La búsqueda se renueva 65 años después
Valencia, Febrero 2004
http://www.Levante-EMV.com/0428/20comunidad.html

Otras diez familias valencianas tratan de buscar a sus parientes desaparecidos en la Batalla del Ebro
José Parrilla, Valencia
Una decena de familias valencianas se han dirigido en los dos últimos meses al Consorcio Memorial de los Espacios de la Batalla del Ebro para tratar de saber algo de los familiares que desaparecieron en aquel episodio de la Guerra Civil Española, que tuvo lugar a finales de 1938 y que costó la vida a cien mil combatientes de ambos bandos.
Este consorcio se creó hace poco más de un año con la idea de esclarecer el trágico final de los combatientes de la Batalla del Ebro y honrar su memoria. Para ello investigan los casos que se presentan y han iniciado la construcción de un panteón en la localidad tarraconense de La Fatarella al que se trasladarán los restos que se encuentran diseminados por varios términos municipales del entorno.
A 20 de noviembre del año pasado el consorcio había recibido 381 demandas de otras tantas familias que perdieron a algún ser querido en aquella batalla. De ellas la mayoría eran catalanas y sólo seis procedían de la Comunidad Valenciana. No obstante, su publicación en este periódico ha hecho que desde esa fecha hasta ahora se hayan recibido diez demandas más de Valencia, Tavernes de la Valldigna, Albuixech, El Campello, Llosa y Sumacárcer. A fecha de hoy, el Consorcio ya ha recibido 424 solicitudes.
Fuentes de la entidad informaron a Levante-EMV que el número de solicitudes sigue aumentando y que en los próximos meses se pondrán en marcha algunos de los proyectos previstos. El osario de La Fatarella ya se está construyendo y próximamente se abordará la recuperación de «los espacios», es decir, de las trincheras, las colinas y los ríos en los que se desarrolló la batalla.
En última instancia, se contratará a un equipo de expertos para recuperar los huesos diseminados por los campos de la zona, muchos de ellos recuperados por los agricultores durante sus labores de labranza.
Se ha abandonado, sin embargo, la posibilidad de buscar, localizar y abrir las fosas comunes para exhumar los cadáveres, una idea que se barajó en los primeros meses de existencia del consorcio. En algunas de estas fosas, a veces improvisadas en las trincheras, podría haber decenas de cuerpos sin vida.
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