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Barcelona - exposición Brigadas Internacionales
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA - 07/11/2003


La Virreina recuerda a las Brigadas Internacionales

• La muestra evoca la labor de los voluntarios extranjeros con fotografías inéditas


ROSARIO FONTOVA
BARCELONA

El 28 de octubre de 1938 las Brigadas Internacionales desfilaron por la Diagonal de Barcelona entre vítores y ramos de flores camino de la frontera con Francia. El brigadista austríaco Hans Landauer, rubio y sonriente, era uno de aquellos héroes extranjeros solidarios con la República española que hicieron del antifacismo su bandera. El joven Landauer aparece con las manos llenas de flores en una de las instantáneas de la exposición Las Brigadas Internacionales. Imágenes recuperadas, que ofrece en el Palau de la Virreina (Rambla, 99) una selección de 218 fotografías, carteles, manuscritos y publicaciones en buena parte inéditos.
Anteriormente presentada en París y Madrid, la exposición es el resultado de una investigación realizada por Michel Lefebvre, periodista de Le Monde, y Rémi Skoutelsky, historiador. Ambos investigadores han hallado numerosas fotos inéditas de la participación de los brigadistas, un ejército de 35.000 voluntarios procedentes de más de 50 países. Las fotos proceden de archivos como el de André Marty, comandante de las Brigadas, que donó sus papeles a la Sorbona; el del Komintern de Moscú, donde Skoultesky halló un fondo inédito de capital interés y los álbumes particulares de ancianos brigadistas que lloraban al recordar el desfile de Barcelona.
El fondo documental más misterioso procede del PC (Partido Comunista), en cuya sede un desconocido entregó en 1970 una maleta llena de negativos. De milagro (los franquistas las destruyeron) sobreviven fotos de Luis Escobar, un fotógrafo ambulante de Albacete, sede de las Brigadas, que solía retratar a los voluntarios con su típica cazadora de cuero y jersey de cuello alto. En Budapest se han hallado las imágenes del fotógrafo oficial de las Brigadas, el húngaro Dezso Révai, conocido como Turaï. En Nueva York se han localizado imágenes de los hospitales de campaña, de los brigadistas negros, de Errol Flynn o Duke Ellington apoyando la causa republicana.
'La exposición es un homenaje a los hombres y mujeres que vinieron a luchar aquí por dos razones: la solidaridad obrera y el antifascismo', dijo ayer Skoutelsky. Y además, es un reconocimiento al trabajo de los fotoperiodistas, nunca neutrales y aliados de la República en el desesperado esfuerzo de alertar contra el fascismo. Robert Capa, Gerda Taro, David Seymour Chim y Agustí Centelles fueron los mejores. Lefebvre comparó su tarea a la que efectuó la televisión en Vietnam. 'La República ganó una guerra, la gráfica, con ayuda de los brigadistas y de los artistas que vinieron a luchar con su cámara o su lápiz, como Hemingway, Orwell o Malraux', dijo.
El final de esta historia no es feliz. Unos 7.000 brigadistas fueron confinados en los campos franceses de Gurb y Argelès al acabar la guerra. Otros murieron en la resistencia francesa o en los campos de concentración de Hitler. Y muchos perecieron durante las purgas estalinistas de los años 40.