctica social el
conocimiento obtenido en la primera etapa para ver si esas teorías,
principios políticos, planes o medidas consiguen los éxitos esperados.
En términos generales, lo que obtiene éxito es correcto, y lo que
fracasa, erróneo; esto sucede especialmente en la lucha del hombre con
la naturaleza. En la lucha social, las fuerzas que representan a la
clase avanzada a veces sufren reveses, no porque sus ideas sean
incorrectas, sino porque, en la correlación de las fuerzas en lucha, no
son, por el momento, tan poderosas como las fuerzas reaccionarias; en
consecuencia, fracasan temporalmente, pero han de triunfar tarde o
temprano. A través de la prueba de la práctica, se produce otro salto en
el conocimiento del hombre. Este es más importante que el anterior,
porque sólo éste puede probar si es acertado o erróneo el primer salto
en el conocimiento, o sea, las ideas, teorías, principios políticos,
planes o medidas formuladas en el curso de la reflexión del mundo
exterior objetivo. No hay otro medio de comprobar la verdad.
Ibíd.
A menudo, sólo es posible llegar a un conocimiento correcto después de
muchas repeticiones del proceso que conduce de la materia a la
conciencia y de la conciencia a la materia, es decir, de la práctica al
conocimiento y del conocimiento a la práctica. Esta es la teoría
marxista del conocimiento, la teoría materialista dialéctica del
conocimiento.
Ibíd.
Quien quiera conocer una cosa, no podrá conseguirlo sin entrar en
contacto con ella, es decir, sin vivir (practicar) en el mismo media de
esa cosa. (...) Si quieres conocer, tienes que participar en la
práctica, en la transformación de la realidad. Si quieres conocer el
saber de una pera, tienes tú mismo que transformarla comiéndola. (...)
Si quieres conocer la teoría y los métodos de la revolución, tienes que
participar en la revolución. Todo conocimiento auténtico nace de la
experiencia directa.
Acerca de la práctica (julio de 1937). Obras Escogidas, t. I.
El conocimiento comienza por la práctica, y todo conocimiento teórico,
adquirido a través de la práctica, debe volver a la práctica. La función
activa del conocimiento no solamente se manifiesta en el salto active
del conocimiento sensorial al racional, sine, lo que es más importante,
también debe manifestarse en el salto del conocimiento racional a la
práctica revolucionaria.
Ibíd.
Es bien sabido que, al realizar una cosa, cualquiera que sea, a menos
que comprendamos sus circunstancias reales, su naturaleza y sus
relaciones con otras cosas, no conoceremos las leyes que la rigen, ni
sabremos cómo hacerla, ni podremos llevarla a feliz término.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre
de 1936), Obras Escogidas, t. I.
Si el hombre quiere culminar su trabajo con éxito, es decir, lograr los
resultados esperados, tiene que hacer concordar sus ideas con las leyes
del mundo exterior objetivo; si no lo consigue, fracasa en la práctica.
Después de sufrir una derrota, extrae lecciones de ella, modifica sus
ideas para hacerlas concordar con las leyes del mundo exterior y, de
esta manera, convierte el fracaso en éxito: he aquí lo que se quiere
decir con la derrota es madre del éxito y cada fracaso nos hace más
listos.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Somos marxistas, y el marxismo nos exige que al examinar cualquier
problema, partamos de los hechos objetivos y no de definiciones
abstractas, y que formulemos nuestra orientación, política y medidas
sobre la base del análisis de estos hechos.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de
1942), Obras Escogidas, t. III.
El método fundamental de trabajo que todos los comunistas debemos tener
bien presente, consiste en determinar nuestra línea de trabajo en
función de las condiciones reales. Si examinamos las causas de nuestros
errores, veremos que todos se deben a que nos apartamos de las
condiciones reales existentes en un momento y lugar dados y trazamos
subjetivamente nuestra linea de trabajo.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada
de Shansi-Suiyuán (1. de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
El idealismo y la metafísica son las cosas más fáciles del mundo porque
permiten a la gente que disparate a gusto, sin basarse en la realidad
objetiva ni someterse a la prueba de ésta. En cambio, el materialismo y
la dialéctica requieren esfuerzos. Se fundamentan en la realidad
objetiva y se someten a su prueba. Si uno no hace esfuerzos, caerá en el
idealismo y la metafísica.
Nota de introducción a Materiales sobre la camarilla
contrarrevolucionaria de Ju Feng (mayo de 1955).
Al tratar una cosa, debemos examinar su esencia y considerar su
apariencia nada más que como guía que conduce a la entrada. Y una vez
que cruzamos el umbral debemos aprehender la esencia de la cosa. Este es
el único método de análisis seguro y científico.
Una sola chispa puede incendiar toda la pradera (5 de enero de 1930),
Obras Escogidas, t. I.
La causa fundamental del desarrollo de las cosas no es externa sino
interna; reside en su carácter contradictorio interno. Todas las cosas
tienen contradicciones en su interior, de ahí su movimiento y su
desarrollo. El carácter contradictorio interno de una cosa es la causa
fundamental de su desarrollo, en tanto que su interrelación e
interacción con otras cosas son causas secundarias.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. 1.
La dialéctica materialista considera que las causas externas constituyen
la condición del cambio y las causas internas, su base; además,
considera que las causas externas actúan a través de las internas. A una
temperatura adecuada, un huevo se transforma en pollo, pero ninguna
temperatura puede transformar una piedra en pollo, porque sus bases son
diferentes.
Ibíd.
La filosofía marxista entiende que la ley de la unidad de los contrarios
es la ley fundamental del universo. Esta ley tiene validez universal,
tanto en la naturaleza y en la sociedad humana, como en el pensamiento
del hombre. Los contrarios en una contradicción forman una unidad a la
vez que luchan entre sí, lo cual impulsa el movimiento y el cambio en
las cosas. En todas partes existen contradicciones, pero tienen diverso
carácter según sea la naturaleza de las cosas. En cualquier cosa
concreta, la unidad de los contrarios es condicional, temporal,
transitiva y, por eso, relativa, mientras que la lucha entre los
contrarios es absoluta.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
El método analítico es dialéctico. Por análisis entendemos analizar las
contradicciones en las cosas. Ningún análisis acertado es posible sin un
conocimiento intimo de la vida ni una comprensión real de las
contradicciones de que se trata.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China
sobre el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
Lenin dice que el análisis concreto de la situación concreta es lo más
esencial del marxismo, el alma viva del marxismo. Muchos de nuestros
camaradas, poco acostumbrados a pensar en forma analítica, no quieren
analizar y estudiar repetida y profundamente las cosas complejas, sino
que prefieren formular conclusiones simplistas que son absolutamente
afirmativas o absolutamente negativas. (...) Desde ahora, debemos
remediar este estado de cosas.
Nuestro estudio y la situación actual (12 de abril de 1944), Obras
Escogidas. t. III.
La manera como estos camaradas enfocan las cuestiones es errónea. En vez
de considerar sus aspectos esenciales o principales, destacan los no
esenciales o secundarios. Es de señalar que hay que tratar estos últimos
aspectos uno por uno sin subestimarlos, mas no debemos considerarlos
como esenciales o principales, pues, de lo contrario, nos
desorientaremos.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de
1955).
Las cosas en el mundo son complejas y las deciden diversos factores.
Debemos examinar los problemas en sus diferentes aspectos y no en uno
solo.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras
Escogidas. t. IV.
Sólo quienes abordan los problemas de manera subjetiva, unilateral y
superficial dictan órdenes presuntuosamente apenas llegan a un nuevo
lugar, sin considerar las circunstancias, sin examinar las cosas en su
totalidad (su historia y su situación actual en conjunto) ni penetrar en
su esencia (su naturaleza y las relaciones internas entre una cosa y
otras). Semejantes personas tropiezan y caen inevitablemente.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas. t. I.
Al estudiar un problema, debemos guardarnos de la subjetividad, la
unilateralidad y la superficialidad. Por subjetividad se entiende no
saber abordar los problemas objetivamente, es decir, no saber abordarlos
desde el punto de vista materialista. Ya he hablado de esto en mi
trabajo Acerca de la práctica. Por unilateralidad se entiende no saber
abordar los problemas en todos sus aspectos. (...) O puede llamarse ver
la parte y no el todo, ver los árboles y no el bosque. De esta manera,
no es posible encontrar el método para resolver las contradicciones, ni
cumplir las tareas de la revolución, ni llevar a buen término el trabajo
encomendado, ni desarrollar correctamente la lucha ideológica en el seno
del Partido. Cuando decía Sun Wu en su exposición del arte de la guerra:
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y podrás librar cien
batallas sin correr ningún riesgo de derrota, se refería a las dos
partes beligerantes. Wei Cheng, de la dinastía Tang, también comprendía
lo errónea que era la unilateralidad cuando decía: Si escuchas a ambas
partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en
tinieblas. Pero nuestros camaradas a menudo examinan los problemas de
manera unilateral y, por este motivo, dan con la cabeza en el muro.
(...) Lenin dijo: Para conocer realmente un objeto hay que abarcar y
estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y mediaciones. Esto
jamas lo conseguiremos por completo; pero la exigencia de estudiar las
cosas en todos sus aspectos nos previene contra los errores y la
rigidez. Debemos recordar sus palabras. Por superficialidad se entiende
no considerar ni las características de la contradicción en su conjunto
ni las características de cada uno de sus aspectos, no reconocer la
necesidad de ir al fondo de una cosa y estudiar minuciosamente las
características de su contradicción, sino limitarse a mirar de lejos y,
después de una ojeada a los contornos generales de la contradicción,
tratar inmediatamente de resolverla (responder una pregunta, zanjar una
disputa, conducir un asunto o dirigir una operación militar). Semejante
forma de proceder lleva inevitablemente a consecuencias funestas. (...)
La unilateralidad y la superficialidad son también subjetividad, porque
todas las cosas objetivas se hallan en realidad ligadas unas con otras y
se rigen por leyes internas; sin embargo, hay personas que, en lugar de
reflejar las cosas tal como son, las consideran de modo unilateral o
superficial, e ignoran sus relaciones recíprocas y sus leyes internas;
por tanto, su método es subjetivista.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Unilateralidad significa pensar en términos absolutos, es decir, enfocar
los problemas metafísicamente. En la valoración de nuestro trabajo, es
unilateral considerarlo o todo positivo o todo negativo. (...)
