Acto de FAU 1º de Mayo, 1995.
(Primera parte)

En el Teatro Stella de Italia se llevó a cabo el Acto de FAU. La amplia sala esuvo repleta. Un 80% era gente joven. Hablaron varios oradores. Lo que va a continuación es el discurso de cierre.

"SALUD COMPAÑEROS,
Para variar, nos encuentra este nuevo 1o. de Mayo en medio de la aplicación de recetas que vienen del exterior.
Esas recetas que siguen siendo, en líneas generales, igual para la mayoría de los países.
Para los llamados subdesarrollados son un verdadero calco. Hoy para nadie es misterio, que las coordenadas generales de políticas económicas y sociales vienen impuestas con total descaro. Ya la dependencia reviste formas indignas. El "Nuevo Orden Mundial", está en plena marcha. Esa estrategia que impulsan un puñado pequeño de países con EE.UU. a la cabeza, y que tienen a las grandes multinacionales detrás, multinacionales que cada vez más condicionan la política mundial.
Estrategia de dominación que instrumentan esos organismos internacionales encargados de la política imperial: FMI, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio y la instancia elitista del grupo de los 7.
Sus rasgos salientes en esta etapa han sido: revolución tecnológica al servicio de los detentadores del poder; mundialización de la economía; reestructura del poder mundial; nueva organización del trabajo; disminución de políticas sociales; desplazamiento del modelo de estado benefactor; cierto capital financiero que actúa con mayor autonomía; tecnificación de los procesos productivos con reducción de obreros; flexibilización y desregulación para dejar las manos sueltas a las empresas; ataque a las grandes conquistas de la clase trabajadora.
En ideología económica, la competitividad pasó a ser palabra sagrada.
Una política despiadada de los más ricos que le ha declarado la guerra a los pobres de todo el mundo. Téngase en cuenta que en el mismo EE.UU. la pobreza aumentó, en poco más de una década, del 9 al 16%.
Todo este tiempo, nuestra América Latina, ha sentido sobre sus espaldas el látigo de ese modelo neoliberal que es dictado desde los centros de poder. Modelo perverso que ha contado al mismo tiempo con el respaldo cipayo de los gobiernos del Continente.
Al influjo de esta política que contiene la insaciable voracidad de los ricos, nuestros pueblos ven aumentar permanentemente su miseria. Aún los datos oficiales nos hablan de una América Latina que de sus 450 millones de habitantes más del 50% vive por debajo de la línea de pobreza.
Dos de sus colosos, Brasil y Méjico tienen índices brutales de miseria. De los 155 millones de brasileros se estima que no menos de 100 viven en la pobreza o por debajo de la línea de pobreza. De los 85 millones de mejicanos hay datos serios que establecen que 70 millones están entre la pobreza y la extrema pobreza. De ese Méjico que han querido presentar como integrante del primer mundo a través de un mercado común con Canadá y EE.UU.
A través de ese tratado del NAFTA que fue inaugurado por la guerrilla Zapatista, cuya acción trajo a la superficie la otra realidad cruda del México de los de abajo. Esa guerrilla que encendió los corazones de los pobres de México y cuyo efecto político se extendió como reguero de pólvora por todo el país. Esa que los poderosos quieren destruir usando técnicas políticas y militares y que sigue firme en su propósito de justicia.
Guerrilla zapatista, atípica en relación con la de décadas anteriores, y que inaugura una nueva fase de lucha armada en el continente en momentos en que declinaba esta forma de pelea.
Ejército Zapatista de Liberación que saludamos con profundo reconocimiento político por todo lo que ha significado, por todo el efecto positivo que ha tenido para la causa de los oprimidos de México y de toda nuestra América Latina.
Y tenemos en este momento el episodio boliviano. Un pueblo ya cansado de tanto ajuste de cinturón y tanta miseria histórica. Un pueblo que a través de su movimiento obrero a dicho ¡Basta! y enfrenta decididamente esta política de miseria y a la mano armada de los hambreadores. Ese movimiento obrero que tiene un rico historial de pelea contra el enemigo de clase y sus represores.
Vaya nuestra solidaridad total con la lucha decidida y en la calle que lleva adelante en este momento el pueblo boliviano.
