NOTAS PARA EL DEBATE SINDICAL:
EL SECTOR CRÍTICO ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL
Y EN LA PERSPECTIVA DEL VIII CONGRESO CONFEDERAL
I. LA SITUACIÓN INTERNACIONAL
La globalización está reforzando el capitalismo más depredador, las políticas neoliberales y el imperialismo de los EE.UU. Ello hace que aumente el recurso a la guerra, las diferencias entre el norte y el sur del planeta, la agresión medioambiental y la ofensiva mundial contra las conquistas de l@s trabajador@s. Dentro de los ejes de esta ofensiva está la eliminación de los débiles instrumentos de control internacional (Naciones Unidas y su consejo de seguridad) y el ataque a los derechos sociales (mercado laboral, sistemas públicos de pensiones, etc.) y a las organizaciones de clase, tanto sindicales como políticas. Recientemente el G-8, desde Evian, ha vuelto a lanzar la consigna de "reformar los mercados de trabajo y poner en práctica nuevos sistemas de pensiones y de salud", es decir, privatizar los sistemas públicos actuales, con la excusa de hacer frente a los riesgos existente de deflación y de recesión económica mundial.
Este panorama sitúa al movimiento sindical internacional ante retos de vital importancia, la lucha por la paz, por los derechos humanos, por la libertad y la justicia social en el mundo. Derechos tan básicos como tener una vida digna, la libertad de expresión y de organización sindical y política, la salud, la educación y un entorno saludable, deben de ser hoy los principales objetivos de las organizaciones sindicales mundiales.
Esta lucha, no podemos y no debemos emprenderla solos. Se hace imprescindible la confluencia con otros sindicatos y con otras organizaciones sociales y políticas. Los movimientos antiglobalizacion y todo lo que se mueve en ámbitos como los Foros de Porto Alegre, Génova, Florencia, etc., deben de ser, desde la especificidad de cada uno, aliados naturales del movimiento sindical de clase en la lucha por un desarrollo sostenible y por OTRO MUNDO ES POSIBLE.
En Europa, es imprescindible avanzar en la construcción de una verdadera Confederación Europea de Sindicatos. Recientemente se ha celebrado el XX Congreso de la CES y todo apunta a que -a pesar de los esfuerzos de los sindicatos del sur de Europa, entre los que se encuentra la Confederación de CC.OO.- se ha producido un frenazo y se refuerzan las posiciones más nacionales, sindicalmente hablando. La construcción del sindicato europeo no puede hacerse desde el predominio de lo sectorial o la renacionalización.
La ofensiva neoliberal contra el estado del bienestar en Europa y España exige realzar el carácter socio-político del sindicalismo y estrategias más confederales e internacionales. Los ataques al modelo social europeo están desencadenando importantes luchas sindicales en Francia, Alemania, Austria e Italia y nos obligan a seguir profundizando en el objetivo de contar con un instrumento sindical supranacional que dirija la respuesta unitaria de l@s trabajador@s.
II. LA ESTRATEGIA SINDICAL
Desde hace casi diez años se viene produciendo en CC.OO:
La consecuencia es:
2. SITUACIÓN SINDICAL
2.1. La huelga general del 20 de Junio. Su convocatoria fue una decisión correcta. Para que se produjera dicha convocatoria fue fundamental el papel jugado por el sector crítico y la nueva situación de ruptura interna dentro de lo que en el VII Congreso era la mayoría confederal. Sin dar crédito a las profusas declaraciones de miembros del gobierno sobre el compromiso de algunos dirigentes de CC.OO. de no movilizarse contra el decretazo, no podemos obviar que algunos miembros de la mayoría no estaba por la labor o, al menos, aparecían nada entusiasmados ante la huelga.
En la gestión del 20-J se mantuvo una posición bastante firme y se consiguió restituir una parte importante de los derechos recortados, aunque:
2.2. Vuelta a la estrategia de concertación y de concesiones. Tras la huelga general, todo parece haber vuelto a su cauce anterior. El 20-J se ha considerado por el aparato confederal como un paréntesis y ha vuelto a la estrategia del sosiego, firmando el otoño pasado un par de acuerdo generales:
Es decir, se vuelve a la misma estrategia aplicada antes del 20 de junio, y que suponía no sólo acuerdos, alguno tan lesivo para l@s trabajador@s como el de pensiones de 2001, sino también la renuncia a combatir recortes de derechos aplicados por el gobierno del PP como la reforma laboral de marzo del mismo año.
La concertación social, para que permita el avance de los derechos sociales, debe de jugar un papel de disputa al gobierno sobre las reformas y cambios legislativos (evitando que sean unilaterales) y debe asentarse en el ejercicio del conflicto y en una estrategia más equilibrada entre negociación y movilización.