Considerarlo todo positivo es ver sólo únicamente los elogios y no las
críticas: Presentar nuestro trabajo como si fuera bueno en todos sus
aspectos es contradecir los hechos. No es cierto que todo sea bueno;
todavía existen deficiencias y errores. Tampoco es cierto que todo sea
malo; pensar así también contradice los hechos. De ahí la necesidad de
analizar. Negarlo todo es creer, sin ningún análisis que nada se ha
hecho bien y que la grandiosa empresa de la construcción socialista, la
gran lucha en que participan centenares de millones de personas, es un
embrollo sin nada digno de elogio. Estos puntos de vista son sumamente
erróneos y perjudiciales, y sólo pueden desalentar a la gente, aunque
muchas de las personas que los sostienen se distinguen de las que son
hostiles al sistema socialista. En la valoración de nuestro trabajo, es
erróneo tanto el punto de vista de que todo es positivo, como el de que
todo es negativo.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China
sobre el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
Al examinar cualquier cuestión, los marxistas deben ver no sólo las
partes sino también el todo. Una rana en el fondo de un pozo dice: El
cielo no es mayor que la boca del pozo. Esto no es cierto, porque el
cielo no es del tamaño de la boca de un pozo. Estaría en lo cierto si
afirmase que una parte del cielo es del tamaño de la boca del pozo,
porque ello corresponde a la realidad.
Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés (27 de
diciembre de 1935), Obras Escogidas, t. I.
Debemos aprender a examinar las cuestiones en todos sus aspectos, a ver
no sólo el anverso de las cosas sino también su reverso. En determinadas
condiciones, una cosa mala puede conducir a buenos resultados, y una
cosa buena, a resultados malos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Junto con reconocer que, en el curso general del desarrollo histórico,
lo material determina lo espiritual y el ser social determina la
conciencia social, también reconocemos y debemos reconocer la reacción
que ejerce lo espiritual sobre lo material, la conciencia social sobre
el ser social y la superestructura sobre la base económica. Esto no va
en contra del materialismo, sino que, justamente, evita el materialismo
mecanicista y defiende el materialismo dialéctico.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
En una guerra, los mandos no pueden pretender ganarla traspasando los
límites impuestos por las condiciones objetivas, pero dentro de tales
límites sí pueden y deben poner en pleno juego su actividad consciente
en la lucha por la victoria. El escenario de acción para los mandos en
una guerra debe construirse dentro de lo que permiten las condiciones
objetivas, pero sobre este escenario pueden dirigir magníficas acciones
de épica grandiosidad.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
El hombre debe adaptar su pensamiento a las condiciones que han
cambiado. Claro está que nadie debe dejarse llevar por la fantasía, ni
elaborar planes de acción a despecho de las condiciones objetivas, ni
pretender lo que en realidad es imposible. Pero el problema actual es
que las ideas conservadoras de derecha aún ocasionan funestos trastornos
en muchos terrenos e impiden que el trabajo en esos terrenos marche a
tono con el desarrollo de las circunstancias objetivas. El problema
actual es que muchos consideran imposible lo que podrían cumplir si se
esforzaran.
Prefacio a 'El auge socialista en el campo chino' (27 de diciembre de
1955).
Debemos utilizar el cerebro y pensar cada cosa cuidadosamente. Como dice
el refrán: Frunce el entrecejo y se te ocurrirá una estratagema. En
otras palabras, la mucha reflexión engendra sabiduría. Para deshacernos
del hábito de actuar a ciegas, tan difundido en nuestro Partido, debemos
alentar a nuestros camaradas a pensar, aprender el método analítico y
cultivar el hábito del análisis.
Nuestro estudio y la situación actual (12 de abril de 1944), Obras
Escogidas, t. III.
Si en un proceso hay varias contradicciones, necesariamente una de ellas
es la principal, la que desempeña el papel dirigente y decisivo,
mientras que las demás ocupan una posición secundaria y subordinada. Por
lo tanto, al estudiar cualquier proceso complejo, con dos o más
contradicciones, debemos esforzarnos al máximo por encontrar su
contradicción principal. Una vez aprehendida la contradicción principal,
todos los problemas se resuelven fácilmente.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
De los dos aspectos contradictorios, uno ha de ser el principal y el
otro, el secundario. El aspecto principal es el que desempeña el papel
dirigente en la contradicción. La naturaleza de una cosa está
determinada fundamentalmente por el aspecto principal de la
contradicción, aspecto que ocupa la posición dominante.
Pero esta situación no es estática; el aspecto principal y el no
principal de una contradicción se transforman el uno en el otro y, en
consecuencia, la naturaleza de la cosa cambia.
Ibíd.
No basta con plantear tareas; hay que resolver, además, el problema de
los métodos para cumplirlas. Si nuestra tarea es cruzar un río, no
podremos hacerlo sin un puente o una embarcación. Mientras no se
resuelva el problema del puente o la embarcación, será ocioso hablar de
atravesar el río. Mientras la cuestión de los métodos no esté resuelta,
será inútil hablar de las tareas.
Preocupémonos por el bienestar de las masas, prestemos atención a
nuestros métodos de trabajo (27 de enero de 1934), Obras Escogidas, t.
I.
En relación a cualquier tarea, si no se hace un llamamiento general,
será imposible movilizar a las amplias masas para la acción. Sin
embargo, si los dirigentes se limitan a lanzar un llamamiento general
--si no se ocupan personal y concretamente, en algunas organizaciones,
de la ejecución cabal del trabajo que llaman a realizar, abren una
brecha en algún punto y adquieren allí experiencias para orientar a las
demás entidades--, no podrán comprobar si es justo el llamamiento
general ni enriquecer su contenido, y además correrán el peligro de que
el llamamiento quede en letra muerta.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Ningún dirigente puede dar orientación general a las entidades a su
cargo, a menos que obtenga experiencia práctica de parte de determinados
individuos y de ciertos asuntos en una entidad subordinada específica.
Este método debe ser generalizado para que los cuadros dirigentes a
todos los niveles aprendan a aplicarlo.
Ibíd.
En ningún lugar puede haber al mismo tiempo muchas tareas centrales.
Sólo puede realizarse, en un lapso determinado, una tarea central,
complementada por otras de segundo y tercer orden. Por lo tanto, el
responsable principal de una localidad debe tener en cuenta la historia
y circunstancias actuales de la lucha allí, y ordenar apropiadamente las
diferentes tareas. No debe actuar sin plan propio, saltando de una tarea
a otra según le lleguen de los organismos superiores, pues de lo
contrario se verá enfrentado a una multitud de tareas centrales y sumido
en la confusión y el desorden. Ninguna organización superior debe
tampoco asignar simultáneamente muchas tareas a una organización
inferior, sin indicar su importancia y su urgencia relativas ni
especificar cuál es la tarea central, porque este modo de proceder
llevará desorden al trabajo de la organización inferior y le impedirá
conseguir los resultados previstos. El dirigente debe tener en cuenta la
situación en su conjunto, elaborar su plan general a la luz de las
condiciones históricas y las circunstancias existentes en cada
localidad, decidir con justeza el centro de gravedad y el orden de
ejecución de los trabajos para cada periodo, realizar con tenacidad lo
decidido y asegurar el logro de determinados resultados: esto es parte
del arte de dirigir.
Ibíd.
Debe mantenerse (cada buró o subburó del Comité Central del Partido)
constantemente al corriente de la marcha del trabajo, intercambiar
experiencias y corregir los errores; no debe esperar varios meses, medio
año o un año antes de celebrar reuniones de balance para hacer una
revisión general y una rectificación general de los errores. Dilatar
conduce a grandes pérdidas, mientras que corregir los errores apenas
surgen, reduce las pérdidas.
Sobre la política concerniente a la industria y el comercio (27 de
febrero de 1948). Obras Escogidas. t. IV.
No dejen que los problemas se acumulen y causen muchas complicaciones
antes de resolverlos. Los dirigentes tienen que marchar al frente del
movimiento y no a la zaga.
Nota de introducción al artículo El contrato estacional (1955), El auge
socialista en el campo chino.
Lo que necesitamos es un estado de ánimo entusiasta pero sereno, un
trabajo intense pero ordenado.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre
de 1936), Obras Escogidas, t. I.
XXIII. INVESTIGACION Y ESTUDIO
Todos aquellos que se encarguen de un trabajo práctico deben investigar
las condiciones en las bases. Semejante investigación se hace
especialmente necesaria para quienes tienen conocimientos teóricos pero
no se hallan al corriente de las condiciones reales; de otro modo, no
podrán vincular la teoría con la práctica. Quien no ha investigado no
tiene derecho a hablar. Aunque esta afirmación mía ha sido ridiculizada
como empirismo estrecho, hasta la fecha no me arrepiento dé haberla
hecho; al contrario, sigo insistiendo en que sin haber investigado nadie
puede pretender el derecho a hablar. Hay muchos que, apenas descienden
de su carroza, comienzan a vociferar, a lanzar opiniones, criticando
esto y censurando aquello; pero, de hecho, todos ellos fracasan sin
excepción, porque sus comentarios o críticas, que no están fundamentados
en una investigación minuciosa, no son más que cháchara. Incalculables
son los daños que han causado a nuestro Partido semejantes enviados
imperiales, a los que encontramos aquí y allá, casi en todas partes. Con
razón dice Stalin que la teoría deja de tener objeto cuando no se halla
vinculada a la práctica revolucionaria. Y con razón agrega que la
práctica es ciega si la teoría revolucionaria no alumbra su camino. Sólo
se puede acusar de empirismo estrecho a los prácticos, que andan a
tientas y carecen de perspectiva y previsión.
Prefacio y epilogo a 'Investigación rural' (marzo y abril de 1941),
Obras Escogidas, tomo III.
Tomar esta actitud (la marxista-leninista) significa buscar la verdad en
los hechos. Por hechos entendemos todas las cosas que existen
objetivamente; por verdad entendemos las relaciones internas de las
cosas objetivas, es decir, las leyes que las rigen; y por buscar
entendemos estudiar. Debemos partir de las condiciones reales dentro y
fuera del país, la provincia, el distrito o el territorio, y deducir de
ellas, como guía para nuestra acción, las leyes inherentes a esas
condiciones y no leyes imaginarias, es decir, debemos encontrar las
relaciones internas de los acontecimientos que suceden a nuestro
alrededor. Y para esto debemos basarnos en los hechos, que existen
objetivamente, y no en nuestra imaginación subjetiva, ni en un
entusiasmo momentáneo, ni en la letra muerta de los libros; debemos
apropiarnos del material en detalle y, a la luz de los principios
generales del marxismo-leninismo, extraer de este material conclusiones
correctas.
Reformemos nuestro estudio (mayo de 1941), Obras Escogidas, t. III.
