Cara unha Syriza GalegaA Coordinadora nacional de EU e candidata á presidencia da Xunta de Galicia, Yolanda Díaz, compareceu en rolda de prensa na Coruña xunto co voceiro do grupo municipal de EU-V, César Santiso.
Iniciou a rolda de prensa César Santiso quen indicou que Esquerda Unida leva máis de dous anos pulando pola unión da esquerda social e a esquerda política na procura de crear unha fronte de esquerdas que sexa quen de contrarrestar a mensaxe única neoliberal defendida polo PP e acatada polo PSOE, así os dos grandes partidos baixo o discurso de que non hai alternativa están a desmantelar o estado do benestar, facendo pagar a crise ás familias traballadoras.
“Coñecedores da necesidade de reinventar a esquerda política do século XXI para servir de ferramenta a cidadanía, comezamos a converxencia política e social coa Refundación da esquerda, logo participamos activamente nas mesas de converxencia, para proseguir coa convocatoria social para unha alternativa programática que permitiu acadar un programa participativo para as eleccións xerais do 20N, así como unha serie de alianzas políticas que fructificaron nun amplo grupo parlamentar da Esquerda Plural”, subliñou Santiso.
Proseguiu Yolanda Díaz indicando que “nestes tempos de perda de dereitos e acumulación de sacrificios e ante a estafa electoral do Partido Popular, é necesario actuar e pedir contas, xa que logo, Esquerda Unida propón unha Rebelión democrática para que entre todas e todos sometamos ao goberno a un referendo, porque o pobo é quen decide. Referendo ou dimisión”. A política levada a cabo por este goberno do Partido Popular non responde a outra doutrina que a marcada pola troika externa, dos non elixidos polo pobo e pola troika interna encabezada polo ministro de Guindos. España é títere das políticas neoliberais, non hai marxe de manobra se non hai unión entre a clase traballadora. Por iso chamamos á xente crítica e lúcida de esquerdas, a xente que está a sufrir inxustamente toda a batería de recortes que pretenden rematar coa nosa dignidade a sumarse ao Novo Proceso Constituínte que a organización está a levar a cabo.
A coordinadora nacional de Esquerda Unida fixo un chamamento á esquerda galega para confluír na Syriza galega, como resposta ás agresións das políticas neoliberais desenvolvidas por PP PSOE que racharon cos dereitos da maioría social, das e dos traballadores, ante a modificación do art.135 da constitución, onde o déficit é a prioridade, non as persoas. Ante os xa 300.000 desempregados en Galicia, xunto coas preto de 100.000 persoas que carecen de cobertura social, facemos un chamamento á confluencia que aglutine as voces e dea esperanza para crear a alternativa. A candidata á Xunta de Galicia sinalou que “A Syriza galega é imprescindible, a cidadanía esixe ás forzas de esquerdas unidade de acción, por iso apostamos pola elaboración dun programa mínimo común que sume e conflúa nunha fronte contra esta doutrina do shock”.
Xa que logo, Esquerda Unida anuncia o inicio dunha rolda de contactos coa esquerda social e política na procura de sumar forzas.
Fuente Contestación desde la página web de la UJCE. Este artículo está en gallego y castellano, copio sólo el que está en castellano apra que os sea más fácil
Sobre la necesidad (o no) de una Syriza gallega Tras las declaraciones de Yolanda Díaz, la máxima responsable de Esquerda Unida, en las que afirmaba que es necesario crear una “Syriza gallega”, las primeras respuestas e impresiones no etán tardando en aparecer. Y aquí, como en todo, hay opiniones para todos los gustos.En realidad Díaz no ha hecho máis que recoger el guante tirado por Anova, o mejor dicho, por miembros de su Coordinadora como Mariano Abalo o Xosé Manuel Beiras. Lo cierto es que la posibilidad de un pacto electoral no es una idea que aparezca de repente. Con el panorama socio-económico actual, es casi más una obligación que una opción.Por lo tanto, dificilmente encontraremos a sectores de la izquierda gallega que no vean necesario formar una coalición capaz de hacer frente al fascismo del PP (combinado con el apoyo silencioso del PSOE). Sin embargo, las palabras de Díaz van a encontrar mucho escepticismo, incluso entre los que formamos parte de EU. Y es que, que todos estemos de acuerdo en la necesidad de una coalición, no es lo mismo que querer una Syriza. Desde luego, esa expresión ha sido cualquier cosa menos afortunada.El señor Brais Romanino, de Izquierda