ANALISIS DE UN PROCESO
Muchos son los hechos acontecidos desde aquella Navidad del 98 donde planteábamos al resto de sindicatos del Comité General de Empresa la necesidad de articular las movilizaciones necesarias para forzar a la Empresa a, lo que acordábamos en denominar, "saldar la deuda histórica que RENFE tenía con sus trabajadores y trabajadoras".
Con CGT y SEMAF escépticos ante nuestros planteamientos y una UGT recién salida de un conflicto interno de lucha de poderes, que venía con la boca llena de cambios de estrategia y radicalización sin precedentes, abordamos la convocatoria de paros en plenas fiestas navideñas en medio de las críticas de propios y extraños sobre la violación del cacareado pacto de ciudadanía.
En el primer paro la UGT se cae, CGT sigue escéptica y SEMAF está desaparecida, mientras CC.OO., como siempre hasta ese momento, soporta todo el peso organizativo y de acción sindical.
Celebramos las elecciones sindicales consolidándonos como primera fuerza sindical en la empresa y anunciamos nuestra intención de continuar adelante con nuestros planteamientos, pase lo que pase y pese a quien pese, desde el compromiso, anunciado por nuestro Secretario General en la Asamblea Estatal de análisis de elecciones, de hacer los esfuerzos necesarios por buscar la unidad sindical de todas las fuerzas presentes en el C.G.E. para hacer un frente común contra lo que se nos avecinaba (liberalización del modelo público ferroviario).
Se establecen contactos con todos los sindicatos con un mensaje claro: "desde la unidad podremos conseguir los objetivos e influir en evitar un modelo de ferrocarril privatizado y demostradamente ineficaz".
La respuesta de CGT fue positiva aunque recelosa y desconfiada, la de SEMAF (con una nueva Dirección totalmente diferente a las anteriores) en los mismos términos y la de UGT: firmar en solitario sistemas de primas ineficaces que daban un balón de oxigeno a la Dirección de RR.HH.
Convocamos (CC.OO., CGT y SEMAF) una gran manifestación en Madrid (UGT se descuelga dejándonos incluso con los carteles con su anagrama distribuidos) y una huelga de 24 h. en el mes de julio, suponiendo el inicio de una unidad de acción por la que nadie apostaba nada en ese momento.
A partir de aquí empieza una campaña de intoxicación desde la dirección de UGT y de la Empresa para intentar romper la unidad que empezaba a surgir, utilizando argumentos peregrinos y tendenciosos que solo buscaban la ruptura de al go muy importante que empezaba a fraguarse.
Volvemos en septiembre e intentamos reabrir la negociación, obteniendo la misma respuesta prepotente e inmovilista de la Empresa, por lo que nos vemos obligados a volver a convocar nuevas movilizaciones que empiezan a ser cada vez más secundadas, a la par que se empieza a consolidar la unidad de acción desde una, cada vez mayor, relación de lealtad reciproca.
Mientras, UGT sigue coqueteando con la empresa, intentando desmovilizar al colectivo ferroviario y recrudeciendo su campaña de intoxicación.
Las movilizaciones de octubre empiezan a dejar claro que algo está cambiando en las Relaciones Laborales y en la relación sindicatos/trabajadores-as. El alto nivel de seguimiento de los paros, la amplia participación en las concentraciones y la intensa defensa realizada del derecho a la huelga y contra la imposición de servicios mínimos abusivos, se salda con más de 150 expedientes disciplinarios a compañeros y compañeras que se manifestaron en las vías y con múltiples heridos a consecuencia de las desmesuradas cargas policiales en algunas concentraciones.
A partir de aquí los motivos para movilizarse ya son más: Las reivindicaciones del Convenio, la vulneración del derecho de huelga y la represión.
Conforme van pasando las movilizaciones, van aumentando los motivos y la UGT se muestra más entregista, el número de ferroviarios y ferroviarias que deciden participar activamente en las concentraciones y en los paros va creciendo.
El proceso sigue durante los meses siguientes con una cada vez más conciencia de lucha y con una unidad de acción cada vez más consolidada.
En enero la UGT se entrega definitivamente a la Empresa suscribiendo un acuerdo de eficacia limitada, redactado por el gabinete jurídico de RENFE y donde se ponen en peligro cuestiones tan importantes como la jornada y donde no aparecen las reivindicaciones fundamentales que dieron origen al conflicto, a la vez que incluyen una cláusula que prohibe, a los afiliados y afiliadas de UGT junto con aquellos trabajadores y trabajadoras que voluntariamente se adhieran al acuerdo, secundar huelgas por las materias tratadas (que no acordadas) en la negociación, vulnerando gravemente el derecho fundamental e individual a la huelga que la constitución reconoce.
En esos momentos podíamos decir que habíamos conseguido la confianza del colectivo ferroviario, recuperado el sindicalismo de clase que sabe compaginar la negociación y la presión en su justa medida, creado ilusión en los centros de trabajo, modificado el marco de Relaciones Laborales y empezado a situarnos en disposición de conseguir el Convenio que reclamaban los trabajadores y trabajadoras de RENFE, así como de afrontar con garantías de éxito la pelea por el modelo de ferrocarril de futuro, público, de calidad y al servicio de la ciudadanía.
Hoy, los últimos acontecimientos vividos en el interno de CC.OO. podrían ser proclives a la desmoralización por lo que se hace más imprescindible que nunca la unidad de los afiliados y afiliadas para garantizar que en el plazo más breve posible retorne la cordura al seno de nuestra organización.
El conjunto de la afiliación de CC.OO. en el Sector Ferroviario debe volcarse en la exigencia de la celebración urgente de un Congreso Extraordinario que posibilite que quienes tomen las decisiones, sean quienes porten la opinión y la confianza de los afiliados y afiliadas.
Hacemos un llamamiento a todos los afiliados y afiliadas a CC.OO. en el Sector Ferroviario para que firmen el manifiesto de condena de los hechos acaecidos y donde se solicita la celebración urgente de un Congreso Extraordinario y que está a vuestra disposición en la mayoría de las secciones sindicales provinciales (si en vuestra provincia no lo tienen, ojo, puede que apoyen a la Gestora).
Solo desde el compromiso y la participación podremos erradicar estas prácticas antidemocráticas del seno de nuestra organización.
Madrid 4 de marzo de 2000