Foro Social de Jaén

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¡No a la Guerra!

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Ahora, como hace 5 años, ¡No a la Guerra! (abrir)

LA PAZ ES LA ÚNICA SEGURIDAD
LA PAZ EN PRIMER LUGAR

         

IDEAS PARA TRABAJAR POR LA PAZ

¿QUÉ PUEDO HACER YO PARA PARAR LAS GUERRAS?

                                                                                                                         En memoria de Ali Farka Toure

“Nuestra estrategia debe ser no sólo enfrentar al Imperio, sino también sitiarlo. Privarlo de oxígeno. Avergonzarlo. Burlarnos de él. Con nuestro arte, nuestra música, nuestra literatura, nuestra necedad, nuestra alegría, nuestra brillantez, nuestra pura persistencia –y nuestra habilidad para contar nuestras propias historias–. Historias que son distintas de las que quieren que creamos tras un lavado de cerebro.

La revolución empresarial colapsará si nos rehusamos a comprar lo que venden –sus ideas, su versión de la historia, sus guerras, sus armas, su noción de la inevitabilidad.

Recuerden esto: Nosotros somos muchos y ellos son pocos. Ellos nos necesitan más de lo que nosotros los necesitamos a ellos”.


* Intervención de la escritora india Arundhati Roy durante el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil, el pasado 27 de enero de 2003.

La Jornada 2 marzo.


Debe de haber algo personal entre las guerras y tú, entre las guerras y nosotr@s. Debemos de adoptar modos de pensar y actuar de carácter pacífico, allí donde vivimos y desenvolvemos. Esa es la forma de extender una cultura de la paz. También debemos intervenir al nivel de la opinión pública para difundir la conciencia de que cualquier guerra trae solo sufrimientos...Ahora, no basta con que nuestro país haya logrado derrotar a los militaristas y haya sacado las tropas de Irak. La guerra sigue. Debemos hacer sentir nuestra propia voz. DEMOS VOZ A LA PAZ.

1.- No creerte impotente. Los defensores de las guerras (permanentes, preventivas, humanitarias o de civilizaciones) trabajan pensando que los que nos oponemos a su locura no vamos a ser capaces de organizarnos para enfrentarles y derrotarles. Es verdad que solos no podemos; pero la historia demuestra que, cuando somos conscientes de las amenazas que se ciernen sobre nosotros, solemos ser capaces de organizarnos y darles respuesta. Ya se los demostramos hace tres años y también a aquellos que mentían para perpetuarse en el poder. No perdemos nada en ello. Demuéstrales que se equivocan.

2.- Buscar información. Ellos saben que sólo pueden llevarnos a la guerra en la medida en que no nos opongamos a ella. Por eso intentan justificarla a través de los medios de información, especialmente de la televisión. Esa es la razón de que la verdad sea la primera víctima de la guerra. Hay redes y sitios en los que puedes encontrar información más rigurosa. Pásala y difunde. Por ejemplo, utiliza los enlaces que te ofrecemos desde esta web.

3.- Compartir la información. Para ellos, la información es poder; por eso se la guardan. Para nosotros, la información también es poder, pero sólo la transformamos en poder cuando la compartimos con otros: familiares, vecinos, comité de empresa, compañeros de trabajo, colegas del grupo, etc. Seguro que a ti se te ocurren más. Dejar la información en nuestra cabeza puede ser perfectamente inútil. Seguro que conoces algún centro donde difundir información, y seguro que hay alguna fotocopiadora cerca de ti para ayudarte a multiplicarla. No te importe gastarte unos euros; si paramos la guerra habrán sido los mejor invertidos de tu vida.

 4.- Propiciar charlas, debates, tertulias. Seguro que perteneces o vives cerca de alguna asociación de vecinos o de algún centro cultural. Y seguro que están interesados en hablar sobre la guerra. Organiza y contacta con las organizaciones pacifistas de Jaén. Ponte en contacto con el Foro Social de Jaén.

5.- Intervenir en parar la guerra desde tu barrio, instituto o cyber. Con tus amigos y conocidos del barrio, puedes buscar información sobre las empresas multinacionales (Enron, Bechtel, WorldCom, Arthur Andersen, Exxon) y mandarle recaditos sobre las actividades inhumanas de las que son responsables. También hacerles llegar tu opinión a todas aquellas empresas, bancos y centros de nuestro país que colaboran con las guerras o blanquean dinero de la carrera de armamentos.

6.- Los trabajadores contra la guerra, por principio e interés. Haz llegar información al comité de empresa de tu centro de trabajo. Pídele que organicen asambleas contra la guerra, que hagan declaraciones públicas contra la guerra y difúndelas.

7.- Si has llegado leyendo hasta aquí, ya se te habrán ocurrido mil maldades para derrotarles.

                                                                                                                                                                                                                                     Foro Social de Jaén


 

«LAS RAZONES DE NUESTRO NO A LA OTAN»

Foro Social de Jaén (enero 07)

Ante la cumbre de los ministros de Defensa de los países que constituyen la OTAN, que se celebrará en Sevilla los próximos días 7 y 8 de Febrero de 2007, el Foro Social de Jaén, que forma parte del movimiento pacifista de Andalucía (que prepara una Contracumbre favorable a la paz, la expulsión de las guerras de la Historia y por la resolución pacífica y no violenta de los conflictos) quiere hacer llegar su voz a todas las personas y colectivos comprometidos en construir, aquí y ahora, un mundo sin guerras, ni justas ni preventivas, un mundo que apuesta por el desarme general y completo y conquiste el derecho a la vida, a la salud, al trabajo digno y la educación, a disfrutar de los bienes necesarios, rechazando la violencia y el terror.
Somos ciudadanos de este Mundo, que vivimos en este pequeño rincón que llamamos ciudad de Jaén.
Somos personas que hemos decidido romper con la hipocresía de la guerra a la que se le llama paz, un Mundo regido por los intereses egoístas y atrincherados en un sistema económico que empobrece a los dos tercios del Planeta, en un escenario mundial cada vez más regulado por violencias imparables.
Somos personas que sienten que el único camino posible es participar y arriesgarse personalmente, asumiendo nuestras responsabilidades como ciudadanos y ciudadanas, oponiendo a la violencia de este sistema económico-militar las armas de la democracia desde abajo, la participación, la lucha no violenta.
A la violencia de los ejércitos y las políticas neoliberales oponemos nuestros corazones, nuestras mentes, nuestras manos desnudas y la utopía de nuestros sueños que nos hacen hermanos de los Últimos de cada lugar del Planeta.
Somos pequeños y somos muchos. Un gran movimiento que en 2003 salió a las calles del Mundo entero para protestar contra la guerra en Irak. Somos las ramas de un gran árbol que echa sus raíces en las luchas de épocas anteriores por la dignidad y los derechos, de quienes nos precedieron en el camino del antimilitarismo y la fraternidad internacional, que hoy es un nuevo internacionalismo.
Nosotr@s. En primera persona. Sin delegar en nadie, para construir con nuestro compromiso diario y radical un mundo distinto, justo y posible.
Decimos no a todas las guerras.
Decimos no a la cultura que las prepara, las genera y las usa para garantizar el dominio de unos pocos sobre pueblos enteros.
Nosotr@s estamos por otra globalización. Nos oponemos a que cualquier país o grupo de poderes siga extendiendo en el mundo una red de bases militares que se amplía cada vez más y acumula un arsenal militar como nunca había ocurrido antes.
Estamos por la igualdad. Queremos que todo ciudadano y ciudadana de este planeta tenga garantizado el derecho a vivir una existencia digna, respetando su cultura y su individualidad.
Estamos por la libertad. Nos oponemos a regímenes brutales en Irak o en cualquier lugar, pero nos oponemos también a la nueva doctrina de la guerra preventiva del complejo industrial-militar de EE.UU y el gobierno de Bush, que genera conflictos violentos y que constituye la razón por la que la ciudadanía mundial lo considera la peor amenaza a la paz en el mundo. Los más de seiscientos mil muertos tras la ocupación militar de Irak hablan claro no sólo del fracaso norteamericano y sus aliados, sino de una verdadera catástrofe mundial. Estamos por una política exterior democrática que apoye a la oposición popular al imperialismo, a las dictaduras y a los fundamentalismos políticos y o religiosos en todas sus formas.
La OTAN, que surgió en 1949 como acuerdo regional contra la URSS, ha servido en realidad como instrumento para mantener a EE.UU en una posición de poder dominante en el área de la Europa occidental de posguerra. Ahora se ha convertido en el arma esencial al nuevo orden mundial que los EE.UU quieren imponer e impedir la construcción de una Europa democrática, pacífica y con derechos sociales, desde los Urales al Atlántico. La OTAN está siendo reestructurada para configurarla como una legión extranjera de intervención rápida que lleva a cabo en Afganistán su primera experiencia y que está exigiendo, no sólo una reordenación de las más de 900 bases militares de EE.UU en el mundo sino un reforzamiento de los ejércitos (el gobierno español actual ha triplicado el número de militares españoles en Afganistán) y el gasto militar de los países que la componen, como se ha visto en su reciente reunión de Riga.
Por ello exigimos del gobierno de nuestro país el cambio de paso en la política exterior y de defensa, consecuente con la cultura de la paz y la cooperación que defiende la gran mayoría del pueblo español.
Estamos por la solidaridad. Estamos a favor de la solidaridad con todos los pueblos excluidos.
Estamos por el reconocimiento y la afirmación de la diversidad. Somos contrarios a todo tipo de racismo y de exclusión.
Estamos por la paz, entendida como capacidad para el cambio social, creativo y constructivo, controlando y resolviendo los conflictos sin recurrir al uso de la violencia.
Estamos por la sostenibilidad. En contra de todas las armas que destruyen y devastan el planeta. En contra de la destrucción y privatización del aire, el agua, la tierra, los recursos naturales y la biodiversidad, de la que depende la vida.
Estamos por la justicia. Estamos en contra de las instituciones económicas, políticas y culturales que promueven las enormes desigualdades económicas y sociales; contra el dominio de las multinacionales, los que obtienen los beneficios en fábricas con el sudor y el trabajo esclavizado, las jerarquías sexuales y de género.
Somos partidarios de políticas que orienten el dinero actualmente empleado en los gastos de armamento y de guerra hacia la salud, la educación y la construcción de viviendas y la generación de empleo e inclusión social.
Estamos por un mundo en el que las instituciones políticas, económicas y sociales aumenten la solidaridad, promuevan la igualdad, incrementen la participación, reconozcan la diversidad y favorezcan una democracia completa.
Estamos por la paz y la justicia. Como parte de la sociedad civil y como ciudadanos y ciudadanas, empleamos todos los medios políticos, culturales y sociales en nuestra lucha por la paz y la justicia, cambiando nuestros estilos de vida, convirtiéndonos en un instrumento concreto de justicia y solidaridad con los pueblos del sur del mundo y el sur que existe en nuestros países y lugares donde vivimos, los rostros de las muertes laborales, la precariedad y la exclusión social.
POR TODO ELLO, NO RECONOCEMOS A LA OTAN EL DERECHO A DEFENDERNOS, NO QUEREMOS SU DEFENSA. SU «SEGURIDAD» NOS HACE INSEGUROS Y NOS ATERRORIZA.
 

Y si queréis leer más, os ofrecemos dos artículos:

* El movimiento contra la guerra ha de cambiar, de Walden Bello

* Cómo enfrentar al Imperio, de Arundhati Roy
 

 
Semáforo mensual de conflictos

Semáforo 265
del 30.03.12 - 26.04.12
Para leer el texto íntegro haz click aquí


Deterioro

BAHREIN: Las protestas contra el Gobierno y la convulsión social se intensifican en vísperas de la celebración de la Fórmula 1.
CONGO, RD (ESTE): El presidente Kabila anuncia el próximo arresto del general Bosco Ntaganda, acusado por la CPI, incrementando el riesgo de escalada de la violencia.
GUINEA-BISSAU: Un golpe de Estado militar acaba con el Gobierno interino e impide la elección de un nuevo presidente para el país.
MALÍ (NORTE): El grupo armado MNLA declara la independencia del norte de Malí tras haber logrado conquistar las principales ciudades de la región.
PERÚ: Sendero Luminoso secuestra a 36 trabajadores y el Gobierno responde con planes para una de las mayores ofensivas militares de las últimas dos décadas.
RUSIA (INGUSHETIA): Se incrementa la violencia insurgente en la región, así como las violaciones de derechos humanos, tras más de un año de reducción.
TAILANDIA (SUR): Los atentados más graves de la insurgencia de los últimos años causan 13 muertos y 350 heridos.
YEMEN (AQPA): Un severo incremento de los combates entre militantes de AQPA y el Ejército yemení junto con milicias locales deja más de 450 muertos en el sur del país.

Alerta

AZERBAIYÁN: Se producen varias protestas opositoras en demanda de reformas y de la dimisión del presidente.
CHIPRE: El secretario general de la ONU cancela los planes para una conferencia internacional de paz ante la falta de avances en el proceso negociador.
HAITÍ: Un grupo de ex soldados asalta el Parlamento en demanda de la restitución de las Fuerzas Armadas.
IRÁN – EAU, ARABIA SAUDITA: La visita del presidente iraní a la disputada isla de Abu Musa eleva la tensión entre Teherán y los países del Golfo.
MALÍ: La junta militar decide retornar el poder a las instituciones civiles después de forzar la dimisión del presidente Amadou Toumani Touré que ha huido a Senegal.
SERBIA – KOSOVO: Se incrementa la tensión política y comunitaria tras diversos incidentes de seguridad.
SIRIA: La crisis y la violencia continúan en Siria a pesar del plan de paz impulsado por la ONU y la Liga Árabe.
SUDÁN – SUDÁN DEL SUR: Los países se sitúan al borde de la guerra abierta después de que tropas sursudanesas ocuparan el principal pozo de petróleo sudanés.

Avance

LIBERIA: El ex presidente Charles Taylor es declarado culpable de crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos durante la guerra civil de Sierra Leona.
FILIPINAS (MINDANAO-MILF): Gobierno y MILF firman un documento que servirá de marco para un futuro acuerdo de paz, que el Gobierno espera que se alcance lo antes posible.
INDIA-PAKISTÁN: El presidente pakistaní visita la India y se reúne con el primer ministro indio, en la primera visita de un jefe de Estado pakistaní al país vecino en siete años.
MOLDOVA (TRANSDNIESTRIA): El Gobierno y la región independentista alcanzan un acuerdo sobre los principios y procedimientos de las futuras negociaciones.
MYANMAR: La líder de la oposición Aung San Suu Kyi gana las elecciones parciales y la UE levanta las sanciones sobre el país.
NEPAL: Las Fuerzas Armadas asumen el control de los centros de acantonamiento de los combatientes maoístas.

Más información:
Puedes encontrar más información por países y temas en el buscador de la web de la Escuela de Cultura de Paz. http://escolapau.uab.cat/castellano/index.php
La Escuela de Cultura de Paz es un reconocido centro de investigación sobre cultura de paz, derechos humanos y análisis de conflictos, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

 

Documentos útiles

 

El movimiento pacifista en la Transición española

Pedro Oliver Olmo
Insumissia (27-8-10)

Introducción: la peculiar radicalidad del movimiento pacifista desde la Transición

Desde 1975, con las nuevas oportunidades que generaban las expectativas y las realidades del cambio político, se fue creando una red de colectivos cuyo repertorio de acciones y mensajes políticos eran los propios de un movimiento pacifista. No obstante, en un país que dejaba atrás una larga dictadura resultante de un golpe militar y una guerra civil, necesariamente, el pacifismo iba a desarrollar algunas características muy peculiares.

En el catálogo de peculiaridades del pacifismo militante que emerge en la Transición, en principio básicamente integrado por grupos de No Violencia, antimilitaristas y objetores de conciencia, destacan dos que se complementan para retratarlo de cuerpo entero e ilustrar el perfil que iba a adquirir desde muy temprano. La primera de las singularidades nos sitúa ante un movimiento pacifista ideológicamente radicalizado, en dos vertientes trascendentes para la época y para el futuro: por un lado, el uso de la desobediencia civil frente al servicio militar obligatorio, cuyo significado, de por sí radical y provocador, se amplificaba aún más de manera circunstancial porque se ejercía frente al ejército heredado de la dictadura; y por otra parte, el hecho de que ganara un peso tan importante la impronta antimilitarista del pacifismo, un rasgo que en otros países nunca adquirió esa relevancia. La segunda peculiaridad importante nos muestra a un movimiento pacifista que tuvo que crecer en solitario pero dentro del imaginario de la izquierda política, algo que no debe interpretarse como sinónimo de aislamiento (buena parte del movimiento pacifista nunca dejó de estar entramado con otros movimientos sociales). El desencuentro estaba servido. La izquierda moderada no se sentía concernida por aquel radicalismo pacifista [1] . Y la izquierda revolucionaria no lo entendía [2] .

El inicio del pacifismo como nuevo movimiento social y sus problemas de enfoque

La experiencia del movimiento pacifista en la Transición ya había sido abordada en los años ochenta por investigadores ligados a ese movimiento [3] . Pero en gran medida sigue siendo un tema pendiente de la historiografía [4] . La sociología se ha empleado más a fondo. Son muy útiles los análisis que han realizado de Jaime Pastor y Enrique Laraña, aunque sus interpretaciones sean discutibles [5] . Igualmente hay estudios sociológicos que, al observar el movimiento de objeción e insumisión, arrojan luz sobre la formación de la primera red de grupos pacifistas [6] . Y por último, en la escasa historiografía que aplica las teorías de los nuevos movimientos sociales, destacan los modelos interpretativos propuestos por los profesores Pérez Ledesma y Álvarez Junco. Es útil el enfoque de Pérez Ledesma sobre la relación entre partidos políticos y movimientos sociales en la Transición, porque incide en un aspecto clave del movimiento pacifista: la independencia de objetores y antimilitaristas respecto de los partidos políticos [7] .

A pesar de estos tratamientos, y quizás en parte por culpa de su escasez, se produce y reproduce una narrativa convencional sobre el movimiento pacifista español que arrastra algunos problemas de enfoque. O no se tiene en consideración su existencia histórica y se elude o menosprecia (lo que casi siempre ocurre con el período de transición de la dictadura a la democracia), o sólo se recogen los episodios que tuvieron cierto impacto político y mediático. Indudablemente, hubo bastante más. Cuando aplicamos las herramientas de la sociología de los nuevos movimientos sociales colegimos que el movimiento pacifista ha sido y sigue siendo mucho más que grandes o pequeñas reacciones, algo más que oportunidades para las grandes movilizaciones [8] . El movimiento pacifista es una experiencia histórica de décadas, con estructuras de movilización construidas, con grupos esporádicos y con recursos y compromisos perdurables, desde el ejemplo vivo de las largas militancias a los grupos de referencia para el resto del movimiento, o las fundaciones (una forma de institucionalizar lo informal), los centros de investigación, las revistas o las páginas WEB. Incluso las movilizaciones ritualizadas [9] . Así han dado sentido a la movilización sus propios activistas. Con marcos de referencia compartidos, lugares de la memoria, figuras históricas, emblemas, músicas… Quizás no sea fácil calibrar el impacto sociocultural de un nuevo movimiento social, pero es imposible no percibirlo. El movimiento pacifista ha creado cultura política. En ella conviven tendencias (como la noviolencia y el antimilitarismo) que interactúan con otras subculturas alternativas -el ecologismo, el feminismo o la contrainformación-, e influyen en los programas de los partidos y en las agendas institucionales (no sólo como grupos de presión hacia instancias de decisión política, sino como dinamizadores de valores y estilos de vida).

Por todo ello sería un error explicar el devenir del movimiento pacifista dejándose encandilar por su eclosión en el período 1983-1986, cuando tomó cuerpo la Coordinadora Estatal de Organizaciones Pacifistas (CEOP). Así no contemplaríamos como iniciadores a grupos que empezaron a luchar por la paz y contra la OTAN mucho antes que muchos colectivos de la campaña OTAN No, Bases Fuera (la cual tampoco descuidó el plus de legitimidad que añadía a la protesta anti-OTAN ese pacifismo –digamos, con todos los respetos- “más genuino” de los grupos de No Violencia y antimilitaristas organizados en los ‘70) [10] . Y tampoco entenderíamos el papel del movimiento pacifista en el cambio sociocultural (en la transición social), en la dinamización de valores de paz y en la construcción de una cultura política pacifista.

Pacifismo militante y pacifismo sociológico: el movimiento pacifista en el cambio social

En los primeros años ochenta la sociología académica se atrevió a medir con rigor los trazos gruesos de lo que categorizó como “pacifismo social”, y ya no pudo dejar de hacerlo durante mucho tiempo. Al escrutar las encuestas realizadas desde los años de la Transición, el perfil del pacifismo socialmente aceptado también tenía unos rasgos ciertamente peculiares [11] .

Por aquel entonces, cuando aún estaba muy fresco el recuerdo del 23-F y todavía brotaban noticias oficiales y oficiosas acerca de supuestas tramas golpistas, al tiempo que arreciaba el movimiento pacifista y anti-OTAN, crecía una honda preocupación entre los mandos militares y los responsables gubernativos del Ministerio de Defensa. En las encuestas de esos años la opinión pública no sólo mostraba un claro “rechazo de la guerra” y una vívida oposición a la OTAN y a las bases americanas. Lo que se hacía evidente era un fondo de desafección mucho más profundo que había ido creciendo desde los años de la Transición y ahora obligaba, tanto a desterrar definitivamente las viejas retóricas militaristas, como a pulir el tono de los nuevos discursos civilistas acerca del papel democrático de las Fuerzas Armadas y su nacionalismo constitucional. Era un problema que debía ser reconocido con un crudo enunciado: “la defensa nacional no preocupa” a los españoles. No obstante, en el estudio del profesor Díez Nicolás se lee otra forma más benévola de describir y atemperar la preocupación principal: el pacifismo español “no es militante“, “el pacifismo de los españoles no es antimilitar” [12] .

Algunos análisis de aquel pacifismo sociológico, más aún los que fueron tenidos en cuenta por los nuevos altos mandos militares, adolecían, cuando menos, de falta de perspectiva histórica, y en todo caso, no iban bien dotados de crítica historiográfica. Desconsideraban la trascendencia de dos factores que hubieran completado el diagnóstico del problema y quizás también su tratamiento: por un lado se soslayaba el descrédito de un ejército que seguía recordando a la Guerra Civil y al golpismo reciente, cuando todavía en los cuarteles permanecían las señales de su pasado franquista; y por otro, se despreciaba la capacidad de influencia del pacifismo militante en la nueva estructura de oportunidades que ofrecía el sistema democrático, entre otras cosas, porque aquel pacifismo social (al fin detectado y explicado) indicaba un fuerte desapego juvenil hacia el sistema de reclutamiento, el que poco más tarde iba a sufrir una crisis sin parangón, azuzada por activistas que, evidentemente, sí profesaban un pacifismo “antimilitar”, más bien antimilitarista. Hay estudios sociológicos que valoran el papel proactivo de los nuevos movimientos sociales en la gestación y desarrollo de ese conflicto social y en la construcción de identidades pacifistas [13] .

Comprender el origen histórico de aquel pacifismo sociológico no hubiera exigido echar la vista demasiado atrás. Al recordar o al analizar los años centrales de la transición del franquismo a la democracia es prácticamente imposible negar la importancia de los asuntos relacionados con la paz y la seguridad y, más aún, con la función política que las Fuerzas Armadas ejercían de facto. Antes y aún después de 1977 la “cuestión militar” pesaba demasiado. La presencia imaginaria del ejército de Franco en el proceso de cambio político nunca pudo obviarse. Ni ante el auge gigantesco de la protesta laboral, ni en el vertiginoso proceso político de reforma institucional impulsado por Suárez, ni mucho menos cuando se afrontó la legalización del PCE (junto a la no legalización de otros partidos republicanos y de izquierda), ni tampoco después, ya traspasado el umbral legitimador de las primeras elecciones democráticas, cuando bajo el influjo del “partido militar” se fueron sobrellevando algunos de los debates, acuerdos y pactos (a veces abiertos, a veces soterrados) que dieron a luz la Constitución de 1978 [14] .

En todo aquello que afectaba a la escala de valores que los militares franquistas y sus mentores consideraban propios del ámbito de competencia del ejército se les hubo de tener directa o indirectamente en cuenta. Lo que conmovía al sentimiento militar, lo que trastocaba la cultura militar del momento, rápidamente se convertía en material político altamente sensible: la conciencia enquistada de un creciente autonomismo militar que idealizaba al ejército como fiel vigilante de la integridad de la patria y de la unidad nacional; y la representación de los enemigos internos de España y del propio ejército, aunque algunos fueran muy minoritarios (desde comunistas a separatistas, pasando por la UMD, los objetores, los pacifistas o los antimilitaristas, sin olvidar a las organizaciones de soldados que protestaban en los cuarteles).

En definitiva, bajo el sobrepeso de la cuestión militar brotaron posiciones políticas y actitudes socioculturales de todo tipo, entre las que destacó la emergencia de un peculiar pacifismo social -digamos- a la española. Al mismo tiempo, a pesar de (y frente a) la presión de la cuestión militar, también se fue tejiendo un nuevo movimiento social pacifista que, en gran medida por esa misma razón, desarrolló las dos importantes peculiaridades ya señaladas: el sentido que atribuyeron a la radicalidad de la desobediencia civil y el peso ideológico del antimilitarismo. Evidentemente, aquel pacifismo sociológico, convertido en un rasgo inteligible de la cultura política del momento, soplaba a favor de la movilización pacifista.

La primera red de grupos pacifistas

La formación de una primera red de grupos pacifistas hundía sus raíces en algunas experiencias colectivas que tuvieron lugar durante los últimos años del franquismo, al menos desde 1971, con la campaña de apoyo a Pepe Beunza, el primer objetor de conciencia que no era Testigo de Jehová y defendía su actitud desobediente por motivos éticos y políticos [15] . Además de algunos actos de solidaridad llevados a cabo en capitales europeas, los primeros objetores recibieron muestras públicas de apoyo en Valencia, Barcelona y Santander, lo que nos permite trazar un primer mapa de la incipiente movilización pacifista, sin olvidar Alcoy, donde vivía Jordi Agulló, un militante de la JOC que también se declaró objetor en 1971. Pero será ya en el período 1974-75, y sobre todo en 1976, cuando los primeros grupos de No Violencia y de apoyo a los servicios civiles alternativos al servicio militar obligatorio tomaron un impulso palpable y significativo. Así se estructuró con cierta entidad la movilización pacifista, la que de una u otra forma nunca dejaría de estar activa, aunque su red de grupos se fuera renovando, a veces creciendo, o estancándose, e incluso desapareciendo y reapareciendo en localidades concretas [16] .

La primera red del movimiento por la paz en España empezó a tejerse desde la década de los sesenta con grupos y asociaciones de católicos pacifistas -estamos hablando de Pax Christi y Justicia y Paz- y con los promotores de la educación para la paz (los que organizaban el Día Escolar por la No Violencia y la Paz cada 31 de enero, fecha que conmemora el asesinato de Gandhi). Junto con ellos llegaba la irradiación desde Francia de las llamadas Comunidades del Arca fundadas por Lanza del Vasto, un discípulo cristiano de Gandhi, cuyo compromiso vivencial con la paz y la no violencia inspiró a los primeros pacifistas franceses (objetores y refractarios a la guerra de Argelia), y poco después, también a los que promovieron la objeción de conciencia en España. En el camino, y ya en los inicios de la década de los setenta, fueron creándose grupos específicos de No Violencia, muchos de ellos también con una fuerte inspiración católica, destacando entre su militancia curas obreros y miembros de comunidades cristianas populares (como Pope Godoy en Granada, entre otros).

Todo aquello se fue entramando. Creció casi desde la nada, con impulsos a veces demasiado voluntaristas e individuales. Hasta que empezó a hacerse algo más visible a partir de 1974, cuando Gonzalo Arias y Pepe Beunza, con la cobertura de una organización eclesial como Justicia y Paz, recorrieron España dando charlas para impulsar el llamado Voluntariado para el Desarrollo, en realidad, la primera gran campaña colectiva a favor de la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio, que llegaron a suscribir públicamente más de 1.200 personas (400 de ellas, mujeres), y que de facto sirvió como pantalla y también caldo de cultivo de la preparación de la desobediencia civil colectiva a través de un “servicio social” alternativo, al mismo tiempo que se presionaba al gobierno, al que presentaron la propuesta y las firmas en mayo de 1975. El ejecutivo de Arias Navarro contestó pidiendo a los objetores que esperaran. Pero la desobediencia ya estaba en marcha. Pepe Beunza, al recordar aquel ambiente de activismo, nos dibuja la red de la movilización a la altura de 1975:

“Estábamos bien organizados y coordinados en 1975. Viajábamos mucho y nos reuníamos con frecuencia. Había grupos en Barcelona, Tarragona Vic, Valencia, Bilbao, Pamplona, Madrid, Málaga, etc. También nos reuníamos con grupos franceses. Nos jugábamos mucho y por eso dedicábamos mucha energía a preparar grupos de apoyo” [17] .

Fruto de aquellas iniciativas coordinadas sería el servicio civil alternativo del barrio de Can Serra en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) entre 1975 y 1976, la primera experiencia de objeción de conciencia colectiva. Sin perder el sentido de la mesura podemos afirmar que Can Serra fue un verdadero hito en la pequeña historia española del movimiento por la paz. En los mensajes de los objetores de Can Serra se relacionaban los valores de la no violencia y el antimilitarismo con la reclamación de libertades democráticas y con el rechazo del capitalismo por sus efectos injustos, empobrecedores y alienantes [18] .

El pacifismo en España se impulsó desde el principio en gran medida a golpes de heterodoxia y desobediencia, gracias al compromiso de los primeros objetores de conciencia y de los grupos de apoyo que se creaban cuando aquéllos eran encarcelados, así como al respaldo de las plataformas que se organizaban en asociaciones de vecinos con el fin de apuntalar el reto que lanzaban al Estado quienes, no sólo no acudían a los cuarteles para hacer la mili sino que hacían pública su desobediencia y su presencia en los barrios donde realizaban servicios civiles alternativos. El radicalismo de la desobediencia civil exigía fuertes dosis de sacrificio personal pero asimismo obligaba a evitar el aislamiento, a buscar la comprensión social. A pesar de las distancias con el PSOE y con el PCE, o con la izquierda revolucionaria (que rechazaba la objeción y promovía la lucha de los soldados dentro de los cuarteles), los primeros objetores mantuvieron contactos con todas las fuerzas que empujan a favor del cambio político y democrático:

“Creo que fue ya en el 75 cuando comenzó a conocerse que había un cierto movimiento aperturista también en el ejército… muy pronto nos pusimos en contacto con los líderes de la UMD, con quienes llegamos a tener una relación muy franca y respetuosa” [19] .

Poco a poco, pero desde muy pronto, a aquella primera red de grupos y de gente que se identificaba con ellos, cuyo signo cristiano cercano a la Teología de la Liberación era bastante palpable, se fue uniendo una serie de colectivos antimilitaristas de orientación libertaria y de izquierda, junto a algún que otro grupo de feministas pacifistas y ecopacifistas o activistas antinucleares, todo lo cual se engarzaba con campañas colectivas y publicaciones que relacionaban el pacifismo y el antimilitarismo con otras luchas sociales.

No faltaba tampoco el capital político acumulado por ciertas personas, como los ya citados Pepe Beunza, Gonzalo Arias y Pope Godoy, o el sacerdote catalán Lluís Mª Xirinacs (candidato al Nobel de la Paz, precisamente, entre los años 1975 y 1977), todos ellos convertidos en referentes morales del pacifismo por su labor pionera de agitación y por su fuerte compromiso con la no violencia política durante el tardofranquismo. La red pacifista fue creciendo e incluso creó estructuras específicas con un potencial movilizador más alto, sobre todo cuando –con el antecedente de la creación en 1974 del llamado G.O.C.E. (Grupo de Objetores de Conciencia del Estado Español)-, en enero de 1977 se fundó el MOC, cuyo decidido activismo a través de la desobediencia civil, al interactuar con la presión que en sentido contrario ejercían unos mandos militares que seguían viendo a los objetores como un peligro para la defensa nacional, debe valorarse como una contribución decisiva en el proceso de “transición militar”, pues, aunque la objeción de conciencia no acabara siendo considerada un derecho constitucional (sino un motivo de exención del servicio militar), logró impedir la regulación legal de la misma y de esa manera ayudó a crear un campo de fuerzas favorable para el MOC [20] .

A la reunión de fundación del MOC acudieron miembros de grupos que mostraban una gran variedad de valores alternativos: cristianos pacifistas y no violentos, antimilitaristas y libertarios, o nacionalistas partidarios de la autodeterminación de los pueblos e internacionalistas promotores de la solidaridad Norte-Sur y la mediación para la solución pacífica de los conflictos. Procedían de las tres capitales vascas, de dos capitales andaluzas (Córdoba y Málaga), del País Valenciano (Valencia, Alicante y Alcoi) y de Cataluña (Can Serra en L`Hospitalet de Llobregat, Vic y Tarragona), además de Mallorca, Madrid, Zaragoza, Valladolid y Oviedo. Pero el movimiento de objeción ya hervía en otros tantos sitios, desde Barcelona a Sevilla, pasando por Pamplona y por otras zonas en las que muy pronto también estaría activado (Cáceres, Salamanca, Murcia, Galicia, Canarias, etcétera).

Desde luego que no ha de perderse de vista la estructura propia del MOC en el mapa territorial del pacifismo que emerge durante la Transición (del que se hablará en el siguiente apartado), pero para entender su inevitable presencia tampoco es necesario detallar su historia específica, entre otras cosas porque cuenta ya con una importante bibliografía que indaga en sus orígenes y en su primera movilización, y con estudios que abarcan un ciclo de tres décadas de protesta y desobediencia [21] . Aunque la cuestión de la objeción de conciencia fuera con mucho la más destacada en la agenda del movimiento pacifista durante la Transición, hubo otras que también generaron opinión y movilización. Los grupos del incipiente movimiento por la paz, y los mismos objetores, no dejaban de lado otras vertientes del trabajo pacifista, desde un rosario de iniciativas encaminadas a la educación por la paz (por ejemplo, las campañas contra el juguete bélico) hasta acciones callejeras (como los encartelamientos que denunciaban la violencia de los grupos armados de la izquierda) y los encierros y ayunos públicos (a veces en silencio) contra las causas del hambre, pasando por los saltos de la verja de Gibraltar (que impulsó Gonzalo Arias desde La Línea), y otras muchas tareas de concienciación contra la carrera de armamentos, la política de bloques militares y las causas de los conflictos bélicos, incluida la investigación sistemática de los mismos, como la que desde 1974 empezó a realizar el Centre d’Analisi de Conflictes (CAC) bajo el impulso de Vicenç Fisas, uniéndose a la labor que en 1968 había empezado a realizar el Institut Víctor Seix de Polemología.

A la altura de 1977-78 aquél era ya un movimiento pacifista cada vez más variopinto, pero identificable como tal. Su irradiación era estatal, y también su pretensión de influencia política, aunque la movilización hubo de estructurarse siempre desde abajo, en ciudades, barrios y pueblos. Nunca tuvieron una amplia repercusión mediática, pero tampoco en eso fueron irrelevantes. No obstante, usaron su propios medios o se sirvieron de medios amigos (desde Cuadernos para el Diálogo a las radios libres y las revistas anarquistas, como Bicicleta y en menor medida Alfalfa y Ajoblanco, pasando por El Ecologista y El Viejo Topo) [22] . Además de utilizar las actas y otros documentos internos y publicaciones puntuales (por ejemplo, las que difundía Justicia y Paz para hacer pública su postura sobre la necesidad de regular el derecho a la objeción de conciencia), algunos grupos crearon fanzines y revistas que se distribuían o se difundían a nivel estatal (dos de ellas, La Puça i el General y Oveja Negra, acabarían siendo casi míticas para la militancia pacifista y antimilitarista).

No es difícil encontrar señales del prestigio y el respeto que se iban ganando los primeros pacifistas y antimilitaristas al interactuar con otras culturas políticas, más allá de los desacuerdos y los desencuentros con los partidos de izquierda y las organizaciones anarquistas, no pocas veces sorteados a base de buena relación personal y experiencia compartida, incluso en momentos o en espacios de represión. Esto se comprobó muy pronto, con motivo de las muestras de solidaridad que llegaron a los objetores represaliados de Can Serra, porque algunas desvelaban un fondo de permeabilidad entre disidencias de muy distinto signo, incluso en las que provenían de esa izquierda que estaba lejos de asumir el ideario de la noviolencia.

El primer mapa del pacifismo en construcción

Si hacemos un recorrido breve por el primer mapa estatal del movimiento pacifista, para entresacar las claves más importantes de su estructura de movilización y de su identidad militante, en primer lugar hay que destacar, desde luego, la pluralidad y cantidad de grupos y personas que se organizaron en Barcelona. A finales de los ’60 ya se realizaban algunas actividades públicas gracias a Pax Christi, donde militaban jóvenes pacifistas como Arcadi Oliveres. El activismo subió de nivel hacia 1975 y 1976, con la contribución de Justícia y Pau. Pero el momento fundacional del pacifismo estructurado en Barcelona (y en cierta manera, también en Cataluña) llegó cuando en 1976 se creó el Casal de la Pau, un lugar y una de las experiencias más fructíferas para el encuentro entre tendencias políticas pacifistas y otros movimientos sociales. Prueba del peso creciente del antimilitarismo en el pacifismo organizado y movilizado fue el ingreso, también en el año 1976, de buena parte de los grupos pacifistas de Barcelona en la Internacional de Resistentes a la Guerra, desde el Equip O.C., los Servicios Civiles, pasando por el CAC, la librería l’Arc de Santa Maria, el Grupo Anti-Centrales Nucleares y el Grup de Dones Pacifistes [23] . Con el empuje de Xirinacs, aquel ánimo coordinador de la protesta pacifista, no violenta, antimilitarista, antinuclear y feminista se plasmaría en la creación del CANVI (Co-lectiu d’Acció No-Violenta).

Poco después, al panorama del antimilitarismo catalán llegarían el MOC, fundado a nivel estatal en enero de 1977, aunque en Barcelona al principio se llamaba COLLO (Comitè Llibertat Objectors). Después, desde la primavera de 1978, hubo que añadir la decisiva presencia del GANVA (Grup d’Acció No Violenta Anti-OTAN), cuya influencia ideológica irradiaría con el tiempo a otros colectivos antimilitaristas del Estado, ayudando a que se incorporara a la movilización gente proveniente del anarquismo e incluso de un marxismo completamente heterodoxo. El GANVA también agregó a su repertorio de acciones antimilitaristas la lucha contra la OTAN y las bases militares norteamericanas a través de protestas colectivas celebradas en 1978, 1979 y 1980. Publicaba la revista La Puça i el General y a partir de 1981 (reconvertido en GAMBA, Grupo Antimilitarista de Barcelona), además de continuar coordinándose con el MOC a nivel estatal, también lograría influir en el cambio de postura de la izquierda extraparlamentaria, sobre todo MC y LCR, partidos que pocos años después impulsarían los colectivos Mili KK [24] . Quico Porret, al recordar los objetivos que se plantearon alcanzar con la creación del GANVA destaca tres: “movilizar a gente, grupos, partidos, etc. para impedir la entrada en la OTAN; denunciar las Bases norteamericanas en el Estado español y exigir su desmantelamiento; e iniciar un debate sobre temas como la defensa, la existencia del ejército, alternativas a la defensa…”. También nos recuerda cómo resolvieron el problema de las diferencias ideológicas sobre la cuestión de fondo entre violencia y no violencia, una solución que usarían muchos grupos antimilitaristas en otros lugares, a veces de forma recurrente:

“Aunque en el grupo había gente que se definía ‘no-violenta’ también había otra gente (yo mismo) que pensábamos que todas las formas de lucha pueden ser útiles y legítimas, por lo tanto, llegamos al acuerdo de no definirnos ‘no-violentos’ pero sí partidarios de la acción directa no-violenta, entendida como acción radical contra el sistema y proponiendo actuaciones como la desobediencia civil, la no-cooperación y especialmente todo tipo de intervención directa en la calle (teatro de guerrilla, pasacalles, etcétera)” [25] .

Muy ligados a Cataluña, los pacifistas del País Valenciano se organizaron en las capitales de Valencia y Alicante y en el pueblo alicantino de Alcoi. No era ajeno a todo ello el hecho de que, precisamente en esos sitios hubieran nacido, allá por 1971, las primeras iniciativas individuales de objeción de conciencia por motivos no religiosos, la de Pepe Beunza y la Jordi Agulló, y que en años posteriores también fuera en Valencia donde desarrollara su actividad Rafael Rodrigo, objetor de conciencia desde 1973, muy ligado después a las propuestas de Luís Mª Xirinacs, a los grupos de objetores de Valencia y a otras iniciativas (algunas de ellas con carácter comunal) que se impulsaron en esa capital, como la librería Agredolç, especializada en anarquismo y contracultura y lugar de animación, encuentro y debate sobre temas alternativos, que acabaría siendo cerrada después de ser incendiada dos veces por grupos fascistas. Recuerda Rafael Rodrigo que en Valencia y en otros puntos del Estado, durante la Transición, además de las distintas formas de abordar la violencia y la no violencia o el antimilitarismo, o de los debates que se suscitaron acerca de si realizar o no servicios civiles, y de las polémicas internas sobre otras cuestiones aparentemente menores (como la de legalizar o no legalizar el MOC), hubo una curiosa pluralidad a la hora de armonizar la manera de pensar y la manera de vivir: por un lado estaban los grupos de objetores que vivían en comunas rurales, y por otro, los objetores que crearon comunas urbanas [26] . En Valencia, a partir de 1975-76, junto a las comunas de objetores (la de la librería Agredolç y otra más en la calle Blanquerías), también se organizaron servicios civiles (en el barrio del Cristo y en Nazaret) y se realizaron acciones (las de 1977 estuvieron coordinadas con CANVI, el grupo pacifista catalán ya citado, para pedir la libertad de los objetores) [27] . En Alicante, con gente interesada en la no violencia desde los primeros ‘70, también hubo un buen caldo de cultivo para la creación del MOC, y para otras iniciativas pacifistas, como la revista La Oca (editada desde 1981).

Desde Valencia al País Vasco y Navarra pasando por Barcelona (donde el GANVA también se convirtió en una especie de comuna urbana), durante los ‘70 se desarrolla entre la militancia de la no violencia y el antimilitarismo una suerte de ethos vivencial que pretende dar sentido (radical y alternativo) a la lucha política. Precisamente, en el País Vasco, y en uno de sus grupos más activos, el de Bilbao (con gente tan relevante dentro del ámbito estatal del MOC como Mabel Cañada), el arraigo de esa actitud colectiva –no exenta también de discrepancias internas- animó a una parte de sus integrantes a dejar la ciudad en la primavera de 1980 para ocupar un pueblo navarro llamado Lakabe y formar allí una comunidad rural. Tal y como ya se ha destacado, en Bilbao hubo actividad a favor de la no violencia y la objeción de conciencia desde finales del franquismo, y en la asamblea de fundación del MOC hubo grupos de objetores bilbaínos junto a otros provenientes de Guipúzcoa y Álava. Ya desde finales de 1975 y principios de 1976, con el nombre de Bakearen Etxea (Casa de la Paz), los grupos de No Violencia y objeción de conciencia estrenaron sede tanto en Bilbao como en Pamplona. Desde entonces y en adelante, además de la puesta en marcha de algunos servicios autogestionados, no cesaron las acciones organizadas por grupos de No Violencia en el País Vasco y en Navarra, con encarteladas, encierros o ayunos, casi siempre para airear temas propios -las primeras manifestaciones contra la mili se convocaron en San Sebastián en otoño de 1977-, pero otras veces para relacionar la no violencia y el antimilitarismo con otros movimientos, como el vecinal, el antinuclear o el obrero (de lo que da fe el encierro y ayuno de veinte personas en marzo de 1976 dentro de la parroquia de San Antón de Bilbao, para protestar por la represión del 3 de marzo en Vitoria y hacer un llamamiento en pro de los métodos de lucha no violenta) [28] . Además de aquellos primeros grupos de No Violencia, también el antimilitarismo vasco comenzaría muy pronto a organizarse como tal, concretamente, desde 1977, con el nacimiento de los llamados Comités Antimilitaristas [29] . Sabino Ormazabal, que estuvo en su creación, recuerda algunas de sus reuniones, como la que se celebró en Tolosa en abril de 1977, con una alta participación de gente y colectivos que acudían desde muchos pueblos:

“(…) se trataba de un organismo autónomo, cuyos integrantes eran antimilitaristas con una amalgama que iba desde el apoyo a la deserción hasta la no violencia (…) Las principales líneas de actuación (de los Comités Antimilitaristas) se dirigían no sólo contra la mili obligatoria sino contra el Ejército y la sociedad militarista y autoritaria en la que vivimos. Si bien anualmente las campañas se centraban en las tallas y los sorteos, en los que se convocaban todo tipo de actos y movilizaciones, también había una labor pedagógica que incluía publicaciones, semanas antimilitaristas, charlas, etcétera, coincidente con la denuncia que hacían los Comités Antinucleares de la ocupación del espacio y de las maniobras militares”.

El antimilitarismo avanzaba y al mismo tiempo el valor de la no violencia política continuaba estando presente, incluso en iniciativas posteriores, como la creación de la Asamblea de No Violencia de Euskadi, ya en 1981. Por su parte, el peso específico y el prestigio político del KEM (las siglas en euskera del MOC), junto con algunas personas y unos pocos colectivos (Txustarra, Begi Haundi… y en los ’80 Kakitzat), fue un factor decisivo en el tránsito hacia la movilización pacifista de los primeros ’80, lo que explica su capacidad de liderazgo en un mapa de tendencias fuertemente mediatizado por el peso de la izquierda extraparlamentaria y por la impronta de la izquierda abertzale, cuyo apoyo a la lucha armada siempre estuvo en abierta contradicción con la objeción de conciencia, entre otras razones porque, en el paisaje político vasco, la presencia de colectivos antimilitaristas como el KEM ayudaba a cuestionar de raíz el militarismo de ETA. No hubo de ser fácil difundir ese tipo de valores en una tierra en la que adquiría tanta fuerza la práctica de la violencia política, incluso cuando (ya en la década de 1990) los jóvenes de Herri Batasuna y Jarrai cambiaron de actitud y abrazaron la causa de la insumisión. Sin embargo, tampoco son irrelevantes las acciones colectivas que durante la Transición se inspiraron en métodos no violentos para impulsar otros nuevos movimientos sociales, sobre todo las protestas contra el polígono militar de las Bardenas Reales (a veces reprimidas muy duramente) y las campañas antinucleares contra la central de Lemóniz, en las que se utilizaron métodos inspirados en la no cooperación, el boicot no violento y la desobediencia civil (como el impago masivo de recibos de electricidad a la empresa Iberduero y, desde el otoño de 1979, los apagones de luz coordinados a la misma hora) [30] .

Madrid no sólo estuvo en la lista de los primeros sitios de la movilización por la paz y la no violencia. Tampoco se limitó a ser la capital de la coordinación estatal, aunque este rasgo siempre le otorgó una relevancia evidente. Con el impulso y la experiencia de Ovidio Bustillo (objetor del primer grupo de Can Serra) y con algunos otros nuevos objetores se organizó un servicio civil en el barrio de Tetuán. Además de enlazar la lucha por la paz con el trabajo de base que se desarrollaba tanto en la parroquia como en la asociación de vecinos (con fuerte implantación del PTE y la ORT), aquella experiencia serviría de “campamento base” para el trabajo por la desmilitarización social, la no violencia y la objeción de conciencia. Desde allí se coordinaban campañas y se planificaban acciones, a veces locales (circunscritas a Madrid), a veces con proyección estatal (hacia el ámbito MOC). Crearon el CAN (Colectivo de Acción No Violenta) y, hacia 1980, editaron la revista Oveja Negra (muy influyente en el movimiento antimilitarista), y organizaron movilizaciones públicas, como las “sentadas de los sábados en la Plaza de Ópera contra el militarismo y la OTAN”, lo que introducía un matiz de hondura política y de cierta distancia con la campaña OTAN No, Bases Fuera que impulsaba la izquierda [31] .

En Andalucía, donde en los últimos años del franquismo fueron procesados algunos sacerdotes jesuitas que, alegando motivos pacifistas, se negaron a jurar bandera (única obligación militar que se les imponía), durante la Transición cobraron importancia los grupos de No Violencia, en Almería, Granada, Málaga, Cádiz, Algeciras, Córdoba, etcétera [32] . Dentro de esos grupos siguió siendo importante la presencia de las comunidades cristianas populares, esa “Iglesia no jerárquica” que durante aquellos años de cambio y aperturismo, además de lo que ella misma fue capaz de organizar, se convirtió en una suerte de recurso vital para muchos jóvenes cristianos, los cuales, operando dentro del imaginario heredado (el católico, en el que se habían socializado desde la infancia), se encontraron con un modelo alternativo de Iglesia de base que les ayudaba a adquirir conciencia social y, en la práctica, a construir un nuevo imaginario político normalmente escorado hacia la izquierda transformadora, incluso hacia sus opciones más revolucionarias. Así también se explica el impulso que dieron a la idea de noviolencia como filosofía de vida y de acción, por ejemplo, en Málaga (donde se creó el Grupo de Acción Noviolenta), pero también a nivel andaluz, en el seno de la Asamblea Andaluza de Noviolencia:

“En los años setenta había en todos estos movimientos una fuerte influencia de la Iglesia no jerárquica, a través de los curas obreros que ponían a nuestra disposición, de una manera no oficial, las instalaciones de las parroquias, y se conjugaba bastante bien la ideología de izquierda revolucionaria de aquel momento, con el uso de las instalaciones de la Iglesia Católica y el mensaje evangélico [33] .

Además, la apertura ideológica del MOC hacia otros nuevos movimientos sociales (manifiestamente a partir de su primer congreso estatal celebrado en 1979), también explica algunas experiencias comunes y no pocas dobles militancias [34] . Todo un trasvase de energías y valores en el activismo de base que no debe soslayarse. Según viene a decir Adrián Collado, militante del MOC desde la década de 1980 y participante en muchas acciones de solidaridad con otros movimientos sociales, el movimiento pacifista y antimilitarista ha discurrido en Andalucía desde la Transición claramente entramado con otras experiencias radicales y populares, como la del movimiento jornalero autónomo, cuyo repertorio de acciones siempre ha sido sustancialmente no violento [35] .

Evidentemente, aunque en el repaso territorial destaque Cataluña, País Vasco, País Valenciano, Andalucía y Madrid, habría que dibujar con más detalle ese primer mapa del pacifismo y el antimilitarismo para no excluir otros sitios, a veces aislados y efímeros, a veces en recurrente agitación pero poco o menos estructurados. Además de las primeras iniciativas de los objetores de Zaragoza en 1975, se puede hablar, y por cierto con mucha entidad, del movimiento por la paz en Aragón, con un fuerte auge del antimilitarismo en la capital zaragozana desde finales de los ‘70 [36] . Por otro lado, Extremadura fue pionera en la organización de campamentos de No Violencia, en los que se formaron la mayor parte de los activistas de todos los territorios durante décadas. Y asimismo se debería añadir el relato de los orígenes del movimiento por la paz en Murcia (con irradiación hacia Albacete), en Valladolid y en otras zonas castellanas, sin olvidar la extensión del MOC hacia zonas como El Ferrol, Santiago, Badajoz, Santa Cruz de Tenerife, etcétera. Por último, también las islas figuran en el mapa de las primeras etapas del movimiento pacifista, a veces con reivindicaciones muy específicas. Cristino Barroso, al secuenciar la evolución del pacifismo canario, distingue un “primer período” que abarca de 1976 a 1986, en el que los temas centrales fueron “la objeción de conciencia al servicio militar, la presencia de la Legión; la OTAN, las bases militares y campos de tiro; la situación del Sahara” [37] .

En conclusión: un movimiento pacifista y antimilitarista que se gesta en la Transición

Es verdad que se ha podido hablar de la existencia del movimiento pacifista desde 1975 porque ya había colectivos que promovían la no violencia y la objeción de conciencia, a los que se fueron uniendo otros con una orientación básicamente antimilitarista; y sobre todo porque se movilizaron personas que se identificaban como miembros del “movimiento por la paz”, como activistas por la paz y el desarme, por la desmilitarización y la no violencia, o con otras fórmulas equivalentes. Pero, para concluir, reparemos en un detalle de la identidad militante que resulta ser altamente significativo: no pocos integrantes de ese tipo de colectivos rechazaron el término pacifismo para anteponer el de antimilitarismo; mientras que otros, los que preferían la no violencia como principal seña de identidad, empezaron a eludir términos como no-violencia para poner en su lugar noviolencia (con las dos palabras juntas), demostrando así que su rechazo radical de la guerra y la violencia en absoluto podía ser asimilable a conformidad, pasividad o sumisión al orden establecido [38] . Paradójicamente, el hecho de que aquellos activistas no quisieran identificarse como pacifistas a secas, al menos sin que se les concediera la oportunidad de matizar el concepto, a la luz de las categorías que aplican las teorías sociológicas de los nuevos movimientos sociales, se convierte en el mejor indicador de la existencia del movimiento pacifista y de su orientación radical, porque esa actitud, aunque expresada en negativo, ayudaba a construir un valor compartido y una identidad colectiva [39] .

Conforme fueron encontrándose en los mismos locales y viviendo las mismas experiencias, los no violentos y los antimilitaristas trazaron un mismo camino. Cobró fuerza –en palabras de Rafael Sainz de Rozas- “la perspectiva unificante en que se insertan el antimilitarismo y la noviolencia, entendida ésta tal y como la trabajamos y la entendimos en nuestra teoría y nuestra práctica, que no es sino la forma en que la trabajaron y entendieron tantos otros/as en la línea de la tradición gandhiana, la ‘nonviolent revolution’ de la que habla la Internacional de Resistentes a la Guerra”. Unos y otros jamás discursearon sobre un pacifismo acrítico que no rechazara la guerra y las causas de la misma, que no asociara el valor de la paz al de la justicia, que no objetara al servicio militar sin contradecir la idea misma de ejército y defensa militarizada, y que no promoviera la desobediencia civil como herramienta de acción política. Eran, pues, militantes de un pacifismo genuino, y se movilizaron por y para ello. De esa forma crearon una identidad perdurable, un marco referencial que, aunque trasformándose, siempre ha inspirado al movimiento por la paz desde entonces. En la práctica los discursos ofrecían una orientación ideológica con signos inequívocos, lo que nos permiten concluir que en España el movimiento pacifista deviene antimilitarista desde la Transición.

Enfocar correctamente la historia del movimiento pacifista exige verlo en toda esa trayectoria, desde que comenzó a desarrollarse a partir de 1975, no sólo para comprender la envergadura y el interés de sus propias peculiaridades radicales, sino para explicar la perdurabilidad cambiante de sus valores, estructuras de movilización y repertorios de acción. Así también podremos explicarnos algunos desarrollos posteriores de ese movimentismo, etapas en las que, muy a las claras, seguían reverberando los ecos de sus inicios. El movimiento pacifista ha necesitado una y otra vez reconocerse en los valores que lo habían dinamizado y constituido, desde la no violencia a la no colaboración con la preparación de la guerra, lo que seguía dando sentido al rechazo antimilitarista de los ejércitos, los impuestos militares, la industria armamentística, el comercio de armas y, por supuesto, el reclutamiento. No es otra cosa lo que ocurrió cuando, con el declinar de la movilización por la paz tras el fiasco del referéndum de la OTAN -además de que muchos activistas anti-OTAN y de otros movimientos sociales o de una izquierda radical cada vez más transformada encontraron en el movimiento de objeción e insumisión una suerte de movimiento refugio-, el movimiento pacifista continuó construyendo cultura política y siguió enlazándose todavía más con el ecologismo político, la investigación para la paz, el enfoque feminista del militarismo y la guerra, la denuncia de los gastos militares y de la industria bélica, y el rechazo de todos aquellos proyectos y normativas que fomenten la militarización, la violencia punitiva institucional y los mecanismos de exclusión y control social.

Los grupos y personas del movimiento pacifista de la Transición no fueron el precedente de nada. Estuvieron en el inicio de todo.

[1] Mientras que el PCE apoyaba la mili obligatoria como una forma de evitar el golpismo y conectar con la juventud, el PSOE, aún con mensajes anti-imperialistas y neutralistas, preparaba una nueva “teoría de Defensa” para ofrecerse como alternativa de gobierno y alejarse de su propia tradición “pacifista” y “antimilitarista”. Véase: Alfonso Guerra (ed.), XXVII Congreso del Partido Socialista Obrero Español, Editorial Avance, Barcelona, 1977 (en la pág. 291 se dice: “La historia de nuestro partido está llena de muestras de una ideología teñida de antimilitarismo y pacifismo”).

[2] Para quienes sopesaban la posibilidad de la vía armada y anteponían el ideal de un ejército del pueblo, el pacifismo aún no gozaba de la buena prensa que tendría más tarde, al calor del éxito político de los Verdes alemanes y de las movilizaciones contra los euromisiles. Recuerda Vicenç Fisas que “[…] en los años 75, 76 y 77, algunos miembros de los grupos [del movimiento por la paz] de Barcelona mantuvimos reuniones secretas con los responsables de temas ‘militares’ de algunos partidos (PSUC, Bandera Roja, Partido del Trabajo, PSAN, etc.), y sólo Dios sabe lo que nos costó entendernos mínimamente” (Vicenç Fisas, Anotaciones sobre el movimiento por la paz en España durante los años setenta”, Estudis sobre Pau y Conflictes, n.° 1, Centro Internacional de Documentación de Barcelona (CIDOB). Secció d`Estuis sobre Pau i Conflictes, Barcelona, noviembre de 1985, pág. 15).

[3] Vicenç Fisas, “Anotaciones…”; VV.AA., “El movimiento pacifista en España”, Dossier Estudis del CIDOB, Barcelona, 1984. Véase también John Lederach, La no violencia a l’Estat espanyol, Barcelona, La Magrana, 1983.

[4] El estudio más elaborado, aunque limitado a Cataluña, lo ha realizado el historiador Enric Prat (véase Enric Prat, Moviéndose por la paz. De Pax Christi a las movilizaciones contra la guerra, Hacer, Barcelona, 2006, capítulos 1-3).

[5] En realidad, sólo Jaime Pastor valora el pacifismo de la Transición, por su importancia como precedente del movimiento pacifista de los ‘80, una estimación positiva que, sin embargo, desenfoca el papel iniciador del movimiento por la paz que se crea en los ‘70 (por cierto, también movilizado contra la OTAN). Por su parte, la interpretación de E. Laraña, a pesar de la solidez de su marco teórico de cara a estudiar unos nuevos movimientos sociales que hundían sus raíces en el antifranquismo, no nos ayuda a hacer inteligible la emergencia del pacifismo como nuevo movimiento social desde 1975. Si supeditar los marcos de acción colectiva a un marco dominante (master frame) no siempre ha de ser el patrón analítico más apropiado, en este caso parece inadecuado. Quizás por eso la interpretación de Laraña sobre el marco anti-régimen “unitario” descuida un aspecto empírico-histórico capital en la experiencia pacifista española: su peculiar radicalidad -entendida como dinámica constituyente del propio movimiento (y no como un mero referente ideológico)- chocó con la cultura política de la izquierda a lo largo de la Transición, porque en el imaginario de ésta –quizás también radical, pero de otra índole- no cabían ni el pacifismo, ni el antimilitarismo, ni mucho menos la no violencia. Véase Jaime Pastor Verdú, “El movimiento pacifista (1977-1997), en Manuel Ortiz Heras, David Ruiz González, Isidro Sánchez Sánchez (coords.), Movimientos sociales y estado en la España contemporánea, Universidad de Castilla-La Mancha, 2001, págs. 457-472); y Enrique Laraña, La construcción de los movimientos sociales, Alianza Editorial, Madrid, 1999, págs. 275-330.

[6] Víctor Sampedro, Movimientos sociales: debates sin mordaza. Desobediencia civil y servicio militar, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1997; Xavier Aguirre, Rafael Ajangiz, Pedro Ibarra y Rafael Sainz de Rozas, La insumisión, un singular ciclo histórico de desobediencia civil, Tecnos, Madrid, 1998; Rafael Ajangiz, “Objeción de conciencia, insumisión, movimiento antimilitarista”, Mientras Tanto, nº 91-92, Verano-Otoño 2004; etcétera.

[7] En cambio, la sugerente periodización de ciclos de protesta que realiza Álvarez Junco (la que inspira a E. Laraña su enfoque constructivista de marcos de acción colectiva en el movimentismo antifranquista y en la emergencia de los nuevos movimientos sociales), pierde brillo cuando el autor, obviando todo un caudal de experiencias pacifistas que irían ganando intensidad hasta la eclosión de la movilización anti-OTAN, afirma sin matices que en España no se produjo “un fenómeno de movilización pacifista paralelo al que recorrió Europa a comienzo de los ochenta”. Hubo peculiaridades españolas pero también paralelismos, en tiempos casi inmediatos y en todo caso complementarios. Indudablemente en la España de los primeros ‘80 hubo una gran movilización pacifista que no debe desagregarse de la movilización pacifista que sacudió Europa en ese mismo período. Véase Manuel Pérez Ledesma, “<<Nuevos>> y <<viejos>> movimientos sociales”, en Molinero, C. (ed.), La transición, treinta años después, Península, Barcelona, 2006, págs. 117-151; José Álvarez Junco, “Movimientos sociales en España”, Laraña, E.; Gusfield, J. (eds.), Los nuevos movimientos sociales. De la ideología a la identidad, CIS, Madrid, 1994, págs. 413-442.

[8] Se consideran distintas tendencias de la sociología de los nuevos movimientos sociales, en las que nos inician muy bien, entre otros: Enrique Laraña, La construcción…; Pedro Ibarra, “¿Qué son los movimientos sociales?”, en Elena Grau y Pedro Ibarra (coords.), Anuario de Movimientos Sociales. Una mirada sobre la red, nº 1, Icaria-Betiko Fundazioa, Barcelona, 2000; etcétera.

[9] N. Bergantiños; P. Ibarra, “Eco-Pacifismo y antimilitarismo. Nuevos Movimientos Sociales y Jóvenes en el Movimiento Alterglobalizador”, en http://www.injuve.mtas.es/injuve/co....

[10] Rafael Sainz de Rozas, miembro y abogado del KEM-MOC de Bilbao durante los años ochenta y noventa, recuerda bien quién estuvo en la gestación de la gran movilización pacifista de los primeros ’80. Aunque habla del País Vasco la información es representativa y extrapolable a la realidad de otros territorios: “En el 82-83, coincidiendo con el boom pacifista europeo al hilo de la crisis de los euromisiles, aparecen una serie de iniciativas por el desarme nuclear, y ya en el 83 participamos en reuniones internacionales como la que se celebró en Berlín, la European Nuclear Desarmament (END). Yo estuve allí, y pude comprobar que quienes asistían desde Euskadi eran, además de gente de grupos de No Violencia y antimilitaristas en torno al MOC, los impulsores de plataformas y campañas promovidas por los elementos más lúcidos de la izquierda extraparlamentaria, además de aquel intento de renovación de la izquierda que en su día quiso ser Euskadiko Ezkerra” (entrevista escrita remitida el 13/09/2009).

[11] Juan Diéz Nicolás, “La transición política y la opinión publica española ante los problemas de la defensa y hacia las Fuerzas Armadas”, Reis: Revista española de investigaciones sociológicas, 36, Madrid, 1986, págs. 13-24 (también en Internet: http://www.reis.cis.es/REISWeb/PDF/..., véase sobre todo las págs. 15-18).

[12] Hubo otros análisis de encuestas que indagaban en la conexión del pacifismo militante con la conciencia antibelicista de una mayoría social. Véase Antonio Izquierdo, “La conciencia pacifista española: un aporte estadístico”, Anuario sobre Armamentismo en España 1986, Fontamara – Centro de Investigación para la Paz, Barcelona, 1986).

[13] Rafael Ajangiz, Servicio militar obligatorio en el siglo XXI: cambio y conflicto, CIS, Madrid, 2003. Véase también Jorge Riechmann y Francisco Fernández Buey, Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales, Barcelona, Paidós, 1984; y Cristino Barroso, Lola Rio y Arantxa Santacara, “¿Dónde están los pacifistas? Notas sobre el pacifismo en España”, Papeles para la Paz, 45, 1992, págs. 237-247.

[14] Pedro Oliver Olmo, “El nacionalismo del ejército español: límites y retóricas”, en Carlos Taibo (dir.), Nacionalismo español. Esencia, memoria e instituciones, Madrid, Los Libros de La Catarata, 2007, pp. 213-230.

[15] Pedro Oliver Olmo, La utopía insumisa de Pepe Beunza. Una objeción subversiva durante el franquismo, Virus editorial, Barcelona, 2002; y Pedro Oliver Olmo, “Los iniciadores del movimiento de objetores de conciencia (1971-1977)”, en Manuel Ortiz Heras (coord.), Culturas políticas del nacionalismo español. Del franquismo a la transición, La Catarata, Madrid, 2009, pp. 219-243

[16] Siempre hubo colectivos que dieron a la red una cierta estabilidad, convirtiéndola en “red fundamental”, y nunca faltaron tampoco ese tipo de iniciativas puntuales o testimoniales, en todo caso menos militantes y comprometidas, que son las propias de una “red instrumental”. Pedro Ibarra observa dentro del movimiento pacifista y antimilitarista una “red fundamental” de grupos permanentes de activistas y una “red instrumental” de grupos que actúan de forma más coyuntural (véase Pedro Ibarra, Manual de sociedad civil y movimientos sociales, Madrid, Síntesis, 2005).

[17] Entrevista realizada a Pepe Beunza (15/07/2009).

[18] Los objetores de Can Serra elaboraron un libro colectivo (Los Objetores: Historia de una acción) y un reportaje que ilustra su compromiso con un pacifismo no violento, antimilitarista y anti-OTAN que se coordinara con otros movimientos sociales. Véase Can Serra: la objeción de conciencia en España (1976), Cooperativa de Cinema Alternatiu (disponible on line: http://www.archive.org/details/obje...). En la cinta puede oírse la voz de Pepe Beunza –entonces comprometido con la Comisión nacional Justicia y Paz- defendiendo un servicio civil que fuera “una contribución a las luchas que desde diferentes sectores (la lucha obrera, la lucha campesina, los colegios profesionales, la lucha de barrios) trabajan en este país desde hace más de treinta años para conseguir unas estructuras justas y democráticas que nos permitan vivir como personas”.

[19] Esteban Zabaleta Cestau, del grupo de objetores de Can Serra (entrevista escrita remitida el 11/10/2009).

[20] Rafael Sainz de Rozas, “Objeción de conciencia al servicio militar”, en Juan Ramón Capella (coord.), Las sombras del sistema constitucional español, Trotta, Barcelona, 2003, pp. 249-292; Carmen Gordon-Nogales, “La transición desarmada: objetores, política y prensa en la transformación de las Fuerzas Armadas en la España democrática”, @mnis: Revue de Civilisation Contemporaine de l’Université de Bretagne Occidentale EUROPES / AMÉRIQUES (http://www.univ-brest.fr/amnis/); y Pedro Oliver Olmo, “Los iniciadores del movimiento de objetores…”.

[21] A la bibliografía que venimos citando habría que añadir el libro colectivo que firma el propio MOC para hacer balance de su trayectoria: Movimiento de Objeción de Conciencia,

En legítima desobediencia: tres décadas de objeción, insumisión y antimilitarismo, Traficantes de Sueños, Madrid, 2001 (para completar la información referida al antimilitarismo durante la Transición, véase el capítulo firmado por Ramón Carratalá, págs. 91-135).

[22] Durante la dictadura algunas revistas de la Iglesia, como Vida Nueva y El Ciervo, ya habían servido como refugio y soporte del mensaje y de la práctica desobediente de los primeros objetores de conciencia (véase Pedro Oliver Olmo, “Los iniciadores del movimiento de objetores…”.

[23] Enric Prat, Moviéndose por la paz… pág. 51.

[24] Más habría que decir sobre la experiencia pacifista catalana, y por ello remitimos al lector al libro citado de E. Prat.

[25] Entrevista escrita realizada a Quico Porret (remitida el 13/12/2009).

[26] Entrevista escrita realizada a Rafael Rodrigo Navarro (remitida el 01/11/2009).

[27] Agradezco a AA-MOC de Valencia la consulta del documento titulado “Memoria Histórica del MOC de València (1970 – 2000), elaborado en diciembre de 2000. Ahí se detalla la información referida a los ’70, recabada con fuentes orales y documentales producidas por el propio MOC (actas, notas, panfletos, etcétera).

[28] Sabino Ormazabal, 500 ejemplos de no violencia. Otra forma de contar la Historia, Manu Robles-Arangiz Institutua, Bilbao, 2010, pág. 59.

[29] Entrevista escrita remitida por Sabino Ormazabal el 21/10/2009. También nos recuerda que, en 1978, la organización juvenil Gaztedi Abertzale Iraultzaileak (GAI) ya había publicado un monográfico antimilitarista.

[30] Sabino Ormazabal, 500 ejemplos de no violencia… págs. 64 y ss.

[31] Entrevista oral realizada a Ovidio Bustillo García en Madrid el 28/11/2009.

[32] Pope Godoy, destacado participante en las célebres protestas de la albañilería en la Granada de 1970, recuerda que organizaron un grupo de No Violencia con el que, además de cuestiones específicas relacionadas con la paz y la objeción de conciencia (aunque no tuvieron objetores en su seno), en la práctica dedicaron sus esfuerzos a causas sociales muy concretas, como la lucha contra la subida de los billetes del transporte urbano. Asimismo no se obviaba la dimensión más personal de la noviolencia como filosofía de vida (entrevista realizada a Pope Godoy, 14/11/2009).

[33] Son palabras de Antonio Ruiz Zamora, militante de los grupos de No Violencia y del movimiento antinuclear en Andalucía (entrevista escrita remitida el 05/11/2009).

[34] Lo explica May Ruiz de la Rosa con su experiencia, la que es extensible a otras mujeres que militaban en el MOC “Mi militancia empezó en el año 79 en el Grupo de Objetores de Conciencia de Sevilla. En paralelo, participaba en el Movimiento Feminista Estatal desde el Grupo Feminista de Sevilla” (entrevista escrita remitida el 15/11/2009).

[35] Para Adrián Collado Elías no es pura casualidad que en la lista de apoyos a los objetores de Can Serra figurara un maestro andaluz que firmaba como Juanmanué (véase Los Objetores. Historia de una Acción, p. 117). Al parecer, era Juan Manuel Sánchez Gordillo, el futuro alcalde de Marinaleda, uno de los líderes carismáticos del SOC (Sindicato de Obreros del Campo), fundado en agosto de 1977, en el que militaron también algunos curas obreros, como el emblemático Diamantino García (entrevista escrita remitida por Adrián Collado el 16/10/2009).

[36] Zaragoza rebelde. Movimientos sociales y antagonismo 1975-2000″, Colectivo ZGZ Rebelde, Zaragoza, 2009.

[37] Cristino Barroso Ribal, “El movimiento pacifista en Canarias”, Disenso, número 45, , Santa Cruz de Tenerife, noviembre 2004, págs. 14-17

[38] Jesús Castañar Pérez, Breve historia de la noviolencia, Ediciones Pentapé, Madrid, 2010.

[39] Dice Ramón Carratalá (comprometido durante décadas con la no violencia y la objeción de conciencia) que en los años ’70 “no nos gustaba llamarnos pacifistas”, y que no recuerda que hubiera grupos, partidos, plataformas, coordinadoras o asociaciones que se autodenominaran de esa manera (entrevista escrita remitida el 22/02/2010).

El Foro Social de Jaén ante la masacre de Gaza (2-1-09)

1.- ALTO A LA MASACRE DE GAZA - ISRAEL GENOCIDA

Hoy 2 de Enero de 2009 son ya más de 400 muertos y casi 2000 heridos las víctimas de la agresión militar israelí a Gaza. Esta agresión contra la población de Gaza es una operación de castigo para hacer pagar con sangre la determinación del pueblo palestino de luchar por su libertad y resistir con dignidad frente a la ocupación de su tierra. Por ello condenamos enérgicamente esta agresión criminal, esta masacre que se está cometiendo contra la población palestina en Gaza. Masacre que deja bien a las claras el carácter genocida, criminal, terrorista y racista del sionismo y su mayor logro, el Estado de Israel.

Queremos expresar nuestro infinito dolor y solidaridad con las víctimas de esta agresión. Denunciamos que se permita a Israel convertir a Gaza en un inmenso campo de concentración en el que pueden proceder a una verdadera limpieza étnica convirtiendo a Palestina en la mayor prisión a cielo abierto conocida en el mundo y tolerada por muchos de los supuestos países defensores de los Derechos Humanos. La Franja de Gaza que sufre un asedio por tierra, mar y aire lleva ya 20 meses bajo un castigo colectivo que obliga a casi dos millones de personas a sobrevivir sin medicinas, energía, agua o comida.

Denunciamos a los gobiernos, incluido el español, que toleran esta situación y colaboran con la potencia ocupante. Hace pocas semanas los Ministros de Asuntos Exteriores europeos, entre ellos el del Gobierno español, aprobó la mejora de relaciones entre la Unión Europea e Israel, haciendo caso omiso de la vulneración de derechos humanos y de la legislación internacional que práctica Israel desde su fundación.

Exigimos al Gobierno Español, a la Comunidad Internacional, al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a la Unión Europea que intervengan urgentemente y obliguen al Estado de Israel a poner fin a este ataque indiscriminado contra la población civil palestina.

Exigimos la inmediata ruptura de relaciones comerciales, culturales, diplomáticas y militares con Israel, la llamada a consulta del embajador español, la denuncia por parte de nuestro Gobierno de la ocupación ilegal de Palestina y del bloqueo a Gaza y una condena expresa por los crímenes cometidos contra los habitantes de Gaza, que son crímenes contra la humanidad y un verdadero genocidio.

Exigimos el inicio de un proceso judicial internacional contra los miembros del Gobierno israelí por crímenes contra la humanidad y genocidio, por incumplimiento de la IIIª y IVª convención de Ginebra, del Pacto Internacional del Derechos Civiles y Políticos, de más de 100 resoluciones de la ONU, entre otras ilegalidades internacionales.

Expresamos nuestra voluntad de lograr una paz justa que posibilite la convivencia democrática de todos los pueblos en Palestina. La solución no es pedir a los palestinos que se rindan y que acepten un estado sin poder real compuesto por diversos territorios sin conexión y bajo el actual régimen de apartheid, la solución no pasa por una economía colonizada, no pasa por la legalización del saqueo de la tierra, del robo de acuíferos, de los muros de intolerancia, en definitiva, de la aceptación por parte de la víctima, el pueblo palestino, de una dependencia colonial.

La solución pasa por reconocer el derecho del pueblo palestino a su libertad y soberanía, el derecho del exilio palestino a regresar a su tierra, pasa por el desmantelamiento de los asentamientos colonialistas en Cisjordania, la liberación de los 10.000 presos políticos, pasa por poner las bases de una convivencia multicultural en una Palestina democrática, laica y no racista.

JAÉN CON PALESTINA
Foro Social de Jaén

2.- ¡CONTRA LA LIMPIEZA ÉTNICA Y EL TERRORISMO DE ESTADO DE ISRAEL! ¡ PAREMOS LA MASACRE DE GAZA! ¡ANDALUCÍA Y JAÉN CON PALESTINA!

 El FORO SOCIAL DE JAÉN agradece vuestra presencia y participación en esta concentración.

 En la mañana del pasado sábado se iniciaba un nuevo ataque del ejército de ocupación de Israel sobre la inerme población  civil palestina ya agotada por un largo embargo que ha conducido a que los hospitales de la franja de Gaza no tengan el material sanitario suficiente ni el instrumental necesario. Más de cuatrocientos muertos y más de mil heridos, graves muchos de ellos, son el primer balance del ataque militar. Entre las víctimas, según señalan los medios de comunicación oficiales, hay muchos niños, niñas y mujeres, cuyos cuerpos llegan en brazos a los hospitales. Según las fuentes sanitarias de Gaza será necesario trasladar a los heridos más graves a Egipto y no hay helicópteros suficientes para transportarlos.

Los muertos y los heridos de Gaza son la enésima prueba de la limpieza étnica que el Estado de Israel, desde hace sesenta años, está llevando a cabo mediante una guerra de ocupación, de apartheid, de violencia militar sobre el conjunto de la la población palestina. La excusa del ataque “defensivo” ante los misiles quassam, que el primer ministro israelí Olmert ha señalado a los ministros de asuntos exteriores de todo el mundo, no es mas que un intento de desviar la atención de la opinión pública mundial ante el hecho de que en Gaza un millón y medio de personas corre el riesgo de muerte tras casi dos años de embargo, que todos los días causa víctima.

El apoyo militar estadounidense y el silencio de los gobiernos europeos son  cómplices del terrorismo de Estado de Israel, que busca liquidar a Palestina del mapa de Oriente Medio y a su pueblo. Es evidente hoy como la condena de los crímenes del  nazifascismo no se aplica a la historia actual del proyecto aberrante de liquidar al pueblo palestino.

¡¡NO HAY TIEMPO QUE PERDER!! ¡¡HAY QUE PARAR, DEBEMOS PARAR LA MASACRE DE GAZA!!

¡¡STOP INMEDIATO DEL ATAQUE MILITAR SOBRE LA FRANJA DE GAZA!!

¡¡HAY QUE PONER FIN AL EMBARGO QUE SUFRE LA POBLACIÓN PALESTINA DE GAZA!!

¡¡EXIGIMOS DEL GOBIERNO ESPAÑOL LA CONGELACIÓN DE TODOS LOS ACUERDOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y MILITARES ENTRE ESPAÑA E ISRAEL!!

¡¡LA OCUPACIÓN ISRAELÍ DE PALESTINA DEBE ACABARSE YA!!

¡¡VIDA, TIERRA Y LIBERTAD PARA EL PUEBLO PALESTINO!!

 

Video
The war on democracy
 

Imágenes de la monstruosa guerra de Irak

El Líbano, crónica de una masacre anunciada
Galería fotográfica con las instantáneas más impactantes de los efectos de la última ola de destrucción provocada por los ocupantes de Palestina sobre la población civil libanesa, sus infraestructuras y su derecho a existir y coexistir en paz. (ver)

Gastos militares y necesidades sociales
nº 32 - Diciembre 2006 (léela)
 
La Guerra no es un Juego
Campaña por la salida del Ejército y cualquier cuerpo armado de JUVENALIA
y resto de ferias infantiles

http://laguerranoesunjuego.blogspot.com/
 

Comparación entre gastos militares y necesidades sociales

Tortuga (5-5-07)
(entrar)

McEjércitos: LA GLOBALIZACIÓN DE LA GUERRA

- ¿Qué es la globalización de la guerra?  http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=3121

- Cinco debates sobre la globalización de la guerra  http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=3126


Lista de los 25 estados del mundo que no tienen Fuerzas Armadas
Anda... y nadie los invade!!!

Tortuga (27-9-07)
Tomado de la wikipedia, donde hay muchos enlaces al respecto.

Países sin Fuerzas armadas

Esta es una lista de los 25 países que no mantienen ninguna fuerza armada o regimiento militar. El término “país” se utiliza en el sentido de estado independiente; así, se aplica solamente a los Estados y no a las dependencias soberanas cuya defensa es la responsabilidad de otro país, o a una alternativa del ejército, como ser policías regionales.

Andorra
La defensa del país es la responsabilidad de Francia o de España. Andorra tiene tratados muy similares con ambos países, firmados el 3 de junio de 1993.

Barbados
Mantiene una fuerza para los asuntos internos. Hace mucho tiempo que es un país pacifista.

Costa Rica
Primer país sin ejército. La constitución prohíbe a los militares derechos desde 1949. Posee asiento en la corte Interamericana de Derechos Humanos y en la Universidad para la Paz de Naciones Unidas .

Dominica
No posee ejército desde 1981, después del intento de golpe de Estado. La defensa es responsabilidad del Sistema Regional de Seguridad.

Granada
No tiene Ejército desde 1983, después de la invasión de EE.UU. y seis naciones Caribeñas en la campaña militar llamada Operación Furia Urgente. La defensa del país es desde entonces responsabilidad del sistema regional de la seguridad.

Haití
El Ejército fue disuelto en junio de 1995, solamente los rebeldes han exigido su reestablecimiento. La Policía Nacional mantiene algunas unidades militares. Actualmente hay una fuerza de paz con mandato de la ONU.

Islandia
No hay Ejército desde 1859, pero es miembro de la OTAN. Hay un acuerdo de la defensa con los EE.UU., que mantuvieron una base militar en el país a partir del 1951 hasta septiembre de 2006. Islandia mantiene las fuerzas Pacificadoras Expedicionarias, guardacostas, policía, así como una unidad especial de policía para casos específicos.

Kiribati
Las únicas fuerzas permitidas son la Policía y el servicio de Guardacostas.

Liechtenstein
Suprimió a su Ejército en 1868 porque era demasiado costoso. Este existió solamente en tiempos de guerra. Protegido por el Ejército Suizo desde entonces.

República de Mauricio
Ha tenido una fuerza paramilitar de la policía desde 1968.

Micronesia
Es responsabilidad de los Estados Unidos de América la defensa de La Federación de Estados de Micronesia.

Mónaco
Renunció su inversión militar en el siglo XVII. Su defensa es responsabilidad de Francia.

Nauru
Según los términos de un acuerdo informal, la defensa es la responsabilidad de Australia.

Palau
Es el primer país con una constitución antinuclear (adoptada en 1979), junto con las Filipinas (constitución de 1987). La defensa es responsabilidad de los Estados Unidos de América.

Panamá
Suprimió a su ejército en 1990, confirmado por un voto unánime parlamentario para el cambio constitucional en 1994. Las unidades dentro de la fuerza pública (policía, guardacostas, servicio aéreo y seguridad institucional), tienen limitadas sus capacidades de guerra.

San Marino
Sólo mantiene a una fuerza de protección ceremonial, la policía y una fuerza de custodia fronteriza.

Samoa
No posee Ejército. La defensa es la responsabilidad de Nueva Zelanda.

Islas Marshall
La defensa de las islas es responsabilidad de los Estados Unidos de América.

Islas Salomón
Tuvo un fuerte conflicto étnico entre 1998 y 2006. Últimamente Australia y otros países del pacífico intervinieron para restaurar la paz y el orden. No posee Ejército.

San Cristóbal y Nieves
Mantiene una pequeña fuerza de defensa para propósitos internos. La defensa es la responsabilidad del sistema regional de seguridad.

Santa Lucía
Mantiene una unidad de servicio especial. La defensa es la responsabilidad del sistema regional de seguridad.

San Vicente y las Granadinas
Mantiene una unidad de servicio especial. La defensa es la responsabilidad del sistema regional de seguridad.

Tuvalu
No tiene ningún Ejército, pero su fuerza de Policía incluye una unidad marítima de la vigilancia.

Vanuatu
Tiene una fuerza militar móvil pequeña.

Ciudad del Vaticano
La Guardia Suiza, en gran parte ceremonial, vigila los actos públicos como una fuerza de Policía de Seguridad, además de cuidar del Jefe de Estado.

Las islas Marshall, Micronesia, Mónaco y Palau no tienen ninguna opinión en materia de defensa y escasa injerencia en relaciones internacionales. Andorra puede solicitar ayuda en caso de emergencia. Islandia tiene un acuerdo de la defensa con los E.E.U.U. Los otros 19 países son completamente responsables e independientes, sin un ejército, en materia de defensa.
Siete de ellos (Costa Rica, Dominica, Granada, Haití, Liechtenstein, Mónaco y Panamá) pasaron por un proceso de desmilitarización. Los otros 18, incluyendo Andorra hace 700 años, no tenían un ejército, sobre todo porque estaban (algunos siguen estando) bajo protección de otra nación contra un ejército hostil más poderoso en el momento en que llegaron a ser independientes.

Referencias
• C. Barbey, "La non-militarisation et les pays sans armée : une réalité", APRED, Switzerland, 2001.

 

Complejo militar industrial español

Utopía Contagiosa (18-6-08)


Según las memorias de la Asociación Española de Fabricantes de Armamento y Material de Defensa y Seguridad (AFARMADE), unas 180 empresas españolas constituyen el complejo militar español. Estas empresas están participadas por grandes corporaciones empresariales y financieras en la mayoría de los casos.

Algunos de estos grupos poderosos (y con un accionariado que se corresponde con bancos y gente de la élite) son:

1) AERLYPER SA (Electrónica y comunicaciones)
2) AVANZIT TECNOLOGIA
3) CESA SA (Plataformas aereoespaciales, Servicios e ingeniería)
4) Cimsa Ingeniería de Sistemas (Servicios e ingeniería)
5) EADS CASA (Plataformas aereoespaciales)
6) Eurocopter España SA (Armamento y munición, material de seguridad y equipamiento)
7) Explosivos Alaveses SA (Armamento y munición).
8) INDRA (material de seguridad y equipamiento especial)
9) Gamesa (Plataformas terrestres)
10) Rodman Polyships SA (Plataformas navales)
11) Santa Barbara Sistemas SA (id)
11) Sidenos SA (Plataformas navales)
 

 


Artículos pacíficos

Desobediencia civil: la fuerza más poderosa

Historiadores histéricos
Insumissia (27-5-10)

Normalmente entendemos y explicamos los cambios revolucionarios, la lucha contra los paradigmas dominantes, como un movimiento social en el que prima la lucha, la sangre, el dolor y la muerte. La historia muestra una gran cantidad de estos ejemplos: las Guerras de Religión durante el siglo XVI, la Revolución Inglesa de Cromwell, la Independencia de las Trece Colonias, la Revolución Francesa, la Revolución Meiji, la Revolución Rusa… Podríamos extender la lista hasta el infinito y esto no contribuiría a entender la masiva automutilación que la humanidad ha venido practicando a sangre fría.

En este artículo venimos a mostraros los rudimentos básicos de una acción alternativa a la lucha de miedo y fuego que se había librado hasta el siglo XIX, la fuerza más poderosa y pacífica utilizada contra la injusticia. Un poder contra el que no sirven las armas, ni la presión internacional. Imperios interos, como el Británico, regímenes opresivos, como el Apartheid, injusticias sociales, como la marginación de la población negra, se han rendido ante su capacidad de demolición.

La Desobediencia Civil ha marcado un antes y un después en las manifestaciones y movilización sociales reivindicativas. Desde las protestas obreras del siglo XIX a las recientes feministas o universitarias contra el plan Bolonia, el modus operandi ha seguido unos principios similares que nacieron al socaire de la Revolución Industrial, tomaron forma en los escritos de H. D. Thoreau y se encarnaron en la figura paradigmática de Mahatma Gandhi.

Comenzaremos hablando de las características y estrategias de la Desobediencia Civil, pasaremos a citar algunos ejemplos a lo largo de la historia, nos detendremos a analizar dos de ellos con mayor detenimiento y, posteriormente, os ofrecemos una selección de textos, escritos por sus protagonistas más importantes, para así formarnos una idea más completa sobre este movimiento.

Definición

La noviolencia podría definirse como toda práctica o metodología socio-política, conjunto de estrategias y procedimientos de lucha, forcejeo y presión político-social de carácter activo cuyo objetivo es influir en el curso de un conflicto o que sirve como base para su comienzo. Aunque no tenga mucha importancia en los manuales de Ideas Políticas[1], este movimiento no se presenta como una forma más de gobernar, de actuar, sino como una alternativa seria a las tradicionales formas políticas: “humanizar la política” o “hacer una política de rostro más humano”.

Estrategias

Los métodos más comunes de la noviolencia son los boicots, la no-cooperación[1], la desobediencia civil, la objeción de conciencia o lo que algunos han denominado “resistencia pasiva”. La renuncia al uso de armas como el eje principal de su doctrina y sus manifestaciones públicas ha marcado la naturaleza de este movimiento a lo largo de la historia.

Características.

El centro sobre el que orbitan las diferentes acciones noviolentas es el “proceso de toma de conciencia[2]”, medio imprescindible para llevar a cabo la revolución pacífica[3]. Racionalidad, originalidad y creatividad se han de combinar para marcar las pautas correctas a seguir en el enfrentamiento por la “dignidad y la libertad humanas”[4]; proclama que se repite, directa o indirectamente, en todos los movimientos noviolentos a lo largo del siglo XX.

La noviolencia puede llegar a convertirse en un hábito de vida, como reza la teoría del “yogui”: “el mundo cambia porque nosotros cambiamos, si nosotros cambiamos cambiará el mundo con nosotros”. En este movimiento, mayoritariamente antibelicista[5], la solidez, la estabilidad, la madurez, la preparación interna lo es todo[6].

Los derechos que Thoreau, Luther King, Gandhi y otros muchos activistas defendían se parecían a lo que hoy día denominamos “justicia distributiva”, así como algunas concepciones del socialismo: había que garantizar la igualdad y la libertad, en proporciones medianamente prácticas y realistas; había que exigir a cada cual según sus capacidades y dar a cada cual según sus necesidades y había que respetar la integridad física de todos los seres vivos (animales y humanos).

También tiene cierta consonancia con el utilitarismo: maximizar el bien común al tiempo que se reducen los efectos negativos para la sociedad a la mínima expresión. ¿Cómo se puede calibrar esta afirmación? Es complejo. Mario López Martínez afirma que para ello “deberíamos preocuparnos de poder corregir los errores que se presentan tras una elección. Pero para que eso sea posible, es necesario que los errores sean lo suficientemente pequeños y, por tanto, corregibles; en otras palabras, debemos actuar de tal forma que nuestras decisiones sean reversibles”. En este punto, la ética, la política y la noviolencia confluyen en el mismo punto.

Pero la noviolencia defiende ideas que pueden coincidir son ciertas forma de pensamiento o doctrinas filosófico-religiosas. Tanto Gandhi como Luther King, por citar dos ejemplos relevantes, se apoyan continuamente en Dios: tanto como benefactor y guía en las acciones del noviolento, en el caso del primero; como inspirador del bien en el caso del segundo.

