La situación económica
internacional está empezando a complicarse. La subida del crudo, las tendencias
inflacionistas, la bajada de los valores bursátiles, los planes de ajuste
económico y la retracción del consumo apuntan a que podemos estar ante un
enfriamiento de la economía. En el caso de economía española se cumplen los
pronósticos anteriores: menor previsión de crecimiento del PIB, descontrol de la
inflación y freno del consumo, indican que la situación se empieza a
descontrolar. El dogmatismo gubernamental de alcanzar el déficit cero, puede
acabar agravando las cosas. No obstante, el largo periodo de crecimiento
económico que se viene produciendo en España, obliga a que se realice una
redistribución de la renta y de la riqueza a favor de los trabajadores. Es
inadmisible que no se haya producido una mejora de los niveles de protección
social. Además, la política neoliberal del gobierno del PP se ha traducido en
una serie de agresiones sociales sobre los trabajadores y los sectores sociales
populares:
- A través de los PGE se ha reducido el
poder adquisitivo de los empleados públicos en dos puntos por la diferencia
entre la inflación real y el incremento aplicado; también se han incluido
medidas en la ley de Acompañamiento que suponen transferir cuotas de la
Seguridad Social a las Mutuas de Accidentes de Trabajo o que pueden permitir
avanzar en la privatización de los servicios públicos de empleo; el dogmático
objetivo del déficit cero ha llevado a la congelación de partidas de gasto
social, como la protección a los parados, con lo que se sigue deteriorando la
situación de este colectivo y se transfieren cuotas de los trabajadores a
otros fines;
- El Salario Mínimo Interprofesional ha
vuelto a ser recortado al no revisarse por la desviación de la inflación y al
fijarse una escasa subida del 2% que le condena a nuevas pérdidas de poder
adquisitivo;
- La nueva ley de Extranjería endurece la
situación de los inmigrantes, aumenta la represión, recorta derechos
fundamentales a éstos y deja sin resolver sus problemas;
- Se ha rechazado la Iniciativa
Legislativa Popular para la regulación de las contratas y las subcontratas en
la construcción - por la mayoría absoluta del PP en el Parlamento - presentada
por CC.OO como medio para defender la salud y la seguridad de los trabajadores
del sector.
- Los salarios de un 60% de los
trabajadores han sufrido un fuerte recorte del poder adquisitivo, como
consecuencia de la desviación de la inflación y la ausencia de cláusulas de
revisión de los empleados públicos y de numerosos convenios del sector
privado.
Las medidas anteriores se han
producido con la ausencia de la negociación y diálogo por parte del Gobierno con
los sindicatos y fuerzas sociales, limitándose a informar de las medidas que
iban a adoptar.
Ante este panorama, el Sector Crítico de CC.OO. defiende unas negociaciones y un acuerdo con el gobierno y la patronal que den respuesta a los principales problemas que tienen los trabajadores: el empleo y su calidad, el reparto de la renta y de la riqueza, la mejora de la protección social y la salud de los trabajadores, y la lucha por la igualdad en todos los planos (de género, étnica, etc.). Hay demasiados problemas por resolver para defender exclusivamente el pacto por el pacto, sin contenidos suficientes o, lo que sería peor, con elementos negativos. Los ejes de lo que consideramos un acuerdo necesario son:
- La reducción de la temporalidad
y de la inseguridad en el empleo: recuperando el principio de
causalidad, combatiendo el fraude en la contratación, impidiendo la rotación y
el encadenamiento de contratos, así como la discriminación de mujeres y
jóvenes.
- El no abaratamiento del despido
: negativa a prorrogar y a extender el contrato con 33 días de
indemnización, cuando la experiencia indica que no sirvió para reducir la
temporalidad. En esta materia debe garantizarse al trabajador (y no a la
empresa como sucede ahora) el derecho a elegir la readmisión o la
indemnización en caso de despido improcedente.
- La reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales
, sin reducción de salarios, junto con
otras medidas de reparto del trabajo.
- El freno a la siniestralidad laboral
, retomando la necesidad de legislar la
regulación de la subcontratación, el aumento de derechos sindicales de los
trabajadores (crédito horario propio para prevención), mayor dureza hacia los
incumplimientos patronales de la normativa, etc.
