Un juez se persona por primera vez en una fosa de la guerra civil
El Periódico de Catalunya - 26/08/2003

Familiares de 12 fusilados en 1936 piden la identificación por el ADN
EXCAVACIÓN EN UN MUNICIPIO DE TOLEDO
TONI SUST
BARCELONA
Por primera vez desde que, en octubre del 2000, se iniciaron las exhumaciones de cuerpos de republicanos fusilados en la guerra civil y enterrados en fosas comunes, un juez se ha personado en una de ellas.
Se trata de una fosa situada en el pueblo de Pepino (Toledo), donde se hallaban los restos de 12 varones, cuatro jóvenes y ocho adultos. Después de que el abogado Fernando Magán notificara al juzgado de Talavera de la Reina el hallazgo de los restos mortales, el magistrado de guardia se personó en la zona el pasado viernes 16 de agosto. Tres días después, ordenó el levantamiento de los cuerpos.
FUSILADOS POR FALANGISTAS
'Es la primera ocasión en la que el proceso (de extracción de republicanos enterrados en fosas) se produce enteramente bajo tutela judicial', explica Magán.
Todo apunta a que los cuerpos son los de 12 vecinos de Cervera, localidad cercana a Pepino, que fueron fusilados el 24 de septiembre de 1936 por una treintena de falangistas. Así lo relata Urbano Sánchez, de 71 años, hijo de una de las víctimas.
Sánchez, que en septiembre de 1936 tenía cuatro años, no tiene ninguna duda de que los restos encontrados en la fosa son los de su padre, Leandro Cipriano Sánchez, y el resto de fusilados. 'El día 25, mi madre y los familiares de los otros fusilados tuvieron que ir a enterrar ellos mismos los cuerpos, porque se los comían las alimañas', afirma.
CONVIVIR CON LOS AUTORES
Magán, que representa a las familias de los fallecidos, tiene previsto personarse hoy martes en el juzgado número 1 de Talavera para reclamar la identificación de los cuerpos mediante pruebas de ADN.
Descarta Magán que alguno de los afectados quiera pedir responsabilidades por lo sucedido, y no porque sea difícil hallar a alguno de los culpables. Sánchez, hoy residente en Talavera, relata que uno de los autores del fusilamiento vive en Cervera.
'Lo único que pido es que los restos de mi padre puedan descansar con los de mi madre', que falleció en 1987. Sánchez, administrativo retirado, recuerda cómo su familia tuvo que convivir en Cervera con los que fusilaron a su padre. 'En un pueblo de unos 450 habitantes, hacíamos como si no nos conociéramos; (pero) ellos sabían el daño que nos habían hecho'.
Considera que los que acabaron con la vida de su padre han cargado con ello, y cita un ejemplo. 'Los falangistas ataron las manos de los que iban a fusilar con hatillos, y uno de ellos decía: 'No os preocupéis por los hatillos, nos quedan muchos más'. No soy católico, ni creo en un ser superior, pero alguien le oyó y le guardó uno para él', dice Sánchez, que recuerda como '15 o 20 años después', el ejecutor se suicidó ahorcándose con un hatillo.
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