Proceder como un hombre que caza gorriones con los ojos cerrados o como
un ciego que coge peces a tientas, tratar las cosas superficialmente sin
penetrar en los detalles, entregarse a una verborrea jactanciosa y
contentarse con conocimientos fragmentarios mal asimilados: tal es el
estilo de trabajo, extremadamente malo, que aún se observa entre muchos
camaradas de nuestro Partido, un estilo totalmente opuesto al espíritu
fundamental del marxismo-leninismo. Marx, Engels, Lenin y Stalin nos
enseñan que es necesario estudiar concienzudamente la situación, partir
de la realidad objetiva y no de los deseos subjetivos. Pero muchos de
nuestros camaradas actúan en forma diametralmente contraria a esta
verdad.
Ibíd.
No puede usted resolver un problema? Pues bien, póngase a investigar su
situación actual y sus antecedentes! Cuando haya investigado cabalmente
el problema, sabrá cómo resolverlo. Toda conclusión se saca después de
una investigación, y no antes. Unicamente un tonto se devana los sesos,
sólo o unido a un grupo, para encontrar una solución o elaborar una idea
sin efectuar ninguna investigación. Debe subrayarse que esto no
conducirá en absoluto a ninguna solución eficaz ni a ninguna idea
provechosa.
Contra el culto a los libros (mayo de 1930).
La investigación se asemeja a los largos meses de gestación, y la
solución del problema, al día del nacimiento. Investigar un problema es
resolverlo.
Ibíd.
Con la actitud marxista-leninista, una persona aplica la teoría y el
método marxista-leninistas a la investigación y estudio sistemáticos y
minuciosos de la situación. En vez de trabajar solamente a dictado del
entusiasmo, combina, como dice Stalin, el ímpetu revolucionario con el
sentido práctico.
Reformemos nuestro estudio (mayo de 1941), Obras Escogidas, t. III.
El único media para conocer una situación es hacer una investigación
social, una investigación sobre las condiciones reales de las diversas
clases sociales. Para quienes están encargados del trabajo directivo, el
método esencial para conocer la situación es elegir, de acuerdo a un
plan, algunas ciudades y aldeas para realizar allí una serie de
minuciosas investigaciones, utilizando el punto de vista fundamental
marxista, es decir, el método de análisis de clases.
Prefacio y epilogo a 'Investigación rural' (marzo y abril de 1941).
Obras Escogidas, tomo III.
Una reunión de investigación no necesita ser muy numerosa; basta con la
presencia de tres a cinco, o siete u ocho personas. Para cada reunión es
necesario destinar suficiente tiempo, preparar de antemano un
cuestionario y, además, hacer personalmente preguntas, anotar las
respuestas y discutir con los asistentes. Esto quiere decir que sin un
gran entusiasmo, sin la decisión de dirigir la mirada hacia abajo, sin
la sed de conocer, sin la disposición a despojarse de toda presunción
para ser alumna modesto, será imposible realizar ninguna investigación o
hacerla bien.
Ibíd.
Toda disposición correcta de un mando emana de su decisión justa; la
decisión justa emana de su juicio justo sobre la situación, y el juicio
justo emana de un reconocimiento circunstanciado e indispensable y de un
examen cuidadoso y sistemático de todas las informaciones recogidas a
través del reconocimiento. El mando emplea todos los medios de
reconocimiento posibles y necesarios, y examine las informaciones así
recogidas acerca del enemigo, desechando la cáscara para quedarse con el
grano, descartando lo falso para conservar lo verdadero, pasando de un
aspecto a otro y de lo externo a lo inferno; luego, considerando las
condiciones de su propio campo, hace un estudio comparativa de la
situación de ambas partes y de sus relaciones mutuas; de este modo,
forma su juicio, toma su decisión y elabora su plan. Este es el proceso
completo del conocimiento de una situación, proceso que debe recorrer un
jefe militar antes de formular su plan estratégico, de campaña o de
combate.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre
de 1936), Obras Escogidas, t. I.
XXIV. AUTOEDUCACION IDEOLOGICA
Y aunque lográramos éxitos inmensos en nuestro trabajo, no tendríamos
ningún fundamento para volvernos engreídos y presuntuosos. La modestia
contribuye al progreso, y el engreimiento conduce al atraso. Debemos
tener siempre presente esta verdad.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista
de China (15 de septiembre de 1956).
Con la victoria, pueden surgir dentro del Partido ciertos estados de
ánimo: el engreimiento, la presunción de ser hombre meritorio, la
inercia y la falta de deseo de progresar, la afición a los placeres y la
aversión a continuar una vida dura. Con la victoria, el pueblo nos
estará agradecido y la burguesía se presentará a adularnos. Ya está
probado que el enemigo no puede vencernos por la fuerza de las armas.
Sin embargo, la adulación de la burguesía puede vencer a los débiles de
carácter que haya en nuestras filas. Es posible que existan entre los
comunistas algunos que el enemigo no ha podido vencer con las armas y
que frente a él se han hecho merecedores del título de héroes, pero que,
incapaces de resistir a los proyectiles almibarados, caerán derrotados
por ellos. Debemos estar prevenidos contra esto.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China. (5 de mano de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
Muchas cosas pueden convertirse en fardos, en cargas, si nos aferramos a
ellas ciega e inconscientemente. Por ejemplo: quien haya cometido
errores, puede sentirse irremediablemente agobiado por ellos y caer en
el abatimiento; el que no haya incurrido en errores, puede creerse
irreprochable y volverse vanidoso. La falta de éxitos en el trabajo
puede provocar pesimismo y depresión, en tanto que los éxitos pueden
engendrar arrogancia y altanería. Un camarada que tenga corta historia
de lucha puede con ese pretexto eludir responsabilidades, y un veterano
puede considerarse infalible por su largo pasado de lucha. Los camaradas
obreros y campesinos, orgullosos de su origen de clase, pueden mirar a
los intelectuales por encima del hombro, y los intelectuales, por poseer
algunos conocimientos, pueden menospreciar a los camaradas obreros y
campesinos. Quien posea conocimientos especializados puede considerarlos
como capital para envanecerse y despreciar a los demás. Hasta la edad
podría servir de motivo para presumir: un joven que se tenga por
inteligente y capaz, podría despreciar a los viejos, y un viejo, por su
rica experiencia, podría despreciar a los jóvenes. Todas estas cosas se
convierten en cargas, en fardos, si se carece de espíritu critico.
Nuestro estudio y la situación actual (12 de abril de 1944). Obras
Escogidas, t. III.
Algunos camaradas en el ejército se han vuelto arrogantes y se comportan
de manera arbitraria con los soldados, el pueblo, los organismos
gubernamentales y las organizaciones del Partido. Siempre reprochan a
los camaradas encargados del trabajo local y nunca se reprochan a sí
mismos. Sólo ven sus propios éxitos, pero no sus deficiencias. Sólo
quieren escuchar lisonjas, y no críticas. (...) el ejército debe
esforzarse por erradicar estos malos hábitos.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943) Obras Escogidas, t. III.
Un trabajo duro es como una carga que, colocada frente a nosotros, nos
desafía a echárnosla al hombro. Algunas cargas son livianas, otras,
pesadas. Hay quienes prefieren las cargas livianas a las pesadas;
escogen para sí las primeras y dejan las segundas para los demás. Otros
camaradas actúan de manera diferente: dejan las comodidades a los demás
y toman sobre sus hombros las cargas pesadas, son los primeros en
soportar las penalidades y los últimos en disfrutar de las comodidades.
Estos son buenos camaradas. Todos debemos aprender de su espíritu
comunista.
Sobre las negociaciones de Chungching. (17 de octubre de 1945), Obras
Escogidas, t. IV.
No pocas personas se muestran irresponsables en su trabajo, prefieren lo
liviano a lo pesado dejan las cargas pesadas a otros y escogen para sí
;as livianas. En cada ocasión, piensan en sí mismas antes que en los
demás. Cuando llegan a hacer alguna pequeña contribución, se hinchan de
orgullo y la pregonan temiendo que alguien quede sin saberlo. No sienten
cariño hacia los camaradas y el pueblo, y los tratan con frialdad
indiferencia y apatía. En realidad, esas personas no son comunistas, o,
al menos, no pueden ser consideradas como verdaderos comunistas.
En memoria de Norman Bethune (21 de diciembre de 1939), Obras Escogidas,
t. II.
Los que pretenden independizarse así, generalmente se aferran a la
doctrina del yo primero y se equivocan en la cuestión de las relaciones
entre un militante y el Partido. Aunque respetan de palabra al Partido,
en la práctica se colocan a sí mismos en primer término y relegan el
Partido al segundo. Qué buscan? Fama, posición y oportunidad de lucirse.
Seimpre que se les encarga de alguna sección de trabajo, procuran
independizarse. Para este fin, engatusan a algunos, desplazan a otros y
recurren, entre camaradas, a la jactancia, las lisonjas y la adulación,
introduciendo en el Partido Comunista el estilo filisteo de los partidos
políticos burgueses. Es su deshonestidad lo que les hace pasarlo mal.
Creo que debemos trabajar honestamente, porque sin una actitud honesta
nada se puede realizar en el mundo.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de
1942), Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas deben comprender el principio de subordinar las
necesidades de la parte a las del todo. Si una proposición es factible
para una situación parcial pero no para la situación en su conjunto, es
necesario subordinar la parte del todo. A la inversa, si la proposición
no es factible para la situación parcial, pero sí para la situación en
su conjunto, es precise igualmente subordinar la parte al todo. Esto es
lo que se entiende por tomar en consideración los intereses del todo.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Búsqueda de una vida cómoda. En el Ejército Rojo existen no pocas
personas cuyo individualismo se manifiesta en sus ansias de comodidades.
Esperan que su unidad marche a las grandes ciudades. Quieren ir allí no
a trabajar sino a pasarlo bien. Lo que más les desagrada es trabajar en
las regiones rojas, donde la vida es dura.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de
1929). Obras Escogidas, t. I.
Hay que combatir la tendencia al seccionalismo, tendencia a preocuparse
sólo par la propia sección, sin atender a los intereses de los demás.
Seccionalista es quien permanece indiferente ante las dificultades de
los demás y no quiere ceder a ningún cuadro que le piden otras secciones
o, como el que tome el campo del vecino como desaguadero, cede sólo a
los cuadros mediocres, sin mostrar la menor consideración hacia las
demás secciones, localidades o personas. Quien precede así ha perdido
totalmente el espíritu comunista. Se caracteriza por su falta de
consideración por la situación en su conjunto y su total indiferencia
hacia las demás secciones, localidades o personas. Tenemos que redoblar
nuestros esfuerzos para educar a tales individuos y hacerles ver en el
seccionalismo una tendencia sectaria, que se volverá peligrosa si se la
deja cundir.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de
1942), Obras Escogidas, t. III.
