Foro Social de Jaén

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¡No a la Guerra!

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Ahora, como hace 5 años, ¡No a la Guerra! (abrir)

LA PAZ ES LA ÚNICA SEGURIDAD
LA PAZ EN PRIMER LUGAR

         

IDEAS PARA TRABAJAR POR LA PAZ

¿QUÉ PUEDO HACER YO PARA PARAR LAS GUERRAS?

                                                                                                                         En memoria de Ali Farka Toure

“Nuestra estrategia debe ser no sólo enfrentar al Imperio, sino también sitiarlo. Privarlo de oxígeno. Avergonzarlo. Burlarnos de él. Con nuestro arte, nuestra música, nuestra literatura, nuestra necedad, nuestra alegría, nuestra brillantez, nuestra pura persistencia –y nuestra habilidad para contar nuestras propias historias–. Historias que son distintas de las que quieren que creamos tras un lavado de cerebro.

La revolución empresarial colapsará si nos rehusamos a comprar lo que venden –sus ideas, su versión de la historia, sus guerras, sus armas, su noción de la inevitabilidad.

Recuerden esto: Nosotros somos muchos y ellos son pocos. Ellos nos necesitan más de lo que nosotros los necesitamos a ellos”.


* Intervención de la escritora india Arundhati Roy durante el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil, el pasado 27 de enero de 2003.

La Jornada 2 marzo.


Debe de haber algo personal entre las guerras y tú, entre las guerras y nosotr@s. Debemos de adoptar modos de pensar y actuar de carácter pacífico, allí donde vivimos y desenvolvemos. Esa es la forma de extender una cultura de la paz. También debemos intervenir al nivel de la opinión pública para difundir la conciencia de que cualquier guerra trae solo sufrimientos...Ahora, no basta con que nuestro país haya logrado derrotar a los militaristas y haya sacado las tropas de Irak. La guerra sigue. Debemos hacer sentir nuestra propia voz. DEMOS VOZ A LA PAZ.

1.- No creerte impotente. Los defensores de las guerras (permanentes, preventivas, humanitarias o de civilizaciones) trabajan pensando que los que nos oponemos a su locura no vamos a ser capaces de organizarnos para enfrentarles y derrotarles. Es verdad que solos no podemos; pero la historia demuestra que, cuando somos conscientes de las amenazas que se ciernen sobre nosotros, solemos ser capaces de organizarnos y darles respuesta. Ya se los demostramos hace tres años y también a aquellos que mentían para perpetuarse en el poder. No perdemos nada en ello. Demuéstrales que se equivocan.

2.- Buscar información. Ellos saben que sólo pueden llevarnos a la guerra en la medida en que no nos opongamos a ella. Por eso intentan justificarla a través de los medios de información, especialmente de la televisión. Esa es la razón de que la verdad sea la primera víctima de la guerra. Hay redes y sitios en los que puedes encontrar información más rigurosa. Pásala y difunde. Por ejemplo, utiliza los enlaces que te ofrecemos desde esta web.

3.- Compartir la información. Para ellos, la información es poder; por eso se la guardan. Para nosotros, la información también es poder, pero sólo la transformamos en poder cuando la compartimos con otros: familiares, vecinos, comité de empresa, compañeros de trabajo, colegas del grupo, etc. Seguro que a ti se te ocurren más. Dejar la información en nuestra cabeza puede ser perfectamente inútil. Seguro que conoces algún centro donde difundir información, y seguro que hay alguna fotocopiadora cerca de ti para ayudarte a multiplicarla. No te importe gastarte unos euros; si paramos la guerra habrán sido los mejor invertidos de tu vida.

 4.- Propiciar charlas, debates, tertulias. Seguro que perteneces o vives cerca de alguna asociación de vecinos o de algún centro cultural. Y seguro que están interesados en hablar sobre la guerra. Organiza y contacta con las organizaciones pacifistas de Jaén. Ponte en contacto con el Foro Social de Jaén.

5.- Intervenir en parar la guerra desde tu barrio, instituto o cyber. Con tus amigos y conocidos del barrio, puedes buscar información sobre las empresas multinacionales (Enron, Bechtel, WorldCom, Arthur Andersen, Exxon) y mandarle recaditos sobre las actividades inhumanas de las que son responsables. También hacerles llegar tu opinión a todas aquellas empresas, bancos y centros de nuestro país que colaboran con las guerras o blanquean dinero de la carrera de armamentos.

6.- Los trabajadores contra la guerra, por principio e interés. Haz llegar información al comité de empresa de tu centro de trabajo. Pídele que organicen asambleas contra la guerra, que hagan declaraciones públicas contra la guerra y difúndelas.

7.- Si has llegado leyendo hasta aquí, ya se te habrán ocurrido mil maldades para derrotarles.

                                                                                                                                                                                                                                     Foro Social de Jaén


 

«LAS RAZONES DE NUESTRO NO A LA OTAN»

Foro Social de Jaén (enero 07)

Ante la cumbre de los ministros de Defensa de los países que constituyen la OTAN, que se celebrará en Sevilla los próximos días 7 y 8 de Febrero de 2007, el Foro Social de Jaén, que forma parte del movimiento pacifista de Andalucía (que prepara una Contracumbre favorable a la paz, la expulsión de las guerras de la Historia y por la resolución pacífica y no violenta de los conflictos) quiere hacer llegar su voz a todas las personas y colectivos comprometidos en construir, aquí y ahora, un mundo sin guerras, ni justas ni preventivas, un mundo que apuesta por el desarme general y completo y conquiste el derecho a la vida, a la salud, al trabajo digno y la educación, a disfrutar de los bienes necesarios, rechazando la violencia y el terror.
Somos ciudadanos de este Mundo, que vivimos en este pequeño rincón que llamamos ciudad de Jaén.
Somos personas que hemos decidido romper con la hipocresía de la guerra a la que se le llama paz, un Mundo regido por los intereses egoístas y atrincherados en un sistema económico que empobrece a los dos tercios del Planeta, en un escenario mundial cada vez más regulado por violencias imparables.
Somos personas que sienten que el único camino posible es participar y arriesgarse personalmente, asumiendo nuestras responsabilidades como ciudadanos y ciudadanas, oponiendo a la violencia de este sistema económico-militar las armas de la democracia desde abajo, la participación, la lucha no violenta.
A la violencia de los ejércitos y las políticas neoliberales oponemos nuestros corazones, nuestras mentes, nuestras manos desnudas y la utopía de nuestros sueños que nos hacen hermanos de los Últimos de cada lugar del Planeta.
Somos pequeños y somos muchos. Un gran movimiento que en 2003 salió a las calles del Mundo entero para protestar contra la guerra en Irak. Somos las ramas de un gran árbol que echa sus raíces en las luchas de épocas anteriores por la dignidad y los derechos, de quienes nos precedieron en el camino del antimilitarismo y la fraternidad internacional, que hoy es un nuevo internacionalismo.
Nosotr@s. En primera persona. Sin delegar en nadie, para construir con nuestro compromiso diario y radical un mundo distinto, justo y posible.
Decimos no a todas las guerras.
Decimos no a la cultura que las prepara, las genera y las usa para garantizar el dominio de unos pocos sobre pueblos enteros.
Nosotr@s estamos por otra globalización. Nos oponemos a que cualquier país o grupo de poderes siga extendiendo en el mundo una red de bases militares que se amplía cada vez más y acumula un arsenal militar como nunca había ocurrido antes.
Estamos por la igualdad. Queremos que todo ciudadano y ciudadana de este planeta tenga garantizado el derecho a vivir una existencia digna, respetando su cultura y su individualidad.
Estamos por la libertad. Nos oponemos a regímenes brutales en Irak o en cualquier lugar, pero nos oponemos también a la nueva doctrina de la guerra preventiva del complejo industrial-militar de EE.UU y el gobierno de Bush, que genera conflictos violentos y que constituye la razón por la que la ciudadanía mundial lo considera la peor amenaza a la paz en el mundo. Los más de seiscientos mil muertos tras la ocupación militar de Irak hablan claro no sólo del fracaso norteamericano y sus aliados, sino de una verdadera catástrofe mundial. Estamos por una política exterior democrática que apoye a la oposición popular al imperialismo, a las dictaduras y a los fundamentalismos políticos y o religiosos en todas sus formas.
La OTAN, que surgió en 1949 como acuerdo regional contra la URSS, ha servido en realidad como instrumento para mantener a EE.UU en una posición de poder dominante en el área de la Europa occidental de posguerra. Ahora se ha convertido en el arma esencial al nuevo orden mundial que los EE.UU quieren imponer e impedir la construcción de una Europa democrática, pacífica y con derechos sociales, desde los Urales al Atlántico. La OTAN está siendo reestructurada para configurarla como una legión extranjera de intervención rápida que lleva a cabo en Afganistán su primera experiencia y que está exigiendo, no sólo una reordenación de las más de 900 bases militares de EE.UU en el mundo sino un reforzamiento de los ejércitos (el gobierno español actual ha triplicado el número de militares españoles en Afganistán) y el gasto militar de los países que la componen, como se ha visto en su reciente reunión de Riga.
Por ello exigimos del gobierno de nuestro país el cambio de paso en la política exterior y de defensa, consecuente con la cultura de la paz y la cooperación que defiende la gran mayoría del pueblo español.
Estamos por la solidaridad. Estamos a favor de la solidaridad con todos los pueblos excluidos.
Estamos por el reconocimiento y la afirmación de la diversidad. Somos contrarios a todo tipo de racismo y de exclusión.
Estamos por la paz, entendida como capacidad para el cambio social, creativo y constructivo, controlando y resolviendo los conflictos sin recurrir al uso de la violencia.
Estamos por la sostenibilidad. En contra de todas las armas que destruyen y devastan el planeta. En contra de la destrucción y privatización del aire, el agua, la tierra, los recursos naturales y la biodiversidad, de la que depende la vida.
Estamos por la justicia. Estamos en contra de las instituciones económicas, políticas y culturales que promueven las enormes desigualdades económicas y sociales; contra el dominio de las multinacionales, los que obtienen los beneficios en fábricas con el sudor y el trabajo esclavizado, las jerarquías sexuales y de género.
Somos partidarios de políticas que orienten el dinero actualmente empleado en los gastos de armamento y de guerra hacia la salud, la educación y la construcción de viviendas y la generación de empleo e inclusión social.
Estamos por un mundo en el que las instituciones políticas, económicas y sociales aumenten la solidaridad, promuevan la igualdad, incrementen la participación, reconozcan la diversidad y favorezcan una democracia completa.
Estamos por la paz y la justicia. Como parte de la sociedad civil y como ciudadanos y ciudadanas, empleamos todos los medios políticos, culturales y sociales en nuestra lucha por la paz y la justicia, cambiando nuestros estilos de vida, convirtiéndonos en un instrumento concreto de justicia y solidaridad con los pueblos del sur del mundo y el sur que existe en nuestros países y lugares donde vivimos, los rostros de las muertes laborales, la precariedad y la exclusión social.
POR TODO ELLO, NO RECONOCEMOS A LA OTAN EL DERECHO A DEFENDERNOS, NO QUEREMOS SU DEFENSA. SU «SEGURIDAD» NOS HACE INSEGUROS Y NOS ATERRORIZA.
 

Y si queréis leer más, os ofrecemos dos artículos:

* El movimiento contra la guerra ha de cambiar, de Walden Bello

* Cómo enfrentar al Imperio, de Arundhati Roy
 

 
Semáforo quincenal de conflictos:

Semana del 12.06.09 - 22.06.09
Para leer el texto íntegro haga click aquí: http://escolapau.uab.cat/img/programas/alerta/semaforo/semafor221.pdf


Deterioro

• CONGO, RD (ESTE): Un motín en el Ejército por el impago de salarios desencadena decenas de muertes y violaciones de mujeres, evidenciando el fracaso de la reforma del sector de la seguridad.
• FILIPINAS (MINDANAO-MILF): El Gobierno declara que cerca de un centenar de miembros del MILF habrían muerto tras la intensificación de las operaciones militares desde principios de junio.
• INDIA (CPI-M): Por primera vez se producen enfrentamientos armados entre la insurgencia maoísta y las fuerzas de seguridad en Bengala Occidental.
• IRAQ: A pocos días de la retirada estadounidense de las ciudades, un atentado en la zona de Kirkuk causa 72 muertos y 200 heridos, siendo el ataque de mayor magnitud en 15 meses.
• FAO: Mil millones de personas sufren de hambruna, una sexta parte de la población mundial.
• MYANMAR: La ofensiva de las Fuerzas Armadas y el DKBA contra el grupo armado karen KNLA provoca el desplazamiento de 4.000 personas hacia Tailandia.
• NIGERIA (DELTA NÍGER): El grupo armado MEND lanza una ofensiva a gran escala contra las empresas petroleras que amenaza con extender a toda la región y a los yacimientos off-shore.
• RUSIA (INGUSHETIA): El presidente de Ingushetia resulta herido en un atentado, el tercero contra altos cargos en dos semanas.
• SOMALIA: El Gobierno Federal de Transición decreta el estado de emergencia y solicita a los países vecinos el envío urgente de tropas, ante la grave escalada de la violencia del último mes.
• SUDÁN (MERIDIONAL): 40 personas mueren y 41 resultan heridas en un ataque de la comunidad jikany nuer contra una flotilla de barcos que transportaban suministros del PMA para población desplazada en el estado de Jonglei.
• TAILANDIA (SUR): El Gobierno declara que 36 personas han muerto y más de 100 han resultado heridas debido al conflicto armado durante la primera mitad del mes de junio.

Alerta

• GEORGIA (ABJASIA) — RUSIA: Rusia veta la renovación de la misión de la ONU en Georgia, mientras organizaciones internacionales alertan del retroceso en derechos humanos que puede suponer su desaparición.
• IRÁN: La victoria oficial del presidente Ahmadineyad propicia acusaciones de fraude de la oposición y desencadena una ola de protestas con más de diez muertos y centenares de arrestados.
• ISRAEL — PALESTINA: Los negociadores palestinos afirman que el ofrecimiento del primer ministro israelí, que contempla la creación de un Estado palestino desmilitarizado y el reconocimiento de Israel como Estado judío, torpedean los esfuerzos de paz.
• MADAGASCAR: Las Fuerzas Armadas están en situación de alerta ante una posible intervención militar para reponer en su cargo al ex presidente Marc Ravalomanana.
• PERÚ: Tras las protestas en la Amazonía y en varias ciudades del país, el Parlamento deroga los dos decretos legislativos que provocaron el brote de violencia en Bagua a principios de junio.
• SENEGAL (CASAMANCE): Aumentan los ataques contra puestos del Ejército y los asaltos en las carreteras contra la población civil por supuestos miembros del grupo armado MFDC.

Avance

• GUATEMALA: El país abre su primer laboratorio de pruebas de ADN para esclarecer los crímenes de guerra perpetrados durante la guerra civil y los recientes asesinatos.
• INDIA (NAGALANDIA): Los grupos insurgentes nagas firman un acuerdo de reconciliación que es recibido por el Gobierno del estado como un avance hacia la consolidación de la paz.
• INDIA — PAKISTÁN: Los líderes de ambos países se reúnen por primera vez desde que los atentados de Mumbai llevaran al estancamiento del proceso de paz.
• LÍBANO — UE: El alto representante de la política exterior europea se reúne en Beirut con representantes políticos de Hezbollah.
• UGANDA (NORTE): El presidente ugandés anuncia que el líder del grupo armado LRA, Joseph Kony, le ha solicitado reanudar las conversaciones de paz, mientras continúan los ataques del grupo en el noreste de RD Congo.



Más información:
Puedes encontrar más información por países y temas en el buscador de la web de la Escuela de Cultura de Paz. http://www.pangea.org/unescopau/castellano/
La Escuela de Cultura de Paz es un reconocido centro de investigación sobre cultura de paz, derechos humanos y análisis de conflictos, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

 

Documentos útiles

El Foro Social de Jaén ante la masacre de Gaza (2-1-09)

1.- ALTO A LA MASACRE DE GAZA - ISRAEL GENOCIDA

Hoy 2 de Enero de 2009 son ya más de 400 muertos y casi 2000 heridos las víctimas de la agresión militar israelí a Gaza. Esta agresión contra la población de Gaza es una operación de castigo para hacer pagar con sangre la determinación del pueblo palestino de luchar por su libertad y resistir con dignidad frente a la ocupación de su tierra. Por ello condenamos enérgicamente esta agresión criminal, esta masacre que se está cometiendo contra la población palestina en Gaza. Masacre que deja bien a las claras el carácter genocida, criminal, terrorista y racista del sionismo y su mayor logro, el Estado de Israel.

Queremos expresar nuestro infinito dolor y solidaridad con las víctimas de esta agresión. Denunciamos que se permita a Israel convertir a Gaza en un inmenso campo de concentración en el que pueden proceder a una verdadera limpieza étnica convirtiendo a Palestina en la mayor prisión a cielo abierto conocida en el mundo y tolerada por muchos de los supuestos países defensores de los Derechos Humanos. La Franja de Gaza que sufre un asedio por tierra, mar y aire lleva ya 20 meses bajo un castigo colectivo que obliga a casi dos millones de personas a sobrevivir sin medicinas, energía, agua o comida.

Denunciamos a los gobiernos, incluido el español, que toleran esta situación y colaboran con la potencia ocupante. Hace pocas semanas los Ministros de Asuntos Exteriores europeos, entre ellos el del Gobierno español, aprobó la mejora de relaciones entre la Unión Europea e Israel, haciendo caso omiso de la vulneración de derechos humanos y de la legislación internacional que práctica Israel desde su fundación.

Exigimos al Gobierno Español, a la Comunidad Internacional, al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a la Unión Europea que intervengan urgentemente y obliguen al Estado de Israel a poner fin a este ataque indiscriminado contra la población civil palestina.

Exigimos la inmediata ruptura de relaciones comerciales, culturales, diplomáticas y militares con Israel, la llamada a consulta del embajador español, la denuncia por parte de nuestro Gobierno de la ocupación ilegal de Palestina y del bloqueo a Gaza y una condena expresa por los crímenes cometidos contra los habitantes de Gaza, que son crímenes contra la humanidad y un verdadero genocidio.

Exigimos el inicio de un proceso judicial internacional contra los miembros del Gobierno israelí por crímenes contra la humanidad y genocidio, por incumplimiento de la IIIª y IVª convención de Ginebra, del Pacto Internacional del Derechos Civiles y Políticos, de más de 100 resoluciones de la ONU, entre otras ilegalidades internacionales.

Expresamos nuestra voluntad de lograr una paz justa que posibilite la convivencia democrática de todos los pueblos en Palestina. La solución no es pedir a los palestinos que se rindan y que acepten un estado sin poder real compuesto por diversos territorios sin conexión y bajo el actual régimen de apartheid, la solución no pasa por una economía colonizada, no pasa por la legalización del saqueo de la tierra, del robo de acuíferos, de los muros de intolerancia, en definitiva, de la aceptación por parte de la víctima, el pueblo palestino, de una dependencia colonial.

La solución pasa por reconocer el derecho del pueblo palestino a su libertad y soberanía, el derecho del exilio palestino a regresar a su tierra, pasa por el desmantelamiento de los asentamientos colonialistas en Cisjordania, la liberación de los 10.000 presos políticos, pasa por poner las bases de una convivencia multicultural en una Palestina democrática, laica y no racista.

JAÉN CON PALESTINA
Foro Social de Jaén

2.- ¡CONTRA LA LIMPIEZA ÉTNICA Y EL TERRORISMO DE ESTADO DE ISRAEL! ¡ PAREMOS LA MASACRE DE GAZA! ¡ANDALUCÍA Y JAÉN CON PALESTINA!

 El FORO SOCIAL DE JAÉN agradece vuestra presencia y participación en esta concentración.

 En la mañana del pasado sábado se iniciaba un nuevo ataque del ejército de ocupación de Israel sobre la inerme población  civil palestina ya agotada por un largo embargo que ha conducido a que los hospitales de la franja de Gaza no tengan el material sanitario suficiente ni el instrumental necesario. Más de cuatrocientos muertos y más de mil heridos, graves muchos de ellos, son el primer balance del ataque militar. Entre las víctimas, según señalan los medios de comunicación oficiales, hay muchos niños, niñas y mujeres, cuyos cuerpos llegan en brazos a los hospitales. Según las fuentes sanitarias de Gaza será necesario trasladar a los heridos más graves a Egipto y no hay helicópteros suficientes para transportarlos.

Los muertos y los heridos de Gaza son la enésima prueba de la limpieza étnica que el Estado de Israel, desde hace sesenta años, está llevando a cabo mediante una guerra de ocupación, de apartheid, de violencia militar sobre el conjunto de la la población palestina. La excusa del ataque “defensivo” ante los misiles quassam, que el primer ministro israelí Olmert ha señalado a los ministros de asuntos exteriores de todo el mundo, no es mas que un intento de desviar la atención de la opinión pública mundial ante el hecho de que en Gaza un millón y medio de personas corre el riesgo de muerte tras casi dos años de embargo, que todos los días causa víctima.

El apoyo militar estadounidense y el silencio de los gobiernos europeos son  cómplices del terrorismo de Estado de Israel, que busca liquidar a Palestina del mapa de Oriente Medio y a su pueblo. Es evidente hoy como la condena de los crímenes del  nazifascismo no se aplica a la historia actual del proyecto aberrante de liquidar al pueblo palestino.

¡¡NO HAY TIEMPO QUE PERDER!! ¡¡HAY QUE PARAR, DEBEMOS PARAR LA MASACRE DE GAZA!!

¡¡STOP INMEDIATO DEL ATAQUE MILITAR SOBRE LA FRANJA DE GAZA!!

¡¡HAY QUE PONER FIN AL EMBARGO QUE SUFRE LA POBLACIÓN PALESTINA DE GAZA!!

¡¡EXIGIMOS DEL GOBIERNO ESPAÑOL LA CONGELACIÓN DE TODOS LOS ACUERDOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y MILITARES ENTRE ESPAÑA E ISRAEL!!

¡¡LA OCUPACIÓN ISRAELÍ DE PALESTINA DEBE ACABARSE YA!!

¡¡VIDA, TIERRA Y LIBERTAD PARA EL PUEBLO PALESTINO!!

 

Video
The war on democracy
 

Imágenes de la monstruosa guerra de Irak

El Líbano, crónica de una masacre anunciada
Galería fotográfica con las instantáneas más impactantes de los efectos de la última ola de destrucción provocada por los ocupantes de Palestina sobre la población civil libanesa, sus infraestructuras y su derecho a existir y coexistir en paz. (ver)

Gastos militares y necesidades sociales
nº 32 - Diciembre 2006 (léela)
 
La Guerra no es un Juego
Campaña por la salida del Ejército y cualquier cuerpo armado de JUVENALIA
y resto de ferias infantiles

http://laguerranoesunjuego.blogspot.com/
 

Comparación entre gastos militares y necesidades sociales

Tortuga (5-5-07)
(entrar)

McEjércitos: LA GLOBALIZACIÓN DE LA GUERRA

- ¿Qué es la globalización de la guerra?  http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=3121

- Cinco debates sobre la globalización de la guerra  http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=3126


Lista de los 25 estados del mundo que no tienen Fuerzas Armadas
Anda... y nadie los invade!!!

Tortuga (27-9-07)
Tomado de la wikipedia, donde hay muchos enlaces al respecto.

Países sin Fuerzas armadas

Esta es una lista de los 25 países que no mantienen ninguna fuerza armada o regimiento militar. El término “país” se utiliza en el sentido de estado independiente; así, se aplica solamente a los Estados y no a las dependencias soberanas cuya defensa es la responsabilidad de otro país, o a una alternativa del ejército, como ser policías regionales.

Andorra
La defensa del país es la responsabilidad de Francia o de España. Andorra tiene tratados muy similares con ambos países, firmados el 3 de junio de 1993.

Barbados
Mantiene una fuerza para los asuntos internos. Hace mucho tiempo que es un país pacifista.

Costa Rica
Primer país sin ejército. La constitución prohíbe a los militares derechos desde 1949. Posee asiento en la corte Interamericana de Derechos Humanos y en la Universidad para la Paz de Naciones Unidas .

Dominica
No posee ejército desde 1981, después del intento de golpe de Estado. La defensa es responsabilidad del Sistema Regional de Seguridad.

Granada
No tiene Ejército desde 1983, después de la invasión de EE.UU. y seis naciones Caribeñas en la campaña militar llamada Operación Furia Urgente. La defensa del país es desde entonces responsabilidad del sistema regional de la seguridad.

Haití
El Ejército fue disuelto en junio de 1995, solamente los rebeldes han exigido su reestablecimiento. La Policía Nacional mantiene algunas unidades militares. Actualmente hay una fuerza de paz con mandato de la ONU.

Islandia
No hay Ejército desde 1859, pero es miembro de la OTAN. Hay un acuerdo de la defensa con los EE.UU., que mantuvieron una base militar en el país a partir del 1951 hasta septiembre de 2006. Islandia mantiene las fuerzas Pacificadoras Expedicionarias, guardacostas, policía, así como una unidad especial de policía para casos específicos.

Kiribati
Las únicas fuerzas permitidas son la Policía y el servicio de Guardacostas.

Liechtenstein
Suprimió a su Ejército en 1868 porque era demasiado costoso. Este existió solamente en tiempos de guerra. Protegido por el Ejército Suizo desde entonces.

República de Mauricio
Ha tenido una fuerza paramilitar de la policía desde 1968.

Micronesia
Es responsabilidad de los Estados Unidos de América la defensa de La Federación de Estados de Micronesia.

Mónaco
Renunció su inversión militar en el siglo XVII. Su defensa es responsabilidad de Francia.

Nauru
Según los términos de un acuerdo informal, la defensa es la responsabilidad de Australia.

Palau
Es el primer país con una constitución antinuclear (adoptada en 1979), junto con las Filipinas (constitución de 1987). La defensa es responsabilidad de los Estados Unidos de América.

Panamá
Suprimió a su ejército en 1990, confirmado por un voto unánime parlamentario para el cambio constitucional en 1994. Las unidades dentro de la fuerza pública (policía, guardacostas, servicio aéreo y seguridad institucional), tienen limitadas sus capacidades de guerra.

San Marino
Sólo mantiene a una fuerza de protección ceremonial, la policía y una fuerza de custodia fronteriza.

Samoa
No posee Ejército. La defensa es la responsabilidad de Nueva Zelanda.

Islas Marshall
La defensa de las islas es responsabilidad de los Estados Unidos de América.

Islas Salomón
Tuvo un fuerte conflicto étnico entre 1998 y 2006. Últimamente Australia y otros países del pacífico intervinieron para restaurar la paz y el orden. No posee Ejército.

San Cristóbal y Nieves
Mantiene una pequeña fuerza de defensa para propósitos internos. La defensa es la responsabilidad del sistema regional de seguridad.

Santa Lucía
Mantiene una unidad de servicio especial. La defensa es la responsabilidad del sistema regional de seguridad.

San Vicente y las Granadinas
Mantiene una unidad de servicio especial. La defensa es la responsabilidad del sistema regional de seguridad.

Tuvalu
No tiene ningún Ejército, pero su fuerza de Policía incluye una unidad marítima de la vigilancia.

Vanuatu
Tiene una fuerza militar móvil pequeña.

Ciudad del Vaticano
La Guardia Suiza, en gran parte ceremonial, vigila los actos públicos como una fuerza de Policía de Seguridad, además de cuidar del Jefe de Estado.

Las islas Marshall, Micronesia, Mónaco y Palau no tienen ninguna opinión en materia de defensa y escasa injerencia en relaciones internacionales. Andorra puede solicitar ayuda en caso de emergencia. Islandia tiene un acuerdo de la defensa con los E.E.U.U. Los otros 19 países son completamente responsables e independientes, sin un ejército, en materia de defensa.
Siete de ellos (Costa Rica, Dominica, Granada, Haití, Liechtenstein, Mónaco y Panamá) pasaron por un proceso de desmilitarización. Los otros 18, incluyendo Andorra hace 700 años, no tenían un ejército, sobre todo porque estaban (algunos siguen estando) bajo protección de otra nación contra un ejército hostil más poderoso en el momento en que llegaron a ser independientes.

Referencias
• C. Barbey, "La non-militarisation et les pays sans armée : une réalité", APRED, Switzerland, 2001.

 

Complejo militar industrial español

Utopía Contagiosa (18-6-08)


Según las memorias de la Asociación Española de Fabricantes de Armamento y Material de Defensa y Seguridad (AFARMADE), unas 180 empresas españolas constituyen el complejo militar español. Estas empresas están participadas por grandes corporaciones empresariales y financieras en la mayoría de los casos.

Algunos de estos grupos poderosos (y con un accionariado que se corresponde con bancos y gente de la élite) son:

1) AERLYPER SA (Electrónica y comunicaciones)
2) AVANZIT TECNOLOGIA
3) CESA SA (Plataformas aereoespaciales, Servicios e ingeniería)
4) Cimsa Ingeniería de Sistemas (Servicios e ingeniería)
5) EADS CASA (Plataformas aereoespaciales)
6) Eurocopter España SA (Armamento y munición, material de seguridad y equipamiento)
7) Explosivos Alaveses SA (Armamento y munición).
8) INDRA (material de seguridad y equipamiento especial)
9) Gamesa (Plataformas terrestres)
10) Rodman Polyships SA (Plataformas navales)
11) Santa Barbara Sistemas SA (id)
11) Sidenos SA (Plataformas navales)
 

 


Artículos pacíficos

La Construcción de la Paz y la Guerra contra el Terrorismo: ¿Conflicto de Intereses?

Malgorzata KOTOMSKA y Balder HAGERAATS*
Pensamiento Crítico (30-12-08)

Resumen: La Guerra Global Contra el Terrorismo (GGCT) ha sido uno de los temas más importantes dentro de la política internacional. Hasta la fecha su impacto en la seguridad internacional ha sido abrumadoramente negativo. En un intento de analizar sus debilidades, los responsables políticos de Estados Unidos están incorporando cada vez más actividades de la Construcción de la Paz y conceptos similares a la GGCT. Esto es, en parte, una reacción a sus fracasos actuales, y refleja un entendimiento de la importancia a largo plazo de soluciones sostenibles. Sin embargo, la combinación de la GGCT y la Construcción de la Paz es peligrosa ya que amenaza con afectar a la efectividad y legitimidad de la última. La verdadera seguridad internacional requiere enfoques que no estén contaminados por la GGCT y debe frenar una mayor integración de la Construcción de la Paz y conceptos similares a sus doctrinas. Los casos de Afganistán y AFRICOM en la región del Sahel ilustran los problemas potenciales si la comunidad internacional fracasa a la hora de separar suficientemente los dos.

Introducción

Desde los sucesos del 11S, el panorama de las relaciones internacionales y la seguridad internacional ha cambiado radicalmente. Ahora el mundo se encuentra enfrentado a retos —desde el terrorismo internacional hasta la incertidumbre económica y el medio ambiente— y dinámicas relacionadas, que muestran una falta alarmante tanto de control como de soluciones por parte de la comunidad internacional. El mejor ejemplo de esta situación es la desastrosa “Guerra Global Contra el Terrorismo”, liderada por Estados Unidos y sus aliados. Su mezcla ecléctica de miedo genuino (al terrorismo internacional), intereses geopolíticos e idealismo, no sólo ha resultado contraproducente sino que incluso ha creado una incapacidad aparente para encontrar otro tipo de respuestas a los problemas a los que se enfrenta nuestro mundo. Los mecanismos que se han puesto en funcionamiento parecen haber creado un ciclo de violencia y descontento a nivel mundial que se auto-perpetúa. En vez de dejar de ahondar en el problema, parece que los responsables políticos internacionales siguen haciendo más profundo el hoyo que ellos mismos crearon. Las pocas dinámicas positivas que se pueden observar pertenecen al mundo de antes del 11S y provienen concretamente del idealismo de los noventa posterior a la Guerra Fría. La Construcción de la Paz es una de esas dinámicas.

El concepto de Construcción de la Paz en su forma actual —que está relacionado con la creación de dinámicas sostenibles a largo plazo, dentro de sociedades en las que sirven para resolver conflictos sin recurrir a la violencia o a la guerra— viene de la última década del siglo XX y está relacionado con otras creaciones de ese período, tales como los conceptos de Seguridad Humana 1 y la Responsabilidad de Proteger 2 . Para los responsables políticos, la Construcción de la Paz ofrece una alternativa al énfasis en la seguridad tradicional y principalmente militar de la GGCT, incluso aunque en teoría las dos no son siempre consideradas antagonistas. De hecho, gran parte del discurso de la GGCT utiliza de manera selectiva asuntos de Seguridad Humana y Construcción de la Paz en su marco más amplio. El enfoque de la GGCT se va orientando cada vez más hacia otros medios, no militares, y los responsables políticos están incorporando de manera más entusiasta otro tipo de enfoques para incrementar la eficacia en un marco antiterrorista más general.

Esta combinación es peligrosa por las confusas líneas que separan por un lado las soluciones verdaderas y sostenibles a largo plazo, ofrecidas por la Construcción de la Paz y sus corolarios, y por el otro las estrategias equivocadas de la GGCT. En la práctica, las primeras tienden a convertirse en un frente más, en vez de en una base para las acciones referentes a las últimas. Como resultado, la Construcción de la Paz corre peligro de corromperse por los fracasos de los enfoques militares y tradicionales de la GGCT, y perderá su potencial impacto positivo por esta asociación.

Este artículo trata primero los conceptos de la GGCT y la Construcción de la Paz, que se describen y analizan brevemente a partir de una perspectiva de seguridad internacional. Continúa con una argumentación sobre por qué ambas han de estar separadas en la medida en que sea posible y práctico, y por qué los enfoques de ambas así como sus intereses subyacentes difieren y discrepan en lo fundamental. En tercer lugar, discutimos brevemente los casos de AFRICOM en el Sahel y la situación en Afganistán como ejemplos de esta discrepancia entre la GGCT y la Construcción de la Paz. El artículo termina con algunas sugerencias generales sobre cómo tratar esta preocupante dinámica, con el objetivo de que la comunidad internacional pueda afrontar eficazmente sus retos en seguridad.

La Guerra Mundial Contra el Terrorismo

El 28 de septiembre de 2001 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó la Resolución 1373 que exigía a los “Estados a trabajar juntos urgentemente para prevenir y eliminar los ataques terroristas”. Sólo ocho días antes, el Presidente de Estados Unidos George W. Bush había manifestado que “nuestra guerra contra el terrorismo empieza con Al-Qaeda, pero no termina ahí. No terminará hasta que todos los grupos terroristas de alcance global hayan sido encontrados, detenidos y derrotados” 3 . La guerra de Afganistán empezaría dos semanas más tarde, comenzaba la GGCT 4 .

La reacción de Estados Unidos a los eventos del 11S y la decisión de empezar la GGCT cambió la dinámica de las relaciones internacionales y los conflictos violentos. Por su propia naturaleza, el carácter permanente e integral de la GGCT —al definir al enemigo en la “guerra” como el difuso e invencible “terrorismo”, o más intangible aún, como “terror”— ha hecho que sea un ejercicio sin límites e incontrolable. Su propio ámbito de actividades, desde las guerras en Irak y Afganistán hasta la legislación doméstica tales como la Ley Patriota, evidencian una falta de objetivos bien definidos y la peligrosa mezcla de intereses relacionados —económicos, políticos y geoestratégicos—. El intento de incluir conceptos aparentemente incompatibles tales como Responsabilidad para Proteger, Seguridad Humana y Construcción de la Paz, es otra muestra más de la naturaleza paradójica de la política de la GGCT. La utilización de referencias orwellianas se ha convertido en un cliché, pero no hay duda de que la guerra se ha convertido en paz, y la paz se ha convertido en guerra.

Durante los años posteriores a los eventos de 2001 la GGCT cambiaría y expandiría su ámbito de validez y su alcance. En febrero de 2003 —sólo unos meses antes de la invasión de Irak— se publicó la Estrategia Nacional de la Casa Blanca para Combatir el Terrorismo 5 donde se esbozaron sus objetivos principales:

1. Derrotar a los terroristas y sus organizaciones.
2. Identificar, localizar y destruir a los terroristas así como a sus organizaciones.
3. Denegar el patrocinio, apoyo y refugio a terroristas.
4. Disminuir las condiciones subyacentes que los terroristas pretenden explotar.
5. Defender a los ciudadanos y los intereses de Estados Unidos en su país y en el extranjero.

El extenso ámbito que abarcan estos objetivos, propio de la naturaleza integral de la GGCT, deja la puerta abierta a todo tipo de actividades tanto en el extranjero como internamente. De hecho, desde el principio ha habido abundantes referencias a la necesidad de establecer regímenes democráticos, crear sociedades abiertas y cambiar la dinámica general de sociedades consideradas como origen de actividades terroristas 6 . La lucha fue definida como ideológica, cultural e incluso religiosa 7 y también militar. A partir de una perspectiva tan cercana a los postulados de Samuel Huntington 8 , las opciones militares y otros enfoques de seguridad tradicional no son las únicas herramientas indispensables. Esto se entendió en términos generales. En la práctica sin embargo, la aplastante confianza dogmática en la fuerza de conceptos como “libertad” y “democracia” como movimientos naturales y universales hicieron retroceder a un segundo plano de la política de Washington cualquier tipo de intervención no tradicional 9 . En los últimos años, y con el cada vez más aparente fracaso de la GGCT, esto ha ido cambiando.

Lo que hasta ahora ha caracterizado la GGCT ha sido el enfoque volátil de pretender perforar el núcleo de la actividad terrorista, y dispersarlo con la esperanza de eliminar sus células. Ha sido una campaña de miedo y amenazas combinada con fuerza militar que ni siquiera ha sido capaz de acercarse a la eliminación de la actividad terrorista. La movilización de aliados fue una tarea difícil ya que muchos países pudieron ver esta guerra como lo que rápidamente ha llegado a ser: una sin un enemigo definido ni un final a la vista. La invasión de Afganistán tuvo un efecto a corto plazo en la derrota de los talibán, pero desde entonces sus fronteras al sur se han convertido de nuevo en criaderos de actividad terrorista. La guerra en Irak creó un campo de batalla para inducir al terrorismo que ha resultado claramente contraproducente. Declarar y empezar una guerra contra el terrorismo ha puesto automáticamente en movimiento el ciclo de violencia.

Aún siendo cierto que no ha habido más ataques terroristas en territorio de Estados Unidos desde el 11S, es difícil argumentar que la GGCT ha hecho del mundo un lugar más seguro. Incluso cuando miramos al “campo de batalla” más explícito, Afganistán, los talibán han regresado y los fracasos son evidentes. Lo mismo se puede decir de la búsqueda de Osama ben Laden, que sigue desaparecido. El mayor daño causado sin embargo, desde la perspectiva de seguridad de Estados Unidos, parece estar relacionado con las dinámicas a largo plazo. Los países y los actores identificados por Washington como enemigos no han sido apaciguados ni controlados de forma significativa alguna. Esto incluye a actores gubernamentales, como los de Teherán y Damasco, o las regiones consideradas fuentes de terrorismo, como el norte de Pakistán y más recientemente el norte de África y la región del Sahel. La GGCT no se ha ganado, aunque nunca ha estado claro cuáles serían las condiciones de la victoria, teniendo en cuenta su naturaleza integral. La amenaza terrorista internacional sigue viva y presente 10 .

Estas observaciones parecen haber conducido a un reconocimiento tardío de otro tipo de intervenciones y de diplomacia. No sólo debido a una mayor sensación de la inutilidad de los enfoques más tradicionales y a un creciente coste político y económico de las guerras de Afganistán e Irak, sino también porque los responsables políticos de Estados Unidos están cada vez más preocupados por su desgastada legitimidad y por la pérdida de la buena voluntad internacional. Con la caída del dólar, los altísimos precios del petróleo, los déficits comerciales y los retos medioambientales, los costes diplomáticos y económicos de la GGCT se han hecho insostenibles.

Consecuentemente, la política de Estados Unidos se encuentra actualmente en una encrucijada decisiva. Una tendencia parece ser adaptar la GGCT a los nuevos retos geoestratégicos. Esto podría hacerse, por ejemplo, utilizando un discurso antiterrorista para justificar el control de los recursos naturales ante a la competencia de China y Rusia. La otra opción que circula en Washington es terminar poco a poco con la GGCT en su actual forma, y reemplazarla por otro tipo de políticas que no se vean obstaculizadas por el antagonismo internacional creado durante los últimos siete años 11 .

Cada una de estas dos opciones significaría que la Construcción de la Paz y las actividades relacionadas crecerían en importancia. Sin embargo, es muy posible que la primera subyugue —y corrompa— el concepto a través de un enfoque general incompatible, centrado aún en las consideraciones de seguridad tradicional. La segunda opción podría ser más viable, dependiendo de su formulación y objetivos. En cualquier caso, el énfasis va poco a poco dirigiéndose hacia enfoques de soft power y hacia formas de pensar más innovadoras. Esto se ejemplifica con el caso de AFRICOM (veáse más adelante), que es sólo una parte de un intento mayor de Estados Unidos por controlar el continente africano a través de una extensa variedad de actividades.

La Construcción de la Paz

“Construcción de la Paz” es un concepto que describe aquellas actividades y procesos que permiten a las sociedades resolver sus conflictos internos de una forma no violenta, sostenible y productiva. Abarca una amplia variedad de actividades, que incluyen desde el fortalecimiento institucional hasta el mantenimiento de la paz. Su naturaleza general hace que sea difícil destacar estrategias exactas para la Construcción de la Paz —es más un proceso que una estrategia específica 12 — y tiende a depender de las políticas concretas de las organizaciones y países involucrados 13 . Por ello las actividades de la Construcción de la Paz tienden a incorporarse muy fácilmente dentro del marco de la GGCT. El resultado: una mezcla paradójica e inofensiva de “guerra” con construcción de “paz”.

Las actividades de Construcción de la Paz han conseguido introducirse en la GGCT, pero se ha invertido su orden. Estas actividades se han llevado a cabo principalmente con el objetivo de restaurar las comunidades y las infraestructuras que han sido dañadas como consecuencia directa de las acciones propias de la GGCT. El daño social y psicológico además del daño material en los territorios en guerra, como Irak y Afganistán, van en contra de los principios fundamentales de la Construcción de la Paz. Sin éstos, la tarea de construir sociedades sostenibles y pacíficas se vuelve imposible. Las comunidades afectadas por la GGCT pueden encontrar difícil comprender por qué la devastación de sus vidas se repara a través de las mismas políticas internacionales que han sido (en parte) responsables del daño en un primer lugar.

Los esfuerzos para construir sociedades fuertes capaces de abordar el conflicto de una forma pacífica y diplomática suponen una tarea a largo plazo que requiere dedicación y paciencia. Como destaca Condoleezza Rice, Estados Unidos es “una nación increíblemente impaciente. [Esto] ha llevado a nuestra nación a cometer errores en el pasado y con seguridad cometeremos más en el futuro” 14 . Puede que la imposición de la paz y el alto el fuego sean los primeros pasos en el proceso de Construcción de la Paz, que se centraría entonces en la reconciliación, en el fortalecimiento institucional y de capacidades, y en la configuración de una sociedad que escoge el diálogo frente a las armas. Las actividades de Construcción de la Paz no se limitan solamente a las situaciones posteriores a un conflicto. Los sistemas de alerta anticipada y la diplomacia preventiva son algunos medios para alcanzar soluciones pacíficas en conflictos emergentes. La estabilidad estructural general que permite que los ciudadanos accedan a oportunidades, justicia e igualdad así como a un sistema de gobierno dirigido por autoridades legítimas son parte de lo que la Construcción de la Paz pretende construir.

La Cuenta del Reto del Milenio 15 es un ejemplo de cómo las actividades de Construcción de la Paz son promovidas en aquellas regiones cuyos estados figuran en los primeros puestos de las listas de estados fallidos y que podrían ser los siguientes en la agenda de la GGCT, como ocurre con los de la región del Sahel. Este programa destina ayuda económica a esos países cuyas administraciones muestran un cierto nivel de buen gobierno. Esto incluye típicamente el respeto por las libertades civiles y los derechos políticos, el control de la corrupción, la inversión en sus ciudadanos proporcionándoles una adecuada asistencia médica y educación, así como facilitándoles libertad económica y de comercio. Aunque esta forma de convertir estados fallidos en estados que trabajan por sus ciudadanos y proporcionan estabilidad estructural es posiblemente un simple método de palo y zanahoria, si proporciona incentivos útiles para que los gobiernos se comporten según normas internacionales.

Una de las razones por las que la utilización de conceptos como Construcción de la Paz o Seguridad Humana son tan atractivos para los defensores de la GGCT es que aparentemente abre la puerta para la intervención legítima en sociedades extranjeras. La literatura de los noventa que promovió estas nuevas teorías —que resaltaban la importancia de los nuevos enfoques para tratar las interconexiones entre desarrollo y conflicto violento— también argumentó a favor de un replanteamiento del orden tradicional del sistema westfaliano. La confianza del sistema internacional en la soberanía puramente territorial y la no injerencia obstaculizó de forma inaceptable la intervención humanitaria, o así fue argumentado. Esta reacción, estimulada más adelante por los genocidios de Ruanda y de los Balcanes durante aquellos años, ha activado gran cantidad de nuevos actores en las relaciones internacionales. Kofi Annan, el entonces Secretario General de Naciones Unidas, formuló esta idea al proponer dos tipos de soberanía 16 . Argumentó que si un gobierno o estado ya no era capaz o no quería proteger su propia población ante desastres humanitarios, perdería sus derechos garantizados inicialmente a través de la soberanía westfaliana.

Claramente, estas nuevas interpretaciones de los elementos fundamentales de la comunidad internacional nunca pretendieron ser utilizadas para políticas tan indudablemente rechazadas universalmente como las de la GGCT. Sin embargo, dada la difusa y compleja naturaleza de las relaciones internacionales y las preocupaciones humanitarias, una lectura selectiva de estas ideas ha abierto la puerta a su uso y abuso. La necesidad de proteger los derechos individuales y el bienestar ha sido acogido de manera entusiasta en casos como el Irak de Saddam Husein, e intencionadamente ignorados en otras situaciones de sufrimiento humanitario mucho más evidente como en Sudán o en la República Democrática del Congo.

Cada uno de los dos casos analizados más adelante (Afganistán y AFRICOM) contiene múltiples ejemplos de cómo la GGCT y las actividades de Construcción de la Paz se han ido entrelazando cada vez más. Tanto a un nivel práctico de implementación de políticas, como desde el punto de vista de un discurso internacional, la literatura de los noventa es cada vez más útil para enfatizar y para justificar la “guerra” en curso.

En las complejidades de un mundo cada vez más globalizado, la importancia de las actividades de la Construcción de la Paz —tanto si es una medida preventiva como si es una respuesta a amenazas específicas— es incuestionable. Aunque sí que existen diferencias, académicas y políticas, sobre cómo formular e implementar determinadas políticas dentro de su marco, el énfasis general por lograr sociedades sostenibles a largo plazo es una necesidad absoluta para afrontar los retos del siglo XXI. El peligro de que este tipo de enfoque se corrompa por una GGCT a corto plazo y un estrecho margen de visión es muy real y ha de impedirse.

La naturaleza contradictorias de los dos enfoques

La GGCT ha sido una vuelta al hard power y a los enfoques realistas de las políticas y los conflictos internacionales. Por otro lado, la Construcción de la Paz siempre ha sido una continuación del énfasis de los noventa en el soft power y el convencimiento de que la paz, el conflicto y el desarrollo social, se entrelazan con una dinámica de abajo a arriba. Sólo los enfoques a largo plazo llevarán hacia sociedades sostenibles y pacíficas. Hay también varios aspectos que ambos conceptos tienen en común: su énfasis en los retos y movimientos transnacionales, su relativa indiferencia hacia la soberanía tradicional y la supremacía del estado como el actor internacional decisivo, y sus enfoques relativamente holísticos.

El terrorismo internacional es un enemigo difuso. Es necesario impulsar una mayor atención hacia soluciones a largo plazo y hacia la construcción de sociedades sostenibles que rechacen el terrorismo. El hecho de que el terrorismo no sea en sí mismo una ideología y que no necesite grandes cantidades de socios con carné es una razón importante para centrarse en las causas del terrorismo en vez de simplemente en sus síntomas. La necesidad de contrarrestar la actividad terrorista existente y de llevar a sus autores ante la justicia está fuera de duda, y la GGCT ha tenido cierto éxito en este aspecto. Sin embargo, para una verdadera solución a la amenaza en sí misma, se necesitan una estrategia y una visión diferentes y la Construcción de la Paz tiene el potencial para jugar un papel importante en la creación de sociedades capaces de resistir a dinámicas que propicien el terrorismo.

Uno de los problemas de la GGCT ha sido el de sus externalidades no intencionadas. A través de la fuerza militar y de la diplomacia realista, se ha distanciado de muchos de los aliados que necesitaba para tener éxito. A través de la Construcción de la Paz, la GGCT podría de hecho ser capaz de recuperar algo de la confianza y la legitimidad que necesita para continuar su lucha. Otra ventaja es que la Construcción de la Paz se beneficia indudablemente—pero no depende necesariamente— de los movimientos democráticos e instituciones dentro de la sociedad seleccionada. Esto casa bien con el discurso de la GGCT que depende en gran medida del imperativo moral de establecer regímenes democráticos en sociedades que “posibilitan el terrorismo”.

Para que la Construcción de la Paz sea efectiva, necesita ser reconocida como un conjunto de actividades relativamente neutral desde un punto de vista político. Aunque siempre hay dificultades, por ejemplo a la hora de encontrar el equilibrio entre democratización y actividades para resolver y prevenir el conflicto violento, es crucial que la Construcción de la Paz no refleje la agenda internacional de un grupo específico de países. Esto se pone de manifiesto en el hecho de que Naciones Unidas y los países considerados relativamente “neutrales” dentro de las relaciones internacionales —como Japón, Canadá y los estados escandinavos— jueguen un papel tan importante dentro de la comunidad de la Construcción de la Paz. Una mayor incorporación de las citadas actividades a la GGCT haría peligrar dicha neutralidad 17 .

También es cuestionable que la Construcción de la Paz pueda realmente incorporarse a un marco que parece ser esencialmente contradictorio a su propia naturaleza. Aunque la reforma del sector de la seguridad es un elemento importante de la Construcción de la Paz, la GGCT tiende a centrarse en la formación y en el apoyo a tropas que, a menudo, representan gobiernos considerados ilegítimos o responsables de dinámicas que van en contra de los principios de la Construcción de la Paz. En otras palabras, es muy posible que la agenda de la GGCT sea demasiado selectiva y excluyente como para ser útil desde la perspectiva de la Construcción de la Paz.

En última instancia, los dos conceptos en su forma actual son incompatibles. El uso selectivo de la Construcción de la Paz por parte de la GGCT distorsiona la verdadera razón por la que la Construcción de la Paz puede jugar un papel productivo. Está siendo absorbido por una agenda establecida en términos de deconstrucción en vez de construcción, que es específica y no universal. El impacto de corrupción que esto tiene en la Construcción de la Paz pone en riesgo su verdadera esencia y una posterior integración de los dos conceptos conlleva muchos peligros.

AFRICOM en la región del Sahel

Un ejemplo que refleja la complejidad de la relación entre la Construcción de la Paz y la GGCT es el recién creado centro de comando de Estados Unidos dedicado solamente al continente Africano, el Comando Africano de Estados Unidos (AFRICOM en sus siglas en inglés). La propuesta para este cuerpo de coordinación salió de la administración Bush en febrero de 2007 y comenzó sus actuaciones en octubre del mismo año desde el cuartel general del EUCOM (Comando Europeo de Estados Unidos) en Stuttgart. El 1 de octubre 2008 se ha convertido en una entidad separada que con el tiempo se trasladara a un país africano; aunque encontrar un país que lo albergara ha demostrado ser un reto. Esto es quizás un presagio del posible conflicto de intereses con el que es muy probable que tropiecen la combinación de la Construcción de la Paz y las iniciativas contra el terrorismo. Los actuales centros de comando combatientes, como su nombre sugiere, tienen típicamente un tono militar, y aún así este intenta incorporar muchas más iniciativas humanitarias y de desarrollo. Se dice de AFRICOM que es diferente a sus predecesores precisamente en ese aspecto: se centra más en el soft power y se dirige a las causas originarias de los conflictos, de los estados fallidos o del terrorismo, mientras mantiene las bases militares bajo la dirección del hard power. El resultado por el momento es lejos de ser alentador 18 .

Hasta el final del siglo XX África no tenía una especial importancia estratégica para Estados Unidos: tenía poco que ofrecer y mucho que reparar, de modo que era más cómodo mantenerla olvidada. En 1998, después de los atentados contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania, y especialmente después del 11S, su relevancia como una posible amenaza para la seguridad americana empezó a ganar atención e importancia. Desde entonces, las preocupaciones e intereses se han materializado en varias iniciativas —la Iniciativa de Operaciones para la Paz Mundial, la Iniciativa de Respuesta a las Crisis Africanas, la Iniciativa Pansahel o la Iniciativa Transahariana de Lucha Contra el Terrorismo— todas ellas con la intención bien de ayudar en el reforzamiento de la paz, bien de combatir el terrorismo. Con la GGCT difundiéndose por todas las partes del globo, se marcó un nuevo frente en la región del Sahel, en África Subsahariana. Ya en 2003 se empezaron a implementar actividades contra el terrorismo en el Sahel, llevadas a cabo por personal militar de Estados Unidos, y centradas principalmente en reforzar la capacidad militar (indígena).

Estados Unidos ha empezado a reconocer que los estados fallidos y sus ciudadanos descontentos constituyen una amenaza real dentro de la lucha contra el terrorismo internacional. Dado que el Sahel es un ejemplo de tales peligros políticos y sociales —puestos de manifiesto por una gobernanza débil y una pobreza que parece crear una amenaza continua de conflicto violento, como han mostrado recientemente los casos de Níger y Chad— el elemento fundamental de la fundación del AFRICOM ha sido un enfoque dirigido a afrontar las necesidades de estados fallidos o en declive. Las propuestas para emplazar el AFRICOM en suelo africano se han encontrado con resistencias y preocupación por la posibilidad de que sea un intento de militarizar el continente y controlar otra región rica en recursos. Como tal, cualquier tipo de actividad de Construcción de la Paz desarrollada dentro de la política más general de Estados Unidos también encontrará resistencia.