Historia

Algunos han querido ver sus raíces en el movimiento estoico greco-romano, en San Francisco de Asís, los cuáqueros y el mundo oriental (ahimsa). Pero debemos sobre todo a Thoreau, Ruskin, Tolstoi y Gandhi que la noviolencia adquiriera un corpus de actuación en parte sistematizado.

A continuación, más que hacer una enumeración diacrónica de la “historia de la noviolencia”, vamos a realizar una exposición de “la noviolencia en la historia”. Para ello, vamos a dividir los movimientos socio-políticos por su naturaleza y sus objetivos. Es cierto que dentro de cada grupo encontraremos algunos que se diferencian en apariencia, pero lo cierto es que siguen un patrón común: el movimiento de masas en busca de la construcción de un nuevo poder social y político; en otras palabras, un cambio de mentalidad, un cambio de paradigma mediante acciones que, si bien al principio fueron noviolentas en ocasiones terminaron por hacer uso de las armas.

* Contra la dominación imperialista. Trece colonias (motín del té, evasión de los impuestos), lucha de Gandhi en Sudáfrica e Indias, huelga general en Argelia (1961), lucha tibetana contra China (de 70’ a 90’), Intifada en Palestina (1987), etc…
* Contra regímenes dictatoriales. Revueltas sociales en Rusia (1905), Guatemala y Salvador (1930), Hungría (1956), Checoslovaquia (1968), Birmania (1988), etc…
* Reivindicación de derechos y libertades: movimiento sufragista por el voto femenino, por los derechos de la población negra (1960’), por la democracia en China (1989), contra el Apartheid (1960-1990)…

Ejemplos

Pasemos a ver con más detenimiento dos casos concretos para demostrar cómo se cumplen estas características expuestas, si no a la vez, si en distintas épocas y movimientos.

1) Mahatma Gandhi ya había luchado en Sudáfrica contra el imperialismo inglés., donde fue encarcelado. A su vuelta a la India contaba con gran experiencia y había discurrido largamente sobre el significado y el posible éxito de las luchas noviolenta. No llegaba a comprender cómo 100.000 soldados eran capaces de dominar a 300 millones de indios. Para desterrar al Imperio Británico de la “joya de la corona” apostó por una acción que pondría en un duro aprieto a la administración delegada: desafiaría el monopolio y los impuestos sobre la sal, así como la producción de prendas de algodón. Si lo detenían, multitud de ciudadanos se alzarían en su favor, si no lo hacían la población comenzaría a perder respeto a unas leyes imperiales que no podían con un simple predicador de masas. En cualquier caso, el gobierno británico se sentía impotente. De hecho, su último deseo era entrar en la cárcel, pero no lo dentendrían antes de llegar a la playa, pues hasta tomar la sal entre sus manos no habría cometido ningún delito.

2) La lucha noviolenta de los negros de Nashville por los derechos de la gente negra[7] tuvo su comienzo en 1960. La segregación social era extrema en todos los lugares públicos. Ante esta situación los estudiantes de la universidad Fisk decidieron crear el “Comité Coordinado de estudiantes noviolentos”[8]. John Lewis[9] fue uno de sus miembros más activos.

Su primera labor fue preparar a la población negra que participaría en su proyecto para recibir todo tipo de improperios y maltrato en las acciones noviolentas que iban a llevar a cabo. Los siguientes días omenzaron a ocupar con normalidad los asientos de los bares en los que tenían prohibido el acceso, después boicotearon los mercados de los barrios blancos, apostaron por la “autarquía de los barrios negros”, el autoabastecimiento, la autoproducción. Así fue como lograron vencer el discriminatorio sistema bajo el que vivían. Nashville fue una de las primeras ciudades en reconocer los derechos de los negros. Tres años después sería la marcha sobre Washington, en la que Martin Luther King clamaría aquello de “I have a dream”.

Conclusión

Tanto en el caso de Gandhi como en el de Nashville encontramos que la noviolencia está basada en una concienciación civil de la población previa a la actuación, ambos buscan un cambio de paradigma socio-político mediante la acción pacífica, usando la inteligencia para hacer un uso correcto de las herramientas y la cobertura que les proporciona la legalidad para llevar a cabo sus objetivos. También en ambos casos, como apuntábamos anteriormente, se busca una acción masiva y coordinada, el boicot y la insumisión sirvieron en estos casos. No hizo falta recurrir al uso de las armas, más bien al contrario, no pocos indios y afroamericanos recibieron maltratos físicos indiscriminados por parte de la población blanca y la policía. Y también ambos coinciden en un aspecto: lograron los objetivos que se propusieron en un principio sin tener que derramar una sola gota de sangre. Este es el objetivo final de todo movimiento noviolento: la encarnación de unos ideales no utópicos de libertad e igualdad mediante una reivindicación ciudadana práctica, activa y pacífica.

A día de hoy, la desobediencia civil continúa practicándose en las anticumbres del G-20, las manifestaciones que reivindican derechos y políticas sociales, aquellas otras que protestan contra la guerra de Irak, de Afganistan, en favor de los derechos de la mujer o contra el mismo plan Bolonia, aún de tanta actualidad en los medios universitarios. Pero también la encontramos en contextos menos mediáticos, como la que llevaron a cabo, recientemente, los habitantes del Cabanyal en Valencia frente a las fuerzas policíacas que los agredieron sin ninguna consideración. Estemos o no de acuerdo con los ejemplos que he ido articulando a lo largo de este texto como significativos de esta corriente, lo que está claro es que la Desobediencia Civil es, a día de hoy, uno de los conductos de protesta, expresión y manifestación social más efectivos ante la omnipotencia de los poderes políticos y económicos a nivel mundial.

NOTAS
[1] El libro de J.Touchard, Historia de las Ideas Políticas, Tecnos, 1981; manual de reconocido prestigio en este campo, no contiene ningún apartado explícito dedicado a la Desobediencia Civil o la noviolencia.
[2] “[…] Llegué a comprender que lo que realmente estábamos haciendo era retirar nuestra cooperación de un sistema injusto […] Entonces pensé en la obra de Thorau Essay on Civil Disobedience. […] Me convencí de que lo que estábamos preparando para hacer en Montgomery se relacionaba en gran manera con lo que él había expresado. […] Quien acepta el mal pasivamente está tan mezclado con él como el que ayuda a perpetrarlo. Quien acepta el mal sin protestar, realmente está cooperando con él. […] Un hombre recto no tenía más alternativa que negarse a la cooperación un sistema injusto” LUTHER KING, M.; Un sueño de igualdad; La Catarata; 2001; p. 19
[3] “Por lo que he visto y oído en los últimos 15 días, me inclino a creer que el río de resistentes civiles seguirá creciendo de forma ininterrumpida. Pero que no haya ni asomo de alteración del orden público después de que todos nosotros hayamos sido arrestados. Hemos resuelto emplear todos nuestros recursos en la prosecución de una lucha exclusivamente no violenta. Que nadie cometa una irresponsabilidad en un momento de ira. Ésta es mi esperanza y mi plegaria. Quisiera que estas palabras llegaran a todos los rincones de la tierra.”. “Discurso previo a la marcha de la Sal”, pronunciado por MAHATMA GANDHI, recogido en Discursos de las voces de la democracia; 2007 y “ En nuestra protesta no va a haber ninguna cruzada de incendios. Ninguna persona blanca será arrojada de su casa por grupo alguno de negros encapuchados y asesinada brutalmente. No habrá amenazas ni intimidaciones. Nos guiaremos por los más altos principios de la ley y del orden” LUTHER KING, M.; Un sueño de igualdad; La Catarata; 2001; p.34
[4] “No negaré que haya planeado sabotajes. No los planeé con ánimo imprudente ni porque sintiera algún apego hacia la violencia. Los planeé como consecuencia de un análisis sobrio y sereno de la situación política que se había desencadenado después de muchos años de tiranía, explotación y opresión de mi pueblo por parte de los blancos”. VV.AA.; “Un ideal por el que estoy dispuesto a morirl”, pronunciado por NELSON MANDELA, recogido en Discursos de las voces de la democracia; 2007
[5] Pero deja de serlo cuando las opciones se agotan: “Sabíamos que sin violencia no habría modo de que el pueblo africano alcanzara el triunfo en su lucha contra el principio de la supremacía blanca. Todas las vías legítimas de expresar nuestra oposición a este principio habían sido cerradas por la legislación vigente y nos encontrábamos en una posición en la que teníamos que aceptar un estado permanente de inferioridad o desafiar al Gobierno. Nosotros optamos por desafiar la ley. Cuando rompimos por primera vez con la ley lo hicimos de un modo que evitaba todo recurso a la violencia; sólo a partir del momento en que se legisló contra esta forma y el Gobierno recurrió a la fuerza para aplastar la oposición a su política, sólo entonces decidimos responder a la violencia con violencia […]”. VV.AA.; “Un ideal por el que estoy dispuesto a morirl”, pronunciado por NELSON MANDELA, recogido en Discursos de las voces de la democracia; 2007
[6] “Un Satyagrahi (‘un noviolento’), esté libre o en prisión, siempre se alza victorioso. Solo se le vence cuando renuncia a la verdad y a la noviolencia, y hace oídos sordos a la voz de su interior. Si, por tanto, aun para un Satyagrahi existe algo como la derrota, sol él tiene la culpa” VV.AA.; “Discurso previo a la marcha de la Sal”, pronunciado por MAHATMA GANDHI, recogido en Discursos de las voces de la democracia; 2007
[7] Movilizaciones_en_Mississippi
[8] http://en.wikipedia.org/wiki/Studen...
[9] http://en.wikipedia.org/wiki/John_Lewis_(American_politician

BIBLIOGRAFÍA
-LÓPEZ MARTÍNEZ, M., “Noviolencia para generar cambios sociales”; en Enciclopedia de Paz y Conflictos, Consejería y Ciencia y Ed. Universidad de Granada, Granada.
-LUTHER KING, L., Un sueño de igualdad, Catarata, 2001
-THOREAU, H.D., Desobediencia civil y otros escritos, Tecnos, 2008
-VELASCO ARROYO, J.C., “Tomarse en serio la desobediencia civil”, en Dimensiones críticas de la filosofía política, año 1996, pp.159-184.
-VV.AA. Las voces de la democracia,

* Martin Luther King, en Tomo 5
* Nelson Mandela, en Tomo 7
* Mahatma Gandhi, en Tomo 14

RECURSOS ELECTRÓNICOS
-http://www.zamarrismo.net/IMG/pdf/BREVE_HISTORIA_DE_LA_ACCION_NOVIOLENTA3.pdf
-http://es.wikipedia.org/wiki/


La privatización de las guerras
Las guerras, cada vez más en manos de empresas de mercenarios
Las PMFs son expresión de una dramática fusión de métodos neoliberales con la proyección unilateral-militarista estadounidense de reafirmación imperial, pretextando luchar contra el terrorismo.

Manuel E. Yepe
Kaosenlared (7-1-10)

Las modernas Firmas Privadas Militares, en inglés Private Military Firms o PMFs, también identificadas como "compañías privadas de seguridad" o "compañías proveedoras de servicios militares", son las tradicionales firmas empleadoras de guardias armados, compañías suministradoras de material de defensa, entrenadores militares y consultores ofertantes de consejos sobre estrategia, que han resurgido con mayores empeños y ambiciones tras el fin de la guerra fría, en la última década del siglo XX.

A diferencia de las tradicionales industrias militares, las PMFs operan en las zonas de combate y en otras áreas, donde la violencia puede ser inminente. Venden sus servicios a gobiernos de países, grandes corporaciones y compañías privadas, así como a sardónicas agencias de ayuda humanitaria y cualquier otro cliente.

En Europa, durante el siglo XV proliferaron las "compañías libres" de soldados suizos, italianos y alemanes, que vendían sus servicios a príncipes y duques. En el siglo XVIII hubo regimientos suizos que constituían formaciones élites en los ejércitos regulares de varios países.

Pero, a partir de ese mismo siglo XVIII, los mercenarios fueron, en su mayoría, soldados de fortuna actuando individualmente. Tras la Segunda Guerra Mundial, se extendió la práctica de su contratación en África y países coloniales de otras regiones del tercer mundo. El crecimiento y multiplicación de las PMFs a raíz de la extinción de la Unión Soviética, se relaciona con el sentimiento de que los peligros de guerra mundial habían desaparecido o estaban en proceso de extinguirse. Pero, además y sobre todo, a la tendencia a la privatización de los servicios antes prestados por los gobiernos, como parte del esquema neoliberal estimulador de la empresa privada y del debilitamiento del papel de los estados, que pretendían imponer en todo el mundo los vencedores de la guerra fría, guiados por Wall Street más que por la Casa Blanca o el Pentágono.

Las fuerzas armadas fueron llamadas a cumplir sus misiones defensivas con menos barcos, aviones, y personal, dejando muchas de sus funciones de retaguardia (como la reparación de tanques, entrenamiento de pilotos, elaboración de alimentos, etc.) a cargo de las empresas civiles privadas.

Pero la paz que se avizoraba no se avenía a los intereses del imperio, necesitado por muchos motivos de guerras para resolver sus graves contradicciones económicas en una coyuntura crítica.

Desaparecido el peligro que representaba la URSS para la hegemonía estadounidense en el planeta, sin otra superpotencia que justificara enormes inyecciones de recursos a la industria armamentista, Washington encontró un "contendiente" que presentó credenciales el 11 de septiembre del 2001: los países pequeños del tercer mundo utilizando malévolos métodos terroristas.

Mágica solución que ha permitido que Estados Unidos crezca, en vez de reducir, sus presupuestos militares.

A partir de la declaración de "guerra al terrorismo" formulada por el gobierno de Estados Unidos tras aquel repudiable acto en Nueva York y Washington, que dejó 3 000 víctimas civiles, el negocio de las PMFs ha florecido de manera inusitada.

Las agencias de espionaje y subversión del gobierno utilizan crecientemente para la obtención y análisis de inteligencia los servicios de la industria militar privatizada, que ya cuenta con más personal en los escenarios bélicos en Iraq, Afganistán y Paquistán que la propia CIA, y experimenta un significativo impulso en otras áreas del mundo. Recientemente, las agencias de prensa divulgaron que un "contratista" del gobierno de Estados Unidos había sido detenido en La Habana cuando repartía teléfonos celulares, computadoras y otros equipos de comunicación a grupos contrarrevolucionarios. Se supo que el funcionario trabajaba para la Development Alternatives, Incorporated (DAI), importante PMF contratista del Departamento de Estado, la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID) y el Pentágono que, en realidad, es una de las supuestas empresas privadas que han estado asumiendo funciones que antes desarrollaba la CIA por intermedio de sus redes clandestinas.

Con un abultado expediente contra Venezuela, que incluye su involucramiento en el golpe de estado a Chávez en el 2002 y el diseño de la guerra mediática contra el gobierno venezolano, la DAI opera también en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y El Salvador, así como en muchos otros países, incluyendo Afganistán.

Se conocen, además, otras PMFs que trabajan en el campo del espionaje, la inteligencia y la subversión: la National Endowment for Democracy (NED), la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI), el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrata Nacional (NDI), Freedom House, y la Pan American Development Foundation (PADF), que nutren sus finanzas a partir de contratos con organizaciones estadounidenses de las que se sirve la CIA para ejecutar sus funciones contra gobiernos y naciones, que oponen sus soberanías a la hegemonía de Washington en todo el planeta.

Las PMFs son expresión de una dramática fusión de métodos neoliberales con la proyección unilateral-militarista estadounidense de reafirmación imperial, pretextando luchar contra el terrorismo.

 

La Construcción de la Paz y la Guerra contra el Terrorismo: ¿Conflicto de Intereses?

Malgorzata KOTOMSKA y Balder HAGERAATS*
Pensamiento Crítico (30-12-08)

Resumen: La Guerra Global Contra el Terrorismo (GGCT) ha sido uno de los temas más importantes dentro de la política internacional. Hasta la fecha su impacto en la seguridad internacional ha sido abrumadoramente negativo. En un intento de analizar sus debilidades, los responsables políticos de Estados Unidos están incorporando cada vez más actividades de la Construcción de la Paz y conceptos similares a la GGCT. Esto es, en parte, una reacción a sus fracasos actuales, y refleja un entendimiento de la importancia a largo plazo de soluciones sostenibles. Sin embargo, la combinación de la GGCT y la Construcción de la Paz es peligrosa ya que amenaza con afectar a la efectividad y legitimidad de la última. La verdadera seguridad internacional requiere enfoques que no estén contaminados por la GGCT y debe frenar una mayor integración de la Construcción de la Paz y conceptos similares a sus doctrinas. Los casos de Afganistán y AFRICOM en la región del Sahel ilustran los problemas potenciales si la comunidad internacional fracasa a la hora de separar suficientemente los dos.

Introducción

Desde los sucesos del 11S, el panorama de las relaciones internacionales y la seguridad internacional ha cambiado radicalmente. Ahora el mundo se encuentra enfrentado a retos —desde el terrorismo internacional hasta la incertidumbre económica y el medio ambiente— y dinámicas relacionadas, que muestran una falta alarmante tanto de control como de soluciones por parte de la comunidad internacional. El mejor ejemplo de esta situación es la desastrosa “Guerra Global Contra el Terrorismo”, liderada por Estados Unidos y sus aliados. Su mezcla ecléctica de miedo genuino (al terrorismo internacional), intereses geopolíticos e idealismo, no sólo ha resultado contraproducente sino que incluso ha creado una incapacidad aparente para encontrar otro tipo de respuestas a los problemas a los que se enfrenta nuestro mundo. Los mecanismos que se han puesto en funcionamiento parecen haber creado un ciclo de violencia y descontento a nivel mundial que se auto-perpetúa. En vez de dejar de ahondar en el problema, parece que los responsables políticos internacionales siguen haciendo más profundo el hoyo que ellos mismos crearon. Las pocas dinámicas positivas que se pueden observar pertenecen al mundo de antes del 11S y provienen concretamente del idealismo de los noventa posterior a la Guerra Fría. La Construcción de la Paz es una de esas dinámicas.

El concepto de Construcción de la Paz en su forma actual —que está relacionado con la creación de dinámicas sostenibles a largo plazo, dentro de sociedades en las que sirven para resolver conflictos sin recurrir a la violencia o a la guerra— viene de la última década del siglo XX y está relacionado con otras creaciones de ese período, tales como los conceptos de Seguridad Humana 1 y la Responsabilidad de Proteger 2 . Para los responsables políticos, la Construcción de la Paz ofrece una alternativa al énfasis en la seguridad tradicional y principalmente militar de la GGCT, incluso aunque en teoría las dos no son siempre consideradas antagonistas. De hecho, gran parte del discurso de la GGCT utiliza de manera selectiva asuntos de Seguridad Humana y Construcción de la Paz en su marco más amplio. El enfoque de la GGCT se va orientando cada vez más hacia otros medios, no militares, y los responsables políticos están incorporando de manera más entusiasta otro tipo de enfoques para incrementar la eficacia en un marco antiterrorista más general.

Esta combinación es peligrosa por las confusas líneas que separan por un lado las soluciones verdaderas y sostenibles a largo plazo, ofrecidas por la Construcción de la Paz y sus corolarios, y por el otro las estrategias equivocadas de la GGCT. En la práctica, las primeras tienden a convertirse en un frente más, en vez de en una base para las acciones referentes a las últimas. Como resultado, la Construcción de la Paz corre peligro de corromperse por los fracasos de los enfoques militares y tradicionales de la GGCT, y perderá su potencial impacto positivo por esta asociación.

Este artículo trata primero los conceptos de la GGCT y la Construcción de la Paz, que se describen y analizan brevemente a partir de una perspectiva de seguridad internacional. Continúa con una argumentación sobre por qué ambas han de estar separadas en la medida en que sea posible y práctico, y por qué los enfoques de ambas así como sus intereses subyacentes difieren y discrepan en lo fundamental. En tercer lugar, discutimos brevemente los casos de AFRICOM en el Sahel y la situación en Afganistán como ejemplos de esta discrepancia entre la GGCT y la Construcción de la Paz. El artículo termina con algunas sugerencias generales sobre cómo tratar esta preocupante dinámica, con el objetivo de que la comunidad internacional pueda afrontar eficazmente sus retos en seguridad.

La Guerra Mundial Contra el Terrorismo

El 28 de septiembre de 2001 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó la Resolución 1373 que exigía a los “Estados a trabajar juntos urgentemente para prevenir y eliminar los ataques terroristas”. Sólo ocho días antes, el Presidente de Estados Unidos George W. Bush había manifestado que “nuestra guerra contra el terrorismo empieza con Al-Qaeda, pero no termina ahí. No terminará hasta que todos los grupos terroristas de alcance global hayan sido encontrados, detenidos y derrotados” 3 . La guerra de Afganistán empezaría dos semanas más tarde, comenzaba la GGCT 4 .

La reacción de Estados Unidos a los eventos del 11S y la decisión de empezar la GGCT cambió la dinámica de las relaciones internacionales y los conflictos violentos. Por su propia naturaleza, el carácter permanente e integral de la GGCT —al definir al enemigo en la “guerra” como el difuso e invencible “terrorismo”, o más intangible aún, como “terror”— ha hecho que sea un ejercicio sin límites e incontrolable. Su propio ámbito de actividades, desde las guerras en Irak y Afganistán hasta la legislación doméstica tales como la Ley Patriota, evidencian una falta de objetivos bien definidos y la peligrosa mezcla de intereses relacionados —económicos, políticos y geoestratégicos—. El intento de incluir conceptos aparentemente incompatibles tales como Responsabilidad para Proteger, Seguridad Humana y Construcción de la Paz, es otra muestra más de la naturaleza paradójica de la política de la GGCT. La utilización de referencias orwellianas se ha convertido en un cliché, pero no hay duda de que la guerra se ha convertido en paz, y la paz se ha convertido en guerra.

Durante los años posteriores a los eventos de 2001 la GGCT cambiaría y expandiría su ámbito de validez y su alcance. En febrero de 2003 —sólo unos meses antes de la invasión de Irak— se publicó la Estrategia Nacional de la Casa Blanca para Combatir el Terrorismo 5 donde se esbozaron sus objetivos principales:

1. Derrotar a los terroristas y sus organizaciones.
2. Identificar, localizar y destruir a los terroristas así como a sus organizaciones.
3. Denegar el patrocinio, apoyo y refugio a terroristas.
4. Disminuir las condiciones subyacentes que los terroristas pretenden explotar.
5. Defender a los ciudadanos y los intereses de Estados Unidos en su país y en el extranjero.

El extenso ámbito que abarcan estos objetivos, propio de la naturaleza integral de la GGCT, deja la puerta abierta a todo tipo de actividades tanto en el extranjero como internamente. De hecho, desde el principio ha habido abundantes referencias a la necesidad de establecer regímenes democráticos, crear sociedades abiertas y cambiar la dinámica general de sociedades consideradas como origen de actividades terroristas 6 . La lucha fue definida como ideológica, cultural e incluso religiosa 7 y también militar. A partir de una perspectiva tan cercana a los postulados de Samuel Huntington 8 , las opciones militares y otros enfoques de seguridad tradicional no son las únicas herramientas indispensables. Esto se entendió en términos generales. En la práctica sin embargo, la aplastante confianza dogmática en la fuerza de conceptos como “libertad” y “democracia” como movimientos naturales y universales hicieron retroceder a un segundo plano de la política de Washington cualquier tipo de intervención no tradicional 9 . En los últimos años, y con el cada vez más aparente fracaso de la GGCT, esto ha ido cambiando.

Lo que hasta ahora ha caracterizado la GGCT ha sido el enfoque volátil de pretender perforar el núcleo de la actividad terrorista, y dispersarlo con la esperanza de eliminar sus células. Ha sido una campaña de miedo y amenazas combinada con fuerza militar que ni siquiera ha sido capaz de acercarse a la eliminación de la actividad terrorista. La movilización de aliados fue una tarea difícil ya que muchos países pudieron ver esta guerra como lo que rápidamente ha llegado a ser: una sin un enemigo definido ni un final a la vista. La invasión de Afganistán tuvo un efecto a corto plazo en la derrota de los talibán, pero desde entonces sus fronteras al sur se han convertido de nuevo en criaderos de actividad terrorista. La guerra en Irak creó un campo de batalla para inducir al terrorismo que ha resultado claramente contraproducente. Declarar y empezar una guerra contra el terrorismo ha puesto automáticamente en movimiento el ciclo de violencia.

Aún siendo cierto que no ha habido más ataques terroristas en territorio de Estados Unidos desde el 11S, es difícil argumentar que la GGCT ha hecho del mundo un lugar más seguro. Incluso cuando miramos al “campo de batalla” más explícito, Afganistán, los talibán han regresado y los fracasos son evidentes. Lo mismo se puede decir de la búsqueda de Osama ben Laden, que sigue desaparecido. El mayor daño causado sin embargo, desde la perspectiva de seguridad de Estados Unidos, parece estar relacionado con las dinámicas a largo plazo. Los países y los actores identificados por Washington como enemigos no han sido apaciguados ni controlados de forma significativa alguna. Esto incluye a actores gubernamentales, como los de Teherán y Damasco, o las regiones consideradas fuentes de terrorismo, como el norte de Pakistán y más recientemente el norte de África y la región del Sahel. La GGCT no se ha ganado, aunque nunca ha estado claro cuáles serían las condiciones de la victoria, teniendo en cuenta su naturaleza integral. La amenaza terrorista internacional sigue viva y presente 10 .

Estas observaciones parecen haber conducido a un reconocimiento tardío de otro tipo de intervenciones y de diplomacia. No sólo debido a una mayor sensación de la inutilidad de los enfoques más tradicionales y a un creciente coste político y económico de las guerras de Afganistán e Irak, sino también porque los responsables políticos de Estados Unidos están cada vez más preocupados por su desgastada legitimidad y por la pérdida de la buena voluntad internacional. Con la caída del dólar, los altísimos precios del petróleo, los déficits comerciales y los retos medioambientales, los costes diplomáticos y económicos de la GGCT se han hecho insostenibles.

Consecuentemente, la política de Estados Unidos se encuentra actualmente en una encrucijada decisiva. Una tendencia parece ser adaptar la GGCT a los nuevos retos geoestratégicos. Esto podría hacerse, por ejemplo, utilizando un discurso antiterrorista para justificar el control de los recursos naturales ante a la competencia de China y Rusia. La otra opción que circula en Washington es terminar poco a poco con la GGCT en su actual forma, y reemplazarla por otro tipo de políticas que no se vean obstaculizadas por el antagonismo internacional creado durante los últimos siete años 11 .

Cada una de estas dos opciones significaría que la Construcción de la Paz y las actividades relacionadas crecerían en importancia. Sin embargo, es muy posible que la primera subyugue —y corrompa— el concepto a través de un enfoque general incompatible, centrado aún en las consideraciones de seguridad tradicional. La segunda opción podría ser más viable, dependiendo de su formulación y objetivos. En cualquier caso, el énfasis va poco a poco dirigiéndose hacia enfoques de soft power y hacia formas de pensar más innovadoras. Esto se ejemplifica con el caso de AFRICOM (veáse más adelante), que es sólo una parte de un intento mayor de Estados Unidos por controlar el continente africano a través de una extensa variedad de actividades.

La Construcción de la Paz

“Construcción de la Paz” es un concepto que describe aquellas actividades y procesos que permiten a las sociedades resolver sus conflictos internos de una forma no violenta, sostenible y productiva. Abarca una amplia variedad de actividades, que incluyen desde el fortalecimiento institucional hasta el mantenimiento de la paz. Su naturaleza general hace que sea difícil destacar estrategias exactas para la Construcción de la Paz —es más un proceso que una estrategia específica 12 — y tiende a depender de las políticas concretas de las organizaciones y países involucrados 13 . Por ello las actividades de la Construcción de la Paz tienden a incorporarse muy fácilmente dentro del marco de la GGCT. El resultado: una mezcla paradójica e inofensiva de “guerra” con construcción de “paz”.

Las actividades de Construcción de la Paz han conseguido introducirse en la GGCT, pero se ha invertido su orden. Estas actividades se han llevado a cabo principalmente con el objetivo de restaurar las comunidades y las infraestructuras que han sido dañadas como consecuencia directa de las acciones propias de la GGCT. El daño social y psicológico además del daño material en los territorios en guerra, como Irak y Afganistán, van en contra de los principios fundamentales de la Construcción de la Paz. Sin éstos, la tarea de construir sociedades sostenibles y pacíficas se vuelve imposible. Las comunidades afectadas por la GGCT pueden encontrar difícil comprender por qué la devastación de sus vidas se repara a través de las mismas políticas internacionales que han sido (en parte) responsables del daño en un primer lugar.

Los esfuerzos para construir sociedades fuertes capaces de abordar el conflicto de una forma pacífica y diplomática suponen una tarea a largo plazo que requiere dedicación y paciencia. Como destaca Condoleezza Rice, Estados Unidos es “una nación increíblemente impaciente. [Esto] ha llevado a nuestra nación a cometer errores en el pasado y con seguridad cometeremos más en el futuro” 14 . Puede que la imposición de la paz y el alto el fuego sean los primeros pasos en el proceso de Construcción de la Paz, que se centraría entonces en la reconciliación, en el fortalecimiento institucional y de capacidades, y en la configuración de una sociedad que escoge el diálogo frente a las armas. Las actividades de Construcción de la Paz no se limitan solamente a las situaciones posteriores a un conflicto. Los sistemas de alerta anticipada y la diplomacia preventiva son algunos medios para alcanzar soluciones pacíficas en conflictos emergentes. La estabilidad estructural general que permite que los ciudadanos accedan a oportunidades, justicia e igualdad así como a un sistema de gobierno dirigido por autoridades legítimas son parte de lo que la Construcción de la Paz pretende construir.

La Cuenta del Reto del Milenio 15 es un ejemplo de cómo las actividades de Construcción de la Paz son promovidas en aquellas regiones cuyos estados figuran en los primeros puestos de las listas de estados fallidos y que podrían ser los siguientes en la agenda de la GGCT, como ocurre con los de la región del Sahel. Este programa destina ayuda económica a esos países cuyas administraciones muestran un cierto nivel de buen gobierno. Esto incluye típicamente el respeto por las libertades civiles y los derechos políticos, el control de la corrupción, la inversión en sus ciudadanos proporcionándoles una adecuada asistencia médica y educación, así como facilitándoles libertad económica y de comercio. Aunque esta forma de convertir estados fallidos en estados que trabajan por sus ciudadanos y proporcionan estabilidad estructural es posiblemente un simple método de palo y zanahoria, si proporciona incentivos útiles para que los gobiernos se comporten según normas internacionales.

Una de las razones por las que la utilización de conceptos como Construcción de la Paz o Seguridad Humana son tan atractivos para los defensores de la GGCT es que aparentemente abre la puerta para la intervención legítima en sociedades extranjeras. La literatura de los noventa que promovió estas nuevas teorías —que resaltaban la importancia de los nuevos enfoques para tratar las interconexiones entre desarrollo y conflicto violento— también argumentó a favor de un replanteamiento del orden tradicional del sistema westfaliano. La confianza del sistema internacional en la soberanía puramente territorial y la no injerencia obstaculizó de forma inaceptable la intervención humanitaria, o así fue argumentado. Esta reacción, estimulada más adelante por los genocidios de Ruanda y de los Balcanes durante aquellos años, ha activado gran cantidad de nuevos actores en las relaciones internacionales. Kofi Annan, el entonces Secretario General de Naciones Unidas, formuló esta idea al proponer dos tipos de soberanía 16 . Argumentó que si un gobierno o estado ya no era capaz o no quería proteger su propia población ante desastres humanitarios, perdería sus derechos garantizados inicialmente a través de la soberanía westfaliana.

Claramente, estas nuevas interpretaciones de los elementos fundamentales de la comunidad internacional nunca pretendieron ser utilizadas para políticas tan indudablemente rechazadas universalmente como las de la GGCT. Sin embargo, dada la difusa y compleja naturaleza de las relaciones internacionales y las preocupaciones humanitarias, una lectura selectiva de estas ideas ha abierto la puerta a su uso y abuso. La necesidad de proteger los derechos individuales y el bienestar ha sido acogido de manera entusiasta en casos como el Irak de Saddam Husein, e intencionadamente ignorados en otras situaciones de sufrimiento humanitario mucho más evidente como en Sudán o en la República Democrática del Congo.

Cada uno de los dos casos analizados más adelante (Afganistán y AFRICOM) contiene múltiples ejemplos de cómo la GGCT y las actividades de Construcción de la Paz se han ido entrelazando cada vez más. Tanto a un nivel práctico de implementación de políticas, como desde el punto de vista de un discurso internacional, la literatura de los noventa es cada vez más útil para enfatizar y para justificar la “guerra” en curso.

En las complejidades de un mundo cada vez más globalizado, la importancia de las actividades de la Construcción de la Paz —tanto si es una medida preventiva como si es una respuesta a amenazas específicas— es incuestionable. Aunque sí que existen diferencias, académicas y políticas, sobre cómo formular e implementar determinadas políticas dentro de su marco, el énfasis general por lograr sociedades sostenibles a largo plazo es una necesidad absoluta para afrontar los retos del siglo XXI. El peligro de que este tipo de enfoque se corrompa por una GGCT a corto plazo y un estrecho margen de visión es muy real y ha de impedirse.

La naturaleza contradictorias de los dos enfoques

La GGCT ha sido una vuelta al hard power y a los enfoques realistas de las políticas y los conflictos internacionales. Por otro lado, la Construcción de la Paz siempre ha sido una continuación del énfasis de los noventa en el soft power y el convencimiento de que la paz, el conflicto y el desarrollo social, se entrelazan con una dinámica de abajo a arriba. Sólo los enfoques a largo plazo llevarán hacia sociedades sostenibles y pacíficas. Hay también varios aspectos que ambos conceptos tienen en común: su énfasis en los retos y movimientos transnacionales, su relativa indiferencia hacia la soberanía tradicional y la supremacía del estado como el actor internacional decisivo, y sus enfoques relativamente holísticos.

El terrorismo internacional es un enemigo difuso. Es necesario impulsar una mayor atención hacia soluciones a largo plazo y hacia la construcción de sociedades sostenibles que rechacen el terrorismo. El hecho de que el terrorismo no sea en sí mismo una ideología y que no necesite grandes cantidades de socios con carné es una razón importante para centrarse en las causas del terrorismo en vez de simplemente en sus síntomas. La necesidad de contrarrestar la actividad terrorista existente y de llevar a sus autores ante la justicia está fuera de duda, y la GGCT ha tenido cierto éxito en este aspecto. Sin embargo, para una verdadera solución a la amenaza en sí misma, se necesitan una estrategia y una visión diferentes y la Construcción de la Paz tiene el potencial para jugar un papel importante en la creación de sociedades capaces de resistir a dinámicas que propicien el terrorismo.

Uno de los problemas de la GGCT ha sido el de sus externalidades no intencionadas. A través de la fuerza militar y de la diplomacia realista, se ha distanciado de muchos de los aliados que necesitaba para tener éxito. A través de la Construcción de la Paz, la GGCT podría de hecho ser capaz de recuperar algo de la confianza y la legitimidad que necesita para continuar su lucha. Otra ventaja es que la Construcción de la Paz se beneficia indudablemente—pero no depende necesariamente— de los movimientos democráticos e instituciones dentro de la sociedad seleccionada. Esto casa bien con el discurso de la GGCT que depende en gran medida del imperativo moral de establecer regímenes democráticos en sociedades que “posibilitan el terrorismo”.

Para que la Construcción de la Paz sea efectiva, necesita ser reconocida como un conjunto de actividades relativamente neutral desde un punto de vista político. Aunque siempre hay dificultades, por ejemplo a la hora de encontrar el equilibrio entre democratización y actividades para resolver y prevenir el conflicto violento, es crucial que la Construcción de la Paz no refleje la agenda internacional de un grupo específico de países. Esto se pone de manifiesto en el hecho de que Naciones Unidas y los países considerados relativamente “neutrales” dentro de las relaciones internacionales —como Japón, Canadá y los estados escandinavos— jueguen un papel tan importante dentro de la comunidad de la Construcción de la Paz. Una mayor incorporación de las citadas actividades a la GGCT haría peligrar dicha neutralidad 17 .

También es cuestionable que la Construcción de la Paz pueda realmente incorporarse a un marco que parece ser esencialmente contradictorio a su propia naturaleza. Aunque la reforma del sector de la seguridad es un elemento importante de la Construcción de la Paz, la GGCT tiende a centrarse en la formación y en el apoyo a tropas que, a menudo, representan gobiernos considerados ilegítimos o responsables de dinámicas que van en contra de los principios de la Construcción de la Paz. En otras palabras, es muy posible que la agenda de la GGCT sea demasiado selectiva y excluyente como para ser útil desde la perspectiva de la Construcción de la Paz.

En última instancia, los dos conceptos en su forma actual son incompatibles. El uso selectivo de la Construcción de la Paz por parte de la GGCT distorsiona la verdadera razón por la que la Construcción de la Paz puede jugar un papel productivo. Está siendo absorbido por una agenda establecida en términos de deconstrucción en vez de construcción, que es específica y no universal. El impacto de corrupción que esto tiene en la Construcción de la Paz pone en riesgo su verdadera esencia y una posterior integración de los dos conceptos conlleva muchos peligros.

AFRICOM en la región del Sahel

Un ejemplo que refleja la complejidad de la relación entre la Construcción de la Paz y la GGCT es el recién creado centro de comando de Estados Unidos dedicado solamente al continente Africano, el Comando Africano de Estados Unidos (AFRICOM en sus siglas en inglés). La propuesta para este cuerpo de coordinación salió de la administración Bush en febrero de 2007 y comenzó sus actuaciones en octubre del mismo año desde el cuartel general del EUCOM (Comando Europeo de Estados Unidos) en Stuttgart. El 1 de octubre 2008 se ha convertido en una entidad separada que con el tiempo se trasladara a un país africano; aunque encontrar un país que lo albergara ha demostrado ser un reto. Esto es quizás un presagio del posible conflicto de intereses con el que es muy probable que tropiecen la combinación de la Construcción de la Paz y las iniciativas contra el terrorismo. Los actuales centros de comando combatientes, como su nombre sugiere, tienen típicamente un tono militar, y aún así este intenta incorporar muchas más iniciativas humanitarias y de desarrollo. Se dice de AFRICOM que es diferente a sus predecesores precisamente en ese aspecto: se centra más en el soft power y se dirige a las causas originarias de los conflictos, de los estados fallidos o del terrorismo, mientras mantiene las bases militares bajo la dirección del hard power. El resultado por el momento es lejos de ser alentador 18 .

Hasta el final del siglo XX África no tenía una especial importancia estratégica para Estados Unidos: tenía poco que ofrecer y mucho que reparar, de modo que era más cómodo mantenerla olvidada. En 1998, después de los atentados contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania, y especialmente después del 11S, su relevancia como una posible amenaza para la seguridad americana empezó a ganar atención e importancia. Desde entonces, las preocupaciones e intereses se han materializado en varias iniciativas —la Iniciativa de Operaciones para la Paz Mundial, la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas, la Iniciativa Pansahel o la Iniciativa Transahariana de Lucha Contra el Terrorismo— todas ellas con la intención bien de ayudar en el reforzamiento de la paz, bien de combatir el terrorismo. Con la GGCT difundiéndose por todas las partes del globo, se marcó un nuevo frente en la región del Sahel, en África Subsahariana. Ya en 2003 se empezaron a implementar actividades contra el terrorismo en el Sahel, llevadas a cabo por personal militar de Estados Unidos, y centradas principalmente en reforzar la capacidad militar (indígena).

Estados Unidos ha empezado a reconocer que los estados fallidos y sus ciudadanos descontentos constituyen una amenaza real dentro de la lucha contra el terrorismo internacional. Dado que el Sahel es un ejemplo de tales peligros políticos y sociales —puestos de manifiesto por una gobernanza débil y una pobreza que parece crear una amenaza continua de conflicto violento, como han mostrado recientemente los casos de Níger y Chad— el elemento fundamental de la fundación del AFRICOM ha sido un enfoque dirigido a afrontar las necesidades de estados fallidos o en declive. Las propuestas para emplazar el AFRICOM en suelo africano se han encontrado con resistencias y preocupación por la posibilidad de que sea un intento de militarizar el continente y controlar otra región rica en recursos. Como tal, cualquier tipo de actividad de Construcción de la Paz desarrollada dentro de la política más general de Estados Unidos también encontrará resistencia.

Para que AFRICOM tenga éxito en la consecución de sus objetivos necesitará superar los obstáculos naturales que crea la GGCT. Como señala Robert Berschinski:

“[Para conseguir los objetivos del AFRICOM se requiere que] responda a las percepciones africanas sobre las condiciones de seguridad local. Con algunas notables excepciones, la GGCT no figura en los puestos más altos de la lista de prioridades de la seguridad africana. Aún así, en su intención de encontrar y combatir el terrorismo en África, el Departamento de Defensa ha enfocado sus principales iniciativas regionales en el norte y este de África según los criterios de las líneas contra el terrorismo. Las ramificaciones de esta incongruencia serían menores si no fuera por la manera en la que hasta ahora se ha llevado la GGCT en África. La mayoría de las operaciones han sido positivas, con esfuerzos a largo plazo para mejorar las capacidades e incrementar los niveles de vida. Aún así, una continuada y excesiva dependencia en soluciones cinéticas a corto plazo ha recortado ampliamente dichas iniciativas. Los efectos de dichas políticas, combinados con una estrategia de suma de insurgencias locales a la GGCT, han dañado los intereses estratégicos de Estados Unidos y han desestabilizado regiones del continente.” 19

El Parlamento de la Unión Africana acordó disuadir a los gobiernos africanos de aceptar las solicitudes de Estados Unidos para albergar el AFRICOM en el continente africano. Sin embargo, algunos países como Nigeria y Liberia han acogido la idea y han solicitado más sensibilización sobre el tema con el objetivo de asegurar una comprensión panafricana más clara de los propósitos y los objetivos del comando. Liberia incluso se ha ofrecido voluntaria para albergar el Comando Africano. 20

La reacción de la comunidad africana no es una sorpresa. Después de todo, Estados Unidos siempre ha visto su capacidad militar como su principal recurso en los asuntos internacionales. Un centro de comando militar en el continente encaja dentro de esa perspectiva. Considerando la devastación e inestabilidad que la GGCT ha traído a Afganistán e Irak, y siendo la región del Sahel considerada como el posible próximo campo de entrenamiento y de cultivo para el terrorismo 21 , la simple presencia del ejército de Estados Unidos tiende a intimidar, y es una preocupación para los gobiernos locales y la comunidad internacional. Aunque se han dedicado muchos esfuerzos en disipar cualquier preocupación sobre que el AFRICOM pudiera ser el equivalente a una base militar permanente —el Presidente George W. Bush fue cuestionado repetidas veces sobre las intenciones del proyecto de su administración en su reciente viaje al continente— permanece un aire de sospecha, y no parece que vaya a desaparecer en un futuro próximo.

Lo que hace que el AFRICOM destaque como diferente del resto es que, aunque será capaz de facilitar y llevar a cabo operaciones militares, uno de sus principales objetivos es ser un mecanismo de apoyo al desarrollo y a las iniciativas humanitarias. Trabajará mano a mano con la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID en sus siglas en inglés), así como con otras agencias gubernamentales que no están bajo la jurisdicción del Departamento de Defensa 22 . Empleará igualmente una cantidad de personal civil mayor de la utilizada en el caso de otros comandos. Al incorporar más soft power, los proyectos dirigidos a iniciativas de reconstrucción de estados, desarrollo o temas humanitarios, recibirán más atención. Según el director del Centro Nacional Contra el Terrorismo de Estados Unidos, Michael Leiter, la lucha contra la ideología extremista tendrá éxito “no si se ataca a las tradiciones religiosas o culturales, sino si se destaca la pobreza del pensamiento extremista, si se trabaja junto con los principales líderes de todas las creencias (…) y se utilizan elementos de poder nacional —diplomacia, ayuda internacional, organizaciones no gubernamentales, etc.—” 23 . Los términos claves para promocionar este centro de comando único han sido la prevención de conflicto y la reconstrucción de estados. En otras palabras, aspira a encontrar formas de crear colaboraciones y coordinar estrategias de seguridad, con el objetivo de evitar el conflicto violento y así centrarse en la estabilidad.

Sin embargo, persiste el hecho de que el Comando África es una maquinaria militar. La mejora en la logística y las habilidades de los ejércitos africanos figurará todavía como la primera prioridad, y no es probable que el enfoque beligerante para luchar contra el terrorismo se detenga frente a las actividades de la Construcción de la Paz, que no producen resultados visibles en el momento en que se ejecutan. Teniendo en cuenta que el continente se está convirtiendo gradualmente en una fuente esencial de recursos y que la competencia es cada vez más fuerte —especialmente por parte de China—, la necesidad de proteger esos intereses requiere reforzar la seguridad y la estabilidad. Este es el punto en el que el “idealismo” del AFRICOM se coloca en el punto de mira: ¿la esencia de la reconstrucción de estados y los programas de desarrollo pretende crear dinámicas duraderas que beneficiarán a las sociedades en cuestión, o se acentúan estos términos para ganar aceptación y trabajar bajo un estandarte más políticamente correcto?

Por un lado, Estados Unidos está aplicando ciertas iniciativas de la Construcción de la Paz para promover la estabilidad a largo plazo, la prevención de conflictos y la construcción de sociedades sostenibles. Esta puede ser una buena oportunidad para cambiar la dirección del fracasado curso de la GGCT. Tiene el potencial de utilizar la Construcción de la Paz como un medio para dirigirse a las causas originarias del terrorismo y crear mecanismos de prevención dentro de sociedades vulnerables. Por otro lado, si estas mismas iniciativas sólo van dirigidas a un mayor control por propósitos geoestratégicos, y la estabilidad es un objetivo simplemente para garantizar la extracción segura de los recursos, las estrategias de la Construcción de la Paz podrían demostrar ser una fuerza destructiva en vez de positiva para la región.

Afganistán

La guerra de Afganistán que empezó en octubre de 2001 fue la primera, casi inmediata, reacción de Estados Unidos y sus aliados dentro del marco de la GGCT. Fue considerada a nivel general, si bien no universal, una respuesta legítima al apoyo y asociación de los talibán con Al-Qaeda. Su enfoque inicial fue puramente militar como parte de la “Operación Libertad Duradera” (“Operation Enduring Freedom”, OEF en sus siglas en inglés, o según su nombre inicial “Operación Justicia Infinita”), y su intención final la de capturar a los autores del 11S y cambiar el régimen de Afganistán para prevenir cualquier actividad terrorista futura dentro del país. Desde la invasión inicial, la estrategia general y las tácticas empleadas han iniciado un creciente número de actividades no militares dirigidas a crear un sistema sostenible y semidemocrático dirigido desde Kabul. Como tal, Afganistán es un buen ejemplo de cómo la GGCT ha incorporado actividades de la Construcción de la Paz, principalmente de manera implícita, con el objetivo de hacer progresar su muy específica agenda que está lejos de ser compartida o aceptada universalmente.

Las dos operaciones militares internacionales —OEF y la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF en sus siglas en inglés)— operan a efectos prácticos dentro del marco de la GGCT, incluso aunque sólo la OEF sea explícitamente una operación antiterrorista. Inicialmente se suponía que la ISAF, una operación de la OTAN sancionada por la ONU, protegía a Kabul y reforzaba su gobierno provisional. Desde 2003 sus operaciones se han expandido a lo largo y ancho de todo el continente.

Estas operaciones reflejan bien la dualidad de la GGCT. La ISAF se ha encontrado con cada vez más operaciones de combate por su dilatado alcance. Aún se mantiene intacta su misión defensiva inicial —y consecuentemente las actividades de la Construcción de la Paz—, pero su diferenciación de la OEF, con una orientación ofensiva, es cada vez más difusa. Esto se ve aún más acentuado por el hecho de que la OEF está gradualmente dirigiendo recursos hacia sus “Equipos de Reconstrucción Provincial” (PRT en sus siglas en inglés). Estos equipos están implicados en actividades de reconstrucción no militares como la edificación de colegios y clínicas médicas, y consisten tanto en personal militar como no militar. Además, colaboran estrechamente con USAID 24 de una forma similar a las múltiples conexiones entre la USAID y el AFRICOM en África Subsahariana.

La seguridad general se deterioró rápidamente en Afganistán después de 2003 25 y aceleró los intentos de incorporar soluciones no militares por parte de Estados Unidos y sus aliados. Como tal, la situación en Afganistán y sus intentos de utilizar los enfoques de la Construcción de la Paz se convirtieron en un caso de prueba para la más extendida GGCT y sus intentos de adaptación durante los años anteriores. Los PRT han tenido un impacto positivo en casos específicos dentro del país, pero la situación general (usando indicadores como la producción de heroína, el crimen, la violencia organizada, las víctimas militares) no ha mejorado sustancialmente. Ya en 2004, un informe de Save the Children sugirió algunas de las razones detrás de este fracaso:

“Surgen cuestiones de principio en las siguientes áreas: cómo los PRT enturbian la diferenciación entre objetivos militares y humanitarios, qué posibilidades hay de que los PRT contribuyan a la “militarización” de la ayuda, el aumento del riesgo de inseguridad para las agencias humanitarias, y una falta de rendición de cuentas en relación a las operaciones de liberación llevadas a cabo por los PRT. Los PRT también hacen surgir cuestiones sobre la práctica relacionadas con el hecho de asegurar la asistencia cuando corresponda y no se ponga en peligro a aquellos a los que se pretende ayudar” 26 .

Estas cuestiones también se pueden aplicar al marco más general de la GGCT y su incorporación de la Construcción de la Paz. Incluso si la Construcción de la Paz en sí misma no se centra en la acción humanitaria, muchos de los peligros mencionados por el informe de Save the Children siguen siendo válidos. La falta de claridad entre las actividades que requieren neutralidad y legitimidad general, y aquellas que promueven una agenda específica no universal, podría rápidamente tornarse contraproducente. Además no está claro que el marco de la GGCT sea de hecho lo suficientemente flexible para dar cabida a una Construcción de la Paz efectiva dentro de sus limitaciones naturales.

Se pueden aprender lecciones similares de los “Equipos de Reconocimiento Humano” (HTT en sus siglas en inglés) que han sido desplegados desde 2003, inicialmente en Irak pero después también en Afganistán. Con el objetivo de ayudar a los estrategas militares a comprender la cultura y situaciones locales, el Ejército de Estados Unidos empezó a incorporar antropólogos en sus cuerpos de combate. El arquitecto del programa David Kilcullen lo llamó “trabajo social armado” 27 . El énfasis está típicamente en las actividades relacionadas con la Construcción de la Paz, y van desde el reforzamiento de las fuerzas de seguridad locales al alivio de la pobreza. En círculos académicos, la reacción ha sido sobre todo de preocupación por el miedo a la pérdida de neutralidad y por los peligros de corrupción al estar asociados a la maquinaria bélica 28 . Sin embargo, la reacción del ejército de Estados Unidos ha sido que si no dieran pasos como el establecimiento de los HTT, serían criticados por centrarse en métodos puramente militares 29 .

Este choque de intereses y el difícil equilibrio entre el marco militar básico de la lucha contra el terrorismo y otras estrategias tipifica el rompecabezas. Incluso si uno teóricamente desechara la GGCT por estar abocada al fracaso debido a sus fallos inherentes, permanecería el hecho de que actualmente es una fuerza poderosa en los asuntos de seguridad internacional. Como tal, hay que preguntarse si no sería mejor perfeccionar sus operaciones a través de otros métodos, quizás conflictivos, que pudieran aliviar las situaciones locales a corto y medio plazo.

Conclusiones

En muchos aspectos la GGCT ha sido un ejercicio inútil e incluso contraproducente que ha hecho muy poco para detener la amenaza de terrorismo internacional. Su énfasis en el hard power, su mezcla de objetivos simplistas con los complejos enredos de cualquier política exterior de Estados Unidos y su rechazo fundamental de las complejidades mundiales, todo ello intrínseco a la GGCT, han llevado a notables fracasos como las guerras de Irak y Afganistán. Ha tenido además dinámicas más sutiles —si bien igualmente peligrosas— en lugares como África Subsahariana como demuestra el caso del AFRICOM.

El concepto de Construcción de la Paz y las actividades relacionadas con él se usa cada vez más como instrumento dentro de esta GGCT. Esto se explica en parte por la necesidad de la administración Bush de legitimar políticas que han roto la ley internacional y sus convenciones, y que son de una naturaleza esencialmente militar. Sin embargo, también es verdad la observación cada vez más obvia de que la GGCT no ha producido los resultados deseados. En consecuencia, parece haber un verdadero cambio de doctrina que reconoce la necesidad de otros enfoques a más largo plazo basados en soft power y dinámicas sociales. Las actitudes simplistas de la “caza del terrorista” y la imposición forzosa de la democracia han demostrado ser limitadas e incluso peligrosas a la hora de lograr los objetivos de proporcionar seguridad a largo plazo.

Estos intentos de incorporar enfoques aparentemente contradictorios al marco de la GGCT son una espada de doble filo. Por un lado, la política exterior y de seguridad de Estados Unidos —cualquiera que sea su naturaleza— es un aspecto fundamental de las relaciones internacionales y la seguridad internacional. Debería afrontarse como una realidad que no es fácil que desaparezca a corto plazo. Incluso si las elecciones presidenciales de 2008 llevaran a la elección del más moderado Barack Obama y su presumible cambio de doctrina, la lucha contra el terrorismo internacional continuará. Como tal, todavía podría ser necesario impulsar el reconocimiento de las actividades de la Construcción de la Paz como un enfoque positivo y productivo para asuntos difíciles, incluso dentro de un marco general equivocado.

La cuestión es si la propia naturaleza y los objetivos de la GGCT hacen posible abordar sus iniciativas de un modo tan pragmático. A menos que la Construcción de la Paz —y otros enfoques similares— se conviertan en los elementos fundamentales de la lucha antiterrorista, el fracaso a largo plazo está garantizado. Hasta ahora han seleccionado las actividades de la Construcción de la Paz según su propio interés a partir de su filosofía más general, y la paradójica mezcla que eso ha creado está corrompiendo el propio concepto. Es muy probable que la confusión de los valores universales de la Construcción de la Paz con una agenda indudablemente no universal debilite su impacto general. Especialmente si la GGCT realmente se desintegra internamente en algún momento, hay peligro de que haga derrumbarse consigo políticas asociadas. El mundo no puede permitirse semejante fracaso.

La GGCT necesita cambiar su curso actual primeramente dándose cuenta de el terrorismo nunca será erradicado con el uso de la violencia; el uso de la fuerza militar para combatir el terrorismo sólo alimentará el nivel actual de violencia y contribuirá a su escalada. Necesita entonces centrarse seriamente en iniciativas de la Construcción de la Paz en vez de simplemente seleccionar aquéllas que satisfacen tácticas de combate o que cubren vacíos cuando todo lo demás fracasa. La Construcción de la Paz debería allanar el camino para poder trabajar realmente en la disuasión del terrorismo. Sólo a través de actividades que restablecen la estabilidad dentro de la sociedades e instan a sus ciudadanos a mantenerse alejados de movimientos radicales, se puede terminar con las ideologías peligrosas. Esto implica la creación de redes de comunidades que trabajan con los jóvenes para promover un sentido del bien común y la responsabilidad, y proyectos similares que contrasten explícitamente con el antagonismo creado durante los últimos años.

Por un lado, la GGCT no va a desaparecer en un futuro próximo. Por otro lado, el momento parece ser bueno para una verdadera reconsideración de sus premisas y objetivos básicos. Dados los obvios fracasos hasta ahora y el cambio de clima político en Estados Unidos, se abre la puerta a nuevos enfoques. La Construcción de la Paz ha figurar en la agenda como una necesidad fundamental para la seguridad internacional —incluida la lucha contra el terrorismo— en lugar de como un mero añadido a los fracasos de políticas existentes. Sin embargo el hecho de que esto podría corromper tanto la propia naturaleza como la imagen del concepto de la Construcción de la Paz es una preocupación válida. Defender y proteger estos conceptos y sus actividades está en manos de la comunidad académica así como de aquellos involucrados en sus actividades. La Construcción de la Paz se ha convertido en una dinámica poderosa y difundida en las relaciones internacionales y es hora de que se defienda para liderar el verdadero y sostenible establecimiento de la paz mundial.

* Malgorzata Kotomska es investigadora en el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) de Madrid y trabaja en el área de Conflicto Internacional y Construcción de la Paz. Tiene formación académica en Sociología y estudios sobre Paz, Conflicto y Desarrollo.
Balder Hageraats es investigador en el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y está especializado en estudios sobre el sistema internacional y seguridad. Es economista (Licenciado en Económicas y Master en Economía de Desarrollo) y actualmente está escribiendo su tesis doctoral en la Universidad de Utrecht (Países Bajos) sobre la seguridad en el sistema internacional westfaliano.

Traducido por Natalia GONZÁLEZ CABALLERO.

NOTAS:

1 La “Seguridad Humana” es un concepto que reta las interpretaciones tradicionales de la seguridad. Argumenta que el ser humano individual necesita ser el centro de cualquier marco de seguridad, en vez de la tradicional seguridad del estado. Además, su enfoque sugiere que tanto la seguridad regional como la internacional sólo es posible centrándose en proporcionar seguridad básica al individuo. Define típicamente la seguridad individual como “libertad de querer” y “libertad de miedo”.
2 La “Responsabilidad de Proteger” ha sido un concepto dirigido a proporcionar un marco legal internacional para la intervención humanitaria. Se basa en la idea de que cada gobierno tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos de las amenazas a la seguridad básica, tales como el genocidio. Si fracasa en esta obligación, la comunidad internacional tiene el deber de intervenir.
3 “Address to a Joint Session of Congress and the American People”, 28/9/2001. http://www.whitehouse.gov/news/releases/2001/09/20010920-8.html . Último acceso el 20 de junio de 2008.
4 Algunos de los aliados de Estados Unidos en la GGCT como Reino Unido, han protestado contra el uso de la frase “guerra del terror”. Ken McDonald, Fiscal General del Estado en Inglaterra y Gales indicó que “Londres no es un campo de batalla. Aquellos inocentes que fueron asesinados… no fueron victimas de la guerra. Y los hombres que los mataron no fueron, como proclamaron vanidosamente en sus grotescos videos, “soldados”. Eran inadecuados narcisistas engañosos. Eran criminales. Eran fantasistas. Necesitamos tener esto claro. En las calles de Londres no existe nada parecido a una guerra del terror. La lucha contra el terrorismo en las calles de Gran Bretaña no es una guerra. Es la prevención del crimen, el reforzamiento de nuestras leyes y la victoria de la justicia para aquellos perjudicados por su infracción.”, en “There is no War in the UK says DPP”, The Times, 24 de enero de 2005.
5 http://www.whitehouse.gov/news/releases/2003/02/counter_terrorism/counter_terrorism_strategy.pdf . Último acceso el 20 de junio de 2008.
6 A partir de esta perspectiva, todo Oriente Medio se ha convertido en un campo de batalla de la GGCT. Por ejemplo, durante la guerra entre Israel y Hezbolá en 2006, el Presidente George W. Bush declaró que “debemos reconocer que Líbano es el último detonante en una lucha mayor entre la libertad y el terror que se está desplegando en la región”, en “ ‘Lebanon Part of War on Terror’, says Bush”, ABC News Online, 30 de julio de 2006.
7 Los responsables políticos de EEUU se tomaron la molestia de negar esto. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de 2006 establece que “la Guerra del Terror es una batalla de ideas, no es una batalla de religiones. Los terroristas transnacionales a los que nos enfrentamos hoy explotan la orgullosa religión del islam para servir a una visión política violenta.”, en The National Security Strategy of the United States of America, Washington D.C., The White House, Marzo de 2006, p. 9.
8 HUNTINGTON, Samuel, The Clash of Civilizations and the Remaking of the World Order, Simon and Schuster, Nueva York, 1996.
9 Las expectativas antes de la invasión de 2003 de que la población iraquí recibiría a EEUU como los liberadores son solamente algunos de los ejemplos más extremos. En una entrevista a la NBC, el Vicepresidente Dick Cheney dijo en relación a la invasión de Irak: “mi opinión es que de hecho, seremos recibidos como liberadores”
- Entrevista en “Meet the Press”, NBC. 16 de marzo de 2003.
10 Hay opiniones sobre la eficacia de la GGCT contra Al-Qaeda como la del Director de la CIA, Michael Hayden, quien opina que se está venciendo a la organización de Osama ben Laden, en “U.S. Cites Big Gains against Al-Qaeda”, Washington Post, 30 de mayo de 2008. Aunque esta parece ser una interpretación demasiado optimista, la imagen general no cambia. Las élites terroristas están aún activas e ignorando que la amenaza que suponen podrán tener consecuencias desastrosas. Ver HOFFMAN, Brice, “The Myth of Grass-Roots Terrorism” en Foreign Affairs, mayo/junio de 2008, ps. 133-138.
11 En la edición más reciente de Foreign Affairs, la Secretaria de Estado de EEUU Condoleezza Rice señala que “Estados Unidos lleva mucho tiempo intentando unir poder y principio —realismo e idealismo—. No ha sido neutral con los derechos humanos o la superioridad de la democracia como forma de gobierno, tanto en teoría como en la práctica. Este realismo únicamente americano nos ha guiado durante los últimos ocho años, y debe guiarnos en el futuro”. RICE, Condoleezza, “Rethinking the National Interest: American Realism for a New World”, Foreign Affairs, julio/agosto de 2008, p. 3.
12 NÚÑEZ VILLAVERDE, Jesús A., HAGERAATS, Balder y BARREÑADA BAJO, Isaías, Conflictos en el Ámbito Internacional:Aportaciones para una Cultura de Paz, Cideal, Madrid, 2008.
13 En el Plan Director de la Cooperación Española para el Desarrollo 2005-2008, el gobierno español por primera vez formuló explícitamente la necesidad de convertirse en un país activo de la Construcción de la Paz. Esto llevó a la publicación del Documento de Estrategia Sectorial (DES) sobre Construcción de la Paz de la Cooperación Española para el Desarrollo como base para la futura implicación de España en este área.
14 RICE, Condoleezza, “Rethinking…” op.cit., p. 26.
15 La Cuenta del Reto del Milenio (Millenium Challenge Account) fue creado por la Administración Bush en enero de 2004 con “una meta clara: reducir la pobreza mundial mediante el aumento del crecimiento económico al apoyar un nuevo pacto de desarrollo mundial”, según Alan Larson, subsecretario de Estado para Asuntos, Económicos, Empresariales y Agrícolas. Usa 16 indicadores para decidir qué países pueden recibir financiamiento y cada país elegible como recipiente tiene un contrato con Estados Unidos redactado para sus circunstancias especiales.
16 ANNAN, Kofi, “Two Concepts of Sovereignty”, The Economist, 18 de septiembre de 1999.
17 Por ejemplo, con respecto a África Occidental “parece que la amenaza terrorista que ha ocupado la atención de los dirigentes políticos y estratégicos se ha construido en gran parte alrededor del islamismo político/radical, el petróleo y el estereotipo de los estados africanos como débiles, fallidos y en declive. Si bien no se han encontrado evidencias convincentes de terrorismo, África Occidental es no obstante muy importante para los cálculos de seguridad energética y geoestratégicos transnacionales nacidos en la era posterior a la Guerra Fría”. OBI, Cyril, “Terrorism in West Africa: Real, emerging or imagined threats?” en African Security Review vol. 15, nº 3, 2006, Institute for Security Studies, p. 89.
18 “La fragilidad de los estados de África occidental posteriores al conflicto ha contribuido al uso de la construcción de la paz como parte del proceso contra el terrorismo. Hasta ahora casi toda la atención y recursos habían ido a las reformas del sector seguridad, construyendo capacidades militares y de inteligencia, mientras que el intervencionismo internacional en relación con el posconflicto, la construcción de la paz y la reconstrucción parece fracasar a la hora de afrontar las complejas raíces de las múltiples crisis que golpean la región.” Ibídem.
19 BERSCHINSKI, Robert, “AFRICOM’s Dilemma: The ‘Global War on terrorism’, ‘Capacity Building,’ Humanitarianism, and the Future of US Security Policy in Africa”, Monograph, The Strategic Studies Institute, Carlisle, 21 de noviembre de 2007, p. 85.
20 PLOCH, Lauren, Africa Command: U.S. Strategic Interests and the Role of the U.S. Military in Africa, Congressional Research Service, 10 de marzo de 2008, ps. 26-28.
21 Islamist Terrorism in the Sahel: Fact or Fiction?, International Crisis Group, Bruselas, 2005.
22 El entonces Secretario General de Defensa, Paul Wolfowitz afirmó que “el gobierno de Estaos Unidos, a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional, el Departamento de Estado y nuestros propios programas en el Departamento de Defensa y muchas otras agencias gubernamentales, está apoyando esfuerzos para el desarrollo de instituciones democráticas, promover el crecimiento económico, desarrollar mecanismos de construcción de la paz, apoyar operaciones humanitarias y muchos otros programas en África. […] nuestras relaciones con África pueden contribuir a la seguridad en el continente y esa seguridad en África puede contribuir a la seguridad en Estados Unidos.” Paul Wolfowitz durante un discurso en el Africa Center for Strategic Studies Senior Leader Seminar, Washington DC, 9 de febrero de 2004.
23 PINCUS, Walter, “U.S. Africa Command Brings New Concerns”, Washington Post, 18 de febrero de 2008.
24 Una ilustración reveladora de la falta de neutralidad de la USAID dentro del marco de la GGCT fue un seminario dado el 5 de agosto de 2005, en el que trabajadores de la USAID eran instruidos en “Ayuda Exterior y la Guerra contra el Terrorismo” y en cómo la USAID podía ayudar a la creación de una ventaja estratégica para la política de EEUU. http://www.usaid.gov/policy/cdie/8-9-05.pdf último acceso: 20 de junio de 2008.
25 Ver por ejemplo “Afghanistan reconstruction: Deteriorating Security and Limited Resources Have Impeded Progress” (junio de 2004), Report by the US General Accounting Office to the Congressional Committees. http://www.gao.gov/new.items/d04403.pdf , último acceso: 20 de junio de 2008.
26 “Provincial Reconstruction teams and Humanitarian-Military relations in Afghanistan”, Save the Children, 2004. www.savethechildren.org.uk
27 “Army Enlists Anthropology in War Zones”, New York Times, 5 de octubre de 2007.
28 “The Culture Warriors”, US News & World Report, 30 de noviembre de 2007.
29 “Tenéis a gente de todo tipo en las universidades quejándose de haber entrado en una situación en Irak que no entendemos, y de que somos unos bufones por no hacer ningún esfuerzo por entender la cultura […] Por otro lado, cuando intentamos hacerlo las críticas dicen, ‘No podéis hacer eso’, o ‘Lo que estáis haciendo es, en cierto modo, inmoral.’ ” - Col. William Darley, Ibídem.

BIBLIOGRAFÍA:

ABC NEWS ONLINE, “ ‘Lebanon Part of War on Terror’, says Bush”, 30 de julio de 2006.
ANNAN, Kofi, “Two Concepts of Sovereignty”, The Economist, 18 de septiembre de 1999.
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WOLFOWITZ, Paul, discurso en el Africa Center for Strategic Studies Senior Leader Seminar, Washington DC, 9 de febrero de 2004.

 

 

La filosofía de la paz en la historia
Conferencia inaugural del curso sobre filosofía de la paz que se está celebrando en la Universidad Pompeu Fabra, Facultat d’Humanitats, de Barcelona.

Francisco Fernández Buey
Tercera Información (22-10-08)


Si se repasa los aurea dicta de la civilización greco-romana, o sea, aquellos dichos y proverbios de los grandes pensadores del mundo clásico occidental que luego han sido repetidos tantas veces a lo largo de la historia, se llegará pronto a la conclusión de que la alabanza o defensa incondicional de la guerra es algo excepcional. Lo que predomina en estas máximas es la crítica y la denuncia de los males que acompañan a la guerra, y, por implicación, la defensa y el elogio de la paz [1] .

Incluso aquellos dicta greco-romanos más conocidos, que a veces han sido aducidos en favor de la inevitabilidad de la guerra o en defensa del belicismo, obligan habitualmente a los exégetas, por su formulación, a introducir distingos y precisiones que acaban quitando hierro a la inicial contundencia de la frase belicista.

Tal es el caso, por ejemplo, del célebre pensamiento atribuido a Heráclito de Éfeso : "La guerra es común a todas las cosas [...], el padre y el rey de todas cosas ; a unos los muestra como dioses y a otros como hombres, a unos les hace esclavos y a otros libres" [Kirk y Raven, 273 ; Eggers Lan y Julià, 347]. O también es el caso del no menos célebre dicho romano, cuyo origen no se conoce bien, si vis pacem, para bellum.

Efectivamente : si en el primer caso, como han argumentado con razón la mayoría de los comentaristas de Haráclito, la palabra "guerra" no ha de tomarse en el sentido literal de conflicto bélico sino más bien en el sentido metafórico, heraclitiano, de contraposición u oposición de los contrarios como principio del cambio, de todo cambio, en el segundo (ya sea en la forma en que la idea fue formulada por Cicerón en las Filípicas o en la forma que dio a la frase Vegecio en Epitoma rei militaris) hay implícito un condicional hipotético que es decisivo, a saber : la suposición de que se quiere o se desea la paz ; razón por la cual este prepararse para la guerra es sólo el medio que se considera mejor para alcanzar la meta, finalidad u objetivo deseable, que es, obviamente, la paz.

De estos dicta célebres el filósofo o el historiador ha aprendido que las guerras, todas las guerras, son horribles (Virgilio, en la Eneida) ; que las guerras son "lo odiado por las madres" (Horacio, en las Odas) ; que la guerra obliga a las leyes a enmudecer (Cicerón) ; que la guerra supone siempre incerteza o incertidumbre (Tito Livio, Séneca ; que las armas, cuando se emplean, no tienen moderación (Séneca), etc.

De ahí se sigue algo que Silio Itálico dejó escrito de la manera más clara posible y que muchos seguramente compartimos : "La paz es la mejor de las cosas que al hombre le ha sido dado conocer ; es preferible la sola paz que innumerables triunfos".

Pero también se aprende ahí, en las máximas célebres de la civilización greco-romana, que, siendo como lo es para los seres humanos en general mejor la paz o la ausencia de guerra, no nos conviene tampoco aceptar cualquier paz, aspirar a la paz a cualquier precio, y que hay que guardarse de lo que los otros, los dominadores o los hegemones del momento histórico correspondiente, llaman paz. Pues, como dice Tácito : "Llaman falsamente paz a una miserable servidumbre" ; o "Hacen un desierto y lo llaman paz".

Parece que ha sido precisamente la observación de la distancia que hay entre el decir y el hacer, del largo trecho que hay entre dicho y hecho, lo que ha llevado a algunos de los mejores exponentes de esta cultura a establecer al menos tres proposiciones que seguiremos encontrando en la reflexión de los pensadores modernos sobre la guerra y paz.

La primera de estas proposiciones parte de la aceptación de la idea de que, en cualquier caso, hay que estar prevenidos para una hipotética guerra y establece algo así como una conexión necesaria entre guerra, paz y dinero. La formulación de esta proposición clásica está en Tácito : "Ni la paz en las naciones puede mantenerse sin ejército ; ni el ejército sin pagas ; ni las pagas sin tributos".

La segunda proposición a que me quiero referir aquí y que se ha repetido hasta la saciedad, por activa o por pasiva, siempre que un estado empieza una guerra —como hemos visto, una vez más, en la última, en la guerra de Irak— está ya en el De Officis de Cicerón. Y dice así : "Hay que emprender la guerra de modo que parezca que lo que se busca es la paz".

Y la tercera proposición, aunque menos explícita, se deriva de la idea de que no nos conviene aceptar cualquier paz y menos aquello que, por lo general, los imperios, los dominadores y los opresores suelen llamar "paz". Esta tercera proposición se puede formular así : luchar por la paz es siempre luchar por algo más que la mera paz. Ni qué decir tiene que precisar que haya de ser este algo más que la paz ha sido y sigue siendo uno de los problemas que han de abordar la cultura y la educación para la paz en cada momento histótico.

Con el paso del tiempo y de los siglos las formas de hacer la guerra, la estructura y organización de los ejércitos, la potencia destructiva de las armas y los efectos de las acciones bélicas sobre las poblaciones civiles han cambiado, naturalmente. Y con esos cambios ha ido cambiando también la manera de analizar la relación entre guerra y paz. Pero podría decirse que las ideas básicas, de fondo, sobre guerra y paz que podemos encontrar en los aurea dicta de la civilización greco-romana se han mantenido en lo esencial a lo largo de lo que solemos llamar cultura moderna occidental. Esto es algo que se verá a medida que vayamos entrando en el pensamiento de los autores que abordaremos durante este curso.

II

Respecto del curso que empezamos hoy querría deciros que, siendo el temario que os proponemos un programa muy completo sobre los filósofos de la paz (tal vez, por lo que yo sé, el más completo que se haya ofertado hasta ahora en una universidad catalana), tampoco en este caso están todos los que son, o sea, todos los filósofos o pensadores de los que se puede decir que hayan sido pensadores de la paz.

Lo primero que se ha de tener en cuenta es que el temario y las conferencias que os proponemos sólo incluyen filósofos, pensadores o escritores de lo que la cultura euro-americana suele llamar modernidad : de Kant hasta nuestros días. Faltan incluso algunos precursores de esa modernidad, como Erasmo de Roterdam o Comenio o Vitoria o Suárez o Grocio, por poner algunos ejemplos grandes. Pero esta limitación se puede justificar fácilmente tratándose, como se trata, de un curso trimestral. Pues, como habréis visto, ya lo que hay en el temario es mucho, muchísimo, para un curso que durará tres meses. Y, de todas formas, algo querría decir a continuación sobre el irenismo de Erasmo de Roterdam para cubrir al menos en parte ese hueco entre los siglos XVI y XVIII.

La otra limitación del curso, de la que debemos advertir, es también muy evidente : apenas está representada en el temario la reflexión sobre la paz y la guerra de los pensadores de otras culturas distintas de la euro-americana u occidental. Y hemos de ser conscientes de ello desde el principio. Este otro hueco difícilmente se va a poder cubrir durante el curso. De manera que, si las cosas van bien, habrá que hacerlo otro año.

III

La mayoría de los libros, artículos y ensayos publicados durante estos últimos años sobre los conflictos bélicos que han asolado el mundo después de la segunda guerra mundial y de la "guerra fría", sobre las llamadas "guerras previntivas", sobre la injerencia internacional y de los estados o sobre intervención humanitaria peero también sobre la acción no-violenta, sobre la educación para la paz, la objeción de conciencia y la desobedencia civil, suelen mencionar reiteradamente, en apoyo de sus tesis, a una serie de autores que son precisamente los que vamos a tratar aquí y que fueron, a su vez, representativos de cuatro puntos de vista diferentes sobre la guerra y la paz que conviene conocer.

Autores como Bobbio, Anders, Bastian, Walzer, Ferrajoli, Collon, Münkler, Ramonet o, entre nosotros, De Lucas, Ramón Chornet, Muguerza, Veiga, Fisas, etc., dialogan (o discuten) continuamente con los que podríamos considerar clásicos de estos cuatro puntos de vista. Si consultáis, por ejemplo, a este respecto, el libro de Münkler sobre las guerras del siglo XXI, el ensayo de Brauman sobre la acción humanitaria, el ensayo de Muguerza sobre el derecho de intervención a favor de los derechos humanos o los libros y artículos que han escrito en estos últimos años Chomsky o Samayoa, veréis que ahí aparecen reiteradamente los nombres Kant, Clausewitz, Marx, Gandhi, etc., que son representativos de esos cuatro puntos de vista ético-políticos diferentes, en el tema de la guerra y paz, a los que querría referirme a continuación.

De hecho, al caracterizar las guerras del siglo XXI y diferenciar la naturaleza de estas guerras de las guerras anteriores, Münkler, que es uno de los grandes teóricos actuales, tiene muy en cuenta los puntos de vista de Clausewitz y del marxista Mao ; Muguerza y Brauman, por ejemplo, al discutir el derecho de injerencia e intervención humanitaria en defensa de los derechos humanos, tienen muy en cuenta el punto de vista de Kant ; Samayoa y otros autores, al oponer a las guerras una acción no-violenta de resolución de conflictos en el plano internacional, se inspiran mayormente en Gandhi y en Luther King, etc.

Aunque estos cuatro puntos de vista a los que aludo y que voy a exponer brevemente no son todos los puntos de vista posibles ante el viejo y siempre nuevo tema de la guerra y la paz, sí que son los más representativos todavía en el mundo actual. Podemos denominarlos así : 1) legalizador ; 2) analítico-fenomenológico ; 3) clasista-libertador ; 4) pacifista radical (o pacifista en sentido propio) [2] .

IV

Antes de entrar en los clásicos de estos cuatro puntos de vista sobre la paz y la guerra querría dedicar unos minutos a Erasmo, primero por lo que he dicho antes, o sea, para cubrir parcialmente el hueco en el temario, pero también por otra razón que diré ahora. Erasmo, que ha sido considerado uno de los padres del irenismo moderno, escribió sobre estas cosas en un momento histórico, los orígenes de la modernidad europea, que presenta cierta semejanza con el nuestro por la superposición en los conflictos del enfrentamiento entre civilizaciones y religiones, el choque entre culturas y los intereses políticos y geoestratégicos.

Como es sabido, Erasmo llegó a tener una grandísima influencia entre los intelectuales reformistas de las primeras décadas del siglo XVI en toda Europa, influencia que se iría debilitando luego, a partir del endurecimiento del conflicto entre católicos y protestantes. Para lo que aquí interesa hay que tener en cuenta una obra suya publicada en 1515 y dirigida contra la guerra, que significativamente tituló Dulce bellum inexpertis ("La guerra sólo es atractiva para los que no la conocen"). Dos años más tarde volvería sobre el mismo tema con otra obra titulada Querela Pacis ("Lamentaciones de la paz desdeñada y rechazada por el mundo entero") [3] .

En estos escritos, frente al tradicional vis pacem para bellum, Erasmo subraya la importancia que, para vivir en paz, tiene la voluntad, el querer verdaderamente la paz ; luego atribuye la responsabilidad principal de las guerras a los intereses privados de los príncipes de la época ; lamenta la persistencia y el efecto negativo de esa selva de los tópicos que son los estereotipos construidos sobre las gentes de las distintas naciones europeas modernas ; afirma el ecumenismo frente a los particularismos derivados de aquella selva de los tópicos ; y da argumentos en favor de la extendida creencia según la cual, en su inmensa mayoría, el pueblo detesta la guerra y exige la paz.

Erasmo no se cansa de repetir que "la guerra es algo tan monstruoso que corresponde a bestias salvajes más que a hombres". Y se pregunta "¿qué profundidades del averno han ideado esta monstruosidad entre nosotros ?" para a continuación recordar al príncipe "verdaderamente cristiano" que ha de detestar la guerra "como el pozo negro de toda iniquidad".

En la Querela Pacis el humanista Erasmo deplora que los príncipes de la época estuvieran creando algo así como un caos generalizado para lograr beneficios territoriales mínimos y afirma sentirse avergonzado de los pretextos que estos príncipes, que se llaman a sí mismo cristianos, inventan para levantar en armas a sus súbditos. Ve en ello crasa hipocresía y usa, para criticarla, una fórmula que dos siglos más tarde el ilustrado Voltaire haría suya : "Primero deciden lo que quieren y después buscan una razón para encubrir su acción".

En otro lugar de la obra Erasmo, que no era precisamente un extremista en asuntos públicos, llega a caracterizar a estos príncipes como criminales malvados que usan su despótico poder para sobornar a personas que luego se dedican a atizar la guerra. Y dice que quienes así actúan no están pensando en las personas como seres humanos, sino que en realidad tratan a los súbditos como bestias del mercado, a las que se puede sacrificar fácilmente.

Erasmo ha defendido la necesidad de hacer un esfuerzo genuino para abordar y suprimir las causas que recurrentemente conducen a la guerra ; ha hecho un llamamiento para que, antes de emprender una guerra, se prueben todas las posibles técnicas de arbitraje ; y ha sostenido que, en última instancia, si se declara la guerra, hay que tratar al enemigo con moderación y sin crueldad. En opinión de Erasmo, se debe comparar el bien que se pretende conseguir con el daño que se va a hacer en la guerra, pues, con frecuencia, es "mucho mejor dejar estar un mal latente que exacerbarlo con una medicina inexperta". Y si, finalmente, agotados todos los otros posibles medios pacíficos para resolver el problema, el príncipe cristiano cree que hay que ir a la guerra —concluye el humanista— "ésta no debe ser emprendida sin el consentimiento de todo el pueblo".

V

El punto de vista que se suele llama "legalizador" arranca de las consideraciones de Kant en su ensayo sobre la paz perpetua (1795-1796). He aquí los principios básicos del punto de vista kantiano sobre la guerra y la paz :

1º La guerra es un mal inaceptable. La guerra es el mayor de los males que afectan a las sociedades humanas, la fuente de todos los males y de toda corrupción moral. Es la forma extrema del mal general de la naturaleza humana (el egoísmo natural). Pero es un mal del que nadie se puede curar completa e inmediatamente.

2º Teniendo esto en cuenta, la defensa propia es moralmente admisible. Pero cuando se habla de guerra hay que distinguir entre el plano estatal-nacional y el plano internacional.

En principio, está moralmente justificado el que todo ciudadano se prepare para defender a su país de una invasión extranjera. Los ciudadanos deben lealtad política a su propio Estado y a las leyes establecidas. Pero obedecer las leyes del Estado es, para Kant, un imperativo moral no utilitarista : los hombres obedecen las leyes del Estado porque creen que es moralmente correcto hacerlo así, no porque consideren que observar la ley signifique una ventaja personal.

En cambio, la decisión voluntaria de un gobierno de atacar a otro es opuesta al derecho e injusta. Los gobiernos tienen el deber inmediato de inaugurar la paz en la forma de un orden legal embrionario concebido para ser perpetuo, de manera que poco a poco se extienda a todo el globo. La perspectiva debe ser la paz perpetua. Pero la paz perpetua no ha de ser la paz de los cementerios. En esta perspectiva, ni el Imperio ni las poderosas federaciones de Estados tradicionales resuelven el problema de las relaciones internacionales justas. En el primer caso, porque el Imperio conduce a una situación de tiranía en gran escala dentro de la cual no surgen por definición conflictos interestatales. En el segundo caso, el de la federación de estados, porque en la medida en que la federación es lo suficientemente fuerte constituye en realidad un superestado que inevitablemente pasará por encima de los derechos de sus miembros. Y si la federación no es lo suficientemente fuerte las rivalidades entre los miembros que la componen llevarán a la anarquía internacional

3º La concordia se basa en la complementación de consenso y coerción. Pero hay algo así como una asimetría entre el uso de la coerción en el ámbito estatal o nacional y en el plano internacional, a saber : los ciudadanos deben lealtad política a las leyes del propio estado ; pero en el plano internacional debe regir el pacto y la no-intervención de un estado en la constitución interna de los otros estados.

La coerción es necesaria, según Kant, como apoyo al consenso o consentimiento voluntario siempre para defender el derecho en el interior de cualquier Estado establecido, pero es absurda, tanto lógica como prácticamente, en el orden internacional : hay, pues, una asimetría fundamental entre establecer y mantener una constitución justa en el interior de un estado (para lo que está justificada la coerción) y establecer y mantener una relación justa entre estados.

4º La aspiración a la paz perpetua tiene exigencias y normas. Los prerrequisitos de la paz perpetua son : a) un pacto preliminar y limitado entre estados en el que b) los estados se dotan de una constitución republicana (representativa), pero c] mantienen su soberanía y, desde ella, d] renuncian a la injerencia bélica en los asuntos de los otros, e] constituyen una asociación federativa o confederación cuyo objetivo primordial es la no-agresión entre los estados firmantes ; y e] dan ejemplo, incluso unilateralmente, de comportamiento pacífico.

En el pacto preliminar los estados abjuran de todos los tratados secretos, se comprometen a renunciar a la adquisición de cualquier otro estado mediante herencia, compra u obsequio y declaran formalmente la renuncia a cualquier interferencia en la constitución interna de otro estado así como al recurso al asesinato y la subversión. En la concepción kantiana, que sigue la tradición republicana, los signatarios del tratado preliminar deben dotarse de una constitución representativa de la voluntad popular y su unión o federación, además de libre, debe ser del tipo más simple, o sea, limitada a la repulsa de los actos bélicos o belicistas de los unos ante los otros.

Al proponer en términos positivos una federación Kant usa indistintamente los términos “asociación federativa”, “confederación” o “congreso permanente de Estados”. E insiste en que la finalidad de la misma es estrictamente limitada : la no-agresión mutua permanente entre las potencias firmantes del tratado (o bien un pacto para la defensa común contra la agresión de extraños). Por eso sólo puede haber orden internacional, hablando con propiedad, cuando de manera preliminar algunos gobiernos renuncien libremente al derecho de hacerse la guerra unos a otros. Luego, a medida que los otros gobiernos se dan cuenta de las ventajas derivadas de esta iniciativa (mejora de la economía y mayor seguridad) tratarán de incorporarse al pacto de no agresión mutua. Pero –y ahí está la clave– para que el pacto sea efectivo el orden internacional debe limitarse a la tarea suprema de preservar la paz entre aquellos estados cuyos criterios compartidos les llevaron a firmar un tratado de no agresión. La no-intervención absoluta en los asuntos internos de todo estado signatario es la condición previa esencial de adhesión leal al tratado propuesto.

Se trata, pues, de la inauguración de un proyecto a largo plazo para la instauración de la paz, de un experimento cuyo éxito no puede quedar nunca enteramente garantizado. El orden internacional a escala global sólo puede contemplarse desde una amplia perspectiva histórica. Aunque seguramente este proyecto encontrará muchos obstáculos en la práctica, su éxito dependerá del respeto de lo tratado y del cumplimiento del deber y de la vocación cosmopolitas. La paz, concebida para ser perpetua, no se logra así de golpe ; es un bien colectivo que debe extenderse a partir de un ejemplo positivo de no agresión propuesto voluntaria y unilateralmente por alguno o algunos de los estados que comparten ese criterio.

5º La forma en que se concreta la aspiración a la paz perpetua (incluida la declaración unilateral de renuncia a la guerra en caso de conflicto) no es garantía de paz para siempre. En esto, como en tantas otras cosas, no hay garantías. Solo podemos aspirar a actuar como si (como si fuéramos libres de elegir y como si hubiera garantía de paz perpetua).

Kant insiste en que su propuesta de federación o confederación no tiene que ser un estado internacional, esto es, un estado mundial o un único estado implantado internacionalmente ; y, por tanto, la constitución de la federación deja a sus miembros tan soberanos como antes. Tampoco hay ninguna garantía segura de que la federación o confederación no se desintegrará o de que no sea hundida por potencias militaristas. En esto, como en tantos otros campos, las inevitables limitaciones del conocimiento humano imposibilitan toda prueba : tanto a favor como en contra. Al hacer esa apuesta, que es la más razonable desde el punto de vista de las relaciones internacionales, estamos ante una antinomia. Y el único modo en que podemos dar sentido a lo poco que sabemos sobre el desarrollo político de la humanidad es actuar como si (como si fuéramos libres de elegir y, en este caso concreto, como si realmente hubiera garantía para la paz perpetua). Tal aspiración es un ideal regulador de la actuación de los gobiernos y de los estados.

6º Sólo el reconocimiento del recurrente y persistente peligro de recaída en la guerra puede sustentar la exigencia de la razón haciendo valer por medios legales los derechos que excluyen el recurso a la misma. Y, como por lo general el hombre aprende por choque, según sugiere la experiencia histórica, las condiciones de posibilidad de una política de paz aumentarán con la conciencia del aumento de la destructividad de las armas

Si ciertas exigencias morales nos impulsan a actuar como si siempre fuéramos libres de elegir correctamente, entonces estamos autorizados a creer que poseemos libertad moral (aunque nunca podamos saber o entender cómo). El hombre es racional e irracional al mismo tiempo. La conciencia que abstractamente tenemos de la injusticia de la guerra y de sus principales causas nunca será garantía suficiente para producir la paz entre las naciones. “La voluntad humana racional es tan admirable en sí como impotente en la práctica”, ha escrito Kant. De ahí que sólo a medida que la guerra sea patentemente más destructiva y más costosa se sentirán los hombres impulsados a dar los primeros pasos hacia una paz permanente. Pero tampoco en ese caso hay resolución para siempre del problema, pues siempre cabe la reincidencia en el egoísmo y en la guerra. Sólo el reconocimiento de ese persistente peligro puede sustentar la exigencia de la razón en el sentido de hacer valer los derechos por medios legales que excluyen el recurso a la guerra [4] .

VI

El segundo punto de vista a tener en cuenta es el fenomenológico y analítico del fenómeno “guerra”. Este punto de vista arranca de las reflexiones que hizo Karl von Clausewitz [1780-1831], el general filósofo, en su tratado De la guerra, elaborado entre 1808-1830 y publicado en 1833. Tiene como antecedentes la obra de Sun Tzu, El arte de la guerra (siglo V antes de C.) y las consideraciones de Nicolás Maquiavelo, en los inicios de la modernidad europea, sobre el mismo asunto.

Se trata en este caso de pensar la guerra como un fenómeno cognoscible y asumible, que obedece, como tantos otros procesos de la cultura humana, a una lógica y a unas leyes, y no, por tanto, como si se tratara de una irracionalidad que escapa a toda posible teorización. El objetivo de Karl von Clausewitz es pensar la guerra como un proceso controlable precisamente para comprender su lógica interna, conducirla mejor y hacer posibles las metas por las que se ha iniciado o declarado Es supuesto de partida es que si el conocimiento da poder sobre el curso de las cosas, el conocimiento de la guerra también.

