Mérida. La Uex recupera la memoria histórica de la comarca
hoy digital - 19 de diciembre de 2004
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Un equipo de tres personas está analizando datos del Registro Civil y realizando entrevistas con familiares de desaparecidos
JUAN SORIANO/MÉRIDA
Un equipo perteneciente al proyecto 'Recuperación de la Memoria Histórica' de la Universidad de Extremadura (Uex) lleva trabajando en Mérida desde la pasada primavera para tratar de aclarar el número de desaparecidos a causa de la guerra civil española fruto de la represión durante y después de la contienda.
Dos becarios del departamento de Historia y un periodista están llevando a cabo esta labor de investigación, que consiste en el rastreo de datos en el Registro civil y en la celebración de entrevistas con familiares de fallecidos y supervivientes de la guerra.
El director del proyecto y profesor de Historia de la Uex, Julián Chaves, afirma que no se puede precisar cuántas personas perdieron la vida como consecuencia de los hechos que sucedieron durante la guerra civil.
Tan solo se conoce el caso de una docena de personas que fallecieron por la represión del bando republicano durante el primer mes de la contienda, hasta la conquista de la ciudad por las tropas del general Franco. Asimismo, se tiene constancia de un millar de fallecidos a manos del ejército sublevado, ya que su muerte está inscrita en el Registro civil.
Pero esta práctica no se respetó en todos los casos, con lo que se estima que esta cifra puede representar solo una tercera parte de los desaparecidos. Por ese motivo, se ha decidido realizar encuentros con los supervivientes, para lo que se cuenta con la colaboración de la Asociación para la recuperación de la memoria histórica de Mérida y comarca.
«Muchos de los fallecidos no se inscribieron, con lo que hay que recurrir a la historia oral para ir cotejando la documentación», señala Julián Chaves. Para ello, se quiere hacer un llamamiento a la colaboración a todos aquellos que puedan tener algo que aportar a la investigación.
Además de en la comarca de Mérida, la misma labor investigadora se realiza en la actualidad en Badajoz y La Serena. Los distintos equipos participan en el proyecto común 'Recuperación de la Memoria Histórica', en el que colaboran con la Uex las dos diputaciones provinciales y la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura.
Este proyecto ha dado esta semana el primero de sus frutos con la publicación del libro 'Memoria histórica y guerra civil'. La publicación, de 400 páginas y coordinada Julián Chaves, resume las jornadas que sobre este tema se celebraron el pasado mes de marzo en Cáceres.
La ocupación
En el caso concreto de Mérida, este libro recoge interesantes aportaciones. Julián Chaves distingue entre dos puntos de trabajo. Por un lado, la ocupación de la actual capital autonómica y, por otro, la represión durante y después de la contienda.
En el primer caso, el profesor recuerda que Mérida fue tomada por las tropas africanas de Franco el 11 de agosto, menos de un mes después del alzamiento, que se produjo entre el 17 y el 18 de julio.
Según destaca Chaves, la ciudad emeritense ofreció el primer enfrentamiento serio a las tropas de los Tercios de Regulares, que hasta la fecha habían encontrado poca oposición en su avance hacia el norte desde Sevilla, que fue «prácticamente un paseo militar ante milicianos inexpertos».
Sin embargo, en Mérida se encontraron con las tropas leales al gobierno republicano dirigidas por el capitán Medina, así como con una numerosa masa de voluntarios. Pero su resistencia fue inútil ante unos 2.500 soldados del bando sublevado.
Para la toma de la ciudad resultó imprescindible el control del Puente Romano, hasta el punto de que Rivas Cherif ha dejado escrito que su cuñado el presidente Azaña criticó la mala defensa e incluso el hecho de no haber destruido este monumento para evitar la caída de la capital extremeña.
El motivo de su enfado es que se sabía que para los franquistas «Mérida significó un avance extraordinario, porque enlazaba las tropas del norte del general Mola (que dominaban Cáceres desde el alzamiento) con las tropas del sur de Franco». Tal es así, que para Julián Chaves la toma de Mérida supuso «una sentencia de muerte para Badajoz».
La ciudad emeritense solo pudo resistir la mañana del 11 de agosto. Durante esas horas, las calles emeritenses fueron bombardeadas por los aviones italianos y alemanes al mando de Franco. Julián Chaves narra cómo el diputado cacereño Luis Romero, afincado en Mérida tras el éxito del alzamiento en Cáceres, recogió que «el espectáculo de las galerías subterráneas de la zona del Teatro Romano, llenas de mujeres y niños, era dantesco».
La represión
Un capítulo aparte merece la referencia a la represión que los dos bandos realizaron en la localidad. En el caso republicano, ya se ha indicado que se conoce el caso de una docena de fallecidos (Chaves estima que en toda la provincia fueron unas 1.400 personas).
En el caso franquista, las víctimas se cuentan por centenares solo en Mérida desde agosto de 1936 hasta mediados de los años 40. Este elevado número se debe en parte a que la ciudad cayó en manos de los sublevados al principio de la contienda, con lo que la actividad represora fue mayor. «Todas las poblaciones ocupadas por el ejército de África (desde Monesterio a Mérida y Badajoz) sufrieron una fuerte represión». Aunque, por otra parte, la localidad emeritense sufrió menos los rigores del asedio en tiempos de guerra.
Julián Chaves explica que «a partir de agosto de 1936 se sucedieron los célebres paseos, que originaron las llamadas 'muertes irregulares' en las cunetas de las carreteras y sobre todo en las tapias del cementerio». A partir de 1937 se empezó a celebrar consejos de guerra, al igual que en Badajoz y Almendralejo. Las víctimas de estos juicios están registradas e identificadas, no así las primeras.
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