Para que AFRICOM tenga éxito en la consecución de sus objetivos necesitará superar los obstáculos naturales que crea la GGCT. Como señala Robert Berschinski:

“[Para conseguir los objetivos del AFRICOM se requiere que] responda a las percepciones africanas sobre las condiciones de seguridad local. Con algunas notables excepciones, la GGCT no figura en los puestos más altos de la lista de prioridades de la seguridad africana. Aún así, en su intención de encontrar y combatir el terrorismo en África, el Departamento de Defensa ha enfocado sus principales iniciativas regionales en el norte y este de África según los criterios de las líneas contra el terrorismo. Las ramificaciones de esta incongruencia serían menores si no fuera por la manera en la que hasta ahora se ha llevado la GGCT en África. La mayoría de las operaciones han sido positivas, con esfuerzos a largo plazo para mejorar las capacidades e incrementar los niveles de vida. Aún así, una continuada y excesiva dependencia en soluciones cinéticas a corto plazo ha recortado ampliamente dichas iniciativas. Los efectos de dichas políticas, combinados con una estrategia de suma de insurgencias locales a la GGCT, han dañado los intereses estratégicos de Estados Unidos y han desestabilizado regiones del continente.” 19

El Parlamento de la Unión Africana acordó disuadir a los gobiernos africanos de aceptar las solicitudes de Estados Unidos para albergar el AFRICOM en el continente africano. Sin embargo, algunos países como Nigeria y Liberia han acogido la idea y han solicitado más sensibilización sobre el tema con el objetivo de asegurar una comprensión panafricana más clara de los propósitos y los objetivos del comando. Liberia incluso se ha ofrecido voluntaria para albergar el Comando Africano. 20

La reacción de la comunidad africana no es una sorpresa. Después de todo, Estados Unidos siempre ha visto su capacidad militar como su principal recurso en los asuntos internacionales. Un centro de comando militar en el continente encaja dentro de esa perspectiva. Considerando la devastación e inestabilidad que la GGCT ha traído a Afganistán e Irak, y siendo la región del Sahel considerada como el posible próximo campo de entrenamiento y de cultivo para el terrorismo 21 , la simple presencia del ejército de Estados Unidos tiende a intimidar, y es una preocupación para los gobiernos locales y la comunidad internacional. Aunque se han dedicado muchos esfuerzos en disipar cualquier preocupación sobre que el AFRICOM pudiera ser el equivalente a una base militar permanente —el Presidente George W. Bush fue cuestionado repetidas veces sobre las intenciones del proyecto de su administración en su reciente viaje al continente— permanece un aire de sospecha, y no parece que vaya a desaparecer en un futuro próximo.

Lo que hace que el AFRICOM destaque como diferente del resto es que, aunque será capaz de facilitar y llevar a cabo operaciones militares, uno de sus principales objetivos es ser un mecanismo de apoyo al desarrollo y a las iniciativas humanitarias. Trabajará mano a mano con la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID en sus siglas en inglés), así como con otras agencias gubernamentales que no están bajo la jurisdicción del Departamento de Defensa 22 . Empleará igualmente una cantidad de personal civil mayor de la utilizada en el caso de otros comandos. Al incorporar más soft power, los proyectos dirigidos a iniciativas de reconstrucción de estados, desarrollo o temas humanitarios, recibirán más atención. Según el director del Centro Nacional Contra el Terrorismo de Estados Unidos, Michael Leiter, la lucha contra la ideología extremista tendrá éxito “no si se ataca a las tradiciones religiosas o culturales, sino si se destaca la pobreza del pensamiento extremista, si se trabaja junto con los principales líderes de todas las creencias (…) y se utilizan elementos de poder nacional —diplomacia, ayuda internacional, organizaciones no gubernamentales, etc.—” 23 . Los términos claves para promocionar este centro de comando único han sido la prevención de conflicto y la reconstrucción de estados. En otras palabras, aspira a encontrar formas de crear colaboraciones y coordinar estrategias de seguridad, con el objetivo de evitar el conflicto violento y así centrarse en la estabilidad.

Sin embargo, persiste el hecho de que el Comando África es una maquinaria militar. La mejora en la logística y las habilidades de los ejércitos africanos figurará todavía como la primera prioridad, y no es probable que el enfoque beligerante para luchar contra el terrorismo se detenga frente a las actividades de la Construcción de la Paz, que no producen resultados visibles en el momento en que se ejecutan. Teniendo en cuenta que el continente se está convirtiendo gradualmente en una fuente esencial de recursos y que la competencia es cada vez más fuerte —especialmente por parte de China—, la necesidad de proteger esos intereses requiere reforzar la seguridad y la estabilidad. Este es el punto en el que el “idealismo” del AFRICOM se coloca en el punto de mira: ¿la esencia de la reconstrucción de estados y los programas de desarrollo pretende crear dinámicas duraderas que beneficiarán a las sociedades en cuestión, o se acentúan estos términos para ganar aceptación y trabajar bajo un estandarte más políticamente correcto?

Por un lado, Estados Unidos está aplicando ciertas iniciativas de la Construcción de la Paz para promover la estabilidad a largo plazo, la prevención de conflictos y la construcción de sociedades sostenibles. Esta puede ser una buena oportunidad para cambiar la dirección del fracasado curso de la GGCT. Tiene el potencial de utilizar la Construcción de la Paz como un medio para dirigirse a las causas originarias del terrorismo y crear mecanismos de prevención dentro de sociedades vulnerables. Por otro lado, si estas mismas iniciativas sólo van dirigidas a un mayor control por propósitos geoestratégicos, y la estabilidad es un objetivo simplemente para garantizar la extracción segura de los recursos, las estrategias de la Construcción de la Paz podrían demostrar ser una fuerza destructiva en vez de positiva para la región.

Afganistán

La guerra de Afganistán que empezó en octubre de 2001 fue la primera, casi inmediata, reacción de Estados Unidos y sus aliados dentro del marco de la GGCT. Fue considerada a nivel general, si bien no universal, una respuesta legítima al apoyo y asociación de los talibán con Al-Qaeda. Su enfoque inicial fue puramente militar como parte de la “Operación Libertad Duradera” (“Operation Enduring Freedom”, OEF en sus siglas en inglés, o según su nombre inicial “Operación Justicia Infinita”), y su intención final la de capturar a los autores del 11S y cambiar el régimen de Afganistán para prevenir cualquier actividad terrorista futura dentro del país. Desde la invasión inicial, la estrategia general y las tácticas empleadas han iniciado un creciente número de actividades no militares dirigidas a crear un sistema sostenible y semidemocrático dirigido desde Kabul. Como tal, Afganistán es un buen ejemplo de cómo la GGCT ha incorporado actividades de la Construcción de la Paz, principalmente de manera implícita, con el objetivo de hacer progresar su muy específica agenda que está lejos de ser compartida o aceptada universalmente.

Las dos operaciones militares internacionales —OEF y la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF en sus siglas en inglés)— operan a efectos prácticos dentro del marco de la GGCT, incluso aunque sólo la OEF sea explícitamente una operación antiterrorista. Inicialmente se suponía que la ISAF, una operación de la OTAN sancionada por la ONU, protegía a Kabul y reforzaba su gobierno provisional. Desde 2003 sus operaciones se han expandido a lo largo y ancho de todo el continente.

Estas operaciones reflejan bien la dualidad de la GGCT. La ISAF se ha encontrado con cada vez más operaciones de combate por su dilatado alcance. Aún se mantiene intacta su misión defensiva inicial —y consecuentemente las actividades de la Construcción de la Paz—, pero su diferenciación de la OEF, con una orientación ofensiva, es cada vez más difusa. Esto se ve aún más acentuado por el hecho de que la OEF está gradualmente dirigiendo recursos hacia sus “Equipos de Reconstrucción Provincial” (PRT en sus siglas en inglés). Estos equipos están implicados en actividades de reconstrucción no militares como la edificación de colegios y clínicas médicas, y consisten tanto en personal militar como no militar. Además, colaboran estrechamente con USAID 24 de una forma similar a las múltiples conexiones entre la USAID y el AFRICOM en África Subsahariana.

La seguridad general se deterioró rápidamente en Afganistán después de 2003 25 y aceleró los intentos de incorporar soluciones no militares por parte de Estados Unidos y sus aliados. Como tal, la situación en Afganistán y sus intentos de utilizar los enfoques de la Construcción de la Paz se convirtieron en un caso de prueba para la más extendida GGCT y sus intentos de adaptación durante los años anteriores. Los PRT han tenido un impacto positivo en casos específicos dentro del país, pero la situación general (usando indicadores como la producción de heroína, el crimen, la violencia organizada, las víctimas militares) no ha mejorado sustancialmente. Ya en 2004, un informe de Save the Children sugirió algunas de las razones detrás de este fracaso:

“Surgen cuestiones de principio en las siguientes áreas: cómo los PRT enturbian la diferenciación entre objetivos militares y humanitarios, qué posibilidades hay de que los PRT contribuyan a la “militarización” de la ayuda, el aumento del riesgo de inseguridad para las agencias humanitarias, y una falta de rendición de cuentas en relación a las operaciones de liberación llevadas a cabo por los PRT. Los PRT también hacen surgir cuestiones sobre la práctica relacionadas con el hecho de asegurar la asistencia cuando corresponda y no se ponga en peligro a aquellos a los que se pretende ayudar” 26 .

Estas cuestiones también se pueden aplicar al marco más general de la GGCT y su incorporación de la Construcción de la Paz. Incluso si la Construcción de la Paz en sí misma no se centra en la acción humanitaria, muchos de los peligros mencionados por el informe de Save the Children siguen siendo válidos. La falta de claridad entre las actividades que requieren neutralidad y legitimidad general, y aquellas que promueven una agenda específica no universal, podría rápidamente tornarse contraproducente. Además no está claro que el marco de la GGCT sea de hecho lo suficientemente flexible para dar cabida a una Construcción de la Paz efectiva dentro de sus limitaciones naturales.

Se pueden aprender lecciones similares de los “Equipos de Reconocimiento Humano” (HTT en sus siglas en inglés) que han sido desplegados desde 2003, inicialmente en Irak pero después también en Afganistán. Con el objetivo de ayudar a los estrategas militares a comprender la cultura y situaciones locales, el Ejército de Estados Unidos empezó a incorporar antropólogos en sus cuerpos de combate. El arquitecto del programa David Kilcullen lo llamó “trabajo social armado” 27 . El énfasis está típicamente en las actividades relacionadas con la Construcción de la Paz, y van desde el reforzamiento de las fuerzas de seguridad locales al alivio de la pobreza. En círculos académicos, la reacción ha sido sobre todo de preocupación por el miedo a la pérdida de neutralidad y por los peligros de corrupción al estar asociados a la maquinaria bélica 28 . Sin embargo, la reacción del ejército de Estados Unidos ha sido que si no dieran pasos como el establecimiento de los HTT, serían criticados por centrarse en métodos puramente militares 29 .

Este choque de intereses y el difícil equilibrio entre el marco militar básico de la lucha contra el terrorismo y otras estrategias tipifica el rompecabezas. Incluso si uno teóricamente desechara la GGCT por estar abocada al fracaso debido a sus fallos inherentes, permanecería el hecho de que actualmente es una fuerza poderosa en los asuntos de seguridad internacional. Como tal, hay que preguntarse si no sería mejor perfeccionar sus operaciones a través de otros métodos, quizás conflictivos, que pudieran aliviar las situaciones locales a corto y medio plazo.

Conclusiones

En muchos aspectos la GGCT ha sido un ejercicio inútil e incluso contraproducente que ha hecho muy poco para detener la amenaza de terrorismo internacional. Su énfasis en el hard power, su mezcla de objetivos simplistas con los complejos enredos de cualquier política exterior de Estados Unidos y su rechazo fundamental de las complejidades mundiales, todo ello intrínseco a la GGCT, han llevado a notables fracasos como las guerras de Irak y Afganistán. Ha tenido además dinámicas más sutiles —si bien igualmente peligrosas— en lugares como África Subsahariana como demuestra el caso del AFRICOM.

El concepto de Construcción de la Paz y las actividades relacionadas con él se usa cada vez más como instrumento dentro de esta GGCT. Esto se explica en parte por la necesidad de la administración Bush de legitimar políticas que han roto la ley internacional y sus convenciones, y que son de una naturaleza esencialmente militar. Sin embargo, también es verdad la observación cada vez más obvia de que la GGCT no ha producido los resultados deseados. En consecuencia, parece haber un verdadero cambio de doctrina que reconoce la necesidad de otros enfoques a más largo plazo basados en soft power y dinámicas sociales. Las actitudes simplistas de la “caza del terrorista” y la imposición forzosa de la democracia han demostrado ser limitadas e incluso peligrosas a la hora de lograr los objetivos de proporcionar seguridad a largo plazo.

Estos intentos de incorporar enfoques aparentemente contradictorios al marco de la GGCT son una espada de doble filo. Por un lado, la política exterior y de seguridad de Estados Unidos —cualquiera que sea su naturaleza— es un aspecto fundamental de las relaciones internacionales y la seguridad internacional. Debería afrontarse como una realidad que no es fácil que desaparezca a corto plazo. Incluso si las elecciones presidenciales de 2008 llevaran a la elección del más moderado Barack Obama y su presumible cambio de doctrina, la lucha contra el terrorismo internacional continuará. Como tal, todavía podría ser necesario impulsar el reconocimiento de las actividades de la Construcción de la Paz como un enfoque positivo y productivo para asuntos difíciles, incluso dentro de un marco general equivocado.

La cuestión es si la propia naturaleza y los objetivos de la GGCT hacen posible abordar sus iniciativas de un modo tan pragmático. A menos que la Construcción de la Paz —y otros enfoques similares— se conviertan en los elementos fundamentales de la lucha antiterrorista, el fracaso a largo plazo está garantizado. Hasta ahora han seleccionado las actividades de la Construcción de la Paz según su propio interés a partir de su filosofía más general, y la paradójica mezcla que eso ha creado está corrompiendo el propio concepto. Es muy probable que la confusión de los valores universales de la Construcción de la Paz con una agenda indudablemente no universal debilite su impacto general. Especialmente si la GGCT realmente se desintegra internamente en algún momento, hay peligro de que haga derrumbarse consigo políticas asociadas. El mundo no puede permitirse semejante fracaso.

La GGCT necesita cambiar su curso actual primeramente dándose cuenta de el terrorismo nunca será erradicado con el uso de la violencia; el uso de la fuerza militar para combatir el terrorismo sólo alimentará el nivel actual de violencia y contribuirá a su escalada. Necesita entonces centrarse seriamente en iniciativas de la Construcción de la Paz en vez de simplemente seleccionar aquéllas que satisfacen tácticas de combate o que cubren vacíos cuando todo lo demás fracasa. La Construcción de la Paz debería allanar el camino para poder trabajar realmente en la disuasión del terrorismo. Sólo a través de actividades que restablecen la estabilidad dentro de la sociedades e instan a sus ciudadanos a mantenerse alejados de movimientos radicales, se puede terminar con las ideologías peligrosas. Esto implica la creación de redes de comunidades que trabajan con los jóvenes para promover un sentido del bien común y la responsabilidad, y proyectos similares que contrasten explícitamente con el antagonismo creado durante los últimos años.

Por un lado, la GGCT no va a desaparecer en un futuro próximo. Por otro lado, el momento parece ser bueno para una verdadera reconsideración de sus premisas y objetivos básicos. Dados los obvios fracasos hasta ahora y el cambio de clima político en Estados Unidos, se abre la puerta a nuevos enfoques. La Construcción de la Paz ha figurar en la agenda como una necesidad fundamental para la seguridad internacional —incluida la lucha contra el terrorismo— en lugar de como un mero añadido a los fracasos de políticas existentes. Sin embargo el hecho de que esto podría corromper tanto la propia naturaleza como la imagen del concepto de la Construcción de la Paz es una preocupación válida. Defender y proteger estos conceptos y sus actividades está en manos de la comunidad académica así como de aquellos involucrados en sus actividades. La Construcción de la Paz se ha convertido en una dinámica poderosa y difundida en las relaciones internacionales y es hora de que se defienda para liderar el verdadero y sostenible establecimiento de la paz mundial.

* Malgorzata Kotomska es investigadora en el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) de Madrid y trabaja en el área de Conflicto Internacional y Construcción de la Paz. Tiene formación académica en Sociología y estudios sobre Paz, Conflicto y Desarrollo.
Balder Hageraats es investigador en el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y está especializado en estudios sobre el sistema internacional y seguridad. Es economista (Licenciado en Económicas y Master en Economía de Desarrollo) y actualmente está escribiendo su tesis doctoral en la Universidad de Utrecht (Países Bajos) sobre la seguridad en el sistema internacional westfaliano.

Traducido por Natalia GONZÁLEZ CABALLERO.

NOTAS:

1 La “Seguridad Humana” es un concepto que reta las interpretaciones tradicionales de la seguridad. Argumenta que el ser humano individual necesita ser el centro de cualquier marco de seguridad, en vez de la tradicional seguridad del estado. Además, su enfoque sugiere que tanto la seguridad regional como la internacional sólo es posible centrándose en proporcionar seguridad básica al individuo. Define típicamente la seguridad individual como “libertad de querer” y “libertad de miedo”.
2 La “Responsabilidad de Proteger” ha sido un concepto dirigido a proporcionar un marco legal internacional para la intervención humanitaria. Se basa en la idea de que cada gobierno tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos de las amenazas a la seguridad básica, tales como el genocidio. Si fracasa en esta obligación, la comunidad internacional tiene el deber de intervenir.
3 “Address to a Joint Session of Congress and the American People”, 28/9/2001. http://www.whitehouse.gov/news/releases/2001/09/20010920-8.html . Último acceso el 20 de junio de 2008.
4 Algunos de los aliados de Estados Unidos en la GGCT como Reino Unido, han protestado contra el uso de la frase “guerra del terror”. Ken McDonald, Fiscal General del Estado en Inglaterra y Gales indicó que “Londres no es un campo de batalla. Aquellos inocentes que fueron asesinados… no fueron victimas de la guerra. Y los hombres que los mataron no fueron, como proclamaron vanidosamente en sus grotescos videos, “soldados”. Eran inadecuados narcisistas engañosos. Eran criminales. Eran fantasistas. Necesitamos tener esto claro. En las calles de Londres no existe nada parecido a una guerra del terror. La lucha contra el terrorismo en las calles de Gran Bretaña no es una guerra. Es la prevención del crimen, el reforzamiento de nuestras leyes y la victoria de la justicia para aquellos perjudicados por su infracción.”, en “There is no War in the UK says DPP”, The Times, 24 de enero de 2005.
5 http://www.whitehouse.gov/news/releases/2003/02/counter_terrorism/counter_terrorism_strategy.pdf . Último acceso el 20 de junio de 2008.
6 A partir de esta perspectiva, todo Oriente Medio se ha convertido en un campo de batalla de la GGCT. Por ejemplo, durante la guerra entre Israel y Hezbolá en 2006, el Presidente George W. Bush declaró que “debemos reconocer que Líbano es el último detonante en una lucha mayor entre la libertad y el terror que se está desplegando en la región”, en “ ‘Lebanon Part of War on Terror’, says Bush”, ABC News Online, 30 de julio de 2006.
7 Los responsables políticos de EEUU se tomaron la molestia de negar esto. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de 2006 establece que “la Guerra del Terror es una batalla de ideas, no es una batalla de religiones. Los terroristas transnacionales a los que nos enfrentamos hoy explotan la orgullosa religión del islam para servir a una visión política violenta.”, en The National Security Strategy of the United States of America, Washington D.C., The White House, Marzo de 2006, p. 9.
8 HUNTINGTON, Samuel, The Clash of Civilizations and the Remaking of the World Order, Simon and Schuster, Nueva York, 1996.
9 Las expectativas antes de la invasión de 2003 de que la población iraquí recibiría a EEUU como los liberadores son solamente algunos de los ejemplos más extremos. En una entrevista a la NBC, el Vicepresidente Dick Cheney dijo en relación a la invasión de Irak: “mi opinión es que de hecho, seremos recibidos como liberadores”
- Entrevista en “Meet the Press”, NBC. 16 de marzo de 2003.
10 Hay opiniones sobre la eficacia de la GGCT contra Al-Qaeda como la del Director de la CIA, Michael Hayden, quien opina que se está venciendo a la organización de Osama ben Laden, en “U.S. Cites Big Gains against Al-Qaeda”, Washington Post, 30 de mayo de 2008. Aunque esta parece ser una interpretación demasiado optimista, la imagen general no cambia. Las élites terroristas están aún activas e ignorando que la amenaza que suponen podrán tener consecuencias desastrosas. Ver HOFFMAN, Brice, “The Myth of Grass-Roots Terrorism” en Foreign Affairs, mayo/junio de 2008, ps. 133-138.
11 En la edición más reciente de Foreign Affairs, la Secretaria de Estado de EEUU Condoleezza Rice señala que “Estados Unidos lleva mucho tiempo intentando unir poder y principio —realismo e idealismo—. No ha sido neutral con los derechos humanos o la superioridad de la democracia como forma de gobierno, tanto en teoría como en la práctica. Este realismo únicamente americano nos ha guiado durante los últimos ocho años, y debe guiarnos en el futuro”. RICE, Condoleezza, “Rethinking the National Interest: American Realism for a New World”, Foreign Affairs, julio/agosto de 2008, p. 3.
12 NÚÑEZ VILLAVERDE, Jesús A., HAGERAATS, Balder y BARREÑADA BAJO, Isaías, Conflictos en el Ámbito Internacional:Aportaciones para una Cultura de Paz, Cideal, Madrid, 2008.
13 En el Plan Director de la Cooperación Española para el Desarrollo 2005-2008, el gobierno español por primera vez formuló explícitamente la necesidad de convertirse en un país activo de la Construcción de la Paz. Esto llevó a la publicación del Documento de Estrategia Sectorial (DES) sobre Construcción de la Paz de la Cooperación Española para el Desarrollo como base para la futura implicación de España en este área.
14 RICE, Condoleezza, “Rethinking…” op.cit., p. 26.
15 La Cuenta del Reto del Milenio (Millenium Challenge Account) fue creado por la Administración Bush en enero de 2004 con “una meta clara: reducir la pobreza mundial mediante el aumento del crecimiento económico al apoyar un nuevo pacto de desarrollo mundial”, según Alan Larson, subsecretario de Estado para Asuntos, Económicos, Empresariales y Agrícolas. Usa 16 indicadores para decidir qué países pueden recibir financiamiento y cada país elegible como recipiente tiene un contrato con Estados Unidos redactado para sus circunstancias especiales.
16 ANNAN, Kofi, “Two Concepts of Sovereignty”, The Economist, 18 de septiembre de 1999.
17 Por ejemplo, con respecto a África Occidental “parece que la amenaza terrorista que ha ocupado la atención de los dirigentes políticos y estratégicos se ha construido en gran parte alrededor del islamismo político/radical, el petróleo y el estereotipo de los estados africanos como débiles, fallidos y en declive. Si bien no se han encontrado evidencias convincentes de terrorismo, África Occidental es no obstante muy importante para los cálculos de seguridad energética y geoestratégicos transnacionales nacidos en la era posterior a la Guerra Fría”. OBI, Cyril, “Terrorism in West Africa: Real, emerging or imagined threats?” en African Security Review vol. 15, nº 3, 2006, Institute for Security Studies, p. 89.
18 “La fragilidad de los estados de África occidental posteriores al conflicto ha contribuido al uso de la construcción de la paz como parte del proceso contra el terrorismo. Hasta ahora casi toda la atención y recursos habían ido a las reformas del sector seguridad, construyendo capacidades militares y de inteligencia, mientras que el intervencionismo internacional en relación con el posconflicto, la construcción de la paz y la reconstrucción parece fracasar a la hora de afrontar las complejas raíces de las múltiples crisis que golpean la región.” Ibídem.
19 BERSCHINSKI, Robert, “AFRICOM’s Dilemma: The ‘Global War on terrorism’, ‘Capacity Building,’ Humanitarianism, and the Future of US Security Policy in Africa”, Monograph, The Strategic Studies Institute, Carlisle, 21 de noviembre de 2007, p. 85.
20 PLOCH, Lauren, Africa Command: U.S. Strategic Interests and the Role of the U.S. Military in Africa, Congressional Research Service, 10 de marzo de 2008, ps. 26-28.
21 Islamist Terrorism in the Sahel: Fact or Fiction?, International Crisis Group, Bruselas, 2005.
22 El entonces Secretario General de Defensa, Paul Wolfowitz afirmó que “el gobierno de Estaos Unidos, a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional, el Departamento de Estado y nuestros propios programas en el Departamento de Defensa y muchas otras agencias gubernamentales, está apoyando esfuerzos para el desarrollo de instituciones democráticas, promover el crecimiento económico, desarrollar mecanismos de construcción de la paz, apoyar operaciones humanitarias y muchos otros programas en África. […] nuestras relaciones con África pueden contribuir a la seguridad en el continente y esa seguridad en África puede contribuir a la seguridad en Estados Unidos.” Paul Wolfowitz durante un discurso en el Africa Center for Strategic Studies Senior Leader Seminar, Washington DC, 9 de febrero de 2004.
23 PINCUS, Walter, “U.S. Africa Command Brings New Concerns”, Washington Post, 18 de febrero de 2008.
24 Una ilustración reveladora de la falta de neutralidad de la USAID dentro del marco de la GGCT fue un seminario dado el 5 de agosto de 2005, en el que trabajadores de la USAID eran instruidos en “Ayuda Exterior y la Guerra contra el Terrorismo” y en cómo la USAID podía ayudar a la creación de una ventaja estratégica para la política de EEUU. http://www.usaid.gov/policy/cdie/8-9-05.pdf último acceso: 20 de junio de 2008.
25 Ver por ejemplo “Afghanistan reconstruction: Deteriorating Security and Limited Resources Have Impeded Progress” (junio de 2004), Report by the US General Accounting Office to the Congressional Committees. http://www.gao.gov/new.items/d04403.pdf , último acceso: 20 de junio de 2008.
26 “Provincial Reconstruction teams and Humanitarian-Military relations in Afghanistan”, Save the Children, 2004. www.savethechildren.org.uk
27 “Army Enlists Anthropology in War Zones”, New York Times, 5 de octubre de 2007.
28 “The Culture Warriors”, US News & World Report, 30 de noviembre de 2007.
29 “Tenéis a gente de todo tipo en las universidades quejándose de haber entrado en una situación en Irak que no entendemos, y de que somos unos bufones por no hacer ningún esfuerzo por entender la cultura […] Por otro lado, cuando intentamos hacerlo las críticas dicen, ‘No podéis hacer eso’, o ‘Lo que estáis haciendo es, en cierto modo, inmoral.’ ” - Col. William Darley, Ibídem.

BIBLIOGRAFÍA:

ABC NEWS ONLINE, “ ‘Lebanon Part of War on Terror’, says Bush”, 30 de julio de 2006.
ANNAN, Kofi, “Two Concepts of Sovereignty”, The Economist, 18 de septiembre de 1999.
BERSCHINSKI, Robert, “AFRICOM’s Dilemma: The ‘Global War on terrorism’, ‘Capacity Building,’ Humanitarianism, and the Future of US Security Policy in Africa”, Monograph, The Strategic Studies Institute, Carlisle, 21 de noviembre de 2007.
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USAID, “Ayuda Exterior y la Guerra contra el Terrorismo” http://www.usaid.gov/policy/cdie/8-9-05.pdf Último acceso: 20 de junio de 2008.
US GENERAL ACCOUNTING OFFICE TO THE CONGRESSIONAL COMMITTEES, “Afghanistan reconstruction: Deteriorating Security and Limited Resources Have Impeded Progress”, Informe de junio de 2004, http://www.gao.gov/new.items/d04403.pdf , último acceso: 20 de junio de 2008.
US NEWS & WORLD REPORT, “The Culture Warriors”, 30 de noviembre de 2007.
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WHITE HOUSE (The), http://www.whitehouse.gov/news/releases/2003/02/counter_terrorism/counter_terrorism_strategy.pdf . Último acceso el 20 de junio de 2008.
WOLFOWITZ, Paul, discurso en el Africa Center for Strategic Studies Senior Leader Seminar, Washington DC, 9 de febrero de 2004.

 

 

La filosofía de la paz en la historia
Conferencia inaugural del curso sobre filosofía de la paz que se está celebrando en la Universidad Pompeu Fabra, Facultat d’Humanitats, de Barcelona.

Francisco Fernández Buey
Tercera Información (22-10-08)


Si se repasa los aurea dicta de la civilización greco-romana, o sea, aquellos dichos y proverbios de los grandes pensadores del mundo clásico occidental que luego han sido repetidos tantas veces a lo largo de la historia, se llegará pronto a la conclusión de que la alabanza o defensa incondicional de la guerra es algo excepcional. Lo que predomina en estas máximas es la crítica y la denuncia de los males que acompañan a la guerra, y, por implicación, la defensa y el elogio de la paz [1] .

Incluso aquellos dicta greco-romanos más conocidos, que a veces han sido aducidos en favor de la inevitabilidad de la guerra o en defensa del belicismo, obligan habitualmente a los exégetas, por su formulación, a introducir distingos y precisiones que acaban quitando hierro a la inicial contundencia de la frase belicista.

Tal es el caso, por ejemplo, del célebre pensamiento atribuido a Heráclito de Éfeso : "La guerra es común a todas las cosas [...], el padre y el rey de todas cosas ; a unos los muestra como dioses y a otros como hombres, a unos les hace esclavos y a otros libres" [Kirk y Raven, 273 ; Eggers Lan y Julià, 347]. O también es el caso del no menos célebre dicho romano, cuyo origen no se conoce bien, si vis pacem, para bellum.

Efectivamente : si en el primer caso, como han argumentado con razón la mayoría de los comentaristas de Haráclito, la palabra "guerra" no ha de tomarse en el sentido literal de conflicto bélico sino más bien en el sentido metafórico, heraclitiano, de contraposición u oposición de los contrarios como principio del cambio, de todo cambio, en el segundo (ya sea en la forma en que la idea fue formulada por Cicerón en las Filípicas o en la forma que dio a la frase Vegecio en Epitoma rei militaris) hay implícito un condicional hipotético que es decisivo, a saber : la suposición de que se quiere o se desea la paz ; razón por la cual este prepararse para la guerra es sólo el medio que se considera mejor para alcanzar la meta, finalidad u objetivo deseable, que es, obviamente, la paz.

De estos dicta célebres el filósofo o el historiador ha aprendido que las guerras, todas las guerras, son horribles (Virgilio, en la Eneida) ; que las guerras son "lo odiado por las madres" (Horacio, en las Odas) ; que la guerra obliga a las leyes a enmudecer (Cicerón) ; que la guerra supone siempre incerteza o incertidumbre (Tito Livio, Séneca ; que las armas, cuando se emplean, no tienen moderación (Séneca), etc.

De ahí se sigue algo que Silio Itálico dejó escrito de la manera más clara posible y que muchos seguramente compartimos : "La paz es la mejor de las cosas que al hombre le ha sido dado conocer ; es preferible la sola paz que innumerables triunfos".

Pero también se aprende ahí, en las máximas célebres de la civilización greco-romana, que, siendo como lo es para los seres humanos en general mejor la paz o la ausencia de guerra, no nos conviene tampoco aceptar cualquier paz, aspirar a la paz a cualquier precio, y que hay que guardarse de lo que los otros, los dominadores o los hegemones del momento histórico correspondiente, llaman paz. Pues, como dice Tácito : "Llaman falsamente paz a una miserable servidumbre" ; o "Hacen un desierto y lo llaman paz".

Parece que ha sido precisamente la observación de la distancia que hay entre el decir y el hacer, del largo trecho que hay entre dicho y hecho, lo que ha llevado a algunos de los mejores exponentes de esta cultura a establecer al menos tres proposiciones que seguiremos encontrando en la reflexión de los pensadores modernos sobre la guerra y paz.

La primera de estas proposiciones parte de la aceptación de la idea de que, en cualquier caso, hay que estar prevenidos para una hipotética guerra y establece algo así como una conexión necesaria entre guerra, paz y dinero. La formulación de esta proposición clásica está en Tácito : "Ni la paz en las naciones puede mantenerse sin ejército ; ni el ejército sin pagas ; ni las pagas sin tributos".

La segunda proposición a que me quiero referir aquí y que se ha repetido hasta la saciedad, por activa o por pasiva, siempre que un estado empieza una guerra —como hemos visto, una vez más, en la última, en la guerra de Irak— está ya en el De Officis de Cicerón. Y dice así : "Hay que emprender la guerra de modo que parezca que lo que se busca es la paz".

Y la tercera proposición, aunque menos explícita, se deriva de la idea de que no nos conviene aceptar cualquier paz y menos aquello que, por lo general, los imperios, los dominadores y los opresores suelen llamar "paz". Esta tercera proposición se puede formular así : luchar por la paz es siempre luchar por algo más que la mera paz. Ni qué decir tiene que precisar que haya de ser este algo más que la paz ha sido y sigue siendo uno de los problemas que han de abordar la cultura y la educación para la paz en cada momento histótico.

Con el paso del tiempo y de los siglos las formas de hacer la guerra, la estructura y organización de los ejércitos, la potencia destructiva de las armas y los efectos de las acciones bélicas sobre las poblaciones civiles han cambiado, naturalmente. Y con esos cambios ha ido cambiando también la manera de analizar la relación entre guerra y paz. Pero podría decirse que las ideas básicas, de fondo, sobre guerra y paz que podemos encontrar en los aurea dicta de la civilización greco-romana se han mantenido en lo esencial a lo largo de lo que solemos llamar cultura moderna occidental. Esto es algo que se verá a medida que vayamos entrando en el pensamiento de los autores que abordaremos durante este curso.

II

Respecto del curso que empezamos hoy querría deciros que, siendo el temario que os proponemos un programa muy completo sobre los filósofos de la paz (tal vez, por lo que yo sé, el más completo que se haya ofertado hasta ahora en una universidad catalana), tampoco en este caso están todos los que son, o sea, todos los filósofos o pensadores de los que se puede decir que hayan sido pensadores de la paz.

Lo primero que se ha de tener en cuenta es que el temario y las conferencias que os proponemos sólo incluyen filósofos, pensadores o escritores de lo que la cultura euro-americana suele llamar modernidad : de Kant hasta nuestros días. Faltan incluso algunos precursores de esa modernidad, como Erasmo de Roterdam o Comenio o Vitoria o Suárez o Grocio, por poner algunos ejemplos grandes. Pero esta limitación se puede justificar fácilmente tratándose, como se trata, de un curso trimestral. Pues, como habréis visto, ya lo que hay en el temario es mucho, muchísimo, para un curso que durará tres meses. Y, de todas formas, algo querría decir a continuación sobre el irenismo de Erasmo de Roterdam para cubrir al menos en parte ese hueco entre los siglos XVI y XVIII.

La otra limitación del curso, de la que debemos advertir, es también muy evidente : apenas está representada en el temario la reflexión sobre la paz y la guerra de los pensadores de otras culturas distintas de la euro-americana u occidental. Y hemos de ser conscientes de ello desde el principio. Este otro hueco difícilmente se va a poder cubrir durante el curso. De manera que, si las cosas van bien, habrá que hacerlo otro año.

III

La mayoría de los libros, artículos y ensayos publicados durante estos últimos años sobre los conflictos bélicos que han asolado el mundo después de la segunda guerra mundial y de la "guerra fría", sobre las llamadas "guerras previntivas", sobre la injerencia internacional y de los estados o sobre intervención humanitaria peero también sobre la acción no-violenta, sobre la educación para la paz, la objeción de conciencia y la desobedencia civil, suelen mencionar reiteradamente, en apoyo de sus tesis, a una serie de autores que son precisamente los que vamos a tratar aquí y que fueron, a su vez, representativos de cuatro puntos de vista diferentes sobre la guerra y la paz que conviene conocer.

Autores como Bobbio, Anders, Bastian, Walzer, Ferrajoli, Collon, Münkler, Ramonet o, entre nosotros, De Lucas, Ramón Chornet, Muguerza, Veiga, Fisas, etc., dialogan (o discuten) continuamente con los que podríamos considerar clásicos de estos cuatro puntos de vista. Si consultáis, por ejemplo, a este respecto, el libro de Münkler sobre las guerras del siglo XXI, el ensayo de Brauman sobre la acción humanitaria, el ensayo de Muguerza sobre el derecho de intervención a favor de los derechos humanos o los libros y artículos que han escrito en estos últimos años Chomsky o Samayoa, veréis que ahí aparecen reiteradamente los nombres Kant, Clausewitz, Marx, Gandhi, etc., que son representativos de esos cuatro puntos de vista ético-políticos diferentes, en el tema de la guerra y paz, a los que querría referirme a continuación.

De hecho, al caracterizar las guerras del siglo XXI y diferenciar la naturaleza de estas guerras de las guerras anteriores, Münkler, que es uno de los grandes teóricos actuales, tiene muy en cuenta los puntos de vista de Clausewitz y del marxista Mao ; Muguerza y Brauman, por ejemplo, al discutir el derecho de injerencia e intervención humanitaria en defensa de los derechos humanos, tienen muy en cuenta el punto de vista de Kant ; Samayoa y otros autores, al oponer a las guerras una acción no-violenta de resolución de conflictos en el plano internacional, se inspiran mayormente en Gandhi y en Luther King, etc.

Aunque estos cuatro puntos de vista a los que aludo y que voy a exponer brevemente no son todos los puntos de vista posibles ante el viejo y siempre nuevo tema de la guerra y la paz, sí que son los más representativos todavía en el mundo actual. Podemos denominarlos así : 1) legalizador ; 2) analítico-fenomenológico ; 3) clasista-libertador ; 4) pacifista radical (o pacifista en sentido propio) [2] .

IV

Antes de entrar en los clásicos de estos cuatro puntos de vista sobre la paz y la guerra querría dedicar unos minutos a Erasmo, primero por lo que he dicho antes, o sea, para cubrir parcialmente el hueco en el temario, pero también por otra razón que diré ahora. Erasmo, que ha sido considerado uno de los padres del irenismo moderno, escribió sobre estas cosas en un momento histórico, los orígenes de la modernidad europea, que presenta cierta semejanza con el nuestro por la superposición en los conflictos del enfrentamiento entre civilizaciones y religiones, el choque entre culturas y los intereses políticos y geoestratégicos.

Como es sabido, Erasmo llegó a tener una grandísima influencia entre los intelectuales reformistas de las primeras décadas del siglo XVI en toda Europa, influencia que se iría debilitando luego, a partir del endurecimiento del conflicto entre católicos y protestantes. Para lo que aquí interesa hay que tener en cuenta una obra suya publicada en 1515 y dirigida contra la guerra, que significativamente tituló Dulce bellum inexpertis ("La guerra sólo es atractiva para los que no la conocen"). Dos años más tarde volvería sobre el mismo tema con otra obra titulada Querela Pacis ("Lamentaciones de la paz desdeñada y rechazada por el mundo entero") [3] .

En estos escritos, frente al tradicional vis pacem para bellum, Erasmo subraya la importancia que, para vivir en paz, tiene la voluntad, el querer verdaderamente la paz ; luego atribuye la responsabilidad principal de las guerras a los intereses privados de los príncipes de la época ; lamenta la persistencia y el efecto negativo de esa selva de los tópicos que son los estereotipos construidos sobre las gentes de las distintas naciones europeas modernas ; afirma el ecumenismo frente a los particularismos derivados de aquella selva de los tópicos ; y da argumentos en favor de la extendida creencia según la cual, en su inmensa mayoría, el pueblo detesta la guerra y exige la paz.

Erasmo no se cansa de repetir que "la guerra es algo tan monstruoso que corresponde a bestias salvajes más que a hombres". Y se pregunta "¿qué profundidades del averno han ideado esta monstruosidad entre nosotros ?" para a continuación recordar al príncipe "verdaderamente cristiano" que ha de detestar la guerra "como el pozo negro de toda iniquidad".

En la Querela Pacis el humanista Erasmo deplora que los príncipes de la época estuvieran creando algo así como un caos generalizado para lograr beneficios territoriales mínimos y afirma sentirse avergonzado de los pretextos que estos príncipes, que se llaman a sí mismo cristianos, inventan para levantar en armas a sus súbditos. Ve en ello crasa hipocresía y usa, para criticarla, una fórmula que dos siglos más tarde el ilustrado Voltaire haría suya : "Primero deciden lo que quieren y después buscan una razón para encubrir su acción".

En otro lugar de la obra Erasmo, que no era precisamente un extremista en asuntos públicos, llega a caracterizar a estos príncipes como criminales malvados que usan su despótico poder para sobornar a personas que luego se dedican a atizar la guerra. Y dice que quienes así actúan no están pensando en las personas como seres humanos, sino que en realidad tratan a los súbditos como bestias del mercado, a las que se puede sacrificar fácilmente.

Erasmo ha defendido la necesidad de hacer un esfuerzo genuino para abordar y suprimir las causas que recurrentemente conducen a la guerra ; ha hecho un llamamiento para que, antes de emprender una guerra, se prueben todas las posibles técnicas de arbitraje ; y ha sostenido que, en última instancia, si se declara la guerra, hay que tratar al enemigo con moderación y sin crueldad. En opinión de Erasmo, se debe comparar el bien que se pretende conseguir con el daño que se va a hacer en la guerra, pues, con frecuencia, es "mucho mejor dejar estar un mal latente que exacerbarlo con una medicina inexperta". Y si, finalmente, agotados todos los otros posibles medios pacíficos para resolver el problema, el príncipe cristiano cree que hay que ir a la guerra —concluye el humanista— "ésta no debe ser emprendida sin el consentimiento de todo el pueblo".

V

El punto de vista que se suele llama "legalizador" arranca de las consideraciones de Kant en su ensayo sobre la paz perpetua (1795-1796). He aquí los principios básicos del punto de vista kantiano sobre la guerra y la paz :

1º La guerra es un mal inaceptable. La guerra es el mayor de los males que afectan a las sociedades humanas, la fuente de todos los males y de toda corrupción moral. Es la forma extrema del mal general de la naturaleza humana (el egoísmo natural). Pero es un mal del que nadie se puede curar completa e inmediatamente.

2º Teniendo esto en cuenta, la defensa propia es moralmente admisible. Pero cuando se habla de guerra hay que distinguir entre el plano estatal-nacional y el plano internacional.

En principio, está moralmente justificado el que todo ciudadano se prepare para defender a su país de una invasión extranjera. Los ciudadanos deben lealtad política a su propio Estado y a las leyes establecidas. Pero obedecer las leyes del Estado es, para Kant, un imperativo moral no utilitarista : los hombres obedecen las leyes del Estado porque creen que es moralmente correcto hacerlo así, no porque consideren que observar la ley signifique una ventaja personal.

En cambio, la decisión voluntaria de un gobierno de atacar a otro es opuesta al derecho e injusta. Los gobiernos tienen el deber inmediato de inaugurar la paz en la forma de un orden legal embrionario concebido para ser perpetuo, de manera que poco a poco se extienda a todo el globo. La perspectiva debe ser la paz perpetua. Pero la paz perpetua no ha de ser la paz de los cementerios. En esta perspectiva, ni el Imperio ni las poderosas federaciones de Estados tradicionales resuelven el problema de las relaciones internacionales justas. En el primer caso, porque el Imperio conduce a una situación de tiranía en gran escala dentro de la cual no surgen por definición conflictos interestatales. En el segundo caso, el de la federación de estados, porque en la medida en que la federación es lo suficientemente fuerte constituye en realidad un superestado que inevitablemente pasará por encima de los derechos de sus miembros. Y si la federación no es lo suficientemente fuerte las rivalidades entre los miembros que la componen llevarán a la anarquía internacional

3º La concordia se basa en la complementación de consenso y coerción. Pero hay algo así como una asimetría entre el uso de la coerción en el ámbito estatal o nacional y en el plano internacional, a saber : los ciudadanos deben lealtad política a las leyes del propio estado ; pero en el plano internacional debe regir el pacto y la no-intervención de un estado en la constitución interna de los otros estados.

La coerción es necesaria, según Kant, como apoyo al consenso o consentimiento voluntario siempre para defender el derecho en el interior de cualquier Estado establecido, pero es absurda, tanto lógica como prácticamente, en el orden internacional : hay, pues, una asimetría fundamental entre establecer y mantener una constitución justa en el interior de un estado (para lo que está justificada la coerción) y establecer y mantener una relación justa entre estados.

4º La aspiración a la paz perpetua tiene exigencias y normas. Los prerrequisitos de la paz perpetua son : a) un pacto preliminar y limitado entre estados en el que b) los estados se dotan de una constitución republicana (representativa), pero c] mantienen su soberanía y, desde ella, d] renuncian a la injerencia bélica en los asuntos de los otros, e] constituyen una asociación federativa o confederación cuyo objetivo primordial es la no-agresión entre los estados firmantes ; y e] dan ejemplo, incluso unilateralmente, de comportamiento pacífico.

En el pacto preliminar los estados abjuran de todos los tratados secretos, se comprometen a renunciar a la adquisición de cualquier otro estado mediante herencia, compra u obsequio y declaran formalmente la renuncia a cualquier interferencia en la constitución interna de otro estado así como al recurso al asesinato y la subversión. En la concepción kantiana, que sigue la tradición republicana, los signatarios del tratado preliminar deben dotarse de una constitución representativa de la voluntad popular y su unión o federación, además de libre, debe ser del tipo más simple, o sea, limitada a la repulsa de los actos bélicos o belicistas de los unos ante los otros.

Al proponer en términos positivos una federación Kant usa indistintamente los términos “asociación federativa”, “confederación” o “congreso permanente de Estados”. E insiste en que la finalidad de la misma es estrictamente limitada : la no-agresión mutua permanente entre las potencias firmantes del tratado (o bien un pacto para la defensa común contra la agresión de extraños). Por eso sólo puede haber orden internacional, hablando con propiedad, cuando de manera preliminar algunos gobiernos renuncien libremente al derecho de hacerse la guerra unos a otros. Luego, a medida que los otros gobiernos se dan cuenta de las ventajas derivadas de esta iniciativa (mejora de la economía y mayor seguridad) tratarán de incorporarse al pacto de no agresión mutua. Pero –y ahí está la clave– para que el pacto sea efectivo el orden internacional debe limitarse a la tarea suprema de preservar la paz entre aquellos estados cuyos criterios compartidos les llevaron a firmar un tratado de no agresión. La no-intervención absoluta en los asuntos internos de todo estado signatario es la condición previa esencial de adhesión leal al tratado propuesto.

Se trata, pues, de la inauguración de un proyecto a largo plazo para la instauración de la paz, de un experimento cuyo éxito no puede quedar nunca enteramente garantizado. El orden internacional a escala global sólo puede contemplarse desde una amplia perspectiva histórica. Aunque seguramente este proyecto encontrará muchos obstáculos en la práctica, su éxito dependerá del respeto de lo tratado y del cumplimiento del deber y de la vocación cosmopolitas. La paz, concebida para ser perpetua, no se logra así de golpe ; es un bien colectivo que debe extenderse a partir de un ejemplo positivo de no agresión propuesto voluntaria y unilateralmente por alguno o algunos de los estados que comparten ese criterio.

5º La forma en que se concreta la aspiración a la paz perpetua (incluida la declaración unilateral de renuncia a la guerra en caso de conflicto) no es garantía de paz para siempre. En esto, como en tantas otras cosas, no hay garantías. Solo podemos aspirar a actuar como si (como si fuéramos libres de elegir y como si hubiera garantía de paz perpetua).

Kant insiste en que su propuesta de federación o confederación no tiene que ser un estado internacional, esto es, un estado mundial o un único estado implantado internacionalmente ; y, por tanto, la constitución de la federación deja a sus miembros tan soberanos como antes. Tampoco hay ninguna garantía segura de que la federación o confederación no se desintegrará o de que no sea hundida por potencias militaristas. En esto, como en tantos otros campos, las inevitables limitaciones del conocimiento humano imposibilitan toda prueba : tanto a favor como en contra. Al hacer esa apuesta, que es la más razonable desde el punto de vista de las relaciones internacionales, estamos ante una antinomia. Y el único modo en que podemos dar sentido a lo poco que sabemos sobre el desarrollo político de la humanidad es actuar como si (como si fuéramos libres de elegir y, en este caso concreto, como si realmente hubiera garantía para la paz perpetua). Tal aspiración es un ideal regulador de la actuación de los gobiernos y de los estados.

6º Sólo el reconocimiento del recurrente y persistente peligro de recaída en la guerra puede sustentar la exigencia de la razón haciendo valer por medios legales los derechos que excluyen el recurso a la misma. Y, como por lo general el hombre aprende por choque, según sugiere la experiencia histórica, las condiciones de posibilidad de una política de paz aumentarán con la conciencia del aumento de la destructividad de las armas

Si ciertas exigencias morales nos impulsan a actuar como si siempre fuéramos libres de elegir correctamente, entonces estamos autorizados a creer que poseemos libertad moral (aunque nunca podamos saber o entender cómo). El hombre es racional e irracional al mismo tiempo. La conciencia que abstractamente tenemos de la injusticia de la guerra y de sus principales causas nunca será garantía suficiente para producir la paz entre las naciones. “La voluntad humana racional es tan admirable en sí como impotente en la práctica”, ha escrito Kant. De ahí que sólo a medida que la guerra sea patentemente más destructiva y más costosa se sentirán los hombres impulsados a dar los primeros pasos hacia una paz permanente. Pero tampoco en ese caso hay resolución para siempre del problema, pues siempre cabe la reincidencia en el egoísmo y en la guerra. Sólo el reconocimiento de ese persistente peligro puede sustentar la exigencia de la razón en el sentido de hacer valer los derechos por medios legales que excluyen el recurso a la guerra [4] .

VI

El segundo punto de vista a tener en cuenta es el fenomenológico y analítico del fenómeno “guerra”. Este punto de vista arranca de las reflexiones que hizo Karl von Clausewitz [1780-1831], el general filósofo, en su tratado De la guerra, elaborado entre 1808-1830 y publicado en 1833. Tiene como antecedentes la obra de Sun Tzu, El arte de la guerra (siglo V antes de C.) y las consideraciones de Nicolás Maquiavelo, en los inicios de la modernidad europea, sobre el mismo asunto.

Se trata en este caso de pensar la guerra como un fenómeno cognoscible y asumible, que obedece, como tantos otros procesos de la cultura humana, a una lógica y a unas leyes, y no, por tanto, como si se tratara de una irracionalidad que escapa a toda posible teorización. El objetivo de Karl von Clausewitz es pensar la guerra como un proceso controlable precisamente para comprender su lógica interna, conducirla mejor y hacer posibles las metas por las que se ha iniciado o declarado Es supuesto de partida es que si el conocimiento da poder sobre el curso de las cosas, el conocimiento de la guerra también.

Las ideas básicas de Karl von Clausewitz se pueden resumir así :

1º La paz (perpetua o limitada) puede ser un ideal razonable, pero sólo eso. No hay posibilidad de erradicar la guerra del panorama humano. Y, por tanto, sigue valiendo el principio romano clásico : “si quieres la paz prepara la guerra”.

2º Es una utopía considerar que con el aumento de la civilización descenderá el carácter destructivo de las guerras. Toda consideración histórica muestra lo contrario : a mayor progreso civilizatorio mayor destructividad de las armas bélicas.

3ª Siendo esto así, lo mejor es conocer analíticamente las causas de las guerras y técnicamente la táctica y la estrategia militares.

4ª La guerra no es un acto aislado, independiente, es la continuación de la política por otros medios. Tiene que haber por tanto un conocimiento tendencialmente científico de la guerra, como lo hay de la política.

5º La guerra no es sólo violencia y voluntad (de poder), sino también, como todo hecho humano, manifestación de la inteligencia y de la razón.

6º Siendo como es la guerra inevitable, los más interesados en el conocimiento de su naturaleza serán los débiles, los países amenazados y en, general, todos aquellos que se encuentran en una situación defensiva.

Von Clausewitz ni siquiera toma en consideración la posibilidad de erradicar la guerra del panorama humano. La guerra es, para él, la continuación de la política por otros medios y cuando los objetivos militares son manifiestamente inalcanzables, la guerra acaba en diplomacia. La cuestión ética, hablando con propiedad, no se plantea. De la guerra es una obra de estrategia, una obra analítica.

¿Equivale esto a cinismo ? En cierto sentido, sí : en el sentido en que entonces empezaba a hablarse de “cinismo científico”. Que equivale a análisis, a descripción anatómica. Por comodidad analítica se hace abstracción de otros planos (en este caso, precisamente, de la cuestión ética) que no sean el estratégico, el de las correlaciones de fuerzas. Desde el punto de vista metodológico, Von Clausewitz prolonga las consideraciones del renacentista Maquiavelo sobre la guerra y la política, enlaza con los padres fundadores de la economía (la entonces llamada “economía política” o “economía nacional”) y con la obra de los padres fundadores de la sociología.

A la hora de comparar De la guerra con La paz perpetua kantiana hay que tener en cuenta el cambio de época. Estamos ahora en la primera quiebra del proyecto moral ilustrado. La experiencia de las guerras revolucionarias (en Francia) y de las guerras napoleónicas (señaladamente, los fracasos de Napoleón en España y Rusia) era demasiado apremiante como para seguir proponiendo el objetivo kantiano. Von Clausewitz no podía compartir ya, entre 1808-1830, el optimismo histórico relativo de los ilustrados. Para entender esto rápidamente basta con pensar en Goya, en cómo el ilustrado Goya se va volviendo negro después de Los fusilamientos de la Moncloa. “El sueño de la razón produce monstruos”, se titula uno de sus grabados más conocidos. Contemplando en qué había dado el sueño de la razón ilustrada se comprende que Von Clausewitz haya considerado que se equivocaban aquellos teóricos del siglo XVIII que habían sugerido que, con el progreso de la civilización, la guerra podría hacerse cada vez menos brutal y sangrienta. Él insistió en lo contrario : en que cuanto más graves fueran los motivos, más considerables las ganancias, más vitales los problemas y mayor el grado de participación popular en las contiendas, más sangrienta y destructiva sería la guerra resultante.

