TRANSPORTE DISCRECIONAL, UNA HUELGA JUSTA

Durante unos días nuestra comunidad autónoma ha sido noticia de portada en todos los informativos de la Europa comunitaria, especialmente en Alemania e Inglaterra. El motivo, la huelga que cuatro mil trabajadores del transporte discrecional han mantenido durante tres días. Sin fisuras, a las 0,0 horas del día 29 de junio, iniciaron la protesta reivindicando un convenio justo.

Sin embargo, las noticias no resaltaron esta circunstancia. El caos aeroportuario, la acción violenta de piquetes y un desastre económico de "imprevisibles" consecuencias, coparon titulares, páginas de periódicos y telediarios, a la vez que, a través de las ondas, los contertulios de empleo estable acompasaban al unísono el son de una letra ya escrita: la ley de huelga para, hablemos claro, recortar los derechos de la misma.

Otros se han sumado a un discurso más rancio, cuestionando la función de los sindicatos y el papel jugado en este conflicto, argumento reforzado tras una asamblea en la que se había depositado la soberanía de la decisión final de firmar el acuerdo o continuar la huelga. A estos amantes de la "libertad" se les olvidó mencionar al policía que cual "brazo tonto de la ley", pretendió tutelar, como en los mejores tiempos, la libertad de negociación entre empresarios y trabajadores sin que la jefatura máxima tuviera conocimiento, al menos eso dicen, y sin que hasta la fecha nadie haya dimitido ni haya sido cesado; una pobre explicación y, a otra cosa. Deben de pensar que estas libertades representan poca cosa para el negocio turístico.

Todavía no se han preguntado el porqué se llegó a la huelga, cuáles son las razones y si esta huelga es o no justa, ni tampoco por qué esta convocatoria, por primera vez, fue secundada por el 100% de la plantilla del transporte discrecional.

Realmente, no estoy seguro de que quienes han leído y oído la información dada sobre la huelga sepan cuáles son las condiciones de trabajo de los conductores, su salario y sus derechos laborales reales en el marco de la empresa. Deben saber que los conductores, que precisan tener un carnet clase "D", tienen en la actualidad un salario de 151.085 mil ptas, por quince pagas, con un complemento de 6720 por doce meses, además de un complemento por cargar maletas y las horas extras, que han centrado buena parte del núcleo del conflicto.

Las horas extras son menos voluntarias de lo que se piensa, porque, ¿acaso un conductor deja tirados a los turistas en una excursión, en el aeropuerto o en un barbacoa porque ha terminado la jornada?.Las horas extras son obligadas por dos razones, las necesidades del servicio y las propias condiciones económicas de los trabajadores. No todos, ni mucho menos, trabajan doce meses al año. Sólo el 20% de los conductores tiene un empleo de doce meses. El resto, si no reúne las condiciones para percibir prestaciones sociales, ha de realizar trabajos más precarios o de economía sumergida, opciones que no satisfacen a los trabajadores, pero que se presentan como una necesidad.

Se ha hablado mucho de los derechos de los turistas y muy poco de los derechos de estos trabajadores. De entrada, un derecho cercenado a una parte muy importante de trabajadores, es el de representación en los comités de empresa, ya que en una empresa con más de 80 trabajadores, que debe elegir un comité de cinco miembros, no llegan a 20 quienes tienen el requisito de tener una antigüedad en la empresa superior a seis meses para ser candidato, es decir, un derecho tan importante en democracia como el de representación, sólo puede ejercerlo el 30%.

Tampoco es real el derecho de los trabajadores a decir no a la prolongación de jornada y ejercer su derecho al descanso, por la imposición del servicio y también, en demasiadas ocasiones, por la práctica de la empresa, expresada con mayor virulencia cuando el trabajador es eventual, y estamos hablando de un sector donde el cuarenta por ciento de los trabajadores son eventuales.

¿Qué pasa con el derecho a percibir prestación por desempleo?. El requisito para cobrar prestación es haber cotizado un mínimo de doce meses, por lo que los fijos discontinuos y eventuales únicamente cobran prestación cada dos temporadas, pero, parece ser que nadie es consciente de esta realidad.

¿Hablamos de pensiones?. Ni las horas extra ni los complementos computan para su cálculo, y el requisito de cotización, durante un mínimo de quince años, se duplica para quienes únicamente pueden trabajar seis o siete meses.

Durante los últimos días se ha hablado de muchos derechos, pero sólo he observado una aproximación a las razones de la huelga cuando un articulista pedía a los empresarios que aceptaran las 300 ptas que faltaban para el acuerdo. Sencillamente, se ha pretendido, de forma orquestada, convertir a las víctimas de este llamado mercado laboral en los culpables del conflicto y no lo podemos aceptar.