Las ideas básicas de Karl von Clausewitz se pueden resumir así :

1º La paz (perpetua o limitada) puede ser un ideal razonable, pero sólo eso. No hay posibilidad de erradicar la guerra del panorama humano. Y, por tanto, sigue valiendo el principio romano clásico : “si quieres la paz prepara la guerra”.

2º Es una utopía considerar que con el aumento de la civilización descenderá el carácter destructivo de las guerras. Toda consideración histórica muestra lo contrario : a mayor progreso civilizatorio mayor destructividad de las armas bélicas.

3ª Siendo esto así, lo mejor es conocer analíticamente las causas de las guerras y técnicamente la táctica y la estrategia militares.

4ª La guerra no es un acto aislado, independiente, es la continuación de la política por otros medios. Tiene que haber por tanto un conocimiento tendencialmente científico de la guerra, como lo hay de la política.

5º La guerra no es sólo violencia y voluntad (de poder), sino también, como todo hecho humano, manifestación de la inteligencia y de la razón.

6º Siendo como es la guerra inevitable, los más interesados en el conocimiento de su naturaleza serán los débiles, los países amenazados y en, general, todos aquellos que se encuentran en una situación defensiva.

Von Clausewitz ni siquiera toma en consideración la posibilidad de erradicar la guerra del panorama humano. La guerra es, para él, la continuación de la política por otros medios y cuando los objetivos militares son manifiestamente inalcanzables, la guerra acaba en diplomacia. La cuestión ética, hablando con propiedad, no se plantea. De la guerra es una obra de estrategia, una obra analítica.

¿Equivale esto a cinismo ? En cierto sentido, sí : en el sentido en que entonces empezaba a hablarse de “cinismo científico”. Que equivale a análisis, a descripción anatómica. Por comodidad analítica se hace abstracción de otros planos (en este caso, precisamente, de la cuestión ética) que no sean el estratégico, el de las correlaciones de fuerzas. Desde el punto de vista metodológico, Von Clausewitz prolonga las consideraciones del renacentista Maquiavelo sobre la guerra y la política, enlaza con los padres fundadores de la economía (la entonces llamada “economía política” o “economía nacional”) y con la obra de los padres fundadores de la sociología.

A la hora de comparar De la guerra con La paz perpetua kantiana hay que tener en cuenta el cambio de época. Estamos ahora en la primera quiebra del proyecto moral ilustrado. La experiencia de las guerras revolucionarias (en Francia) y de las guerras napoleónicas (señaladamente, los fracasos de Napoleón en España y Rusia) era demasiado apremiante como para seguir proponiendo el objetivo kantiano. Von Clausewitz no podía compartir ya, entre 1808-1830, el optimismo histórico relativo de los ilustrados. Para entender esto rápidamente basta con pensar en Goya, en cómo el ilustrado Goya se va volviendo negro después de Los fusilamientos de la Moncloa. “El sueño de la razón produce monstruos”, se titula uno de sus grabados más conocidos. Contemplando en qué había dado el sueño de la razón ilustrada se comprende que Von Clausewitz haya considerado que se equivocaban aquellos teóricos del siglo XVIII que habían sugerido que, con el progreso de la civilización, la guerra podría hacerse cada vez menos brutal y sangrienta. Él insistió en lo contrario : en que cuanto más graves fueran los motivos, más considerables las ganancias, más vitales los problemas y mayor el grado de participación popular en las contiendas, más sangrienta y destructiva sería la guerra resultante.

No se hace la guerra por la guerra misma, dirá Von Clausewitz, sino buscando objetivos que son ajenos a ella, objetivos fundamentalmente políticos (en un sentido amplio). Saberlo, conocer las leyes por las que se rige la guerra, analizar las estrategias militares, en su combinación con los intereses políticos, es sano y da poder, o puede darlo, con independencia del lado en que se esté o del estrato social al que se pertenezca. También en esto la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Y al porquero de Agamenón, que protesta, Von Clausewitz le dice otra verdad parecida a la de Maquiavelo, una verdad que no es sólo verdad para el Príncipe, para que el que manda :

El aspirante a conquistador siempre es un amante de la paz (como Bonaparte pretendió siempre serlo). Y siempre se presentará así a sí mismo. Le gustaría entrar en nuestro Estado y ocuparlo sin oposición. Con el fin de evitar que lo haga, debemos aceptar comprometernos en una guerra y prepararnos para ella. En otras palabras : son los débiles, o aquellos que estarán a la defensiva, los que necesitan estar armados, para no ser tomados [invadidos, sometidos] en un ataque por sorpresa.

Esa es la razón de que, con el tiempo, De la guerra haya influido igualmente en las academias militares, en el alto mando de todos los ejércitos, y en los revolucionarios que intentaban cambiar el mundo en favor de los abajo (en Marx, en Engels, en Lenin, en Ernesto Guevara).

De acuerdo con este punto de vista analítico, la guerra es un acto de violencia que se desencadena para obligar al adversario a cumplir nuestra voluntad. En su sustancia, la guerra es la generalización o difusión colectiva del duelo entre dos contendientes, cada uno de los cuales trata de derribar al adversario de forma tal que sea incapaz de posterior resistencia. La guerra es el sumo acto de violencia colectiva. Pero la violencia no excluye, tampoco en este caso, la inteligencia ; de manera que, en la guerra, quien use la fuerza con inteligencia obtendrá ventaja sobre quien se quede sin más en el uso de la fuerza bruta. Puesto que el objetivo último de la guerra es la dominación del adversario, la preocupación principal del profesional de la misma, del estratega, será siempre destruir o desarmar al enemigo (o amenazar con hacerlo).

Pero hay también otro plano. Y es que la guerra es un acto político, un instrumento político, una continuación de la política por otros medios ; por eso la política se entrelaza con la acción total de la guerra y debe ejercer una influencia continua sobre ella, sobre su desarrollo. En este sentido, lo más importante para el estratega militar y/o para el hombre de estado es comprender desde el principio el tipo de guerra en que interviene, no confundirse en esto, saber establecer la diferencia, porque de eso dependerán sus movimientos. La guerra es una de las manifestaciones del espíritu del ser humano. Más allá de los daños que provoca y de los sentimientos de horror que siempre ha suscitado y suscitará, la es una creación libre del espíritu en la que entran violencia (o fuerza), cálculo de probabilidades (o azar) e intención política. Lo que importa analíticamente es saber subordinar racionalmente los dos primeros factores a este último [5] .

Si para Kant la antinomia principal a la que hemos de enfrentarnos cuando hablamos de guerra y paz es la que se produce entre teoría (moral) y práctica (política), para Von Clausewitz el conflicto principal se da entre meta militar y objetivo político. Al abordar este conflicto, Clausewitz oscila entre la subordinación de la política a la meta militar (que es siempre la destrucción o neutralización del enemigo) y el dar la primacía a las consideraciones políticas que han llevado a la declaración de la guerra. Y busca la conciliación de ambas cosas.

VII

El tercero de los puntos de vista al que querría hacer referencia aquí se podría denominar clasista y/o libertador o emancipador. Arranca de las consideraciones de Marx y Engels sobre la lucha de clases en Europa entre 1840 y 1880 y pasa luego, ya en estos autores pero sobre todo en otros que se consideraron seguidores suyos (V. I. Lenin, L. Trotski, Mao Tse Tung, Giap, Kwame Nkrumah, Ernesto Guevara, etc.), a la reflexión sobre la guerra y la paz priorizando la interrelación entre lucha de clases y liberación nacional de los pueblos coloniales o semicoloniales. El planteamiento de partida de este otro punto de vista se inspira teóricamente en la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo (Fenomenología del Espíritu) y se puede resumir así :

1º La historia de la humanidad, al menos por lo que sabemos de sus manifestaciones escritas, ha sido siempre la historia de la lucha, más o menos abierta o declarada, entre clases sociales. Las guerras civiles suelen ser la desembocadura de la lucha entre las clases cuando ésta se hace abierta. Existe un vínculo histórico entre guerras civiles y revoluciones destinadas a invertir el signo social de la hegemonía existente en los estados. Pero ni todas las guerras son “civiles” ni todas las guerras son consecuencia de la lucha entre las clases.

2ª Entre derechos iguales (o formalmente declarados como iguales, lo que es el caso en el mundo europeo desde el siglo XIX) siempre acaba decidiendo la violencia. Por eso se puede decir que la violencia es la comadrona de la historia. Ocurre a veces que la historia avanza o progresa por su lado malo. Y las guerras son parte de ese lado malo. Pero no siempre es así. Para decidir sobre esto hay que atenerse al análisis histórico. Hay distintos tipos de violencia, y por eso el análisis tiene que distinguir entre violencia individual, violencia estatal o social y guerras propiamente dichas. Cuando se dice que la violencia es la comadrona de la historia conviene precisar : lo es en aquellas sociedades que están preñadas ya de lo nuevo, que llevan en su seno un nuevo mundo ; si no hay preñez el discurso teórico y la discusión sobre la violencia social salen sobrando. Y, en todo caso, el reconocimiento del papel de la violencia en la historia no incluye, para esta concepción, la justificación de la violencia individual con fines políticos, ni lo que se suele llamar “terrorismo” individual, ni la justificación de la pena de muerte, ni tampoco la justificación en abstracto de las guerras.

3º Hay guerras y guerras. En esto, a la hora de juzgar, debemos atenernos al análisis concreto de la situación concreta. Pero ese análisis no es neutro, tiene punto de vista. Y lo declara explícitamente. Precisamente por eso (y no porque las otras concepciones no lo sean) puede considerarse clasista y/o populista. Desde ese punto de vista se admite que hay guerras justas (en el sentido de aceptables) y guerras injustas (a las que habría que oponerse). Son justas y, por tanto, justificables, aquellas que se hacen para liberar a las clases sociales explotadas y a los pueblos oprimidos por otros pueblos. Lo criterios de decisión sobre esto son dos : la priorización de los intereses y expectativas socioeconómicas de los de abajo, de las clases subalternas, y la valoración de la finalidad sociopolítica de las luchas de los pueblos oprimidos, bien sea por el colonialismo, bien por la nación titular del estado en el caso de sociedades multinacionales.

4ª En la época contemporánea, que ha sido en Europa una época señalada por revoluciones sociopolíticas (desde 1789 hasta 1939), la guerra civil es la continuación de la lucha de clases en la sociedad dividida ; y la “guerra de todo el pueblo” o la guerra de guerrillas para la liberación nacional-popular es la continuación de la guerra civil en un ámbito internacional en el que dominan el imperialismo y el colonialismo. Esta valoración conduce al punto de vista clasista (no siempre en su versión populista) a considerar como guerras “premodernas” todas (o casi todas) las que paralelamente se libran por motivos primordialmente religiosos o étnicos.

5ª En términos generales la guerra es un mal. Y lo es señaladamente, y casi siempre, para los de abajo, que ven impulsados a ella por la resistencia de los de arriba a ceder parte de sus privilegios o por la tendencia de éstos a juntar ampliación de beneficios y expansión territorial. Pero el mal que representa la guerra, en las condiciones históricas generadas por el capitalismo, sólo podrá ser resuelto cuando haya sido zanjado de manera satisfactoria el problema económico-social, o sea, en una sociedad sin clases, en una sociedad de iguales. Y esto en el plano mundial, o por lo menos en un ámbito que comprenda a las naciones-estado más avanzadas desde el punto de vista tecno-científico e industrial. Mientras tanto, Clausewitz sigue teniendo razón en cierto sentido : son los débiles quienes más necesitan saber sobre el fenómeno guerra y actuar en consecuencia [6] .

Lo dicho hasta aquí obliga a añadir dos precisiones.

Primera : está claro que el punto de vista legalizador, de origen kantiano, es “pacifista” en cuanto a su finalidad, pues aspira nada menos que a “la paz perpetua” ; pero en la medida en que admite la defensa armada y el ejército tradicional en caso de agresión exterior y teniendo en cuenta las declaraciones de Kant en otros escritos suyos (como, por ejemplo, en la Crítica del juicio), habría que concluir calificando esta forma de pacifismo legalizador como pacifismo “accidental” en el sentido que ha dado a ese concepto J. Rawls.

Segunda : el punto de vista clasista y/o populista (representado por Marx, Engels, Lenin, Mao, Giap, Guevara, etc.) es también pacifista “accidental” o circunstancial en el siguiente sentido : valora positivamente la paz entre las naciones y defiende en su ideario la crítica de las armas, pero al mismo tiempo sostiene que la paz no será posible mientras haya clases, estados e imperios, puesto que generan ejércitos permanentes, de donde concluye que, mientras tanto, los de abajo deben armarse o crear ejércitos populares ; así que, hablando con propiedad, se trata en este caso de un punto de vista “antimilitarista”, no pacifista en sentido estricto.

VIII

El cuarto concepto a considerar es precisamente el punto de vista pacifista estricto o radical. Aunque tiene algunos antecedentes individuales en la época premoderna e ilustres representantes en la modernidad, se suele decir que, en la época contemporánea, este punto de vista arranca de las consideraciones de Bertha von Suttner en su influyente Abajo las armas [1889] y de los escritos de León Tolstoi en su vejez (hacia 1890) sobre la no-violencia, encuentra su desarrollo pleno en la obra de Mahatma Gandhi y tiene prolongaciones posteriores en autores como el escritor Romain Rolland, la fundadora del Women´s Peace Party, Jane Addams, el científico Albert Einstein y el filósofo Bertrand Russell durante la primera guerra mundial, en el editor Carl von Ossietzky durante los años treinta y en el defensor de los derechos civiles de los negros Martin Luther King durante los años de la guerra fría.

Aunque con algunas diferencias de nota entre los autores mentados (en las que no vamos a entrar aquí), este pacifismo se opone a la guerra por razones éticas o de principio, o sea, con independencia de las consideraciones que haya que hacer sobre las causas o motivos concretos de las mismas. Bertha von Suttner fue Premio Nobel de la Paz en 1905 ; León Tolstoi fue propuesto para el Premio el año 1900, pero no le fue concedido y él mismo propuso a un grupo religioso ruso que practicaba la objeción de conciencia ; la norteamericana Jane Addams fue Premio Nobel de la Paz en 1931 y ella misma, con Einstein y Russell, propuso a Von Ossietzky en 1935.

El pacifismo de Tólstoi y de Gandhi se puede calificar de “radical” no sólo en el sentido de que se opone a toda guerra y denuncia la existencia de todos los ejércitos, sino también en el sentido de que va directamente a la crítica de la raíz de las guerras, a saber : la persistencia de la violencia organizada en nuestras sociedades. Ni la moral convencional (que es calificada de hipócrita), ni el derecho institucionalizado, ni los tratados internacionales, ni el conocimiento analítico de las leyes de la guerra, ni la esperanza en una sociedad sin clases en la que hayan desaparecido los ejércitos son, desde este punto de vista, razones suficientes para garantizar la paz, porque, mientras tanto, debido a la educación adquirida, los hombres siguen respondiendo a la guerra con la guerra y a la violencia con la violencia. De manera que todavía en todos esos casos se acaba justificando el dicho romano : “Si quieres la paz prepara la guerra”.

El pacifismo radical parte, pues, de un principio ético-religioso : la extensión generalizada del mandamiento que reza “no matarás”. Esto no quiere decir que el pacifismo radical se funde en el miedo de las personas a la muerte violenta (que es, por lo demás, natural y ampliamente compartido) sino en la decisión, personal e intransferible, de no matar en ninguna circunstancia. Alternativamente, el pacifismo radical postula una adecuación drástica de los medios a los fines propuestos. Esta adecuación implica, en primer lugar, no resistir a la violencia organizada con la violencia organizada y, por tanto, renunciar a oponer otro ejército a los ejércitos ya existentes.

Pero, para este punto de vista, la no-violencia o la renuncia a resistir violentamente al mal, no equivale a pasividad individual o social, a dejar hacer sin más a las fuerzas de la guerra. Al contrario : implica resistencia activa, pero civil, de las poblaciones a la violencia y a la guerra. Y esto lo concreta en la defensa de la objeción de conciencia, de la insumisión frente al Estado, de la desobediencia civil, de la huelga pacífica de masas, de la huelga de hambre, de las concentraciones y manifestaciones pacíficas como medios alternativos. Tales medios son los que corresponden más adecuadamente a la meta o fin propuesto, que es siempre la disolución de los ejércitos regulares o permanentes o, en su caso, la sustitución de los mismos por otras formas de defensa y, sobre todo, por la educación permanente de la ciudadanía para la paz.

Aunque siempre fue socialmente minoritario, este punto de vista ha alcanzado cierto eco en nuestras sociedades al menos en tres momentos : durante la fase de liberación de la India del Imperio Británico por el éxito que en ella tuvo la estrategia gandhiana ; en los años de la primera guerra mundial (1914-1919) por la incorporación al pacifismo de personalidades europeas muy relevantes y, después de la segunda guerra mundial, en la fase de la “guerra fría” en que el mundo estuvo al borde de un conflicto nuclear (1962, 1980-1987). La argumentación de los autores más representativos de este punto de vista pacifista radical se puede resumir así :

1º En el mundo moderno el Estado se convierte en el “poder desnudo”, en un poder autoritario que determina las conciencias de los individuos y trata de escapar a cualquier posibilidad de control social. La sociedad civil queda entonces indefensa y sus miembros sometidos al adoctrinamiento de los Estados. La guerra es precisamente una consecuencia del funcionamiento sin control de las máquinas burocráticas estatales y, en ese sentido, es la culminación de la iniquidad. Desde el punto de vista moral –dirá el viejo Tolstoi candidato a Premio Nobel de la Paz– la organización estatal es incluso peor que una banda de asaltantes o bandidos porque ni siquiera tiene, como aquélla, límites internos derivados de la admisión de un mismo código ético (por primitivo que éste sea).

2º La causa directa y principal de las guerras en el mundo moderno es el fomento institucionalizado de los nacionalismos y de los patriotismos por los Estados que contagian a las gentes una especie de enfermedad psíquica. Esto choca con todas las tradiciones éticas heredadas, disuelve los principios de las religiones y hace naufragar el proyecto moral ilustrado que, en cierto modo, era la secularización de aquellos principios. Se mantienen las palabras propias de estas tradiciones pero se pierde sustancialmente su concepto.

3ª No hay salida diplomática ni legalizadora para situaciones así. En ellas lo único que le queda a la persona es la afirmación de la conciencia individual y de la responsabilidad personal frente al Estado. En esto el pacifismo radical contemporáneo, además de anti-estatalista es anti-autoritario y, más precisamente, liberal-libertario. Ha nacido, como el socialismo, de la conciencia de las contradicciones prácticas del liberalismo histórico europeo. Y no por casualidad ha nacido en los márgenes de la cultura colonialista e imperialista europea (en ese extremo de Europa que es Rusia y en dos de las extensiones del colonialismo europeo, Sudáfrica y la India).

4º Es una ilusión pensar que las armas pueden ser combatidas con las armas para aspirar a la paz. En esto el pacifista radical se aleja de las principales ideologías políticas modernas. Se aleja tanto del punto de vista maquiaveliano o neomaquiaveliano como de la tradición socialista, y lo hace porque encuentra, también en ellas, una contradicción básica entre medios y fines. Para salvar la contradicción entre medios y fines hay que atenerse a la objeción de conciencia a las armas y a la desobediencia civil a las leyes establecidas. Ahora bien, la no-violencia y la resistencia pacífica son medios adecuados al fin no sólo por razones morales o de principio, sino también por razones políticas, pues la paz siempre ha significado y significará algo más que la paz, y este algo más que la paz obliga a pergeñar desde el presente la pedagogía alternativa al belicismo y el militarismo.

5º Al llegar a este punto el pacifismo radical sugiere que lo que se necesita para hacer frente a la violencia y a la guerra es un cambio de la mentalidad individual y colectiva, una ampliación y generalización del “no matarás” al prójimo lejano. Y para fundamentar esta nueva pedagogía de la paz se vuelve o bien hacia los márgenes del cristianismo (Thoreau en la cultura norteamericana, Tolstoi en la cultura rusa) o bien hacia determinados conceptos de culturas orientales menos expansionistas que la europea (la satyagraha o “fuerza de la verdad”, recuperada por Gandhi).

6ª El ser humano no-violento que practica la satyagraha, la objeción o la insumisión se niega a obedecer las leyes que el foro de su conciencia le dice que son injustas y entiende por tales aquellas que entran en conflicto con el bien común. Practica, sin embargo, un individualismo moderado, limitado o positivo, puesto que no opone sin más su propia conciencia a toda legislación estatal, sino que afirma, como en el caso del imperativo kantiano, un criterio de carácter general : una ley concreta y determinada será “injusta” si, y solo si, viola el principio de bien público para el que ha estado promulgada. Lo que es el caso, precisamente, para la mayoría de las leyes y normas que tienen que ver con la guerra, las armas y el servicio militar [7] .

También en este caso se impone la precisión. Tolstoi apreció mucho la intención pacifista de Bertha von Suttner pero criticó su “occidentalismo”. El ascenso del fascismo y del nacional-socialismo en los años de entreguerras y, sobre todo, la consolidación del poder nazi a partir de 1933 obligó a los pacifistas radicales a matizar su oposición de principio a las guerras. Einstein y Russell pasaron en esos años a defender un tipo de antibelicismo práctico que no incluía ya en todos los casos la objeción de conciencia, discutieron opiniones de Gandhi sobre la estrategia a seguir contra Mussolini y Hitler y volvieron a defender un pacifismo de corte más radical después de Hiroshima y Nagasaki. Jane Addams se sintió siempre bastante vinculada al pacifismo “legalizador” del presidente norteamericano Wilson y Carl von Ossietzky vinculó muy estrechamente su pacifismo a la lucha por la democracia en Alemania.

Notas :
[1] Cf. Aurea dicta. Dichos y proverbios del mundo clásico, selección de E. Valentí y traducción de N. Galí, Crítica, Barcelona, 1987.
[2] La clasificación procede de W. B. Gallie, Filósofos de la paz y de la guerra, Fondo de Cultura Económica, México, 1980.
[3] Erasmo, Querela pacis, en Obras escogidas, Editorial Aguilar, Madrid, 1964
[4] I. Kant, Hacia la paz perpetua, Biblioteca Nueva, Clásicos del pensamiento, Madrid, 1999.
[5] Carl von Clausewitz, De la guerra, Labor, Barcelona, 1984, y La Esfera de los Libros, Madrid, 2005. Para la contextualización J. Fernández Vega, Carl von Clausewitz. Guerra, política, filosofía, Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1993.
[6] K. Marx, La guerra civil a França, Edicions 62, Barcelona, 1970 ; F. Engels, Escritos militares, Equipo Editorial, San Sebastián, 1968 ; V.Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú (varias reimpresiones) ; Ernesto Che Guevara, Escritos revolucionarios (antología), Los libros de la catarata, Madrid, 1998.
[7] L. Tolstoi, Sobre le poder y la vida buena, Los libros de la catarata, Madrid, 1999 ; M. Gandhi, Autobiografía. Mis experiencias con la verdad, Eyras, Madrid, 1977 ; M. Gandhi, Política de la noviolencia (antología), edición de R. Campos Palarea, Los libros de la catarata, Madrid, 2008 ; A. Einstein, Mis ideas y opiniones, A. Bosch, Barcelona, 1981 ; Martin Luther King, Un sueño de igualdad, edición de Joan Gomis, Los libros de la catarata, Madrid, 2001.

 

"La guerra revolucionaria es la tumba de la Revolución"
Trascripción de un escrito de Simone Weil, por Crates Burócrata

Tortuga (13-9-08)


Ver información sobre encuentro filosófico en Barcelona *, en el que se abordará el valor de la Paz desde la figura de diferentes pensadores, entre los que se encuentra S. Weil.

PRESENTACIÓN
La escritora y activista sindical francesa Simone Weil redactó en 1933 unas ‘Reflexiones sobre la guerra’ que se publicaron en el número de noviembre del mismo año de la revista La Critique Sociale. En mi opinión, es uno de los escritos más incisivos entre los que justifican la adopción de la noviolencia como proyecto político. Queda para el debate si los términos en que denuncia la fascinación por los medios militares de tanto revolucionario y revolucionaria son aplicables a la actualidad. Los corchetes son del trascriptor, que ha dividido algunos párrafos.

REFLEXIONES SOBRE LA GUERRA
Tomado de la antología Escritos históricos y políticos / Simone Weil ; prólogo de Francisco Fernández Buey. – 2007, Trotta, Barcelona. – pp. 325-334.

La situación actual y el estado de ánimo que suscita nos traen una vez más al orden del día el problema de la guerra. Se vive actualmente [1933] en víspera perpetua de una guerra: el peligro es tal vez imaginario, pero el sentimiento del peligro existe y constituye un factor no desdeñable. Ahora bien, no se puede constatar ninguna reacción si no es la de pánico, menos pánico de los sentimientos ante la amenaza de una matanza que pánico de las inteligencias ante los problemas que plantea. En ninguna parte su desarrollo es más sensible que en el movimiento obrero. Si no hacemos un serio esfuerzo de análisis, corremos el riesgo de que un día cercano o lejano la guerra nos encuentre impotentes no sólo para actuar, sino incluso para juzgar. Y en primer lugar es necesario hacer el balance de las tradiciones en las que hemos vivido hasta ahora más o menos conscientemente.

Hasta el período que siguió a la última guerra, el movimiento revolucionario, en sus diversas formas, no tenía nada en común con el pacifismo. Las ideas revolucionarias sobre la guerra y la paz se inspiraban siempre en los recuerdos de esos años 1792-1793-1794 que fueron la cuna de todo el movimiento revolucionario del siglo XIX. La guerra de 1792 parecía, en contradicción absoluta con la verdad histórica, como un impulso victorioso que, levantando al pueblo francés contra los tiranos extranjeros, había roto al mismo tiempo la dominación de la corte y de la gran burguesía para llevar al poder a los representantes de las masas trabajadoras. De ese recuerdo legendario, perpetuado por el canto de ‘La Marsellesa’, nació la concepción de la guerra revolucionaria, defensiva y ofensiva, no sólo como una forma legítima, sino como una de las formas más gloriosas de las masas trabajadoras levantadas contra los opresores. Ésa fue una concepción común a todos los marxistas y a casi todos los revolucionarios hasta estos quince últimos años. En cambio, sobre la apreciación de las demás guerras, la tradición socialista nos proporciona no una, sino varias concepciones contradictorias entre sí, y que sin embargo nunca se han opuesto claramente unas a otras.

En la primera mitad del siglo XIX la guerra parecía haber tenido por sí misma un cierto prestigio a ojos de los revolucionarios que, en Francia por ejemplo, reprochaban vivamente a Luis Felipe su política de paz; Proudhon escribía entonces un elocuente elogio de la guerra y se soñaban guerras liberadoras para los pueblos oprimidos lo mismo que insurrecciones. La guerra de 1870 forzó por vez primera a las organizaciones proletarias, es decir, en este caso, a la Internacional, a tomar posición de manera concreta sobre la cuestión de la guerra, y la Internacional, por la pluma de Marx, invitó a los obreros de los dos países en lucha a oponerse a toda tentativa de conquista, pero a tomar parte resueltamente en la defensa de su país contra el ataque del adversario.

Fue en nombre de esta concepción como Engels, en 1892, evocando con frecuencia los recuerdos de la guerra que había estallado cien años antes, invitaba a los socialdemócratas alemanes a participar con todas sus fuerzas, llegado el caso, en una guerra que levantaría contra Alemania a la Francia aliada con Rusia. No se trataba ya de defensa o de ataque, sino de preservar, por la ofensiva o la defensiva, al país en que el movimiento obrero era más poderoso y de aplastar al país más reaccionario. En otras palabras, según esta concepción, que fue igualmente la de Plejanov, Mehring y otros, es necesario, para juzgar un conflicto, buscar qué salida sería más favorable para el proletariado internacional y tomar partido en consecuencia.

A esta concepción se opone directamente otra, que fue la de los bolcheviques y Spartakus [revolucionarios de izquierda en Alemania tras la primera guerra mundial], y según la cual, en toda guerra, a excepción de las guerras nacionales o revolucionarias, según Lenin, a excepción solamente de las revolucionarias según Rosa Luxemburgo, el proletariado debe desear que su propio país resulte vencido y sabotear su lucha. Esta concepción, basada en la idea del carácter imperialista de toda guerra, salvo las excepciones recordadas anteriormente, y que permite compararlas con pendencias de bandoleros disputándose un botín, no deja de plantear dificultades, pues parece romper la unidad de acción del proletariado internacional al comprometer a los obreros de cada país, que deben trabajar por la derrota del suyo, a favorecer por eso mismo la victoria del imperialismo enemigo, victoria que otros obreros deben esforzarse por impedir. La célebre fórmula de Liebknecht: “Nuestro principal enemigo está en nuestro propio país”, hace aparecer claramente esta dificultad asignando a las distintas fracciones nacionales del proletariado un enemigo diferente, y oponiendo así, al menos en apariencia, a unas con otras.

Vemos que la tradición marxista no presenta, en lo que concierne a la guerra, ni unidad ni claridad. Un punto al menos era común a todas las teorías, a saber, el rechazo categórico a condenar la guerra como tal. Los marxistas, y especialmente Kautsky y Lenin, parafrasean la fórmula de Clausewitz según la cual la guerra no hace sino continuar la política de los tiempos de paz, pero por otros medios, siendo la conclusión que hay que juzgar una guerra no por el carácter violento de los procedimientos empleados, sino por los objetivos perseguidos por medio de esos procedimientos.

La posguerra [de la Primera Guerra Mundial] ha introducido en el movimiento obrero no otra concepción, pues no se podría acusar a las organizaciones obreras o supuestamente tales de nuestra época [ver Apéndice] de tener concepciones sobre cualquier tema, sino otra atmósfera moral. Ya en 1918 el partido bolchevique, que deseaba ardientemente la guerra revolucionaria, debió resignarse a la paz no por razones de doctrina, sino bajo la presión directa de los soldados rusos, a los que el ejemplo de 1793 no inspiraba más evolución evocada por los bolcheviques que por Kerensky. Igualmente en los demás países, en el plano de la simple propaganda, las masas afectadas por la guerra obligaron a los partidos que se decían del proletariado a adoptar un lenguaje puramente pacifista, lenguaje que no impedía por otra parte que unos celebraran al ejército rojo y otros votaran los créditos de guerra de su propio país. Nunca, por supuesto, ese nuevo lenguaje fue justificado por análisis teóricos… Pero el hecho es que en lugar de condenar la guerra en tanto que imperialista, se condeno al imperialismo en tanto que promotor de guerras. El llamado movimiento de Ámsterdam, precisamente dirigido contra la guerra imperialista, debió presentarse, para hacerse escuchar, como dirigido contra la guerra en general. En la propaganda, la disposición pacífica de la URSS se puso de relieve aun más que su carácter proletario o supuestamente tal. En cuanto a las fórmulas de los grandes teóricos del socialismo sobre la imposibilidad de condenar la guerra como tal, estaban completamente olvidadas.

El triunfo de Hitler en Alemania ha hecho subir de nuevo a la superficie, por decirlo así, todas las antiguas concepciones, inextricablemente mezcladas. La paz parece menos valiosa desde el momento en que puede llevar consigo los horrores indecibles bajo cuyo peso gimen miles de trabajadores en los campos de concentración en Alemania. La concepción expresada por Engels en su artículo de 1892 reaparece. ¿No es el fascismo alemán el principal enemigo del proletariado internacional, como lo fue entonces el zarismo ruso? Ese fascismo, que se extiende como una mancha de aceite, sólo puede ser aplastado por la fuerza, y puesto que el proletariado alemán está desarmado, sólo las naciones que siguen siendo democráticas pueden llevar a cabo esta tarea.

Poco importa por lo demás que se trate de una guerra de defensa o de una “guerra preventiva”; incluso más valdría una guerra preventiva. ¿No trataron Marx y Engels, en un momento dado, de empujar a Inglaterra a atacar a Rusia? Una guerra semejante no parece ya, se piensa, una lucha entre dos imperialismos competidores, sino entre dos regímenes políticos. Y como hacía el viejo Engels, en 1892, al recordar lo que había pasado cien años antes, se dice que una guerra obligaría al Estado a hacer importantes concesiones al proletariado; y esto tanto más cuanto que, en la guerra que nos amenaza, se produciría necesariamente un conflicto entre el Estado y la clase capitalista, y sin duda habría medidas de socialización que llegarían lejos. ¿Quién sabe si la guerra no llevaría así, automáticamente, al poder a los representantes del proletariado? Todas estas consideraciones crean ahora una corriente de opinión más o menos explícita en los medios políticos que se dicen del proletariado en favor de una participación activa del proletariado en una guerra contra Alemania; corriente todavía bastante débil pero que se puede extender fácilmente. Otros se atienen a la distinción entre agresión y defensa nacional; otros, a la concepción de Lenin; otros, finalmente, siguen siendo pacifistas, pero en su mayor parte más por la fuerza de la costumbre que por cualquier otra razón. No se podría imaginar peor confusión.

Tanta incertidumbre y oscuridad puede sorprender y debe avergonzar, si se piensa que se trata de un fenómeno que, con su sequito de preparativos, reparaciones, nuevos preparativos, parece, habida cuenta de todas las consecuencias morales y materiales que entraña, dominar nuestra época y constituir su hecho más característico. Lo sorprendente sería sin embargo que se llegara a algo mejor partiendo de una tradición absolutamente legendaria e ilusoria, la de 1793, y empleando el método más defectuoso posible: el de valorar cada guerra por los fines perseguidos y no por el carácter de los medios empleados. No se trata de que sea mejor censurar en general el uso de la violencia, como hacen los pacifistas; la guerra constituye, en cada época, una especie bien determinada de violencia, y cuyo mecanismo es necesario estudiar antes de realizar cualquier juicio. El método materialista consiste ante todo en examinar cualquier hecho humano teniendo en cuenta mucho menos los fines perseguidos que las consecuencias necesariamente implícitas en el desarrollo de los medios puestos en movimiento. No se puede resolver y ni siquiera plantear un problema relativo a la guerra sin haber desmontado antes el mecanismo de la lucha militar, es decir, sin haber analizado las relaciones sociales que implica en unas determinadas condiciones técnicas, económicas y sociales.

No se puede hablar de guerra en general más que por abstracción; la guerra moderna difiere absolutamente de todo lo que se designaba con ese nombre en los regímenes anteriores. Por una parte, la guerra no hace más que prolongar esa otra guerra que se llama competencia, y que hace de la producción una simple forma de la lucha por la dominación; por otra, toda la vida económica está actualmente orientada hacia una guerra futura. En esta mezcla inextricable de lo militar y lo económico, donde las armas están puestas al servicio de la competencia y la producción al servicio de la guerra, ésta no hace sino reproducir las relaciones sociales que constituyen la estructura misma del régimen, pero en un grado mucho más agudo.

Marx mostró claramente que el modo moderno de producción se define por la subordinación de los trabajadores a los instrumentos de trabajo, instrumentos de que disponen los que no trabajan; y cómo la competencia, que no conoce otra arma más que la explotación de los obreros, se transforma en una lucha de cada patrón contra sus propios obreros y, en última instancia, del conjunto de los patronos contra el conjunto de los obreros. Igualmente la guerra, en nuestros días, se define por la subordinación de los combatientes a los instrumentos de combate; y los armamentos, verdaderos héroes de las guerras modernas, están dirigidos, así como los hombres destinados a su servicio, por aquellos que no combaten. Como ese aparato de dirección no tiene otro medio de batir al enemigo que enviar por coacción a sus propios soldados a la muerte, la guerra de un Estado contra otro se transforma al punto en guerra del aparato estatal y militar contra su propio ejército; y la guerra aparece finalmente como una guerra dirigida por el conjunto de los aparatos del Estado y de los Estados mayores contra el conjunto de hombres en edad de portar armas. Sólo que, mientras que las maquinas no arrancan a los trabajadores más que su fuerza de trabajo, mientras que los patronos no tienen otro medio de coacción que el despido, medio mitigado por la posibilidad que tiene el trabajador de escoger entre diferentes patronos, cada soldado está obligado a sacrificar su propia vida a las exigencias de la maquinaria militar y se encuentra coaccionado por la amenaza de ejecución sin juicio que el poder del Estado suspende sin cesar sobre su cabeza. A partir de ahí poco importa que la guerra sea defensiva u ofensiva, imperialista o nacional; todo Estado en guerra está obligado a emplear ese método, desde el momento en que el enemigo lo emplea.

El gran error de casi todos los estudios referentes a la guerra, error en el que han caído especialmente todos los socialistas, es considerar la guerra como un episodio de la política exterior, cuando constituye ante todo un hecho político interior, y el más atroz de todos. No se trata aquí de consideraciones sentimentales, o de un respeto supersticioso por la vida humana; se trata de una observación muy simple, a saber, que la matanza es la forma más radical de opresión; y los soldados no se exponen a la muerte, sino que son enviados a una matanza. Como un aparato opresor sigue siendo tal desde que se lo constituye hasta que se lo destroza, toda guerra que hace pesar un aparato encargado de dirigir las maniobras estratégicas sobre unas masas a las que se obliga a servir de masas de maniobra debe ser considerada, aunque esté dirigida por revolucionarios, como un factor de reacción. En cuanto al alcance exterior de dicha guerra, está determinada por las relaciones políticas establecidas en el interior; las armas manejadas por un aparato de Estado soberano no pueden generar la libertad de nadie.

Es lo que había comprendido Robespierre y que corroboró de forma clamorosa esa misma guerra de 1792 que dio nacimiento a la idea de la guerra revolucionaria. La técnica militar estaba lejos todavía, en su momento, de haber alcanzado el mismo grado de centralización que en nuestros días; sin embargo, desde Federico II, la subordinación de los soldados encargados de realizar las operaciones al alto mando encargado de coordinarlas era muy estricta. En el momento de la revolución, una guerra debía transformar Francia, como dirá Barère, en un vasto campamento, y dar en consecuencia al aparato del Estado ese poder inapelable que es propio de la autoridad militar. Ése fue el cálculo que hicieron en 1792 la Corte y los girondinos; pues esta guerra, que una leyenda aceptada con demasiada facilidad por los socialista ha hecho aparecer como un impulso espontáneo del pueblo levantado a la vez contra sus propios opresores y contra los tiranos extranjeros que lo amenazaban, constituyó en realidad una provocación de la Corte y de la alta burguesía que conspiraron conjuntamente contra la libertad del pueblo. En apariencia, se engañaron, puesto que la guerra, en lugar de llevar a la unión sagrada que esperaban, exasperó todos los conflictos, llevó al rey, después a los girondinos, al cadalso, y puso en manos de La Montaña un poder dictatorial. Pero esto no impide que el 20 de abril de 1792, día de la declaración de la guerra, se hunda definitivamente cualquier esperanza de democracia; y el 2 de junio fue seguido muy de cerca por el 9 Termidor, cuyas consecuencias, a su vez, debían llevar pronto al 18 Brumario.

¿Para que les sirvió por otra parte a Robespierre y sus amigos el poder que ejercieron antes del 9 Termidor? El objetivo de su existencia no era tomar el poder, sino establecer una democracia efectiva, a la vez democrática y social; fue una sangrienta ironía de la historia que la guerra les obligara a dejar en el papel la Constitución de 1793, a forjar un aparato centralizado, ejercer un terror sangrante que ni siquiera pudieron volver contra los ricos, aniquilar toda libertad y hacerse, en resumen, los furrieles del despotismo militar, burocrático y burgués de Napoleón. Por lo menos se mantendrían siempre lúcidos. La antevíspera de su muerte, Saint-Just escribía esta profunda fórmula: “Hay unos que están en las batallas y las ganan, y otros que son poderosos y se aprovechan de ello”. En cuanto a Robespierre, desde el momento en que se planteó la cuestión, comprendió que una guerra, sin poder liberar a ningún pueblo extranjero (“no se ofrece la libertad a punta de bayoneta”), entregaría al pueblo francés a las cadenas del poder del Estado, poder que no se podía ya tratar de debilitar desde el momento en que había que luchar contra el enemigo exterior. “La guerra es buena para los oficiales militares, para los ambiciosos, para los agiotistas … para el poder ejecutivo… Esta situación dispensa de cualquier otra preocupación, se es libre de toda deuda con el pueblo cuando se da la guerra”. Preveía desde entonces el despotismo militar y no dejo de predecirlo después, a pesar de los aparentes éxitos de la Revolución; lo predijo también la antevíspera de su muerte, en su último discurso, y dejó esa predicción como un testamento que aquellos que después apelan a él, no han tenido por desgracia en cuenta.

La historia de la Revolución rusa proporciona exactamente las mismas enseñanzas y con una analogía sorprendente. La Constitución soviética ha tenido idéntica suerte que la Constitución de 1793; Lenin abandonó sus doctrinas democráticas para establecer el despotismo de un aparato de Estado centralizado, igual que Robespierre, y fue de hecho el precursor de Stalin, como Robespierre lo fue de Bonaparte. La diferencia es que Lenin, que, por otra parte, había preparado desde hacia tiempo esa dominación del aparato del Estado forjando un partido fuertemente centralizado, deformó más tarde sus propias doctrinas para adaptarlas a las necesidades del momento; así no fue guillotinado y sirvió de ídolo a una nueva religión del Estado.

La historia de la Revolución rusa es tanto más sorprendente cuanto que la guerra constituye su problema central. La revolución fue hecha contra la guerra por soldados que, sintiendo que el aparato gubernamental y militar se descomponía por encima de ellos, se apresuraron a sacudirse un yugo intolerable. Kerensky, invocando con sinceridad involuntaria, debida a su ignorancia, los recuerdos de 1792, apeló a la guerra exactamente por los mismos motivos que antaño los girondinos; Trotsky ha mostrado admirablemente cómo la burguesía, contando con la guerra para aplazar los problemas de política interior y colocar de nuevo al pueblo bajo el yugo del poder del Estado, quería transformar “la guerra hasta el agotamiento del enemigo en una guerra para el agotamiento de la revolución”. Los bolcheviques llamaban entonces a luchar contra el imperialismo; pero era la misma guerra, no el imperialismo, lo que estaba en cuestión, y ellos lo vieron cuando, una vez en el poder, se vieron obligados a firmar la paz de Brest-Litovsk. El antiguo ejército estaba entonces descompuesto y Lenin había repetido, siguiendo a Marx, que la dictadura del proletariado no puede implicar ni ejército, ni policía, ni burocracia permanentes. Pero los ejércitos blancos y el temor a la intervención extranjera no tardaron en poner a toda Rusia en estado de sitio. El ejército fue entonces reconstruido, se suprimió la elección de oficiales y treinta mil oficiales del antiguo régimen fueron reintegrados a sus cuadros, al tiempo que se reestablecían la pena de muerte, la antigua disciplina y la centralización; paralelamente, se reconstruían la burocracia y la policía. Se sabe muy bien lo que este aparato militar, burocrático y policial ha hecho después del pueblo ruso.

La guerra revolucionaria es la tumba de la revolución y lo seguirá siendo mientras no dé a los propios soldados, o más bien a los ciudadanos armados, el medio de hacer la guerra sin aparato dirigente, sin presión policial, sin jurisdicción de excepción, sin penas para los desertores. La guerra se hizo así una vez en la historia moderna, a saber, en la Comuna de París; y no se ignora cómo terminó. Parece que una revolución comprometida en una guerra no tenga más elección que sucumbir bajo los golpes asesinos de la contrarrevolución, o transformarse ella misma en contrarrevolución por el propio mecanismo de la lucha militar. Las perspectivas de revolución parecen entonces muy limitadas, pues, ¿puede una revolución evitar la guerra? Es, sin embargo, por esta débil posibilidad por la que hay que apostar, o abandonar toda esperanza. El ejemplo está ahí para instruirnos. Un país avanzado no encontraría, en el caso de revolución, las dificultades que en la Rusia atrasada sirven de base al régimen bárbaro de Stalin; pero una guerra de cualquier envergadura suscitaría otras por lo menos equivalente.

Con mayor razón, una guerra emprendida por un Estado burgués no puede más que transformar el poder en despotismo y la servidumbre en asesinato. Si la guerra aparece a veces como un factor revolucionario, es solamente en el sentido de que constituye una prueba incomparable para el funcionamiento del aparato del Estado. En contacto con ella, un aparato mal organizado se descompone; pero si la guerra no termina al punto y de forma definitiva, o si la descomposición no ha ideo bastante lejos, esas revoluciones, según la fórmula de Marx, perfeccionan el aparato del Estado en lugar de romperlo. Eso es lo que se ha producido siempre hasta ahora. En nuestros días, la dificultad que la guerra agudiza es la que resulta de una oposición siempre creciente entre el aparato del Estado y el sistema capitalista; el caso Briey durante la última guerra constituye un ejemplo llamativo. La última guerra ha dado a los diversos aparatos estatales una cierta autoridad sobre la economía, lo que ha dado lugar a la expresión completamente errónea de ‘socialismo de guerra’: luego, el sistema capitalista se ha puesto a funcionar de nuevo de una manera más o menos normal, a pesar de las barreras aduaneras, las restricciones y las monedas nacionales.

En una próxima guerra las cosas irían sin duda mucho más lejos, y se sabe que la cantidad es susceptible de convertirse en cualidad. En este sentido, la guerra puede constituir en nuestros días un factor revolucionario, pero sólo si se quiere interpretar el término ‘revolución’ en la acepción en que lo emplean los nacionalsocialistas; como la crisis, la guerra provocaría una viva hostilidad contra los capitalistas, y esta hostilidad, a favor de la unión sagrada, se volvería en favor del aparato de Estado y no de los trabajadores. Por lo demás, para reconocer la profunda relación que liga los fenómenos de la guerra y el fascismo basta con remitirse a los textos fascistas que evocan “el espíritu guerrero” y “el socialismo del frente”. En ambos casos, se trata esencialmente de la desaparición total del individuo ante la burocracia del Estado gracias a un fanatismo exasperado. Si el sistema capitalista sale más o menos dañado de la situación, no puede ser más que a expensas y no en beneficio de los valores humanos y del proletariado, por lejos que pueda ir tal vez la demagogia en ciertos casos [ver Apéndice].

Lo absurdo de una lucha antifascista que tome la guerra como medio de acción aparece así con gran claridad. No sólo eso sería combatir una opresión bárbara aplastando a los pueblos bajo el peso de una matanza más bárbara todavía, sino que sería también extender bajo otra forma el régimen que se quiere suprimir [ver Apéndice]. Es pueril suponer que un aparato estatal que se ha vuelto poderoso por una guerra victoriosa aligeraría la opresión que ejerce sobre su propio pueblo el aparato de Estado enemigo, más pueril todavía creer que dejaría que estallara en ese pueblo una revolución proletaria, aprovechando la derrota, sin ahogarla enseguida en sangre. En cuanto a la democracia burguesa aniquilada por el fascismo, una guerra no aboliría, sino que fortalecería y extendería las causas que la hacen ahora imposible.

Parece, de manera general, que la historia obliga cada vez más a que toda acción política escoja entre el agravamiento de la opresión intolerable que ejercen los aparatos del Estado y una lucha implacable dirigida directamente contra ellos para destruirlos. Ciertamente, las dificultades quizás insolubles que parecen en nuestros días pueden justificar el abandono puro y simple de la lucha. Pero si no requiere renunciar a actuar, hay que comprender que no se puede luchar contra un aparato estatal más que desde dentro. Y especialmente en el caso de guerra hay que escoger entre obstaculizar el funcionamiento de la máquina militar de la que se forma parte como un engranaje, o bien ayudar a esta máquina a triturar ciegamente a seres humanos. Las celebres palabras de Liebknecht: “El enemigo principal está en nuestro propio país”, adquieren así todo su sentido y se revelan aplicables a toda guerra en la que los soldados son reducidos al estado de materia pasiva en manos de un aparato militar y burocrático; es decir, en tanto que la técnica actual persista, absolutamente, a toda guerra. Y no se puede entrever en nuestros días el advenimiento de otra técnica. En la producción como en la guerra, la manera cada vez más colectiva en que se realiza el gasto de las fuerzas no ha modificado el carácter esencialmente individual de las funciones de decisión y dirección; no ha hecho sino poner cada vez más a disposición de los aparatos de mando los brazos o la vida de las masas. [El texto pone “apartados” y no “aparatos”; pero creo por el sentido de la argumentación y por el párrafo siguiente que lo que quería decir Weil es “aparatos”].

En tanto no veamos cómo es posible evitar, en el acto mismo de producir o combatir, este dominio de los aparatos sobre las masas, toda tentativa revolucionaria tendrá algo de desesperado; pues si sabemos qué sistema de producción y de combate aspiramos con toda nuestra alma a destruir, se ignora qué sistema aceptable podría reemplazarlo. Por otra parte, toda tentativa de reforma aparece como pueril respecto de las necesidades ciegas implicadas por el juego de este monstruoso engranaje. La sociedad actual se asemeja a una inmensa máquina que, incesantemente, se fuera tragando a los hombres y de la que nadie conociera los mandos; aquellos que se sacrifican por el progreso social se asemejan a quienes se agarran a las ruedas y correas de transmisión para tratar de detener la máquina, y sólo consiguen ser triturados por ella. Pero la impotencia en que uno se encuentra en un momento dado, impotencia que nunca se debe considerar definitiva, no puede dispensar de permanecer fiel a sí mismo, ni excusar la capitulación ante el enemigo, cualquiera sea la máscara que éste adopte. Y bajo todos los nombres con los que se pueda adornar, fascismo, democracia o dictadura del proletariado, el enemigo capital sigue siendo el aparato administrativo, policial y militar; no el de enfrente, que no es nuestro enemigo más que en tanto es el de nuestros hermanos, sino aquel que se dice nuestro defensor y hace de nosotros sus esclavos. En cualquier circunstancia, la peor traición posible consiste en aceptar subordinarse a ese aparato y pisotear, para servirle, todos los valores humanos, en uno mismo y en los demás.

APÉNDICE DE QUIEN TRASCRIBE.

Guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia

Expresiones como “organizaciones obreras o supuestamente tales” aparecen a lo largo del artículo, y no ocurre esto porque Simone Weil quiera tener presentes todos los casos de organización –las sinceras y las supuestas-; cuando escribe de las supuestas, lo hace por su convicción de que las organizaciones de inspiración marxista sólo son obreras de nombre, algo que desarrolla en otros artículos de la antología de la que se ha tomado éste.

Podemos decir que esta convicción se expresa a distintos niveles: un nivel de hecho, cuando Weil denuncia que los partidos de inspiración marxista, al cumplir ordenes de la URSS, representaban los intereses de la política exterior de ésta y no la de sus militantes en cuanto obreros; un nivel de derecho, cuando Weil denuncia en la doctrina de Marx un optimismo infundado sobre la capacidad de la toma del poder para impulsar la emancipación obrera, un optimismo por el que Marx entraría en contradicción con la condición obrera:

De manera general, el ‘materialismo histórico’ de Marx, tan a menudo mal comprendido, significa que las instituciones están determinadas por el mecanismo eficaz de las relaciones entre los hombres, que depende de la forma que tomen en cada momento las relaciones entre el hombre y la naturaleza, es decir, de la manera en que se realiza la producción; producción de bienes de consumo, producción de los medios de producción, y también –punto importante, aunque Marx lo deje en la sombra-, producción de los medios de combate. Los hombres no son juguetes impotentes del destino, son seres eminentemente activos; pero su actividad se ve limitada a cada instante por la estructura de la sociedad que constituyen entre ellos, y no modifica a su vez esa estructura más que de rechazo, una vez que ha modificado las relaciones entre ellos y la naturaleza. La estructura social no puede ser modificada más que indirectamente.

Por otra parte,… Marx… coloca la fuente de la opresión cruel que sufren los trabajadores, no en los hombres, no en las instituciones, sino en el mecanismo de las relaciones sociales. Si los obreros están agotados por la fatiga y las privaciones, es porque no son nada y el desarrollo de las empresas lo es todo. No son nada porque el papel de la mayoría de ellos, en la producción, es el de simples engranajes, y son degradados a ese papel de engranajes porque el trabajo intelectual se ha separado del manual y porque el desarrollo del maquinismo ha quitado al hombre el privilegio de la habilidad para hacerlo pasar a la materia inerte. El desarrollo de la empresa lo es todo, porque el aguijón de la competencia obliga sin cesar a las empresas a crecer para subsistir; así, “la relación entre el consumo y la producción se ha invertido”, “el consumo no es sino un mal necesario”; y si los obreros no tienen acceso al valor de su trabajo, ese hecho es consecuencia simplemente de la “inversión de la relación entre el sujeto y el objeto” que sacrifica al hombre a la herramienta inerte, que hace de la producción de los medios de producción el objetivo supremo…

El papel del Estado da lugar a un análisis semejante. Si el Estado es opresivo, si la democracia es una añagaza, es porque el Estado está compuesto de tres cuerpos permanentes, reclutándose por cooptación, distintos del pueblo, a saber, el ejército, la policía y la burocracia. Los intereses de esos tres cuerpos son distintos de los intereses del pueblo y en consecuencia se oponen a él…

¿Qué concluir? La conclusión se impone: nada de todo esto puede ser abolido por una revolución; por el contrario, todo eso debe haber desaparecido para que se pueda producir una revolución; o, si se produce antes, no será más que una revolución aparente, que dejará intacta la opresión o incluso la agravará. Sin embargo, Marx concluía exactamente lo contrario; concluía que la sociedad estaba madura para una revolución liberadora. No olvidemos que hace casi cien años creía ya en esa revolución inminente. En cualquier caso, sobre este punto los hechos le han infligido un desmentido clamoroso… más clamoroso todavía en Rusia. ¿Cómo los factores de la opresión, tan estrechamente ligados a la vida social, iban a desaparecer de repente? ¿Cómo los obreros, dados la gran industria, las máquinas y el envilecimiento del trabajo manual, podían ser otra cosa que simples engranajes en las fábricas? ¿Cómo, si seguían siendo simples engranajes, podían al mismo tiempo convertirse en “ la clase dominante”? ¿Cómo, dadas las técnicas de combate, de vigilancia, de administración, podían las funciones militar, policial y administrativa dejar de ser especialidades, profesiones, y en consecuencia dejar de ser privativas de ‘cuerpos permanentes, distintos de la población’? O ¿hay que admitir una transformación de la industria, de la máquina, de la técnica del trabajo manual, de la técnica de la administración, de la técnica de la guerra? Pero tales transformaciones son lentas, progresivas; no son efecto de una revolución.

En un solo punto Marx y Engels señalaron una transición posible… creyeron ver que el desarrollo mismo de la competencia debía llevar…a la desaparición de la competencia (ya que) la concentración de las empresas se realizaba ante sus ojos, como se realiza también ante los nuestros. Siendo la competencia lo que, en el régimen capitalista, hace del desarrollo de las empresas un fin, y de los hombres… un simple medio, la desaparición de la competencia podía considerarse equivalente a la desaparición del régimen. Pero… el hecho de que la competencia, que hace que los grandes se coman a los pequeños, haga disminuir poco a poco el número de competidores, no permite concluir que ese número deba un día reducirse a la unidad. Además, Marx y Engels, en sus análisis, omitían un factor; ese factor es la guerra … Pues no llamo análisis a la simple afirmación de que la avidez de los capitalistas es la causa de las guerras … Ahora bien, como la producción industrial es en nuestros días no sólo el medio principal de enriquecimiento, sino también el principal medio de combate militar, resulta de ello que … está sometida a otra competencia, más acuciante todavía y más imperiosa: la competencia entre naciones. ¿Cómo abolir esa competencia? (Escritos históricos y políticos / Simone Weil- - Edición citada. – pp. 118-120)

Para Simone Weil, estas lagunas de la doctrina marxista harían dificil que pudiera servir de inspiración para organizaciones genuinamente obreras Pero las organizaciones marxistas, que Weil reconocía mayoritarias, no eran simplemente organizaciones de obreros autoengañados. Ante la fuerza y tamaño crecientes de los tipos tradicionales de burocracia –‘cuerpos permanentes… distintos del pueblo’- y de nuevas modalidades de burócrata –como los organizadores y gestores de la producción en cadena-, se hacía pertinente un análisis más minucioso de los cuerpos burocráticos:

Debemos reconocer que las dos categorías económicas establecidas por Marx, capitalistas y proletarios, no bastan ya para entender la forma de la producción industrial. Los capitalistas están cada vez más despegados de la producción en sí, pues se entregan a la guerra económica… Casta o clase, la burocracia es un factor nuevo en la lucha social. En la URSS ha transformado la dictadura del proletariado en una dictadura ejercida por ella misma, y dirige desde entonces a los obreros revolucionarios del mundo entero. En Alemania, por el contrario, se ha aliado con el capital financiero para el exterminio de los mejores obreros… Los obreros reformistas están en manos de esa burocracia sindical que se parece a la burocracia industrial y a la burocracia de Estado como una gota de agua a otra, y que se aglutina mecánicamente en el aparato de Estado… Los anarquistas únicamente escapan a la influencia de la burocracia porque ignoran la acción organizada metódicamente. (op. cit., p. 72).

El poder creciente de la burocracia como un sector con intereses propios en la lucha de clases –consumidor de plusvalía a cambio de la administración de la su extracción, pero no propietario de los medios de producción- explica la dificultad para superar la competencia entre naciones –entre patrimonios de las respectivas burocracias-, así como el surgimiento de organizaciones de inspiración marxista: la doctrina marxista, estéril como ciencia de la revolución, es útil como instrumento propagandístico mediante el que aspirantes a burócratas reclutan adeptos –oropeles falsamente científicos, una elocuencia mesiánica y un desencadenamiento de apetitos que han desfigurado ese espíritu de rebelión que en el siglo pasado brillaba con un resplandor tan puro en nuestro país…Esas ilusiones que se les prodigan a los obreros, en un lenguaje que mezcla deplorablemente los tópicos de la religión con los de la ciencia, les son funestos (op. cit., p. 122) -.

Ahora bien, el problema no está en que las masas se hallen bajo un engaño, el problema es que ese engaño, bajo la forma de confianza en los líderes que tomaran el poder para ellos, les desvía precisamente de la construcción de relaciones en las que pueda arraigar una alternativa al capitalismo. Cuando Weil dice que Lo más grave es que en ninguna parte los obreros están organizados de un modo independiente (op. cit., p. 72), no es que eche en falta la satisfacción de alguna regla de juego limpio, sino algo más profundo, la orientación hacía una emancipación responsable:

Conciliar las exigencias de la fabricación y las aspiraciones de los hombres que fabrican es un problema que los capitalistas resuelven fácilmente eliminando uno de los términos, haciendo como si esos hombres no existieran [como tales]. A la inversa, ciertas concepciones anarquistas suprimen el otro término: las necesidades de la fabricación. Pero como se las puede obviar en el papel, no eliminar de hecho, esa no es una solución… Éste es el verdadero problema, el problema más grave que se le plantea a la clase obrera: encontrar un método de organización del trabajo que sea aceptable a la vez para la producción, para el trabajador y para el consumo… Ese problema ni siquiera se ha empezado a resolver, puesto que no se ha planteado: de manera que si mañana nos apoderásemos de las fábricas, no sabríamos que hacer con ellas y nos veríamos obligados a organizarlas como lo están actualmente (op. cit., pp. 176-177).

Estas largas citas pretenden servir de contexto a algunas expresiones del ensayo sobre la guerra que, tomadas en sentido aislado, pueden considerarse fórmulas morales convencionales –‘el poder corrompe’, etc-. Detrás de esas fórmulas, hay todo un análisis de las fuerzas que dan forma a la sociedad; revisable, pero análisis.

Casi siempre estoy de acuerdo con la letra de los escritos de Simone Weil, también con la de estos. Pero la música de fondo de estos escritos de juventud, el entusiasmo con que se dedica a denunciar ‘apetitos desfiguradores’, a denunciar la corrupción de personas de carne y hueso cuyos actos y compromisos políticos contempla (algo más claro en las páginas que dedica a hacer la crónica de congresos políticos), ese espíritu que parece filtrarse entre la letra… La música de fondo de estos escritos de juventud no puede dejar de recordarme a la terrorífica protagonista de la novela de Henry James La vuelta de tuerca, tan bien llevada al cine por Jack Clayton (The innocents) y a la ópera por Benjamin Britten. Todo viajero tiene su sombra.]

* http://nodo50.org/tortuga/Curs-Filosofia-de-la-Pau-Barcelona.html



LOS EJERCITOS HUMANITARIOS Y LA VIOLENCIA SEXISTA MILITAR *

Colectivo Gasteizkoak (12-9-08)


Hace ahora cinco años, con la publicación de La abominable cara oculta de los ejércitos humanitarios, pretendíamos aportar al movimiento antimilitarista una herramienta para reforzar —sobre la base de la denuncia de hechos concretos— muchos de los argumentos teóricos con los que se cuestiona el pretendido militarismo humanitario. Al abordar ese trabajo nos percatamos de que entre los numerosos delitos y barbaridades cometidas por los soldados humanitarios había uno especialmente deleznable: la violencia de carácter sexista, y en particular, la violencia sexual, tanto por el hecho en sí como por su especial reiteración, que produce graves secuelas físicas, psíquicas y socioeconómicas así como el abandono, falta de justicia y reparación para las víctimas y supervivientes, cuando no su victimización. Al mismo tiempo observábamos cómo con cada nuevo caso de violencia sexual perpetrado por los cascos azules, las máximas autoridades de Naciones Unidas —NN.UU.— respondían con rotundas declaraciones manifestando su firme decisión de practicar una Tolerancia Cero ante este tipo de delitos. Y a pesar de ello, la aparición de nuevos y continuos casos ha sido y es la dura realidad que contradice estas palabras. (Colectivo Gasteizkoak)

Por esto consideramos que era una cuestión sobre la que era necesario volver a incidir con mayor profundidad. Para llevar a cabo este análisis hemos considerado lógico buscar la posible relación entre la violencia sexual de los cascos azules y su condición de militares, ya que la violencia sexista militar está presente allá donde existan ejércitos, sean estos de la condición que sean. Al analizar los orígenes y la dimensión de esa violencia sexista militar, además de para denunciar una terrible y a menudo silenciada realidad, hemos llegado a unas conclusiones finales sobre lo que consideramos puede ser el único modo real de acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios.

La necesidad de retomar la cuestión del papel de los ejércitos humanitarios también viene impulsada por el hecho de que desde ámbitos institucionales y militares —tanto locales como internacionales— se ha mantenido —acrecentándola incluso— una intensa campaña de impulso a esa pretendida faceta humanitaria de los ejércitos actuales, sin reparar en medios e incluso utilizando ámbitos como el sistema educativo, acompañada, además, de un hermético cierre de filas de los mass media que hace realmente difícil acercar a la población cualquier posición o argumento que cuestione esa idílica imagen con la que se pretende caracterizar a los ejércitos.

Sin embargo, y siendo conscientes de que nuestro anterior trabajo estaba dirigido principalmente al movimiento antimilitarista —por lo que introducía afirmaciones y posicionamientos rotundos que considerábamos era innecesario argumentar por ser el fruto de debates y análisis abordados desde hacía mucho tiempo en los grupos antimilitaristas—, nos ha parecido más oportuno, en esta ocasión, dirigirnos a una población más amplia y heterogénea: aquellas personas y grupos que, aún reconociendo que el concepto de ejército humanitario no termina de convencerles plenamente, tampoco consideran que los ejércitos sean incompatibles con el humanitarismo.

Para ello hemos optado por armar el contenido del libro con reflexiones exógenas y con nuevos datos que sirvan para que cada cual elabore sus propias conclusiones.

Mención especial merecen los apartados que hemos denominado Islas, que están intercalados entre los diferentes capítulos de la primera parte, y que recogen —a través de extractos de trabajos publicados— el punto de vista que sobre la cuestión que nos ocupa nos ofrecen personas sobradamente conocidas en los campos de la acción humanitaria, la docencia universitaria, el análisis político o la militancia pacifista. Nos referimos a Karlos Pérez de Armiño, Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, Jordi Raich, Alejandro Pozo, Carlos Taibo y Francisco Rey, a quienes desde aquí pedimos excusas si consideran que con nuestra selección de extractos hemos distorsionado sus mensajes originales, pues no ha sido esa nuestra intención.

La razón de incluir estas Islas reside en la indignación y desasosiego que probablemente provoque la dureza de lo narrado en la primera parte y en la conveniencia de intercalar pequeños respiraderos que permitan recuperarse vitalmente antes de proseguir con el resto. Esperamos haber acertado.

La primera parte del libro, para evitar centrarnos en nuestras propias opiniones, utiliza como fuente principal los documentos oficiales de NN.UU., así como de otras instituciones, acompañados de noticias y artículos de opinión aparecidos en medios de difusión.

Esta primera parte es un relato cronológico de la violencia sexual cometida por los ejércitos humanitarios—nos hemos limitado a este aspecto de la violencia sexista—, de las medidas o su ausencia que se han tomado para tratar de hacerle frente, y de los resultados de todo ello.

Así, el capítulo I aborda los comienzos —en los años 60, con la primera misión humanitaria en el Congo—, la emergencia pública de los primeros grandes escándalos —Camboya y Balcanes— y cómo en los primeros años 90 comienzan a escucharse valientes voces que denuncian públicamente lo que está ocurriendo —Informe Machel—. También observaremos cómo la actitud de NN.UU. durante estos años prácticamente consiste en ignorar el problema, lo que propicia su multiplicación —Somalia, Angola, de nuevo Balcanes, Eritrea, Etiopía, Liberia, Guinea, Sierra Leona…—.

Tuvo que llegar el siglo xxi para que NN.UU. decidiera abordar la cuestión, poniendo en marcha la denominada política de Tolerancia Cero ante la violencia sexual de sus cascos azules. El capítulo II del libro se dedica a analizar la realidad de esa Tolerancia Cero.

El capítulo III, por su parte, analiza la cuestión de la mano de una de las pocas y valientes voces que han denunciado la situación en la propia ONU. Nos referimos al conocido Informe Zeid. Como las denuncias y recomendaciones del jordano Zeid o bien se han ignorado o bien se han estrellado contra los muros de la burocracia diplomática, el capítulo nos mostrará con datos cómo a pesar de estos esfuerzos, la impunidad se sigue imponiendo.

Por eso, lo que encontramos en el capítulo IV es desolador. Guiándonos cronológicamente con los documentos de la propia ONU vamos a contemplar cómo 15 años después de que emergieran las primeras denuncias públicas sobre la gravísima dimensión del abuso y la violencia sexual cometidas por los ejércitos humanitarios; a pesar de los detallados informes con que cuenta la Organización y de su pretendida Tolerancia Cero; y sobre todo, de los miles de víctimas que ya ha habido, la realidad no ha variado sustancialmente respecto a la que imperaba década y media antes: nuevos casos, connivencia e impunidad.

El análisis de lo que parece ser la actual política de NN.UU. ante el problema –lavarse las manos— es lo que aborda el capítulo V. En él se detallan las novedades introducidas tras la elección del nuevo Secretario General Ban Ki-moon y se analiza el nuevo Memorando de entendimiento entre NN.UU. y los países que aportan contingentes a las operaciones de paz —instrumento que deja en manos de los respectivos gobiernos las actuaciones e investigaciones de los delitos de sus cascos azules, aún a sabiendas de que la actitud mantenida hasta ahora por los gobiernos a este respecto ha sido la de tratar de exculpar, cuando no de encubrir o justificar, las barbaridades de sus muchachos—. En este capítulo, y haciendo una excepción —así se advierte—, hay un apartado en el que dejamos plasmados nuestros análisis particulares sobre las razones de esta nueva política de NN.UU.
El capítulo VI se centra en las víctimas y supervivientes de las violaciones, abusos y otras violencias sexuales de los ejércitos humanitarios, analizando con cierto detenimiento cuál ha sido la actitud mostrada hasta ahora por NN.UU. ante las graves situaciones que deben abordar las víctimas de los pacificadores.

Finalmente, el extenso capítulo VII va a fijar su mirada en una delicada cuestión. Así, pone al descubierto utilizando los datos de la ONU la falta de veracidad de las cifras que facilita acerca de los casos de violencia sexual cometidos por cascos azules. También los burdos y denunciables intentos que pone en práctica para maquillar esas cifras para intentar minimizar la terrible dimensión de los delitos cometidos por los ejércitos humanitarios.

La segunda parte del libro, en la dinámica ya comentada de evitar nuestras opiniones particulares, está construida principalmente con gran variedad de análisis de personas, organizaciones y colectivos, recogidos, en su gran mayoría, de trabajos ya publicados con anterioridad. Pensamos que el engarzado de estas opiniones ofrece una perspectiva plural y enriquecedora y permite hacerse una visión de conjunto de las verdaderas dimensiones del problema de la violencia sexista militar. Somos conscientes, no obstante, de que la construcción de este discurso conjunto es únicamente responsabilidad nuestra.

El capítulo VIII se centra en las relaciones entre militarismo, violencia y machismo. Analiza las violencias —oficiales y paralelas— que conviven y se entrecruzan en los cuarteles, para plantearse luego la cuestión de cómo se consigue esa socialización de la violencia en los ejércitos. Finalmente aborda las estrechas relaciones entre ejército y masculinidad.

En el noveno capítulo se analiza el origen de la violencia sexista militar, para centrarse posteriormente, en la violencia sexual dentro de los ejércitos. Se aportan datos que nos permiten comprobar que es una realidad presente en los cuarteles de la generalidad de los ejércitos y cómo ello es posible, en buena parte, gracias a la impunidad y comprensión con que es abordada la cuestión por los mandos militares y políticos. Este capítulo termina centrándose en el machismo y la violencia sexual militar tras la incorporación de mujeres a los ejércitos, deteniéndose especialmente en el debate suscitado en torno a la cuestión tras los horrores de Abu Ghraib.

La utilización de una concreta forma de violencia sexual como arma de guerra —la violación— es la cuestión que aborda el capítulo X. Se rastrea su realidad histórica para centrarse en la dimensión tan brutal que ha alcanzado en las últimas décadas, lo que probablemente se deba a que, hasta hace poco, no se habían realizado investigaciones. Más adelante se profundiza en las razones de por qué es utilizada como estrategia militar, para concluir que violencia sexual militar e impunidad se retroalimentan.

El capítulo XI se dedica a las víctimas y supervivientes de la violencia sexual de las guerras, describiendo las principales consecuencias físicas, psicológicas y socioeconómicas a las que han de enfrentarse, que en la mayoría de los casos son totalmente ignoradas o minimizadas. De igual forma se aborda la cuestión de la victimización de las víctimas, indicando que en no pocas ocasiones éste es otro de los objetivos perseguidos por la estrategia militar que las ocasiona, como forma de intentar incapacitarlas socialmente.

La segunda parte concluye con el capítulo XII, que se dedica a denunciar la impunidad y a reclamar justicia y reparación para las víctimas y supervivientes, por ser estas cuestiones tan básicas como normalmente ignoradas, y sin embargo, elementos centrales de toda iniciativa que pretenda hacer frente a la violencia sexual militar.

Finaliza el libro con el capítulo XIII, de Recopilación y conclusiones en el que, tras sintetizar lo visto sobre la violencia sexista militar y contrastarlo con lo analizado sobre los ejércitos humanitarios, planteamos nuestras conclusiones sobre cuál puede ser la vía directa para acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios. Esperamos que tras la lectura del libro se puedan compartir nuestras conclusiones.

Con este trabajo, ni se busca adoctrinar, ni que se comulgue con las ruedas de molino del análisis antimilitarista. Se pretende aportar una herramienta más para la reflexión y el debate. Análisis y debate que, una vez efectuados, pueden servir para facilitar puntos de encuentro en el trabajo cotidiano de todas aquellas personas y organizaciones dispuestas a movilizarse para acabar con la terrible lacra de la violencia sexista de los ejércitos y, en particular, de los ejércitos humanitarios. Hay mucho trabajo por hacer y este libro no es más que una pequeña contribución a ello.

* Los Ejércitos Humanitarios y la Violencia Sexista Militar
Autoría: Colectivo Gasteizkoak
Editorial: Zapateneo, Colección paperezko ZAPladak
Número de páginas: 368
Precio de venta: 10 euros
Forma de realizar pedidos:
zapateneo@gmail.com o directamente en Zapateneo (Zapatería 95, Gasteiz)

 

 

Modelos de defensa y alternativas no violentas

Utopía Contagiosa (28-7-07)


Este es el artículo primigenio del Colectivo Utopía Contagiosa. Lo publicamos en la Revista Mambrú núm. 52, en la primavera de 1995. Aún así, nos parece que tiene vigencia y que puede ser un buen comienzo para adentrarse en el mundo de las alternativas noviolentas de defensa.
http://utopiacontagiosa.files.wordpress.com/2008/07/modelos-de-defensa-y-alternativas-noviolentas.pdf

 

 

“La guerra ya no es para instalar otro modelo económico: ella es el modelo”
Entrevista a Dario Azzellini, investigador italiano de las "nuevas guerras"

Natalia Aruguete y Walter Isaía
Página12 (6-7-08)


La idea del conflicto permanente crea condiciones para el surgimiento de un modelo económico que sería imposible de instalar en condiciones de paz. Al mismo tiempo, es cada vez más importante la intervención de Compañías Militares Privadas (CMP) en todo el mundo, desde Irak hasta Colombia.

–¿Que significa la denominación “nuevas guerras” que ustedes usan en el libro El negocio de la guerra?

–En el debate académico y –en parte– político, el término “nuevas guerras” se introdujo para denominar el hecho de que más y más guerras no se dan entre países sino al interior de países o entre, por lo menos, un ejército regular y uno irregular. Pero el término se podría ampliar porque, con los cambios de las estrategias de la conducción, vemos que hasta los países con ejércitos regulares están externalizando la violencia a empresas privadas o estructuras paramilitares: actores que no son los tradicionales de las guerras “comunes”.

–¿Se acabaron las guerras entre Estados?

–No es que se hayan acabado. Al contrario, en la última década también hubo un reforzamiento de las guerras contra países, pero se presentaron de otra manera. Los ataques a Afganistán o Irak han sido guerras entre países, pero el porcentaje de las guerras irregulares en comparación con las regulares está aumentando.

–¿Esto obedece a la lógica neoliberal?

–Decimos que obedece a ciertas lógicas del neoliberalismo en el sentido de aumentar ganancias. El sentido de la guerra cambió. Tradicionalmente, era para cambiar las elites y el control de las economías, o introducir otro modelo de dominio económico o político. Ahora, en muchos casos, las guerras son permanentes. No se hace la guerra para implementar otro modelo económico sino que la guerra misma es el mecanismo de ganancias.

–¿Por ejemplo?

–Por ejemplo, Colombia. Muchas de las ganancias en ese país son porque –prácticamente– es un país en guerra. Durante los últimos 20 años, el pasaje de la agricultura pequeña y mediana a la agroindustria se hizo con una guerra. Si no, no hubiera sido posible expropiar a millones de campesinos de sus tierras y hacer una reforma agraria al revés, donde terratenientes y paramilitares se apropiaron de 6 millones de hectáreas de tierra.

–¿Esta es una de las lógicas distintivas de las “nuevas guerras”?

–La permanencia de la guerra hace que se pueda llevar a cabo ese modelo de agroindustria en distintas zonas. Sólo a través de la guerra son desplazados los campesinos y las comunidades indígenas o afro-descendientes que, en Colombia, tienen un derecho constitucional a sus territorios ancestrales. El sueldo real de obreros industriales en Colombia ha bajado porque mediante la guerra o el paramilitarismo se mata a los sindicalistas o se los presiona cuando hay conflictos laborales.

–En este escenario, ¿cómo queda el lugar del Estado?

–En todo el discurso liberal se dice que el Estado está supuestamente perdiendo el control de esos actores armados. Fundamentalmente, en el caso de Colombia. Creo que los Estados no pierden el control y, si lo pierden, es en pequeños puntos. Simplemente están externalizando las funciones represivas o de guerra creando más confusión. Los grupos paramilitares colombianos se crearon por las dificultades del Estado de conseguir financiamiento internacional en los ’80, por la responsabilidad del ejército o la policía en delitos contra los derechos humanos. Luego se montó el show de la supuesta desmovilización de los paramilitares, pero ya a finales de los ’90 era de conocimiento público que el paramilitarismo estaba coordinado, fomentado y controlado por el ejército y las autoridades colombianas. En 2000, Human Right Watch! publicó un análisis de Colombia cuyo título era “Paramilitarismo, la sexta división del ejército colombiano” (el ejército colombiano tenía cinco divisiones). En ese informe aclaran que el paramilitarismo es parte integral de la situación del ejército colombiano y que el proceso de desarme es una farsa. Los supuestos paramilitares desmovilizados aparecen en otras zonas de Colombia donde todavía se necesita el paramilitarismo como estrategia o como supuestos grupos rearmados.

–¿Cómo y cuándo nacen las Compañías Militares Privadas (CMP)?

–Las primeras nacen inmediatamente después de la II Guerra Mundial, porque el ejército de Estados Unidos tenía grandes capacidades de transporte que ya no necesita mantener y empezó a privatizar parte del transporte. Pero el verdadero boom de esas empresas empezó a fines de los ’80 y se reforzó en forma masiva en los ’90. En la primera guerra de Estados Unidos contra de Irak, la relación entre empleados de las CMP y soldados era de 1 a 100. En Afganistán, de 1 a 50/40. Ahora, en Irak hay 180 mil empleados de CMP, según los datos del propio ejército norteamericano. Más cantidad que soldados del ejército.

–¿Qué actividades desarrollan estas compañías?

–Todas las que uno se pueda imaginar. El manejo de armas sofisticadas (como aviones no tripulados, radares o misiles de buques estadounidenses) en la primera oleada de ataques a Irak fue realizado por especialistas de empresas privadas. Además reparten el correo, cocinan o lavan la ropa de los soldados, montan los campamentos militares, las cárceles. En el caso de la cárcel de Abu Ghraib hubo juicios e investigaciones en contra de menos de 10 soldados de Estados Unidos, cuando debería haber muchos más implicados. La verdad es que la cárcel estaba manejada en todas sus funciones por dos empresas privadas: CACI y Titan.

–¿Cuáles son las ventajas de externalizar ese tipo de tareas hacia las CMP?

–Que formalmente son civiles, entonces no pueden ser juzgados por la Justicia militar. Al mismo tiempo, en sus contratos se les asegura que no pueden ser sometidos a la Justicia civil de los países en los que actúan. Prácticamente se crea un campo de impunidad. Y la única vía de hacer algo en contra de esos crímenes es iniciar causas en Estados Unidos en contra esas empresas. ¿Cuántas víctimas tienen la posibilidad de hacer eso? Casi nadie.

–¿Se crea una suerte de marco normativo del accionar de estas empresas?

–Sí. Se legaliza todo el negocio de los mercenarios con ese marco de impunidad. Además, se externaliza la responsabilidad. Miles Frechette, ex embajador de Estados Unidos en Colombia, dijo que es muy cómodo trabajar con esas empresas porque, si mueren, no son soldados de Estados Unidos y, si hacen algo mal, la responsabilidad tampoco recae en los Estados Unidos. En el caso de las DynCorp, que hace las fumigaciones de supuestos cultivos de amapola y coca, en Colombia hay una causa internacional porque han fumigado parte de Ecuador. Pero la empresa dice que ellos no pueden decir nada porque parte de su contrato es no dar información a terceros. El contrato viene del Pentágono. Entonces si un congresista le pide rendir cuentas, el Pentágono presenta el contrato y dice: ellos hacen estas tareas. Si hacen algo más no lo podemos controlar porque es una empresa privada.

–¿Estas empresas son generalmente estadounidenses contratadas por el Pentágono?

–La mayoría. De hecho, la mayor parte del financiamiento viene de Estados Unidos. Del gasto militar a nivel mundial, Estados Unidos ejecuta la mitad. Hay empresas también en Europa, empresas rusas, en Asia. Pero las de Estados Unidos sólo trabajan con el consenso del Pentágono. Puede que entrenen al ejército de Corea del Sur, pero con acuerdo del Pentágono. A las empresas rusas u otras de países del Este las contrata quien tenga dinero.

–¿Cómo convive el ejército norteamericano con las CMP?

–Depende de qué sectores del ejército hablemos. En el campo concreto, probablemente haya conflictos, ya que los empleados de esas empresas de seguridad suelen ganar más dinero que los soldados. Trabajan en asuntos más riesgosos, con menos seguridad. Pero el trabajar juntos funciona muy bien porque las empresas de seguridad son fundadas y organizadas por ex miembros del ejército de Estados Unidos. También muchos políticos son dueños o copartícipes de esas empresas. Hay empresas como la MPRI, fundada por generales de Estados Unidos de la primera guerra contra Irak, que estuvieron durante un tiempo en las reuniones del Pentágono. Hay nexos personales muy estrechos. Eagle Aviation Services and Technology (EAST), que prestó el servicio a la CIA en los años ’80, es la encargada del transporte de maquinaria en el marco del Plan Colombia y del Plan antidrogas de América del Sur.

–¿Cuánto dinero manejan estas empresas?

–Es un negocio que debe estar manejando alrededor de 150 o 200 mil millones de dólares al año en el mundo. Las pequeñas fueron compradas por más grande, mueven mucho dinero, varias cotizan en la Bolsa. Se volvió un meganegocio en el que participan empresas que trabajan en otros campos. Pero también hay nexos entre empresas transnacionales de recursos naturales como petroleras y mineras.

–¿Puede darnos un ejemplo?

–En la guerra en el Congo, antes de que Laurent Cavila ganara, había transnacionales mineras que pagaban a mercenarios o empresas militares privadas para acompañar a las diferentes facciones. Una vez liberado un territorio minero, ya había ingenieros y las CMP con las mineras tenían el control del territorio y hacían un acuerdo con la facción ganadora para explotar el yacimiento.

–¿Cómo es la contratación de las CMP?

–Son contratadas para hacer trabajos. Y ése también es otro asunto para evadir el control. La ley norteamericana establece que todos los contratos que superan los 50 millones de dólares tienen que ser aprobados por el Congreso. Normalmente se fraccionan los contratos para que sean menores y el Congreso ni se entera de esos contratos o de que se estén haciendo esas misiones. Es la posibilidad de Estados Unidos de hacer intervenciones militares en otros países sin que aparezcan como tales, porque no son sus soldados los que actúan. Todos sabemos el impacto público que causa la imagen de los soldados muertos con la bandera yanqui que regresan a EE.UU. Eso no sucede si se muere un empleado de una empresa privada: no causa indignación pública porque es como si se muriera un empleado de la IBM en Singapur. No le importa a nadie. En Irak se puede asumir que han muerto, como mínimo, 2 mil empleados de CMP. Eso ayuda a mantener el número de los caídos en un nivel bajo.

–¿Contratan empleados en América latina?

–Lo de reclutar en América latina ha crecido mucho en los últimos cuatro años. Antes reclutaban mucho en Filipinas, Nepal, Fiji, Estados Unidos, Inglaterra, Francia. Más acostumbrados a trabajar con cierta modalidad. En Nepal, los gurkas tienen una tradición de 150 años de mercenarios, y los de Fiji obtuvieron mucha formación en misiones de la ONU.

–¿Hay una estimación de cuánto destinan las empresas transnacionales al financiamiento de seguridad con apoyo militar?

–Seguramente lo tienen incorporado al presupuesto, pero es difícil estimar. En la Argentina, la Repsol está trabajando con empresas de seguridad privadas para darles seguridad a sus campos petroleros.

–¿Qué tipo de actividades realizan esas compañías en la Argentina?

–Actividades de seguridad que probablemente signifiquen también espiar a movimientos sociales con posiciones contrarias a la explotación petrolera o control del territorio. La ventaja es que no necesariamente el Estado da gratis los policías o militares que la empresa considera necesarios para ese control, en cambio para la empresa privada es más importante lo que diga el que la contrata que lo que diga la ley.

–¿Sabe cuáles son las empresas contratadas por Repsol en la Argentina?

–Yo no lo sé. Pero se necesita menos gente para resguardar un pozo petrolero en la Argentina que en Colombia.

–¿Cómo aparecen en los medios de comunicación estas empresas?

–Un caso que pasó mucho por la prensa fue en 2004 en Fallujá, donde hubo imágenes fuertes de unos supuestos civiles –como explicó en principio la prensa– que fueron atrapados por la población iraquí, asesinados y sus cuerpos quemados y colgados en un puente. La prensa dijo que esa gente acompañaba un convoy. Formalmente eran civiles, pero eran empleados de Blackwater, una de las empresas más grandes en el campo militar. Estaban dando seguridad a un convoy de soldados norteamericanos, un trabajo militar. El problema es qué información obtiene y brinda la prensa. Toda la información que hay del conflicto en Irak pasa por el departamento de relaciones de prensa del ejército de Estados Unidos. Son reportes de prensa militares. Ellos sólo reportan acciones en las que participan los soldados del ejército norteamericano, pero como hay más empleados de empresas militares que soldados, sobre muchas acciones no tenemos ninguna información. Hubo empleados de empresas privadas que repelieron el ataque de las fuerzas rebeldes iraquíes cuando la ciudad de Falluja estuvo tomada por la resistencia. Las fuerzas de la empresa Blackwater se infiltraron para hacer atentados y poner bombas.

–¿Los empleados de las CMP son los contratistas que menciona la cadena CNN, por ejemplo?

–Sí, son los empleados de estas empresas. El ejército contrata a las empresas y las empresas a estas personas. Pero no sólo el ejército. En Irak todas las embajadas y empresas contratan CMP para custodia y seguridad. En Colombia, la colombiana Ecopetrol, que explota campos petroleros junto a la OXI de Estados Unidos, contratan a la CMP AirScan de Florida para hacer sobrevuelos y obtener información de tropas insurgentes que estén cerca de los campos y el oleoducto desde el Caño Limón al puerto donde se exporta petróleo a Estados Unidos. En 1998, el pueblo de Santo Domingo fue bombardeado por helicópteros del ejército colombiano y dejaron casi 20 muertos. Se hizo una investigación, se les hizo juicio a los pilotos del ejército colombiano y dijeron que bombardearon, pero sólo siguiendo órdenes. AirScan pasó información al ejército de que en ese pueblo había una columna guerrillera, por eso se bombardeó.

–Entonces cuidan los negocios de empresas y brindan servicios al ejército.

–Es parte del trabajo. En el caso del campo petrolero de Caño Limón es una cooperación bien organizada y compartida. La empresa de seguridad es pagada por las empresas y apoyada por el ejército colombiano y de Estados Unidos con tecnología. Es un conjunto de empresas públicas y privadas, ejércitos, CMP y policías que conforman una red que garantiza la salida del petróleo de Colombia a Estados Unidos.

–En este entramado, ¿las CMP tienen relación directa con los Estados y los ejércitos?

–La operatoria es la siguiente: Estados Unidos hace el Plan Colombia y gran parte del dinero nunca llega a Colombia, sólo cruza la calle del Pentágono, ya que enfrente están las sedes de muchas de las empresas privadas militares que van a “trabajar” a Colombia. Hay que destacar que mientras en las guerras clásicas los soldados tenían el interés de terminar la guerra, estas empresas no, porque sólo ganan si hay conflicto. Probablemente no actúen con el espíritu de terminar con esos conflictos porque perderían su trabajo.

–¿Tienen vínculos comprobados con el narcotráfico en Colombia?

–Hubo casos de varios empleados de empresas que estuvieron implicados en casos de narcotráfico. Es muy difícil averiguar, pero se puede suponer que hay algunos contactos entre algunas empresas y el narcotráfico.

–Dentro de las tareas de las CMP en Colombia, ¿se incluye el accionar contra dirigentes sociales?

–Sí, la British Petrol contrató una empresa que hacía trabajos de inteligencia con movimientos sociales e indígenas que estaban en la zona. Los paramilitares asesinaron líderes sociales y se sabe que las CMP pasaban información al ejército. Los militares dicen que no los mataron, que fueron los paramilitares, pero el nexo queda claro.

–¿Cómo actúan estas compañías en México?

–Hay algunos mercenarios israelíes que apoyaron el entrenamiento de la formación de grupos paramilitares en Chiapas. Pero es poco claro. México es más construcción de paramilitarismo. El modelo paramilitar en México es diferente al colombiano. En Colombia se organizaron tropas irregulares que se adueñaron de tierras, casas, etcétera. En México se crean comunidades paramilitares. Se las infiltra, se las prepara y se las vuelve comunidades paramilitares.

–¿Cómo se vincula el accionar de estas compañías con la violencia de género en Guatemala?

–El de Guatemala es un caso anterior de construcciones paramilitares como las autodefensas civiles, pagadas para apoyar al ejército en su trabajo genocida. La violencia de género encaja porque es parte integral de la guerra desde siempre. Se asesinaban a los hombres y violaban y se quedaban con las mujeres. Eso rompe el tejido social de toda la comunidad.

–Estas estructuras paramilitares, con las CMP y los Estados, ¿conforman modos de control social y paraestatalidades?

–Sí, paraestatalidad porque tienen territorio o representan al Estado. Salvatore Mancuso, ex jefe paramilitar colombiano –quien fue extraditado el 15 de mayo último para ser juzgado en Estados Unidos–, dijo en una entrevista a RCN que controlaban congresistas y que, para llegar al cargo, tenían que acordar con ellos, si no, no recibían votos. Colombia es claramente un narco-Estado paramilitar. No controlan zonas sino que están en el Estado. Esto también explica los nexos con las empresas privadas. En el norte de Colombia, empresas bananeras pagaban un porcentaje por cajón de bananas a los paramilitares para la seguridad. Para ver los lazos estrechos de la política y los paramilitares, otro jefe paramilitar, Diego Murillo, alias Don Berna, también extraditado, dijo que existían bajo los gobiernos y Estados que los llevaron a velar por la Justicia “con nuestros propios puños y nuestros propios medios. Si hablan de cárcel por lo que hicimos, todos ellos deben ir con nosotros”.

–¿Hay empleados de las CMP rehenes de las FARC?

–Hay tres, pero es un caso complicado. Una avioneta, prestada por el Pentágono a una empresa, sobrevolaba las zonas guerrilleras para pasar información de columnas y jefes guerrilleros al ejército y fue abatida. Se suponía que los estadounidenses en manos de las FARC eran de la empresa, pero luego se supo que eran de la CIA y que se usó a la empresa como pantalla.

–¿Existe alguna estrategia de Estados Unidos para América latina donde participen las CMP en el mediano largo plazo?

