IZQUIERDA  Y  ESPERANTO
SATeH
MALDEKSTRO  KAJ  ESPERANTO

¿ QUÉ  ES  EL  ESPERANTO ?

¿ CUÁLES  SON  SUS  FINES ?

 

Adaptación del texto publicado originalmente en esperanto por Maldekstra Forumo Berlino.

 

Leyendas y realidades sobre el esperanto

Sería estupendo que todos los lectores de este artículo ya supieran qué es el esperanto y cuáles son sus objetivos (o incluso que todos tuvieran ya una opinión positiva sobre la lengua). Pero desgraciadamente no podemos partir de esa premisa. Los resultados de las encuestas, cuando existen, ciertamente no dan razón para pensarlo: mucha gente todavía no ha oído hablar del esperanto, aunque afortunadamente un gran número de los que sí saben lo que es, lo ven con buenos ojos.

Los resultados un tanto ambivalentes de las encuestas no son nada sorprendentes. En primer lugar, porque en los medios de comunicación de masas se tiende a tratar el esperanto y la totalidad de los problemas lingüísticos con poca frecuencia y de manera superficial, cuando se hace. En segundo lugar, porque las informaciones sobre el esperanto a veces se analizan con muchos prejuicios sobre la supuesta artificialidad, falta de viveza o falta de fuerza expresiva de la lengua, la ausencia de posibilidades de su introducción mundial, la ingenuidad de sus adeptos que, según dicen sus detractores, ven la lengua como un recurso para conseguir la paz mundial, o incluso sobre su supuesta desaparición, que muchos creen que sucedió hace mucho tiempo. En tercer lugar (y he aquí un asunto que todavía indigna más y que tiene consecuencias difíciles de contrarrestar), porque algunos esperantistas se permiten un tipo de acción pública, que puede tener consecuencias negativas en personas críticas, y con quienes algunos lectores posiblemente ya han contactado, en las que se usan argumentos propagandísticos exagerados. En el siguiente texto se evitarán este tipo de argumentos, como por ejemplo el enorme número de hablantes del que algunos hablan o la extrema facilidad de la lengua.

¿En qué consiste exactamente el esperanto?

El esperanto fue iniciado en 1887 por el Doctor L. L. Zamenhof, un oculista judío que vivía en la parte de Polonia ocupada por Rusia. Zamenhof concibió el esperanto como un idioma neutral (no ligado a ninguna etnia o nación concreta) e internacional. Pretendía desarrollar y utilizar, junto con otras personas que tuvieran sus mismas ideas, una lengua regular y de aprendizaje fácil, y en una segunda fase pretendía que fuera introducida como lengua internacional y auxiliar para todos. Por supuesto, todos los países y naciones conservarían sus propias lenguas. Se trataba de un idioma planificado, o mejor dicho, si hablamos desde 1887, de un proyecto de idioma planificado.

Zamenhof esperaba de sus esfuerzos más que una simple utilidad práctica. Ya desde su infancia le afectaban los continuos conflictos sangrientos que ocurrían entre los diversos grupos étnicos y lingüísticos de su ciudad natal: Białystok (en el nordeste de la actual Polonia). En una lengua neutral, que perteneciera a todos por igual, Zamenhof veía un importante elemento o factor de pacificación política.

El primer éxito del esperanto, de ningún modo despreciable, ocurrió en el momento en que se convirtió en una lengua viva que trascendió un cambió de generación y que fue aprendida por varios cientos de miles de personas en todo el mundo. La Asociación Mundial de Esperanto (UEA) posee del orden de 10.000 miembros en más de 100 países. Por su parte SAT (Asociación Anacional Mundial) fue fundada después de la Primera Guerra Mundial como una liga de trabajadores esperantistas. En ella se agrupan usuarios del esperanto con una orientación política de izquierdas, sindicalistas y ecologistas. Mediante su uso en una comunidad lingüística real, la lengua ha demostrado su utilidad y capacidad de evolución, y además permite a sus hablantes una serie de servicios prácticos de los que más adelante hablaremos.

¿Por qué concretamente el esperanto como lengua internacional?

El predominio de ciertas lenguas en las relaciones internacionales no se basa, como a menudo se piensa, ni en el número de hablantes ni en sus cualidades, sino que se basa sobre todo en la “hegemonía” económica y política en el mundo de los Estados donde esas lenguas se hablan. Por ello, los miembros de las comunidades lingüísticas no privilegiadas se comunican “desde un plano inferior”, cuando en un ámbito internacional se ven forzados a utilizar una o varias de las lenguas dominantes, lenguas que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, dominan peor que la materna.

