La
universidad frente al sistema actual de transmisión de tecnología1
Francisco
Romero y Llum Bracho
GRup
de treball sobre UNiversitat i INVestigació de la FIM-PV
La universidad actual es el resultado de un proceso de cambio iniciado en 1983 con la promulgación de la ley de Reforma Universitaria (L.R.U.) que en su preámbulo consideraba que la universidad es la institución mejor preparada para asumir el reto del desarrollo científico-técnico2. Con la aplicación de la L.R.U. la universidad española inició su andadura como creadora y divulgadora de conocimiento en un sistema de ciencia caracterizado por la libre −y necesaria− comunicación y el libre uso de los resultados de la investigación científica. Durante este periodo los científicos universitarios han investigado inmersos en un sistema cooperativo de ciencia, que han ayudado a desarrollar, y en el que han participado como agentes activos. Y cumplieron con suficiencia su misión situando la universidad española en el lugar que le corresponde dentro del contexto internacional3.
Pero el estado español adolecía i adolece de un fuerte retraso tecnológico, siendo, en 2000, su ratio de cobertura tecnológica de apenas el 10% (el 0,86% en sectores de alta tecnología), frente al 75% de Francia o Alemania o el 80% de Inglaterra. Esto implicaba, entre otras cosas, un gasto en importación de tecnología del 0,28% del PIB4. La principal institución generadora de conocimiento es la Universidad y, aunque el artículo 11 de la L.R.U. permitía los contratos universidad-empresa, ésta se situaba mayoritariamente al margen del sistema tecnológico. Esto no es de extrañar, dado que el sistema tecnológico actual es fuertemente competitivo, se basa en el secreto industrial y en el derecho de patentes que privatiza los resultados de la investigación y, por lo tanto, es incompatible con la ética y los valores universitarios. Pero esto no evitó que tanto desde algunos sectores universitarios5, como del mundo empresarial6, se instara al gobierno para realizar los cambios legislativos y estructurales pertinentes que convirtieran la investigación universitaria en uno de los ejes del cambio tecnológico, eso sí, sin cambiar las prioridades del sistema tecnológico.
La LOU, tanto en su forma de 2001 como tras la reforma en 2007, refuerzan la vinculación de la universidad con el mundo empresarial, permitiendo la creación de institutos mixtos de investigación (art. 10), la creación de empresas a partir de los resulstados de la investigación universitaria con participación del personal docente e investigador de las universidades (art. 41.2) y, por último, en 2007, se añade la posibilidad de que el profesorado pueda incorporarse temporalmente a una empresa creada para explotar patentes obtenidas en proyectos financiados con fondos públicos y realizados en la universidad (art. 83.3). Asimismo se establece (art 41.3) que «la transferencia del conocimiento es una función de las universidades […] Las universidades fomentarán la cooperación con el sector productivo, de acuerdo con lo establecido en el artículo 83. A tal efecto, promoverán la movilidad del personal docente e investigador, así como el desarrollo conjunto de programas y proyectos de investigación y desarrollo tecnológico, la creación de centros o estructuras mixtas y la pertenencia y participación activa en redes de conocimiento y plataformas tecnológicas». Todo ello, considerado en conjunto, implica un refuerzo considerable para la privatización y comercialización del conocimiento, dentro del esquema “inversiones públicas-beneficios privados”.
Así, al amparo de la ley y con el soporte económico del estado, se han reforzados en los últimos años las infraestructuras asociadas a la transferencia de tecnología desde el sistema público de investigación al sistema privado empresarial. Nacidas con la LRU, la fundaciones universidad-empresa, se asocian en red en 1997, con objeto de fomentar «la cultura empresarial en el ámbito universitario»7. La participación de un número importante de universidades da significación a esta entidad privada. Actualmente, son 31 fundaciones en las 17 comunidades autónomas. En 1997, la CRUE crea, a partir de las oficinas de transferencia de resultados de la investigación (OTRI) existentes, la red OTRI que, en 2007, reunía a 67 OTRIs universitarias y que, como su nombre indica, son los gestores de la transferencia de conocimiento, estando sus objetivos plenamente de acuerdo con el modelo actual de tecnología8. Entre los mecanismos de transferencia destacan los Parques Científicos9: en la actualidad hay 82 parques tecnológicos, de los que 35 son participados por universidades y que cuentan con el pleno apoyo de la administración. Durante el periodo 2004-2007 «la financiación pública de los parques sube de 5,4 millones de euros a 404,7 millones de euros, es decir se incrementa en un 7.500%»10. Otro mecanismo de comercialización del conocimiento son las empresas creadas por los propios investigadores universitarios para explotar los resultados de la investigación (spin off), de cuyo fomento se encargan las OTRIs universitarias, habiéndose creado entre 2003 y 2007 un total de 528 empresas, si bien tienden a concentrarse en algunas universidades11. Si sumamos a los cambios legislativos y a la creación de infraestructuras de apoyo a la transferencia, los objetivos de transferencia de gran parte de la ayuda pública en I+D+i, encontramos la construcción de un entramado Administración-Universidad-Empresa de cuyo éxito o fracaso depende el futuro de la Universidad, tal como ahora la conocemos.