No se hace la guerra por la guerra misma, dirá Von Clausewitz, sino buscando objetivos que son ajenos a ella, objetivos fundamentalmente políticos (en un sentido amplio). Saberlo, conocer las leyes por las que se rige la guerra, analizar las estrategias militares, en su combinación con los intereses políticos, es sano y da poder, o puede darlo, con independencia del lado en que se esté o del estrato social al que se pertenezca. También en esto la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Y al porquero de Agamenón, que protesta, Von Clausewitz le dice otra verdad parecida a la de Maquiavelo, una verdad que no es sólo verdad para el Príncipe, para que el que manda :

El aspirante a conquistador siempre es un amante de la paz (como Bonaparte pretendió siempre serlo). Y siempre se presentará así a sí mismo. Le gustaría entrar en nuestro Estado y ocuparlo sin oposición. Con el fin de evitar que lo haga, debemos aceptar comprometernos en una guerra y prepararnos para ella. En otras palabras : son los débiles, o aquellos que estarán a la defensiva, los que necesitan estar armados, para no ser tomados [invadidos, sometidos] en un ataque por sorpresa.

Esa es la razón de que, con el tiempo, De la guerra haya influido igualmente en las academias militares, en el alto mando de todos los ejércitos, y en los revolucionarios que intentaban cambiar el mundo en favor de los abajo (en Marx, en Engels, en Lenin, en Ernesto Guevara).

De acuerdo con este punto de vista analítico, la guerra es un acto de violencia que se desencadena para obligar al adversario a cumplir nuestra voluntad. En su sustancia, la guerra es la generalización o difusión colectiva del duelo entre dos contendientes, cada uno de los cuales trata de derribar al adversario de forma tal que sea incapaz de posterior resistencia. La guerra es el sumo acto de violencia colectiva. Pero la violencia no excluye, tampoco en este caso, la inteligencia ; de manera que, en la guerra, quien use la fuerza con inteligencia obtendrá ventaja sobre quien se quede sin más en el uso de la fuerza bruta. Puesto que el objetivo último de la guerra es la dominación del adversario, la preocupación principal del profesional de la misma, del estratega, será siempre destruir o desarmar al enemigo (o amenazar con hacerlo).

Pero hay también otro plano. Y es que la guerra es un acto político, un instrumento político, una continuación de la política por otros medios ; por eso la política se entrelaza con la acción total de la guerra y debe ejercer una influencia continua sobre ella, sobre su desarrollo. En este sentido, lo más importante para el estratega militar y/o para el hombre de estado es comprender desde el principio el tipo de guerra en que interviene, no confundirse en esto, saber establecer la diferencia, porque de eso dependerán sus movimientos. La guerra es una de las manifestaciones del espíritu del ser humano. Más allá de los daños que provoca y de los sentimientos de horror que siempre ha suscitado y suscitará, la es una creación libre del espíritu en la que entran violencia (o fuerza), cálculo de probabilidades (o azar) e intención política. Lo que importa analíticamente es saber subordinar racionalmente los dos primeros factores a este último [5] .

Si para Kant la antinomia principal a la que hemos de enfrentarnos cuando hablamos de guerra y paz es la que se produce entre teoría (moral) y práctica (política), para Von Clausewitz el conflicto principal se da entre meta militar y objetivo político. Al abordar este conflicto, Clausewitz oscila entre la subordinación de la política a la meta militar (que es siempre la destrucción o neutralización del enemigo) y el dar la primacía a las consideraciones políticas que han llevado a la declaración de la guerra. Y busca la conciliación de ambas cosas.

VII

El tercero de los puntos de vista al que querría hacer referencia aquí se podría denominar clasista y/o libertador o emancipador. Arranca de las consideraciones de Marx y Engels sobre la lucha de clases en Europa entre 1840 y 1880 y pasa luego, ya en estos autores pero sobre todo en otros que se consideraron seguidores suyos (V. I. Lenin, L. Trotski, Mao Tse Tung, Giap, Kwame Nkrumah, Ernesto Guevara, etc.), a la reflexión sobre la guerra y la paz priorizando la interrelación entre lucha de clases y liberación nacional de los pueblos coloniales o semicoloniales. El planteamiento de partida de este otro punto de vista se inspira teóricamente en la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo (Fenomenología del Espíritu) y se puede resumir así :

1º La historia de la humanidad, al menos por lo que sabemos de sus manifestaciones escritas, ha sido siempre la historia de la lucha, más o menos abierta o declarada, entre clases sociales. Las guerras civiles suelen ser la desembocadura de la lucha entre las clases cuando ésta se hace abierta. Existe un vínculo histórico entre guerras civiles y revoluciones destinadas a invertir el signo social de la hegemonía existente en los estados. Pero ni todas las guerras son “civiles” ni todas las guerras son consecuencia de la lucha entre las clases.

2ª Entre derechos iguales (o formalmente declarados como iguales, lo que es el caso en el mundo europeo desde el siglo XIX) siempre acaba decidiendo la violencia. Por eso se puede decir que la violencia es la comadrona de la historia. Ocurre a veces que la historia avanza o progresa por su lado malo. Y las guerras son parte de ese lado malo. Pero no siempre es así. Para decidir sobre esto hay que atenerse al análisis histórico. Hay distintos tipos de violencia, y por eso el análisis tiene que distinguir entre violencia individual, violencia estatal o social y guerras propiamente dichas. Cuando se dice que la violencia es la comadrona de la historia conviene precisar : lo es en aquellas sociedades que están preñadas ya de lo nuevo, que llevan en su seno un nuevo mundo ; si no hay preñez el discurso teórico y la discusión sobre la violencia social salen sobrando. Y, en todo caso, el reconocimiento del papel de la violencia en la historia no incluye, para esta concepción, la justificación de la violencia individual con fines políticos, ni lo que se suele llamar “terrorismo” individual, ni la justificación de la pena de muerte, ni tampoco la justificación en abstracto de las guerras.

3º Hay guerras y guerras. En esto, a la hora de juzgar, debemos atenernos al análisis concreto de la situación concreta. Pero ese análisis no es neutro, tiene punto de vista. Y lo declara explícitamente. Precisamente por eso (y no porque las otras concepciones no lo sean) puede considerarse clasista y/o populista. Desde ese punto de vista se admite que hay guerras justas (en el sentido de aceptables) y guerras injustas (a las que habría que oponerse). Son justas y, por tanto, justificables, aquellas que se hacen para liberar a las clases sociales explotadas y a los pueblos oprimidos por otros pueblos. Lo criterios de decisión sobre esto son dos : la priorización de los intereses y expectativas socioeconómicas de los de abajo, de las clases subalternas, y la valoración de la finalidad sociopolítica de las luchas de los pueblos oprimidos, bien sea por el colonialismo, bien por la nación titular del estado en el caso de sociedades multinacionales.

4ª En la época contemporánea, que ha sido en Europa una época señalada por revoluciones sociopolíticas (desde 1789 hasta 1939), la guerra civil es la continuación de la lucha de clases en la sociedad dividida ; y la “guerra de todo el pueblo” o la guerra de guerrillas para la liberación nacional-popular es la continuación de la guerra civil en un ámbito internacional en el que dominan el imperialismo y el colonialismo. Esta valoración conduce al punto de vista clasista (no siempre en su versión populista) a considerar como guerras “premodernas” todas (o casi todas) las que paralelamente se libran por motivos primordialmente religiosos o étnicos.

5ª En términos generales la guerra es un mal. Y lo es señaladamente, y casi siempre, para los de abajo, que ven impulsados a ella por la resistencia de los de arriba a ceder parte de sus privilegios o por la tendencia de éstos a juntar ampliación de beneficios y expansión territorial. Pero el mal que representa la guerra, en las condiciones históricas generadas por el capitalismo, sólo podrá ser resuelto cuando haya sido zanjado de manera satisfactoria el problema económico-social, o sea, en una sociedad sin clases, en una sociedad de iguales. Y esto en el plano mundial, o por lo menos en un ámbito que comprenda a las naciones-estado más avanzadas desde el punto de vista tecno-científico e industrial. Mientras tanto, Clausewitz sigue teniendo razón en cierto sentido : son los débiles quienes más necesitan saber sobre el fenómeno guerra y actuar en consecuencia [6] .

Lo dicho hasta aquí obliga a añadir dos precisiones.

Primera : está claro que el punto de vista legalizador, de origen kantiano, es “pacifista” en cuanto a su finalidad, pues aspira nada menos que a “la paz perpetua” ; pero en la medida en que admite la defensa armada y el ejército tradicional en caso de agresión exterior y teniendo en cuenta las declaraciones de Kant en otros escritos suyos (como, por ejemplo, en la Crítica del juicio), habría que concluir calificando esta forma de pacifismo legalizador como pacifismo “accidental” en el sentido que ha dado a ese concepto J. Rawls.

Segunda : el punto de vista clasista y/o populista (representado por Marx, Engels, Lenin, Mao, Giap, Guevara, etc.) es también pacifista “accidental” o circunstancial en el siguiente sentido : valora positivamente la paz entre las naciones y defiende en su ideario la crítica de las armas, pero al mismo tiempo sostiene que la paz no será posible mientras haya clases, estados e imperios, puesto que generan ejércitos permanentes, de donde concluye que, mientras tanto, los de abajo deben armarse o crear ejércitos populares ; así que, hablando con propiedad, se trata en este caso de un punto de vista “antimilitarista”, no pacifista en sentido estricto.

VIII

El cuarto concepto a considerar es precisamente el punto de vista pacifista estricto o radical. Aunque tiene algunos antecedentes individuales en la época premoderna e ilustres representantes en la modernidad, se suele decir que, en la época contemporánea, este punto de vista arranca de las consideraciones de Bertha von Suttner en su influyente Abajo las armas [1889] y de los escritos de León Tolstoi en su vejez (hacia 1890) sobre la no-violencia, encuentra su desarrollo pleno en la obra de Mahatma Gandhi y tiene prolongaciones posteriores en autores como el escritor Romain Rolland, la fundadora del Women´s Peace Party, Jane Addams, el científico Albert Einstein y el filósofo Bertrand Russell durante la primera guerra mundial, en el editor Carl von Ossietzky durante los años treinta y en el defensor de los derechos civiles de los negros Martin Luther King durante los años de la guerra fría.

Aunque con algunas diferencias de nota entre los autores mentados (en las que no vamos a entrar aquí), este pacifismo se opone a la guerra por razones éticas o de principio, o sea, con independencia de las consideraciones que haya que hacer sobre las causas o motivos concretos de las mismas. Bertha von Suttner fue Premio Nobel de la Paz en 1905 ; León Tolstoi fue propuesto para el Premio el año 1900, pero no le fue concedido y él mismo propuso a un grupo religioso ruso que practicaba la objeción de conciencia ; la norteamericana Jane Addams fue Premio Nobel de la Paz en 1931 y ella misma, con Einstein y Russell, propuso a Von Ossietzky en 1935.

El pacifismo de Tólstoi y de Gandhi se puede calificar de “radical” no sólo en el sentido de que se opone a toda guerra y denuncia la existencia de todos los ejércitos, sino también en el sentido de que va directamente a la crítica de la raíz de las guerras, a saber : la persistencia de la violencia organizada en nuestras sociedades. Ni la moral convencional (que es calificada de hipócrita), ni el derecho institucionalizado, ni los tratados internacionales, ni el conocimiento analítico de las leyes de la guerra, ni la esperanza en una sociedad sin clases en la que hayan desaparecido los ejércitos son, desde este punto de vista, razones suficientes para garantizar la paz, porque, mientras tanto, debido a la educación adquirida, los hombres siguen respondiendo a la guerra con la guerra y a la violencia con la violencia. De manera que todavía en todos esos casos se acaba justificando el dicho romano : “Si quieres la paz prepara la guerra”.

El pacifismo radical parte, pues, de un principio ético-religioso : la extensión generalizada del mandamiento que reza “no matarás”. Esto no quiere decir que el pacifismo radical se funde en el miedo de las personas a la muerte violenta (que es, por lo demás, natural y ampliamente compartido) sino en la decisión, personal e intransferible, de no matar en ninguna circunstancia. Alternativamente, el pacifismo radical postula una adecuación drástica de los medios a los fines propuestos. Esta adecuación implica, en primer lugar, no resistir a la violencia organizada con la violencia organizada y, por tanto, renunciar a oponer otro ejército a los ejércitos ya existentes.

Pero, para este punto de vista, la no-violencia o la renuncia a resistir violentamente al mal, no equivale a pasividad individual o social, a dejar hacer sin más a las fuerzas de la guerra. Al contrario : implica resistencia activa, pero civil, de las poblaciones a la violencia y a la guerra. Y esto lo concreta en la defensa de la objeción de conciencia, de la insumisión frente al Estado, de la desobediencia civil, de la huelga pacífica de masas, de la huelga de hambre, de las concentraciones y manifestaciones pacíficas como medios alternativos. Tales medios son los que corresponden más adecuadamente a la meta o fin propuesto, que es siempre la disolución de los ejércitos regulares o permanentes o, en su caso, la sustitución de los mismos por otras formas de defensa y, sobre todo, por la educación permanente de la ciudadanía para la paz.

Aunque siempre fue socialmente minoritario, este punto de vista ha alcanzado cierto eco en nuestras sociedades al menos en tres momentos : durante la fase de liberación de la India del Imperio Británico por el éxito que en ella tuvo la estrategia gandhiana ; en los años de la primera guerra mundial (1914-1919) por la incorporación al pacifismo de personalidades europeas muy relevantes y, después de la segunda guerra mundial, en la fase de la “guerra fría” en que el mundo estuvo al borde de un conflicto nuclear (1962, 1980-1987). La argumentación de los autores más representativos de este punto de vista pacifista radical se puede resumir así :

1º En el mundo moderno el Estado se convierte en el “poder desnudo”, en un poder autoritario que determina las conciencias de los individuos y trata de escapar a cualquier posibilidad de control social. La sociedad civil queda entonces indefensa y sus miembros sometidos al adoctrinamiento de los Estados. La guerra es precisamente una consecuencia del funcionamiento sin control de las máquinas burocráticas estatales y, en ese sentido, es la culminación de la iniquidad. Desde el punto de vista moral –dirá el viejo Tolstoi candidato a Premio Nobel de la Paz– la organización estatal es incluso peor que una banda de asaltantes o bandidos porque ni siquiera tiene, como aquélla, límites internos derivados de la admisión de un mismo código ético (por primitivo que éste sea).

2º La causa directa y principal de las guerras en el mundo moderno es el fomento institucionalizado de los nacionalismos y de los patriotismos por los Estados que contagian a las gentes una especie de enfermedad psíquica. Esto choca con todas las tradiciones éticas heredadas, disuelve los principios de las religiones y hace naufragar el proyecto moral ilustrado que, en cierto modo, era la secularización de aquellos principios. Se mantienen las palabras propias de estas tradiciones pero se pierde sustancialmente su concepto.

3ª No hay salida diplomática ni legalizadora para situaciones así. En ellas lo único que le queda a la persona es la afirmación de la conciencia individual y de la responsabilidad personal frente al Estado. En esto el pacifismo radical contemporáneo, además de anti-estatalista es anti-autoritario y, más precisamente, liberal-libertario. Ha nacido, como el socialismo, de la conciencia de las contradicciones prácticas del liberalismo histórico europeo. Y no por casualidad ha nacido en los márgenes de la cultura colonialista e imperialista europea (en ese extremo de Europa que es Rusia y en dos de las extensiones del colonialismo europeo, Sudáfrica y la India).

4º Es una ilusión pensar que las armas pueden ser combatidas con las armas para aspirar a la paz. En esto el pacifista radical se aleja de las principales ideologías políticas modernas. Se aleja tanto del punto de vista maquiaveliano o neomaquiaveliano como de la tradición socialista, y lo hace porque encuentra, también en ellas, una contradicción básica entre medios y fines. Para salvar la contradicción entre medios y fines hay que atenerse a la objeción de conciencia a las armas y a la desobediencia civil a las leyes establecidas. Ahora bien, la no-violencia y la resistencia pacífica son medios adecuados al fin no sólo por razones morales o de principio, sino también por razones políticas, pues la paz siempre ha significado y significará algo más que la paz, y este algo más que la paz obliga a pergeñar desde el presente la pedagogía alternativa al belicismo y el militarismo.

5º Al llegar a este punto el pacifismo radical sugiere que lo que se necesita para hacer frente a la violencia y a la guerra es un cambio de la mentalidad individual y colectiva, una ampliación y generalización del “no matarás” al prójimo lejano. Y para fundamentar esta nueva pedagogía de la paz se vuelve o bien hacia los márgenes del cristianismo (Thoreau en la cultura norteamericana, Tolstoi en la cultura rusa) o bien hacia determinados conceptos de culturas orientales menos expansionistas que la europea (la satyagraha o “fuerza de la verdad”, recuperada por Gandhi).

6ª El ser humano no-violento que practica la satyagraha, la objeción o la insumisión se niega a obedecer las leyes que el foro de su conciencia le dice que son injustas y entiende por tales aquellas que entran en conflicto con el bien común. Practica, sin embargo, un individualismo moderado, limitado o positivo, puesto que no opone sin más su propia conciencia a toda legislación estatal, sino que afirma, como en el caso del imperativo kantiano, un criterio de carácter general : una ley concreta y determinada será “injusta” si, y solo si, viola el principio de bien público para el que ha estado promulgada. Lo que es el caso, precisamente, para la mayoría de las leyes y normas que tienen que ver con la guerra, las armas y el servicio militar [7] .

También en este caso se impone la precisión. Tolstoi apreció mucho la intención pacifista de Bertha von Suttner pero criticó su “occidentalismo”. El ascenso del fascismo y del nacional-socialismo en los años de entreguerras y, sobre todo, la consolidación del poder nazi a partir de 1933 obligó a los pacifistas radicales a matizar su oposición de principio a las guerras. Einstein y Russell pasaron en esos años a defender un tipo de antibelicismo práctico que no incluía ya en todos los casos la objeción de conciencia, discutieron opiniones de Gandhi sobre la estrategia a seguir contra Mussolini y Hitler y volvieron a defender un pacifismo de corte más radical después de Hiroshima y Nagasaki. Jane Addams se sintió siempre bastante vinculada al pacifismo “legalizador” del presidente norteamericano Wilson y Carl von Ossietzky vinculó muy estrechamente su pacifismo a la lucha por la democracia en Alemania.

Notas :
[1] Cf. Aurea dicta. Dichos y proverbios del mundo clásico, selección de E. Valentí y traducción de N. Galí, Crítica, Barcelona, 1987.
[2] La clasificación procede de W. B. Gallie, Filósofos de la paz y de la guerra, Fondo de Cultura Económica, México, 1980.
[3] Erasmo, Querela pacis, en Obras escogidas, Editorial Aguilar, Madrid, 1964
[4] I. Kant, Hacia la paz perpetua, Biblioteca Nueva, Clásicos del pensamiento, Madrid, 1999.
[5] Carl von Clausewitz, De la guerra, Labor, Barcelona, 1984, y La Esfera de los Libros, Madrid, 2005. Para la contextualización J. Fernández Vega, Carl von Clausewitz. Guerra, política, filosofía, Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1993.
[6] K. Marx, La guerra civil a França, Edicions 62, Barcelona, 1970 ; F. Engels, Escritos militares, Equipo Editorial, San Sebastián, 1968 ; V.Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú (varias reimpresiones) ; Ernesto Che Guevara, Escritos revolucionarios (antología), Los libros de la catarata, Madrid, 1998.
[7] L. Tolstoi, Sobre le poder y la vida buena, Los libros de la catarata, Madrid, 1999 ; M. Gandhi, Autobiografía. Mis experiencias con la verdad, Eyras, Madrid, 1977 ; M. Gandhi, Política de la noviolencia (antología), edición de R. Campos Palarea, Los libros de la catarata, Madrid, 2008 ; A. Einstein, Mis ideas y opiniones, A. Bosch, Barcelona, 1981 ; Martin Luther King, Un sueño de igualdad, edición de Joan Gomis, Los libros de la catarata, Madrid, 2001.

 

"La guerra revolucionaria es la tumba de la Revolución"
Trascripción de un escrito de Simone Weil, por Crates Burócrata

Tortuga (13-9-08)


Ver información sobre encuentro filosófico en Barcelona *, en el que se abordará el valor de la Paz desde la figura de diferentes pensadores, entre los que se encuentra S. Weil.

PRESENTACIÓN
La escritora y activista sindical francesa Simone Weil redactó en 1933 unas ‘Reflexiones sobre la guerra’ que se publicaron en el número de noviembre del mismo año de la revista La Critique Sociale. En mi opinión, es uno de los escritos más incisivos entre los que justifican la adopción de la noviolencia como proyecto político. Queda para el debate si los términos en que denuncia la fascinación por los medios militares de tanto revolucionario y revolucionaria son aplicables a la actualidad. Los corchetes son del trascriptor, que ha dividido algunos párrafos.

REFLEXIONES SOBRE LA GUERRA
Tomado de la antología Escritos históricos y políticos / Simone Weil ; prólogo de Francisco Fernández Buey. – 2007, Trotta, Barcelona. – pp. 325-334.

La situación actual y el estado de ánimo que suscita nos traen una vez más al orden del día el problema de la guerra. Se vive actualmente [1933] en víspera perpetua de una guerra: el peligro es tal vez imaginario, pero el sentimiento del peligro existe y constituye un factor no desdeñable. Ahora bien, no se puede constatar ninguna reacción si no es la de pánico, menos pánico de los sentimientos ante la amenaza de una matanza que pánico de las inteligencias ante los problemas que plantea. En ninguna parte su desarrollo es más sensible que en el movimiento obrero. Si no hacemos un serio esfuerzo de análisis, corremos el riesgo de que un día cercano o lejano la guerra nos encuentre impotentes no sólo para actuar, sino incluso para juzgar. Y en primer lugar es necesario hacer el balance de las tradiciones en las que hemos vivido hasta ahora más o menos conscientemente.

Hasta el período que siguió a la última guerra, el movimiento revolucionario, en sus diversas formas, no tenía nada en común con el pacifismo. Las ideas revolucionarias sobre la guerra y la paz se inspiraban siempre en los recuerdos de esos años 1792-1793-1794 que fueron la cuna de todo el movimiento revolucionario del siglo XIX. La guerra de 1792 parecía, en contradicción absoluta con la verdad histórica, como un impulso victorioso que, levantando al pueblo francés contra los tiranos extranjeros, había roto al mismo tiempo la dominación de la corte y de la gran burguesía para llevar al poder a los representantes de las masas trabajadoras. De ese recuerdo legendario, perpetuado por el canto de ‘La Marsellesa’, nació la concepción de la guerra revolucionaria, defensiva y ofensiva, no sólo como una forma legítima, sino como una de las formas más gloriosas de las masas trabajadoras levantadas contra los opresores. Ésa fue una concepción común a todos los marxistas y a casi todos los revolucionarios hasta estos quince últimos años. En cambio, sobre la apreciación de las demás guerras, la tradición socialista nos proporciona no una, sino varias concepciones contradictorias entre sí, y que sin embargo nunca se han opuesto claramente unas a otras.

En la primera mitad del siglo XIX la guerra parecía haber tenido por sí misma un cierto prestigio a ojos de los revolucionarios que, en Francia por ejemplo, reprochaban vivamente a Luis Felipe su política de paz; Proudhon escribía entonces un elocuente elogio de la guerra y se soñaban guerras liberadoras para los pueblos oprimidos lo mismo que insurrecciones. La guerra de 1870 forzó por vez primera a las organizaciones proletarias, es decir, en este caso, a la Internacional, a tomar posición de manera concreta sobre la cuestión de la guerra, y la Internacional, por la pluma de Marx, invitó a los obreros de los dos países en lucha a oponerse a toda tentativa de conquista, pero a tomar parte resueltamente en la defensa de su país contra el ataque del adversario.

Fue en nombre de esta concepción como Engels, en 1892, evocando con frecuencia los recuerdos de la guerra que había estallado cien años antes, invitaba a los socialdemócratas alemanes a participar con todas sus fuerzas, llegado el caso, en una guerra que levantaría contra Alemania a la Francia aliada con Rusia. No se trataba ya de defensa o de ataque, sino de preservar, por la ofensiva o la defensiva, al país en que el movimiento obrero era más poderoso y de aplastar al país más reaccionario. En otras palabras, según esta concepción, que fue igualmente la de Plejanov, Mehring y otros, es necesario, para juzgar un conflicto, buscar qué salida sería más favorable para el proletariado internacional y tomar partido en consecuencia.

A esta concepción se opone directamente otra, que fue la de los bolcheviques y Spartakus [revolucionarios de izquierda en Alemania tras la primera guerra mundial], y según la cual, en toda guerra, a excepción de las guerras nacionales o revolucionarias, según Lenin, a excepción solamente de las revolucionarias según Rosa Luxemburgo, el proletariado debe desear que su propio país resulte vencido y sabotear su lucha. Esta concepción, basada en la idea del carácter imperialista de toda guerra, salvo las excepciones recordadas anteriormente, y que permite compararlas con pendencias de bandoleros disputándose un botín, no deja de plantear dificultades, pues parece romper la unidad de acción del proletariado internacional al comprometer a los obreros de cada país, que deben trabajar por la derrota del suyo, a favorecer por eso mismo la victoria del imperialismo enemigo, victoria que otros obreros deben esforzarse por impedir. La célebre fórmula de Liebknecht: “Nuestro principal enemigo está en nuestro propio país”, hace aparecer claramente esta dificultad asignando a las distintas fracciones nacionales del proletariado un enemigo diferente, y oponiendo así, al menos en apariencia, a unas con otras.

Vemos que la tradición marxista no presenta, en lo que concierne a la guerra, ni unidad ni claridad. Un punto al menos era común a todas las teorías, a saber, el rechazo categórico a condenar la guerra como tal. Los marxistas, y especialmente Kautsky y Lenin, parafrasean la fórmula de Clausewitz según la cual la guerra no hace sino continuar la política de los tiempos de paz, pero por otros medios, siendo la conclusión que hay que juzgar una guerra no por el carácter violento de los procedimientos empleados, sino por los objetivos perseguidos por medio de esos procedimientos.

La posguerra [de la Primera Guerra Mundial] ha introducido en el movimiento obrero no otra concepción, pues no se podría acusar a las organizaciones obreras o supuestamente tales de nuestra época [ver Apéndice] de tener concepciones sobre cualquier tema, sino otra atmósfera moral. Ya en 1918 el partido bolchevique, que deseaba ardientemente la guerra revolucionaria, debió resignarse a la paz no por razones de doctrina, sino bajo la presión directa de los soldados rusos, a los que el ejemplo de 1793 no inspiraba más evolución evocada por los bolcheviques que por Kerensky. Igualmente en los demás países, en el plano de la simple propaganda, las masas afectadas por la guerra obligaron a los partidos que se decían del proletariado a adoptar un lenguaje puramente pacifista, lenguaje que no impedía por otra parte que unos celebraran al ejército rojo y otros votaran los créditos de guerra de su propio país. Nunca, por supuesto, ese nuevo lenguaje fue justificado por análisis teóricos… Pero el hecho es que en lugar de condenar la guerra en tanto que imperialista, se condeno al imperialismo en tanto que promotor de guerras. El llamado movimiento de Ámsterdam, precisamente dirigido contra la guerra imperialista, debió presentarse, para hacerse escuchar, como dirigido contra la guerra en general. En la propaganda, la disposición pacífica de la URSS se puso de relieve aun más que su carácter proletario o supuestamente tal. En cuanto a las fórmulas de los grandes teóricos del socialismo sobre la imposibilidad de condenar la guerra como tal, estaban completamente olvidadas.

El triunfo de Hitler en Alemania ha hecho subir de nuevo a la superficie, por decirlo así, todas las antiguas concepciones, inextricablemente mezcladas. La paz parece menos valiosa desde el momento en que puede llevar consigo los horrores indecibles bajo cuyo peso gimen miles de trabajadores en los campos de concentración en Alemania. La concepción expresada por Engels en su artículo de 1892 reaparece. ¿No es el fascismo alemán el principal enemigo del proletariado internacional, como lo fue entonces el zarismo ruso? Ese fascismo, que se extiende como una mancha de aceite, sólo puede ser aplastado por la fuerza, y puesto que el proletariado alemán está desarmado, sólo las naciones que siguen siendo democráticas pueden llevar a cabo esta tarea.

Poco importa por lo demás que se trate de una guerra de defensa o de una “guerra preventiva”; incluso más valdría una guerra preventiva. ¿No trataron Marx y Engels, en un momento dado, de empujar a Inglaterra a atacar a Rusia? Una guerra semejante no parece ya, se piensa, una lucha entre dos imperialismos competidores, sino entre dos regímenes políticos. Y como hacía el viejo Engels, en 1892, al recordar lo que había pasado cien años antes, se dice que una guerra obligaría al Estado a hacer importantes concesiones al proletariado; y esto tanto más cuanto que, en la guerra que nos amenaza, se produciría necesariamente un conflicto entre el Estado y la clase capitalista, y sin duda habría medidas de socialización que llegarían lejos. ¿Quién sabe si la guerra no llevaría así, automáticamente, al poder a los representantes del proletariado? Todas estas consideraciones crean ahora una corriente de opinión más o menos explícita en los medios políticos que se dicen del proletariado en favor de una participación activa del proletariado en una guerra contra Alemania; corriente todavía bastante débil pero que se puede extender fácilmente. Otros se atienen a la distinción entre agresión y defensa nacional; otros, a la concepción de Lenin; otros, finalmente, siguen siendo pacifistas, pero en su mayor parte más por la fuerza de la costumbre que por cualquier otra razón. No se podría imaginar peor confusión.

Tanta incertidumbre y oscuridad puede sorprender y debe avergonzar, si se piensa que se trata de un fenómeno que, con su sequito de preparativos, reparaciones, nuevos preparativos, parece, habida cuenta de todas las consecuencias morales y materiales que entraña, dominar nuestra época y constituir su hecho más característico. Lo sorprendente sería sin embargo que se llegara a algo mejor partiendo de una tradición absolutamente legendaria e ilusoria, la de 1793, y empleando el método más defectuoso posible: el de valorar cada guerra por los fines perseguidos y no por el carácter de los medios empleados. No se trata de que sea mejor censurar en general el uso de la violencia, como hacen los pacifistas; la guerra constituye, en cada época, una especie bien determinada de violencia, y cuyo mecanismo es necesario estudiar antes de realizar cualquier juicio. El método materialista consiste ante todo en examinar cualquier hecho humano teniendo en cuenta mucho menos los fines perseguidos que las consecuencias necesariamente implícitas en el desarrollo de los medios puestos en movimiento. No se puede resolver y ni siquiera plantear un problema relativo a la guerra sin haber desmontado antes el mecanismo de la lucha militar, es decir, sin haber analizado las relaciones sociales que implica en unas determinadas condiciones técnicas, económicas y sociales.

No se puede hablar de guerra en general más que por abstracción; la guerra moderna difiere absolutamente de todo lo que se designaba con ese nombre en los regímenes anteriores. Por una parte, la guerra no hace más que prolongar esa otra guerra que se llama competencia, y que hace de la producción una simple forma de la lucha por la dominación; por otra, toda la vida económica está actualmente orientada hacia una guerra futura. En esta mezcla inextricable de lo militar y lo económico, donde las armas están puestas al servicio de la competencia y la producción al servicio de la guerra, ésta no hace sino reproducir las relaciones sociales que constituyen la estructura misma del régimen, pero en un grado mucho más agudo.

Marx mostró claramente que el modo moderno de producción se define por la subordinación de los trabajadores a los instrumentos de trabajo, instrumentos de que disponen los que no trabajan; y cómo la competencia, que no conoce otra arma más que la explotación de los obreros, se transforma en una lucha de cada patrón contra sus propios obreros y, en última instancia, del conjunto de los patronos contra el conjunto de los obreros. Igualmente la guerra, en nuestros días, se define por la subordinación de los combatientes a los instrumentos de combate; y los armamentos, verdaderos héroes de las guerras modernas, están dirigidos, así como los hombres destinados a su servicio, por aquellos que no combaten. Como ese aparato de dirección no tiene otro medio de batir al enemigo que enviar por coacción a sus propios soldados a la muerte, la guerra de un Estado contra otro se transforma al punto en guerra del aparato estatal y militar contra su propio ejército; y la guerra aparece finalmente como una guerra dirigida por el conjunto de los aparatos del Estado y de los Estados mayores contra el conjunto de hombres en edad de portar armas. Sólo que, mientras que las maquinas no arrancan a los trabajadores más que su fuerza de trabajo, mientras que los patronos no tienen otro medio de coacción que el despido, medio mitigado por la posibilidad que tiene el trabajador de escoger entre diferentes patronos, cada soldado está obligado a sacrificar su propia vida a las exigencias de la maquinaria militar y se encuentra coaccionado por la amenaza de ejecución sin juicio que el poder del Estado suspende sin cesar sobre su cabeza. A partir de ahí poco importa que la guerra sea defensiva u ofensiva, imperialista o nacional; todo Estado en guerra está obligado a emplear ese método, desde el momento en que el enemigo lo emplea.

El gran error de casi todos los estudios referentes a la guerra, error en el que han caído especialmente todos los socialistas, es considerar la guerra como un episodio de la política exterior, cuando constituye ante todo un hecho político interior, y el más atroz de todos. No se trata aquí de consideraciones sentimentales, o de un respeto supersticioso por la vida humana; se trata de una observación muy simple, a saber, que la matanza es la forma más radical de opresión; y los soldados no se exponen a la muerte, sino que son enviados a una matanza. Como un aparato opresor sigue siendo tal desde que se lo constituye hasta que se lo destroza, toda guerra que hace pesar un aparato encargado de dirigir las maniobras estratégicas sobre unas masas a las que se obliga a servir de masas de maniobra debe ser considerada, aunque esté dirigida por revolucionarios, como un factor de reacción. En cuanto al alcance exterior de dicha guerra, está determinada por las relaciones políticas establecidas en el interior; las armas manejadas por un aparato de Estado soberano no pueden generar la libertad de nadie.

Es lo que había comprendido Robespierre y que corroboró de forma clamorosa esa misma guerra de 1792 que dio nacimiento a la idea de la guerra revolucionaria. La técnica militar estaba lejos todavía, en su momento, de haber alcanzado el mismo grado de centralización que en nuestros días; sin embargo, desde Federico II, la subordinación de los soldados encargados de realizar las operaciones al alto mando encargado de coordinarlas era muy estricta. En el momento de la revolución, una guerra debía transformar Francia, como dirá Barère, en un vasto campamento, y dar en consecuencia al aparato del Estado ese poder inapelable que es propio de la autoridad militar. Ése fue el cálculo que hicieron en 1792 la Corte y los girondinos; pues esta guerra, que una leyenda aceptada con demasiada facilidad por los socialista ha hecho aparecer como un impulso espontáneo del pueblo levantado a la vez contra sus propios opresores y contra los tiranos extranjeros que lo amenazaban, constituyó en realidad una provocación de la Corte y de la alta burguesía que conspiraron conjuntamente contra la libertad del pueblo. En apariencia, se engañaron, puesto que la guerra, en lugar de llevar a la unión sagrada que esperaban, exasperó todos los conflictos, llevó al rey, después a los girondinos, al cadalso, y puso en manos de La Montaña un poder dictatorial. Pero esto no impide que el 20 de abril de 1792, día de la declaración de la guerra, se hunda definitivamente cualquier esperanza de democracia; y el 2 de junio fue seguido muy de cerca por el 9 Termidor, cuyas consecuencias, a su vez, debían llevar pronto al 18 Brumario.

¿Para que les sirvió por otra parte a Robespierre y sus amigos el poder que ejercieron antes del 9 Termidor? El objetivo de su existencia no era tomar el poder, sino establecer una democracia efectiva, a la vez democrática y social; fue una sangrienta ironía de la historia que la guerra les obligara a dejar en el papel la Constitución de 1793, a forjar un aparato centralizado, ejercer un terror sangrante que ni siquiera pudieron volver contra los ricos, aniquilar toda libertad y hacerse, en resumen, los furrieles del despotismo militar, burocrático y burgués de Napoleón. Por lo menos se mantendrían siempre lúcidos. La antevíspera de su muerte, Saint-Just escribía esta profunda fórmula: “Hay unos que están en las batallas y las ganan, y otros que son poderosos y se aprovechan de ello”. En cuanto a Robespierre, desde el momento en que se planteó la cuestión, comprendió que una guerra, sin poder liberar a ningún pueblo extranjero (“no se ofrece la libertad a punta de bayoneta”), entregaría al pueblo francés a las cadenas del poder del Estado, poder que no se podía ya tratar de debilitar desde el momento en que había que luchar contra el enemigo exterior. “La guerra es buena para los oficiales militares, para los ambiciosos, para los agiotistas … para el poder ejecutivo… Esta situación dispensa de cualquier otra preocupación, se es libre de toda deuda con el pueblo cuando se da la guerra”. Preveía desde entonces el despotismo militar y no dejo de predecirlo después, a pesar de los aparentes éxitos de la Revolución; lo predijo también la antevíspera de su muerte, en su último discurso, y dejó esa predicción como un testamento que aquellos que después apelan a él, no han tenido por desgracia en cuenta.

La historia de la Revolución rusa proporciona exactamente las mismas enseñanzas y con una analogía sorprendente. La Constitución soviética ha tenido idéntica suerte que la Constitución de 1793; Lenin abandonó sus doctrinas democráticas para establecer el despotismo de un aparato de Estado centralizado, igual que Robespierre, y fue de hecho el precursor de Stalin, como Robespierre lo fue de Bonaparte. La diferencia es que Lenin, que, por otra parte, había preparado desde hacia tiempo esa dominación del aparato del Estado forjando un partido fuertemente centralizado, deformó más tarde sus propias doctrinas para adaptarlas a las necesidades del momento; así no fue guillotinado y sirvió de ídolo a una nueva religión del Estado.

La historia de la Revolución rusa es tanto más sorprendente cuanto que la guerra constituye su problema central. La revolución fue hecha contra la guerra por soldados que, sintiendo que el aparato gubernamental y militar se descomponía por encima de ellos, se apresuraron a sacudirse un yugo intolerable. Kerensky, invocando con sinceridad involuntaria, debida a su ignorancia, los recuerdos de 1792, apeló a la guerra exactamente por los mismos motivos que antaño los girondinos; Trotsky ha mostrado admirablemente cómo la burguesía, contando con la guerra para aplazar los problemas de política interior y colocar de nuevo al pueblo bajo el yugo del poder del Estado, quería transformar “la guerra hasta el agotamiento del enemigo en una guerra para el agotamiento de la revolución”. Los bolcheviques llamaban entonces a luchar contra el imperialismo; pero era la misma guerra, no el imperialismo, lo que estaba en cuestión, y ellos lo vieron cuando, una vez en el poder, se vieron obligados a firmar la paz de Brest-Litovsk. El antiguo ejército estaba entonces descompuesto y Lenin había repetido, siguiendo a Marx, que la dictadura del proletariado no puede implicar ni ejército, ni policía, ni burocracia permanentes. Pero los ejércitos blancos y el temor a la intervención extranjera no tardaron en poner a toda Rusia en estado de sitio. El ejército fue entonces reconstruido, se suprimió la elección de oficiales y treinta mil oficiales del antiguo régimen fueron reintegrados a sus cuadros, al tiempo que se reestablecían la pena de muerte, la antigua disciplina y la centralización; paralelamente, se reconstruían la burocracia y la policía. Se sabe muy bien lo que este aparato militar, burocrático y policial ha hecho después del pueblo ruso.

La guerra revolucionaria es la tumba de la revolución y lo seguirá siendo mientras no dé a los propios soldados, o más bien a los ciudadanos armados, el medio de hacer la guerra sin aparato dirigente, sin presión policial, sin jurisdicción de excepción, sin penas para los desertores. La guerra se hizo así una vez en la historia moderna, a saber, en la Comuna de París; y no se ignora cómo terminó. Parece que una revolución comprometida en una guerra no tenga más elección que sucumbir bajo los golpes asesinos de la contrarrevolución, o transformarse ella misma en contrarrevolución por el propio mecanismo de la lucha militar. Las perspectivas de revolución parecen entonces muy limitadas, pues, ¿puede una revolución evitar la guerra? Es, sin embargo, por esta débil posibilidad por la que hay que apostar, o abandonar toda esperanza. El ejemplo está ahí para instruirnos. Un país avanzado no encontraría, en el caso de revolución, las dificultades que en la Rusia atrasada sirven de base al régimen bárbaro de Stalin; pero una guerra de cualquier envergadura suscitaría otras por lo menos equivalente.

Con mayor razón, una guerra emprendida por un Estado burgués no puede más que transformar el poder en despotismo y la servidumbre en asesinato. Si la guerra aparece a veces como un factor revolucionario, es solamente en el sentido de que constituye una prueba incomparable para el funcionamiento del aparato del Estado. En contacto con ella, un aparato mal organizado se descompone; pero si la guerra no termina al punto y de forma definitiva, o si la descomposición no ha ideo bastante lejos, esas revoluciones, según la fórmula de Marx, perfeccionan el aparato del Estado en lugar de romperlo. Eso es lo que se ha producido siempre hasta ahora. En nuestros días, la dificultad que la guerra agudiza es la que resulta de una oposición siempre creciente entre el aparato del Estado y el sistema capitalista; el caso Briey durante la última guerra constituye un ejemplo llamativo. La última guerra ha dado a los diversos aparatos estatales una cierta autoridad sobre la economía, lo que ha dado lugar a la expresión completamente errónea de ‘socialismo de guerra’: luego, el sistema capitalista se ha puesto a funcionar de nuevo de una manera más o menos normal, a pesar de las barreras aduaneras, las restricciones y las monedas nacionales.

En una próxima guerra las cosas irían sin duda mucho más lejos, y se sabe que la cantidad es susceptible de convertirse en cualidad. En este sentido, la guerra puede constituir en nuestros días un factor revolucionario, pero sólo si se quiere interpretar el término ‘revolución’ en la acepción en que lo emplean los nacionalsocialistas; como la crisis, la guerra provocaría una viva hostilidad contra los capitalistas, y esta hostilidad, a favor de la unión sagrada, se volvería en favor del aparato de Estado y no de los trabajadores. Por lo demás, para reconocer la profunda relación que liga los fenómenos de la guerra y el fascismo basta con remitirse a los textos fascistas que evocan “el espíritu guerrero” y “el socialismo del frente”. En ambos casos, se trata esencialmente de la desaparición total del individuo ante la burocracia del Estado gracias a un fanatismo exasperado. Si el sistema capitalista sale más o menos dañado de la situación, no puede ser más que a expensas y no en beneficio de los valores humanos y del proletariado, por lejos que pueda ir tal vez la demagogia en ciertos casos [ver Apéndice].

Lo absurdo de una lucha antifascista que tome la guerra como medio de acción aparece así con gran claridad. No sólo eso sería combatir una opresión bárbara aplastando a los pueblos bajo el peso de una matanza más bárbara todavía, sino que sería también extender bajo otra forma el régimen que se quiere suprimir [ver Apéndice]. Es pueril suponer que un aparato estatal que se ha vuelto poderoso por una guerra victoriosa aligeraría la opresión que ejerce sobre su propio pueblo el aparato de Estado enemigo, más pueril todavía creer que dejaría que estallara en ese pueblo una revolución proletaria, aprovechando la derrota, sin ahogarla enseguida en sangre. En cuanto a la democracia burguesa aniquilada por el fascismo, una guerra no aboliría, sino que fortalecería y extendería las causas que la hacen ahora imposible.

Parece, de manera general, que la historia obliga cada vez más a que toda acción política escoja entre el agravamiento de la opresión intolerable que ejercen los aparatos del Estado y una lucha implacable dirigida directamente contra ellos para destruirlos. Ciertamente, las dificultades quizás insolubles que parecen en nuestros días pueden justificar el abandono puro y simple de la lucha. Pero si no requiere renunciar a actuar, hay que comprender que no se puede luchar contra un aparato estatal más que desde dentro. Y especialmente en el caso de guerra hay que escoger entre obstaculizar el funcionamiento de la máquina militar de la que se forma parte como un engranaje, o bien ayudar a esta máquina a triturar ciegamente a seres humanos. Las celebres palabras de Liebknecht: “El enemigo principal está en nuestro propio país”, adquieren así todo su sentido y se revelan aplicables a toda guerra en la que los soldados son reducidos al estado de materia pasiva en manos de un aparato militar y burocrático; es decir, en tanto que la técnica actual persista, absolutamente, a toda guerra. Y no se puede entrever en nuestros días el advenimiento de otra técnica. En la producción como en la guerra, la manera cada vez más colectiva en que se realiza el gasto de las fuerzas no ha modificado el carácter esencialmente individual de las funciones de decisión y dirección; no ha hecho sino poner cada vez más a disposición de los aparatos de mando los brazos o la vida de las masas. [El texto pone “apartados” y no “aparatos”; pero creo por el sentido de la argumentación y por el párrafo siguiente que lo que quería decir Weil es “aparatos”].

En tanto no veamos cómo es posible evitar, en el acto mismo de producir o combatir, este dominio de los aparatos sobre las masas, toda tentativa revolucionaria tendrá algo de desesperado; pues si sabemos qué sistema de producción y de combate aspiramos con toda nuestra alma a destruir, se ignora qué sistema aceptable podría reemplazarlo. Por otra parte, toda tentativa de reforma aparece como pueril respecto de las necesidades ciegas implicadas por el juego de este monstruoso engranaje. La sociedad actual se asemeja a una inmensa máquina que, incesantemente, se fuera tragando a los hombres y de la que nadie conociera los mandos; aquellos que se sacrifican por el progreso social se asemejan a quienes se agarran a las ruedas y correas de transmisión para tratar de detener la máquina, y sólo consiguen ser triturados por ella. Pero la impotencia en que uno se encuentra en un momento dado, impotencia que nunca se debe considerar definitiva, no puede dispensar de permanecer fiel a sí mismo, ni excusar la capitulación ante el enemigo, cualquiera sea la máscara que éste adopte. Y bajo todos los nombres con los que se pueda adornar, fascismo, democracia o dictadura del proletariado, el enemigo capital sigue siendo el aparato administrativo, policial y militar; no el de enfrente, que no es nuestro enemigo más que en tanto es el de nuestros hermanos, sino aquel que se dice nuestro defensor y hace de nosotros sus esclavos. En cualquier circunstancia, la peor traición posible consiste en aceptar subordinarse a ese aparato y pisotear, para servirle, todos los valores humanos, en uno mismo y en los demás.

APÉNDICE DE QUIEN TRASCRIBE.

Guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia

Expresiones como “organizaciones obreras o supuestamente tales” aparecen a lo largo del artículo, y no ocurre esto porque Simone Weil quiera tener presentes todos los casos de organización –las sinceras y las supuestas-; cuando escribe de las supuestas, lo hace por su convicción de que las organizaciones de inspiración marxista sólo son obreras de nombre, algo que desarrolla en otros artículos de la antología de la que se ha tomado éste.

Podemos decir que esta convicción se expresa a distintos niveles: un nivel de hecho, cuando Weil denuncia que los partidos de inspiración marxista, al cumplir ordenes de la URSS, representaban los intereses de la política exterior de ésta y no la de sus militantes en cuanto obreros; un nivel de derecho, cuando Weil denuncia en la doctrina de Marx un optimismo infundado sobre la capacidad de la toma del poder para impulsar la emancipación obrera, un optimismo por el que Marx entraría en contradicción con la condición obrera:

De manera general, el ‘materialismo histórico’ de Marx, tan a menudo mal comprendido, significa que las instituciones están determinadas por el mecanismo eficaz de las relaciones entre los hombres, que depende de la forma que tomen en cada momento las relaciones entre el hombre y la naturaleza, es decir, de la manera en que se realiza la producción; producción de bienes de consumo, producción de los medios de producción, y también –punto importante, aunque Marx lo deje en la sombra-, producción de los medios de combate. Los hombres no son juguetes impotentes del destino, son seres eminentemente activos; pero su actividad se ve limitada a cada instante por la estructura de la sociedad que constituyen entre ellos, y no modifica a su vez esa estructura más que de rechazo, una vez que ha modificado las relaciones entre ellos y la naturaleza. La estructura social no puede ser modificada más que indirectamente.

Por otra parte,… Marx… coloca la fuente de la opresión cruel que sufren los trabajadores, no en los hombres, no en las instituciones, sino en el mecanismo de las relaciones sociales. Si los obreros están agotados por la fatiga y las privaciones, es porque no son nada y el desarrollo de las empresas lo es todo. No son nada porque el papel de la mayoría de ellos, en la producción, es el de simples engranajes, y son degradados a ese papel de engranajes porque el trabajo intelectual se ha separado del manual y porque el desarrollo del maquinismo ha quitado al hombre el privilegio de la habilidad para hacerlo pasar a la materia inerte. El desarrollo de la empresa lo es todo, porque el aguijón de la competencia obliga sin cesar a las empresas a crecer para subsistir; así, “la relación entre el consumo y la producción se ha invertido”, “el consumo no es sino un mal necesario”; y si los obreros no tienen acceso al valor de su trabajo, ese hecho es consecuencia simplemente de la “inversión de la relación entre el sujeto y el objeto” que sacrifica al hombre a la herramienta inerte, que hace de la producción de los medios de producción el objetivo supremo…

El papel del Estado da lugar a un análisis semejante. Si el Estado es opresivo, si la democracia es una añagaza, es porque el Estado está compuesto de tres cuerpos permanentes, reclutándose por cooptación, distintos del pueblo, a saber, el ejército, la policía y la burocracia. Los intereses de esos tres cuerpos son distintos de los intereses del pueblo y en consecuencia se oponen a él…

¿Qué concluir? La conclusión se impone: nada de todo esto puede ser abolido por una revolución; por el contrario, todo eso debe haber desaparecido para que se pueda producir una revolución; o, si se produce antes, no será más que una revolución aparente, que dejará intacta la opresión o incluso la agravará. Sin embargo, Marx concluía exactamente lo contrario; concluía que la sociedad estaba madura para una revolución liberadora. No olvidemos que hace casi cien años creía ya en esa revolución inminente. En cualquier caso, sobre este punto los hechos le han infligido un desmentido clamoroso… más clamoroso todavía en Rusia. ¿Cómo los factores de la opresión, tan estrechamente ligados a la vida social, iban a desaparecer de repente? ¿Cómo los obreros, dados la gran industria, las máquinas y el envilecimiento del trabajo manual, podían ser otra cosa que simples engranajes en las fábricas? ¿Cómo, si seguían siendo simples engranajes, podían al mismo tiempo convertirse en “ la clase dominante”? ¿Cómo, dadas las técnicas de combate, de vigilancia, de administración, podían las funciones militar, policial y administrativa dejar de ser especialidades, profesiones, y en consecuencia dejar de ser privativas de ‘cuerpos permanentes, distintos de la población’? O ¿hay que admitir una transformación de la industria, de la máquina, de la técnica del trabajo manual, de la técnica de la administración, de la técnica de la guerra? Pero tales transformaciones son lentas, progresivas; no son efecto de una revolución.

En un solo punto Marx y Engels señalaron una transición posible… creyeron ver que el desarrollo mismo de la competencia debía llevar…a la desaparición de la competencia (ya que) la concentración de las empresas se realizaba ante sus ojos, como se realiza también ante los nuestros. Siendo la competencia lo que, en el régimen capitalista, hace del desarrollo de las empresas un fin, y de los hombres… un simple medio, la desaparición de la competencia podía considerarse equivalente a la desaparición del régimen. Pero… el hecho de que la competencia, que hace que los grandes se coman a los pequeños, haga disminuir poco a poco el número de competidores, no permite concluir que ese número deba un día reducirse a la unidad. Además, Marx y Engels, en sus análisis, omitían un factor; ese factor es la guerra … Pues no llamo análisis a la simple afirmación de que la avidez de los capitalistas es la causa de las guerras … Ahora bien, como la producción industrial es en nuestros días no sólo el medio principal de enriquecimiento, sino también el principal medio de combate militar, resulta de ello que … está sometida a otra competencia, más acuciante todavía y más imperiosa: la competencia entre naciones. ¿Cómo abolir esa competencia? (Escritos históricos y políticos / Simone Weil- - Edición citada. – pp. 118-120)

Para Simone Weil, estas lagunas de la doctrina marxista harían dificil que pudiera servir de inspiración para organizaciones genuinamente obreras Pero las organizaciones marxistas, que Weil reconocía mayoritarias, no eran simplemente organizaciones de obreros autoengañados. Ante la fuerza y tamaño crecientes de los tipos tradicionales de burocracia –‘cuerpos permanentes… distintos del pueblo’- y de nuevas modalidades de burócrata –como los organizadores y gestores de la producción en cadena-, se hacía pertinente un análisis más minucioso de los cuerpos burocráticos:

Debemos reconocer que las dos categorías económicas establecidas por Marx, capitalistas y proletarios, no bastan ya para entender la forma de la producción industrial. Los capitalistas están cada vez más despegados de la producción en sí, pues se entregan a la guerra económica… Casta o clase, la burocracia es un factor nuevo en la lucha social. En la URSS ha transformado la dictadura del proletariado en una dictadura ejercida por ella misma, y dirige desde entonces a los obreros revolucionarios del mundo entero. En Alemania, por el contrario, se ha aliado con el capital financiero para el exterminio de los mejores obreros… Los obreros reformistas están en manos de esa burocracia sindical que se parece a la burocracia industrial y a la burocracia de Estado como una gota de agua a otra, y que se aglutina mecánicamente en el aparato de Estado… Los anarquistas únicamente escapan a la influencia de la burocracia porque ignoran la acción organizada metódicamente. (op. cit., p. 72).

El poder creciente de la burocracia como un sector con intereses propios en la lucha de clases –consumidor de plusvalía a cambio de la administración de la su extracción, pero no propietario de los medios de producción- explica la dificultad para superar la competencia entre naciones –entre patrimonios de las respectivas burocracias-, así como el surgimiento de organizaciones de inspiración marxista: la doctrina marxista, estéril como ciencia de la revolución, es útil como instrumento propagandístico mediante el que aspirantes a burócratas reclutan adeptos –oropeles falsamente científicos, una elocuencia mesiánica y un desencadenamiento de apetitos que han desfigurado ese espíritu de rebelión que en el siglo pasado brillaba con un resplandor tan puro en nuestro país…Esas ilusiones que se les prodigan a los obreros, en un lenguaje que mezcla deplorablemente los tópicos de la religión con los de la ciencia, les son funestos (op. cit., p. 122) -.