–Hay dos elementos, uno es una gran base de datos de ex militares formados que participaron en dictaduras y fueron adaptados a las formas nuevas de actuar del ejército de Estados Unidos para trabajar en Irak. Hay miles de empleados latinoamericanos trabajando para las CMP: ex militares de la Argentina, Chile, Honduras, El Salvador y policías especiales de Brasil, Perú. Neskowin tenía su sede en Montevideo y reclutaba ex militares argentinos y uruguayos para la Blackwater en Irak. La segunda es la ampliación masiva del paramilitarismo en algunos países de Latinoamérica. En Venezuela empieza a tener contactos con grupos de oposición, en Bolivia también con los autonomistas de Santa Cruz y en Ecuador para formar como una especie de contra stand by a mediano plazo. En Venezuela se puede traducir en una combinación entre las estructuras paramilitares y personal contratado que monte algo similar a la contra como fue en Nicaragua.

 

Guerra y Militarismo en el Siglo XXI. Algunas consideraciones desde Latinoamérica

Aldo Andrés Casas *
Herramienta (26-4-08)


Introducción

En el marco general del trabajo colectivo de elaboración teórico-política sobre la actualidad del comunismo (o socialismo) que comenzó a ponerse en marcha desde París en enero de 2006, se delimitaron también (en Nyon, Suiza, en mayo de 2006) dos cuestiones sobre las cuales se ha propuesto concentrar, inicialmente, la discusión: la auto-actividad en las luchas actuales, y los desafíos que plantea al combate emancipador la cuestión de la guerra.[1]

Menos por casualidad que por una "causalidad" inscripta en las exigencias comunes que nos impone la lucha de clases y antiguos lazos de colaboración con los compañeros reunidos en Europa, prácticamente para la misma fecha escribimos unos breves textos[2] en los que, de manera muy sucinta, gran parte de las cuestiones arriba mencionadas estaban también, de una u otra manera, muy presentes.

En esta contribución me limitaré a presentar algunas consideraciones en torno a la omnipresencia de la guerra (aún en nuestro continente, donde no existen confrontaciones bélicas evidentes, a excepción de Colombia), desarrollando lo que escribiéramos entonces de un modo excesivamente concentrado:

Lo que urge y es ciertamente prioritario si se pretende construir una fuerza revolucionaria, es reconocer los rasgos característicos del momento histórico que enfrentamos y sus repercusiones en el terreno de la lucha de la lucha de clases, para desprender de allí el tipo de respuestas políticas y organizativas que es necesario elaborar. Y lo primero es advertir que sufrimos aún los efectos de una ofensiva general del capital que rompió las antiguas barreras estatales de regulación social de la producción y la distribución, buscando imponer un dominio directo a escala planetaria y, simultáneamente, acentuando el carácter de clase de los Estados nacionales como garantes de la expansión del capital y el disciplinamiento del trabajo. Semejante ofensiva no ha logrado resolver la crisis estructural del capitalismo (que asume ya rasgos de crisis civilizatoria), y la creciente resistencia que enfrenta acentúa la barbarie capitalista. Estas explosivas tensiones constituyen el sustrato de la creciente militarización como "modo de regulación" y la reformulación de la estrategia norteamericana incluyendo la guerra global como instrumento político. [3]

Dejaré de lado lo mas específicamente referido a la "ofensiva general del capital" y sus reflejos a nivel de la soberanía, estructura y función de los Estados nacionales y omitiré igualmente las notorias diferenciaciones en el impacto que el "neoliberalismo" o neoconservadurismo tuvo según se tratara de países imperialista o no, para concentrar la atención en la cuestión de la guerra y la creciente militarización. No siendo un especialista en el tema, lo que propongo es mas bien un esquema o hipótesis interpretativa (provisoria si se quiere, pero en todo caso necesaria) elaborada en relación a las exigencias de una acción política militante y, evidentemente, "situada". Una hipótesis articulada a una praxis internacionalista concebida y practicada desde Latinoamérica.

Crisis civilizatoria

Recurrimos a esta expresión para sugerir que no estamos apenas ante "una nueva crisis del capitalismo". Como advirtiera Mészáros, hemos entrado en la fase mas peligrosa del imperialismo en la historia. Porque lo que está en juego no es el control de una parte del planeta […] o poner en desventaja a algunos rivales […] sino el control de su totalidad por una superpotencia hegemónica, económica y militar, con todos los medios -aún los mas autoritarios y, de ser necesario, los militares mas violentos- a su disposición. Esto es lo que requiere la racionalidad esencial del capital desarrollado globalmente, en su vano intento de poner bajo control sus irreconciliables antagonismos. El problema sin embargo es que esta racionalidad […] es al mismo tiempo la forma mas extrema de irracionalidad de la historia, en lo que atañe a las condiciones necesarias para la supervivencia de la humanidad. [4]

Afrontamos una crisis que excede ampliamente lo "económico", desequilibra en profundidad el sistema mundial de Estados, impone de manera inmediata penurias extremas a millones de seres humanos y amenaza ya la posibilidad de supervivencia de la humanidad e incluso de la vida tal como la conocemos. Subsisten muchas discusiones en torno a las expresiones y profundidad de la crisis económica o a las dificultades crecientes con que tropieza la reproducción ampliada del capital, pero se multiplican las indicaciones de que peligra la reproducción de la sociedad humana misma. En suma, el cariz que asume la crisis del capitalismo (que es también la del productivismo orientado hacia la ganancia y "el crecimiento" por encima de cualquier otra consideración, así como de una racionalidad científico-técnica desarrollada en contraposición a los requerimientos ético-políticos de la sociedad humana) y las crecientes resistencias que levanta, abren lo que bien cabe denominar crisis civilizatoria. En efecto, como distintos autores analizan, la globalización "genera una cuádruple crisis: social, ecológica, democrática y ética […] la crisis actual no es sólo una crisis económica, es una crisis ‘política y mora’, una crisis de civilización inherente a las contradicciones propias de la ley del valor."[5] En igual sentido, pero desde Latinoamérica y más concretamente, se apunta que la globalización no es solo un intento de superación de la crisis, es también en si misma el anuncio y la consecuencia de la crisis […] una crisis civilizatoria global, siendo la dominación mundial de la cultura de coca cola y macdonald’s el canto de cisne de la civilización burguesa nacida de la revolución industrial. […] El resurgimiento de aquellas civilizaciones derrotadas por el capitalismo […] son la evidencia indirecta de esta declinación civilizatoria global. […] El actual proceso boliviano es, ante quien quiera escuchar y ver, un preanuncio de los nuevos tiempos.[6]

Economía, Militarización y Guerra

Hace ya algún tiempo escribimos que la política desplegada por Norteamérica expresa una verdadera estrategia de Estado, que opera interna y externamente, en lo político, lo social, lo económico y lo militar: los Estados Unidos, mucho más (y más efectivamente) que cualquier otra potencia imperialista, borraron hace ya mucho las fronteras entre el estado de paz y el estado de guerra"[7]. Decíamos también que sobre tal base "Un año después del atentado del 11 de septiembre de 2001, con la ‘Guerra al terrorismo’ y el ensayo general de Afganistán a cuestas, se anuncia una nueva doctrina de seguridad nacional cuyo eje es afirmar el objetivo de que los Estados Unidos aseguren la dominación del planeta por medio de una superioridad militar absoluta e incontestable. Se sistematiza en este documento la decisión de actuar unilateralmente […] y se reemplazan las viejas ideas de disuasión y contención por la doctrina de la acción preventiva.

En el mismo artículo remitíamos a los trabajos de Chesnais, Serfaty y otros para llamar la atención sobre "la estrecha relación existente entre la mundialización del capital y la supremacía sin precedentes que logró el imperialismo norteamericano […], así como también sobre el desarrollo del ‘complejo militar y de seguridad’ y su rol en la extraordinaria concentración y centralización del capital estadounidense, con la consecuente capacidad para ‘arrastrar’ hacia el centro imperial la plusvalía arrancada en todo el mundo."

Más recientemente, encontramos una perspectiva semejante en el trabajo de un profesor de ciencia política canadiense referido a "Las contradicciones de la supremacía de Estados Unidos"[8]. Tras indicar que "El uso del término "supremacía" procura sugerir una forma de dominio basado en la coerción y en el uso -potencial o real- de violencia organizada como medio para intimidar y fragmentar la oposición" se explica que en la estrategia imperial "El supuesto es que Estados Unidos de América no sólo tiene el poder sino también el derecho de actuar como un estado global -que decreta las reglas del orden mundial a la vez que decide, selectivamente, y de manera impune, cuáles de las mismas se aplican a las acciones de EE.UU. y cuales no". Todo lo cual implica una extensa capacidad de intervención, disciplinamiento y castigo, que incluye bases militares norteamericanas, fuerzas sustitutas, operaciones secretas y de inteligencia, e instalaciones de vigilancia en mas de 130 países -desplegadas en línea con la estrategia del Pentágono de "dominio total del espectro" de los factores que intervienen en una confrontación. En suma, asegurar el mercado mundial depende principalmente del poder de Estado, el cual incluye poderes constitucionales, regulatorios, militares y policiales "excepcionales" ejercidos en una jerarquía global de estados con la superpotencia de EE.UU. en su cúspide, reclamando el derecho de ser el árbitro de la política mundial.

Podría multiplicar las citas, pero prefiero terminar con esta:

EE.UU. posee entre 700 y 1.000 bases militares alrededor del mundo (según cómo se cuente); tiene otras 6.000 dentro de EE.UU. y sus propios territorios. Cerca de 250.000 uniformados y un número equivalente de funcionarios civiles están destinados en el exterior, además de cerca de 45.00 extranjeros como personal contratado (esto no incluye los nuevos despliegues en Irak, alrededor de 140.000 individuos, ni el pequeño ejercito de contratistas privados que trabajan a su lado como parte del nuevo modelo norteamericano de guerra cuasi privatizada. […] El Base Structure Report 2003 elaborado por el Pentágono muestra que en la actualidad posee o alquila bases en cerca de 130 país. Por lo tanto, el imperialismo norteamericano es, después de todo territorial, como lo son todos los imperios; su forma contemporánea de colonia es la base militar, que permite el despliegue y la intervención rápida a lo largo de todo el globo.

En fin, para decirlo con palabras de una estudiosa latinoamericana: "No quiere decir que el mercado desaparezca como disciplinador, quiere decir que la dimensión militar se sobrepone al mercado."[9]

A todo esto aludimos cuando hablamos de la militarización como "modo de regulación" y de guerra global como instrumento político.

Latinoamérica y "guerra global al terrorismo"

El hecho de que la metafórica "guerra global al terrorismo" asuma su plena y mortífera realidad, por ahora, en tierras muy lejanas, no significa que nuestros países sean ajenos a la misma. Sería completamente equivocado creer que, por estar metido (o mas precisamente, empantanado) en Afganistán e Irak, Norteamérica se desentiende de su "patio trasero". Muy por el contrario: en términos de los paradigmas de militarización para América hay una construcción de capas envolventes en las cuales se van abarcando diferentes dimensiones de establecimiento de relaciones de sometimiento. Entre esas capas envolventes se encuentran, como círculos concéntricos, los cambios de normatividad, el establecimiento de normas continentales para la seguridad interna, el cuidado de las fronteras, los ejercicios militares en tierra, los ejercicios en los ríos y canales de internación en los territorios, el establecimiento de una red continental de bases militares y los ejercicios navales que permiten circundar todo el continente, estableciendo una última frontera, más allá de las jurisdicciones nacionales […] se generalizan las leyes antiterroristas que tienden a crear, por un lado, una complicidad entre todos los Estados y por esa vía van imponiendo políticas y juridicidades supranacionales y, por el otro, una paradójica situación de estado de excepción permanente. [10]

De hecho, como muy bien precisa la autora que venimos citando, Estados Unidos cuenta con un sistema de bases que ha logrado establecer dos áreas de control: 1. el círculo formado por las islas del Caribe, el Golfo de México y Centroamérica, que cubre los yacimientos petroleros más importantes de América Latina y que se forma con las bases de Guantánamo, Reina Beatriz, Hato Rey, Lampira, Roosevelt, Palmerola, Soto Cano, Comalapa y otros tantos puestos militares de menor importancia; 2. el círculo que rodea la cuenca amazónica bajando desde Panamá, en el que el canal, las riquezas de la región y la posición de entrada a América del Sur han sido esenciales, y que se forma con las bases de Manta, Larandia, Tres Esquinas, Caño Limón, Marandúa, Riohacha, Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas y Chiclayo, que a su vez enlazan con las de la zona más al norte […] la última frontera o la capa envolvente más externa, está conformada por los ejercicios militares en los océanos Pacífico y Atlántico y en el Mar Caribe: en todo lo que circunda a América Latina.[11]

Recordaré finalmente que en la maraña urdida desde el Norte cabe incluir la ocupación de Haití por tropas de Brasil y Argentina, el descomunal respaldo de los yanquis a la "guerra contrainsurgente" en Colombia y, por último aunque no en importancia, la permanente amenaza contra Cuba, duplicada en el último período por una agresividad creciente contra la Venezuela bolivariana… Y afectándonos ya directamente, la presencia de "los Servicios" yanquis en el esquema de "inteligencia" ( "3 + 1") que obedeciendo los dictados del Norte acaban de poner en marcha los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay en la llamada "Triple Frontera".

La construcción del movimiento anti-guerra

Con lo antedicho esperamos haber logrado destacar que, efectivamente, abordar en profundidad una discusión sobre la cuestión de la guerra resulta tan ineludible como urgente. En esta discusión será necesario articular el examen crítico de la(s) estrategia(s) imperiales, el curso y alcances de las confrontaciones bélicas en los puntos "calientes" del planeta, y la presencia de todo ello en la realidad del continente.

Será necesario también y sobre todo colaborar activamente en la construcción de un movimiento anti-guerra estable en nuestro país, con una orientación hacia las masas (porque masivo es entre nosotros el repudio al imperialismo y sus acciones) y abierto a los debates de fondo que enlazan la cuestión del rechazo a la guerra con la lucha revolucionaria por la emancipación.

* Antropólogo. Miembro del Consejo de redacción de Herramienta y colaborador de revistas extranjeras como Carré Rouge, Â l’Encontre y Margem esquerda. Integrante del colectivo Cimientos. El presente artículo fue presentado como contribución a la Jornada de estudio y debate con François Chesnais realizada el 17 de septiembre de 2006 en Buenos Aires. Correo electrónico: aromero@herramienta.com.ar

[1] Iniciativa asumida por los colectivos que publican en Francia las revistas A Contre-Courant, Carré Rouge y L’Emancipation sociale y militantes ligados a la revista/sitio  l’Encontre de Suiza. Los materiales mencionados están publicados en Cuadernos de Herramienta, agosto de 2006. Pueden encontrarse también en http://www.herramienta.com.ar así como en http://carre-rouge.org
[2] Documentos presentados por Cimientos al Seminario programático de la izquierda realizado los días 27 y 28 de mayo de 2006 en la FFyL de la Universidad de Buenos Aires, edición fotocopiada.
[3] "Por otra política y otra manera de hacer política. Por un nuevo instrumento político de lucha por la emancipación social", en Documentos presentados porCimientos, Mayo de 2006.
[4] István Mészáros, El Siglo XXI ¿Socialismo o Barbarie?. Buenos aires, Ediciones Herramienta, 2003.
[5] Daniel Bensaïd, Cambiar el mundo, Madrid, Catarata, 2004.
[6] Pablo Regalsky, "Bolivia indígena y campesina. El gobierno de Evo Morales", Herramienta nº 31, marzo de 2006.
[7] "Estrategia imperial e inestabilidad mundial", en Herramienta nº 23, invierno 2003.
[8] Stephen Gill, en Socialist Register. El Imperio Recargado, Buenos Aires, Clacso, 2005.
[9] Ana E. Ceceña, "Los paradigmas de la militarización en América Latina", en Pensamiento y acción por el socialismo en América Latina en el siglo XXI, Gambina-Rajland-Campione compiladores, Buenos Aires, FISyP, 2005.
[10] Idem.
[11] Ibid.

 

 

¿Cómo calculamos el porcentaje de Gasto Militar español cada año?

Tortuga (11-4-08)


Muy sencillo. Estudiamos las cifras que hace públicas cada ejercicio el Ministerio de Economía y Hacienda a la hora de presentar los Presupuestos Generales del Estado.

Sin embargo hay dos problemas de entidad.

El Gasto Militar queda reflejado en los PGE de forma ambigua, dispersa y encubierta. Además del presupuesto que se consigna para el Ministerio de Defensa, hay gastos claramente
destinados al funcionamiento de las Fuerzas Armadas repartidos entre otros ministerios y reflejados en partidas que a priori no parecen tener nada que ver con lo bélico. Por si esto fuera
poco, el gasto real que se contabiliza al final de cada ejercicio supera lo presupuestado en la mayoría de las partidas. En el caso de los Gastos Militares esta diferencia suele ser
clamorosa.

Por otra parte, cada vez es más difícil determinar qué es un “gasto militar”. El militarismo ha evolucionado, se ha hecho difuso y tiende poco a poco a ir impregnando diferentes ámbitos
de la sociedad. Muchos colectivos, entre ellos Alternativa Antimilitarista-MOC, consideramos como “militaristas” a diferentes instituciones sociales que no se encuadran orgánicamente
en las Fuerzas Armadas. Los casos de la Policía Nacional y la Guardia Civil son claros ejemplos. Ambos cuerpos, siendo fundamentalmente policiales, realizan algunos servicios de
claro carácter militar e incluso se les desplaza al extranjero para colaborar con el Ejército en diferentes tareas de ocupación y control de la población en países invadidos. La GC. por si
fuera poco está incluida específicamente en las Fuerzas Armadas, y hasta la misma OTAN la considera un cuerpo militar. Curiosamente viene siendo recurrente últimamente la aparición
en prensa de noticias relacionadas con la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), en las que ésta solicita al gobierno una serie de peticiones de “desmilitarización” de la
institución, si bien éstas nos resultan algo confusas y poco definidas.

El Movimiento Antimilitarista-Pacifista del Estado Español cuenta, entre otros, con dos investigadores que cada año rastrean los Presupuestos Generales del Estado tratando de
determinar de la forma más precisa posible cual es el Gasto Militar real, cual es su evolución histórica y cual es su porcentaje con respecto al gasto público total. El miembro del Centre
JM Delàs de Justicia i Pau (Barcelona), Pere Ortega, suele ajustarse cada año al llamado “Criterio OTAN” y contabiliza sólo los gastos que de algún modo el propio Estado reconoce
como militares: Ministerio de Defensa, C.N.I, investigación militar, Dirección General de la Guardia Civil, aportaciones a la OTAN, ISFAS y clases pasivas militares.

Por su parte José Toribio Barba entiende el Gasto Militar de una forma más amplia, y a las partidas anteriores añade los gastos derivados de las aportaciones militares a las NN.UU., los
pagos a la OSCE, la PESC y la UEO, gastos suplementarios de la Guardia Civil y todas las partidas que el Ministerio del Interior destina mediante diferentes conceptos a la Policía
Nacional.

Después de un largo debate, en Alternativa Antimilitarista-MOC hemos decidido proponer este año dos cifras de Gasto Militar:

1.- Una, que denominaremos “Gasto Militar”, más estricta y reducida, que sólo computa partidas claramente relacionadas con las Fuerzas Armadas:
- Presupuesto del Ministerio de Defensa
- Organismos Autónomos del Ministerio de Defensa
- Centro Nacional de Inteligencia
- Clases Pasivas Militares
- Misiones Militares españolas en el seno de las NN.UU.
- Aportaciones a la OSCE, OTAN, PESC y UEO
- Partidas para investigación militar del Ministerio de Industria
- Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS)
- Intereses sobre la deuda generada por el Gasto Militar
- Fondo de contingencia (para Gasto Militar)
- Dirección General de la Guardia Civil (Institución que forma parte de las Fuerzas Armadas), Formación y Cuerpos de Reserva.

Sumando estos capítulos, tenemos un resultado de 21.270’99 millones de euros. Lo cual supone un 10’50% con respecto al total de los Presupuestos Generales del Estado.

2.- Una segunda cifra que incluye realidades de nuestra sociedad que, a nuestro parecer, suponen una intrusión de formas y valores de lo militar en la misma. A este segundo cálculo le
llamaremos “Gasto Militar + Control Social”, e incluye las siguientes partidas:
- Todas las anteriores
- Dirección General de la Policía, Formación y Cuerpos de Reserva
- Secretaría de Estado de Seguridad
- Organismos Autónomos del Ministerio del Interior
- Centros e Instituciones Penitenciarias, Trabajo y Formación de Reclusos.

Sumando estos otros capítulos, el resultado es de 26.175’49 millones de euros. Lo que supone un 12’90% de los Presupuestos Generales del Estado.

Naturalmente, a la hora de realizar nuestra Objeción Fiscal al Gasto Militar podemos elegir la cuota fija simbólica de 84 € (uno por cada uno de los países más empobrecidos del
planeta), o aquella que deseemos.

Resumen
Propuesta de Alternativa Antimilitarista-MOC de porcentaje de Gasto Militar 2008:
GASTO MILITAR: 21.270’99 millones de euros. 10’50% de los PGE
GASTO MILITAR + CONTROL SOCIAL: 26.175’49 millones de euros. 12’90% de los PGE.

 

 

Luchas por la desmilitarización del territorio
Texto de lectura obligatoria para cualquier antimilitarista que nos ha enviado Enric Prat, autor del interesantísimo libro Moviéndose por la Paz: De Pax Christi a las movilizaciones contra la guerra.

Enric Prat*
Viento Sur (26-3-08)

Nota: el fichero con el texto completo se adjunta al final de la noticia, aquí sólo reflejamos la introducción.
Luchas por la desmilitarización del territorio
En este artículo se informa sobre las luchas por la desmilitarización del territorio que se han desarrollado en los últimos años en las diferentes comunidades autónomas. Probablemente, son el tipo de actividades del movimiento por la paz y el antimilitarismo menos conocidas, no solo por la opinión pública sino también por la mayoría de activistas de los movimientos sociales y los miembros de las diversas fuerzas políticas de izquierdas. Con la publicación de este texto se pretende contribuir, aunque sea modestamente, a la consecución de dos de los principales retos que tienen planteados los grupos y plataformas que impulsan las acciones por la desmilitarización del territorio: por una parte, lograr una mayor participación ciudadana en estas movilizaciones y actos de desobediencia civil, y que amplios sectores de la población tengan una información veraz sobre ellas; y, por otra, conseguir que estas acciones sean más valoradas por el conjunto de movimientos sociales, y que haya una mayor solidaridad y apoyo a estas luchas y a los que sufren represión (juicios, detenciones...).

En las luchas por la desmilitarización del territorio se han de incluir las movilizaciones contra la presencia de barcos de guerra e instalaciones militares de Estados Unidos y de la OTAN, las acciones por la eliminación de las bases militares, cuarteles, campos de maniobras y de tiro, y las actividades contra de las fábricas de armamentos. Los colectivos agrupados en “Alternativa Antimilitarista-MOC” afirman que todo este conjunto de resistencias a la militarización se enmarcan en la campaña internacional “Reclama los espacios militares” que ellos impulsan desde el 2004, en la que se exige el cierre y la reconversión de las instalaciones militares.

Las organizaciones que impulsan estas luchas por la desmilitarización rechazan la pertenencia de España a la Alianza Atlántica, resaltando que esta se ha convertido en un instrumento político y militar al servicio de la guerra global antiterrorista declarada por la Administración Bush; critican la participación de fuerzas españolas en misiones militares de la OTAN, como las de Kosovo y Afganistán; y denuncian el hecho de que las instalaciones militares de la OTAN en España sean utilizadas en los conflictos armados en los que se involucra esa alianza militar, así como la presencia de barcos de propulsión nuclear de Estados Unidos y de la OTAN en las bases y puertos españoles.

También han insistido en que el Gobierno español no debería renovar el Convenio Bilateral con Estados Unidos, firmado en 1953 y prorrogado sucesivamente hasta la actualidad, y en la conveniencia de desmantelar las bases militares, especialmente las de Rota y Morón, porque son plataformas (aeronaval y aérea, respectivamente) de llegada, escala y tránsito para fuerzas militares procedentes de Estados Unidos, en el caso de que su gobierno decida intervenir en posibles conflictos bélicos en Europa o en el área del Mediterráneo y Asia Central. Los grupos del movimiento por la paz también han denunciado que el Convenio Bilateral reconozca zonas de uso exclusivo de Estados Unidos, ya que en ellas pueden realizarse actividades secretas, y que no prevea la inspección de los aviones norteamericanos en tránsito por España. De hecho, la investigación iniciada por la fiscalía de la Audiencia Nacional para averiguar si entre 2002 y 2007 la CIA utilizó las bases de Morón, Rota y Torrejón para trasladar a presos yihadistas hacia la base militar estadounidense de Guantánamo, en vuelos secretos, indica que las denuncias de los grupos antimilitaristas no iban desencaminadas.

Las críticas fundamentales que se han hecho a las bases militares, las fábricas de armamentos, los cuarteles y los campos de maniobras y de tiro son las siguientes: forman parte del entramado militar que se prepara para la guerra, son objetivos militares de los adversarios de Estados Unidos y de la OTAN, comportan una intensa militarización del territorio, absorben muchos recursos que se podrían destinar a cubrir necesidades sociales, suponen un peligro para la seguridad y la salud de los habitantes de las poblaciones cercanas, y tienen un impacto negativo sobre el medio ambiente. Concretamente, se ha resaltado que en los campos de tiro y maniobras, los ejércitos destruyen el patrimonio natural y yacimientos arqueológicos, generan residuos contaminantes, y provocan incendios forestales y accidentes graves. Los grupos antimilitaristas y ecologistas que protagonizan estas luchas contra las instalaciones militares proponen como alternativa la desmilitarización y la reconversión social y ecológica de estos espacios (aprovechamiento agrícola y ganadero, espacios naturales protegidos, construcción de viviendas, escuelas y centros de salud, etc.).

A continuación se señalan las acciones por la desmilitarización del territorio más destacadas de los últimos años. DESCARGAR ADJUNTO.

* Enric Prat es Doctor en Historia, miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, del Consejo Editorial de la revista Sin Permiso y del Consejo Asesor de la revista Viento Sur.

 

 

El papel de España en 2008 en la globalización de la guerra
Participación en todas las operaciones y fuerzas intervencionistas

Insumissia (9-3-08)


En el número 237 de la Revista Española de Defensa nos encontramos un muy útil artículo firmado por Víctor Hernández que nos proporciona un panorama de la implicación española en la globalización militar para el actual 2008. Cuántos soldados, qué unidades en qué rincón del planeta, bajo qué mando, UE, EEUU, OTAN, ONU...

Para 2008, el último Consejo de Ministros de 2007 prorrogó la participación de un límite 3000 soldados españoles en despliegues militares en diferentes puntos del planeta. El Ejército español seguirá este año en Bosnia, Kosovo, Afganistán y el Líbano, aportará efectivos a la misión de la UE en Chad y mantendrá varias unidades a disposición de los Grupos de Combate (Combat Groups) de la UE y de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF)

Actualmente, las Fuerzas Armadas participan en cuatro ocupaciones en el exterior, con unos 2.770 militares desplegados. El mayor parte -según datos de mediados de enero- están en el Líbano (1.078), y en Afganistán (754), Kosovo y Bosnia-Herzegovina (329). Además el Gobierno prevé un nuevo despliegue en la misión EUFOR en Chad y República Centroafricana.

FUERZAS A DISPOSICIÓN DE EEUU, LA OTAN Y LA UE

El acuerdo del Consejo de Ministros especifica también que, durante el año 2008, España seguirá presente en la Active Endeavour, despliegue naval de vigilancia marítima en el Mediterráneo bajo mando de EEUU que se inició en octubre de 2001, tras los atentados del 11-S. A esta operación se asignan unidades navales que realizan despliegues de dos meses de duración dos veces al año.

Además, está prevista la participación española en los Grupos de Combate de la Unión Europea. Los Battle Groups han sido configurados como unidades de ataque rápido con un radio de acción de 6.000 kilómetros alrededor de Bruselas. Su tiempo de reacción es de 10 días y pueden permanecer en zona durante un período máximo de 120 días. La Unión Europea cuenta actualmente con quince Grupos de Combate de diferentes países que se turnan en períodos de disponibilidad semestrales.

Durante los seis primeros meses de este año corresponde a los Grupos de Combate español y nórdico la responsabilidad de mantenerse alistados para desplegarse en caso de que así lo decida el Consejo de la UE. La unidad española está compuesta por 2.603 militares de diferentes Ejércitos (Tierra y Aire) y países (alemanes, franceses y portugueses).

Dispone de un cuartel general, integrado principalmente por personal de la brigada de Caballería Castillejos II (Zaragoza), y un batallón Tropas de Montaña reforzado por dos pelotones de la Brigada de La Legión; un Escuadrón Ligero Acorazado de Caballería de la Brigada Castillejos; una batería de Artillería de Montaña, zapadores de montaña, helicópteros (con aeronaves alemanas Bolkov-105 y Superpuma del Batallón de Helicópteros de Maniobra II de las FAMET) y de Mando y Apoyo.

FUERZAS DE RESPUESTA DE LA OTAN

España también aportará tropas y materiales a las dos rotaciones anuales de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF).

Estas fuerzas se encuentran en estado de alerta y preparadas para actuar allí donde el Consejo del Atlántico Norte lo acuerde. Durante el primer semestre (NRF 10) España continuará al frente del Mando de Operaciones Especiales, que lidera desde el pasado mes de julio. Su base es el Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra (MOE), con sede en Rabasa (Alicante).

Llegado el caso, el componente de operaciones especiales podría ser activado para realizar “acciones de carácter directo, dirigidas contra objetivos de alto valor estratégico, táctico u operacional”. Pero, claro, que nadie se asuste ante este lenguaje tan poco retórico, porque, sigue el artículo, “también podrá colaborar en operaciones humanitarias, de apoyo a la paz, de evacuación de personal no combatiente (NEO) o de ayuda a la población civil en caso de catástrofes”.

España también participa en los componentes aéreo y naval de la NRF. En el primer caso, el Ejército del Aire aporta, en el primer semestre de este año (NRF 10), dos aviones de transporte C-295 (desplegados en el destacamento Alcor en Afganistán), dos helicópteros Superpuma del Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR) y elementos de apoyo al despliegue.

Durante el segundo semestre (NRF 11) aportará un escuadrón de cazabombarderos F-18 y un avión de reabastecimiento en vuelo.

Asimismo, desde el 1 de enero, las operaciones de la OTAN contra minas corresponden a la Agrupación Naval Permanente de Medidas Contra Minas de la OTAN nº 2 (SNMCMG-2) que, actualmente, está liderada por la Armada española. Esta agrupación naval, que opera habitualmente en el Mediterráneo, aunque no tiene una zona de adscripción fija, está integrada por cinco cazaminas y un buque de mando, función que en estos momentos desempeña el buque español Diana.

En la NRF 10 también se ha integrado la Fuerza Anfibia Hispano- Italiana (SIAF). En este caso la aportación española es de efectivos de la fuerza de desembarco de Infantería de Marina, personal de Estado Mayor y elementos de apoyo logístico.

MANDO MARÍTIMO DE LA FUERZA DE RESPUESTA

La Armada dirigirá el Mando Componente Marítimo de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF 11). El Cuartel General Marítimo Español de Alta Disponibilidad (HRF-M), embarcado en el buque de asalto anfibio Castilla, será el encargado de coordinar a unidades navales y aeronaves de una veintena de países.

En el caso de que la OTAN o la Unión Europea decidieran la activación de las citadas unidades, el Gobierno solicitará autorización previa al Congreso de los Diputados, conforme a lo previsto en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, según especifica la nota de prensa emitida al término del Consejo de ministros.

Además de a la estructura de fuerzas, España también contribuye a la estructura de mandos de la OTAN con la adscripción de gran número de militares a sus cuarteles generales.

Uno de los Mandos de dicha estructura, es el Mando de Componente Terrestre de Retamares, en Madrid (CC-Land Madrid). Por primera vez desde su creación en 2004, este cuartel general va a participar en una operación real a partir del próximo mes de febrero, cuando asumirá el mando de la Fuerza Internacional de la OTAN en Afganistán (ISAF).

Ochenta militares de Retamares, procedentes de doce países -28 de ellos españoles-, se trasladarán a Kabul para formar parte del Estado Mayor de la operación durante los próximos seis meses.

Por otro lado, el CC-Land Madrid está a disposición en las NRF 9 y 10.

La participación española en las operaciones exteriores de la OTAN también incluye la Agrupación Naval Permanente nº 1 de la OTAN (SNMG-1, Standing NATO Maritime Group 1) que sera dirigida por un contralmirante español.

Esta escuadra está formada por el destructor estadounidense Bainbridge, la fragata F-101 Álvaro de Bazán (buque insignia), la fragata alemana Rheinland-Pfalz y el petrolero español Marqués de la Ensenada.

La OTAN dispone de dos Grupos Marítimos Permanentes (SNMG 1 y 2). En general, comprenden entre seis y diez destructores y fragatas apoyadas por un petrolero. Durante los próximos meses, la SNMG-1 operará se desplegará en aguas del océano Atlántico, mar Báltico y mar Mediterráneo, y formará parte de Fuerza de Respuesta de la OTAN en el segundo semestre de 2008 (NRF 11).

CON PORTAVIONES BRITÁNICOS Y ESTADOUNIDENSES

Por otro lado la fragata Méndez Núñez (F-104) se integrará en el grupo británico del portaaviones Illustrious durante el despliegue que realizará de febrero a mayo por aguas del Mediterráneo, mar Rojo y océano Índico. Antes, ya la F-101 formó parte del grupo de ataque del portaaviones norteamericano Theodore Roosevelt, dentro de la operación de EEUU “Libertad Iraquí”, sin que se produjera consulta alguna al Congreso de los Diputados, contradiciendo lo dispuesto en la Ley de Defensa Nacional que aprobó el gobierno socialista.

 

 

Guerra contra los pobres: La militarización de las periferias urbanas

Raúl Zibechi
La Haine (17-2-08)


Las periferias urbanas de los países del Tercer Mundo se han convertido en escenarios de guerra, donde los Estados intentan mantener un orden asentado en el establecimiento de una suerte de "cordón sanitario" que consiga aislar a los pobres de la sociedad "normal"

"Fuentes del Ejército confirmaron que las técnicas empleadas en la ocupación de la favela Morro da Providéncia, son las mismas que las tropas brasileñas utilizan en la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití" [1].

Este reconocimiento de las fuerzas armadas de Brasil, explica en gran medida el interés que tiene el gobierno de Lula da Silva en que las tropas de su país se mantengan en la isla caribeña: se trata de poner a prueba estrategias de contención en los barrios pobres de Puerto Príncipe (capital de Haití), que han sido diseñadas para su aplicación en las favelas de Rio de Janeiro, Sao Paulo y otras grandes ciudades.

Pero la noticia publicada por el diario Estado de Sao Paulo va más lejos al desnudar la forma de operar de los militares. El general que dirige la ocupación de la favela Morro da Providéncia por 200 soldados, William Soares, comandó la 9a. Brigada de Infantería Motorizada en Haití. Los soldados instalaron ametralladoras en "la única plaza de la comunidad, transformada en base militar", que fueron retiradas para facilitar el diálogo con la población. En la reunión con la Asociación de Pobladores, el general Soares "prometió obras, fiesta de Navidad con distribución de regalos para los niños, colonia de vacaciones, proyección de filmes, atención médica y sanitaria".

Según informó el diario, "en contrapartida el Ejército está recogiendo informaciones sobre la favela y sus habitantes. Los militares filmaron y fotografiaron la reunión y todo el movimiento de las tropas". El general Soares realizó todas esas promesas para "aplacar la revuelta de los líderes comunitarios contra el proyecto social previsto para la favela".

Los pobres urbanos como amenaza

El urbanista estadunidense Mike Davis analiza las periferias urbanas desde su compromiso con el cambio social. Una sola frase sintetiza su análisis: "Los suburbios de las ciudades del tercer mundo son el nuevo escenario geopolítico decisivo". [2] Asegura que los estrategas del Pentágono están dando mucha importancia al urbanismo y la arquitectura, ya que esas periferias son "uno de los grandes retos que deparará el futuro a las tecnologías bélicas y a los proyectos imperiales".

En efecto, un estudio de las Naciones Unidas estima que mil millones de personas viven en las barriadas periféricas de las ciudades del tercer mundo y que los pobres de las grandes ciudades del mundo trepan a dos mil millones, un tercio de la humanidad. Esas cifras se duplicarán en los próximos 15 a 20 años, ya que el crecimiento de la población mundial se producirá íntegramente en las ciudades y un 95% se registrará en los suburbios de las ciudades del sur. [3]

La situación es más grave aún de lo que muestran los números: la urbanización, como señala Mike Davis, se ha desconectado y autonomizado de la industrialización y aún del crecimiento económico, lo que implica una "desconexión estructural y permanente de muchos habitantes de la ciudad respecto de la economía formal". Por otro lado, observa que "en la última década los pobres—y me refiero no sólo a los de los barrios clásicos que mostraban ya niveles altos de organización, sino también a los nuevos pobres de las periferias—se han estado organizando a gran escala, ya sea en una ciudad iraquí como Ciudad Sadr o en Buenos Aires".

En América Latina los principales desafíos al dominio de las elites han surgido del corazón de las barriadas pobres: desde el Caracazo de 1989 hasta la comuna de Oaxaca en 2006. Prueba de ello son los levantamientos populares de Asunción en marzo de 1999, Quito en febrero de 1997 y enero de 2000, Lima y Cochabamba en abril de 2000, Buenos Aires en diciembre de 2001, Arequipa en junio de 2002, Caracas en abril de 2002, La Paz en febrero de 2003 y El Alto en octubre de 2003, por mencionar sólo los casos más relevantes.

Más aún: las periferias urbanas se han convertido en los espacios desde los que los grupos subalternos han lanzado los más formidables desafíos al sistema, hasta convertirse en algo así como contrapoderes populares. Mike Davis tiene razón: el control de los pobres urbanos es el objetivo más importante que se han trazado tanto los gobiernos como los organismos financieros globales y las fuerzas armadas de los países más importantes.

Muchas grandes ciudades latinoamericanas parecen por momentos al borde de la explosión social y varias de ellas han venido estallando en las dos últimas décadas por los motivos más diversos. El temor de los poderosos parece apuntar en una doble dirección: aplazar o hacer inviable el estallido o la insurrección y, por otro lado, evitar que se consoliden esos "agujeros negros" fuera del control estatal donde surgen los principales desafíos a las elites.

Las nuevas estrategias militares

Las publicaciones dedicadas al pensamiento militar, así como los análisis de los organismos financieros, dedican en los últimos años amplios espacios a abordar los desafíos que presentan las pandillas, y a debatir los nuevos problemas que plantea la guerra urbana. Los conceptos de "guerra asimétrica" y de "guerra de cuarta generación" son respuestas a problemas idénticos a los que plantean las periferias urbanas del tercer mundo: el nacimiento de un tipo de guerra contra enemigos no estatales, en el que la superioridad militar no juega un papel decisivo.

William Lind, director del Centro para el Conservadurismo Cultural de la Fundación del Congreso Libre, asegura que el Estado ha perdido el monopolio de la guerra y las elites sienten que los "peligros" se multiplican. "En casi todos los lugares, el Estado está perdiendo" [4]. Pese a ser partidario de abandonar Irak lo antes posible, Lind defiende la "guerra total" que supone enfrentar a los enemigos en todos los terrenos: económicos, culturales, sociales, políticos, comunicacionales y también militares.

Un buen ejemplo de esta guerra de espectro total, es su creencia de que los peligros para la hegemonía estadunidense anidan en todos los aspectos de la vida cotidiana o, si se prefiere, en la vida a secas. A modo de ejemplo, considera que "en la guerra de cuarta generación, la invasión mediante la inmigración puede ser tan peligrosa como la invasión que emplea un ejército de estado". Los nuevos problemas que nacen a raíz de la "crisis universal de legitimidad del Estado" ponen en el centro a los "enemigos no estatales". Esto lo lleva a concluir con una doble advertencia a los mandos militares: ninguna fuerza armada ha logrado éxito ante un enemigo no estatal.

Este problema está en el núcleo del nuevo pensamiento militar, que debe ser reformulado completamente para asumir desafíos que antes correspondían a las áreas "civiles" del aparato estatal. La militarización de la sociedad para recuperar el control de las periferias urbanas no es suficiente, como lo revela la experiencia militar reciente en el tercer mundo.

Los mandos militares que se desempeñan en Irak parecen tener clara conciencia de los problemas que deben enfrentar. El general de división Peter W. Chiarelli, en base a su reciente experiencia en Bagdad en el suburbio de Ciudad Sadr, sostiene que la seguridad es el objetivo a largo plazo, pero no se consigue con acciones militares. "Las operaciones de combate proporcionarían las victorias posibles a corto plazo (...) pero a la larga, sería el comienzo del fin. En el mejor de los casos, causaríamos la expansión de la insurgencia" [5].

Eso implica que las dos líneas de acción tradicionales de las fuerzas armadas, las operaciones de combate y el adiestramiento de fuerzas de seguridad locales, son insuficientes. Se propone por lo tanto asumir tres líneas de acción "no tradicionales", o sea aquellas que antes correspondían al gobierno y a la sociedad civil: dotar a la población de servicios esenciales, construir una forma de gobierno legítimo y potenciar el "pluralismo económico", o sea la economía de mercado.

Con las obras de infraestructura buscan mejorar la situación de la población más pobre y a la vez crear fuentes de empleo que sirvan para enviarles señales visibles de progreso. En segundo lugar, crear un régimen "democrático" es considerado un punto esencial para legitimar todo el proceso. Para los mandos de Estados Unidos en Irak, el "punto de penetración" de sus tropas fueron las elecciones del 30 de enero de 2005. En el pensamiento estratégico la democracia queda reducida a la emisión del voto.

Por último, mediante la expansión de la lógica del mercado, que busca "aburguesar los centros de las ciudades y crear concentraciones de empresas" que se conviertan en un sector dinámico que impulse al resto de la sociedad, se intenta reducir la capacidad de reclutamiento de los insurgentes. [6] En adelante, la población pobre de las periferias urbanas será, en la jerga militar, "el centro de gravedad estratégico y operacional".

Este conjunto de mecanismos es lo que hoy las fuerzas armadas de la principal potencial global consideran como la forma de obtener "seguridad verdadera a largo plazo". De este modo, la "democracia", la expansión de los servicios y la economía de mercado dejan de ser derechos ciudadanos o bien objetivos moralmente deseables para convertirse en engranajes de una estrategia de control militar de la población o de una región del mundo, y, por supuesto, de sus recursos.

Seguridad y cooperación: dos caras de una estrategia

Después de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) "ha jugado un rol cada vez más prominente en la Guerra Contra el Terrorismo". [7] Los programas estadunidenses para el desarrollo, no se dirigen a la población que más los necesita sino a las "poblaciones y regiones consideradas de alto riesgo", según la estrategia del Pentágono.

Para los estrategas militares, los programas de la USAID juegan un papel destacado "en negar refugio y financiación a los terroristas al disminuir las condiciones subyacentes que causan que las poblaciones locales sean vulnerables al reclutamiento por parte de los terroristas". Del mismo modo, "los programas de USAID destinados a fortalecer una gobernabilidad efectiva y legítima son reconocidos como instrumentos claves para tratar con la contrainsurgencia".

La estrategia del Pentágono es buscar la seguridad para los Estados Unidos, y para ello utiliza la "democracia" y la "ayuda para el desarrollo" como medios complementarios de la acción militar. El coronel Baltazar sostiene que "el desarrollo refuerza la diplomacia y la defensa, reduciendo así las amenazas de largo plazo a nuestra seguridad nacional al ayudar el proceso de fortalecer sociedades estables, prósperas y pacíficas".

Parece necesario enfatizar que la cooperación internacional, la ayuda al desarrollo y el combate a la pobreza—algunos de los eslóganes predilectos del Banco Mundial y otras agencias financieras—son apenas estrategias de control y subordinación de la población "potencialmente" rebelde o resistente a los objetivos de la multinacionales estadunidenses. El análisis del Pentágono sobre la realidad africana, identificó según el coronel Baltazar, "las causas del extremismo", destacando entre ellas la existencia de "grandes poblaciones ya sea marginadas o privadas del derecho de voto y la exclusión del proceso político como las causas claves de inestabilidad en la región".

La democracia electoral y el desarrollo son necesarios como forma de prevenir el terrorismo, pero no son objetivos en sí mismos. En las circunstancias de países con estados débiles y altas concentraciones de pobres urbanos, las fuerzas armadas son las que ocupan durante un tiempo el lugar del soberano, reconstruyen el Estado y ponen en marcha—de modo absolutamente vertical y autoritario—los mecanismos que aseguran la continuidad de la dominación.

En Irak, estas políticas tienen su contracara y complemento en la edificación de grandes muros para separar decenas de barrios de Bagdad. Según el escritor y arabista Santiago Alba Rico, la construcción de muros en diez barrios de la capital iraquí busca que cada vecindario se convierta en "un armario acorazado cuyos habitantes son clasificados o abandonados en cajones cerrados y recintos estancos". [8]

La lógica es muy simple: "Los barrios que no han podido ser doblegados militarmente, son amurallados, precintados y abandonados a su suerte. Zonas completas de la ciudad han sido delimitadas y segregadas con los vecinos confinados en su interior, sometidos a controles tan férreos—de entrada y de salida—que puede hablarse sin vacilación de una política de ghetto".

En otras partes del mundo, no hacen falta muros de cemento para aislar y separar los barrios periféricos. Se levantan muros simbólicos tejidos en base a las diferencias de color, forma de vestir y modo de habitar el espacio. Pero los resultados y los objetivos son idénticos. Los mecanismos de control—tengan ropajes militares, sean ONGs para el desarrollo o promuevan la economía de mercado y la democracia electoral—aparecen entrelazados y, en casos extremos como los barrios de Bagdad, las favelas de Rio de Janeiro o las barriadas de Puerto Príncipe en Haití, aparecen subordinados a los planes militares.

En Brasil, por poner apenas un ejemplo, se aplican diversas formas de control de modo simultáneo: el plan Hambre Cero es compatible con la militarización de las favelas.

En su reflexión sobre el nazismo en su texto "Sobre el concepto de historia", el escritor alemán Walter Benjamin asegura que "la tradición de los oprimidos nos enseña que el estado de excepción en el que vivimos es la regla". La política de Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 se ajusta al concepto de "estado de excepción permanente". El "estado de excepción" -que suspende los derechos de los ciudadanos y militariza zonas y países enteros-, se aplica de modo indistinto en situaciones y por razones muy diversas, desde problemas políticos internos hasta amenazas exteriores, desde una emergencia económica hasta un desastre natural.

En efecto, el estado de excepción se aplicó en situaciones como la crisis económico-financiera argentina que eclosionó en diciembre de 2001 en un amplio movimiento social; para enfrentar los efectos del huracán Katrina en Nueva Orleáns; para contener la rebelión de los inmigrantes pobres de las periferias de las ciudades francesas en 2005. Lo común, más allá de circunstancias y países, es que en todos los casos se aplica para contener a los pobres de las ciudades.

Notas
1) Estado de Sao Paulo, "Exército admite uso de tática do Haití em favela do Rio", 15 de diciembre der 2007.
2) Mike Davis en www.lahaine.org
3) Mike Davis en www.lahaine.org
4) William Lind, ob .cit.
5) Military Review, noviembre-diciembre de 2005, p.15.
6) Idem, p. 12.
7) Thomas Baltazar, citado en Miltary Review, ob. cit.
8) Santiago Alba Rico, ob. cit.

Recursos
Mike Davis, "La pobreza urbana y la lucha contra el capitalismo", entrevista, 30 de junio de 2006 en http://www.lahaine.org/index.php?p=23568.
Mike Davis, "Los suburbios de las ciudades del tercer mundo son el nuevo escenario estratégico decisivo", 14 de enero de 2007 en http://www.lahaine.org/index.php?p=19765.
Santiago Alba Rico "Emparedar a la resistencia", Diagonal, Madrid, 10 de mayo de 2007.
Thomas Baltazar (coronel) "El rol de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la ayuda para combatir el terrorismo", en Military Review, setiembre-octubre de 2007.
William S. Lind, "Comprendiendo la guerra de Cuarta Generación", Military Review, enero-febrero 2005.

Programa de las Américas. Correspondencia de Prensa. germain5@chasque.net

 

 

Gasto Militar, gasto contra la sociedad

Altereconomía (14-11-07)


A pesar de que el enemigo soviético ha desaparecido, el gasto militar sigue aumentando en todo el mundo. Eso demuestra, entre otras cosas, que su ingente expansión a lo largo de todo el último siglo no depende solamente de la necesidad de "defenderse" frente a los terroríficos enemigos de los que a menudo se habla.

Lo que ocurre en realidad es que el gasto militar ha pasado a formar parte del engranaje productivo del capitalismo como una fuente más, e incluso privilegiada, no solo de poder militar, sino de ganancia.

Por eso es tan evidente hoy día que el incesante y preocupante aumento del gasto militar en todo el mundo responde no sólo a factores estrictamente políticos sino también, y muy especialmente, a cuestiones económicas de extraordinaria importancia.

Las cifras que cada año mueve la industria de armamento muestran que este sector se ha convertido en un pilar básico de la moderna economía neoliberal.

En 2006 los gastos militares mundiales superaron los alcanzados en la etapa de la guerra fría [1], a pesar de que actualmente la situación política internacional es sustancialmente distinta a la de entonces. Y en España, el gasto militar reflejado en los presupuestos del generales del Estado para el año 2008 [2] se sitúa ya en un 2’23% del PIB (23.052 millones de Euros).

¿Qué se encuentra detrás de esta tendencia?

En su último libro titulado "La doctrina del Shock", la profesora Naomi Klein estudia y demuestra la relación existente entre la destrucción material de un país y la inmediata llegada de las políticas neoliberales, de modo que la crisis así generada se aprovecha para incrementar los beneficios empresariales. El caso de Irak es paradigmático: un país que sumido todavía en el caos, como consecuencia de una guerra por el control de sus recursos naturales, comienza a emplear inmediatamente el recetario liberal basado en privatizaciones, desregulaciones y reducciones de gasto público.

Lo que ocurre es que, se quiera o no, cuando se realiza gasto en armamento se termina disparando, y por eso hay que hablar muy claro, sin tapujos: el gasto militar no es hoy día sino una forma criminal de hacer negocio que tiene terribles consecuencias.

Para justificarlo se recurre a pretextos políticos que no tienen más que un único objetivo: infundir el miedo suficiente para hacer socialmente tolerables los excesos de militarismo y de los recursos económicos que se dedican a mantenerlo y reforzarlo.

De ahí que haya sido necesario vincular el poder mediático al lobby armamentístico y ambos a los representantes democráticos que toman las decisiones políticas finales.

Por eso tampoco es de extrañar que las partidas presupuestarias relacionadas con el gasto militar se presenten con un gran oscurantismo, medio escondidas gracias a la opacidad estadística y confundidas con otras que tratan de disimular el extraordinario esfuerzo inversor que absorbe la investigación y la producción en la industria del arma. En España, la utilización regular por parte del gobierno del llamado Fondo de Contingencia, carente de indicadores de seguimiento, para dirigir recursos económicos a actividades militares es una prueba más de esta falta de transparencia.

Es sólo de este modo que el gobierno consigue vender la idea falsa de que el Gasto Militar no crece, cuando lo realmente cierto es que imputa sus gastos adicionales a otras partidas como esta.

El fenómeno militar es también en cierto modo paradójico. La economía cuantifica como positiva la producción de armamento, incrementando así el PIB nacional, al mismo nivel que otro tipo de producción.

¿Qué civilización "superior" es esta en donde matar se convierte en un medio más para satisfacer el constante crecimiento económico?

Y, por cierto, qué paradójico y revelador es, también, que el aumento en las partidas de gasto militar sea el único que no preocupa ni es criticado por los economistas neoliberales, cuando se trata de un gasto, no sólo socialmente improductivo y nefasto, sino también muy inflacionista y generador de esa burocracia que tanto rechazan cuando está vinculada al gasto social.

Para colmo, y como es bien sabido, el incremento del Gasto Militar está también directamente relacionado con la ineficiencia creciente de la ayuda al desarrollo, ya de por sí precaria. Unas veces, porque se consideran ayuda los recursos vinculados al aumento de la capacidad de matar y destruir. Otras, porque se induce a la guerra y se facilita el conflicto poniendo en manos de esos países instrumentos de destrucción y muerte.

La incoherencia de nuestra época, de los dirigentes neoliberales de nuestra época, es brutal, deleznable e incontestable.

¿Cómo hablar de paz al mismo tiempo que se gasta más dinero en armas?

¿Cómo se pueden compatibilizar propuestas de paz como la Alianza de Civilizaciones con un incremento continuo y desmesurado del Gasto Militar?

¿Cómo creer en la sinceridad de quien habla de combatir el terror y luego incrementa los instrumentos de tortura y se dedica a crear cada vez más instrumentos de explotación, de dominio brutal y de muerte?

Oponerse al incremento del gasto militar, lograr de modo efectivo su continua disminución y el aumento paralelo de los recursos destinados a fomentar el bienestar y la paz son los prerrequisitos inexcusables del progreso, de la justicia y de la democracia en nuestra época. No hay opción intermedia.

Notas:
[1] http://www.oxfam.org/es/news/2006/pr060922_arms_record
[2] "El escándalo del Gasto Militar", José Toribio. http://www.altereconomia.org/documentos/GM_2008.pdf

* Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa son coordinadores de Altereconomia.org 

 

 

Gastos Militares para 2008
El escándalo de gasto militar

José Toribio
Indymedia Galicia (10-10-07)

(ver)

 

 

Inmigrantes: carne de cañón para los Ejércitos

Comunicado de la Asamblea Antimilitarista de Madrid
Martes, 26 de junio de 2007


Es una práctica común en muchos países el que las y los inmigrantes consigan la nacionalidad del país de “acogida” alistándose en las Fuerzas Armadas. Las costosas campañas de reclutamiento que paga anualmente el Ministerio de Defensa tienen como objetivo prioritario a los jóvenes (de ahí su presencia en todas la ferias infantiles, juveniles y/o de empleo donde se permite su presencia), mujeres (hay siempre un apartado específico para ellas en las campañas antes citadas) e inmigrantes. En un marco de precariedad laboral tan extendida y total, se quiere presentar a las y los jóvenes el alistamiento en las FAS como una opción laboral más, con tintes incluso “humanitarios” (una ONG armada), y donde se pretende que la integración de la mujer en una de las estructuras patriarcales por antonomasia puede realizarse de manera normalizada (cosa que se ha constatado radicalmente falsa

Respecto a la inmigración, parece que de manera voluntaria o involuntaria se está imitando desde el Gobierno un perverso modelo importado de EEUU: el presidente Bush firmó en julio del 2002 una orden por la que se podía solicitar la ciudadanía todo aquel que sirviera en las Fuerzas Armadas durante "la guerra contra el terrorismo" (es decir, una campaña de reclutamiento que no tiene visos de finalizar próximamente). Estudios del Centro Pew Hispánico, constataron recientemente que los inmigrantes latinos componen el 9,5% de las FAS de EEUU, pero en que resultan ser el 17,5% del total en “zonas de conflicto”... dato bastante revelador.

Desde el 2002, las FAS reclutan en el estado español a inmigrantes para intentar paliar el fracaso del Ejército Profesional, planteando al principio un “tope” para extranjeros de un 2% del total de reclutas, teniendo que aumentar posteriormente el cupo hasta un 9%, vista la imposibilidad de mantener el actual modelo de Ejército Profesional únicamente con reclutas españoles. Los inmigrantes que se alistan a las FAS españolas provienen mayoritariamente de Colombia y Ecuador (un 80% del total de inmigrantes alistados). Cava vez más y más inmigrantes obtienen la nacionalidad española alistándose en el Ejército, aunque curiosamente todavía no hay datos oficiales sobre cuántos son los soldados nacionalizados a día de hoy.

El colectivo de inmigrantes en las FAS españolas suponen un 5’4% del total, pero en “misiones de paz” o en “zonas de conflicto” (dejemos que cada cual elija el eufemismo que más le guste) como Afganistán o Líbano el porcentaje de inmigrantes sube en ocasiones hasta un 30%, en unidades como la Legión o la Brigada Paracaidista (según datos aparecidos en El País). Es decir, en el estado español es aún más claro que en EEUU como la procedencia de las y los soldados es determinante a la hora de elegir “carne de cañón” para las llamadas “misiones de paz”.

Urge por tanto un debate público sobre la política exterior que practica el PSOE (ese partido que coreaba sin pudor el famoso “No a la Guerra” en múltiples movilizaciones) y sobre el modelo de defensa que se quiere para el estado español, visto el fracaso del Ejército Profesional después del fin del Servicio Militar Obligatorio. No hay que permitir que se difunda de manera constante una imagen distorsionada y poco veraz de los que es el Ejército: una estructura autoritaria, jerárquica, patriarcal y violenta.

 

 

El gasto militar ascendió a más de mil billones (sic) de euros en 2006
Tanto Estados Unidos como la UE continúan proporcionando grandes cantidades de armas a Oriente Medio

[Hemos respetado el titular de la noticia literalmente aunque se trata evidentemente de una mala traducción del ’billion’ anglosajón, equivalente a ’mil millones’ en español. INSUMISSIA]

EUROPA PRESS
Insumissia (23-6-07)


- Solo Estados Unidos gastó en 2006 396.000 millones de euros, más de la mitad.

- El incremento se debe al aumento de los costes en las operaciones estadounidenses en Irak y Afganistán.

- Tanto Estados Unidos como la UE continúan proporcionando grandes cantidades de armas a Oriente Medio

- China e India se mantienen entre los máximos importadores de armas en el mundo.

Según el informe anual dado a conocer hoy lunes por Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de
Estocolmo , (SIPRI) , los gastos militares se elevaron un 3,5% en el 2006 y alcanzaron los 1.200 billones de
dólares, (unos 900.000 millones de euros) al aumentar los costos de las operaciones estadounidenses en Irak y
Afganistán.

Un 5% más en EEUU

El Gobierno estadounidense destinó 323.000 millones de dólares a la categoría "guerra mundial contra el
terrorismo" desde septiembre de 2001 hasta junio de 2006, según asegura el SIPRI

Además, el informem también destaca, el gasto de Estados Unidos en operaciones militares en el 2006,
tasándolo en 326.000 millones de dólares, lo que supone un aumento del 5% sobre el año anterior.

Suma y sigue

"Teniendo en cuenta tanto los factores inmediatos como los de largo plazo, los costos pasados y futuros hasta
el 2016 para Estados Unidos en la guerra en Irak se han estimado en 1.697 millones de dólares", explicó el
comunicado.

De esta manera, tanto Estados Unidos como la UE continúan proporcionando "grandes cantidades de armas" a
Oriente Medio, "a pesar de que saben que se trata de una región muy peligrosa", señala en el documento,
Siemon Wezeman, jefe del proyecto de transferencia de armas del SIPRI.

China se sube al carro...

El gasto militar de China, que está modernizando el Ejército de Liberación del Pueblo, saltó a unos 37.056
millones el año pasado desde los 33.163 millones de euros en 2005.

"El gasto militar de China ha seguido creciendo rápidamente y por primera vez ha sobrepasado al de Japón, con
lo que China se convierte en el país con el mayor gasto militar en Asia y en el cuarto mayor del mundo", sostuvo
el SIPRI.

...y Japón, a la baja

El instituto, que desarrolla investigaciones independientes sobre seguridad internacional, armamentos y
desarme, dijo que Japón recortó su gasto militar en 2006 y suma su quinto año de baja.

El SIPRI agregó que Tokio está enfocando su presupuesto principalmente en defensa de misiles.

China e India: importadores masivos de armas

China e India se mantuvieron entre los máximos importadores de armas en el mundo, mientras que cinco países
de Oriente medio aparecen entre los 10 mayores compradores de armas a nivel mundial.
 

 

BASE AERONAVAL DE ROTA

Indymedia Estrecho (3-5-07)


Evolución

El Convenio de Defensa y ayuda Económica Mutua fue firmado por los gobiernos de España y los EE.UU. el 26 de septiembre de 1953 con una vigencia inicial de 10 años, que sería sucesivamente prorrogado hasta ahora, que se prolonga anualmente. Uno de los puntos de este primer acuerdo es el establecimiento en el territorio español de un sistema de bases permanentes de uso conjunto pero bajo mando español. Sin embargo, en el mismo texto se reconoce a existencia de zonas de uso exclusivo de EEUU que, en la práctica, se han convertido en zonas secretas cuya utilización es desconocida para los mandos españoles de las bases.
El acuerdo preveía la construcción de bases en Zaragoza, Torrejón de Ardoz, Reus, Sevilla (tres bases), Albacete, Matagorda (Cádiz), y Rota, de las que "sólo" se materializarían las de Zaragoza, Torrejón, Morón y Rota.
La base aeronaval de Rota comienza a construirse en abril de 1955, sobre 2400 hectáreas en una zona de costa entre los términos municipales de Rota y El Puerto de Santa María, frente a la bahía de Cádiz, a 90 km. del estrecho de Gibraltar. Está rodeada valla metálica y una carretera de circunvalación de 26 km. de perímetro. Cuenta con 130 km. de carreteras interiores.
La marina de EEUU mantiene aproximadamente 2000 de las 2400 hectáreas del complejo y es responsable del mantenimiento de las infraestructuras de la Base, incluidos los 3 km. de pistas de aterrizaje con capacidad para todo tipo de aeronaves, tres muelles activos, 426 edificios y 806 casas residenciales.

Hay 8000 estadounidenses viviendo en Rota entre personal militar (3000), familiares y trabajadores civiles (250). El personal español ronda unos 5000 miembros de personal militar y unos 1000 de trabajadores civiles.

Ampliación

La base militar sufrirá un proceso de ampliación hasta el año 2011, con un presupuesto total para ello de 476 millones de dólares americanos. El proyecto de transformación contempla cuatro grandes áreas, distinguidas en la ampliación del aeropuerto, la del centro de la base, las instalaciones de los Seabees y la ampliación del puerto, considerada la obra "más importante".
Recientemente las administraciones militares de España y EE UU han adjudicado a las empresas Ferrovial y Felipe Castellano las obras de construcción de un nuevo atracadero, el número 4, para el suministro de combustible para el Grupo de Combate Alfa al que pertenece el portaviones “Príncipe de Asturias”. El proyecto, con un presupuesto de 5 millones de euros, se inscribe en la ampliación de las dotaciones del recinto militar gaditano aprobado por el Senado Norteamericano en enero de 2001 en el programa denominado Visión 2010.
La actuación será cofinanciada por la Armada y la marina de EEUU, al tratarse de una zona de uso y mantenimiento común, aunque el ministerio de Defensa Español recibirá aportaciones de la OTAN para hacer frente al coste de las obras, dado el interés estratégico que el muelle de Rota tiene para los países aliados.
Así mismo ha sido mejorada, mediante un dragado, la profundidad de la entrada al muelle y las zonas de atraque para facilitar el acceso de naves de mayor envergadura. El puerto militar ha mejorado su calado en 13 metros.
También se contemplan inversiones de edificios nuevos como una morgue, centros de correos, gasolineras o hangares. Asimismo, "aparece una importante obra de infraestructura para suministro de combustible de aviones atracados en los espacios facilitados".

Funciones militares

La Base Naval de Rota esta estratégicamente situada cerca del Estrecho de Gibraltar y en el punto medio entre EE.UU. y Asia. A causa de esta localización ideal la base da soporte a las unidades de la Sexta Flota de EEUU en el Mediterráneo y al Comando Aéreo Móvil (AMC) de la USAF en sus tránsitos hacia Alemania o el Sudeste Asiático. Esto hace que, anualmente, los movimientos aéreos lleguen a sumar unos 80000, y que usen sus instalaciones un promedio de 500 buques. Prácticamente a diario se pueden observar aviones de transporte pesado de los tipos C-130 "Hércules", C-5 "Galaxy" y C-141 "Starlifter" realizando maniobras de aproximación en vuelo bajo.
La Base da apoyo a los buques de la OTAN, suministros de combustible y munición a las unidades en la región. Es la única base del Mediterráneo capaz de dar apoyo a los Grupos Anfibios (ARG). Rota da soporte a la Base Aérea de Morón en Sevilla, a las unidades de apoyo ARG en Palma de Mallorca, al Cuartel General de la OTAN en Madrid, a las misiones Shuttle de la NASA y a operaciones dentro de Europa.
La misión de las fuerzas de los EE.UU. en Rota, Sigonella y Souda Bay es proveer Mando y Control y apoyo logístico a las fuerzas operativas de la OTAN. Las instalaciones están capacitadas para transformarse de Aeródromos de Patrulla Marítima a Multi-Mision proveyendo un enlace esencial a la USAF y la OTAN en operaciones de contingencia en la zona de África.
Respecto a la cuestión nuclear, el Convenio firmado en 1989 prohíbe la "introducción" de armas atómicas en el territorio español, aunque en la práctica, la existencia de zonas secretas en la base, así como la presencia regular de buques con capacidad nuclear (ante los que no se podía indagar sino sólo preguntar) puede que haya convertido aquél en papel mojado.

La marina española tiene en Rota su base principal. Allí mantiene un amplio despliegue militar: el Grupo de Combate del portaaviones "Príncipe de Asturias" y 6 fragatas F-80, el Grupo Anfibio (dos transportes de ataque y dos buques de desembarco), y las escuadrillas de aeronaves de la flota (18 Harrier de combate y 32 helicópteros).

En resumen, la base tiene encomendadas las siguientes funciones dentro de la estrategia militar de la OTAN y EEUU:

- Plataforma aeronaval en caso de conflictos en Europa, Mediterráneo o el Atlántico Oriental.
- Plataforma de llegada y escala para fuerzas provenientes de EEUU en tránsito hacia Europa central.
- Almacén de armamento estratégico de la OTAN y plataforma de dirección electrónica en caso de confrontación.
- Base de apoyo o "base avanzada" para aviones y buques de combate y tropa.
- Proyección por el Mediterráneo hacia Oriente Próximo y Asia central.
- Sistema de comunicaciones, con uno de los centros de procesamiento más importantes de EEUU, el Sistema de Información y Vigilancia Oceánica (OSIS).

Fuentes
- Global Security: www.globalsecurity.org/milit...
- Web de la Base aeronaval: www.rota.navy.mil/navsta/we...
- "La base de Rota y el movimiento pacifista de Andalucía", Taller de Paz - Federación ecologista andaluza - Confederación ecologista andaluza, marzo de 1998
- El País: www.elpais.es/articulo/20050...
-www.antimilitaristas.org/
Grupo de Accion Social :: www.redasociativa.org/gas

 

 

 Reclamemos las bases 2007: ni un palmo de tierra para la guerra
Primavera desobediente contra las instalaciones militares

Insumissia (28-4-07)


Alternativa antimilitarista - MOC, coordinación de grupos antimilitaristas del Estado español, invita por cuarto año consecutivo a los-as activistas, grupos y redes afines a la labor antimilitarista a realizar protestas y acciones desobedientes en las bases militares de todo el mundo.

Nunca más una guerra. Un deseo compartido por millones de personas en todo el mundo como pudo verse en fechas no muy lejanas. Muchas menos son las personas conscientes de que sus impuestos, sus ahorros (por ejemplo, Caja Madrid, BBV, AXA e ING invierten en empresas de armas), y puede que hasta su trabajo (transporte de material militar, investigación militar, empresas de armamento) garantizan un próspero futuro para la guerra. ¿”Misiones humanitarias”? ¿”Guerra contra el terrorismo”? Todos los ejércitos renuevan su armamento y sus medios de transporte para golpear globalmente allí donde las élites del primer mundo lo consideren beneficioso para sus intereses. La globalización económica dispone también de brazo militar. Es la era de la globalización del militarismo: la liquidación de las libertades civiles dentro y la guerra global en el exterior.

Además, la invasión de Iraq ha dejado definitivamente claro que las guerras a miles de kilómetros de donde vivimos empiezan realmente al lado de nuestras casas. Desde las bases militares en los alrededores, pasando por las carreteras y vías férreas que usamos todos los días, hacia los puertos y aeropuertos, antes de llegar a la “zona de guerra”.

Con esta idea central, desde el último año, AAMOC está construyendo, junto con grupos pacifistas y antimilitaristas de Bélgica, Reino Unido, Francia, Holanda y Suecia, una red a escala europea que actúe coordinadamente sobre este entramado formado por empresas, instituciones, instalaciones, políticas, dinero y sobre todo silencio, que prepara y ejecuta la guerra desde aquí. Durante el primer año de la guerra de Iraq, estos grupos ya llevaron a cabo -aunque de forma espontánea- acciones de inspección civil en bases nucleares y de la OTAN, aeropuertos donde hacían escala aviones militares en rumbo hacia Oriente Medio, y realizaron bloqueos de trenes con equipamiento militar estadounidense y de la OTAN en su despliegue hacia Iraq o hacia maniobras de entrenamiento para el combate.

En el Estado español, el presupuesto militar (23000 millones de euros en 2007) y la investigación armamentística siguen en máximos históricos, el Ejército introduce su visión de un mundo donde el peligro es el Sur y las guerras son inevitables desde la educación Primaria (nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía) hasta la Universidad (Ley de la Carrera Militar). Zapatero habla de “Alianza de Civilizaciones” pero vende armas al ejército israelí y participa en la ocupación y guerra en Afganistán.

El Ejército continúa siendo el mayor terrateniente en España y el segundo en toda Europa, a pesar de que se encuentra inmerso en el enésimo proceso de reordenación ante la sequía de soldados: reorganización y disolución de unidades y cierre de cuarteles. 6,5 millones de metros cuadrados han pasado de manos públicas directamente al mercado atizando así aún más la especulación inmobiliaria que cubre de cemento parajes naturales y deja sin vivienda a millones de personas. Al mismo tiempo, se potencian sus unidades más ofensivas y se planean más instalaciones intervencionistas o de la OTAN, como la escuela de pilotos de combate (TLP) en Albacete, el Sistema de Vigilancia Terrestre (AGS) en Zaragoza o Valladolid, o la base de coordinación de las operaciones de los cascos azules en Quart (València). Estos posibles espacios militares, junto con el Mando Terrestre Sur de la OTAN en Retamares (Madrid), cuartel de la Fuerza de Respuesta de la OTAN en Valencia (Bétera), las bases compartidas con EEUU en Rota y Morón, las bases aéreas de Zaragoza y Torrejón, los campos de maniobras de San Gregorio (Zaragoza) y Chinchilla (Albacete), los campo de tiro y bombardeo de El Teleno (León) y Las Bardenas (Navarra), entre otras instalaciones, convierten el territorio español en una plataforma gigantesca de entrenamiento y agresión militar que apunta hacia el Sur.

A la vez que la UE crea Battle Groups multinacionales para intervenir militarmente allí donde sus privilegios económicos se vean cuestionados, también blinda y militariza la frontera sur. Canarias y sus aguas, además de lugar habitual de maniobras navales de la OTAN, se han convertido en el escenario principal de las operaciones de caza al inmigrante de FRONTEX, la agencia europea de control de fronteras, un verdadero ejército policial dotado de capacidad de intervención rápida, con medios navales y aéreos.

En el caso de los campos de tiro y entrenamiento militar estamos asistiendo desde hace algunos años a una creciente campaña de lavado de imagen verde del Ejército. Según el Ministerio de Defensa, estos espacios naturales especialmente degradados por el uso destructivo que se hace de ellos, serían en realidad entornos perfectamente conservados y mantenidos a salvo de la voracidad urbanística. Esta propaganda engañosa, avalada por algunos intelectuales “verdes” cercanos al PSOE, ha sido ya denunciada por organizaciones ecologistas y antimilitaristas.

Como cada año, en las próximas semanas, esta maquinaria de producir violencia, guerra y caos global será contestada. Además de protestas ya realizadas recientemente en Canarias y Albacete, tendrán lugar marchas, acciones directas e inspecciones civiles en instalaciones militares en diferentes lugares del Estado español.

Reclamemos las bases, cuarteles, campos de maniobras e industrias militares: ni un palmo de tierra para la guerra. Exigimos el desmantelamiento de la infraestructura militar en nuestra sociedad y su devolución para un uso social y ecológico.

Esperamos que este llamamiento sirva para abrir, entre todos los movimientos sociales, caminos hacia la desmilitarización y la abolición de los ejércitos. Queremos romper el consenso construido por los medios acerca de los orígenes y soluciones a la violencia, abrir espacios para el debate y la acción directa, para una acción conjunta entre los movimientos antimilitaristas y anticapitalistas, y las otras luchas contra todas las formas de dominio y opresión.

alternativa antimilitarista-moc
abril de 2007

 

 

El imperio mundial: 737 Bases militares estadounidenses

Chalmers Johnson
Traducido por Felisa Sastre
La Haine (2-4-07)


En otra época, se podía establecer la extensión del imperialismo contando sus colonias. La versión estadounidenses de la colonia es la Base militar y si observamos los cambios en la política mundial de Bases, podemos aprender mucho en relación con la expansión de nuestras “huellas” imperiales y el militarismo que crece con ellas.

No resulta sencillo, sin embargo, evaluar el tamaño y el valor exactos de nuestro imperio de Bases. Los documentos oficiales accesibles al público relacionados con estos asuntos son engañosos aunque resultan instructivos. Desde 2002 a 2005, según el Base Structure Report , inventario anual del Departamento de Defensa relativo a los bienes raíces que posee en todo el mundo, existe un enorme baile en el número de instalaciones.

El total de Bases militares estadounidenses en otros países en 2005- según fuentes oficiales- era de 737. Si se tienen en cuenta el despliegue de tropas en Iraq y la estrategia de guerras preventivas que sigue el presidente Bush, la tendencia en el número de Bases en el extranjero sigue creciendo.

Resulta muy interesante que las treinta y ocho instalaciones militares estadounidenses de tamaño grande y medio diseminadas por el planeta en 2005 (la mayoría bases aéreas y navales para nuestros bombardeos y flota) casi igualan con exactitud las treinta y seis bases navales y guarniciones británicas en la época de su cenit imperial en 1898. El Imperio Romano en su momento de plenitud en el año 117 (a.C.) necesitaba treinta y siete grandes Bases para vigilar sus posesiones, desde Bretaña hasta Egipto, de Hispania a Armenia. Quizás el número óptimo de grandes fortalezas y guarniciones para una potencia imperialista aspirante a dominar el mundo se mueva entre treinta y cinco y cuarenta.

De acuerdo con los datos para el año fiscal 2005, los burócratas del Pentágono han calculado el valor de sus bases en el exterior en al menos 127.000 millones de dólares- seguramente una estimación muy a la baja pero incluso así todavía muy superior al producto interior bruto de muchos países- y en 658.100 millones el valor de todas sus Bases, exteriores e internas (el valor de una Base se establece según lo que considera el Departamento de Defensa que costaría remplazarla). Durante el año fiscal 2005, el alto mando militar tenía desplegados en nuestras bases en el exterior unos 195.975 soldados, un número similar de empleados y funcionarios civiles del Departamento de Defensa y 81.425 trabajadores extranjeros contratados.

El total mundial del personal militar estadounidense en 205, incluidos los que tienen su base en el interior del país, fue de 1.840.062, auxiliados por 473.306 funcionarios civiles del Departamento de Defensa y 203.528 contratados locales. Sus bases en el exterior, según el Pentágono, tienen 32.327 cuarteles, hangares, hospitales y otros edificios de su propiedad, y 16.527 más en alquiler. El tamaño de estas instalaciones, reflejada en el inventario, ocupa 687.347 acres(1) en el exterior y 29.819.492 en total, lo que convierte al Pentágono en el mayor terrateniente del mundo.

Estas cifras, aunque asombrosamente altas, ni siquiera suponen el total de las bases que ocupamos en todo el mundo. El Base Structure Report (Informe sobre la Estructura de las Bases) de 2005 no refleja, por ejemplo, ninguna guarnición en Kosovo ( es decir, en Serbia, país del que todavía es una provincia), a pesar de ser la sede del enorme Camp Bondsteel, construido en 1999 y mantenido desde entonces por la multinacional KBR (anteriormente conocida como Kellogg Brown & Root), una filial de la corporación Halliburton de Houston.

El informe excluye, asimismo, las bases en Afganistán, Iraq (106 acuartelamientos en mayo de 2005), Israel, Kirguizistán, Qatar y Uzbekistán, a pesar de que el ejército de Estados Unidos ha establecido una colosal estructura de bases en la región del Golfo Pérsico y Asia Central desde el 11-S. A modo de excusa, una nota en el prefacio dice que “las instalaciones ofrecidas por otros países en localidades extranjeras” no están incluidas, aunque ello no es estrictamente cierto. El informe incluye veinte instalaciones en Turquía, todas ellas de propiedad del gobierno turco y de utilización conjunta con los estadounidenses. El Pentágono sigue omitiendo en sus cuentas gran parte de los 5.000 millones que cuestan las instalaciones militares y de espionaje en Gran Bretaña, convenientemente disfrazadas como bases de la Royal Air Force. Si hubiera una contabilidad decente, el tamaño verdadero de nuestro imperio militar alcanzaría a 1.000 bases en el exterior, pero nadie- posiblemente ni el mismo Pentágono- sabe con certeza el número exacto.

En algunos casos, los propios países extranjeros han intentado mantener en secreto sus bases estadounidenses por miedo a las consecuencias de revelar su complicidad con el imperialismo estadounidense. En otros, el Pentágono parece querer minimizar la construcción de instalaciones encaminadas a controlar las fuentes de energía o, en una situación determinada, a mantener un red de bases que hicieran posible mantener Iraq bajo nuestra hegemonía, al margen de los deseos de cualquier gobierno iraquí futuro. El gobierno estadounidense intenta no divulgar información alguna sobre las bases que utilizamos para la escucha camuflada de las comunicaciones mundiales, o para nuestros despliegues nucleares que, como escribe William Arkin- una autoridad en la materia- “Han violado sus obligaciones internacionales. Estados Unidos está mintiendo a la mayoría de sus aliados más cercanos, incluso en la OTAN, sobre sus proyectos nucleares. Decenas de miles de armas nucleares, centenares de Bases, y docenas de barcos y submarinos existen en un mundo secreto especial sin razones militares ni de justificación como “fuerza de disuasión.”

En Jordania, por dar un simple ejemplo, hemos desplegado más de cinco mil soldados en bases a lo largo de las fronteras de Iraq y Siria. (Jordania ha colaborado asimismo con la CIA en la tortura de prisioneros que les hemos enviado para “interrogar”). A pesar de ello, Jordania sigue asegurando que no tiene ningún compromiso especial con Estados Unidos, ni bases ni presencia militar estadounidense.

El país es oficialmente soberano pero en realidad es un satélite de Estados Unidos y lo ha sido por los menos durante los últimos diez años. De la misma manera, antes de nuestra retirada de Arabia Saudí en 2003, habitualmente negábamos que manteníamos una flota de enormes y fácilmente detectables bombarderos B-52 en Jeddah porque así lo exigía el gobierno saudí. Mientras que los burócratas militares puedan continuar con su cultura secretista para protegerse, nadie sabrá el verdadero tamaño de nuestras bases en el mundo, y menos que nadie los representantes electos del pueblo estadounidense.

En 2005, los despliegues de tropas en el exterior y en el interior fueron constantes. Se dijo que ello se debía tanto a un amplio cambio en la estrategia de mantenimiento de nuestro dominio mundial cuanto al cierre de bases sobrantes en el interior pero, en realidad, muchos de los cambios parecían en gran medida motivados por la necesidad del gobierno de Bush de castigar a los países y estados interiores que no habían apoyado sus esfuerzos en Iraq y de recompensar a quienes sí lo habían hecho. Así, en Estados Unidos, se trasladaron bases hacia el Sur, a estados con actitudes , tal como señalaba el Christian Science Monitor: “ más inclinados a las tradiciones militares” que los del nordeste, el noroeste medio o la costa del Pacífico. Según un empresario de Carolina del Norte que se regodeaba con sus nuevos clientes: “El ejército va allí donde se le quiere y valora más.”

En parte, el realineamiento se hizo girar alrededor de la decisión del Pentágono de traer a casa en 2007 y 2008 dos divisiones desde Alemania (la primera División Blindada y la primera División de Infantería) y una Brigada (3.500 hombres) de la segunda División de Infantería situada en Corea del Sur (que, en 2005 fue oficialmente realojada en Fort Carson, Colorado). Mientras la resistencia iraquí continúa, las fuerzas implicadas son sobre todo las de ultramar y las instalaciones interiores no están preparadas para ellas (ni hay suficiente dinero presupuestado para adecuarlas).

Sin embargo, más pronto o más tarde, más de 70.000 soldados y 100.000 miembros de sus familias tendrán que ser realojados en el interior de Estados Unidos. El previsto “cierre de bases” de 2005 en Estados Unidos es en realidad una consolidación de instalaciones militares y un programa de ampliaciones con una enorme transferencia de de dinero y consumidores que van a unas pocas áreas seleccionadas. Al mismo tiempo, lo que parece ser una reducción del Imperio en el exterior se está demostrando ser en realidad un crecimiento exponencial de nuevos tipos de Bases- sin las cargas ni servicios que precisan- en zonas muy remotas donde el ejército estadounidenses nunca había estado antes.

Tras el desplome de la Unión Soviética en 1991, para cualquiera que reflexionara sobre ello, resultaba obvio que las enormes concentraciones de fuerzas militares en Alemania, Italia, Japón y Corea del Sur ya no eran necesarias para afrontar eventuales amenazas militares. Ya no iba a haber guerras futuras con la Unión Soviética o con cualquier otro país de la zona.

En 1991, la primera Administración Bush debería haber empezado a desmantelar o redesplegar las tropas sobrantes; y, de hecho, el gobierno Clinton cerró algunas bases en Alemania, como las que protegían el desfiladero de Fulda, en otra época considerado la ruta preferente para una invasión soviética de Europa occidental. Pero no se hizo nada en realidad en aquellos años para planificar la nueva estrategia de recolocación del ejército estadounidense fuera de Estados Unidos.

A finales de los años 1990, los neoconservadores estaban desarrollando sus grandiosas teorías para promover un abierto imperialismo de la “superpotencia solitaria”, que incluía unilaterales acciones militares preventivas y anticipatorias, extensión de la democracia en el exterior a punta de pistola, obstruir el crecimiento de cualquier país o bloque de países que pudieran suponer una desafío a la supremacía militar estadounidense y a una concepción de un Oriente Próximo “democrático” que nos suministrara todo el petróleo que necesitáramos. Uno de los componentes de su gran proyecto era el redespliegue y el reforzamiento de la capacidad de aerotransporte militar. El argumento inicial era un programa de transformación que convirtiera las fuerzas armadas en más ligeres, más ágiles, con una alta tecnología militar que, se decía, iba a liberar fondos para invertir en la política imperial de vigilancia.

Lo que llegó a conocerse como “transformación de la defensa” empezó a hacerse público durante la campaña presidencial del 2000. Más tarde, se produjeron las guerras de Afganistán e Iraq, momento en que el programa neocon empezó a ponerse en práctica. Política que se centró por encima de todo en una rápida y sencilla guerra para incorporar Iraq al Imperio. En aquella época, los dirigentes civiles del Pentágono se encontraban peligrosamente seguros de lo que consideraban el esplendor y la imbatibilidad militar de Estados Unidos, demostradas en su campaña de 2001 contra los Talibán y al-Qaeda mediante una estrategia basada en reavivar la guerra civil afgana por medio de la financiación de los señores de la guerra de la Alianza del Note y la utilización masiva del potencial aéreo estadounidense para apoyar su avance sobre Kabul.

En agosto de 2002, el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld reveló su “estrategia de defensa 1-4-2-1” de reemplazar los planes de la era Clinton para conseguir un ejército capaz de llevar a cabo dos guerras a la vez: en Oriente Próximo y el nordeste de Asia. Ahora, los planificadores de la guerra deberían prepararse para defender Estados Unidos creando y reuniendo fuerzas capaces de “ disuadir las agresiones y amenazas” en cuatro “regiones críticas”: Europa, Asia del Norte (Corea del Sur y Japón), Este de Asia ( Estrecho de Taiwan) y Oriente Próximo, estar en condiciones de derrotar las agresiones en dos de estas regiones simultáneamente, y “obtener una victoria decisiva” (en el sentido de conseguir “cambio de gobierno”) en uno de esos conflictos “en el momento y lugar que elijamos”. Tal como el analista militar William M. Arkin comentaba: “(Con) las fuerzas militares ya desplegadas al límite, la nueva estrategia iba más allá de prepararse para actuaciones de represalia y se parecía más a un plan para iniciar enfrentamientos en nuevas regiones del mundo.”

La aparente fácil victoria en tres semanas sobre las fuerzas de Saddam Hussein en la primavera de 2003 sirvió para corroborar aquellos planes. El ejército estadounidense se veía tan fastuoso que podía llevar a cabo cualquier misión que se le asignara. El desmoronamiento del régimen Baazí de Bagdad sirvió también para que el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld, se envalentonara e hiciera uso de la “transformación” para castigar a los países que, en el mejor de los casos, habían sido tibios sobre el unilateralismo estadounidense- Alemania, Arabia Saudí, Corea del Sur y Turquía-, y para recompensar a aquellos cuyos dirigentes habían apoyado la Operación “Libertad para Iraq”, incluidos viejos aliados como Japón e Italia y también países ex comunistas como Polonia, Rumania y Bulgaria. La consecuencia fue el programa Integrated Global Presence del Departamento de Defensa, conocido familiarmente como “Global Posture Review”.
El presidente Bush lo mencionó por vez primera en una declaración el 2 de noviembre de 2003, en la que prometió llevar a cabo “Un realineamiento global” de Estados Unidos. Volvió a pronunciar la frase y a reelaborarla el 16 de agosto de 2004, en un discurso pronunciado en la convención anual de los veteranos de guerra en Cincinatti. Debido a que el discurso de Cincinatti formaba parte de la campaña para las elecciones presidenciales de 2004, sus comentarios no fueron tomados muy en serio en aquellos momentos. Aunque dijo que Estado Unidos reduciría sus tropas en Europa y Asia entre 60.000 y 70.000 efectivos, aseguró a su audiencia que ello llevaría una década- mucho más allá que su presidencia- e hizo una serie de promesas que sonaron más parecidas a un reclamo para el reclutamiento que una declaración estratégica.

“Durante la próxima década, vamos a desplegar una fuerza más ágil y flexible, lo que significa que la mayoría de nuestras tropas estarán acuarteladas y se desplegarán desde aquí, desde casa. Trasladaremos algunos de nuestros soldados e instalaciones a nuevas localizaciones, de forma que puedan movilizarse rápidamente para afrontar amenazas imprevistas....Ello disminuirá la tensión de nuestras tropas y de nuestras familias militares...Es decir, nuestras fuerzas en activo tendrán más tiempo para estar en el frente interno y lo más previsible es que sufrirán menos traslados a lo largo de su carrera. Las mujeres de nuestros militares soportarán menos cambios de trabajos, tendrán una estabilidad mayor, dispondrán de más tiempo para sus hijos y para disfrutar de sus familias.”

No obstante, El 24 de septiembre de 2004, el secretario Rumsfeld reveló los primeros detalles concretos del proyecto al Comité del Senado de Fuerzas Armadas. Con su característica grandilocuencia, lo describió como “la mayor reestructuración de las fuerzas de Estados Unidos en el mundo desde 1945.” Citando al entonces subsecretario Douglas Feith, añadió: “Durante la Guerra Fría teníamos una gran seguridad de por dónde podían venir los principales riesgos y enfrentamientos, de manera que podíamos llevar a gente allí. Ahora tenemos que actuar con una idea totalmente distinta. Necesitamos ser capaces de abordar todo tipo de operaciones militares, desde el combate hasta el mantenimiento de la paz en cualquier lugar del mundo y lo más rápido posible.”

Aunque ello pueda sonar como algo plausible, en términos generales abría un enorme panorama de actuaciones diplomáticas y campos minados que los militaristas de Rumsfeld con toda seguridad infravaloraron. Para expandirse en las nuevas regiones, los Departamentos de Estado y Defensa deberían negociar con los países anfitriones asuntos como el Estatuto de las Fuerzas Armadas o SOFA (en sus siglas inglesas), que se explicarán con detalle en el próximo capítulo. Además, tenían que concluir otros muchos protocolos imprescindibles, como la entrada de nuestros portaviones y barcos en aguas y espacios aéreos extranjeros, y el acuerdo sobre el artículo 98 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional que permite a los países eximir de la jurisdicción del TPI a los ciudadanos estadounidenses en su territorio.

Semejantes acuerdos sobre inmunidad fueron exigidos en el Congreso por la Ley de Protección de los Funcionarios estadounidenses de 2002, incluso aunque la Unión Europea mantuvo que eran ilegales. Además otros acuerdos necesarios eran los de compras e intercambio de servicios o ACSA, relativos al abastecimiento y almacenaje de fuel para vuelos, munición, etc; las condiciones de alquiler de los terrenos, los niveles de ayuda bilateral estadounidense política y económica (los denominados apoyo a los países anfitriones); los de entrenamiento y maniobras (¿están permitidos los aterrizajes nocturnos? ¿las maniobras con fuego real?;) y las responsabilidades por la contaminación del medio ambiente.

Cuando Estados Unidos no está presente en un país en calidad de conquistador o de salvador- tal como ocurrió en Alemania, Japón e Italia al acabar la II Guerra Mundial, y en Corea del Sur tras el armisticio de 1953 en la Guerra de Corea-, resulta mucho más difícil asegurar el tipo de acuerdos que permitan al Pentágono hacer lo que quiera y que obligan al país anfitrión a hacerse cargo de una gran parte de los costes. Cuando no se basa en la conquista, la estructura del Imperio de Bases estadounidense parece sumamente frágil

* Capítulo del libro, NEMESIS: The Last Days of the American Republic, de Chalmers Johnson

1. N.T.: Un acre equivale a 4.047 metros cuadrados.

 

 

Semáforo mensual de conflictos: Iraq, Mauritania y Tailandia, entre otros
Iraq avanza hacia las conversaciones entre Gobierno e insurgentes. Argelia advierte de la posible vuelta a las hostilidades entre Marruecos y el Frente Polisario. Son algunos casos de los analizados por la Escuela de Cultura de Paz.

