En
el marco del llamado Proceso de Bolonia para la convergencia en un
Espacio Europeo de Educación Superior se plantea, junto al cambio de la
estructura de las titulacions, el paso a una docencia centrada en el
estudiante, basada en la adquisición de competencias y que facilite la
"empleabilidad" de los titulados universitarios. Ello exige, para
llevarse a cabo, una profunda renovación pedagógica de las
Universidades.
Para
valorar el significado de los cambios
propuestos es importante analizar en qué medida responden a
necesidades
objetivas del desarrollo de las fuerzas productivas y en qué
medida
están
condicionados
por las relaciones de producción capitalistas bajo
las que se produce dicho desarrollo.
Para ello debemos comenzar analizando los cambios producidos en las
fuerzas productivas en la segunda mitad del siglo XX, y en particular
con la llamada Revolución Científico-Técnica,
singularmente con el paso del maquinismo basado en la
máquina-herramienta a la automatización basada en el uso
de ordenadores: en tanto que la máquina-herramienta introducida
por la revolución industrial en el siglo XIX era un instrumento
de un único uso que sustituía la habilidad manual del
artesano y convertía el trabajo humano en un apéndice de
la máquina, el ordenador es un instrumento de uso
múltiple que sustituye también las actividades mentales
rutinarias, y que a través del cambio de programación
realizado por un operador humano puede adaptarse para la
realización de distintas tareas. De este modo, si con la
máquina herramienta el desarrollo tecnológico se aplicaba fundamentalmente mediante la inversión en nueva
maquinaria, los ordenadores de programación variable posibilitan
el desarrollo tecnológico a través de la
innovación en el trabajo.
Es así como ya en 1972 escribíamos en el Boletín del Seminario de
Pedagogía del Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras
de Valencia (posteriormente reeditado en el libro "Por una Reforma
Democrática de la Enseñanza") lo siguiente: "
El
desarrollo de la personalidad humana no es sólo una preocupación
humanista, sino una exigencia del incremento de la producción; no es
sólo deseable, sino económicamente necesario; en los períodos
históricos en los que la mayoría de la población se dedica a un trabajo
manual, de tipo mecánico, no necesita el trabajador más que una
educación elemental y rutinaria; el 'desarrollo del individuo' queda
así restringido a una élite. Ahora bien, el desarrollo de la
automatización convierte en automáticos los trabajos elementales,
desplazando el trabajo humano hacia actividades de preparación y
planificación de la producción, de investigación, de relaciones
inter-humanas, et., en las que es necesaria una mayor creatividad; 'en
el punto más alto del desarrollo tecnológico el
trabajo humano se transforma en una actividad creadora'. La preparación
de los alumnos según las necesidades futuras de la sociedad es una
exigencia ineludible, a la que debe responder una educación activa y
democrática" (la última cita insertada corresponde
a "Progreso técnico y
democracia" de Radovan Richta, página
28).
En
este contexto, en los movimientos de renovación pedagógica eran
habituales lemas como "
El profesor no enseña, el alumno aprende" o
"
Sólo se aprende lo que se hace".
Pero
durante las siguientes décadas el crecimiento económico consustancial
al capitalismo, bajo la égida ascendente del neoliberalismo, oscila
entre la innovación tecnológica, la rapiña de los recursos naturales
del planeta, la sobre-explotación de la mano de obra apoyada en la
"deslocalización" de la producción a países de la periferia, y
finalmente la especulación financiera. De este modo, la renovación
pedagógica requerida para un desarrollo de las fuerzas productivas
basado en la creatividad humana, además de tener que superar
las
inercias de los sistemas educativos tradicionales, resulta frenada y
constreñida por las
relaciones de producción capitalistas bajo las que se desenvuelve, que
se globalizarán con el hundimiento de los sistemas llamados de
"socialismo real" en el Este de Europa.
