Aparecen en Órgiva restos humanos que pueden datar de la Guerra Civil
Andalucía 24 horas - Agosto 2003

Aparecen restos humanos junto a los diques que el Ministerio de Fomento construye en el Barranco del Carrizal, en la localidad alpujarreña de Órgiva.
Hace unos días aparecieron unos huesos sobre la superficie que fueron examinados in situ por un forense expresamente desplazado desde los juzgados de Motril. El especialista, Fernando Méndez, confirmó que los huesos hallados son humanos y que tienen al menos 20 años de antigüedad. Ahora queda averiguar si son restos de las víctimas de los fusilamientos de la Guerra Civil. La posible procedencia humana de los huesos encontrados en el barranco llena de esperanza a los miembros de la Asociación Andaluza de la Memoria Histórica, que buscan hechos para dignificar la memoria de las víctimas.
Los restos son los primeros que aparecen en la zona. En Lecrín incluso se había iniciado una excavación que no tuvo resultados. A pesar de las denuncias del grupo municipal socialista en Órgiva, encabezado por María Ángeles Blanco, Fomento no paralizó las obras de los ocho diques.
Al parecer, los huesos estaban aflorando desde el principio debido al movimiento de tierras que se está efectuando en el barranco, situado a unos dos kilómetros de Órgiva. Los operarios de la constructora convivían con estas piezas desde el inicio de las excavaciones, aunque en ningún momento quisieron darle publicidad.
Sin embargo, el hallazgo llegó a oídos de Juan González Blasco, catedrático universitario y vecino de Órgiva. González Blasco es además conocedor de los fusilamientos en la zona,sobre los que ha escrito un libro.
A partir de ahí se movilizó la Asociación Andaluza para la Memoria Histórica. Esta entidad llevaba también varios días recibiendo llamadas de los vecinos, que afirmaban que «con las obras estaban apareciendo huesos» y temían que volvieran a enterrarse sin más.
Una vez aparecidos los huesos,el siguiente paso fue denunciar el hecho ante la Guardia Civil, adjuntando un informe de seguimiento del asunto, algo en lo que llevan trabajando desde que se iniciaran las obras y también en zonas con fosas comunes parecidas.
Al grupo formado por la Asociación de la Memoria Histórica se fueron uniendo representantes políticos de la comarca. María Ángeles Blanco, portavoz socialista en Órgiva llegaba por la tarde.
Encarni Tito, su homóloga del PSOE en el vecino municipio de Lanjarón, formaba también parte de la reunión, ya que el asunto de los restos no se limita sólo a Órgiva. Hay muchas familias de varios pueblos involucradas. «Allí está la familia que puso la cruz en el barranco, en recuerdo a sus difuntos fusilados», declaraba Encarni señalando una cruz con flores levantada junto a uno de los diques.
El grupo iba creciendo mientras esperaban la llegada del forense que podría confirmar sus temores. Pocos minutos después de las seis y media de la tarde llegaba al Barranco del Carrizal un todoterreno de la Guardia Civil.
En su interior una pareja de uniforme y otros dos vestidos de paisano, uno de ellos con un maletín y el otro con una cámara fotográfica.
El médico forense del Instituto de Medicina Legal del Distrito Sur de Granada, Fernando Méndez, cruzaba la carretera para recoger la bolsa blanca con los restos. Extendía cuidadosamente en el suelo un plástico negro, encima del cual iba colocando despacio uno a uno los huesos.
Al ser preguntado de nuevo, el forense afirmó que «los restos datan de muy antiguo. Más de veinte años». Las caras de los presentes revelaban una cierta satisfacción al escuchar por fin lo que hasta ahora nadie confirmaba.
«Desde el punto de vista judicial significa poco, ya que si se tratara de un crimen ya habría prescrito», zanjaba Méndez. Aunque eso es lo que menos importa.
Los huesos depositados sobre la bolsa negra no eran los únicos. Advertido por uno de los guardias civiles, el forense se acercó de nuevo al otro lado de la carretera donde recogió lo que parecían ser costillas y restos de piel que podrían ser de origen animal.
En total se llevó como pruebas dos bolsas negras con restos y tres sobres más que introdujo en el maletín. «Se remitirán a un laboratorio y allí se le harán las pruebas pertinentes», explicó.
Antonio Marín Muñoz
|