DISCURSO GENERAL
ACTO 26 DE ABRIL DEL 2001.

PRONUNCIADO POR EL COMPAÑERO LÍBER SILVA

Salud compañeras y compañeros:

En este primer acto del siglo homenajeamos a los mártires de Chicago, a aquellos obreros y anarquistas que pagaron con sus vidas el sueño de un mundo mejor. Sueño e ideas que continúan vivos, porque el anarquismo surge históricamente en la rebelión de los de abajo, en la pelea hace más de 150 años. Hoy, a pesar del desprecio y desdén académico y sectario de corrientes autodenominadas científicas, ha demostrado tener una visión mucho más realista sobre el acontecer de la historia. Anticipándose a acontecimientos históricos, previó la inviabilidad del Estado como medio de transformación social. Mientras sus críticos petulantes desaparecen, cambian, mutan, se pasan de bando; hoy, desde distintas tiendas se levanta nuestra idea fuerza de que no hay socialismo sin libertad y libertad verdadera sin socialismo. Hoy, como ayer, el anarquismo es un mensaje de pelea, de amor y confianza en el género humano.

Hoy, es muy grato para nosotros volver a encontrarnos. Volver a encontrarnos a pesar de una situación nada fácil para los oprimidos del Uruguay y del mundo. Además de la miseria, la falta de trabajo y la angustia diaria por la sobrevivencia, debemos sumarle el sentimiento de desesperanza en que se sumen poblaciones enteras. Vivimos un tiempo donde no parece haber futuro ni salida a una situación cada vez más insostenible. Pero en realidad, el sistema capitalista, sistema que tiene como constante histórica provocar la zozobra de las capas populares por su afán de aumentar las ganancias de un reducido grupo de poderosos, hoy no logra generar un período de alza económica a nivel mundial que permita una cierta redistribución de migajas, sino que cada día se impone con mayor virulencia desde los centros capitalistas de poder el modelo neoliberal, para aumentar el despojo de vastas poblaciones a nivel mundial.


La única oferta que hace hoy día el sistema capitalista es la miseria y el hambre para la gran mayoría de la población del planeta, tanto sean trabajadores como desocupados. Como decíamos, el neoliberalismo es la doctrina dominante, que no es otra cosa que el clásico liberalismo económico remozado para estos tiempos.

Las innovaciones tecnológicas en vez de producir mayor confort para todos, solo producen mayor desocupación, pero eso sí, mayores ganancias para los capitalistas. La Organización Mundial de Comercio y el Grupo de los 7, entidades supraestatales, poseen amplias potestades para definir la política económica de vastas regiones del planeta, acentuando las relaciones de dependencia de nuestros países, pero también desplazando el rol del Estado en materia económica, e incluso en la toma de decisiones. Hoy, los grandes monopolios, los capitales multinacionales dominan los mercados y las empresas de cualquier rama de la producción. Ahora, en nuestro país, intentan comprar las empresas públicas, que son las empresas que aquí dan mayores ganancias. Dominio absoluto de los grandes capitales multinacionales es la tónica de esta etapa capitalista. La flexibilización, la tercerización, las unipersonales y formas de esclavitud lisa y llana, son nuevas formas de extraer mayor plusvalía y hacer que poblaciones enteras deban ser esclavas en el mundo de la abundancia.

Pero si bien esta crisis económica no puede resolverse dentro del sistema capitalista porque este está en crisis constante, dicho sistema se muestra cada vez más fuerte y homogéneo en su dominación ideológica. Dominación ideológica que hace que millones de seres humanos perciban como "natural" o "necesaria" su propia miseria, que hace de la resignación el estado anímico actual de las masas. La ideología burguesa pretende hacernos creer que este es el único mundo posible. Pero contra esto, los oprimidos del mundo debemos luchar, porque este no es el único mundo posible. Porque creemos en una utopía realizable, porque ansiamos el libre desarrollo de todas las facultades del hombre y una convivencia social armónica, es que no podemos hacer la "vista gorda". Es por eso que frente a tantos embates del sistema en todos los planos, económico, político, ideológico, cultural, social; debemos los oprimidos y las organizaciones de intención revolucionaria hacer un esfuerzo de unidad y de lucha, para revertir esta situación de miseria y desesperación.

Esta situación no es ni será permanente. La historia es cambio constante y son justamente los pueblos quienes construyen la historia. En distintas partes del mundo, distintos pueblos alzan su voz para denunciar este sistema de dominación.