Anticapitalista, escribe en Praza un artículo ensalzando la figura de Syriza (y como siempre, aprovechado para criticar al KKE, partido con el que los trotskistas tienen pesadillas). Habla de una organización política radical, asamblearia, plural, anticapitalista. Palabras muy bonitas, sin duda. Pero palabras, al menos la primera y la última, completamente falsas. En su artículo Romanino explica, o quiere hacernos creer que explica, lo que es Syriza. Pero se le olvidan algunos detalles:La fuerza básica de Syriza es el partido “Coalición de Izquierda” (Synaspismos) que tiene un programa socialdemócrata. En 1992 votó en el parlamento griego por el Tratado de Maastrich y es un partidario de la Unión Europea imperialista. […] Se unió a la campaña anticomunista contra la URSS y los demás países socialistas que conocimos en el siglo XX. (Fonte: KKE)“Bueno, pero han pasado 20 años”, puede decir alguien. Sin embargo, de lo que no pasaron 20 años es de la puñalada miserable que Syriza le clavó al KKE en las elecciones de 2010 a la alcaldía de Ikaria. En esas elecciones, el KKE obtuvo el 43,9% de los votos. Lo más lógico sería que Syriza, o bien hubiese apoyado la elección del candidato del KKE como alcalde, o bien se limitase a abstenerse y dejarle gobernar en minoría. Sin embargo, este “partido de izquierda radical” prefirió apoyar a la ND liberal, al PASOK socialdemócrata y al LAOS nacionalista para dejar sin la alcaldía al KKE. Absolutamente revolucionario.No nos engañemos. Syriza no es la solución a nada. Syriza no es más que el sustituto natural del PASOK, ocupando la posición de cara amable del capitalismo dentro del sistema de falsa alternancia democrática. Mientras en Europa los grandes medios de manipulación trataban de asustar asegurando que Syriza es el demonio comunista, dentro de Grecia la propia Federación Helénica de Empresas apoyó la entrada de Syriza en un gobierno de concentración, al igual que el presidente de los industriales griegos. La campaña de difamación se centró en el verdadero enemigo del poder burgués, el único partido que defendía consecuentemente y sin falsas promesas electoralistas los intereses de las clases trabajadoras: el KKE.¿Por que, entonces, esta subida brutal de Syriza y este fracaso estrepitoso del KKE? Porque Syriza ha pasado a ser la nueva referencia socialdemócrata mientras el KKE caía en el error de preocuparse más de Syriza que de hacer llegar sus convicciones a los obreros. Ni más ni menos.Gran parte de los cuadros del PASOK, sobre todo de antiguas empresas estatales, bancos, la administración pública, otros dirigentes del aparato del PASOK que tomaron parte activa en la organización de la lucha electoral, así como gran parte de la base electoral del PASOK se movieron de forma organizada a Syriza. (Fuente: KKE).Incluso podemos ver como Syriza vendió su poca “radicalidad” en una clara actitud electoralista y oportunista:En el programa con el que Syriza se presentó a la segunda batalla electoral deja bien a las claras su política de gestión del capitalismo. De este programa desaparecieron las consignas con una fraseología más radical que tenía el programa electoral antes de las elecciones del 6 de maio en lo tocante a la abolición del Memorándum e del Contrato de Préstamo, la abolición del programa de privatizaciones, etc. Por lo tanto se convirtió en un programa de gestión burguesa. Mostró que tiene una postura concesiva flagrante frente a las potencias extranjeras. (Fonte: KKE)El señor Romanino habla también en determinado momento del papel en la lucha sindical de Syriza. Si lo dice en serio, el señor Romanino demuestra tener o muy poco conocimiento, o demasiada transigencia con el tipo de sindicatos en lo que trabaja Syriza. En decenas de sindicatos, confederaciones sectoriales y asociaciones de sindicatos a nivel regional, las fuerzas de Syriza participan y colaboran con las fuerzas del PASOK con el fin de impedir la elección de delegados comunistas a los órganos sindicales superiores. Syriza es un enemigo jurado del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), que constituye la agrupación de sindicatos de clase más importante de Grecia. Syriza participa abiertamente en los órganos de las confederaciones comprometidas de los sindicatos de los trabajadores en el sector privado (GSEE) y público (ADEDY) con las fuerzas colaboracionistas con la patronal y el gobierno.