LAS CARAS DE LA REPRESIÓN, LAS CARAS DE LA RESISTENCIA.
El pasado día 24 de febrero tuvo lugar en el Centro Social Miraflores una charla (ver fotografías que ilustran el artículo) sobre la situación actual de Chiapas (México), organizada por el Foro Social de Segovia, que corrió a cargo de Ernesto Ledesma (miembro del Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas CAPISE). Durante la misma se repartió información escrita a los asistentes, de la que extractamos este artículo. La información completa puede consultarse en http://www.nodo50.org/pchiapas. También se ofrecen cursos de formación para participar como observador de los derechos humanos en México. 
Actualmente, en México, el saqueo neoliberal de los recursos naturales y humanos para el mantenimiento del poder y la riqueza de las oligarquías dominantes, se realiza bajo distintas expresiones de represión e impunidad. 
La represión política se organiza desde la legalización de lo ilegítimo, la manipulación de la memoria y el sostenimiento de la exclusión y el silencio, bajo el argumento de desarrollo y progreso. ¿Para quién y cómo? 
Existe una red de complicidades, una ofensiva contrainsurgente, disfrazada de legalidad y falsa democracia, en la que los medios de comunicación se unen a la falta de independencia de los poderes legislativos, judicial y ejecutivo, que protegen la represión y la impunidad del gran capital y sus grupos de poder. 
El territorio se vende al mejor postor y el neoliberalismo necesita el territorio para esquilmarlo y así mantenerse. Y lo necesita limpio. No necesita hombres y mujeres, ni lo que les une a la tierra. Necesita tan sólo la tierra para desangrarla. 
Y cuando la represión de la ley no es ya suficiente, la violencia de estado, el estado mismo se militariza y se hace ley, herramienta contra toda forma organizada de lucha popular: el mantenimiento del poder por la fuerza, estados de sitio no declarados, paramilitares, militares, cuerpos de élite represivos, policías varias. Es la legitimación de la violación de todos los derechos humanos.
Las caras de la represión intentan callar todas las expresiones de las luchas sociales, las voces de los sin voz, los despojados de sus tierras y sus culturas, de todos aquellos que no encajan en este sistema y abogan por otro modelo de sociedad. 
Pero aún y siempre, las caras de la represión tienen su señal, la cruz, el reverso, la otra cara: la cara de la resistencia que no se agota. 
La organización popular crece y la denuncia de torturas, desapariciones y violaciones continúa. Organizaciones urbanas, rurales, indígenas comienzan a articular una memoria de lucha, basada en la identidad comunitaria de pueblo, la construcción de relaciones solidarias de quienes luchan por mejorar condiciones de vida y trabajo, de quienes buscan dignidad.
Y construyen dignidad: desde las Juntas de Buen Gobierno en Chiapas, desde el EZLN, desde los plantones y organizaciones que luchan por la justicia a los presos políticos de Atenco y Texcoco, Oaxaca, Guadalajara, desde organizaciones como "Nuestras mujeres de regreso a casa", la APPO, los jóvenes de Ayotzinapa, las comunidades de Guerrero y Veracruz… 
¡Democracia! ¡Libertad! ¡Justicia!
Foro Social de Segovia, marzo de 2008.