El liberalismo se manifiesta en diferentes formas:
Tener clara conciencia de que una persona está en un error, pero como se
trata de un conocido, paisano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido,
viejo colega o antiguo subordinado, no sostener una discusión de
principios con ella y dejar pasar las cosas a fin de preservar la paz y
la amistad. O bien, en el deseo de mantenerse en buenos términos con esa
persona, tratar superficialmente el asunto en lugar de ir hasta el
fondo. Así, tanto la organización como el individuo resultan
perjudicados. Este es el primer tipo de liberalismo.
Hacer críticas irresponsables en privado en lugar de plantear
activamente sugerencias a la organización. No decir nada a los demás en
su presencia, sino andar con chismes a sus espaldas; o callarse en las
reuniones para murmurar después. No considerar para nada los principios
de la vida colectiva, sino dejarse llevar por las inclinaciones
personales. Este es el segundo tipo.
Dejar pasar todo lo que no le afecte a uno personalmente; decir lo menos
posible aunque se tenga perfecta conciencia de lo que es erróneo; ser
hábil en mantenerse a cubierto y preocuparse únicamente de evitar
reproches. Este es el tercer tipo.
Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones personales en primer
lugar; solicitar consideraciones especiales de la organización, pero
rechazar su disciplina. Este es el cuarto tipo
Entregarse a ataques personales, armar pendencias, desahogar rencores
personales o buscar venganza en vez de debatir los puntos de vista
erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, del progreso y del
buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto tipo.
Escuchar opiniones incorrectas sin refutarlas, e incluso escuchar
expresiones contrarrevolucionarias sin informar sobre ellas, tomándolas
tranquilamente, como si nada hubiera pasado. Este es el sexto tipo.
Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación, no hablar
en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer
indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación por su bienestar,
olvidando que se es comunista y comportándose como una persona
cualquiera. Este es el séptimo tipo.
No indignarse al ver que alguien perjudica los intereses de las masas,
ni disuadirlo o impedir su acción, ni razonar con él, sino dejarlo
continuar. Este es el octavo tipo.
Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación definidos; trabajar
sólo para cumplir con las formalidades y pasar los días vegetando:
mientras siga siendo monje, tocaré la campana. Este es el noveno tipo.
Considerar que se ha rendido grandes servicios a la revolución y darse
aire de veterano; desdeñar las tareas pequeñas pero no estar a la altura
de las grandes, ser descuidado en el trabajo y flojo en el estudio. Este
es el décimo tipo.
Tener conciencia de los propios errores pero no intentar corregirlos,
tomando una actitud liberal consigo mismo. Este es el undécimo tipo.
Contra el liberalismo (7 de septiembre de 1937). Obras Escogidas, t. II.
En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente
perjudicial. Es una especie de corrosivo, que carcome la unidad,
debilita la cohesión, causa apatía y crea disensiones. Priva a las filas
revolucionarias de su organización compacta y su estricta disciplina,
impide la aplicación cabal de la política y aleja a las organizaciones
del Partido de las masas que éste dirige. Se trata de una tendencia
sumamente perniciosa.
Ibíd.
Los adictos al liberalismo consideran los principios del marxismo como
dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no se muestran dispuestos
a practicarlo o a practicarlo cabalmente; no intentan sustituir su
liberalismo por el marxismo. Tienen su marxismo y también su
liberalismo: hablan del marxismo pero practican el liberalismo; el
marxismo es para los demás y el liberalismo para ellos mismos. Llevan
ambos en su bagaje y encuentran una aplicación para cada uno. Así es
como piensa cierta gente.
Ibíd.
El Estado popular protege al pueblo. Sólo cuando existe un Estado
popular, el pueblo puede, en todo el país y con participación de cada
uno, educarse y transformarse par métodos democráticos, y desembarazarse
así de la influencia de los reaccionarios internos y externos
(influencia aún muy fuerte en la actualidad y que subsistirá largo
tiempo y no puede ser eliminada rápidamente), librarse de los malos
hábitos e ideas adquiridos en la vieja sociedad, evitar dejarse
descarriar por los reaccionarios, y continuar avanzando, avanzando hacia
la sociedad socialista y la comunista.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949). Obras
Escogidas, t. IV.
Para nadie resulta difícil hacer una cosa de provecho. Lo difícil es
hacer cosas de provecho durante toda la vida sin hacer jamás nada malo;
actuar siempre en interés de las grandes masas, de la juventud y de la
revolución, y empeñarse durante décadas en una lucha ardua sin ceder
nunca. Esto es lo más difícil de todo!
Mensaje de salutación al camarada Wu Yuchang en su 60. cumpleaños (15 de
enero de 1940).
XXV. UNIDAD
La unificación de nuestro país, la unidad de nuestro pueblo y la unidad
de todas nuestras nacionalidades constituyen las garantías fundamentales
para la victoria segura de nuestra causa.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo. 27 de febrero de 1957).
Solamente con la unidad del Partido Comunista se podrá alcanzar la
unidad de toda la clase (obrera) y de toda la nación; solamente con la
unidad de toda la clase y de toda la nación se podrá vencer al enemigo y
dar cima a la revolución nacional y democrática.
Luchemos para incorporar a las masas por millones al frente único
nacional antijaponés (7 de mayo de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Uniremos sólidamente a todas las fuerzas de nuestro Partido bajo los
principios de organización y disciplina del centralismo democrático..
Nos uniremos con todo camarada que esté dispuesto a observar el
Programa, Los Estatutos y Las decisiones del Partido.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
En 1942 resumimos este método democrático de resolver las
contradicciones en el seno del pueblo en la fórmula
unidad--crítica--unidad. Esto, expresado en forma más detallada,
significa partir del deseo de unidad, resolver las contradicciones
mediante la crítica o lucha y conseguir una nueva unidad sobre una nueva
base. Según nuestra experiencia, éste es el método correcto para
resolver las contradicciones en el seno del pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Nuestro ejército ha alcanzado una excelente unidad dentro de sus propias
filas y con aquellos que están fuera de ellas. En el orden interno,
existe unidad entre oficiales y soldados, entre los niveles superiores e
inferiores y entre el trabajo militar, el político y el de los servicios
de retaguardia. En el orden externo, existe unidad entre el ejército y
el pueblo, entre el ejército y los organismos gubernamentales y entre
nuestras tropas y las tropas amigas. Todo lo que perjudique a la unidad
debe ser eliminado.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
XXVI. DISCIPLINA
En el seno del pueblo, la democracia es correlativa al centralismo, y la
libertad, a la disciplina. En ambos casos se trata de dos aspectos
opuestos de un todo único, contradictorios y a la vez unidos; no debemos
destacar unilateralmente uno de ellos, negando el otro. En el seno del
pueblo, no se puede prescindir de la libertad, ni tampoco de la
disciplina; no se puede prescindir de la democracia, ni tampoco del
centralismo. Esta unidad de democracia y centralismo, y de libertad y
disciplina, constituye nuestro centralismo democrático. Bajo este
sistema, el pueblo disfruta de amplia democracia y libertad, pero al
mismo tiempo debe mantenerse dentro de los límites de la disciplina
socialista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Es necesario reafirmar la disciplina del Partido, que consiste en: 1) la
subordinación del militante a la organización; 2) la subordinación de la
minoría a la mayoría; 3) la subordinación del nivel inferior al
superior, y 4) la subordinación de todo el Partido al Comité Central.
Quien viola estas reglas de disciplina, socava la unidad del Partido.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
La disciplina del Partido exige, entre otras cosas, que la minoría se
someta a la mayoría. La minoría, si su opinión ha sido rechazada, debe
apoyar la decisión aprobada por la mayoría. Si lo estima necesario,
puede volver a presentar el asunto a la reunión siguiente para su
consideración, pero de ningún modo debe actuar en contra de la decisión
ya adoptada.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de
1929), Obras Escogidas, t. I.
Las Tres Reglas Cardinales de Disciplina son las siguientes:
1. Obedecer las órdenes en todas las acciones.
2. No tomar a las masas ni una solo aguja ni una solo hebra de hilo.
3. Entregar todas las cosas capturadas.
Las Ocho Advertencias son las siguientes:
1. Hablar con cortesía.
2. Pagar con honradez lo que se compre. <
3. Devolver toda cosa solicitada en préstamo.
4. Indemnizar por todo objeto dañado.
5. No pegar ni injuriar a la gente.
6. No estropear los sembrados.
7. No tomarse libertades con las mujeres.
8. No maltratar a los prisioneros.
Instrucciones del Alto Mando del Ejército Popular de Liberación de China
sobre la nueva promulgación de Las Tres Reglas Cardinales de Disciplina
y Las Ocho Advertencias (10 de octubre de 1947), Obras Escogidas, t. IV.
Deben elevar (los oficiales y soldados de nuestro ejército) su sentido
de la disciplina y, en forma resuelta, cumplir las órdenes, aplicar
nuestra político, observar las Tres Reglas Cardinales de Disciplina y
las Ocho Advertencias y fortalecer la unidad entre el ejército y el
pueblo, entre el ejército y el gobierno, entre los oficiales y los
soldados, y la unidad de todo el ejército; no será tolerada ninguna
infracción de la disciplina.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de China (octubre de
1947), Obras Escogidas, t. IV.
XXVII. CRITICA Y AUTOCRITICA
El Partido Comunista no teme la crítica porque somos marxistas, la
verdad está de nuestro lado y las masas básicas, los obreros y
campesinos, están con nosotros.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China
sobre el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
Los materialistas consecuentes son intrépidos; esperamos que todos los
que luchan a nuestro lado asuman valientemente sus responsabilidades,
superen las dificultades y no tengan miedo a los reveses o las burlas,
ni vacilen en criticarnos a nosotros, los comunistas, y brindarnos sus
sugerencias. Quien no teme morir cortado en mil pedazos, se atreve a
desmontar al emperador: éste es el espíritu intrépido que necesitamos en
nuestra lucha por el socialismo y el comunismo.
Ibíd.
Tenemos el arma marxista-leninista de la crítica y la autocrítica.
Podemos deshacernos del mal estilo y conservar el bueno.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas, t. IV.
