Pepito Grillo escribió:Yo tampoco he hecho apología de Yeltsin. Y si, Anguita critica la URSS por antidemocratica e imperialista.
¿y?
Moderador: Apoltronada Ejecutiva
Pepito Grillo escribió:Yo tampoco he hecho apología de Yeltsin. Y si, Anguita critica la URSS por antidemocratica e imperialista.

Ivan el Rojo escribió:Pepito Grillo escribió:Yo tampoco he hecho apología de Yeltsin. Y si, Anguita critica la URSS por antidemocratica e imperialista.
¿y?
Pepito Grillo escribió:Que cirtica tu modelo de democracia.

Patrick Vandeweyer escribió:este foro está abierto a militantes y simpatizantes de Izquierda Unida, sin embargo para discusiones políticas desde otras "sensibilidades políticas" para así decirlo, este no es el lugar.

Ivan el Rojo escribió:Pepito Grillo escribió:Que cirtica tu modelo de democracia.
Partiendo de la base de que nunca he dicho que la URSS sea mi modelo de democracia... (pero en fin, hace tiempo que has dejado claro que vas a falacia por post, así que ninguna sorpresa)
... ¿sabes lo que Julio Anguita piensa de los Estados Unidos, que si son TU modelo de democracia?![]()
(como se desprende de tus comentarios en el hilo de América Latina, donde dices que ser del bando USA = ser Demócrata)
Ivan el Rojo escribió:Patrick Vandeweyer escribió:este foro está abierto a militantes y simpatizantes de Izquierda Unida, sin embargo para discusiones políticas desde otras "sensibilidades políticas" para así decirlo, este no es el lugar.
El problema es que ese personaje se cree que si, que lo que dice es de izquierdas y tiene lugar en la izquierda.
Pepito Grillo escribió:USA no es mi modelo de democracia, simplemtne que me alegro de que alguien abandone a una dictadura islamista, que no tiene nada de democrática.
Pepito Grillo escribió: Soy bastante más de izquierdas que el PSOE

Pepito Grillo escribió:
USA no es mi modelo de democracia, simplemtne que me alegro de que alguien abandone a una dictadura islamista, que no tiene nada de democrática.
Irán, las centrales nucleares y la izquierda
Nazanín Amirian
Rebelión
La postura de las fuerzas progresistas europeas a favor del programa nuclear de Irán, es otra muestra de su absurda postura de colocarse en la posición contraria a la de EEUU e Israel de forma mecánica, al tiempo que luchan por desmantelar las centrales nucleares de su sus propios países. A los peligros que comporta el uso de esta energía, se añaden la emisión de radiactividad, asó como la gestión de los residuos, que para desparecer necesitan miles de años.
Hace tres años en el libro Irak, Afganistán e Irán: 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo (Lengua de Trapo) que escribí junto con Martha Zein, recordamos el peligro que suponía, para el pueblo y la zona, el proyecto nuclear de Irán, aunque fuera sólo para uso civil y pacífico.
El terremoto de Japón pone de relieve los riesgos de esta energía y el desastre que puede provocar, incluso en un país tan preparado para esos temblores como Japón. Irán, después de Japón, es el segundo país del mundo en movimientos sísmicos. Cada año suceden unos 4.000 temblores de diferentes grados de Richter, y dejan un promedio de 1.000 muertos al mes y miles de edificios y casas derrumbadas. El régimen de Irán no invierte en la seguridad de los ciudadanos ni exige la construcción de viviendas antisísmicas en las zonas de riesgo. Millones de personas aún habitan en infraviviendas y casas de adobe, a pesar de que caminan sobre un mar de oro negro. La tragedia de Bam (2003) puede repetirse en cualquier momento. Aquel seísmo, de 6,2 grados Richter mató a unas 50.000 personas, dejó heridas a 40.000 y a otras 80.000 sin hogar. El régimen, temeroso a que la tragedia se convirtiera en una protesta política, impidió la llegada de las personas solidarias a la zona e incluso, desde su fanatismo religioso, impidió que los perros de los equipos de rescate extranjeros buscaran a los supervivientes. Bam no está lejos de la central nuclear de Bushehr. ¿Se imaginan un desastre nuclear en un Irán cuyas infraestructuras y sistema de gestión de desastres no son nada comparables con los de Japón? Los sismólogos prevén un gran temblor de tierra para los próximos 10 años en Teherán, ciudad con 12 millones de habitantes.
