Un violento allanamiento policial afectó durante la tarde de hoy martes las dependencias del Hogar Universitario Mapuche Las Encinas en la ciudad de Temuco, dejando como saldo 29 estudiantes mapuches detenidos, cinco de ellos heridos de mediana gravedad y millonarios destrozos en gran parte de sus dependencias. Según informó el fiscal del Ministerio Público, Alberto Chiffelle, los cargos en contra de los estudiantes irán desde usurpación y atentado, hasta maltrato de obra a Carabineros en servicio, investigación esta última que sería traspasada a la Fiscalía Militar. A continuación una crónica fotográfica de los hechos.
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Una protesta pacífica
A comienzos del día, nada hacía presagiar que la manifestación pacífica convocada por los dirigentes universitarios mapuches de la zona sur del país terminaría con una insospechada y brutal represión policial e incluso con un allanamiento a las dependencias del histórico Hogar Mapuche de Las Encinas en Temuco. A eso de las 8 de la mañana, una columna de al menos 80 estudiantes universitarios ocuparon pacíficamente las abandonadas dependencias de la Subdirección Nacional Sur de la CONADI ubicadas a un costado de dicho hogar estudiantil, llevando consigo colchonetas, frazadas, sacos de dormir y algunas de sus pertenencias personales a objeto de denunciar públicamente el estado de hacinamiento en que viven hoy en cada uno de los albergues existentes.
Se trataba de una manifestación
pacífica, al igual que muchas otras realizadas en años anteriores y que este año
debieron retomar ante el fracaso de las negociaciones establecidas con el
Subsecretario de Mideplan, Jaime Andrade, en orden a solucionar sus problemas.
"La manifestación no tenía un mayor objetivo que llamar la atención de la
ciudadanía sobre un problema real que tenemos, como lo es el hacinamiento, las
malas condiciones en que se encuentran nuestros albergues y las promesas
incumplidas por el subsecretario Andrade. Por eso decidimos movilizarnos y hoy
los 45 chicos que estaban de allegados en nuestro hogar decidieron instalar sus
camas en el recinto abandonado de la Conadi", señala Andrea Reuca, dirigenta del
hogar de Las Encinas.
Y para ello no estaban solos. Recién llegados el día lunes desde las ciudades de Valdivia y Osorno para una reunión con autoridades de gobierno y que el propio Andrade suspendió a pocas horas de comenzar, dirigentes universitarios huilliches se sumaron a la movilización impulsada esta mañana por el Hogar de Las Encinas, apoyando a sus pares de Temuco en una reivindicación que ellos también consideran tan histórica como necesaria.
"Nosotros habíamos llegado la tarde de ayer para coordinarnos y participar el día de hoy en una reunión fijada hace un mes con el Subsecretario Jaime Andrade y la plana mayor de la Conadi sobre el tema de los hogares. Sin embargo, ayer por la noche y de una manera completamente irresponsable, un asistente del gobierno nos informó que la reunión se había suspendido por problemas de agenda del subsecretario. Nos pareció legítimamente una burla, una tomadura de pelo más y decidimos apoyar como movimiento estudiantil la ocupación de la Conadi hoy en Temuco", señala Rodrigo Marilaf, dirigente huilliche de la Universidad Austral de Valdivia.
Y no sólo desde las tierras de
Valdivia llegaría el apoyo. Más al sur, desde Osorno, una delegación de
estudiantes de la Universidad de Los Lagos encabezada por el dirigente huilliche
Miguel Cheuqueman, también acompañaría a los estudiantes hacinados de Las
Encinas en el traslado de sus pertenencias a las antiguas dependencias del
organismo indigenista sureño, asegurando por su parte que las malas condiciones
en que mal-viven los universitarios mapuches hoy no son eran precisamente una
exclusividad de Temuco. "Nosotros mantenemos desde el año pasado un hogar en
Osorno. Es una casa habilitada para 26 estudiantes huilliches, una casa que no
nos entregó el gobierno, sino más bien nosotros mismos lo habilitamos en una
antigua sede del movimiento del Futa Huilli-Mapu. Allí tampoco estamos en las
mejores condiciones", reconoce Cheuqueman.
Todos ellos se mantuvieron hasta pasado el mediodía al interior de las dependencias de Conadi, algunos acompañando a sus hermanos en una fogata compuesta por un par de neumáticos encendidos, otros tomando mate para capear el frío y los menos desafiando con un entretenido partido de palín la lluvia que por esas horas ya se dejaba caer sobre la ciudad de Temuco. Luego, por razones de horario y compromisos impostergables, los estudiantes huilliches de Osorno debieron despedirse de la improvisada okupa y partir raudos al terminal de buses a fin de llegar no muy tarde de regreso a su lugar de origen.
