LA ESTRATEGIA DE LOVAINA: ¿BOLONIA 2.0?
Rafael Pla López, profesor de la Universitat de València
Francisco Romero Colomer y Edmund Gordon Turney, profesores de la Universidad Politécnica de Valencia
miembros del GRup de treball sobre UNiversitat i INVestigació de la Fundació d'Investigacions Marxistes del País Valencià (FIMPV)

La aplicación del Proceso de Bolonia en España y otros países europeos ha venido siendo un proceso altamente conflictivo, condicionado por las políticas neoliberales de sus gobiernos, muy lejos de tener entre sus prioridades presupuestarias el apoyo a la Universidad Pública, conflictividad en la que confluían la resistencia a los intentos de mercantilización de la Universidad promovidos desde gobiernos y patronales y las resistencias a los cambios pedagógicos teóricamente orientados hacia un aprendizaje centrado en el estudiantado.

En este contexto tiene lugar la reunión en Lovaina de los ministros de educación europeos, y la aprobación por ellos de la Declaración de Lovaina orientada ya hacia la perspectiva del 2020.

Lo más singular de dicha declaración es que parece querer dar respuesta a buena parte de las inquietudes expresadas por los movimientos contra la mercantilización de la Universidad, hasta el punto de que si no supiéramos quien lo ha redactado podría pensarse que fueran puntos de una plataforma reivindicativa en defensa de la Universidad Pública:

1. "Nuestras sociedades se enfrentan actualmente a las consecuencias de una crisis financiera y económica global. Con el fin de lograr una recuperación y un desarrollo económico sostenibles, una educación superior europea dinámica y flexible debe aspirar a la innovación basada en la integración entre la educación y la investigación a todos los niveles (..) con el consiguiente fomento de la innovación y la creatividad en la sociedad."

2. "el Espacio Europeo de Educación Superior (...) es un espacio en el que la educación superior es una responsabilidad pública"; "consideramos que la inversión pública en la educación superior es una prioridad crucial. (...) Dentro de un marco de responsabilidad pública confirmamos que la financiación pública sigue siendo la principal prioridad para garantizar el acceso equitativo y el desarrollo sostenible de las instituciones de educación superior autónomas."

3. "La necesaria reforma en curso de los sistemas y políticas de educación superior seguirá firmemente arraigada en los valores europeos de autonomía institucional, libertad académica y equidad social y requerirá la plena participación de alumnos y profesorado."

4. "Dimensión social: acceso equitativo y culminación de los estudios (...) enfatizamos las características sociales de la educación superior y aspiramos a ofrecer igualdad de oportunidades en una educación de calidad. El acceso a la educación superior debe ampliarse fomentando el potencial de los alumnos de grupos infrarrepresentados y proporcionándoles las condiciones adecuadas para que puedan terminar sus estudios. Esto conlleva mejorar el entorno de aprendizaje, eliminar todas las barreras al estudio y crear las condiciones económicas apropiadas para que los alumnos puedan beneficiarse de las oportunidades de estudio en todos los niveles"

5. "Hacemos un llamamiento a las instituciones de educación superior europeas para internacionalizar sus actividades y participar en la colaboración internacional para el desarrollo sostenible."

Y resulta singular que, a diferencia de declaraciones anteriores y ante las críticas hacia lo que podría ser una nueva forma de colonialismo, se evite hablar explícitamente de la "competitividad" como un objetivo y se plantee que "La competencia a escala internacional se verá complementada por un incremento del diálogo político y de la cooperación".

Pero hay que destacar que aunque la incorporación de dichos puntos a la Declaración de Lovaina pueda considerarse una victoria de los movimientos contra la mercantilización de la Universidad, tanto los precedentes como lo que está ocurriendo en la Universidad de León, donde se quieren implantar los nuevos planes con reducción de plantilla y sobrecarga de trabajo docente, obligan a no bajar la guardia para exigir que se pongan en práctica y no se queden en una mera declaración de intenciones. Para ello es importante continuar la movilización exigiendo una financiación pública suficiente de la Universidad que permita por un lado hacer realidad la "dimensión social" con un sistema generalizado de becas-salario y evitando precios públicos elevados como los que se están planteando para los Masters, y por otro lado la organización de la docencia en grupos pequeños y la formación del profesorado que posibiliten una renovación pedagógica para un aprendizaje centrado en el estudiantado, evitando en cualquier caso la degradación, elitización o mercantilización de los estudios universitarios.

Y el hecho de que se esté planteando el horizonte del 2020 para la plena consecución de dichos objetivos nos carga de razón para reclamar que se eviten reformas apresuradas de planes de estudio, suprimiendo la fecha límite del 2010 para el inicio de la extinción forzosa de los planes no reformados y posibilitando así un debate participativo en profundidad sobre las transformaciones que necesita la Universidad, así como que cuando se implante una nueva titulación pueda garantizarse que se haga en condiciones adecuadas, responsabilidad que el Ministerio y los órganos evaluadores no deben rehuir. Sólo de esa forma lo que podríamos llamar la "Estrategia de Lovaina" permitirá superar las limitaciones y distorsiones de Bolonia 1.0, descartando las pretensiones mercantilistas y evitando así que una Bolonia 2.0 no sea más que una fachada para la prolongación de la anterior.