En Oriente Medio, vemos al pueblo palestino resistiendo la violencia genocida del Estado de Israel y la tibieza de la Autoridad Nacional Palestina, que solo busca la "paz" con los asesinos y opresores. "Paz" que por cierto, será perjudicial al pueblo palestino y también al de Israel, porque fomenta en el seno de ambos pueblos el racismo y el nacionalismo más acérrimo. Solo el socialismo salvará a ambos pueblos y los hará convivir en una verdadera paz. Ambas poblaciones deben tomar en sus manos el derecho de autodeterminación de los pueblos; la autodeterminación de sus destinos debe estar en las manos de aquellos que hoy sufren la represión militar e ideológica del Estado de Israel. Pero nos interesa resaltar aquí la resistencia que impone el pueblo palestino al ejército israelí. Una resistencia popular, donde participa activamente gran parte de la población.

En nuestra querida América Latina tenemos el ejemplo de los zapatistas, quienes nos asombran cada vez más con su gran capacidad de despliegue propagandístico y de masas. Hace algunas semanas, realizaron una marcha desde Chiapas a Ciudad de México, y varios comandantes del EZLN realizaron un discurso frente a los propios parlamentarios cantándoles sus verdades; las verdades de un pueblo que resiste para no ser esquilmado, que lucha por un mundo distinto. Cabe destacar la ausencia del sub comandante Marcos en el parlamento, como muestra del protagonismo y conducción indígena del Ejército Zapatista. Además el aparato armado zapatista está al servicio de las decisiones políticas indígenas, lo cual contradice las clásicas posturas vanguardistas de aquellos que se sienten tocados por el dedo de Dios para hacer la revolución. Los zapatistas nos demuestran claramente que sin pueblo movilizado y protagonista de la lucha no hay revolución posible.

El año pasado asistimos a rebeliones y grandes manifestaciones en Ecuador y Bolivia, con fuerte presencia indígena; donde en Ecuador la amplia movilización popular contra la carestía y la suba de los combustibles terminó en la renuncia del Presidente de la República y generó cierta expectativa en una rebelión de algunos sectores del ejército. Por cierto, la rebelión de los militares no llegó demasiado lejos y demostró la inviabilidad de una alianza pueblo- militares progresistas. Pero el pueblo ecuatoriano transita caminos de lucha y de aprendizaje de sus propias experiencias. Aquellas movilizaciones colocaron como ejes vertebradores de la resistencia popular al movimiento indígena y campesino.

En Bolivia, la privatización del agua, generó fuertes protestas y la consiguiente represión policial con varios muertos en las filas populares.

En Colombia, los viejos grupos guerrilleros continúan poniendo en jaque al gobierno y EEUU solo responde con más dinero y ayuda militar para supuestamente derrotar al narcotráfico, pero sabemos que en realidad es para derrotar a la guerrilla. Las fuerzas paramilitares también tienen su gravitación en este escenario y ni la clase política ni el imperialismo las van a desarticular. El Plan Colombia, esta nueva forma de injerencia yanqui en el continente es una readaptación de las viejas políticas interventoras pasadas para sojuzgar a los pueblos , para aniquilar sus organizaciones populares. Es la nueva forma como se posiciona EEUU frente a América Latina. Y tienen, en el caso colombiano, a un presidente como Andrés Pastrana, mandadero del Pentágono y del gobierno yanqui para "pacificar" al país, sino no habrá inversiones norteamericanas y estas necesitan una cierta seguridad y tranquilidad social para devastar al pueblo colombiano. Por otra parte, los medios de comunicación tejen una campaña de desinformación sobre los sucesos militares en Colombia, no haciendo clara mención y reconocimiento a que gran parte del territorio está bajo control guerrillero y allí no tiene injerencia el Estado colombiano.

Y en nuestra vecina orilla, la resistencia también comienza a amalgamarse. Nuestro hermano pueblo argentino también resiste la política de rapiña y expoliación de De La Rúa y el Fondo Monetario Internacional. Las clases dominantes han debido llamar a Cavallo para que haga bien los deberes. Ministro del hambre durante la dictadura y la presidencia de Menem, vuelve por sus fueros con otro ajuste de proporciones gigantescas. Y el pueblo se para con firmeza frente a esta política y frente a la reunión del ALCA en Buenos Aires. El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas es la nueva forma de saqueo; la reestructuración del sistema capitalista para América Latina en este comienzo de siglo.