Ahora bien, el problema no está en que las masas se hallen bajo un engaño, el problema es que ese engaño, bajo la forma de confianza en los líderes que tomaran el poder para ellos, les desvía precisamente de la construcción de relaciones en las que pueda arraigar una alternativa al capitalismo. Cuando Weil dice que Lo más grave es que en ninguna parte los obreros están organizados de un modo independiente (op. cit., p. 72), no es que eche en falta la satisfacción de alguna regla de juego limpio, sino algo más profundo, la orientación hacía una emancipación responsable:

Conciliar las exigencias de la fabricación y las aspiraciones de los hombres que fabrican es un problema que los capitalistas resuelven fácilmente eliminando uno de los términos, haciendo como si esos hombres no existieran [como tales]. A la inversa, ciertas concepciones anarquistas suprimen el otro término: las necesidades de la fabricación. Pero como se las puede obviar en el papel, no eliminar de hecho, esa no es una solución… Éste es el verdadero problema, el problema más grave que se le plantea a la clase obrera: encontrar un método de organización del trabajo que sea aceptable a la vez para la producción, para el trabajador y para el consumo… Ese problema ni siquiera se ha empezado a resolver, puesto que no se ha planteado: de manera que si mañana nos apoderásemos de las fábricas, no sabríamos que hacer con ellas y nos veríamos obligados a organizarlas como lo están actualmente (op. cit., pp. 176-177).

Estas largas citas pretenden servir de contexto a algunas expresiones del ensayo sobre la guerra que, tomadas en sentido aislado, pueden considerarse fórmulas morales convencionales –‘el poder corrompe’, etc-. Detrás de esas fórmulas, hay todo un análisis de las fuerzas que dan forma a la sociedad; revisable, pero análisis.

Casi siempre estoy de acuerdo con la letra de los escritos de Simone Weil, también con la de estos. Pero la música de fondo de estos escritos de juventud, el entusiasmo con que se dedica a denunciar ‘apetitos desfiguradores’, a denunciar la corrupción de personas de carne y hueso cuyos actos y compromisos políticos contempla (algo más claro en las páginas que dedica a hacer la crónica de congresos políticos), ese espíritu que parece filtrarse entre la letra… La música de fondo de estos escritos de juventud no puede dejar de recordarme a la terrorífica protagonista de la novela de Henry James La vuelta de tuerca, tan bien llevada al cine por Jack Clayton (The innocents) y a la ópera por Benjamin Britten. Todo viajero tiene su sombra.]

* http://nodo50.org/tortuga/Curs-Filosofia-de-la-Pau-Barcelona.html



LOS EJERCITOS HUMANITARIOS Y LA VIOLENCIA SEXISTA MILITAR *

Colectivo Gasteizkoak (12-9-08)


Hace ahora cinco años, con la publicación de La abominable cara oculta de los ejércitos humanitarios, pretendíamos aportar al movimiento antimilitarista una herramienta para reforzar —sobre la base de la denuncia de hechos concretos— muchos de los argumentos teóricos con los que se cuestiona el pretendido militarismo humanitario. Al abordar ese trabajo nos percatamos de que entre los numerosos delitos y barbaridades cometidas por los soldados humanitarios había uno especialmente deleznable: la violencia de carácter sexista, y en particular, la violencia sexual, tanto por el hecho en sí como por su especial reiteración, que produce graves secuelas físicas, psíquicas y socioeconómicas así como el abandono, falta de justicia y reparación para las víctimas y supervivientes, cuando no su victimización. Al mismo tiempo observábamos cómo con cada nuevo caso de violencia sexual perpetrado por los cascos azules, las máximas autoridades de Naciones Unidas —NN.UU.— respondían con rotundas declaraciones manifestando su firme decisión de practicar una Tolerancia Cero ante este tipo de delitos. Y a pesar de ello, la aparición de nuevos y continuos casos ha sido y es la dura realidad que contradice estas palabras. (Colectivo Gasteizkoak)

Por esto consideramos que era una cuestión sobre la que era necesario volver a incidir con mayor profundidad. Para llevar a cabo este análisis hemos considerado lógico buscar la posible relación entre la violencia sexual de los cascos azules y su condición de militares, ya que la violencia sexista militar está presente allá donde existan ejércitos, sean estos de la condición que sean. Al analizar los orígenes y la dimensión de esa violencia sexista militar, además de para denunciar una terrible y a menudo silenciada realidad, hemos llegado a unas conclusiones finales sobre lo que consideramos puede ser el único modo real de acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios.

La necesidad de retomar la cuestión del papel de los ejércitos humanitarios también viene impulsada por el hecho de que desde ámbitos institucionales y militares —tanto locales como internacionales— se ha mantenido —acrecentándola incluso— una intensa campaña de impulso a esa pretendida faceta humanitaria de los ejércitos actuales, sin reparar en medios e incluso utilizando ámbitos como el sistema educativo, acompañada, además, de un hermético cierre de filas de los mass media que hace realmente difícil acercar a la población cualquier posición o argumento que cuestione esa idílica imagen con la que se pretende caracterizar a los ejércitos.

Sin embargo, y siendo conscientes de que nuestro anterior trabajo estaba dirigido principalmente al movimiento antimilitarista —por lo que introducía afirmaciones y posicionamientos rotundos que considerábamos era innecesario argumentar por ser el fruto de debates y análisis abordados desde hacía mucho tiempo en los grupos antimilitaristas—, nos ha parecido más oportuno, en esta ocasión, dirigirnos a una población más amplia y heterogénea: aquellas personas y grupos que, aún reconociendo que el concepto de ejército humanitario no termina de convencerles plenamente, tampoco consideran que los ejércitos sean incompatibles con el humanitarismo.

Para ello hemos optado por armar el contenido del libro con reflexiones exógenas y con nuevos datos que sirvan para que cada cual elabore sus propias conclusiones.

Mención especial merecen los apartados que hemos denominado Islas, que están intercalados entre los diferentes capítulos de la primera parte, y que recogen —a través de extractos de trabajos publicados— el punto de vista que sobre la cuestión que nos ocupa nos ofrecen personas sobradamente conocidas en los campos de la acción humanitaria, la docencia universitaria, el análisis político o la militancia pacifista. Nos referimos a Karlos Pérez de Armiño, Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, Jordi Raich, Alejandro Pozo, Carlos Taibo y Francisco Rey, a quienes desde aquí pedimos excusas si consideran que con nuestra selección de extractos hemos distorsionado sus mensajes originales, pues no ha sido esa nuestra intención.

La razón de incluir estas Islas reside en la indignación y desasosiego que probablemente provoque la dureza de lo narrado en la primera parte y en la conveniencia de intercalar pequeños respiraderos que permitan recuperarse vitalmente antes de proseguir con el resto. Esperamos haber acertado.

La primera parte del libro, para evitar centrarnos en nuestras propias opiniones, utiliza como fuente principal los documentos oficiales de NN.UU., así como de otras instituciones, acompañados de noticias y artículos de opinión aparecidos en medios de difusión.

Esta primera parte es un relato cronológico de la violencia sexual cometida por los ejércitos humanitarios—nos hemos limitado a este aspecto de la violencia sexista—, de las medidas o su ausencia que se han tomado para tratar de hacerle frente, y de los resultados de todo ello.

Así, el capítulo I aborda los comienzos —en los años 60, con la primera misión humanitaria en el Congo—, la emergencia pública de los primeros grandes escándalos —Camboya y Balcanes— y cómo en los primeros años 90 comienzan a escucharse valientes voces que denuncian públicamente lo que está ocurriendo —Informe Machel—. También observaremos cómo la actitud de NN.UU. durante estos años prácticamente consiste en ignorar el problema, lo que propicia su multiplicación —Somalia, Angola, de nuevo Balcanes, Eritrea, Etiopía, Liberia, Guinea, Sierra Leona…—.

Tuvo que llegar el siglo xxi para que NN.UU. decidiera abordar la cuestión, poniendo en marcha la denominada política de Tolerancia Cero ante la violencia sexual de sus cascos azules. El capítulo II del libro se dedica a analizar la realidad de esa Tolerancia Cero.

El capítulo III, por su parte, analiza la cuestión de la mano de una de las pocas y valientes voces que han denunciado la situación en la propia ONU. Nos referimos al conocido Informe Zeid. Como las denuncias y recomendaciones del jordano Zeid o bien se han ignorado o bien se han estrellado contra los muros de la burocracia diplomática, el capítulo nos mostrará con datos cómo a pesar de estos esfuerzos, la impunidad se sigue imponiendo.

Por eso, lo que encontramos en el capítulo IV es desolador. Guiándonos cronológicamente con los documentos de la propia ONU vamos a contemplar cómo 15 años después de que emergieran las primeras denuncias públicas sobre la gravísima dimensión del abuso y la violencia sexual cometidas por los ejércitos humanitarios; a pesar de los detallados informes con que cuenta la Organización y de su pretendida Tolerancia Cero; y sobre todo, de los miles de víctimas que ya ha habido, la realidad no ha variado sustancialmente respecto a la que imperaba década y media antes: nuevos casos, connivencia e impunidad.

El análisis de lo que parece ser la actual política de NN.UU. ante el problema –lavarse las manos— es lo que aborda el capítulo V. En él se detallan las novedades introducidas tras la elección del nuevo Secretario General Ban Ki-moon y se analiza el nuevo Memorando de entendimiento entre NN.UU. y los países que aportan contingentes a las operaciones de paz —instrumento que deja en manos de los respectivos gobiernos las actuaciones e investigaciones de los delitos de sus cascos azules, aún a sabiendas de que la actitud mantenida hasta ahora por los gobiernos a este respecto ha sido la de tratar de exculpar, cuando no de encubrir o justificar, las barbaridades de sus muchachos—. En este capítulo, y haciendo una excepción —así se advierte—, hay un apartado en el que dejamos plasmados nuestros análisis particulares sobre las razones de esta nueva política de NN.UU.
El capítulo VI se centra en las víctimas y supervivientes de las violaciones, abusos y otras violencias sexuales de los ejércitos humanitarios, analizando con cierto detenimiento cuál ha sido la actitud mostrada hasta ahora por NN.UU. ante las graves situaciones que deben abordar las víctimas de los pacificadores.

Finalmente, el extenso capítulo VII va a fijar su mirada en una delicada cuestión. Así, pone al descubierto utilizando los datos de la ONU la falta de veracidad de las cifras que facilita acerca de los casos de violencia sexual cometidos por cascos azules. También los burdos y denunciables intentos que pone en práctica para maquillar esas cifras para intentar minimizar la terrible dimensión de los delitos cometidos por los ejércitos humanitarios.

La segunda parte del libro, en la dinámica ya comentada de evitar nuestras opiniones particulares, está construida principalmente con gran variedad de análisis de personas, organizaciones y colectivos, recogidos, en su gran mayoría, de trabajos ya publicados con anterioridad. Pensamos que el engarzado de estas opiniones ofrece una perspectiva plural y enriquecedora y permite hacerse una visión de conjunto de las verdaderas dimensiones del problema de la violencia sexista militar. Somos conscientes, no obstante, de que la construcción de este discurso conjunto es únicamente responsabilidad nuestra.

El capítulo VIII se centra en las relaciones entre militarismo, violencia y machismo. Analiza las violencias —oficiales y paralelas— que conviven y se entrecruzan en los cuarteles, para plantearse luego la cuestión de cómo se consigue esa socialización de la violencia en los ejércitos. Finalmente aborda las estrechas relaciones entre ejército y masculinidad.

En el noveno capítulo se analiza el origen de la violencia sexista militar, para centrarse posteriormente, en la violencia sexual dentro de los ejércitos. Se aportan datos que nos permiten comprobar que es una realidad presente en los cuarteles de la generalidad de los ejércitos y cómo ello es posible, en buena parte, gracias a la impunidad y comprensión con que es abordada la cuestión por los mandos militares y políticos. Este capítulo termina centrándose en el machismo y la violencia sexual militar tras la incorporación de mujeres a los ejércitos, deteniéndose especialmente en el debate suscitado en torno a la cuestión tras los horrores de Abu Ghraib.

La utilización de una concreta forma de violencia sexual como arma de guerra —la violación— es la cuestión que aborda el capítulo X. Se rastrea su realidad histórica para centrarse en la dimensión tan brutal que ha alcanzado en las últimas décadas, lo que probablemente se deba a que, hasta hace poco, no se habían realizado investigaciones. Más adelante se profundiza en las razones de por qué es utilizada como estrategia militar, para concluir que violencia sexual militar e impunidad se retroalimentan.

El capítulo XI se dedica a las víctimas y supervivientes de la violencia sexual de las guerras, describiendo las principales consecuencias físicas, psicológicas y socioeconómicas a las que han de enfrentarse, que en la mayoría de los casos son totalmente ignoradas o minimizadas. De igual forma se aborda la cuestión de la victimización de las víctimas, indicando que en no pocas ocasiones éste es otro de los objetivos perseguidos por la estrategia militar que las ocasiona, como forma de intentar incapacitarlas socialmente.

La segunda parte concluye con el capítulo XII, que se dedica a denunciar la impunidad y a reclamar justicia y reparación para las víctimas y supervivientes, por ser estas cuestiones tan básicas como normalmente ignoradas, y sin embargo, elementos centrales de toda iniciativa que pretenda hacer frente a la violencia sexual militar.

Finaliza el libro con el capítulo XIII, de Recopilación y conclusiones en el que, tras sintetizar lo visto sobre la violencia sexista militar y contrastarlo con lo analizado sobre los ejércitos humanitarios, planteamos nuestras conclusiones sobre cuál puede ser la vía directa para acabar con la violencia sexista de los ejércitos humanitarios. Esperamos que tras la lectura del libro se puedan compartir nuestras conclusiones.

Con este trabajo, ni se busca adoctrinar, ni que se comulgue con las ruedas de molino del análisis antimilitarista. Se pretende aportar una herramienta más para la reflexión y el debate. Análisis y debate que, una vez efectuados, pueden servir para facilitar puntos de encuentro en el trabajo cotidiano de todas aquellas personas y organizaciones dispuestas a movilizarse para acabar con la terrible lacra de la violencia sexista de los ejércitos y, en particular, de los ejércitos humanitarios. Hay mucho trabajo por hacer y este libro no es más que una pequeña contribución a ello.

* Los Ejércitos Humanitarios y la Violencia Sexista Militar
Autoría: Colectivo Gasteizkoak
Editorial: Zapateneo, Colección paperezko ZAPladak
Número de páginas: 368
Precio de venta: 10 euros
Forma de realizar pedidos:
zapateneo@gmail.com o directamente en Zapateneo (Zapatería 95, Gasteiz)

 

 

Modelos de defensa y alternativas no violentas

Utopía Contagiosa (28-7-07)


Este es el artículo primigenio del Colectivo Utopía Contagiosa. Lo publicamos en la Revista Mambrú núm. 52, en la primavera de 1995. Aún así, nos parece que tiene vigencia y que puede ser un buen comienzo para adentrarse en el mundo de las alternativas noviolentas de defensa.
http://utopiacontagiosa.files.wordpress.com/2008/07/modelos-de-defensa-y-alternativas-noviolentas.pdf

 

 

“La guerra ya no es para instalar otro modelo económico: ella es el modelo”
Entrevista a Dario Azzellini, investigador italiano de las "nuevas guerras"

Natalia Aruguete y Walter Isaía
Página12 (6-7-08)


La idea del conflicto permanente crea condiciones para el surgimiento de un modelo económico que sería imposible de instalar en condiciones de paz. Al mismo tiempo, es cada vez más importante la intervención de Compañías Militares Privadas (CMP) en todo el mundo, desde Irak hasta Colombia.

–¿Que significa la denominación “nuevas guerras” que ustedes usan en el libro El negocio de la guerra?

–En el debate académico y –en parte– político, el término “nuevas guerras” se introdujo para denominar el hecho de que más y más guerras no se dan entre países sino al interior de países o entre, por lo menos, un ejército regular y uno irregular. Pero el término se podría ampliar porque, con los cambios de las estrategias de la conducción, vemos que hasta los países con ejércitos regulares están externalizando la violencia a empresas privadas o estructuras paramilitares: actores que no son los tradicionales de las guerras “comunes”.

–¿Se acabaron las guerras entre Estados?

–No es que se hayan acabado. Al contrario, en la última década también hubo un reforzamiento de las guerras contra países, pero se presentaron de otra manera. Los ataques a Afganistán o Irak han sido guerras entre países, pero el porcentaje de las guerras irregulares en comparación con las regulares está aumentando.

–¿Esto obedece a la lógica neoliberal?

–Decimos que obedece a ciertas lógicas del neoliberalismo en el sentido de aumentar ganancias. El sentido de la guerra cambió. Tradicionalmente, era para cambiar las elites y el control de las economías, o introducir otro modelo de dominio económico o político. Ahora, en muchos casos, las guerras son permanentes. No se hace la guerra para implementar otro modelo económico sino que la guerra misma es el mecanismo de ganancias.

–¿Por ejemplo?

–Por ejemplo, Colombia. Muchas de las ganancias en ese país son porque –prácticamente– es un país en guerra. Durante los últimos 20 años, el pasaje de la agricultura pequeña y mediana a la agroindustria se hizo con una guerra. Si no, no hubiera sido posible expropiar a millones de campesinos de sus tierras y hacer una reforma agraria al revés, donde terratenientes y paramilitares se apropiaron de 6 millones de hectáreas de tierra.

–¿Esta es una de las lógicas distintivas de las “nuevas guerras”?

–La permanencia de la guerra hace que se pueda llevar a cabo ese modelo de agroindustria en distintas zonas. Sólo a través de la guerra son desplazados los campesinos y las comunidades indígenas o afro-descendientes que, en Colombia, tienen un derecho constitucional a sus territorios ancestrales. El sueldo real de obreros industriales en Colombia ha bajado porque mediante la guerra o el paramilitarismo se mata a los sindicalistas o se los presiona cuando hay conflictos laborales.

–En este escenario, ¿cómo queda el lugar del Estado?

–En todo el discurso liberal se dice que el Estado está supuestamente perdiendo el control de esos actores armados. Fundamentalmente, en el caso de Colombia. Creo que los Estados no pierden el control y, si lo pierden, es en pequeños puntos. Simplemente están externalizando las funciones represivas o de guerra creando más confusión. Los grupos paramilitares colombianos se crearon por las dificultades del Estado de conseguir financiamiento internacional en los ’80, por la responsabilidad del ejército o la policía en delitos contra los derechos humanos. Luego se montó el show de la supuesta desmovilización de los paramilitares, pero ya a finales de los ’90 era de conocimiento público que el paramilitarismo estaba coordinado, fomentado y controlado por el ejército y las autoridades colombianas. En 2000, Human Right Watch! publicó un análisis de Colombia cuyo título era “Paramilitarismo, la sexta división del ejército colombiano” (el ejército colombiano tenía cinco divisiones). En ese informe aclaran que el paramilitarismo es parte integral de la situación del ejército colombiano y que el proceso de desarme es una farsa. Los supuestos paramilitares desmovilizados aparecen en otras zonas de Colombia donde todavía se necesita el paramilitarismo como estrategia o como supuestos grupos rearmados.

–¿Cómo y cuándo nacen las Compañías Militares Privadas (CMP)?

–Las primeras nacen inmediatamente después de la II Guerra Mundial, porque el ejército de Estados Unidos tenía grandes capacidades de transporte que ya no necesita mantener y empezó a privatizar parte del transporte. Pero el verdadero boom de esas empresas empezó a fines de los ’80 y se reforzó en forma masiva en los ’90. En la primera guerra de Estados Unidos contra de Irak, la relación entre empleados de las CMP y soldados era de 1 a 100. En Afganistán, de 1 a 50/40. Ahora, en Irak hay 180 mil empleados de CMP, según los datos del propio ejército norteamericano. Más cantidad que soldados del ejército.

–¿Qué actividades desarrollan estas compañías?

–Todas las que uno se pueda imaginar. El manejo de armas sofisticadas (como aviones no tripulados, radares o misiles de buques estadounidenses) en la primera oleada de ataques a Irak fue realizado por especialistas de empresas privadas. Además reparten el correo, cocinan o lavan la ropa de los soldados, montan los campamentos militares, las cárceles. En el caso de la cárcel de Abu Ghraib hubo juicios e investigaciones en contra de menos de 10 soldados de Estados Unidos, cuando debería haber muchos más implicados. La verdad es que la cárcel estaba manejada en todas sus funciones por dos empresas privadas: CACI y Titan.

–¿Cuáles son las ventajas de externalizar ese tipo de tareas hacia las CMP?

–Que formalmente son civiles, entonces no pueden ser juzgados por la Justicia militar. Al mismo tiempo, en sus contratos se les asegura que no pueden ser sometidos a la Justicia civil de los países en los que actúan. Prácticamente se crea un campo de impunidad. Y la única vía de hacer algo en contra de esos crímenes es iniciar causas en Estados Unidos en contra esas empresas. ¿Cuántas víctimas tienen la posibilidad de hacer eso? Casi nadie.

–¿Se crea una suerte de marco normativo del accionar de estas empresas?

–Sí. Se legaliza todo el negocio de los mercenarios con ese marco de impunidad. Además, se externaliza la responsabilidad. Miles Frechette, ex embajador de Estados Unidos en Colombia, dijo que es muy cómodo trabajar con esas empresas porque, si mueren, no son soldados de Estados Unidos y, si hacen algo mal, la responsabilidad tampoco recae en los Estados Unidos. En el caso de las DynCorp, que hace las fumigaciones de supuestos cultivos de amapola y coca, en Colombia hay una causa internacional porque han fumigado parte de Ecuador. Pero la empresa dice que ellos no pueden decir nada porque parte de su contrato es no dar información a terceros. El contrato viene del Pentágono. Entonces si un congresista le pide rendir cuentas, el Pentágono presenta el contrato y dice: ellos hacen estas tareas. Si hacen algo más no lo podemos controlar porque es una empresa privada.

–¿Estas empresas son generalmente estadounidenses contratadas por el Pentágono?

–La mayoría. De hecho, la mayor parte del financiamiento viene de Estados Unidos. Del gasto militar a nivel mundial, Estados Unidos ejecuta la mitad. Hay empresas también en Europa, empresas rusas, en Asia. Pero las de Estados Unidos sólo trabajan con el consenso del Pentágono. Puede que entrenen al ejército de Corea del Sur, pero con acuerdo del Pentágono. A las empresas rusas u otras de países del Este las contrata quien tenga dinero.

–¿Cómo convive el ejército norteamericano con las CMP?

–Depende de qué sectores del ejército hablemos. En el campo concreto, probablemente haya conflictos, ya que los empleados de esas empresas de seguridad suelen ganar más dinero que los soldados. Trabajan en asuntos más riesgosos, con menos seguridad. Pero el trabajar juntos funciona muy bien porque las empresas de seguridad son fundadas y organizadas por ex miembros del ejército de Estados Unidos. También muchos políticos son dueños o copartícipes de esas empresas. Hay empresas como la MPRI, fundada por generales de Estados Unidos de la primera guerra contra Irak, que estuvieron durante un tiempo en las reuniones del Pentágono. Hay nexos personales muy estrechos. Eagle Aviation Services and Technology (EAST), que prestó el servicio a la CIA en los años ’80, es la encargada del transporte de maquinaria en el marco del Plan Colombia y del Plan antidrogas de América del Sur.

–¿Cuánto dinero manejan estas empresas?

–Es un negocio que debe estar manejando alrededor de 150 o 200 mil millones de dólares al año en el mundo. Las pequeñas fueron compradas por más grande, mueven mucho dinero, varias cotizan en la Bolsa. Se volvió un meganegocio en el que participan empresas que trabajan en otros campos. Pero también hay nexos entre empresas transnacionales de recursos naturales como petroleras y mineras.

–¿Puede darnos un ejemplo?

–En la guerra en el Congo, antes de que Laurent Cavila ganara, había transnacionales mineras que pagaban a mercenarios o empresas militares privadas para acompañar a las diferentes facciones. Una vez liberado un territorio minero, ya había ingenieros y las CMP con las mineras tenían el control del territorio y hacían un acuerdo con la facción ganadora para explotar el yacimiento.

–¿Cómo es la contratación de las CMP?

–Son contratadas para hacer trabajos. Y ése también es otro asunto para evadir el control. La ley norteamericana establece que todos los contratos que superan los 50 millones de dólares tienen que ser aprobados por el Congreso. Normalmente se fraccionan los contratos para que sean menores y el Congreso ni se entera de esos contratos o de que se estén haciendo esas misiones. Es la posibilidad de Estados Unidos de hacer intervenciones militares en otros países sin que aparezcan como tales, porque no son sus soldados los que actúan. Todos sabemos el impacto público que causa la imagen de los soldados muertos con la bandera yanqui que regresan a EE.UU. Eso no sucede si se muere un empleado de una empresa privada: no causa indignación pública porque es como si se muriera un empleado de la IBM en Singapur. No le importa a nadie. En Irak se puede asumir que han muerto, como mínimo, 2 mil empleados de CMP. Eso ayuda a mantener el número de los caídos en un nivel bajo.

–¿Contratan empleados en América latina?

–Lo de reclutar en América latina ha crecido mucho en los últimos cuatro años. Antes reclutaban mucho en Filipinas, Nepal, Fiji, Estados Unidos, Inglaterra, Francia. Más acostumbrados a trabajar con cierta modalidad. En Nepal, los gurkas tienen una tradición de 150 años de mercenarios, y los de Fiji obtuvieron mucha formación en misiones de la ONU.

–¿Hay una estimación de cuánto destinan las empresas transnacionales al financiamiento de seguridad con apoyo militar?

–Seguramente lo tienen incorporado al presupuesto, pero es difícil estimar. En la Argentina, la Repsol está trabajando con empresas de seguridad privadas para darles seguridad a sus campos petroleros.

–¿Qué tipo de actividades realizan esas compañías en la Argentina?

–Actividades de seguridad que probablemente signifiquen también espiar a movimientos sociales con posiciones contrarias a la explotación petrolera o control del territorio. La ventaja es que no necesariamente el Estado da gratis los policías o militares que la empresa considera necesarios para ese control, en cambio para la empresa privada es más importante lo que diga el que la contrata que lo que diga la ley.

–¿Sabe cuáles son las empresas contratadas por Repsol en la Argentina?

–Yo no lo sé. Pero se necesita menos gente para resguardar un pozo petrolero en la Argentina que en Colombia.

–¿Cómo aparecen en los medios de comunicación estas empresas?

–Un caso que pasó mucho por la prensa fue en 2004 en Fallujá, donde hubo imágenes fuertes de unos supuestos civiles –como explicó en principio la prensa– que fueron atrapados por la población iraquí, asesinados y sus cuerpos quemados y colgados en un puente. La prensa dijo que esa gente acompañaba un convoy. Formalmente eran civiles, pero eran empleados de Blackwater, una de las empresas más grandes en el campo militar. Estaban dando seguridad a un convoy de soldados norteamericanos, un trabajo militar. El problema es qué información obtiene y brinda la prensa. Toda la información que hay del conflicto en Irak pasa por el departamento de relaciones de prensa del ejército de Estados Unidos. Son reportes de prensa militares. Ellos sólo reportan acciones en las que participan los soldados del ejército norteamericano, pero como hay más empleados de empresas militares que soldados, sobre muchas acciones no tenemos ninguna información. Hubo empleados de empresas privadas que repelieron el ataque de las fuerzas rebeldes iraquíes cuando la ciudad de Falluja estuvo tomada por la resistencia. Las fuerzas de la empresa Blackwater se infiltraron para hacer atentados y poner bombas.

–¿Los empleados de las CMP son los contratistas que menciona la cadena CNN, por ejemplo?

–Sí, son los empleados de estas empresas. El ejército contrata a las empresas y las empresas a estas personas. Pero no sólo el ejército. En Irak todas las embajadas y empresas contratan CMP para custodia y seguridad. En Colombia, la colombiana Ecopetrol, que explota campos petroleros junto a la OXI de Estados Unidos, contratan a la CMP AirScan de Florida para hacer sobrevuelos y obtener información de tropas insurgentes que estén cerca de los campos y el oleoducto desde el Caño Limón al puerto donde se exporta petróleo a Estados Unidos. En 1998, el pueblo de Santo Domingo fue bombardeado por helicópteros del ejército colombiano y dejaron casi 20 muertos. Se hizo una investigación, se les hizo juicio a los pilotos del ejército colombiano y dijeron que bombardearon, pero sólo siguiendo órdenes. AirScan pasó información al ejército de que en ese pueblo había una columna guerrillera, por eso se bombardeó.

–Entonces cuidan los negocios de empresas y brindan servicios al ejército.

–Es parte del trabajo. En el caso del campo petrolero de Caño Limón es una cooperación bien organizada y compartida. La empresa de seguridad es pagada por las empresas y apoyada por el ejército colombiano y de Estados Unidos con tecnología. Es un conjunto de empresas públicas y privadas, ejércitos, CMP y policías que conforman una red que garantiza la salida del petróleo de Colombia a Estados Unidos.

–En este entramado, ¿las CMP tienen relación directa con los Estados y los ejércitos?

–La operatoria es la siguiente: Estados Unidos hace el Plan Colombia y gran parte del dinero nunca llega a Colombia, sólo cruza la calle del Pentágono, ya que enfrente están las sedes de muchas de las empresas privadas militares que van a “trabajar” a Colombia. Hay que destacar que mientras en las guerras clásicas los soldados tenían el interés de terminar la guerra, estas empresas no, porque sólo ganan si hay conflicto. Probablemente no actúen con el espíritu de terminar con esos conflictos porque perderían su trabajo.

–¿Tienen vínculos comprobados con el narcotráfico en Colombia?

–Hubo casos de varios empleados de empresas que estuvieron implicados en casos de narcotráfico. Es muy difícil averiguar, pero se puede suponer que hay algunos contactos entre algunas empresas y el narcotráfico.

–Dentro de las tareas de las CMP en Colombia, ¿se incluye el accionar contra dirigentes sociales?

–Sí, la British Petrol contrató una empresa que hacía trabajos de inteligencia con movimientos sociales e indígenas que estaban en la zona. Los paramilitares asesinaron líderes sociales y se sabe que las CMP pasaban información al ejército. Los militares dicen que no los mataron, que fueron los paramilitares, pero el nexo queda claro.

–¿Cómo actúan estas compañías en México?

–Hay algunos mercenarios israelíes que apoyaron el entrenamiento de la formación de grupos paramilitares en Chiapas. Pero es poco claro. México es más construcción de paramilitarismo. El modelo paramilitar en México es diferente al colombiano. En Colombia se organizaron tropas irregulares que se adueñaron de tierras, casas, etcétera. En México se crean comunidades paramilitares. Se las infiltra, se las prepara y se las vuelve comunidades paramilitares.

–¿Cómo se vincula el accionar de estas compañías con la violencia de género en Guatemala?

–El de Guatemala es un caso anterior de construcciones paramilitares como las autodefensas civiles, pagadas para apoyar al ejército en su trabajo genocida. La violencia de género encaja porque es parte integral de la guerra desde siempre. Se asesinaban a los hombres y violaban y se quedaban con las mujeres. Eso rompe el tejido social de toda la comunidad.

–Estas estructuras paramilitares, con las CMP y los Estados, ¿conforman modos de control social y paraestatalidades?

–Sí, paraestatalidad porque tienen territorio o representan al Estado. Salvatore Mancuso, ex jefe paramilitar colombiano –quien fue extraditado el 15 de mayo último para ser juzgado en Estados Unidos–, dijo en una entrevista a RCN que controlaban congresistas y que, para llegar al cargo, tenían que acordar con ellos, si no, no recibían votos. Colombia es claramente un narco-Estado paramilitar. No controlan zonas sino que están en el Estado. Esto también explica los nexos con las empresas privadas. En el norte de Colombia, empresas bananeras pagaban un porcentaje por cajón de bananas a los paramilitares para la seguridad. Para ver los lazos estrechos de la política y los paramilitares, otro jefe paramilitar, Diego Murillo, alias Don Berna, también extraditado, dijo que existían bajo los gobiernos y Estados que los llevaron a velar por la Justicia “con nuestros propios puños y nuestros propios medios. Si hablan de cárcel por lo que hicimos, todos ellos deben ir con nosotros”.

–¿Hay empleados de las CMP rehenes de las FARC?

–Hay tres, pero es un caso complicado. Una avioneta, prestada por el Pentágono a una empresa, sobrevolaba las zonas guerrilleras para pasar información de columnas y jefes guerrilleros al ejército y fue abatida. Se suponía que los estadounidenses en manos de las FARC eran de la empresa, pero luego se supo que eran de la CIA y que se usó a la empresa como pantalla.

–¿Existe alguna estrategia de Estados Unidos para América latina donde participen las CMP en el mediano largo plazo?

–Hay dos elementos, uno es una gran base de datos de ex militares formados que participaron en dictaduras y fueron adaptados a las formas nuevas de actuar del ejército de Estados Unidos para trabajar en Irak. Hay miles de empleados latinoamericanos trabajando para las CMP: ex militares de la Argentina, Chile, Honduras, El Salvador y policías especiales de Brasil, Perú. Neskowin tenía su sede en Montevideo y reclutaba ex militares argentinos y uruguayos para la Blackwater en Irak. La segunda es la ampliación masiva del paramilitarismo en algunos países de Latinoamérica. En Venezuela empieza a tener contactos con grupos de oposición, en Bolivia también con los autonomistas de Santa Cruz y en Ecuador para formar como una especie de contra stand by a mediano plazo. En Venezuela se puede traducir en una combinación entre las estructuras paramilitares y personal contratado que monte algo similar a la contra como fue en Nicaragua.

 

Guerra y Militarismo en el Siglo XXI. Algunas consideraciones desde Latinoamérica

Aldo Andrés Casas *
Herramienta (26-4-08)


Introducción

En el marco general del trabajo colectivo de elaboración teórico-política sobre la actualidad del comunismo (o socialismo) que comenzó a ponerse en marcha desde París en enero de 2006, se delimitaron también (en Nyon, Suiza, en mayo de 2006) dos cuestiones sobre las cuales se ha propuesto concentrar, inicialmente, la discusión: la auto-actividad en las luchas actuales, y los desafíos que plantea al combate emancipador la cuestión de la guerra.[1]

Menos por casualidad que por una "causalidad" inscripta en las exigencias comunes que nos impone la lucha de clases y antiguos lazos de colaboración con los compañeros reunidos en Europa, prácticamente para la misma fecha escribimos unos breves textos[2] en los que, de manera muy sucinta, gran parte de las cuestiones arriba mencionadas estaban también, de una u otra manera, muy presentes.

En esta contribución me limitaré a presentar algunas consideraciones en torno a la omnipresencia de la guerra (aún en nuestro continente, donde no existen confrontaciones bélicas evidentes, a excepción de Colombia), desarrollando lo que escribiéramos entonces de un modo excesivamente concentrado:

Lo que urge y es ciertamente prioritario si se pretende construir una fuerza revolucionaria, es reconocer los rasgos característicos del momento histórico que enfrentamos y sus repercusiones en el terreno de la lucha de la lucha de clases, para desprender de allí el tipo de respuestas políticas y organizativas que es necesario elaborar. Y lo primero es advertir que sufrimos aún los efectos de una ofensiva general del capital que rompió las antiguas barreras estatales de regulación social de la producción y la distribución, buscando imponer un dominio directo a escala planetaria y, simultáneamente, acentuando el carácter de clase de los Estados nacionales como garantes de la expansión del capital y el disciplinamiento del trabajo. Semejante ofensiva no ha logrado resolver la crisis estructural del capitalismo (que asume ya rasgos de crisis civilizatoria), y la creciente resistencia que enfrenta acentúa la barbarie capitalista. Estas explosivas tensiones constituyen el sustrato de la creciente militarización como "modo de regulación" y la reformulación de la estrategia norteamericana incluyendo la guerra global como instrumento político. [3]

Dejaré de lado lo mas específicamente referido a la "ofensiva general del capital" y sus reflejos a nivel de la soberanía, estructura y función de los Estados nacionales y omitiré igualmente las notorias diferenciaciones en el impacto que el "neoliberalismo" o neoconservadurismo tuvo según se tratara de países imperialista o no, para concentrar la atención en la cuestión de la guerra y la creciente militarización. No siendo un especialista en el tema, lo que propongo es mas bien un esquema o hipótesis interpretativa (provisoria si se quiere, pero en todo caso necesaria) elaborada en relación a las exigencias de una acción política militante y, evidentemente, "situada". Una hipótesis articulada a una praxis internacionalista concebida y practicada desde Latinoamérica.

Crisis civilizatoria

Recurrimos a esta expresión para sugerir que no estamos apenas ante "una nueva crisis del capitalismo". Como advirtiera Mészáros, hemos entrado en la fase mas peligrosa del imperialismo en la historia. Porque lo que está en juego no es el control de una parte del planeta […] o poner en desventaja a algunos rivales […] sino el control de su totalidad por una superpotencia hegemónica, económica y militar, con todos los medios -aún los mas autoritarios y, de ser necesario, los militares mas violentos- a su disposición. Esto es lo que requiere la racionalidad esencial del capital desarrollado globalmente, en su vano intento de poner bajo control sus irreconciliables antagonismos. El problema sin embargo es que esta racionalidad […] es al mismo tiempo la forma mas extrema de irracionalidad de la historia, en lo que atañe a las condiciones necesarias para la supervivencia de la humanidad. [4]

Afrontamos una crisis que excede ampliamente lo "económico", desequilibra en profundidad el sistema mundial de Estados, impone de manera inmediata penurias extremas a millones de seres humanos y amenaza ya la posibilidad de supervivencia de la humanidad e incluso de la vida tal como la conocemos. Subsisten muchas discusiones en torno a las expresiones y profundidad de la crisis económica o a las dificultades crecientes con que tropieza la reproducción ampliada del capital, pero se multiplican las indicaciones de que peligra la reproducción de la sociedad humana misma. En suma, el cariz que asume la crisis del capitalismo (que es también la del productivismo orientado hacia la ganancia y "el crecimiento" por encima de cualquier otra consideración, así como de una racionalidad científico-técnica desarrollada en contraposición a los requerimientos ético-políticos de la sociedad humana) y las crecientes resistencias que levanta, abren lo que bien cabe denominar crisis civilizatoria. En efecto, como distintos autores analizan, la globalización "genera una cuádruple crisis: social, ecológica, democrática y ética […] la crisis actual no es sólo una crisis económica, es una crisis ‘política y mora’, una crisis de civilización inherente a las contradicciones propias de la ley del valor."[5] En igual sentido, pero desde Latinoamérica y más concretamente, se apunta que la globalización no es solo un intento de superación de la crisis, es también en si misma el anuncio y la consecuencia de la crisis […] una crisis civilizatoria global, siendo la dominación mundial de la cultura de coca cola y macdonald’s el canto de cisne de la civilización burguesa nacida de la revolución industrial. […] El resurgimiento de aquellas civilizaciones derrotadas por el capitalismo […] son la evidencia indirecta de esta declinación civilizatoria global. […] El actual proceso boliviano es, ante quien quiera escuchar y ver, un preanuncio de los nuevos tiempos.[6]

Economía, Militarización y Guerra

Hace ya algún tiempo escribimos que la política desplegada por Norteamérica expresa una verdadera estrategia de Estado, que opera interna y externamente, en lo político, lo social, lo económico y lo militar: los Estados Unidos, mucho más (y más efectivamente) que cualquier otra potencia imperialista, borraron hace ya mucho las fronteras entre el estado de paz y el estado de guerra"[7]. Decíamos también que sobre tal base "Un año después del atentado del 11 de septiembre de 2001, con la ‘Guerra al terrorismo’ y el ensayo general de Afganistán a cuestas, se anuncia una nueva doctrina de seguridad nacional cuyo eje es afirmar el objetivo de que los Estados Unidos aseguren la dominación del planeta por medio de una superioridad militar absoluta e incontestable. Se sistematiza en este documento la decisión de actuar unilateralmente […] y se reemplazan las viejas ideas de disuasión y contención por la doctrina de la acción preventiva.

En el mismo artículo remitíamos a los trabajos de Chesnais, Serfaty y otros para llamar la atención sobre "la estrecha relación existente entre la mundialización del capital y la supremacía sin precedentes que logró el imperialismo norteamericano […], así como también sobre el desarrollo del ‘complejo militar y de seguridad’ y su rol en la extraordinaria concentración y centralización del capital estadounidense, con la consecuente capacidad para ‘arrastrar’ hacia el centro imperial la plusvalía arrancada en todo el mundo."

Más recientemente, encontramos una perspectiva semejante en el trabajo de un profesor de ciencia política canadiense referido a "Las contradicciones de la supremacía de Estados Unidos"[8]. Tras indicar que "El uso del término "supremacía" procura sugerir una forma de dominio basado en la coerción y en el uso -potencial o real- de violencia organizada como medio para intimidar y fragmentar la oposición" se explica que en la estrategia imperial "El supuesto es que Estados Unidos de América no sólo tiene el poder sino también el derecho de actuar como un estado global -que decreta las reglas del orden mundial a la vez que decide, selectivamente, y de manera impune, cuáles de las mismas se aplican a las acciones de EE.UU. y cuales no". Todo lo cual implica una extensa capacidad de intervención, disciplinamiento y castigo, que incluye bases militares norteamericanas, fuerzas sustitutas, operaciones secretas y de inteligencia, e instalaciones de vigilancia en mas de 130 países -desplegadas en línea con la estrategia del Pentágono de "dominio total del espectro" de los factores que intervienen en una confrontación. En suma, asegurar el mercado mundial depende principalmente del poder de Estado, el cual incluye poderes constitucionales, regulatorios, militares y policiales "excepcionales" ejercidos en una jerarquía global de estados con la superpotencia de EE.UU. en su cúspide, reclamando el derecho de ser el árbitro de la política mundial.

Podría multiplicar las citas, pero prefiero terminar con esta:

EE.UU. posee entre 700 y 1.000 bases militares alrededor del mundo (según cómo se cuente); tiene otras 6.000 dentro de EE.UU. y sus propios territorios. Cerca de 250.000 uniformados y un número equivalente de funcionarios civiles están destinados en el exterior, además de cerca de 45.00 extranjeros como personal contratado (esto no incluye los nuevos despliegues en Irak, alrededor de 140.000 individuos, ni el pequeño ejercito de contratistas privados que trabajan a su lado como parte del nuevo modelo norteamericano de guerra cuasi privatizada. […] El Base Structure Report 2003 elaborado por el Pentágono muestra que en la actualidad posee o alquila bases en cerca de 130 país. Por lo tanto, el imperialismo norteamericano es, después de todo territorial, como lo son todos los imperios; su forma contemporánea de colonia es la base militar, que permite el despliegue y la intervención rápida a lo largo de todo el globo.

En fin, para decirlo con palabras de una estudiosa latinoamericana: "No quiere decir que el mercado desaparezca como disciplinador, quiere decir que la dimensión militar se sobrepone al mercado."[9]

A todo esto aludimos cuando hablamos de la militarización como "modo de regulación" y de guerra global como instrumento político.

Latinoamérica y "guerra global al terrorismo"

El hecho de que la metafórica "guerra global al terrorismo" asuma su plena y mortífera realidad, por ahora, en tierras muy lejanas, no significa que nuestros países sean ajenos a la misma. Sería completamente equivocado creer que, por estar metido (o mas precisamente, empantanado) en Afganistán e Irak, Norteamérica se desentiende de su "patio trasero". Muy por el contrario: en términos de los paradigmas de militarización para América hay una construcción de capas envolventes en las cuales se van abarcando diferentes dimensiones de establecimiento de relaciones de sometimiento. Entre esas capas envolventes se encuentran, como círculos concéntricos, los cambios de normatividad, el establecimiento de normas continentales para la seguridad interna, el cuidado de las fronteras, los ejercicios militares en tierra, los ejercicios en los ríos y canales de internación en los territorios, el establecimiento de una red continental de bases militares y los ejercicios navales que permiten circundar todo el continente, estableciendo una última frontera, más allá de las jurisdicciones nacionales […] se generalizan las leyes antiterroristas que tienden a crear, por un lado, una complicidad entre todos los Estados y por esa vía van imponiendo políticas y juridicidades supranacionales y, por el otro, una paradójica situación de estado de excepción permanente. [10]

De hecho, como muy bien precisa la autora que venimos citando, Estados Unidos cuenta con un sistema de bases que ha logrado establecer dos áreas de control: 1. el círculo formado por las islas del Caribe, el Golfo de México y Centroamérica, que cubre los yacimientos petroleros más importantes de América Latina y que se forma con las bases de Guantánamo, Reina Beatriz, Hato Rey, Lampira, Roosevelt, Palmerola, Soto Cano, Comalapa y otros tantos puestos militares de menor importancia; 2. el círculo que rodea la cuenca amazónica bajando desde Panamá, en el que el canal, las riquezas de la región y la posición de entrada a América del Sur han sido esenciales, y que se forma con las bases de Manta, Larandia, Tres Esquinas, Caño Limón, Marandúa, Riohacha, Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas y Chiclayo, que a su vez enlazan con las de la zona más al norte […] la última frontera o la capa envolvente más externa, está conformada por los ejercicios militares en los océanos Pacífico y Atlántico y en el Mar Caribe: en todo lo que circunda a América Latina.[11]

Recordaré finalmente que en la maraña urdida desde el Norte cabe incluir la ocupación de Haití por tropas de Brasil y Argentina, el descomunal respaldo de los yanquis a la "guerra contrainsurgente" en Colombia y, por último aunque no en importancia, la permanente amenaza contra Cuba, duplicada en el último período por una agresividad creciente contra la Venezuela bolivariana… Y afectándonos ya directamente, la presencia de "los Servicios" yanquis en el esquema de "inteligencia" ( "3 + 1") que obedeciendo los dictados del Norte acaban de poner en marcha los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay en la llamada "Triple Frontera".

La construcción del movimiento anti-guerra

Con lo antedicho esperamos haber logrado destacar que, efectivamente, abordar en profundidad una discusión sobre la cuestión de la guerra resulta tan ineludible como urgente. En esta discusión será necesario articular el examen crítico de la(s) estrategia(s) imperiales, el curso y alcances de las confrontaciones bélicas en los puntos "calientes" del planeta, y la presencia de todo ello en la realidad del continente.

Será necesario también y sobre todo colaborar activamente en la construcción de un movimiento anti-guerra estable en nuestro país, con una orientación hacia las masas (porque masivo es entre nosotros el repudio al imperialismo y sus acciones) y abierto a los debates de fondo que enlazan la cuestión del rechazo a la guerra con la lucha revolucionaria por la emancipación.

* Antropólogo. Miembro del Consejo de redacción de Herramienta y colaborador de revistas extranjeras como Carré Rouge, Â l’Encontre y Margem esquerda. Integrante del colectivo Cimientos. El presente artículo fue presentado como contribución a la Jornada de estudio y debate con François Chesnais realizada el 17 de septiembre de 2006 en Buenos Aires. Correo electrónico: aromero@herramienta.com.ar

[1] Iniciativa asumida por los colectivos que publican en Francia las revistas A Contre-Courant, Carré Rouge y L’Emancipation sociale y militantes ligados a la revista/sitio  l’Encontre de Suiza. Los materiales mencionados están publicados en Cuadernos de Herramienta, agosto de 2006. Pueden encontrarse también en http://www.herramienta.com.ar así como en http://carre-rouge.org
[2] Documentos presentados por Cimientos al Seminario programático de la izquierda realizado los días 27 y 28 de mayo de 2006 en la FFyL de la Universidad de Buenos Aires, edición fotocopiada.
[3] "Por otra política y otra manera de hacer política. Por un nuevo instrumento político de lucha por la emancipación social", en Documentos presentados porCimientos, Mayo de 2006.
[4] István Mészáros, El Siglo XXI ¿Socialismo o Barbarie?. Buenos aires, Ediciones Herramienta, 2003.
[5] Daniel Bensaïd, Cambiar el mundo, Madrid, Catarata, 2004.
[6] Pablo Regalsky, "Bolivia indígena y campesina. El gobierno de Evo Morales", Herramienta nº 31, marzo de 2006.
[7] "Estrategia imperial e inestabilidad mundial", en Herramienta nº 23, invierno 2003.
[8] Stephen Gill, en Socialist Register. El Imperio Recargado, Buenos Aires, Clacso, 2005.
[9] Ana E. Ceceña, "Los paradigmas de la militarización en América Latina", en Pensamiento y acción por el socialismo en América Latina en el siglo XXI, Gambina-Rajland-Campione compiladores, Buenos Aires, FISyP, 2005.
[10] Idem.
[11] Ibid.

 

 

¿Cómo calculamos el porcentaje de Gasto Militar español cada año?

Tortuga (11-4-08)


Muy sencillo. Estudiamos las cifras que hace públicas cada ejercicio el Ministerio de Economía y Hacienda a la hora de presentar los Presupuestos Generales del Estado.

Sin embargo hay dos problemas de entidad.

El Gasto Militar queda reflejado en los PGE de forma ambigua, dispersa y encubierta. Además del presupuesto que se consigna para el Ministerio de Defensa, hay gastos claramente
destinados al funcionamiento de las Fuerzas Armadas repartidos entre otros ministerios y reflejados en partidas que a priori no parecen tener nada que ver con lo bélico. Por si esto fuera
poco, el gasto real que se contabiliza al final de cada ejercicio supera lo presupuestado en la mayoría de las partidas. En el caso de los Gastos Militares esta diferencia suele ser
clamorosa.

Por otra parte, cada vez es más difícil determinar qué es un “gasto militar”. El militarismo ha evolucionado, se ha hecho difuso y tiende poco a poco a ir impregnando diferentes ámbitos
de la sociedad. Muchos colectivos, entre ellos Alternativa Antimilitarista-MOC, consideramos como “militaristas” a diferentes instituciones sociales que no se encuadran orgánicamente
en las Fuerzas Armadas. Los casos de la Policía Nacional y la Guardia Civil son claros ejemplos. Ambos cuerpos, siendo fundamentalmente policiales, realizan algunos servicios de
claro carácter militar e incluso se les desplaza al extranjero para colaborar con el Ejército en diferentes tareas de ocupación y control de la población en países invadidos. La GC. por si
fuera poco está incluida específicamente en las Fuerzas Armadas, y hasta la misma OTAN la considera un cuerpo militar. Curiosamente viene siendo recurrente últimamente la aparición
en prensa de noticias relacionadas con la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), en las que ésta solicita al gobierno una serie de peticiones de “desmilitarización” de la
institución, si bien éstas nos resultan algo confusas y poco definidas.

El Movimiento Antimilitarista-Pacifista del Estado Español cuenta, entre otros, con dos investigadores que cada año rastrean los Presupuestos Generales del Estado tratando de
determinar de la forma más precisa posible cual es el Gasto Militar real, cual es su evolución histórica y cual es su porcentaje con respecto al gasto público total. El miembro del Centre
JM Delàs de Justicia i Pau (Barcelona), Pere Ortega, suele ajustarse cada año al llamado “Criterio OTAN” y contabiliza sólo los gastos que de algún modo el propio Estado reconoce
como militares: Ministerio de Defensa, C.N.I, investigación militar, Dirección General de la Guardia Civil, aportaciones a la OTAN, ISFAS y clases pasivas militares.

Por su parte José Toribio Barba entiende el Gasto Militar de una forma más amplia, y a las partidas anteriores añade los gastos derivados de las aportaciones militares a las NN.UU., los
pagos a la OSCE, la PESC y la UEO, gastos suplementarios de la Guardia Civil y todas las partidas que el Ministerio del Interior destina mediante diferentes conceptos a la Policía
Nacional.

Después de un largo debate, en Alternativa Antimilitarista-MOC hemos decidido proponer este año dos cifras de Gasto Militar:

1.- Una, que denominaremos “Gasto Militar”, más estricta y reducida, que sólo computa partidas claramente relacionadas con las Fuerzas Armadas:
- Presupuesto del Ministerio de Defensa
- Organismos Autónomos del Ministerio de Defensa
- Centro Nacional de Inteligencia
- Clases Pasivas Militares
- Misiones Militares españolas en el seno de las NN.UU.
- Aportaciones a la OSCE, OTAN, PESC y UEO
- Partidas para investigación militar del Ministerio de Industria
- Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS)
- Intereses sobre la deuda generada por el Gasto Militar
- Fondo de contingencia (para Gasto Militar)
- Dirección General de la Guardia Civil (Institución que forma parte de las Fuerzas Armadas), Formación y Cuerpos de Reserva.

Sumando estos capítulos, tenemos un resultado de 21.270’99 millones de euros. Lo cual supone un 10’50% con respecto al total de los Presupuestos Generales del Estado.

2.- Una segunda cifra que incluye realidades de nuestra sociedad que, a nuestro parecer, suponen una intrusión de formas y valores de lo militar en la misma. A este segundo cálculo le
llamaremos “Gasto Militar + Control Social”, e incluye las siguientes partidas:
- Todas las anteriores
- Dirección General de la Policía, Formación y Cuerpos de Reserva
- Secretaría de Estado de Seguridad
- Organismos Autónomos del Ministerio del Interior
- Centros e Instituciones Penitenciarias, Trabajo y Formación de Reclusos.

Sumando estos otros capítulos, el resultado es de 26.175’49 millones de euros. Lo que supone un 12’90% de los Presupuestos Generales del Estado.

Naturalmente, a la hora de realizar nuestra Objeción Fiscal al Gasto Militar podemos elegir la cuota fija simbólica de 84 € (uno por cada uno de los países más empobrecidos del
planeta), o aquella que deseemos.

Resumen
Propuesta de Alternativa Antimilitarista-MOC de porcentaje de Gasto Militar 2008:
GASTO MILITAR: 21.270’99 millones de euros. 10’50% de los PGE
GASTO MILITAR + CONTROL SOCIAL: 26.175’49 millones de euros. 12’90% de los PGE.