Y el estropicio ocasionado por esta despiadada política neoliberal que padece gran parte del mundo, preocupa ya a muchos personeros del sistema. Teóricos, politólogos, políticos y técnicos que velan por la funcionalidad, por la viabilidad del sistema, han pegado algún grito de alerta.
Dicen de una y otra manera, que esta política brutal puede llevar a explosiones sociales y situaciones sin salida.
Y así tenemos alguna declaración como la de Enrique Iglesias del BID pidiendo algún grado de política social. "Un neoliberalismo humanista" ha dicho.
Tenemos las declaraciones sin efecto concreto alguno como las de la Conferencia Mundial sobre desarrollo Social y Pobreza de Oaxaca en México en el año 93. O las de la reciente Cumbre Social de la ONU que dedicó mucho espacio al tema de la pobreza. Han dicho: "Nos comprometemos, como imperativo ético, social, político y económico de la humanidad, a lograr el objetivo de erradicar la pobreza en el mundo mediante una acción nacional enérgica y la cooperación internacional". O lo afirmado en el documento del South Center acerca de la reforma de las Naciones Unidas, donde nos dicen: que no ha habido una "gestión democrática de la economía mundial para superar la pobreza y la desigualdad y eliminar las causas de la crisis social que hacen peligrar la paz". O en el reciente informe de la OIT que afirma: "Por más difícil que resulte, es imperioso encontrar soluciones viables a los problemas paralelos de desempleo en gran escala en los países industrializados y generalización del subempleo y pobreza en los países en desarrollo".
Por supuesto, a nivel mundial, los que tienen el poder en sus manos no se dan por enterados. Y en nuestro país siguen políticos y técnicos hablando de las inefables virtudes del neoliberalismo. Estos alcahuetes resultan más realistas que el rey.
Y tuvimos los uruguayos elecciones y cambio de gobierno. Una vez más trabajó la máquina de ilusiones a favor del sistema de dominación. Todos los iguales ante la ley, y desiguales en la realidad social y política, tuvieron la posibilidad de elegir. Y salió nuevamente Sanguinetti. El Sanguinetti de la impunidad, las razzias y el que se golpeó el pecho como ganador ante los conflictos obreros.
Una vez más un cambio para que todo siguiera básicamente como antes. El continuismo de la política neoliberal es una realidad. Al otro día de asumir el gobierno el Foro Batllista tiró por la borda muchas de sus promesas preelectorales. Se sabe, las promesas de tiempo de elecciones son aire cínico, están compuestas de mentira y se las lleva el viento.
El ministro Mosca fue el encargado de decir cual era la verdad de la milanesa. Había que quitar a los que tienen menos y beneficiar a los que tienen más.
La historia lo dice todos los días con machacona insistencia: los políticos del sistema están, finalmente, para realizar los intereses de los poderosos. Nada para extrañar entonces.
Otro ajuste fiscal, otro mazazo al pueblo. Ataque a los sueldos de obreros y jubilados. Más IVA, que pagará fundamentalmente el pueblo. Y en cada oportunidad el mismo verso cínico: todo se hace para que la cosa no sea peor, para que el pueblo no padezca el nefasto efecto de la inflación. El equilibrio fiscal y la mágica competitividad que todo lo mejora, es lo que importa.
Algunas posturas demagógicas destinadas a las tribunas o al electorado, pensando en las futuras elecciones y en no deteriorar demasiado y aceleradamente la imagen, plantearon modificaciones irrelevantes al proyecto y acuerdo en todo lo fundamental, tal, por ejemplo, el caso de Volonté.
El gran aporte popular de los demagogos termina en que no habrá impuestos para la franja de tres sueldos mínimos.
Pero en materia de intenciones nefastas la cosa no termina aquí. Junto a las medidas concretas aprobadas hay, todavía, más propósitos miserables. Nuevamente se ataca el actual sistema de Seguridad Social con el propósito de empeorarlo.
Para el Fondo Monetario que da la orden y para políticos y técnicos que la quieren instrumentar, los jubilados son una especie de raza enemiga, muy malvada, que se está llevando una parte importante del presupuesto. Un capital que bien podía ir a parar a las "pobres" multinacionales, a través del pago de deuda externa o por vía de distintas exoneraciones. Es bestial.
Al mismo tiempo Davriux, sin importarle la aplastante mayoría que se pronunció en el plebiscito contra las privatizaciones, sigue planteando más privatizaciones. Es el nuevo cruzado, el portador del nuevo impulso entreguista y de todo va mejor con privatizaciones.
