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La UE estudiará la prohibición total del uso de símbolos nazis. La presidencia incluirá la cuestión al reanudar la discusión de la ley antirracista
El Periódico de Catalunya - 18/01/2005



Enrique ayuda a organizar la ayuda para las víctimas del tsunami, el día 7, en un almacén cerca de Bristol. Foto: AFP / BARRY BATCHELOR


ELISEO OLIVERAS
BRUSELAS

La Unión Europea (UE) estudiará la posibilidad de aprobar una prohibición total del uso de los símbolos nazis, en especial de la cruz gamada, tras el escándalo provocado por el príncipe británico Enrique al acudir a una fiesta de disfraces, a principios de mes, vestido como un miembro del Ejército del Afrika Korps nazi con la esvástica en el brazo.
La presidencia semestral luxemburguesa de la Unión anunció ayer que planteará la posibilidad de introducir esa prohibición al reanudar la tramitación del proyecto de ley-marco europea contra el racismo y la xenofobia, que prevé penas mínimas comunes de dos años de prisión. La Comisión Europea también se mostró dispuesta a estudiar esa prohibición de los símbolos nazis, reclamada por grupos parlamentarios alemanes tras el escándalo del príncipe británico.
El comisario europeo de Justicia, Libertad y Seguridad, Franco Frattini, indicó que está dispuesto a estudiar esa propuesta, aseguró su portavoz. No obstante, Frattini considera que "es más importante luchar contra las ideas que contra los símbolos", añadió su portavoz.

PRUDENCIA Y CAUTELA
El Ejecutivo comunitario advirtió de que habrá que ser extremadamente cuidadoso en esta cuestión tan delicada, para que no afecte a la libertad de expresión. Además, deberá determinarse desde el punto de vista legal si esa prohibición es posible a nivel de la UE o constituye una competencia exclusiva de los estados miembros, precisó la Comisión Europea.
La presidencia luxemburguesa incluirá discutir la propuesta en una próxima reunión del grupo técnico del Consejo de Ministros de la UE, que prepara la reanudación de la negociación de la ley-marco contra el racismo y la xenofobia. El proyecto está bloqueado desde febrero del 2003, básicamente por el Gobierno italiano, del que formaba parte en esa época el propio Frattini, como ministro de Asuntos Exteriores.
Italia alegó entonces que había que esperar a la conclusión de las negociaciones de la Constitución europea para no colisionar con el futuro Tratado Constitucional. Gran Bretaña también planteó reservas para evitar que pudiera limitarse la libertad de expresión en la UE.