Boletín
de los Ateneos barriales (Cerro, Colón, Las Acacias).
Agua, sangre, bronca y miseria en el
drama boliviano
Una lucha que es de todos.
El sufrido pueblo boliviano tiene una larga y rica historia de luchas. Y hoy,
en este tiempo de tanto "no se puede", volvió a levantarse con vigor
y decisión ante un cúmulo de injusticias que pretendían desmejorar una
situación de vida insoportable.Como en todas partes, el proyecto neoliberal que
lleva adelante este gobierno, representado por ese siniestro personaje que es
Banzer, ha privatizado a mansalva y aumentado la miseria de la gente. Es de los
mas fieles a los dictados del imperio.
Creyeron que podían seguir exprimiendo a la población. Que el tejido solidario
de los de abajo ya había sido suficientemente deteriorado y atomizado. Pero se
toparon con el horcón del medio. Muchas de las expresiones del movimiento
popular, la COB entre ellas, se encuentran debilitadas. Pero el pueblo tiene
bronca, sufre con ira las brutales condiciones de vida a que ha sido arrojado.
No está resignado. Y ha ido encontrando formas de organizarse socialmente y de
mantener vivos elementos ideológicos de resistencia. Por eso salió a la pelea y
paró a la represión y arrancó sus reclamos inmediatos.
La lucha arrancó en Cochabamba. Una empresa internacional, de esas que entran a
saco en nuestras economías con apoyo de los gobiernos, quiso aumentar su
capital rápida y crudamente. El consorcio Aguas de Tunari, que encabeza la
empresa multinacional Water Ltda. que tiene su sede en Londres quiso poner el
agua por las nubes. La Coordinadora del Agua de Cochabamba, de reciente
formación, rápidamente convocó y organizó la pelea. Vino el paro de
actividades, barricadas. Al mismo tiempo la Confederación Sindical Unica de
Trabajadores Campesinos bloquearon las carreteras con piedras y troncos. Cinco
carreteras quedaron bloqueadas: La Paz, Cochabamba, Oruro, Sucre y Potosi.
El levantamiento popular se extendió. Las comunidades indígenas estuvieron
activas. La central obrera llamó y concretó un paro que contó con masiva
adhesión. Los estudiantes se movilizaron y enfrentaron también a las fuerzas
represivas, en la calle y cuando cientos de policías invadieron la Universidad
en Sucre donde realizaban una huelga de hambre. 10 mil campesinos armados de
palos y machetes ocuparon la Plaza de Armas de Cochabamba. Con piedras, palos y
cócteles molotov hacen retroceder a la represión en varios lugares.
Lo que comenzó por el agua siguió con la tierra y otras reclamaciones
populares. La desocupación, cifras oficiales, es del 26% y según el Banco
mundial el 97% de la población rural vive en la pobreza.
El estado de sitio no pudo para la decisión del pueblo. De hecho fue
desconocido. Los vuelos rasantes de aviones militares en las zonas rurales ni
intimidaron. Mas sectores se incorporaron y se sumó el punto del levantamiento
de este estado de sitio.
Hubo 6 muertos y 42 heridos. Hubo confinados y presos dentro de ellos 17
estudiantes.
Ante la furia popular el gobierno tuvo que dar marcha atrás. El proyecto del
agua quedó por el camino y se logró la libertad de presos y confinados.
Nos ha dejado Bolivia, la lección de un pueblo que pelea, que mantiene su
dignidad y que sabe que las mejoras hay que pelearlas con uñas y dientes... y
que se puede.