¿Por que Syriza colabora con las fuerzas burguesas para evitar el crecimiento de la influencia política y sindical del KKE? ¿Por que solo se acuerda de él cuando lo necesita para llegar al Gobierno? Syriza responde a una estrategia absolutamente oportunista, nada comprometida con las clases trabajadoras (especialmente con la clase obrera) y que pretende “hacer la revolución desde el parlamento”, sin salirse de la UE, y sin salirse del euro. Romanino parece despreciar el eurocomunismo en uno de sus comentarios. Si es así, es la primera vez que concuerdo con él. Pero parece no darse cuenta de que el eurocomunismo más despreciable es precisamente el que practica Syriza.¿Quiere esto decir que lo que necesitamos es un KKE gallego? Ahora mismo, no. Al menos, no uno que copie la estrategia aplicada en Grecia, ya que las condiciones, tanto las objetivas como las subjetivas, no son ni por asomo las mismas. Grecia vive una situación pre-revolucionaria, cuenta con una organización sindical de clase fuerte y con años de experiencia en la violencia revolucionaria. Para entender las condiciones que diferencias al pueblo griego del gallego, un ejemplo muy simple: en Grecia se mantiene el servicio militar obligatorio. Esto quiere decir que cualquier militante antifascista está preparado para pelear hasta la muerte con cualquier nazi de Amanecer Dorado, y que colectivamente son capaces de elaborar estrategias capaces de hacer frente a la preparación militar de las Fuerzas de Represión del Estado. Grecia está preparada para luchar con las armas en la mano. En Galiza esa opción, ahora mismo, es inviable.Pero no quedan ahí las diferencias. Grecia es una nación que ha obtenido su libertad en varias ocasiones. Un griego puede ser anarquista, socialdemócrata, marxista-leninista o fascista, pero en cualquier caso se siente griego. En Galiza, llevamos ya seis siglos de opresión española, opresión, que al igual que pasa con la explotación capitalista del obrero, termina por alienar al sujeto oprimido, haciéndole perder su identidad y confundiendo sus intereses con los de su opresor. Como diría Gramsci, es necesario crear hegemonía antes, y no después, de la toma del poder por parte del sujeto que se está a liberar.Tampoco podemos olvidar la particuar idiosincrasia de nuestro país. Galiza sigue siendo una nación controlada en gran medida por caciques. Todos conocemos casos escandalosos de manipulación electoral, como autobuses financiados por el PP para ir a buscar a todos los ancianos de las aldeas del municipio para llevarlos a votar. Hay ejemplos más duros, como un caso que conocí de primera mano en el que obligaron a una familia a llevar a la bisabuela a votar, una mujer de 104 años con alzheimer, prácticamente ciega y sorda, que no podía ni levantarse sola de la cama, a la que le pusieron la papeleta del PP en la mano e incluso le movieron la mano para que la papeleta cayese en la urna. En los pueblos, las organizaciones de izquierdas no existen. Con este panorama, es evidente que la revolución no la vamos a hacer mañana; la estrategia más consecuente pasa ahora mismo por crear un Frente Popular que aglutine a las fuerzas de la izquierda gallega.Pero lo que necesitamos es eso, un Frente Popular, la unidad de nuestras organizaciones, de nuestras formas de lucha, de nuestra tradición de resistencia, frente al capitalis y frente a la ocupación espaoña que nos permita alcanzar la autodeterminación para, si el pueblo gallego quiere, federarnos libremente con el resto de las naciones del actual Estado español (y quién sabe si con Portugal también). No necesitamos una Syriza, un conglomerado de grupúsculos izquieristas que solo busquen su cuota de poder, salir en la foto, venderse por un escaño más en las elecciones.El señor Romanino habla también de que las organizaciones de izquierdas deben aprender del 15M a la hora de conformar este proyecto. No puedo tomarme en serio este comentario. Defender al 15M en Galiza es caer en un subjetivismo tan descarado que produce escalofríos. ¿Que tenemos que aprender en Galiza del 15M? ¿Cómo hablar en castrapo? ¿Cómo acampar 3 meses para debatir sobre el sexo de los ángeles?Bien es cierto que el 15M, en determinadas zonas del Estado español es un movimiento potente, comprometido con una verdadera lucha, aunque lo haga desde unhas posturas ideológicas peculiares y muchas veces borrosas (debido a la propia idiosincrasia del movimiento), pero lucha. Todos los días, el 15M madrileño para desahucios, recupera edificios de las garras del capital, hace rabajo de concienciación política con charlas y conferencias. Se mueve, y se mueve muy bien.