 

 

Luchas por la desmilitarización del territorio
Texto de lectura obligatoria para cualquier antimilitarista que nos ha enviado Enric Prat, autor del interesantísimo libro Moviéndose por la Paz: De Pax Christi a las movilizaciones contra la guerra.

Enric Prat*
Viento Sur (26-3-08)

Nota: el fichero con el texto completo se adjunta al final de la noticia, aquí sólo reflejamos la introducción.
Luchas por la desmilitarización del territorio
En este artículo se informa sobre las luchas por la desmilitarización del territorio que se han desarrollado en los últimos años en las diferentes comunidades autónomas. Probablemente, son el tipo de actividades del movimiento por la paz y el antimilitarismo menos conocidas, no solo por la opinión pública sino también por la mayoría de activistas de los movimientos sociales y los miembros de las diversas fuerzas políticas de izquierdas. Con la publicación de este texto se pretende contribuir, aunque sea modestamente, a la consecución de dos de los principales retos que tienen planteados los grupos y plataformas que impulsan las acciones por la desmilitarización del territorio: por una parte, lograr una mayor participación ciudadana en estas movilizaciones y actos de desobediencia civil, y que amplios sectores de la población tengan una información veraz sobre ellas; y, por otra, conseguir que estas acciones sean más valoradas por el conjunto de movimientos sociales, y que haya una mayor solidaridad y apoyo a estas luchas y a los que sufren represión (juicios, detenciones...).

En las luchas por la desmilitarización del territorio se han de incluir las movilizaciones contra la presencia de barcos de guerra e instalaciones militares de Estados Unidos y de la OTAN, las acciones por la eliminación de las bases militares, cuarteles, campos de maniobras y de tiro, y las actividades contra de las fábricas de armamentos. Los colectivos agrupados en “Alternativa Antimilitarista-MOC” afirman que todo este conjunto de resistencias a la militarización se enmarcan en la campaña internacional “Reclama los espacios militares” que ellos impulsan desde el 2004, en la que se exige el cierre y la reconversión de las instalaciones militares.

Las organizaciones que impulsan estas luchas por la desmilitarización rechazan la pertenencia de España a la Alianza Atlántica, resaltando que esta se ha convertido en un instrumento político y militar al servicio de la guerra global antiterrorista declarada por la Administración Bush; critican la participación de fuerzas españolas en misiones militares de la OTAN, como las de Kosovo y Afganistán; y denuncian el hecho de que las instalaciones militares de la OTAN en España sean utilizadas en los conflictos armados en los que se involucra esa alianza militar, así como la presencia de barcos de propulsión nuclear de Estados Unidos y de la OTAN en las bases y puertos españoles.

También han insistido en que el Gobierno español no debería renovar el Convenio Bilateral con Estados Unidos, firmado en 1953 y prorrogado sucesivamente hasta la actualidad, y en la conveniencia de desmantelar las bases militares, especialmente las de Rota y Morón, porque son plataformas (aeronaval y aérea, respectivamente) de llegada, escala y tránsito para fuerzas militares procedentes de Estados Unidos, en el caso de que su gobierno decida intervenir en posibles conflictos bélicos en Europa o en el área del Mediterráneo y Asia Central. Los grupos del movimiento por la paz también han denunciado que el Convenio Bilateral reconozca zonas de uso exclusivo de Estados Unidos, ya que en ellas pueden realizarse actividades secretas, y que no prevea la inspección de los aviones norteamericanos en tránsito por España. De hecho, la investigación iniciada por la fiscalía de la Audiencia Nacional para averiguar si entre 2002 y 2007 la CIA utilizó las bases de Morón, Rota y Torrejón para trasladar a presos yihadistas hacia la base militar estadounidense de Guantánamo, en vuelos secretos, indica que las denuncias de los grupos antimilitaristas no iban desencaminadas.

Las críticas fundamentales que se han hecho a las bases militares, las fábricas de armamentos, los cuarteles y los campos de maniobras y de tiro son las siguientes: forman parte del entramado militar que se prepara para la guerra, son objetivos militares de los adversarios de Estados Unidos y de la OTAN, comportan una intensa militarización del territorio, absorben muchos recursos que se podrían destinar a cubrir necesidades sociales, suponen un peligro para la seguridad y la salud de los habitantes de las poblaciones cercanas, y tienen un impacto negativo sobre el medio ambiente. Concretamente, se ha resaltado que en los campos de tiro y maniobras, los ejércitos destruyen el patrimonio natural y yacimientos arqueológicos, generan residuos contaminantes, y provocan incendios forestales y accidentes graves. Los grupos antimilitaristas y ecologistas que protagonizan estas luchas contra las instalaciones militares proponen como alternativa la desmilitarización y la reconversión social y ecológica de estos espacios (aprovechamiento agrícola y ganadero, espacios naturales protegidos, construcción de viviendas, escuelas y centros de salud, etc.).

A continuación se señalan las acciones por la desmilitarización del territorio más destacadas de los últimos años. DESCARGAR ADJUNTO.

* Enric Prat es Doctor en Historia, miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, del Consejo Editorial de la revista Sin Permiso y del Consejo Asesor de la revista Viento Sur.

 

 

El papel de España en 2008 en la globalización de la guerra
Participación en todas las operaciones y fuerzas intervencionistas

Insumissia (9-3-08)


En el número 237 de la Revista Española de Defensa nos encontramos un muy útil artículo firmado por Víctor Hernández que nos proporciona un panorama de la implicación española en la globalización militar para el actual 2008. Cuántos soldados, qué unidades en qué rincón del planeta, bajo qué mando, UE, EEUU, OTAN, ONU...

Para 2008, el último Consejo de Ministros de 2007 prorrogó la participación de un límite 3000 soldados españoles en despliegues militares en diferentes puntos del planeta. El Ejército español seguirá este año en Bosnia, Kosovo, Afganistán y el Líbano, aportará efectivos a la misión de la UE en Chad y mantendrá varias unidades a disposición de los Grupos de Combate (Combat Groups) de la UE y de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF)

Actualmente, las Fuerzas Armadas participan en cuatro ocupaciones en el exterior, con unos 2.770 militares desplegados. El mayor parte -según datos de mediados de enero- están en el Líbano (1.078), y en Afganistán (754), Kosovo y Bosnia-Herzegovina (329). Además el Gobierno prevé un nuevo despliegue en la misión EUFOR en Chad y República Centroafricana.

FUERZAS A DISPOSICIÓN DE EEUU, LA OTAN Y LA UE

El acuerdo del Consejo de Ministros especifica también que, durante el año 2008, España seguirá presente en la Active Endeavour, despliegue naval de vigilancia marítima en el Mediterráneo bajo mando de EEUU que se inició en octubre de 2001, tras los atentados del 11-S. A esta operación se asignan unidades navales que realizan despliegues de dos meses de duración dos veces al año.

Además, está prevista la participación española en los Grupos de Combate de la Unión Europea. Los Battle Groups han sido configurados como unidades de ataque rápido con un radio de acción de 6.000 kilómetros alrededor de Bruselas. Su tiempo de reacción es de 10 días y pueden permanecer en zona durante un período máximo de 120 días. La Unión Europea cuenta actualmente con quince Grupos de Combate de diferentes países que se turnan en períodos de disponibilidad semestrales.

Durante los seis primeros meses de este año corresponde a los Grupos de Combate español y nórdico la responsabilidad de mantenerse alistados para desplegarse en caso de que así lo decida el Consejo de la UE. La unidad española está compuesta por 2.603 militares de diferentes Ejércitos (Tierra y Aire) y países (alemanes, franceses y portugueses).

Dispone de un cuartel general, integrado principalmente por personal de la brigada de Caballería Castillejos II (Zaragoza), y un batallón Tropas de Montaña reforzado por dos pelotones de la Brigada de La Legión; un Escuadrón Ligero Acorazado de Caballería de la Brigada Castillejos; una batería de Artillería de Montaña, zapadores de montaña, helicópteros (con aeronaves alemanas Bolkov-105 y Superpuma del Batallón de Helicópteros de Maniobra II de las FAMET) y de Mando y Apoyo.

FUERZAS DE RESPUESTA DE LA OTAN

España también aportará tropas y materiales a las dos rotaciones anuales de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF).

Estas fuerzas se encuentran en estado de alerta y preparadas para actuar allí donde el Consejo del Atlántico Norte lo acuerde. Durante el primer semestre (NRF 10) España continuará al frente del Mando de Operaciones Especiales, que lidera desde el pasado mes de julio. Su base es el Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra (MOE), con sede en Rabasa (Alicante).

Llegado el caso, el componente de operaciones especiales podría ser activado para realizar “acciones de carácter directo, dirigidas contra objetivos de alto valor estratégico, táctico u operacional”. Pero, claro, que nadie se asuste ante este lenguaje tan poco retórico, porque, sigue el artículo, “también podrá colaborar en operaciones humanitarias, de apoyo a la paz, de evacuación de personal no combatiente (NEO) o de ayuda a la población civil en caso de catástrofes”.

España también participa en los componentes aéreo y naval de la NRF. En el primer caso, el Ejército del Aire aporta, en el primer semestre de este año (NRF 10), dos aviones de transporte C-295 (desplegados en el destacamento Alcor en Afganistán), dos helicópteros Superpuma del Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR) y elementos de apoyo al despliegue.

Durante el segundo semestre (NRF 11) aportará un escuadrón de cazabombarderos F-18 y un avión de reabastecimiento en vuelo.

Asimismo, desde el 1 de enero, las operaciones de la OTAN contra minas corresponden a la Agrupación Naval Permanente de Medidas Contra Minas de la OTAN nº 2 (SNMCMG-2) que, actualmente, está liderada por la Armada española. Esta agrupación naval, que opera habitualmente en el Mediterráneo, aunque no tiene una zona de adscripción fija, está integrada por cinco cazaminas y un buque de mando, función que en estos momentos desempeña el buque español Diana.

En la NRF 10 también se ha integrado la Fuerza Anfibia Hispano- Italiana (SIAF). En este caso la aportación española es de efectivos de la fuerza de desembarco de Infantería de Marina, personal de Estado Mayor y elementos de apoyo logístico.

MANDO MARÍTIMO DE LA FUERZA DE RESPUESTA

La Armada dirigirá el Mando Componente Marítimo de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF 11). El Cuartel General Marítimo Español de Alta Disponibilidad (HRF-M), embarcado en el buque de asalto anfibio Castilla, será el encargado de coordinar a unidades navales y aeronaves de una veintena de países.

En el caso de que la OTAN o la Unión Europea decidieran la activación de las citadas unidades, el Gobierno solicitará autorización previa al Congreso de los Diputados, conforme a lo previsto en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, según especifica la nota de prensa emitida al término del Consejo de ministros.

Además de a la estructura de fuerzas, España también contribuye a la estructura de mandos de la OTAN con la adscripción de gran número de militares a sus cuarteles generales.

Uno de los Mandos de dicha estructura, es el Mando de Componente Terrestre de Retamares, en Madrid (CC-Land Madrid). Por primera vez desde su creación en 2004, este cuartel general va a participar en una operación real a partir del próximo mes de febrero, cuando asumirá el mando de la Fuerza Internacional de la OTAN en Afganistán (ISAF).

Ochenta militares de Retamares, procedentes de doce países -28 de ellos españoles-, se trasladarán a Kabul para formar parte del Estado Mayor de la operación durante los próximos seis meses.

Por otro lado, el CC-Land Madrid está a disposición en las NRF 9 y 10.

La participación española en las operaciones exteriores de la OTAN también incluye la Agrupación Naval Permanente nº 1 de la OTAN (SNMG-1, Standing NATO Maritime Group 1) que sera dirigida por un contralmirante español.

Esta escuadra está formada por el destructor estadounidense Bainbridge, la fragata F-101 Álvaro de Bazán (buque insignia), la fragata alemana Rheinland-Pfalz y el petrolero español Marqués de la Ensenada.

La OTAN dispone de dos Grupos Marítimos Permanentes (SNMG 1 y 2). En general, comprenden entre seis y diez destructores y fragatas apoyadas por un petrolero. Durante los próximos meses, la SNMG-1 operará se desplegará en aguas del océano Atlántico, mar Báltico y mar Mediterráneo, y formará parte de Fuerza de Respuesta de la OTAN en el segundo semestre de 2008 (NRF 11).

CON PORTAVIONES BRITÁNICOS Y ESTADOUNIDENSES

Por otro lado la fragata Méndez Núñez (F-104) se integrará en el grupo británico del portaaviones Illustrious durante el despliegue que realizará de febrero a mayo por aguas del Mediterráneo, mar Rojo y océano Índico. Antes, ya la F-101 formó parte del grupo de ataque del portaaviones norteamericano Theodore Roosevelt, dentro de la operación de EEUU “Libertad Iraquí”, sin que se produjera consulta alguna al Congreso de los Diputados, contradiciendo lo dispuesto en la Ley de Defensa Nacional que aprobó el gobierno socialista.

 

 

Guerra contra los pobres: La militarización de las periferias urbanas

Raúl Zibechi
La Haine (17-2-08)


Las periferias urbanas de los países del Tercer Mundo se han convertido en escenarios de guerra, donde los Estados intentan mantener un orden asentado en el establecimiento de una suerte de "cordón sanitario" que consiga aislar a los pobres de la sociedad "normal"

"Fuentes del Ejército confirmaron que las técnicas empleadas en la ocupación de la favela Morro da Providéncia, son las mismas que las tropas brasileñas utilizan en la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití" [1].

Este reconocimiento de las fuerzas armadas de Brasil, explica en gran medida el interés que tiene el gobierno de Lula da Silva en que las tropas de su país se mantengan en la isla caribeña: se trata de poner a prueba estrategias de contención en los barrios pobres de Puerto Príncipe (capital de Haití), que han sido diseñadas para su aplicación en las favelas de Rio de Janeiro, Sao Paulo y otras grandes ciudades.

Pero la noticia publicada por el diario Estado de Sao Paulo va más lejos al desnudar la forma de operar de los militares. El general que dirige la ocupación de la favela Morro da Providéncia por 200 soldados, William Soares, comandó la 9a. Brigada de Infantería Motorizada en Haití. Los soldados instalaron ametralladoras en "la única plaza de la comunidad, transformada en base militar", que fueron retiradas para facilitar el diálogo con la población. En la reunión con la Asociación de Pobladores, el general Soares "prometió obras, fiesta de Navidad con distribución de regalos para los niños, colonia de vacaciones, proyección de filmes, atención médica y sanitaria".

Según informó el diario, "en contrapartida el Ejército está recogiendo informaciones sobre la favela y sus habitantes. Los militares filmaron y fotografiaron la reunión y todo el movimiento de las tropas". El general Soares realizó todas esas promesas para "aplacar la revuelta de los líderes comunitarios contra el proyecto social previsto para la favela".

Los pobres urbanos como amenaza

El urbanista estadunidense Mike Davis analiza las periferias urbanas desde su compromiso con el cambio social. Una sola frase sintetiza su análisis: "Los suburbios de las ciudades del tercer mundo son el nuevo escenario geopolítico decisivo". [2] Asegura que los estrategas del Pentágono están dando mucha importancia al urbanismo y la arquitectura, ya que esas periferias son "uno de los grandes retos que deparará el futuro a las tecnologías bélicas y a los proyectos imperiales".

En efecto, un estudio de las Naciones Unidas estima que mil millones de personas viven en las barriadas periféricas de las ciudades del tercer mundo y que los pobres de las grandes ciudades del mundo trepan a dos mil millones, un tercio de la humanidad. Esas cifras se duplicarán en los próximos 15 a 20 años, ya que el crecimiento de la población mundial se producirá íntegramente en las ciudades y un 95% se registrará en los suburbios de las ciudades del sur. [3]

La situación es más grave aún de lo que muestran los números: la urbanización, como señala Mike Davis, se ha desconectado y autonomizado de la industrialización y aún del crecimiento económico, lo que implica una "desconexión estructural y permanente de muchos habitantes de la ciudad respecto de la economía formal". Por otro lado, observa que "en la última década los pobres—y me refiero no sólo a los de los barrios clásicos que mostraban ya niveles altos de organización, sino también a los nuevos pobres de las periferias—se han estado organizando a gran escala, ya sea en una ciudad iraquí como Ciudad Sadr o en Buenos Aires".

En América Latina los principales desafíos al dominio de las elites han surgido del corazón de las barriadas pobres: desde el Caracazo de 1989 hasta la comuna de Oaxaca en 2006. Prueba de ello son los levantamientos populares de Asunción en marzo de 1999, Quito en febrero de 1997 y enero de 2000, Lima y Cochabamba en abril de 2000, Buenos Aires en diciembre de 2001, Arequipa en junio de 2002, Caracas en abril de 2002, La Paz en febrero de 2003 y El Alto en octubre de 2003, por mencionar sólo los casos más relevantes.

Más aún: las periferias urbanas se han convertido en los espacios desde los que los grupos subalternos han lanzado los más formidables desafíos al sistema, hasta convertirse en algo así como contrapoderes populares. Mike Davis tiene razón: el control de los pobres urbanos es el objetivo más importante que se han trazado tanto los gobiernos como los organismos financieros globales y las fuerzas armadas de los países más importantes.

Muchas grandes ciudades latinoamericanas parecen por momentos al borde de la explosión social y varias de ellas han venido estallando en las dos últimas décadas por los motivos más diversos. El temor de los poderosos parece apuntar en una doble dirección: aplazar o hacer inviable el estallido o la insurrección y, por otro lado, evitar que se consoliden esos "agujeros negros" fuera del control estatal donde surgen los principales desafíos a las elites.

Las nuevas estrategias militares

Las publicaciones dedicadas al pensamiento militar, así como los análisis de los organismos financieros, dedican en los últimos años amplios espacios a abordar los desafíos que presentan las pandillas, y a debatir los nuevos problemas que plantea la guerra urbana. Los conceptos de "guerra asimétrica" y de "guerra de cuarta generación" son respuestas a problemas idénticos a los que plantean las periferias urbanas del tercer mundo: el nacimiento de un tipo de guerra contra enemigos no estatales, en el que la superioridad militar no juega un papel decisivo.

William Lind, director del Centro para el Conservadurismo Cultural de la Fundación del Congreso Libre, asegura que el Estado ha perdido el monopolio de la guerra y las elites sienten que los "peligros" se multiplican. "En casi todos los lugares, el Estado está perdiendo" [4]. Pese a ser partidario de abandonar Irak lo antes posible, Lind defiende la "guerra total" que supone enfrentar a los enemigos en todos los terrenos: económicos, culturales, sociales, políticos, comunicacionales y también militares.

Un buen ejemplo de esta guerra de espectro total, es su creencia de que los peligros para la hegemonía estadunidense anidan en todos los aspectos de la vida cotidiana o, si se prefiere, en la vida a secas. A modo de ejemplo, considera que "en la guerra de cuarta generación, la invasión mediante la inmigración puede ser tan peligrosa como la invasión que emplea un ejército de estado". Los nuevos problemas que nacen a raíz de la "crisis universal de legitimidad del Estado" ponen en el centro a los "enemigos no estatales". Esto lo lleva a concluir con una doble advertencia a los mandos militares: ninguna fuerza armada ha logrado éxito ante un enemigo no estatal.

Este problema está en el núcleo del nuevo pensamiento militar, que debe ser reformulado completamente para asumir desafíos que antes correspondían a las áreas "civiles" del aparato estatal. La militarización de la sociedad para recuperar el control de las periferias urbanas no es suficiente, como lo revela la experiencia militar reciente en el tercer mundo.

Los mandos militares que se desempeñan en Irak parecen tener clara conciencia de los problemas que deben enfrentar. El general de división Peter W. Chiarelli, en base a su reciente experiencia en Bagdad en el suburbio de Ciudad Sadr, sostiene que la seguridad es el objetivo a largo plazo, pero no se consigue con acciones militares. "Las operaciones de combate proporcionarían las victorias posibles a corto plazo (...) pero a la larga, sería el comienzo del fin. En el mejor de los casos, causaríamos la expansión de la insurgencia" [5].

Eso implica que las dos líneas de acción tradicionales de las fuerzas armadas, las operaciones de combate y el adiestramiento de fuerzas de seguridad locales, son insuficientes. Se propone por lo tanto asumir tres líneas de acción "no tradicionales", o sea aquellas que antes correspondían al gobierno y a la sociedad civil: dotar a la población de servicios esenciales, construir una forma de gobierno legítimo y potenciar el "pluralismo económico", o sea la economía de mercado.

Con las obras de infraestructura buscan mejorar la situación de la población más pobre y a la vez crear fuentes de empleo que sirvan para enviarles señales visibles de progreso. En segundo lugar, crear un régimen "democrático" es considerado un punto esencial para legitimar todo el proceso. Para los mandos de Estados Unidos en Irak, el "punto de penetración" de sus tropas fueron las elecciones del 30 de enero de 2005. En el pensamiento estratégico la democracia queda reducida a la emisión del voto.

Por último, mediante la expansión de la lógica del mercado, que busca "aburguesar los centros de las ciudades y crear concentraciones de empresas" que se conviertan en un sector dinámico que impulse al resto de la sociedad, se intenta reducir la capacidad de reclutamiento de los insurgentes. [6] En adelante, la población pobre de las periferias urbanas será, en la jerga militar, "el centro de gravedad estratégico y operacional".

Este conjunto de mecanismos es lo que hoy las fuerzas armadas de la principal potencial global consideran como la forma de obtener "seguridad verdadera a largo plazo". De este modo, la "democracia", la expansión de los servicios y la economía de mercado dejan de ser derechos ciudadanos o bien objetivos moralmente deseables para convertirse en engranajes de una estrategia de control militar de la población o de una región del mundo, y, por supuesto, de sus recursos.

Seguridad y cooperación: dos caras de una estrategia

Después de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) "ha jugado un rol cada vez más prominente en la Guerra Contra el Terrorismo". [7] Los programas estadunidenses para el desarrollo, no se dirigen a la población que más los necesita sino a las "poblaciones y regiones consideradas de alto riesgo", según la estrategia del Pentágono.

Para los estrategas militares, los programas de la USAID juegan un papel destacado "en negar refugio y financiación a los terroristas al disminuir las condiciones subyacentes que causan que las poblaciones locales sean vulnerables al reclutamiento por parte de los terroristas". Del mismo modo, "los programas de USAID destinados a fortalecer una gobernabilidad efectiva y legítima son reconocidos como instrumentos claves para tratar con la contrainsurgencia".

La estrategia del Pentágono es buscar la seguridad para los Estados Unidos, y para ello utiliza la "democracia" y la "ayuda para el desarrollo" como medios complementarios de la acción militar. El coronel Baltazar sostiene que "el desarrollo refuerza la diplomacia y la defensa, reduciendo así las amenazas de largo plazo a nuestra seguridad nacional al ayudar el proceso de fortalecer sociedades estables, prósperas y pacíficas".

Parece necesario enfatizar que la cooperación internacional, la ayuda al desarrollo y el combate a la pobreza—algunos de los eslóganes predilectos del Banco Mundial y otras agencias financieras—son apenas estrategias de control y subordinación de la población "potencialmente" rebelde o resistente a los objetivos de la multinacionales estadunidenses. El análisis del Pentágono sobre la realidad africana, identificó según el coronel Baltazar, "las causas del extremismo", destacando entre ellas la existencia de "grandes poblaciones ya sea marginadas o privadas del derecho de voto y la exclusión del proceso político como las causas claves de inestabilidad en la región".

La democracia electoral y el desarrollo son necesarios como forma de prevenir el terrorismo, pero no son objetivos en sí mismos. En las circunstancias de países con estados débiles y altas concentraciones de pobres urbanos, las fuerzas armadas son las que ocupan durante un tiempo el lugar del soberano, reconstruyen el Estado y ponen en marcha—de modo absolutamente vertical y autoritario—los mecanismos que aseguran la continuidad de la dominación.

En Irak, estas políticas tienen su contracara y complemento en la edificación de grandes muros para separar decenas de barrios de Bagdad. Según el escritor y arabista Santiago Alba Rico, la construcción de muros en diez barrios de la capital iraquí busca que cada vecindario se convierta en "un armario acorazado cuyos habitantes son clasificados o abandonados en cajones cerrados y recintos estancos". [8]

La lógica es muy simple: "Los barrios que no han podido ser doblegados militarmente, son amurallados, precintados y abandonados a su suerte. Zonas completas de la ciudad han sido delimitadas y segregadas con los vecinos confinados en su interior, sometidos a controles tan férreos—de entrada y de salida—que puede hablarse sin vacilación de una política de ghetto".

En otras partes del mundo, no hacen falta muros de cemento para aislar y separar los barrios periféricos. Se levantan muros simbólicos tejidos en base a las diferencias de color, forma de vestir y modo de habitar el espacio. Pero los resultados y los objetivos son idénticos. Los mecanismos de control—tengan ropajes militares, sean ONGs para el desarrollo o promuevan la economía de mercado y la democracia electoral—aparecen entrelazados y, en casos extremos como los barrios de Bagdad, las favelas de Rio de Janeiro o las barriadas de Puerto Príncipe en Haití, aparecen subordinados a los planes militares.

En Brasil, por poner apenas un ejemplo, se aplican diversas formas de control de modo simultáneo: el plan Hambre Cero es compatible con la militarización de las favelas.

En su reflexión sobre el nazismo en su texto "Sobre el concepto de historia", el escritor alemán Walter Benjamin asegura que "la tradición de los oprimidos nos enseña que el estado de excepción en el que vivimos es la regla". La política de Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 se ajusta al concepto de "estado de excepción permanente". El "estado de excepción" -que suspende los derechos de los ciudadanos y militariza zonas y países enteros-, se aplica de modo indistinto en situaciones y por razones muy diversas, desde problemas políticos internos hasta amenazas exteriores, desde una emergencia económica hasta un desastre natural.

En efecto, el estado de excepción se aplicó en situaciones como la crisis económico-financiera argentina que eclosionó en diciembre de 2001 en un amplio movimiento social; para enfrentar los efectos del huracán Katrina en Nueva Orleáns; para contener la rebelión de los inmigrantes pobres de las periferias de las ciudades francesas en 2005. Lo común, más allá de circunstancias y países, es que en todos los casos se aplica para contener a los pobres de las ciudades.

Notas
1) Estado de Sao Paulo, "Exército admite uso de tática do Haití em favela do Rio", 15 de diciembre der 2007.
2) Mike Davis en www.lahaine.org
3) Mike Davis en www.lahaine.org
4) William Lind, ob .cit.
5) Military Review, noviembre-diciembre de 2005, p.15.
6) Idem, p. 12.
7) Thomas Baltazar, citado en Miltary Review, ob. cit.
8) Santiago Alba Rico, ob. cit.

Recursos
Mike Davis, "La pobreza urbana y la lucha contra el capitalismo", entrevista, 30 de junio de 2006 en http://www.lahaine.org/index.php?p=23568.
Mike Davis, "Los suburbios de las ciudades del tercer mundo son el nuevo escenario estratégico decisivo", 14 de enero de 2007 en http://www.lahaine.org/index.php?p=19765.
Santiago Alba Rico "Emparedar a la resistencia", Diagonal, Madrid, 10 de mayo de 2007.
Thomas Baltazar (coronel) "El rol de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la ayuda para combatir el terrorismo", en Military Review, setiembre-octubre de 2007.
William S. Lind, "Comprendiendo la guerra de Cuarta Generación", Military Review, enero-febrero 2005.

Programa de las Américas. Correspondencia de Prensa. germain5@chasque.net

 

 

Gasto Militar, gasto contra la sociedad

Altereconomía (14-11-07)


A pesar de que el enemigo soviético ha desaparecido, el gasto militar sigue aumentando en todo el mundo. Eso demuestra, entre otras cosas, que su ingente expansión a lo largo de todo el último siglo no depende solamente de la necesidad de "defenderse" frente a los terroríficos enemigos de los que a menudo se habla.

Lo que ocurre en realidad es que el gasto militar ha pasado a formar parte del engranaje productivo del capitalismo como una fuente más, e incluso privilegiada, no solo de poder militar, sino de ganancia.

Por eso es tan evidente hoy día que el incesante y preocupante aumento del gasto militar en todo el mundo responde no sólo a factores estrictamente políticos sino también, y muy especialmente, a cuestiones económicas de extraordinaria importancia.

Las cifras que cada año mueve la industria de armamento muestran que este sector se ha convertido en un pilar básico de la moderna economía neoliberal.

En 2006 los gastos militares mundiales superaron los alcanzados en la etapa de la guerra fría [1], a pesar de que actualmente la situación política internacional es sustancialmente distinta a la de entonces. Y en España, el gasto militar reflejado en los presupuestos del generales del Estado para el año 2008 [2] se sitúa ya en un 2’23% del PIB (23.052 millones de Euros).

¿Qué se encuentra detrás de esta tendencia?

En su último libro titulado "La doctrina del Shock", la profesora Naomi Klein estudia y demuestra la relación existente entre la destrucción material de un país y la inmediata llegada de las políticas neoliberales, de modo que la crisis así generada se aprovecha para incrementar los beneficios empresariales. El caso de Irak es paradigmático: un país que sumido todavía en el caos, como consecuencia de una guerra por el control de sus recursos naturales, comienza a emplear inmediatamente el recetario liberal basado en privatizaciones, desregulaciones y reducciones de gasto público.

Lo que ocurre es que, se quiera o no, cuando se realiza gasto en armamento se termina disparando, y por eso hay que hablar muy claro, sin tapujos: el gasto militar no es hoy día sino una forma criminal de hacer negocio que tiene terribles consecuencias.

Para justificarlo se recurre a pretextos políticos que no tienen más que un único objetivo: infundir el miedo suficiente para hacer socialmente tolerables los excesos de militarismo y de los recursos económicos que se dedican a mantenerlo y reforzarlo.

De ahí que haya sido necesario vincular el poder mediático al lobby armamentístico y ambos a los representantes democráticos que toman las decisiones políticas finales.

Por eso tampoco es de extrañar que las partidas presupuestarias relacionadas con el gasto militar se presenten con un gran oscurantismo, medio escondidas gracias a la opacidad estadística y confundidas con otras que tratan de disimular el extraordinario esfuerzo inversor que absorbe la investigación y la producción en la industria del arma. En España, la utilización regular por parte del gobierno del llamado Fondo de Contingencia, carente de indicadores de seguimiento, para dirigir recursos económicos a actividades militares es una prueba más de esta falta de transparencia.

Es sólo de este modo que el gobierno consigue vender la idea falsa de que el Gasto Militar no crece, cuando lo realmente cierto es que imputa sus gastos adicionales a otras partidas como esta.

El fenómeno militar es también en cierto modo paradójico. La economía cuantifica como positiva la producción de armamento, incrementando así el PIB nacional, al mismo nivel que otro tipo de producción.

¿Qué civilización "superior" es esta en donde matar se convierte en un medio más para satisfacer el constante crecimiento económico?

Y, por cierto, qué paradójico y revelador es, también, que el aumento en las partidas de gasto militar sea el único que no preocupa ni es criticado por los economistas neoliberales, cuando se trata de un gasto, no sólo socialmente improductivo y nefasto, sino también muy inflacionista y generador de esa burocracia que tanto rechazan cuando está vinculada al gasto social.

Para colmo, y como es bien sabido, el incremento del Gasto Militar está también directamente relacionado con la ineficiencia creciente de la ayuda al desarrollo, ya de por sí precaria. Unas veces, porque se consideran ayuda los recursos vinculados al aumento de la capacidad de matar y destruir. Otras, porque se induce a la guerra y se facilita el conflicto poniendo en manos de esos países instrumentos de destrucción y muerte.

La incoherencia de nuestra época, de los dirigentes neoliberales de nuestra época, es brutal, deleznable e incontestable.

¿Cómo hablar de paz al mismo tiempo que se gasta más dinero en armas?

¿Cómo se pueden compatibilizar propuestas de paz como la Alianza de Civilizaciones con un incremento continuo y desmesurado del Gasto Militar?

¿Cómo creer en la sinceridad de quien habla de combatir el terror y luego incrementa los instrumentos de tortura y se dedica a crear cada vez más instrumentos de explotación, de dominio brutal y de muerte?

Oponerse al incremento del gasto militar, lograr de modo efectivo su continua disminución y el aumento paralelo de los recursos destinados a fomentar el bienestar y la paz son los prerrequisitos inexcusables del progreso, de la justicia y de la democracia en nuestra época. No hay opción intermedia.

Notas:
[1] http://www.oxfam.org/es/news/2006/pr060922_arms_record
[2] "El escándalo del Gasto Militar", José Toribio. http://www.altereconomia.org/documentos/GM_2008.pdf

* Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa son coordinadores de Altereconomia.org 

 

 

Gastos Militares para 2008
El escándalo de gasto militar

José Toribio
Indymedia Galicia (10-10-07)

(ver)

 

 

Inmigrantes: carne de cañón para los Ejércitos

Comunicado de la Asamblea Antimilitarista de Madrid
Martes, 26 de junio de 2007


Es una práctica común en muchos países el que las y los inmigrantes consigan la nacionalidad del país de “acogida” alistándose en las Fuerzas Armadas. Las costosas campañas de reclutamiento que paga anualmente el Ministerio de Defensa tienen como objetivo prioritario a los jóvenes (de ahí su presencia en todas la ferias infantiles, juveniles y/o de empleo donde se permite su presencia), mujeres (hay siempre un apartado específico para ellas en las campañas antes citadas) e inmigrantes. En un marco de precariedad laboral tan extendida y total, se quiere presentar a las y los jóvenes el alistamiento en las FAS como una opción laboral más, con tintes incluso “humanitarios” (una ONG armada), y donde se pretende que la integración de la mujer en una de las estructuras patriarcales por antonomasia puede realizarse de manera normalizada (cosa que se ha constatado radicalmente falsa

Respecto a la inmigración, parece que de manera voluntaria o involuntaria se está imitando desde el Gobierno un perverso modelo importado de EEUU: el presidente Bush firmó en julio del 2002 una orden por la que se podía solicitar la ciudadanía todo aquel que sirviera en las Fuerzas Armadas durante "la guerra contra el terrorismo" (es decir, una campaña de reclutamiento que no tiene visos de finalizar próximamente). Estudios del Centro Pew Hispánico, constataron recientemente que los inmigrantes latinos componen el 9,5% de las FAS de EEUU, pero en que resultan ser el 17,5% del total en “zonas de conflicto”... dato bastante revelador.

Desde el 2002, las FAS reclutan en el estado español a inmigrantes para intentar paliar el fracaso del Ejército Profesional, planteando al principio un “tope” para extranjeros de un 2% del total de reclutas, teniendo que aumentar posteriormente el cupo hasta un 9%, vista la imposibilidad de mantener el actual modelo de Ejército Profesional únicamente con reclutas españoles. Los inmigrantes que se alistan a las FAS españolas provienen mayoritariamente de Colombia y Ecuador (un 80% del total de inmigrantes alistados). Cava vez más y más inmigrantes obtienen la nacionalidad española alistándose en el Ejército, aunque curiosamente todavía no hay datos oficiales sobre cuántos son los soldados nacionalizados a día de hoy.

El colectivo de inmigrantes en las FAS españolas suponen un 5’4% del total, pero en “misiones de paz” o en “zonas de conflicto” (dejemos que cada cual elija el eufemismo que más le guste) como Afganistán o Líbano el porcentaje de inmigrantes sube en ocasiones hasta un 30%, en unidades como la Legión o la Brigada Paracaidista (según datos aparecidos en El País). Es decir, en el estado español es aún más claro que en EEUU como la procedencia de las y los soldados es determinante a la hora de elegir “carne de cañón” para las llamadas “misiones de paz”.

Urge por tanto un debate público sobre la política exterior que practica el PSOE (ese partido que coreaba sin pudor el famoso “No a la Guerra” en múltiples movilizaciones) y sobre el modelo de defensa que se quiere para el estado español, visto el fracaso del Ejército Profesional después del fin del Servicio Militar Obligatorio. No hay que permitir que se difunda de manera constante una imagen distorsionada y poco veraz de los que es el Ejército: una estructura autoritaria, jerárquica, patriarcal y violenta.

 

 

El gasto militar ascendió a más de mil billones (sic) de euros en 2006
Tanto Estados Unidos como la UE continúan proporcionando grandes cantidades de armas a Oriente Medio

[Hemos respetado el titular de la noticia literalmente aunque se trata evidentemente de una mala traducción del ’billion’ anglosajón, equivalente a ’mil millones’ en español. INSUMISSIA]

EUROPA PRESS
Insumissia (23-6-07)


- Solo Estados Unidos gastó en 2006 396.000 millones de euros, más de la mitad.

- El incremento se debe al aumento de los costes en las operaciones estadounidenses en Irak y Afganistán.

- Tanto Estados Unidos como la UE continúan proporcionando grandes cantidades de armas a Oriente Medio

- China e India se mantienen entre los máximos importadores de armas en el mundo.

Según el informe anual dado a conocer hoy lunes por Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de
Estocolmo , (SIPRI) , los gastos militares se elevaron un 3,5% en el 2006 y alcanzaron los 1.200 billones de
dólares, (unos 900.000 millones de euros) al aumentar los costos de las operaciones estadounidenses en Irak y
Afganistán.

Un 5% más en EEUU

El Gobierno estadounidense destinó 323.000 millones de dólares a la categoría "guerra mundial contra el
terrorismo" desde septiembre de 2001 hasta junio de 2006, según asegura el SIPRI

Además, el informem también destaca, el gasto de Estados Unidos en operaciones militares en el 2006,
tasándolo en 326.000 millones de dólares, lo que supone un aumento del 5% sobre el año anterior.

Suma y sigue

"Teniendo en cuenta tanto los factores inmediatos como los de largo plazo, los costos pasados y futuros hasta
el 2016 para Estados Unidos en la guerra en Irak se han estimado en 1.697 millones de dólares", explicó el
comunicado.

De esta manera, tanto Estados Unidos como la UE continúan proporcionando "grandes cantidades de armas" a
Oriente Medio, "a pesar de que saben que se trata de una región muy peligrosa", señala en el documento,
Siemon Wezeman, jefe del proyecto de transferencia de armas del SIPRI.

China se sube al carro...

El gasto militar de China, que está modernizando el Ejército de Liberación del Pueblo, saltó a unos 37.056
millones el año pasado desde los 33.163 millones de euros en 2005.

"El gasto militar de China ha seguido creciendo rápidamente y por primera vez ha sobrepasado al de Japón, con
lo que China se convierte en el país con el mayor gasto militar en Asia y en el cuarto mayor del mundo", sostuvo
el SIPRI.

...y Japón, a la baja

El instituto, que desarrolla investigaciones independientes sobre seguridad internacional, armamentos y
desarme, dijo que Japón recortó su gasto militar en 2006 y suma su quinto año de baja.

El SIPRI agregó que Tokio está enfocando su presupuesto principalmente en defensa de misiles.

China e India: importadores masivos de armas

China e India se mantuvieron entre los máximos importadores de armas en el mundo, mientras que cinco países
de Oriente medio aparecen entre los 10 mayores compradores de armas a nivel mundial.
 

 

BASE AERONAVAL DE ROTA

Indymedia Estrecho (3-5-07)


Evolución

El Convenio de Defensa y ayuda Económica Mutua fue firmado por los gobiernos de España y los EE.UU. el 26 de septiembre de 1953 con una vigencia inicial de 10 años, que sería sucesivamente prorrogado hasta ahora, que se prolonga anualmente. Uno de los puntos de este primer acuerdo es el establecimiento en el territorio español de un sistema de bases permanentes de uso conjunto pero bajo mando español. Sin embargo, en el mismo texto se reconoce a existencia de zonas de uso exclusivo de EEUU que, en la práctica, se han convertido en zonas secretas cuya utilización es desconocida para los mandos españoles de las bases.
El acuerdo preveía la construcción de bases en Zaragoza, Torrejón de Ardoz, Reus, Sevilla (tres bases), Albacete, Matagorda (Cádiz), y Rota, de las que "sólo" se materializarían las de Zaragoza, Torrejón, Morón y Rota.
La base aeronaval de Rota comienza a construirse en abril de 1955, sobre 2400 hectáreas en una zona de costa entre los términos municipales de Rota y El Puerto de Santa María, frente a la bahía de Cádiz, a 90 km. del estrecho de Gibraltar. Está rodeada valla metálica y una carretera de circunvalación de 26 km. de perímetro. Cuenta con 130 km. de carreteras interiores.
La marina de EEUU mantiene aproximadamente 2000 de las 2400 hectáreas del complejo y es responsable del mantenimiento de las infraestructuras de la Base, incluidos los 3 km. de pistas de aterrizaje con capacidad para todo tipo de aeronaves, tres muelles activos, 426 edificios y 806 casas residenciales.

Hay 8000 estadounidenses viviendo en Rota entre personal militar (3000), familiares y trabajadores civiles (250). El personal español ronda unos 5000 miembros de personal militar y unos 1000 de trabajadores civiles.

Ampliación

La base militar sufrirá un proceso de ampliación hasta el año 2011, con un presupuesto total para ello de 476 millones de dólares americanos. El proyecto de transformación contempla cuatro grandes áreas, distinguidas en la ampliación del aeropuerto, la del centro de la base, las instalaciones de los Seabees y la ampliación del puerto, considerada la obra "más importante".
Recientemente las administraciones militares de España y EE UU han adjudicado a las empresas Ferrovial y Felipe Castellano las obras de construcción de un nuevo atracadero, el número 4, para el suministro de combustible para el Grupo de Combate Alfa al que pertenece el portaviones “Príncipe de Asturias”. El proyecto, con un presupuesto de 5 millones de euros, se inscribe en la ampliación de las dotaciones del recinto militar gaditano aprobado por el Senado Norteamericano en enero de 2001 en el programa denominado Visión 2010.
La actuación será cofinanciada por la Armada y la marina de EEUU, al tratarse de una zona de uso y mantenimiento común, aunque el ministerio de Defensa Español recibirá aportaciones de la OTAN para hacer frente al coste de las obras, dado el interés estratégico que el muelle de Rota tiene para los países aliados.
Así mismo ha sido mejorada, mediante un dragado, la profundidad de la entrada al muelle y las zonas de atraque para facilitar el acceso de naves de mayor envergadura. El puerto militar ha mejorado su calado en 13 metros.
También se contemplan inversiones de edificios nuevos como una morgue, centros de correos, gasolineras o hangares. Asimismo, "aparece una importante obra de infraestructura para suministro de combustible de aviones atracados en los espacios facilitados".

Funciones militares

La Base Naval de Rota esta estratégicamente situada cerca del Estrecho de Gibraltar y en el punto medio entre EE.UU. y Asia. A causa de esta localización ideal la base da soporte a las unidades de la Sexta Flota de EEUU en el Mediterráneo y al Comando Aéreo Móvil (AMC) de la USAF en sus tránsitos hacia Alemania o el Sudeste Asiático. Esto hace que, anualmente, los movimientos aéreos lleguen a sumar unos 80000, y que usen sus instalaciones un promedio de 500 buques. Prácticamente a diario se pueden observar aviones de transporte pesado de los tipos C-130 "Hércules", C-5 "Galaxy" y C-141 "Starlifter" realizando maniobras de aproximación en vuelo bajo.
La Base da apoyo a los buques de la OTAN, suministros de combustible y munición a las unidades en la región. Es la única base del Mediterráneo capaz de dar apoyo a los Grupos Anfibios (ARG). Rota da soporte a la Base Aérea de Morón en Sevilla, a las unidades de apoyo ARG en Palma de Mallorca, al Cuartel General de la OTAN en Madrid, a las misiones Shuttle de la NASA y a operaciones dentro de Europa.
La misión de las fuerzas de los EE.UU. en Rota, Sigonella y Souda Bay es proveer Mando y Control y apoyo logístico a las fuerzas operativas de la OTAN. Las instalaciones están capacitadas para transformarse de Aeródromos de Patrulla Marítima a Multi-Mision proveyendo un enlace esencial a la USAF y la OTAN en operaciones de contingencia en la zona de África.
Respecto a la cuestión nuclear, el Convenio firmado en 1989 prohíbe la "introducción" de armas atómicas en el territorio español, aunque en la práctica, la existencia de zonas secretas en la base, así como la presencia regular de buques con capacidad nuclear (ante los que no se podía indagar sino sólo preguntar) puede que haya convertido aquél en papel mojado.

La marina española tiene en Rota su base principal. Allí mantiene un amplio despliegue militar: el Grupo de Combate del portaaviones "Príncipe de Asturias" y 6 fragatas F-80, el Grupo Anfibio (dos transportes de ataque y dos buques de desembarco), y las escuadrillas de aeronaves de la flota (18 Harrier de combate y 32 helicópteros).

En resumen, la base tiene encomendadas las siguientes funciones dentro de la estrategia militar de la OTAN y EEUU:

- Plataforma aeronaval en caso de conflictos en Europa, Mediterráneo o el Atlántico Oriental.
- Plataforma de llegada y escala para fuerzas provenientes de EEUU en tránsito hacia Europa central.
- Almacén de armamento estratégico de la OTAN y plataforma de dirección electrónica en caso de confrontación.
- Base de apoyo o "base avanzada" para aviones y buques de combate y tropa.
- Proyección por el Mediterráneo hacia Oriente Próximo y Asia central.
- Sistema de comunicaciones, con uno de los centros de procesamiento más importantes de EEUU, el Sistema de Información y Vigilancia Oceánica (OSIS).

Fuentes
- Global Security: www.globalsecurity.org/milit...
- Web de la Base aeronaval: www.rota.navy.mil/navsta/we...
- "La base de Rota y el movimiento pacifista de Andalucía", Taller de Paz - Federación ecologista andaluza - Confederación ecologista andaluza, marzo de 1998
- El País: www.elpais.es/articulo/20050...
-www.antimilitaristas.org/
Grupo de Accion Social :: www.redasociativa.org/gas

 

 

 Reclamemos las bases 2007: ni un palmo de tierra para la guerra
Primavera desobediente contra las instalaciones militares

Insumissia (28-4-07)


Alternativa antimilitarista - MOC, coordinación de grupos antimilitaristas del Estado español, invita por cuarto año consecutivo a los-as activistas, grupos y redes afines a la labor antimilitarista a realizar protestas y acciones desobedientes en las bases militares de todo el mundo.

Nunca más una guerra. Un deseo compartido por millones de personas en todo el mundo como pudo verse en fechas no muy lejanas. Muchas menos son las personas conscientes de que sus impuestos, sus ahorros (por ejemplo, Caja Madrid, BBV, AXA e ING invierten en empresas de armas), y puede que hasta su trabajo (transporte de material militar, investigación militar, empresas de armamento) garantizan un próspero futuro para la guerra. ¿”Misiones humanitarias”? ¿”Guerra contra el terrorismo”? Todos los ejércitos renuevan su armamento y sus medios de transporte para golpear globalmente allí donde las élites del primer mundo lo consideren beneficioso para sus intereses. La globalización económica dispone también de brazo militar. Es la era de la globalización del militarismo: la liquidación de las libertades civiles dentro y la guerra global en el exterior.

Además, la invasión de Iraq ha dejado definitivamente claro que las guerras a miles de kilómetros de donde vivimos empiezan realmente al lado de nuestras casas. Desde las bases militares en los alrededores, pasando por las carreteras y vías férreas que usamos todos los días, hacia los puertos y aeropuertos, antes de llegar a la “zona de guerra”.

Con esta idea central, desde el último año, AAMOC está construyendo, junto con grupos pacifistas y antimilitaristas de Bélgica, Reino Unido, Francia, Holanda y Suecia, una red a escala europea que actúe coordinadamente sobre este entramado formado por empresas, instituciones, instalaciones, políticas, dinero y sobre todo silencio, que prepara y ejecuta la guerra desde aquí. Durante el primer año de la guerra de Iraq, estos grupos ya llevaron a cabo -aunque de forma espontánea- acciones de inspección civil en bases nucleares y de la OTAN, aeropuertos donde hacían escala aviones militares en rumbo hacia Oriente Medio, y realizaron bloqueos de trenes con equipamiento militar estadounidense y de la OTAN en su despliegue hacia Iraq o hacia maniobras de entrenamiento para el combate.

En el Estado español, el presupuesto militar (23000 millones de euros en 2007) y la investigación armamentística siguen en máximos históricos, el Ejército introduce su visión de un mundo donde el peligro es el Sur y las guerras son inevitables desde la educación Primaria (nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía) hasta la Universidad (Ley de la Carrera Militar). Zapatero habla de “Alianza de Civilizaciones” pero vende armas al ejército israelí y participa en la ocupación y guerra en Afganistán.

El Ejército continúa siendo el mayor terrateniente en España y el segundo en toda Europa, a pesar de que se encuentra inmerso en el enésimo proceso de reordenación ante la sequía de soldados: reorganización y disolución de unidades y cierre de cuarteles. 6,5 millones de metros cuadrados han pasado de manos públicas directamente al mercado atizando así aún más la especulación inmobiliaria que cubre de cemento parajes naturales y deja sin vivienda a millones de personas. Al mismo tiempo, se potencian sus unidades más ofensivas y se planean más instalaciones intervencionistas o de la OTAN, como la escuela de pilotos de combate (TLP) en Albacete, el Sistema de Vigilancia Terrestre (AGS) en Zaragoza o Valladolid, o la base de coordinación de las operaciones de los cascos azules en Quart (València). Estos posibles espacios militares, junto con el Mando Terrestre Sur de la OTAN en Retamares (Madrid), cuartel de la Fuerza de Respuesta de la OTAN en Valencia (Bétera), las bases compartidas con EEUU en Rota y Morón, las bases aéreas de Zaragoza y Torrejón, los campos de maniobras de San Gregorio (Zaragoza) y Chinchilla (Albacete), los campo de tiro y bombardeo de El Teleno (León) y Las Bardenas (Navarra), entre otras instalaciones, convierten el territorio español en una plataforma gigantesca de entrenamiento y agresión militar que apunta hacia el Sur.

A la vez que la UE crea Battle Groups multinacionales para intervenir militarmente allí donde sus privilegios económicos se vean cuestionados, también blinda y militariza la frontera sur. Canarias y sus aguas, además de lugar habitual de maniobras navales de la OTAN, se han convertido en el escenario principal de las operaciones de caza al inmigrante de FRONTEX, la agencia europea de control de fronteras, un verdadero ejército policial dotado de capacidad de intervención rápida, con medios navales y aéreos.

En el caso de los campos de tiro y entrenamiento militar estamos asistiendo desde hace algunos años a una creciente campaña de lavado de imagen verde del Ejército. Según el Ministerio de Defensa, estos espacios naturales especialmente degradados por el uso destructivo que se hace de ellos, serían en realidad entornos perfectamente conservados y mantenidos a salvo de la voracidad urbanística. Esta propaganda engañosa, avalada por algunos intelectuales “verdes” cercanos al PSOE, ha sido ya denunciada por organizaciones ecologistas y antimilitaristas.

Como cada año, en las próximas semanas, esta maquinaria de producir violencia, guerra y caos global será contestada. Además de protestas ya realizadas recientemente en Canarias y Albacete, tendrán lugar marchas, acciones directas e inspecciones civiles en instalaciones militares en diferentes lugares del Estado español.

Reclamemos las bases, cuarteles, campos de maniobras e industrias militares: ni un palmo de tierra para la guerra. Exigimos el desmantelamiento de la infraestructura militar en nuestra sociedad y su devolución para un uso social y ecológico.

Esperamos que este llamamiento sirva para abrir, entre todos los movimientos sociales, caminos hacia la desmilitarización y la abolición de los ejércitos. Queremos romper el consenso construido por los medios acerca de los orígenes y soluciones a la violencia, abrir espacios para el debate y la acción directa, para una acción conjunta entre los movimientos antimilitaristas y anticapitalistas, y las otras luchas contra todas las formas de dominio y opresión.

alternativa antimilitarista-moc
abril de 2007

 

 

El imperio mundial: 737 Bases militares estadounidenses

Chalmers Johnson
Traducido por Felisa Sastre
La Haine (2-4-07)


En otra época, se podía establecer la extensión del imperialismo contando sus colonias. La versión estadounidenses de la colonia es la Base militar y si observamos los cambios en la política mundial de Bases, podemos aprender mucho en relación con la expansión de nuestras “huellas” imperiales y el militarismo que crece con ellas.

No resulta sencillo, sin embargo, evaluar el tamaño y el valor exactos de nuestro imperio de Bases. Los documentos oficiales accesibles al público relacionados con estos asuntos son engañosos aunque resultan instructivos. Desde 2002 a 2005, según el Base Structure Report , inventario anual del Departamento de Defensa relativo a los bienes raíces que posee en todo el mundo, existe un enorme baile en el número de instalaciones.

El total de Bases militares estadounidenses en otros países en 2005- según fuentes oficiales- era de 737. Si se tienen en cuenta el despliegue de tropas en Iraq y la estrategia de guerras preventivas que sigue el presidente Bush, la tendencia en el número de Bases en el extranjero sigue creciendo.

Resulta muy interesante que las treinta y ocho instalaciones militares estadounidenses de tamaño grande y medio diseminadas por el planeta en 2005 (la mayoría bases aéreas y navales para nuestros bombardeos y flota) casi igualan con exactitud las treinta y seis bases navales y guarniciones británicas en la época de su cenit imperial en 1898. El Imperio Romano en su momento de plenitud en el año 117 (a.C.) necesitaba treinta y siete grandes Bases para vigilar sus posesiones, desde Bretaña hasta Egipto, de Hispania a Armenia. Quizás el número óptimo de grandes fortalezas y guarniciones para una potencia imperialista aspirante a dominar el mundo se mueva entre treinta y cinco y cuarenta.

De acuerdo con los datos para el año fiscal 2005, los burócratas del Pentágono han calculado el valor de sus bases en el exterior en al menos 127.000 millones de dólares- seguramente una estimación muy a la baja pero incluso así todavía muy superior al producto interior bruto de muchos países- y en 658.100 millones el valor de todas sus Bases, exteriores e internas (el valor de una Base se establece según lo que considera el Departamento de Defensa que costaría remplazarla). Durante el año fiscal 2005, el alto mando militar tenía desplegados en nuestras bases en el exterior unos 195.975 soldados, un número similar de empleados y funcionarios civiles del Departamento de Defensa y 81.425 trabajadores extranjeros contratados.

