América Latina:
Declaración final de las Jornadas Anarquistas de Porto Alegre 2005.
Desde las últimas Jornadas
Anarquistas de 2002 la coyuntura mundial poco se alteró, entre tanto la
expansión imperialista norteamericana alcanzó niveles de brutalidad e irracionalidad
inimaginable hasta hace poco tiempo atrás. Ejemplos de esto son el aumento del
poderío militar norteamericano y del contingente de soldados en las más
diversas partes del mundo, que se configura en el apoyo irrestricto a la
política nazista del Estado de Israel de opresión del pueblo palestino que
encuentra su mayor abominación en la construcción del gran campo de
concentración en la Faja de Gaza y la intervención en Irak y su justificación,
que hoy hasta los propios órganos de información del Imperio (EEUU, Inglaterra,
Alemania, entre otros) reconocen que no tenían fundamento.
Esta misma justificación se
utiliza hoy para intentar agredir otros países como Irán y Corea del Norte, en
tanto, esa nos es el único pretexto inventado, otras fantasías también sirven
como base para el desarrollo de la guerra preventiva, como el narcotráfico que
es utilizado tanto para la construcción de bases militares en la Amazonia
continental, como para la implementación de programas de monitoreo por
satélites como Sivan, Alcántara, entre otros, más allá del financiamiento y
entrenamiento (en este caso tratase mas del comando que del entrenamiento) de
ejércitos nacionales, que afecta países como Colombia, Haití, Venezuela,
Bolivia, Cuba, y últimamente hasta el Brasil (bajo el pretexto de que aquí es
procesada la cocaína).
Enumerar todas las
estrategias e intervenciones patrocinadas por los Estados Unidos en el mundo,
llevaría no una o dos páginas, tal vez centenas o millares, lo importante es
tener claro el proyecto de una hegemonía que pasa por las esferas políticas,
económicas, ideológicas y militares con el objetivo de atender las demandas de
las clases dominantes mundiales y, principalmente, norteamericana.
La victoria de Lula en las
elecciones del 2002 vino acompañada de una enorme expectativa y esperanza de
cambios sociales. En tanto, el PT desde que fue elevado al status de elite política del país, viene cumpliendo
la agenda de la gobernabilidad del país para los ricos y la clase media.
Todavía durante la campaña presidencial ya daba cuenta de tranquilizar a los
organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial.
Posteriormente, en su
política de alianzas hizo una coalición de centro izquierda claramente
reformista, y luego que asumió el gobierno en vez de promover las reformas que
contemplasen las expectativas de los sectores sociales que lo eligieron,
priorizó la gobernabilidad política, cambiando lo que restaba de su Programa
por la agenda Neoliberal de ajuste fiscal (superávit de la balanza comercial),
por el incentivo al agro- negocio (mediante la exención de impuestos a las
exportaciones), por los acuerdos con los organismos financieros mundiales ( a
través de la renegociación de la deuda externa), por la alta tasa de intereses
practicada por el Banco Central (con lucro exagerado de los banqueros) y alta
represión y el monitoreo de los movimientos sociales con el intento de
garantizar la aplicación de esta política.
La máscara del gobierno Lula
cayó, en cuanto para buena parte de los movimientos sociales el gobierno está
en disputa y se trata de cambiar los rumbos de su política económica, la
realidad es que él ya llegó a la presidencia con la función de implementar el
Pacto Social, visto que su figura encuentra gran carisma en las clases más
pobres del Brasil, y por fin sería el mejor instrumento para concretar ese
proyecto que es el proyecto de las elites financieras mundial y nacional.
Proceso semejante ocurre en
la Argentina y en el Uruguay, donde también se agotó el modelo tradicional de aplicación
de las políticas neoliberales. En Argentina, después de la crisis, Néstor
Kirchner, desarrolla una política ambigua, que por un lado emplea un discurso
populista cooptando algunos sectores sociales para generar su base de
sustentación, reprimiendo y persiguiendo a los sectores más combativos (como el
caso del compañero del Movimiento de Unidad Popular –MUP- Gabriel Roser preso
ya hace ocho meses), mas por otro lado atiende a los intereses de las clases
dominantes argentinas que están aliadas a los intereses financieros
internacionales.
En Uruguay, así como en Brasil, el futuro gobierno de Tabaré Vázquez, genera gran esperanza en amplios sectores populares de que pueda haber algunos cambios, en tanto, ya hay síntomas de que la agenda neoliberal va a ser implementada aún contra la voluntad popular (ya manifestada en plebiscitos), pues el nuevo gobierno ya tiene proyectos de concesión o asociación con capitales privados para administrar los servicios públicos esenciales y rentables, como el caso del agua, telefonía celular, líneas ferroviarias, entre otras.
Alternativa
libertaria para nuevos tiempos de lucha.
Nosotros, los anarquistas
organizados políticamente creemos que el Foro Social Mundial no constituye un
espacio de contraposición al sistema capitalista. Es por eso que proponemos a
partir de las “Jornadas Anarquistas” la construcción de una alternativa que nos
dé herramientas para el desarrollo de una lucha que pueda concretarse como un
proyecto antagonista a la sociedad en que vivimos.
La alternativa libertaria
que nos proponemos realizar viene a reafirmas el método, los principios y los
objetivos construidos por generaciones de luchadores del pueblo que llevaron
adelante la lucha de clases. Nuestras herramientas fueron y continúan siendo la
autoorganización popular, la acción directa, la solidaridad de clase, la
democracia de base y la autogestión. Solamente de esa forma podremos construir
un frente de los oprimidos que acumule fuerzas y avance en el proceso de
construcción del poder popular.
En nuestra concepción, es
necesario la organización política de los anarquistas, en el sentido de que se
torne posible el protagonismo del pueblo organizado. Dicho esto, creemos
importante afirmar que fue posible compartir las experiencias acumuladas con otros
grupos anarquistas dentro de las Jornadas Anarquistas. Más allá de eso,
queremos expresar, con gran satisfacción que esa necesidad de los anarquistas
de organizarse está siendo compartida por los demás grupos e individuos
participantes, y no sólo constatamos eso sino que damos importantes pasos en
esa dirección. Por último planteamos la necesidad de que esa organización
precisa estar articulada desde el nivel local, pasando por las regiones y por
los estados, para por fin, construir un espacio orgánico que efectivice las
prácticas anarquistas en el país y en América Latina, pues solamente de esa
forma conseguiremos cerrar el puño para enfrentar al enemigo de clase.
¡¡No está muerto quien
pelea!!.
¡¡Por el socialismo y la
libertad!!.
¡¡América Libre venceremos!!.
Federación Anarquista Gaúcha (FAG), Luta Libertaria (SP), Rede Libertaria da Baixada Santista (SP) y Federación Anarquista Uruguaya (FAU).