- Mejora de la protección al desempleo
(en las cuantías y en el colectivo afectado) y de las pensiones, equiparando las
mínimas al SMI y salvaguardando el sistema público de Seguridad Social de los
recortes y de las agresiones neoliberales.
- Satisfacción a las reivindicaciones de los empleados públicos
que fueron a la huelga el 14-D (subida
salarial que recupere poder adquisitivo y cláusula de revisión, oferta pública
de empleo que garantice la calidad de los servicios públicos y negociación de
las condiciones de trabajo). Mientras se alcanza una solución que permita
conseguir los objetivos anteriores y el propio derecho a la negociación
colectiva, debe de continuar la movilización con todo el apoyo confederal, ya
que no es una lucha del Área Pública sino del conjunto de las CC.OO. y donde
está en juego la credibilidad del sindicato sino se diera solución a las
demandas de los empleados públicos que han invertido sus salarios en la
movilización de diciembre.
La posición del gobierno y de
la patronal, respecto a la reforma laboral, va por otro lado. La CEOE ha llegado
a manifestar una posición maximalista en relación al abaratamiento del despido,
queriéndolo convertir en la auténtica clave de bóveda del acuerdo. El gobierno,
también quiere avanzar en la misma dirección y viene planteando públicamente
desde hace meses que hay que generalizar el contrato de 1.997 que tiene 33 días
de indemnización por año trabajado. La jugada parece clara: la patronal
radicaliza su posición, el gobierno amenaza con legislar para que los sindicatos
aceptemos medidas desreguladoras y flexibilizadoras del despido. No se puede
caer en la trampa de pretender cambiar un despido más barato por una supuesta
reducción de la temporalidad que luego no se produce, como demuestra la
experiencia de los últimos cuatro años. Un despido más barato podría tener
gravísimas consecuencias en el empleo si la situación económica se deteriora en
un futuro próximo, como parecen indicar bastantes pronósticos.
Pero el Gobierno no lo tiene
fácil tampoco, ya que no está en condiciones de imponer nada ante la falta de
aliento político provocada por la suma de dificultades que está atravesando en
los últimos tiempos: crisis de las "vacas locas", el submarino "Tireless", los
soldados enfermos por el uranio empobrecido, inmigración, entre otras. La
necesidad que tiene el Gobierno de un "balón de oxígeno" nos da más margen de
maniobra a los sindicatos a la hora de defender los intereses de los
trabajadores y trabajadores, sin aceptar retrocesos de derechos sociales.
Otro de los frentes
fundamentales de la acción sindical es la negociación colectiva. Los objetivos
son el empleo y su calidad, la reducción de jornada, la mejora de las
condiciones de trabajo y la conquista de mayores niveles de intervención
sindical en la empresa. Especial mención merecen los salarios que llevan
perdiendo poder adquisitivo los dos últimos años mientras la economía crece al
4% y los beneficios empresariales superan el 20%. De ahí que se deban reclamar
incrementos salariales en torno al 5% con cláusula de revisión. El éxito del
proceso de negociación dependerá de una estrategia sindical a la ofensiva, con
participación y movilización de los trabajadores.
Ante la complejidad de la
situación volvemos a insistir en la necesidad de proponer las siguientes
actuaciones en el conjunto del sindicato:
- Exigencia de información clara sobre las
negociaciones en curso y firmeza en la posición de los sindicatos
- Llamada a la participación de los
militantes, afiliados y trabajadores y trabajadoras en todo el proceso
- Necesidad de movilización, que vaya más
allá de la información en los centros de trabajo, y desarrolle manifestaciones
y paros, entre los empleados públicos y con carácter general antes de que el
gobierno imponga cualquier tipo de reforma laboral regresiva
- Compromiso de un método democrático en
la toma de decisiones, sobre todas aquellas cuestiones de interés general para
los trabajadores que puedan surgir en el proceso de negociación.
- Importancia de la apuesta por la unidad
sindical, tanto externa con UGT y otros sindicatos y fuerzas sociales y
políticas, como interna para acabar con la exclusión y la falta de
reconocimiento de la pluralidad que sigue existiendo actualmente en el
sindicato.
enero 2001
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