Canal Solidario (1-4-07)


En avance...

• Chipre: El Gobierno greco-chipriota abre el muro de la línea verde en una calle del centro histórico de Nicosia, en una decisión presentada por las autoridades y valorada internacionalmente como gesto de buena voluntad para el acercamiento de las partes.

• Costa de Marfil: El Gobierno y las Forces Nouvelles firman un nuevo acuerdo, en el que solicitan el desmantelamiento de la zona de control que divide el país, y dan nuevos pasos para desbloquear el proceso de paz.

• Filipinas:Tras varias semanas de graves enfrentamientos entre las FFAA y el MILF, el Gobierno ofrece por vez primera el derecho de autodeterminación al pueblo Bangsamoro, aunque excluyendo la independencia.

• Iraq: Tras el reconocimiento del máximo responsable militar de EEUU de que la solución del conflicto no puede ser únicamente militar, el Ministro de la Reconciliación y del Diálogo Nacional anuncia que se están llevando a cabo conversaciones entre el Gobierno y grupos insurgentes.

• Macedonia: El primer ministro y el líder político de la minoría albanesa del país se reúnen para superar la crisis política de los últimos meses.

• Reino Unido (Irlanda del Norte): En un encuentro histórico, los principales líderes unionistas y republicanos acuerdan formar un Gobierno compartido en mayo, lo que da luz verde a la restauración de la autonomía en el marco del proceso de paz.

• Sudán-Darfur: La CPI nombra a los primeros inculpados por crímenes de guerra en Darfur y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU acusa al Gobierno sudanés de violación masiva de los derechos humanos y del DIH en la región.

• Uganda: Las diversas iniciativas desarrolladas para resucitar el proceso de paz entre el Gobierno y el LRA culminan con el anuncio de la próxima reanudación del proceso.

En alerta...

• Argelia: El Presidente, A. Bouteflika, declara que la cuestión del Sáhara Occidental no constituirá un casus belli con Marruecos, pero reconoce que no es descartable la reanudación de hostilidades entre éste y el Frente POLISARIO si fracasa la solución diplomática.

• Bosnia y Herzegovina: La Corte Internacional de Justicia absuelve a Serbia de responsabilidad legal y complicidad con el genocidio en Bosnia y Herzegovina, pero la considera culpable de no prevenir el genocidio cometido en la ciudad de Srebrenica de 1995.

• Ecuador: El Presidente da por concluida la crisis política de las últimas semanas después de que el nombramiento de nuevos congresistas, en sustitución de los 57 parlamentarios cesados, permitiera la reanudación de la actividad legislativa.

• Georgia: Georgia denuncia un supuesto ataque con misiles desde helicópteros procedentes de Rusia, mientras los líderes separatistas y Rusia niegan su participación, agravándose la tensión diplomática y en el terreno.

• Guinea-Bissau: El Parlamento aprueba una moción de censura contra su Primer Ministro, obligando al Presidente a nombrar a un sustituto o disolver las Cortes y convocar elecciones.

• Kirguistán: Las dos principales plataformas de la oposición convocan próximas protestas en las calles para reclamar elecciones anticipadas y reformas políticas.

• Mauritania: El candidato S. Ould Cheick Abdellahi gana la segunda vuelta de las elecciones presidenciales gracias al apoyo de los partidos vinculados al ex dictador Ould Taya.

• Nepal: El Parlamento aprueba la transformación del país en un Estado federal, mientras la violencia en el sur del país causa 27 muertos.

• RD Congo: Enfrentamientos entre las FFAA y las milicias responsables de la protección del líder opositor J. P. Bemba tras rechazar éste el desarme de su cuerpo de seguridad.

• Serbia (Kosovo): La propuesta de independencia bajo supervisión internacional presentada por el enviado de Naciones Unidas para el estatus de Kosovo es remitida al Consejo de Seguridad sin haberse logrado el acuerdo entre las autoridades kosovares y serbias.

• Somalia: Se inicia el despliegue en Mogadishu de las tropas ugandesas de la misión de la UA en el país en medio de una escalada de la violencia en la capital.

En deterioro...

• Afganistán: Días después de la muerte de 25 civiles como consecuencia de ataques estadounidenses, la OTAN inicia la mayor operación militar en el sur del país hasta el momento.

• Eritrea-Etiopía: Eritrea impone nuevas restricciones de movimiento a las fuerzas de paz de la UNMEE presentes en la frontera y expulsa al jefe del equipo de desminado de la misión de la ONU.

• Pakistán: Más de 100 personas mueren en enfrentamientos entre milicias locales y extranjeras en la zona de Waziristán Sur.

• Tailandia: Naciones Unidas alerta sobre el creciente impacto de la violencia del sur sobre los menores y propone que las escuelas, afectadas en gran número, sean consideradas “zonas de paz”.

• Yemen: El reinicio de los enfrentamientos en la provincia septentrional de Saada provoca el desplazamiento de miles de personas, según han indicado organizaciones humanitarias.

• Zimbabwe: Aumenta la represión contra los líderes de la oposición a la vez que se intensifican las protestas públicas contra el régimen de R. Mugabe.


Más información:
Puedes encontrar más información por países y temas en el buscador de la web de la Escuela de Cultura de Paz

(*) La Escuela de Cultura de Paz es un reconocido centro de investigación sobre cultura de paz, derechos humanos y análisis de conflictos, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

 

La OTAN en Oriente Medio: el puño de hierro de la dominación económica*.

Ángeles Maestro**
Corriente Roja (18-2-07)


0. Introducción
El proceso de integración de la izquierda institucional europea en el bloque dominante, marcando el paso que los imperialismos de EE.UU. y de la UE ordenan, ha tenido una nueva
vuelta de tuerca con las votaciones parlamentarias para el envío de tropas a Líbano.
Refundación Comunista, el Partido Comunista Francés e IU (de acuerdo con el PCE) han apoyado el envío de importantes contingentes militares para consolidar una estrategia en la que
la OTAN, la UE y la ONU se intercambian los papeles de un mismo drama de saqueo y dominación.
La opinión de los pueblos, desinformada e intoxicada por falsimedia, sucumbió ante la enésima ocultación de los verdaderos intereses en juego y ante el horror de los 34 días de
bombardeos israelíes sobre la población civil libanesa que ocasionaron 1.200 muertos, en su mayoría niños y mujeres. Comulgó con las ruedas de molino de las “intervenciones
humanitarias” y “las fuerzas de interposición para la paz”, sin que preguntas obvias como las siguientes , tuvieran respuesta en los medios oficiales:
¿Por qué la ONU envía tropas para obligar a cumplir esta Resolución del Consejo de Seguridad y no las decenas de ellas, la mayor parte de la Asamblea General, que obligan al estado de
Israel a retirarse de los territorios palestinos, libaneses y sirios ocupados desde 1967?
¿Por qué tras intentar sin éxito que el despliegue fuera mandado por la OTAN – porque se notaba demasiado que se trataba de ocupar otro país árabe – el 95% de las tropas son de la
Alianza Atlántica y se ha consentido al país agresor imponer vetos a tropas de determinados países?
¿Por qué las tropas de la ONU, se supone que de interposición, se ubican en territorio libanés, el país atacado, y no en Israel, el país invasor?
¿Cómo se explica que ni se nombre la ocupación por el estado sionista, de las granjas de la Chebá, ni de los Altos de Golán?
Después de 34 días de bombardeos sobre población e infraestructuras civiles que han asolado Líbano, ¿puede admitirse que no se imponga ningún tipo de pago a la potencia
económica que lo ha destruido?
¿Puede aceptarse que se imponga un embargo de armas a la resistencia libanesa, y no se haga lo propio con el país agresor que es una de las mayores potencias armamentísticas del
mundo – incluido el armamento nuclear – que recibe anualmente 3000 millones de dólares en ayuda militar de EE.UU. y que lo emplea a diario para asesinar población civil en Palestina?

Estas preguntas desenmascaran por sí mismas el discurso de la “imposición de la paz” o de la “ayuda humanitaria”, realizada por militares y no por personal sanitario o educativo, como
hace Cuba.
Las respuestas adecuadas no pueden encontrarse si contemplamos exclusivamente las relaciones israelo-libanesas y/o tenemos en cuenta sólo los antecedentes más inmediatos, que es
lo que se hace sistemáticamente desde las multinacionales de la “información “.
Los dos grandes requisitos del método científico, el análisis del fenómeno a estudiar, en sus relaciones y en su desarrollo, se hacen imprescindibles para entender los sucesos de esta
convulsa región, en la que Iraq, Afganistán y Palestina continúan ardiendo y todo hace presagiar nuevos escenarios bélicos , otra vez en Líbano, Siria e Irán.
Este trabajo se propone, dieciséis años después de la primera guerra imperial contra Iraq, realizar un breve recorrido por los acontecimientos más destacados, dedicando especial
atención a aquellos que sin ser menos significativos hayan tenido poca trascendencia pública, para poder valorar el desarrollo de la estrategia del imperialismo – y dentro de ella el papel
privilegiado y creciente de la OTAN - y poder situar mejor las necesidades actuales del internacionalismo.

1.1991, escenario geoestratégico del primer intento de aniquilar Iraq
Tras el hundimiento de la URSS, la devastación producida en Iraq entre enero y febrero de 1991 por 109.876 misiones de bombardeo , una cada 34 segundos, durante 42 días, en el marco
de un embargo genocida que asesinó 5.700 niños menores de 5 años al mes, durante 12 años, según UNICEF , inaugura la estrategia del imperialismo estadounidense de imponer un
“Nuevo Orden” a escala planetaria.
El ataque fue realizado por una coalición multinacional liderada por EE.UU. y Gran Bretaña, en la que participaron Arabia Saudita, Egipto, Siria y Francia. Japón y Alemania
contribuyeron generosamente a su financiación. La Comunidad Económica Europea calló otorgando, mientras los países miembros reafirmaban con el envío de tropas y el apoyo
logístico su compromiso con la OTAN. La implicación directa de la OTAN fue impedida por la oposición decidida de Francia y Alemania, países que, no obstante, apoyaron en diferente
medida el ataque. Turquía, país miembro de la OTAN, tampoco envió tropas, aunque su participación fue decisiva facilitando el uso de la base estadounidense de Incerlik, cercana a la
frontera turco-iraquí, y auténtico portaviones desde el que despegaban y al que volvían los bombarderos.
El Ministerio de Defensa del gobierno PSOE describe así la participación española en el marco de la OTAN :
“10 de septiembre/25 de marzo de 1991: La OTAN pone en marcha un conjunto de acciones y medidas militares de precaución y disuasión en la operación Southern Guard, con motivo
del conflicto del Golfo Pérsico, con objeto de proteger la seguridad del tráfico marítimo, la libertad de navegación en el Mediterráneo y reforzar la capacidad de defensa aérea en la
Región Suroriental de la Alianza, ante las amenazas del presidente de Irak, Sadam Hussein, de efectuar acciones hostiles en dicha zona.
o España mantiene una fragata en la Fuerza Naval no permanente de la OTAN en el Mediterráneo (NAVOCFORMED), que prolonga indefinidamente su activación al efecto. Durante el
período de crisis pasan tres buques en el turno de rotación para cubrir ese puesto, que se basan principalmente en Antalya (Turquía).
o La Fuerza Naval Permanente de la OTAN del Atlántico (STANAVFORLANT) patrulla la entrada al Mediterráneo.
o Una Fuerza de Aviones de Patrulla Marítima vuela permanentemente sobre el Mediterráneo para el control del tráfico marítimo durante la crisis. España aporta cuatro aviones P-3B
Orión del Ala 22 con base en Jerez.
o Los grupos de combate de las flotas británica, francesa, española, italiana y alemana cubren el Mediterráneo, junto con aviación basada en tierra, en una operación aeronaval
denominada Cadex '91-1, que tiene su punto culminante los días 26, 27 y 28 de febrero de 1991, coincidiendo con el contraataque terrestre de la Coalición en Kuwait e Iraq. Por parte
española participa el Grupo Alfa de la Flota, compuesto por el portaaviones Príncipe de Asturias, un destructor, tres fragatas y dos submarinos, que terminan las operaciones en
Nápoles el 4 de marzo.
o Entre las diversas facetas de la operación aliada en el Mediterráneo, España se encarga de asegurar el Estrecho de Gibraltar con el Mando de Artillería de Costa del Estrecho
(MACTAE), dos destructores, dos patrulleros y un avión de patrulla marítima.
Israel no participó, al menos públicamente, en ninguna operación militar a pesar de que recibió en su territorio el impacto de 39 misiles Scud, disparados desde Iraq. La pasividad
aparente del estado sionista era clave para lograr lo que poco tiempo atrás parecía imposible: la presencia de tropas de tres países árabes en un ataque militar dirigido por EE.UU. contra
otro. La participación de Egipto, que ocupa el tercer lugar del mundo entre los mayores receptores de ayuda militar de EE.UU. (detrás de Israel y Colombia) a partir de la firma bilateral del
acuerdo de paz con Israel en 1979, era previsible. No obstante Mubarak enfrentó una altísima tensión interna fruto de la masiva oposición popular al ataque a Iraq.
Siria por su parte jugó su baza en un tablero mucho más pequeño: el de su influencia en Líbano. A cambio de cumplir la función estratégica para EE.UU. de contribuir decisivamente a
dar fachada árabe al ataque a Iraq, consiguió que EE.UU: y Francia retiraron su apoyo al gobierno anti-sirio del general M. Aoun, que inmediatamente cayó.
El Consejo de Seguridad de la ONU, desaparecido ya el contrapeso de la URSS, jugaba por primera vez desde su creación tras la II Guerra Mundial el vergonzante papel de legitimador
de intervenciones militares .
El debilitamiento de Iraq mediante la acción combinada de la guerra y el embargo iniciaba un proceso de dominación regional mucho más amplio. Pretendía el control in situ de los
yacimientos de petróleo y gas, la presencia militar directa para “proteger los oleoductos, todo ello en el marco de un ambicioso plan destinado a forzar una inserción integral (económica,
militar, social y cultural) de los países árabes de la zona en el capitalismo neoliberal, bajo la hegemonía de Israel.
El primer objetivo era destruir el estado árabe que con un nivel de desarrollo más alto posibilitado por una exitosa mezcla de recursos económicos, demográficos y científicos, era el más
firme baluarte de nacionalismo panarabista y por ello símbolo, junto a Palestina, de la identidad árabe. James Baker, ex Secretario de estado norteamericano habló claro: el objetivo era
“devolver a Iraq a la Edad Media”.
El segundo, romper cualquier vestigio de unidad árabe. La participación militar directa de Arabia Saudita y, sobre todo, de Siria y Egipto, marca un hito en el sometimiento de los
gobiernos árabes a los planes de EE.UU. e Israel y enciende la mecha del polvorín del enfrentamiento de los primeros con una “calle árabe” de bien acreditada rebeldía.
El tercero, domesticar la OLP, destruirla como referente de liberación de su pueblo y, en el convincente escenario de la destrucción de Iraq, reconducir el conflicto árabe israelí y
transformándolo en israelo-palestino, inaugurar un “proceso de paz” , abierto desde entonces, que niega una por una, todas las reivindicaciones nacionales palestinas, además de la
liberación de los presos y el regreso de los refugiados.

2.El Diálogo Mediterráneo de la OTAN
En 1994, la División de Diplomacia Pública de la Alianza que tan bien había jugado su papel promoviendo la Alianza Para la Paz, suavizando resistencias y comprando dirigentes en los
países del extinto Pacto de Varsovia para engrasar su ingreso en la OTAN, decide declarar Al Norte de África y Oriente Medio objetivo prioritario. Se lanza la iniciativa del Diálogo
Mediterráneo, que desde el primer momento es apoyada por Egipto, Israel, Mauritania, Marruecos y Túnez, incorporándose después Jordania (1995) y Argelia (2000).
Su finalidad es promover una asociación militar de los estados implicados, entre sí y teniendo a Israel como un socio más, sometida a los designios de la OTAN. Ello incluye un trabajo
sistemático y sostenido dirigido a altos cargos militares, políticos, académicos, expertos, líderes de opinión, periodistas, etc, para cambiar radicalmente una opinión pública árabe que
había impedido la participación directa de Israel y de la OTAN, en el ataque a Iraq.
En palabras de Nicola de Santis, Coordinador para los países del Diálogo Mediterráneo y la ICI [Iniciativa de Cooperación de Estambul] en la División de Diplomacia Pública de la
OTAN:
“El Diálogo Mediterráneo nació para promover la seguridad y estabilidad regionales, mejorar la comprensión mutua entre la OTAN y sus Socios mediterráneos, corregir la imagen
distorsionada que algunos de los países participantes tenían de la Alianza, y fomentar unas buenas relaciones de amistad en toda la región. Además pretende complementar otras
iniciativas internacionales relativas a esta región, como el Proceso de Barcelona de la Unión Europea y la Iniciativa Mediterránea de la Organización para la Seguridad y Cooperación en
Europa (OSCE)” .
Estos amables propósitos encubren realidades más pragmáticas como son: la participación de estos países en maniobras de la OTAN, la planificación “conjunta” de la reforma de sus
fuerzas armadas, incluida la compra masiva de armamento a EE.UU. y otros países de la OTAN , la formación de militares, la estrecha vinculación en materia de servicios secretos, el
apoyo mutuo en la lucha antiterrorista, etc.
Como símbolo palpable del nivel de integración alcanzado, sirve la siguiente información proporcionada por Nicola de Santis: “Dentro del contexto de estas operaciones cabe reseñar
que uno de los países del Diálogo Mediterráneo, Marruecos, participa en la Fuerza de Estabilización de Bosnia-Herzegovina y en la Fuerza para Kosovo, y que otros dos, Egipto y
Jordania, aportaron en el pasado tropas a las operaciones de la OTAN en Bosnia-Herzegovina. Y es posible que los países del Diálogo Mediterráneo quieran participar en la Operación
Active Endeavour, la misión marítima de la Alianza que debe detectar, disuadir y desarticular cualquier posible actividad terrorista en el Mediterráneo” .

3. El eje EE.UU., Turquía e Israel
El mismo año 1994 EE.UU. patrocina otra iniciativa en la región de gran trascendencia y destinada a caminar a gran velocidad. Se trata del llamado Acuerdo de Seguridad y Secreto entre
Turquía e Israel que además de acercar decisivamente a Israel a la OTAN, tiene importantes consecuencias en el ámbito regional. El acuerdo se dirige sistemáticamente contra Iraq, Iran
y Siria, países todos ellos fronterizos con Turquía y enfrentados a Israel por sus conexiones con la resistencia palestina y libanesa.
La alianza militar entre Israel y Turquía, primer y cuarto país del mundo, respectivamente, en el ranking de receptores de ayuda militar de EE.UU, responde, además de a fuertes intereses
comunes vinculados al control del transporte de hidrocarburos como se verá más adelante, al objetivo estratégico de Israel de apropiarse de las riquezas hídricas de la zona. La
asociación del estado sionista con Turquía facilita enormemente la tarea, al tiempo que refuerza el enfrentamiento con Siria y Líbano.
Ignacio Gutierrez de Terán informa en un interesante artículo que: Israel.. “controla parcial o totalmente la ribera occidental del Jordán, el lago Tiberíades, los altos del Golán (ricos en
manantiales), el Yarmuk y los ríos Litani y Hasbani en Líbano, disponiendo en algunos casos de plena potestad para decidir las cuotas de racionamiento a países vecinos, como
Jordania, obligada a regatear los cupos en las conversaciones de paz. O también puede utilizar el agua como soga gruesa con la que atenazar los territorios autónomos palestinos que,
en este aspecto y en casi todos los demás, no tienen plena autonomía sobre sus propios recursos hídricos. Si las aguas ya bajaban turbias para Siria y los países árabes de la región
entre el aluvión israelí y las últimas obras hidráulicas turcas en los ríos Éufrates y Tigris (que afectan especialmente a Siria e Iraq), el acuerdo militar de 1996 ha encendido todas las luces
de alarma. Y es que tras el tratado firmado por Israel y Turquía, que mantienen desde hace años diversos programas de colaboración hidráulica y de técnicas de regadío, el eje Tel
Aviv-Ankara se convierte no sólo en una formidable tenaza militar sino también en el aguador de Oriente Medio”.
Uno de los proyectos más ambiciosos es, efectivamente, captar el agua del Tigres y el Eúfrates en Turquía, en detrimento de Siria e Iraq y trasladarlo mediante un acueducto al estado
sionista.
En el caso de Siria, también es cierto que “Roma no paga a traidores”. Pese a haber formado parte de la coalición multinacional que atacó Iraq en 1991 ha terminado formando parte del
eje del mal y pasando por lo tanto a situarse en el punto de mira de un próximo ataque de EE.UU. la OTAN o Israel.
El alto grado de cooperación militar entre Turquía e Israel, alcanzado en tiempo récord, se refleja dos años más tarde, en 1998, en al Acuerdo de Capacitación y Cooperación Militares
que incluye producción conjunta de armamento. Poco después ambos países inician conversaciones para lograr un acuerdo de libre comercia que se hace efectivo en el año 2000 .
En febrero de 2003, un mes antes de que comenzara la invasión de Iraq, EE.UU. propuso en la OTAN un plan para incrementar espectacularmente la dotación de armamento a Turquía,
para contrarrestar la posible respuesta iraquí a la participación directa de los turcos en el ataque. La diferencia de criterios entre la UE y EE.UU, en relación con la forma de controlar Iraq,
se expresó en la oposición inicial a la propuesta por parte Francia, Alemania y Bélgica que daba cuenta del complejo contencioso de la UE con Turquía e impedía la participación directa
de la OTAN en la invasión de Iraq. Finalmente EE.UU. ganó el pulso y se llevó a cabo la operación de la OTAN Display Deterrence de “protección” de Turquía, tras invocar este país el
artículo 4 del Tratado Atlántico.

4. El Gran Oriente Medio
En junio de 2004, mientras se configura el nuevo escenario militar de alianzas militares se presenta el gran proyecto del capitalismo imperialista al que sirven. EE.UU. propone en la
cumbre del G8, a la que asiste un curioso grupo de representantes de los gobiernos de Afganistán, Argelia, Bahrein, Jordania, Túnez, Turquía y Yemen, además del nuevo presidente de
Iraq, su Iniciativa para un Amplio Oriente Medio y Norte de África.
Como analiza Loles Oliván , se trata de un programa multisectorial de remodelación integral que tiene su epicentro en el Iraq ocupado. Bajo títulos tales como “democracia”, “derechos
humanos”, “estado de derecho”, “sociedad civil”, “avance de la mujer”, pretende hacer de la región entera, incluyendo a Israel y Turquía, un todo homogéneo económica, social y
culturalmente.
Los instrumentos para la implementación del plan se pusieron rápidamente en marcha: Un Foro para el Futuro integrado por el G8, gobiernos, empresas y la “sociedad civil” definiría las
reformas globales, un Plan de Apoyo proporcionaría “ayudas” para llevarlas a cabo, un Servicio de Desarrollo Empresarial Privado para mejorar negocios e inversiones dotado con
100.000 millones de dólares, una Fuerza Especial sobre Inversión, un Consejo Empresarial Árabe, etc.
Por cierto como señala la citada autora, en cada apartado aparece una gran preocupación por la participación de las mujeres.
El gran premio final a los esfuerzos será el ingreso del país correspondiente en la Organización Mundial del Comercio.

5. La Iniciativa de Cooperación de Estambul (ICE)
El mismo mes de junio de 2004 se reúne una trascendental Cumbre de la OTAN, significativamente en Estambul, en la que además de incorporar 7 nuevos países, ex miembros del Pacto
de Varsovia, aceptar el control de la ISAF en Afganistán, poner en marcha la Misión de Adiestramiento del ejército y las fuerzas de seguridad iraquíes, etc declara: “La OTAN puede
contribuir a la reforma y la democracia en esta región realzando el Diálogo Mediterráneo en el que participan actualmente Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y
Tunisia. La OTAN puede crear también una conjunto más amplio de relaciones con naciones seleccionadas del Gran Medio Oriente, colaborando con ellas en los aspectos del
antiterrorismo, la oposición a las ADM, la interceptación y las operaciones de estabilidad”.
El Director de Planificación Política J. Patrick Shea, analizando el marco de la ICE, vinculaba directamente los avances de la OTAN en la construcción de alianzas con los países del sur
del Mediterráneo con los cambios producidos tras el 11-S, si bien sitúa la presencia de la Alianza en la zona, en el marco de intereses comunes estratégicos, es decir, el control de los
recursos de la zona .
La ICE se lanza de manera complementaria y paralela al Diálogo Mediterráneo (DM) para dirigirse a los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El éxito es fulminante. En
junio de 2005 cuatro de los seis países que lo integran, Bahrein, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos(EAU), se habían unido a la Iniciativa.
El objetivo declarado es semejante al del DM. Mediante reuniones de estos países con los 26 miembros de la OTAN o de los 26 con cada uno de ellos: “busca reforzarla seguridad y la
estabilidad..(…) en particular en el contexto de la lucha contra el terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva” .
La actividad ha sido vertiginosa. A lo largo de 2005, el Secretario general de la OTAN ha visitado: Jordania, Marruecos, Israel, Túnez, Mauritania, EAU, Egipto, Argelia y Qatar. En
marzo de ese año tuvo lugar en Roma una importante conferencia titulada: la OTAN y las fronteras en Oriente Medio. En ella participaron un centenar de altos oficiales, parlamentarios,
académicos y expertos en materia de seguridad de la OTAN y de los países del CCG destinada evaluar la puesta en marcha de la ICE .
Durante el año pasado se continuó dando pasos para la integración de los países árabes del DM e Israel en actividades de la OTAN en la zona. Los datos públicos más relevantes
fueron los siguientes: en febrero de 2006 tuvo lugar el primer encuentro de ministros de defensa de los países del Diálogo Mediterráneo , el 9 y 10 de mayo de ese mismo año se
reunieron por primera vez en Bruselas los jefes de los servicios de inteligencia de los 26 países miembros de la OTAN más los siete del Diálogo Mediterráneo y tres meses más tarde se
anuncia la participación de Israel y Argelia en la operación Active Endeavour, “apoyando desde la costa las labores de inteligencia y de interrupción del tráfico de mercancías, personas
y armas” .
El papel que juega la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y sus enfrentamientos con el legítimo gobierno de Hamás pueden entenderse mejor si se tiene en cuenta el grado de
alineamiento de la primera con la estrategia imperial. No se trata sólo de la escandalosa extorsión a que EE.UU. y la UE están sometiendo al pueblo palestino por haber votado “mal”, con
la complicidad de la ANP, sino de los pasos dados encaminados a integrarse en la misma Alianza militar que la potencia sionista ocupante. Así, tras un primer encuentro informal y
discreto entre Saeb Erakat y Mohamed Dahlan en representación de la ANP y Hoop Sheffer – preparado por el Secretario General de la Alianza y apoyado por España – en la Cumbre de
Madrid de marzo de 2005, en el otoño de 2006 el embajador español ante la OTAN informaba que “ya se han establecido los primeros contactos informativos entre la ANP y la Alianza”,
al tiempo que proponía ampliar los actuales socios a otros países: Líbano, Libia, Siria…
Finalmente, el 21 de enero de 2007 ha tenido lugar, significativamente en Riad, dado que Arabia Saudita hasta ahora sólo había manifestado “interés” por la ICE, un Simposium entre la
OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo en el marco de la Iniciativa de Cooperación de Estambul, copatrocinado por la División de Diplomacia Pública de la OTAN, el Instituto
Diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí y el Centro de Investigaciones del Golfo, de Dubai. Contó con la presencia del Secretario General de la Alianza que
manifestó: “Quiero dejar claro aquí que la OTAN apreciaría mucho la participación de Arabia Saudita en la ICE. Arabia Saudita es un país clave en esta región y más allá”

6.El guante de seda y la complementariedad de las iniciativas
La ofensiva por la penetración del mercado capitalista hasta los últimos rincones de la zona y por el control neocolonial de Oriente Medio tiene variados instrumentos que se
complementan y coordinan. La jerarquía viene determinada por el poder real de cada país en función de su potencia económica y militar: la mano invisible del mercado y el puño de
hierro que la protege.
Tanto Nicola de Santis Coordinador de Diplomacia Pública de la OTAN, como el embajador de España ante la OTAN Pablo Benavides insisten el carácter complementario de estas
iniciativas, con respecto a las que en la zona desarrolla la UE, el Proceso de Barcelona o la Iniciativa Mediterránea de la OSCE.
Como en un gigantesco drama hay multitud de actores y, aunque hay papeles de diferente importancia, todos son necesarios para el éxito de la obra. Los dirigentes de la Alianza son
conscientes de que “los países de esta región aún tienen una imagen negativa de la OTAN” y aunque la labor de “engrase” de las élites y las clases políticas - no digamos las militares -
camina a buen paso, saben que las clases populares mantienen bien identificados los verdaderos intereses en juego.
A intentar desactivar las resistencias a los objetivos imperiales va dirigida una curiosa maniobra protagonizada por quién a los pocos días de ser elegido Presidente del Gobierno tomó la
decisión de retirar las tropas españolas de Iraq, mientras doblada la presencia militar en Afganistán para cubrir la retaguardia de EE.UU. La aureola pacifista de uno de los socios más
leales de la OTAN es una buena herramienta para presentar exactamente el mismo proyecto de dominación desde una cara más suave: la Alianza de Civilizaciones propuesta por
Rodriguez Zapatero y copatrocinada por Turquía.
La evidente utilidad general para el proyecto de dominación de la zona de la propuesta de Zapatero es analizada así por el Director de Planificación Política de la OTAN, J. Patrick Shea:
“…los esfuerzos de la OTAN no pueden darse en un vacío conceptual. En la medida en que la iniciativa de EE.UU. en el Gran Medio Oriente y la del primer ministro Zapatero quien apela
a una Alianza de Civilizaciones, asumen formas concretas en términos de diálogo y de programas de la sociedad civil, se logra la construcción de puentes y de confianza …” .
Un ejemplo más del carácter complementario de iniciativas e instituciones es esta valoración acerca de la posibilidad de que si la “Comunidad Internacional” refuerza su presencia en
Afganistán, la OTAN podría liberar recursos y jugar un papel militar directo sobre el terreno en el mantenimiento de un futuro acuerdo de paz “palestino-israelí”: Si la comunidad
internacional es capaz de aportar los recursos necesarios para la estabilización de Afganistán, el papel de la OTAN en la Fuerza Internacional de Apoyo a la Seguridad podría resultar un
modelo aplicable a Iraq e incluso llegar a contribuir a una futura solución para el conflicto palestino-israelí. El problema de Israel es que cuanto mayor es su capacidad militar menos
segura se siente su población. Se necesita un mediador honrado, que goce de la confianza de las dos partes y que pueda ayudar durante las negociaciones y en la posterior
implementación de un complejo paquete de medidas de seguridad. Ni Estados Unidos ni Europa pueden desempeñar ese papel al no ser considerados como agentes imparciales. Y por
muy inverosímil que pueda parecer ahora, en los próximos años la OTAN será probablemente la única institución que pueda hacerse cargo de este problema con éxito”.
Un objetivo clave de esta estrategia, con multitud de tentáculos y actores, es someter a todos y cada uno de los países del conjunto regional árabe a los planes del imperialismo, cuyo
gendarme y máximo representante en la zona es el estado de Israel, a su vez estrechamente ligado por una compleja red de alianzas económicas y militares a Turquía.
La tupida tela de araña de chantajes, amenazas y sobornos, tejida por los diferentes instrumentos imperiales dirigidos por la OTAN alrededor de cada estado árabe, tiene por finalidad
impedir que ninguno de ellos intervenga en un conflicto protagonizado por Israel, al tiempo que alimenta el polvorín del abismo entre cada gobierno y sus pueblos respectivos.
El último ejemplo ha sido el ataque devastador de Israel sobre Líbano

7. Líbano, una etapa inconclusa en la geoestrategia imperial
Como informa Michel Chossudovsky en su imprescindible artículo “La guerra de Líbano y la batalla por el petróleo” , el día antes del comienzo de los bombardeos de Israel sobre Líbano
tenía lugar no lejos del escenario de la masacre un acontecimiento que, de haber saltado a los grandes medios de comunicación, hubiera permitido a la opinión pública hacerse con las
claves de un ataque de ferocidad inusitada y que se pretendía justificar por el secuestro de un soldado israelí realizado por Hezbollah.
El 13 de julio de 2006 se inauguraba el oleoducto mayor del mundo que transporta petróleo del mar Caspio al mediterráneo oriental. En un recorrido de 1.600 km, une Baku (Azerbaiján),
Tiflis (Georgia) y desemboca en el puerto turco de Ceyhan, situado junto a la frontera con Siria y próximo también a la costa libanesa. Tiene una significación especial que el oleoducto
fuera inaugurado precisamente en Estambul y contara con la presencia del presidente de Turquía y del ministro de Energía e Infraestructuras de Israel.
El oleoducto conocido como BTC (Baku, Tiflis, Ceyhan) es propiedad de un consorcio cuyo principal propietaria es la British Petroleum – controlada por los banqueros Rohschild, de
origen hebreo – y del que forman parte también Chevron (EE:UU), Conoco-Philips (EE.UU.), Unocal (EE.UU.), Statoil (Noruega), TotalFinaElf (Francia) y Eni (Italia). Su construcción ha
costado 3.500 millones de dólares y ha obtenido préstamos públicos del Banco Mundial y del Banco Europeo para la reconstrucción y el Desarrollo (BERD), a pesar de las múltiples
denuncias por su negativo impacto medioambiental y social para los pueblos de la zona .
Se trata del mayor oleoducto del mundo, capaz de transportar 50 millones de toneladas de petróleo crudo al año – un millón de barriles de petróleo al día -. El BTC, también llamado
Terminal Petrolera Caspio Mediterránea, asegura el control de los hidrocarburos del Caspio a las grandes multinacionales de EE.UU y la UE y su transporte hacia el mediterráneo, hace
posible su derivación hacia el Mar Rojo y el Golfo Pérsico camino de India y de Japón, en una importante victoria estratégica por el control del petróleo frente a Rusia y China. Se
delimita así uno de los aspectos esenciales del gran Oriente Medio: es la región del mundo que va del Yemen al Mar Caspio y desde el mediterráneo oriental al Golfo Pérsico en la que se
concentra más del 60% de las reservas mundiales de petróleo.
Una infraestructura de tamaña trascendencia económica, requiere un férreo control militar. Efectivamente Georgia y Azerbaiján actúan como “protectorados de EE.UU., firmemente
integrados en una alianza militar con el país del norte y con la OTAN. Más aún ambas repúblicas tienen acuerdos de cooperación militar de larga data con Israel” .
Es fácil comprender que los bombardeos israelíes sobre Líbano forman parte de la estrategia perfectamente planificada, de una larga guerra por el control de aquéllos países - Líbano,
Siria e Irán - , cuyos gobiernos son reacios a colaborar en los objetivos imperiales, como es el caso de los dos últimos, o están bloqueados en sus deseos de alineamiento por una
potente resistencia popular, como es el caso del “país de los cedros”.
El control militar, naval y aéreo, del Mediterráneo Oriental corre fundamentalmente a cargo de la OTAN, en coordinación con Israel y con la complicidad de los países árabes, socios
menores de la Alianza. En el Golfo Pérsico, sin embargo, la flota está bajo control directo de EE.UU. con la participación de Canadá.
Desde el año 2001 se mantiene la Operación de la OTAN para la “guerra antiterrorista” en el Mediterráneo, Active Endeavour, que incluye tropas y navíos de Italia, España, Francia,
Turquía, Alemania y Holanda. Según el Vicealmirante Roberto Cesaretti, Comandante en Jefe de la citada Operación: “La Operación Active Endeavour depende totalmente del apoyo
logístico de los Aliados mediterráneos, utilizando dos bases logísticas –Souda en Grecia y Aksaz en Turquía– y otros puertos de este mar” .
Estas fuerzas de la OTAN son las que se encargan de ejecutar el escandaloso e ilegal embargo naval a Líbano para impedir la llegada de armas y suministros militares, así como del
embargo aéreo del país bombardeado, mientras el país atacante no ha sido objeto de sanción alguna.
En un importante estudio de la escalada militar en Oriente Medio, realizada por Mahdi Darius Nazemroaya para Global Research, se cita una fuente israelí para desenmascarar los
verdaderos objetivos del descomunal despliegue militar, naval y terrestre, en Líbano e ilustrar el papel de la OTAN en el Mediterráneo Oriental como parte de los planes de guerra contra
Siria e Irán. : “Esta expectativa [de una guerra lanzada contra Irán y Siria] ha reunido la mayor armada naval y aérea que Europa [la OTAN] haya juntado nunca en algún punto del globo
desde la Segunda Guerra Mundial: dos portaaviones con 75 caza bombarderos, aviones espía y helicópteros sobre sus cubiertas; 15 barcos de guerra de varios tipos, 7 franceses, 5
italianos, 2-3 griegos, 3-5 alemanes y 5 usamericanos; miles de marines franceses, italianos y alemanes, así como 1.800 marines usamericanos. Se presenta como apoyo para sólo 7.000
[anticipados] soldados europeos que se desplegarán en Líbano para impedir que la fuerza decreciente de 4.000-5.000 soldados israelíes y unos 15.000 a 16.000 milicianos de Hezbolá se
enfrenten, así como para una variedad de trabajos humanitarios (…) Así que si no es para Líbano, ¿para qué este tremendo despliegue de poderío naval? Primero, según nuestras
fuentes militares [en Israel], los participantes europeos sienten la necesidad de una fuerte presencia naval en el Mediterráneo Oriental para impedir que una posible guerra
iraní-USA-israelí provoque un ataque iraní con misiles Shahab contra [Bases Usamericanas-OTAN utilizadas contra Irán desde] Europa [oriental]. Segundo, para disuadir a Siria y a
Hezbolá de abrir un segundo frente contra USA e Israel desde sus costas del Mediterráneo Oriental.”

8. El gobierno del PSOE y sus acólitos, cómplices directos en la escalada militar
El PSOE de Rodriguez Zapatero que ganó – contra todo pronóstico - las elecciones en 2004 porque encarnó el instrumento que los pueblos eligieron para deshacerse de un PP
insoportablemente comprometido con la estrategia de guerra permanente de EE.UU., está emulando al de Felipe González que consiguió la mayoría absoluta con el slogan “OTAN, de
entrada NO” para pasar a ser el máximo abanderado del atlantismo, con Secretario General de la OTAN incluido.
Camuflado tras la decisión de retirar las tropas de Iraq, esgrimiendo el talante como cortina de humo tras la que ocultar el mantenimiento de todos los compromisos militares del gobierno
anterior, ejecutando su papel de “policía bueno” con la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, el gobierno PSOE, con el apoyo general y el voto específico a los Presupuestos
Generales del Estado de IU, ERC y BNG, está jugando un doble papel en el tablero geoestratégico mundial.
Por un lado continúa siendo el aliado estratégico de fidelidad inquebrantable a EE.UU. manteniendo la operación "Blanket Clearance SPAIN 01" para los aviones de las Fuerzas de los
EEUU en apoyo a las Operaciones "Iraqui Freedom" y "Enduring Freedom", así como ofertando el uso de la Base Aérea de Morón , en apoyo a la misión de adiestramiento de fuerzas de
seguridad iraquíes, para Fuerzas de la OTAN. Todo ello en el marco del el ominoso Convenio de Cooperación para la Defensa firmado por Aznar en 2002 y que permanecerá vigente
hasta 2011, que no ha sido denunciado, y que alcanza las más altas cotas de hipoteca de la soberanía nacional y vasallaje a una potencia extranjera. El caso de la utilización de las bases
de Morón, Rota y Torrejón para los vuelos de la CIA es paradigmático. Efectivamente no se ha vulnerado la legalidad, como dice el gobierno; están amparados por el Convenio bilateral.
Por otro lado actúa como “potencia europea” y miembro destacado de la OTAN, participando de lleno en la escalada armamentista de la UE y enviando tropas a todos los escenarios en
los que se juegan grandes intereses económicos que requieren control militar.
El Ministerio de Defensa informa en enero de 2007 de la participación militar española en los siguientes países: Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán, Líbano, ex Yugoslavia, Darfur,
Etiopía-Eritrea y República Democrática del Congo .
En la reciente Cumbre de Ministros de defensa de la OTAN celebrada en Sevilla, para intentar eludir de momento el envío de más tropas a Afganistán, el gobierno se ha comprometido a
formar y a financiar dos batallones del ejército afgano y estudia el envío a Kabul de 150 oficiales del Cuartel de Alta Disponibilidad de la OTAN en Bétera (Valencia), de los cuales 130
serán españoles.
Semejante despliegue e implicación militarista han llevado al gobierno del PSOE romper todos los records en % de gasto militar en 2006, llegando a suponer el 12 % de los Presupuestos
Generales del Estado, 32 veces más que el gasto de cultura. Especial mención merece el gasto en investigación militar que ha sido el de mayor crecimiento de la OCDE, solamente por
detrás del de EE.UU. .
En este escenario estratégico de Oriente Medio, en el que se desenvuelven a diario los dramas de las ocupaciones de Palestina, Iraq y Afganistán , las masacres de Líbano, la
desvergüenza del saqueo, la recolonización económica y cultural, la escalada militar comandada por EE.UU. e Israel y ejecutada por la OTAN, quienes afirman y reiteran estar
capacitados y preparados para operaciones prolongadas en el Mediterráneo Oriental, cuando cada día que pasa son más claros los preparativos de guerra contra Siria e Irán, la
colaboración desde posiciones de izquierda para legitimar el envío 1.100 soldados a Líbano, además de dos barcos de guerra, en lo que supone el tercer mayor contingente desplegado
por un país de la UE., tiene mucho más trascendencia que el voto de unos pocos diputados.
Para mantener oculto este escenario de guerra, dominación y expolio, y sobre todo, la importante contribución militar española al mismo, ante un pueblo que reaccionó con la fuerza y la
indignación que lo hizo ante la invasión de Iraq, saliendo masivamente a la calle y clamando “No en mi nombre”, es de enorme utilidad la legitimidad prestada por organizaciones como
ERC o el BNG, y sobre todo por IU que surgió precisamente del movimiento anti-OTAN.
Ese tranquilizador discurso de la “interposición para la paz” o la “intervención humanitaria” que sólo tiene verdadera credibilidad representado desde la “izquierda” y sus “intelectuales
progresistas” es clave para conseguir narcotizar las conciencias y debilitar la capacidad de respuesta. Función impagable para quienes saben que las guerras pueden perderse ante la
opinión pública, a pesar de la descomunal superioridad militar.
El imperialismo y sus lacayos intentan evitar a toda costa, sobre todo, que los pueblos percibamos que quienes que se oponen a sus planes y a los de sus clases dominantes y resisten
con o sin armas en Iraq, Afganistán, Líbano o Palestina, son la vanguardia actual de la lucha general por la emancipación de la humanidad.
A ello va dirigido el mayor esfuerzo de manipulación informativa que se haya realizado nunca, a impedirnos descubrir cómo, mediante una especie de desesperación invencible, en
medio del horro, se van construyendo formas nuevas de unidad árabe entre formaciones confesionales y laicas, entre fuerzas comunistas y nacionalistas , con la participación decisiva
de los sindicatos y de las mujeres.
Esa es, precisamente, nuestra tarea, aquí y ahora:
• Desvelar la estrategia común de EE.UU., Israel, la OTAN y la UE, de aniquilamiento y rapiña que ha planificado y previsto todo, excepto la resistencia de los pueblos
• Apoyar y/o desarrollar espacios de información, pensamiento y elaboración independientes que impidan que, ante el próximo ataque militar la propaganda de guerra de las clases
dominantes nos encuentre inermes e incapaces de hacer frente seriamente a nuestras tareas de solidaridad internacionalista.
• Descubrir la continuidad histórica entre la resistencia popular en Oriente Medio y la lucha antifascista de los pueblos, en la Guerra Civil española y en la II Guerra Mundial, que nos
hermana frente al sio-imperialismo.

* Ponencia presentada en la Contracumbre de Sevilla contra la cumbre de ministros de defensa de la OTAN el 3 de febrero de 2007
** Ángeles Maestro es miembro de Corriente Roja. Fue dirigente del PCE y diputada de IU en el Congreso de los Diputados

 

 

El movimiento contra la guerra antes y después del 15F

Esther Vivas*
Corriente Alterna (13-2-07)


El Estado español vivió en el año 2003 las movilizaciones antiguerra más importantes de su historia. Unos 5 millones de personas salieron a la calle el 15 de febrero (15F) en 60 ciudades
para decir "No a la guerra en Irak". A nivel internacional, el 15F significó un paso adelante en la capacidad de coordinación y acción conjunta del movimiento con la celebración de
manifestaciones en unas 800 ciudades de todo el mundo. Pero, ¿de dónde surgió el 15F?, ¿qué ha quedado de todo ello?, ¿qué retos tiene por delante el movimiento antiguerra en la
coyuntura actual? El presente artículo intenta dar algunas respuestas a estas preguntas.

Del movimiento antiglobalización al movimiento antiguerra

Las movilizaciones contra la guerra del año 2003 no se pueden entender sin el creciente descontento social que había generado la gestión y el talante autoritario de Aznar después de
siete años en el gobierno. Unas políticas marcadas, tanto a nivel interior como exterior, y especialmente en los últimos tres años de mayoría absoluta, por la prepotencia y el menosprecio
hacia los movimientos sociales y hacia las distintas fuerzas políticas críticas con su gestión. Esta situación desembocó en un auge de luchas específicas contra las políticas
reaccionarias impulsadas por el gobierno del Partido Popular (PP).

A principios del 2003, justo antes de las importantes movilizaciones contra la guerra, el mapa de la protesta contra las políticas antisociales impuestas por el gobierno del PP abarcaba un
amplio abanico sectorial y geográfico. Este escenario fue determinante en la explosión del movimiento antiguerra. Las protestas contra la guerra en el Estado español no deben de ser
entendidas sólo como el rechazo al conflicto bélico sino también y sobretodo como un rechazo popular a la política y al talante del gobierno de Aznar. Una prepotencia que tuvo su
máxima expresión en el apoyo gubernamental a la guerra en Irak con un 90% de la opinión pública en contra/1.

Las protestas antiguerra no pueden explicarse sin el auge del movimiento antiglobalización. Desde principios del 2000, a raíz de Seattle, se llevaron a cabo distintas campañas que
tuvieron en su punto de mira la lucha contra la globalización neoliberal y sus artífices: el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del
Comercio (OMC)... Estas protestas permitieron fortalecer el tejido social ya existente y constituir plataformas unitarias contra la globalización neoliberal en centenares de municipios que,
posteriormente, fueron espacios de trabajo y coordinación claves para la organización de las marchas antiguerra. Un ciclo de protesta fortalecedor de las luchas tanto a nivel global
como estatal y local que desembocó en una re-movilización social, en especial entre amplios sectores juveniles, y que sienta las claves para entender las importantes movilizaciones del
2003 y 2004 contra la guerra en Irak.

La constitución del movimiento antiguerra en el Estado español respondió principalmente a la confluencia de dos sectores: el movimiento pacifista histórico, artífice de las protestas
contra la OTAN en los 80 y contra el servicio militar obligatorio y a favor de la insumisión en los 90/2; y el movimiento antiglobalización, que actuó de fuerza motriz. A finales del 2002
después de la celebración del 1r Foro Social Europeo (FSE) en Florencia, donde se aprobó el 15 de febrero como jornada de acción global contra la guerra, se produjo la confluencia
entre ambos sectores.

La centralidad de la guerra

La incorporación de la lucha contra la guerra en la agenda del movimiento antiglobalización no estuvo exenta de debates sobre su centralidad en el sí del movimiento. Algunos sectores
como Bernard Cassen, dirigente de ATTAC Francia, cuestionaban la vinculación de la guerra con las políticas neoliberales, afirmando, de forma absurda, la desconexión entre una y
otra: "Con guerra o paz, los problemas de la globalización eran esencialmente los mismos el 10 de septiembre que el 12 (...) Porque estalle o no la guerra, los B-52 y las fuerzas especiales
no cambiarán ni la pobreza de Brasil ni el hambre de Argentina"1.

En el otro extremo, estuvieron quienes, como Alex Callinicos, dirigente del Socialist Workers Party británico, plantearon la centralidad casi exclusiva de la lucha contra la guerra,
infravalorando otras cuestiones como la denuncia de la profundización de las políticas neoliberales en Europa y el Tratado de Constitución Europea. El grueso del movimiento, no
obstante, acabó integrando la lucha contra la guerra imperialista como parte del combate contra la globalización neoliberal, dándole gran centralidad estratégica sin por ello reducir su
amplia agenda temática a "un sólo asunto". La manifestación final del 1er FSE en Florencia bajo el lema: "Contra la guerra y el neoliberalismo" resume bien este enfoque.

El 15F y el 11M

Las protestas del 15F sacaron a la calle a entre ocho y trece millones de personas en unas 800 ciudades de todo el mundo para denunciar la inminente invasión de Irak. Las
manifestaciones más importantes tuvieron lugar en los países con gobiernos favorables a la guerra. A destacar los tres millones de manifestantes en Roma, los dos de Londres o el
millón y medio en Madrid y Barcelona respectivamente, así como las marchas en Chicago, Los Ángeles, Nueva York, entre otras 150 ciudades estadounidenses. El 15F fue la protesta
antiguerra más grande de la historia y demostró la capacidad de los movimientos sociales para llevar a cabo acciones coordinadas en todo el planeta con un fuerte impacto mediático,
político y social. Unas movilizaciones tan masivas que llevaron al periódico The New York Times (17/02/05) a afirmar que "existen dos superpotencias en el planeta, los Estados Unidos
y la opinión pública mundial". Una acción que sin el trabajo previo de coordinación de los movimientos sociales a partir de la organización y del encuentro en los foros sociales no
hubiera sido posible.

En el Estado español, 5 millones de personas (más del 10% de la población) se manifestaron en 55 ciudades para expresar su rechazo al conflicto bélico. Acciones, manifestaciones,
ocupaciones y centenares de miles de actividades se sucedieron de febrero a abril del 2003 en una protesta masiva contra la política del presidente José M. Aznar y su apoyo
incondicional a la guerra en Irak impulsada por George W. Bush. En Cataluña, las movilizaciones llegaron a ser tan numerosas que incluso el ex-presidente George Bush padre afirmó que
la política exterior de Estados Unidos (EEUU) no estaría dictada por las protestas en Barcelona.

¿Pero de que sirvieron estas movilizaciones? A pesar del desencantó por la invasión de Irak, la movilización internacional contra la guerra forzó a EEUU a tener que dar más argumentos
de lo habitual para justificar su voluntad de atacar a Irak y el precio político que el gobierno de George W. Bush y sus aliados tuvieron que pagar fue muy superior al previsto. A la vez,
el conflicto generó brechas importantes en el consenso, que hasta el momento había existido, en la estrategia de guerra global contra el terrorismo, que había legitimado la intervención
militar de los EEUU en Afganistán después de los atentados del 11 de septiembre (11S).

Pero las consecuencias de la movilización antiguerra en el Estado español fueron, especialmente, evidentes tras los atentados del 11 de marzo del 2004 (11M) en Madrid y la reacción
popular a las mentiras del gobierno de Aznar. Las impresionantes movilizaciones que acabaron con la derrota del PP en las urnas no pueden explicarse sin el ciclo de movilizaciones
previo que había fortalecido un importante tejido social crítico con la gestión del PP y, evidentemente, sin el papel de las plataformas antiguerra capaces de generar un consenso social
muy ámplio contra la participación española en la guerra en Irak. Esta acumulación de elementos fue clave en el desenlace de la crisis de marzo del 2004 y en la capacidad de los
movimientos sociales para presionar el gobierno del PP, poner de relieve sus mentiras y mostrar a la opinión pública la verdad de los hechos.

Tras la victoria del PSOE

Después de la victoria del PSOE el 14 de marzo del 2004, Zapatero (ZP) llevó a cabo algunas reformas destinadas a contentar parte de su electorado y a marcar diferencias respecto al
gobierno de Aznar. La retirada de las tropas de Irak aprobada, pocos días después de ganar las elecciones, fue buena prueba de ello y significó una victoria importante para el
movimiento antiguerra. Pero en tan sólo unos meses Zapatero reforzó la presencia militar en Afganistán y defendió, en el marco del Tratado de Constitución Europea, la necesidad de un
ejército europeo común, tan sólo por citar algunos ejemplos que ponen de relieve que la retirada de las tropas debe de ser entendida en clave partidista, de desmarque de las políticas
del gobierno anterior y como un guiño a una opinión pública contraria a la ocupación en Irak. En definitiva, la política del gobierno de ZP se ha caracterizado por una orientación social
liberal y su estrategia en materia de defensa, a pesar del maquillaje y los juegos tácticos, no dista respecto a la del Partido Popular, como afirmaba El País (30/05/05), en motivo de la
reforma de las fuerzas armadas: "Se vislumbra un ejercito con más medios y más presupuesto, diferente al tono pacifista con el que arrancó el Gobierno".

El cambio de coyuntura política, con la subida del PSOE al poder, afectó, enormemente, a la capacidad de movilización social generando un importante reflujo de la protesta. El
movimiento antiguerra no quedó al margen de esta tendencia, especialmente, cuando su demanda central, la retirada inmediata de las tropas de Irak, fue cumplida pocos meses después
de la victoria de Zapatero. Pero a pesar de las dificultades, el movimiento ha seguido trabajando para poner de relieve tanto las contradicciones del gobierno de ZP, en materia exterior y
de defensa, como las gravísimas consecuencias de la ocupación en Irak y la crisis de supervivencia del pueblo palestino frente a los ataques sistemáticos del gobierno de Israel. Un
conflicto que con su reciente propagación al Líbano/4, con los ataques israelíes sobre población libanesa y el consiguiente número de muertes, heridos y desplazados, ha visualizado de
nuevo la capacidad de convocatoria del movimiento antiguerra que, aunque limitada, ha reunido a miles de personas en varias llamadas a la movilización, especialmente en Barcelona y
Madrid. Aún y así debemos de señalar que la percepción pública de un gobierno español no alineado con George W. Bush dificulta la de ya por si difícil tarea de protesta en un
contexto adverso de desmovilización.

Coordinación internacional

A nivel internacional, mantener el tempo de la movilización tampoco ha resultado fácil a pesar de los esfuerzos realizados para llevar a cabo una coordinación del movimiento antiguerra
después del 15F. Una coordinación que se ha realizado a partir de reuniones específicas de los colectivos contra la guerra, entre las que debemos destacar la conferencia en Yakarta
(Indonesia) en mayo del 2003 y la conferencia en Beirut (Líbano) en septiembre del 2004. En Yakarta, pocos meses después del inicio de la guerra, varias coaliciones y organizaciones de
26 países de Asia, Europa, Australia, África, América Latina y Norteamérica se reunieron con el fin de evaluar la conyuntura política y establecer un plan de acción. Un encuentro,
especialmente, importante porqué estableció un amplio consenso en el movimiento de retirada inmediata de las fuerzas extranjeras de en Irak y el fin de la ocupación de Palestina.

Pero aún más numerosa resultó ser la conferencia en Beirut, del 17 al 19 de septiembre del 2004, con la participación de organizaciones, redes y coaliciones de 43 países de todo el
mundo, con una importante presencia de organizaciones iraquíes y palestinas. El objetivo de la conferencia consistía en reforzar el movimiento antiguerra a través del debate y el
desarrollo de estrategias y campañas comunes y, sobretodo, profundizar las relaciones con los movimientos del mundo árabe, de aquí la organización de la conferencia en el Líbano.
Para Walden Bello, el significado del encuentro de Beirut era el "de pasar de la espontaneidad a unas acciones más coordinadas y organizadas" como la única vía posible para hacer
frente al poder militar de los EEUU/5.

Al margen de las conferencias de Yakarta y Beirut, el movimiento antiguerra aprovechó la celebración de los foros sociales mundiales y regionales, así como las movilizaciones contra el
G8 y la OMC, para llevar a cabo reuniones de trabajo e ir avanzando en la definición de un plan de acción vinculado a la coyuntura internacional. Así y de un modo continuado las
organizaciones antiguerra mantienen un espacio de encuentro permanente y de coordinación coincidiendo con estos eventos.

A parte, debemos de señalar la celebración de las conferencias antiguerra del Cairo, un encuentro anual, que se viene celebrando desde diciembre del 2002 en la capital de Egipto, y que
tiene como objetivo fomentar el encuentro entre organizaciones de carácter islámico, socialista y nacionalista del mundo árabe con grupos antiguerra de otros países. Un encuentro con
un peso muy importante de las organizaciones árabes y con un impacto relativo a nivel internacional.

Días de acción global y tribunal popular

Después de las multitudinarias movilizaciones del 15F, el calendario internacional de protesta antiguerra se ha centrado en la convocatoria de jornadas de acción global alrededor del 20
de marzo, coincidiendo con el aniversario del inicio de la guerra en Irak. Unas movilizaciones que, en la medida que el conflicto y la ocupación perduraba, han tenido cada vez más
dificultades para mantener el tempo de la protesta y año tras año la capacidad de convocatoria se ha ido reduciendo. En el 2004, se estableció el día 20 de marzo como jornada de
protesta a nivel internacional, en el primer aniversario del comienzo de la guerra. Más de 375 marchas se llevaron a cabo en todo el mundo, sumando un total de más de un millón de
manifestantes (El Periódico, 21/03/04). En el Estado español se celebraron unas 21 manifestaciones en diversas ciudades, que estuvieron precedidas por actos de protesta coincidiendo
con el 15F y las manifestaciones por los atentados del 11M/6.

Un año más tarde, en el 2005, se aprobaron los días 19 y 20 de marzo como jornadas de acción global, y unos cuarenta países en todo el mundo llamaron a la movilización en esta fecha.
Las protestas más significativas tuvieron lugar en Estados Unidos, donde se llevaron a cabo 314 manifestaciones en distintas ciudades. En el Estado español, se celebraron
manifestaciones y concentraciones en algunas ciudades, aunque con poca participación.

Otra de las acciones más importantes a escala global fue la organización del Tribunal Internacional sobre Irak, que tuvo lugar del 24 al 26 de junio del 2005 en Estambul, con el objetivo
de denunciar los crímenes de guerra y exigir justicia para la población iraquí/7. El Tribunal contó con veinte sesiones previas en distintas ciudades como Bruselas, Hiroshima, Barcelona,
Londres, Mumbai, Nueva York, Seul, Túnez, entre otras. La sesión en Barcelona tuvo lugar del 16 al 19 de mayo del 2005 y fue organizada por la Plataforma per l'Alliberament i la
Sobirania de l'Iraq (PASI) y la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Irak (CEOSI), con el apoyo de la Plataforma Aturem la Guerra.

En el tercer aniversario del inicio de la guerra, en el 2006, las manifestaciones de protesta fueron convocadas para el 18 y 19 de marzo con la mirada puesta en la retirada de las tropas de
Irak y Palestina, el cierre de la base-prisión de Guantánamo y las amenazas a Irán. Varias ciudades alrededor del mundo organizaron marchas de protesta, entre las que cabe destacar
como las más numerosas las de Londres, con unos ochenta mil participantes, y las de Estados Unidos, con la organización de unos 600 eventos en cincuenta estados.

Los recientes ataques al Líbano por parte del gobierno israelí han generado nuevas convocatorias de movilización en apoyo al pueblo libanés y de rechazo al conflicto bélico, aunque
con una débil coordinación entre sí. De este modo, de mediados a finales de julio varias manifestaciones fueron convocadas en capitales como Londres, París, Roma, Nueva York,
México DF, Sydney, entre otras.

En el corazón de la bestia

Mención a parte recibe la situación del movimiento en los Estados Unidos, en el corazón de la bestia, donde las mentiras para justificar la guerra, las torturas en la prisión de Abu Ghraib,
los casos de espionaje relacionados con el conflicto, los más de dos mil soldados muertos y los costos de la guerra han acabado por deteriorar la credibilidad del presidente George W.
Bush, que en mayo del 2006, llegó a su índice más bajo de popularidad desde que entró en la Casa Blanca: un 31%, según los sondeos de The New York Times y de USA Today. Según
estas fuentes, un 61% de los encuestados consideraba un error haberse embarcado en la guerra, frente al 53% que pensaba lo mismo tres meses antes.

En este contexto, y a parte de las múltiples manifestaciones contra la guerra que se han celebrado por todo el país, cabe destacar la protesta llevada a cabo por Cindy Sheenan, madre de
un soldado muerto en Irak, que el 6 de agosto del 2005, acampó frente al rancho Crawford (Texas), donde George W. Bush pasaba sus vacaciones, decidida a que el presidente la
recibiera y le respondiera al por qué de la guerra en Irak y para cuando el regreso de las tropas. La acampada tuvo un importante eco mediático y consiguió la solidaridad de otros
familiares de soldados, de veteranos y de colectivos antiguerra. Una iniciativa que resultó ser un revulsivo para el movimiento antiguerra estadounidense, el cual parece ir adquiriendo
más fuerza, aunque aún débil, a medida que perdura el conflicto y se agudizan las contradicciones en política interna a causa de la guerra y la ocupación.

Retos y perspectivas

Pero en el contexto actual y tras los recientes acontecimientos en Oriente Medio con la masacre del pueblo palestino y libanés por parte del gobierno israelí, ¿cuáles deben de ser los
retos del movimiento antiguerra? En primer lugar, es fundamental denunciar la estrategia impulsada por el gobierno Olmert-Peretz-Peres, que bajo la bandera de la "guerra global contra
el terrorismo" lleva a cabo el exterminio del pueblo de Palestina. Una estrategia que sólo en el transcurso del mes de julio ha provocado la muerte de más de 170 palestinos y miles de
heridos bajo fuego israelí, un tercio del parlamento encarcelado, y el bombardeo sistemático de la franja de Gaza. Por no hablar de los sueldos de políticos y de funcionarios congelados
desde el mes de enero y de tasas de paro que suman un 70% de la población activa/8. ¿Hasta cuando?

Una conflicto que ahora desplaza su centro de gravedad al Líbano, asesinando a centenares de civiles la mayoría mujeres, niñas y niños, provocando miles de desplazados y acabando
con las infraestructuras del país. Unos ataques que están generando una catástrofe humanitaria y ecológica/9 de gran envergadura y que dibujan un escenario de guerra de larga
duración y que extienden el conflicto a toda la región de Oriente Medio. Una masacre llevada a cabo en nombre de la "defensa preventiva", bajo la bendición del gobierno
estadounidense de George W. Bush y del británico Tony Blair y con el silencio de la Unión Europea y las Naciones Unidas. El movimiento antiguerra debe de exigir el ceso inmediato de
los ataques y la investigación de responsabilidades por los crímenes de guerra cometidos.

En relación a Irak, las consignas del movimiento deben de ser claras y firmes: retirada inmediata de todas las tropas de ocupación de Irak y de la región. Como señala Gilbert Achcar y
Stephen Shalom/10, el llamado de "tropas fuera ahora", que en su momento fue el eslogan principal del movimiento contra la guerra en Vietnam, debe de ser recuperado por parte del
movimiento antiguerra en EEUU. Esta estrategia es la que permitirá contrarrestar con más eficacia los intereses imperialista de Estados Unidos en Oriente Medio y aglutinar en su propio
país, bajo una misma demanda, a sectores muy amplios del movimiento contra la guerra, desde aquellos que se preocupan por el futuro de los soldados norteamericanos hasta quienes
exigen la soberanía del pueblo iraquí. Frente a llamadas, por parte de sectores demócratas en EEUU, a una "salida responsable" de Irak y, por lo tanto, a una "reorganización estratégica"
en la región, que no renunciaría al control de los recursos petroleros y que en todo caso intentaría una reducción de las bajas de soldados sustituyendo las tropas terrestres por tropas
de aviación, el movimiento antiguerra debe de mantenerse unido bajo la consigna "tropas fuera ahora". La retirada de las tropas estadounidenses y de las fuerzas de la coalición debe de
implicar también el fin del control económico, el pago de reparaciones y la apertura de investigaciones por los crímenes de guerra causados a la población iraquí.

El movimiento antiguerra debe dar su total apoyo al pueblo de Irak, quien está en su derecho legítimo para resistir a la ocupación. Frente a la dominación norteamericana no sólo
encontramos una resistencia militar, televisada día a día por los grandes medios, sino que existe también una resistencia política, más amplia que la militar, e incluso encontramos a una
resistencia mucho más extensa, la civil, integrada por ciudadanos de a pie que niegan, día a día, la legitimidad de la ocupación/11. Es en este contexto donde la solidaridad con el pueblo
de Irak y el establecimiento de lazos y conexiones con los movimientos contra la ocupación estadounidense en Oriente Medio es hoy más necesaria que nunca.

Los medios de comunicación con su estrategia de mostrar una sola cara de la ocupación, con imágenes de actos de barbarie de la insurgencia y el silenciamiento de los crímenes de las
fuerzas de ocupación, no han contribuido a la creación de un sentimiento antiguerra como durante la guerra de Vietnam. Entonces, los media, con la transmisión de imágenes del
sufrimiento del pueblo vietnamita, contribuyeron al auge del movimiento contra la guerra. En esta ocasión, el propio gobierno estadounidense se ha encargado de censurar las imágenes
que pudieran "herir la sensibilidad" de sus conciudadanos, como las de los féretros y los funerales de los soldados caídos en combate. Estos elementos, junto con la dificultad por
entender el laberinto de la resistencia iraquí y la situación en Oriente Medio, han dificultado una respuesta continuada en el tiempo contra la ocupación, al hilo de las manifestaciones
del 15 de febrero del 2003.

A nivel internacional es imprescindible continuar con la coordinación del movimiento antiguerra y los llamados a la movilización. Pero más allá de los días de acción global contra la
guerra, y como sugiere Walden Bello/12, es necesario avanzar hacia otras formas de protesta que presionen a los respectivos gobiernos implicados en la ocupación y en el conflicto en
Oriente Medio. La estrategia de desobediencia civil, el boicot a productos israelíes y estadounidenses, la denuncia de las bases norteamericanas y la organización de acciones y
marchas para exigir su cierre son otras formas de protesta que nos deben de permitir mantener un cierto nivel de movilización. Es aquí donde el movimiento antiguerra en Gran Bretaña
tiene un papel fundamental, ya que su gobierno es el principal valedor de EEUU en la ocupación iraquí y la invasión del Líbano. Por ello, la movilización en este país es clave a la hora de
presionar tanto a su propia administración, como indirectamente a la estadounidense, y exigir su retirada inmediata de Irak y el cese de hostilidades en la región.

Pero en los últimos meses otro escándalo se ha destapado en la guerra sucia contra el terrorismo de George W. Bush: los secuestros y los vuelos secretos de la CIA. Después de las
denuncias de Amnistía Internacional sobre secuestros y entregas extrajudiciales de detenidos, ahora el informe de la comisión temporal del Parlamento Europeo que investiga el caso
avala estas denuncias (El País, 16/06/06). Según las investigaciones, diez aeropuertos españoles recibieron 69 escalas de la CIA, la mayoría entre el 2003 y 2004, y cuatro de estos vuelos
pasaron por la base-prisión de Guantánamo, a la vez que se registraron seis secuestros en suelo europeo de ciudadanos trasladados después en aviones a países terceros. El gobierno
de Zapatero, que levantó la bandera "antiguerra" en la contienda electoral del 2004 y que defiende la llamada "Alianza de civilizaciones" como alternativa al unilateralismo
estadounidense, no se pronunció frente a los primeros cuestionamientos de gobiernos europeos acerca de los vuelos secretos/13 y posteriormente restó valor al informe del Parlamento
Europeo, aludiendo a una falta de información contrastada (El País, 16/06/06). Ante estas situaciones, la necesidad de un movimiento antiguerra con capacidad de reacción y denuncia
es fundamental para hacer frente a las agresiones sistemáticas de la guerra global contra el terrorismo.

Del mismo modo, la base-prisión norteamericana de Guantánamo en Cuba, donde permanecen en el limbo legal desde hace cuatro años (sin juicio ni acusación formal en la mayoría de
los casos) cerca de 460 hombres por ser sospechosos de tener lazos con Al Qaeda y los talibanes es otra de las vergüenzas de esta estrategia de guerra global. Las presiones de la
opinión pública internacional, especialmente en EEUU, aunque débiles, parece que van haciendo mella: en la cumbre de la Unión Europea-Estados Unidos, en junio del 2006 en Viena,
George W. Bush oficializó públicamente su propósito de clausurar el centro de detención de Guantánamo. Pero la más reciente sentencia del Tribunal Supremo de EEUU, del 29 de junio
del 2006, declarando ilegales los tribunales militares especiales con los que se pretendía juzgar a los presos de Guantánamo, significa un nuevo varapalo judicial y político para el
presidente estadounidense y un punto a favor en la lucha para conseguir el cierre de Guantánamo.

El cerco de Washington a Teherán para frenar la política nuclear iraní parece apuntar a un nuevo episodio de la guerra preventiva. Según informaciones de The Washington Post, de
principios de abril del 2006, basándose en declaraciones de altos cargos de la administración, "se consideraba la posibilidad de lanzar ataques selectivos contra Irán, como parte de una
estrategia de diplomacia coercitiva más amplia" (El País, 29/04/06). Una amenaza que George W. Bush ha extendido a Siria, acusando a ambos gobiernos de apoyar a redes terroristas. El
movimiento antiguerra deberá de estar alerta a la evolución de los acontecimientos.

A nivel del Estado español, la retirada de las tropas de Irak dejó al movimiento antiguerra sin un objetivo específico y la política de ZP le restó apoyo social y mediático. A pesar de la
estrategia del gobierno de maquillar su política de defensa y de exterior, como alternativa al unilateralismo de Washington, la realidad nos muestra todo lo contrario. Sólo es necesario
observar la postura del gobierno frente a los vuelos secretos de la CIA en territorio español: silencio; o el aumento de las tropas en Afganistán, Haití y el Congo; o la previsión de
aumento del presupuesto de defensa y la revitalización del ejército y las fuerzas armadas; o a la aprobación del Proyecto de Ley Orgánica de la Defensa Nacional que legitima las
funciones que la Constitución atribuye al ejército, y que incluye la "defensa de la integridad territorial y el orden constitucional", por citar algunos ejemplos.

En este contexto, y a pesar de la dificultad por trascender el muro mediático, es fundamental para el movimiento antiguerra: en primer lugar, poner de relieve las contradicciones en
política exterior y de defensa del gobierno ZP y ejercer un pacifismo crítico y combativo; en segundo lugar, reforzar las alianzas con otros actores sociales y hacer de la lucha contra la
guerra y el militarismo un elemento clave en el combate contra la globalización neoliberal; en tercer lugar, mantener una actividad constante, en cuestiones como la denuncia de la
ocupación de Irak, Palestina y la reciente guerra en el Líbano; y finalmente poner de relieve los objetivos ocultos de la estrategia de George W. Bush en Oriente Medio, con el silencio y
la indiferencia de la comunidad internacional, y que está causando centenares de civiles muertos en nombre de la "guerra global contra el terrorismo".

* Esther Vivas es militante de Revolta Global y forma parte de la redacción de Viento Sur.
** Artículo publicado en la revista Viento Sur, nº88, pp. 43-52, septiembre 2006.

1/ El barómetro de febrero del 2003 del Centro de Informaciones Sociológicas (CIS) indicaba que un 90,8% de los encuestados estaba en contra de la guerra.
2/ Para una evolución más detallada del movimento pacifista, principalmente en Cataluña, ver: Prat, E. (2004) "Sorgiment i desenvolupament del moviment per la pau a Catalunya.
1981-1986" en Prat, E. (coord.) Els moviments socials a la Catalunya contemporània. Publicacions i edicions UB, Barcelona.
3/ Cassen, B. (2003) "ATTAC a l'ataque" en New Left Review, nº 19, 88-106.
4/ El cierre del presente artículo a 03/08/2006 dificulta la actualización de los datos referentes a la evolución de la guerra en el Líbano y la crisis en los territorios palestinos.
5/ Bello, W. (2004) Encuentro internacional del movimiento antiguerra en Beirut (entrevista realizada por Esther Vivas) en http://www.espacioalternativo.org
6/ Gordillo, J.L. (2005) "Movimiento pacifista y antimilitarista" en Grau, E. y Ibarra, P. La política en la red. Anuario de movimientos sociales. Icaria editorial, Barcelona
7/ Más información en http://www.worldtribunal.org
8/ Para más información sobre el conflicto en Palestina ver crónicas de Laura Camargo en http://www.espacioalternativo.org
9/ Los bombardeos israelíes sobre despósitos de combustible en la subestación de Yiyeh, al sur del Líbano, el 27 de julio, causaron un vertido de 15.000 toneladas de gasóleo al mar.
10/ Achcar, G. y Shalom, S.R. (2006) La posición de la "reorganización estratégica" frente a los partidarios del "out now" en http://www.vientosur.info
11/ Bello, W. (2005) Iraq, the US and the challenges to the global peace movement en http://www.tni.org
12/ Bello, W. (2005) Op. Cit.
13/ Montoya, R. (2006) "Los vuelos de la CIA y el gobierno Zapatero" en Viento Sur, nº 86, 13-20.

 

 

Cinco ideas sobre la OTAN

Carlos Taibo
La República (10-2-07)


Me engañaría si afirmase que la reunión sevillana de los ministros de Defensa de la OTAN ha redundado en provecho de una discusión franca, entre nosotros, sobre lo que es hoy la
Alianza Atlántica. A los ojos de la mayoría de nuestros conciudadanos, la de la OTAN es página pasada, y ello por mucho que siga pesando cierto resquemor ante lo que, al amparo de
un aciago referendo celebrado en 1986, se entiende que fue un comportamiento poco edificante del lado del grueso de nuestra clase política.

Y, sin embargo, parece que sobran las razones para enjuiciar críticamente una alianza militar cuyo perfil presente sólo puede acatarse si se aceptan en paralelo, y sin rebozo, las reglas del
juego que los grandes del Norte del planeta imponen hoy. El hecho de que la España de estas horas se haya sumado sin cautelas al carro correspondiente no significa en modo alguno
que hayamos de acatar el formidable ejercicio de propaganda que rodea a la OTAN de principios del siglo XXI.

Y es que importa subrayar, en primer lugar, que la Alianza Atlántica es la principal de las alianzas militares pertrechadas por los países ricos. Como tal, no hay motivo mayor para dudar
de que estamos ante el brazo armado mayor del proyecto económico que aquéllos defienden, esto es, la globalización en curso, con sus secuelas de especulación, concentración de la
riqueza, desregulación y deslocalización. Si así se quiere, a la OTAN, por su especificidad guerrera, le corresponde tanto peso como al Fondo Monetario, al Banco Mundial y a la
Organización Mundial del Comercio en conjunto.

Claro que, y en un segundo escalón, lo suyo es recordar que la Alianza Atlántica sigue siendo instrumento principal de los designios que avalan los gobernantes norteamericanos del
momento. Hace unos días un analista político vinculado con la derecha más pronorteamericana sostenía que lo que acabo de anotar sólo lo defiende hoy la izquierda europea más
rancia. No parece que sea así: todos los datos invitan a concluir que Estados Unidos dicta las reglas del juego a las que debe ajustarse en su comportamiento la OTAN, en la que, por
añadidura, no consta que haya emergido ninguna señal, ni poderosa ni liviana, de contestación de la política norteamericana. Entiéndase bien: aunque no han faltado los miembros de la
Alianza que han expresado coyunturales disensiones con respecto a las querencias de Washington —allí estuvieron Francia y Alemania en su contestación de la agresión
estadounidense en Iraq a principios de 2003—, nunca hemos tenido conocimiento de que la OTAN, como alianza colectiva, haya manifestado disidencia alguna. El entrampamiento de la
Unión Europea en esta trama se antoja, por lo demás, evidente.

Uno de los indicadores —y pasemos a un tercer argumento— de la sumisión otaniana al dictado de la Casa Blanca lo ofrece una generosa expansión del área de acciones militares de la
Alianza, que hoy parece no aceptar al respecto ninguna suerte de limitación. De manera singular, la OTAN, por sí sola un poderoso estímulo para el crecimiento del gasto militar en
tantos lugares, ha empezado a mover sus peones en una región vital para los designios imperiales de Estados Unidos, como es el Oriente Próximo entendido en sentido amplio. La
mayoría de los proyectos que apuntan a mejorar las prestaciones de la Alianza nacen precisamente del designio de perfilar instrumentos de empleo rápido en esa conflictiva región. El
plegamiento de la OTAN a la estrategia norteamericana es tal que sus responsables han acatado sin pestañear lo que en unos casos —Afganistán— han sido demandas de franca
imbricación y en otros —Iraq— llamativas y unilaterales decisiones de marginación.

Claro es que, y anunciemos una cuarta idea, la principal fórmula de legitimación de la Alianza Atlántica de estas horas no es otra que la que ofrece el intervencionismo autotitulado
humanitario. Sobran los argumentos para concluir que las acciones correspondientes obedecen a la defensa de los intereses más tradicionales y mezquinos, y ello por mucho que se
adoben de la superstición de que por detrás de ellas despunta el designio de liberar a pueblos acosados o restaurar derechos conculcados. Si la OTAN desea que sus críticos engullan
tal mitología, bien haría en colocarlos en situación delicada de la mano, por ejemplo, del despliegue de sus soldados en Gaza y Cisjordania, para exigir la rápida evacuación del ejército
israelí, o en el Kurdistán, para reclamar lo propio de los militares turcos. No parece, sin embargo, que en la agenda de la Alianza Atlántica se barrunten tan honrosos objetivos.

Agreguemos, y vaya una quinta apreciación, que la OTAN ha sido y es elemento central de descrédito del sistema de Naciones Unidas. Pocas veces se recuerda que, cuando la Alianza
celebró su quincuagésimo aniversario, en 1999, aprobó una declaración en virtud de la cual señalaba que en adelante sus acciones militares no tendrían por qué ajustarse a una
resolución específica del Consejo de Seguridad de la ONU. Quien piense —y traduzcamos el argumento— que Estados Unidos violenta abruptamente la legalidad internacional
mientras, en cambio, la OTAN se muestra escrupulosamente respetuosa de ésta haría bien en repasar sus conocimientos.

Cuando el presidente español, Rodríguez Zapatero, defiende —y en su derecho está— su proyecto de una Alianza de Civilizaciones, infelizmente separa de manera artificial el mundo de
lo cultural y lo civilizatorio, por un lado, del mundo de la economía y los hechos militares, por el otro. Y es por desgracia este segundo universo el que determina —no nos engañemos—
la mayoría de los problemas y tensiones en el planeta contemporáneo. La Alianza Atlántica configura, en esa trama, un instrumento central para ratificar atávicas exclusiones y
desigualdades. Ningún motivo hay para concluir que su concurso anuncia nada saludable a la hora de acabar con las primeras y reducir las segundas.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y colaborador de Bakeaz.

 

 

 Armas sin fronteras: por qué el comercio globalizado requiere controles globales

Armas bajo control (7-2-07)


La globalización ha cambiado el comercio de las armas. Las empresas fabricantes de armas, que operan desde un creciente número de países, obtienen los componentes para esas armas en muchas partes del mundo. Muchas veces montan sus productos en países donde los controles sobre el destino final de éstos son poco estrictos. Así, muy fácilmente, las armas van a parar a manos de quien no debería tenerlas.

Cada año, las armas convencionales matan a al menos 300.000 personas, y muchas más mueren, son heridas, sufren abusos, desplazamientos forzados, y lo pierden todo como resultado de laviolencia armada.

Las crecientes lagunas jurídicas en los controles nacionales demuestran la necesidad de establecer reglas globales para responder a este comercio global. Es hora de apostar por un Tratado Internacional efectivo sobre comercio de armas.

"Armas sin fronteras: Por qué el comercio globalizado requiere controles globales" (documento .pdf 234 Kb)

Armas sin fronteras: Mapa interactivo

El comercio de armas está cada vez más globalizado dado que las armas son ensambladas a partir de componentes fabricados en muchas partes del mundo. Esta situación ha dejado al descubierto grandes lagunas en las actuales normas sobre el comercio de armas que permiten el suministro de armas y sus componentes a destinos sujetos a embargo, a partes que violan el derecho internacional en situaciones de conflicto armado y a los que las utilizan para violar de manera flagrante los derechos humanos.

Consulta nuestro mapa interactivo:  http://www.controlarms.org/es/images/CA_map_high.swf


 

Contra todos los Militarismos
El Fusil Roto: Boletín Nº 73 de la Internacional de Resistentes a la Guerra

Antimilitaristas.org
(6-2-07)


Editorial

Las Luchas de las Personas, las Alternativas de las Personas, es el título del Foro Social Mundial en Nairobi, un tema, que ciertamente es de gran relevancia para antimilitaristas y pacífistas, tema que también es de gran relevancia dentro del contexto áfricano, con sus luchas populares contra la explotación neo-colonial y contra la guerra y la violencia. Desde los comienzos de proceso del Foro Social Mundial en el 2001, antimilitarista y pacifistas se han mantenido a un lado del proceso, perdiendo la oportunidad de participar del debate con movimientos de todas partes del mundo. Ciertamente existen diferencias de opiniones, estrategías, y principalmente diferentes puntos de vista sobre el uso de la violencia. Siendo que debemos pararnos firmes en nuestro compromiso con el pacífismo y el antimilitarismo, tenemos mucho que aprender de otros movimientos sociales, pero también mucho que entregar. La noviolencia tiene un gran repertorio de herramientas y experiencias de prácticas de verdaderas democracias de bases, empoderando a gente y construyendo alternativas. Estas experiencias - muchas veces provenientes del anarquismo y feminismo- es de gran valor para el proceso del Foro Social Mundial, el cual tiene grandes dificultades con temas como la democracia participativa, toma de decisiones, y demases. No es que tengamos todas las respuestas - lejos de aquello - pero podemos contribuir nuestra valiosa experiencia. Creemos que no es el momento de solo sentarse y criticar al FMS y otros movimientos sociales, desde una perspectiva purista. Es tiempo de relacionarse con otros movimientos , y usar el espacio que nos entrega el FSM - no sin criticas- para ser parte del desarrollo de nuevas alternativas y estrategias para cambiar el mundo. Porque el cambio radical, revolucionario , es necesario si queremos romper el circúlo de violencia, pobreza, destrucción medioambiental y la carrera nuclear.

Andreas Speck & Javier Gárate

Contra todos los militarismos

Por qué una perspectiva antimilitarista es importante para todos los movimientos sociales.

El Foro Social Mundial ha cumplido ya seis años. Desde los inicios en Porto Alegre en 2001, ha crecido, ha inspirado procesos regionales, y ha cambiado. Con el éxito del Foro Social Mundial vino el interés de la izquierda tradi- cional, y de los gobiernos de izquierda. El presidente de Brasil Lula intervino en el Foro Social Mundial, y el gobierno venezolano instrumentalizó el “policéntrico” foro de Caracas para promocionar la “Revolución Bolivariana”. ¿Está entonces el FSM abrazando la anticuada política tradicional de izquierda y abandonando sus propios principios? ¿Está cayendo el FSM en la vieja trampa de oponerse a un sector del espectro político - el imperialismo de EE. UU. - y hacer la vista gorda ante las violaciones de derechos humanos y el militarismo cuando suceden en el sector “izquierdo” del espectro político, según el sencillo principio de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”?

Los principios del Foro Social Mundial

La Carta de Principios del Foro Social Mundial [1] data de 2001. El primer párrafo de esta carta establece las bases del FSM: “El Foro Social Mundial es un espacio abierto de encuentro para: intensificar la reflexión, realizar un debate democrático de ideas, elaborar propuestas, establecer un libre intercambio de experiencias y articular acciones eficaces por parte de las entidades y los movimientos de la sociedad civil que se opongan al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por cualquier forma de imperialismo y, también, empeñados en la construcción de una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los seres humanos y de estos con la Tierra. ”

El párrafo 5 afirma: “El Foro Social Mundial reúne y articula a entidades y movimientos de la sociedad civil de todos los países del mundo”, y así excluye a gobiernos y ejércitos. El párrafo 9 incluso lo especifica, si bien de forma suavizada “No deben participar del Foro representaciones partidarias ni organizaciones militares. Podrán ser invitados a participar, en carác- ter personal, gobernantes y parlamentarios que asuman los compromisos de esta Carta.”

El párrafo 10 trata de valores importantes: “El Foro Social Mundial se opone a toda visión totalitaria y reduccionista de la economía, del desarrollo y de la historia y al uso de violencia como medio de control social por parte del Estado. Propugna el respeto a los Derechos Humanos, la práctica de una democracia verdadera y participativa, las relaciones igualitarias, solidarias y pacificas entre las personas, etnias, géneros y pueblos, condenando a todas las formas de dominación o de sumisión de un se r humano a otro.” Y el párrafo 13 menciona como uno de los objetivos que “busca fortalecer y crear nuevas articulaciones nacionales e internacionales, entre entidades y movimientos de la sociedad, que aumenten, tanto en la esfera pública como la privada, la capacidad de resistencia social no violenta al proceso de deshumanización que vive el mundo y a la violencia utilizada por el Estado”.

El Llamamiento de Bamako [2], que es como una variante de estos principios, se presentó en el FSM policéntrico de Mali en enero de 2006. El llamamiento de Banako está repleto de la anticuada retórica de la izquierda, y pone especial énfasis en la clase trabajadora - de hecho, casi parece como si el término “organizaciones civiles” empleado en la Carta de Principios desapareció del lenguaje del llamamien- to de Banako. Por ejemplo, el llamamiento de Banako pide acríticamente “Ampliar las campañas de solidaridad con Venezuela y Bolivia, en cuanto constituyen lugares de construcción de alternativas al neoliberalismo y son artesanos de una integración latinoamericana”. No obstante, el llamamiento de Bamako reconoce “que el fracaso del sovietismo y de los regímenes que provienen de la descolonización, resulta en gran medida del hecho de que han negado las libertades y subestimado la democracia. La elaboración de alternativas debe integrar esta constatación y dar un sitio preeminente a la construcción de la democracia”.

Sin embargo, de forma más notable, tanto en la primera Carta de Principios como en el llamamiento de Banako, hay una total ausencia de análisis del propio militarismo. El antimilitarismo se considera como anti-imperialismo, y se limita al rechazo a las actividades militares de EE.UU y la OTAN, pero no se extiende a otros actores.

¿Por qué antimilitarismo?

En su declaración “Noviolencia y lucha armada”[3], La Internacional de Resistentes a la Guerra escribió: “Desde nuestro punto de vista, los movimientos de liberación son válidos mientras que fortalecen la autogestión y la autoorganización y reflejan las aspiraciones de las/os excluidas/os. Pueden contener a muchos grupos sociales y tendencias políticas distintas, pero dependen de la participación de las/os que no tienen ningún poder.

La liberación que pretenden no puede tener como consecuencia la opresión de otras os, sino que debería respetar los derechos de todas os: somos demasiado conscientes del peligro de que las os liberadores de hoy pueden convertirse en las os opresores de mañana.”

“No hay nada romántico en la experiencia bélica, ni siquiera en la guerra revolucionaria. Podemos comprender las razo- nes para recurrir a la lucha armada, pero prevenimos contra sus consecuencias. No importa, ni si la lucha armada es el último recurso; la guerra degrada. Los sabotajes discriminados tienden a desdibujarse entre ataques indiscriminados, asesinando ciudadanos no combatientes y trayendo como consecuencia represalias. Los conflictos locales estallan en disputas que se mantienen a sí mismas bajo ningún control político, la violencia se convierte en el patrón para manejar el conflicto.

Si la lucha militar persigue como fin último la victoria, entonces se requiere un ejército, un ejército de soldados dispuestos a matar sin rechistar, operando en firmes cadenas de mando, y dependientes de abastecedores de armamento que desean explotar la lucha, ya por influencia política o por beneficio económico. Las necesidades militares tienen prioridad sobre cualquier consideración humana o social.”

Hay multitud de ejemplos, y no disponemos de suficiente espacio para analizarlos aquí. Así que algunas “instantáneas” serán bastante:

* Tras la victoria de los Sandinistas en Nicaragua en 1979, los EE.UU. inició una campaña de guerra de baja intensidad y apoyó a la contra. Como respuesta, el gobierno Sandinista de Nicara- gua estableció el reclutamiento forzoso, con el fin de poder reclutar un número suficiente de jóvenes para una lucha militar contra los contras.

* La lucha armada por la independencia en Angola desde los años 60 condujo a la independencia política en 1975, pero fue seguida inmediatamente por una guerra civil, que duró hasta 2002. En esta guerra, actores externos - el apartheid de Sudáfrica, los EE.UU., y la Unión Soviética y Cuba, que enviaron a su ejército en apoyo al MPLA - tuvieron un importante papel.

* Eritrea consiguió su independencia de Etiopía tras décadas de lucha armada del EPFL que concluyeron en 1991. Sin embargo, desde la independencia formal en 1993, Eritrea se ha embarcado en un política de militarización y violación de los derechos humanos. Todos lo jóvenes eritreos - chicos y chicas - están sometidos a un servicio militar antes de finalizar su escolarización, y los castigos por eludir el reclutamiento o la deserción incluyen tortu- ras, muerte, encarcelamiento e incluso el encarcelamiento de familiares.

Esta lista continuaría.

El presidente venezolano Hugo Chávez dijo en 2005 que el FSM necesita que “agreguemos una estrategia de poder” a su agenda [4]. No estoy de acuerdo con Chávez muy a menudo, pero en esto sí. Pero una estrategia de poder necesita un análisis del poder, y en este análisis el antimilitarismo difiere enormemente del populismo anti-imperialista de Chávez.