¿Se puede decir lo mismo del 15M gallego? Por lo menos del vigués no. Aquí no existió el 15M. Como moito, asambleitas para hablar de como cambiar el mundo con flores y amor, y poco más. Y aquí tenemos que preguntarnos: ¿Por que el 15M triunfa fuera y aquí no?Para averiguarlo sólo tenemos que analizar la realidad material. Galiza no es Madrid. Madrid es una ciudad-comunidad cuya economía se basa en el turismo, en los servicios y en el peso que tiene el hecho de que toda la Administración central del Estado se encuentra allí. Madrid apenas cuenta con industria pesada y agricultura. Con esta realidad, y con la carencia histórica de partidos o sindicatos de masas verdaderamente obreros, no es de extrañar que el movimiento político-social madrileño esté dominado por los anarquistas, autonomistas y post-modernos. Simplemente, porque sus postulados concuerdan (a primera vista) con la realidad que se vive en Madrid. A esto hay que sumarle la tremenda potencia académico-cultural que posee Madrid, con seis universidades públicas. Por decirlo sin muchos rodeos, los teóricos de las universidades escriben con el estómago lleno y nunca vivieron la experiencia de trabajar ocho horas en una cadena de montaje. Y esto no es un reproche ni un intento de “culparlos”. Simplemente es señalar que su realidad material no invita demasiado a hacer barricadas, más bien invita a defender la no violencia y la cooperación entre clases.Por contra, Galiza sigue siendo esa tierra de labriegos y marineos, a los que ahora hai que sumarles los obreros industriales. Seguimos siendo gente práctica, que quiere cambiar el mundo, pero sabe que mañana hay que comer, y sabemos bien que para comer todos los días muchas veces hay que meterle el miedo en el cuerpo al cerdo del patrón. No tenemos ni idea de qué es eso del euribor, de la prima de riego o de cómo se miden los puntos de la bolsa, pero sabemos perfectamente que cuando el capital nos habla con palabras que no conocemos, si nos ponemos en huelga al final acaban por hablar con nuestras palabras para negociar. Nuestros debates no son en el departamento de Filosofía sobre si hay que revisar la Teoría de la Plusvalía o si sigue teniendo vigencia, sino que son en la asamblea con los compañeros de la empresa para que el del sindicato nos cuente si al final echan a tres de nosotros o aceptan que nos bajemos todos el sueldo para que no se tenga que ir ninguno.¿Cómo iba a triunfar un movimiento anti-partidos, un movimiento anti-sindical, un movimiento sin conciencia nacional, en uno de los reductos junto a Euskal Herria y Asturies de la lucha obrera organizada y consciente? ¿Asambleas de 3h para debatir “horizontalmente” sobre si escribimos con @ o con x para ser inclusivos en el lenguaje? El 15M sobra donde ya hay sindicatos y partidos de clase y obreros organizados.Todos estos factores se deben tener en cuenta a la hora de construir esa futura “Fronte Popular”. Unámonos, por supuesto, pero unámonos los que realmente estamos comprometidos con la lucha por la liberación de clase y con la autodeterminación, unámonos los que sabemos que ya tenemos compañeros en prisión y que tenemos que estar dispuestos a acabar allí si es necesario. Unámonos los que sabemos que las instituciones burguesas son únicamente un medio que hay que usar, pero nunca un fin. Unámonos, pero no dejemos que nuestra unión acabe siendo un remix de grupos en el que alguno se aproveche del trabajo de los demás. Unámonos, pero dejemos fuera a los que diciendo ser de izquierdas defienden invasiones imperialistas como la de Libia o Siria. Unámonos, pero igual que con los fascistas, unámonos gritándole a los oportunistas: ¡NO PASARÁN!
Tras las declaraciones de Yolanda Díaz, la máxima responsable de Esquerda Unida, en las que afirmaba que es necesario crear una “Syriza gallega”, las primeras respuestas e impresiones no etán tardando en aparecer. Y aquí, como en todo, hay opiniones para todos los gustos.
En realidad Díaz no ha hecho máis que recoger el guante tirado por Anova, o mejor dicho, por miembros de su Coordinadora como Mariano Abalo o Xosé Manuel Beiras. Lo cierto es que la posibilidad de un pacto electoral no es una idea que aparezca de repente. Con el panorama socio-económico actual, es casi más una obligación que una opción.