Cualquier país tiene derecho de diversificar sus fuentes de energía, sobre todo cuando la era del petróleo comienza su declive. Este problema también acucia a Irán. Se estima que las actuales reservas del petróleo iraní son de 133 gigabarrels. Si se mantiene el índice de bombeo actual, 1,5-1,8 gigabarrels por año, los pozos se secarán en los próximos 80-90 años. Por otro lado, las centrales hidroeléctricas están descartadas en un país tan seco como Irán.
Irán hoy produce un 30 por ciento menos de petróleo que antes de la revolución del 1979, mientras que el consumo interno ha aumentado 8% anualmente. La política petrolera del gobierno sigue dando más importancia a las exportaciones que a la demanda interna (el 68% del presupuesto del Estado procede de la renta del petróleo), de modo que los ciudadanos iraníes no viven de sus propios recursos. Irán importa gasóleo por valor de 4.000 millones de dólares anuales.
Una central nuclear para la producción de electricidad costaría a Irán una quinta parte de los 40.000 millones de dólares que tendría que invertir si tuviera que reparar y ampliar la capacidad de su industria petrolera, obsoleta, sin contar con los costes medioambientales y la cuantía que tendría que desembolsar para proteger estas centrales nucleares en una región tan conflictiva como Oriente medio.
¡No se preocupen por la contaminación que origina el petróleo! Sólo en la capital, Teherán, se registran unos niveles de CO2, 50 veces más que una gran ciudad europea, causada por la antigüedad de los vehículos de transporte, y que mata a unos 22.000 ciudadanos por enfermedades derivadas de la contaminación, y que a menudo obliga al gobierno pedir a los ciudadanos a que no salgan a la calle.
Más allá de las críticas procedentes de las acusaciones de EEUU y sus aliados, parte de la comunidad científica del país cuestiona la rentabilidad de estas instalaciones nucleares. Para ellos, en este lugar del mundo precisamente la energía no es ni será (durante décadas) un problema.
Después de Rusia, Irán es la segunda reserva del gas del planeta con 26.602 mil millones de metros cuadrados y posee el 15,6% de la totalidad de gas. Si se mantuvieran los niveles de extracción actuales, esta situación podría durar otros 319 años más. Siendo, además, la segunda reserva de petróleo del mundo, sin contar las bolsas del Mar Caspio, y con los niveles actuales de extracción, Irán podrá obtener oro negro sin problemas durante los próximos 70 años.
Ante la escasez de minas del Uranio en el mundo, y la feroz competencia de las grandes potencias para obtenerlo, los márgenes de funcionamiento de una central nuclear en un Irán perseguido, se reducen drásticamente, haciendo que la simple extracción y depuración de un kilo de uranio cueste a las arcas iraníes unos 78 euros, es decir, 3 veces más que su precio en el mercado internacional, controlado por las potencias nucleares.
El nivel de industrialización de un país y el bienestar de sus ciudadanos no depende de la energía nuclear. Ejemplos: Austria, Dinamarca, Noruega, Nueva Zelanda o Australia. Frente a ellos, países como Pakistán o India, son poseedores de dichas instalaciones y sin embargo, el nivel de pobreza es ingente y el retraso de su desarrollo industrial evidente.