El poder es fundamental. El poder no sólo en el sentido de poder sobre - el poder de un grupo de gente para dominar a otro grupo de personas (violencia estructural). La comprensión del poder es también crucial para vencer al poder y a la violencia; poder con como el poder de la gente actuando unida en cooperación, para conseguir cosas que no podrían conseguir en solitario; y el poder hacer algo, basado en habilidades, conocimiento, convicción. Un análisis del poder necesita incluir un análisis del Estado.

Según Gustav Landauer, “el Estado es una condición, una cierta relación entre seres humanos, una forma de comportamiento humano; que destruimos estableciendo otras relaciones, comportándonos de manera diferente.”[5] Esto es incluso más importante para los anti-militaristas. Landauer lo afirma sin rodeos: “La guerra es un acto de poder, de asesinato, de robo. Es la más aguda y clara expresión del Estado. La lucha contra la guerra es una lucha contra el Estado; cualquiera que se implique en la política de Estado, incluso desde un punto de vista revolucionario, es parte de la guerra.”

El Foro Social Mundial y el antimilitarismo

La Carta de Principios del Foro Social Mundial está abierta a perspectivas antimilitaristas, pero dicha perspectiva no es todavía parte de ella. El llamamiento de Banako carece de perspectiva antimilitarista, y esto lleva por una dirección errónea.

El movimiento anti-globalización, el movimiento radical homosexual, el movimiento feminista, el movimiento anarquista, son algunos de los áreas donde buscar y construir nuevas relaciones, donde pretendemos superar la violencia estructural y cultural. Grupos de afinidad, grupos comunitarios, acción directa noviolenta, pero también el desarrollo de alternativas - okupas, cooperativas alimentarias, vivienda alternativa, etc. - son lugares donde podemos establecer otras relaciones, comportarnos de manera diferente, no con la intención de formar parte del Estado, sino la de disolver esta forma de organizar las relaciones humanas que está basado en la violencia (estructural), y que crea violencia - en la sociedad y mundialmente.

Haciendo esto, incrementaremos “la capacidad de resistencia social no violenta al proceso de deshumanización”, tal y como el Foro Social Mundial pretende, y aprender a practicar “una democracia verdadera y participativa, las relaciones igualitarias, solidarias y pacificas entre las personas, etnias, géneros y pueblos, condenando a todas las formas de dominación o de sumisión de un ser humano a otro”

En su declaración de 1990, la Internacional de Resistentes a la Guerra afirma: “Pueden existir ocasiones en las que parezca que la noviolencia ha fallado. Pero estamos seguras/os de que, si la noviolencia activa trae como consecuencia la represión, la lucha armada proporcionará un pretexto para una represión incluso más brutal. Si la noviolencia activa no puede provocar el cambio rápidamente, ninguna otra forma de resistencia popular la hará en un plazo de tiempo más corto. Se necesita un nuevo marco de estrategia, basado en la construcción de la confianza y en la cohesión de las personas en actividades enraizadas en comunidades locales.”[6]

Estamos convencidos/as de que una perspectiva de noviolencia y antimilitarismo es crucial para todos los movimientos sociales comprometidos en el proceso del foro social.

Andreas Speck

Notas:
[1] http://www.forumsocialmundial.org.br/main.php?id_menu=4&cd_language=4
[2] http://www.globaljusticecenter.org/ponencias2006/bamakoESP.htm
[3] http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=968
[4] http://www.ipsterraviva.net/TV/WSF2005/viewstory.asp?idnews=171
[5] Gustav Landauer, For Socialism. St Louis, Missouri, 1978 (alemán: Berlin 1911)
[6] http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=968

Noviolencia revolucionaria en Africa:
Antiguos compromisos, nuevas esperanzas
Compilado por Matt Meyer


Para precursores de la noviolencia revolucionaria - el interconectado compromiso por el cambio social radical y de las estrategias y tácticas no-armadas de las “fuerzas del alma” - la historia y las luchas contemporáneas a lo largo del continente africano proveen un rico ejemplo de gran esperanza. Del temprano movimiento Pan-Africano, cuando el líder ganiano Kwame Nkrumah fue descrito como el Gandhi de África, a los éxitos del movimiento anti-apartheid, a los grupos de bases de mujeres que actualmente fomentan la resolución de conflictos y el diálogo. El continente que deliberadamente un singlo atrás fue llamado “negro” y popularmente visto como nada más que “destruido por la guerra” de hecho hoy en día da más ejemplos de acciones pacifistas positivas que la mayoría de los lugares en el planeta. En el venidero África World Press colección de dos volúmenes Seeds of New Hope: Pan African Peace Studies for the Twenty-First Century (2008, editado por J. Atiri y M. Meyer, ver http://www.africaworldpressbooks.com) personas académicas como también activistas se han unido para documentar y discutir este floreciente movimiento. A conti- nuación presentamos extractos de una selección de ensayos, el cual incluye trabajos de personas relacionadas con la IRG como Jorgen Johannsen, Chesterfield Samba, Jan Van Criekinge, Koussetogue Koude, and Marianne Ballé Mou- doubou, como también por Silvia Federici, Yash Tandon, Bernadette Muthien de IPRA, Rais Neza Boneza de Transcend, Joseph Sebarenzi y Elavie Ndura.

"Durante los tiempos de los movimientos de liberación ciertamente había muchas esperanzas pero también existían las semillas de los conflictos venideros, ya que líderes se apoyaron fuertemente en los mismos métodos y tácticas que los gobernantes coloniales habían utilizado. Hoy todavía existen muchos conflictos. Eso si muchas veces en conversa- ciones con activistas de base, en conferencias con profesores y economistas alternativos, y en la presentación de este volumen vemos las semillas de una nueva esperanza. Mis propias esperanzas para África se centran hoy alrededor de la creencia de que superaremos las limitantes que ocurren cuando personas son seducidas por el poder. Mis esperanzas y expectativas nuevamente son que el movimiento popular florecerá, solo de esta forma lograremos conseguir una verdadera democracia del pueblo."

* Antiguo miembro de Pan Africano y objetor de conciencia de la Segunda Guerra Mundial Bill Sutherland

"Las mujeres africanas están siendo pioneras en iniciativas de paz, uniendo de forma innovadora las últimas investigaciones y teorías en resolución de conflictos noviolentos y los mecanismos tradicionales de resolución de conflictos, ellas están reinterpretando lo tradicional adaptando las tradiciones a los problemas contemporáneos y expandiendo los roles de las mujeres. Las mujeres en África, cumplen muchos roles en los conflictos: como víctimas, como perpretadoras y como líderes previniendo, terminando, y sanando las heridas de los conflictos."

"Iniciativas de paz de mujeres africanas van desde iniciando diálogos entre grupos enemigos, como en las redes subterráneas establecidas por mujeres del norte y sur de Sudán; a movilizar sectores completos de comunidades para prevenir la violencia, como lo hacen las mujeres del Grupo de Paz Wajir en el norte de Kenia; a identificar nuevos desafíos para la paz, como el trabajo en VIH/SIDA y conflictos asumidos por Femmes Africa Solidaritié; o reintegrando niños soldados de vuelta a la vida civil, como lo hacen las mujeres de Jamii Ya Kupatanish in Gulu, Uganda. También están sanando las heridas de guerra como Pro Femmes/Twese Hamwe en Ruanda quienes están tratando de construir Villas de Paz donde viudas y huérfanos/as Hutus y Tutsis viven juntos/as. Así las mujeres africanas están reinterpretando la tradición y expandiendo el espacio público para las mujeres."

* Movimiento Internacional de la Reconciliación Shelley Anderson

"Después de la guerra entre Eritrea y Etiopía entre 1998 - 2000, la cual causó decenas de miles de muertes en ambos lados y mutiló y desfiguró una gran cantidad de jóvenes, desplazando a cientos de civiles y consumiendo el tesoro nacional, el número de objetores/as de conciencia se incrementó. En este momento, miles de personas de Eritrea objetan el servicio militar, y son forzados/as a dejar el país y vivir en exilio. Un número considerable está en Libia, Etiopia, Sudan, y en partes de Europa pidiendo asilo político. En Eritrea la objeción de conciencia es un tabú, objetores/as de conciencia son consideradas cobardes y faltos de patriotismo. No existe un servicio civil alternativo, y la deserción es castigada con hasta cinco años de prisión y durante tiempos de guerra el castigo incluye la pena de muerte. Debido a su naturaleza militarista el gobierno no tolera ONGs independientes, grupos de derechos humanos, observadores internacionales, o periodistas... pero vemos que rechazar el servicio militar pavimenta el camino para la paz. Necesitamos democracia y las normas de la ley. Las personas de Eritrea están en una crisis política, social y económica, con urgencia necesitamos una atmósfera y un liderazgo elegido constitucionalmente y un sistema multipartidista. También existe la necesidad urgente de la liberación de todos los prisioneros políticos y objetores/as de conciencia. Las ideas y enseñanzas de los/as objetores/as de conciencia son pacifistas por naturaleza, están basadas en la humanidad y la moral, creemos que pueden oponerse al engaño, la propaganda confusa de la unidad nacional y de la soberanía nacional, las cuales son devastadoras y siempre provocativas."

* Co-fundador de la Iniciativa Antimilitarista de Eritrea y O.C. Yohannes Kidane

"Si quizás las personas hubieran venido a África y compartido sus recursos equitativamente, quizás nunca habríamos tenido los conflictos que hemos tenido, pero no fueron compartidos equitativamente. En cualquier lugar en este mundo, a no ser que aprendamos a compartir los recursos de forma equitativa no vamos a disfrutar de la paz. A no ser que aprendamos a respetar los derechos humanos (de mujeres, derechos medioambientales) no conoceremos la paz. Tendremos que ir mas allá y decir que existen otras personas que viven en este planeta además de nosotros/as la especie humana. Tenemos a las otras especies, y también tienen el derecho a ser respetadas. Solo ahí podemos comenzar a vivir en paz."

* Fundador del Movimiento Green Belt y galardonado con el Premio Nóbel 2004 Wangari Maathai

CONGO (DRC) y los especuladores de la guerra
¿Una tragedia olvidada por el movimiento global por la paz?

Después de décadas del colonialismo, dictadura y guerras, el miércoles, el 6 de diciembre de 2006, la República Democrática de Congo (DRC) juró a su primer Presidente libremente elegido desde la independencia de Bélgica, en 1960, Joseph Kabila.

La guerra civil e internacional de seis años -en el Congo- que ha matado a más de cuatro millones de personas y desplazado otros dos millones, podría haber terminado “oficialmente” pero las muertes no. Cada día en el Congo una combinación mortal de atrocidades relacionadas con el conflicto (donde violación es utilizada extensamente como arma por todos los bandos implicados): hambre, pobreza y enfermedad, mata a más de 1.200 personas. Este conflicto es seguramente una de las tragedias humanas menos reportadas y divulgadas de nuestro tiempo, siendo una de las más letales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Las décadas de violencia, pobreza y enfermedad implacables, han creado lo que Naciones Unidas ha llamado el desafío humanitario más grande que enfrenta la humanidad. El movimiento global por la paz también ha descuidado este sangriento, pero muy complejo conflicto, en el cual diversos grupos, países y especuladores de la guerra aparecen implicados.

El Congo tiene una larga historia de mercantilismo, pillaje y guerra. Extremadamente rico en cobalto, diamantes, cobre, oro y otros minerales raros, el territorio atrajo el interés de las potencias imperialistas europeas sólo a fines del siglo XIX. En la conferencia de Berlín (1884-1885) el rey belga de entonces Leopoldo II, tuvo éxito en conseguir el reconocimiento para sus demandas sobre este enorme territorio, inserto en el corazón del continente africano. En su nombre, el monarca creó el “Estado Libre de Congo” donde prontamente se inició una explotación brutal de la madera, el caucho, y el marfil. Se dice que la mitad de la población del Congo Bassin casi desapareció entre 1880 y 1920 como resultado directo o indirecto de este despiadado pillaje colonial.

El Congo ganó independencia de Bélgica el 30 de de junio 1960 bajo el gobierno del presidente Kasavubu y el carismático y popular primer ministro Patrice Lumumba. Posteriormente siguió un período de gran inestabilidad y de la intervención militar extranjera, incluyendo las Naciones Unidas. Las provincias ricas en minerales de Katanga y de Kasai del sur, con la ayuda activa de compañías coloniales y de mercenarios, pronto declararon su independencia. En 1965 finalmente un segundo golpe del coronel del ejército Joseph Mobutu marcó el principio 32 años de un gobierno dictatorial apoyado por occidente - él cambió su propio nombre a Mobutu Sese Seko e incluso el de su país a “Zaire”. Mobutu y la élite que lo secundaba, pillaron la riqueza de la nación de manera tan profunda que el sistema se conocía comúnmente como “Cleptocracia”. Este sistema se derrumbó en mayo de 1997 cuando las tropas del eterno rebelde Laurent-Désiré Kabila, padre de Joseph, ayudaron a deponer al ya muy enfermo Mobutu.

L-D “Mzee” Kabila sólo podría haber tomado el poder en el Congo con la masiva ayuda militar de Rwanda y Uganda, y el uso de niños combatientes. En agosto de 1998 Rwanda y Uganda repelieron una rebelión contra el débil y corrupto gobierno de L-D Kabila - una guerra deonominada "La Primera Guerra Mundial Africana" debido a sus semejanzas con qué sucedió en Europa en 1914: casi todos los países vecinos y muchos grupos armados no estatales del estaban de la región de los Grandes Lagos de África (Uganda, Rwanda, Burundi, Sudán). Principalmente las tropas de Zimbabwe, Namibia, Chad y Angola aseguraron la supervivencia del régimen de Kabila, mientras que Museveni de Uganda y Kagame de Rwanda eran los soportes principales de la rebelión. Rwanda justificó la intervención en el este del Congo debido a los rebeldes de Interahamwe ubicados en esa parte del país. Pero había también motivaciones económicas muy importantes tras las acciones de Rwanda y de Uganda.

En enero de 2001, el L-D Kabila fue asesinado por sus guardaespaldas en circunstancias aún bastante confusas, quedando su hijo Joseph en el poder.

La guerra produjo efectos destructivos en unas estructuras políticas ya muy débiles, especialmente la división de hecho del país entre las zonas occidentales y meridionales, controladas por Kabila y sus aliados, y los grandes territorios en el norte y el este ocupados por varias organizaciones rebeldes, milicias y ejércitos de los países vecinos. Las luchas internas por el poder y el control de la riqueza mineral dentro de los territorios controlados por los rebeldes, han dado lugar a una catástrofe humanitaria. Casi el 90% de las víctimas de la guerra son civiles, sobre todo víctimas del hambre, la enfermedad y la violencia criminal como resultado de la anarquía. La violación se ha utilizado extensamente como un arma en esta guerra.

Aunque un tratado paz firmado en 2004 bajo el apoyo surafricano supuestamente terminó con la guerra convencional, las hostilidades continúan en el este del país entre la milicia rebelde, el ejército de Congolés y las fuerzas de la UN-MONUC, causando muchas víctimas civiles. Pero a pesar del hecho de que la cifra de muertes en el Congo hace palidecer a aquellas de Darfur o del Tsunami de 2004, el conflicto aún es desconocido para la mayoría de los medios y del público en general.

Desde los inicios del gobierno de transición, en junio de de 2003, los grupos armados vinculados a los países vecinos y a oficiales del corrupto gobierno congolés, han continuado la ilícita explotación económica en el país. Una investigación de tres años llevada a cabo por un panel de expertos convocados por el consejo de seguridad de Naciones Unidas en 2000, descubrió sofisticadas redes de conexión entre personeros políticos, militares y del mundo de los negocios con varios grupos rebeldes, alimentando así la guerra con el objetivo de conservar el control sobre los recursos naturales del país. En una serie de informes polémicos, el panel expuso el ciclo vicioso de un conflicto “orientado a los recursos” que mantiene en jaque al Congo.

"Hay un interés mundial en que el actual mecanismo de pillaje siga en pie. Un número enorme de personas están drenando los recursos del Congo. Toda la información está disponible en Internet. Hay una élite del gobierno del Congo, toda clase de firmas europeas y norteamericanas, un número enorme de firmas africanas, y especialmente las élites de los países vecinos. Es una red muy extensa y compleja que se beneficia de la guerra y de su explotación."

En su informe de octubre 2002, el panel también acusó a docenas de compañías occidentales de violar el sistema de estándares internacionales responsabilidad social corporativa conocido como las “Pautas para las Empresas Multinacionales. El panel consideró que era necesario traer a la luz el papel de dichas compañías en la perpetuación del conflicto. Un informe de abril 2004 RAID (Derechos y Responsabilidad para el Desarrollo), "Preguntas por contestar: Las compañías, el conflicto y la República Democrática del Congo", examinó los alegatos del panel de la ONU contra 40 compañías e incluyeron la evidencia adicional que atestiguaba la implicación de algunas sociedades en violaciones a los derechos humanos, corrupción y/o la explotación ilegal de recursos. La mayoría de los gobiernos de la OCDE rechazaron investigar las demandas del panel y frente a su inacción, las ONGs internacionales comenzaron a archivar quejas y organizar campañas de conciencia pública bajo el nombre del “No a la sangre en mi teléfono celular”, haciendo referencia al pillaje del escaso mineral “coltan”. Sobre una docena de quejas que alegaban las violaciones de las pautas de la OCDE para las empresas multinacionales fueron sometidas a los gobiernos americano, belga, británico y holandés.

"El gobierno del Congo debe actuar prontamente respecto de las recomendaciones de la investigación del parlamento congolés que destapó la explotación ilegal y el mercantilismo de los recursos naturales y la especulación producto del conflicto armado", dijo un importante grupo de organizaciones internacionales ambientales, de ayuda y de derechos humanos, en julio 2006 de.

En junio 2005, la Comisión Lutundula, una comisión especial de la Asamblea Nacional del Congo, conducida por el decidido parlamentario Christophe Lutundula, entregó un informe sobre sus investigaciones respecto contratos mineros y de otros negocios, que los rebeldes y autoridades del gobierno congolés firmaron entre 1996 y 2003. El informe encontró que docenas de contratos eran o ilegales o o tenían un valor limitado para el desarrollo del país, y recomendaba su término o renegociación. Además aconseja acciones judiciales contra un número importante de actores políticos y corporativos implicados en dichas operaciones. La discusión del informe de la comisión de la Asamblea Nacional se ha pospuesto ya dos veces y debido a una agenda parlamentaria recargada, retrasando así los riesgos. "Durante años los políticos del Congo se han enriquecido sin proporcionar ningún beneficio pueblo congolés. Los beneficios de tales repartos se han logrado, a menudo, a costa de un enorme sufrimiento y la masiva pérdida de vidas humanas ", dijo la coalición de ONGs.

El informe de la Comisión de Lutundula dirige la atención hacia la explotación ilegal en curso y recomienda una moratoria inmediata en la firma de nuevos contratos hasta después de las elecciones. Mientras se realizaba la investigación, se amenazó a algunos miembros de la comisión y varios políticos, funcionarios y ejecutivos de compañías se manifestaron poco dispuestos a colaborar. Los funcionarios de las Naciones Unidas y del senado belga, que habían investigado la extracción recursos naturales en el Congo entre 2000 y 2003, retuvieron información importante con respecto a algunos acuerdos ilegales haciendo mención cláusulas de confidencialidad.

En su informe, la comisión corrobora los resultados centrales del panel de expertos de la ONU y de otras investigaciones, que concluyeron que los beligerantes estuvieron motivados por su deseo de explotar los minerales y la riqueza económica del Congo. Los beligerantes utilizaron algunas de sus ganancias para financiar otras operaciones militares que implicaron a menudo amplios abusos de los derechos humanos contra civiles y violaciones de la ley humanitaria internacional.

"El mensaje de la guerra y de la transición en el Congo es que la violencia funciona. Sin una respuesta firme, los efectos destructivos de esta lección se sentirán probablemente por largo tiempo ", explica Timothy Raeymaekers, investigador que trabaja para el Grupo de Investigación del Conflicto de la Universidad de Gante. El autor vislumbra oportunidades de mejorar las condiciones de vida de la población del Congo, evitando la explotación sistemática de los recursos del país por parte de una pequeña pero poderosa élite. Entrega recomendaciones concretas en el campo de la reforma agraria, el sector minero y la integración económica. El pillaje minero ilegal de los oficiales del gobierno y de las milicias irregulares ha generado billones en un año. "Éste dinero se debe utilizar para el beneficio de la gente del Congo".

Jan Van Criekinge
Una versión más extensa y con las correspondientes notas ha sido publicada en "Noticias de los especuladores de la guerra" disponible en:
http://wri-irg.org/pubs/warprofiteers.htm

¿Es un rescate o una multa?
Una rareza en los principios legales en Eritrea


Miles de hombres y mujeres jóvenes han huído de Eritrea y pedido asilo en los países vecinos como Sudán, Libia y Etiopía y países europeos y en EE.UU. Algo que aumentó notablemente tras la guerra entre Eritrea y Etiopía de 1998 a 2000 y las abiertas acciones represivas del actual gobierno de Eritrea.

Esta huída masiva de hombres y mujeres jóvenes se produce para evitar el reclutamiento forzoso o tras desertar del ejército. El servicio militar, obligatorio para todos los hombres y mujeres de entre 18 y 40 años, se ha prorrogado indefinidamente del periodo de 18 meses establecido por una normativa de 1994. Además de las excesivas violaciones de los derechos humanos de los reclutas, el servicio consiste en servicio militar y proyectos de construcción relacionados con el ejército.

El derecho a la objeción de conciencia al servicio militar no está reconocido por las autoridades eritreas. Hay frecuentes redadas para capturar a los que evaden el servicio y a los desertores. Una vez en poder del ejército, los desertores afrontan detenciones arbitrarias indefinidas, torturas, maltratos y en ocasiones ejecuciones a manos de sus superiores. Estos son métodos utilizados regularmente en las fuerzas de defensa eritreas como castigo por la evasión, deserción y otros delitos militares. Sin embargo, ninguna de estas medidas detiene la deserción y evasión del ejército de estos hombres y mujeres.

La última medida que el gobierno aplica es detener a los padres de los desertores y evasores como rehenes y obligarles a pagar dinero. Para un gobiernos que depende de transferencias del extranjero para sus monedas fuertes, tal medida parece ser lucrativa. Pero lo más duro es que la mayor parte del los evasores no tienen ocasión de alcanzar países donde podrían envíar el dinero del rescate para liberar a sus padres detenidos. La mayor parte de los evasores se quedan en países vecinos como Sudán y Etiopía atrapados en campos de refugiados y dependen para su sustento de organizaciones internacionales humanitarias y de ayuda a refugiados.

Según el servicio de noticias Nº 329 de Amnistía Internacional, el gobierno eritreo detuvo en diciembre de 2006 a unos 500 parientes, la mayoría padres y madres, de jóvenes que han desertado o eludido el reclutamiento. Los detenidos fueron los padres, madres u otros parientes de hombres y mujeres de más de 18 años que no se han presentado al servicio militar desde 1994, no han asistido al último curso escolar obligatorio en el campamento militar de Sawa, han abandonado su unidad militar, o salido del país ilegalmente. Los familiares han sido acusados de facilitar la evasión del reclutamiento o su salida al extranjero.

Las últimas detenciones han tenido lugar en las poblaciones de la Región Central alrededor de Asmara, la capital, en una redada que comenzó el 6 de diciembre de 2006. Desde que instituyó la política de detener a los padres y madres por los presuntos delitos de sus hijos e hijas, el gobierno ha estado basándose en los informes de los oficiales locales (zoba) para realizar sus redadas.

Ninguno de los detenidos ha sido acusado de un delito o llevado ante un tribunal dentro de las 48 horas que estipula la Constitución y las leyes de Eritrea. Las autoridades han establecido que los detenidos deben o sustituir a los reclutas o pagar una multa de 50.000 nafka (aproximadamente 1000 €) por cada hijo desaparecido. Si se niegan a cumplir o pagar el dinero, se enfrentan a un encarcelamiento por tiempo indefinido. Algunas familias pueden ser obligadas a pagar por dos o tres de sus hijos desaparecidos.

De la misma manera, en julio de 2005, varios cientos de familiares de personas que habían desertado o eludido el reclutamiento militar obligatorio fueron detenidos en la zona sur de Eritrea (Debub). Fueron mantenidos incomunicados, muchos en duras condiciones y con riesgo de torturas o malos tratos.

La Iniciativa Antimilitar Eritrea ha estado denunciando la detención ilegal de padres y madres de los evasores al ejército. Nuestra iniciativa cree que el principio de responsabilidad penal personal, según el cual nadie puede ser castigado por un acto del que no es personalmente responsible, es un principio fundamental legal que se recoge en toda la legislación internacional de derechos humanos. Estas detenciones de padres y madres de evasores al ejército violan este principio, y especificamente el derecho a la libertad y seguridad de la persona y el derecho a no ser sometido arbitrariamente a detención o prisión contenido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, de los que Eritrea es parte.

Abraham G. Mehreteab
Eritrean Antimilitary Initiative
Mühlgasse 13, 60486 Frankfurt main
Web www.eritrean-ai.com

El Derecho a Rechazar a Matar

Desde la fundación de la Internacional de Resistentes a la Guerra en 1921, el Derecho a Rechazar Matar (Objeción de Conciencia) ha sido el centro del trabajo de la IRG.

A pesar de que este derecho hoy en día es reconocido como un estándar internacional, en la práctica no es respetado, y quienes exigen este derecho sufren prisión o algo peor aún (ver por ejemplo artículo sobre Eritrea en Fusil Roto).

La Internacional de Resistentes a la Guerra apoya objetores/as de conciencia y desertores/as donde sea que se encuentren. El enfoque del trabajo es apoyar en su lucha a grupos y movimientos de objeción de conciencia por el reconocimiento de este derecho. El 15 de mayo (Día Internacional de la Objeción de Conciencia) es usado cada año para resaltar una lucha en particular. En el 2007 el enfoque es la objeción de conciencia en Colombia.

Además la Internacional de Resistentes a la Guerra mantiene un sistema de alertas por correo electrónico (co-alert) en caso de arrestos o de prisión de objetores/as de conciencia. La solidaridad y la protesta internacional pueden ayudar a proteger a objetores/as en prisión, y en algunos casos facilitar su liberación.

El trabajo de la Internacional de Resistentes a la Guerra por el derecho a la objeción de conciencia, está estrechamente relacionado con nuestra perspectiva antimilitarista: luchar contra la guerra y contra las causas de la guerra. Para la IRG, la objeción de conciencia no se trata de personas individuales eximidas del servicio militar, sino de desarrollar la causa antimilitarista para abolir la guerra y el militarismo. En esto, el derecho a la objeción de conciencia es una herramienta, pero no un fin en si mismo.

El Programa de la IRG El Derecho a Rechazar Matar pública mensualmente una carta de noticias por correo electrónico, en inglés, francés y castellano, con actualización sobre la objeción de conciencia y el servicio militar. Más información está disponible en http://wri-irg.org/co/rrk-es.htm .

Si tienes cualquier consulta, por favor contacta la oficina de la IRG en info@wri-irg.org

Iniciativa Global contra Especuladores de la Guerra

Uno de los pilares principales que mantiene a la guerra y al militarismo es el económico. Es durante tiempos de guerra cuando corporacion relacionadas con la guerra realizán sus grandes ganancias. En África esto se hace muy evidente, donde los gobiernos qué están “promoviendo la paz” para la región, al mismo tiempo facilitán el comercio de armas pequeñas y la explotación de sus recursos naturales. Las armas pequeñas ilegales son una gran amenaza a la seguridad, a lo largo del centro y este de África, promoviendo el crímen al mismo tiempo que avivando y prolongando los conflictos.

Las armas pequeñas y ligeras, como rifles de asalto, son de gran utilidad para para guerras irregulares que todavía existén en la región ya que son baratas, fáciles de usar, accesibles y duraderas. Los tres principales países exportadores de armas pequeñas durante el 2006 fueron: Los USA USD $533.000.000, Rusia USD $130.000.000 y China USD $100.000.000.

La Campaña de Control de Armas, iniciada por Amnistía Internacional, Oxfam e IANSA, estima que hay más de 600 millones de items de armas pequeñas en circulación, y que más de 1135 compañias basadas en más de 98 diferentes países están produciendo armas pequeñas como también sus variados componentes y municiones. La explotación de recursos naturales especialmente de minerales en África es también una forma de especular con la guerra. En muchos casos, estas explotaciones traen consigo desplazamientos forzados de personas y empeora los conflictos locales, como sucede en el Congo.

La IRG está desarrollando una Iniciativa Global contra los Especuladores de la Guerra, con el objetivo de coordinar y apoyar campañas locales contra especuladores de la guerra a un nivel internacional. Durante el FSM estaremos realizando un taller sobre especuladores de la guerra con una mirada especial en Africa.

El Fusil Roto

El Fusil Roto es el boletín de la IRG y se publica en inglés, castellano, francés y alemán. Este es el número 73, de febrero del 2007. Ha sido producido por Andreas Speck, especiales agradecimientos van a quienes han colaborado con material para esta edición. Si deseas más ejemplares puedes solicitarlos a la oficina de la IRG en Londres o descargarlos de nuestra página web.

War Resisters’ International
5 Caledonian Road
London N1 9DX
Gran Bretaña
tel + 44-20-7278-4040 fax + 44-20-7278-0444
info@wri-irg.org
http://wri-irg.org/pubs/br73-es.htm

 

 

 ¡OTAN no!
La globalización del capitalismo y de los conflictos violentos


Ecologistas en Acción (10-1-07)


Tras el final de la Guerra Fría se pasa de un sistema bipolar a otro monopolar, en el que sólo queda uno de los contendientes con supremacía total en el planeta: EEUU. A pesar de esto, todavía existe un cierto reparto de zonas a nivel militar, donde a Rusia le queda el territorio de la antigua URSS. La otra región del planeta que todavía escapa al control estadounidense es China.

Lo que no ha cambiado es la subordinación de los países de la Periferia respecto a los del Centro. Es más, esta situación se agrava cada vez más con la creciente introducción de su economía en el mercado mundial. Las consecuencias son, fundamentalmente, un aumento de las desigualdades y de la degradación ambiental. Esto está produciendo un descontento entre amplias capas sociales en todo el planeta, que sale a la luz en forma de estallidos violentos (Congo, Colombia, México, Argentina, India, Francia, Estados Unidos...). En ellos la única motivación del conflicto no se puede achacar a las consecuencias de la globalización, pero se puede considerar que es, si no la principal, sí una de las más importantes.

Ante este creciente aumento de las desigualdades, desde el Centro y desde las élites gobernantes de la Periferia se está respondiendo de distintos modos. El primer recurso son los medios de comunicación y la educación, que están cumpliendo una función adormecedora en amplias capas de la sociedad. Junto a ellos se ofrecen algunas compensaciones mínimas del Centro a la Periferia. Sin embargo, estos elementos de control no están siendo suficientes y se complementan con los policiales y militares. Desde los centros de poder se es consciente del papel imprescindible de los instrumentos de represión para que la globalización capitalista sea factible. Para asegurar que la industria armamentística y los ejércitos sean efectivos se les sigue dirigiendo desde el estado y se les deja exentos de las actuales corrientes liberalizadoras. El ejemplo más claro es que dentro de la OMC se permite subvencionar todo lo que se quiera a las empresas armamentísticas desde los estados.

Además, otra de las características de este mundo globalizado es la sobreexplotación de los recursos naturales. Una sobreexplotación que está conllevando, además de un incremento de la crisis ecológica, una lucha creciente por el control de los mismos. Sin lugar a dudas el mejor ejemplo es el petróleo. Así, otro tipo de conflictos son los marcados por el control de los recursos. Este es el caso de la invasión de Iraq, en parte del conflicto palestino (con las fuentes de agua jugando un papel importante) o del control del coltan en la República Democrática del Congo. En otros casos, las intervenciones del Centro responden a operaciones de castigo (bombardeo de Sudán e invasión de Afganistán por parte de EEUU) que pretenden el mantenimiento de la hegemonía estadounidense en el mundo y el sostenimiento de su economía. Además, la guerra, por sí misma, es un gran negocio y el comercio de armas también está cada vez más mundializado, apareciendo un floreciente comercio internacional. No en vano actualmente el gasto militar mundial es de 834.000 millones de euros, 15 veces mayor que la “ayuda al desarrollo”.

Así, en la Periferia, los conflictos se caracterizarán por estar localizados en un área concreta (Congo, Golfo Pérsico, Palestina) y crecientemente con un origen en forma de guerra interna dentro de un estado o con influencias de los limítrofes (Yugoslavia, Indonesia, Colombia, Argelia). En el Centro seguirán surgiendo revueltas populares internas (Inglaterra, Francia, EEUU) y asistiremos a más atentados del tipo del 11-S y el 11-M. Sus motivaciones serán, en una parte importante, respuestas más o menos desorganizadas a las consecuencias de la globalización; o acciones de los ejércitos del Centro encaminadas a continuar su dominación o que respondan a su política interior. Obviamente esta caracterización de las causas y de los tipos de conflictos es generalista y en cada caso particular aparecerán matices y excepciones.

La evolución del discurso intervencionista El control del Centro sobre la Periferia durante los años de la Guerra Fría estuvo ejemplificado en el funcionamiento y los objetivos de organismos internacionales como la ONU, el FMI o la OTAN. También han jugado un papel fundamental otras instituciones de carácter regional, entre las que ha destacado la UE. Tras la transformación de las relaciones de poder en el mundo estos organismos también han cambiado. De ellos la OTAN (supeditada a EEUU) es, y seguirá siendo, la encargada de controlar que la relación de dominación no se termine, actuando en el plano militar si todas las demás vías de control han fallado. Junto a esta organización también actúan los ejércitos nacionales del Centro (especialmente el de EEUU) y alianzas como la Unión Europea Occidental (UEO).

La Alianza Atlántica se ha ido modificando desde la caída del Muro de Berlín, transformándose desde un organismo teóricamente defensivo en otro marcadamente intervencionista. Pero esta nueva política intervencionista también se puede observar en la ONU, en la UE o en la política exterior de los países del Centro, muy especialmente de EEUU. No es que antes no existiese intervencionismo, sino que el de ahora está reflejado explícitamente en las organizaciones militares y se justifica con nuevos argumentos.

En una primera fase, en la que las tensiones causadas por el proceso de globalización no habían alcanzado de lleno a los países centrales (antes del 11-S y del 11-M), el intervencionismo se justificó en base a razones humanitarias. En los estados del Centro la democracia parlamentaria implica tener que mantener razonablemente satisfecha a una importante parte de la sociedad, con lo que las guerras deben ser asumibles por la opinión pública. La sociedad actual no se compromete con la lucha contra la pobreza o la degradación ambiental, sin embargo, sí ha adoptado como suyos esos valores. De este modo, lo que en realidad siguió siendo colonialismo, se vendió como “gestión de crisis”, “operaciones humanitarias” y/o “operaciones de mantenimiento de la paz”.

Es verdad que en la antigua Yugoslavia hegemonizada por Serbia el gobierno distaba mucho de ser democrático y de promover el bienestar social o ambiental, pero las motivaciones reales para la actuación del Centro en estos territorios estaban lejos de ser las esgrimidas oficialmente. Si éstas hubiesen sido sinceras ahora tendríamos tropas de la OTAN en Turquía para defender a los kurdos o en Marruecos para hacer lo propio con los saharauis. En Kosova no se buscaba salvar a los albanokosovares sino legitimar a la OTAN, intentar estabilizar los Balcanes, justificar la presencia de EEUU en Europa y responder a intereses económicos y geoestratégicos de las potencias europeas, así como disminuir el área de influencia rusa.

Pero con la llegada de la era Bush (hijo) las cosas cambiaron, y lo que antes eran argumentos de tipo humanitario se fueron tornado por un discurso cada vez más duro, en el que el terrorismo se convirtió en el eje central para justificar las intervenciones. De este modo en Afganistán se pretende controlar un área geoestratégica básica para el transporte de hidrocarburos y para la estabildiad de la zona, todo ello bajo el paraguas de la lucha contra el terrorismo y razones humanitarias. En Iraq, con similares argumentaciones antiterroristas, aunque el peso claro es de EEUU (y Reino Unido), la OTAN también está presente realizando apoyo logístico.

Podemos repasar como este discurso se ha ido implantado en distintos organismos, primero el humanitario, para posteriormente dejar más cancha al antiterrorista:

- Cumbre de la OTAN de Roma (1991): Se recogen las tres motivaciones humanitarias de “gestión de crisis”, “operaciones humanitarias” y/o “operaciones de mantenimiento de la paz” como justificaciones de intervenciones más allá de las fronteras de la OTAN.

- Agenda por la paz de Butros Gali (1992): Describe las misiones militares que deberá abordar la ONU y que serán también las tres marcadas un año antes por la OTAN.

- Reunión de Petersberg de la UEO (1992): Se adoptó como objetivo la posible intervención exterior bajo los motivos humanitarios ya nombrados.

- Cumbre de Helsinki de la UE (1999): Se acuerda crear un “cuerpo militar permanente de paz” de la UE. Este cuerpo realizará misiones “tipo Petersberg”.

- Además este discurso también ha empapado las directivas de defensa nacional de la mayoría de estados como EEUU, Francia o Alemania.

- Cumbre de Washington de la OTAN (1999). La importancia de esta cumbre es crucial, ya que deja fijados los métodos y el discurso intervencionista. Los riesgos a los que dice tener que enfrentarse presentan una tipificación tan amplia y ambigua que permiten intervenir cuando se desee apuntando, principalmente, hacia la Periferia. Por otro lado, el ámbito de actuación pasa a ser el “entorno euroatlántico”, es decir, casi el planeta si se quiere dar una lectura amplia de ese “entorno”. Por último, para actuar, la Alianza ya no necesita el consentimiento de la ONU ni de la OSCE.

- EE UU empieza a marcar un giro en el discurso al introducir conceptos como el de guerra preventiva después de los atentados del 11-S.

- Cumbre de Praga (2002). En ella la OTAN asume la doctrina de EEUU de ataques preventivos sin límites geográficos frente al terrorismo y las armas de destrucción masiva. De este modo queda patente el giro en el discurso hacia lenguajes más duros.

- La UE también asumiría posteriormente el discurso de “intervención temprana, rápida y, en caso necesario, contundente, de la Unión sin importar en qué punto del Planeta”, tanto en su “Doctrina Solana”, como en el proyecto de Tratado de Constitución Europea.

 

 

Algunas fuentes para investigar el intervencionismo militar

Vredesactie
Imsumissia (5-1-07)


Este trabajo de recopilación realizada por la organización pacifista belga Vredsactie y que ya forma parte de los recursos de la red europea antimilitarista, reúne diversos enlaces hacia
fuentes de información sobre la estructura militar de la OTAN, la UE y EEUU, especialmente en lo que tiene que ver con el despliegue para las intervenciones militares. Impresionante
por su amplitud es el volumen de la información oficial sobre las instalaciones estadounidenses en todo el mundo y sobre los contratos firmados por el Departamento de Defensa. Unos
datos que sin duda serán útiles desde una óptica antimilitarista pues multiplican las posibilidades de actuación sobre la maquinaria de la guerra.

En primer lugar se pueden recomendar los textos de Vredesactie y su campaña McMilitary sobre las intervenciones militares. Están en neerlandés, inglés y francés, y en unos días
estarán disponibles también en español en INSUMISSIA. La segunda página da una panorámica del marco de las intervenciones militares.

http://www.mcmilitary.org
http://www.vredesactie.be/mcmilitary_en/globalisering.php

La información básica se puede encontrar siempre en los sitios web de las distintas intituciones y ejércitos nacionales. Una vez acostumbrados a su lenguaje gris, nos dan el marco
básico con el poder entender otras piezas de información.

OTAN

En el sitio web de la OTAN podemos encontrar información inicial sobre su estructura militar.

http://www.nato.int/issues/military_structure/command/index-e.htm
http://www.nato.int/ims/docu/aco.pdf

Sobre la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF):

http://www.nato.int/issues/nrf/index.html
http://www.nato.int/issues/nrf/nrf_a.html

Para saber qué tropas de cada país se asignan durante 6 meses a la NRF hay que mirar en la información de los respectivos ministerios de defensa.

Para quien todavía no tenga suficiente está el Manual de la OTAN:

http://www.nato.int/docu/handbook/2006/hb-en-2006.pdf
http://www.nato.int/docu/other/sp/handbook.pdf  (en español, pero no actualizado)

Sobre los cambios políticos que se discutirán en la OTAN, como por ejemplo en la cumbre de Riga.

http://www.vredesactie.be/view.php?lang=en&artikel=379

Unión Europea

La UE tiene una capacidad de planificación militar parcial pero no dispone de cuartel general propio. Usa el SHAPE (Mando militar de la OTAN) en Mons (Bélgica), o un cuartel general
ofrecido por Francia, Alemania, Reino Unido o Grecia (aunque este último no existe en la práctica).

La Fuerza de Reacción Rápida es solamente un catálogo de tropas ofrecidas, pero ahora los Grupos de Combate (Battle Groups) están en construcción. Estos contienen cada uno una
fuerza asignada de 1500 soldados.

En la web se puede encontrar información básica. Un buen punto de partida está en Wikipedia.

http://en.wikipedia.org/wiki/European_Security_and_Defence_Policy

EEUU

La declaración sobre despliegue del comandante de EUCOM (mando militar de las tropas de EEUU en Europa) al congreso estadounidense da una buena perspectiva sobre la actitud de
EEUU en Europa. El sitio web de EUCOM contiene siempre las más recientes:

http://www.eucom.mil/english/Command/Posture/posture.asp

Otras más antiguas se pueden encontrar entre las las audiencias del año buscado:

http://www.globalsecurity.org/military/library/congress/index.html

Este testimonio es siempre alrededor de marzo y da la "estrategia militar y las necesidades operativas de los comandantes de combate en recopilación de la solicitud de autorización de
defensa para el año fiscal ????" (Combatant commanders military strategy and operational requirements in review of the Defense Authorization Request for Fiscal Year ????)

El de 2005 refleja perfectamente los cambios en la política militar de EEUU en Europa:

http://www.globalsecurity.org/military/library/congress/2005_hr/050301-jones.pdf

Otro documento interesante es el informe de la Comisión de Establecimiento en el Extranjero (Overseas Basing Commission):

http://www.globalsecurity.org/military/library/congress/index.html

Para profundizar en la estructura militar de EEUU y sus lazos con los países europeos los siguientes documentos pueden ser interesantes.

- EEUU publica estadísticas con todos los contratos por encima de los 25000$

El sitio web general con los datos:

http://siadapp.dior.whs.mil/procurement/Procurement.html

Lo más interesante se puede encontrar en:

http://siadapp.dior.whs.mil/procurement/historical_reports/statistics/procstat.html

Estas páginas son a veces difíciles de alcanzar. Se puden encontrar algunos de los archivos con las estadísticas para los diferentes años también en estas direcciones:

ST08-FY2001.pdf
http://www.mediafire.com/?dzmkzhmoy2f

ST08-FY2002.pdf
http://www.mediafire.com/?ezmzqqoy4gu

ST08-FY2003.pdf
http://www.mediafire.com/?1zyjduooyky

ST08-FY2004.pdf
http://www.mediafire.com/?3nnoom0imng

ST06-FY2000.pdf
http://www.mediafire.com/?3yndjtdnwqi

ST06-FY2002.pdf
http://www.mediafire.com/?dyzzzmbmhm1

ST06-FY2003.pdf
http://www.mediafire.com/?7odryz3j4iy

ST06_FY2004.pdf
http://www.mediafire.com/?9om2rnwfohm

ST06-FY2005.pdf
http://www.mediafire.com/?fzyeed2dlyg

contractorDOD200509.pdf
http://www.mediafire.com/?emood4qmmzm

contractorDOD200504.pdf
http://www.mediafire.com/?4zoknmygwyq

Y los contratos militares con Portugal, Gibraltar y España entre 1999 y 2003:

US military contracts Portugal 1999-2003.doc
http://www.mediafire.com/?cnwmfjykzqm

US military contracts Spain 1999-2003.doc
http://www.mediafire.com/?byd0zgiyygl

US military contracts Gibraltar 1999-2003.doc
http://www.mediafire.com/?bninwmnruo2

- EEUU publica resúmenes de sus instalaciones. No son completas, faltan importantes instalaciones en zonas de conflicto. Pero son útiles para obtener un panorama completo del
despliegue de EEUU en Europa.

http://www.defenselink.mil/pubs/basestructure1999.pdf

http://www.defenselink.mil/news/Jun2002/basestructure2002.pdf

http://www.defenselink.mil/news/Jun2003/basestructure2003.pdf

http://www.defenselink.mil/pubs/20040910_2004BaseStructureReport.pdf

http://www.defenselink.mil/pubs/20050527_2005BSR.pdf

O si hay dificultades de acceso, se puede probar en estos enlaces:

basestructure2003.pdf
http://www.mediafire.com/?1ywlmvbwzj1

basestructure2002.pdf
http://www.mediafire.com/?5mgedonczn2

basestructure2001.pdf
http://www.mediafire.com/?dohtdyzwkem

basestructure1999.pdf
http://www.mediafire.com/?4o2gkmzmfm2

20040910_2004BaseStructureReport.pdf
http://www.mediafire.com/?eyymtjzmjzt

20050527_2005BSR.pdf
http://www.mediafire.com/?ayomiwiz5io

Los dos siguientes documentos dan un poco más de detalles pero son de 1999 (antes de los cambios de despliegue). En Bélgica se combinó esta infomación con documentos de
planificación urbanística para encontrar absolutamente todas las instalaciones estadounidense, aunque fueran un poste de telecomunicaciones.

http://www.dod.mil/brac/docs/04_b_installations.pdf

http://www.dod.mil/brac/docs/04_b_leased.pdf

O en estos otros enlaces:

04_b_leased.pdf
http://www.mediafire.com/?bo3mgzgyzme

04_b_installations.pdf
http://www.mediafire.com/?0mlyld4zmie

Otras direcciones interesantes:

- Bases militares de EEUU en el Reino Unido:
http://www.quaker.org.uk/shared_asp...

- Despliegue militar del Reino Unido:
http://www.wri-irg.org/news/2006/reclaimthebases-en.htm

- Información básica sobre unidades militares, sistemas de armas, etc:
http://www.globalsecurity.org

 

 

Gasto militar en el Estado español para 2007: matar sigue siendo la prioridad

Casa de la Paz/Insumissia.org (22-12-06)


Coincidiendo con la tramitación parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado para 2007, os ofrecemos un año más el análisis del Gasto militar previsto en estos para el año que viene. El Gasto militar contiene las cantidades de dinero público que irán a parar a fines de tipo armamentístico, militar o represivo. No solamente el presupuesto del Ministerio de Defensa es contabilizado, también otras partidas contenidas en otros ministerios, como los programas de investigación armamentistica (Eurofighter, tanques Leopard, submarinos S-80, helicópteros Tiger, misiles, etc) del Ministerio de Industria, las misiones exteriores del Ejército y las aportaciones a la OTAN y la UEO del Ministerio de Asuntos Exteriores, las pensiones militares, y los presupuestos de otros cuerpos armados como Policía Nacional y Guardia Civil, en Interior, etc.

Las cifras hablan claro: para el Gobierno español matar es más importante que cuidar, curar, educar o el entorno natural. Según los análisis de José Toribio y de la Campaña "Por la paz, no a la investigación militar", la maquinaria militar, policial y armamentística recibirá el año que viene el 12% de todo el PGE, 23.052 millones de euros, 63 millones de euros diarios, un 5,7% más que el pasado año 2006. Esta cantidad representa, comparada con el presupuesto de otros ministerios 7 veces más que para Industria y Energía, 13 veces más que Agricultura, Pesca y Alimentación, 18 veces más que para Vivienda, 32 veces más que para Cultura, 10 veces más que para Medio Ambiente, o 26 veces más que para Sanidad y Consumo.

En el presupuesto de investigación y desarrollo (I+D) se reproduce el mismo esquema. Los programas armamentísticos (y ofensivos) como los citados más arriba recibirán casi 1600 millones de dinero público, es decir, 5 veces más que el que recibe la investigación sanitaria, el doble que recibe las universidades para investigar, 20 veces más que la investigación agrícola, etc.

Estamos asistiendo a un verdadero proceso de rearme del Estado español marcado por la doctrina OTAN que empuja hacia arriba los presupuestos militares de los países miembros. Un rearme que irracionalmente se pretende justificar sobre la mera dinamización económica o creación de empleo ante la ausencia de amenazas militares reales. Esta profundización en la dinámica armamentística de la guerra y la violencia no sólo es éticamente rechazable desde un compromiso sincero con la paz, sino que también es suicida pues nos coloca a los ciudadanos como víctimas potenciales.

La propuesta para hacer frente a esta realidad es asumir nuestra responsabilidad y rechazar estas políticas a través de su principal fuente de financiación: la declaración de la renta. La objeción al gasto militar la llevan a cabo desde los años ochenta varios miles de personas, que desvían una partida de su declaración, la misma cantidad que en porcentaje corresponde al gasto militar, hacia un proyecto u organización que trabaje realmente contra las verdaderas amenazas (laborales, sociales, económicas, políticas, ambientales) a las que tienen que hacer frente cotidianamente las personas en todo el mundo.


Tablas y gráficas del gasto militar del Estado español para 2007

 

 

Nace en Bruselas la red antimilitarista europea contra la guerra
Jornada sobre la OTAN y las intervenciones militares. Reunión de grupos europeos de acción directa noviolenta

Insumissia (10-12-06)


El pasado 25 de noviembre, tres días antes de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN en Riga, tuvo lugar en Bruselas la Conferencia/Acción convocada por la organización
pacifista belga Vredesactie y la campaña de inspecciones civiles a bases militares Bomspotting (en la que participan junto a Vredesactie organizaciones ecologistas como For Mother Earth). Tanto la
información como la acción estuvieron presentes en el desarrollo de la jornada. Charlas sobre la evolución y transformaciones de la OTAN, sobre la naturaleza de las intervenciones militares y su
apropiación del discurso (e incluso del trabajo) de la ayuda humanitaria, pero también presencia e información sobre campañas de acción directa noviolenta en diferentes lugares de Europa, con el
objetivo de consolidar una red de grupos antimilitaristas europeos que actúen sobre los engranajes de la maquinaria de la guerra.

La metamorfosis de la OTAN

El apretado programa se abrió ante unas 60 personas con una mesa sobre el origen y evolución de la OTAN por un lado, y sobre su futuras transformaciones atendiendo a la agenda de la cumbre de
Riga. Jan Van Criekinge, hizo un resumen de la evolución de la Alianza, desde organización presuntamente dedicada a la defensa común del territorio hasta las intervenciones militares preventivas
por todo el mundo y la nueva Fuerza de Respuesta (NRF). Van Criekinge, hizo hincapié en la Alianza Atlántica como un factor de inestabilidad y confrontación internacional desde su fundación.
Como ejemplo citó la creación del Pacto de Varsovia en 1955 con el objetivo expreso de contrarrestar la amenaza que suponía el establecimiento de la OTAN en 1949. Arnaud Ghys (Coordination
Nationale d’Action pour la Paix et la Démocratie) y Roel Stynen (Vredesactie) presentaron la posible evolución próxima de la OTAN analizando la agenda de la Cumbre de Riga. Algunos puntos
tratados fueron los nuevos pasos en la metamorfosis de la OTAN desde una alianza militar euro-americana a una alianza militar mundial (con la ya plenamente operativa Fuerza de Respuesta, capaz
de desplegar 21.000 soldados en unos días en cualquier lugar del mundo y sostener combates por más de un mes, o la firma de partenariados con Japón y Australia); equilibrar los costes de las
intervenciones militares para que paguen más los estados europeos y menos EEUU mientras se sigue presionando al alza las capacidades y presupuestos militares europeos; la reforma de la toma
de decisiones en el Consejo Político para que ya no sea necesario el consenso para emprender acciones militares; o los planes de dotar a la OTAN de funciones antiterroristas en el interior de los
estados miembros. Roel Stynen señaló también la inconsistencia de los argumentos a favor de la UE como contrapeso “ético” al poder militar de los EEUU. La Europa militar se desarrolla en paralelo
a la reforma de la OTAN: hasta 2007, la UE quiere disponer de 13 Grupos de Combate (Battle Groups) de 1.500 soldados cada uno y capaces de intervenir en cualquier lugar del planeta.

Humanitarismo militar y militarismo humanitario

A continuación Han Verleyen, de 11.11.11 (federación de movimientos norte-sur), y Saskia Kouwenberg, de Kerk en Vrede (Holanda) hablaron de los lazos cada vez más estrechos entre ayuda
oficial al desarrollo y militarización. Tan estrechos que cada vez más los soldados, son presentados como trabajadores del desarrollo con un arma. En su intervención señalaron que la ayuda al
desarrollo está cada vez más ligada a operaciones militares, y es vista cada vez más desde el ángulo de la "seguridad" : la ayuda al desarrollo no está dirigida en función de las necesidades
humanas, sino de su importancia para nuestra seguridad. Los militares se despliegan bajo la excusa de los trabajos de reconstrucción, lo que hace algunas veces imposible el trabajo de los
profesionales de la ayuda al desarrollo.

Pero uno de los datos más importantes que aportaron fue la posible ampliación de los criterios con los que el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE define la “ayuda oficial al desarrollo”
de manera que los estados donantes puedan computar como tal ayuda los costes de las operaciones militares de “mantenimiento de la paz” y otros gastos militares. La discusión está prevista para
abril de 2007 y la decisión solamente podrá ser tomada con la unanimidad de los estados miembros del CAD. En caso de salir adelante, los estados donantes podrían alcanzar así la regla del 0,7%.

Hans Lammerant, de Vredesactie, se encargó en su exposición de desarmar minuciosamente el discurso legitimador de las intervenciones militares humanitarias. Como si se tratara de la demostración
de un teorema matemático, Lammerant utilizó el método de la “reducción al absurdo” para probar desde planteamientos no éticos ni políticos, sino puramente operativos, que las “operaciones de
paz” no cumplen ni podrán cumplir en absoluto los objetivos para los que se dice que sirven. Partiendo de las premisas usadas por los analistas militares, Lammerant llega a la conclusión de que las
motivaciones reales de las intervenciones “humanitarias” están meramente en el “hay que hacer algo”, puesto que tanto los niveles de ocupación necesarios para controlar militarmente territorios
como el del Congo, Haití, Líbano o Afganistán, así como los costes derivados de una capacidad de intervención global, son imposibles de alcanzar. Para finalizar, comparó el volumen de los gastos
militares mundiales en 2003, 950 mil millones de dólares a pesar de su inutilidad para resolver cualquier conflicto, con el de la ayuda al desarrollo, 60 mil millones de dólares.

El turno de la acción

Después fue el turno de los grupos pacifistas y antimilitaristas que habían acudido a la convocatoria de la red internacional. Fabien Rondal habló del desarrollo de las campañas Trainstopping
(bloqueo de trenes militares con material de las bases de EEUU en Alemania con destino al puerto de Amberes durante las semanas previas a los bombardeos sobre Iraq) y Bomspotting (entradas
masivas de personas en bases con armas nucleares e instalaciones de la OTAN) en Bélgica. Anna-Linnéa Rundberg explicó las diferentes entradas en el aeropuerto civil de Prestwick (Escocia) para
inspeccionar aviones de transporte militar de EEUU que llevaban munición al ejército israelí durante los ataques al Libano. Petter Joelson, de OFOG, la red sueca de acción contra las armas nucleares
habló sobre diferentes protestas contra radares militares de la OTAN en Suecia. Adam Conway, informó sobre el desarrollo de la campaña Faslane 365, el bloqueo de un año de duración de la base
de los submarinos británicos Trident armados con misiles nucleares, en un momento en que el gobierno de Blair planea la sustitución y ampliación de su arsenal nuclear, y su traslado unas nuevas
instalaciones en construcción todavía en Aldermaston, objeto también de una intensa campaña de acción directa. Mark Akkerman y Wencke, del grupo antimilitarista holandés de acción directa
Onkruit, explicaron el bloqueo en abril de 2003 de un tren con material militar de estadounidense cuando se dirigía al puerto de Rotterdam. Carlos Barranco, de alternativa antimilitarista – moc
(València), presentó las inspecciones civiles a la base de la OTAN de Bétera y el bloqueo de un tren con material de esa base en 2004, dentro de una panorámica del movimiento antimilitarista en el
estado español tras el ciclo de la desobediencia civil al reclutamiento obligatorio, de la campaña “Reclama los espacios militares” y la campaña contra la base la OTAN en Valencia. Finalmente,
Xavier Renou, de Non au missile M51, explicó la situación del programa de rearme nuclear francés y sus planes de desarrollar minibombas nucleares, así como las acciones recientes desarrolladas
por la campaña, como la inspección ciudadana en septiembre del centro de Les Landes, donde se hacen pruebas de lanzamiento del misil M51 que portará las cabezas nucleares.

Este bloque fue la conclusión de la parte informativa de la jornada. En los días previos a la conferencia se cayeron del programa previsto dos bloques de gran interés: el que iba a tratar con
representantes sindicales belgas sobre un posible nuevo estatuto de objeción de conciencia que incluya la objeción en el ámbito laboral a realizar tareas que tengan que ver con la preparación de la
guerra (por ejemplo los ferroviarios y ferroviarias que transportan material militar como parte del despliegue de los ejércitos), y el del proceso de construcción de la Europa militar.

Hacia una red europea antimilitarista

Posteriormente, ya a puerta cerrada, tuvo lugar la reunión de los grupos mencionados antes más un miembro de la oficina de Londres de la Internacional de Resistentes a la Guerra, con el objetivo
de dar un nuevo paso hacia una coordinación estable de activistas noviolentos contra la maquinaria que prepara y lleva a cabo la guerra. El resultado más importante valorado por las personas
asistentes fue el simple hecho de poder estar alrededor de una mesa, el contacto personal y el conocimiento de primera mano del trabajo que hace cada grupo en su lugar. Otro resultado fue el
consenso en definir la coordinación como una red de grupos de ámbito europeo (al menos por ahora) de carácter antimilitarista, cuya principal herramienta es la acción directa noviolenta, y que
actúan sobre la infraestructura y logística militar que llevan a cabo los preparativos de las intervenciones militares. Acciones como el bloqueo de transportes militares, por tren (Trainstopping) o por
avión (Planestopping), o las inspecciones civiles (Bombspotting) y bloqueos de accesos a bases militares, serían sus modelos principales de actuación.

Sin embargo, las personas asistentes acordaron avanzar antes en una primera fase de compartir información entre los grupos para multiplicar las posibilidades y capacidades de realizar acción
directa noviolenta en Europa. Información tanto sobre técnicas concretas y cuestiones básicas sobre la acción directa noviolenta, como datos sobre “logística” del despliegue militar: instalaciones
y sus funciones, unidades implicadas, transportes, apoyos de organismos civiles, etc. El instrumento para reunir y compartir esta información será un sitio web que empezará a funcionar a corto
plazo y una lista de correo electrónico. La red tendrá una próxima reunión presencial en la segunda mitad del año que viene. Mientras realizará esfuerzos para que nuevos grupos participen en esta
coordinación, especialmente los de Alemania e Italia, que realizaron durante los primeros momentos del despliegue militar de EEUU contra Iraq en los febrero y marzo de 2003 numerosas acciones de
inspección civil y bloqueo de trenes.

La reunión de Bruselas es un nuevo paso que prosigue una serie de llamamientos internacionales en los últimos años en la misma dirección: Reclaim the bases (IRG) en 2003, y los sucesivos
llamamientos realizados desde alternativa antimilitarista - moc con ocasión de la campaña anual contra las instalaciones militares. En la última Conferencia Trienal de la Internacional de Resistentes a
la Guerra (IRG) en julio de 2006, en Paderborn (Alemania) ya hubo un grupo de trabajo orientado en esa dirección.

No se trata de inventar nada nuevo, sino de intentar conectar y dar una dimensión internacional a lo que ya ha estado pasando en los últimos años alrededor de la guerra de Iraq y la OTAN en
diferentes estados: bloqueos de trenes militares en Italia, Bélgica y España, inspecciones ciudadanas en bases militares en Bélgica, Reino Unido, Holanda, Alemania y España, etc...

Se parte de la idea de que las intervenciones militares que se llevan a cabo a miles de kilómetros se construyen muy cerca de donde vivimos: cuarteles y bases militares permanentes, movimiento y
transporte (puertos, líneas férreas y aeropuertos) de tropas, equipos y armamentos, suministro de combustible y equipamiento... Desvelando esos engranajes de la guerra aumentan las
posibilidades de actuar sobre ellos para crear un debate social que dificulte su funcionamiento.

Más información:

Grupos y campañas:
- Vredesactie: http://www.vredesactie.be
- Bomspotting: http://www.bomspotting.org
- OFOG: http://www.ofog.org
- Faslane 365: http://www.faslane365.org/es
- Onkruit: https://onkruit.sarava.org/drupal/
- Non au missile M51: http://www.nonaumissilem51.org/
- Prestwick Trident Ploughshares: http://www.tridentploughshares.org
- alternativa antimilitarista – moc: http://www.insumissia.org
- Trainstopping en Italia: http://www.refusingtokill.net/Civil...

Ponencias:
- Militarización de la ayuda oficial al desarrollo (11.11.11)
- Reclaim the bases in Spain (aa-moc valència)
- Faslane 365
- Bomspotting en Trainstopping (Vredesactie)

 

 

España fabrica y ensaya armas de destrucción masiva
Gracias a La Marañosa nuestro país fue el primero de la historia en usar armas químicas contra población civil

Insumissia (6-12-06)


Entre los ingenios conocidos que desarrolla la fabrica del Ejército español destacan el gas mostaza y el Agente VX, este último considerado el más peligroso de la tierra

El pasado 18 de Noviembre, el BOE publicaba la creación del Instituto Tecnológico de La Marañosa

El complejo se encuentra ubicado en pleno corazón del Parque Regional del Suroeste, en una zona ecológica y medioambiental especialmente protegida

En 2004, los responsables del centro solicitaron a la Entidad Nacional de Acreditación licencia para ensayar las sustancias más peligrosas de la lista confeccionada por la Organización para la
Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)

Ante cualquier incidencia, tan peligroso polvorín NRBQ y convencional carece de un Plan de Emergencia

¿Saben los españoles que nuestro país fue el primero de la historia en usar armas químicas contra la población civil? ¿Conocen que, desde 1923, fabricamos ingenios químicos tan peligrosos como
gas mostaza y el agente VX, y que, el complejo militar que las produce se ubica en pleno corazón del Parque Regional del Sureste en el municipio madrileño de San Martín de la Vega, apenas a tres
kilómetros del complejo de ocio de la Warner, visitado diariamente por miles de personas?

La Fábrica Nacional de La Marañosa se encuentra situada en el kilómetro 10, de la carretera de Madrid a San Martín de la Vega, dentro de una finca de706 cetáreas de extensión y 16,80 kilómetros de
perímetro, ocupada por la Comandancia Militar. Enclavada en pleno corazón del Parque Regional del Sureste, sus instalaciones se encuentran en una zona declarada por la Comunidad de Madrid
como de máxima protección ecológica y medioambiental. Su historia se remonta a 1923, cuando España y Alemania pactaron vender a nuestro país del excedente químico germano, gas mostaza, de la
Primera Guerra Mundial y asesorar al Ejército español en su fabricación. El contrato entre ambos países fructificó con la creación de este laboratorio.

Las primeras Fuerzas Armadas en ser fabricante

El revés sufrido por las tropas españolas en Annual, durante la guerra de Marruecos, llevó a la cúpula militar a buscar cómo concluir con rapidez el conflicto. Los asesores germanos aconsejaron
gas mostaza para bombardear las cavilas del Rif y Yebala, enclaves que sustentaban la guerrilla de Abdel Krim. Desde entonces, La Marañosa fabricó cantidades ingentes de este gas venenoso
usadas entre 1921 y 1925 durante esta campaña.

De este modo las Fuerzas Armadas españolas se convirtieron en las primeras de la historia en usar armas químicas contra la población civil. Desde entonces, y hasta la actualidad, La Marañosa
investiga y producearmamento de destrucción masiva. En sus comienzos el centro de armamento militar de La Marañosa estuvo integrado por la Fábrica de Productos químicos, el Laboratorio
Químico Central de Armamentos, el Polígono de Tiro y la Galería de Experiencias. El Laboratorio Químico Central de Armamento fue creado en Agosto de 1952.

Gas mostaza y Agente XV

Entre los ingenios conocidos que desarrolla destacan el gas mostaza y el Agente VX integrado por diversas cadenas orgánicas unidas a un átomo de fósforo: El primero es un vesicante causante de
ampollas, mientras el segundo actúa directamente sobre el sistema nervioso. El 30 de noviembre de 1992, tras una década de largas y difíciles negociaciones la Conferencia de Desarme auspiciada
por la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción.

No obstante, en 1993, el Ministerio de Defensa calificó su fábrica de La Marañosa, como “planta productora de armas químicas”. En abril de 1997, para ejecutar la supervisión internacional fue
creada la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ); y en el 2000 se firmó un acuerdo sobre la Relación de Naciones Unidas con la OPAQ.

Ambicioso Plan Tecnológico

“La Marañosa será el emplazamiento que agrupará en el futuro a todos los laboratorios y centros de experimentación del Ministerio de Defensa”. Era el anuncio realizado en el Congreso de los
Diputados el 6 de mayo de 2003 por el entonces secretario de Estado de Defensa, Fernando Díez Moreno.“Este plan prevé concentrar, se decía entonces, los medios humanos y materiales de los
centros de esta naturaleza existentes en el Ministerio de Defensa, de manera que se concentrarán en el Instituto Tecnológico de La Marañosa, que por sus siglas podríamos hacer equivalente al
MIT, si hablamos de Marañosa Institute of Tecnology. Este centro incorporará el Centro de Ensayos Torregorda, el Centro de Investigación y Desarrollo de la Armada, la Fabrica Nacional La
Marañosa, el Laboratorio Químico Central de Armamento, el Polígono de Experiencias de Carabanchel y el Taller de Precisión y Centro Electrotécnico de Artillería, diseminados en varias
localizaciones”.

Peligroso polvorín NRBQ y convencional sin ningún Plan de Emergencia

Según una respuesta parlamentaria del ministerio de Defensa al diputado de Izquierda Unida Willy Meyer, fechada el 13 de Agosto de 1998, en caso que se produjera cualquier incidencia, para este
centro “no hay ningún Plan de Emergencia ciudadana porque en la Fabrica Nacional no se producen residuos y los ensayos están perfectamente controlados, y por las cantidades que se manejan
no se justifica” y el nuevo Instituto Tecnológico de La Marañosa, según se explicó en mayo de 2003, “tampoco va a haber ningún plan de emergencia”.

En su página web el Ministerio de Defensa enumera como actividades principales del nuevo Instituto Tecnológico La Marañosa: la investigación y desarrollo de artificios y municiones, de NBQ,
fabricación de botes de humo y otros artificios pirotécnicos, pólvoras, explosivos, cohetes, misiles; estudios de proyectiles y cabezas de guerra. Sustancias como el gas mostaza y el agente VX,
cuya presencia en este complejo armamentístico están confirmadas, precisan cantidades ínfimas para provocar enormes e irreversibles daños. A pesar de ello “no existe ningún plan de emergencia
ciudadana”, pese a que se trata de una “instalación radiactiva de 2ª clase”.

Autorización de la OPAQ

Fue en 2004 cuando los responsables del centro armamentístico solicitaron a la Entidad Nacional de Acreditación una licencia, que les fue concedida, para trabajar con la mayoría de los productos
químicos definidos en las listas de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Hay que resaltar, explicó a nuestro periódico José-Manuel López, de la Plataforma contra el
Complejo Militar de La Marañosa, que “el catálogo de la OPAQ se divide en tres secciones por orden de peligrosidad y esta fábrica de armas está acreditada para manejar todos los productos salvo
algunos del último apartado (los menos peligrosos). Esto lleva a pensar que si el Ejército ha pedido esta ampliación de permiso para englobar estos productos es porque tiene previsto o está
realizando ya experimentos con alguna de ellos”. “Lo que resulta curioso es que -continúa López- estas fechas coincidan con el comienzo de las obras para la ampliación y creación del Instituto
Tecnológico”.Extraconfidencial.com intento ampliar y recabar datos oficiales. Pese a la insistencia y requerimientos verbales y escritos de este periódico, el Ministerio de Defensa rehusó responder
a nuestra solicitud de permiso para visitar sus instalaciones y hacer cualquier declaración al respecto.

Hace apenas un par de semanas, el pasado 18 de Noviembre, el Boletín Oficial del Estado publicaba la orden del Ministerio de Defensa “por la que se crea el Instituto Tecnológico La Marañosa”,
que contará inicialmente con las siguientes Áreas Tecnológicas: Armamento, Electrónica, Metrología, NBQ y Materiales, Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Simulación, y Óptica y
Optrónica. “Las citadas áreas, se establece en la orden, se llevarán a cabo las misiones de asesoramiento, evaluación, pruebas y ensayos y observaciones tecnológicas, dirección técnica de
proyectos de investigación y desarrollo, actividades de metrología y calibración, y aquellas otras que reglamentariamente se determinen de acuerdo con lo establecido en el apartado tercero de esta
orden ministerial”.

Dicho apartado atribuye al Instituto Tecnológico de la Marañosa las misiones de “asesorar técnicamente al ministerio de Defensa en temas de armamento, material y equipos con arreglo a sus
capacidades; realizar evaluaciones, ensayos y pruebas de armamento, material y equipos de las Fuerzas Armadas; participar en el sistema de observación tecnológica del Ministerio de Defensa;
dirigir técnicamente los proyectos de investigación y desarrollo que se le asignen y asumir la ejecución, total o parcial, de los que expresamente se le encomiende; realizar las actividades de
metrología y calibración que le correspondan; apoyar técnicamente, cuanto se le ordene y en las condiciones que se establezcan, a los restantes Ministerios y a otras organizaciones públicas y
privadas; y aquellas que reglamentariamente se determinen”.

Fuente: http://www.extraconfidencial.com/

Más información:

- Plataforma contra La Marañosa:
http://www.nodo50.org/maranosa/

- Base a base: fábricas y laboratorios de armamento
http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=2348#maranosa

- Campaña Reclama los espacios militares:
http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=2414  

 

 

¿Por qué falla la guerra?

Howard Zinn
La Jornada (3-12-06)

Me parece que hay algo importante que aprender de la reciente experiencia de Estados Unidos e Is-rael en Medio Oriente: los ataques militares masivos no son sólo moralmente reprensibles, sino
también inútiles en lograr los objetivos expresos de quienes los llevan a cabo. En los tres años de guerra en Irak, que comenzó con bombardeos para conmocionar y atemorizar, y que continúa con
violencia y caos día tras día, Estados Unidos no ha podido cumplir su objetivo declarado de brindar democracia y estabilidad a esa nación. Los soldados y los civiles estadunidenses, temerosos de
ir a los barrios de Bagdad, se apretujan en la Zona Verde, donde se construye la embajada más grande del mundo, pues cubre 104 acres y está escindida del mundo de afuera por enormes muros.

Recuerdo la novela de John Hershey, The War Lover, en la cual un piloto estadunidense y machista, al que le gusta arrojar bombas a la gente y alardea de sus conquistas sexuales, resulta ser
impotente. George W. Bush, ataviado con su chaqueta de vuelo en un transportador aéreo, mientras anuncia su victoria en Irak, se ha convertido en la encarnación del personaje de Hershey: sus
palabras son igual de ostentosas; su maquinaria bélica, igualmente impotente. La invasión israelí de Líbano no le trajo seguridad a Is-rael. De hecho, ha incrementado el número de sus enemigos,
sean de Hezbollah o de Hamas, sean árabes que no pertenecen a ninguno de estos grupos.

El fracaso de una fuerza masiva se remonta tan atrás a lo profundo de la historia que los líderes israelíes deben ser extraordinariamente obtusos, o ciegamente fanáticos, para no verlo. Pero la
memoria no se ha perdido para el profesor Ze'ev Maoz de la Universidad de Tel Aviv. Hace poco escribió en el periódico israelí Ha'aretz acerca de las previas invasiones israelíes a Líbano: "Cerca de
14 mil civiles murieron asesinados entre junio y septiembre de 1982, según un cálculo conservador".

El resultado, aparte de la devastación humana y física, fue el surgimiento de Hezbollah, cuyos cohetes provocaron otro desesperado ejercicio de fuerza masiva. La historia de las guerras que se han
combatido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial revela la futilidad de la violencia a gran escala. Estados Unidos y la Unión Soviética, pese a su enorme potencia de fuego, fueron incapaces de
derrotar los movimientos de resistencia surgidos en naciones pequeñas y débiles. Aun cuando Estados Unidos arrojó más bombas sobre Vietnam que en toda la Segunda Guerra Mundial se vio
forzado a retirarse.

La Unión Soviética, que intentó durante 10 años la conquista de Afganistán, en una guerra que ocasionó un millón de muertes, se fue empantanando hasta que tuvo que retirarse. Inclusive los
supuestos triunfos de las grandes potencias militares resultaron elusivos. Después de atacar e invadir Afganistán, el presidente Bush alardeaba que los talibanes habían sido derrotados. Cinco
años después, Afganistán está hundido en la violencia y los talibanes son activos en buena parte del país.

En mayo pasado hubo motines en Kabul, después que un camión militar sin control mató a cinco afganos. Cuando los soldados estadunidenses dispararon a la multitud, otras cuatro personas
fallecieron. Tras una breve guerra aparentemente victoriosa contra Irak en 1991, George Bush padre declaró (en un momento de rara elocuencia): "El espectro de Vietnam fue enterrado para siempre
en las arenas del desierto de la península arábica". Esas arenas están llenas de sangre una vez más.

El mismo George Bush presidió un ataque militar a Panamá en 1989 que mató a miles y destruyó vecindarios completos, y se justificó como parte de la "guerra contra las drogas". Otra victoria, pero
en pocos años el tráfico de drogas en Panamá bullía de nuevo. Las naciones de Europa oriental, pese a la ocupación soviética, desarrollaron movimientos de resistencia que eventualmente
empujaron a los militares soviéticos a irse. Estados Unidos, que durante cien años hizo lo que quiso en América Latina, fue incapaz de controlar los sucesos en Cuba, Venezuela, Brasil o Bolivia,
pese a la larga historia de intervenciones militares.

El apabullante poderío militar israelí, aunque ocupa Cisjordania y Gaza, no ha sido capaz de impedir el movimiento de resistencia palestino. Israel no es más seguro por utilizar continuamente su
enorme fuerza. Pese a dos guerras sucesivas (en Irak y Afganistán), Estados Unidos no es tampoco más seguro.

Algo más importante que la futilidad de la fuerza armada, y en última instancia lo más importante, es el hecho de que la guerra de nuestro tiempo resulta siempre en matanzas indiscriminadas de
grandes cantidades de personas. Para ponerlo en palabras más abruptas: la guerra es terrorismo. Por eso una "guerra contra el terrorismo" es una contradicción de términos. El repetido pretexto para
la confrontación, y para su cuota de civiles muertos ­y esto lo repiten los voceros del Pentágono y los funcionarios israelíes­ es que los terroristas se esconden entre los civiles. Entonces, la
matanza de personas inocentes (en Irak, en Líbano) es "accidental", mientras las muertes causadas por los terroristas (como en el 11 de septiembre o con los cohetes de Hezbollah) son deliberadas.
Esta es una distinción falsa. Si se lanza deliberadamente una bomba sobre una casa o un vehículo con el pretexto del que había dentro un "sospechoso de ser terrorista" (nótese la frecuencia con
que se usa la palabra "sospechoso" como evidencia de la incertidumbre que rodea a los objetivos militares), se arguye que el fallecimiento de mujeres y niños resultantes no es intencional, y por
tanto es "accidental".

Las muertes de gente inocente en esos bombazos pueden no ser intencionales. Pero ninguna es accidental. La descripción apropiada es "inevitable". Así que si una acción matara inevitablemente a
personas inocentes, es tan inmoral como el ataque "deliberado" a civiles. Y cuando se considera que el número de personas que perecen inevitablemente en eventos "accidentales" ha sido mucho
mayor que las muertes de inocentes causadas deliberadamente por los terroristas, uno debe reconsiderar la moralidad de la guerra, cualquier guerra de nuestro tiempo. Es una ironía suprema que la
"guerra contra el terrorismo" conlleve una cuota de muertos mucho mayor entre los civiles inocentes que los ataques del 11 de septiembre de 2001, cuando 3 mil personas perdieron la vida. Estados
Unidos reaccionó invadiendo y bombardeando Afganistán.

En dicha operación fallecieron, por lo menos, 3 mil civiles, y cientos de miles se vieron forzados a huir de sus hogares y comunidades, aterrorizados por lo que, supuestamente, era una guerra contra
el terrorismo.

La ofensiva de Bush en Irak, que el presidente sigue vinculando con la "guerra contra el terrorismo", ha matado entre 40 mil y 140 mil civiles. En Vietnam, más de un millón de civiles fallecieron a
causa de las bombas estadunidenses, supuestamente, por "accidente". Si se suman todos los ataques terroristas por todo el mundo en el siglo XX, éstos no igualan la terrible cuota que señalamos.
Si reaccionar contra los ataques terroristas mediante una guerra es inevitablemente inmoral, entonces debemos buscar otros modos, distintos de ésta, de ponerle fin al terrorismo. Y si la represalia
militar contra el terrorismo no es sólo inmoral sino fútil, entonces los líderes políticos (no importa qué tan de sangre fría sean sus cálculos) deben reconsiderar sus políticas. Cuando a tales
consideraciones prácticas se les sume la repulsa popular contra la guerra, tal vez podremos ponerle fin a un largo periodo de asesinatos masivos.

Traducción: Ramón Vera Herrera

 

 

La Guerra: cosas de niños. Una realidad que afecta no solo a África

Carina Temperini
La Insignia (14-11-06)


Muchos niños menores de edad, que van desde los siete u ocho años en adelante, son victimas de malos tratos por parte de grupos militares o paramilitares, los cuales los usan para engrosar las filas de sus grupos en conflictos bélicos. Pero, como veremos mas adelante, esto no solo sucede en África sino que también en otros países del mundo.
Observatorio de Conflictos, Argentina

En el siguiente escrito analizare la utilización de niños soldados en África. Una problemática de la cual poco se sabe, por el escaso interés de la opinión publica internacional. Muchos niños menores de edad, que van desde los siete u ocho años en adelante, son victimas de malos tratos por parte de grupos militares o paramilitares, los cuales los usan para engrosar las filas de sus grupos en conflictos bélicos. Pero, como veremos mas adelante, esto no solo sucede en África sino que también en otros países del mundo.

"Mas de 300.000 niños menores de 18 años- niños y niñas- combaten actualmente como soldados con fuerzas armadas gubernamentales y grupos armados de oposición en mas de 30 países de todo el mundo. En mas de 85 países ciento de miles de menores de 18 años han sido reclutados para fuerzas armadas y gubernamentales paramilitares, milicias civiles y una amplia gama de grupos armados no estatales".1

Angela Sobrino Lopez, en una publicación que titula "Niños y Combatientes” concuerda con lo que publica UNICEF. En el mencionado articulo, la autora nos informa que "más de 300.000 niños y niñas menores de 18 años participan actualmente en alrededor de 30 conflictos armados que se están librando en 50 países de todo el mundo. En 27 casos se ha detectado el empleo de menores de 15 años, llegando en ocasiones a haber reclutas de 7 y 8 años. El reclutamiento lo llevan a cabo tanto los ejércitos regulares (fuerzas armadas gubernamentales), como los irregulares (paramilitares, guerrilla, grupos denominados de autodefensa)."2

La participación de niños en conflictos bélicos tiene consecuencias psicológicas y físicas importantes. Algunos informes llegan a plantear que estos constituyen hasta la cuarta parte de los combatientes. Son considerados por los reclutadores como obedientes, baratos y sacrificables.

"La Republica del Congo registra una de las mayores tasas de niños soldados en todo el mundo"..."A menudo se los envía a las líneas de combate, donde se los obliga a ir en avanzadilla para detectar la presencia de tropas enemigas, hacer de guardaespaldas de jefes militares o se los convierte en esclavos sexuales"3. De esto resulta que no solo son reclutados niños, sino también niñas a las cuales se las utiliza como esclavas sexuales para los soldados y cuya consecuencias mas importante es el contagio de enfermedades venéreas de transmisión sexual, HIV entre ellas, así como también embarazos no deseados en niñas menores de edad, abortos naturales y provocados y hasta la muerte.

"Las guerras se libran en los denominados países frágiles donde la capacidad de gobernar y regular se ha perdido, los sistemas educativos, sanitarios y de producción por lo general no funcionan, los mecanismos de control no existen, los derechos humanos son violados casi sistemáticamente y suele reinar un caos total. En este contexto los grupos armados actúan libremente. En plena luz del día aparecen los camiones en colegios, orfanatos, centros de refugiados y barrios marginales y secuestran a tantos niños y niñas como puedan."4

Las formas de reclutamiento por parte de fuerzas o grupos armadas es de las mas variadas formas, en Burundi; como en Sierra Leona y Costa de Marfil, también en la Republica Democrática del Congo y Liberia van desde los secuestros de los niños de las puertas de sus casas, en la calle o puertas del colegio, hasta el alistamiento voluntario por pobreza y desprotección."Se sabe de niños que han ingresado voluntariamente en las filas del ejercito o de grupos políticos armados tras haber sido apartados de sus filas y verse expuestos a la pobreza y la quiebra de los servicios sociales básicos como los centros educativos y de salud"5

Una vez en las filas estos niños reciben adoctrinamiento e instrucción militar, viven en condiciones penosas de vida. Después de recibir las instrucciones son enviados a los frente de batalla. La nueva generación de armas, mas fáciles de usar y mas livianas, hace que los niños puedan manipularlas y utilizarlas en poco tiempo. La fabricación y proliferación de armas ligeras de fácil manejo ha tenido como consecuencia que un niño de 10 años pueda convertirse en un soldado tan eficaz como un adulto.

De los informes consultados surge otro factor que ayuda, por decirlo de una manera, a estos niños a cometer los abusos a los que son encomendados, y es el consumo de drogas a los que son obligados para que no tengan miedo.

"Rebecca Sackie, de 19 años, fue una de las reclutadas y obligadas a consumir drogas para convertirse en lo suficientemente valiente como para luchar; -Cuando me reclutaron las fuerzas del gobierno me dieron drogas para poder luchar contra los enemigos. Luche duro y ahora soy capaz de hacer cualquier cosa, he matado y puedo volver a matar-" Siguiendo con la cita mas adelante nos dice, "los niños soldados de Liberia dejaron la guerra, pero no las drogas"6.

La decisión y el arrojo que faltan en un niño para participar en conflictos armados o cometer actos atroces contra su propia familia es suministrada por el consumo de drogas y alcohol, de manera que así eviten el miedo y adquieran cierto grado inconsciente de coraje, para combatir y subsistir en el conflicto. Bien entrenados los niños pueden convertirse en soldados ideales: fáciles de intimidar, dóciles, no sienten temor, pueden ejecutar las tareas mas atroces sin ningún tipo de remordimiento, son prescindibles y pueden llegar a realizar tareas suicidas.

Al comienzo del trabajo planteaba que esto no solo sucede en África, sino que varios informes publican que la utilización de niños para engrosar las filas de grupos armados se da también en otros países del mundo. UNICEF publicó que algunos de los países más industrializados de Europa y América del Norte continúan aceptando reclutas voluntarios a la edad de 16 o 17 años. Además; "aunque la incidencia de los niños soldados se ha reducido en América Latina a medida que han tocado a su fin los conflictos en toda la región, miles de niños menores de 18 años continúan combatiendo con fuerzas armadas o grupos estatales y no estatales. Los países mas afectados por este problema han sido Colombia y Perú, si bien un gran numero de niños sirven en las fuerzas armadas de Paraguay y los problemas persisten en México.7

Desarme, rehabilitación y reinserción en la sociedad de los niños:

Angela Sobrino Lopez, plantea en su articulo que una de las maneras de terminar con este problema seria evitar que se produzcan los enfrentamientos armados, siendo además "necesario intervenir ya para contribuir a mejorar las condiciones de vida de estos menores".8 Se trata de lograr de que los niños no retomen las armas, que no vuelvan a ser secuestrados. De esta tarea se encargan, desde hace tiempo, ONGs así como también instituciones internacionales. Según la autora mencionada "en la mayoría de los casos han sido reclutados bajo presión (física- psicológica). Cuando se les desmoviliza suelen llevar ya mucho tiempo luchando y la guerra ha pasado a ser su forma de vida. El grupo armado es su referencia y les proporciona seguridad."9 No habría que caer en el error de generalizar ya que muchos otros intentan escapar por las atrocidades que están obligados a cometer, y es en estas situaciones donde los encargados de la rehabilitación y reinserción social deben presentarles alternativas atrayentes, inculcarles respeto y confianza en si mismos. Alternativas que mejoren su situación socioeconómica, (recordemos que muchos se alistan voluntariamente por situaciones de pobreza).

"La reintegración de los niños soldados, cuando se consigue un acuerdo de paz, es tremendamente difícil. En sus retinas se acumulan abusos físicos o psíquicos."10 Es difícil también porque muchos niños no pueden volver a sus comunidades a causa de que éstas se han movilizados, han sido desplazadas y se hace difícil localizarlas.

"Varios niños soldados que ya habían sido desmovilizados contaron a Amnistía Internacional que tenían miedo de volver a su comunidad porque sus vecinos habían sido testigos de su participación en crímenes"11

Es necesario una respuesta urgente a este problema, una solución a nivel mundial para la rehabilitación física y psicosocial de estos niños, así como también su reintegración en la sociedad. Miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) presta apoyo a las organizaciones de los lugares donde existen estos conflictos armados para afrontar la emergencia, llevando adelante la tarea de garantizar el equilibrio psicológico y emocional de los niños, su desarrollo normal y su educación.

Protocolo Facultativo a la Convención sobre los derechos del Niño: respuesta y avance

La Convención sobre los derechos del Niño se crea en 1989 estableciendo que; niño es todo ser humano menor de 18 años. Sin embargo establece la edad mínima de 15 años para su posible reclutamiento y participación en conflictos bélicos. A raíz de esto muchos gobiernos, y ONG pidieron que se elevara a 18 la edad legal mínima de reclutamiento y participación en conflictos armados.

En 1992, como consecuencia de los abusos que se seguían cometiendo contra la infancia y para velar por el cumplimiento y aplicación efectiva de los derechos reconocidos en la Convención, se reúne el Comité de los Derechos del Niño. Se invitan al debate a ONGs y representantes de agencias de Naciones Unidas. Como resultado de dicho debate, se propuso llevar a cabo un estudio sobre las repercusiones de los conflictos armados en los niños y niñas y la redacción de un Protocolo Facultativo, que contemplara los 18 años como edad mínima para el reclutamiento y participación de los menores en conflictos armados. Se designa a un grupo de trabajo, que tendría como objetivo la redacción de dicho Protocolo. En el grupo de trabajo participaron las agencias internacionales de Naciones Unidas UNICEF y ACNUR, la Organización Internacional del Trabajo, y el Comité Internacional de la Cruz Roja, así como también ONGs reconocidas como Amnistía Internacional y Save The Children, entre otras.

Entre las disposiciones que se incluyen en el Protocolo, además de establecer los 18 años como edad mínima para la participación directa en hostilidades, se encuentran otras como la de solicitar a los gobiernos que elevasen la edad mínima para el reclutamiento voluntario por encima de los 15 años, prohibir el reclutamiento de menores de 18 años en hostilidades por grupos rebeldes o no estatales. Además de pedir a los estados que castiguen dichas practicas, también pide a los gobiernos medidas y asistencia para desmovilizar, rehabilitar y reinsertar a los niños y niñas soldados.

"El Protocolo Facultativo a la Convención sobre los derechos del Niño relativo a la participación de los niños en los conflictos armados supone, a pesar de las deficiencias y limitaciones que presenta un notable avance en relación con las normas existentes hasta el momento"12

Por limitaciones y deficiencias, el autor citado hace referencia a la negación de un grupo de países a elevar a los 18 años la edad mínima para el reclutamiento, como es el caso de EE.UU. y Kuwait, entre otros. Sin embargo él mismo plantea que finalmente se pudo llegar a un equilibrio aceptable desde el punto de vista de los derechos del niño."El articulo 1 del Protocolo Facultativo establece que los Estado Parte adoptaran todas las medidas posibles para que ningún miembro de sus Fuerzas Armadas menor de 18 años participe directamente en hostilidades"13 Sin embargo, no es una obligación absoluta sino que invita a los estados a adoptar todas las medidas posibles, a raíz de esto da rienda suelta a las partes para que ciertos casos puedan utilizar menores de 18 años en los combates.

Otro tipo de limitación o deficiencia que, a mi entender, postula Felipe Gomez Isa es, qué tipo de participación en conflictos armados hay que evitar antes de los 18 años. Plantea que el Comité de los Derechos del Niño prohibía todo tipo de participación, directa o indirecta (como cocineros informadores, etc) en los conflictos bélicos y que ciertos grupos se mostraban favorables a estas ultimas. Finalmente, no se ha podido avanzar en la prohibición de esa participación indirecta, es una deficiencia en la solución de la problemática porque, de igual manera, directa o indirectamente siguen expuestos a los peligros que la guerra conlleva.

También este autor hace referencia al reclutamiento voluntario. En los debates en torno a la redacción del Protocolo, existieron grupos de países que consideraban y defendían la posibilidad de que muchos jóvenes se alisten voluntariamente antes de la edad mínima establecida en dicho Protocolo, alegando las dificultades económicas por las que atravesaban y considerando al ejército como única forma de paliar la alta tasa de desempleo de los jóvenes menores de 18 años. Finalmente, y "vista la dificultad para alcanzar un consenso, Estados Unidos- que también permite el alistamiento voluntario a partir de los 17 años- propuso un cláusula opt-in para tratar de salvar la situación. En virtud de ella, cuando un estado ratifique el Protocolo que recomienda la elevación de la edad mínima para el reclutamiento voluntario por encima de los 15 años establecidos por la Convención sobre los derechos del Niño, deberá depositar una declaración vinculante en la que señale la edad mínima a partir de la cual permite el alistamiento voluntario y las medidas de salvaguarda que ha adoptado para cerciorarse de que el reclutamiento es genuinamente voluntario"14

Otras medidas importantes contenidas en el Protocolo son el compromiso de los estados partes a la difusión y a promover los principios y contenidos principales de este, así como también a que todas las personas que hayan sido reclutadas y utilizadas en hostilidades sean desmovilizadas. Los estados partes deben comprometerse a dar toda la asistencia necesaria y conveniente para la recuperación física y psicológica y la reintegración de los ex combatientes. Teniendo en cuenta la dura situación económica por la que atraviesan los países devastados por la guerra, el protocolo hace un llamado a la cooperación internacional.