La concienzuda práctica de la autocrítica es otro rasgo que distingue a
nuestro Partido de los demás partidos políticos. Hemos dicho que la
habitación se debe limpiar regularmente, porque de otra manera se
amontonará el polvo, y que tenemos que lavarnos la cara regularmente,
porque de otra manera se nos cubrirá de mugre. La mente de nuestros
camaradas y el trabajo de nuestro Partido pueden cubrirse de polvo y
deben ser limpiados y lavados. El agua corriente no se corrompe y a los
goznes de la puerta no los carcomen los gusanos. Este proverbio expresa
cómo el movimiento constante impide el ataque de los microbios y otros
organismos. Revisar regularmente nuestro trabajo, desarrollar durante el
proceso de revisión el estilo democrático de trabajo, no temer a la
crítica ni a la autocrítica y aplicar aquellas máximas populares chinas
tan buenas como di todo lo que sepas y dilo sin reservas, no culpes al
que hable, antes bien, toma sus palabras como una advertencia y corrige
tus errores, si los has cometido, y guárdate de ellos si no has cometido
ninguno: he aquí la única forma eficaz de evitar que el polvo y
microbios políticos infecten la mente de nuestros camaradas y el cuerpo
de nuestro Partido.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Dentro del Partido se producen constantemente oposición y lucha entre
diferentes ideas. Esto es un reflejo, en el Partido, de las
contradicciones entre las clases y entre lo nuevo y lo viejo en la
sociedad. Si en el Partido no hubiera contradicciones ni luchas
ideológicas para resolverlas, la vida del Partido tocaría a su fin.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el arma que
garantiza la unidad interna del Partido y demás organizaciones
revolucionarias en beneficio de nuestro combate. Todos los comunistas y
revolucionarios deben empuñar esta arma.
Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin
principios, dando origen a un estilo decadente y filisteo, que conduce a
la degeneración política de ciertas entidades y miembros en el Partido y
demás organizaciones revolucionarias.
Contra el liberalismo (7 de septiembre de 1937), Obras Escogidas, t. II.
Al luchar contra el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de clisé del
Partido, debemos tener presentes dos principios: primero, sacar
lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro, y segundo,
tratar la enfermedad para salvar al paciente. Hay que poner al
descubierto, sin tener consideraciones con nadie, todos los errores
pasados, y analizar y criticar en forma científica todo lo malo en el
pasado, para que en el futuro el trabajo se realice más cuidadosamente y
mejor. Eso es lo que quiere decir sacar lecciones de los errores pasados
para evitarlos en el futuro. Pero, al denunciar los errores y criticar
los defectos, lo hacemos, igual que un médico trata un caso, únicamente
para salvar al paciente y no para matarlo. Una persona con apendicitis
se salvará si el cirujano le extrae el apéndice. Si una persona que ha
cometido errores no oculta su enfermedad por temor al tratamiento, ni
persiste en sus errores hasta hacerse incurable, sino que, honesta y
sinceramente, desea curarse y enmendarse, debemos acogerla y curarle la
enfermedad para que se convierta en un buen camarada. Jamás podremos
lograr éxito si nos dejamos llevar por un impulso momentáneo y la
fustigamos sin mesura. No se puede tratar con imprudencia enfermedades
ideológicas o políticas; hay que adoptar el único método adecuado y
eficaz: tratar la enfermedad para salvar al paciente.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de
1942), Obras Escogidas, t. III.
Con relación a la critica en el seno del Partido, es preciso mencionar
otro punto: algunos camaradas, al hacer críticas, pasan por alto las
cuestiones importantes y limitan su atención a las mezquinas. No
comprenden que la tarea principal de la crítica es indicar los errores
políticos y de organización. Por lo que respecta a los defectos
personales, a menos que estén vinculados a errores políticos y de
organización, no hay que censurarlos demasiado para no sumir a los
camaradas en el desconcierto. Además, si semejante crítica se desarrolla
la atención de los miembros del partido se concentrará exclusivamente en
defectos de poca monta, y todos se volverán tímidos y cautelosos y
olvidarán las tareas políticas del Partido. Esto es un grave peligro.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de
1929), Obras Escogidas, t. I.
En la critica en el seno del Partido, debemos guardarnos del
subjetivismo, los juicios arbitrarios y la banalización de la crítica;
toda afirmación debe fundarse en hechos y toda crítica debe tener
sentido político.
Ibíd.
La crítica dentro del Partido es un arma para fortalecer sus
organizaciones y aumentar su capacidad de combate. Sin embargo, en la
organización del Partido en el Ejército Rojo, la crítica no siempre
tiene este carácter: a veces se convierte en ataque personal. A
consecuencia de ello, no sólo se perjudica a los individuos, sino
también a la organización del Partido. Esta es una manifestación de
individualismo pequeñoburgués. El método para corregirla es ayudar a los
miembros del Partido a comprender que la critica tiene por objeto
aumentar la capacidad de combate del Partido a fin de lograr la victoria
en la lucha de clases, y que no debe utilizarse para realizar ataques
personales.
Ibíd.
Porque servimos al pueblo, no tememos que se nos señalen y critiquen los
defectos que tengamos. Cualquiera, sea quien fuere, puede señalar
nuestros defectos. Si tiene razón, los corregiremos. Si lo que se
propone beneficia al pueblo, actuaremos de acuerdo con ello.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas chinos, que en todas nuestras acciones partimos de los
intereses supremos de las grandes masas del pueblo chino, estamos
convencidos de la completa justicia de nuestra causa, no nos detenemos
ante ningún sacrificio personal y estamos dispuestos en todo momento a
dar nuestras vidas por esta causa, cómo podríamos entonces ser reacios a
desprendernos de las ideas, puntos de vista, opiniones o métodos que no
respondan a las necesidades del pueblo? Cómo podríamos alegrarnos de que
el polvo y microbios políticos ensucien nuestros limpios rostros e
infecten nuestros sanos cuerpos? Incontables mártires revolucionarios
han ofrendado sus vidas por los intereses del pueblo, y a los vivos se
nos llena de dolor el corazón cada vez que les recordamos. Habrá interés
personal que no podamos sacarificar o error que no podamos superar?
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas.
t. III.
Nunca debemos sentirnos satisfechos con nuestros éxitos. Debemos
refrenar la autosatisfacción y criticar constantemente nuestros
defectos, al igual que nos lavamos la cara y barremos el suelo
diariamente para quitar el polvo y mantenerlos limpios.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, t. III.
La critica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse llevar por el
hábito de criticar sólo después de consumados los hechos.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de
1955).
Aleccionados por los errores y reveses, hemos aguzado nuestro ingenio y
manejamos major nuestros asuntos. Es difícil para cualquier partido
político o persona evitar los errores, pero debemos tratar de cometer
los menos posibles. Si cometemos un error, debemos corregirlo, y cuanto
más rápidamente y más a fondo, mejor.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras
Escogidas, t. IV.
XXVIII. COMUNISTAS
El comunista debe ser sincero y franco, leal y activo, considerar los
intereses de la revolución como su propia vida y subordinar sus
intereses personales a los de la revolución. En cualquier momento y
dondequiera que esté, ha de adherirse a los principios justos y luchar
infatigablemente contra todas las ideas y acciones erróneas, a fin de
consolidar la vida colectiva del Partido y su ligazón con las masas; ha
de preocuparse más por el Partido y las masas que por ningún individuo,
y más por los demás que por sí mismo. Sólo una persona así es digna de
llamarse comunista.
Contra el liberalismo (7 de septiembre de 1937), Obras Escogidas, t. II.
Hay que hacer comprender a cada camarada que el criterio supremo para
juzgar las palabras y actos de un comunista reside en precisar si éstos
concuerdan con los más altos intereses de la abrumadora mayoría del
pueblo y se granjean su apoyo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
En ningún momento y bajo ninguna circunstancia, puede el comunista poner
en primer lugar sus intereses personales; al contrario, debe
subordinarlos a los intereses de la nación y de las masas populares. De
ahí que el egoísmo, la flojera, la corrupción, el afán de figurar,
etcétera, sean lo más despreciable, mientras que la entrega abnegada, el
entusiasmo y la energía en el trabajo, la dedicación de todo corazón al
deber público y el esfuerzo concienzudo y tenaz merezcan respeto.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas deben ester dispuestos en todo momento a perseverar en la
verdad, porque la verdad concuerda con los intereses del pueblo; los
comunistas deben estar dispuestos en todo momento a corregir sus
errores, porque todo error va en contra de los intereses del pueblo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas.
t. III.
Los comunistas tienen que preguntar el porqué de todas las cosas y
valerse de su propio juicio para examinar cuidadosamente si corresponden
a la realidad y si están bien fundadas; no deben en absoluto seguir
ciegamente a otros ni preconizar la obediencia servil.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de
1942). Obras Escogidas, t. III.
Debemos alentar a los camaradas a tener plenamente en cuenta los
intereses del todo. Cada miembro del Partido, cada rama de trabajo, cada
palabra y cada acción deben tener como punto de partida los intereses de
todo el Partido. No se tolerará en absoluto violar este principio.
Ibíd.
Los comunistas deben ser ejemplares tanto por su sentido práctico como
por su previsión y clarividencia, porque únicamente el sentido práctico
les permitirá cumplir las tareas asignadas, y sólo la previsión y la
clarividencia les impedirán extraviarse en el avance.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938). Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas deben ser los más perspicaces, los más dispuestos a
sacrificarse, los más firmes y los más capaces de apreciar las
situaciones sin ideas preconcebidas; tienen que apoyarse en la mayoría
de las masas y conquistar su apoyo.
Las tareas del Partido Comunista de China en el periodo de la
resistencia al Japón (3 de mayo de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Los comunistas deben asimismo dar ejemplo en el estudio. En todo
momento, deben ser alumnos de las masas populares a la vez que sus
maestros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas, al trabajar en los movimientos de masas, deben
comportarse como amigos de masas populares y no como sus superiores,
como sus maestros infatigables y no como politiqueros burócratas.
Ibíd.
Los comunistas jamás deben separarse de la mayoría de las masas, ni
dirigir sólo a unos cuantos contingentes progresistas en un avance
temerario, sin tener en cuenta la situación de la mayoría; deben
preocuparse por forjar estrechos vínculos entre los elementos avanzados
y las grandes masas. Esto es lo que significa pensar en la mayoría.
Ibíd.
Los comunistas somos como la semilla y el pueblo como la tierra.
Dondequiera que vayamos, debemos unirnos con el pueblo, echar raíces y
florecer en él.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras
Escogidas, t. IV.