Es así compañeros; el sistema solo nos ofrece más hambre, miseria, opresión y represión.

¿ Y por casa cómo andamos?

Aquí en nuestro país también crecen día a día el hambre y la miseria, la desocupación y la emigración de una importante porción de la población. La voracidad del gran capital multinacional tiene puestas sus garras en las empresas públicas, donde también la clase política se lleva su tajada. Esta Reforma del Estado implica un pasaje de la órbita pública a la privada, no solo en el plano económico, impositivo, sino jurídico, lo que también repercutirá en la estabilidad laboral, salario y condiciones de trabajo de los funcionarios de las empresas públicas.

En materia represiva, aumenta cada vez más el patrullaje policial en varias zonas de Montevideo y del interior. La implementación del "vecino alerta" por suerte, no ha tenido eco en nuestra población, lo cual desmiente la fuerte campaña televisiva que nos hacía creer que vivíamos en el reino de la inseguridad. Pero por otra parte, se incrementa la brutalidad represiva y los militares que custodian las cárceles ya llevan en su haber unos cuantos reclusos muertos y ni siquiera se los somete a la justicia. Tienen carta libre para matar como la tuvieron en otras épocas.

Y miremos nuestro campo, una mina de oro mal explotada y peor repartida, donde los grandes latifundistas explotan a los peones pagándoles una miseria y condenándolos al hambre y a no poder tener familia, a vivir para el patrón. Y para peor, nuestro campo está vacío, es un desierto, pero genera abultadas cuentas bancarias en la capital y el extranjero. Los temas de moda han sido "la aftosa" y "el contrabando", y vimos por TV a grandes productores "llorando" sus desgracias pero son ellos los que matan de hambre a sus peones, tienen millones de dólares en el banco, son dueños de este país, y encima, aumentan el precio de la carne para consumo popular frente a estas situaciones. Pero la solución a los problemas del campo no puede llegar a través de alianzas de clases, pretendiendo que los causantes de esta situación aporten una solución. Incluso, se cifran esperanzas en los pequeños productores, quienes solo reclaman frente a este modelo económico que es totalmente excluyente. Solamente piden créditos blandos y rebaja de aportes, reclamos históricos de la pequeña burguesía rural, pero jamás piden soluciones de fondo para el agro. Además, si la situación estuviera mejor para su sector, nada reclamarían y apoyarían al gobierno de turno totalmente. Nuestro único aliado de clase en el campo es el peón rural, los trabajadores de las plantaciones y recolectores de alimentos, jamás aquellos que explotan trabajadores. Y volvemos a levantar una bandera olvidada: la Reforma Agraria como única solución a la problemática rural y para dignificar al peón rural.

En la esfera política, los uruguayos nos hemos acostumbrado a los ritmos de las clases dominantes. Esperamos ansiosos las soluciones cada cinco años, en tiempo de elecciones. Nos han amansado en ese sentido. Las aspiraciones del pueblo están en el "freezer" y el Frente Amplio es el gran culpable. Su rol es congelar la lucha y las esperanzas, desarticular la organización popular, porque es el recambio seguro para las clases dominantes y para los Estados Unidos.

En lo referente a Derechos Humanos, la novedad consistió en la formación de la Comisión de la Paz, que es en realidad una comisión de entrega para laudar de una vez y para siempre el tema de los desaparecidos. Pero esa comisión integrada arbitrariamente, tiene en su seno miembros que apoyan las torturas, pero cínicamente, no los asesinatos. Eso nos da la pauta de cuál va a ser el final de este asunto. Esto no es un avance, sino un cierre definitivo del tema y después a llorar al cuartito.

A nosotros no se ocurrirá jamás recordar a nuestros compañeros desaparecidos con silencio ni simples homenajes, sino con más lucha y combate. Por lo tanto, no debe haber ninguna transa sobre la sangre de nuestros compañeros caídos.


Esta es una etapa de resistencia, tal cual la hemos caracterizado otras veces. Es una etapa para agrupar fuerzas, templar los ánimos, ir aprendiendo junto a nuestro pueblo, recoger experiencias y algunas victorias.