En todo este proceso, está en juego el concepto de universidad como servicio público: no sólo porque la privatización de los resultados de la investigación lleva asociada la privatización de sus objetivos, sino que a ésta le puede seguir fácilmente el sometimiento de los estudios universitarios a los intereses del empresariado privado. Esta situación, todavía lejana, se puede conseguir sin afectar la autonomía de las universidades, sin más que cambiar la percepción de la realidad de los miembros de la comunidad universitaria. Los cambios asociados a la comercialización del conocimiento tienden a modificar el conjunto de intereses de un amplio sector de la comunidad universitaria pudiendo alterar su cultura académica hacia los valores propios de la empresa capitalista. Este cambio cultural introduciría los intereses del empresariado en el ámbito universitario, incluido el docente. Teniendo en cuenta que el empresariado está interesado, y así lo ha manifestado12, en influir en el contenido de los estudios universitarios, no es difícil saber que la mejor vía para hacerlo sin alterar, por supuesto, el marco legal establecido ni producir situaciones de alarma social, consiste en modificar la ideología académica de sus miembros que, además, tendrían contacto frecuente con el mundo empresarial. A partir de aquí, la «empresa debe aprovechar estas relaciones para promover una formación adaptada a sus necesidades»12
Todo lo anterior no pasa desapercibido y es de esperar que un sector importante del profesorado universitario ofrezca cierta resistencia a la hora de cambiar su ética científica por la ética empresarial. Asimismo, es fácil que este sector del profesorado vea la ingerencia de la empresa en la universidad como un intento de provocar un cambio sustancial en los objetivos de la institución. Pero además, el profesorado universitario es un miembro de la administración pública y como tal está sujeto a unos principios éticos consustanciales a esta situación. La inexistencia de códigos éticos escritos en el ámbito universitario no es óbice para que sus miembros no intuyan, al menos, cuál es la forma correcta de actuación. Un documento de referencia en este campo es el informe Nolan (1995) donde se presentan los siete principios que deben regir la vida pública: los dos primeros, que hacen referencia a la capacidad de asumir el interés público y a la integridad13, no son compatibles con el sistema propuesto para la transmisión de tecnología en el ámbito universitario. Asimismo, si consideramos el código ético que la ANECA ha diseñado para sus evaluadores, los puntos primero, segundo y noveno14 irían en contra de la implicación del universitario con el mundo empresarial, tal como se está planteando.
Ahora bien, si analizamos el sistema tecnológico competitivo, en relación al sistema cooperativo de ciencia, encontraremos que existen un buen número de razones para no participar en él e incluso trabajar para modificarlo. Así, un análisis no exhaustivo del mismo lleva a las siguientes apreciaciones:
1. Necesita unas inversiones mucho mayores que en un sistema cooperativo, debido a la multiplicación de investigaciones y errores, y a su supeditación a los intereses del mercado.
2. Supone un coste económico excesivo para el consumidor, un derroche de materias primas y una fábrica de residuos, debido a la aparición en el mercado de productos análogos con elementos no intercambiables.
3. La publicación de resultados es incompleta (se limita a patentes, obviando información relevante) y está sujeta a los intereses del empresariado y a los avatares del mercado.
4. El uso de los resultados no es libre y, por lo tanto, no tienen el beneficio social que por defecto se les atribuye, al tiempo que se limita su uso como creador de progreso tecnológico.