En todo lo que hacemos, los comunistas debemos saber vincularnos con las
masas. Si los miembros de nuestro Partido se pasan la vida entre cuatro
paredes, a cubierto de la tempestad y apartados del mundo, podrán servir
para algo al pueblo chino? No, en absoluto; no necesitamos semejantes
personas como miembros del Partido. Los comunistas debemos salir al
encuentro de la tempestad y enfrentar el mundo: la poderosa tempestad y
el gran mundo de la lucha de masas.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, t. III.
El papel de vanguardia de los comunistas y su ejemplo tienen una
importancia vital. En el VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo de Ejército,
los comunistas deben sentar un ejemplo de valentía en el combate, un
ejemplo en la ejecución de las órdenes, la observancia de la disciplina,
la realización del trabajo político y el afianzamiento de la cohesión y
la unidad internas.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
El comunista nunca debe creerse infalible ni comportarse en forma
altanera, pensando que sobresale en todo mientras los demás no tienen
nada bueno; jamás debe encerrarse en su pequeña habitación, ni
fanfarronear, ni actuar como tiranuelo.
Discurso pronunciado ante la Asamblea de Representantes de la Región
Fronteriza de Shensi-Kansú-Ningsia. (21 de noviembre de 1941), Obras
Escogidas, t. III.
Los comunistas deben escuchar las opiniones de las personalidades no
pertenecientes al Partido, y darles oportunidad de expresarse. Si lo que
dicen es correcto, debemos aplaudirlo y aprender de sus puntos fuertes;
incluso si no tienen razón, debemos dejarles terminar sus palabras y,
luego, darles con paciencia las explicaciones necesarias.
Ibíd.
A aquellos que han cometido errores en su trabajo, salvo los elementos
incorregibles, los comunistas no deben dejarlos de lado, sino al
contrario, deben persuadirlos para que se transformen y emprendan un
nuevo camino.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938). Obras Escogidas, t. II.
Los comunistas no deben desdeñar o menospreciar a las personas
políticamente atrasadas, sino acercarse a ellas, unirse con ellas,
convencerlas y alentarlas a progresar.
Ibíd.
XXIX. CUADROS
Para asegurar que nuestro Partido y nuestro país no cambien de color,
debemos no sólo tener una linea y una política correctas, sino también
preparar y forjar decenas de millones de continuadores de la causa
revolucionaria del proletariado.
El problema de la formación de continuadores de la causa revolucionaria
del proletariado se refiere, en el fondo, a si la causa revolucionaria
marxista-leninista iniciada por los revolucionarios proletarios de la
vieja generación contará con quienes la sigan llevando adelante, si la
dirección de nuestro Partido y nuestro Estado seguirá en manos de los
revolucionarios proletarios, si nuestros descendientes proseguirán
avanzando por el justo camino trazado por el marxismo-leninismo, esto
es, se refiere a si podremos precavernos con éxito contra la aparición
del revisionismo jruschovista en China. En una palabra, se trata de un
problema importantísimo que afecta al destino, a la misma existencia de
nuestro Partido y nuestro Estado. Se trata de un problema de importancia
fundamental para la causa revolucionaria del proletariado de aquí a
cien, mil e incluso diez mil años. Basándose en Los cambios operados en
la Unión Soviética, los agoreros imperialistas depositan sus esperanzas
de evolución pacífica en la tercera o cuarta generación del Partido
chino. Haremos fracasar completamente este agüero imperialista. En todas
partes, desde las organizaciones más altos hasta la base, debemos
prestar constante atención al problema de preparar y forjar
continuadores de la causa revolucionaria.
Qué requisitos han de llenar los continuadores de la causa
revolucionaria del proletariado?
Deben ser verdaderos marxistas-leninistas, y no, como Jruschov,
revisionistas disfrazados de marxista-leninistas.
Deben ser revolucionarios que sirven de todo corazón a la inmensa
mayoría de las masas populares de China y del mundo, y no individuos
como Jruschov, que sirve a los intereses de una exigua capa social
burguesa privilegiada en su país, y a los intereses del imperialismo y
la reacción en el plano internacional.
Deben ser políticos proletarios capaces de unirse con la inmensa mayoría
para trabajar con ella. No sólo deben unirse con quienes compartan sus
opiniones, sino también saber unirse con los que sostengan opiniones
diferentes e incluso con los que se hayan opuesto a ellos y cuyos
errores hayan sido probados por la práctica. Sin embargo, deben estar
especialmente vigilantes contra los arribistas y conspiradores como
Jruschov, y evitar que tales malvados usurpen, sea al nivel que fuere,
la dirección del Partido y del Estado.
De ben aplicar de modo ejemplar el centralismo democrático del Partido,
dominar el método de dirección basado en el principio de de las masas, a
las masas, cultivar un estilo democrático de trabajo y saber escuchar la
voz de las masas. No deben minar el centralismo democrático del Partido,
ser despóticos, organizar ataques por sorpresa contra los camaradas, ni
actuar de modo arbitrario y dictatorial, como lo hace Jruschov.
Deben ser modestos y prudentes, guardarse de la arrogancia y la
precipitación, estar penetrados del espíritu autocrítico, ser valientes
para corregir las deficiencias y errores en el trabajo. Jamás deben
encubrir sus errores, atribuirse a sí mismos todos los méritos e imputar
a otros todas las culpas, como lo hace Jruschov.
Los continuadores de la causa revolucionaria del proletariado nacen de
la lucha de masas y crecen y se forjan en las grandes tempestades
revolucionarias. Hay que probar y valorar a los cuadros y seleccionar y
formar a los continuadores en el curso de la prolongada lucha de masas.
Pasaje citado en 'Acerca del falso comunismo de Jruschov y sus lecciones
históricas para el mundo' (14 de julio de 1964).
Nuestro Partido debe extender sus organizaciones a todo el país, formar
conscientemente a decenas de miles de cuadros y disponer de centenares
de dirigentes de masas de primera calidad. Deben ser cuadros y
dirigentes versados en marxismo-leninismo, perspicaces en lo político y
competentes en el trabajo, imbuidos del espíritu de sacrificio, capaces
de resolver independientemente los problemas, indoblegables ante las
dificultades y fieles en su servicio a la nación, a la clase y al
Partido. Apoyándose en ellos, el Partido se asegurará los vínculos con
sus militantes y las masas, y apoyándose en la firma dirección de ellos
sobre las masas, el Partido logrará vencer al enemigo. Ser ajenos al
egoísmo, al heroísmo individualista y la ostentación, a la indolencia y
la pasividad y al sectarismo altanero, y ser desinteresados héroes de su
nación y de su clase: he aquí las cualidades y el estilo de trabajo que
se exige de los militantes, cuadros y dirigentes de nuestro Partido.
Luchemos para incorporar a las masas por millones al frente único
nacional antijaponés (7 de mayo de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Una vez determinada la linea política, los cuadros constituyen un factor
decisivo. Por consiguiente, es nuestra tarea de lucha preparar
planificadamente una gran cantidad de nuevos cuadros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
El criterio que debe aplicar el Partido Comunista en su político de
cuadros es ver si éstos llevan adelante con firmeza la línea del
Partido, observan su disciplina, mantienen vínculos estrechos con las
masas, poseen la capacidad de orientarse independientemente en el
trabajo y son activos, empeñosos y desinteresados. Esto es lo que
significa designar a la gente según sus cualidades.
Ibíd.
Hay que persistir firmemente en el sistema de la participación de los
cuadros en el trabajo colectivo de producción. Los cuadros de nuestro
Partido y nuestro Estado son trabajadores comunes y no señores que
cabalgan sobre el pueblo. Participando en el trabajo colectivo de
producción, Los cuadros mantienen los vínculos más amplios, constantes y
estrechos con el pueblo trabajador. Esta es una medida cardinal y de
importancia fundamental en el sistema socialista, una medida que
contribuye a superar el burocratismo y a prevenir el revisionismo y el
dogmatismo.
Pasaje citado en Acerca del falso comunismo de Jruschov y sus lecciones
históricas para el mundo (14 de julio de 1964).
Debemos saber valorar a los cuadros. No los juzguemos únicamente por un
breve periodo de su actividad o un solo hecho en su vida, sino también
par todo su pasado y todo su trabajo. Este es el método principal para
valorar a los cuadros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Debemos saber utilizar a los cuadros. En resumen, el dirigente tiene dos
responsabilidades principales: formular ideas y utilizar a los cuadros.
Hacer planes, tomar decisiones, dar órdenes y directivas, etc., entran
en el concepto de formular ideas. Para poner en práctica las ideas, el
dirigente tiene que unir a los cuadros e impulsarlos a la acción. Esto
entra en el concepto de utilizar a los cuadros.
Ibíd.
Debemos saber preocuparnos por los cuadros. El método para hacerlo es el
siguiente:
Primero, orientarlos en su trabajo. Esto implica dejarlos desplegar su
iniciativa en el trabajo para que se atrevan a asumir responsabilidades
y, al mismo tiempo, darles indicaciones oportunas para que, a la luz de
la línea político del Partido, puedan poner en pleno juego su espíritu
creador.
Segundo, elevar su nivel. Esto significa brindarles la oportunidad de
estudiar y educarlos, de modo que eleven su preparación teórica y su
capacidad para el trabajo.
Tercero, controlar su trabajo y ayudarles a sintetizar sus experiencias,
a desarrollar sus éxitos y a corregir sus errores. Confiarles una tarea
sin controlar su ejecución, y prestarles atención sólo cuando cometen
errores graves: ésta no es la forma de preocuparse por los cuadros.
Cuarto, emplear, en general, el método de la persuasión con los cuadros
que hayan cometido errores y ayudarles a corregirlos. Sólo se puede
recurrir al método de la lucha con los que hayan cometido errores graves
y rechacen toda guía. En todo esto, la paciencia es necesaria. No es
correcto calificar a la ligera de oportunista a la gente ni empezar
precipitadamente a organizar luchas contra ella.
Quinto, ayudarles en sus dificultades. Cuando un cuadro cae enfermo o
tropieza con dificultades materiales, familiares, etc., tenemos que
prestarles toda la atención posible.
Así es cómo hemos de preocuparnos par los cuadros.
Ibíd.
Un grupo dirigente, verdaderamente unido y vinculado con las masas, sólo
puede formarse gradualmente en el proceso de la lucha de masas, y no al
margen de ella. En el curso de una gran lucha, la composición del grupo
dirigente no debe ni puede, en la mayoría de los casos, permanecer
enteramente invariable en las etapas inicial, media y final. Es
necesario promover constantemente a los activistas surgidos en el curso
de la lucha, para sustituir a los miembros originales del grupo
dirigente que resulten inferiores en comparación con ellos o que hayan
degenerado.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943),
Obras Escogidas, t. III.