El total mundial del personal militar estadounidense en 205, incluidos los que tienen su base en el interior del país, fue de 1.840.062, auxiliados por 473.306 funcionarios civiles del Departamento de Defensa y 203.528 contratados locales. Sus bases en el exterior, según el Pentágono, tienen 32.327 cuarteles, hangares, hospitales y otros edificios de su propiedad, y 16.527 más en alquiler. El tamaño de estas instalaciones, reflejada en el inventario, ocupa 687.347 acres(1) en el exterior y 29.819.492 en total, lo que convierte al Pentágono en el mayor terrateniente del mundo.

Estas cifras, aunque asombrosamente altas, ni siquiera suponen el total de las bases que ocupamos en todo el mundo. El Base Structure Report (Informe sobre la Estructura de las Bases) de 2005 no refleja, por ejemplo, ninguna guarnición en Kosovo ( es decir, en Serbia, país del que todavía es una provincia), a pesar de ser la sede del enorme Camp Bondsteel, construido en 1999 y mantenido desde entonces por la multinacional KBR (anteriormente conocida como Kellogg Brown & Root), una filial de la corporación Halliburton de Houston.

El informe excluye, asimismo, las bases en Afganistán, Iraq (106 acuartelamientos en mayo de 2005), Israel, Kirguizistán, Qatar y Uzbekistán, a pesar de que el ejército de Estados Unidos ha establecido una colosal estructura de bases en la región del Golfo Pérsico y Asia Central desde el 11-S. A modo de excusa, una nota en el prefacio dice que “las instalaciones ofrecidas por otros países en localidades extranjeras” no están incluidas, aunque ello no es estrictamente cierto. El informe incluye veinte instalaciones en Turquía, todas ellas de propiedad del gobierno turco y de utilización conjunta con los estadounidenses. El Pentágono sigue omitiendo en sus cuentas gran parte de los 5.000 millones que cuestan las instalaciones militares y de espionaje en Gran Bretaña, convenientemente disfrazadas como bases de la Royal Air Force. Si hubiera una contabilidad decente, el tamaño verdadero de nuestro imperio militar alcanzaría a 1.000 bases en el exterior, pero nadie- posiblemente ni el mismo Pentágono- sabe con certeza el número exacto.

En algunos casos, los propios países extranjeros han intentado mantener en secreto sus bases estadounidenses por miedo a las consecuencias de revelar su complicidad con el imperialismo estadounidense. En otros, el Pentágono parece querer minimizar la construcción de instalaciones encaminadas a controlar las fuentes de energía o, en una situación determinada, a mantener un red de bases que hicieran posible mantener Iraq bajo nuestra hegemonía, al margen de los deseos de cualquier gobierno iraquí futuro. El gobierno estadounidense intenta no divulgar información alguna sobre las bases que utilizamos para la escucha camuflada de las comunicaciones mundiales, o para nuestros despliegues nucleares que, como escribe William Arkin- una autoridad en la materia- “Han violado sus obligaciones internacionales. Estados Unidos está mintiendo a la mayoría de sus aliados más cercanos, incluso en la OTAN, sobre sus proyectos nucleares. Decenas de miles de armas nucleares, centenares de Bases, y docenas de barcos y submarinos existen en un mundo secreto especial sin razones militares ni de justificación como “fuerza de disuasión.”

En Jordania, por dar un simple ejemplo, hemos desplegado más de cinco mil soldados en bases a lo largo de las fronteras de Iraq y Siria. (Jordania ha colaborado asimismo con la CIA en la tortura de prisioneros que les hemos enviado para “interrogar”). A pesar de ello, Jordania sigue asegurando que no tiene ningún compromiso especial con Estados Unidos, ni bases ni presencia militar estadounidense.

El país es oficialmente soberano pero en realidad es un satélite de Estados Unidos y lo ha sido por los menos durante los últimos diez años. De la misma manera, antes de nuestra retirada de Arabia Saudí en 2003, habitualmente negábamos que manteníamos una flota de enormes y fácilmente detectables bombarderos B-52 en Jeddah porque así lo exigía el gobierno saudí. Mientras que los burócratas militares puedan continuar con su cultura secretista para protegerse, nadie sabrá el verdadero tamaño de nuestras bases en el mundo, y menos que nadie los representantes electos del pueblo estadounidense.

En 2005, los despliegues de tropas en el exterior y en el interior fueron constantes. Se dijo que ello se debía tanto a un amplio cambio en la estrategia de mantenimiento de nuestro dominio mundial cuanto al cierre de bases sobrantes en el interior pero, en realidad, muchos de los cambios parecían en gran medida motivados por la necesidad del gobierno de Bush de castigar a los países y estados interiores que no habían apoyado sus esfuerzos en Iraq y de recompensar a quienes sí lo habían hecho. Así, en Estados Unidos, se trasladaron bases hacia el Sur, a estados con actitudes , tal como señalaba el Christian Science Monitor: “ más inclinados a las tradiciones militares” que los del nordeste, el noroeste medio o la costa del Pacífico. Según un empresario de Carolina del Norte que se regodeaba con sus nuevos clientes: “El ejército va allí donde se le quiere y valora más.”

En parte, el realineamiento se hizo girar alrededor de la decisión del Pentágono de traer a casa en 2007 y 2008 dos divisiones desde Alemania (la primera División Blindada y la primera División de Infantería) y una Brigada (3.500 hombres) de la segunda División de Infantería situada en Corea del Sur (que, en 2005 fue oficialmente realojada en Fort Carson, Colorado). Mientras la resistencia iraquí continúa, las fuerzas implicadas son sobre todo las de ultramar y las instalaciones interiores no están preparadas para ellas (ni hay suficiente dinero presupuestado para adecuarlas).

Sin embargo, más pronto o más tarde, más de 70.000 soldados y 100.000 miembros de sus familias tendrán que ser realojados en el interior de Estados Unidos. El previsto “cierre de bases” de 2005 en Estados Unidos es en realidad una consolidación de instalaciones militares y un programa de ampliaciones con una enorme transferencia de de dinero y consumidores que van a unas pocas áreas seleccionadas. Al mismo tiempo, lo que parece ser una reducción del Imperio en el exterior se está demostrando ser en realidad un crecimiento exponencial de nuevos tipos de Bases- sin las cargas ni servicios que precisan- en zonas muy remotas donde el ejército estadounidenses nunca había estado antes.

Tras el desplome de la Unión Soviética en 1991, para cualquiera que reflexionara sobre ello, resultaba obvio que las enormes concentraciones de fuerzas militares en Alemania, Italia, Japón y Corea del Sur ya no eran necesarias para afrontar eventuales amenazas militares. Ya no iba a haber guerras futuras con la Unión Soviética o con cualquier otro país de la zona.

En 1991, la primera Administración Bush debería haber empezado a desmantelar o redesplegar las tropas sobrantes; y, de hecho, el gobierno Clinton cerró algunas bases en Alemania, como las que protegían el desfiladero de Fulda, en otra época considerado la ruta preferente para una invasión soviética de Europa occidental. Pero no se hizo nada en realidad en aquellos años para planificar la nueva estrategia de recolocación del ejército estadounidense fuera de Estados Unidos.

A finales de los años 1990, los neoconservadores estaban desarrollando sus grandiosas teorías para promover un abierto imperialismo de la “superpotencia solitaria”, que incluía unilaterales acciones militares preventivas y anticipatorias, extensión de la democracia en el exterior a punta de pistola, obstruir el crecimiento de cualquier país o bloque de países que pudieran suponer una desafío a la supremacía militar estadounidense y a una concepción de un Oriente Próximo “democrático” que nos suministrara todo el petróleo que necesitáramos. Uno de los componentes de su gran proyecto era el redespliegue y el reforzamiento de la capacidad de aerotransporte militar. El argumento inicial era un programa de transformación que convirtiera las fuerzas armadas en más ligeres, más ágiles, con una alta tecnología militar que, se decía, iba a liberar fondos para invertir en la política imperial de vigilancia.

Lo que llegó a conocerse como “transformación de la defensa” empezó a hacerse público durante la campaña presidencial del 2000. Más tarde, se produjeron las guerras de Afganistán e Iraq, momento en que el programa neocon empezó a ponerse en práctica. Política que se centró por encima de todo en una rápida y sencilla guerra para incorporar Iraq al Imperio. En aquella época, los dirigentes civiles del Pentágono se encontraban peligrosamente seguros de lo que consideraban el esplendor y la imbatibilidad militar de Estados Unidos, demostradas en su campaña de 2001 contra los Talibán y al-Qaeda mediante una estrategia basada en reavivar la guerra civil afgana por medio de la financiación de los señores de la guerra de la Alianza del Note y la utilización masiva del potencial aéreo estadounidense para apoyar su avance sobre Kabul.

En agosto de 2002, el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld reveló su “estrategia de defensa 1-4-2-1” de reemplazar los planes de la era Clinton para conseguir un ejército capaz de llevar a cabo dos guerras a la vez: en Oriente Próximo y el nordeste de Asia. Ahora, los planificadores de la guerra deberían prepararse para defender Estados Unidos creando y reuniendo fuerzas capaces de “ disuadir las agresiones y amenazas” en cuatro “regiones críticas”: Europa, Asia del Norte (Corea del Sur y Japón), Este de Asia ( Estrecho de Taiwan) y Oriente Próximo, estar en condiciones de derrotar las agresiones en dos de estas regiones simultáneamente, y “obtener una victoria decisiva” (en el sentido de conseguir “cambio de gobierno”) en uno de esos conflictos “en el momento y lugar que elijamos”. Tal como el analista militar William M. Arkin comentaba: “(Con) las fuerzas militares ya desplegadas al límite, la nueva estrategia iba más allá de prepararse para actuaciones de represalia y se parecía más a un plan para iniciar enfrentamientos en nuevas regiones del mundo.”

La aparente fácil victoria en tres semanas sobre las fuerzas de Saddam Hussein en la primavera de 2003 sirvió para corroborar aquellos planes. El ejército estadounidense se veía tan fastuoso que podía llevar a cabo cualquier misión que se le asignara. El desmoronamiento del régimen Baazí de Bagdad sirvió también para que el secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld, se envalentonara e hiciera uso de la “transformación” para castigar a los países que, en el mejor de los casos, habían sido tibios sobre el unilateralismo estadounidense- Alemania, Arabia Saudí, Corea del Sur y Turquía-, y para recompensar a aquellos cuyos dirigentes habían apoyado la Operación “Libertad para Iraq”, incluidos viejos aliados como Japón e Italia y también países ex comunistas como Polonia, Rumania y Bulgaria. La consecuencia fue el programa Integrated Global Presence del Departamento de Defensa, conocido familiarmente como “Global Posture Review”.
El presidente Bush lo mencionó por vez primera en una declaración el 2 de noviembre de 2003, en la que prometió llevar a cabo “Un realineamiento global” de Estados Unidos. Volvió a pronunciar la frase y a reelaborarla el 16 de agosto de 2004, en un discurso pronunciado en la convención anual de los veteranos de guerra en Cincinatti. Debido a que el discurso de Cincinatti formaba parte de la campaña para las elecciones presidenciales de 2004, sus comentarios no fueron tomados muy en serio en aquellos momentos. Aunque dijo que Estado Unidos reduciría sus tropas en Europa y Asia entre 60.000 y 70.000 efectivos, aseguró a su audiencia que ello llevaría una década- mucho más allá que su presidencia- e hizo una serie de promesas que sonaron más parecidas a un reclamo para el reclutamiento que una declaración estratégica.

“Durante la próxima década, vamos a desplegar una fuerza más ágil y flexible, lo que significa que la mayoría de nuestras tropas estarán acuarteladas y se desplegarán desde aquí, desde casa. Trasladaremos algunos de nuestros soldados e instalaciones a nuevas localizaciones, de forma que puedan movilizarse rápidamente para afrontar amenazas imprevistas....Ello disminuirá la tensión de nuestras tropas y de nuestras familias militares...Es decir, nuestras fuerzas en activo tendrán más tiempo para estar en el frente interno y lo más previsible es que sufrirán menos traslados a lo largo de su carrera. Las mujeres de nuestros militares soportarán menos cambios de trabajos, tendrán una estabilidad mayor, dispondrán de más tiempo para sus hijos y para disfrutar de sus familias.”

No obstante, El 24 de septiembre de 2004, el secretario Rumsfeld reveló los primeros detalles concretos del proyecto al Comité del Senado de Fuerzas Armadas. Con su característica grandilocuencia, lo describió como “la mayor reestructuración de las fuerzas de Estados Unidos en el mundo desde 1945.” Citando al entonces subsecretario Douglas Feith, añadió: “Durante la Guerra Fría teníamos una gran seguridad de por dónde podían venir los principales riesgos y enfrentamientos, de manera que podíamos llevar a gente allí. Ahora tenemos que actuar con una idea totalmente distinta. Necesitamos ser capaces de abordar todo tipo de operaciones militares, desde el combate hasta el mantenimiento de la paz en cualquier lugar del mundo y lo más rápido posible.”

Aunque ello pueda sonar como algo plausible, en términos generales abría un enorme panorama de actuaciones diplomáticas y campos minados que los militaristas de Rumsfeld con toda seguridad infravaloraron. Para expandirse en las nuevas regiones, los Departamentos de Estado y Defensa deberían negociar con los países anfitriones asuntos como el Estatuto de las Fuerzas Armadas o SOFA (en sus siglas inglesas), que se explicarán con detalle en el próximo capítulo. Además, tenían que concluir otros muchos protocolos imprescindibles, como la entrada de nuestros portaviones y barcos en aguas y espacios aéreos extranjeros, y el acuerdo sobre el artículo 98 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional que permite a los países eximir de la jurisdicción del TPI a los ciudadanos estadounidenses en su territorio.

Semejantes acuerdos sobre inmunidad fueron exigidos en el Congreso por la Ley de Protección de los Funcionarios estadounidenses de 2002, incluso aunque la Unión Europea mantuvo que eran ilegales. Además otros acuerdos necesarios eran los de compras e intercambio de servicios o ACSA, relativos al abastecimiento y almacenaje de fuel para vuelos, munición, etc; las condiciones de alquiler de los terrenos, los niveles de ayuda bilateral estadounidense política y económica (los denominados apoyo a los países anfitriones); los de entrenamiento y maniobras (¿están permitidos los aterrizajes nocturnos? ¿las maniobras con fuego real?;) y las responsabilidades por la contaminación del medio ambiente.

Cuando Estados Unidos no está presente en un país en calidad de conquistador o de salvador- tal como ocurrió en Alemania, Japón e Italia al acabar la II Guerra Mundial, y en Corea del Sur tras el armisticio de 1953 en la Guerra de Corea-, resulta mucho más difícil asegurar el tipo de acuerdos que permitan al Pentágono hacer lo que quiera y que obligan al país anfitrión a hacerse cargo de una gran parte de los costes. Cuando no se basa en la conquista, la estructura del Imperio de Bases estadounidense parece sumamente frágil

* Capítulo del libro, NEMESIS: The Last Days of the American Republic, de Chalmers Johnson

1. N.T.: Un acre equivale a 4.047 metros cuadrados.

 

 

Semáforo mensual de conflictos: Iraq, Mauritania y Tailandia, entre otros
Iraq avanza hacia las conversaciones entre Gobierno e insurgentes. Argelia advierte de la posible vuelta a las hostilidades entre Marruecos y el Frente Polisario. Son algunos casos de los analizados por la Escuela de Cultura de Paz.

Canal Solidario (1-4-07)


En avance...

• Chipre: El Gobierno greco-chipriota abre el muro de la línea verde en una calle del centro histórico de Nicosia, en una decisión presentada por las autoridades y valorada internacionalmente como gesto de buena voluntad para el acercamiento de las partes.

• Costa de Marfil: El Gobierno y las Forces Nouvelles firman un nuevo acuerdo, en el que solicitan el desmantelamiento de la zona de control que divide el país, y dan nuevos pasos para desbloquear el proceso de paz.

• Filipinas:Tras varias semanas de graves enfrentamientos entre las FFAA y el MILF, el Gobierno ofrece por vez primera el derecho de autodeterminación al pueblo Bangsamoro, aunque excluyendo la independencia.

• Iraq: Tras el reconocimiento del máximo responsable militar de EEUU de que la solución del conflicto no puede ser únicamente militar, el Ministro de la Reconciliación y del Diálogo Nacional anuncia que se están llevando a cabo conversaciones entre el Gobierno y grupos insurgentes.

• Macedonia: El primer ministro y el líder político de la minoría albanesa del país se reúnen para superar la crisis política de los últimos meses.

• Reino Unido (Irlanda del Norte): En un encuentro histórico, los principales líderes unionistas y republicanos acuerdan formar un Gobierno compartido en mayo, lo que da luz verde a la restauración de la autonomía en el marco del proceso de paz.

• Sudán-Darfur: La CPI nombra a los primeros inculpados por crímenes de guerra en Darfur y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU acusa al Gobierno sudanés de violación masiva de los derechos humanos y del DIH en la región.

• Uganda: Las diversas iniciativas desarrolladas para resucitar el proceso de paz entre el Gobierno y el LRA culminan con el anuncio de la próxima reanudación del proceso.

En alerta...

• Argelia: El Presidente, A. Bouteflika, declara que la cuestión del Sáhara Occidental no constituirá un casus belli con Marruecos, pero reconoce que no es descartable la reanudación de hostilidades entre éste y el Frente POLISARIO si fracasa la solución diplomática.

• Bosnia y Herzegovina: La Corte Internacional de Justicia absuelve a Serbia de responsabilidad legal y complicidad con el genocidio en Bosnia y Herzegovina, pero la considera culpable de no prevenir el genocidio cometido en la ciudad de Srebrenica de 1995.

• Ecuador: El Presidente da por concluida la crisis política de las últimas semanas después de que el nombramiento de nuevos congresistas, en sustitución de los 57 parlamentarios cesados, permitiera la reanudación de la actividad legislativa.

• Georgia: Georgia denuncia un supuesto ataque con misiles desde helicópteros procedentes de Rusia, mientras los líderes separatistas y Rusia niegan su participación, agravándose la tensión diplomática y en el terreno.

• Guinea-Bissau: El Parlamento aprueba una moción de censura contra su Primer Ministro, obligando al Presidente a nombrar a un sustituto o disolver las Cortes y convocar elecciones.

• Kirguistán: Las dos principales plataformas de la oposición convocan próximas protestas en las calles para reclamar elecciones anticipadas y reformas políticas.

• Mauritania: El candidato S. Ould Cheick Abdellahi gana la segunda vuelta de las elecciones presidenciales gracias al apoyo de los partidos vinculados al ex dictador Ould Taya.

• Nepal: El Parlamento aprueba la transformación del país en un Estado federal, mientras la violencia en el sur del país causa 27 muertos.

• RD Congo: Enfrentamientos entre las FFAA y las milicias responsables de la protección del líder opositor J. P. Bemba tras rechazar éste el desarme de su cuerpo de seguridad.

• Serbia (Kosovo): La propuesta de independencia bajo supervisión internacional presentada por el enviado de Naciones Unidas para el estatus de Kosovo es remitida al Consejo de Seguridad sin haberse logrado el acuerdo entre las autoridades kosovares y serbias.

• Somalia: Se inicia el despliegue en Mogadishu de las tropas ugandesas de la misión de la UA en el país en medio de una escalada de la violencia en la capital.

En deterioro...

• Afganistán: Días después de la muerte de 25 civiles como consecuencia de ataques estadounidenses, la OTAN inicia la mayor operación militar en el sur del país hasta el momento.

• Eritrea-Etiopía: Eritrea impone nuevas restricciones de movimiento a las fuerzas de paz de la UNMEE presentes en la frontera y expulsa al jefe del equipo de desminado de la misión de la ONU.

• Pakistán: Más de 100 personas mueren en enfrentamientos entre milicias locales y extranjeras en la zona de Waziristán Sur.

• Tailandia: Naciones Unidas alerta sobre el creciente impacto de la violencia del sur sobre los menores y propone que las escuelas, afectadas en gran número, sean consideradas “zonas de paz”.

• Yemen: El reinicio de los enfrentamientos en la provincia septentrional de Saada provoca el desplazamiento de miles de personas, según han indicado organizaciones humanitarias.

• Zimbabwe: Aumenta la represión contra los líderes de la oposición a la vez que se intensifican las protestas públicas contra el régimen de R. Mugabe.


Más información:
Puedes encontrar más información por países y temas en el buscador de la web de la Escuela de Cultura de Paz

(*) La Escuela de Cultura de Paz es un reconocido centro de investigación sobre cultura de paz, derechos humanos y análisis de conflictos, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

 

La OTAN en Oriente Medio: el puño de hierro de la dominación económica*.

Ángeles Maestro**
Corriente Roja (18-2-07)


0. Introducción
El proceso de integración de la izquierda institucional europea en el bloque dominante, marcando el paso que los imperialismos de EE.UU. y de la UE ordenan, ha tenido una nueva
vuelta de tuerca con las votaciones parlamentarias para el envío de tropas a Líbano.
Refundación Comunista, el Partido Comunista Francés e IU (de acuerdo con el PCE) han apoyado el envío de importantes contingentes militares para consolidar una estrategia en la que
la OTAN, la UE y la ONU se intercambian los papeles de un mismo drama de saqueo y dominación.
La opinión de los pueblos, desinformada e intoxicada por falsimedia, sucumbió ante la enésima ocultación de los verdaderos intereses en juego y ante el horror de los 34 días de
bombardeos israelíes sobre la población civil libanesa que ocasionaron 1.200 muertos, en su mayoría niños y mujeres. Comulgó con las ruedas de molino de las “intervenciones
humanitarias” y “las fuerzas de interposición para la paz”, sin que preguntas obvias como las siguientes , tuvieran respuesta en los medios oficiales:
¿Por qué la ONU envía tropas para obligar a cumplir esta Resolución del Consejo de Seguridad y no las decenas de ellas, la mayor parte de la Asamblea General, que obligan al estado de
Israel a retirarse de los territorios palestinos, libaneses y sirios ocupados desde 1967?
¿Por qué tras intentar sin éxito que el despliegue fuera mandado por la OTAN – porque se notaba demasiado que se trataba de ocupar otro país árabe – el 95% de las tropas son de la
Alianza Atlántica y se ha consentido al país agresor imponer vetos a tropas de determinados países?
¿Por qué las tropas de la ONU, se supone que de interposición, se ubican en territorio libanés, el país atacado, y no en Israel, el país invasor?
¿Cómo se explica que ni se nombre la ocupación por el estado sionista, de las granjas de la Chebá, ni de los Altos de Golán?
Después de 34 días de bombardeos sobre población e infraestructuras civiles que han asolado Líbano, ¿puede admitirse que no se imponga ningún tipo de pago a la potencia
económica que lo ha destruido?
¿Puede aceptarse que se imponga un embargo de armas a la resistencia libanesa, y no se haga lo propio con el país agresor que es una de las mayores potencias armamentísticas del
mundo – incluido el armamento nuclear – que recibe anualmente 3000 millones de dólares en ayuda militar de EE.UU. y que lo emplea a diario para asesinar población civil en Palestina?

Estas preguntas desenmascaran por sí mismas el discurso de la “imposición de la paz” o de la “ayuda humanitaria”, realizada por militares y no por personal sanitario o educativo, como
hace Cuba.
Las respuestas adecuadas no pueden encontrarse si contemplamos exclusivamente las relaciones israelo-libanesas y/o tenemos en cuenta sólo los antecedentes más inmediatos, que es
lo que se hace sistemáticamente desde las multinacionales de la “información “.
Los dos grandes requisitos del método científico, el análisis del fenómeno a estudiar, en sus relaciones y en su desarrollo, se hacen imprescindibles para entender los sucesos de esta
convulsa región, en la que Iraq, Afganistán y Palestina continúan ardiendo y todo hace presagiar nuevos escenarios bélicos , otra vez en Líbano, Siria e Irán.
Este trabajo se propone, dieciséis años después de la primera guerra imperial contra Iraq, realizar un breve recorrido por los acontecimientos más destacados, dedicando especial
atención a aquellos que sin ser menos significativos hayan tenido poca trascendencia pública, para poder valorar el desarrollo de la estrategia del imperialismo – y dentro de ella el papel
privilegiado y creciente de la OTAN - y poder situar mejor las necesidades actuales del internacionalismo.

1.1991, escenario geoestratégico del primer intento de aniquilar Iraq
Tras el hundimiento de la URSS, la devastación producida en Iraq entre enero y febrero de 1991 por 109.876 misiones de bombardeo , una cada 34 segundos, durante 42 días, en el marco
de un embargo genocida que asesinó 5.700 niños menores de 5 años al mes, durante 12 años, según UNICEF , inaugura la estrategia del imperialismo estadounidense de imponer un
“Nuevo Orden” a escala planetaria.
El ataque fue realizado por una coalición multinacional liderada por EE.UU. y Gran Bretaña, en la que participaron Arabia Saudita, Egipto, Siria y Francia. Japón y Alemania
contribuyeron generosamente a su financiación. La Comunidad Económica Europea calló otorgando, mientras los países miembros reafirmaban con el envío de tropas y el apoyo
logístico su compromiso con la OTAN. La implicación directa de la OTAN fue impedida por la oposición decidida de Francia y Alemania, países que, no obstante, apoyaron en diferente
medida el ataque. Turquía, país miembro de la OTAN, tampoco envió tropas, aunque su participación fue decisiva facilitando el uso de la base estadounidense de Incerlik, cercana a la
frontera turco-iraquí, y auténtico portaviones desde el que despegaban y al que volvían los bombarderos.
El Ministerio de Defensa del gobierno PSOE describe así la participación española en el marco de la OTAN :
“10 de septiembre/25 de marzo de 1991: La OTAN pone en marcha un conjunto de acciones y medidas militares de precaución y disuasión en la operación Southern Guard, con motivo
del conflicto del Golfo Pérsico, con objeto de proteger la seguridad del tráfico marítimo, la libertad de navegación en el Mediterráneo y reforzar la capacidad de defensa aérea en la
Región Suroriental de la Alianza, ante las amenazas del presidente de Irak, Sadam Hussein, de efectuar acciones hostiles en dicha zona.
o España mantiene una fragata en la Fuerza Naval no permanente de la OTAN en el Mediterráneo (NAVOCFORMED), que prolonga indefinidamente su activación al efecto. Durante el
período de crisis pasan tres buques en el turno de rotación para cubrir ese puesto, que se basan principalmente en Antalya (Turquía).
o La Fuerza Naval Permanente de la OTAN del Atlántico (STANAVFORLANT) patrulla la entrada al Mediterráneo.
o Una Fuerza de Aviones de Patrulla Marítima vuela permanentemente sobre el Mediterráneo para el control del tráfico marítimo durante la crisis. España aporta cuatro aviones P-3B
Orión del Ala 22 con base en Jerez.
o Los grupos de combate de las flotas británica, francesa, española, italiana y alemana cubren el Mediterráneo, junto con aviación basada en tierra, en una operación aeronaval
denominada Cadex '91-1, que tiene su punto culminante los días 26, 27 y 28 de febrero de 1991, coincidiendo con el contraataque terrestre de la Coalición en Kuwait e Iraq. Por parte
española participa el Grupo Alfa de la Flota, compuesto por el portaaviones Príncipe de Asturias, un destructor, tres fragatas y dos submarinos, que terminan las operaciones en
Nápoles el 4 de marzo.
o Entre las diversas facetas de la operación aliada en el Mediterráneo, España se encarga de asegurar el Estrecho de Gibraltar con el Mando de Artillería de Costa del Estrecho
(MACTAE), dos destructores, dos patrulleros y un avión de patrulla marítima.
Israel no participó, al menos públicamente, en ninguna operación militar a pesar de que recibió en su territorio el impacto de 39 misiles Scud, disparados desde Iraq. La pasividad
aparente del estado sionista era clave para lograr lo que poco tiempo atrás parecía imposible: la presencia de tropas de tres países árabes en un ataque militar dirigido por EE.UU. contra
otro. La participación de Egipto, que ocupa el tercer lugar del mundo entre los mayores receptores de ayuda militar de EE.UU. (detrás de Israel y Colombia) a partir de la firma bilateral del
acuerdo de paz con Israel en 1979, era previsible. No obstante Mubarak enfrentó una altísima tensión interna fruto de la masiva oposición popular al ataque a Iraq.
Siria por su parte jugó su baza en un tablero mucho más pequeño: el de su influencia en Líbano. A cambio de cumplir la función estratégica para EE.UU. de contribuir decisivamente a
dar fachada árabe al ataque a Iraq, consiguió que EE.UU: y Francia retiraron su apoyo al gobierno anti-sirio del general M. Aoun, que inmediatamente cayó.
El Consejo de Seguridad de la ONU, desaparecido ya el contrapeso de la URSS, jugaba por primera vez desde su creación tras la II Guerra Mundial el vergonzante papel de legitimador
de intervenciones militares .
El debilitamiento de Iraq mediante la acción combinada de la guerra y el embargo iniciaba un proceso de dominación regional mucho más amplio. Pretendía el control in situ de los
yacimientos de petróleo y gas, la presencia militar directa para “proteger los oleoductos, todo ello en el marco de un ambicioso plan destinado a forzar una inserción integral (económica,
militar, social y cultural) de los países árabes de la zona en el capitalismo neoliberal, bajo la hegemonía de Israel.
El primer objetivo era destruir el estado árabe que con un nivel de desarrollo más alto posibilitado por una exitosa mezcla de recursos económicos, demográficos y científicos, era el más
firme baluarte de nacionalismo panarabista y por ello símbolo, junto a Palestina, de la identidad árabe. James Baker, ex Secretario de estado norteamericano habló claro: el objetivo era
“devolver a Iraq a la Edad Media”.
El segundo, romper cualquier vestigio de unidad árabe. La participación militar directa de Arabia Saudita y, sobre todo, de Siria y Egipto, marca un hito en el sometimiento de los
gobiernos árabes a los planes de EE.UU. e Israel y enciende la mecha del polvorín del enfrentamiento de los primeros con una “calle árabe” de bien acreditada rebeldía.
El tercero, domesticar la OLP, destruirla como referente de liberación de su pueblo y, en el convincente escenario de la destrucción de Iraq, reconducir el conflicto árabe israelí y
transformándolo en israelo-palestino, inaugurar un “proceso de paz” , abierto desde entonces, que niega una por una, todas las reivindicaciones nacionales palestinas, además de la
liberación de los presos y el regreso de los refugiados.

2.El Diálogo Mediterráneo de la OTAN
En 1994, la División de Diplomacia Pública de la Alianza que tan bien había jugado su papel promoviendo la Alianza Para la Paz, suavizando resistencias y comprando dirigentes en los
países del extinto Pacto de Varsovia para engrasar su ingreso en la OTAN, decide declarar Al Norte de África y Oriente Medio objetivo prioritario. Se lanza la iniciativa del Diálogo
Mediterráneo, que desde el primer momento es apoyada por Egipto, Israel, Mauritania, Marruecos y Túnez, incorporándose después Jordania (1995) y Argelia (2000).
Su finalidad es promover una asociación militar de los estados implicados, entre sí y teniendo a Israel como un socio más, sometida a los designios de la OTAN. Ello incluye un trabajo
sistemático y sostenido dirigido a altos cargos militares, políticos, académicos, expertos, líderes de opinión, periodistas, etc, para cambiar radicalmente una opinión pública árabe que
había impedido la participación directa de Israel y de la OTAN, en el ataque a Iraq.
En palabras de Nicola de Santis, Coordinador para los países del Diálogo Mediterráneo y la ICI [Iniciativa de Cooperación de Estambul] en la División de Diplomacia Pública de la
OTAN:
“El Diálogo Mediterráneo nació para promover la seguridad y estabilidad regionales, mejorar la comprensión mutua entre la OTAN y sus Socios mediterráneos, corregir la imagen
distorsionada que algunos de los países participantes tenían de la Alianza, y fomentar unas buenas relaciones de amistad en toda la región. Además pretende complementar otras
iniciativas internacionales relativas a esta región, como el Proceso de Barcelona de la Unión Europea y la Iniciativa Mediterránea de la Organización para la Seguridad y Cooperación en
Europa (OSCE)” .
Estos amables propósitos encubren realidades más pragmáticas como son: la participación de estos países en maniobras de la OTAN, la planificación “conjunta” de la reforma de sus
fuerzas armadas, incluida la compra masiva de armamento a EE.UU. y otros países de la OTAN , la formación de militares, la estrecha vinculación en materia de servicios secretos, el
apoyo mutuo en la lucha antiterrorista, etc.
Como símbolo palpable del nivel de integración alcanzado, sirve la siguiente información proporcionada por Nicola de Santis: “Dentro del contexto de estas operaciones cabe reseñar
que uno de los países del Diálogo Mediterráneo, Marruecos, participa en la Fuerza de Estabilización de Bosnia-Herzegovina y en la Fuerza para Kosovo, y que otros dos, Egipto y
Jordania, aportaron en el pasado tropas a las operaciones de la OTAN en Bosnia-Herzegovina. Y es posible que los países del Diálogo Mediterráneo quieran participar en la Operación
Active Endeavour, la misión marítima de la Alianza que debe detectar, disuadir y desarticular cualquier posible actividad terrorista en el Mediterráneo” .

3. El eje EE.UU., Turquía e Israel
El mismo año 1994 EE.UU. patrocina otra iniciativa en la región de gran trascendencia y destinada a caminar a gran velocidad. Se trata del llamado Acuerdo de Seguridad y Secreto entre
Turquía e Israel que además de acercar decisivamente a Israel a la OTAN, tiene importantes consecuencias en el ámbito regional. El acuerdo se dirige sistemáticamente contra Iraq, Iran
y Siria, países todos ellos fronterizos con Turquía y enfrentados a Israel por sus conexiones con la resistencia palestina y libanesa.
La alianza militar entre Israel y Turquía, primer y cuarto país del mundo, respectivamente, en el ranking de receptores de ayuda militar de EE.UU, responde, además de a fuertes intereses
comunes vinculados al control del transporte de hidrocarburos como se verá más adelante, al objetivo estratégico de Israel de apropiarse de las riquezas hídricas de la zona. La
asociación del estado sionista con Turquía facilita enormemente la tarea, al tiempo que refuerza el enfrentamiento con Siria y Líbano.
Ignacio Gutierrez de Terán informa en un interesante artículo que: Israel.. “controla parcial o totalmente la ribera occidental del Jordán, el lago Tiberíades, los altos del Golán (ricos en
manantiales), el Yarmuk y los ríos Litani y Hasbani en Líbano, disponiendo en algunos casos de plena potestad para decidir las cuotas de racionamiento a países vecinos, como
Jordania, obligada a regatear los cupos en las conversaciones de paz. O también puede utilizar el agua como soga gruesa con la que atenazar los territorios autónomos palestinos que,
en este aspecto y en casi todos los demás, no tienen plena autonomía sobre sus propios recursos hídricos. Si las aguas ya bajaban turbias para Siria y los países árabes de la región
entre el aluvión israelí y las últimas obras hidráulicas turcas en los ríos Éufrates y Tigris (que afectan especialmente a Siria e Iraq), el acuerdo militar de 1996 ha encendido todas las luces
de alarma. Y es que tras el tratado firmado por Israel y Turquía, que mantienen desde hace años diversos programas de colaboración hidráulica y de técnicas de regadío, el eje Tel
Aviv-Ankara se convierte no sólo en una formidable tenaza militar sino también en el aguador de Oriente Medio”.
Uno de los proyectos más ambiciosos es, efectivamente, captar el agua del Tigres y el Eúfrates en Turquía, en detrimento de Siria e Iraq y trasladarlo mediante un acueducto al estado
sionista.
En el caso de Siria, también es cierto que “Roma no paga a traidores”. Pese a haber formado parte de la coalición multinacional que atacó Iraq en 1991 ha terminado formando parte del
eje del mal y pasando por lo tanto a situarse en el punto de mira de un próximo ataque de EE.UU. la OTAN o Israel.
El alto grado de cooperación militar entre Turquía e Israel, alcanzado en tiempo récord, se refleja dos años más tarde, en 1998, en al Acuerdo de Capacitación y Cooperación Militares
que incluye producción conjunta de armamento. Poco después ambos países inician conversaciones para lograr un acuerdo de libre comercia que se hace efectivo en el año 2000 .
En febrero de 2003, un mes antes de que comenzara la invasión de Iraq, EE.UU. propuso en la OTAN un plan para incrementar espectacularmente la dotación de armamento a Turquía,
para contrarrestar la posible respuesta iraquí a la participación directa de los turcos en el ataque. La diferencia de criterios entre la UE y EE.UU, en relación con la forma de controlar Iraq,
se expresó en la oposición inicial a la propuesta por parte Francia, Alemania y Bélgica que daba cuenta del complejo contencioso de la UE con Turquía e impedía la participación directa
de la OTAN en la invasión de Iraq. Finalmente EE.UU. ganó el pulso y se llevó a cabo la operación de la OTAN Display Deterrence de “protección” de Turquía, tras invocar este país el
artículo 4 del Tratado Atlántico.

4. El Gran Oriente Medio
En junio de 2004, mientras se configura el nuevo escenario militar de alianzas militares se presenta el gran proyecto del capitalismo imperialista al que sirven. EE.UU. propone en la
cumbre del G8, a la que asiste un curioso grupo de representantes de los gobiernos de Afganistán, Argelia, Bahrein, Jordania, Túnez, Turquía y Yemen, además del nuevo presidente de
Iraq, su Iniciativa para un Amplio Oriente Medio y Norte de África.
Como analiza Loles Oliván , se trata de un programa multisectorial de remodelación integral que tiene su epicentro en el Iraq ocupado. Bajo títulos tales como “democracia”, “derechos
humanos”, “estado de derecho”, “sociedad civil”, “avance de la mujer”, pretende hacer de la región entera, incluyendo a Israel y Turquía, un todo homogéneo económica, social y
culturalmente.
Los instrumentos para la implementación del plan se pusieron rápidamente en marcha: Un Foro para el Futuro integrado por el G8, gobiernos, empresas y la “sociedad civil” definiría las
reformas globales, un Plan de Apoyo proporcionaría “ayudas” para llevarlas a cabo, un Servicio de Desarrollo Empresarial Privado para mejorar negocios e inversiones dotado con
100.000 millones de dólares, una Fuerza Especial sobre Inversión, un Consejo Empresarial Árabe, etc.
Por cierto como señala la citada autora, en cada apartado aparece una gran preocupación por la participación de las mujeres.
El gran premio final a los esfuerzos será el ingreso del país correspondiente en la Organización Mundial del Comercio.

5. La Iniciativa de Cooperación de Estambul (ICE)
El mismo mes de junio de 2004 se reúne una trascendental Cumbre de la OTAN, significativamente en Estambul, en la que además de incorporar 7 nuevos países, ex miembros del Pacto
de Varsovia, aceptar el control de la ISAF en Afganistán, poner en marcha la Misión de Adiestramiento del ejército y las fuerzas de seguridad iraquíes, etc declara: “La OTAN puede
contribuir a la reforma y la democracia en esta región realzando el Diálogo Mediterráneo en el que participan actualmente Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y
Tunisia. La OTAN puede crear también una conjunto más amplio de relaciones con naciones seleccionadas del Gran Medio Oriente, colaborando con ellas en los aspectos del
antiterrorismo, la oposición a las ADM, la interceptación y las operaciones de estabilidad”.
El Director de Planificación Política J. Patrick Shea, analizando el marco de la ICE, vinculaba directamente los avances de la OTAN en la construcción de alianzas con los países del sur
del Mediterráneo con los cambios producidos tras el 11-S, si bien sitúa la presencia de la Alianza en la zona, en el marco de intereses comunes estratégicos, es decir, el control de los
recursos de la zona .
La ICE se lanza de manera complementaria y paralela al Diálogo Mediterráneo (DM) para dirigirse a los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El éxito es fulminante. En
junio de 2005 cuatro de los seis países que lo integran, Bahrein, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos(EAU), se habían unido a la Iniciativa.
El objetivo declarado es semejante al del DM. Mediante reuniones de estos países con los 26 miembros de la OTAN o de los 26 con cada uno de ellos: “busca reforzarla seguridad y la
estabilidad..(…) en particular en el contexto de la lucha contra el terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva” .
La actividad ha sido vertiginosa. A lo largo de 2005, el Secretario general de la OTAN ha visitado: Jordania, Marruecos, Israel, Túnez, Mauritania, EAU, Egipto, Argelia y Qatar. En
marzo de ese año tuvo lugar en Roma una importante conferencia titulada: la OTAN y las fronteras en Oriente Medio. En ella participaron un centenar de altos oficiales, parlamentarios,
académicos y expertos en materia de seguridad de la OTAN y de los países del CCG destinada evaluar la puesta en marcha de la ICE .
Durante el año pasado se continuó dando pasos para la integración de los países árabes del DM e Israel en actividades de la OTAN en la zona. Los datos públicos más relevantes
fueron los siguientes: en febrero de 2006 tuvo lugar el primer encuentro de ministros de defensa de los países del Diálogo Mediterráneo , el 9 y 10 de mayo de ese mismo año se
reunieron por primera vez en Bruselas los jefes de los servicios de inteligencia de los 26 países miembros de la OTAN más los siete del Diálogo Mediterráneo y tres meses más tarde se
anuncia la participación de Israel y Argelia en la operación Active Endeavour, “apoyando desde la costa las labores de inteligencia y de interrupción del tráfico de mercancías, personas
y armas” .
El papel que juega la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y sus enfrentamientos con el legítimo gobierno de Hamás pueden entenderse mejor si se tiene en cuenta el grado de
alineamiento de la primera con la estrategia imperial. No se trata sólo de la escandalosa extorsión a que EE.UU. y la UE están sometiendo al pueblo palestino por haber votado “mal”, con
la complicidad de la ANP, sino de los pasos dados encaminados a integrarse en la misma Alianza militar que la potencia sionista ocupante. Así, tras un primer encuentro informal y
discreto entre Saeb Erakat y Mohamed Dahlan en representación de la ANP y Hoop Sheffer – preparado por el Secretario General de la Alianza y apoyado por España – en la Cumbre de
Madrid de marzo de 2005, en el otoño de 2006 el embajador español ante la OTAN informaba que “ya se han establecido los primeros contactos informativos entre la ANP y la Alianza”,
al tiempo que proponía ampliar los actuales socios a otros países: Líbano, Libia, Siria…
Finalmente, el 21 de enero de 2007 ha tenido lugar, significativamente en Riad, dado que Arabia Saudita hasta ahora sólo había manifestado “interés” por la ICE, un Simposium entre la
OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo en el marco de la Iniciativa de Cooperación de Estambul, copatrocinado por la División de Diplomacia Pública de la OTAN, el Instituto
Diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí y el Centro de Investigaciones del Golfo, de Dubai. Contó con la presencia del Secretario General de la Alianza que
manifestó: “Quiero dejar claro aquí que la OTAN apreciaría mucho la participación de Arabia Saudita en la ICE. Arabia Saudita es un país clave en esta región y más allá”

6.El guante de seda y la complementariedad de las iniciativas
La ofensiva por la penetración del mercado capitalista hasta los últimos rincones de la zona y por el control neocolonial de Oriente Medio tiene variados instrumentos que se
complementan y coordinan. La jerarquía viene determinada por el poder real de cada país en función de su potencia económica y militar: la mano invisible del mercado y el puño de
hierro que la protege.
Tanto Nicola de Santis Coordinador de Diplomacia Pública de la OTAN, como el embajador de España ante la OTAN Pablo Benavides insisten el carácter complementario de estas
iniciativas, con respecto a las que en la zona desarrolla la UE, el Proceso de Barcelona o la Iniciativa Mediterránea de la OSCE.
Como en un gigantesco drama hay multitud de actores y, aunque hay papeles de diferente importancia, todos son necesarios para el éxito de la obra. Los dirigentes de la Alianza son
conscientes de que “los países de esta región aún tienen una imagen negativa de la OTAN” y aunque la labor de “engrase” de las élites y las clases políticas - no digamos las militares -
camina a buen paso, saben que las clases populares mantienen bien identificados los verdaderos intereses en juego.
A intentar desactivar las resistencias a los objetivos imperiales va dirigida una curiosa maniobra protagonizada por quién a los pocos días de ser elegido Presidente del Gobierno tomó la
decisión de retirar las tropas españolas de Iraq, mientras doblada la presencia militar en Afganistán para cubrir la retaguardia de EE.UU. La aureola pacifista de uno de los socios más
leales de la OTAN es una buena herramienta para presentar exactamente el mismo proyecto de dominación desde una cara más suave: la Alianza de Civilizaciones propuesta por
Rodriguez Zapatero y copatrocinada por Turquía.
La evidente utilidad general para el proyecto de dominación de la zona de la propuesta de Zapatero es analizada así por el Director de Planificación Política de la OTAN, J. Patrick Shea:
“…los esfuerzos de la OTAN no pueden darse en un vacío conceptual. En la medida en que la iniciativa de EE.UU. en el Gran Medio Oriente y la del primer ministro Zapatero quien apela
a una Alianza de Civilizaciones, asumen formas concretas en términos de diálogo y de programas de la sociedad civil, se logra la construcción de puentes y de confianza …” .
Un ejemplo más del carácter complementario de iniciativas e instituciones es esta valoración acerca de la posibilidad de que si la “Comunidad Internacional” refuerza su presencia en
Afganistán, la OTAN podría liberar recursos y jugar un papel militar directo sobre el terreno en el mantenimiento de un futuro acuerdo de paz “palestino-israelí”: Si la comunidad
internacional es capaz de aportar los recursos necesarios para la estabilización de Afganistán, el papel de la OTAN en la Fuerza Internacional de Apoyo a la Seguridad podría resultar un
modelo aplicable a Iraq e incluso llegar a contribuir a una futura solución para el conflicto palestino-israelí. El problema de Israel es que cuanto mayor es su capacidad militar menos
segura se siente su población. Se necesita un mediador honrado, que goce de la confianza de las dos partes y que pueda ayudar durante las negociaciones y en la posterior
implementación de un complejo paquete de medidas de seguridad. Ni Estados Unidos ni Europa pueden desempeñar ese papel al no ser considerados como agentes imparciales. Y por
muy inverosímil que pueda parecer ahora, en los próximos años la OTAN será probablemente la única institución que pueda hacerse cargo de este problema con éxito”.
Un objetivo clave de esta estrategia, con multitud de tentáculos y actores, es someter a todos y cada uno de los países del conjunto regional árabe a los planes del imperialismo, cuyo
gendarme y máximo representante en la zona es el estado de Israel, a su vez estrechamente ligado por una compleja red de alianzas económicas y militares a Turquía.
La tupida tela de araña de chantajes, amenazas y sobornos, tejida por los diferentes instrumentos imperiales dirigidos por la OTAN alrededor de cada estado árabe, tiene por finalidad
impedir que ninguno de ellos intervenga en un conflicto protagonizado por Israel, al tiempo que alimenta el polvorín del abismo entre cada gobierno y sus pueblos respectivos.
El último ejemplo ha sido el ataque devastador de Israel sobre Líbano

7. Líbano, una etapa inconclusa en la geoestrategia imperial
Como informa Michel Chossudovsky en su imprescindible artículo “La guerra de Líbano y la batalla por el petróleo” , el día antes del comienzo de los bombardeos de Israel sobre Líbano
tenía lugar no lejos del escenario de la masacre un acontecimiento que, de haber saltado a los grandes medios de comunicación, hubiera permitido a la opinión pública hacerse con las
claves de un ataque de ferocidad inusitada y que se pretendía justificar por el secuestro de un soldado israelí realizado por Hezbollah.
El 13 de julio de 2006 se inauguraba el oleoducto mayor del mundo que transporta petróleo del mar Caspio al mediterráneo oriental. En un recorrido de 1.600 km, une Baku (Azerbaiján),
Tiflis (Georgia) y desemboca en el puerto turco de Ceyhan, situado junto a la frontera con Siria y próximo también a la costa libanesa. Tiene una significación especial que el oleoducto
fuera inaugurado precisamente en Estambul y contara con la presencia del presidente de Turquía y del ministro de Energía e Infraestructuras de Israel.
El oleoducto conocido como BTC (Baku, Tiflis, Ceyhan) es propiedad de un consorcio cuyo principal propietaria es la British Petroleum – controlada por los banqueros Rohschild, de
origen hebreo – y del que forman parte también Chevron (EE:UU), Conoco-Philips (EE.UU.), Unocal (EE.UU.), Statoil (Noruega), TotalFinaElf (Francia) y Eni (Italia). Su construcción ha
costado 3.500 millones de dólares y ha obtenido préstamos públicos del Banco Mundial y del Banco Europeo para la reconstrucción y el Desarrollo (BERD), a pesar de las múltiples
denuncias por su negativo impacto medioambiental y social para los pueblos de la zona .
Se trata del mayor oleoducto del mundo, capaz de transportar 50 millones de toneladas de petróleo crudo al año – un millón de barriles de petróleo al día -. El BTC, también llamado
Terminal Petrolera Caspio Mediterránea, asegura el control de los hidrocarburos del Caspio a las grandes multinacionales de EE.UU y la UE y su transporte hacia el mediterráneo, hace
posible su derivación hacia el Mar Rojo y el Golfo Pérsico camino de India y de Japón, en una importante victoria estratégica por el control del petróleo frente a Rusia y China. Se
delimita así uno de los aspectos esenciales del gran Oriente Medio: es la región del mundo que va del Yemen al Mar Caspio y desde el mediterráneo oriental al Golfo Pérsico en la que se
concentra más del 60% de las reservas mundiales de petróleo.
Una infraestructura de tamaña trascendencia económica, requiere un férreo control militar. Efectivamente Georgia y Azerbaiján actúan como “protectorados de EE.UU., firmemente
integrados en una alianza militar con el país del norte y con la OTAN. Más aún ambas repúblicas tienen acuerdos de cooperación militar de larga data con Israel” .
Es fácil comprender que los bombardeos israelíes sobre Líbano forman parte de la estrategia perfectamente planificada, de una larga guerra por el control de aquéllos países - Líbano,
Siria e Irán - , cuyos gobiernos son reacios a colaborar en los objetivos imperiales, como es el caso de los dos últimos, o están bloqueados en sus deseos de alineamiento por una
potente resistencia popular, como es el caso del “país de los cedros”.
El control militar, naval y aéreo, del Mediterráneo Oriental corre fundamentalmente a cargo de la OTAN, en coordinación con Israel y con la complicidad de los países árabes, socios
menores de la Alianza. En el Golfo Pérsico, sin embargo, la flota está bajo control directo de EE.UU. con la participación de Canadá.
Desde el año 2001 se mantiene la Operación de la OTAN para la “guerra antiterrorista” en el Mediterráneo, Active Endeavour, que incluye tropas y navíos de Italia, España, Francia,
Turquía, Alemania y Holanda. Según el Vicealmirante Roberto Cesaretti, Comandante en Jefe de la citada Operación: “La Operación Active Endeavour depende totalmente del apoyo
logístico de los Aliados mediterráneos, utilizando dos bases logísticas –Souda en Grecia y Aksaz en Turquía– y otros puertos de este mar” .
Estas fuerzas de la OTAN son las que se encargan de ejecutar el escandaloso e ilegal embargo naval a Líbano para impedir la llegada de armas y suministros militares, así como del
embargo aéreo del país bombardeado, mientras el país atacante no ha sido objeto de sanción alguna.
En un importante estudio de la escalada militar en Oriente Medio, realizada por Mahdi Darius Nazemroaya para Global Research, se cita una fuente israelí para desenmascarar los
verdaderos objetivos del descomunal despliegue militar, naval y terrestre, en Líbano e ilustrar el papel de la OTAN en el Mediterráneo Oriental como parte de los planes de guerra contra
Siria e Irán. : “Esta expectativa [de una guerra lanzada contra Irán y Siria] ha reunido la mayor armada naval y aérea que Europa [la OTAN] haya juntado nunca en algún punto del globo
desde la Segunda Guerra Mundial: dos portaaviones con 75 caza bombarderos, aviones espía y helicópteros sobre sus cubiertas; 15 barcos de guerra de varios tipos, 7 franceses, 5
italianos, 2-3 griegos, 3-5 alemanes y 5 usamericanos; miles de marines franceses, italianos y alemanes, así como 1.800 marines usamericanos. Se presenta como apoyo para sólo 7.000
[anticipados] soldados europeos que se desplegarán en Líbano para impedir que la fuerza decreciente de 4.000-5.000 soldados israelíes y unos 15.000 a 16.000 milicianos de Hezbolá se
enfrenten, así como para una variedad de trabajos humanitarios (…) Así que si no es para Líbano, ¿para qué este tremendo despliegue de poderío naval? Primero, según nuestras
fuentes militares [en Israel], los participantes europeos sienten la necesidad de una fuerte presencia naval en el Mediterráneo Oriental para impedir que una posible guerra
iraní-USA-israelí provoque un ataque iraní con misiles Shahab contra [Bases Usamericanas-OTAN utilizadas contra Irán desde] Europa [oriental]. Segundo, para disuadir a Siria y a
Hezbolá de abrir un segundo frente contra USA e Israel desde sus costas del Mediterráneo Oriental.”