Y en España en particular los movimientos de renovación pedagógica se
desarrollarían
fundamentalmente en la enseñanza no universitaria, mientras que en las
Universidades continuarían fundamentalmente los métodos tradicionales
de
docencia, basados principalmente en la llamada "clase magistral"
centrada en la exposición de una lección por el profesor y reduciendo
en su marco al estudiantado a un papel pasivo de receptor de información.
Así,
habrá que esperar hasta septiembre de 1988 para que los rectores de las
Universidades Europeas reunidos en Bolonia proclamen, entre otras
cosas, que "
el porvenir
de la humanidad, en este fin de milenio, depende en
gran medida del desarrollo cultural, científico y técnico
que se forja en los centros de cultura, conocimiento e investigación
en que se han transformado las auténticas Universidades" y
que "
Las
Universidades -y en particular las europeas- ven, tanto en el
intercambio recíproco de información y documentación
como en la multiplicación de iniciativas científicas
comunes, los instrumentos fundamentales para un progreso continuo de
los conocimientos.
Es por lo
que las Universidades, encontrando en ello sus fuentes, alientan la
movilidad de profesores y estudiantes y consideran que una política
general de equivalencia en materia de status, títulos,
exámenes (aún manteniendo los diplomas nacionales) y de
concesión de becas, constituye el instrumento esencial para
garantizar el ejercicio de su misión actual" (
Carta
Magna de las Universidades Europeas). Y no será hasta 11 años
más tarde, en junio de 1999, que se reúnan los Ministros Europeos de
Educación y emitan la llamada
Declaración
de Bolonia
para lanzar un proceso conducente a un Espacio Europeo de Educación
Superior, pero en ella se contienen únicamente principios orientados a
fomentar la movilidad de estudiantes y titulados y "
incrementar la competitividad
del sistema Europeo de educación
superior" a fin de "
que
el sistema de educación superior Europeo
adquiera un grado de atracción mundial igual al de nuestras
extraordinarias tradiciones culturales y científicas",
pero sin ninguna referencia a criterios para la renovación pedagógica
de las Universidades.
Ahora
bien, para la movilidad estudiantil y la comparación de estudios en el
Espacio Europeo de Educación Superior se requiere una "unidad de
medida", y se adopta como tal el llamado "Sistema de Créditos
Transferibles Europeos" o ECTS, basado en la estimación del
número
de horas que un o una estudiante necesita dedicar para superar una
asignatura.
Ello supone un cambio de enfoque del cómputo de la
docencia, que en vez de basarse en el tiempo dedicado por el
profesorado pasaría a basarse en el tiempo estudiantil. Pero hasta la
Declaración
de Bergen en mayo de 2005 no se habla de "
la introducción de innovaciones
en los procesos de enseñanza y aprendizaje que Europa necesita",
subrayando además que se necesita tiempo para ello. Y hasta la
Declaración
de Londres en mayo de 2007 no se explicita que "
Existe
una conciencia creciente respecto a que un resultado significativo del
proceso consistirá en una transición hacia una educación superior
centrada en los estudiantes, y no en una educación centrada en el
profesor. Continuaremos respaldando este importante cambio de enfoque". Y hasta la
Declaración de Lovaina en abril de 2009 no se especifica que "
La
educación superior deberá estar basada a todos los niveles en una
investigación y desarrollo que esté al día, para fomentar la innovación
y la creatividad en la sociedad", pero sin hablar explícitamente de
renovación pedagógica y métodos pedagógicos activos para el fomento de la
creatividad estudiantil.
Hay que subrayar que precisamente en la
última década se ha hecho cada vez más patente, frente a los límites
ecológicos del planeta, la inviabilidad de sostener el
desarrollo
económico en un crecimiento del consumo de energía y materias primas, y
por lo tanto la necesidad de poner el acento en un desarrollo basado en
la investigación, plasmado en la fórmula I+D+i,
Investigación+Desarrollo+innovación. Pero no se reconoce palmariamente
que así como la primera I hace referencia a la Investigación científica
y la D al Desarrollo tecnológico, la innovación a que se refiere la
segunda "i", que se sitúa en el ámbito de la empresa, es de hecho
innovación en el trabajo, corresponde al protagonismo de hecho de la
clase trabajadora en la acción para un desarrollo sostenible. El marco
de las relaciones de producción capitalistas, que resultarían
cuestionadas por dicho reconocimiento, supone una traba para el mismo,
que dificulta asimismo llegar hasta las últimas consecuencias en el
ámbito pedagógico sobre el necesario protagonismo de la creatividad en
el trabajo.