Si nuestro Partido no cuenta con una plena cooperación entre las amplias
masas de cuadros nuevos y los viejos cuadros, nuestra causa se detendrá
a media camino. Por eso, todos los viejos cuadros deben acoger con gran
cariño a los cuadros nuevos y mostrarles la mayor solicitud. Es cierto
que los cuadros nuevos tienen sus defectos. Como no hace mucho que
participan en la revolución, les falta experiencia y es lógico que
algunos de ellos conserven rastros de la viciosa ideología de la vieja
sociedad, residuos de la ideología individualista pequeñoburguesa. Pero
esos defectos pueden ser eliminados gradual mente a través de la
educación y el temple en la revolución. Las cualidades de los nuevos
cuadros residen, como señaló Stalin, en que tienen un agudo sentido de
lo nuevo y, par lo tanto, poseen un gran entusiasmo y una gran
actividad, cualidades de que carecen algunos cuadros viejos. Los
cuadros, nuevos y viejos, deben respetarse mutuamente, aprender los unos
de los otros, superar las debilidades propias aprendiendo de las
cualidades de los demás, para mantenerse unidos como un solo hombre en
bien de la causa común y prevenir las tendencias sectarias.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de
1942), Obras Escogidas, t. III.
Tenemos que preocuparnos no sólo por los cuadros del Partido, sino
también por los que no militan en él. Fuera del Partido hay muchas
personas capaces, y los comunistas no podemos ignorarlas. Es deber de
cada comunista deshacerse de toda presunción, saber trabajar junta con
los cuadros que no militan en el Partido, proporcionarles una sincera
ayuda, tratarlos con color como a camaradas y orientar su actividad
hacia la gran causa de la guerra contra los agresores japoneses y de la
construcción del país.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
XXX. JOVENES
El mundo es de ustedes, y también de nosotros; pero en última instancia,
es de ustedes. Los jóvenes, plenos de vigor y vitalidad, se encuentran
en la primavera de la vida, como el sol a las ocho o nueve de la mañana.
En ustedes depositamos nuestras esperanzas. ( . . . )
El mundo les pertenece. El futuro de China les pertenece.
Conversación con estudiantes y practicantes chinos en Moscú (17 de
noviembre de 1957).
Es necesario hacer comprender a toda la juventud que nuestro país es
todavía muy pobre, que esta situación no se podrá cambiar radicalmente
en un plaza breve y que sólo mediante los esfuerzos mancomunados, que
desplieguen la joven generación y todo el pueblo trabajando con sus
propias manos, se podrá convertir a China en un país próspero y poderoso
en el curso de varios decenios. La instauración del sistema socialista
nos ha abierto el camino que conduce a la sociedad ideal, pero para que
ésta se haga realidad tenemos que trabajar duramente.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Una buena parte de la juventud, por falta de experiencia política y
social, no sabe comparar la nueva China con la vieja; no le resulta
fácil comprender a fondo ni las incontables penalidades que nuestro
pueblo ha experimentado en su lucha para liberarse de la opresión del
imperialismo y de la reacción kuomintanista, ni el largo periodo de
arduo trabajo necesario para construir una bella sociedad socialista. He
aquí por qué debemos realizar constantemente una educación política viva
y eficaz entre las masas, decirles siempre la verdad sobre cualquier
dificultad que surja y estudiar con ellas la manera de resolverla.
Ibíd.
La juventud es la fuerza más activa y vital de la sociedad. Los jóvenes
son los más ansiosos de aprender, y los menos conservadores en su
pensamiento. Así son especialmente en la época del socialismo. Esperamos
que las organizaciones del Partido en todos los lugares en colaboración
con las organizaciones respectivas de la Liga de la Juventud, estudien
con atención la forma de desplegar en particular la energía de los
jóvenes, y que no los traten como cualquier persona ni pasen por alto
sus características peculiares. Desde luego que los jóvenes tienen que
aprender de los viejos y demás adultos y hacer todo lo posible para
emprender, con el consentimiento de éstos, toda clase de actividades
útiles.
Nota de introducción al artículo Una brigada juvenil de choque de la
Cooperativa de Producción Agrícola N. 9 del cantón de Sinping, distrito
de Chungshan (1955), El auge socialista en el campo chino.
Cómo juzgar si un joven es revolucionario? Cómo discernirlo? Sólo hay un
criterio: si está dispuesto a fundirse, y se funde en la práctica, con
las grandes masas obreras y campesinas. Es revolucionario si lo quiere
hacer y lo hace; de otro modo es no-revolucionario o
contrarrevolucionario. Si se identifica hoy con las masas obreras y
campesinas, es hoy revolucionario; si mañana deja de hacerlo o pasa a
oprimir a la gente sencilla, se transformará en no-revolucionario o en
contrarrevolucionario.
La orientación del movimiento juvenil (4 de mayo de 1939). Obras
Escogidas. t. II.
Mientras no se han incorporado de todo corazón a las luchas
revolucionarias de las masas y no se deciden a servir a los intereses de
las masas y a fundirse con ellas, los intelectuales tienden a menudo al
subjetivismo y al individualismo, y se muestran poco prácticos en su
pensamiento y vacilantes en su acción. Por consiguiente, aunque la gran
masa de intelectuales revolucionarios de China desempeñan un papel de
vanguardia y sirven de puente con las masas, no todos continúan siendo
revolucionarios hasta el fin. Una parte de ellos abandonan las filas
revolucionarias en los momentos críticos y se hunden en la pasividad,
mientras que un pequeño número incluso se convierten en enemigos de la
revolución. Los intelectuales sólo pueden superar estos defectos en la
misma lucha prolongada de las masas.
La revolución china y el Partido Comunista de China (diciembre de 1939),
Obras Escogida, t. II.
Además de continuar coordinando sus actividades con la tarea central del
Partido, la Liga de la Juventud debe realizar su propio trabajo, que
responde a las características de los jóvenes. La Nueva China debe
pensar en la juventud y preocuparse por el crecimiento de la joven
generación. Los jóvenes tienen que estudiar y trabajar, pero, como se
hallan en edad del crecimiento físico, debemos prestar atención tanto a
su trabajo y estudio como a sus actividades recreativas y deportivas y a
su descanso.
Directivas dadas en la recepción al Presidium del II Congreso Nacional
de la Liga de la Juventud (30 de junio de 1953).
XXXI. MUJERES
En China, los hombres viven dominados generalmente por tres sistemas de
autoridad (la autoridad política, la del clan y la religiosa --N. de la
Red.), (...) En cuanto a las mujeres, además de estar sometidas a estos
tres sistemas de autoridad, se encuentran dominadas por los hombres (la
autoridad marital). Estas cuatro formas de autoridad --política, del
clan, religiosa y marital--encarnan la ideología y el sistema
feudal-patriarcales en su conjunto y son cuatro gruesas sagas que
mantienen amarrado al pueblo chino, en particular al campesinado. Se ha
descrito más arriba cómo los campesinos derriban la autoridad política
de los terratenientes en el campo, que constituye el pilar de los demás
sistemas de autoridad. Con el derrocamiento de la autoridad política de
los terratenientes, comienzan a tambalearse la autoridad del clan, la
religiosa y la marital. (...) En lo que concierne a la autoridad
marital, siempre ha sido comparativamente débil en las familias de los
campesinos pobres porque las mujeres de estas familias, por necesidad
económica, tienen que hacer más trabajo físico que las mujeres de las
clases acomodadas y, en consecuencia, tienen mayor derecho a hablar y
decidir en los asuntos familiares. En los últimos años, con la creciente
ruina de la economía rural, se ha minado la base de la dominación del
hombre sobre la mujer. Y recientemente, con el surgimiento del
movimiento campesino, las mujeres han comenzado en muchos lugares a
organizar asociaciones femeninas rurales; ha llegado para ellas la hora
de levantar la cabeza, y la autoridad marital es sacudida día a día. En
una palabra, con el crecimiento del poder de los campesinos, están
tambaleando la ideología y el sistema feudo-patriarcales en su conjunto.
Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán (marzo
de 1927), Obras Escogidas, t. I.
Uníos, tomad parte en la producción y las actividades políticas para
mejorar la situación económica y política de la mujer.
Epígrafe para la revista Mujeres de la Nueva China, N. 1, 20 de julio de
1949.
Proteger los intereses de la juventud, la mujer y la infancia--prestar
ayuda a los estudiantes refugiados; ayudar a los jóvenes y las mujeres a
organizarse para participar, en pie de igualdad con los demás, en todas
las actividades que contribuyan a la guerra de resistencia contra los
invasores japoneses y al progreso social; asegurar la libertad de
matrimonio y la igualdad entre el hombre y la mujer, y dar a los niños y
jóvenes una educación útil; (...)
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas,
t. III.
Nuestra tarea fundamental en la producción agrícola es reajustar en
forma organizada el empleo de la fuerza de trabajo y alentar a las
mujeres a participar en la producción.
Nuestra política económica (23 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
Con el fin de construir una gran sociedad socialista, es de suma
importancia movilizar a las grandes masas de mujeres para que se
incorporen a las actividades productivas. En la producción, hombres y
mujeres deben recibir igual salario por igual trabajo. Sólo en el
proceso de la transformación socialista de la sociedad en su conjunto se
podrá alcanzar una auténtica igualdad entre ambos sexos.
Nota de introducción al artículo Las mujeres se integran al frente de
trabajo (1955), El auge socialista en el campo chino.
Después dé consumada la cooperativización agrícola, muchas cooperativas
se encuentran con escasez de mano de obra. Se ha hecho necesario
movilizar a la gran masa de mujeres que no han trabajado en la tierra
para incorporarlas al frente laboral. (...) Las mujeres chinas
constituyen una importante reserva de fuerza de trabajo, reserva que
debe ser movilizada para la lucha por construir un gran país socialista.
Nota de introducción al artículo Se ha solucionado la escasez de mano de
obra movilizando a las mujeres para la producción (1955), El auge
socialista en el campo chino.
Toda mujer capaz de trabajar debe ocupar su puesto en el frente laboral
según el principio de a igual trabajo, igual salario, exigencia que debe
realizarse lo antes posible.
Nota de introducción al artículo El programa de la Federación de Mujeres
Democráticas del distrito de Singtai para el trabajo entre las mujeres
en el curso del movimiento de cooperativización agrícola (1955), El auge
socialista en el campo chino.