2.3. Situación actual del sindicato. La característica principal es la parálisis de la acción sindical. Si no fuera por el esfuerzo que todo el sindicato está realizando en las elecciones sindicales, podríamos asegurar que la acción del sindicato está bajo mínimos o con un bajo perfil. Veamos en un breve repaso:
2.4. Sintel.
La lucha del colectivo de los trabajadores de Sintel ha sido una de las más emblemáticas de la última década. Casi dos años después de la firma de los acuerdos, se ha cumplido las jubilaciones anticipadas y otros aspectos relativos a la protección por desempleo, pago de salarios atrasados, etc. Pero el punto más importante, las recolocaciones, no ha funcionado más que en una pequeña proporción. Aquí puede haber discusión sobre la mejor manera de lograr su cumplimiento, si con una salida colectiva o individual. Si los trabajadores estaban equivocados la dirección no tenía que haberles dado la espalda, sino haber seguido estando y discutiendo con ellos hasta que lo hubieran descubierto. Es indudable que se han cometido equivocaciones, en las opciones elegidas y en la gestión del cumplimiento del acuerdo, cuando transcurrido un tiempo amplio los trabajadores siguen en la calle.. Ante esta realidad, la plantilla inició nuevas movilizaciones para conseguirlo, entre ellas la marcha a Madrid, en vísperas del Primero de Mayo.
Los hechos sucedidos en la manifestación de Madrid -agresión sufrida por el secretario general del sindicato de CC.OO- o las amenazas a miembros de la dirección del sindicato los hemos rechazado con absoluta rotundidad. No se puede defender ninguna posición sindical a través de la violencia. Este desgraciado hecho se ha vuelto en contra de los trabajadores de Sintel, que habían demostrado a través de su ya demasiada larga lucha un comportamiento tan pacífico como tenaz. Por ello, no se puede criminalizar a todo el colectivo de los trabajadores de la antigua Sintel.
Con la misma claridad con la que rechazamos la violencia, no nos podemos olvidar de la injusticia. Como sector crítico de CC.OO. llegamos a las siguientes conclusiones:
La lucha de Sintel debe cerrarse con éxito. No se puede aprovechar este conflicto para dar otro paso en el cambio de modelo sindical en CC.OO., en el sentido de reforzar el autoritarismo de la dirección en vez de apoyarse en la autoridad y convencimiento; negar la capacidad de decisión a l@s afiliad@s y a las secciones sindicales; rechazar la participación activa de l@s trabajador@s. Sería gravísimo que el colectivo que ha protagonizado la lucha más emblemática de los últimos años fuera derrotado. Sería un gran triunfo de la patronal, de la derecha, de los de siempre. Sería lo mismo que mandar un mensaje demoledor al conjunto de la clase trabajadora: "no luchéis, no hay esperanza". Sería un suicidio a medio plazo para el movimiento sindical y para CC.OO.
2.5. La guerra. La posición de rechazo a la guerra ha sido unánime en todo el sindicato. El trabajo del sector crítico ha sido decisivo en el proceso. Hemos participado muy activamente en todos los planos y ámbitos de acción por la paz. Las diferencias se han manifestado a la hora de definir las medidas más eficaces para oponerse a ella.
En relación a la huelga general contra la guerra de Irak, hemos actuado correctamente:
No es exagerado decir que:
Finalmente, no ha habido sanciones, aunque sí unas medidas profundamente antidemocráticas como las desconvocatorias desde Madrid de huelgas convocadas por y mantenidas por organizaciones confederadas de CC.OO. Ello no significa que no se puedan dar sanciones en los próximos meses y por otros motivos, con el objetivo de asegurarse el aparato confederal la mayoría de cara al VIII Congreso.
2.6. Las elecciones sindicales. En el actual proceso de elecciones sindicales, vamos ganando a UGT por unos 6000 delegados de diferencia. Este triunfo se sustenta sobre todo en las pequeñas empresas. Hay que valorar los datos en toda la importancia que tienen, dejando claro a la vez, que dichos resultados son fruto del esfuerzo del conjunto de la organización, de todas las sensibilidades y tendencias que coexistimos en el sindicato. Muy especialmente, de la actividad que nuestros militantes realizan a diario en los centros de trabajo. No hay ninguna duda sobre la influencia que, en primer grado, tienen los hombres y mujeres de CC.OO. en los resultado electorales, muy por encima de las imágenes genéricas que ofrezca la sigla, y que no en todas las ocasiones son precisamente positivas. Por ello, es tan ridículo como oportunista que el aparato confederal pretenda capitalizar en exclusiva el trabajo del conjunto de la organización, de cara al Congreso próximo o al mantenimiento de una estrategia sindical profundamente discutible.