Reflexiones Finales:

La historia de África esta atravesada por los conflictos armados postergados, que datan de la época su independencia, y que la Guerra Fría potenció. Con el fin de la Guerra Fría se transformaron en conflictos internos, entre pueblos, etnias, por el control de los recursos que sustentan económicamente a estos grupos. Las principales consecuencias de esto son, no sólo el empobrecimiento y destrucción de la sociedad y los recursos económicos, sino también el desplazamiento de poblaciones. Regiones totalmente despobladas por la migración, diezmadas por los efectos de los enfrentamientos. Otra de las consecuencias de esta larga cadena de conflictos armados, de la cual poco se sabe, tanto por la prensa internacional como nacional y que tienen como escenario a Sierra Leona, Republica Democrática del Congo, Liberia, Burundi, Costa de Marfil, Uganda, Somalia, entre otros, es la utilización de niños en los mismos. Niños que no llegan en ocasiones a tener 10 años. A estos niños, utilizados como soldados, se les roba su infancia, se les cambia un juguete por un arma y en lugar de aprender a leer aprender a matar. Los grupos armados paramilitares, gubernamentales o de oposición, utilizan varias formas para engrosar sus filas: desde el secuestro hasta el suministro de drogas, para que los niños pierdan el miedo y se atrevan a cometer los crímenes mas atroces. Muchos se alistan voluntariamente, por falta de recursos económicos, como una salida económica y porque se sienten protegidos en un lugar donde la protección no existe. Son obligados a matar, las niñas son victimas de violaciones sexuales y, como consecuencias de ellas, están expuestas al contagio de enfermedades, veneras como el HIV, sin descontar la cantidad de niñas que quedan embarazadas, que sufren abortos naturales o provocados a tan corta edad que las llevan muchas veces a la muerte.

Los niños no solo pierden su infancia y las oportunidades de educación y desarrollo sino que corren el riesgo de sufrir lesiones físicas graves.

"El reclutamiento y la utilización de niños soldados menores de 15 años en conflictos armados es un abuso mayúsculo contra los derechos humanos y constituye un crimen de guerra"15 Por ello debe darse prioridad absoluta a este problema, al rápido desarme, desmovilización, rehabilitación y reinserción social de los mismos. La entrada en vigor del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño representa un logro a favor de los niños, pero no es una respuesta suficiente a los abusos contra los derechos humanos que sufren cada día millares de niños soldados. Todos los estados deben comprometerse con lo establecido por el Protocolo, ofrecer las alternativas y posibilidades necesarias para la desmovilización y reinserción de estos niños en la sociedad. Es un problema que debe estar en primera plana de las agendas gubernamentales internacionales y nacionales.

Notas:

1 "Los Niños y las Niñas Soldados: un panorama" http://www.unicef.org.py 
2 Angela Sobrino Lopez, "Niños y Combatientes" en: http://www.cip.fuhem.es/infancia/nin.html
3 Esclavitud Infantil, Testimonios de Niños Soldados del Congo, Niños en Guerra; En http:// www.solidariad.net/vernoticia.asp  Fecha: 2004-11-14
4 Sobrino Lopez, Angela: "Niños Soldados: Fuera de Tiempo, Fuera de Lugar, EN: Papeles de Cuestiones Internacionales Centro de Investigación para la Paz, Madrid, Nº 70, Primavera 2000.
5Amnistía Internacional, Junio del 2004, "La difícil situación de los niños soldados" en: http://www.lainsignia.org/2004/junio/der.016.htm
6Abdullah Dukuly; "Los Niños soldados de Liberia dejaron las guerra, pero no las drogas", ver
7 "Los Niños y las Niñas Soldados: un panorama" http://www.unicef.org.py 
8 Sobrino Lopez, Angela op cit-
9 Sobrino Lopez Angela, op cit
10 Villa Ricardo: "Las Guerras de África: un juego de niños" en Revista Pueblos, Nº 12, verano 2004
11 Amnistía Internacional, Junio del 2004, "La difícil situación de los niños soldados" http://www.lainsignia.org/2004/junio/der.016.htm
12 Gomez Isa, Felipe: "Niños soldados: avances en la protección internacional", en: Papeles de Cuestiones Internacionales, Centro de Investigación para la Paz, Nº 74, Madrid, primavera 2001
13 Gomez Isa, Felipe: op cit
14 Gomez Isa, Felipe: opt cit
15Amnistía Internacional, Junio del 2004, "La difícil situación de los niños soldados" http://www.lainsignia.org/2oo4/junio/der.016.htm

 

 

De la renuncia a la guerra como instrumento de política nacional

Ponencia de Jaume d’Urgell en la Conferencia sobre la Guerra del Líbano, pronunciada en el Ateneo Científico, Artístico y Literario de Madrid, el sábado día 4 de noviembre de 2006.
La República (9-11-06)


Buenos días,

En primer lugar, me gustaría agradecer vuestra presencia en este templo del respeto al pensamiento ilustrado. Es para mi un gran honor tener la ocasión de hacer uso de la palabra en el Salón de Actos de la Docta Casa, el mismo lugar que desde 1884 viene haciendo las veces de cuna, pupitre, escaño y tribuna de la concordia y el entendimiento.

Henos aquí, en nombre de esa fraterna voluntad de servirnos del verbo y la razón, dispuestos a reflexionar, exponer y debatir cualquier idea, sin más temor ni otro fin que no sea el de intentar acercarnos a un ideal de convivencia en paz y justicia.

Mi reconocimiento también para las sentidas y contundentes intervenciones que me preceden. Es una suerte poder asomarnos siquiera por un instante a esa ventana que cada uno de ellos nos ha ofrecido, dándonos a conocer su particular visión de una realidad que no es posible describir mejor. El impacto de la guerra sobre la población civil es una imagen que solo la vivencia puede fijar en el recuerdo. No hay palabras para comunicar lo innombrable.

Hay quien puede afirmar que nuestra capacidad real para hacer algo por la Paz es más bien discreta, que éste será otro acto más “uno de tantos” —dirán—, “lo de siempre”… y es verdad que esto no es el Consejo de Ministros, ni la Cámara del Legislativo. Somos meras personas, agentes de la sociedad civil —ciudadanos de a pie—, pero estamos resueltos, eso sí, a dar pasos que ayuden a avanzar al conjunto de la Sociedad hacia un futuro en el que la Libertad se fundamente en la ausencia del miedo.

Habida cuenta de la dificultad para fijar un mensaje claro en el recuerdo, sabemos que éste debe ser breve, correctamente estructurado y apoyado en pruebas irrefutables. Algo tan genérico y predecible como que “La guerra es mala”, podría parecer un buen comienzo, pero para el caso que nos ocupa, no debería ser suficiente, debemos desafiar lo que hasta ahora damos por sabido e intentar llegar un poco más allá de lo obvio:

Las palabras clave de hoy deberían ser “sensibilización”, “toma de conciencia”. Debemos ser conscientes de que en estos momentos, 48 conflictos bélicos tienen lugar en diversos lugares del planeta. Debemos conocer que todo lo que creemos saber acerca del Derecho Internacional Público, como el Derecho Humanitario Bélico, las convenciones sobre limitación de armamento, los usos y formas “honorables” de hacer la guerra… son sistemáticamente ignorados ahora mismo, en todas partes.

Quizá pueda parecer ingenuo, pero hasta hace unos meses, yo mismo era una de esas reses humanas que creen que hoy la guerra es legal, que algunas guerras pueden ser justas, que la guerra se “hace bien”, que hay una forma elegante u honesta de hacer la guerra, que las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se cumplen escrupulosamente, que una crónica de guerra es como una noticia deportiva o una noticia de sociedad… pero la realidad es bien distinta.

Sí, lo reconozco: yo era una de esas personas que llevados por similitudes semánticas o etimológicas, tenía instalada la curiosa sensación de que las “barbaridades” solo las cometieron los “bárbaros” que hostigaban a los romanos, hará unos 19 siglos. Creía yo que solo una tribu salvaje podía llevar a cabo ciertas salvajadas… Pero no: como tendremos ocasión de contemplar en unos instantes, un ejército contemporáneo, “civilizado” y perteneciente a un país del primer mundo y cultura “occidental”, como el que hoy en día ocupa gran parte de Palestina ignorando numerosas resoluciones de Naciones Unidas, no duda en abrir fuego contra civiles desarmados, bombardear escuelas, teatros, bibliotecas, hospitales, lugares de culto —no solo mezquitas, también iglesias católicas—, aeropuertos, autopistas, puertos pesqueros, puertos de mercancías, puertos de pasajeros, puentes, nudos e intersecciones de las principales vías de comunicación terrestre —particularmente en las entradas y salidas de las grandes ciudades y los polígonos industriales—, instalaciones civiles de Naciones Unidas, estudios de televisión, centros para la atención de niños con necesidades especiales, repetidores de telefonía, cementerios, ayuntamientos, sedes de partidos políticos, farmacias, tendido eléctrico, ganado, tractores, depósitos de agua potable, autobuses de pasajeros, vehículos de turismo repletos de familias civiles en fuga, refinerías petrolíferas, reservas nacionales de hidrocarburos, oleoductos… y así, una extensa lista de objetivos civiles imposibles de justificar.

Es preciso saber que estas cosas ocurren de verdad, hoy ¡ahora! Que no son casuales, que hablamos de seres humanos, de personas como nosotros, que no se trata de fanáticos obsesos por la religión, el odio o la envidia.

Si nos paramos a pensarlo, veremos que estamos hablando de personas como nosotros, relegadas por algunos a formar parte de de un “ellos” que en realidad nos incluye. Y no lo digo por falso paternalismo, lo digo además de por humanidad, a modo de advertencia: no podemos permanecer impasibles al espectáculo de cómo nuestros gobiernos destruyan seres humanos cuya diferencia respecto a nosotros es ficticia; entre otras razones porque si tan endeble es el criterio de discriminación, un día no muy lejano, alguien puede adaptar dicha arbitrariedad a su conveniencia, de suerte que las nuevas víctimas seamos nosotros.

No podemos permitir que nuestra irresponsabilidad nos tranquilice pensando que la guerra solo les afecta a “ellos”, porque ya no hay un “ellos”. En la aldea global que ha devenido el Mundo tras la eclosión de las telecomunicaciones y la masificación del transporte de pasajeros, hoy en día ese “ellos” nos incluye. Si hablamos de un fenómeno como la guerra, debemos tener presente que cualquier persona del plural hace referencia expresa a todos y cada uno de nosotros.

No es cierto que no sean personas, no es verdad que todas las personas que comparten cierta ideología, credo, religión, nacionalidad, género, orientación u vecindad merezcan morir. No solo es necesariamente injusto, también es una completa falsedad. Como también es incierto abogar por el concepto de guerra-preventiva, puesto que por reducción al absurdo, de generalizarse éste, su única cura sería la guerra-porque-sí, entendida como la previa a la preventiva.

La población civil libanesa —o al menos la que yo he tenido ocasión de conocer—, es una población diversa y plural, culta, trabajadora, afable y con un sentido de la hospitalidad, que ya lo quisiera yo para mi país. El nivel de desarrollo cívico en la capital —Beirut— es similar al de cualquier capital de Comunidad Autónoma. La calidad de vida es muy elevada, estimada tanto a través de los parámetros tradicionales como: número de camas o dentistas por habitante, porcentajes de alfabetización, o esperanza de vida; como a través de parámetros menos ortodoxos, como: metros cuadrados de hogar por habitante —viven en hogares grandes y cuidada estética—, estilo de ropa, índice de lectura de la prensa o uso de Internet. En provincias, es distinto, pero es que también en eso nos parecemos.

Todo cuanto antecede, para señalar que no es cierto que seamos tan distintos, y no es cierto que los libaneses merezcan morir. Quizá ayude a comprender qué es lo ocurrido en el Líbano este verano, imaginar la hipotética muerte de mil quinientos navarros a manos del ejército francés, la desaparición de otros tres mil quinientos y el desplazamiento de un millón de españoles, a manos del ejército francés, junto con la destrucción de la mayo parte de nuestras infraestructuras-clave y el 60% de cualquier tipo de construcción en el tercio norte del país.

Y aún así, el caso libanés es mucho peor, porque nosotros, que sabemos bien lo que significa una guerra civil, deberíamos comprender mejor que nadie, la situación de un pueblo que desde hace más de tres décadas se ve abocado a la guerra cada seis ó siete años, a sufrir una nueva posguerra, a empezar otra vez desde cero, a intentar olvidar a demasiados amigos, familiares y conocidos, a regresar al hogar, desescombrarlo y volverlo a construir. Y luego esperamos que no alberguen rencor, ni miedo. Esperamos que nos compren cosas hechas con sus propias materias primas. Esperamos poder verles sin que nos vean, visitarles sin que nos visiten… negarles, permaneciendo nosotros.

El Líbano, para muchos sinónimo de sufrimiento, es esa España refleja, que se esconde tras un espejo al que llamamos Mediterráneo. Con nuestros mismos montes marronáceos, manchados de verde olivo; nuestra cultura común, nuestro mismo mar, cielo, tierra y orografía. Nuestros mismos políticos corruptos, nuestras mismas preocupaciones familiares, nuestro mismo liberalismo económico, los mismos establecimientos de comida basura, los mismos refrescos de extractos naturales, las mismas entidades bancarias, las mismas mentiras, la misma distancia entre la clase política y los ciudadanos de a pie…

No es cierto que los que ocupan Palestina pretendan su afianzar seguridad o responder a un casus belli de opereta terminado en tragedia helena… bueno, sí… el asunto va de “protección”, pero más para reeditar un “protectorado”, que para proteger verdaderamente a nadie. Discutir sobre a quien beneficia ese nuevo protectorado, cual es su encaje geoestratégico, o a qué circunstancias cronológicas obedecía el inicio, continuación y fin de la guerra, escapa a mi capacidad de análisis.

Diré solo que me encontré con personas corrientes —como las que hoy pueblan esta sala—, una nación de amigos, una economía rota, un país con la piel marchita y el corazón destrozado —pero vivo—, acostumbrado a renacer… una nación habituada a sobrellevar un permanente estado de reconstrucción.

Me gustaría traer a colación el magistral discurso pronunciado el 2 de diciembre de 1931 por Manuel Azaña —quien fuera presidente del Ateneo de Madrid—, discurso en el que describía a grandes rasgos el contenido de la inminente reforma militar. Se trataba de una alocución dirigida a los miembros del Parlamento, cuyos términos venían a defender la necesidad de otorgar al estamento militar, la función que le es propia: estar dispuesto para repeler agresiones exteriores en caso de una conflagración internacional. Se cuestionaba Azaña sobre las funciones ajenas a su cometido que con el tiempo había ido asumiendo el ejército, y reflexionaba sobre la idoneidad de consentir tan perniciosa desviación. Una semana más tarde, se aprobaría un texto constitucional en cuyo artículo número seis confluían la contundencia de una Carta Magna, junto a la belleza de la mejor poesía: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”.

Quizá no sería éste un mal momento para —a la vista del horror del que somos capaces—, identificar las funciones que erróneamente se ha arrogado una vez más la milicia, como puede ser la guerra preventiva, el bloqueo militar de Pueblos no-alineados, las funciones de control social, la escalada bélica irracional, el salto al espacio exterior, las funciones de policía contra los ciudadanos, escolta mercante, ocupación geoestratégica —bases permanentes—, intimidación internacional, generalización del expansionismo, secuestro, tortura y desaparición global, funciones penitenciarias, creación de limbos jurisdiccionales, monopolizar la inversión en investigación y desarrollo, limitar la difusión de información científica, guerra contra el terrorismo, represalias masivas en respuesta a hechos causados por agentes que no guardan relación con los represaliados… quizá no sería mala idea, combinar el discurso de Azaña con el de Engels… tomando del primero la necesidad de que el ejército sirva únicamente para defendernos del extranjero; y del segundo, la idea de que el extranjero no existe.

Teniendo en cuenta el panorama actual, lo que sí estamos en condiciones de afirmar es que las decisiones que nos llevaron a este presente, fueron equivocadas.

¡Salud y paz!
Muchas gracias.

 

 

 El 20% de los recursos destinados por el Estado Español a I+D irán a fomentar la investigación militar en 2007
Nuevo informe de la Campaña Por la Paz: ¡No a la investigación militar!

Insumissia (11-10-06)

Por cada euro dedicado a la investigación sanitaria, el gobierno dedicará 5 a la militar

El gobierno dedicará una cantidad 5 veces superior del presupuesto público a la investigación científica militar en comparación con la investigación científica sanitaria. Esta es una de las
conclusiones que se desprende del “Informe 2007 sobre los Presupuestos para I+D civil y militar del Estado Español”, elaborado por la Fundació per la Pau en el marco de la Campaña Por la Paz: ¡No
a la investigación militar!.

La partida presupuestada destinada a I+D militar llega hasta los 1.586,10 millones de euros, es decir, el 20% del total de los recursos destinados a I+D. Esto significa que la inversión en I+D militar en
el Estado, y a pesar de una ligera reducción para el 2007, se mantiene en los máximos históricos a los cuales se llegó tras el espectacular incremento del año pasado.

Asimismo, el número de programas de creación y desarrollo de armamentos con cargo a estos presupuestos aumentan en relación al año pasado y pasan de 9 a 13. De ello, cabe deducir que es
perfectamente posible que en los próximos años, y coincidiendo con la fase de consolidación de estos proyectos de investigación, aumenten significativamente los recursos que se dedican.

La cifra de 1.586,10 millones de euros es el resultado de sumar el presupuesto de investigación centralizado desde el Ministerio de Defensa con los anticipos que facilita el Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio. El carácter inequívocamente ofensivo de los proyectos a desarrollar con este dinero, es totalmente contradictorio con la supuesta vocación humanitaria del ejército español así
como con el nuevo talante en pro de la paz y la resolución de conflictos del cual hace gala el gobierno.

El presupuesto total destinado a la investigación militar representa más del doble del que se dedica al Programa de Investigación Científica, fuente principal de financiación para las Universidades y
el CSIC, cinco veces más que el que se dedica a la investigación sanitaria, más de veinte veces que el que recibirá la investigación agrícola y 300 veces más que lo que ira a parar la investigación
educativa. Estos presupuestos, por lo tanto, continúan priorizando el desarrollo de nuevas armas y no hacen frente a las nuevas necesidades y retos que se plantean en nuestra sociedad:
ambientales (desertización y gestión del agua, calentamiento global, incendios, etc.), educativos (integración de inmigrantes, fracaso escolar) científicos (superación del atraso secular en relación
con los países de nuestro entorno, precariedad laboral del personal investigador) energéticos (desarrollo de nuevas fuentes de energías alternativas) entre otras.

Estos Presupuestos Generales, PPGG, introducen una novedad respecto a los de años anteriores. Por primera vez, la mayor parte de los recursos destinados a I+D militar se han separado en un
programa específico, a pesar de mantenerse dentro del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Esto es un avance fruto de la presión ejercida por una parte de la comunidad científica y, muy
especialmente, por la Campaña Por la Paz: ¡No a la investigación militar! a favor de una mayor transparencia en el gasto en I+D militar. No obstante, la situación actual todavía queda muy lejos del
objetivo perseguido por dicha Campaña, que no es otro que el de reubicar todo este concepto presupuestario en el Ministerio de Defensa. De hecho el gobierno ignora, y por tercer año consecutivo
incumple, la promesa que hizo el PSOE en su programa electoral -en respuesta a las recurrentes denuncias expresadas por científicos e instituciones dedicadas a la investigación- en relación a
contabilizar como gasto de I+D “el que sea utilizado para esta finalidad reubicando los correspondientes gastos militares destinados a la fabricación de armamento en el lugar adecuado”.

Para la Fundació per la Pau y las más de 40 ONGs, colectivos, sindicatos y entidades, así como para los numerosos investigadores, objetores científicos y estudiantes implicados en la Campaña Por
la Paz: ¡No a la investigación militar!, este proyecto de ley de los PPGG 2007 continúan reforzando la militarización de la ciencia. En este sentido, es suficientemente significativo, que la investigación
militar sea más alta que el conjunto de los recursos dedicados a todas las restantes áreas (científica, sanitaria, educativa, medioambiental, agraria, geológica, oceanográfica y energética).

Entendemos, pues, que estos Presupuestos no reflejan la voluntad política de avanzar hacia la transferencia del campo militar al civil, como tampoco hacia la transparencia, puesto que, aunque se
empiecen a denominar las cosas por su nombre, es el Ministerio de Industria Turismo y Comercio quien continúa gestionando el mayor volumen de la partida destinada a la investigación militar.

Fundació per la Pau, 10 de octubre de 2006

Contactos para los medios de comunicación:

- Miguel Ángel Molina, miembro de la Fundació per la Pau y coordinador de la Campaña Por la paz: ¡No a la investigación militar! .
- Eugeni Barquero, responsable del Área de Campañas de la Fundació per la Pau.
- Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau.

 

 

El negocio de la guerra: Las diez corporaciones más beneficiadas con la ocupación de Iraq

Charlie Cray
Irak Solidaridad (9-10-06)


Bajo la nueva ley de petróleo, todos los yacimientos nuevos y algunos de los ya existentes quedarían abiertos a las compañías privadas mediante estos Acuerdos de Producción Compartida. Si el gobierno de Iraq acepta firmar estos acuerdos ello podría costar al país cerca de 200 mil millones de dólares en pérdidas de beneficios
La historia de los beneficios estadounidenses de la guerra está plagada de egregios ejemplos de incompetencia, fraude, evasión de impuestos, soborno y prácticas irregulares. Tal y como el historiador de la guerra Stuart Brandes ha sugerido, cada nueva guerra está infectada por nuevas maneras de [obtener] beneficios de guerra.

Iraq no es una excepción. Desde la delictiva mala gestión de los beneficios generados por el petróleo iraquí hasta los contratistas de seguridad privada armados que operan con total impunidad, la guerra de Iraq ha creado las oportunidades para una descarada cantidad de corrupción. Halliburton se ha convertido en sinónimo de beneficiario de la guerra, aunque existen un montón de dedos codiciosos sobre el pastel. Lo que sigue es una lista de los diez peores beneficiarios de la guerra de Iraq que han estafado a los contribuyentes estadounidenses y han minado la misión militar [1].

Números 1 y 2: CACI y 'Titan'

A comienzos de 2005, oficiales de la CIA declararon a The Washington Post que al menos el 50% de los 40 mil millones de dólares de su presupuesto estimado para ese año se dirigiría a contratistas privados, una cantidad sorprendente que sugiere que las preocupaciones generadas por las fuentes de los servicios de inteligencia apenas se ha sido tenidas en cuenta en la toma de decisiones políticas.

En 2004, el [periódico] Orlando Sentinel informaba sobre un caso que ilustra lo que puede estar yendo mal: el empleado de Titan, Ahmed Fathi Mehalba, traductor egipcio, fue detenido por poseer información clasificada de la prisión de la Bahía de Guantánamo. Los críticos afirman que los abusos en Abu Ghraib son otro ejemplo de cómo se pueden borrar los límites cuando los contratistas se involucran en tareas de inteligencia. CACI proporcionó un total de 36 interrogadores a Iraq, incluidos más de 10 a [la prisión de] Abu Ghraib en algún momento, según esta compañía. Aunque ni CACI ni Titan, ni ninguno de sus empleados han sido acusados de delito, una investigación filtrada por el ejército implicó al empleado de CACI, Stephen Stefanowicz en abusos contra presos. El papel de CACI y de Titan en Abu Ghraib ha conducido al Centro por los Derechos Constitucionales a llevar a las empresas y a sus empleados en los tribunales de EEUU.

"[...] Creemos que CACI y Titan formaban parte de una conspiración para torturar a y abusar de los detenidos y que lo hicieron para obtener dinero", declara Susan Burke, abogada del Centro de Derechos Constitucionales cuya querella contra las compañías se está siguiendo en el Tribunal Federal del distrito de Colombia. Las denuncias privadas parecen haber surtido ya algún efecto: en septiembre de 2005, CACI anunció que dejaría de hacer trabajos de interrogatorios en Iraq.

Titan, por su parte, se ha escapado hasta el momento de afrontar serias consecuencias por sus problemas (a comienzos de 2005 fue considerada culpable de tres cargos relacionados con sobornos internacionales y acordó pagar 28,5 millones de dólares por [violar] el Acta de Prácticas de Corrupción en el Extranjero). El contrato de la empresa con el Ejército ha sido prorrogado numerosas veces y supera en la actualidad los mil millones de dólares. El año pasado L-3 Communications compró Titan cuando emergía como el conglomerado empresarial de [servicios de] inteligencia más importante del mundo.

Número 3: 'Betchel', beneficios prefabricados

Este gigante de la construcción y de la ingeniería con base en San Francisco recibió uno de los más importantes contratos (de 2,4 mil millones de dólares) para intervenir en la coordinación y reconstrucción de una basta parte de la infraestructura iraquí. Pero los fracasos de la empresa en materia de reconstrucción abarcan desde las reparaciones mal hechas en escuelas hasta no haber podido acabar en el plazo y sin salirse del presupuesto un gran hospital en Basora. Recuérdese que el jefe de la USAID, Andrew Natsios, originalmente denominó la reconstrucción [de Iraq] como un "Plan Marshall" para Oriente Medio. Natsios debería haber sabido que no todo sería fácil con Betchel a la cabeza: antes de vincularse a la Administración Bush, había sido jefe ejecutivo de la Massachussets Turnpike Authority donde supervisaba [la construcción d]el Gran Dique cuyo coste se excedió de los 2,6 mil millones de dólares a los 14,6 mil millones bajo la dirección de Betchel.

En julio cayó inesperadamente como una losa de 12 toneladas de cemento la reputación de la empresa por no haber conseguido acabar las obras cuando Stuart Bowen, el inspector general especial para la Reconstrucción de Iraq (SIGIR, en sus siglas en inglés) hizo pública una auditoria sobre el Proyecto del Hospital Infantil de Basora, que se había disparado del presupuesto inicial de 70 millones de dólares a 90 millones un año y medio después de cuando estaba previsto [la finalización de sus obras]. El contrato de Betchel para coordinar el proyecto fue cancelado de forma inmediata. Ahora que el dinero se escapa los funcionarios estadounidenses comienzan a culpar a los iraquíes de que son ellos [los iraquíes] quienes gestionan mal sus propias infraestructuras. Pero como advierte Bowen, contratistas como Betchel, la [extinta] Autoridad Provisional de la Coalición (APC) [dirigida por Paul Bremer] y otras agencias contratistas sólo podrán culparse a sí mismas por no haber sido capaces de formar a los ingenieros iraquíes en el funcionamiento de esas instalaciones (especialmente sistemas de agua, depuradoras y electricidad) una vez que se hayan ido.

Número 4: 'Servicios de Defensa Aegis'

La Oficina General de Contabilidad (GAO, en sus siglas en inglés) estima que están estacionados en Iraq unos 48.000 empleados de seguridad privada y contratistas militares. La insistencia del Pentágono en pasar por alto los requisitos de las fuerzas militares (evitando con ello la necesidad de establecer unas pautas) es una de las razones de ese crecimiento desorbitado que ha inflado las fortunas de los "combatientes empresarios" hasta tal punto que los observadores proyectan que la industria alcanzará los 200 mil millones de dólares por año en 2010. Sin embargo, la introducción de contratistas privados de seguridad (CPS) ha situado "[...] tanto al ejército como a los proveedores de seguridad ante grandes riesgos por daños", afirma la GAO, debido a que los CPS quedan fuera de la cadena de mando y no operan bajo el código de la justicia militar.

La profesora de la Universidad George Washington, Deborah Avant, autora de Market for Force, experta en industria, sostiene que aunque los CPS pueden actuar profesionalmente, la voluntad del gobierno de contratar a pocas compañías de cowboys como Aegis Defense Service (firma ubicada en Gran Bretaña cuyo infame fundador Tim Spicer, de CEO, estuvo implicado en romper el embargo de armas en Sierra Leona) únicamente refuerza los temores de que la política exterior de EEUU está siendo delegada amercenarios de las corporaciones. Un industrial declaró a Avant que el contrato de 293 millones fue concedido a pesar de que los competidores estadounidenses habían presentado costes más bajos, sugiriendo que el gobierno quería emplear a la compañía extranjera para blindar ambos lados de la transacción ante la responsabilidad por cualquier "asunto sucio". Resulta duro decir con cuánta frecuencia los CPS han cometido violaciones de los derechos humanos en Iraq; el Charlotte News Observer informaba en marzo que los contratistas de seguridad disparan sistemáticamente contra vehículos civiles. El problema fue ampliamente ignorado hasta que un "video trofeo" [que mostraba a] guardias de seguridad disparando con rifles automáticos contra coches de civiles [iraquíes] fue colgado en una página de Internet y se volvió contra AEGIS.

Como la División de Investigación Penal del Ejército dice que no se acusará ni a Aegis ni a sus empleados, los críticos consideran que ello solo demuestra hasta qué punto los contratistas quedan fuera de la ley bajo la actual legislación. Desde que comenzó la "Guerra contra el terrorismo", únicamente un civil, el interrogador contratado por la CIA David A. Passaro, ha sido hallado culpable de felonía asociada a las tácticas en los interrogatorios. Incluso la Asociación de Operaciones Internacionales de Paz, una asociación de empresas de la industria que insiste en que la industria se guía por códigos de conducta rigurosos, ha rechazado que Aegis se una a sus socios.

Número 5: Bateles, el primer contratista condenado

En marzo, Custer Battles se convirtió en el primer contratista de Iraq hallado culpable de fraude. Un juez ordenó a la empresa el pago de más de 10 millones de dólares por daños en 37 casos de fraude, incluida falsa facturación. En agosto, sin embargo, el juez del caso retiró la mayor parte de las acusaciones debido a un tecnicismo, y sentenció que como la Autoridad Provisional de la Coalición no formaba parte estrictamente del gobierno de EEUU, no existían bases para la demanda ante los tribunales de EEUU.

El abogado de Battles, Robert Rhoad, mantiene que "[...] sencillamente no existía evidencia de fraude o intento de fraude". De hecho el juez declaró que la empresa había expedido "[...] falsas y fraudulentas facturas infladas". También permitió que el veredicto del juzgado se declarase contra la empresa por haber amenazado con represalias a quienes declararon contra ella originando que el caso llegase hasta el Acta de Falsas Demandas (False Claims Act), la ley que permite a los ciudadanos iniciar el derecho privado de acciones [legales] para recuperar dinero en nombre de los contribuyentes. Durante el juicio, el general retirado Hugo Tant III testificó que el fraude "[...] era probablemente el peor que he visto jamás en mis 30 años en el Ejército". Cuando Tant declaró ante Mike Battles, uno de los propietarios de la empresa, que 34 ó 36 carros [de combate] proporcionados por la empresa no funcionaban, este respondió:

El caso de Custer Battle está siendo revisado a fondo por la comunidad de contratistas ya que podrían salir a la luz otros muchos casos de fraude. Aún hay pendientes unos 70 casos de fraude contra varios contratistas. No se sabe quiénes son (un caso ha sido recientemente establecido contra EGL, [empresa] subcontratista de Halliburton, por cuatro millones de dólares) ya que los casos archivados bajo el Acta de Falsas Demandas están bajo secreto hasta que el gobierno no decide si se suma a las demandas. Ello significa que algunas compañías acusadas de fraude aún tienen que ser identificadas públicamente, lo que hace difícil a los funcionarios de contratos federales suspenderlas o excluirlas de nuevos contratos. La Fuerza Aérea de EEUU suspendió a Custer Battles para nuevos contratos en septiembre de 2004, una vez que se reveló el supuesto fraude. Sin embargo, en mayo, The Wall Street Journal informaba de la existencia de intentos de poner fin a la orden de suspensión por parte de dos antiguos altos cargos de la Armada que habían creado una compañía que había comprado restos a Custer Battles. Mientras tanto, Alan Grayson, el fiscal que llevó el caso contra Custer Battles, dice que debido a las órdenes establecidas por la APC, los iraquíes no tienen posibilidad de recuperar nada de los 20 mil millones de dólares usados para pagar a los contratistas de EEUU. La APC efectivamente, creo una "Zona de libre fraude", sostiene Grayson [2].

Número 6: 'General Dynamics'

La mayoría de los grandes contratistas de defensa han tenido buenos resultados como consecuencia de la guerra contra el terrorismo. El balance de 5 años de Lockheed Martin, por ejemplo, revela que el stock de la empresa ha doblado su valor desde 2001. Sin embrago, The Washington Post informó en julio que, según los analistas de la industria, quien ha recibido mayores beneficios directos de la guerra contra Iraq entre los grandes contratistas de defensa es Gneral Dynamics. Ello tiene que ver en buena medida con el hecho de que la compañía ha enfocado su negocio de sistemas de combate al abastecimiento al Ejército con todo tipo de materiales: balas, tanques o vehículos Striker que se utilizaron por primera vez durante la invasión de 2003.

En julio, The Washington Post informaba que los beneficios de la empresa se habían triplicado desde el 11-S. Ello debe haber causado satisfacción a alguna gente, incluido a David K. Heebner, un antiguo asistente del Jefe del Estado Mayor del Ejército, Eric Shinseki, quien fuera contratado por General Dynamics en 1999, un año antes de que se cerrase el contrato de los [vehículos] Striker. Según los supervisores de defensa del Proyecto Gubernamental Oversight (POGOP, en sus siglas en inglés). General Dynamics anunció formalmente que iba a contratar a Heebner el 20 de noviembre de 1999, justo un mes después de que Shinseki anunciase una nueva visión para transformar el ejército deshaciéndose de los vehículos pesados y adquiriendo nuevos vehículos armados más ligeros, y un mes y pico antes de que se produjera el retiro oficial de Heebners, el 31 de diciembre de 1999.

En menos de un año y medio después, Heebner fue presentado en la presentación del primer Striker en Alabama donde fue alabado por Shinseki por su trabajo en el Ejército en el proyecto Stryker. Aunque el inspector general del Pentágono concluyó en una investigación preliminar que Heebner se había retirado de cualquier relación en proyectos que estuviesen relacionados con su empleado una vez que se le había ofrecido el trabajo, los críticos mantienen que las actuales normas de la ética son demasiado débiles. Está claro que el ejército se inclinaba a dar un contrato de billones de dólares a General Dynamics al mismo tiempo que Heebner estaba en negociaciones con la compañía para un puesto ejecutivo" dice Jeffrey St. Clair, autor de Gran Theft Pentagon, una arrebatadora revisión de mercantilismo durante la "guerra contra el terrorismo".

El caso de Heebner es similar a otro infame de Marlene Druyan, de Boeing, una oficial de la Fuerza Aérea que fue condenada a nueve meses de prisión y a siete de arresto domiciliario por haber pactado un salario de 250.000 dólares al año parea ella al mismo tiempo que estaba negociando contratos para la Fuerza Aérea que eran favorables a Boeing. En marzo de este año, Heebner declaró haber ganado 33.500 acciones en la empresa que suponen más de cuatro millones de dólares además de otras 21.050 opciones.

No todo el mundo está satisfecho con el resultado del contrato de los Striker. Toim Christie, el director de pruebas operativas y evaluaciones del Pentágono envió una carta clasificada a Donald Rumself antes de que se desplegasen en Iraq [los vehículos Stryker] advirtiéndole de que el vehículo de 3 millones de dólares no estaba preparado para recibir fuego de artillería. Para entonces, GAO advirtió de serias deficiencias en el vehículo de entrenamiento que se les había proporcionado, una preocupación que se convirtió en algo serio cuando los soldados condujeron accidentalmente los Strykers a las aguas del río Tigris. A pesar de las peticiones públicas de altos oficiales del Ejército, un informe interno del Ejército filtrado a The Washington Post en marzo de 2005 revelaba que los vehículos desplegados en Iraq han dado multitud de problemas en su engranaje y mantenimiento que "[...] están yendo a peor y no a mejor". Quizá, como seguro contra cualquier denuncia, General Dynamics ha añadido al ex Fiscal General [de EEUU] John Ashcroft entre los miembros de su poderoso lobby. Entre ellos se encuentran Juleanna Glover Weiss, secretaria de prensa del ex vicepresidente [estadounidense] Dick Cheney, Lory Day Sharp, anterior asesora de Ashcroft, y Willie Gaynor, un ex funcionario del Departamento de Comercio que trabajó igualmente en la campaña para la reelección de Bush y de Cheney en 2004.

Número 7: 'Nour USA Ltd.'

Incorporada poco después de que comenzase la guerra, Nour USA Ltd. ha recibido 400 millones de dólares en contratos en Iraq -incluido el contrato de 80 millones para proporcionar seguridad a los oleoductos- que los críticos dicen se concedieron a través de la intervención de Ahmad Chalabi, el oportunista [opositor] número uno de Iraq, quien tuvo su influencia en la escalada de EEUU hacia la pesadilla del presente con engañosas afirmaciones sobre armas de destrucción masiva [del anterior régimen iraquí].

Chalabi ha negado los informes según los cuales habría recibido dos millones de dólares pero otros licitadores en el contrato precisan que Nour no tenía ninguna experiencia anterior relacionada y que su oferta en el contrato de la seguridad del petróleo era demasiado baja para ser creíble. Otro consultor de la compañía que no ha negado haber recibido dinero por intervenir es William Cohen, el ex secretario de Defensa bajo [la Administración] Clinton. Muchos iraquíes consideran que Chalabi es la opción designada a dedo por EEUU para gobernar Iraq, a pesar de ser un fugitivo buscado por la justicia en Jordania y a pesar de haber sido acusado de pasar información clasificada a Irán.

Iyad Allawi, un rival potencial por el poder en Iraq [y ex primer ministro de Iraq], ha criticado públicamente a Chalabi por haber realizado contratos de trabajos que según él deberían ser responsabilidad del Estado.

Números 8, 9, y 10: 'Chevron' y 'ExxonMobil', y los 'petroimperialistas'

Tras tres años de ocupación y después de una serie de hábiles maniobras legales y de citas políticas manipuladoras, la toma de posesión del crudo de Iraq por parte de los gigantes del petróleo está casi completa [3]. La pieza clave del proceso tuvo lugar en septiembre de 2004, cuando el primer ministro designado por EEUU, Iyad Alaui adquirió derecho de preferencia en las elecciones de enero de 2005 y en [la elaboración d]el borrador de Constitución subsiguiente, redactando las guías básicas para crear las bases de una nueva ley sobre el petróleo. La política de Alaui excluyó de manera efectiva que el gobierno [iraquí] pudiera tener en el futuro ninguna intervención en la producción de petróleo al mismo tiempo que prometía la privatización de la compañía nacional iraquí del petróleo. Aunque Alaui ya no está en el poder, sus planes han influido de manera decisiva en el pensamiento sobre política petrolera.

Dando su apoyo para que el proceso siguiera adelante se encuentran los economistas de Bearing Point, consultores cuyos últimos contratos estipulan "[...] la intervención del sector privado en sectores estratégicos, incluidas la privatización, ventas de activos, concesiones, arriendos y contratos de gerencia, especialmente en la industria del petróleo y en las relacionadas con ésta".
Por su parte, los gigantes de la industria del petróleo han tomado un perfil relativamente bajo en el proceso prestando tan solo una serie de estadistas a la APC, incluido Philip Carroll (de Shell US Fluor), Rob Mckee (de Conoco Philips y Halliburton) y Norman Szydlowski (de Chevron Texaco), el enlace de la APC con el nuevo ministerio de Petróleo de Iraq. Grez Muttitt de la plataforma británica Non profit declara que Chevron, Shell y Conoco Phillips están entre las más ambiciosas de todas las grandes compañías de petróleo en Iraq. Shell y Chevron ya han firmado acuerdos con el gobierno iraquí y han comenzado a formar equipos iraquíes y a conducir estudios; acuerdos que han dado a estas compañías un acceso vital a los funcionarios del ministerio del Petróleo y a datos geológicos.

A pesar de que el ministro de Petróleo iraquí, Husain al-Shahristani declaraba en agosto pasado que la competición final por el desarrollo de los campos de petróleo iraquí sería abierta, los acuerdos preliminares otorgarán a los gigantes del petróleo una ventaja significativa cuando llegue el momento. El grado de interés de las grandes compañías petroleras depende de su apetito por el riesgo y de su necesidad de [obtener] reservas. Shell, por ejemplo, ha actuado peor que ninguna para hallar nuevas reservas en los últimos años -hecho subrayado por un escándalo sucedido en 2004 en el que se desveló que la compañía estaba mintiendo a sus inversionistas.

En este momento, el reto clave de las multinacionales es si pueden convencer al Parlamento iraquí para que apruebe una nueva ley del petróleo para finales de este año. Una provisión central de esta nueva ley estipula el compromiso de utilizar los denominados Acuerdos de Producción Compartida (PSA, en sus siglas en inglés) que blindarán al gobierno [iraquí] en un compromiso a largo plazo (más de 50 años) para compartir los beneficios del petróleo y restringirán su derecho a introducir nuevas leyes que pudieran afectar a los beneficios de las compañías. Greg Muttitt dice que estos acuerdos están diseñados para favorecer a las compañías privadas a expensas de exportar gobiernos y que esa es la razón de que ninguno de los grandes países productores de petróleo de Oriente Medio los utilice. Bajo la nueva ley de petróleo, todos los yacimientos nuevos y algunos de los ya existentes quedarían abiertos a las compañías privadas mediante estos PSA. Comoquiera que menos de 20 de los 80 yacimientos conocidos en Iraq han sido ya explotados, si el gobierno de Iraq acepta firmar los PSA ello podría costar al país cerca de 200 mil millones de dólares en pérdidas de beneficios, según Muttitt, director de investigación de "Designios del Crudo: la estafa del petróleo iraquí".

Mientras tanto, en una especie de movimiento de pinza, el Parlamento ha empezado a sentir la presión del Fondo Monetario Internacional para que adopte la nueva ley de petróleo. Por supuesto presionar a un país tan volátil como Iraq para que acepte cualquier tipo de acuerdo sin permitir primero un debate parlamentario legítimo supone un gran peligro. Es una manera aventurada de alimentar la democracia en un país que parece que ya ha entrado en una guerra civil. "Si se toma a la ligera -bien denegando un reparto justo a las regiones donde se ubica el crudo, o dándoles demasiada autonomía a costa de la cohesión nacional- esas decisiones sobre el petróleo podrían fracturar y, en última instancia quebrar el país", apunta Muttitt.


Notas de IraqSolidaridad:

1. Véase en IraqSolidaridad: Sabah Ali: Tras los pasos de EEUU: corrupción y violencia sectaria. Las formaciones confesionales shiíes pugnan por el control del petróleo de Iraq | Dave Whyte: El pillaje de las corporaciones empresariales de EEUU en Iraq | Ocupantes y colaboracionistas imponen en Iraq una estratégica de liberalización económica mientras se anuncia la suspensión de subsidios de carburante y alimentos | Nicole Colson: Despilfarro, pillaje y miseria: El coste de la guerra para EEUU e Iraq. La malnutrición entre los niños iraquíes se ha duplicado desde el inicio de la ocupación | Zaid al-Ali: La corrupción y la mala administración están detrás de la quiebra de la economía La catástrofe económica de Iraq
2. Sobre esta denominación, véase en IraqSolidaridad: Jeff Lincoln: Iraq, 'Zona de libre-fraude' (Nuevas revelaciones sobre la corrupción estadounidense en Iraq)
3. Véase en IraqSolidaridad: Philip Thornton: El petróleo de Iraq, botín de guerra - El PDK y la petrolera noruega 'DNO' alcanzan un acuerdo de perforaciones en Zakho | Las exportaciones de petróleo iraquí alcanzan su punto más bajo en noviembre de 2005 - Heiko Flottau: El acceso al petróleo iraquí: Objetivo frustrado de la invasión de EEUU a Iraq - Brian Conley y Omar Abdullah: Iraq: Tanto petróleo y tan poco | Miriam Amie: Crudos propósitos. EEUU considera que la producción de petróleo iraquí permanecerá estrangulada durante años - La compañía noruega 'DNO' perfora en tres nuevos campos petrolíferos del Kurdistán | Mike Whitney: Guerra de guerrillas por el petróleo iraquí - Joshua Frank: Crédito del Fondo Monetario Internacional para Iraq | Kevin Zeese: Las corporaciones de EEUU se apoderan de la economía iraquí - El nuevo ministro de Petróleo anuncia la apertura del sector a las compañías extranjeras | ¿Cuánto petróleo ha exportado Iraq? (BTC News) - El vicepresidente de Iraq marca el compromiso de las nuevas autoridades con la liberalización de la economía

AlterNet, 5 de septiembre, 2006. Traducción del inglés para IraqSolidaridad de Loles Oliván

 

 El movimiento por la paz frente a la economía militar

de Enric Prat, del Centre d’Estudis per la Pau JM Dèlas de Justicia i Pau.
Viento Sur (23-9-06)

(pincha aquí)

 

Militarismo e imperialismo: su actualidad en el siglo XXI

Claude Serfati
Viento Sur (21-9-06)

La producción de armas no es sólo una “rama de la industria moderna”. Desde la
Segunda Guerra Mundial se encuentra en el corazón de trayectorias tecnológicas
esenciales para el modo de producción (aeronáutica y espacio, electrónica, nuclear).
En las siguientes cinco décadas, los gastos militares de Estados Unidos, y de los otros
países imperialistas, se han mantenido a unos niveles extraordinariamente elevados,
en nombre de la amenaza que suponía la URSS. Las gigantescas sumas consagradas
en este país a la defensa consolidaron a la casta dirigente y su existencia parasitaria,
al tiempo que contribuyeron a la sangría de recursos productivos y financieros. El hecho
más destacado después de la Segunda Guerra Mundial es el enraizamiento del
sistema militar-industrial en la economía y en la sociedad de Estados Unidos, que no
se ha debilitado con la desaparición de la URSS, sino todo lo contrario, y aborda, en
este comienzo de siglo, una nueva etapa de consolidación.
El reforzamiento del sistema militar-industrial se basa en una conjunción de factores:
la concentración industrial y la vinculación aún más estrecha de los grupos
de armamento con el capital financiero, la subida del presupuesto militar comprometido
por Clinton en 1999 y considerablemente ampliado por Bush, y una presencia
reforzada en las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC).
Estas tecnologías se han beneficiado de la Iniciativa de Defensa Estratégica de Reagan
(la “guerra de las estrellas”) y han jugado un papel determinante en la “dominación
informacional” y la “guerra centrada en las redes”, temas favoritos de los
estrategas del Pentágono en los años noventa.

El sistema “militar-securitario”
La supremacía militar y el control de la seguridad permiten a los grupos de armamento
americanos conquistar una posición central en el desarrollo de las TIC, dominado
en los años noventa por empresas civiles (la pretendida “nueva economía”
y su cortejo de start-ups). Los grupos de armamento también deben desarrollar
nuevos sistemas de armas para los ejércitos de tierra. La preparación de “guerras
urbanas” (expresión empleada por los expertos del Pentágono), llevadas a cabo por
soldados equipados con armas hipersofisticadas, continuando en tierra la acción de
la aviación, ocupa un lugar importante en los presupuestos militares. Se trata de llevar
a cabo guerras contra las poblaciones de las inmensas aglomeraciones de los
países del Sur (las de Sudamérica obsesionan a los estrategas americanos), y eventualmente
contra las “clases peligrosas” de las ciudades del Norte. Es de prever,
por tanto, que la enorme influencia que han adquirido los grupos de armamento en
el seno de las instituciones federales y estatales desde la Segunda Guerra Mundial,
y la ampliación de la “agenda de seguridad nacional” a objetivos no militares que
afectan cada vez más a aspectos de la vida social y probada, aceleran la formación
de un “sistema militar-securitario”.
En los próximos años, este sistema ocupará un papel mucho más importante que
el del “complejo militar-industrial” durante la Guerra Fría.
La formación del sistema militar-securitario da al Estado americano una considerable
potencia. Estamos lejos del declive de la “forma Estado” de dominación del
capital que, según Hardt y Negri, daría lugar a un “Imperio” en el seno del cual capital
y trabajo se enfrentarían sin mediación.
Para mantener su dominación, el capital no puede prescindir de un aparato político,
cuyas instituciones (judiciales, militares, etc.) se han constituido, reforzado y
mejorado desde hace dos siglos en el marco de los Estados de los países capitalistas
dominantes. El “capitalismo mundial”, en el sentido que dan estos autores, no
existe. El capital, en tanto relación social, tiene ciertamente una tendencia a transcender
las fronteras nacionales y las otras barreras (formas de organización sociopolíticas,
por ejemplo). “El mercado mundial está contenido en la misma noción
de capital”, decía Marx, pero se trata de un proceso marcado por contradicciones
que se expresan en las rivalidades intercapitalistas e interimperialistas, así como en
las crisis. Por ello, la extensión mundial del capital siempre ha tomado, y lo sigue
haciendo, una fisionomía indisociablemente ligada a las relaciones de fuerzas interestatales
y a su cortejo de violencias.
La dominación de Estados Unidos sobre los otros países imperialistas es evidente.
Es una razón que hace improbable el desencadenamiento de guerras interimperialistas
como las que tuvieron lugar en el siglo veinte. La integración de los
capitales transatlánticos, entre Estados Unidos y una parte de la Unión Europea,
continúa y constituye uno de los rasgos distintivos de la “mundialización” de final
del siglo veinte. Las clases dominantes de Estados Unidos y de la Unión Europea
están, en cierto modo, en la situación descrita por Marx a propósito de la competencia
entre capitalistas: se comportan como “falsos hermanos en la competencia”,
pero como una auténtica “francmasonería” frente a los obreros (y también frente a
los pueblos de los países sometidos a su dominación, habría que añadir). La improbabilidad
de guerras entre las potencia capitalistas dominantes no vuelve caduca la
relación entre guerra e imperialismo establecida por el marxismo de comienzos del
siglo veinte. Basta con pensar, por ejemplo, en qué pasaría si la transformación capitalista
de China bajo el control de la burocracia del PC chino, en lugar de acelerar
las tendencias centrífugas en este país, amenazase la economía de Estados Unidos.
Desde luego, el ultra-imperialismo que permitiría superar las contradicciones del
capital, tal como fue imaginado por Kautsky, no está a la orden del día. La guerra
conserva y acrecienta su papel en la fase actual de mundialización del capital.
Mundialización del capital y militarismo
La mundialización del capital no implica una expansión del capitalismo en el sentido
de una ampliación de la reproducción del valor a escala planetaria. Más bien lleva
a un aumento de las depredaciones operadas por el capital, cuyos “derechos de
propiedad” (sobre activos financieros) le permiten percibir rentas financieras y
apropiarse de los procesos de la vida. “No se produce demasiados medios de subsistencia
para la población existente. Se produce demasiado poca para satisfacer
decente y humanamente a la masa de población”.
Esta es la contradicción que la mundialización del capital ha llevado hasta un nivel
antes inalcanzado, aplastando a la mayor parte de los países de África y conduciendo
a los países “emergentes” de Asia y América a la crisis, durante la década
de los noventa.
El Estado siempre ha jugado un papel central en este proceso de expropiación de
los productores por el capital, no sólo en la llamada fase “de acumulación primitiva”
sino también durante las conquistas coloniales, cuyo objetivo era someter a los
pueblos y los territorios del planeta a la dominación del capital. La violencia de los
Estados es hoy día más necesaria que nunca, justo lo contrario de las mixtificaciones
que asocian los “mercados” y el libre cambio con la paz y la democracia. La
mundialización del capital se acompaña de un proceso de mercantilización que se
puede definir como una extensión de los espacios donde el capital ejerce sus derechos
de propiedad.

“Un mismo fenómeno orgánico”
Esta es la condición previa a la existencia de “mercados”, cuyo objetivos y efectos
son, por una parte, aumentar la dependencia de los productores y hacerlos más “libres”,
esto es, más obligados a trabajar para el capital, y por otra, dominar nuevos
grupos sociales, en particular en los países dependientes. Estos espacios no son
sólo territorios geográficos, son también nuevos terrenos de apropiación privada,
como la biosfera (mercados de permisos de derechos de polución), los procesos de
la vida (patentes sobre semillas, etc.) y cada vez más los derechos de propiedad intelectual
cuya continua extensión por parte de los tribunales significa un serio atentado
a la libertad de las poblaciones. Todos estos objetivos no pueden ser alcanzados
sin el uso de la violencia.
Estados Unidos se encuentran en el centro de la mundialización del capital. El reforzamiento
del militarismo observado durante los años noventa no fue un “suplemento”
añadido a un funcionamiento económico en sí “próspero”. Mundialización
de capital y militarismo son dos aspectos de “un mismo fenómeno orgánico”, como
dijo Rosa Luxemburgo, y en Estados Unidos son más interdependientes. La potencia
político-militar ha sido un factor determinante en los procesos que han permitido
a los Estados Unidos, durante los años noventa y a un ritmo acelerado después
de la crisis de los países asiáticos (1997), drenar hacia sus plazas financieras el capital
dinero en busca de emplazamientos de mucha “seguridad”.
Al final, la economía americana fue alcanzada por la recesión en el 2000. No es
posible analizar aquí los mecanismos, pero lo importante es comprender que si Estados
Unidos están en el centro de la mundialización del capital, están también en
el centro de sus contradicciones, mucho más profundas de lo que dan a entender los
indicadores utilizados para calificar una recesión. El rápido desarrollo de estas contradicciones
desmiente a quienes pensaban que los Estados Unidos eran un “islote
de prosperidad” en el océano de devastaciones mundiales producidas por la dominación
del capital financiero (la “nueva economía”). Las contradicciones económi-
cas se han ampliado, no reducido, con la puesta en marcha de los programas presupuestarios
decididos después del 11 de setiembre de 2001, para los que se ha utilizado
el término de “guerra de clases”.
En este contexto, hay que situar la “guerra sin límites” emprendida por la Administración
Bush en relación con la trayectoria del capitalismo de los últimos veinte
años. Esta política expresa los intereses de una oligarquía financiera cuyas bases
materiales son el saqueo de los recursos naturales (ante todo el petróleo) y el pago
de la “deuda eterna”, aún al precio de poner en peligro físico y la propia existencia
de las clases sociales y de las poblaciones más vulnerables. El control que Estados
Unidos y otros países dominantes -la “comunidad internacional”- ejercen a través
de formas de gestión directa, de mandato o de protectorado tiene hoy aún menos
posibilidades de estimular el desarrollo económico de los países dominados, que
cuando las conquistas coloniales de los imperialismos de comienzos del siglo veinte.
Es el momento, como lo muestra el ejemplo trágico del continente africano desde
hace veinte años, del desmembramiento de los Estados de los países del Sur, que
no pueden resistir a las consecuencias de la dominación de los imperialismos.
Las clases sociales cuya existencia reposan en un modo de dominación social que
privilegia la apropiación del valor creado por los productores, y estimula cada vez
más la depredación rentista, sólo pueden tener preocupaciones a muy corto plazo, sin
mirar las consecuencias sociales y medioambientales catastróficas para la humanidad.
Necesitan gobiernos e instituciones estatales que les aseguren el pleno goce y la
seguridad de sus derechos de propiedad. Cuanto más extienda su lógica el capital financiero,
más necesidad tendrá de aumentar su fuerza armada.

Claude Serfati es economista. Forma parte de la redacción de la revista Carré Rouge, www.carre-
rouge.org.

Armamentos postmodernos

Francesco Piccioni
Sin Permiso (2-9-06)


Se ha desarrollado una generación de armamentos que señala una discontinuidad drástica con los construidos hasta ahora. Aumentan las pruebas de
que ya han sido usadas en Irak o que estén siendo usadas en este momento en el Líbano armas de energía directa

Será una casualidad, pero el fin de la "guerra fría", lejos de abrir una fase de paz duradera, ha multiplicado la frecuencia y las dimensiones de la "guerra
caliente". Con dos transformaciones decisivas en la concepción y conducción del denominado "arte de la guerra".

En primer lugar, terminó la época varias veces milenaria de la "guerra simétrica", en la que dos enemigos –dos estados- se enfrentan disponiendo más o
menos del mismo tipo de armamento (aviones, tanques, misiles, infantería, buques, etc.)

La absoluta preponderancia de los Estados Unidos en cuestión de tecnología militar respecto a cualquier otro estado ha puesto las bases para el estudio
y la "práctica" de la "guerra asimétrica". O sea, aquella en la cual sólo una de las partes beligerantes dispone de todas las tecnologías decisivas, y la otra
–quienquiera que sea- está constreñida a practicar formas de guerra "no ortodoxas", categoría que comprende todas las formas de guerrilla y de
resistencia popular, como así también el "terrorismo" (señalemos que la ONU no ha logrado hasta aquí dar una definición consensuada de este término).
La asimetría conceptual inviste no sólo la forma de la guerra, sino también la figura del "enemigo" y las razones mismas –las oficiales y las "públicas"- por
las que se combate. Hasta trastornar los "límites" que habían sido fijados como insuperables luego de la segunda guerra mundial.

En segundo lugar, ha sido desarrollada una generación de armamentos que señala una discontinuidad drástica con los construidos hasta ahora. De la
prehistoria a hoy, de hecho, la humanidad ha fabricado armas "cinéticas", o sea, maquinarias que matan golpeando al enemigo con un "proyectil" al que
se le aplica alguna forma de energía cinética –del garrote a la bomba atómica. Ahora están ya activas, y aumentan las pruebas de que ya hayan sido
usadas en Irak o que estén siendo usadas en este momento en el Líbano, armas de energía directa.

Estas armas no disparan proyectiles, sino fases de energía de tipo variado. Pueden ser "letales" o "no letales", pero la diferencia es sólo una cuestión de
"grado" en la verificación de la potencia de "fuego". La investigación de Sigfrido Ranucci y Mauricio Torrealta para Rainews [ver información en
castellano de Luis Jesús González] ha hecho ver con claridad cómo estos sistemas de armas están ya activos sobre el terreno en forma "experimental".
Así como el protagonismo exclusivo de Estados Unidos e Israel en este campo. Aun cuando China y Rusia se esfuerzan por mantener el paso, y ésta
habría alcanzado un discreto arsenal de e-bombas, ojivas montadas sobre misiles convencionales y capaces de producir ondas electromagnéticas con
frecuencias entre 4 y 20 ghz; lo que basta para "cegar" los más importantes sistemas informáticos, eléctricos, telefónicos, etc. de una ciudad.

Una nueva especie de armas que, como las "clásicas", puede ser utilizada de acuerdo al tipo de energía empleada o de acuerdo a los objetivos. La única
"buena noticia", en este frente, es que entre las armas de energía directa –en cuanto a potencia destructiva- todavía no se entrevé el arma "fin del
mundo", parangonable a los misiles nucleares. No por esto se trata de armas "más buenas". Al contrario.

Las primeras clasificaciones de la nueva especie distinguen las armas láser (montadas sobre dispositivos móviles terrestres o aéreos) en función de
defensa antiaérea y antimisilística (un fragmento del fracasado proyecto "guerra de las estrellas"). "Prometedoras" como instrumentos antitanque y
antibúnker son consideradas las armas de plasma y de impulsos, en las que es disparado un "proyectil" de "materia cargada eléctricamente, compuesto
de electrones, protones y neutrones". Les siguen, al fin, las armas de microondas, cuyos efectos son profusamente ilustrados por el general Termenti y
por nuestro Dinucci.

¿Pero para qué tipo de "enemigo" han sido pensadas la mayor parte de estas armas? Tanto la de plasma como la de microondas tienen por objetivo el
"disciplinamiento de la multitud" (bien entendido: también nosotros). Las microondas emitidas por el Active Denial System, por ejemplo, penetrando en la
piel hasta alcanzar las terminales nerviosas, provocan un dolor insoportable, al punto de obligar a quien sea a huir. Mientras que algunas de las de
plasma se han demostrado capaces de aturdir a hombres y animales hasta la parálisis. El mismo efecto debería provocar, en los proyectos de la Hsv de
San Diego, un láser de rayos ultravioletas en curso de experimentación.

La importancia de este tipo de armas esta directamente conectada al carácter asimétrico de la guerra contemporánea. Los "combatientes enemigos" ya no
pueden ser soldados de uniforme ni ser dispuestos en posiciones fijas (demasiado fácilmente individualizadas por los numerosos sistemas de miras
montados en los aviones o en los satélites); sino que "deben" mimetizarse entre su pueblo, concentrarse en las ciudades antes que desperdigarse en el
campo. La guerra asimétrica se despliega entonces, sobre todo, en ambientes urbanos, donde "neutralizar" al combatiente enemigo significa neutralizar al
pueblo.

La imposibilidad práctica –por otro lado no prevista ni siquiera con esta nueva generación de armas— de distinguir al civil del "combatiente" lleva
consigo también el desplazamiento de los "límites"de lo que se puede hacer en la guerra. Después de Coventry, Dresden e Hiroshima se había llegado a
convenir que el bombardeo –con cualquier instrumento— de las ciudades fuera considerado un crimen de guerra y un acto contra la humanidad. Bagdad,
Gaza y Beirut declaran ahora que aquel límite ha dejado de existir. Y que "la multitud" puede ser tratada como carne de cañón. Como en las "guerras
coloniales" de principios del siglo XIX. ¡Qué novedad, el posmodernismo...!

Francesco Piccioni es uno de los editorialistas del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Ex militante de las Brigadas Rojas.
Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo González-Bertomeu

 

Armas de "energía directa", agentes químicos y/o biológicos, en un macabro experimento para guerras futuras

Paola Manduca
La Haine (2-9-06)


Hasta ahora existen innumerables informes de hospitales, testigos, expertos en armamento y de periodistas que sugieren con fuerza que en la presente
ofensiva de las fuerzas israelitas contra el Líbano y Gaza están usándose "nuevas armas". Entre los heridos y muertos se están detectando nuevos y
extraños síntomas.

Cuerpos con tejido muerto y sin heridas claras; cadáveres "encogidos"; personas con serios daños en las extremidades inferiores que requieren
amputación, la cual, una vez practicada, es seguida por una necrosis imparable y por la muerte; descripciones de heridas internas extensas sin rastros de
esquirlas de metralla; cadáveres ennegrecidos pero no quemados, y otros gravemente heridos que no sangraron.

Muchas de estas descripciones hacen pensar en la posibilidad que las nuevas armas usadas incluyan "armas de energía directa" y de agentes químicos
y/o biológicos, en una suerte macabra de experimento para futuras guerras en las que no exista respeto por nada. Ni por las reglas internacionales
(Tratado de la Convención de Ginebra sobre armas biológicas y químicas), ni por refugiados, hospitales ni Cruz Roja, sin mencionar a las personas, su
futuro, sus niños, al ambiente contaminado a través de la diseminación de uranio y sustancias tóxicas que son generadas después del bombardeo de
depósitos químicos y de petróleo.

Ahora mismo los pueblos libanés y palestino tienen muchos problemas urgentes y perentorios. Aún así muchas personas creen que esta situación no
puede ni debe ser ignorada. De hecho, varios llamados a científicos y expertos se han emitido con la finalidad de investigar el asunto.

En el intento de dar respuesta a tal llamado, hemos preparado un equipo para investigar los testimonios, las imágenes y posiblemente la evidencia
material que las comisiones y las organizaciones no gubernamentales puedan hacer llegar de las áreas afectadas. Queremos ofrecer apoyo a las
instituciones de salud del Líbano y Palestina que constantemente piden ayuda, verificación externa y monitoreo. Estamos examinando todo el material
disponible para formular hipótesis que puedan ser verificadas o refutadas.

Solicitamos la participación activa de nuestras instituciones científicas (italianas), y, con respecto a la demanda de personal médico en el área de
conflicto, estamos pidiendo que la ONU organice un comité internacional independiente de investigación y verificación, con el objetico de facilitar la
entrada a la zona de conflicto, poder recolectar material y testimonios de campo directamente, y emprender encuestas y verificación acerca de las
numerosas denuncias con respecto a estos nuevos tipos de armas de asesinato masivo que esta siendo usado por las fuerzas israelitas en Líbano.

Pedimos que tales equipos de investigación se preparen inmediatamente y que los procedimientos se definan y se lleven a cabo con vista al apoyo a
futuras investigaciones. De preocupación particular es el problema de cómo recolectar y preservar las muestras de los diferentes escenarios, y poder
conservar la importante información con respecto a los diferentes impactos de estas armas.

Pedimos que el comité internacional tenga acceso a todas las fuentes de información, que sea totalmente operativo, mientras cumpla con los
procedimientos investigativos pertinentes, incluyendo comprobación cruzada de información entre diferentes laboratorios. El comité internacional deberá
informar a las autoridades competentes, incluyendo al Tribunal Internacional de los Derechos Humanos y las cortes internacionales de justicia, si es
pertinente.

Como personas y como científicos estamos ofreciendo nuestro tiempo y nuestros conocimientos para alcanzar una comprensión de los hechos
subyacentes, en la creencia que una perspectiva de justicia, equidad y paz entre los pueblos sólo puede alcanzarse con el respeto de las reglas hasta
ahora definidas dentro de la comunidad internacional de naciones. Esto se aplica a la conducta de las partes en un conflicto armado.

Solicitamos que el respeto de estas reglas sea verificado en el contexto del presente conflicto.

Invitamos a los científicos a contribuir a este esfuerzo ofreciendo sus competencias específicas. En particular buscamos colaboración de expertos en
toxicología, farmacólogos, anátomo-patólogos, químicos y médicos con especialización en traumatismos y quemaduras.

Los interesados pueden contactarse con el grupo de trabajo en la dirección de correo electrónico: nuovearmi@gmail.com, Paola Manduca, profesora de
genética, Universidad de Génova, Italia.

* Profesora de genética, Universidad de Génova, Italia
Fuente: globalresearch.ca
Traducido por Animalweb

 

El negocio de las armas: empresas de armamento en el estado español

Yolanda jb
Tomado de Educarueca
Mujeres de Negro Jueves,10 de agosto de 2006


Aquellos que se benefician de la guerra constituyen un poderoso lobby a favor del gasto militar y las iniciativas bélicas. Para combatir su influencia es
necesario identificar y sacar a la luz sus actividades e intereses.

Sin duda una de las industrias más boyantes, con mayores beneficios y a la que no se le conocen épocas de crisis es la llamada industria militar. Desde
la fabricación y venta de armamento hasta la logística y mantenimiento de los diversos ejércitos y cuerpos armados de los Estados, la omnipotencia de
esta gran industria es abrumadora. Téngase en cuenta que la mayor parte de los presupuestos de los países se gasta en lo que eufemísticamente se
llaman “gastos de defensa”, es decir, armas y ejército. Si tenemos en cuenta también los beneficios que, a cuenta de los impuestos, se adjudican las
empresas dedicadas a descubrir nuevas y mejores formas de matar y destruir, más las ganancias del comercio, legal o ilegal, de armas es fácil llegar a la
conclusión de que es rentable dedicarse a la industria de la destrucción.

El negocio es redondo y beneficia a Banqueros, Empresarios, Laboratorios y Políticos se lucran individualmente gracias a las máquinas de la guerra que
construyen. En su defensa se argumenta que crea puestos de trabajo. Éticamente ¿podemos defender los puestos de trabajo que se consiguen
fabricando aparatos que su uso es ocasionar la muerte y el empobrecimiento a nuestros iguales?

Para hacerse una idea de la cantidad de dinero que mueve esta fructífera industria, basta tener en cuenta que el gasto militar sólo en España en el 2006
supera los 58 millones de euros diarios.

El gasto que se dedica a la investigación armamentista en los Presupuestos generales del Estado, I+D, para el año 2006 , asciende al menos a 1683,89
millones de euros, entre el 26 y el 30% del total. La práctica totalidad se destina al diseño, construcción y modernización de 9 tipos distintos de
armamentos de carácter claramente ofensivo, lo que se aviene mal con la declarada vocación humanitaria del ejército español, y van a parar a compañías
especializadas en la fabricación de armamento. Sólo una de ellas, General Dinamics, recibirá del Estado español unos fondos para I+D militar superiores a
los que se dedican a investigación Sanitaria. Todo esto con nuestros impuestos.

Sin embargo, hay un condicionante importante a la obtención de los astronómicos beneficios: Es imprescindible que los productos tengan salida. Eso sí,
estas guerras deben estar convenientemente alejadas de los países productores, que, casualmente, suelen coincidir con los más poderosos económica y
militarmente. Así, dos tercios de la exportación de armas va a parar al llamado tercer mundo, aquejado de un endémico estado de guerra inducido, en
muchas ocasiones, por los intereses de las grandes empresas del llamado primer mundo.

El gobierno miente cuando da datos La industria militar española se desarrolló bajo el amparo del sector público y dentro del antiguo Instituto Nacional
Industria (INI), hoy Sociedad Española de Participaciones Estatales (SEPI), creando cuatro grandes industrias para cada uno de los cuatro subsectores
militares. La Armada para Bazán, hoy Navantia; el aeronáutico para CASA, hoy EADS-CASA; el de armamentos y municiones para Santa Bárbara, hoy
General Dynamics; el electrónico para Inisel, hoy Indra. Estas cuatro grandes industrias representan el 70% de la facturación y agrupan al 80% de la
mano de obra de los 13.500 trabajadores del sector. De ellas, tan sólo Navantia persiste al 100% como empresa pública.

Nosotras, Mujeres de negro contra la guerra, nos resistimos y oponemos a esta cultura militarista, apostando por la noviolencia y el antimilitarismo en la
búsqueda de un mundo sin guerras ni violencias.

Empresas vinculadas a la industria armamentista en España:

ALCATEL; AMPER; BANCO DE BILBAO VIZCAYA; ARGENTARIA; BANCO ZARAGOZANO; CAJA DE AHORROS PROVINCIAL SAN
FERNANDO DE SEVILLA Y JEREZ; CAJA MADRID; CONSTRUCCIONES Y AUXILIAR DE FERROCARRILES; DAIMLER-CHRYSLER; EL CORTE
INGLÉS; EL MONTE; ERICSSON; IBERIA; IBM; NISSAN MOTOR IBÉRICA; ROLLS ROYCE; S.A. ESPAÑOLA DE DINAMITA Y PRODUCTOS
QUÍMICOS (PRIVILEGIOS A. NOBEL); SAINCO; SANTANA MOTOR; SIEMENS; SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL ACUMULADOR TUDOR;
TELEFÓNICA; ZODIAC ESPAÑOLA.

En primer lugar dejemos claro lo obvio desde el principio para evitar dobles lecturas: las armas sirven para matar. El único destino razonable de la
producción armamentística es su desaparición.

Investigación y puestos de trabajo éticos con fines sociales.

GASTOS MILITARES PARA FINES SOCIALES

Mujeres de Negro contra la guerra de Madrid


 

Fuerzas desarmadas
Por fin disponible en la red el vídeo que se hizo para Línea 900 sobre el movimiento antimilitarista.

Anna Masllorens y Mariona Ortiz
Insumissia (17-7-06)


Hasta hace unos años, cuando se hablaba de ”objeción de conciencia” se aludía, únicamente, a la objeción de conciencia a la realización del servicio
militar. Con la llegada del ejército profesional y la desaparición de la mili obligatoria, este tipo de objeción dejó de tener sentido.

Pero hay otras objeciones, otros movimientos que han cogido el relevo para defender el derecho del ciudadano a no colaborar en la militarización del
estado. Son, por ejemplo, la objeción científica, de la cual España es pionera, o la objeción fiscal, ya mucho mas arraigada. Son, por ahora, propuestas
minoritarias, cuya implantación en la sociedad va, sin embargo, en aumento.

España dedica un porcentaje muy elevado de su presupuesto a la investigación con fines militares. No todo el mundo está de acuerdo con ello. Hace ya
varias décadas que el movimiento pacifista y no-violento está activo en nuestro país, a pesar de las dificultades. Línea 900 recoge las argumentaciones
que formulan Pepe Beúnza y Arcadi Oliveres, dos personajes históricos de la no-violencia española.

El reportaje sigue también a dos grupos antimilitaristas de Barcelona y de Madrid en sus acciones directas no violentas. En el caso de Madrid, la
Plataforma Horizontal contra la Guerra, participa también en un programa de radio antimilitarista: "Sin Cuartel".

Pincha aquí se quieres verlo


 

 Doce tesis sobre la Guerra y la Paz en Oriente Próximo

James Petras
Rebelión (19-6-06)
Traducido del inglés para Tlaxcala y Rebelión por Ulises Juárez Polanco (www.juarezpolanco.com), y revisado por Caty R.

1.
La invasión de Iraq fue producto de un esfuerzo concertado por los sionistas usamericanos que ocupan posiciones estratégicas en el Pentágono (segundo y tercero en mando), en el Consejo de Seguridad Nacional y en la Oficina de Planificación Especial (OSP en inglés). Paul Wolfowitz, número dos del Pentágono, diseñó el ataque; Douglas Feith, número tres, planificó la falsificación de datos sobre las armas de destrucción masiva y David Frum, otro sionista, redactó los discursos de Bush, incluyendo la expresión “Eje del Mal”. Además, los poderosos lobbies judíos –como son llamados con todo derecho en Israel– movilizaron al Congreso a través de la presión directa y de su fuerte influencia en los medios de comunicación. Las grandes compañías petroleras no hicieron campaña a favor de la invasión abiertamente, ya que la guerra se percibía como desestabilizadora para sus intereses. Los sionistas usamericanos promovieron la guerra para aumentar el dominio israelí sobre Oriente Próximo y debilitar la oposición árabe a sus políticas colonialistas en Palestina.

2.
La mayor oposición a la invasión fue liderada por las fuerzas extraparlamentarias de izquierda, pues los ‘parlamentos’ en Oriente Próximo son autómatas deudores de Usamérica. En Europa reflejan una variedad de fuerzas, pero su oposición a la guerra fue principalmente diplomática e ineficaz. La actividad extraparlamentaria mostró la oposición a las políticas genocidas de EE.UU.: en Iraq, en gran parte por los 300.000 ex policías y militares laicos que fueron expulsados de forma abrupta del servicio y por fuerzas religiosas que pretenden establecer un estado musulmán independiente.

3.
La fuerza de los movimientos mundiales varía con la efectividad de la resistencia interna en Iraq. Más de una docena de países han retirado sus fuerzas de Iraq por sus caídos y porque su percepción es que las fuerzas de invasión guiadas por EE.UU. ya perdieron la guerra. Las bajas en aumento (muertos y heridos) en Iraq, cerca de 25.000 -y seguiremos contando-, han aumentado la oposición nacional del 15% al inicio de la invasión al 65% hoy (junio de 2006). No existen movimientos sociales apolíticos: su objetivo principal es el Estado, en especial el Estado imperial, cuando demandan reforma agraria, trabajo o nacionalización de recursos naturales privatizados. El gran desafío es convertir estas demandas en una lucha por un poder estatal, un punto débil en los movimientos sociales.

4.
La conciencia liberal en Iraq es sobre todo un fenómeno de la clase comerciante y de algunos intelectuales, principalmente los expatriados que vivían en EE.UU. o Europa y han regresado con la invasión usamericana. En la medida en que esta conciencia liberal ha existido en Iraq, se ha convertido en una difusa oposición nacionalista a la ocupación usamericana, incluso en los bazaari. El mayor apoyo de los expatriados en la clase política es el ejército usamericano. La sociedad de Oriente Próximo, incluyendo Iraq, contiene movimientos nacionalistas, socialistas, republicanos laicos, moderados y religiosos. Varias fuerzas básicamente republicanas-laicas se han unido a movimientos religiosos por los recursos que manejan. No siempre hay una distinción clara y explícita.

5.
La invasión usamericana de Iraq iba más allá de la expansión del poder israelí y de los intereses geopolíticos de EE.UU. Éste es un ejemplo clásico de una guerra imperialista contra un movimiento de liberación nacional. Hay diferencias culturales, pero existían antes de la invasión y existirán después de ella. Por sí mismas, las diferentes “culturas” o religiones no conducen a las guerras. Los conflictos de intereses políticos, económicos e ideológicos son la fuerza motora de las guerras.

6.
Los efectos a corto y medio plazo de la guerra imperialista han creado una enorme hostilidad hacia la presencia europea y usamericana en Oriente Próximo y en todas partes; hostilidad que no podrá superarse con facilidad, sobre todo teniendo en cuenta la “Doctrina de Guerras Preventivas” de EE.UU. y la intervención terrorista global.

7.
Los principales beneficiaros de la “guerra contra el terrorismo” son los israelíes que ocupan la tierra palestina, los movimientos sionistas globales porque la guerra realza su ‘tierra madre”, la industria mercenaria multimillonaria (llamadas ‘agencias de seguridad’) que recibe los contratos militares y el botín, la industria armamentística y la burguesía-lumpen que aprovecha los recursos estatales de las tierras ocupadas y la ayuda extranjera para enriquecimiento personal.

8.
El terrorismo desde el punto de vista estatal está, en gran parte, anclado en la práctica gubernamental de EE.UU., Israel y Europa y sus apoderados entre los escuadrones locales de la muerte, grupos paramilitares y ejércitos coloniales. La mayoría de los gobernantes árabes (Jordán, Egipto, Marruecos, los estados del Golfo, Arabia Saudita, etcétera) se dedican a actividades estatales terroristas contra disidentes en sus propios países. Al-Qaeda y otros grupos islámicos son actores marginales en el panorama de las actividades terroristas mundiales, sumando menos del 5% de los ataques contra civiles, en comparación con EE.UU. y sus secuaces en Iraq, Israel y otros lugares, que son responsables de la mayoría de las matanzas de civiles.

9.
La resistencia islámica masiva, incluyendo la lucha en Iraq, se ve como un movimiento de liberación nacional por la mayoría de los países del Tercer Mundo. La generalidad de las operaciones paramilitares en Iraq está dirigida por EE.UU. y su régimen títere, y por eso no se da respuesta a los crímenes y no se castiga a nadie. Gran parte de la lucha amainará cuando a las fuerzas usamericanas y europeas se les obligue a retirarse. El voto democrático palestino por Hamas y su ratificación del alto el fuego durante 18 meses a pesar de la matanza israelí de mil inocentes civiles, es un ejemplo de la naturaleza democrática y pacífica de la gran mayoría de la población palestina, sin importar la provocación violenta sinfín ni las incursiones y asesinatos de los escuadrones de la muerte y tropas de asalto israelíes. El reciente asesinato brutal de una familia de siete personas en la costa marítima, las mentiras arrogantes en el consiguiente encubrimiento israelí y la predecible repetición de las mentiras de Tel Aviv por parte del Lobby Judío usamericano tipifican una telaraña real de terror y decepción.

10.
La respuesta del mundo árabe al 11/9 fue variada, como en gran parte del Tercer Mundo e incluso en Occidente. Muchas personas del Tercer Mundo miraron el 9/11 como la llegada de las guerras de Washington a suelo norteamericano; al haber sufrido los bombardeos e invasiones de EE.UU. en sus propios países, consideraron el 11/9 como una extensión territorial de los conflictos en marcha. La mayoría de las clases medias y altas en todas partes se horrorizaron por el ataque y la pérdida de vidas humanas, especialmente los que tienen vínculos beneficiosos con los poderes occidentales, particularmente entre la clase asiática, latinoamericana y africana educadas, que se identifican con la cultura elitista occidental.

11.
La opinión pública occidental, incluyendo Europa y EE.UU., está profundamente divida en el caso de Irán. Muy pocos en Europa y EE.UU. apoyan la llamada a la guerra del Lobby Judío, incluso entre oficiales del ejército, profesionales y otros. Nadie en Europa, incluyendo al Primer Ministro Tony Blair, apoyan un boicot total contra Irán. Rusia y China son partidarias de la diplomacia. La facción pro-guerra de la clase dominante usamericana está bastante aislada internacionalmente y debilitada internamente por la desastrosa política de la guerra de Iraq. Aunque sin importarle nada de eso, la ultraderechista Administración Bush, ayudada y motivada por el Lobby Judío, tal vez organice un ataque aéreo contra Irán en un esfuerzo –peligroso- de aumentar temporalmente sus oportunidades electorales en noviembre de 2006. Esa guerra supondría una matanza masiva de civiles iraníes –que sobrepasaría a los casi 25.000 ya asesinados en Iraq- y encendería una conflagración general, en especial una venganza a gran escala de las Guardias Revolucionarias Iraníes que entrarían en Iraq, y de otros que podrían preparar ataques militares en las reservas petroleras de EE.UU. y Europa, llevando a que los precios del petróleo se inflen a más de $100 el barril y a una recesión mundial.

12.
Antes de la República Islámica, Irán estaba gobernada por una monarquía despótica usamericana. El Estado-policía del Sah fue uno de los más represivos del mundo; torturó y asesinó a decenas de miles de personas y produjo un exilio de más de 300.000. Fue un Estado de enormes iniquidades, resultado del saqueo de la riqueza del petróleo por EE.UU. y compañías petroleras usamericanas y occidentales. El Sah era un aliado militar de Israel y EE.UU. y cada uno respaldaba la dominación del otro. La revolución islámica terminó con la explotación extranjera, distribuyó la tierra, nacionalizó la industria del petróleo e introdujo unas definidas (por la ley islámica) y estrictas elecciones competitivas. La mala administración económica, el retorno del capital privado en los campos petroleros, la corrupción estatal y la represión de los movimientos sindicales comerciales de izquierda han minado muchas pero no todas las reformas programáticas de la república islámica. El nuevo presidente promete incrementar el bienestar social, defender Irán de los depredadores extranjeros y promover el crecimiento económico. El asunto del desarrollo del poder nuclear de Irán lo alimenta Washington como un pretexto para devolverla a su estado anterior de suministradora de petróleo barato. Israel y el Lobby Judío secundan un ataque militar para eliminar la oposición iraní a su decisión de anexar Palestina.

Ulises Juárez Polanco es miembro de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala (www.tlaxcala.es), la red de traductores por la diversidad lingüística. Caty R. Es miembro del colectivo de Rebelión. Esta traducción es copyleft.

 

 

Un mundo en paz
Los ocho antimilitaristas detenidos en Bilbao pueden enfrentarse a penas de entre uno y tres años de cárcel

inSurGente (18-6-06)


Los ocho antimilitaristas detenidos en Bilbao ayer pueden enfrentarse a penas de entre uno y tres años de cárcel por un delito de allanamiento de instalación militar, según informó un portavoz de
los detenidos. Un total de once activistas provenientes de distintos lugares del Estado y disfrazados futbolistas entraron en el cuartel para exigir 'la abolición de los ejércitos y la construcción de un
mundo en paz'.

Tras su detención, les tomó declaración la policía judicial de la Guardia Civil, dentro del acuartelamiento de Juan de Garay donde se produjo su acto antimilitarista.

Una vez que prestaron declaración, a partir de las cuatro de la tarde fueron trasladados al cuartel de la Guardia Civil de Barakaldo, (ya que el de la Salve está en obras), donde contaron con la
asistencia de dos abogadas de movimientos pacifistas.

La actuación del grupo antimilitarista fue llevada a cabo a las once de la mañana, frente el cuartel de Juan de Garay en Bilbao (sede del Gobierno militar), donde simularon un partido de fútbol.

Un total de once activistas provenientes de distintos lugares del Estado y disfrazados futbolistas entraron en el cuartel para exigir 'la abolición de los ejércitos y la construcción de un mundo en paz'.

Además, otro militante pacifista disfrazado de árbitro se encaramó a una de las garitas de vigilancia y sacó una tarjeta roja gigante al Ejército para denunciar que 'si hay guerras es porque hay
ejércitos, y que para acabar con la pobreza y la exclusión social, hay que eliminar los gastos militares'. 'Ejércitos, abolición', gritó desde lo alto de la garita.


 

Gasto militar en 2005: Algunos datos importantes

Akiba (17-6-06)

Y pensamos... ¿Tendrá algo que ver tanto gasto en armamento en el mundo con el hambre que sufre gran parte de la humanidad?

Se dispara en el mundo el número de personas hambrientas y de pobreza (en el 2.000, 2.800 millones de pobres), la explotación económica, la represión política, laprecariedad de la existencia,... pero el
gasto militar sigue en aumento, el 2004 se despilfarró 956.000 millones de dólares y la mitad de Estados Unidos. Por ejemplo, Bush financia la venta a Israel de 5000 bombas ¿inteligentes? mientras en
las aldeas palestinas el 70% vive en la pobreza.

Bastan algunos datos sobre el gasto militar, para darnos cuenta de tanta barbarie...

El Gasto militar español del 2005 es de 18.909,08 millones de euros (3 Billones 146.206 millones de pts). Diariamente gastamos 52 millones de euros (8.620 millones de pts).
Los efectivos de seguridad privados (la mayoría exmilitares) durante las ocupaciones militares como la de Irak ganan hasta 1.000 dólares diarios.
El gasto español en la guerra contra Iraq hasta el repliegue fue 369,73 millones de euros.
El 26,7% de la inversión pública en investigación científica va a programas militares: 1.330,3 millones. La investigación militar recibe casi 3 veces más presupuesto que la básica.
Sólo 5 empresas vinculadas a la industria militar se reparten el doble de lo que reciben todas las Universidades y el CSIC por I+D civil.
En el 2004 el Ejército profesional se gastó 7 millones (1.200.000.000 pts.) en publicidad.
Las principales empresas con acciones en fabricación de armamento son: Alcatel, Amper, BBVA, Banco Zaragozano, Caja Madrid, Daimler-Chrysler, El Corte Inglés, Ericson, Iberia, IBM, Nissan,
Rolls Royce, Siemens y Telefónica.
9 de cada 10 muertes en una guerra son civiles.
El gasto militar mundial es de 1,07 billones de euros (178 millones de millones de ptas).
Con los 75.000 millones gastados los primeros meses de la guerra de Irak, se podría dar educación a toda la infancia del mundo y acceso a la salud a toda la población mundial.
Los países que más armas de destrucción masiva tienen son EUA y Reino Unido. USA posee 480 armas nucleares repartidas en 750 bases militares en 120 países.
Con 19.000 millones de $ al año durante 10 años se puede eliminar el hambre y la inseguridad alimentaria, con 10.000 millones de $ se puede proveer de agua potable a 1,75 billones de personas, y
con 17.000 millones de $ se puede proveer de energía renovable a todo el mundo y se limpiaría la contaminación industrial (nuclear, carbón, petróleo y gas).


 

La noviolencia como filosofía y como estrategia

Jean Marie Muller (*)
Insumissia (15-6-06)

Presentamos aquí un texto clásico del teórico francés Jean Marie Muller, situado como otros muchos a medias de las llamadas corriente ética y pragmática dentro de las teorías sobre noviolencia.
Este texto por su concisión y brevedad le ha hecho ser sumamente utilizado en debates y entrenamientos para la acción directa noviolenta, pues recoge algunas reflexiones básicas a tener en cuenta
al preparar campañas de acción noviolenta.

NOTA: Respetamos la grafía original no-violencia a pesar de que la mayor parte del tiempo se refiere a la acción noviolenta, técnica política de transformación social que se suele escribir junto.

LA NOVIOLENCIA COMO FILOSOFÍA Y COMO ESTRATEGIA

Es necesario reconocer que la no-violencia es extraña a nuestras culturas. Estas han otorgado un amplio lugar a la violencia, mientras que no han otorgado prácticamente ninguno a la no-violencia.
La palabra misma de la no-violencia plantea una cuestión a la cual no estamos seguros de saber responder. Para la mayoría de nuestros contemporáneos la no-violencia es percibida a través de
confusiones y malentendidos y se ve desacreditada antes de que se pueda plantear el debate. Por ello es importante antes que todo superar estos malentendidos y confusiones para establecer el
verdadero significado de la no-violencia. En un primer momento haré una clarificación conceptual que nos permita distinguir lo que con frecuencia tenemos el hábito de confundir. Realizaré una
distinción entre lo que es el conflicto, la agresividad, la lucha, la fuerza y lo que en últimas es la violencia propiamente dicha.

El Conflicto

Nos encontramos continuamente en situaciones de conflictos potenciales. Mi primera relación con respecto al otro es frecuentemente una situación de enfrentamiento, de confrontación, de
oposición y, por lo tanto, de conflicto. Mi encuentro con el otro, a quien no conozco, con un extranjero, es en primer lugar un encuentro incierto, imprevisible, difícil. Tengo miedo que quien se
acerca a mí venga, en cierta medida, a apropiarse del espacio vital del que yo, en su momento, me he apropiado. El otro es, frecuentemente, aquel cuyos derechos vienen a usurpar mis propios
derechos, cuyos deseos vienen a contrariar los míos, cuya libertad arriesga amenazar mi libertad. En pocas palabras, frecuentemente, percibo al otro como un adversario cuya existencia constituye
una amenaza para mi existencia.