XXXII. CULTURA Y ARTE
En el mundo actual, toda cultura, toda literatura y arte pertenecen a
una clase determinada y están subordinados a una linea político
determinada. No existe en realidad, arte por el arte, ni arte que esté
por encima de las clases, ni arte que se desarrolle paralelo a la
político o sea independiente de ella. La literatura y el arte
proletarios son parte de la causa de la revolución proletaria en su
conjunto; son, como decía Lenin, engranajes y tornillos del mecanismo
general de la revolución.
Intervenciones en el Foro te Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de
1942), Obras Escogidas, t. III.
La cultura revolucionaria es una poderosa arma revolucionaria para las
grandes masas del pueblo. Antes de que se produzca la revolución,
prepara ideológicamente el terreno, y durante ella, constituye una parte
necesaria e importante del frente general de la revolución.
Sobre la nueva democracia (enero de 1940), Obras Escogidas, t. II.
Nuestra literatura y nuestro arte sirven a las grandes masas del pueblo,
y en primer lugar a los obreros, campesinos y soldados; se crean para
ellos y son utilizados por ellos.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de
1942), Obras Escogidas, t. III.
Nuestros trabajadores de la literatura y el arte tienen que cumplir esta
tarea; tienen que cambiar de posición, pasarse gradualmente al lado de
los obreros, campesinos y soldados, al lado del proletariado,
adentrándose en ellos, incorporándose a la lucha práctica y estudiando
el marxismo y la sociedad. Sólo así podremos crear una literatura y un
arte verdaderamente al servicio de los obreros, campesinos y soldados,
una literatura y un arte verdaderamente proletarios.
Ibíd.
Nuestro propósito es asegurar que la literatura y el arte encajen bien
en el mecanismo general de la revolución, se conviertan en un arma
poderosa para unir y educar al pueblo y para atacar y aniquilar al
enemigo, y ayuden al pueblo a luchar con una misma voluntad contra el
enemigo.
Ibíd.
La critica literaria y artística tiene dos criterios: el político y el
artístico. (...)
Hay un criterio político y hay un criterio artístico. Cuál es la
relación entre ellos? La político no equivale al arte, ni una concepción
general del mundo equivale a un método de creación y critica artísticas.
No sólo negamos que haya ningún criterio político abstracto y
absolutamente invariable, sino que también negamos que haya ningún
criterio artístico abstracto y absolutamente invariable; en toda
sociedad de clases, cada clase tiene sus propios criterios político y
artístico. Pero todas las clases, en todas las sociedades de clases,
siempre colocan el criterio político en el primer lugar y el artístico
en el segundo. (...) Lo que exigimos es la unidad de la política y el
arte, la unidad del contenido y la forma, la unidad del contenido
político revolucionario y el más alto grade posible de perfección de la
forma artística. Una obra de arte que carece de valor artístico, por
progresista que sea en lo político, no tiene fuerza. Por eso nos
oponemos tanto a las obras artísticas que contengan puntos de vista
políticos erróneos como a la tendencia a crear obras al estilo de cartel
y consigna, obras acertadas en su punto de vista político, pero carentes
de fuerza artística. En el problema de la literatura y el arte, tenemos
que sostener una lucha en dos frentes.
Ibíd.
Que se abran cien flores y compitan cien escuelas de pensamiento es la
orientación para promover el desarrollo del arte y el progreso de la
ciencia, para hacer florecer la cultura socialista de nuestro país.
Pueden desarrollarse libremente distintas formas y estilos en el arte, y
competir libremente diferentes escuelas en la ciencia. Consideramos que
es perjudicial al desarrollo del arte y de la ciencia recurrir a medidas
administrativas para imponer un particular estilo de arte o escuela de
pensamiento y prohibir otro. El problema de lo correcto y lo erróneo en
el arte y en la ciencia debe resolverse mediante discusiones libres en
Los círculos artísticos y científicos, a través de la práctica del arte
y de la ciencia, y no de manera simplista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
Un ejército sin cultura es un ejército ignorante, y un ejército
ignorante no puede derrotar al enemigo.
El frente único en el trabajo cultural (30 de octubre de 1944), Obras
Escogidas, t. III.
XXXIII. ESTUDIO
En la transformación de la China agraria y atrasada en una China
industrializada y avanzada, se nos plantean tareas arduas, y nuestra
experiencia es muy reducida. Por eso, es preciso que sepamos aprender.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista
de China (15 de septiembre de 1956).
Las condiciones cambian permanentemente, y para adaptar su pensamiento a
las nuevas condiciones, uno debe aprender. Incluso quienes tienen una
mayor comprensión del marxismo y se mantienen comparativamente firmes en
la posición proletaria, deben continuar aprendiendo, asimilar cosas
nuevas y estudiar problemas nuevos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China
sobre el Trabajo de Propaganda (12 de marzo de 1957).
Podemos aprender lo que ignorábamos. No sólo sabemos destruir el mundo
viejo, sino que también sabemos construir uno nuevo.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949),
Obras Escogidas. t. IV.
Hay dos maneras de aprender de otros. Una es la dogmática, que significa
copiarlo todo, sea o no aplicable a las condiciones de nuestro país.
Esta no es una buena actitud. La otra es hacer funcionar nuestras
cabezas y aprender lo que se adapte a nuestras condiciones, es decir,
asimilar cuanta experiencia nos sea útil. Esta es la actitud que debemos
adoptar.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del
pueblo (27 de febrero de 1957).
La teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin es aplicable universalmente.
No hay que considerarla como un dogma, sino como una guía para la
acción. Estudiar el marxismo-leninismo no es simplemente aprender su
terminología, sino estudiarlo como ciencia de la revolución. No sólo hay
que comprender las leyes generales establecidas por Marx, Engels, Lenin
y Stalin como resultado de su estudio extensiva de la vida real y de la
experiencia revolucionaria, sino también aprender la posición y el
método que adoptaban al examinar y resolver los problemas.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Si tenemos una teoría justa, pero nos contentamos con hacer de ella un
tema de conversación y la dejamos archivada en lugar de ponerla en
práctica, semejante teoría, por buena que sea, carecerá de
significación.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Hay que dominar la teoría marxista y saber aplicarla; dominarla con el
único objetivo de aplicarla. Si usted puede aclarar uno o dos problemas
prácticos desde el punto de vista marxista-leninista, merecerá elogios y
podrá decirse que ha logrado algunos éxitos. Mientras más problemas
aclare y más amplia y profundamente lo haga, mayores serán sus éxitos.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de
1942), Obras Escogidas, t. III.
Cómo unir la teoría marxista-leninista con la práctica de la revolución
china? Dicho en lenguaje corriente, esto se logra disparando la flecha
en el blanco. Cuando uno dispara una flecha, tiene que apuntarla a un
blanco. La flecha es al blanco como el marxismo-leninismo a la
revolución china. Algunos camaradas, sin embargo, disparan sus flechas
sin ningún blanco, o tiran al azar; esas personas pueden perjudicar
fácilmente a la revolución.
Ibíd.
Los que tienen experiencia en el trabajo práctico deben estudiar la
teoría y leer concienzudamente. Sólo así podrán sistematizar y
sintetizar sus experiencias para elevarlas al nivel de la teoría, y no
tomarán sus experiencias parciales por verdades universales, ni caerán
en el error del empirismo.
Leer es aprender; practicar también es aprender, y es una forma más
importante de aprender. Nuestro método principal es aprender a combatir
en el curso mismo de la guerra. Una persona que no ha tenido oportunidad
de ir a la escuela también puede aprender a combatir, aprender en el
curso mismo de la guerra. La guerra revolucionaria es una empresa del
pueblo; en ella ocurre con frecuencia que la gente, en vez de combatir
después de haber aprendido, comienza por combatir y después aprende.
Combatir es aprender.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre
de 1936), Obras Escogidas, t. I.
Entre un civil corriente y un militar hay cierta distancia, pero no una
Gran Muralla, y esta distancia puede ser eliminada con rapidez.
Participar en la revolución y en la guerra: he aquí cómo eliminarla. Al
decir que aprender y aplicar no es fácil, nos referimos a que no es
fácil aprender a fondo y aplicar con habilidad. Al decir que los civiles
pueden convertirse con rapidez en militares, nos referimos a que no es
difícil cruzar el umbral. Para resumir estas dos afirmaciones,
recordemos la vieja sentencia china: Nada en el mundo es difícil para el
que se propone hacerlo. Iniciarse en el arte de la guerra no es difícil
y perfeccionarse también es posible; sólo se necesitan celo y habilidad
para aprender.
Ibíd.
Debemos aprender de todas las personas entendidas (sean quienes fueren)
a trabajar en el terreno económico. Debemos estimarlas como maestros,
aprendiendo de ellas respetuosa y concienzudamente. No aparentemos saber
cuando no sabemos.
Sobre la dictadura democrática popular. (30 de junio de 1949), Obras
Escocidas, t. IV.
El conocimiento es problema de la ciencia y no admite la menor
deshonestidad ni la menor presunción; lo que exige es ciertamente lo
contrario: honestidad y modestia.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas, t. I.
La complacencia es enemiga del estudio. Si queremos realmente aprender
algo, debemos comenzar por deshacernos de la complacencia. Nuestra
actitud hacia nosotros mismos debe ser aprender sin sentirnos jamás
satisfechos, y hacia los demás, no cansarnos de enseñar.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre
de 193&), Obras Escogidas. t. II.
Algunos han leído unos cuantos libros marxistas y se creen muy doctos,
pero, como lo que han leído no les ha penetrado ni prendido en la mente,
no saben utilizarlo y sus sentimientos de clase siguen como antes. Otros
son muy engreídos y, habiendo aprendido algunas frases librescas, se
hacen pasar par notabilidades y se hinchan de orgullo, pero, cada vez
que se levanta una tormenta, toman una posición muy diferente de la de
los obreros y la mayoría de los campesinos. Vacilan mientras éstos
permanecen firmes, se muestran equívocos mientras éstos son francos y
directos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China
sobre el Trabajo de Propaganda. (12 de marzo de 1957).
Para adquirir una verdadera comprensión del marxismo, hay que aprenderlo
no sólo de los libros, sino principalmente a través de la lucha de
clases, del trabajo práctico y del contacto íntimo con las masas obreras
y campesinas. Si, además de leer libros marxistas, nuestros
intelectuales logran cierta comprensión del marxismo a través del
contacto con las masas obreras y campesinas y de su propio trabajo
práctico, hablaremos todos el mismo lenguaje: no sólo tendremos el
lenguaje común del patriotismo y del sistema socialista, sino que
podremos también tener el lenguaje común de la concepción comunista del
mundo. En este caso, todos trabajaremos mucho mejor.
Ibíd.