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Viaje al Madrid de 1936. El Victòria acoge la nueva versión de 'Las bicicletas son para el verano', de Fernando Fernán-Gómez, dirigida por Luis Olmos
El Periódico de Catalunya - 02/04/2004



Julián González y Lucía Quintana, en una escena de Las bicicletas son para el verano, una obra que se agiganta con el paso del tiempo.


Guillem Clua

LA FICHA
'Las bicicletas son para el verano'
Local: Teatre Victòria
Fechas: Viernes, 2, 22.00 horas. Sábado, 3, 18.30 y 22.00. Domingo, 4, 18.30
Precio: De 12 a 24 euros

Doce nominaciones, 12, acapara Las bicicletas son para el verano para los Premios Max. Como si se tratase de El señor de los anillos. El retorno del rey de la pasada edición de los Oscar, muchos expertos prevén una cosecha de galardones antológica en el que será el retorno de un texto popular y comprometido de Fernando Fernán-Gómez.
En Las bicicletas son para el verano, Fernán-Gómez crea un emocionante crisol humano en el Madrid de la guerra civil, que actúa como inquietante telón de fondo de una serie de situaciones cotidianas --algunas dramáticas, otras humorísticas-- por las que atraviesan sus protagonistas. Como afirma el director de la obra, Luis Olmos, "a través de sus recuerdos, el autor consigue acercarnos en cada escena a esos hombres y mujeres de modo que sus esperanzas, contradicciones, dramas y alegrías las sentimos como nuestras".
Así, en un estudiado costumbrismo que busca la complicidad del espectador y la humanización de los personajes, esta pieza está considerada como la obra maestra del autor y constituye un testigo escénico de una época que conviene no olvidar.

PREMIO LOPE DE VEGA
La obra, que obtuvo el Premio Lope de Vega en 1978, no se estrenó en los escenarios madrileños hasta cinco años después. En 1984, Jaime Chávarri dirigió la versión cinematográfica, protagonizada por Agustín González, Amparo Soler Leal, Victoria Abril, Gabino Diego, Marisa Paredes y Emilio Gutiérrez Caba, entre otros.
Veinte años más tarde, ha sido Luis Olmos quien ha cogido la batuta de este concierto humano de gran profundidad emocional. En esta ocasión, el reparto de 15 actores, que encarnan a 20 personajes, está encabezado por Gerardo Malla (don Luis, el padre de familia), Resu Morales (doña Dolores, la madre), Julián González (Luis, el hijo), Lucía Quintana (Manolita, la hija), Charo Soriano (Marcela, vecina) y Sandra Ferrús (María, la criada).
La puesta en escena es premeditadamente sencilla, evitando cualquier elemento superfluo. Malla afirma que, mediante esta "simplicidad escénica", ha intentado subrayar lo esencial: la interpretación de los personajes y "la fuerza de sus sentimientos". Así, la escenografía de Daniel Bianco reproduce un espacio conceptual que sólo requiere pequeños cambios de iluminación y decorado para recrear nuevos espacios, interiores o exteriores. A la concepción escénica se le añade la importancia de un universo sonoro hecho especialmente para el montaje, imprescindible para los distintos ambientes que requiere el texto y que mezclan composiciones originales de la época con un amplio abanico de efectos de sonido.
La obra se ha representado con gran éxito de público y crítica en Madrid y ahora llega a Barcelona --como primer eslabón de una larga cadena de bolos-- con ganas de quedarse durante mucho tiempo. Según Olmos, el texto lo merece. "Estamos ante una de las mejores obras de los últimos años en España --dice Olmos--. Las bicicletas son para el verano se ha convertido en un legado que nos hará conocer o recordar nuestra historia reciente y que nos seguirá alertando tanto de la sinrazón de las guerras como de las victorias".