Tampoco la tecnología de enriquecimiento de uranio ayuda al desarrollo del resto de las industrias. Los cientos de millones que los diferentes gobiernos iraníes han derrochado en esta industria desde la era del Sha hasta ahora se podrían haber invertido en la construcción de refinerías de gasóleo, algo mucho más rentable si se tiene en cuenta que su consumo es de 66 millones de litros diarios, de los que hoy el 40 por ciento debe de importarse, lo que supone para las arcas públicas iraníes la pérdida de unos 3.000 millones de dólares al año.
El experto iraní Kamran Behnia, afirma que el rendimiento de las centrales térmicas en Irán es aproximadamente del 37%, mientras que una central de gas de ciclo combinado, CGCC, (que utiliza como combustible gas natural y genera electricidad a partir de una turbina de gas y otra de vapor) alcanza un rendimiento del 55%. A su juicio, el CGCC es el sistema más eficiente y limpio para producir electricidad a partir de los citados combustibles.
El coste de la construcción de una central nuclear en Irán es de 1.500 millones de dólares, tres veces más que una moderna de gas de igual potencia.
Con renovar sus centrales de electricidad, podrá producir energía equivalente a la de 20 centrales nucleares parecidas a la de Bushehr, con un coste considerablemente inferior.
Construyendo una central de gas en las orillas del Golfo Pérsico, y utilizando el agua del mar, podrá producir electricidad, depurar el agua dulce para el riego de miles de hectáreas de tierras de cultivo y utilizar la sal conseguida para fabricar miles de productos químicos.
Una postura responsable, basada en los derechos humanos universales –en este caso de gozar de bienestar y de seguridad-, evitará tales posicionamientos peligrosos de quienes usan dos varas de medir, al servicio de sus planteamientos políticos arbitrarios.
Enlace

Patrick Vandeweyer escribió:Viendo por donde va esto, me gustaría recordarle al forero "Pepito Grillo", y de camino a otros como él, dos cosas:
- la primera es que este foro está abierto a militantes y simpatizantes de Izquierda Unida, sin embargo para discusiones políticas desde otras "sensibilidades políticas" para así decirlo, este no es el lugar.
- la segunda es que Izquierda Unida se define a si misma en el primer artículo de sus estatutos como "un movimiento político y social que pretende contribuir a la transformación del actual sistema capitalista en un sistema socialista democrático", con lo que no estamos aqui para arreglar el sistema capitalista existente en base a propuestas reformistas destinadas a mejorar su funcionamiento y apuntalarlo, sino para superarlo.
Y por si esto no quedaba claro, cito la introducción al programa de las elecciones generales del 20N:
"La crisis que estamos viviendo es una crisis global del sistema capitalista, al menos tan profunda y duradera como la crisis de 1929. Ese carácter global la hace aparecer como una crisis multifacética: económica, financiera, medioambiental, de materias primas, alimentaria, energética, y finalmente política, cultural e ideológica. El neoliberalismo ha sido un intento de superar la crisis del capitalismo, que se acentúa a partir de los años 70 y que genera crisis parciales sucesivas. Lo que ahora ocurre es que el neoliberalismo fracasa como modelo global y el capitalismo no tiene soluciones para salir de la situación.
Aspiramos a la construcción de una nueva sociedad plena de democracia y exenta de explotación, pero no renunciamos a la gestión de lo inmediato. Debe quedar claro que no nos proponemos que el capitalismo sea más eficiente sino superar el capitalismo y para ello, las medidas de este programa permitirán crear mejores condiciones objetivas y un mayor bienestar social para alcanzar esos objetivos." (El subrayado es mío, PV)
Lo digo, porque creo que, a base de un entendimiento algo amplio del concepto de "izquierda", quizás más amplio de la cuenta, y desde luego más amplio que el nuestro, y a la vista de las contribuciones de este forero, se ha podido generar algún malentendido.
Saludos
PV


Pepito Grillo escribió:No creo que para ser de izquierda haya que ser marxista ni un seguidor de ortodoxia alguna. ¿estoy equivocado?