8. El gobierno del PSOE y sus acólitos, cómplices directos en la escalada militar
El PSOE de Rodriguez Zapatero que ganó – contra todo pronóstico - las elecciones en 2004 porque encarnó el instrumento que los pueblos eligieron para deshacerse de un PP
insoportablemente comprometido con la estrategia de guerra permanente de EE.UU., está emulando al de Felipe González que consiguió la mayoría absoluta con el slogan “OTAN, de
entrada NO” para pasar a ser el máximo abanderado del atlantismo, con Secretario General de la OTAN incluido.
Camuflado tras la decisión de retirar las tropas de Iraq, esgrimiendo el talante como cortina de humo tras la que ocultar el mantenimiento de todos los compromisos militares del gobierno
anterior, ejecutando su papel de “policía bueno” con la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, el gobierno PSOE, con el apoyo general y el voto específico a los Presupuestos
Generales del Estado de IU, ERC y BNG, está jugando un doble papel en el tablero geoestratégico mundial.
Por un lado continúa siendo el aliado estratégico de fidelidad inquebrantable a EE.UU. manteniendo la operación "Blanket Clearance SPAIN 01" para los aviones de las Fuerzas de los
EEUU en apoyo a las Operaciones "Iraqui Freedom" y "Enduring Freedom", así como ofertando el uso de la Base Aérea de Morón , en apoyo a la misión de adiestramiento de fuerzas de
seguridad iraquíes, para Fuerzas de la OTAN. Todo ello en el marco del el ominoso Convenio de Cooperación para la Defensa firmado por Aznar en 2002 y que permanecerá vigente
hasta 2011, que no ha sido denunciado, y que alcanza las más altas cotas de hipoteca de la soberanía nacional y vasallaje a una potencia extranjera. El caso de la utilización de las bases
de Morón, Rota y Torrejón para los vuelos de la CIA es paradigmático. Efectivamente no se ha vulnerado la legalidad, como dice el gobierno; están amparados por el Convenio bilateral.
Por otro lado actúa como “potencia europea” y miembro destacado de la OTAN, participando de lleno en la escalada armamentista de la UE y enviando tropas a todos los escenarios en
los que se juegan grandes intereses económicos que requieren control militar.
El Ministerio de Defensa informa en enero de 2007 de la participación militar española en los siguientes países: Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán, Líbano, ex Yugoslavia, Darfur,
Etiopía-Eritrea y República Democrática del Congo .
En la reciente Cumbre de Ministros de defensa de la OTAN celebrada en Sevilla, para intentar eludir de momento el envío de más tropas a Afganistán, el gobierno se ha comprometido a
formar y a financiar dos batallones del ejército afgano y estudia el envío a Kabul de 150 oficiales del Cuartel de Alta Disponibilidad de la OTAN en Bétera (Valencia), de los cuales 130
serán españoles.
Semejante despliegue e implicación militarista han llevado al gobierno del PSOE romper todos los records en % de gasto militar en 2006, llegando a suponer el 12 % de los Presupuestos
Generales del Estado, 32 veces más que el gasto de cultura. Especial mención merece el gasto en investigación militar que ha sido el de mayor crecimiento de la OCDE, solamente por
detrás del de EE.UU. .
En este escenario estratégico de Oriente Medio, en el que se desenvuelven a diario los dramas de las ocupaciones de Palestina, Iraq y Afganistán , las masacres de Líbano, la
desvergüenza del saqueo, la recolonización económica y cultural, la escalada militar comandada por EE.UU. e Israel y ejecutada por la OTAN, quienes afirman y reiteran estar
capacitados y preparados para operaciones prolongadas en el Mediterráneo Oriental, cuando cada día que pasa son más claros los preparativos de guerra contra Siria e Irán, la
colaboración desde posiciones de izquierda para legitimar el envío 1.100 soldados a Líbano, además de dos barcos de guerra, en lo que supone el tercer mayor contingente desplegado
por un país de la UE., tiene mucho más trascendencia que el voto de unos pocos diputados.
Para mantener oculto este escenario de guerra, dominación y expolio, y sobre todo, la importante contribución militar española al mismo, ante un pueblo que reaccionó con la fuerza y la
indignación que lo hizo ante la invasión de Iraq, saliendo masivamente a la calle y clamando “No en mi nombre”, es de enorme utilidad la legitimidad prestada por organizaciones como
ERC o el BNG, y sobre todo por IU que surgió precisamente del movimiento anti-OTAN.
Ese tranquilizador discurso de la “interposición para la paz” o la “intervención humanitaria” que sólo tiene verdadera credibilidad representado desde la “izquierda” y sus “intelectuales
progresistas” es clave para conseguir narcotizar las conciencias y debilitar la capacidad de respuesta. Función impagable para quienes saben que las guerras pueden perderse ante la
opinión pública, a pesar de la descomunal superioridad militar.
El imperialismo y sus lacayos intentan evitar a toda costa, sobre todo, que los pueblos percibamos que quienes que se oponen a sus planes y a los de sus clases dominantes y resisten
con o sin armas en Iraq, Afganistán, Líbano o Palestina, son la vanguardia actual de la lucha general por la emancipación de la humanidad.
A ello va dirigido el mayor esfuerzo de manipulación informativa que se haya realizado nunca, a impedirnos descubrir cómo, mediante una especie de desesperación invencible, en
medio del horro, se van construyendo formas nuevas de unidad árabe entre formaciones confesionales y laicas, entre fuerzas comunistas y nacionalistas , con la participación decisiva
de los sindicatos y de las mujeres.
Esa es, precisamente, nuestra tarea, aquí y ahora:
• Desvelar la estrategia común de EE.UU., Israel, la OTAN y la UE, de aniquilamiento y rapiña que ha planificado y previsto todo, excepto la resistencia de los pueblos
• Apoyar y/o desarrollar espacios de información, pensamiento y elaboración independientes que impidan que, ante el próximo ataque militar la propaganda de guerra de las clases
dominantes nos encuentre inermes e incapaces de hacer frente seriamente a nuestras tareas de solidaridad internacionalista.
• Descubrir la continuidad histórica entre la resistencia popular en Oriente Medio y la lucha antifascista de los pueblos, en la Guerra Civil española y en la II Guerra Mundial, que nos
hermana frente al sio-imperialismo.

* Ponencia presentada en la Contracumbre de Sevilla contra la cumbre de ministros de defensa de la OTAN el 3 de febrero de 2007
** Ángeles Maestro es miembro de Corriente Roja. Fue dirigente del PCE y diputada de IU en el Congreso de los Diputados

 

 

El movimiento contra la guerra antes y después del 15F

Esther Vivas*
Corriente Alterna (13-2-07)


El Estado español vivió en el año 2003 las movilizaciones antiguerra más importantes de su historia. Unos 5 millones de personas salieron a la calle el 15 de febrero (15F) en 60 ciudades
para decir "No a la guerra en Irak". A nivel internacional, el 15F significó un paso adelante en la capacidad de coordinación y acción conjunta del movimiento con la celebración de
manifestaciones en unas 800 ciudades de todo el mundo. Pero, ¿de dónde surgió el 15F?, ¿qué ha quedado de todo ello?, ¿qué retos tiene por delante el movimiento antiguerra en la
coyuntura actual? El presente artículo intenta dar algunas respuestas a estas preguntas.

Del movimiento antiglobalización al movimiento antiguerra

Las movilizaciones contra la guerra del año 2003 no se pueden entender sin el creciente descontento social que había generado la gestión y el talante autoritario de Aznar después de
siete años en el gobierno. Unas políticas marcadas, tanto a nivel interior como exterior, y especialmente en los últimos tres años de mayoría absoluta, por la prepotencia y el menosprecio
hacia los movimientos sociales y hacia las distintas fuerzas políticas críticas con su gestión. Esta situación desembocó en un auge de luchas específicas contra las políticas
reaccionarias impulsadas por el gobierno del Partido Popular (PP).

A principios del 2003, justo antes de las importantes movilizaciones contra la guerra, el mapa de la protesta contra las políticas antisociales impuestas por el gobierno del PP abarcaba un
amplio abanico sectorial y geográfico. Este escenario fue determinante en la explosión del movimiento antiguerra. Las protestas contra la guerra en el Estado español no deben de ser
entendidas sólo como el rechazo al conflicto bélico sino también y sobretodo como un rechazo popular a la política y al talante del gobierno de Aznar. Una prepotencia que tuvo su
máxima expresión en el apoyo gubernamental a la guerra en Irak con un 90% de la opinión pública en contra/1.

Las protestas antiguerra no pueden explicarse sin el auge del movimiento antiglobalización. Desde principios del 2000, a raíz de Seattle, se llevaron a cabo distintas campañas que
tuvieron en su punto de mira la lucha contra la globalización neoliberal y sus artífices: el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del
Comercio (OMC)... Estas protestas permitieron fortalecer el tejido social ya existente y constituir plataformas unitarias contra la globalización neoliberal en centenares de municipios que,
posteriormente, fueron espacios de trabajo y coordinación claves para la organización de las marchas antiguerra. Un ciclo de protesta fortalecedor de las luchas tanto a nivel global
como estatal y local que desembocó en una re-movilización social, en especial entre amplios sectores juveniles, y que sienta las claves para entender las importantes movilizaciones del
2003 y 2004 contra la guerra en Irak.

La constitución del movimiento antiguerra en el Estado español respondió principalmente a la confluencia de dos sectores: el movimiento pacifista histórico, artífice de las protestas
contra la OTAN en los 80 y contra el servicio militar obligatorio y a favor de la insumisión en los 90/2; y el movimiento antiglobalización, que actuó de fuerza motriz. A finales del 2002
después de la celebración del 1r Foro Social Europeo (FSE) en Florencia, donde se aprobó el 15 de febrero como jornada de acción global contra la guerra, se produjo la confluencia
entre ambos sectores.

La centralidad de la guerra

La incorporación de la lucha contra la guerra en la agenda del movimiento antiglobalización no estuvo exenta de debates sobre su centralidad en el sí del movimiento. Algunos sectores
como Bernard Cassen, dirigente de ATTAC Francia, cuestionaban la vinculación de la guerra con las políticas neoliberales, afirmando, de forma absurda, la desconexión entre una y
otra: "Con guerra o paz, los problemas de la globalización eran esencialmente los mismos el 10 de septiembre que el 12 (...) Porque estalle o no la guerra, los B-52 y las fuerzas especiales
no cambiarán ni la pobreza de Brasil ni el hambre de Argentina"1.

En el otro extremo, estuvieron quienes, como Alex Callinicos, dirigente del Socialist Workers Party británico, plantearon la centralidad casi exclusiva de la lucha contra la guerra,
infravalorando otras cuestiones como la denuncia de la profundización de las políticas neoliberales en Europa y el Tratado de Constitución Europea. El grueso del movimiento, no
obstante, acabó integrando la lucha contra la guerra imperialista como parte del combate contra la globalización neoliberal, dándole gran centralidad estratégica sin por ello reducir su
amplia agenda temática a "un sólo asunto". La manifestación final del 1er FSE en Florencia bajo el lema: "Contra la guerra y el neoliberalismo" resume bien este enfoque.

El 15F y el 11M

Las protestas del 15F sacaron a la calle a entre ocho y trece millones de personas en unas 800 ciudades de todo el mundo para denunciar la inminente invasión de Irak. Las
manifestaciones más importantes tuvieron lugar en los países con gobiernos favorables a la guerra. A destacar los tres millones de manifestantes en Roma, los dos de Londres o el
millón y medio en Madrid y Barcelona respectivamente, así como las marchas en Chicago, Los Ángeles, Nueva York, entre otras 150 ciudades estadounidenses. El 15F fue la protesta
antiguerra más grande de la historia y demostró la capacidad de los movimientos sociales para llevar a cabo acciones coordinadas en todo el planeta con un fuerte impacto mediático,
político y social. Unas movilizaciones tan masivas que llevaron al periódico The New York Times (17/02/05) a afirmar que "existen dos superpotencias en el planeta, los Estados Unidos
y la opinión pública mundial". Una acción que sin el trabajo previo de coordinación de los movimientos sociales a partir de la organización y del encuentro en los foros sociales no
hubiera sido posible.

En el Estado español, 5 millones de personas (más del 10% de la población) se manifestaron en 55 ciudades para expresar su rechazo al conflicto bélico. Acciones, manifestaciones,
ocupaciones y centenares de miles de actividades se sucedieron de febrero a abril del 2003 en una protesta masiva contra la política del presidente José M. Aznar y su apoyo
incondicional a la guerra en Irak impulsada por George W. Bush. En Cataluña, las movilizaciones llegaron a ser tan numerosas que incluso el ex-presidente George Bush padre afirmó que
la política exterior de Estados Unidos (EEUU) no estaría dictada por las protestas en Barcelona.

¿Pero de que sirvieron estas movilizaciones? A pesar del desencantó por la invasión de Irak, la movilización internacional contra la guerra forzó a EEUU a tener que dar más argumentos
de lo habitual para justificar su voluntad de atacar a Irak y el precio político que el gobierno de George W. Bush y sus aliados tuvieron que pagar fue muy superior al previsto. A la vez,
el conflicto generó brechas importantes en el consenso, que hasta el momento había existido, en la estrategia de guerra global contra el terrorismo, que había legitimado la intervención
militar de los EEUU en Afganistán después de los atentados del 11 de septiembre (11S).

Pero las consecuencias de la movilización antiguerra en el Estado español fueron, especialmente, evidentes tras los atentados del 11 de marzo del 2004 (11M) en Madrid y la reacción
popular a las mentiras del gobierno de Aznar. Las impresionantes movilizaciones que acabaron con la derrota del PP en las urnas no pueden explicarse sin el ciclo de movilizaciones
previo que había fortalecido un importante tejido social crítico con la gestión del PP y, evidentemente, sin el papel de las plataformas antiguerra capaces de generar un consenso social
muy ámplio contra la participación española en la guerra en Irak. Esta acumulación de elementos fue clave en el desenlace de la crisis de marzo del 2004 y en la capacidad de los
movimientos sociales para presionar el gobierno del PP, poner de relieve sus mentiras y mostrar a la opinión pública la verdad de los hechos.

Tras la victoria del PSOE

Después de la victoria del PSOE el 14 de marzo del 2004, Zapatero (ZP) llevó a cabo algunas reformas destinadas a contentar parte de su electorado y a marcar diferencias respecto al
gobierno de Aznar. La retirada de las tropas de Irak aprobada, pocos días después de ganar las elecciones, fue buena prueba de ello y significó una victoria importante para el
movimiento antiguerra. Pero en tan sólo unos meses Zapatero reforzó la presencia militar en Afganistán y defendió, en el marco del Tratado de Constitución Europea, la necesidad de un
ejército europeo común, tan sólo por citar algunos ejemplos que ponen de relieve que la retirada de las tropas debe de ser entendida en clave partidista, de desmarque de las políticas
del gobierno anterior y como un guiño a una opinión pública contraria a la ocupación en Irak. En definitiva, la política del gobierno de ZP se ha caracterizado por una orientación social
liberal y su estrategia en materia de defensa, a pesar del maquillaje y los juegos tácticos, no dista respecto a la del Partido Popular, como afirmaba El País (30/05/05), en motivo de la
reforma de las fuerzas armadas: "Se vislumbra un ejercito con más medios y más presupuesto, diferente al tono pacifista con el que arrancó el Gobierno".

El cambio de coyuntura política, con la subida del PSOE al poder, afectó, enormemente, a la capacidad de movilización social generando un importante reflujo de la protesta. El
movimiento antiguerra no quedó al margen de esta tendencia, especialmente, cuando su demanda central, la retirada inmediata de las tropas de Irak, fue cumplida pocos meses después
de la victoria de Zapatero. Pero a pesar de las dificultades, el movimiento ha seguido trabajando para poner de relieve tanto las contradicciones del gobierno de ZP, en materia exterior y
de defensa, como las gravísimas consecuencias de la ocupación en Irak y la crisis de supervivencia del pueblo palestino frente a los ataques sistemáticos del gobierno de Israel. Un
conflicto que con su reciente propagación al Líbano/4, con los ataques israelíes sobre población libanesa y el consiguiente número de muertes, heridos y desplazados, ha visualizado de
nuevo la capacidad de convocatoria del movimiento antiguerra que, aunque limitada, ha reunido a miles de personas en varias llamadas a la movilización, especialmente en Barcelona y
Madrid. Aún y así debemos de señalar que la percepción pública de un gobierno español no alineado con George W. Bush dificulta la de ya por si difícil tarea de protesta en un
contexto adverso de desmovilización.

Coordinación internacional

A nivel internacional, mantener el tempo de la movilización tampoco ha resultado fácil a pesar de los esfuerzos realizados para llevar a cabo una coordinación del movimiento antiguerra
después del 15F. Una coordinación que se ha realizado a partir de reuniones específicas de los colectivos contra la guerra, entre las que debemos destacar la conferencia en Yakarta
(Indonesia) en mayo del 2003 y la conferencia en Beirut (Líbano) en septiembre del 2004. En Yakarta, pocos meses después del inicio de la guerra, varias coaliciones y organizaciones de
26 países de Asia, Europa, Australia, África, América Latina y Norteamérica se reunieron con el fin de evaluar la conyuntura política y establecer un plan de acción. Un encuentro,
especialmente, importante porqué estableció un amplio consenso en el movimiento de retirada inmediata de las fuerzas extranjeras de en Irak y el fin de la ocupación de Palestina.

Pero aún más numerosa resultó ser la conferencia en Beirut, del 17 al 19 de septiembre del 2004, con la participación de organizaciones, redes y coaliciones de 43 países de todo el
mundo, con una importante presencia de organizaciones iraquíes y palestinas. El objetivo de la conferencia consistía en reforzar el movimiento antiguerra a través del debate y el
desarrollo de estrategias y campañas comunes y, sobretodo, profundizar las relaciones con los movimientos del mundo árabe, de aquí la organización de la conferencia en el Líbano.
Para Walden Bello, el significado del encuentro de Beirut era el "de pasar de la espontaneidad a unas acciones más coordinadas y organizadas" como la única vía posible para hacer
frente al poder militar de los EEUU/5.

Al margen de las conferencias de Yakarta y Beirut, el movimiento antiguerra aprovechó la celebración de los foros sociales mundiales y regionales, así como las movilizaciones contra el
G8 y la OMC, para llevar a cabo reuniones de trabajo e ir avanzando en la definición de un plan de acción vinculado a la coyuntura internacional. Así y de un modo continuado las
organizaciones antiguerra mantienen un espacio de encuentro permanente y de coordinación coincidiendo con estos eventos.

A parte, debemos de señalar la celebración de las conferencias antiguerra del Cairo, un encuentro anual, que se viene celebrando desde diciembre del 2002 en la capital de Egipto, y que
tiene como objetivo fomentar el encuentro entre organizaciones de carácter islámico, socialista y nacionalista del mundo árabe con grupos antiguerra de otros países. Un encuentro con
un peso muy importante de las organizaciones árabes y con un impacto relativo a nivel internacional.

Días de acción global y tribunal popular

Después de las multitudinarias movilizaciones del 15F, el calendario internacional de protesta antiguerra se ha centrado en la convocatoria de jornadas de acción global alrededor del 20
de marzo, coincidiendo con el aniversario del inicio de la guerra en Irak. Unas movilizaciones que, en la medida que el conflicto y la ocupación perduraba, han tenido cada vez más
dificultades para mantener el tempo de la protesta y año tras año la capacidad de convocatoria se ha ido reduciendo. En el 2004, se estableció el día 20 de marzo como jornada de
protesta a nivel internacional, en el primer aniversario del comienzo de la guerra. Más de 375 marchas se llevaron a cabo en todo el mundo, sumando un total de más de un millón de
manifestantes (El Periódico, 21/03/04). En el Estado español se celebraron unas 21 manifestaciones en diversas ciudades, que estuvieron precedidas por actos de protesta coincidiendo
con el 15F y las manifestaciones por los atentados del 11M/6.

Un año más tarde, en el 2005, se aprobaron los días 19 y 20 de marzo como jornadas de acción global, y unos cuarenta países en todo el mundo llamaron a la movilización en esta fecha.
Las protestas más significativas tuvieron lugar en Estados Unidos, donde se llevaron a cabo 314 manifestaciones en distintas ciudades. En el Estado español, se celebraron
manifestaciones y concentraciones en algunas ciudades, aunque con poca participación.

Otra de las acciones más importantes a escala global fue la organización del Tribunal Internacional sobre Irak, que tuvo lugar del 24 al 26 de junio del 2005 en Estambul, con el objetivo
de denunciar los crímenes de guerra y exigir justicia para la población iraquí/7. El Tribunal contó con veinte sesiones previas en distintas ciudades como Bruselas, Hiroshima, Barcelona,
Londres, Mumbai, Nueva York, Seul, Túnez, entre otras. La sesión en Barcelona tuvo lugar del 16 al 19 de mayo del 2005 y fue organizada por la Plataforma per l'Alliberament i la
Sobirania de l'Iraq (PASI) y la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Irak (CEOSI), con el apoyo de la Plataforma Aturem la Guerra.

En el tercer aniversario del inicio de la guerra, en el 2006, las manifestaciones de protesta fueron convocadas para el 18 y 19 de marzo con la mirada puesta en la retirada de las tropas de
Irak y Palestina, el cierre de la base-prisión de Guantánamo y las amenazas a Irán. Varias ciudades alrededor del mundo organizaron marchas de protesta, entre las que cabe destacar
como las más numerosas las de Londres, con unos ochenta mil participantes, y las de Estados Unidos, con la organización de unos 600 eventos en cincuenta estados.

Los recientes ataques al Líbano por parte del gobierno israelí han generado nuevas convocatorias de movilización en apoyo al pueblo libanés y de rechazo al conflicto bélico, aunque
con una débil coordinación entre sí. De este modo, de mediados a finales de julio varias manifestaciones fueron convocadas en capitales como Londres, París, Roma, Nueva York,
México DF, Sydney, entre otras.

En el corazón de la bestia

Mención a parte recibe la situación del movimiento en los Estados Unidos, en el corazón de la bestia, donde las mentiras para justificar la guerra, las torturas en la prisión de Abu Ghraib,
los casos de espionaje relacionados con el conflicto, los más de dos mil soldados muertos y los costos de la guerra han acabado por deteriorar la credibilidad del presidente George W.
Bush, que en mayo del 2006, llegó a su índice más bajo de popularidad desde que entró en la Casa Blanca: un 31%, según los sondeos de The New York Times y de USA Today. Según
estas fuentes, un 61% de los encuestados consideraba un error haberse embarcado en la guerra, frente al 53% que pensaba lo mismo tres meses antes.

En este contexto, y a parte de las múltiples manifestaciones contra la guerra que se han celebrado por todo el país, cabe destacar la protesta llevada a cabo por Cindy Sheenan, madre de
un soldado muerto en Irak, que el 6 de agosto del 2005, acampó frente al rancho Crawford (Texas), donde George W. Bush pasaba sus vacaciones, decidida a que el presidente la
recibiera y le respondiera al por qué de la guerra en Irak y para cuando el regreso de las tropas. La acampada tuvo un importante eco mediático y consiguió la solidaridad de otros
familiares de soldados, de veteranos y de colectivos antiguerra. Una iniciativa que resultó ser un revulsivo para el movimiento antiguerra estadounidense, el cual parece ir adquiriendo
más fuerza, aunque aún débil, a medida que perdura el conflicto y se agudizan las contradicciones en política interna a causa de la guerra y la ocupación.

Retos y perspectivas

Pero en el contexto actual y tras los recientes acontecimientos en Oriente Medio con la masacre del pueblo palestino y libanés por parte del gobierno israelí, ¿cuáles deben de ser los
retos del movimiento antiguerra? En primer lugar, es fundamental denunciar la estrategia impulsada por el gobierno Olmert-Peretz-Peres, que bajo la bandera de la "guerra global contra
el terrorismo" lleva a cabo el exterminio del pueblo de Palestina. Una estrategia que sólo en el transcurso del mes de julio ha provocado la muerte de más de 170 palestinos y miles de
heridos bajo fuego israelí, un tercio del parlamento encarcelado, y el bombardeo sistemático de la franja de Gaza. Por no hablar de los sueldos de políticos y de funcionarios congelados
desde el mes de enero y de tasas de paro que suman un 70% de la población activa/8. ¿Hasta cuando?

Una conflicto que ahora desplaza su centro de gravedad al Líbano, asesinando a centenares de civiles la mayoría mujeres, niñas y niños, provocando miles de desplazados y acabando
con las infraestructuras del país. Unos ataques que están generando una catástrofe humanitaria y ecológica/9 de gran envergadura y que dibujan un escenario de guerra de larga
duración y que extienden el conflicto a toda la región de Oriente Medio. Una masacre llevada a cabo en nombre de la "defensa preventiva", bajo la bendición del gobierno
estadounidense de George W. Bush y del británico Tony Blair y con el silencio de la Unión Europea y las Naciones Unidas. El movimiento antiguerra debe de exigir el ceso inmediato de
los ataques y la investigación de responsabilidades por los crímenes de guerra cometidos.

En relación a Irak, las consignas del movimiento deben de ser claras y firmes: retirada inmediata de todas las tropas de ocupación de Irak y de la región. Como señala Gilbert Achcar y
Stephen Shalom/10, el llamado de "tropas fuera ahora", que en su momento fue el eslogan principal del movimiento contra la guerra en Vietnam, debe de ser recuperado por parte del
movimiento antiguerra en EEUU. Esta estrategia es la que permitirá contrarrestar con más eficacia los intereses imperialista de Estados Unidos en Oriente Medio y aglutinar en su propio
país, bajo una misma demanda, a sectores muy amplios del movimiento contra la guerra, desde aquellos que se preocupan por el futuro de los soldados norteamericanos hasta quienes
exigen la soberanía del pueblo iraquí. Frente a llamadas, por parte de sectores demócratas en EEUU, a una "salida responsable" de Irak y, por lo tanto, a una "reorganización estratégica"
en la región, que no renunciaría al control de los recursos petroleros y que en todo caso intentaría una reducción de las bajas de soldados sustituyendo las tropas terrestres por tropas
de aviación, el movimiento antiguerra debe de mantenerse unido bajo la consigna "tropas fuera ahora". La retirada de las tropas estadounidenses y de las fuerzas de la coalición debe de
implicar también el fin del control económico, el pago de reparaciones y la apertura de investigaciones por los crímenes de guerra causados a la población iraquí.

El movimiento antiguerra debe dar su total apoyo al pueblo de Irak, quien está en su derecho legítimo para resistir a la ocupación. Frente a la dominación norteamericana no sólo
encontramos una resistencia militar, televisada día a día por los grandes medios, sino que existe también una resistencia política, más amplia que la militar, e incluso encontramos a una
resistencia mucho más extensa, la civil, integrada por ciudadanos de a pie que niegan, día a día, la legitimidad de la ocupación/11. Es en este contexto donde la solidaridad con el pueblo
de Irak y el establecimiento de lazos y conexiones con los movimientos contra la ocupación estadounidense en Oriente Medio es hoy más necesaria que nunca.

Los medios de comunicación con su estrategia de mostrar una sola cara de la ocupación, con imágenes de actos de barbarie de la insurgencia y el silenciamiento de los crímenes de las
fuerzas de ocupación, no han contribuido a la creación de un sentimiento antiguerra como durante la guerra de Vietnam. Entonces, los media, con la transmisión de imágenes del
sufrimiento del pueblo vietnamita, contribuyeron al auge del movimiento contra la guerra. En esta ocasión, el propio gobierno estadounidense se ha encargado de censurar las imágenes
que pudieran "herir la sensibilidad" de sus conciudadanos, como las de los féretros y los funerales de los soldados caídos en combate. Estos elementos, junto con la dificultad por
entender el laberinto de la resistencia iraquí y la situación en Oriente Medio, han dificultado una respuesta continuada en el tiempo contra la ocupación, al hilo de las manifestaciones
del 15 de febrero del 2003.

A nivel internacional es imprescindible continuar con la coordinación del movimiento antiguerra y los llamados a la movilización. Pero más allá de los días de acción global contra la
guerra, y como sugiere Walden Bello/12, es necesario avanzar hacia otras formas de protesta que presionen a los respectivos gobiernos implicados en la ocupación y en el conflicto en
Oriente Medio. La estrategia de desobediencia civil, el boicot a productos israelíes y estadounidenses, la denuncia de las bases norteamericanas y la organización de acciones y
marchas para exigir su cierre son otras formas de protesta que nos deben de permitir mantener un cierto nivel de movilización. Es aquí donde el movimiento antiguerra en Gran Bretaña
tiene un papel fundamental, ya que su gobierno es el principal valedor de EEUU en la ocupación iraquí y la invasión del Líbano. Por ello, la movilización en este país es clave a la hora de
presionar tanto a su propia administración, como indirectamente a la estadounidense, y exigir su retirada inmediata de Irak y el cese de hostilidades en la región.

Pero en los últimos meses otro escándalo se ha destapado en la guerra sucia contra el terrorismo de George W. Bush: los secuestros y los vuelos secretos de la CIA. Después de las
denuncias de Amnistía Internacional sobre secuestros y entregas extrajudiciales de detenidos, ahora el informe de la comisión temporal del Parlamento Europeo que investiga el caso
avala estas denuncias (El País, 16/06/06). Según las investigaciones, diez aeropuertos españoles recibieron 69 escalas de la CIA, la mayoría entre el 2003 y 2004, y cuatro de estos vuelos
pasaron por la base-prisión de Guantánamo, a la vez que se registraron seis secuestros en suelo europeo de ciudadanos trasladados después en aviones a países terceros. El gobierno
de Zapatero, que levantó la bandera "antiguerra" en la contienda electoral del 2004 y que defiende la llamada "Alianza de civilizaciones" como alternativa al unilateralismo
estadounidense, no se pronunció frente a los primeros cuestionamientos de gobiernos europeos acerca de los vuelos secretos/13 y posteriormente restó valor al informe del Parlamento
Europeo, aludiendo a una falta de información contrastada (El País, 16/06/06). Ante estas situaciones, la necesidad de un movimiento antiguerra con capacidad de reacción y denuncia
es fundamental para hacer frente a las agresiones sistemáticas de la guerra global contra el terrorismo.

Del mismo modo, la base-prisión norteamericana de Guantánamo en Cuba, donde permanecen en el limbo legal desde hace cuatro años (sin juicio ni acusación formal en la mayoría de
los casos) cerca de 460 hombres por ser sospechosos de tener lazos con Al Qaeda y los talibanes es otra de las vergüenzas de esta estrategia de guerra global. Las presiones de la
opinión pública internacional, especialmente en EEUU, aunque débiles, parece que van haciendo mella: en la cumbre de la Unión Europea-Estados Unidos, en junio del 2006 en Viena,
George W. Bush oficializó públicamente su propósito de clausurar el centro de detención de Guantánamo. Pero la más reciente sentencia del Tribunal Supremo de EEUU, del 29 de junio
del 2006, declarando ilegales los tribunales militares especiales con los que se pretendía juzgar a los presos de Guantánamo, significa un nuevo varapalo judicial y político para el
presidente estadounidense y un punto a favor en la lucha para conseguir el cierre de Guantánamo.

El cerco de Washington a Teherán para frenar la política nuclear iraní parece apuntar a un nuevo episodio de la guerra preventiva. Según informaciones de The Washington Post, de
principios de abril del 2006, basándose en declaraciones de altos cargos de la administración, "se consideraba la posibilidad de lanzar ataques selectivos contra Irán, como parte de una
estrategia de diplomacia coercitiva más amplia" (El País, 29/04/06). Una amenaza que George W. Bush ha extendido a Siria, acusando a ambos gobiernos de apoyar a redes terroristas. El
movimiento antiguerra deberá de estar alerta a la evolución de los acontecimientos.

A nivel del Estado español, la retirada de las tropas de Irak dejó al movimiento antiguerra sin un objetivo específico y la política de ZP le restó apoyo social y mediático. A pesar de la
estrategia del gobierno de maquillar su política de defensa y de exterior, como alternativa al unilateralismo de Washington, la realidad nos muestra todo lo contrario. Sólo es necesario
observar la postura del gobierno frente a los vuelos secretos de la CIA en territorio español: silencio; o el aumento de las tropas en Afganistán, Haití y el Congo; o la previsión de
aumento del presupuesto de defensa y la revitalización del ejército y las fuerzas armadas; o a la aprobación del Proyecto de Ley Orgánica de la Defensa Nacional que legitima las
funciones que la Constitución atribuye al ejército, y que incluye la "defensa de la integridad territorial y el orden constitucional", por citar algunos ejemplos.

En este contexto, y a pesar de la dificultad por trascender el muro mediático, es fundamental para el movimiento antiguerra: en primer lugar, poner de relieve las contradicciones en
política exterior y de defensa del gobierno ZP y ejercer un pacifismo crítico y combativo; en segundo lugar, reforzar las alianzas con otros actores sociales y hacer de la lucha contra la
guerra y el militarismo un elemento clave en el combate contra la globalización neoliberal; en tercer lugar, mantener una actividad constante, en cuestiones como la denuncia de la
ocupación de Irak, Palestina y la reciente guerra en el Líbano; y finalmente poner de relieve los objetivos ocultos de la estrategia de George W. Bush en Oriente Medio, con el silencio y
la indiferencia de la comunidad internacional, y que está causando centenares de civiles muertos en nombre de la "guerra global contra el terrorismo".

* Esther Vivas es militante de Revolta Global y forma parte de la redacción de Viento Sur.
** Artículo publicado en la revista Viento Sur, nº88, pp. 43-52, septiembre 2006.

1/ El barómetro de febrero del 2003 del Centro de Informaciones Sociológicas (CIS) indicaba que un 90,8% de los encuestados estaba en contra de la guerra.
2/ Para una evolución más detallada del movimento pacifista, principalmente en Cataluña, ver: Prat, E. (2004) "Sorgiment i desenvolupament del moviment per la pau a Catalunya.
1981-1986" en Prat, E. (coord.) Els moviments socials a la Catalunya contemporània. Publicacions i edicions UB, Barcelona.
3/ Cassen, B. (2003) "ATTAC a l'ataque" en New Left Review, nº 19, 88-106.
4/ El cierre del presente artículo a 03/08/2006 dificulta la actualización de los datos referentes a la evolución de la guerra en el Líbano y la crisis en los territorios palestinos.
5/ Bello, W. (2004) Encuentro internacional del movimiento antiguerra en Beirut (entrevista realizada por Esther Vivas) en http://www.espacioalternativo.org
6/ Gordillo, J.L. (2005) "Movimiento pacifista y antimilitarista" en Grau, E. y Ibarra, P. La política en la red. Anuario de movimientos sociales. Icaria editorial, Barcelona
7/ Más información en http://www.worldtribunal.org
8/ Para más información sobre el conflicto en Palestina ver crónicas de Laura Camargo en http://www.espacioalternativo.org
9/ Los bombardeos israelíes sobre despósitos de combustible en la subestación de Yiyeh, al sur del Líbano, el 27 de julio, causaron un vertido de 15.000 toneladas de gasóleo al mar.
10/ Achcar, G. y Shalom, S.R. (2006) La posición de la "reorganización estratégica" frente a los partidarios del "out now" en http://www.vientosur.info
11/ Bello, W. (2005) Iraq, the US and the challenges to the global peace movement en http://www.tni.org
12/ Bello, W. (2005) Op. Cit.
13/ Montoya, R. (2006) "Los vuelos de la CIA y el gobierno Zapatero" en Viento Sur, nº 86, 13-20.

 

 

Cinco ideas sobre la OTAN

Carlos Taibo
La República (10-2-07)


Me engañaría si afirmase que la reunión sevillana de los ministros de Defensa de la OTAN ha redundado en provecho de una discusión franca, entre nosotros, sobre lo que es hoy la
Alianza Atlántica. A los ojos de la mayoría de nuestros conciudadanos, la de la OTAN es página pasada, y ello por mucho que siga pesando cierto resquemor ante lo que, al amparo de
un aciago referendo celebrado en 1986, se entiende que fue un comportamiento poco edificante del lado del grueso de nuestra clase política.

Y, sin embargo, parece que sobran las razones para enjuiciar críticamente una alianza militar cuyo perfil presente sólo puede acatarse si se aceptan en paralelo, y sin rebozo, las reglas del
juego que los grandes del Norte del planeta imponen hoy. El hecho de que la España de estas horas se haya sumado sin cautelas al carro correspondiente no significa en modo alguno
que hayamos de acatar el formidable ejercicio de propaganda que rodea a la OTAN de principios del siglo XXI.

Y es que importa subrayar, en primer lugar, que la Alianza Atlántica es la principal de las alianzas militares pertrechadas por los países ricos. Como tal, no hay motivo mayor para dudar
de que estamos ante el brazo armado mayor del proyecto económico que aquéllos defienden, esto es, la globalización en curso, con sus secuelas de especulación, concentración de la
riqueza, desregulación y deslocalización. Si así se quiere, a la OTAN, por su especificidad guerrera, le corresponde tanto peso como al Fondo Monetario, al Banco Mundial y a la
Organización Mundial del Comercio en conjunto.

Claro que, y en un segundo escalón, lo suyo es recordar que la Alianza Atlántica sigue siendo instrumento principal de los designios que avalan los gobernantes norteamericanos del
momento. Hace unos días un analista político vinculado con la derecha más pronorteamericana sostenía que lo que acabo de anotar sólo lo defiende hoy la izquierda europea más
rancia. No parece que sea así: todos los datos invitan a concluir que Estados Unidos dicta las reglas del juego a las que debe ajustarse en su comportamiento la OTAN, en la que, por
añadidura, no consta que haya emergido ninguna señal, ni poderosa ni liviana, de contestación de la política norteamericana. Entiéndase bien: aunque no han faltado los miembros de la
Alianza que han expresado coyunturales disensiones con respecto a las querencias de Washington —allí estuvieron Francia y Alemania en su contestación de la agresión
estadounidense en Iraq a principios de 2003—, nunca hemos tenido conocimiento de que la OTAN, como alianza colectiva, haya manifestado disidencia alguna. El entrampamiento de la
Unión Europea en esta trama se antoja, por lo demás, evidente.

Uno de los indicadores —y pasemos a un tercer argumento— de la sumisión otaniana al dictado de la Casa Blanca lo ofrece una generosa expansión del área de acciones militares de la
Alianza, que hoy parece no aceptar al respecto ninguna suerte de limitación. De manera singular, la OTAN, por sí sola un poderoso estímulo para el crecimiento del gasto militar en
tantos lugares, ha empezado a mover sus peones en una región vital para los designios imperiales de Estados Unidos, como es el Oriente Próximo entendido en sentido amplio. La
mayoría de los proyectos que apuntan a mejorar las prestaciones de la Alianza nacen precisamente del designio de perfilar instrumentos de empleo rápido en esa conflictiva región. El
plegamiento de la OTAN a la estrategia norteamericana es tal que sus responsables han acatado sin pestañear lo que en unos casos —Afganistán— han sido demandas de franca
imbricación y en otros —Iraq— llamativas y unilaterales decisiones de marginación.

Claro es que, y anunciemos una cuarta idea, la principal fórmula de legitimación de la Alianza Atlántica de estas horas no es otra que la que ofrece el intervencionismo autotitulado
humanitario. Sobran los argumentos para concluir que las acciones correspondientes obedecen a la defensa de los intereses más tradicionales y mezquinos, y ello por mucho que se
adoben de la superstición de que por detrás de ellas despunta el designio de liberar a pueblos acosados o restaurar derechos conculcados. Si la OTAN desea que sus críticos engullan
tal mitología, bien haría en colocarlos en situación delicada de la mano, por ejemplo, del despliegue de sus soldados en Gaza y Cisjordania, para exigir la rápida evacuación del ejército
israelí, o en el Kurdistán, para reclamar lo propio de los militares turcos. No parece, sin embargo, que en la agenda de la Alianza Atlántica se barrunten tan honrosos objetivos.

Agreguemos, y vaya una quinta apreciación, que la OTAN ha sido y es elemento central de descrédito del sistema de Naciones Unidas. Pocas veces se recuerda que, cuando la Alianza
celebró su quincuagésimo aniversario, en 1999, aprobó una declaración en virtud de la cual señalaba que en adelante sus acciones militares no tendrían por qué ajustarse a una
resolución específica del Consejo de Seguridad de la ONU. Quien piense —y traduzcamos el argumento— que Estados Unidos violenta abruptamente la legalidad internacional
mientras, en cambio, la OTAN se muestra escrupulosamente respetuosa de ésta haría bien en repasar sus conocimientos.

Cuando el presidente español, Rodríguez Zapatero, defiende —y en su derecho está— su proyecto de una Alianza de Civilizaciones, infelizmente separa de manera artificial el mundo de
lo cultural y lo civilizatorio, por un lado, del mundo de la economía y los hechos militares, por el otro. Y es por desgracia este segundo universo el que determina —no nos engañemos—
la mayoría de los problemas y tensiones en el planeta contemporáneo. La Alianza Atlántica configura, en esa trama, un instrumento central para ratificar atávicas exclusiones y
desigualdades. Ningún motivo hay para concluir que su concurso anuncia nada saludable a la hora de acabar con las primeras y reducir las segundas.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y colaborador de Bakeaz.

 

 

 Armas sin fronteras: por qué el comercio globalizado requiere controles globales

Armas bajo control (7-2-07)


La globalización ha cambiado el comercio de las armas. Las empresas fabricantes de armas, que operan desde un creciente número de países, obtienen los componentes para esas armas en muchas partes del mundo. Muchas veces montan sus productos en países donde los controles sobre el destino final de éstos son poco estrictos. Así, muy fácilmente, las armas van a parar a manos de quien no debería tenerlas.

Cada año, las armas convencionales matan a al menos 300.000 personas, y muchas más mueren, son heridas, sufren abusos, desplazamientos forzados, y lo pierden todo como resultado de laviolencia armada.

Las crecientes lagunas jurídicas en los controles nacionales demuestran la necesidad de establecer reglas globales para responder a este comercio global. Es hora de apostar por un Tratado Internacional efectivo sobre comercio de armas.

"Armas sin fronteras: Por qué el comercio globalizado requiere controles globales" (documento .pdf 234 Kb)

Armas sin fronteras: Mapa interactivo

El comercio de armas está cada vez más globalizado dado que las armas son ensambladas a partir de componentes fabricados en muchas partes del mundo. Esta situación ha dejado al descubierto grandes lagunas en las actuales normas sobre el comercio de armas que permiten el suministro de armas y sus componentes a destinos sujetos a embargo, a partes que violan el derecho internacional en situaciones de conflicto armado y a los que las utilizan para violar de manera flagrante los derechos humanos.

Consulta nuestro mapa interactivo:  http://www.controlarms.org/es/images/CA_map_high.swf


 

Contra todos los Militarismos
El Fusil Roto: Boletín Nº 73 de la Internacional de Resistentes a la Guerra

Antimilitaristas.org
(6-2-07)


Editorial

Las Luchas de las Personas, las Alternativas de las Personas, es el título del Foro Social Mundial en Nairobi, un tema, que ciertamente es de gran relevancia para antimilitaristas y pacífistas, tema que también es de gran relevancia dentro del contexto áfricano, con sus luchas populares contra la explotación neo-colonial y contra la guerra y la violencia. Desde los comienzos de proceso del Foro Social Mundial en el 2001, antimilitarista y pacifistas se han mantenido a un lado del proceso, perdiendo la oportunidad de participar del debate con movimientos de todas partes del mundo. Ciertamente existen diferencias de opiniones, estrategías, y principalmente diferentes puntos de vista sobre el uso de la violencia. Siendo que debemos pararnos firmes en nuestro compromiso con el pacífismo y el antimilitarismo, tenemos mucho que aprender de otros movimientos sociales, pero también mucho que entregar. La noviolencia tiene un gran repertorio de herramientas y experiencias de prácticas de verdaderas democracias de bases, empoderando a gente y construyendo alternativas. Estas experiencias - muchas veces provenientes del anarquismo y feminismo- es de gran valor para el proceso del Foro Social Mundial, el cual tiene grandes dificultades con temas como la democracia participativa, toma de decisiones, y demases. No es que tengamos todas las respuestas - lejos de aquello - pero podemos contribuir nuestra valiosa experiencia. Creemos que no es el momento de solo sentarse y criticar al FMS y otros movimientos sociales, desde una perspectiva purista. Es tiempo de relacionarse con otros movimientos , y usar el espacio que nos entrega el FSM - no sin criticas- para ser parte del desarrollo de nuevas alternativas y estrategias para cambiar el mundo. Porque el cambio radical, revolucionario , es necesario si queremos romper el circúlo de violencia, pobreza, destrucción medioambiental y la carrera nuclear.

Andreas Speck & Javier Gárate

Contra todos los militarismos

Por qué una perspectiva antimilitarista es importante para todos los movimientos sociales.

El Foro Social Mundial ha cumplido ya seis años. Desde los inicios en Porto Alegre en 2001, ha crecido, ha inspirado procesos regionales, y ha cambiado. Con el éxito del Foro Social Mundial vino el interés de la izquierda tradi- cional, y de los gobiernos de izquierda. El presidente de Brasil Lula intervino en el Foro Social Mundial, y el gobierno venezolano instrumentalizó el “policéntrico” foro de Caracas para promocionar la “Revolución Bolivariana”. ¿Está entonces el FSM abrazando la anticuada política tradicional de izquierda y abandonando sus propios principios? ¿Está cayendo el FSM en la vieja trampa de oponerse a un sector del espectro político - el imperialismo de EE. UU. - y hacer la vista gorda ante las violaciones de derechos humanos y el militarismo cuando suceden en el sector “izquierdo” del espectro político, según el sencillo principio de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”?

Los principios del Foro Social Mundial

La Carta de Principios del Foro Social Mundial [1] data de 2001. El primer párrafo de esta carta establece las bases del FSM: “El Foro Social Mundial es un espacio abierto de encuentro para: intensificar la reflexión, realizar un debate democrático de ideas, elaborar propuestas, establecer un libre intercambio de experiencias y articular acciones eficaces por parte de las entidades y los movimientos de la sociedad civil que se opongan al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por cualquier forma de imperialismo y, también, empeñados en la construcción de una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los seres humanos y de estos con la Tierra. ”

El párrafo 5 afirma: “El Foro Social Mundial reúne y articula a entidades y movimientos de la sociedad civil de todos los países del mundo”, y así excluye a gobiernos y ejércitos. El párrafo 9 incluso lo especifica, si bien de forma suavizada “No deben participar del Foro representaciones partidarias ni organizaciones militares. Podrán ser invitados a participar, en carác- ter personal, gobernantes y parlamentarios que asuman los compromisos de esta Carta.”

El párrafo 10 trata de valores importantes: “El Foro Social Mundial se opone a toda visión totalitaria y reduccionista de la economía, del desarrollo y de la historia y al uso de violencia como medio de control social por parte del Estado. Propugna el respeto a los Derechos Humanos, la práctica de una democracia verdadera y participativa, las relaciones igualitarias, solidarias y pacificas entre las personas, etnias, géneros y pueblos, condenando a todas las formas de dominación o de sumisión de un se r humano a otro.” Y el párrafo 13 menciona como uno de los objetivos que “busca fortalecer y crear nuevas articulaciones nacionales e internacionales, entre entidades y movimientos de la sociedad, que aumenten, tanto en la esfera pública como la privada, la capacidad de resistencia social no violenta al proceso de deshumanización que vive el mundo y a la violencia utilizada por el Estado”.

El Llamamiento de Bamako [2], que es como una variante de estos principios, se presentó en el FSM policéntrico de Mali en enero de 2006. El llamamiento de Banako está repleto de la anticuada retórica de la izquierda, y pone especial énfasis en la clase trabajadora - de hecho, casi parece como si el término “organizaciones civiles” empleado en la Carta de Principios desapareció del lenguaje del llamamien- to de Banako. Por ejemplo, el llamamiento de Banako pide acríticamente “Ampliar las campañas de solidaridad con Venezuela y Bolivia, en cuanto constituyen lugares de construcción de alternativas al neoliberalismo y son artesanos de una integración latinoamericana”. No obstante, el llamamiento de Bamako reconoce “que el fracaso del sovietismo y de los regímenes que provienen de la descolonización, resulta en gran medida del hecho de que han negado las libertades y subestimado la democracia. La elaboración de alternativas debe integrar esta constatación y dar un sitio preeminente a la construcción de la democracia”.

Sin embargo, de forma más notable, tanto en la primera Carta de Principios como en el llamamiento de Banako, hay una total ausencia de análisis del propio militarismo. El antimilitarismo se considera como anti-imperialismo, y se limita al rechazo a las actividades militares de EE.UU y la OTAN, pero no se extiende a otros actores.

¿Por qué antimilitarismo?

En su declaración “Noviolencia y lucha armada”[3], La Internacional de Resistentes a la Guerra escribió: “Desde nuestro punto de vista, los movimientos de liberación son válidos mientras que fortalecen la autogestión y la autoorganización y reflejan las aspiraciones de las/os excluidas/os. Pueden contener a muchos grupos sociales y tendencias políticas distintas, pero dependen de la participación de las/os que no tienen ningún poder.

La liberación que pretenden no puede tener como consecuencia la opresión de otras os, sino que debería respetar los derechos de todas os: somos demasiado conscientes del peligro de que las os liberadores de hoy pueden convertirse en las os opresores de mañana.”

“No hay nada romántico en la experiencia bélica, ni siquiera en la guerra revolucionaria. Podemos comprender las razo- nes para recurrir a la lucha armada, pero prevenimos contra sus consecuencias. No importa, ni si la lucha armada es el último recurso; la guerra degrada. Los sabotajes discriminados tienden a desdibujarse entre ataques indiscriminados, asesinando ciudadanos no combatientes y trayendo como consecuencia represalias. Los conflictos locales estallan en disputas que se mantienen a sí mismas bajo ningún control político, la violencia se convierte en el patrón para manejar el conflicto.

Si la lucha militar persigue como fin último la victoria, entonces se requiere un ejército, un ejército de soldados dispuestos a matar sin rechistar, operando en firmes cadenas de mando, y dependientes de abastecedores de armamento que desean explotar la lucha, ya por influencia política o por beneficio económico. Las necesidades militares tienen prioridad sobre cualquier consideración humana o social.”

Hay multitud de ejemplos, y no disponemos de suficiente espacio para analizarlos aquí. Así que algunas “instantáneas” serán bastante:

* Tras la victoria de los Sandinistas en Nicaragua en 1979, los EE.UU. inició una campaña de guerra de baja intensidad y apoyó a la contra. Como respuesta, el gobierno Sandinista de Nicara- gua estableció el reclutamiento forzoso, con el fin de poder reclutar un número suficiente de jóvenes para una lucha militar contra los contras.

* La lucha armada por la independencia en Angola desde los años 60 condujo a la independencia política en 1975, pero fue seguida inmediatamente por una guerra civil, que duró hasta 2002. En esta guerra, actores externos - el apartheid de Sudáfrica, los EE.UU., y la Unión Soviética y Cuba, que enviaron a su ejército en apoyo al MPLA - tuvieron un importante papel.

* Eritrea consiguió su independencia de Etiopía tras décadas de lucha armada del EPFL que concluyeron en 1991. Sin embargo, desde la independencia formal en 1993, Eritrea se ha embarcado en un política de militarización y violación de los derechos humanos. Todos lo jóvenes eritreos - chicos y chicas - están sometidos a un servicio militar antes de finalizar su escolarización, y los castigos por eludir el reclutamiento o la deserción incluyen tortu- ras, muerte, encarcelamiento e incluso el encarcelamiento de familiares.

Esta lista continuaría.

El presidente venezolano Hugo Chávez dijo en 2005 que el FSM necesita que “agreguemos una estrategia de poder” a su agenda [4]. No estoy de acuerdo con Chávez muy a menudo, pero en esto sí. Pero una estrategia de poder necesita un análisis del poder, y en este análisis el antimilitarismo difiere enormemente del populismo anti-imperialista de Chávez.

El poder es fundamental. El poder no sólo en el sentido de poder sobre - el poder de un grupo de gente para dominar a otro grupo de personas (violencia estructural). La comprensión del poder es también crucial para vencer al poder y a la violencia; poder con como el poder de la gente actuando unida en cooperación, para conseguir cosas que no podrían conseguir en solitario; y el poder hacer algo, basado en habilidades, conocimiento, convicción. Un análisis del poder necesita incluir un análisis del Estado.

Según Gustav Landauer, “el Estado es una condición, una cierta relación entre seres humanos, una forma de comportamiento humano; que destruimos estableciendo otras relaciones, comportándonos de manera diferente.”[5] Esto es incluso más importante para los anti-militaristas. Landauer lo afirma sin rodeos: “La guerra es un acto de poder, de asesinato, de robo. Es la más aguda y clara expresión del Estado. La lucha contra la guerra es una lucha contra el Estado; cualquiera que se implique en la política de Estado, incluso desde un punto de vista revolucionario, es parte de la guerra.”

El Foro Social Mundial y el antimilitarismo

La Carta de Principios del Foro Social Mundial está abierta a perspectivas antimilitaristas, pero dicha perspectiva no es todavía parte de ella. El llamamiento de Banako carece de perspectiva antimilitarista, y esto lleva por una dirección errónea.

El movimiento anti-globalización, el movimiento radical homosexual, el movimiento feminista, el movimiento anarquista, son algunos de los áreas donde buscar y construir nuevas relaciones, donde pretendemos superar la violencia estructural y cultural. Grupos de afinidad, grupos comunitarios, acción directa noviolenta, pero también el desarrollo de alternativas - okupas, cooperativas alimentarias, vivienda alternativa, etc. - son lugares donde podemos establecer otras relaciones, comportarnos de manera diferente, no con la intención de formar parte del Estado, sino la de disolver esta forma de organizar las relaciones humanas que está basado en la violencia (estructural), y que crea violencia - en la sociedad y mundialmente.

Haciendo esto, incrementaremos “la capacidad de resistencia social no violenta al proceso de deshumanización”, tal y como el Foro Social Mundial pretende, y aprender a practicar “una democracia verdadera y participativa, las relaciones igualitarias, solidarias y pacificas entre las personas, etnias, géneros y pueblos, condenando a todas las formas de dominación o de sumisión de un ser humano a otro”

En su declaración de 1990, la Internacional de Resistentes a la Guerra afirma: “Pueden existir ocasiones en las que parezca que la noviolencia ha fallado. Pero estamos seguras/os de que, si la noviolencia activa trae como consecuencia la represión, la lucha armada proporcionará un pretexto para una represión incluso más brutal. Si la noviolencia activa no puede provocar el cambio rápidamente, ninguna otra forma de resistencia popular la hará en un plazo de tiempo más corto. Se necesita un nuevo marco de estrategia, basado en la construcción de la confianza y en la cohesión de las personas en actividades enraizadas en comunidades locales.”[6]

Estamos convencidos/as de que una perspectiva de noviolencia y antimilitarismo es crucial para todos los movimientos sociales comprometidos en el proceso del foro social.

