javi_komu escribió:Apredizjob.. donde esta ese pueblo/finca en cadiz? que estoy un poco perdido
Está en el término municipal de Castellar de la frontera y el nombre completo de la finca es Los pozos de Majarambú...Aquí puedes ver el mapa de la provincia y donde se localiza el municipio (3.187 habitantes):
http://es.wikipedia.org/wiki/Castellar_de_la_Frontera Está en el campo de gibraltar: Gracias a su estratégica situación en el Campo de Gibraltar, Castellar Nuevo está muy próximo a los grandes núcleos de población de la zona, como Algeciras (a 21 km), La Línea de la Concepción (a 21 km), Estepona (a 30 km), San Roque (a 15 km) o Sotogrande (a 13 km).
Todos tendemos a situar este pueblo en la sierra y está en la otra punta, rodeado de urbanizaciones de lujos (sotogrande)...
"En Majarambú nadie pondrá un ladrillo, sólo se sembrarán tomates y pimientos"Castellar de le Frontera vive días agitados. Vecinos y responsables políticos, sin distinción de siglas, participan un día sí y otro también en algún acto reivindicativo. El objetivo común es claro: Que la finca Los pozos de Majarambú siga siendo de titularidad pública.
Que siga siendo de titularidad pública, que la Junta de Andalucía suspenda su subasta, prevista para el día 26 de junio, y que se permita al Ayuntamiento y a los vecinos poner en marcha un proyecto de agricultura ecológica y soberanía alimentaria en sus 245 hectáreas. Lo último fue una tractorada por las calles del pueblo hasta la propia finca el pasado jueves día 7 y lo próximo una protesta ante el Parlamento de Andalucía el jueves 14 de junio.
Juan Casanova, alcalde de IU, no se corta al acusar al Gobierno andaluz, del que forma parte la coalición a la que él pertenece, de deslealtad institucional, de favorecer la especulación inmobiliaria y de falta de valentía. La deslealtad, a su juicio, lo prueba que la Junta haya roto el convenio firmado en 2007 para poner en marcha la explotación agrícola de la finca y sacara ahora a subasta los terrenos, un día después de las elecciones de marzo, con el antiguo Gobierno andaluz aún en funciones. Favorecer la especulación lo prueba que el precio de salida de la subasta sea de tres millones de euros, cuando el valor catastral de la finca es de 350.000 euros. La falta de valentía, dice el alcalde, se ve porque cuando hay sobre la mesa un proyecto agroecológico científica y económicamente viable, la Junta se echa para atrás a resucitar el modelo del ladrillo y la especulación. “Y porque si el nuevo Gobierno quiere, con un decreto se paraliza la subasta”, añade.Lo que aquí sigue es la
entrevista hecha a Casanova pocos minutos después de que anunciara que el Ayuntamiento ha interpuesto un contencioso administrativo contra la subasta. Lo hizo acompañado por Francisco Vaca, ex alcalde y ahora portavoz del grupo municipal socialista, y Pilar Lobato, única concejal del PP en el pueblo.
-¿Los pozos de Majarambú tienen ya alguna novia, alguna empresa promotora que pretenda sus encantos?
No lo sé. Me imagino que algunos inversionistas le verán, desde su perspectiva, sus atractivos y puedan estar interesados. Pero yo no tengo constancia oficial de que alguien vaya a pujar para comprarla. Lo que sí es significativo es el empecinamiento de la Junta de Andalucía en subastarla.
-Junto a los pozos de Majarambú, en La Cierva y la Guillena, la empresa Valderrama tenía un proyecto de construcción de un hotel y un campo de golf, que creo que estaba paralizado ¿Puede estar esta misma empresa interesada para unir ambas fincas y hacer un macroproyecto urbanístico allí?
El proyecto del campo de golf no está paralizado. Hace poco la Junta de Andalucía le ha dado vía libre a un proyecto que llevaba 17 años dando tumbos. Lo ha desbloqueado junto a otros proyectos que estaban pendientes en Andalucía. Así que ahora Los pozos de Majarambú pueden resultar golosos para la misma empresa o para otras. Estos proyectos tiene sus propias sinergias y el modelo basado en los campos de golf y el turismo de alto standing o de lujo ha funcionado con una sinergia colonizadora aprovechada por los inversores para hacer cada vez más campos de golf y más urbanizaciones. Pero los políticos tenemos que buscar alternativas, frenar esa lógica, hay que diversificar los pilares de la economía porque ese modelo fracasó, lo saben hasta los niños de dos años.
-¿Ustedes han empezado estas movilizaciones para ganar, o nos quedaremos con la sensación de otra lucha que se pierde? Supongo que usted hablará con los dirigentes regionales de IU que están en el Gobierno andaluz, y algo le dirán…
Yo las posibilidades de éxito las veo en las movilizaciones. Desde mi juventud he creído en la capacidad de la movilización. Si se toman las decisiones acertadas, la movilización es una herramienta de lucha potente. Si conseguimos apoyos suficientes en los sindicatos, las asociaciones, los colectivos de la comarca, el pueblo de Castellar lo logrará. El día 14 tenemos que dejar constancia en el parlamento de Andalucía del despropósito que es Majarambú. Es un abuso de poder que el pueblo no puede consentir y tenemos que torcer la decisión de la Junta con al contundencia de nuestras movilizaciones.