5. Implica una pérdida de diversidad, ya que los criterios de elección temática se centran en los posibles beneficios del empresariado, lo cual, entre otras consecuencias, evita investigaciones necesarias para sectores de población que no pueden pagar la tecnología.
6. No existe el reconocimiento debido a las bases teóricas y tecnológicas en que se basa el objeto comercializado: en ciencia el reconocimiento es de carácter intelectual y es obligado reflejarlo en las publicaciones, mientras que en el sistema actual de tecnología el reconocimiento lo es en lo económico y, si es posible, no se comparte con nadie.
En consecuencia, el sistema actual de tecnología es caro, poco sostenible desde una perspectiva económica y medioambiental, profundamente injusto y supone un claro factor de retraso respecto a un sistema tecnológico de carácter cooperativo. Sería lógico que la Universidad, donde debe imperar la razón y el sentido crítico, trabajase por modificar un sistema tan irracional y absurdo, y optase por un modelo diferente, modelo que puede encontrarse en el sistema científico.
En conclusión, a pesar de la presión que está ejerciendo la administración, sectores del mundo universitario y sectores empresariales para la gestación de un sistema de investigación universitaria que dé soporte a la transferencia de tecnología, entendida ésta como comercialización del conocimiento; a pesar que el sistema universitario es, hoy por hoy, el principal generador de conocimiento y a pesar que el retraso tecnológico del Estado español es una realidad tangible, la universidad no puede permitir que, para garantizar el beneficio privado empresarial, se deban sacrificar los fundamentos de su existencia como divulgadora de conocimiento. La libertad de investigación, imprescindible para el progreso científico y tecnológico, la libertad de cátedra y la autonomía universitaria son herramientas básicas de oposición a cualquier ingerencia externa. Ello no quiere decir que la universidad deba renunciar a la transferencia de conocimiento tecnológico. Todo lo contrario, pero centrando los objetivos de la investigación en el interés social y de la población, y difundiendo sus resultados de la forma más completa posible y sin ningún tipo de restricción. Se debe acabar con el discurso que, desde las charlas sobre el sistema de patentes, se dirige a jóvenes investigadores/as sobre la conveniencia de no publicar resultados que puedan afectar la consecución de una patente15. Desde la universidad se debería promover un sistema tecnológico cooperativo como vía para superar todos los problemas asociados al existente, algunos de los cuales han sido mencionados en el párrafo anterior. Frente a la incorporación de la cultura empresarial papitalista en la universidad, la respuesta debe ser la formación de profesionales en la cultura de la cooperación y la crítica social. El planeta lo necesita, la humanidad lo necesita y el futuro también.
1 El presente escrito se corresponde con el resultado de discusiones y estudios realizados por el grup de treball sobre universitat i investigació de la FIM del PV, siendo fruto, por lo tanto, del trabajo colectivo del grupo.
2«La incorporación de España a las sociedades industrialess avanzadas pasa necesariamente por su plena incorporación al mundo de la ciencia moderna, de la que diversos avatares históricos la separaron casi desde sus comienzos. Pero la experiencia de otros países próximos nos enseña que la institución social mejor preparada para asumir hoy este reto del desarrollo científico-técnico es la Universidad. Aunque fuera únicamente para impulsar el desarrollo de la mentalidad y el espíritu científico en España, estaría justificada la reforma de la Universidad». Preámbulo LRU. http://www.ucm.es/info/uepei/lru.html
3 «En este periodo, España ha subido desde el puesto 22 al puesto 12 en el ranking científico mundial. Hay mejoras igualmente importantes en la cooperación docente e investigadora y en la cooperación con la industria. Los logros cuantitativos se correlacionan con el incremento de la calidad». “Manifest en contra de l’avantprojecte de LOU i per una universitat autònoma que millore la qualitat de l’ensenyament i de la investigació”. Universitat de València. 2001
