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Víctimas del franquismo denuncian que las ayudas no se han resuelto tras dos años
elcorreodigital - 23/11/2004

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El viceconsejero de Asuntos Sociales, Ángel Elías, en la presentación de las ayudas. / EL CORREO


Geureak recuerda que, al no considerar los batallones de trabajo, la consejería de Javier Madrazo contradice el criterio de los historiadores de la Guerra Civil

J. MUÑOZ/BILBAO

La asociación Geureak, que agrupa a víctimas de la Guerra Civil, criticó ayer al consejero Javier Madrazo por no haber revelado aún cuántos ciudadanos han recurrido la decisión del Departamento vasco de Vivienda y Asuntos Sociales de negarles las ayudas para los represaliados del franquismo. «Todavía no ha respondido todos los recursos», aseguró Mikel Urquijo, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco (UPV) y portavoz de la asociación.

Geureak denunció que la cuestión sigue pendiente a pesar de que ya han transcurrido dos años desde que se promulgó el decreto sobre las ayudas, en noviembre de 2002. Según Urquijo, el Gobierno autónomo tenía que haber informado al Parlamento de Vitoria hace veinte días, pero su silencio aboca a los afectados -más de seis mil- a acudir a los tribunales. «Este problema requiere una solución rápida debido a la avan- zada edad de los solicitantes, pero lo quieren judicializar para que desistan de reclamar por temor a un largo y complejo proceso legal», aseguró el historiador.

Las ayudas ofrecidas por el Ejecutivo vasco oscilan entre 7.200 y 9.600 euros y están dirigidas a las personas privadas de libertad durante seis meses como mínimo, o a sus viudas e hijos minusválidos. Como al principio no las pidió mucha gente, la consejería de Asuntos Sociales organizó un buzoneo masivo y entonces recibió 8.680 solicitudes. Sin embargo, sólo dio el visto bueno a 2.529, apenas el 29% del total. Además, el proceso se retrasó un año y hubo que multiplicar casi por siete el presupuesto que había dedicado a este asunto que, al final, sumó 21 millones de euros.

«Incompetencia»

Geureak calcula que el Tribunal Superior del País Vasco podría encontrarse con un millar de pleitos por la forma en que se ha aplicado el decreto de Madrazo. Mikel Urquijo considera, por ejemplo, «un disparate» que la comisión que evaluó las solicitudes no haya considerado como represaliados a quienes, después de la Guerra Civil, fueron destinados a batallones de trabajadores y recluidos en campos de concentración. «Otras autonomías sí han dado las ayudas en esos casos. La comisión contradice la opinión de los especialistas más respetados, algunos reconocidos por el propio Madrazo», explicó el portavoz de Geureak.

Un amplio colectivo de historiadores ha difundido este fin de semama un manifiesto en el que critican la «incompetencia» del organismo evaluador, presidido por el viceconsejero de Bienestar Social, Ángel Bao, y formado por dos técnicos del Gobierno vasco. Los historiadores les reprochan que muchas familias hayan sido «ninguneadas» después de recorrer los archivos militares en busca de los papeles de la Guerra Civil. A su juicio, la solución sería crear una comisión de expertos que les ayude a encontrarlos.

Geureak indicó que el Ararteko va a pronunciarse en breve sobre las víctimas del franquismo. A la espera de conocer sus conclusiones, Urquijo culpó al Gobierno vasco de no haber puesto en marcha ningún acto de homenaje, tal y como establecía su decreto y como exigió el Parlamento de Vitoria en junio pasado. El profesor de la UPV emplazó al lehendakari Juan José Ibarretxe a asumir responsabilidades ante las víctimas. También le advirtió de que los criterios del Departamento de Asuntos Sociales para decidir quiénes son represaliados y quiénes no podrían ser utilizados como «un dato empírico» para minimizar el alcance de la represión de Franco.

Urquijo calificó de absurdo que una consejería de Ezker Batua deniegue ayudas a personas enviadas a los batallones de trabajo cuando es un tipo de argumento utilizado por la ultraderecha europea o por los historiadores revisionistas del pasado nazi. «Queremos llevar este asunto al Parlamento europeo. Explícale a un francés de izquierdas lo que es un batallón de trabajo», resumió el portavoz de Geureak.