Nos encontramos, con frecuencia, en una situación donde somos varios a desear la posesión de un mismo objeto. Si somos dos deseando al mismo tiempo el mismo objeto nos encontramos ya en
una situación de conflicto a través de la cual identifico al otro como un rival. Imito el deseo del otro rivalizando por la posesión del mismo objeto. Si dos niños se encuentran en una habitación
donde tienen a su disposición diez juguetes, cuando uno de ellos se apropia de uno, ¿qué cree usted que el otro niño va a desear? Tiene a su disposición nueve juguetes que podemos pensar tan
bellos como el que ha sido tomado. Pero, evidentemente, va a desear aquel que ha tomado el primer niño, porque se ha apropiado de ese juguete, precisamente porque es el más deseable, porque es
el que le puede proporcionar más alegría...por lo tanto, el segundo niño va a dejar desdeñosamente los nueve juguetes que están a su disposición y va a acercarse a quien se ha convertido en su
rival para intentar apropiarse de ese juguete tan deseable y disfrutar de él. Probablemente los dos niños llegarán a pelearse con el riego de romper el juguete, pero, poco importa que el juguete sea
destruido: al menos el otro no podrá disfrutar de él. Y esta rivalidad tiene una alta posibilidad de engendrar una violencia recíproca, cada uno imitando la violencia del otro, devolviendo golpe por
golpe. He escogido un ejemplo fácil, haciendo relación a un problema que concierne niños, pero, ustedes sabrán encontrar, sin dificultad, problemas análogos relacionando adultos...por lo tanto, la
rivalidad por la posesión de un mismo objeto se convierte en una de las causas fundamentales del conflicto que opone a los seres humanos. Podemos señalar desde ahora que la violencia no ofrece
ninguna solución al conflicto. La violencia aparece no como un arreglo del conflicto sino como un desarreglo del mismo. Pero hay que desacreditar la violencia y rehabilitar el conflicto. Existe una
confusión inicial que es necesario aclarar: la no-violencia no presupone un mundo sin conflictos, no propone huir de los conflictos. La no-violencia no tiene sus raíces en el sueño de un mundo
donde todos serían bellos, donde todos serían amables, donde todos serían buenos. Ella tiene sus raíces, al contrario, en la toma de conciencia de nuestra realidad del mundo que es no solamente
un mundo de conflictos, sino un mundo de violencias.

Debemos aceptar los conflictos, puesto que el conflicto tiene una función positiva y constructiva. El conflicto puede ser un medio para crear con el otro una relación de justicia y de respeto mutuo,
de confianza recíproca y aún de benevolencia recíproca. Es una banalidad decir que el hombre es un ser de relaciones. La cualidad de su existencia es una función de la cualidad de sus relaciones
con los otros. Debemos construir estas relaciones a través de la defensa de nuestros derechos, a los cuales no debemos renunciar y del respeto a los derechos de los demás. Debemos, por lo tanto,
vivir el conflicto, transformarlo de tal manera que podamos construir una relación de justicia con los otros.

La Agresividad

Para vivir el conflicto debo asumir y expresar mi agresividad. Distingamos la violencia de la agresividad. La no-violencia no exige y no implica el rechazo o la castración de la agresividad. Ésta
constituye una potente afirmación de sí mismo, una potencia de combatividad gracias a la cual no tendré miedo de afrontar al otro a través del conflicto para hacerme respetar. Agresividad proviene
de verbo en Latín aggredi que significa marchar hacia, avanzar hacia. No existe más violencia en la agresión que en la progresión que significa marchar hacia delante. Ser agresivo es, por lo tanto,
tener el valor de avanzar hacia el otro para obtener el reconocimiento de sus derechos. Cuando el esclavo está sometido a su señor, no existe conflicto. Constituye lo que llamamos “el orden
establecido” que es en realidad un desorden establecido. El conflicto sólo aparece en el momento en que el esclavo se levanta y tiene el valor de avanzar hacia su señor para afrontarlo cara a cara y
reivindicar su dignidad y su libertad. En un primer momento, todo el trabajo de Martin Luther King consistió precisamente en crear el conflicto entre los negros y los blancos, es decir, despertar la
agresividad de los negros que tenían una gran tendencia a resignarse a la discriminación racial que se abatía sobre ellos.

Entonces, hay que crear el conflicto para hacer aparecer la injusticia a la luz del día. Ciertamente, cuando se crea un conflicto se asume el riesgo que la violencia estalle. Se le ha reprochado,
demasiado, a Martin Luther King, el haber alborotado la paz social, el haber instaurado el desorden y el haber provocado la violencia. Pero quien denuncia la injusticia del orden establecido crea
necesariamente el desorden.

La Lucha

Es verdad que la existencia es una lucha por la vida. Solamente puedo afirmar mis derechos aceptando el conflicto, expresando mi agresividad y asumiendo la lucha contra aquellos que no me
respetan. Muy frecuentemente las espiritualidades no han sabido reconocer la necesidad del conflicto y de la lucha. Muy frecuentemente las instituciones religiosas han hecho elogio de la paz
social desacreditando la lucha social. Ciertamente, la reconciliación es algo excelente, pero solamente es posible en la justicia y a la justicia solamente se llega a través de la lucha. Y, esta lucha no
implica ni el odio ni la violencia.

La Fuerza

Toda lucha constituye una prueba de fuerza. Aquí, igualmente, debemos distinguir claramente el ejercicio de la fuerza del uso de la violencia. La injusticia es un desequilibrio de fuerzas. La justicia
es un equilibrio de fuerzas. La lucha tiene, precisamente, la función de re-equilibrarlas, de crear una nueva relación de fuerzas con el objetivo de crear las condiciones de diálogo entre los
adversarios. Para resolver un conflicto no es suficiente, generalmente, hacer un llamado al diálogo. En ocasiones se caricaturiza la no-violencia reduciéndola a la búsqueda del diálogo. Por supuesto
que se trata de agotar las posibilidades del diálogo y toda lucha bien conducida debe terminarse en él. Pero el diálogo sólo es posible a través del equilibrio de fuerzas y de la igualdad de poderes.

Cuando me entrevisté con César Chávez en 1972 en California, cuando organizaba el boicot a la recolección de la uva para obtener el reconocimiento de los derechos de los trabajadores agrícolas
por parte de los propietarios de la tierra y cuando ya había obtenido varios contratos en beneficio de su sindicato. Le pregunté si había logrado “tocar el corazón” de aquellos para que aceptaran
venir a sentarse a la mesa de negociaciones. Me respondió: “Si, he tocado el corazón de los propietarios porque su corazón es su billetera y el boicot ha tocado su billetera”. He aquí el verdadero
realismo de la acción no-violenta. Cuando existen relaciones de dinero entre grupos humanos solamente será posible obtener justicia para los oprimidos creando una nueva relación de fuerza que
obligue a los opresores al diálogo.

La Violencia

La violencia sólo interviene en un conflicto a partir del momento en que uno de los protagonistas hace pesar sobre el otro una amenaza de exclusión, de eliminación, en últimas una amenaza de
muerte. El conflicto ya no tiene por función el establecimiento con el otro de relaciones de justicia, tiene, en adelante, la finalidad de dominar al otro, de hacerlo a un lado, de callarlo y posiblemente
de matarlo. El objetivo último de la violencia es siempre la muerte, aún si, como sucede frecuentemente, el proceso de dar muerte no llega a su término.

Toda violencia que se ejerce contra un ser humano es una violación. La violación de su personalidad, de su identidad, de sus derechos, de su cuerpo, la violación, en definitiva, de su humanidad.
Sabemos que no es necesario recurrir a actos de violencia física para violar la humanidad de otro hombre. La humillación de un niño por un adulto puede ser una violación profunda de su
personalidad que le causará profundos traumatismos, graves heridas. Pero lo es también cuando se presenta la humillación de un inferior por un superior en el marco de una estructura social
jerárquica.

Es esencial dar una definición de la violencia de manera que no se pueda decir que puede existir una violencia buena. Existe en toda violencia una parte irreductible de injusticia con respecto a quien
la soporta y esta injusticia es en sí misma injustificable. Nos es necesario tener sobre la violencia una mirada que nos dé la convicción de que ella constituye la perversión radical de mi relación con
el otro. Si la vocación de todo ser humano es la de crear con el otro una relación de respeto mutuo y de benevolencia recíproca, entonces, la violencia es siempre un fracaso, un drama y una
desgracia. La violencia constituye, en primer lugar, la violación de la humanidad de quien la ejerce. La violencia hiere primero la humanidad del violento. La filósofa Simone Weil decía que la
violencia hace de quien la soporta una cosa. El hombre deja de ser tratado como sujeto para serlo como objeto. Deja de ser considerado con un fin para serlo solamente como un medio. Al tomar la
espada como símbolo de la violencia, Simone Weil afirmaba que el frío del acero es igualmente mortal tanto en la empuñadura como en la punta.

A partir de esta mirada sobre la violencia, somos conducidos a rechazar cualquier justificación de la misma. La violencia no puede justificarse nunca porque ella jamás es justa.

La no-violencia

Podemos ahora precisar la significación de la no-violencia. Decir no a la violencia no es negar la violencia. Al contrario, la no-violencia no tiene sus raíces en un realismo inferior con respecto a la
violencia sino en un realismo superior con respecto a ella desde cualquier perspectiva. Se trata de asumir toda la medida de la violencia, de evaluar en toda su dimensión su peso en nuestra propia
existencia y en nuestra historia colectiva. Decir no a la violencia optando por la no-violencia es decir no a todas las justificaciones y a todas las legitimaciones que hacen de la violencia un derecho
del hombre. Lo que caracteriza la cultura de la violencia no es tanto ella misma como su justificación. En otros términos, justificar la violencia es cultivarla y cultivarla es recolectar sus frutos
envenenados. Conocemos la historia: es nuestra historia.

El hombre es un animal capaz de ejercer la violencia y, ciertamente, el animal capaz de la más grande crueldad con respecto a sus semejantes. Es hablar mal de los animales afirmar que los hombres
violentos se comportan como bestias. La violencia no es parte de la animalidad sino de la inhumanidad, lo que es mucho más grave. Pero, el hombre es igualmente un animal jurídico. El ha tenido
siempre necesidad de justificar su comportamiento tanto con respecto a sí mismo como con respecto a los demás.

Justificar la violencia es declarar inocente al asesinato. Desde el momento en que la violencia se justifica no existe ningún freno al desarrollo dela misma. Ésta se convierte en un engranaje puro, en
un mecanismo puro. Es lo que vemos en todas las partes donde el proceso de la violencia se engrana: nada puede detenerla. Por ello es vital rechazar todas las construcciones racionales que nos
son ofrecidas por las ideologías dominantes para permitirnos justificar nuestras violencias y declararnos inocentes.

Fue Gandhi quien nos proporcionó el término de no-violencia. A comienzos de los años 20 del siglo pasado tradujo la palabra en Sánscrito ahimsa por la palabra en Inglés “non-violence”. Este
término está compuesto por el prefijo privativo a y del sustantivo himsa que significa el deseo de violencia que existe en cualquier ser humano. El otro es ante todo quien nos descompone, nos
trastorna, nos molesta, quien quiere tomar nuestro lugar. Debemos tomar conciencia de este deseo de violencia que se encuentra en nosotros y que contradice nuestra vocación hacia la humanidad.
Nos corresponde, entonces, dominarlo, amaestrarlo, no rechazarlo. Será necesario transformarlo, transmutarlo, convertirlo para que su propia energía deje de ser destructiva y se vuelva constructiva
La mejor definición de no-violencia que encontré en los 90 volúmenes de las obras completas de Gandhi es: “La no-violencia perfecta es la ausencia total de male-volencia con respecto a todo lo que
vive”. Es importante señalar que Gandhi proporciona en primer lugar un significado negativo de la no-violencia: ‘ausencia de male-volencia’. Esto nos permite suponer que nuestro primer reflejo,
nuestra primera reacción, nuestra primera inclinación hacia el otro es la male-volencia. Gandhi afirma, justo después, que la no-violencia se expresa por la bene-volencia con respecto a todo lo que
vive, es decir, por la bondad. El hombre es, por lo tanto, invitado a dominar su inclinación a la male-volencia para hacer prueba de su bene-volencia con respecto al otro, a transformar su hostilidad
en hospitalidad...las dos palabras tienen la misma raíz etimológica.

¿Cuál es la Naturaleza del Hombre?

Una pregunta se nos plantea de manera obsesiva: ¿Por qué el hombre ha sido capaz de la peores violencias con respecto a otro hombre?. Es una pregunta que ha hecho correr mucha tinta: ¿es el
hombre bueno por naturaleza o, al contrario, es malévolo? Creo, en últimas, que es una pregunta mal planteada. En realidad, está en la naturaleza del hombre ser al mismo tiempo capaz de ser bueno y
de ser malo. El hombre es, a la vez, capaz de male-volencia y de bene-volencia, de bondad y de maldad, de amor y de crueldad, de ternura y de odio. Si existen en la naturaleza del ser humano estas
dos capacidades, estas dos potencialidades, la pregunta que se plantea a cada uno de nosotros es cuál parte de nosotros mismos vamos a cultivar. Solamente podemos cultivar lo que nos ofrece la
naturaleza. La cultura es desarrollar lo que ya se encuentra en germen en la naturaleza. Ahora bien, precisamente, el hombre social ha, sobretodo, cultivado la violencia. Esto se manifiesta,
particularmente, a través de las tradiciones militares que han dominado nuestras culturas. El héroe que se propone a nuestra admiración, que pertenece a la historia o a la leyenda, es siempre un
héroe violento. La cultura necesita instrumentos, herramientas. Ahora bien, nuestras sociedades han privilegiado la fabricación de instrumentos de violencia. Se puede, aún más, hablar de una
verdadera cultura de las armas. Pensemos lo que representa en nuestras tradiciones culturales el símbolo de la espada. La espada simboliza el coraje, la nobleza. Y, mientras fabricábamos y
admirábamos las armas de la violencia no hemos forjado los instrumentos de la no-violencia. Mientras que nuestros niños aprendían el manejo de las armas de la violencia, no fueron preparados a
poner en marcha los métodos de la acción no-violenta.

Se ha dicho, frecuentemente, que porque es negativa, la palabra no-violencia había sido mal escogida. En realidad esta palabra es decisiva por su misma negatividad puesto que permite, ella sola,
deslegitimizar la violencia al rechazar todas sus justificaciones. Ustedes observarán que la exigencia universal de la conciencia razonable se expresa, igualmente, de manera negativa a través del
imperativo: “No matarás”. No me sitúo aquí en una perspectiva religiosa. Las religiones, por otra parte, han respetado muy mal esta exigencia inventando las doctrinas de la guerra justa y aún de la
guerra santa. Me sitúo aquí en el plano de la filosofía.

La necesidad no genera legitimidad

Puede darse, sin embargo, que me encuentre en una situación en la cual no pueda hacer otra cosa que portarme violentamente con respecto a otro, aún llegar a matarlo. Pero, debemos atenernos a
un principio esencial: la legitimidad no surge de la necesidad. Aún en situaciones donde parece necesaria, la violencia no se convierte en legítima. Justificar la violencia bajo la cobertura de la
necesidad es transformarla en necesaria. Es justificar, por anticipado, las violencias futuras y encerrar el porvenir en la necesidad de la violencia. En el mismo momento en que me encuentro obligado
por la necesidad a recurrir a la violencia es cuando debo, más que nunca, recordar que es la exigencia de la no-violencia la que fundamenta mi humanidad. Y debo esforzarme de manera que la
siguiente ocasión en que me encuentre en una situación similar esté en capacidad de escapar a la necesidad de la violencia. Soy responsable de las violencias necesarias en la medida que no he
hecho nada para ser capaz de recurrir a la no-violencia. Simone Weil lo dice claramente: “Esforzarse en transformarse de tal manera que se pueda ser no-violento”. Todo está dicho y bien dicho. La
no-violencia es una conquista e implica un aprendizaje.

En un texto escrito al comienzo de la segunda Guerra Mundial y titulado “Consideraciones Actuales sobre la Guerra y sobre la Muerte” Freud hizo la siguiente aclaración: “Cuando una decisión
haya puesto fin al salvaje enfrentamiento de esta guerra, cada uno de los combatientes victoriosos regresará alegre a su hogar, re-encontrará su esposa y sus hijos, sin preocuparse ni inquietarse
por el pensamiento de los enemigos que habría matado cuerpo a cuerpo o por medio de un arma de largo alcance”[1]. De esta manera, el hombre civilizado no tiene ningún sentimiento de
culpabilidad con respecto al asesinato. Al contrario, demuestra su satisfacción, su orgullo y su alegría. Refiriéndose a los trabajos de varios etnólogos, Freud señala que las situación era distinta en
el hombre primitivo: “El salvaje -anota- no es asesino impenitente.

Cuando regresa victorioso del sendero de la guerra no tiene derecho de ingresar a su pueblo ni de tocar a su esposa antes de haber expiado sus asesinatos de guerra a través de penitencias
frecuentemente largas y penosas”[2]. Para Freud es necesario comprender estos actos de penitencia cumplidos por el salvaje como “la expresión de su mala conciencia relacionada con su crimen de
sangre”. El fundador del psicoanálisis concluyó señalando que el hombre primitivo daba prueba de una “delicadeza moral que se perdió en nosotros, hombres civilizados”[3]. De esta manera, el
hombre verdaderamente “civilizado” si se encontró en la trampa de la necesidad que lo obligó a matar su adversario, no tiene el gusto de celebrar una victoria, no busca disculparse a través de
ninguna justificación, al contrario, asume el duelo por aquel que murió por sus manos.

Conviene distinguir bien, no para separarlas, sino para no confundirlas, la no-violencia como filosofía, que constituye la búsqueda de un sentido a la existencia y a la historia y la no-violencia como
estrategia, que es la búsqueda de la eficacia en la acción. La filosofía es el amor de la sabiduría. La filosofía implica una escogencia, una opción, una decisión personal. Pero, es necesario que el
individuo pueda hacer esta escogencia en pleno conocimiento de causa. Para ello, es necesario que este conocimiento le sea propuesto en el marco de la enseñanza. Debe ser el objeto de la
educación. Pero, ¿no es uno de los dramas de nuestras sociedades que la educación no ofrece a nuestros hijos una enseñanza sobre la no-violencia? ¿Cuáles son los momentos, cuáles son los
lugares que son propuestos a nuestros hijos para que ellos puedan reflexionar sobre la no-violencia? La educación sólo ofrece a los jóvenes un saber tecnológico que tiene como objetivo volverlos
competitivos en la rivalidad económica que pronto los va a oponer. Y este aprendizaje tiene el riesgo de no darles el espacio para reflexionar sobre el sentido mismo de su existencia y de construir
convicciones fuertes para afrontar el porvenir. Ciertamente, habría que re-pensar la educación en este sentido.

La Estrategia de la Acción No-Violenta

Esta sabiduría no debe conducirnos a retirarnos del mundo para cultivar nuestro jardín interior. Al contrario, debe conducirnos a comprometernos en los conflictos del mundo por la justicia y la
libertad. Hacer prueba de benevolencia con respecto a aquellos que sufren una situación de injusticia, consiste en manifestarles nuestra solidaridad, es estar prestos a actuar en su favor y, cuando
la oportunidad lo amerite, realizar con ellos una lucha para que obtengan el reconocimiento de sus derechos. Uno de los principios fundamentales de la estrategia de la acción no-violenta es la
búsqueda de medios que sean coherentes con el fin. Es necesario rechazar, de una vez por todas el viejo adagio según el cual: “el fin justifica los medios”, lo que quiere decir que un fin justo
justifica medios injustos. Otro proverbio expresa mejor la sabiduría de las naciones: “Quien quiere el fin quiere los medios”, con la condición que lo entendamos correctamente, es decir: “Quien
quiere un fin justo debe querer medios justos”. Mientras, podemos ponernos de acuerdo, bastante rápido, con respecto al fin: ¿No busca todo el mundo el bien de la humanidad, no pretende todo el
mundo desear la justicia? La cuestión verdadera es la de los medios. El siglo XX fue dominado por ideologías que afirmaban que la violencia era el medio necesario, legítimo y honorable para actuar
en la historia y debemos claramente reconocer, hoy, el fracaso de esas ideologías. La ideología comunista tenía, sin ninguna duda, por fin la construcción de una sociedad donde no existiría más la
explotación del hombre por el hombre. Desafortunadamente, muy rápido fue evidente que los medios puestos en acción, precisamente los de la violencia, estaban en contradicción con este fin y que
éste era sin cesar alejado hacia mañanas que nunca llegaron.

Es conveniente conjugar la esperanza en el presente ya que siempre estamos tentados a hacerlo en el futuro. En contraparte, la promesa que expresa la violencia se conjuga siempre en el futuro. Se
cuenta la historia de un barbero que había colocado en su peluquería una pancarta donde se podía leer: “Mañana afeito gratuitamente”, pero, cada mañana olvidaba de cambiar la pancarta, de
manera que el día de la afeitada gratis era siempre pospuesto para más tarde y cada día había que pagarla...Pues bien, creo que los violentos llevan una pancarta del mismo tipo: “Mañana traeremos
la paz” y olvidan, igualmente, cada mañana, de cambiarla. Y cada día es un día de destrucción y de muerte. La no-violencia quiere conjugar la justicia, la libertad y la dignidad en el presente. Quiere
utilizar solamente medios que ya, por sí mismos, realicen este fin. La victoria de la no-violencia se encuentra ya en la acción no-violenta, puesto que ésta da sentido al presente.

El Principio de No-Cooperación

¿Cuál era el análisis de Gandhi con respecto al colonialismo británico? Decía: lo que constituye la fuerza de la opresión colonial británica no es tanto la capacidad de violencia de los ingleses como la
capacidad de resignación, de sumisión, de obediencia pasiva de los indios. Afirmaba; “No son tanto los fusiles británicos los responsables de nuestra sujeción sino nuestra cooperación
voluntaria”. “Por lo tanto, para liberarse del yugo que los oprime, los indios deben cesar toda cooperación con el sistema colonial, con sus leyes y con sus instituciones”. “Una nación de 350
millones de personas -aseguraba Gandhi- no tiene necesidad del puñal del asesino, no tiene necesidad de la copa de veneno, no tiene necesidad de la espada, de la lanza o de la bala de fusil.
Solamente tiene necesidad de querer lo que ella quiere y ser capaz de decir «No» y esta nación aprende hoy a decir «No»”.

Ciertamente, toda vida en sociedad implica la existencia de leyes. Cuando queremos jugar en grupo debemos elaborar una regla del juego y éste sólo es posible si cada uno la respeta. Quien hace
trampa se elimina a sí mismo. En una sociedad democrática la función de la ley es la de garantizar la justicia para todos los ciudadanos y, particularmente, para los más desfavorecidos y los más
débiles entre ellos. Gandhi, que era abogado, tenía clara conciencia que el buen ciudadano debe obedecer las buenas leyes que protegen los derechos de los más pobres contra los más poderosos.
Pero, desafortunadamente, las leyes son, generalmente, elaboradas por los poderosos y no es raro que ellas tengan por función la defensa de sus privilegios. El ciudadano responsable debe
desobedecer las leyes injustas. Lo que fundamenta la ciudadanía no es la disciplina sino la responsabilidad. Ser responsable es aprender a juzgar la ley antes que obedecerla. La obligación de la ley
no debe borrar la responsabilidad de la conciencia de los ciudadanos. Es una equivocación implantada por las ideologías dominantes la conversión de la obediencia en virtud. Y las religiones han
jugado su parte al compartir este error funesto al pretender que toda autoridad provenía de Dios.

Nuestras democracias son solamente democracias de representación fundadas sobre la ley de la cantidad. Pero la ley de la mayoría no garantiza el respeto del derecho. Ser verdaderamente
demócrata no es respetar la ley sino respetar el derecho. Esta es la razón por la cual la desobediencia civil a las leyes injustas es un deber cívico. ¿Por qué llamamos a la desobediencia civil? La
palabra civilis tiene dos sentidos. En primera instancia se opone a militaris: es civil lo que no es militar. Pero, no es en este sentido que la desobediencia es civil. Existe, un segundo significado de la
palabra civilis, que la opone a criminalis: es civil lo que no es criminal. Encontramos esta misma raíz etimológica en las palabras civilidad, civilizado...

Entonces, la desobediencia es civil en el sentido que no es criminal, en el sentido que es respetuosa de la vida de todos los ciudadanos, aunque sean adversarios políticos, es decir, en últimas, en el
sentido que ella es no-violenta. La desobediencia “criminal”, es decir, que no es “civil”, es la violencia. Toda violencia, en efecto, es una desobediencia a la ley que prohíbe a los ciudadanos
cualquier recurso a la violencia. Según su definición clásica, el Estado es la institución que, en un territorio determinado, posee el monopolio de la violencia legítima. El Estado justifica este
monopolio, que desarma a los ciudadanos, afirmando que así asegura la paz pública. Sabemos bien que, en la realidad, las cosas frecuentemente suceden de manera diferente y que el Estado no
vacila a recurrir a la violencia para hacer prevalecer su razón privando a los ciudadanos de sus libertades fundamentales

Desafiar la Represión

Toda acción directa no-violenta, y particularmente, toda acción de desobediencia civil constituye un desafío a los poderes públicos. Quien infringe la ley se coloca a sí mismo, deliberadamente, en
una situación en la que se arriesga a sufrir la represión. La coherencia de la acción no-violenta exige, en efecto, hacer frente a la represión. El hecho de obligar al Estado a recurrir a los medios de
coerción con respecto a los ciudadanos desobedientes constituye un elemento esencial de la estrategia de la acción no-violenta. Esta represión hará aparecer en la plaza pública lo que
verdaderamente está en juego en el conflicto y la opinión pública va a encontrarse testigo y tendrá, de alguna manera, que pronunciarse.

La lucha no-violenta no es una estructura bipolar. No se reduce al enfrentamiento entre, de una parte, los resistentes y, de otra parte, quienes tienen el poder de decisión, quienes toman las
decisiones. La estructura de la lucha no-violenta es tripolar. Se crea lo que llamo una “triangulación” del conflicto. El tercer polo del conflicto es la opinión pública. Hay, por lo tanto, tres actores: los
resistentes, los que toman las decisiones y la opinión pública. Y la batalla decisiva es la de la opinión pública. Convencer a quienes toman las decisiones será muy difícil, en particular si se trata de
los poderes públicos. Ciertamente, quienes toman las decisiones son mujeres y hombres y, no digo esto por principio, quienes, como cualquiera, están en capacidad de comprender las exigencias de
la justicia. Pero, al mismo tiempo, tienen el riesgo de encontrarse prisioneros de su propio poder, de ser los rehenes del sistema que tienen por función defender. Si no se dejan convencer por lo
justo de nuestra causa, posiblemente se vean obligados por la presión de la opinión pública. Por esta razón debemos esforzarnos en convencer a la opinión pública, es decir, posiblemente no la
mayoría de nuestros conciudadanos, pero, al menos a una fuerte minoría de entre ellos.

El escoger la no-violencia puede ser decisivo para ganar la batalla de la opinión pública. El recurso a la violencia tiene el fuerte riesgo de desacreditar a los resistentes ante el hombre de la calle. Al
utilizar la violencia no creamos un debate público sobre la injusticia que combatimos, sino sobre la violencia que cometemos. Podemos estar seguros, son las imágenes de las violencias que
cometemos las que serán la primicia de los medios de comunicación y éstas sólo podrán indisponer a la opinión pública. La violencia es una pantalla entre los actores de la resistencia y la opinión
pública que oculta a sus ojos lo bien fundado de la causa por la cual se libra la batalla. La violencia hace aparecer a los resistentes como destructores y justifica la represión de que son objeto, ya
que es lógico que quienes destruyen paguen. No tengo nada que decir si me encuentro en prisión a causa de una acción violenta. Al contrario, si me encuentro en ella a causa de una acción
no-violenta, puedo expresar las razones por las cuales estoy allí. La no-violencia no permite evitar la represión pero la priva de cualquier justificación. Y es la violencia de la represión la que tiene el
riego de desacreditar altamente a los poderes públicos. Aquí, la escogencia de la no-violencia no es una cuestión de moral sino de realismo y eficacia.

Existen, por lo tanto, serios argumentos de orden estrictamente estratégico para valorar la opción de la no-violencia. La acción directa no-violenta es necesaria a la respiración de la democracia. No
es verdad que los buenos ciudadanos deban votar para elegir sus representantes en las diferentes instancias políticas. En realidad, a través del voto el ciudadano delega su poder, no lo ejerce. ¿Por
qué hablar de acción directa? Porque se trata de actuar directamente en la plaza pública de la ciudad, sin pasar por la intermediación de las instituciones sociales o políticas. Todo lo que está en
juego en los movimientos de resistencia civil es la creación de un espacio público en donde los ciudadanos pueden tomar la palabra para expresarse directamente con la intención de dirigirse a la vez
a la opinión pública y a los poderes públicos. La acción directa y la resistencia civil son compromisos esencialmente cívicos y los poderes públicos estarían en mala posición para acusar a quienes
asumen la responsabilidad de incivilidad.

Deberíamos ponernos todos de acuerdo sobre algunas propuestas tan simples como elementales. Si la no-violencia es posible, es preferible -¿no es cierto?- y si la no-violencia es preferible,
debemos estudiar sus posibilidades -¿no es esto lógico? Ahora bien, precisamente, es esto, lo que hasta el presente no hemos hecho. Mi propuesta es, por lo tanto, humilde y modesta: estudiemos
las posibilidades de la no-violencia comenzando por el comienzo. No se trata de situarnos en una problemática de todo o nada. Pero reconozcamos que, en lo referente a la no-violencia, estamos más
cerca de nada que de todo. No soñemos, pero tengamos la sabiduría de alejarnos de nada. Si no, no es seguro que podamos enseñarle la esperanza a nuestros hijos.

(*) Jean-Marie Muller, filósofo y escritor francés. Miembro fundador del Mouvement pour une Alternative Non-violente, Director de investigación en el Institut de Recherche sur la Résolution
Non-violente des Conflits. Autor de varias obras, ha publicado, especialmente Le principe de la non-violence (Marabout), Gandhi l’insurgé (Albin Michel) y Vers une culture de la non-violence
(Dangles).

Texto original en:
http://www.non-violence-mp.org/muller/filosofia.htm
 

 

El infierno de la guerra

Alberto Piris
La Estrella Digital (10-6-06)


Herman Melville, el conocido escritor estadounidense del siglo XIX, polifacético autor de Bartleby el escribiente y de la popular narración de aventuras Moby Dick, expresó también mediante la
poesía sus reflexiones en torno a la guerra, tras el impacto que en todos los órdenes produjo la Guerra de Secesión (1861–1865) en la sociedad de EEUU.

Con el título de La marcha contra Virginia, una de las campañas más sangrientas de aquella guerra fratricida, un poema de Melville sirve para traer a colación algo que hoy continúa siendo de
actualidad cuando se reflexiona sobre el fenómeno de la guerra. En traducción libre, dice así: “La juventud debe entregar su impulso ignorante / La edad encuentra su sitio en la retaguardia / Todas
las guerras son juveniles y están hechas por muchachos...”.

De entre la sangre y las sombras de una sangrienta guerra civil emergió la poesía introspectiva del inquieto neoyorquino. Una serie de poemas de desazonada intensidad se refiere a los efectos que
esa guerra produjo en sus jóvenes compatriotas, impulsando actos de abnegado heroísmo y episodios de cruel brutalidad.

Se pone así de manifiesto un hecho de antiquísima tradición: la guerra se fundamenta en los jóvenes, pues en ellos suele coincidir la fortaleza física y una cierta inocencia primigenia sobre su
inmortalidad. Como recuerda el historiador británico Paul Fussell en una de sus obras sobre la Segunda Guerra Mundial (Wartime), los jóvenes suelen estar orgullosos de sus cualidades atléticas y,
como su sentido del honor no ha sido aún menoscabado, se convierten en el material más útil para formar el inicial filo agresivo de toda guerra. La realidad no empieza a hacer mella en ellos hasta
algún tiempo después, cuando casi obligadamente acaban convirtiéndose —si no han muerto antes— en combatientes cínicos, asustados, poco o nada dispuestos al esfuerzo, en suma, poco útiles
por su falta de afán combativo.

Preocupados hoy los mandos militares y los dirigentes políticos de EEUU por la difusión de varios casos de gran brutalidad atribuibles a sus soldados, con víctimas civiles inocentes, y tras los
frustrados esfuerzos de la cadena de mando por ocultarlos y engañar a la opinión pública, se anuncia ahora en ese país la iniciación de un programa para mejorar la formación moral de los soldados.
Se pretende realizar un curso breve sobre los valores esenciales del guerrero (core warrior values) y se ha preparado una proyección de diapositivas para aleccionarles sobre la “ética bajo el fuego
enemigo”.

Conocedor del “modo USA” de llevar a efecto ese tipo de programas, más orientados a satisfacer la opinión pública que a corregir conductas que dañan la imagen del país, me permito desconfiar
profundamente de su resultado. Las razones son varias. Entre ellas hay que incluir la apuntada por Melville en la poesía citada. Muchos soldados ahora desplegados en Iraq y en Afganistán están
haciéndose a la vez hombres y combatientes. Justo al abandonar la pubertad se les enseña a hacer la guerra.

Estudios efectuados sobre las últimas guerras muestran la gran frecuencia con la que los soldados gravemente heridos se quejaban así: “¡Mamá!”. No es preciso recurrir a tratados de psicología
aplicada para deducir que se ve seriamente perturbado el normal desarrollo de todo aquel que abandona la niñez y emprende el camino de su construcción como persona a la vez que se le enseña a
matar y a protegerse en el combate para defender su vida, aniquilando al contrario antes de que éste termine con él. Frente a esta exigencia obligada en toda guerra no hay fácil remedio al alcance de
la mano.

En un ambiente hostil, como ocurre hoy en Iraq, donde cada paseante puede ocultar un terrorista a punto de entrar en acción, es ilusorio pretender que unos jóvenes veinteañeros tengan el dominio
personal necesario para arriesgar sus vidas y “pensar antes de disparar”, en vez de hacer justo lo contrario. Cuando un soldado del 3er Batallón del 1er Regimiento de Infantería de Marina murió por
la explosión de una bomba en la carretera, varios compañeros suyos vengaron su muerte asesinando sañudamente a 24 civiles en Haditha el 19 de noviembre del pasado año. No es un
comportamiento anómalo; hay de él muchos precedentes.

En 1968, durante la guerra de Vietnam, casi medio millar de vietnamitas fueron asesinados fríamente por los soldados de EEUU en lo que se llamó el incidente de My Lai. No fue el único, ni el último,
ni el primero de su género. Años antes, en 1880, el general Sherman, uno de los más destacados protagonistas de la guerra que comentó Melville, en una alocución ante los cadetes de Ohio, habló
así: “Es natural que en el corazón de todos ustedes vibre el deseo y la esperanza de aplicar lo que han aprendido aquí. ¡Olvídenlo! Ustedes ignoran los aspectos horribles de la guerra. Yo he hecho
dos guerras y los conozco. He visto ciudades y hogares convertidos en ceniza. He visto miles de hombres tendidos en el suelo con sus rostros muertos mirando al cielo. Y yo les digo: la guerra es el
infierno”.

Pretender adornar con una sesión de diapositivas la brutalidad del combate podrá calmar las conciencias de los responsables de algunos de sus incidentes más horribles, pero no cambiará la
naturaleza de ese infierno que es y ha sido siempre la guerra.

* General de Artillería en la Reserva
Analista del Centro de Investigación para la Paz (FUHEM)

 

Declaración de la Conferencia por una Paz Justa en Palestina
Ginebra 26-28 de Mayo de 2006

Insumissia (9-6-06)


Declaración final

Durante estos tres días nuestro trabajo nos ha permitido reconsiderar:

• La catastrófica situación en la que se encuentra la vida de la Población palestina de los Territorios Ocupados: Cisjordania, Gaza y Jerusalén.

• La cuestión de los refugiados y su derecho al retorno.

• La situación de los prisioneros políticos palestinos.

Condenamos a los países de la Unión Europea que siguen a Estados Unidos en su política de sanciones contra el gobierno de la Autoridad Palestina democráticamente elegido y nos movilizaremos
para conseguir la inmediata reanudación de la ayuda financiera y la completa cooperación con el gobierno palestino.

Hacemos un llamamiento a la Unión Europea y a Naciones Unidas -y actuaremos consecuentemente- para que respete los compromisos adquiridos en New York durante la Asamblea General de
Naciones Unidas del 20 de julio de 2004, para hacer cumplir la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 9 de julio de 2004 que afirma rotundamente que Israel debe cesar la
construcción del muro, debe desmantelar lo construido y debe pagar compensaciones a la población afectada por ello, y aplicar las pertinentes resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas.

Esto constituye el marco legal internacional en el que se basan los inalienables derechos de la completa población palestina, incluyendo su derecho al retorno (resolución 194).

Solicitamos a Suiza, estado depositario de las Convenciones de Ginebra y, en particular, la cuarta Convención, que pida a los altos responsables de ambas partes que respeten sus compromisos y
pidan a Israel que cumpla sus obligaciones con respecto a la ley humanitaria internacional. Esta petición también pretende conseguir que Suiza controle el seguimiento del mandato para que se
cumpla la resolución GA ES-10/15, con el apoyo de todos los países europeos, respaldando la opinión consultiva del CIJ.

Nuestra acción, basada en la ley internacional que garantiza el derecho a un estado soberano para el pueblo palestino, nos lleva a condenar al gobierno israelí que se opone a este derecho
fundamental.

Continuaremos nuestras acciones para lograr sanciones políticas y económicas, entre las cuales se encuentra la suspensión de los acuerdos entre la UE e Israel y el fin de toda cooperación militar
(en particular la venta de armas):

• Obligando al gobierno israelí al cumplimiento de la ley internacional, los derechos humanos y la ley humanitaria.

• Participando para conseguir el fin de la ocupación y la colonización de Palestina.

Apoyamos la convocatoria BDS (boicot, desinversión y sanciones) firmada por 170 organizaciones y asociaciones palestinas y respaldamos las manifestaciones de la sociedad civil dirigidas a
ejercer presión sobre los gobiernos y la comunidad internacional para exigir a Israel el acatamiento de la ley internacional.

Asumimos la convocatoria de los movimientos sociales europeos y las conclusiones de los seminarios sobre “Palestina” que han sido extensamente debatidas en el Foro Social Europeo de Atenas
entre el 5 y 7 de mayo de 2006, y la conferencia internacional celebrada en Ginebra entre el 26 y 28 de mayo de 2006. En particular:

1. Convocar una manifestación el 29 de junio en Bruselas, para exigir a la Unión Europea el cambio en su decisión de suspender la ayuda financiera al gobierno palestino;

2. Enviar inmediatamente una carta de petición a Javier Solana, que los comités remitirán al ministro de Asuntos Exteriores de todos los estados miembros en los días anteriores a la cumbre europea
del 15 de junio; 3. Convocar manifestaciones nacionales los días 7, 8 y 9 de julio:

• Recordando la condena de la opinión consultiva del CIJ sobre la construcción del muro,

• Exigiendo la restauración de la ayuda europea al gobierno palestino, destacando que la suspensión de la ayuda es un castigo a la población palestina ocupada y no a la ocupación israelí.

4. Convocar manifestaciones nacionales contra el muro del apartheid, destacando la situación de Jerusalén, durante la semana del 9 al 16 de noviembre de 2006;

5. Reanudar las misiones civiles y los campamentos de jóvenes en Palestina para impedir el aislamiento de la población palestina en los Territorios Ocupados y mostrar nuestra solidaridad activa;

6. Realizar acciones en defensa de los prisioneros palestinos y demandar su liberación.

Finalmente, damos la bienvenida a nuestra conferencia internacional a Sheik Taysser R. Tamimi, juez islámico y participante en las negociaciones nacionales. Apoyamos la iniciativa para la Unidad
Nacional Palestina, basada en un plan de 18 puntos, diseñada por los militantes palestinos de más edad prisioneros en Israel, y que ha recibido la ayuda de las más altas autoridades políticas y
religiosas de Palestina..

 

Objeción al Gasto Militar: una herramienta de paz contra el cinismo político y la guerra
Reflexiones desde el estado español sobre la actual política "pacifista" del gobierno Zapatero y la necesidad de la Objeción

Insumissia (27-5-06)

Aunque el gobierno español asegure que ya no estamos en guerra contra nadie, esto es rigurosamente falso. Que participemos en la continuación de lo que una buena parte de cierta izquierda haya
llegado a considerar, al parecer, guerra “legal” contra el terrorismo -aquella que “autorizó” Naciones Unidas al poco de los atentados contra las torres gemelas de Nueva York- , por oposición a la
“ilegal” guerra de Irak es una buena prueba de ello. Con medio país sumergido en enfrentamientos armados protagonizados aún por la guerrilla talibán, es sorprendente de que forma se puede llegar
a ocultar, cuando interesa, una realidad apabullante: en febrero un proyectil caía en Afganistán a 50 metros de donde dormían 25 legionarios y apenas tuvo el asunto repercusión mediática, mientras
que un artefacto explosivo en un local vacío colocado por ETA podía seguir, por aquellas fechas, ocupando las portadas.

Paisaje tras la tormenta, o la hipocresía a denunciar

Las cosas no han cambiado mucho en lo que se refiere a la colaboración efectiva del gobierno español con el desorden mundial que promueve el “amigo americano”. Bien es cierto que l@s
socialistas siempre han demostrado un saber hacer y una mano izquierda en los asuntos internacionales (algo de izquierda al menos debían tener en esto, claro) que les impide actuar con los
excesos verbales y el descaro simplón y chulesco de sus “oponentes” del Partido Popular, y eso siempre les trae buenos réditos electorales, como demostró su estudiado afán de protagonismo
durante las movilizaciones contra la guerra.

Pero, por ejemplo, no se nos puede escapar el hecho de que el primer semestre de 2007 España debe asumir el mando operativo de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en
Afganistán (ISAF) operación de Naciones Unidas liderada por la OTAN, en la herencia de una actuación militar que, políticamente, poco se diferencia en sus fundamentos e inmoralidades de la de
Irak [1] . Y tras un notorio incremento (200 nuevos soldados) de la presencia española en la zona. Desde un punto de vista práctico, se puede afirmar sin lugar a dudas que se sacaron las tropas de
Irak para poder incrementar con la necesaria holgura -política y logística- las presentes ya por entonces en Afganistán.

El humanitario ejército de toda la vida...

La democracia no ha llegado en absoluto a Afganistán: la mitad de los candidatos electos en las elecciones de septiembre de 2005 son ex señores de la guerra o antiguos líderes tribales y, así, lo
pactado con criminales de guerra permitirá a Karzai continuar con los planes de la administración estadounidense. Porque, merced a la manga ancha de la OTAN y la ONU (permitiendo la
presentación a las elecciones de estos personajes) y a la corrupción generalizada del proceso, que incluso llevó a la dimisión de 50 miembros de la comisión electoral, un nuevo objetivo del gobierno
de George W. Bush se ha cubierto: la proporción de los criminales de guerra en la Wolesi Jirga [2] les permitirá impedir su procesamiento ante los tribunales, y bloqueará los esfuerzos para promover
reformas importantes, que hubieran debido incluir una mayor igualdad para los mujeres, al tiempo que queda así garantizado el respaldo al gobierno prefabricado de Hamid Karzai, y se asegura el
tránsito de los recursos energéticos de la zona a través de suelo afgano (sí, de nuevo el conocido intercambio de sangre por...”globalización energética”: ver EL PAIS 01/02/2004). Todo ello, cómo
no, con la humanitaria y desinteresada colaboración del ejército español de toda la vida.

...Y un Gasto militar con la inercia de siempre

Pero, volviendo a la realidad política cotidiana en el Reino de España, tampoco se nos puede escapar el hecho de que el incremento del presupuesto militar sigue a buen ritmo [3], esta vez incluso
con llamativos aumentos de sueldo a los militares para frenar la sangria de un “proceso de profesionalización” que, hasta la llegada de los socialistas al poder y los consiguientes incentivos
económicos, y de todo tipo, para la tropa, estaba abocado al fracaso, pero que ahora pudiera estar viendo la luz al final del tunel. Y qué decir del cinismo manejado por José Luis Rodríguez Zapatero
en la cuestión de las dotaciones para I+ D. Sus declaraciones electorales de rechazo al panorama de inversiones militares disfrazadas en ése área, y su pretendida determinación para acabar con esta
estafa social llegaron a emocionar a los más viejos pacifistas del lugar. ¿La realidad? Nada que ver con las promesas.

El gasto público para I+D en programas militares, que llevaba varios años estabilizado alrededor de los 1330 millones de euros, ha aumentado este año un 27%, según señala el “Informe 2006 sobre
los Presupuestos para I+D civil y militar en el Estado español” elaborado por la Fundació per la Pau en el marco de la Campaña “Por la paz: no a la investigación militar!” [4]. Así, la investigación
militar es una de las grandes beneficiarias del aumento, tan publicitado por el Gobierno, de inversión en I+D.

El dinero que el Estado español dedicará a investigación militar en 2006 (1.684 millones de Euros) supone el 26% del gasto total en I+D, y se obtiene sumando el presupuesto de investigación
centralizado desde el Ministerio de Defensa con los anticipos a empresas que facilita el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, para el diseño y construcción de nueve tipos distintos de
armamento, según aparece en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) presentado por el Gobierno para 2006.

Nuevas vías de actuación: el momento de la Objeción al Gasto Militar

Es tal vez este el momento más inevitablemente adecuado para revitalizar la Objeción por Conciencia al militarismo. Las herramientas deben de cambiar, porque el panorama lo ha hecho hace ya
tiempo. Pero, como esbozamos un poco más arriba, la inoperancia e incapacidad de los gobiernos del PP para sacar adelante un precipitado proceso de profesionalización al que les abocó la
fortaleza de la campaña de la insumisión, prácticamente hacía suficiente acompañar el proceso hacia el precipicio al que se dirigía irremediablemente.

Sin embargo, el relevo llevado a cabo en la Moncloa está en ciernes de detener esa debacle. Se acabaron los tiempos de la complicidad interesada del grupo PRISA hacia el discurso pacifista, y la
COPE y Libertaddigital no estarán tampoco por la labor de minar al gobierno en la sacrosanta materia de la “Defensa”, al menos con l@s antimilitaristas como compañer@s de viaje.

La Objeción al Gasto Militar es una opción que no ha parado de evolucionar desde que en 1983 la Asamblea Andaluza por la Noviolencia propusiese la Objeción Fiscal para oponerse a la compra de
cuatro aviones F-18. Miles de personas se han atrevido en todos estos años a experimentar lo que representa personalmente la desobediencia a los impuestos para la guerra.

Porque ahora incluso existen desobedientes y personas objetoras, como en su momento hubo insumisos y objetores. Nadie, con un mínimo de coherencia ideológica, debería nunca renunciar a
reclamar el derecho a que sus impuestos se usen para la Paz y no para la preparación de la guerra (objeción al gasto militar) aunque lo más deseable sea desobedecer directamente la normativa
actualmente vigente para la declaración de la renta y negarnos a que parte de nuestro impuestos estén destinados al gasto militar, desviándolos por nuestra cuenta a proyectos socialmente útiles
(desobediencia al gasto militar).

Y no deberíamos tampoco limitarnos al período de la declaración de la renta: deberíamos participar colectivamente en la crítica al gasto militar desde el momento en que los presupuestos son
presentados para su aprobación entre octubre y noviembre de cada año. En cada área sindical o laboral, en cada proyecto conservacionista o ecologista, en cada reclamación vecinal, en cada
protesta estudiantil, en las necesidades de nuestros mayores, en el área de la salud, en los planes de vivienda, en la educación en la tolerancia, en la lucha contra el trabajo precario, en la integración
de la inmigración, en la igualdad para la mujer etc. hay unos fondos que nunca están disponibles para ésas áreas sociales “porque los presupuestos no dan para más”. Es el momento de reclamar
que se cese en la inversión militar y que se acudan a las necesidades sociales reales.

La objeción al gasto militar responde a una necesidad de no colaboración y, por tanto, de no participación pública y consciente.

Y en la declaración de la renta, ¿cómo se objeta?

Lo mejor es hacer la declaración de renta ordinaria o simplificada y no la hoja de devolución rápida. Se puede hacer a mano, con la ayuda del programa informático de la Agencia Tributaria, o incluso
pedírselo a un gestor (informándole previamente de la existencia y el contenido de algunas de las webs que indicamos al final de éste artículo).

Hacemos nuestra declaración hasta llegar a la casilla “Cuota resultante de auto-declaración”que indica los impuestos que habríamos de pagar a hacienda. De optar por la Objeción porcentual, sobre
esta cantidad se calculará más adelante el porcentaje de nuestra objeción.

En todo cado, se tacha una de las casillas no utilizadas del apartado de “Retenciones y demás pagos a cuenta” (por rendimientos del trabajo, por rendimientos del capital mobiliario, por aplicación
del régimen especial de atribución de rentas, por ganancias patrimoniales incluidos premios, etc...)que viene a continuación, escribiendo encima “por objeción fiscal a los gastos militares” y el
importe objetado.

Esa cantidad puede ser la que elija cada persona, pero la campaña propone diferentes formas, según la situación y disposición del declarante:

a) Una cuota porcentual: es la proporción del gasto militar total en los Presupuestos Generales del Estado. Incluye, además del presupuesto oficial del Ministerio de Defensa, las partidas ocultas
repartidas entre varios ministerios y organismos autónomos: aportaciones a la OTAN y a la UEO, créditos a la industria armamentista, I+D militar, clases pasivas militares. El cálculo del porcentaje es
el resultado de un análisis en profundidad realizado por fuentes antimilitaristas.

b) Una cuota fija: 84 €, cifra escogida simbólicamente en protesta por los 84 países empobrecidos por la deuda externa

c) Cuota simbólica: Por 1 € ó 84 céntimos. Lo importante es dejar constancia de la objeción e ir perdiéndole el miedo a desobedecer, expresando nuestra discrepancia.

d) Cuota cero y objeción fiscal para quienes no hacen declaración o sólo quieren expresar su objeción: se trata de adjuntar un texto, al igual que en las otras tres opciones, en forma de carta
exigiendo el reconocimiento del derecho a la objeción al gasto militar, pero en este caso remitido por quienes no tienen obligación de declarar o teniéndola, sólo quieren, por el momento, expresar su
rechazo al gasto militar.

Una vez realizada la correspondiente modificación se sigue el cálculo con normalidad hasta el final.

Destinos, para nuestros impuestos, pedagógicamente solidarios

La campaña propone destinos para el dinero efectivamente “desviado”. Así, Alternativa Antimilitarista.MOC ofrece varios proyectos, normalmente uno internacional y otro local. En 2005 se
propuso un proyecto de resocialización de niños y niñas soldado en Sierra Leona y el apoyo a la Plataforma contra el complejo Químico-Militar de la Marañosa. Este año se ha optado por apoyar a
La Red de Comunidades en Resistencia de Colombia. Esta Red se declara en resistencia frente al conflicto armado que incluye al propio Estado y sus acciones contra miembros de organizaciones
sociales. No permite la presencia de actores armados en los territorios de las comunidades. Busca generar lazos de solidaridad frente a las graves situaciones de violación de derechos humanos y
del Derecho Internacional Humanitario que vienen sufriendo. El proyecto local depende este año del estado de la campaña en cada localidad donde se trabaje la campaña, de si existen
organizaciones que impulsan dentro ella su propia campaña de objeción al gasto militar, etc. Cada persona objetora puede informarse en los colectivos locales que promueven la campaña.

CGT, como otras organizaciones y colectivos, también propone todos los años varios proyectos. El pasado optaron por la construcción y equipamiento de un hospital en el municipio autónomo
Ricardo Flores Magón en Chiapas y un proyecto de plan de reconstrucción y desarrollo democrático para el Rif marroquí, tras el terremoto de febrero del 2004. Este año enfocan la Objeción hacia la
creación de fondos de resistencia contra la represión. Con uno de ellos (la Oficina d’Okupació de Barcelona) quieren mostrar su solidaridad con los proyectos de autogestión social (ocupación de
viviendas para habitar, y de edificios vacios para centros sociales) que luchan contra la especulación de las mafias inmobiliarias, y que de forma reiterada e indiscriminada sufren la represión policial
e institucional de los desalojos y las inculpaciones injustas de usurpación y desorden, como en el macrojuicio que tendrá lugar en mayor contra 32 okupas de Terrassa.

Junto al impreso de la declaración, el objetor entrega un recibo de haber ingresado la cantidad decidida en el proyecto social alternativo elegido para dejar claro que se trata de un “desvío” y una
carta dirigida al Director o Directora de la Agencia Tributaria alegando los motivos de la Objeción a los Gastos Militares. En ella se comunica el total del dinero desviado y el proyecto social
escogido como alternativo al Gasto Militar. Además, se exige que el derecho a la Objeción de Conciencia sea reconocido en los siguientes ejercicios.

¿Cuánta gente desobedece al Gasto Militar?

Según la Agencia Tributaria, “oficialmente no se puede contabilizar”. Sin embargo, los colectivos promotores de esta campaña intentan conseguir unas cifras lo más exactas posibles. Para ello piden
que se les haga llegar una encuesta que permita saber exactamente cuánta gente realiza este acto de desobediencia civil. No es una campaña centralizada sino todo lo contrario, lo que dificulta el
recuento. Además, existen personas que consideran esta objeción como un gesto de su conciencia individual. Así que hacen objeción en la declaración e ingresan el dinero objetado a una
asociación, sin comunicarlo a nadie. De ahí que los datos son solamente la punta del iceberg.

Según lo estimado en alguna ocasión por diferentes colectivos, la cantidad de objetores fiscales se podría acercar a las 4.000 personas, pero es difícil de concretar ya que un importante número de
ellas no enviaría a ninguna organización su encuesta, por lo que el dato se queda más en una intuición o deseo, que en una realidad constatable, por el momento. De los datos contabilizados, es
Cataluña la comunidad autónoma donde se realiza más objeción al gasto militar, seguida de Madrid, Valencia, País Vasco, Navarra, Andalucía, Aragón y Galicia.

La respuesta de Hacienda

Después de hacer la declaración, puede ocurrir que Hacienda no detecte la objeción, la admita de hecho y no reclame, lo que sucede con el 90 % de los casos.

Si Hacienda lo detecta comunicará el error, ya que de esta forma califica la Agencia Tributaria. Si la declaración es positiva reclamará el dinero; si es negativa, informará de que devolverá una
cantidad menor. Si se trata de una reclamación de ejercicios anteriores, Hacienda envía una declaración paralela con un recargo del 7% y del 20 % más tarde si no hay respuesta.

En cualquier caso, existen dos alternativas:

1.- Aceptar la declaración paralela.

2.- No aceptar su propuesta y presentar un escrito de alegaciones. De no estar coordinado en un grupo, se recomienda llegar sólo hasta este punto (existe un modelo estándar de recurso) para evitar
los apremios y su coste económico. Este proceso, en ese caso, seguiría ante el Tribunal Económico Administrativo, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma, en el Supremo, en el
Constitucional y en el Europeo. Algunas organizaciones promotoras de la objeción fiscal ofrecen asesoramiento legal para quien quiera aventurarse por el “mundo de lo
contencioso-administrativo”.

Así, este año un antiguo diputado del Parlament, Joan Surroca, ha obtenido una sentencia favorable en Catalunya, basándose en que existe un vacío interpretativo o en una interpretación razonable
y en este caso -sostiene el alto tribunal- no se pueden imponer sanciones. Igualmente, ERC presentaba una proposición de Ley para que se reconociera el derecho a la objeción de conciencia en
esta materia: en síntesis, se pretendía crear una figura similar a la de los fines sociales o la iglesia en la Renta. Que al hacer la declaración, se pudiera escoger si dedicar ese importe a gastos militares
o a un fondo para paz y solidaridad.

El rechazo, como era de esperar, fue abrumador: sólo 14 diputados/as votaron a favor y más de 300 en contra. Proporción muy similar a la recogida por las escasas propuestas parlamentarias que en,
en su momento, surgieron en torno a la cuestión de la abolición del servicio militar obligatorio. Sólo la persistencia de una campaña de insumisión organizada quebró tanta cerrazón, precipitando
una “profesionalización”, hasta el momento, como ya hemos apuntado, constantemente al borde de la asfixia por falta de incorporaciones. Ahora, de nuevo, el incremento de la objeción y la
desobediencia al gasto militar son las únicas herramientas que, desde la ciudadanía, pueden negarle de forma efectiva oxígeno al ejército y la guerra.

Colectivo de Objeción y Antimilitarismo de Zaragoza, grupo local de Alternativa Antimilitarista.MOC

Para más información:

Alternativa Antimilitarista.MOC:
http://www.nodo50.org/objecionfiscal
http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=305

CGT: http://www.rojoynegro.info/2004/IMG/pdf/OF2005-CGT.pdf

Coordinadora d’ONG Solidàries de les comarques gironies i l’Alt Maresme:
http://www.solidaries.org/ofiscal/

Coordinadora Galega pola Obxección Fiscal:
http://www.nonaogastomilitar.org

SIOF: http://www.pangea.org/juspau/siof/eprincipal.htm

[1] Ver “La guerra de Afganistán fue decidida antes del 11-S: el inicio de las nevadas, principal condicionante de la fecha” en la sección “Afganistán” de www.antimilitaristas.org
[2] Es imposible encontrar en la prensa española, en cualquiera de sus modalidades, confirmación de los resultados electorales en Afganistán, que, por otro lado, tardaron más de dos meses en
hacerse públicos oficialmente (ver la mencionada sección “Afganistán” en www.antimilitaristas.org )
[3] Un análisis pormenorizado de la totalidad de los gastos militares puede hallarse también en www.antimilitaristas.org
[4] Ver www.noalainvestigacionmilitar.org

 

EL MOVIMIENTO PACIFISTA Y ECOLOGISTA DE SEVILLA DICE NO AL HOMENAJE DE LAS FUERZAS ARMADAS EN SEVILLA

Sevilla, 26 de Junio de 2006

Como miembros de la ciudadanía sevillana y desde nuestras respectivas organizaciones queremos manifestar nuestro rechazo a la celebración de los actos en homenaje a las Fuerzas Armadas que
se vienen desarrollando en nuestra ciudad y que culminarán con el Desfile Militar el próximo día 28 de mayo.

Estos actos no hacen sino ensalzar una vez más el elemento bélico, el armamentismo y la violencia como necesarios en las sociedades democráticas y esenciales para el desarrollo de la vida
cotidiana, mientras que, desde las Instituciones, en un alarde de hipocresía, se siguen lanzando mensajes conciliadores y otorgando premios a la paz y la cooperación.

En la actualidad, asistimos a la creación de cara a la opinión publica de una nueva imagen del ejército, ligada a un futuro laboral prometedor y al desarrollo de labores humanitarias.

Pero no nos dejamos engañar con esta falacia: la verdadera cara del ejercito es la de perro guardián del nuevo status económico impuesto por el neoliberalismo y lo único que defienden son los
intereses del gran capital que necesita de fronteras, de represión y del pensamiento único para seguir creciendo. Intereses que llevan a imponer la lógica militar como única solución posible a
cualquier conflicto, para favorecer la industria militar, y el tráfico de armas y generando miles de heridos y muertos entre la población civil.

Así, los miles de inmigrantes que llegan a nuestras costas son personas que huyen de zonas en conflicto y víctimas del hambre causado por situaciones de guerra prolongada, mantenidas por la
industria militar de occidente y el tráfico de armamento.

Se nos oculta así mismo el verdadero presupuesto del Estado en gasto militar, pues muchos programas de cooperación a países en vías de desarrollo no son sino apoyo armamentístico y gran parte
del presupuesto de investigación se destina a proyectos militares.

Ante una población víctima de la especulación inmobiliaria, sin acceso al pleno empleo, que ve disminuir sus espacios públicos, bombardeada por el consumismo, esta magna celebración nos
parece un acto de desvergüenza y desafío.

A través de la desobediencia civil, la acción directa, la objeción fiscal al gasto militar, la educación para la paz, la creación de redes ciudadanas y espacios de convivencia, el protagonismo de la
sociedad civil frente a la clase política, seguiremos construyendo desde el Eco-Pacifismo Antimilitarista noviolento una sociedad más libre y justa.

Firmado:
- Casa de la Paz.
- Red de Educación e Investigación para la Paz (REDPAZ).
- Alternativa Antimilitarista-Moc Sevilla.
- Mujeres de Negro contra la Guerra.
- Ecologistas en Acción-Sevilla.


Las mujeres como sujeto colectivo de construcción de paz

Carmen Magallón (15-5-06)

Artículo extraido de la web del Seminario de Investigación para la Paz
http://www.seipaz.org/

(para leerlo)

Otros artículos sobre mujeres y paz:

Antimilitarismo y feminismo: las mujeres, la insumisión y 25 años desobedeciendo (I)

Antimilitarismo y feminismo: las mujeres, la insumisión y 25 años desobedeciendo (y II)

Guerra y patriarcado: ¿Quién está en el lugar de Elena?

Masculinidad, violencia y ejército: Proyecto Silencios

La guerra no és gènere femení

 

La definitiva guía ilustrada de las vallas

I
nsumissia te ayuda a superar obstáculos

Jueves 11 de mayo de 2006


Te encuentras en la base militar de tu localidad, listo para un acto de desobediencia... pero siempre hay una valla en tu camino. El FDEONC (Frente Democrático para la Eliminación de Obstáculos en Nuestro Camino) presenta su guía práctica de las vallas en sus diferentes tipos y cómo sobrepasarlas.

Accede a la Guía

 

 

Parar la guerra

Alejandro Teitelbaum
Alainet (29-4-06)


Con razón, según los partidarios de un desarrollo industrializante, o sin ella, según los ecologistas, quienes toman las decisiones han apostado a la energía nuclear como una de
las principales, sino la principal, fuente energética.

Prueba de ello es que este año se están construyendo 23 reactores en 10 países, la mayoría de ellos en Asia, destacándose entre ellos China, con su programa de 30 a 40 reactores
de aquí al 2020 y la decisión de las autoridades finlandesas de construir el reactor nuclear más grande del mundo, el primer reactor europeo que se construye en 15 años. Su
entrada en funcionamiento está prevista para 2009 (Ing. Juan Carlos Perucca, Diario de Cuyo, San Juan, Argentina).

La alimentación en combustible de las centrales nucleares requiere la realización del llamado ciclo del combustible, una de cuyas etapas es el enriquecimiento del uranio. Muchos
países poseedores de centrales nucleares no proceden al enriquecimiento, sino que compran el uranio enriquecido en el extranjero a un reducido número de países que lo producen
: EE.UU., Francia, Rusia, Reino Unido, Japón y Holanda. Ello tiene un costo elevado y crea una dependencia en materia energética.

Varios países intentan cortar esa dependencia en materia de combustible nuclear y han comenzado a producir su propio combustible.

Irán es uno de ellos.

El uranio enriquecido sirve para otros usos : en investigación científica, como energía propulsora, por ejemplo para submarinos, en aplicaciones terapéuticas de sus derivados, y
por cierto, para la fabricación de armas nucleares.

De modo que la energía nuclear tiene un doble uso: pacífico y bélico. Pero el uranio para uso bélico requiere que esté altamente enriquecido (del orden del 90 por ciento) en tanto
que el combustible nuclear destinado al uso pacífico requiere uranio con una tasa de enriquecimiento mucho más baja: del orden del 3,5 por ciento. Y las instalaciones necesarias
(por ejemplo la cantidad de centrifugadoras) para producir uranio altamente enriquecido en cantidad suficiente para producir armas atómicas, son mucho más importantes que las
que se necesitan para enriquecer el uranio al 3,5 por ciento para fines pacíficos.

En 1970 entró en vigor el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares con el objetivo de evitar la proliferación de las armas nucleares. Es decir, impedir que otros Estados,
además de los que ya las tienen oficialmente (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) entraran en posesión de armas nucleares.

Pero además el Tratado propone fomentar la cooperación en el uso pacífico de la energía nuclear y promover la meta de conseguir el desarme nuclear (que incluye a los Estados
que ya tienen armas nucleares) , así como el desarme general y completo. El Tratado prevé un sistema de inspecciones (a cargo de los inspectores de la OIEA – Organización
Internacional de la Energía Atómica) en los Estados donde se fabrica combustible nuclear para controlar que no se elabore uranio enriquecido apto para fabricar bombas atómicas.

Un total de 188 Estados se han sumado al Tratado, incluidos los cinco Estados que poseen oficialmente armas nucleares.

Para fortalecer los poderes de los inspectores del OIEA se aprobó en 1997 el Protocolo Adicional del Acuerdo de Salvaguardas. El Protocolo -firmado hasta ahora por 107 países,
de los cuales 73 lo han ratificado- permite a los técnicos del OIEA visitar prácticamente sin aviso previo cualquier instalación nuclear de un país adherido. Irán adhirió al Protocolo
en diciembre de 2003.

Muchos Estados no han firmado ni ratificado el Protocolo adicional, entre ellos Estados Unidos y Rusia. Tampoco lo han hecho Argentina y Brasil.

Brasil ha desarrollado una tecnología propia para enriquecer el uranio y ha decidido utilizarla, sin necesidad de recurrir a empresas extranjeras, a fin de evitarse el consiguiente
gasto y adquirir autonomía en ese terreno.

La OIEA autorizó a Brasil en noviembre de 2004 a realizar estas actividades, es decir las mismas que pretende efectuar Irán, pese a que Brasil puso obstáculos para la inspección
argumentando que quiere preservar el secreto de una tecnología propia, sin que su actitud haya provocado ninguna reacción internacional.

En cuanto a la no proliferación de armas nucleares, India, Israel y Pakistán nunca firmaron el Tratado de No Proliferación Nuclear y Corea del Norte se retiró del mismo en 2003. Se
estima, con bastante certeza, que los tres primeros países poseen armas nucleares, India unas 70, Israel entre 100 y 300, según las fuentes y Pakistán 45. No existe la misma
certidumbre respecto de Corea del Norte. Pese a ello, a ninguno de estos países se los amenaza con sanciones internacionales y Estados Unidos celebra acuerdos con India en
materia nuclear.

Para fortalecer el sistema de no proliferación se han celebrado varios acuerdos regionales de proscripción de las armas nucleares: el Tratado de Tlatelolco en América Latina y el
Caribe (1967) ; el Tratado de Rarotonga del Pacífico Sur (1985) ; el Tratado de Bangkok en el Asia sudoriental(1995) y Tratado de Pelindaba en África (1996).

Pero, pese a que la seguridad y la estabilidad regional en el Medio Oriente requieren la total eliminación de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva y a que existe una
Iniciativa Árabe en favor de la creación de una Zona Libre de Armas de Destrucción Masiva en el Medio Oriente, en esa región no hay Tratado en perspectiva, pues la regla no
escrita impuesta de hecho por los Estados Unidos es mantener el statu quo que consiste en que Israel posea bombas atómicas y que sus vecinos no pueden siquiera desarrollar
una tecnología nuclear.

La eliminación progresiva de las armas nucleares, a que se refiere el Tratado, por parte de los Estados que oficialmente las poseen, (las estimaciones más conservadoras atribuyen
la posesión actualmente a Estados Unidos de 6000 misiles nucleares, a Rusia 5000, a China 400, a Francia 350 y a Gran Bretaña 2000) está prácticamente estancada.

En la Cumbre de Moscú, celebrada el 24 de mayo de 2002, Estados Unidos y Rusia firmaron el Tratado sobre la reducción de las armas estratégicas ofensivas, en el que cada una
de las partes acordó limitar, antes del 31 de diciembre de 2012, la cifra total de sus cabezas nucleares estratégicas desplegadas a un número de entre 1.700 y 2.200. Es decir que 42
años después de la entrada en vigor del Tratado de no proliferación y desarme nuclear, Estados Unidos y Rusia continuarán poseyendo armas nucleares suficientes como para
hacer saltar todo el planeta.

Estados Unidos, por su parte, continúa con sus programas de armas nucleares, incluso armas tácticas, y ha manifestado su intención de utilizarlas de manera preventiva.

El ex-presidente Carter ha declarado : “Estados Unidos asegura cumplir con el artículo VI que se refiere a la disposición del desarme del Tratado, pero continúa probando y
desarrollando nuevas armas como las llamadas Star Wars y el buster contra fortificaciones bajo tierra, y ha amenazado con atacar a Estados no nucleares, en caso de sorprenderlos
haciendo progresos militares y otras contingencias inesperadas.”

En el plano de los compromisos internacionales, también Estados Unidos es el principal obstáculo para el objetivo de eliminar las armas nucleares.

En la Conferencia de revisión del TNP del año 2000, Estados Unidos y otros países acordaron 13 compromisos específicos sobre desarme. La Administración Bush declaró que no
acataría esos compromisos.

En la Asamblea General de Naciones Unidas del 2003, se sometieron a votación nueve resoluciones sobre desarme nuclear. Estados Unidos votó en contra de ocho de ellas.
Francia y Reino Unido también votaron negativamente la mayoría de las propuestas de desarme nuclear.

En enero de 2005 el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares de 1996 había sido firmado por 174 Estados y ratificado por 120. Los cinco Estados oficialmente
poseedores de armas nucleares han firmado el Tratado, pero Estados Unidos y China no lo han ratificado.

La VII Conferencia de los países signatarios del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), celebrada en mayo de 2005, concluyó en un fracaso total pues no hubo consenso entre
los delegados de 188 países sobre los temas principales, en primer lugar el desarme nuclear.

Desde el comienzo de la conferencia, una abrumadora mayoría de países expresó su voluntad de que las potencias nucleares declaradas --Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran
Bretaña y China- se tomaran en serio sus obligaciones con el TNP efectuando drásticos cortes a sus arsenales.

Pero Washington prefirió mantener el eje de las conversaciones en el presunto desarrollo de armamento por parte de Irán y Corea del Norte y limitó su actuación a subrayar la
importancia de los aspectos de no proliferación del TNP.

El ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert McNamara, comentando el fracaso de la Conferencia, dijo:

"Pese al fin de la guerra fría hace 15 años, las políticas nucleares de Estados Unidos son esencialmente las mismas que estaban en vigor cuando fui secretario de Defensa, 40 años
atrás". Mc Namara caracterizó la actual política estadounidense de "inmoral, ilegal, militarmente innecesaria, muy peligrosa en términos de accidentes o mal uso, y destructiva del
sistema de no proliferación".

Agregó: “Estados Unidos ha desplegado unas 6.000 cabezas nucleares estratégicas, cada una de las cuales tiene un poder destructivo 20 veces superior al de la bomba arrojada
sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945, que mató de inmediato a unos 10.000 civiles. De esas 6.000 armas, 2.000 están en sistema de alerta instantáneo, listas para ser
lanzadas en 15 minutos, dependiendo de la decisión de una sola persona: el presidente de Estados Unidos”.

Irán ha declarado públicamente que comenzó la elaboración de uranio con baja tasa de enriquecimiento para utilizarlo como combustible nuclear, de conformidad con lo que
establece el Tratado de No Proliferación. Irán es parte en el Tratado, ha firmado el Protocolo adicional y permite las visitas de los inspectores de la OIEA, salvo en cortos períodos
cuando las negociaciones con los países europeos pasan por momentos críticos.

Además la OIEA y las grandes potencias saben que Irán no tiene instalaciones ni material para producir uranio altamente enriquecido en cantidad suficiente para fabricar bombas
atómicas.

Es decir que Irán, al contrario de muchos otros países, en primer lugar Estados Unidos, cumple con las normas vigentes en materia de energía nuclear.

No obstante, bajo la intensa presión de Estados Unidos, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad el 29 de marzo de 2006 una Declaración de la Presidencia respecto de Irán
donde, entre otras cosas, se dice:

…subraya, a ese respecto, la importancia particular que reviste el restablecimiento de la suspensión plena y sostenida de todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento
y las actividades de reprocesamiento, incluidas las de investigación y desarrollo…

Es decir que el Consejo de Seguridad borró de un plumazo, en lo que se refiere a Irán, derechos consagrados en el Tratado de No Proliferación, particularmente en su artículo IV,
que dice:

Nada de lo dispuesto en este Tratado se interpretará en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y
la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación y de conformidad con los artículos I y II de este Tratado.

Se repite la historia de Irak y sus presuntas armas de destrucción masiva.

Bush y sus compinches del Gobierno han dicho que no excluyen la opción militar.

Podría pensarse que lo dicen sólo para intimidar al adversario.

Pero la mafia de las industrias petrolera y de armamentos que gobierna a los Estados Unidos ha realizado excelentes negocios con las guerras del Golfo, de Yugoslavia, de
Afghanistán y de Irak (cuatro guerras en catorce años). Para mantener su alta cuota de beneficios necesita programar nuevas guerras o, por lo menos, mantener viva una aguda
tensión internacional.

Además, en Estados Unidos habrá elecciones legislativas en noviembre y una guerra alinearía a la mayoría de los electores tras « Mr. President ».

Bush, con sus amenazas, ya comenzó a remontar en las encuestas de popularidad. No es sólo el efecto del patriotismo primario (léase estupidez) de « la América profunda »: la
guerra activa la economía de Estados Unidos y una buena parte de la población se beneficia.

Ya se sabe que Estados Unidos es capaz de lanzar la agresión sin el aval del Consejo de Seguridad. De todos modos lo obtendrá después, ante los hechos consumados, como lo
enseña la experiencia de Irak.

Sólo una fuerte movilización de los pueblos puede parar una nueva guerra.

Pero las manifestaciones multitudinarias no lograron evitar la agresión contra Irak.

Por eso, para frenar la agresividad del Imperio hay que golpearlo donde más le duele : en su economía.

Hay que popularizar entonces la idea de un boycott mundial a los productos y servicios de origen estadounidense.

Como se hizo con los productos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Reclama los espacios militares: llamamiento global a la acción contra la guerra
Marzo ventoso, abril lluvioso, y mayo desobediente y hermoso

Insumissia (20-4-06)


Alternativa antimilitarista - MOC, coordinación de grupos antimilitaristas del Estado español, llama a realizar protestas, acciones directas noviolentas y desobediencia civil en las bases militares de todo el mundo durante las próximas semanas.

Este es un llamamiento global a todos-as los-as activistas, grupos y redes interesadas en la labor antimilitarista para llevar a cabo durante las próximas semanas acciones desobedientes en instalaciones y espacios militares. Atasquemos los engranajes de la maquinaria de una guerra global en la que todos-as, a ambos lados de la pantalla de televisión, somos víctimas potenciales. Miremos más allá de los titulares, para señalar a los actores concretos implicados en la preparación y promoción de esta forma de gestión y control global que es la guerra. Reclamemos las bases, cuarteles, campos de maniobras e industrias militares: ni un palmo de tierra para la guerra. Exijamos el desmantelamiento de la infraestructura militar en nuestra sociedad y su devolución para uso social y ecológico.

La explotación capitalista y su defensa armada a escala global son las dos caras de la moneda de un sistema sin escrúpulos, basado en el beneficio de una minoría y en nuestra sumisión. Es la era de la globalización del militarismo: la liquidación de las libertades civiles dentro y la guerra global sin piedad en el exterior. La entrada en vigor de la nueva ley antiterrorista en el Reino Unido, que recorta el derecho de manifestación y la libertad de expresión, y la creciente amenaza de ataque militar contra Irán son las confirmaciones más recientes de este proceso.

Las actividades pueden incluir desde inspecciones civiles de armamento, bloqueos noviolentos, vigilias, manifestaciones y otras acciones creativas en bases militares, cuarteles, oficinas de reclutamiento, de fabricantes de armas o de entidades financieras que inviertan en la industria armamentística.

Tal como ha sucedido en los tres últimos años y siguiendo el ejemplo de las recientes acciones de desobediencia en más de una decena de bases del Reino Unido, en las próximas semanas, tendrán lugar diferentes acciones en instalaciones militares por todo el Estado español. Ya hay planeadas marchas, acciones directas e inspecciones civiles en el cuartel de la Fuerza de Respuesta de la OTAN en Valencia (Bétera), la base aeronaval de EEUU en Rota, el campo de maniobras de San Gregorio (Zaragoza), el campo de tiro de Las Bardenas (Navarra), la base de radares de la sierra Aitana (Alacant), el cuartel del Ejército en Mungia (Bizkaia), y las instalaciones NBQ de La Marañosa (Madrid), entre otras instalaciones que convierten el territorio español en una plataforma gigantesca de entrenamiento y agresión militar que apunta al Sur.

Esperamos que este llamamiento sirva para emprender, entre todos los movimientos sociales, acciones hacia la desmilitarización y la abolición de los ejércitos, hacia una cultura de paz que conduzca a un cambio radical para recuperar el control de nuestras vidas. Queremos romper el supuesto consenso que se impone a través de los medios acerca de los orígenes y soluciones a la violencia. Durante este mes queremos abrir espacios para el debate y la acción directa, para una acción conjunta entre los movimientos antimilitaristas y anticapitalistas, y las otras luchas contra todas las formas de dominio y opresión.

alternativa antimilitarista-moc
abril de 2006
 

La ocupación de instalaciones militares está despenalizada de hecho

Texto relevante de cara a los festejos que se avecinan en las próximas semanas dentro del mayo desobediente contra las instalaciones militares. Cae uno de los muros que podía limitar la imaginación radical. El texto fue hecho público por aamoc con motivo del juicio de faltas en llíria (Valencia) a dos de los 20 payasos antimilitaristas que entraron en el terreno militar de la base de la OTAN en Bétera.


Mayo desobediente Lunes,25 de abril de 2005

El Tribunal Supremo despenaliza de hecho la ocupación de instalaciones militares
Según documentación oficial contenida en el expediente del juicio a dos payasos antimilitaristas, existe jurisprudencia del Tribunal Supremo para no tipificar como delito la entrada en recintos militares con fines de protesta política.

El jueves 29 de julio de 2004 tuvolugar en el Juzgado de Instrucción nº2 de Llíria (Valencia) un juicio de faltas contra dos de los 21 payasos de Alternativa Antimilitarista-MOC que el 13 de diciembre del año anterior habían convertido en un pequeño circo el interior del Cuartel de la Fuerza de Acción Rápida de la OTAN en Bétera.

Entre la documentación presente en el expediente del caso se encontraba una resolución del Fiscal Jurídico Militar del Tribunal Militar Territorial Primero de Madrid, en la que recomienda inhibirse al Juzgado Togado Militar nº13 de València y no procesar por allanamiento de la base de la OTAN a los participantes en la acción antimilitarista, a pesar de la evidencia de la entrada de los payasos en terreno militar.

Sorprendentemente, el Fiscal afirma que existe una "ya consolidada jurisprudencia de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo", y argumenta que, puesto que "no guiaba a sus autores otro propósito que el de realizar un acto propagandístico de su reconocida ideología antimilitarista", no quedan vulneradas "la seguridad y defensa nacional". Así que no procede a la aplicación del art. 61 (allanamiento de base, acuartelamiento o establecimiento militar) del Código Penal Militar a estos hechos. Las consecuencias de esta resolución son directas: la "consolidada" jurisprudencia que cita el Fiscal Militar despenaliza de facto las acciones de desobediencia civil noviolenta que supongan la ocupación de terrenos militares. Los ejemplos más cercanos de este tipo de acciones, además de la intrusión de payasos de diciembre, son las "inspecciones ciudadanas" que se realizan anualmente también la base de la OTAN, y que han llevado ya a alrededor de un centenar de personas al interior del terreno militar. Según fuentes de Alternativa Antimilitarista - MOC, "este inesperado dato sin duda animará las acciones de de desobediencia y extenderá la demanda social de desmantelamiento de la base de la OTAN en Bétera y del resto de instalaciones militares".

Fotos de la acción de los payasos: http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=75


TEXTO ÍNTEGRO DE LA RESOLUCIÓN DEL FISCAL JURÍDICO MILITAR

AL JUZGADO TOGADO MILITAR TERRITORIAL Nº 13 DE VALENCIA

El Fiscal Jurídico Militar del Tribunal Militar Territorial Primero, informando en las Diligencias Previas nº 13/002/04, DICE:

Que se instruyen las presentes actuaciones como consecuencia del informe de fecha 18 de diciembre de 2003, remitido a S.Sª por el Capitán Jefe de la Compañía del Puerto de Sagunto de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, en el que se da cuenta que la mañana del día 13 de diciembre de ese mismo mes un grupo de unas 21 personas pertenecientes a una asociación antimilitarista se introdujo en el interior del Campo de Instrucción y Maniobras del Cuartel de la Fuerza de Acción Rápida de la OTAN, disfrazándose de payasos y desplegando dos pancartas con textos antibelicistas. Dicho acceso se produjo tras cortar y derribar dos mástiles de hierro que sujetaban el alambre de espino del vallado perimetral.

Siguiendo en este punto una ya consolidada jurisprudencia de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo (Sentencias, entre otras, de 27 de noviembre y 11 de diciembre de 2000 y 16 de mayo de 2001) puede esta Representación afirmar que los hechos puesto en conocimiento de S.Sª no son constitutivos de ilícito penal militar alguno, toda vez que los mismos no pueden quedar subsumidos en el tipo delictivo contemplado en el art. 61 del Código Penal Militar (allanamiento de base, acuartelamiento o establecimiento militar) pues no guiaba a sus autores otro propósito que el de realizar un acto propagandístico de su reconocida ideología antimilitarista, no quedando vulnerado el bien jurídico que, en definitiva, protege el tipo penal antes citado, que no es otro que la seguridad y defensa nacional.

Cosa distinta son los daños producidos en la instalación militar y que, en su caso, pudieran integrar alguno de los delitos o faltas recogidas en el Código Penal Común, para cuyo conocimiento aparecería como competente, en aplicación de lo establecido en el art. 12.1 de la Ley Orgánica de Competencia y Organización de la Jurisdicción Militar, la Jurisdicción Militar.

Por lo expuesto y a juicio de este Ministerio Fiscal,

PROCEDE acordar la inhibición del conocimiento de las presentes actuaciones a favor de la Jurisdicción Ordinaria.

Madrid, 22 de enero de 2004
El Coronel Auditor, Fiscal Jefe.
Fernando Mayandía Fernández.

 

5ª Conferencia anual Paremos la Guerra
10 de junio en Londres

Boletín Coalición Paremos la Guerra (12-4-06)

Traducido para Rebelión y Tlaxcala (www.tlaxcala.es ), la red de traductores por la diversidad lingüística, por Carlos Sanchis

El último año ha sido muy azaroso para la Coalición Paremos la Guerra. Hemos efectuado dos manifestaciones nacionales-- sumando un total de 14 -- la última el 18 de Marzo que ha sido la mayor desde el 2003, año de la invasión de Irak. Nuestra conferencia de paz internacional en diciembre de 2005 tuvo mucho éxito, atrayendo a más de 1500 delegados, incluyendo por primera vez delegados de Iraq. Hemos desarrollado extensos vínculos con el movimiento anti-guerra global, particularmente en los Estados Unidos, y ahora hemos establecido significativos contactos con prominentes figuras de la oposición en Iraq, como el Jeque Zagani del movimiento Al-Sadr.
Un acontecimiento importante ha sido el número creciente de familias de militares que han contactado con nosotros a continuación de la pérdida de seres queridos en Iraq, porque quieren oponerse activamente a una guerra que les ha traído semejante sufrimiento. Hemos podido ponerlos en contacto con Familias de Militares Contra la Guerra, una organización cuya dignidad y resolución para obtener justicia para sus parientes es una inspiración para todos nosotros en el movimiento anti-guerra.
Así mismo tenemos un número creciente de familias de soldados en servicio en Iraq, poniéndose en contacto con nosotros porque quieren también implicarse activamente en la campaña para acabar con la ocupación y traer a casa a las tropas antes que más soldados sean muertos o heridos en una guerra basada en mentiras.
Los militaristas están bajo una presión cada vez más creciente, con cerca de dos tercios de los estadounidenses que ahora dicen que se oponen a la guerra, con encuestas en Gran Bretaña mostrando altos niveles a favor de la retirada de las fuerzas británicas y más del 70 por ciento de los soldados estadounidenses en Iraq diciendo que creen que deben dejar el país.
La serie interminable de revelaciones sobre torturas, abusos a prisioneros, secuestros ilegales y asesinatos aleatorios de civiles iraquíes han descarrilado todos los esfuerzos de Bush y Blair por presentarse como los defensores de la "libertad" y la "democracia."
Cuanto más sufren Bush y Blair políticamente por sus crímenes de guerra y por las catástrofes que han producido en Iraq y Afganistán, mayor es la probabilidad de que intenten desviar la atención atacando Irán, haciendo más importante que nunca que el movimiento anti-guerra no sólo se continúe movilizando por un final inmediato de la ocupación en Iraq, sino que construya la más amplia oposición a cualquier futuro plan de guerra

Éste es el contexto en el que se celebrará la quinta conferencia anual de la Coalición Paremos la Guerra el sábado 10 junio en la Friend House de Euston Road, Londres.
La conferencia está abierta a delegados de nuestros grupos locales afiliados locales y a miembros individuales de Paremos la Guerra (ver abajo). Como antes de la conferencia se debatirán resoluciones y se elegirá al Comité Directivo Nacional de Paremos la Guerra, efectuaremos además varios talleres, dirigidos por oradores clave y que cubrirán una amplia gama de temas, incluyendo:

- Irak Hoy: ¿Hacia la Democracia de la Guerra Civil?
- ¿Por qué Irán está Bajo la Amenaza?
- ¿ Dónde está Ahora Palestina?
- ¿ América Latina ­ el Próximo Objetivo?
- Las Guerras Olvidadas de África
- Libertades civiles y Guantánamo
- Islamofobia y el Movimiento Anti-guerra
- Familias de militares Contra la Guerra

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LAS DELEGACIONES
A todos los grupos locales y afiliados de Paremos la Guerra les serán distribuidos brevemente los detalles de re-afiliación y las bases para las delegaciones a la conferencia.
Sólo los grupos que se hayan re-adherido podrán enviar delegados. Todos los nombres de los delegados deben ser registrados en la oficina nacional antes del 2 de Junio. El desembolso para delegados de 10 £ libras.

OBSERVADORES de la CONFERENCIA
Los miembros individuales de Paremos la Guerra que deseen asistir a la conferencia como observadores deben registrar en la oficina antes del 2 junio pero se aconseja presentar sus nombres lo más pronto posible puesto que el espacio será limitado.
El precio para los observadores es de 10 £ libras.

RESOLUCIONES Y ELECCIONES
Cualquier grupo local o afiliado esta facultado para introducir resoluciones para ser discutidas y votadas. El Comité Directivo también puede presentar resoluciones. Las nominaciones para la elección del Comité Directivo pueden ser hechas por los grupos locales y afiliados y los nombres deben ser presentados a la oficina nacional antes del viernes 26 de Mayo.

 

Decenas de activistas se introducen en bases militares para denunciar la guerra y la "patriot act" británica.
Dos veteranas de Greenham Common pueden ser condenadas a cárcel

Antimilitaristas.org (6-4-06)


En 1981, un grupo de mujeres acampó a las puertas de una base militar británica en la que se iban a almacenar armas nucleares. La protesta en las instalaciones de Greenham Common duró 19 años y cambió la idea que del activismo pacifista se tenía en Reino Unido. Ahora, 25 años después, dos abuelas que participaron en aquellas protestas pueden convertirse en las primeras víctimas de la nueva legislación antiterrorista aprobada por el Gobierno laborista de Tony Blair, y pasar hasta un año en la cárcel por rebelarse precisamente contra esa ley.

Helen John, de 68 años, y Sylvia Boyes, de 62, fueron arrestadas el pasado sábado por la policía militar por dar un corto paseo (apenas cinco metros) por el camino de seguridad que usan los centinelas de la base estadounidense de Menwith Hill, según informa el diario británico The Independent. Pasaron 12 horas detenidas, para quedar luego en libertad bajo fianza.

Estas mujeres que han sido arrestadas entre las dos más de una docena de ocasiones, portaban unos alicates, martillo y pancartas manifestando su oposición a la nueva ley. Habían preparado declaraciones denunciando la política militar de EEUU y expresando su apoyo a los habitantes de las islas de Diego García y Chagos, que fueron expulsados de sus hogares para instalar allí las bases de EEUU.

Las dos mujeres, que entre ambas suman 10 nietos, querían llamar la atención sobre una ley que los grupos de libertades civiles consideran que carga contra la libertad de expresión y el derecho a manifestarse. La nueva legislación, que entró en vigor la semana pasada, convierte a todos aquellos que se cuelen sin permiso en una base militar en Reino Unido en terroristas en potencia, pudiendo ir a la cárcel un año o sufrir una multa de 5.000 libras. Según esta ley, los activistas que irrumpieron en 10 bases militares británicas en los últimos días pueden ser procesados por la Ley contra el Crimen Organizado.

”Estoy dispuesta a ir a la cárcel”

John, que el año pasado fue nominada para el premio Nobel de la paz, afirmó tras su liberación: “Pensamos que era un tema realmente importante, y teníamos que plantarle la cara”. Boyes, que en 1999 fue absuelta por un tribunal de la acusación de dañar un submarino nuclear, añade: “Estoy perfectamente dispuesta a romper la ley, a ser acusada y a ir a la cárcel. El Gobierno cree que puede hacer lo que quiera y que el público pasivo aceptará todo lo que le echen. Creo que resulta muy preocupante”.

El pasado mes de octubre, un manifestante fue procesado sólo por leer la lista de los soldados británicos caídos en Irak, eso sí, en Whitehall, el área londinense donde tienen su sede el Parlamento y el Gobierno, entre otros órganos oficiales. Un mes antes, durante el congreso laborista, un activista por la paz que sobrevivió al nazismo fue detenido por interrumpir con sus protestas al ministro de Asuntos Exteriores, Jack Straw.

Además de Menwith Hill, las instalaciones afectadas por la nueva ley incluyen Fylingdales, la estación de alerta temprana en North York Moors y las bases de EEUU en Mildenhall y Lakenheath en East Anglia. Desde la próxima semana la prohibición cubrirá también tres instalaciones nucleares - Aldermaston en Berkshire, su instalación de investigación cerca de Burghfield y la base naval de Devonport en Plymouth. La decisión del Gobierno sugiere que ya está preparándose para las protestas que seguirán a la esperada decisión de renovar los submarinos Trident con una nueva generación de armamento nuclear.

Similares restricciones se anunciarán pronto para determinados lugares no militares como palacios reales y edificios gubernamentales.

Los grupos pacifistas y de defensa de los derechos civiles han expresado su indignación por la nueva legislación, en la que ven un "nuevo intento draconiano (por parte del Gobierno) de reprimir las protestas legítimas con el pretexto de la guerra antiterrorista".

Según Shami Chakrabarti, directora de la organización de defensa de los derechos humanos Liberty, bajo la nueva legislación no son ya los tribunales o el Parlamento quienes deciden cuando un manifestante pacífico debe ser considerado un criminal sino que ello corresponde al Ministerio del Interior.

Para las dos mujeres que llevaron su protesta a la base de Menwith Hill, la nueva legislación británica es una ’patada’ a la Carta Magna, de 1215, fundamento de las libertades británicas.