Los lineamientos de entreguismo y hambre que marcan los organismos internacionales se siguen cumpliendo al pié de la letra. Es más ya se cumplen antes que se lo pidan. Sabido es, que antes de hacer público el paquete de la miseria, el ministro de Economía se entrevistó con el FMI para ver si todo estaba bien. El Fondo le puso sobresaliente.
Y casualmente junto al paquete de la miseria aparece la Ley de Seguridad Pública, después Seguridad Cívica por proposición de Michelini. Parece que el asunto es cambiarle de aspecto al monstruo. Un franskenstein de frac.
Estudiosos del tema han establecido que toda la estructura jurídico-policial es un engranaje más del sistema de dominación. Está articulada con otros niveles con objeto de asegurar que no corra riesgos el poder de los de arriba.
Junto al aumento de la desocupación y la miseria general, que la nueva política económica asegura, tendríamos entonces más vigilancia, razzias, intimidación de gente y represión general.
Han sido denunciados negociados diversos. Por ejemplo, bancos que se recuperan para venderlos por un tercio de lo invertido, bancos a los que están vinculados diversos técnicos del gobierno de turno; oficinas donde están ministros y otra gente del equipo económico gubernamental relacionadas con los robos de Collor de Mello o con capitales financieros internacionales acreedores del estado.
Todas estas denuncias no aparecen en los medios de comunicación llamados grandes. Para todo esto no hay TV y casi no hay diarios ni radios.
Pero esos mismos medios, esos mismos comunicadores, gritan despavoridos y con odio contra el que roba una radio o un televisor. Esos medios tiran paladas rojas ante cualquier hecho de sangre. Son fabricantes de inseguridad y de condiciones para que haya más represión y control. Así toda infracción de los de abajo adquirirá dimensiones fabulosas.
No obstante dar las estadísticas oficiales un no crecimiento de lo que llaman delito, ellos plantean que la situación social es crítica. Los discursos de los políticos seguirán agrandando el fenómeno. La Seguridad Pública es un tema fundamental, han reiterado.
Hay ausencia total de interés de ubicar el tema en su profunda dimensión. No tratan en ningún momento de observar la causa de miseria y falta de expectativa que subyacen a muchos de estos episodios. No, la cosa se arregla con más represión general, con más castigo.
Y pequeños grupos que por aquí y por allá aparecen golpeando a pobres, tan pobres como ellos, serán el pretexto para medidas que atacarán a todos los de abajo. Grupos estos que más de una vez, en robos y drogas, se entienden con parte del sistema represivo oficial.
Y hablando de represiones. El hospital Filtro ha estado nuevamente en el tapete. Ese episodio que marca un triste jalón en la historia de la brutalidad represiva de nuestro país. El tema regresó a instancias del pedido fiscal.
Ese hospital Filtro que con su sola mención evoca milicos a caballo atropellando y apaleando brutalmente a la gente que sólo tenía sus manos para defenderse. Que evoca la llegada de patrulleros con sus milicos tirando a matar a diestra y siniestra; a cantidad de gente herida en las inmediaciones.
Evoca una noche de siniestra represión antipueblo.
Un episodio que también nos trae la amargura y la indignación del asesinato de Morroni.
Un episodio que obliga a recordar las dudas de dirigentes políticos del FA y del PIT-CNT acerca de donde estaban los culpables. Que obliga a recordar la actitud de desprecio al pueblo de un gobierno que a través de su ministro y el mismo presidente felicitaba y homenajeaba a los que llevaron adelante la sangrienta represión de esa noche. Esa noche donde la mano del poder de los de arriba ponía su nombre y apellido.
Marchas y contramarchas. La instancia judicial va confirmando lo que suponíamos. En todo este proceso judicial la especulación política estuvo al orden del día. Fueron dilatorias en el tiempo. Pasó el período electoral y se enfrió el partido. Tal es así que el pedido fiscal llega fuera de fecha legal.
El pedido fiscal era tan descarado que el juez se vio en la necesidad de regresarlo. Era demasiado desgaste para el llamado poder judicial, en algo había que cubrir las formas.
