Carlos Marquerie propone en su montaje "2004" una reconstrucción de la memoria histórica de los españoles
MADRID, 10 Nov. 2004 (EUROPA PRESS)
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Por su parte, In Constantes Teatro lleva a Chéjov al escenario con un 'homenaje tranquilo' al actor español
MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -
La compañía Lucas Cranach dirigida por Carlos Marquerie llevará a escena desde hoy hasta el 13 de noviembre en el Teatro Pradillo el montaje "2004 (Tres retratos, tres paisajes y una naturaleza muerta)", una obra que forma parte de la programación del Festival de Otoño y que ha sido creada por el propio Marquerie que pretende así "reconstruir la memoria histórica de los españoles para que no pase al olvido".
Así lo explicó hoy el polifacético artista quien dijo sentirse "avergonzado" como espñol del olvido tan grande que ha hahbido sobre la guerra civil añadiendo que el ejemplo alemán es "admirable" porque tiene siempre presente el holocausto. "Sólo así es posible construir el futuro", señaló.
"2004" es el resultado de dos años de trabajo de Marquerie en los que ha acumulado notas, dibujos y reflexiones sobre lo que es la vida misma y que tiene en el paisaje y en la muerte que produce la guerra los únicos puntos en común. La primera parte de la obra está dedicada a la guerra civil española y se inspira en los paisajes de Brunete, localidad madrileña en la que vive Carlos Marquerie.
La segunda parte reflexiona sobre las guerras que vivimos en la actualidad. A pesar de ser la más vivencia más cercana, el autor y director confesó que fue la que más trabajo le costó escribir. Finalmente, se ofrece el paisaje que recuerda la muerte de un ser querido y todo ello se aglutina con un retrato del caminante que reflexiona sobre lo que va viendo.
OBRA MUY TETRAL
Se trata de una "obra muy teatral" en la que Marquerie aune lo pictórico y lo plástico y que busca básicamente la belleza. Precisamente encontrar la forma de aunar horror, dolor y belleza ha sido el reto de este trabajo escénico. "En el dolor se halla la belleza y hay que encontrarla. Esta es la clave", dijo el autor. Marquerie ha recurrido en este montaje a las marionetas pero no de manera convencional sino a base de objetos, miniaturas, siluetas y dibujos en escena. Ha evitado toda espectacularidad.
El escritor confesó también que, en estos momentos está abandonando más su faceta como director de escena, que es la que menos le gusta. "Me considero más un autor que desea proponer e inventar imágenes. No soporto irme al bar mientras se representan mis obras", dijo, consciente de que se ha apartado de los circuitos habituales de hacer teatro y de que prefiere el contacto humano con sus colaboradores.
HOMENAJE TRANQUILO
Por su parte, el Festival trae también a In Constantes Teatro, dirigida por Emilio del Valle, que ha escogido el estudio dramático de Chéjov "El canto del cisne" para montar una obra de hora y media de duración protagonizada por Manuel de Blas y en la que se ofrece un intento de "homenaje tranquilo" al actor español. El Círculo de Bellas Artes acogerá esta función desde mañana hasta el 14 de noviembre.
La obra narra la historia de un actor que se halla en el declive de su carrera y que reflexiona sobre aquellos momentos brillantes que le han acompañado denunciando sistemáticamente su soledad. Del Valle ha creado además otros tres personajes: el de un actor meritorio interpretado por Juan Díaz; la musa de ese actor mayor que encarna Carolina Solas; y una mujer violinista que interpreta Raquel Rivera.
Manuel de Blas explicó que en 43 años de carrera nunca había interpretado una obra de Chéjov, algo que para él suponía una "frustración". Esta oferta con esta compañía independiente ha sido así para él un motivo de alegría después de que hubo un momento reciente de su trayectoria en el que dijo estar dispuesto a dejarlo todo a la vista de la "utilización que algunos avispados estaban haciendo del teatro en los últimos años para ganarse la vida cómodamente". Trabajar con compañías como ésta fue su tabla de salvación.
"Esta obra me parece tierna, como todo el teatro de Chéjov, y terrible a la vez porque pone el dedo en la herida de la realidad de la vida. Cuando se es mayor, como yo, esto se entiende bien aunque no se quiera asumir y se desee tener algo más de tiempo", dijo el actor que se enfrenta en esta versión a la soledad y la muerte.
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