No aceptamos que se culpe del conflicto a unos trabajadores con salarios bajos, sin estabilidad en el empleo y sin poder ejercer en la práctica derechos reconocidos, todo ello como consecuencia de un mercado flexible e injusto que pone a los trabajadores al servicio del empresario cuando y como él quiere y con unos costes laborales mínimos respecto a su productividad.

Los trabajadores de Baleares no debemos admitir que nos responsabilicen de lo acontecido. La patronal impone menos derechos, menos salarios y pensiones ínfimas, además de situarnos en los índices de precariedad más altos de Europa, pero parece que debemos responder a estos déficits dando las gracias por tener trabajo, lejos de pensar en retribuir a los trabajadores con salarios acordes con los beneficios obtenidos.

Lo expuesto refleja alguna de las contradicciones de nuestro mercado laboral. Somos la comunidad con el P.I.B más alto, pero, por poner algún ejemplo, las cajeras de cualquier supermercado soportan largas jornadas y perciben un salario de 110.000 pts. brutas al mes. Tenemos la renta per cápita más elevada, pero el salario de las camareras de piso de un hotel de tres estrellas es de 141.222 ptas brutas. Tenemos el crecimiento económico más alto de España, pero los vigilantes de seguridad tienen un salario base de 98.276 pts., percibiendo por el total de conceptos 120.943 ptas brutas.

Otro de los aspectos de nuestra realidad que debería analizarse en profundidad es el de la siniestralidad laboral en Baleares y ver la relación entre los escandalosos índices existentes y la precariedad en el trabajo, las prolongaciones de jornada y la estacionalidad de nuestra economía.

Un hotel, sin licencia de obras, cuyo derrumbe provoca la muerte de dos trabajadores es un accidente, que se electrocute un trabajador se considera una imprudencia.¿Acaso los obreros muertos, los sueldos bajos y las pensiones ínfimas no dañan la imagen turística?. Esta es otra imagen de nuestra realidad que el conjunto de la sociedad debe conocer, porque los trabajadores y trabajadoras somos la cara oculta, casi siempre, de la postal maravillosa de Mallorca, Menorca o de Eivissa y, sin embargo, se nos hace responsables, por tres jornadas de huelga, de hundir la economía balear.

Francesc Layret afirmó que" Cuando los trabajadores hacen huelga no es que no quieran trabajar, es que quieren hacerlo en mejores condiciones". La huelga del trasporte discrecional ha sido una huelga totalmente justa, aunque toda Europa se haya visto obligada a conocer otra "postal"de nuestras islas, además de los publicitados paisajes paradisiacos, por otra parte cada vez más inundados de grúas. Es justo reclamar y que se sepa que queremos participar no sólo de nuestra responsabilidad cuando nos declaramos en huelga, sino también de los cuantiosos beneficios generados con nuestra productividad, cimentada injustamente en unas precarias condiciones de trabajo.

El movimiento sindical de Baleares debe agradecer a estos cuatro mil trabajadores el haber puesto patas arriba a la sociedad balear, a sus estamento políticos y económicos por evidenciar, casi sin pretenderlo, las miserias de nuestro mercado laboral. Ahora, nuestros gobernantes deberían ser capaces de recoger el testigo para combatir estas enormes desigualdades sociales; de no ser así, no se entendería que la gestión política del conflicto se limitase a la resolución administrativa, como mero gesto de responsabilidad política., frustrando las aspiraciones de buena parte de la clase obrera balear que ha hecho posible un gobierno de "progreso"

No quisiera acabar sin dejar bien claro algún otro aspecto de esta huelga, concretamente el de los servicios mínimos. Somos conocedores de la sentencia que estima la imposición de servicios mínimos en el trasporte discrecional y también del decreto de la Conselleria de Trasports. CC.OO. los acató sin reserva, aun no estando de acuerdo, pero, la imposición de mínimos y su acatamiento no siempre aseguran el cumplimiento de los mismos, como así sucedió. De todas formas, la opinión pública debe conocer que los empresarios del sector no cumplieron con los servicios mínimos y así lo demostraremos, si es menester, a tenor de las amenazas a las que nos vemos sometidos. Amenazar no es el camino más aconsejable para lograr una relaciones laborales democráticas.

 

Por último, agradecer las muestras de solidaridad de los trabajadores y trabajadoras que, víctimas como los conductores de un mercado de trabajo precario, nos han animado a continuar trabajando con firmeza en la consecución de unas condiciones de trabajo más justas.

 

 

Josep Benedicto Lacomba

Secretario General C.S. CC.OO.

Illes Balears