4 Informe Universidad 2000, CRUE, apartados I.45 y I.46.
5 Informe Universidad 2000, CRUE (Informe Bricall) (2000)
6 “El sistema español de innovación. Diagnósticos y recomendaciones”. Libro Blanco. Fundación COTEC (1998). Informe del Cercle d’Economia de Barcelona (Informe Puigsalellas) (1999)
7 «Finalmente, en el ámbito de la Creación de Empresas, las Fundaciones Universidad Empresa fomentan el espíritu emprendedor de los titulados superiores y la cultura empresarial en el ámbito universitario, organizan concursos de ideas y proyectos de nuevas empresas innovadoras, asisten y asesoran en la identificación y evaluación de nuevas iniciativas empresariales y en la puesta en marcha de nuevas empresas.» We de la red FUE http://www.redfue.es/subseccion.php?id=00027
8 Resulta significativo que en el informe RedOtri 2008 se marquen los siguientes objetivos «que, a corto plazo, ha de plantearse el Sistema Nacional de I+D+i (SNI)»: «1 Fortalecer la cultura de transferencia de resultados, incorporándola desde las primeras fases de la actividad investigadora; 2 Potenciar la protección de resultados procedentes de la investigación, fundamentalmente a través de patentes de calidad, promoviendo su extensión internacional, licencia y explotación. 3 Intensificación de la actividad en la creación de empresas de base tecnológica (EBT) o intensivas en conocimiento. 4 Mantener y potenciar las actividades de contratación de investigación colaborativa con empresas e instituciones». Informe redOtri 2008, página 14 http://www.redotriuniversidades.net/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=784&Itemid=33&mode=view
9 «Son un instrumento clave para fomentar la interacción de las universidades, de los organismos públicos de investigación y de los centros tecnológicos con el sector económico e industrial, lo que sirve para propiciar un mayor y mejor uso por parte de las empresas del conocimiento científico existente, aumentando su competitividad, así como para encauzar la capacidad emprendedora en las instituciones académicas y de investigación del sector público y su acercamiento al sector productivo. Web del Ministerio de Ciencia e Innovación». http://web.micinn.es/contenido.asp?menu1=7&menu2=2&menu3=&dir=04_Universidades/04@TrsDCo/01@PCT/02-Funciones
10 Web del Ministerio de Ciencia e Innovación. http://web.micinn.es/contenido.asp?menu1=7&menu2=2&menu3=&dir=04_Universidades/04@TrsDCo/01@PCT/02-Funciones
11 Informe RedOtri 2008. Página 62 http://www.redotriuniversidades.net/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=784&Itemid=33&mode=view
12 «La formación profesional y la formación continua no pueden diseñarse sin la participación empresarial. La empresa debe aprovechar estas relaciones [entre empresa y el entorno] para promover una formación adaptada a sus necesidades» (pág 46); «La Administración debe crear el marco adecuado que permita y fomente la implicación de las empresas en la preparación y orientación de programas del sistema educativo» (pág 52). “Las relaciones en el sistema español de Innovación”. Libro blanco 2007. Fundación COTEC.
13 «Capacidad de asumir el interés público (Selflessness) El personal de la Administración Pública deberá adoptar sus decisiones únicamente en aras del interés público. Nunca actuará a fin de obtener beneficios económicos o cualesquiera otros beneficios materiales para sí, su familia o sus amigos. Integridad El personal de la Administración Pública no debería ponerse en situación de contraer obligaciones financieras ni ninguna otra con individuos u organizaciones que puedan influir en el desarrollo de sus actuaciones públicas». http://www.carm.es/chac/interleg/arti0008.htm
14 «1. El evaluador se compromete a desarrollar su función con objetividad, independencia y el máximo rigor profesional. 2. El evaluador debe realizar su trabajo con la máxima imparcialidad, evitando la concurrencia de conflicto de intereses en sus funciones. 9. El evaluador de ANECA se compromete a no desempeñar actividades profesionales, en el ámbito nacional e internacional, relacionadas con la actividad evaluadora para la cual ha recibido formación de ANECA». http://www.aneca.es/active/docs/academia_codigoetico_080115.pdf
15 «¿Qué es lo primero que hay que hacer cuando se cree tener una invención patentable? [...] -Evitar la autodivulgación prematura (abstracts o posters en congresos, depósito de tesis, acceso público a artículos en internet o papel, etc.) que anule la novedad o actividad inventiva, impidiendo su patentabilidad y, consecuentemente, el enterés privado en su desarrollo y explotación». Materiales del curso: “Principios básicos sobre patentabilidad: Una necesidad en biología sintética”. Febrero 2008, organizado por InterTech (UPV).