-¿Están ustedes dispuestos, llegados al caso, a ocupar la finca, al estilo de como lo hicieron los jornaleros de Marinaleda?
No lo hemos intentado. Castellar es un pueblo que ha vivido el modelo de la sumisión durante muchos años, un pueblo en el que si alguien tenía la osadía de decir o hacer algo contra la línea oficial, enseguida era tildado de incívico o incompetente. Esta sumisión aprendida es difícil de superar, pero poco a poco estamos convenciendo a la gente de que no pasa nada por salir a la calle a protestar, de exigir sus derechos, y de que no pasa nada si se ocupa una finca. Ha ocurrido en Andalucía. En Marinaleda, disfrutan de una finca que ocuparon hace muchos años, una finca de 1.000 hectáreas que da trabajo a todo el pueblo, el pueblo con menos paro de toda España.
-Pero la población activa de Castellar ha cambiado mucho en las últimas décadas. La mayor parte de los 400 parados del municipio son de la construcción, los servicios o la industria que trabajaban en otros municipios. ¿Hay gente dispuesta a trabajar en el campo, a trabajar la tierra en Majarambú?
Hay agente joven que se me acerca. Y es gente muy preparada, algunos universitarios, algunos que han hecho módulos de medio ambiente o cursos de agricultura ecológica. Son gente que sí creen en este proyecto. Es gente con preparación técnica e ilusión ideológica, que está muy dispuesta a ir al campo. Lo que no vamos a hacer es repartir tierras. Vamos a crear una cooperativa municipal en la que la gente sabe que vamos a luchar por demostrar que el modelo de soberanía alimentaria es posible desarrollarlo en Castellar. Cuando lo hayamos demostrado se apuntará más gente.
-¿Cuál es la actitud de los parcelistas de Castellar, de los pequeños propietarios que tienen tierras en la parte de la Almoraima que el antiguo IRYDA expropió para crear el pueblo nuevo?
Ellos tienen una actitud ambivalente. Ellos tienen unas parcelas de 10 a 15 hectáreas cada una. Y saben lo difícil que es vivir dignamente atados al circuito del modelo agroindustrial, con los monocultivos de naranjas o aguacates, que cuando van al mercado sólo se quedan con el 10 por ciento del precio final del producto. Los intermediarios y las grandes empresas multinacionales se llevan el 90 por ciento. Saben que su modelo es caduco. Pero también tienen miedo a arriesgarse y a empezar con el modelo que nosotros proponemos. Ellos en realidad quieren que el Ayuntamiento impulse y demuestre que es viable económicamente el modelo basado en la agricultura ecológica y la soberanía alimentaria, en la que el agricultor controla desde la semilla hasta la venta al consumidor en el ámbito local, para unirse después a él.
-¿La unidad que muestran los tres partidos políticos de la corporación municipal al exigir que se pare la subasta de Majarambú se mantiene respecto a lo que se quiere hacer en ella luego?
La verdad es que hemos hablado poco. El modelo agrícola actual está basado en el capital y la competitividad. Lo que nosotros proponemos es poner en primer término a las personas y a la cooperación por encima de la competitividad. Y tenemos que tener cuidado con algo que está surgiendo que es una especia de ecocapitalismo, que produce de modo ecológico pero también explota a las personas. Ése no es nuestro modelo. Nosotros tenemos un proyecto muy claro de economía local para generar empleo y riqueza mediante un enfoque integral de la cadena productiva que da el poder a los agricultores en todo el ciclo productivo desde la semilla a la venta. Vamos a romper la dependencia respecto a las multinacionales de las semillas o los fertilizantes con la obtención de semillas propias, usaremos estrategias ecológicas para el manejo del suelo, las hierbas, las plagas, las enfermedades y los otros componentes productivos, produciremos con abonos orgánicos y diversificaremos la finca mediante rotaciones y asociaciones de cultivos, etc. A eso se le puede sumar la fabricación artesanal de pan, queso, chacinas, conservas y otros transformados que venderemos en los ámbitos locales con estrategias de comercialización directa: comedores sociales, cajas semanales, mercadillo, asociaciones, tiendas especializadas, comercio electrónico.
-Y si eso no es posible, si finalmente la Junta saca a subasta la finca y la compra un promotor inmobiliario… ¿Cuál será la estrategia del Ayuntamiento?
Si la finca se subasta y alguien la compra, que sepa que Majarambú es finca agrícola y que el ayuntamiento no va a permitir que se ponga ni un solo ladrillo. Solo vamos a permitir que se siembren tomates, lechugas o pimientos. Que nadie se haga ilusiones, que el pueblo, el equipo de gobierno y la corporación están decididos a no permitir la especulación.
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