Por lo tanto, dificilmente encontraremos a sectores de la izquierda gallega que no vean necesario formar una coalición capaz de hacer frente al fascismo del PP (combinado con el apoyo silencioso del PSOE). Sin embargo, las palabras de Díaz van a encontrar mucho escepticismo, incluso entre los que formamos parte de EU. Y es que, que todos estemos de acuerdo en la necesidad de una coalición, no es lo mismo que querer una Syriza. Desde luego, esa expresión ha sido cualquier cosa menos afortunada.
El señor Brais Romanino, de Izquierda Anticapitalista, escribe en Praza un artículo ensalzando la figura de Syriza (y como siempre, aprovechado para criticar al KKE, partido con el que los trotskistas tienen pesadillas). Habla de una organización política radical, asamblearia, plural, anticapitalista. Palabras muy bonitas, sin duda. Pero palabras, al menos la primera y la última, completamente falsas. En su artículo Romanino explica, o quiere hacernos creer que explica, lo que es Syriza. Pero se le olvidan algunos detalles:
La fuerza básica de Syriza es el partido “Coalición de Izquierda” (Synaspismos) que tiene un programa socialdemócrata. En 1992 votó en el parlamento griego por el Tratado de Maastrich y es un partidario de la Unión Europea imperialista. […] Se unió a la campaña anticomunista contra la URSS y los demás países socialistas que conocimos en el siglo XX. (Fonte: KKE)
“Bueno, pero han pasado 20 años”, puede decir alguien. Sin embargo, de lo que no pasaron 20 años es de la puñalada miserable que Syriza le clavó al KKE en las elecciones de 2010 a la alcaldía de Ikaria. En esas elecciones, el KKE obtuvo el 43,9% de los votos. Lo más lógico sería que Syriza, o bien hubiese apoyado la elección del candidato del KKE como alcalde, o bien se limitase a abstenerse y dejarle gobernar en minoría. Sin embargo, este “partido de izquierda radical” prefirió apoyar a la ND liberal, al PASOK socialdemócrata y al LAOS nacionalista para dejar sin la alcaldía al KKE. Absolutamente revolucionario.
No nos engañemos. Syriza no es la solución a nada. Syriza no es más que el sustituto natural del PASOK, ocupando la posición de cara amable del capitalismo dentro del sistema de falsa alternancia democrática. Mientras en Europa los grandes medios de manipulación trataban de asustar asegurando que Syriza es el demonio comunista, dentro de Grecia la propia Federación Helénica de Empresas apoyó la entrada de Syriza en un gobierno de concentración, al igual que el presidente de los industriales griegos. La campaña de difamación se centró en el verdadero enemigo del poder burgués, el único partido que defendía consecuentemente y sin falsas promesas electoralistas los intereses de las clases trabajadoras: el KKE.
¿Por que, entonces, esta subida brutal de Syriza y este fracaso estrepitoso del KKE? Porque Syriza ha pasado a ser la nueva referencia socialdemócrata mientras el KKE caía en el error de preocuparse más de Syriza que de hacer llegar sus convicciones a los obreros. Ni más ni menos.
Gran parte de los cuadros del PASOK, sobre todo de antiguas empresas estatales, bancos, la administración pública, otros dirigentes del aparato del PASOK que tomaron parte activa en la organización de la lucha electoral, así como gran parte de la base electoral del PASOK se movieron de forma organizada a Syriza. (Fuente: KKE).
Incluso podemos ver como Syriza vendió su poca “radicalidad” en una clara actitud electoralista y oportunista:
En el programa con el que Syriza se presentó a la segunda batalla electoral deja bien a las claras su política de gestión del capitalismo. De este programa desaparecieron las consignas con una fraseología más radical que tenía el programa electoral antes de las elecciones del 6 de maio en lo tocante a la abolición del Memorándum e del Contrato de Préstamo, la abolición del programa de privatizaciones, etc. Por lo tanto se convirtió en un programa de gestión burguesa. Mostró que tiene una postura concesiva flagrante frente a las potencias extranjeras. (Fonte: KKE)
El señor Romanino habla también en determinado momento del papel en la lucha sindical de Syriza. Si lo dice en serio, el señor Romanino demuestra tener o muy poco conocimiento, o demasiada transigencia con el tipo de sindicatos en lo que trabaja Syriza. En decenas de sindicatos, confederaciones sectoriales y asociaciones de sindicatos a nivel regional, las fuerzas de Syriza participan y colaboran con las fuerzas del PASOK con el fin de impedir la elección de delegados comunistas a los órganos sindicales superiores. Syriza es un enemigo jurado del Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), que constituye la agrupación de sindicatos de clase más importante de Grecia. Syriza participa abiertamente en los órganos de las confederaciones comprometidas de los sindicatos de los trabajadores en el sector privado (GSEE) y público (ADEDY) con las fuerzas colaboracionistas con la patronal y el gobierno.