Soy bastante más de izquierdas que el PSOE con el que pactais sin parar . ¿a que se refiere Llamazares con lo de la unidad de la izquierda? Y sí, soy un simpatizante de IU (pero de los no fichados, de los que simpatizan sin apuntarse en ningun lado ) y otros partidos.
No creo que para ser de izquierda haya que ser marxista ni un seguidor de ortodoxia alguna. ¿estoy equivocado? (Pepito Grillo)
ReVoluCioN! escribió:Pepito Grillo escribió:
USA no es mi modelo de democracia, simplemtne que me alegro de que alguien abandone a una dictadura islamista, que no tiene nada de democrática.
Es decir, tú lo que intentas decir es algo así, lo cual sé es una reflexión interesante.Irán, las centrales nucleares y la izquierda
Nazanín Amirian
Rebelión
La postura de las fuerzas progresistas europeas a favor del programa nuclear de Irán, es otra muestra de su absurda postura de colocarse en la posición contraria a la de EEUU e Israel de forma mecánica, al tiempo que luchan por desmantelar las centrales nucleares de su sus propios países. A los peligros que comporta el uso de esta energía, se añaden la emisión de radiactividad, asó como la gestión de los residuos, que para desparecer necesitan miles de años.
Hace tres años en el libro Irak, Afganistán e Irán: 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo (Lengua de Trapo) que escribí junto con Martha Zein, recordamos el peligro que suponía, para el pueblo y la zona, el proyecto nuclear de Irán, aunque fuera sólo para uso civil y pacífico.
El terremoto de Japón pone de relieve los riesgos de esta energía y el desastre que puede provocar, incluso en un país tan preparado para esos temblores como Japón. Irán, después de Japón, es el segundo país del mundo en movimientos sísmicos. Cada año suceden unos 4.000 temblores de diferentes grados de Richter, y dejan un promedio de 1.000 muertos al mes y miles de edificios y casas derrumbadas. El régimen de Irán no invierte en la seguridad de los ciudadanos ni exige la construcción de viviendas antisísmicas en las zonas de riesgo. Millones de personas aún habitan en infraviviendas y casas de adobe, a pesar de que caminan sobre un mar de oro negro. La tragedia de Bam (2003) puede repetirse en cualquier momento. Aquel seísmo, de 6,2 grados Richter mató a unas 50.000 personas, dejó heridas a 40.000 y a otras 80.000 sin hogar. El régimen, temeroso a que la tragedia se convirtiera en una protesta política, impidió la llegada de las personas solidarias a la zona e incluso, desde su fanatismo religioso, impidió que los perros de los equipos de rescate extranjeros buscaran a los supervivientes. Bam no está lejos de la central nuclear de Bushehr. ¿Se imaginan un desastre nuclear en un Irán cuyas infraestructuras y sistema de gestión de desastres no son nada comparables con los de Japón? Los sismólogos prevén un gran temblor de tierra para los próximos 10 años en Teherán, ciudad con 12 millones de habitantes.
Cualquier país tiene derecho de diversificar sus fuentes de energía, sobre todo cuando la era del petróleo comienza su declive. Este problema también acucia a Irán. Se estima que las actuales reservas del petróleo iraní son de 133 gigabarrels. Si se mantiene el índice de bombeo actual, 1,5-1,8 gigabarrels por año, los pozos se secarán en los próximos 80-90 años. Por otro lado, las centrales hidroeléctricas están descartadas en un país tan seco como Irán.
Irán hoy produce un 30 por ciento menos de petróleo que antes de la revolución del 1979, mientras que el consumo interno ha aumentado 8% anualmente. La política petrolera del gobierno sigue dando más importancia a las exportaciones que a la demanda interna (el 68% del presupuesto del Estado procede de la renta del petróleo), de modo que los ciudadanos iraníes no viven de sus propios recursos. Irán importa gasóleo por valor de 4.000 millones de dólares anuales.