El allanamiento
"Si se hubieran quedado un par de minutos más, también estarían presos", comentarían más tarde los estudiantes. Esto porque a eso de las 14:30 horas, cuando gran parte de los manifestantes había decidido producto de la fuerte lluvia retornar al hogar de Las Encinas, una violenta arremetida policial trasformaría la escena hasta ese momento pacífica en un verdadero campo de batalla, con decenas de bombas lacrimógenas cayendo sobre los estudiantes y principalmente al interior del hogar universitario, lugar a donde la mayoría de los estudiantes llegó finalmente en busca de refugio. Si bien la oportuna reacción de los estudiantes impediría la detención de alguno de los manifestantes al interior de la Conadi, lo peor aun estaba por llegar.
A eso de las 15:00 horas, en
instantes en que el grueso de los manifestantes se encontraban atrincherados en
el recinto estudiantil, resistiendo la violenta represión policial desde los
techos, un piquete del Grupo de Operaciones Especiales de Carabineros (GOPE),
haciendo un uso claramente indiscriminado de sus bombas lacrimógenas y sus
escopetas antimotines cargadas con asesinos balines de goma, irrumpiría
violentamente en el interior del albergue, seguido de más de 50 efectivos de
fuerzas especiales que en pocos minutos coparon todas las dependencias del
hogar, logrando la detención de más de una veintena de estudiantes.
A partir de ese momento, una a una fueron registradas todas las habitaciones del hogar, según nos señala Andrea Reuca. "Grupos de siete u ocho pacos derribaban las puertas a patadas y sacaban de las mechas a los cabros. A algunos los pateaban ahí mismo, en los pasillos, entre tres o cuatro carabineros, gritándoles "indios de mierda, terroristas". En el pabellón de las mujeres destrozaron gran parte de las puertas de los dormitorios y sacaban a empujones a las lamngenes, sin ningún respeto. En el barrio chino, un pabellón especial que tenemos con oficinas, destrozaron todo. Ventanas, baños, puertas, vidrios en el suelo. Parecían locos, daban vuelta las camas, como buscando cosas, no lo sé, un peñi escucho decir a ellos que buscaban armas y otro escuchó a un oficial dando instrucciones de buscar a ciertos hermanos, con nombre y apellido", recuerda Andrea, quién se salvó providencialmente de ser detenida tras atrincherarse en su habitación.
"Todo esto era como una guerra. Los pacos bajaban desde los techos, te disparaban al cuerpo, cara de palo, sin ningún tipo de contemplación. A varios peñi los golpearon brutalmente, yo vi como al peñi Julio Marileo, un dirigente de este hogar, entre tres o cuatro carabineros lo pateaban en el suelo. También a algunas mujeres, que se resistían a ser detenidas y que se las llevaron de las mechas rumbo a los furgones y las micros estacionadas al lado afuera del hogar", señala un residente del hogar que prefiere mantener su nombre en reserva y que también participó de la movilización.
"Tienen que haber andado unos
cien pacos, más o menos. Las bombas lacrimógenas no dejaban respirar a nadie y
al que se asomaba fuera de las piezas lo detenían de inmediato. Yo vi cuando al
peñi Juan Pichún, que veía a buscar a su hija al hogar, los pacos lo detuvieron
en su pieza y lo golpearon con pies y puños antes de subirlo a la micro. Parece
que uno de los pacos lo había reconocido al allanar su pieza, ellos decían ¡este
es el hijo del lonko de Traiguén, del terrorista, démosle duro a este indio de
mierda! ", recuerda otro miembro del hogar.
Los detenidos
El balance tras el allanamiento sería a todas luces desolador. 29 estudiantes detenidos. Estos fueron Luz Llanquinao, Viviana Huaiquilaf, Jessica Huenteman, Ruben Yaeger, Gabriel Huinca, Freddy Guzmán, Obed Huenupi, Miguel Lincolao, Patricio Negueman, Luis Nahuel, Marco Melillán, Alex Huechuñir, Eliacer Catrileo, Juan Carlos Huircan, Alex Caucaman, Norma Cofre, Rosa Huenchumilla, Carmen Jaramillo, Ivan Antilef, Ilse Neculpan, Angela Tranamil, Juan Pichun, Gabriel Meñaco, Eduardo Mendoza, Cristian Comulai, Juan Painemal, Julio Marileo, Rodrigo Borquel y Arnoldo Millan. Entre ellos los principales dirigentes universitarios de la zona sur, la mayoría de ellos brutalmente golpeados al momento de su detención y en su posterior traslado al recinto penitenciario.