La realidad nos ha demostrado que para resistir esta situación de una forma más adecuada es necesario tener un proyecto de acumulación de fuerzas populares. Consideramos que nuestros esfuerzos deben estar puestos en levantar al movimiento popular, en aumentar la participación y organización, y desde allí, dar paso a la unión de las distintas organizaciones populares que luchan y buscan un camino para mejorar la situación de la población y para derrotar este sistema. Unidad de los de abajo, recreando los vínculos solidarios entre el pueblo. En definitiva, agrupar las distintas fuerzas sociales para organizar la resistencia popular.

Sabemos que este proceso de recomposición y agrupación de fuerzas en el campo popular es un proceso largo y complejo. Que no es sencillo y que una organización política sola no puede apuntalarlo. Por lo tanto, hacemos un llamado a la unidad con los que luchan, a buscar puntos de acuerdo con otras fuerzas políticas de intención revolucionaria para imprimirle al movimiento popular una mayor combatividad y solidaridad; para lograr agrupar a los sectores que buscan una alternativa para pelear contra tanta injusticia. Una unidad para la lucha, para la pelea diaria, para tener como decía Gerardo Gatti la "mano tendida al compañero y puño cerrado al enemigo".

En definitiva compañeros, los invitamos a transitar el camino de la unidad y del acuerdo, de la solidaridad, de la pelea conjunta contra el enemigo que nos oprime. Dicha unidad y el reagrupamiento de las fuerzas populares son dos procesos paralelos pero que no deben confundirse. Son dos ámbitos distintos en los cuales la unidad debe manifestarse.

El grado de acuerdo de las distintas organizaciones políticas debe propiciar un mayor vigor y organización en el campo popular, no sustituirlo ni sujetarlo. Debe propiciar un avance de la organización de los oprimidos.

Porque aquí hay dos caminos: el de los arrepentidos, el de los quebrados, furgón de cola del capitalismo apátrida y de sus cipayos nacionales o el camino de la lucha, de la rebeldía creadora de un mundo nuevo. La revolución no es solo una esperanza, es la única posibilidad.


A construir la unidad en la pelea día a día, contra el patrón, contra el Estado, contra la miseria, contra la resignación.

Por la unidad de los que pelean en cada fábrica, en cada oficina, en cada taller, en cada liceo, en cada barrio.

LIBERTAD O MUERTE

ARRIBA LOS QUE LUCHAN

DISCURSO DE INSERCIÓN
PRONUNCIADO POR EL SECRETARIO GENERAL DE LAORGANIZACIÓN, FERNANDO CHARAMELLO.

Salud, compañeras y compañeros:

Bienvenidos a nuestro acto tradicional en recuerdo de los mártires de Chicago.


Hoy con una nota de dolor. Se nos fue el "Santa" Romero, viejo militante de la Organización. No están más físicamente con nosotros, pero nos acompañará siempre su ejemplo de revolucionario íntegro.

Compañeras, compañeros, qué decirles de la situación actual de nuestra clase oprimida. No los aburriremos con cifras, todos ustedes saben de sobra más allá de los números, que ha aumentado la miseria entre los de abajo. Crecen los asentamientos, la gente se mete en cualquier baldío porque no banca los alquileres. Los desalojos son moneda corriente en los barrios pobres. Se vacían los pueblos del interior y el interior rural es una cadena de villas fantasmas. La desocupación sigue flagelando a la clase trabajadora, con todo el drama social que conlleva. La gente busca salidas, el que puede se va del país y el que no, termina delinquiendo o suicidándose.

En los barrios pobres se amontonan juventudes sin oportunidades ni perspectiva. Alrededor de 180 mil jóvenes allí, ni trabajan ni estudian. El 62% son gurisas. El consumo de drogas y alcohol como forma de zafar se extiende y se genera una cultura individualista y de pérdida de referentes morales. Hay más violencia entre pobres. El estallido latente es horizontal, no se percibe bien al enemigo de arriba. Los medios por su lado, fomentan todo este cuadro y crean una psicosis respecto a una supuesta delincuencia descontrolada.

Igual se insinúan algunas respuestas, muy esporádicas, muy atomizadas. Por aquí o por allá, gérmenes de resistencia tratan de asomar la cabeza y superar la fragmentación. El movimiento de radios comunitarias busca nuclear jóvenes y vecinos para intentar una comunicación alternativa y ser vehículo de nuevos lazos sociales. Como no han podido liquidarlas con la represión ahora buscan ahogarlas saturando el espacio radioeléctrico con radios comerciales.

