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Ni los escépticos del cambio climático ni los neoliberales pueden disimular lo que está pasando con el clima en Segovia:
Con el otoño más seco de la historia y un invierno menos frío de los habitual, con escasas precipitaciones, con el Pontón Alto, la principal fuente de abastecimiento de agua potable de Segovia capital al 19,9 % de su capacidad (con 1,8 Hm3 de agua, cuando su capacidad asciende a 7,4 Hm3), con el embalse de Puente Alta de Revenga con el nivel por la mitad de su capacidad, con los acuíferos de Madrona que sólo pueden abastecer al 30 % de la población no sabemos por cuanto tiempo, con cortes de agua para el riego de la red pública, el baldeo de calles, cortes de fuentes, con un caudal ecológico bajo mínimos, sin un órgano público que gestione el agua en el ámbito de la capital y los núcleos del alfoz para defender los derechos de los ciudadanos a un reparto justo de un bien escaso, con el Juzgado número 3 que abre un juicio oral contra Atilano Soto (gracias a la movilización social) por la sociedad “Segovia21” por los supuestos delitos de malversación, tráfico de influencia y falsedad en documento público para la construcción de su megaloproyecto de parque empresarial, campo de golf de 18 hoyos y complejo residencial de “agua para todos”.
Los promotores de Segovia 21 que menospreciaron las movilizaciones y reivindicaciones de los movimientos ciudadanos empiezan a estar nerviosos. El aumento de población en Segovia capital (que cuenta ya con 56.047 residentes) y el desorbitado aumento de habitantes en los municipios del Alfoz (con la planificación de construir 30.000 viviendas) a buen seguro traerá consecuencias importantes.
La economía segoviana se basa en gran parte en el modelo neoliberal, tejido sobre un urbanismo fuertemente especulador, con incremento de zonas urbanizadas con proyectos en marcha: Segovia 21, urbanismo en todas partes, intento de aeropuerto en Cantimpalos,... Esto supone que una minoría de la población acumule viviendas, mientras la mayoría se endeuda, si puede, durante decenas de años para poder acceder a una necesidad básica. Resulta escandaloso que haya viviendas vacías en la capital y en toda la comunidad. Los impactos ambientales asociados a este tipo de urbanismo configuran un modelo insostenible con la construcción de grandes infraestructuras energéticas y de transporte desde el Gobierno Regional y Central o la configuración de un Parque Nacional, el de Guadarrama, más pensado para conservar los intereses urbanísticos que los naturales.
Todo ello está provocando el aumento sin control de las emisiones de gases causantes del cambio climático y que la calidad del aire de nuestro entorno sea, simplemente pésima. Denunciamos de manera particular por su responsabilidad y coste, la política que en estos campos desarrollan los actuales equipos de gobierno de la ciudad y su alfoz y de la comunidad. Este modelo de crecimiento tiene su reverso en la precariedad, las decenas de familias que no llegan a final de mes, carencia de inversión social, los accidentes de trabajo, algunos con resultado de muertes. Y la falta de agua está al caer.
Exigimos un entorno sostenible a través de la paralización de las licencias a la empresa Pascual (Bezoya) por la privatización de parte de las aguas públicas del río Cambrones, por ir contra el interés general de los ciudadanos (pantano del Pontón casi vacío, cauce ecológico bajo mínimos, desastre ecológico y un largo etcétera).
Exigimos una inmediata declaración del parque de Guadarrama que realmente garantice la conservación en su totalidad y no sólo en las cumbres.
Exigimos la paralización del Proyecto “Segovia 21” por no ser de interés ciudadano y ser totalmente irresponsable en cuanto a sostenibilidad.
Queremos vivir en un territorio sostenible, lo que significa la implantación de políticas encaminadas al ahorro, el cierre de los ciclos de material de manera que la “basura” sea “alimento”, basar nuestro consumo energético en el sol, eliminar progresivamente los tóxicos de nuestra vida y que la economía y la vida se anclen en lo local. En este aspecto, la Ley del Suelo y los Planes de Ordenación Urbana juegan un papel fundamental. Estos planes y legislaciones deben hacer que el suelo sea no urbanizable por defecto y que la financiación de los Ayuntamientos no dependa de la venta de terreno.
Foro Social de Segovia.
Enero de 2008.
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