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Baile de muertos - Aranda-Ribera
El diario de Burgos (noviembre 2002)

La fosa donde se cree que enterraron a ocho vecinos de Hoyales fusilados en 1936 fue exhumada en 1985 por habitantes de Anguix creyendo que eran víctimas de su localidad.
La exhumación no se realizó muy ortodoxamente ya que quedaron diversos restos óseos que se recuperaron el sábado.


J.C.O./Aranda No se trata del anuncio de una fiesta de Halloween. Es lo que parece haber ocurrido con los cadáveres de los ocho vecinos de Hoyales de Roa fusilados en 1936 y que se suponía estaban enterrados en una fosa común el término de la Piconada del Tío Nogueras en el monte de La Horra.

Los restos podrían haber sido exhumados hace nada más y nada menos que 17 años por habitantes de Anguix creyendo que se trataba de otras víctimas procedentes de su localidad fallecidas en las mismas circunstancias, para recibir sepultura en el cementerio de este municipio ribereño.

Pese a localizar el lugar donde, según testimonios, dieron tierra a los hoyalenses -un punto situado a la altura del kilómetro 19,5 de la carretera que une La Horra con Sotillo-, la excavación realizada el pasado sábado por familiares y voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y el Foro por la Memoria solo localizó falanges, pequeños trozos de cráneo, piezas dentales, algunas vértebras y una bala, sin dar con el grueso de los esqueletos pese a descubrir toda la fosa.

Tras la confusión inicial, según ha explicado José María Rojas, delegado en la comarca de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, esa misma noche recibieron la información de que los anguixeños desenterraron en esa ubicación nueve cuerpos en 1985 que trasladaron al camposanto de esa localidad. «Fuimos a Anguix el domingo a comprobarlo y efectivamente nos confirmaron que habían sacado de allí nueve cuerpos y que los llevaron al cementerio», relata.

Pese a que inicialmente existía una diferencia de cifras, Rojas aclara que el problema ha surgido porque en ambos casos se trataba de grupos de nueve personas. «En un viaje iban ocho de Anguix y uno de Olmedillo y en el otro aunque hablábamos de ocho de Hoyales hemos comprobado que les acompañaba uno de Roa», indica.

¿DOS FOSAS? En previsión de que fueran enterrados en lugares próximos, el sábado se llevará a cabo otra excavación para determinar si existe una segunda fosa y aclarar el jeroglífico. Según Rojas en el caso de que no aparezcan más enterramientos existen muchas posibilidades de que los cuerpos recuperados sean los de Hoyales.

En base a sus datos aunque a ambos grupos «se los llevaron el 22 de agosto» sólo existe constancia de que esa misma noche fueron asesinados los hoyalenses. Tres días más tarde parientes de las víctimas hablaron en La Horra con el jefe de Falange y éste les llevó hasta la fosa -que coincide con el lugar excavado- y les dijo que allí estaban sus familiares. «Uno de los hijos de los fusilados, que tenía 10 años, recuerda perfectamente que el 25 de agosto sólo había una fosa abierta, así que si no aparecen más tienen que ser los de Hoyales», manifiesta.

Aunque inicialmente los familiares no parecen dispuestos a entrar en disputas sobre la propiedad de los muertos «porque -apunta Rojas- esto es más una cuestión simbólica», esta situación ha reabierto en Anguix una historia que creían haber cerrado hace 17 años y la duda no quedará del todo aclarada hasta que no se realicen pruebas de ADN.

«La única solución para tener plenas garantías sería recurrir a pruebas de ADN, porque aunque ahora encontráramos otros nueve cuerpos ya siempre nos va a quedar la duda de si serían los de Anguix o los de Hoyales», indica.