karbunco escribió:Efectivamente hasta ahora en Europa no era así, pero para mi, la tendencia con todas estas medidas de reducción de parlamentarios y la petición de avales son los primeros pasos para llevarnos a sistemas bipartidistas al estilo USA.
Bueno, en ese sentido tienes razón, pero es una cuestión puntual y reducida a España, no es ninguna tendencia europea generalizada. E incluso con la reducción de diputados a 300 (lo de los avales no me parece relevante; ningún partido incapaz de reunir el 0,1% de avales tiene posibilidades de obtener diputado), basta que exista una alternativa electoral con alrededor del 15% de votos para conseguir romper con esas trabas. El 15% me parece un objetivo realista a medio plazo, si tenemos en cuenta el contexto de desmoronamiento y desintegración del sistema que se va a acentuar en los próximos años.
karbunco escribió:Por otro lado yo no critico que los indignados no se organicen políticamente en un único partido. Lo que critico es que mayoritariamente no tienen intención de implicarse políticamente, ni en los partidos que ya existen, ni en proyectos nuevos en los que estén desde el nacimiento. Toman la calle, pero no intentan modificar el marco democrático. El rechazo a los partidos es casi irracional cuando te das cuenta que "la toman" contra todos, pero tampoco proponen que como debería ser esa supuesta organización política asepticamente ética. Todo esto es muy parecido a esa masa social estadounidense que se queja y se manifiestas sin logos, sin banderas, sólo con consignas de indignación.
En el año 1917, en el Imperio Ruso, también había una enorme masa de "indignados", la mayoría de los cuales nunca se implicó en ningún partido político. Las personas que participan activamente en los partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales siempre son una minoría. Pero para que los planteamientos de esa minoría puedan abrirse paso, es necesario el apoyo de una mayoría; de esa mayoría que no participa de una forma activa, continuada y comprometida en esos movimientos, pero que sí puede dar un apoyo tanto activo como pasivo importantísimo en momentos concretos. Además, es con el apoyo de esa mayoría social como puede darse una transformación social, evolución, o toma de conciencia de clase generalizada, que cree las condiciones subjetivas en las que pueda haber una auténtica revolución política.
Además de la cuestión de evitar logos y banderas, que tampoco me parece relevante (un símbolo no es más que un símbolo, sin ninguna relevancia por sí mismo), lo que importan son las ideas y propuestas en torno a las que se aglutinan las masas (no es lo mismo clamar contra los capitalistas que hacerlo contra los inmigrantes) y sobre todo y por encima de todo, la cantidad de gente que se moviliza y apoya; es imprescindible ganar el apoyo de la mayoría social.
Y quiero insistir en que esto ni sustituye ni dificulta la labor de la izquierda política y social, sino que es complementario; es algo fundamental precisamente para que la labor de la izquierda de un salto cualitativo en su lucha. No olvidemos tampoco que las transformaciones sociales llevan tiempo, y que las revoluciones se cocinan a fuego lento durante años o décadas antes de estallar.