Dejando claro lo anterior, conviene hacer un análisis más fino y al detalle, sin quedarnos solamente en lo general; es decir, reflexionando sobre lo cualitativo, también y sin limitarnos únicamente a constatar lo cuantitativo. En este sentido se apuntan algunos hechos y tendencias preocupantes, que habrá que analizar en profundidad:
III. SITUACIÓN INTERNA
Desde hace unos meses se observa que determinados sectores del sindicato empiezan a velar armas de cara al VIII Congreso. Bien es verdad que queda ya menos de un año para su realización. El estado interno de la organización viene marcado por la ruptura de la mayoría, que queda de esta forma dividida y debilitada. Esto genera una situación que se podría calificar de muy abierta de cara al VIII Congreso Confederal. Aunque no va a ser sencillo el camino hasta llegar a él ni se va a facilitar que se exprese la afiliación de forma masiva y democrática. Más bien al contrario, el aparato seguramente va a utilizar las peores armas para intentar ganar el Congreso, como demuestran los expedientes en la sección sindical de Telefónica, la convocatoria y normas del congreso extraordinario de la Federación del Metal de Madrid y de la Federación Estatal de Administraciones Públicas (FSAP) o la imposición de gestoras en la federación de sanidad de Castilla y León y en la Unión Provincial de Almería.
1. El Congreso extraordinario de FSAP se celebrará el 10 de julio, un año después de la autodisolución de la ejecutiva, con unas normas antidemocráticas: designan como natos a los miembros de la dirección provisional que fue nombrada sin respetar los resultados del anterior congreso concediendo al aparato una ventaja desproporcionada, y los delegados y delegadas al congreso serán únicamente 170 para representar a más de cien mil afiliadas y afiliados impidiendo que el debate sea lo más amplio posible. Debemos prestar una atención especial a este Congreso para que se pueda manifestar una nueva correlación de fuerzas que se corresponda con la voluntad democrática de los afiliados. Es necesario volcarse en fomentar la participación del sector crítico por la importancia que puede tener este Congreso en el futuro de nuestra organización. Nuestro objetivo es que ninguna sensibilidad obtenga la mayoría absoluta para facilitar un cambio en la estrategia y organización interna de la FSAP. Los acuerdos que sean necesarios adoptar antes, durante y después del Congreso, serán tomados por el conjunto del sector crítico previo debate del máximo de compañeras y compañeros posible.
2. Nuestro objetivo: Ganar el Congreso para la democracia y para el giro a la izquierda. Para ello es necesario organizarnos al máximo, mantener la cohesión del sector crítico, desarrollar aún más nuestras propuestas de política sindical y diseñar una estrategia y una táctica adecuada para el fin perseguido.
Pero hay que constatar que en los grandes temas hemos sido capaces, en general, de mantener posiciones unitarias. Las diferencias se suelen dar más en las cuestiones tácticas que en las estratégicas. De cara a la etapa que se avecinan tendremos que armarnos de paciencia, sentido común e inteligencia para saber gobernar las diferencias. Al mismo tiempo, debemos dejar sentada la necesidad e importancia del sector crítico, clarificar las cosas, y reunirnos para debatir todo lo que sea necesario para asegurar siempre la toma de decisiones y la operatividad, de la forma más consensuada posible. Para ello, el debate debe de realizarse de la forma más amplia, dando el máximo de protagonismo a todos l@s que se consideren militantes del sector crítico. Ello nos conduce a un reforzamiento de las asambleas y reuniones de coordinación de todos los miembros del sector crítico en las provincias y sectores, para que las decisiones se tomen en todos los ámbitos y entre el máximo número de compañer@s.
Consiguiendo un funcionamiento de la organización en base a la pluralidad y el gobierno del sindicato con la participación de tod@s. Debe de terminar la exclusión y se debe considerar a la diversidad como un factor de enriquecimiento.
IV. CONCLUSIONES
Para el sector crítico nuestros objetivos de cara al VIII Congreso Confederal siguen siendo los que definimos hace cuatro años: que CC.OO. sea el sindicato de tod@s y que gire a la izquierda. Es decir, que funcionemos como un sindicato plural y democrático, que integre a todos los sectores, que la política sea lo más consensuada posible y que el centro de gravedad de la organización se desplace hacia una posición más combativa y a la ofensiva.
Ahora bien, ese cambio necesario en la estrategia y en la vida interna del sindicato no será posible si sigue teniendo la mayoría una de las partes, especialmente aquella que ha demostrado en su práctica que no es capaz de respetar la pluralidad de la organización y ha practicado la exclusión y el más moderado reformismo.
Por ello, para que el VIII Congreso sea el de los cambios en positivo, para que no siga habiendo exclusiones e intolerancia respecto a los que difieren, para que no se aplique una política de concertación que admita recortes en los derechos laborales y pensiones o no se luche contra ellos, para que no se vuelva a repetir una situación como la del 10 de abril de ruptura de la unidad interna y externa por la huelga contra la guerra, para que ningún colectivo de trabajadores se sienta abandonado por la dirección del sindicato, es necesario trabajar sobre los siguientes ejes:
Por último, hay que valorar muy positivamente la existencia del Sector Crítico de CC.OO. que ha sabido mantenerse frente a tantas agresiones o cantos de sirena, gobernando una gran diversidad interna y convirtiéndose en un ejemplo de funcionamiento plural. Siempre defendiendo las buenas causas sindicales y confiando en l@s trabajador@s y en la capacidad del sindicato para hacer avanzar los derechos sociales y laborales.
Madrid, Mayo de 2003