Andreas Speck

Notas:
[1] http://www.forumsocialmundial.org.br/main.php?id_menu=4&cd_language=4
[2] http://www.globaljusticecenter.org/ponencias2006/bamakoESP.htm
[3] http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=968
[4] http://www.ipsterraviva.net/TV/WSF2005/viewstory.asp?idnews=171
[5] Gustav Landauer, For Socialism. St Louis, Missouri, 1978 (alemán: Berlin 1911)
[6] http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=968

Noviolencia revolucionaria en Africa:
Antiguos compromisos, nuevas esperanzas
Compilado por Matt Meyer


Para precursores de la noviolencia revolucionaria - el interconectado compromiso por el cambio social radical y de las estrategias y tácticas no-armadas de las “fuerzas del alma” - la historia y las luchas contemporáneas a lo largo del continente africano proveen un rico ejemplo de gran esperanza. Del temprano movimiento Pan-Africano, cuando el líder ganiano Kwame Nkrumah fue descrito como el Gandhi de África, a los éxitos del movimiento anti-apartheid, a los grupos de bases de mujeres que actualmente fomentan la resolución de conflictos y el diálogo. El continente que deliberadamente un singlo atrás fue llamado “negro” y popularmente visto como nada más que “destruido por la guerra” de hecho hoy en día da más ejemplos de acciones pacifistas positivas que la mayoría de los lugares en el planeta. En el venidero África World Press colección de dos volúmenes Seeds of New Hope: Pan African Peace Studies for the Twenty-First Century (2008, editado por J. Atiri y M. Meyer, ver http://www.africaworldpressbooks.com) personas académicas como también activistas se han unido para documentar y discutir este floreciente movimiento. A conti- nuación presentamos extractos de una selección de ensayos, el cual incluye trabajos de personas relacionadas con la IRG como Jorgen Johannsen, Chesterfield Samba, Jan Van Criekinge, Koussetogue Koude, and Marianne Ballé Mou- doubou, como también por Silvia Federici, Yash Tandon, Bernadette Muthien de IPRA, Rais Neza Boneza de Transcend, Joseph Sebarenzi y Elavie Ndura.

"Durante los tiempos de los movimientos de liberación ciertamente había muchas esperanzas pero también existían las semillas de los conflictos venideros, ya que líderes se apoyaron fuertemente en los mismos métodos y tácticas que los gobernantes coloniales habían utilizado. Hoy todavía existen muchos conflictos. Eso si muchas veces en conversa- ciones con activistas de base, en conferencias con profesores y economistas alternativos, y en la presentación de este volumen vemos las semillas de una nueva esperanza. Mis propias esperanzas para África se centran hoy alrededor de la creencia de que superaremos las limitantes que ocurren cuando personas son seducidas por el poder. Mis esperanzas y expectativas nuevamente son que el movimiento popular florecerá, solo de esta forma lograremos conseguir una verdadera democracia del pueblo."

* Antiguo miembro de Pan Africano y objetor de conciencia de la Segunda Guerra Mundial Bill Sutherland

"Las mujeres africanas están siendo pioneras en iniciativas de paz, uniendo de forma innovadora las últimas investigaciones y teorías en resolución de conflictos noviolentos y los mecanismos tradicionales de resolución de conflictos, ellas están reinterpretando lo tradicional adaptando las tradiciones a los problemas contemporáneos y expandiendo los roles de las mujeres. Las mujeres en África, cumplen muchos roles en los conflictos: como víctimas, como perpretadoras y como líderes previniendo, terminando, y sanando las heridas de los conflictos."

"Iniciativas de paz de mujeres africanas van desde iniciando diálogos entre grupos enemigos, como en las redes subterráneas establecidas por mujeres del norte y sur de Sudán; a movilizar sectores completos de comunidades para prevenir la violencia, como lo hacen las mujeres del Grupo de Paz Wajir en el norte de Kenia; a identificar nuevos desafíos para la paz, como el trabajo en VIH/SIDA y conflictos asumidos por Femmes Africa Solidaritié; o reintegrando niños soldados de vuelta a la vida civil, como lo hacen las mujeres de Jamii Ya Kupatanish in Gulu, Uganda. También están sanando las heridas de guerra como Pro Femmes/Twese Hamwe en Ruanda quienes están tratando de construir Villas de Paz donde viudas y huérfanos/as Hutus y Tutsis viven juntos/as. Así las mujeres africanas están reinterpretando la tradición y expandiendo el espacio público para las mujeres."

* Movimiento Internacional de la Reconciliación Shelley Anderson

"Después de la guerra entre Eritrea y Etiopía entre 1998 - 2000, la cual causó decenas de miles de muertes en ambos lados y mutiló y desfiguró una gran cantidad de jóvenes, desplazando a cientos de civiles y consumiendo el tesoro nacional, el número de objetores/as de conciencia se incrementó. En este momento, miles de personas de Eritrea objetan el servicio militar, y son forzados/as a dejar el país y vivir en exilio. Un número considerable está en Libia, Etiopia, Sudan, y en partes de Europa pidiendo asilo político. En Eritrea la objeción de conciencia es un tabú, objetores/as de conciencia son consideradas cobardes y faltos de patriotismo. No existe un servicio civil alternativo, y la deserción es castigada con hasta cinco años de prisión y durante tiempos de guerra el castigo incluye la pena de muerte. Debido a su naturaleza militarista el gobierno no tolera ONGs independientes, grupos de derechos humanos, observadores internacionales, o periodistas... pero vemos que rechazar el servicio militar pavimenta el camino para la paz. Necesitamos democracia y las normas de la ley. Las personas de Eritrea están en una crisis política, social y económica, con urgencia necesitamos una atmósfera y un liderazgo elegido constitucionalmente y un sistema multipartidista. También existe la necesidad urgente de la liberación de todos los prisioneros políticos y objetores/as de conciencia. Las ideas y enseñanzas de los/as objetores/as de conciencia son pacifistas por naturaleza, están basadas en la humanidad y la moral, creemos que pueden oponerse al engaño, la propaganda confusa de la unidad nacional y de la soberanía nacional, las cuales son devastadoras y siempre provocativas."

* Co-fundador de la Iniciativa Antimilitarista de Eritrea y O.C. Yohannes Kidane

"Si quizás las personas hubieran venido a África y compartido sus recursos equitativamente, quizás nunca habríamos tenido los conflictos que hemos tenido, pero no fueron compartidos equitativamente. En cualquier lugar en este mundo, a no ser que aprendamos a compartir los recursos de forma equitativa no vamos a disfrutar de la paz. A no ser que aprendamos a respetar los derechos humanos (de mujeres, derechos medioambientales) no conoceremos la paz. Tendremos que ir mas allá y decir que existen otras personas que viven en este planeta además de nosotros/as la especie humana. Tenemos a las otras especies, y también tienen el derecho a ser respetadas. Solo ahí podemos comenzar a vivir en paz."

* Fundador del Movimiento Green Belt y galardonado con el Premio Nóbel 2004 Wangari Maathai

CONGO (DRC) y los especuladores de la guerra
¿Una tragedia olvidada por el movimiento global por la paz?

Después de décadas del colonialismo, dictadura y guerras, el miércoles, el 6 de diciembre de 2006, la República Democrática de Congo (DRC) juró a su primer Presidente libremente elegido desde la independencia de Bélgica, en 1960, Joseph Kabila.

La guerra civil e internacional de seis años -en el Congo- que ha matado a más de cuatro millones de personas y desplazado otros dos millones, podría haber terminado “oficialmente” pero las muertes no. Cada día en el Congo una combinación mortal de atrocidades relacionadas con el conflicto (donde violación es utilizada extensamente como arma por todos los bandos implicados): hambre, pobreza y enfermedad, mata a más de 1.200 personas. Este conflicto es seguramente una de las tragedias humanas menos reportadas y divulgadas de nuestro tiempo, siendo una de las más letales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Las décadas de violencia, pobreza y enfermedad implacables, han creado lo que Naciones Unidas ha llamado el desafío humanitario más grande que enfrenta la humanidad. El movimiento global por la paz también ha descuidado este sangriento, pero muy complejo conflicto, en el cual diversos grupos, países y especuladores de la guerra aparecen implicados.

El Congo tiene una larga historia de mercantilismo, pillaje y guerra. Extremadamente rico en cobalto, diamantes, cobre, oro y otros minerales raros, el territorio atrajo el interés de las potencias imperialistas europeas sólo a fines del siglo XIX. En la conferencia de Berlín (1884-1885) el rey belga de entonces Leopoldo II, tuvo éxito en conseguir el reconocimiento para sus demandas sobre este enorme territorio, inserto en el corazón del continente africano. En su nombre, el monarca creó el “Estado Libre de Congo” donde prontamente se inició una explotación brutal de la madera, el caucho, y el marfil. Se dice que la mitad de la población del Congo Bassin casi desapareció entre 1880 y 1920 como resultado directo o indirecto de este despiadado pillaje colonial.

El Congo ganó independencia de Bélgica el 30 de de junio 1960 bajo el gobierno del presidente Kasavubu y el carismático y popular primer ministro Patrice Lumumba. Posteriormente siguió un período de gran inestabilidad y de la intervención militar extranjera, incluyendo las Naciones Unidas. Las provincias ricas en minerales de Katanga y de Kasai del sur, con la ayuda activa de compañías coloniales y de mercenarios, pronto declararon su independencia. En 1965 finalmente un segundo golpe del coronel del ejército Joseph Mobutu marcó el principio 32 años de un gobierno dictatorial apoyado por occidente - él cambió su propio nombre a Mobutu Sese Seko e incluso el de su país a “Zaire”. Mobutu y la élite que lo secundaba, pillaron la riqueza de la nación de manera tan profunda que el sistema se conocía comúnmente como “Cleptocracia”. Este sistema se derrumbó en mayo de 1997 cuando las tropas del eterno rebelde Laurent-Désiré Kabila, padre de Joseph, ayudaron a deponer al ya muy enfermo Mobutu.

L-D “Mzee” Kabila sólo podría haber tomado el poder en el Congo con la masiva ayuda militar de Rwanda y Uganda, y el uso de niños combatientes. En agosto de 1998 Rwanda y Uganda repelieron una rebelión contra el débil y corrupto gobierno de L-D Kabila - una guerra deonominada "La Primera Guerra Mundial Africana" debido a sus semejanzas con qué sucedió en Europa en 1914: casi todos los países vecinos y muchos grupos armados no estatales del estaban de la región de los Grandes Lagos de África (Uganda, Rwanda, Burundi, Sudán). Principalmente las tropas de Zimbabwe, Namibia, Chad y Angola aseguraron la supervivencia del régimen de Kabila, mientras que Museveni de Uganda y Kagame de Rwanda eran los soportes principales de la rebelión. Rwanda justificó la intervención en el este del Congo debido a los rebeldes de Interahamwe ubicados en esa parte del país. Pero había también motivaciones económicas muy importantes tras las acciones de Rwanda y de Uganda.

En enero de 2001, el L-D Kabila fue asesinado por sus guardaespaldas en circunstancias aún bastante confusas, quedando su hijo Joseph en el poder.

La guerra produjo efectos destructivos en unas estructuras políticas ya muy débiles, especialmente la división de hecho del país entre las zonas occidentales y meridionales, controladas por Kabila y sus aliados, y los grandes territorios en el norte y el este ocupados por varias organizaciones rebeldes, milicias y ejércitos de los países vecinos. Las luchas internas por el poder y el control de la riqueza mineral dentro de los territorios controlados por los rebeldes, han dado lugar a una catástrofe humanitaria. Casi el 90% de las víctimas de la guerra son civiles, sobre todo víctimas del hambre, la enfermedad y la violencia criminal como resultado de la anarquía. La violación se ha utilizado extensamente como un arma en esta guerra.

Aunque un tratado paz firmado en 2004 bajo el apoyo surafricano supuestamente terminó con la guerra convencional, las hostilidades continúan en el este del país entre la milicia rebelde, el ejército de Congolés y las fuerzas de la UN-MONUC, causando muchas víctimas civiles. Pero a pesar del hecho de que la cifra de muertes en el Congo hace palidecer a aquellas de Darfur o del Tsunami de 2004, el conflicto aún es desconocido para la mayoría de los medios y del público en general.

Desde los inicios del gobierno de transición, en junio de de 2003, los grupos armados vinculados a los países vecinos y a oficiales del corrupto gobierno congolés, han continuado la ilícita explotación económica en el país. Una investigación de tres años llevada a cabo por un panel de expertos convocados por el consejo de seguridad de Naciones Unidas en 2000, descubrió sofisticadas redes de conexión entre personeros políticos, militares y del mundo de los negocios con varios grupos rebeldes, alimentando así la guerra con el objetivo de conservar el control sobre los recursos naturales del país. En una serie de informes polémicos, el panel expuso el ciclo vicioso de un conflicto “orientado a los recursos” que mantiene en jaque al Congo.

"Hay un interés mundial en que el actual mecanismo de pillaje siga en pie. Un número enorme de personas están drenando los recursos del Congo. Toda la información está disponible en Internet. Hay una élite del gobierno del Congo, toda clase de firmas europeas y norteamericanas, un número enorme de firmas africanas, y especialmente las élites de los países vecinos. Es una red muy extensa y compleja que se beneficia de la guerra y de su explotación."

En su informe de octubre 2002, el panel también acusó a docenas de compañías occidentales de violar el sistema de estándares internacionales responsabilidad social corporativa conocido como las “Pautas para las Empresas Multinacionales. El panel consideró que era necesario traer a la luz el papel de dichas compañías en la perpetuación del conflicto. Un informe de abril 2004 RAID (Derechos y Responsabilidad para el Desarrollo), "Preguntas por contestar: Las compañías, el conflicto y la República Democrática del Congo", examinó los alegatos del panel de la ONU contra 40 compañías e incluyeron la evidencia adicional que atestiguaba la implicación de algunas sociedades en violaciones a los derechos humanos, corrupción y/o la explotación ilegal de recursos. La mayoría de los gobiernos de la OCDE rechazaron investigar las demandas del panel y frente a su inacción, las ONGs internacionales comenzaron a archivar quejas y organizar campañas de conciencia pública bajo el nombre del “No a la sangre en mi teléfono celular”, haciendo referencia al pillaje del escaso mineral “coltan”. Sobre una docena de quejas que alegaban las violaciones de las pautas de la OCDE para las empresas multinacionales fueron sometidas a los gobiernos americano, belga, británico y holandés.

"El gobierno del Congo debe actuar prontamente respecto de las recomendaciones de la investigación del parlamento congolés que destapó la explotación ilegal y el mercantilismo de los recursos naturales y la especulación producto del conflicto armado", dijo un importante grupo de organizaciones internacionales ambientales, de ayuda y de derechos humanos, en julio 2006 de.

En junio 2005, la Comisión Lutundula, una comisión especial de la Asamblea Nacional del Congo, conducida por el decidido parlamentario Christophe Lutundula, entregó un informe sobre sus investigaciones respecto contratos mineros y de otros negocios, que los rebeldes y autoridades del gobierno congolés firmaron entre 1996 y 2003. El informe encontró que docenas de contratos eran o ilegales o o tenían un valor limitado para el desarrollo del país, y recomendaba su término o renegociación. Además aconseja acciones judiciales contra un número importante de actores políticos y corporativos implicados en dichas operaciones. La discusión del informe de la comisión de la Asamblea Nacional se ha pospuesto ya dos veces y debido a una agenda parlamentaria recargada, retrasando así los riesgos. "Durante años los políticos del Congo se han enriquecido sin proporcionar ningún beneficio pueblo congolés. Los beneficios de tales repartos se han logrado, a menudo, a costa de un enorme sufrimiento y la masiva pérdida de vidas humanas ", dijo la coalición de ONGs.

El informe de la Comisión de Lutundula dirige la atención hacia la explotación ilegal en curso y recomienda una moratoria inmediata en la firma de nuevos contratos hasta después de las elecciones. Mientras se realizaba la investigación, se amenazó a algunos miembros de la comisión y varios políticos, funcionarios y ejecutivos de compañías se manifestaron poco dispuestos a colaborar. Los funcionarios de las Naciones Unidas y del senado belga, que habían investigado la extracción recursos naturales en el Congo entre 2000 y 2003, retuvieron información importante con respecto a algunos acuerdos ilegales haciendo mención cláusulas de confidencialidad.

En su informe, la comisión corrobora los resultados centrales del panel de expertos de la ONU y de otras investigaciones, que concluyeron que los beligerantes estuvieron motivados por su deseo de explotar los minerales y la riqueza económica del Congo. Los beligerantes utilizaron algunas de sus ganancias para financiar otras operaciones militares que implicaron a menudo amplios abusos de los derechos humanos contra civiles y violaciones de la ley humanitaria internacional.

"El mensaje de la guerra y de la transición en el Congo es que la violencia funciona. Sin una respuesta firme, los efectos destructivos de esta lección se sentirán probablemente por largo tiempo ", explica Timothy Raeymaekers, investigador que trabaja para el Grupo de Investigación del Conflicto de la Universidad de Gante. El autor vislumbra oportunidades de mejorar las condiciones de vida de la población del Congo, evitando la explotación sistemática de los recursos del país por parte de una pequeña pero poderosa élite. Entrega recomendaciones concretas en el campo de la reforma agraria, el sector minero y la integración económica. El pillaje minero ilegal de los oficiales del gobierno y de las milicias irregulares ha generado billones en un año. "Éste dinero se debe utilizar para el beneficio de la gente del Congo".

Jan Van Criekinge
Una versión más extensa y con las correspondientes notas ha sido publicada en "Noticias de los especuladores de la guerra" disponible en:
http://wri-irg.org/pubs/warprofiteers.htm

¿Es un rescate o una multa?
Una rareza en los principios legales en Eritrea


Miles de hombres y mujeres jóvenes han huído de Eritrea y pedido asilo en los países vecinos como Sudán, Libia y Etiopía y países europeos y en EE.UU. Algo que aumentó notablemente tras la guerra entre Eritrea y Etiopía de 1998 a 2000 y las abiertas acciones represivas del actual gobierno de Eritrea.

Esta huída masiva de hombres y mujeres jóvenes se produce para evitar el reclutamiento forzoso o tras desertar del ejército. El servicio militar, obligatorio para todos los hombres y mujeres de entre 18 y 40 años, se ha prorrogado indefinidamente del periodo de 18 meses establecido por una normativa de 1994. Además de las excesivas violaciones de los derechos humanos de los reclutas, el servicio consiste en servicio militar y proyectos de construcción relacionados con el ejército.

El derecho a la objeción de conciencia al servicio militar no está reconocido por las autoridades eritreas. Hay frecuentes redadas para capturar a los que evaden el servicio y a los desertores. Una vez en poder del ejército, los desertores afrontan detenciones arbitrarias indefinidas, torturas, maltratos y en ocasiones ejecuciones a manos de sus superiores. Estos son métodos utilizados regularmente en las fuerzas de defensa eritreas como castigo por la evasión, deserción y otros delitos militares. Sin embargo, ninguna de estas medidas detiene la deserción y evasión del ejército de estos hombres y mujeres.

La última medida que el gobierno aplica es detener a los padres de los desertores y evasores como rehenes y obligarles a pagar dinero. Para un gobiernos que depende de transferencias del extranjero para sus monedas fuertes, tal medida parece ser lucrativa. Pero lo más duro es que la mayor parte del los evasores no tienen ocasión de alcanzar países donde podrían envíar el dinero del rescate para liberar a sus padres detenidos. La mayor parte de los evasores se quedan en países vecinos como Sudán y Etiopía atrapados en campos de refugiados y dependen para su sustento de organizaciones internacionales humanitarias y de ayuda a refugiados.

Según el servicio de noticias Nº 329 de Amnistía Internacional, el gobierno eritreo detuvo en diciembre de 2006 a unos 500 parientes, la mayoría padres y madres, de jóvenes que han desertado o eludido el reclutamiento. Los detenidos fueron los padres, madres u otros parientes de hombres y mujeres de más de 18 años que no se han presentado al servicio militar desde 1994, no han asistido al último curso escolar obligatorio en el campamento militar de Sawa, han abandonado su unidad militar, o salido del país ilegalmente. Los familiares han sido acusados de facilitar la evasión del reclutamiento o su salida al extranjero.

Las últimas detenciones han tenido lugar en las poblaciones de la Región Central alrededor de Asmara, la capital, en una redada que comenzó el 6 de diciembre de 2006. Desde que instituyó la política de detener a los padres y madres por los presuntos delitos de sus hijos e hijas, el gobierno ha estado basándose en los informes de los oficiales locales (zoba) para realizar sus redadas.

Ninguno de los detenidos ha sido acusado de un delito o llevado ante un tribunal dentro de las 48 horas que estipula la Constitución y las leyes de Eritrea. Las autoridades han establecido que los detenidos deben o sustituir a los reclutas o pagar una multa de 50.000 nafka (aproximadamente 1000 €) por cada hijo desaparecido. Si se niegan a cumplir o pagar el dinero, se enfrentan a un encarcelamiento por tiempo indefinido. Algunas familias pueden ser obligadas a pagar por dos o tres de sus hijos desaparecidos.

De la misma manera, en julio de 2005, varios cientos de familiares de personas que habían desertado o eludido el reclutamiento militar obligatorio fueron detenidos en la zona sur de Eritrea (Debub). Fueron mantenidos incomunicados, muchos en duras condiciones y con riesgo de torturas o malos tratos.

La Iniciativa Antimilitar Eritrea ha estado denunciando la detención ilegal de padres y madres de los evasores al ejército. Nuestra iniciativa cree que el principio de responsabilidad penal personal, según el cual nadie puede ser castigado por un acto del que no es personalmente responsible, es un principio fundamental legal que se recoge en toda la legislación internacional de derechos humanos. Estas detenciones de padres y madres de evasores al ejército violan este principio, y especificamente el derecho a la libertad y seguridad de la persona y el derecho a no ser sometido arbitrariamente a detención o prisión contenido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, de los que Eritrea es parte.

Abraham G. Mehreteab
Eritrean Antimilitary Initiative
Mühlgasse 13, 60486 Frankfurt main
Web www.eritrean-ai.com

El Derecho a Rechazar a Matar

Desde la fundación de la Internacional de Resistentes a la Guerra en 1921, el Derecho a Rechazar Matar (Objeción de Conciencia) ha sido el centro del trabajo de la IRG.

A pesar de que este derecho hoy en día es reconocido como un estándar internacional, en la práctica no es respetado, y quienes exigen este derecho sufren prisión o algo peor aún (ver por ejemplo artículo sobre Eritrea en Fusil Roto).

La Internacional de Resistentes a la Guerra apoya objetores/as de conciencia y desertores/as donde sea que se encuentren. El enfoque del trabajo es apoyar en su lucha a grupos y movimientos de objeción de conciencia por el reconocimiento de este derecho. El 15 de mayo (Día Internacional de la Objeción de Conciencia) es usado cada año para resaltar una lucha en particular. En el 2007 el enfoque es la objeción de conciencia en Colombia.

Además la Internacional de Resistentes a la Guerra mantiene un sistema de alertas por correo electrónico (co-alert) en caso de arrestos o de prisión de objetores/as de conciencia. La solidaridad y la protesta internacional pueden ayudar a proteger a objetores/as en prisión, y en algunos casos facilitar su liberación.

El trabajo de la Internacional de Resistentes a la Guerra por el derecho a la objeción de conciencia, está estrechamente relacionado con nuestra perspectiva antimilitarista: luchar contra la guerra y contra las causas de la guerra. Para la IRG, la objeción de conciencia no se trata de personas individuales eximidas del servicio militar, sino de desarrollar la causa antimilitarista para abolir la guerra y el militarismo. En esto, el derecho a la objeción de conciencia es una herramienta, pero no un fin en si mismo.

El Programa de la IRG El Derecho a Rechazar Matar pública mensualmente una carta de noticias por correo electrónico, en inglés, francés y castellano, con actualización sobre la objeción de conciencia y el servicio militar. Más información está disponible en http://wri-irg.org/co/rrk-es.htm .

Si tienes cualquier consulta, por favor contacta la oficina de la IRG en info@wri-irg.org

Iniciativa Global contra Especuladores de la Guerra

Uno de los pilares principales que mantiene a la guerra y al militarismo es el económico. Es durante tiempos de guerra cuando corporacion relacionadas con la guerra realizán sus grandes ganancias. En África esto se hace muy evidente, donde los gobiernos qué están “promoviendo la paz” para la región, al mismo tiempo facilitán el comercio de armas pequeñas y la explotación de sus recursos naturales. Las armas pequeñas ilegales son una gran amenaza a la seguridad, a lo largo del centro y este de África, promoviendo el crímen al mismo tiempo que avivando y prolongando los conflictos.

Las armas pequeñas y ligeras, como rifles de asalto, son de gran utilidad para para guerras irregulares que todavía existén en la región ya que son baratas, fáciles de usar, accesibles y duraderas. Los tres principales países exportadores de armas pequeñas durante el 2006 fueron: Los USA USD $533.000.000, Rusia USD $130.000.000 y China USD $100.000.000.

La Campaña de Control de Armas, iniciada por Amnistía Internacional, Oxfam e IANSA, estima que hay más de 600 millones de items de armas pequeñas en circulación, y que más de 1135 compañias basadas en más de 98 diferentes países están produciendo armas pequeñas como también sus variados componentes y municiones. La explotación de recursos naturales especialmente de minerales en África es también una forma de especular con la guerra. En muchos casos, estas explotaciones traen consigo desplazamientos forzados de personas y empeora los conflictos locales, como sucede en el Congo.

La IRG está desarrollando una Iniciativa Global contra los Especuladores de la Guerra, con el objetivo de coordinar y apoyar campañas locales contra especuladores de la guerra a un nivel internacional. Durante el FSM estaremos realizando un taller sobre especuladores de la guerra con una mirada especial en Africa.

El Fusil Roto

El Fusil Roto es el boletín de la IRG y se publica en inglés, castellano, francés y alemán. Este es el número 73, de febrero del 2007. Ha sido producido por Andreas Speck, especiales agradecimientos van a quienes han colaborado con material para esta edición. Si deseas más ejemplares puedes solicitarlos a la oficina de la IRG en Londres o descargarlos de nuestra página web.

War Resisters’ International
5 Caledonian Road
London N1 9DX
Gran Bretaña
tel + 44-20-7278-4040 fax + 44-20-7278-0444
info@wri-irg.org
http://wri-irg.org/pubs/br73-es.htm

 

 

 ¡OTAN no!
La globalización del capitalismo y de los conflictos violentos


Ecologistas en Acción (10-1-07)


Tras el final de la Guerra Fría se pasa de un sistema bipolar a otro monopolar, en el que sólo queda uno de los contendientes con supremacía total en el planeta: EEUU. A pesar de esto, todavía existe un cierto reparto de zonas a nivel militar, donde a Rusia le queda el territorio de la antigua URSS. La otra región del planeta que todavía escapa al control estadounidense es China.

Lo que no ha cambiado es la subordinación de los países de la Periferia respecto a los del Centro. Es más, esta situación se agrava cada vez más con la creciente introducción de su economía en el mercado mundial. Las consecuencias son, fundamentalmente, un aumento de las desigualdades y de la degradación ambiental. Esto está produciendo un descontento entre amplias capas sociales en todo el planeta, que sale a la luz en forma de estallidos violentos (Congo, Colombia, México, Argentina, India, Francia, Estados Unidos...). En ellos la única motivación del conflicto no se puede achacar a las consecuencias de la globalización, pero se puede considerar que es, si no la principal, sí una de las más importantes.

Ante este creciente aumento de las desigualdades, desde el Centro y desde las élites gobernantes de la Periferia se está respondiendo de distintos modos. El primer recurso son los medios de comunicación y la educación, que están cumpliendo una función adormecedora en amplias capas de la sociedad. Junto a ellos se ofrecen algunas compensaciones mínimas del Centro a la Periferia. Sin embargo, estos elementos de control no están siendo suficientes y se complementan con los policiales y militares. Desde los centros de poder se es consciente del papel imprescindible de los instrumentos de represión para que la globalización capitalista sea factible. Para asegurar que la industria armamentística y los ejércitos sean efectivos se les sigue dirigiendo desde el estado y se les deja exentos de las actuales corrientes liberalizadoras. El ejemplo más claro es que dentro de la OMC se permite subvencionar todo lo que se quiera a las empresas armamentísticas desde los estados.

Además, otra de las características de este mundo globalizado es la sobreexplotación de los recursos naturales. Una sobreexplotación que está conllevando, además de un incremento de la crisis ecológica, una lucha creciente por el control de los mismos. Sin lugar a dudas el mejor ejemplo es el petróleo. Así, otro tipo de conflictos son los marcados por el control de los recursos. Este es el caso de la invasión de Iraq, en parte del conflicto palestino (con las fuentes de agua jugando un papel importante) o del control del coltan en la República Democrática del Congo. En otros casos, las intervenciones del Centro responden a operaciones de castigo (bombardeo de Sudán e invasión de Afganistán por parte de EEUU) que pretenden el mantenimiento de la hegemonía estadounidense en el mundo y el sostenimiento de su economía. Además, la guerra, por sí misma, es un gran negocio y el comercio de armas también está cada vez más mundializado, apareciendo un floreciente comercio internacional. No en vano actualmente el gasto militar mundial es de 834.000 millones de euros, 15 veces mayor que la “ayuda al desarrollo”.

Así, en la Periferia, los conflictos se caracterizarán por estar localizados en un área concreta (Congo, Golfo Pérsico, Palestina) y crecientemente con un origen en forma de guerra interna dentro de un estado o con influencias de los limítrofes (Yugoslavia, Indonesia, Colombia, Argelia). En el Centro seguirán surgiendo revueltas populares internas (Inglaterra, Francia, EEUU) y asistiremos a más atentados del tipo del 11-S y el 11-M. Sus motivaciones serán, en una parte importante, respuestas más o menos desorganizadas a las consecuencias de la globalización; o acciones de los ejércitos del Centro encaminadas a continuar su dominación o que respondan a su política interior. Obviamente esta caracterización de las causas y de los tipos de conflictos es generalista y en cada caso particular aparecerán matices y excepciones.

La evolución del discurso intervencionista El control del Centro sobre la Periferia durante los años de la Guerra Fría estuvo ejemplificado en el funcionamiento y los objetivos de organismos internacionales como la ONU, el FMI o la OTAN. También han jugado un papel fundamental otras instituciones de carácter regional, entre las que ha destacado la UE. Tras la transformación de las relaciones de poder en el mundo estos organismos también han cambiado. De ellos la OTAN (supeditada a EEUU) es, y seguirá siendo, la encargada de controlar que la relación de dominación no se termine, actuando en el plano militar si todas las demás vías de control han fallado. Junto a esta organización también actúan los ejércitos nacionales del Centro (especialmente el de EEUU) y alianzas como la Unión Europea Occidental (UEO).

La Alianza Atlántica se ha ido modificando desde la caída del Muro de Berlín, transformándose desde un organismo teóricamente defensivo en otro marcadamente intervencionista. Pero esta nueva política intervencionista también se puede observar en la ONU, en la UE o en la política exterior de los países del Centro, muy especialmente de EEUU. No es que antes no existiese intervencionismo, sino que el de ahora está reflejado explícitamente en las organizaciones militares y se justifica con nuevos argumentos.

En una primera fase, en la que las tensiones causadas por el proceso de globalización no habían alcanzado de lleno a los países centrales (antes del 11-S y del 11-M), el intervencionismo se justificó en base a razones humanitarias. En los estados del Centro la democracia parlamentaria implica tener que mantener razonablemente satisfecha a una importante parte de la sociedad, con lo que las guerras deben ser asumibles por la opinión pública. La sociedad actual no se compromete con la lucha contra la pobreza o la degradación ambiental, sin embargo, sí ha adoptado como suyos esos valores. De este modo, lo que en realidad siguió siendo colonialismo, se vendió como “gestión de crisis”, “operaciones humanitarias” y/o “operaciones de mantenimiento de la paz”.

Es verdad que en la antigua Yugoslavia hegemonizada por Serbia el gobierno distaba mucho de ser democrático y de promover el bienestar social o ambiental, pero las motivaciones reales para la actuación del Centro en estos territorios estaban lejos de ser las esgrimidas oficialmente. Si éstas hubiesen sido sinceras ahora tendríamos tropas de la OTAN en Turquía para defender a los kurdos o en Marruecos para hacer lo propio con los saharauis. En Kosova no se buscaba salvar a los albanokosovares sino legitimar a la OTAN, intentar estabilizar los Balcanes, justificar la presencia de EEUU en Europa y responder a intereses económicos y geoestratégicos de las potencias europeas, así como disminuir el área de influencia rusa.

Pero con la llegada de la era Bush (hijo) las cosas cambiaron, y lo que antes eran argumentos de tipo humanitario se fueron tornado por un discurso cada vez más duro, en el que el terrorismo se convirtió en el eje central para justificar las intervenciones. De este modo en Afganistán se pretende controlar un área geoestratégica básica para el transporte de hidrocarburos y para la estabildiad de la zona, todo ello bajo el paraguas de la lucha contra el terrorismo y razones humanitarias. En Iraq, con similares argumentaciones antiterroristas, aunque el peso claro es de EEUU (y Reino Unido), la OTAN también está presente realizando apoyo logístico.

Podemos repasar como este discurso se ha ido implantado en distintos organismos, primero el humanitario, para posteriormente dejar más cancha al antiterrorista:

- Cumbre de la OTAN de Roma (1991): Se recogen las tres motivaciones humanitarias de “gestión de crisis”, “operaciones humanitarias” y/o “operaciones de mantenimiento de la paz” como justificaciones de intervenciones más allá de las fronteras de la OTAN.

- Agenda por la paz de Butros Gali (1992): Describe las misiones militares que deberá abordar la ONU y que serán también las tres marcadas un año antes por la OTAN.

- Reunión de Petersberg de la UEO (1992): Se adoptó como objetivo la posible intervención exterior bajo los motivos humanitarios ya nombrados.

- Cumbre de Helsinki de la UE (1999): Se acuerda crear un “cuerpo militar permanente de paz” de la UE. Este cuerpo realizará misiones “tipo Petersberg”.

- Además este discurso también ha empapado las directivas de defensa nacional de la mayoría de estados como EEUU, Francia o Alemania.

- Cumbre de Washington de la OTAN (1999). La importancia de esta cumbre es crucial, ya que deja fijados los métodos y el discurso intervencionista. Los riesgos a los que dice tener que enfrentarse presentan una tipificación tan amplia y ambigua que permiten intervenir cuando se desee apuntando, principalmente, hacia la Periferia. Por otro lado, el ámbito de actuación pasa a ser el “entorno euroatlántico”, es decir, casi el planeta si se quiere dar una lectura amplia de ese “entorno”. Por último, para actuar, la Alianza ya no necesita el consentimiento de la ONU ni de la OSCE.

- EE UU empieza a marcar un giro en el discurso al introducir conceptos como el de guerra preventiva después de los atentados del 11-S.

- Cumbre de Praga (2002). En ella la OTAN asume la doctrina de EEUU de ataques preventivos sin límites geográficos frente al terrorismo y las armas de destrucción masiva. De este modo queda patente el giro en el discurso hacia lenguajes más duros.

- La UE también asumiría posteriormente el discurso de “intervención temprana, rápida y, en caso necesario, contundente, de la Unión sin importar en qué punto del Planeta”, tanto en su “Doctrina Solana”, como en el proyecto de Tratado de Constitución Europea.

 

 

Algunas fuentes para investigar el intervencionismo militar

Vredesactie
Imsumissia (5-1-07)


Este trabajo de recopilación realizada por la organización pacifista belga Vredsactie y que ya forma parte de los recursos de la red europea antimilitarista, reúne diversos enlaces hacia
fuentes de información sobre la estructura militar de la OTAN, la UE y EEUU, especialmente en lo que tiene que ver con el despliegue para las intervenciones militares. Impresionante
por su amplitud es el volumen de la información oficial sobre las instalaciones estadounidenses en todo el mundo y sobre los contratos firmados por el Departamento de Defensa. Unos
datos que sin duda serán útiles desde una óptica antimilitarista pues multiplican las posibilidades de actuación sobre la maquinaria de la guerra.

En primer lugar se pueden recomendar los textos de Vredesactie y su campaña McMilitary sobre las intervenciones militares. Están en neerlandés, inglés y francés, y en unos días
estarán disponibles también en español en INSUMISSIA. La segunda página da una panorámica del marco de las intervenciones militares.

http://www.mcmilitary.org
http://www.vredesactie.be/mcmilitary_en/globalisering.php

La información básica se puede encontrar siempre en los sitios web de las distintas intituciones y ejércitos nacionales. Una vez acostumbrados a su lenguaje gris, nos dan el marco
básico con el poder entender otras piezas de información.

OTAN

En el sitio web de la OTAN podemos encontrar información inicial sobre su estructura militar.

http://www.nato.int/issues/military_structure/command/index-e.htm
http://www.nato.int/ims/docu/aco.pdf

Sobre la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF):

http://www.nato.int/issues/nrf/index.html
http://www.nato.int/issues/nrf/nrf_a.html

Para saber qué tropas de cada país se asignan durante 6 meses a la NRF hay que mirar en la información de los respectivos ministerios de defensa.

Para quien todavía no tenga suficiente está el Manual de la OTAN:

http://www.nato.int/docu/handbook/2006/hb-en-2006.pdf
http://www.nato.int/docu/other/sp/handbook.pdf  (en español, pero no actualizado)

Sobre los cambios políticos que se discutirán en la OTAN, como por ejemplo en la cumbre de Riga.

http://www.vredesactie.be/view.php?lang=en&artikel=379

Unión Europea

La UE tiene una capacidad de planificación militar parcial pero no dispone de cuartel general propio. Usa el SHAPE (Mando militar de la OTAN) en Mons (Bélgica), o un cuartel general
ofrecido por Francia, Alemania, Reino Unido o Grecia (aunque este último no existe en la práctica).

La Fuerza de Reacción Rápida es solamente un catálogo de tropas ofrecidas, pero ahora los Grupos de Combate (Battle Groups) están en construcción. Estos contienen cada uno una
fuerza asignada de 1500 soldados.

En la web se puede encontrar información básica. Un buen punto de partida está en Wikipedia.

http://en.wikipedia.org/wiki/European_Security_and_Defence_Policy

EEUU

La declaración sobre despliegue del comandante de EUCOM (mando militar de las tropas de EEUU en Europa) al congreso estadounidense da una buena perspectiva sobre la actitud de
EEUU en Europa. El sitio web de EUCOM contiene siempre las más recientes:

http://www.eucom.mil/english/Command/Posture/posture.asp

Otras más antiguas se pueden encontrar entre las las audiencias del año buscado:

http://www.globalsecurity.org/military/library/congress/index.html

Este testimonio es siempre alrededor de marzo y da la "estrategia militar y las necesidades operativas de los comandantes de combate en recopilación de la solicitud de autorización de
defensa para el año fiscal ????" (Combatant commanders military strategy and operational requirements in review of the Defense Authorization Request for Fiscal Year ????)

El de 2005 refleja perfectamente los cambios en la política militar de EEUU en Europa:

http://www.globalsecurity.org/military/library/congress/2005_hr/050301-jones.pdf

Otro documento interesante es el informe de la Comisión de Establecimiento en el Extranjero (Overseas Basing Commission):

http://www.globalsecurity.org/military/library/congress/index.html

Para profundizar en la estructura militar de EEUU y sus lazos con los países europeos los siguientes documentos pueden ser interesantes.

- EEUU publica estadísticas con todos los contratos por encima de los 25000$

El sitio web general con los datos:

http://siadapp.dior.whs.mil/procurement/Procurement.html

Lo más interesante se puede encontrar en:

http://siadapp.dior.whs.mil/procurement/historical_reports/statistics/procstat.html

Estas páginas son a veces difíciles de alcanzar. Se puden encontrar algunos de los archivos con las estadísticas para los diferentes años también en estas direcciones:

ST08-FY2001.pdf
http://www.mediafire.com/?dzmkzhmoy2f

ST08-FY2002.pdf
http://www.mediafire.com/?ezmzqqoy4gu

ST08-FY2003.pdf
http://www.mediafire.com/?1zyjduooyky

ST08-FY2004.pdf
http://www.mediafire.com/?3nnoom0imng

ST06-FY2000.pdf
http://www.mediafire.com/?3yndjtdnwqi

ST06-FY2002.pdf
http://www.mediafire.com/?dyzzzmbmhm1

ST06-FY2003.pdf
http://www.mediafire.com/?7odryz3j4iy

ST06_FY2004.pdf
http://www.mediafire.com/?9om2rnwfohm

ST06-FY2005.pdf
http://www.mediafire.com/?fzyeed2dlyg

contractorDOD200509.pdf
http://www.mediafire.com/?emood4qmmzm

contractorDOD200504.pdf
http://www.mediafire.com/?4zoknmygwyq

Y los contratos militares con Portugal, Gibraltar y España entre 1999 y 2003:

US military contracts Portugal 1999-2003.doc
http://www.mediafire.com/?cnwmfjykzqm

US military contracts Spain 1999-2003.doc
http://www.mediafire.com/?byd0zgiyygl

US military contracts Gibraltar 1999-2003.doc
http://www.mediafire.com/?bninwmnruo2

- EEUU publica resúmenes de sus instalaciones. No son completas, faltan importantes instalaciones en zonas de conflicto. Pero son útiles para obtener un panorama completo del
despliegue de EEUU en Europa.

http://www.defenselink.mil/pubs/basestructure1999.pdf

http://www.defenselink.mil/news/Jun2002/basestructure2002.pdf

http://www.defenselink.mil/news/Jun2003/basestructure2003.pdf

http://www.defenselink.mil/pubs/20040910_2004BaseStructureReport.pdf

http://www.defenselink.mil/pubs/20050527_2005BSR.pdf

O si hay dificultades de acceso, se puede probar en estos enlaces:

basestructure2003.pdf
http://www.mediafire.com/?1ywlmvbwzj1

basestructure2002.pdf
http://www.mediafire.com/?5mgedonczn2

basestructure2001.pdf
http://www.mediafire.com/?dohtdyzwkem

basestructure1999.pdf
http://www.mediafire.com/?4o2gkmzmfm2

20040910_2004BaseStructureReport.pdf
http://www.mediafire.com/?eyymtjzmjzt

20050527_2005BSR.pdf
http://www.mediafire.com/?ayomiwiz5io

Los dos siguientes documentos dan un poco más de detalles pero son de 1999 (antes de los cambios de despliegue). En Bélgica se combinó esta infomación con documentos de
planificación urbanística para encontrar absolutamente todas las instalaciones estadounidense, aunque fueran un poste de telecomunicaciones.

http://www.dod.mil/brac/docs/04_b_installations.pdf

http://www.dod.mil/brac/docs/04_b_leased.pdf

O en estos otros enlaces:

04_b_leased.pdf
http://www.mediafire.com/?bo3mgzgyzme

04_b_installations.pdf
http://www.mediafire.com/?0mlyld4zmie

Otras direcciones interesantes:

- Bases militares de EEUU en el Reino Unido:
http://www.quaker.org.uk/shared_asp...

- Despliegue militar del Reino Unido:
http://www.wri-irg.org/news/2006/reclaimthebases-en.htm

- Información básica sobre unidades militares, sistemas de armas, etc:
http://www.globalsecurity.org

 

 

Gasto militar en el Estado español para 2007: matar sigue siendo la prioridad

Casa de la Paz/Insumissia.org (22-12-06)


Coincidiendo con la tramitación parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado para 2007, os ofrecemos un año más el análisis del Gasto militar previsto en estos para el año que viene. El Gasto militar contiene las cantidades de dinero público que irán a parar a fines de tipo armamentístico, militar o represivo. No solamente el presupuesto del Ministerio de Defensa es contabilizado, también otras partidas contenidas en otros ministerios, como los programas de investigación armamentistica (Eurofighter, tanques Leopard, submarinos S-80, helicópteros Tiger, misiles, etc) del Ministerio de Industria, las misiones exteriores del Ejército y las aportaciones a la OTAN y la UEO del Ministerio de Asuntos Exteriores, las pensiones militares, y los presupuestos de otros cuerpos armados como Policía Nacional y Guardia Civil, en Interior, etc.

Las cifras hablan claro: para el Gobierno español matar es más importante que cuidar, curar, educar o el entorno natural. Según los análisis de José Toribio y de la Campaña "Por la paz, no a la investigación militar", la maquinaria militar, policial y armamentística recibirá el año que viene el 12% de todo el PGE, 23.052 millones de euros, 63 millones de euros diarios, un 5,7% más que el pasado año 2006. Esta cantidad representa, comparada con el presupuesto de otros ministerios 7 veces más que para Industria y Energía, 13 veces más que Agricultura, Pesca y Alimentación, 18 veces más que para Vivienda, 32 veces más que para Cultura, 10 veces más que para Medio Ambiente, o 26 veces más que para Sanidad y Consumo.

En el presupuesto de investigación y desarrollo (I+D) se reproduce el mismo esquema. Los programas armamentísticos (y ofensivos) como los citados más arriba recibirán casi 1600 millones de dinero público, es decir, 5 veces más que el que recibe la investigación sanitaria, el doble que recibe las universidades para investigar, 20 veces más que la investigación agrícola, etc.

Estamos asistiendo a un verdadero proceso de rearme del Estado español marcado por la doctrina OTAN que empuja hacia arriba los presupuestos militares de los países miembros. Un rearme que irracionalmente se pretende justificar sobre la mera dinamización económica o creación de empleo ante la ausencia de amenazas militares reales. Esta profundización en la dinámica armamentística de la guerra y la violencia no sólo es éticamente rechazable desde un compromiso sincero con la paz, sino que también es suicida pues nos coloca a los ciudadanos como víctimas potenciales.

La propuesta para hacer frente a esta realidad es asumir nuestra responsabilidad y rechazar estas políticas a través de su principal fuente de financiación: la declaración de la renta. La objeción al gasto militar la llevan a cabo desde los años ochenta varios miles de personas, que desvían una partida de su declaración, la misma cantidad que en porcentaje corresponde al gasto militar, hacia un proyecto u organización que trabaje realmente contra las verdaderas amenazas (laborales, sociales, económicas, políticas, ambientales) a las que tienen que hacer frente cotidianamente las personas en todo el mundo.


Tablas y gráficas del gasto militar del Estado español para 2007

 

 

Nace en Bruselas la red antimilitarista europea contra la guerra
Jornada sobre la OTAN y las intervenciones militares. Reunión de grupos europeos de acción directa noviolenta

Insumissia (10-12-06)


El pasado 25 de noviembre, tres días antes de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN en Riga, tuvo lugar en Bruselas la Conferencia/Acción convocada por la organización
pacifista belga Vredesactie y la campaña de inspecciones civiles a bases militares Bomspotting (en la que participan junto a Vredesactie organizaciones ecologistas como For Mother Earth). Tanto la
información como la acción estuvieron presentes en el desarrollo de la jornada. Charlas sobre la evolución y transformaciones de la OTAN, sobre la naturaleza de las intervenciones militares y su
apropiación del discurso (e incluso del trabajo) de la ayuda humanitaria, pero también presencia e información sobre campañas de acción directa noviolenta en diferentes lugares de Europa, con el
objetivo de consolidar una red de grupos antimilitaristas europeos que actúen sobre los engranajes de la maquinaria de la guerra.

La metamorfosis de la OTAN

El apretado programa se abrió ante unas 60 personas con una mesa sobre el origen y evolución de la OTAN por un lado, y sobre su futuras transformaciones atendiendo a la agenda de la cumbre de
Riga. Jan Van Criekinge, hizo un resumen de la evolución de la Alianza, desde organización presuntamente dedicada a la defensa común del territorio hasta las intervenciones militares preventivas
por todo el mundo y la nueva Fuerza de Respuesta (NRF). Van Criekinge, hizo hincapié en la Alianza Atlántica como un factor de inestabilidad y confrontación internacional desde su fundación.
Como ejemplo citó la creación del Pacto de Varsovia en 1955 con el objetivo expreso de contrarrestar la amenaza que suponía el establecimiento de la OTAN en 1949. Arnaud Ghys (Coordination
Nationale d’Action pour la Paix et la Démocratie) y Roel Stynen (Vredesactie) presentaron la posible evolución próxima de la OTAN analizando la agenda de la Cumbre de Riga. Algunos puntos
tratados fueron los nuevos pasos en la metamorfosis de la OTAN desde una alianza militar euro-americana a una alianza militar mundial (con la ya plenamente operativa Fuerza de Respuesta, capaz
de desplegar 21.000 soldados en unos días en cualquier lugar del mundo y sostener combates por más de un mes, o la firma de partenariados con Japón y Australia); equilibrar los costes de las
intervenciones militares para que paguen más los estados europeos y menos EEUU mientras se sigue presionando al alza las capacidades y presupuestos militares europeos; la reforma de la toma
de decisiones en el Consejo Político para que ya no sea necesario el consenso para emprender acciones militares; o los planes de dotar a la OTAN de funciones antiterroristas en el interior de los
estados miembros. Roel Stynen señaló también la inconsistencia de los argumentos a favor de la UE como contrapeso “ético” al poder militar de los EEUU. La Europa militar se desarrolla en paralelo
a la reforma de la OTAN: hasta 2007, la UE quiere disponer de 13 Grupos de Combate (Battle Groups) de 1.500 soldados cada uno y capaces de intervenir en cualquier lugar del planeta.

Humanitarismo militar y militarismo humanitario

A continuación Han Verleyen, de 11.11.11 (federación de movimientos norte-sur), y Saskia Kouwenberg, de Kerk en Vrede (Holanda) hablaron de los lazos cada vez más estrechos entre ayuda
oficial al desarrollo y militarización. Tan estrechos que cada vez más los soldados, son presentados como trabajadores del desarrollo con un arma. En su intervención señalaron que la ayuda al
desarrollo está cada vez más ligada a operaciones militares, y es vista cada vez más desde el ángulo de la "seguridad" : la ayuda al desarrollo no está dirigida en función de las necesidades
humanas, sino de su importancia para nuestra seguridad. Los militares se despliegan bajo la excusa de los trabajos de reconstrucción, lo que hace algunas veces imposible el trabajo de los
profesionales de la ayuda al desarrollo.

Pero uno de los datos más importantes que aportaron fue la posible ampliación de los criterios con los que el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE define la “ayuda oficial al desarrollo”
de manera que los estados donantes puedan computar como tal ayuda los costes de las operaciones militares de “mantenimiento de la paz” y otros gastos militares. La discusión está prevista para
abril de 2007 y la decisión solamente podrá ser tomada con la unanimidad de los estados miembros del CAD. En caso de salir adelante, los estados donantes podrían alcanzar así la regla del 0,7%.

Hans Lammerant, de Vredesactie, se encargó en su exposición de desarmar minuciosamente el discurso legitimador de las intervenciones militares humanitarias. Como si se tratara de la demostración
de un teorema matemático, Lammerant utilizó el método de la “reducción al absurdo” para probar desde planteamientos no éticos ni políticos, sino puramente operativos, que las “operaciones de
paz” no cumplen ni podrán cumplir en absoluto los objetivos para los que se dice que sirven. Partiendo de las premisas usadas por los analistas militares, Lammerant llega a la conclusión de que las
motivaciones reales de las intervenciones “humanitarias” están meramente en el “hay que hacer algo”, puesto que tanto los niveles de ocupación necesarios para controlar militarmente territorios
como el del Congo, Haití, Líbano o Afganistán, así como los costes derivados de una capacidad de intervención global, son imposibles de alcanzar. Para finalizar, comparó el volumen de los gastos
militares mundiales en 2003, 950 mil millones de dólares a pesar de su inutilidad para resolver cualquier conflicto, con el de la ayuda al desarrollo, 60 mil millones de dólares.

El turno de la acción

Después fue el turno de los grupos pacifistas y antimilitaristas que habían acudido a la convocatoria de la red internacional. Fabien Rondal habló del desarrollo de las campañas Trainstopping
(bloqueo de trenes militares con material de las bases de EEUU en Alemania con destino al puerto de Amberes durante las semanas previas a los bombardeos sobre Iraq) y Bomspotting (entradas
masivas de personas en bases con armas nucleares e instalaciones de la OTAN) en Bélgica. Anna-Linnéa Rundberg explicó las diferentes entradas en el aeropuerto civil de Prestwick (Escocia) para
inspeccionar aviones de transporte militar de EEUU que llevaban munición al ejército israelí durante los ataques al Libano. Petter Joelson, de OFOG, la red sueca de acción contra las armas nucleares
habló sobre diferentes protestas contra radares militares de la OTAN en Suecia. Adam Conway, informó sobre el desarrollo de la campaña Faslane 365, el bloqueo de un año de duración de la base
de los submarinos británicos Trident armados con misiles nucleares, en un momento en que el gobierno de Blair planea la sustitución y ampliación de su arsenal nuclear, y su traslado unas nuevas
instalaciones en construcción todavía en Aldermaston, objeto también de una intensa campaña de acción directa. Mark Akkerman y Wencke, del grupo antimilitarista holandés de acción directa
Onkruit, explicaron el bloqueo en abril de 2003 de un tren con material militar de estadounidense cuando se dirigía al puerto de Rotterdam. Carlos Barranco, de alternativa antimilitarista – moc
(València), presentó las inspecciones civiles a la base de la OTAN de Bétera y el bloqueo de un tren con material de esa base en 2004, dentro de una panorámica del movimiento antimilitarista en el
estado español tras el ciclo de la desobediencia civil al reclutamiento obligatorio, de la campaña “Reclama los espacios militares” y la campaña contra la base la OTAN en Valencia. Finalmente,
Xavier Renou, de Non au missile M51, explicó la situación del programa de rearme nuclear francés y sus planes de desarrollar minibombas nucleares, así como las acciones recientes desarrolladas
por la campaña, como la inspección ciudadana en septiembre del centro de Les Landes, donde se hacen pruebas de lanzamiento del misil M51 que portará las cabezas nucleares.

Este bloque fue la conclusión de la parte informativa de la jornada. En los días previos a la conferencia se cayeron del programa previsto dos bloques de gran interés: el que iba a tratar con
representantes sindicales belgas sobre un posible nuevo estatuto de objeción de conciencia que incluya la objeción en el ámbito laboral a realizar tareas que tengan que ver con la preparación de la
guerra (por ejemplo los ferroviarios y ferroviarias que transportan material militar como parte del despliegue de los ejércitos), y el del proceso de construcción de la Europa militar.

Hacia una red europea antimilitarista

Posteriormente, ya a puerta cerrada, tuvo lugar la reunión de los grupos mencionados antes más un miembro de la oficina de Londres de la Internacional