Pero precisamente la "
renovación
pedagógica con métodos
más activos que propicien un aprendizaje centrado en el alumnado",
que propugna
IU
frente al proceso de Bolonia, es tanto una necesidad para un
desarrollo sostenible de las fuerzas productivas como una condición
necesaria para una "
educación
superior centrada en los estudiantes".
Señalemos que dicha renovación pedagógica "
centrada en los estudiantes"
supone también una educación centrada en el aprendizaje de competencias
por el estudiantado, en vez de en la enseñanza de conocimientos por el
profesorado. Subrayemos que ello no supone (y en ningún momento se
plantea en los documentos del Proceso de Bolonia) la desaparición de
los "conocimientos" en el proceso educativo, sino que los contenidos
conceptuales se asimilen a través de un proceso de aprendizaje activo,
y no a través de la recepción pasiva de información: como decíamos en
los años 70, "
sólo se aprende lo que se hace", y la asimilación de
conocimientos se realiza trabajando con ellos, adquiriendo precisamente
la competencia de utilizarlos, criticarlos y en su caso desarrollarlos.
Ello exige, naturalmente, aprender también la metodología de las
distintas disciplinas, contemplar éstas no como una suma de contenidos
estáticos sino como una materia en desarrollo, asimilando críticamente
sus fundamentos teóricos y prácticos, y en suma cuestionar una
enseñanza restringidamente tecnocrática y la escisión entre formación
humanística y científico-técnica. Y como decíamos en el 2005
en el
Foro Social Ibérico Para la Educación, "
ello tiene
una serie de requisitos. Por un lado, la necesidad de formación del
profesorado en
métodos de pedagogía activa, la cuál requiere
también de una drástica reducción de la ratio alumnos/profesor,
especialmente en los primeros cursos, y una adecuada valoración,
dentro de la actividad del profesorado, del conjunto de docencia,
incluyendo clases, tutoría y seminarios, todo lo cuál
requiere de un importante incremento de la plantilla de profesorado.
Por otro lado, la necesidad de que se den las condiciones y la
formación metodológica que propicien el autoaprendizaje
estudiantil,
con el uso intensivo de bibliografía (y el apoyo de Internet) y
el
asesoramiento de profesorado: una docencia centrada en los y las
estudiantes no debe significar la ausencia de dirección
pedagógica ante las dificultades de aprendizaje, al estilo
neoliberal del "sálvese quien pueda" en New Orleans ante el
Katrina. Será así necesaria la
inclusión en los estudios de elementos
metacognitivos que proporcionen técnicas de aprendizaje y
trabajo individual y colectivo, y los seminarios y prácticas en
grupos
pequeños deberán considerarse como de asistencia
obligatoria vinculada a una evaluación continua". Y se trata de transformar la cultura estudiantil enfocándola de modo efectivo, como propugnan la
Declaración de Londres y el programa de IU para las elecciones europeas, "
a
maximizar el potencial de las personas en cuanto a su desarrollo
personal y su contribución a una sociedad sostenible, democrática y
basada en el conocimiento", en vez de a la simple obtención de un título para su valorización en el mercado laboral.
Singularmente, la
Declaración
de Berlín de septiembre de 2003 Ministros Europeos de
Educación se remite a la Estrategia definida por el
Consejo
Europeo de Lisboa de marzo del 2000 de "
convertirse en la economía
basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo".