Una central nuclear para la producción de electricidad costaría a Irán una quinta parte de los 40.000 millones de dólares que tendría que invertir si tuviera que reparar y ampliar la capacidad de su industria petrolera, obsoleta, sin contar con los costes medioambientales y la cuantía que tendría que desembolsar para proteger estas centrales nucleares en una región tan conflictiva como Oriente medio.
¡No se preocupen por la contaminación que origina el petróleo! Sólo en la capital, Teherán, se registran unos niveles de CO2, 50 veces más que una gran ciudad europea, causada por la antigüedad de los vehículos de transporte, y que mata a unos 22.000 ciudadanos por enfermedades derivadas de la contaminación, y que a menudo obliga al gobierno pedir a los ciudadanos a que no salgan a la calle.
Más allá de las críticas procedentes de las acusaciones de EEUU y sus aliados, parte de la comunidad científica del país cuestiona la rentabilidad de estas instalaciones nucleares. Para ellos, en este lugar del mundo precisamente la energía no es ni será (durante décadas) un problema.
Después de Rusia, Irán es la segunda reserva del gas del planeta con 26.602 mil millones de metros cuadrados y posee el 15,6% de la totalidad de gas. Si se mantuvieran los niveles de extracción actuales, esta situación podría durar otros 319 años más. Siendo, además, la segunda reserva de petróleo del mundo, sin contar las bolsas del Mar Caspio, y con los niveles actuales de extracción, Irán podrá obtener oro negro sin problemas durante los próximos 70 años.
Ante la escasez de minas del Uranio en el mundo, y la feroz competencia de las grandes potencias para obtenerlo, los márgenes de funcionamiento de una central nuclear en un Irán perseguido, se reducen drásticamente, haciendo que la simple extracción y depuración de un kilo de uranio cueste a las arcas iraníes unos 78 euros, es decir, 3 veces más que su precio en el mercado internacional, controlado por las potencias nucleares.
El nivel de industrialización de un país y el bienestar de sus ciudadanos no depende de la energía nuclear. Ejemplos: Austria, Dinamarca, Noruega, Nueva Zelanda o Australia. Frente a ellos, países como Pakistán o India, son poseedores de dichas instalaciones y sin embargo, el nivel de pobreza es ingente y el retraso de su desarrollo industrial evidente.
Tampoco la tecnología de enriquecimiento de uranio ayuda al desarrollo del resto de las industrias. Los cientos de millones que los diferentes gobiernos iraníes han derrochado en esta industria desde la era del Sha hasta ahora se podrían haber invertido en la construcción de refinerías de gasóleo, algo mucho más rentable si se tiene en cuenta que su consumo es de 66 millones de litros diarios, de los que hoy el 40 por ciento debe de importarse, lo que supone para las arcas públicas iraníes la pérdida de unos 3.000 millones de dólares al año.
El experto iraní Kamran Behnia, afirma que el rendimiento de las centrales térmicas en Irán es aproximadamente del 37%, mientras que una central de gas de ciclo combinado, CGCC, (que utiliza como combustible gas natural y genera electricidad a partir de una turbina de gas y otra de vapor) alcanza un rendimiento del 55%. A su juicio, el CGCC es el sistema más eficiente y limpio para producir electricidad a partir de los citados combustibles.
El coste de la construcción de una central nuclear en Irán es de 1.500 millones de dólares, tres veces más que una moderna de gas de igual potencia.
Con renovar sus centrales de electricidad, podrá producir energía equivalente a la de 20 centrales nucleares parecidas a la de Bushehr, con un coste considerablemente inferior.
Construyendo una central de gas en las orillas del Golfo Pérsico, y utilizando el agua del mar, podrá producir electricidad, depurar el agua dulce para el riego de miles de hectáreas de tierras de cultivo y utilizar la sal conseguida para fabricar miles de productos químicos.
Una postura responsable, basada en los derechos humanos universales –en este caso de gozar de bienestar y de seguridad-, evitará tales posicionamientos peligrosos de quienes usan dos varas de medir, al servicio de sus planteamientos políticos arbitrarios.
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