Yo estoy muy en línea, en este caso, con Aprendizjov. Vale que el pacto fue una chapuza -posiblemente incumplió varios preceptos morales, de hecho-, que a Valderas le pirran los silloncitos y que se firmó un documento de 75 páginas que se podría haber resumido en una servilleta...
Pero hombre, hay que mirar con perspectiva. La primera comunidad en la que entra IU es, en varios años, el primer sitio en donde se intenta evitar despedir a gente y se acomete con cierto énfasis la restricción de lujos innecesarios en lugar de cargarse bienes colectivos. Si se sabe vender bien esta realidad, seguramente se pueda conseguir más apoyos a políticas de recorte más flexibles...
Y sí, sí, hablo de recortes. Joder que si hay que hacer recortes. No por ninguna teoría económica, no por esa chorrada de "no hay dinero". Por supuesto que hay dinero, lo que ocurre que esta en manos de los ricos pero la vida real es que si no se cumple el déficit intervienen Andalucía. IU podría sacar beneficio electoral de una intervención? Pues quizá sí... no lo tengo claro, pero a los andaluces la intervención los machaca, literalmente, hasta quitarles todo.
Claro, podemos hablar del socialismo, pero para combatir a un régimen capitalista en todos sus estratos, en una sociedad sin apenas conciencia de clase, no valen las teorías. Si queremos oponernos a la intervención de una comunidad solo nos queda tomar las armas. Ojo, yo lo podría suscribir si las condiciones son las de vencer, pero no es el caso, ¿no? La legión solita se basta para controlar a todos los comunistas de España.
Tengo la ligera impresión de que algunos pensáis que el marxismo consiste en dar constantes pasos hacia adelante, y no es así, no siempre. Precisamente el marxismo contempla el retroceso, de hecho, contempla todos los retrocesos necesarios para acumular fuerzas. Porque lo primero que hay que hacer es analizar las propias fuerzas y las del enemigo. Esto no se trata de avanzar en pos de nuestras ideas, sino de arrasar al enemigo y tomar el poder. ¿Podemos hacerlo por las urnas como en Latinoamérica? No. ¿Por las armas? No. ¿Podemos hacer pedagogía política con nuestros poderosos medios de comunicación propios? No. Entonces, ¿de qué estamos hablando?