Han florecido algunas intersociales, vinculadas a las zonales del PITCNT algunas, otras independientes. Han surgido Ateneos barriales apuntando a organizar a la gente que quiere resistir y luchar. También los ámbitos independientes de Derechos Humanos nuclean jóvenes de los barrios, como en el último escrache contra el Ministerio de Defensa. Son ellos junto con los viejos porfiados que no se resignan los que siguen manteniendo los reclamos por los desaparecidos y no quieren olvidar ni perdonar.

Los laburantes de los barrios, los feriantes y periferiantes, los que paran la olla con alguna actividad independiente; también se están organizando. Resistiendo los intentos de ponerles un impuesto y de echarlos de sus lugares sino pagan. Hay embriones de organización en ese sector tan difícil de nuclear. Con idas y venidas han logrado una mínima presencia pública y han coordinado con los que viven del bagayo para pelear también contra la demagógica lucha del gobierno contra el contrabando, del chico se entiende, los contrabandistas grandes pasan mercadería en coches oficiales.

La miseria avanza entonces en los barrios, y con dificultades aparecen algunos síntomas de resistencia.

Este año pasado también asistimos a un resurgimiento del movimiento estudiantil. Las ocupaciones de liceos, UTUs y de los Institutos de Formación Docente demostraron que se puede luchar y que se puede enfrentar la Reforma Educativa y la prepotencia del CODICEN que solo acepta su capricho despótico y son hostiles a cualquier manifestación que cuestione el principio de autoridad; utilizando para esto la intervención policial en las ocupaciones.

El movimiento sindical organizado en el PITCNT ha seguido perdiendo credibilidad entre los trabajadores y las afiliaciones siguen bajando. Hoy, menos del 10% de los asalariados está afiliado a algún sindicato. Un balance del último año arroja un saldo de innumerables conflictos perdidos, aislados, con respaldo declarativo de la Convención o tapando con algo de plata la carencia de una orientación de lucha. Solo un puñado de militantes de la Comisión de Conflictos hacen lo imposible por evitar la sangría de trabajadores a la calle y el consiguiente descreimiento en la herramienta sindical. Paradójicamente, nunca la Convención representó a tan pocos trabajadores y a la vez nunca tuvo tanta representación en los organismos del Estado. A los clásicos representantes en el BPS, la JUNAE, la COMISEC, y las invariables participaciones en cuanto diálogo social lanzan los gobiernos de turno, ahora se sumó la participación del presidente honorario José D´Elía en ese infame tinglado montado por Batlle llamado Comisión para la Paz. Se van a hipotecar posiciones históricas sobre Derechos Humanos para ser partícipes del Punto Final pactado entre el gobierno divertido y la oposición madura. Cada vez más abiertamente, la estrategia del PITCNT se ata a la eventualidad de un gobierno popular en el 2004, poniendo al movimiento sindical uruguayo al borde de una peronización, de un oficialismo desembozado.

La Tendencia, que recogiendo la bandera de la histórica Tendencia de los ’60 ha resurgido una y otra vez en los últimos 15 años, este año ha cobrado un vigor desacostumbrado. Sacando posiciones públicas sobre el conflicto de ADEOM, sobre el escrache del 16 y sobre la Comisión por la Paz, sobre el cierre de Cristalerías, y otros hechos relevantes del año. Es la única corriente que ha presentado un documento para la discusión del próximo Congreso que toca todos los puntos que hacen al futuro del movimiento sindical.

Ha apuntalado con militantes la Comisión de Conflictos y ha empujado la formación de agrupaciones clasistas en varios sindicatos. Aparte del déficit organizativo crónico, su mayor carencia sigue siendo no haber podido zafar de la lógica institucional que imponen las corrientes mayoritarias. Terminamos haciendo seguidismo de la agenda que impone el oficialismo y en esa dinámica, resignamos buena parte de las posibilidades de gestar un movimiento que rompa con los carriles que marca el sistema. En ocasión de la elección del representante de los trabajadores en el BPS nos enfrascamos en disputas y polémicas que duraron meses sobre la forma de elegirlos y sobre su subordinación o no a los organismos del PITCNT. Dimos la lucha de ideas en relación a la presencia en un ámbito del enemigo, cuando nuestro papel debió ser renunciar la inutilidad de hacer de floreros en ámbitos donde somos absoluta minoría y que además están diseñados para que los gestione la clase dominante y no pueden ser utilizados a favor de los trabajadores. A modo de balance, se puede decir y es la pura realidad, que desde que tenemos representantes en el BPS se ha producido el ataque más profundo a la Seguridad Social y la presencia del PITCNT allí no pesó en absoluto. Lo mismo se puede decir de los otros lugares del Estado donde ponemos gente, haciendo de comparsas de las políticas diseñadas en los centros imperiales y ejecutadas por los gobernantes cipayos.