Y no se trata sólo de que la referencia a la competitividad se inserte
en el marco de las relaciones de producción capitalistas, sino de que
la referencia al conocimiento, en vez de a la investigación, remite a
un conjunto eventualmente estático de saberes en vez de a su desarrollo
crítico y creativo. Por el contrario, el desarrollo sostenible de las
fuerzas productivas requiere una economía basada en la investigación no
menos cooperativa y dinámica del mundo, utilizando para ello la posibilidad que proporciona Internet para la cooperación en red.
Por lo que se refiere al
objetivo de la "empleabilidad", hay también que distinguir entre la
crítica de dicho concepto por su condicionamiento por las relaciones de
producción capitalistas y el trasfondo objetivo del mismo.
Ciertamente, el término "empleabilidad" admitiría en principio un doble
significado: el de que los conocimientos y competencias adquiridos por
el estudiantado sean aplicables o utilizables en su práctica
profesional, y el de que los titulados universitarios sean
contratables, insertables en el mercado laboral. En este
segundo
significado es, de hecho, en el que el término "empleabilidad" se
utiliza en las Declaraciones del Proceso de Bolonia. Y aunque ello es
compatible con ser "empleado" en el sector público, en el marco de una
economía de propiedad pública, la descripción del trabajador como
"empleado" apunta a situarlo en una posición subordinada, como sujeto
pasivo de quien lo "emplea", sea éste un empresario privado o una
institución pública, del mismo modo que en la manida y perversa
expresión "
creación
de empleo", cuando de lo que se trata es de tener una
economía centrada en el trabajador y no en el empresario (privado o
público). Por ello, y para evitar esa distorsión del significado, es
preferible hablar, como hace
IU frente al
proceso de Bolonia, de "
una
formación universitaria que también prepare para el ejercicio
profesional", o bien utilizar el término "laborabilidad" que da protagonismo al trabajo.
Porque, al contrario de lo que ocurre con las connotaciones ideológicas
del término "empleabilidad", el trasfondo de la necesidad de adquirir
competencias profesionales responde a las necesidades objetivas de un
desarrollo sostenible de las fuerzas productivas, cuya eventual
negación, reivindicando un conocimiento
"puro" desvinculado de la práctica, conlleva una
concepción idealista que Marx ya fustigó en 1845 en su Segunda
Tesis
sobre Feuerbach: "
El
problema
de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva,
no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es
en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es
decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su
pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un
pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema
puramente escolástico".
Porque
el problema de fondo es que la pedagogía tradicional universitaria,
adecuada para la transmisión de la ideología dominante para una
educación no genéricamente "humanista" sino específicamente de clase,
no es adecuada para la formación de los trabajadores creativos y
altamente cualificados que requiere el desarrollo sostenible de las
fuerzas productivas. Y de lo que se trata es precisamente de pasar de
una Universidad para la formación de la burguesía a una Universidad
para la formación de la clase trabajadora.
Bibliografía:
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http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm
Radovan Richta, "Progreso técnico y
democracia", Alberto Corazón editor, Madrid, 1970
Radovan Richta, "La civilización en la encrucijada", Artiach, Madrid,
1972
"Por una Reforma
Democrática de la Enseñanza", Avance, Barcelona, 1975
Carta Magna de las Universidades Europeas, Bolonia, septiembre de
1988:
http://alteritat.net/eupv/fsipe/cartamag.htm
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http://universidades.universia.es/fuentes-info/documentos/bolonia.htm
Declaración de Praga, mayo 2001:
http://www.ond.vlaanderen.be/hogeronderwijs/bologna/links/language/2001_Prague_Communique_Spanish.pdf
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http://www.europarl.europa.eu/summits/lis1_es.htm
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http://www.uco.es/organiza/centros/filosofia/eeuropeo/pconvergencia/berlin.pdf
Declaración de Bergen, mayo 2005:
http://www.institucional.us.es/eees/formacion/html/bergen_declaracion.htm
Subárea d'Universitat i Investigació d'EUPV, octubre 2005, "La
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http://alteritat.net/eupv/fsipe/renpedag.htm
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http://www.eees.ua.es/documentos/2007-comunicado-londres.pdf
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http://www.uji.es/bin/organs/vices/vqehe/lovaina.pdf