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A finales de julio descansarán en el cementerio los restos exhumados en Costaján y La Lobera
Radio Aranda - 28/6/2005

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Ya están en Aranda los restos de las 46 personas que murieron asesinadas durante la Guerra Civil y enterradas en las fosas comunes de La Lobera. Hacia la última semana de julio podrían recibir sepultura junto al monolito levantado en el cementerio de San Pedro Regalado estos restos y los de las 81 víctimas que fueron exhumadas de las fosas de Costaján, que llegarán el día quince.
La Universidad de Burgos ha hecho un exhaustivo trabajo de antropología con los esqueletos, aunque sólo se puede verificar la identificación de uno de ellos, al tratarse de la única mujer que se tenía noticia de que estaba entre las víctimas de los crímenes cometidos por el bando rebelde en esta zona. Hay varios individuos más que, con la ayuda de los familiares que aportaran datos adicionales, podrían llegarse a identificar, al haber encontrado en ellos algunos rasgos particulares, como lesiones óseas, huellas de alguna enfermedad o alguna prótesis dental. El equipo que ha realizado este trabajo no lo da por cerrado, sino que no descarta en el futuro poder cruzar otros datos con las muestras tomadas de cada uno de estos esqueletos. En cualquier caso, se trata de una labor muy difícil, dado el número de personas que fallecieron en estas circunstancias.
Los resultados del estudio antropológico determinan que estas personas fueron asesinadas de un disparo en la cabeza a pie de fosa y arrojadas después. Se sabe también que los 43 individuos que fueron exhumados de la fosa más grande de las dos que abrieron en La Lobera, murieron en dos tandas. La primera de ellas corresponde posiblemente a personas que fueron secuestradas y asesinadas inmediatamente, sin haber sido despojadas de los objetos personales que llevaban encima, como alianzas, dinero o artículos de fumador. Las personas asesinadas en la segunda tanda se piensa que habían sido antes encarceladas, motivo por el que no se hallaron junto a sus cuerpos sus posibles pertenencias. Junto a esta fosa grande en otra más pequeña yacían los cuerpos de otras tres personas, que pudieron ser enterradas posteriormente. Es en esta última donde se hallaron los restos de la única mujer, que se la conocía con el apodo de “La Forosa" y que se cree que estaba embarazada de siete meses, aunque no se han podido hallar restos del feto, huellas que debieron de ser borradas por la excavadora con la que se pudo localizar la fosa.
El equipo que ha realizado estas exhumaciones y su posterior estudio antropológico ha querido profundizar también en la vertiente histórica y social. En este sentido, parte de lo que serán las conclusiones se centrarán desvelar una parte oscura de la Guerra Civil, como fue la tensión y las escaramuzas que se produjeron en los inicios de la contienda en Aranda, hasta que el bando del General Mola se hizo con la situación. La otra parte a estudiar es la represión que sufrieron las familias de estas víctimas y la situación marginal en la que quedaron.
Ignacio Fernández de Mata, el director del proyecto, ha recalcado en el acto de la entrega de los informes antropológicos al Ayuntamiento, como patrocinador de este trabajo, que no hay que ver esta iniciativa ningún ánimo de abrir heridas o fomentar el rencor, sino todo lo contrario. El director de este proyecto lo ha calificado como “un ejercicio de justicia social", que es el primer paso necesario para una verdadera reconciliación.