Había quedado groseramente estampado a rajatabla el amparo para los apaleadores oficiales y castigo para los que se defendieron del atropello bestial. No apareciendo responsables del asesinato de Morroni ni de la masacre.
Y cosas grotescas. Los milicos tirando contra la gente fueron hasta filmados en directo y además hay fotos de todo tipo al respecto. Pero, el informe policial establece que ningún arma policial fue disparada. Así, las cosas, el Fiscal pidió algunos procesos sin prisión de menor importancia para los bestiales agresores. Y el fiscal en la justificación de la infamia sólo balbucea algunos tecnicismos. Pero, eso sí, para periodistas, gremialistas y 3 personas participantes las culpas están claras. Tan claras que hay pedido de varios años de cárcel por "sedición" para ellos.
Por haber sido presentado fuera de los plazos establecidos cabría el pedido de caducidad en lo legal y este recurso fue utilizado. Quedan pendientes los casos de los 3 compañeros para quienes se pide inicialmente varios años de cárcel.
Queda una vez más en claro el papel que cumple la institución justicia en la estructura de poder. Queda al mismo tiempo también en claro como se respetan los DD.HH. en Uruguay. El Uruguay, donde la mayoría de sus políticos sigue votando el ascenso de militares culpables de torturas, asesinatos y desapariciones. Ayer nomás tuvo lugar otro de estos hechos aberrantes y que hablan a las claras de la estatura moral de la mayoría de los políticos. Tal el caso del reciente ascenso de Moacir Leites que fuera brutal protagonista de esa especie de noche de los lápices uruguaya. Un torturador de niños denunciado con pelos y señales por quienes padecieron sus atrocidades. Pero esto lo hizo la institución militar y para ellos está la impunidad y premios, el reconocimiento de los de arriba y de aquellos que administran el poder.
Ahí tenemos las declaraciones que formula Scilingo y que ahora ratifica un sargento del Ejército que estaba en la custodia de detenidos, acerca de los brutales asesinatos de las dictaduras del Río de la Plata. Ese horror imbricado en el poder y sostenido por un sistema. Esos recuerdos que estrujan el alma humana de todos los bien nacidos. De nada les servirá a los de arriba las impunidades ni la intención de ocultar la historia horrenda, ella regresará una y otra vez y les gritará a los poderosos y sus esbirros, todos sus crímenes.
En referencia a los DD.HH. hay un deterioro claro. Ciertos valores generales, cierta sensibilidad, existentes en la sociedad uruguaya, en virtud de su historia, van siendo pateados por la clase política. Ya ni siquiera el Departamento de Estado norteamericano puede formalmente compartirlo. Ese departamento de Estado con ríos de sangre en su haber, con atropellos, invasiones, genocidios a lo largo de su siniestra historia. Pero para la viabilidad del sistema hay funciones que no deben pasar un límite, por lo menos para los dependientes.
Y ahí desfilan por ese documento los abusos policiales, el brutal trato en las cárceles, la tolerancia de los jueces para ante la barbarie policial, la masacre del hospital Filtro, las condiciones de los establecimientos carceleros, la discriminación racial, la violencia contra la mujer.
Como vemos el grueso de los ataques a los DD.HH. provienen de la propia estructura de dominación. No sólo van vaciando el estómago de los de abajo, van vaciando también a toda la sociedad uruguaya de valores humanísticos que generó una rica historia a la que contribuyeron inmigrantes criollos e ideas de avanzada.
Un momento de la historia, un momento de la sociedad uruguaya en que hay mucho en juego para el futuro de los de abajo. De arriba puede esperarse lo peor. Hay que ir al encuentro de una raíz solidaria que permita superar el canibalismo individualista. Al recate del protagonismo popular al que la sociedad uruguaya debe gran parte de sus valores humanísticos y de justicia social
Ir a la forja, con las características de los nuevos tiempos, de formas comunes y articuladas de la acción popular. Al rescate de la dignidad y la lucha como herramienta para los logros de una mejor vida social.

POR UN FRENTE COMUN DE LOS OPRIMIDOS
CONTRA LA RAPACIDAD DE LOS DE ARRIBA
POR LA DEFENSA DE TODOS LOS DERECHOS DE LOS HUMANOS
CON LA ESPERANZA VIGOROSA DE LOS ZAPATISTAS
POR UNA RESISTENCIA EFICAZ Y FORTALECEDORA
POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD.