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"He pretendido recuperar la memoria y la dignidad". El periodista Fernando Olmeda presentó ayer su libro 'El látigo y la pluma' en la sede de la Asociación de la Prensa de Cádiz
Europa Sur Digital - 17 de noviembre de 2004

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en cádiz. El periodista y escritor, Fernando Olmeda, con su libro.


TAMARA GARCÍA

cádiz. "Con este libro he pretendido realizar un ejercicio de recuperación de la memoria y la dignidad. Darle voz a los que nunca la tuvieron", el periodista Fernando Olmeda habla con emoción de su último libro, El látigo y la pluma, un ensayo sobre la situación de discriminación de los homosexuales en la época de Franco.


El editor y presentador de los informativos de fin de semana de Tele 5 viajó a Cádiz para presentar su obra en la sede de la Asociación de la Prensa. Un trabajo, editado por Oberión dentro de la colección La Buena Memoria, que, en sus palabras, "tiene mucho de periodístico".


"Tras tres años en informativos tenía interés en investigar otros territorios del periodismo y entonces surgió esta posibilidad. Podríamos decir que es un ensayo de investigación histórica pero tiene un elevado componente de técnica periodística", explica.


Y así es. A través de un centenar de entrevistas, documentos inéditos, expedientes de peligrosidad y sentencias judiciales Olmeda ha conseguido trazar un retrato de las atrocidades que el régimen cometió contra los homosexuales. Pero sobre todo un retrato de rostro humano, con nombres y apellidos, en algunos casos, con apodos en otros, pero siempre emotivo y sincero.


La temática del libro también resulta atractiva por su originalidad. "Se había publicado muy poco sobre este tema. Desde la militancia gay-lésbica surgieron libros con un enfoque no muy en profundidad y muy militantes, y en otros casos se ha realizado un enfoque victimista, el que reclama únicamente el resarcimiento moral y económico".


El escritor afirma haber tenido "bastante suerte" en el trabajo de preparación de su obra, que le ha llevado un año. A pesar de ser un terreno poco investigado, Olmeda alaba la "buena predisposición" de sus entrevistados. "Por un lado la gente tiene todavía metido el miedo dentro del cuerpo, pues hay que hacerse a la idea de lo que supone escoger una opción sexual condenada en un tiempo y vivir con ella durante 40 años, pero a la vez tienen ganas de hablar para transmitir su sufrimiento y la dignidad con la que vivieron".


El látigo y la pluma nos adentra en un mundo de persecución, comisarías, cárceles y discriminación social. Un mundo donde la homosexualidad se vivía a través de códigos ocultos y espacios como urinarios, estaciones de ferrocarril, de autobuses, y que Olmeda ha rescatado en viajes por toda España "y muy especialmente por Andalucía". Aunque el presentador quiso señalar que siempre alejándose de los tópicos y mostrando "al fin y al cabo historias de supervivencia".


"Me ha interesado mucho las dos figuras que había en los años 50-60 en el entorno rural: el mariquita de toda la vida, el que tiene una ironía que va por delante de la agresión verbal del de al lado, y el despensero (haciendo un símil con la expresión 'no salir del armario)". Olmeda continúa hablando con cariño y respeto de sus entrevistados. Entre todos los testimonios el autor destaca "la vida de sufrimiento" del poeta arcense Julio Mariscal Montes. También "la valentía" en el proceso de travestismo y transexualidad nombrando a Paca la de El Puerto y Lola Rodríguez, "la primera transexual que se casó y uno de los casos que más me emocionaron".


El contexto de la doble moral, "la hipocresía del franquismo que a veces obligaba a los homosexuales a contraer matrimonio o al exilio", se pone de manifiesto en el libro al igual que "la ocultación" de las manifestaciones homosexuales en las altas esferas.


En una España que fue "castrense y castrada", como refiere en su libro, Olmeda puntualiza que la tolerancia es "una asignatura pendiente" en la actualidad. El nuevo gobierno socialista "parece que está abriendo un camino" aunque "sin prisa pero sin pausa" es la consigna que prefiere el autor. "La equiparación de los derechos de los homosexuales no es una lucha de ayer. Llevan luchando 30 años, primero en la clandestinidad luego en la alegalidad, por eso es interesante que exista un debate sobre ello, pero invito a los que están en contra a la información", finaliza.