El otro punto donde se impone la lógica institucional es en la utilización de los plebiscitos, convertidos en prácticamente la única táctica de lucha ante los ataques del enemigo de clase. Respaldamos la voluntad de pelea de los trabajadores y sus organizaciones, pero la política de buscar hasta el último resquicio de la legalidad burguesa para utilizarlo como centro de nuestro accionar, nos mete en un callejón sin salida. Hay que participar ahora en el Congreso, ya estamos metidos en eso. Hay que dar una pelea para impedir que la única herramienta que tienen hoy por hoy los trabajadores organizados sufra una mayor regresión estratégica, programática y organizativa. Después, e independientemente de lo que pase en el Congreso, habrá que encarar un montón de tareas, un montón de luchas, que son imprescindibles para devolver a los que trabajan, la confianza en la herramienta sindical, los gurises de los hipermercados, los de limpieza, las domésticas, los peones rurales y tantos trabajadores considerados de cuarta categoría, son explotados y oprimidos, relegados siempre de los esfuerzos de la conducción actual, aunque siempre están en las agendas. La vida entera del laburante, su peripecia cotidiana, sus carencias en todos los planos, deben encontrar respuestas autogestionadas en los sindicatos, como hacían las viejas sociedades de resistencia.

Habrá que impulsar formas descentralizadas de organización, que empatillen en las peleas diarias con las otras organizaciones sociales que buscan resistir y pelear.

Compañeras, compañeros, no podemos esperar respuestas de donde no van a venir. Hay que tejer ya una red de pueblo que le ponga un freno al malón capitalista que nos está matando. Hay que ir soldando un espacio de resistencia popular donde converjan los que no se resignan. El sindicalismo clasista, los estudiantes combativos, los barrios solidarios, los espacio autónomos de Derechos Humanos. Espacio de resistencia no institucional, no regimentado, no atado a ninguna estrategia partidaria, sin concesiones a los cantos de sirena del atajo democrático- burgués.

Compañeras, compañeros, estos son tiempos de pelea, sin duda, como siempre lo son. Contra los determinismos que le asignan un curso determinado a la historia, contra el fatalismo de los que presentan a este sistema como el único posible, contra los que plantean la adaptación porque el sistema es demasiado fuerte; los anarquistas decimos que la constante histórica más recurrente, lo que se verifica invariablemente a lo largo de la historia de la humanidad, es la rebelión de los oprimidos. Bajo imperios muy fuertes, bajo distintas formas de opresión, bajo todos los sistemas, los oprimidos se levantaron, organizados o espontáneamente, con claridad o sin ella. En general, fueron aplastados pero siempre volvieron a pelear porque lo que los movía y los mueve no son los cálculos políticos, no son las probabilidades de triunfo, sino el irresistible instinto de la libertad, que es patrimonio inalienable del ser humano.

Este tiempo compañeros, reclama eso. Nos están castigando duro y esto no se banca más.

Nos duele la miseria que crece y la desesperanza nos duele.

Nos cachetea. Nos pega en el medio de nuestra dignidad humana y de nuestra sensibilidad de revolucionarios.

No queremos más niños pidiendo en la calle.

No queremos más hombres y mujeres reventados sin perspectiva, sin futuro.

No queremos más viejos muriendo en las calles como parias malditos.

No queremos que la impotencia ahogue sino que haga florecer la rebeldía.

Estamos hartos de las impunidades, de las impunidades de los milicos, de las impunidades de los patrones, de las impunidades de los políticos.

Basta de resignación, hay que alentar la rebeldía.

Por un sindicalismo clasista

Por un movimiento estudiantil solidario

Por los vecinos que pelean en cada barrio

Por los que no olvidan ni perdonan

Por los viejos que no se entregan

Por una resistencia popular naciendo desde las reservas interminables de los oprimidos

Por la unidad de los que quieren voltear este sistema de mierda

POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD.
ARRIBA LOS QUE LUCHAN!!!.