Todos estos estudiantes detenidos fueron trasladados a dependencias de la Segunda Comisaría de Temuco, recinto policial en el cual se congregarían durante toda la tarde una gran cantidad de estudiantes para manifestar su descontento por la acción policial. En el caso de los heridos, cinco en total según reconoció el propio mando policial, estos serían trasladados a eso de las siete de la tarde rumbó al hospital regional con la finalidad de constatar lesiones.
A eso de las 18:00 horas, a
Rodrigo Lillo, abogado de la Corporación NorAlinea de Temuco, le correspondería
acudir al recinto policial a verificar el estado de los estudiantes detenidos.
"Ellos se encuentran bien, algunos tienen golpes y los más graves serán
derivados, según carabineros, al hospital regional para constatar lesiones.
Probablemente mañana a primera hora sean trasladados al Tribunal de Garantía
donde la fiscalía local solicitará se les formalice investigación por una serie
de cargos, que van desde atentado y usurpación, hasta maltrato de obra a
carabineros en servicio", señaló el profesional a su salida del recinto.
Minutos más tarde, el fiscal del Ministerio Público Alberto Chifelle, entregaría también a los medios de prensa reunidos en el cuartel policial su particular visión de lo acontecido durante el mediodía en el hogar universitario. "El resultado de la diligencia arrojó un total de 29 detenidos, siete de los cuales corresponden a mujeres... Vamos a estudiar durante el transcurso de la tarde la posibilidad de traspasar a algunos a la fiscalía militar por maltrato de obras a carabineros en servicio. En lo inmediato existe una denuncia formal por daños de parte del Director Nacional de la Conadi y están detenidos a petición expresa del Director Nacional ya que él solicitó el desalojo del recinto que estaba tomado. Ellos están detenidos además por desordenes públicos ya que esta manifestación se realizó dentro de un servicio público", indicó Chifelle.
Todos ellos deberían ser presentados a las 09:30 horas del día de mañana miércoles ante el Tribunal de Garantía de Temuco, en una audiencia pública en la que los dirigentes universitarios aseguran una masiva concurrencia de estudiantes mapuches.
Las reacciones
Para los estudiantes, el escenario de movilización pareciera haber llegado a un punto sin retorno. "Esta es la respuesta que nos da el subsecretario de Mideplan a nuestras demandas. Nosotros pedimos una reunión urgente con Andrade hace más de un mes para el día de hoy y esta es la respuesta que obtenemos de su parte. Hoy la represión de carabineros fue muy violenta y de un racismo casi enfermizo. Yo no sé que va a pasar desde ahora en adelante, viendo la forma en que nos tratan las autoridades. Yo no sé si los estudiantes van a querer que los estudiantes sigamos conversando con las autoridades, viendo el maltrato cometido hoy contra nuestros compañeros", señala Ricardo Luna, en las afueras de la Segunda Comisaría.
Rodrigo Marilaf, por su parte, es
claro en responsabilizar al gobierno por el violento desenlace de la
movilización. "Yo creo que el gobierno está tomando las peores medidas para
resolver nuestros conflictos. Yo no creo que el tema estudiantil se vaya a
resolver aplicando medidas represivas como lo hicieron hoy. Por el contrario, yo
creo que lo que se debió haber hecho, por parte de las autoridades en este caso,
era tratar de haber agotado las vías de diálogo, las formas de comunicación. Con
esto queda establecido que el único camino que nos queda y que ellos nos van
dejando es el camino de la movilización. El único que además nos ha dado siempre
algún tipo de resultado", señala enfático.
Andrea Reuca, dirigenta y vocera del hogar afectado por la represión, es categórica en su análisis de los hechos. "Nosotros jamás esperamos un nivel así de represión. Esperábamos no ser escuchados, pero esta represión sobrepaso todos los límites. Ahora nos quedamos con la sensación de que si no nos movilizamos, si no nos lanzamos con la ocupación de estos espacios, jamás vamos a concretar los hogares estudiantiles dignos que estamos exigiendo hace años. Nosotros ahora estamos preocupados por los muchachos detenidos acá y por los heridos, nosotros esperamos que mañana los cargos se ajusten a la realidad de lo que pasó, ya que nosotros fuimos agredidos al interior de nuestra propia casa y los chicos lo único que hicieron fue defenderse", indicó finalmente.