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Un
estudio estadístico de En
el mismo informe, técnicos de
Los países “desarrollados” aumentan su demanda de
biocombustibles y pagan por ello un precio con el que no pueden competir
los habitantes de los países empobrecidos, de modo que los campesinos
de estos países dedican cada vez más tierras a la producción de estos
biocombustibles detrayéndolas de la producción de alimentos, que
entonces es menor y como catastrófica consecuencia aumenta su precio
(cosa que ocurre aunque no se trate directamente de un producto
demandado para su transformación en combustible). Además,
como resulta aparentemente más rentable, dedican a este menester las
mejores tierras que, por otra parte se empobrecen y envenenan rápidamente,
porque en ellas se abusa sin control de herbicidas, plaguicidas, abonos
químicos incontrolados, pesticidas, fungicidas, insecticidas,... (como
la cosecha no se destina a alimentos no es preciso someterse a los
estrictos controles a los que están sujetos los productos dirigidos al
consumo humano y “todo vale” en aras de una mayor producción); el
resultado es, de nuevo, catastrófico: las mejores tierras envenenadas e
inutilizadas a largo plazo para la producción de alimentos de una
calidad aceptable. Para
completar la situación, la aparente ventaja con que se anuncian los
biocombustibles: “más ecológicos y envían a la atmósfera menos
gases que provocan el efecto invernadero”, dista mucho de ser cierta
en la mayor parte de los casos: para su producción se dedican grandes
superficies de tierras fértiles y grandes superficies que se destruyen
de bosques primarios (grandes consumidores de CO2, principal
gas causante del efecto invernadero), el cultivo de esas grandes
superficies se realiza con maquinaria que sí emite gases que provocan
el efecto invernadero, el consumo de agua, las distancias que ha de
recorrer el combustible obtenido (una gran parte hay que desplazarlo,
por ejemplo, desde En
los países ricos ya se habla de crisis económica y de subida de
precios, pero, como siempre, son los habitantes de los países
empobrecidos los que están padeciendo en mayor medida la crisis hasta
el punto de estar muriendo de hambre: el número de muertes por hambre y
enfermedades relacionadas con la carencia de bienes básicos (extrema
pobreza) en el mundo ha ascendido después de unos años de
estancamiento. Más de 50.000 personas mueren diariamente por esta causa
y el alza desmesurada y sin techo aparente de los precios de los
productos básicos no hace más que agravar este problema, el más grave
que padece la humanidad. Esta situación se está produciendo en lugares
en los que el hambre endémico no estaba hasta hace poco tan
generalizado, pongamos algunos ejemplos de lugares en los que han
saltado las alarmas (tanto que han llegado incluso a alarmar a la
paciente e inoperante ONU): México, Indonesia, Yemen, Filipinas,
Camboya, Marruecos, Senegal, Uzbekistán, Guinea, Mauritania, Egipto,
Camerún, Bangladesh, Burkina Fasso, Costa de Marfil, Perú, Bolivia,
Haití,... muchos de los países anteriores, otrora autosuficientes e
incluso excedentarios de alimentos , dependen hoy día de las
importaciones para su abastecimiento, por lo que están a merced de los
precios que impongan las industrias agropecuarias y las multinacionales
que, como es sabido, no tienen entre sus principales prioridades la
bajada de precios para erradicar el hambre, sino, en muchos casos, todo
lo contrario. El
Secretario General de la paciente e inoperante ONU, Ban Ki-moon, ha
comprendido y explicado que la crisis es grave, pero
no ha ofrecido ninguna ayuda significativa (ha ofrecido diez millones de
dólares, algo insignificante ante la magnitud del problema, y ha pedido
mayor ayuda económica al resto de los países del mundo), eso sí,
apela a los dirigentes de los países empobrecidos para que mantengan la
“estabilidad” en sus países (¿Puede ser un primer paso para
culpabilizar del hambre a los hambrientos porque se manifiestan y crean
disturbios?). En
cualquier caso la solución al problema no es fácil, pero pasa por
tomar una serie de medidas a nivel mundial: .-
Poner freno a la expansión globalizadora de las empresas, bancos y
multinacionales que aún en épocas de crisis obtienen desproporcionados
beneficios. .-
Racionalizar el consumo (consumismo) desmedido en los países del primer
mundo. .-
Detener el alza de precios de los productos alimenticios básicos, para
lo que son imprescindibles dos medidas: acabar con el despropósito de
los biocombustibles insostenibles (los obtenidos a partir de tierras de
cultivo destinadas anteriormente al consumo humano y
de bosques primarios) y frenar la especulación con los alimentos
(con las cosas de comer no se juega y menos se comercia, especula y
manipula). .-
Fomentar el autoabastecimiento, los cultivos y formas de vida
tradicionales de los pueblos empobrecidos. .-
Fomentar el uso de energías renovables. .-
Crear en los países empobrecidos que padecen hambre una estructura
estable de producción y consumo no dependiente de factores externos. |
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| Foro Social de Segovia, mayo de 2008. | |