8-M, DÍA DE LAS MUJERES. SI QUIERES, PUEDES
Hace dos años celebramos el 75 aniversario de la conquista del derecho de sufragio a favor de la mujer, que recogió la Constitución de 1931. Dos mujeres tuvieron un protagonismo en la discusión parlamentaria que se llevó a efecto: Victoria Kent y Clara Campoamor, ambas defendían la igualdad de las mujeres y el análisis de que la mujer estaba de espaldas a los problemas cotidianos, exclusivamente volcadas en las tareas domésticas, ambas sostenían la necesidad de una fase educativa que hiciera reflexionar a la mujer sobre su entorno, que la hiciera madurar y ser consciente de su libertad y responsabilidad política. La Kent consideraba previa la fase de educación, la Campoamor la veía posterior.
La polémica de ambas sigue de actualidad, no como cuestionamiento sobre el derecho de sufragio de la mujer, sino sobre si somos sujetos educados en libertad y responsabilidad política.
Por su parte Federica Montseny mantenía que la represión estimula la lucha. Surge la pregunta ¿está reprimida la mujer? la respuesta es afirmativa. Indicadores de la misma: la violencia de género, la campaña antiabortista... Con estos dos ejemplos basta. ¿Y esa lucha de la que hablaba Federica dónde está, como la materializamos? ¿cómo nos liberamos de la opresión? Somos libres, somos responsables, luchemos, ejerzamos nuestra libertad y responsabilidad.El ejercicio de la libertad y responsabilidad política tiene dos vertientes: 
a) La privada. En la esfera privada tenemos que modificar los comportamientos, fruto de la educación en la opresión, transmitiendo a nuestros hijos el espíritu crítico y solidario, marcando el derecho al respeto, la intimidad y la independencia.
b) La pública. Fomentando la participación de la mujer en los asuntos públicos (art 23 de la Constitución vigente), de todas las formas posibles, entre otras, ejerciendo el derecho de sufragio. Reflexionando sobre quién quiere reprimirnos y por qué. El indicador de represión “campaña contra el aborto” puede ser un buen sujeto de esta reflexión.
El beneficio obtenido en esta lucha es el del progreso de la sociedad ,ya que las mujeres no son las únicas oprimidas y nuestra lucha es la de los que lo están.
En torno a la celebración del 8 de marzo, además de lo expuesto hasta aquí, hay dos temas de interés social sobre los que no podemos dejar de aportar nuestra opinión: el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y la violencia de género:
Sobre el primero de ellos consideramos que tanto las denuncias y actuaciones contra las clínicas autorizadas para la interrupción voluntaria del embarazo, como las amenazas y agresiones que están sufriendo profesionales de dichas clínicas forman parte de una campaña política de sectores fundamentalistas que tratan de impedir que las mujeres puedan hacer uso de este servicio médico en los supuestos que marca la ley.
Exigimos que las autoridades sanitarias garanticen tanto la salud y la seguridad de las mujeres como el derecho a su intimidad y protección de sus historias clínicas, tal y como establece la vigente Ley de Protección de Datos.
Se debe garantizar el acceso libre, sin ningún tipo de coacción, a todas las mujeres que deciden acudir a estas clínicas sin verse increpadas e insultadas por grupos ultra conservadores.
Dado que en muchos casos estos grupos están subvencionados con dinero público, exigimos se les retiren dichas subvenciones al representar una amenaza para la salud, la vida y dignidad de las mujeres.
Exigimos al gobierno la modificación de la actual despenalización parcial del aborto y, en consecuencia un cambio de ley que garantice el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo, que acabe con la inseguridad jurídica que genera la actual normativa y que garantice que esta práctica médica se realice de forma normalizada en la red sanitaria pública. Este cambio en la legislación tiene que venir acompañado de medidas eficaces para la educación sexual en los centros escolares y de la posibilidad de acceso a los métodos anticonceptivos y a la anticoncepción de emergencia.
Con respecto a la violencia de género, consideramos que el momento actual, con el progresivo aumento de muertes y agresiones hacia mujeres, exige un compromiso real por parte de las administraciones públicas que acabe con la violencia machista y la dejadez social e institucional para acometer su erradicación, que llega incluso, en ocasiones, a responsabilizar a las propias víctimas de su desgracia. Obviamente no es suficiente con aprobar una Ley Integral y a continuación quedarse impasible ante la sangría de mujeres asesinadas. 
Un verdadero compromiso con el problema no precisa de encendidas declaraciones en un mitin electoral o un decreto urgente que, incluso posteriormente se anuncia que se dejará para después del 9-M. Más bien pasa por una profunda evaluación del funcionamiento de los recursos actuales, analizando cuáles son los fallos. Por ejemplo: no se puede “exigir” a la víctima que denuncie para emprender cualquier actuación; es un error dedicar el grueso de los esfuerzos a incrementar las medidas punitivas “a posteriori”.
Proponemos que las actuaciones sobre la violencia de género se concentren en medidas educativas (en escuelas, institutos y centros sociales), en medidas preventivas (mecanismos de detección, órdenes de alejamiento al menor indicio...) y de apoyo incondicional a las víctimas (casas de acogida, cambios de domicilio, recursos económicos y laborales, protección...) en fin, cualquier medida que haga que la víctima de esta lacra social gane en seguridad y el agresor-asesino vea reducidos al mínimo sus apoyos y posibilidades de actuación.
El beneficio obtenido en esta lucha es el del progreso de la sociedad, del que todas y todos participaremos.
Foro Social de Segovia, marzo de 2008.