¿Por que Syriza colabora con las fuerzas burguesas para evitar el crecimiento de la influencia política y sindical del KKE? ¿Por que solo se acuerda de él cuando lo necesita para llegar al Gobierno? Syriza responde a una estrategia absolutamente oportunista, nada comprometida con las clases trabajadoras (especialmente con la clase obrera) y que pretende “hacer la revolución desde el parlamento”, sin salirse de la UE, y sin salirse del euro. Romanino parece despreciar el eurocomunismo en uno de sus comentarios. Si es así, es la primera vez que concuerdo con él. Pero parece no darse cuenta de que el eurocomunismo más despreciable es precisamente el que practica Syriza.
¿Quiere esto decir que lo que necesitamos es un KKE gallego? Ahora mismo, no. Al menos, no uno que copie la estrategia aplicada en Grecia, ya que las condiciones, tanto las objetivas como las subjetivas, no son ni por asomo las mismas. Grecia vive una situación pre-revolucionaria, cuenta con una organización sindical de clase fuerte y con años de experiencia en la violencia revolucionaria. Para entender las condiciones que diferencias al pueblo griego del gallego, un ejemplo muy simple: en Grecia se mantiene el servicio militar obligatorio. Esto quiere decir que cualquier militante antifascista está preparado para pelear hasta la muerte con cualquier nazi de Amanecer Dorado, y que colectivamente son capaces de elaborar estrategias capaces de hacer frente a la preparación militar de las Fuerzas de Represión del Estado. Grecia está preparada para luchar con las armas en la mano. En Galiza esa opción, ahora mismo, es inviable.
Pero no quedan ahí las diferencias. Grecia es una nación que ha obtenido su libertad en varias ocasiones. Un griego puede ser anarquista, socialdemócrata, marxista-leninista o fascista, pero en cualquier caso se siente griego. En Galiza, llevamos ya seis siglos de opresión española, opresión, que al igual que pasa con la explotación capitalista del obrero, termina por alienar al sujeto oprimido, haciéndole perder su identidad y confundiendo sus intereses con los de su opresor. Como diría Gramsci, es necesario crear hegemonía antes, y no después, de la toma del poder por parte del sujeto que se está a liberar.
Tampoco podemos olvidar la particuar idiosincrasia de nuestro país. Galiza sigue siendo una nación controlada en gran medida por caciques. Todos conocemos casos escandalosos de manipulación electoral, como autobuses financiados por el PP para ir a buscar a todos los ancianos de las aldeas del municipio para llevarlos a votar. Hay ejemplos más duros, como un caso que conocí de primera mano en el que obligaron a una familia a llevar a la bisabuela a votar, una mujer de 104 años con alzheimer, prácticamente ciega y sorda, que no podía ni levantarse sola de la cama, a la que le pusieron la papeleta del PP en la mano e incluso le movieron la mano para que la papeleta cayese en la urna. En los pueblos, las organizaciones de izquierdas no existen. Con este panorama, es evidente que la revolución no la vamos a hacer mañana; la estrategia más consecuente pasa ahora mismo por crear un Frente Popular que aglutine a las fuerzas de la izquierda gallega.
Pero lo que necesitamos es eso, un Frente Popular, la unidad de nuestras organizaciones, de nuestras formas de lucha, de nuestra tradición de resistencia, frente al capitalis y frente a la ocupación espaoña que nos permita alcanzar la autodeterminación para, si el pueblo gallego quiere, federarnos libremente con el resto de las naciones del actual Estado español (y quién sabe si con Portugal también). No necesitamos una Syriza, un conglomerado de grupúsculos izquieristas que solo busquen su cuota de poder, salir en la foto, venderse por un escaño más en las elecciones.
El señor Romanino habla también de que las organizaciones de izquierdas deben aprender del 15M a la hora de conformar este proyecto. No puedo tomarme en serio este comentario. Defender al 15M en Galiza es caer en un subjetivismo tan descarado que produce escalofríos. ¿Que tenemos que aprender en Galiza del 15M? ¿Cómo hablar en castrapo? ¿Cómo acampar 3 meses para debatir sobre el sexo de los ángeles?
Bien es cierto que el 15M, en determinadas zonas del Estado español es un movimiento potente, comprometido con una verdadera lucha, aunque lo haga desde unhas posturas ideológicas peculiares y muchas veces borrosas (debido a la propia idiosincrasia del movimiento), pero lucha. Todos los días, el 15M madrileño para desahucios, recupera edificios de las garras del capital, hace rabajo de concienciación política con charlas y conferencias. Se mueve, y se mueve muy bien.
¿Se puede decir lo mismo del 15M gallego? Por lo menos del vigués no. Aquí no existió el 15M. Como mucho, asambleitas para hablar de como cambiar el mundo con flores y amor, y poco más. Y aquí tenemos que preguntarnos: ¿Por que el 15M triunfa fuera y aquí no?
Para averiguarlo sólo tenemos que analizar la realidad material. Galiza no es Madrid. Madrid es una ciudad-comunidad cuya economía se basa en el turismo, en los servicios y en el peso que tiene el hecho de que toda la Administración central del Estado se encuentra allí. Madrid apenas cuenta con industria pesada y agricultura. Con esta realidad, y con la carencia histórica de partidos o sindicatos de masas verdaderamente obreros, no es de extrañar que el movimiento político-social madrileño esté dominado por los anarquistas, autonomistas y post-modernos. Simplemente, porque sus postulados concuerdan (a primera vista) con la realidad que se vive en Madrid. A esto hay que sumarle la tremenda potencia académico-cultural que posee Madrid, con seis universidades públicas. Por decirlo sin muchos rodeos, los teóricos de las universidades escriben con el estómago lleno y nunca vivieron la experiencia de trabajar ocho horas en una cadena de montaje. Y esto no es un reproche ni un intento de “culparlos”. Simplemente es señalar que su realidad material no invita demasiado a hacer barricadas, más bien invita a defender la no violencia y la cooperación entre clases.
Por contra, Galiza sigue siendo esa tierra de labriegos y marineos, a los que ahora hai que sumarles los obreros industriales. Seguimos siendo gente práctica, que quiere cambiar el mundo, pero sabe que mañana hay que comer, y sabemos bien que para comer todos los días muchas veces hay que meterle el miedo en el cuerpo al cerdo del patrón. No tenemos ni idea de qué es eso del euribor, de la prima de riego o de cómo se miden los puntos de la bolsa, pero sabemos perfectamente que cuando el capital nos habla con palabras que no conocemos, si nos ponemos en huelga al final acaban por hablar con nuestras palabras para negociar. Nuestros debates no son en el departamento de Filosofía sobre si hay que revisar la Teoría de la Plusvalía o si sigue teniendo vigencia, sino que son en la asamblea con los compañeros de la empresa para que el del sindicato nos cuente si al final echan a tres de nosotros o aceptan que nos bajemos todos el sueldo para que no se tenga que ir ninguno.
¿Cómo iba a triunfar un movimiento anti-partidos, un movimiento anti-sindical, un movimiento sin conciencia nacional, en uno de los reductos junto a Euskal Herria y Asturies de la lucha obrera organizada y consciente? ¿Asambleas de 3h para debatir “horizontalmente” sobre si escribimos con @ o con x para ser inclusivos en el lenguaje? El 15M sobra donde ya hay sindicatos y partidos de clase y obreros organizados.
Todos estos factores se deben tener en cuenta a la hora de construir esa futura “Fronte Popular”. Unámonos, por supuesto, pero unámonos los que realmente estamos comprometidos con la lucha por la liberación de clase y con la autodeterminación, unámonos los que sabemos que ya tenemos compañeros en prisión y que tenemos que estar dispuestos a acabar allí si es necesario. Unámonos los que sabemos que las instituciones burguesas son únicamente un medio que hay que usar, pero nunca un fin. Unámonos, pero no dejemos que nuestra unión acabe siendo un remix de grupos en el que alguno se aproveche del trabajo de los demás. Unámonos, pero dejemos fuera a los que diciendo ser de izquierdas defienden invasiones imperialistas como la de Libia o Siria. Unámonos, pero igual que con los fascistas, unámonos gritándole a los oportunistas: ¡NO PASARÁN!
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