El uso internacional de algunas lenguas nacionales distorsiona los intercambios culturales y los flujos de información. En otras palabras, distorsiona el mercado de ideas en favor de ciertas comunidades lingüísticas, concretamente en favor de las élites económicas, políticas y de opinión de las grandes comunidades lingüísticas. El actual predominio del inglés es un factor importante de que los productos de la industria de la cultura norteamericana conquisten los mercados mundiales, y de que las agencias de noticias de lengua inglesa dominen el mercado mundial de la información. Una lengua neutral y fácil de aprender podría establecer un cierto equilibrio.

La mayoría de las personas aceptan con indiferencia la falta de igualdad de derechos en la comunicación, porque se considera un asunto imposible de cambiar. También hay algunos a los que les gusta vivir en este caos lingüístico, porque sus propios conocimientos de lenguas extranjeras son beneficiosos profesionalmente o porque les proporcionan prestigio. Pero, ante todo, son las clases dominantes de muchos países las que aprovechan mejor las actuales circunstancias. Favorece a sus “intereses” el que el conjunto de los trabajadores asalariados y la mayoría de los grupos sociales sean monolingües, o sólo dispongan de un conocimiento limitado de lenguas extranjeras, porque así tienen menos posibilidades de acceder a la información y a opiniones que provengan directamente de otros países que no hayan pasado previamente por el filtro de los medios de comunicación de masas, que son controlados precisamente por esas clases dominantes. De este modo, los trabajadores tampoco tienen oportunidades de participar en un intercambio de información directa con asalariados de otros países.

La ideología de la convivencia entre las clases sociales necesita del nacionalismo para implantarse entre la ciudadanía. Pero la celebración de contactos frecuentes y profundos a nivel internacional tiende también a enterrar ese nacionalismo moderno que las clases dominantes desean y que ya no suele manifestarse mediante la exhibición de la fuerza o la demostración abierta de seguridad, sino que se suele expresar en disquisiciones de algunos intelectuales sobre el término de “identidad nacional” o a través de la separación diaria entre el “nosotros” y el “ellos”, entre los “nacionales” y los “extranjeros”, entre los “conciudadanos” y los “otros”, entre “nuestros” mercados laborales y comerciales (que necesariamente hay que proteger) y los de los países competidores (que hay que conquistar), etc.

El esperanto se basa en la igualdad. Esta lengua podría permitir el entendimiento entre los grandes grupos sociales de todos los países más allá de las barreras lingüísticas y políticas, sin necesidad de intermediarios y sin límites de contenido. La lengua inglesa, que muchos ven como la lengua internacional de hecho, no permite esa comunicación, ni siquiera en el relativamente pequeño grupo de países ricos con un sistema desarrollado de educación escolar y profesional.

El esperanto puede contribuir a la reducción del parroquialismo nacional, ya que facilita el conocimiento de otros pueblos y culturas. También debería ayudar a desarrollar una conciencia política mundial. Los problemas de la paz y del medio ambiente se pueden solventar sólo a escala planetaria. La unión del capital internacional debería contrarrestarse con la unión de los trabajadores y del movimiento ecologista, cuyos contactos internacionales provocan una mayor motivación en la base. Para ese fin se necesitan instrumentos lingüísticos. Por otro lado, también es de dudoso valor una integración europea promocionada “desde arriba”, que hasta ahora no conoce un fuerte contrapoder de base democrática. Ese contrapoder democrático no puede existir sin un instrumento práctico para la comprensión de las grandes masas populares.

Para los esperantistas organizados, el esperanto no es la panacea contra los conflictos y las guerras. Es simplemente una herramienta de ayuda para la solución democrática de conflictos en el plano internacional y un recurso para la igualdad de derechos en la comunicación.

Además el uso de las lenguas nacionales en el marco internacional es necesariamente un asunto caro. Sólo la Unión Europea gasta en ello todos los años más de mil millones de euros. Una situación similar se da en la ONU y en otras organizaciones internacionales.

¿Tiene el esperanto futuro?

Si se trata de futuro en el sentido más general de la palabra, se puede decir sin rodeos: sí, el esperanto tiene futuro. Ciertamente tiene una comunidad estable de hablantes en Europa, pero también en otros continentes, y creciente en los últimos años en algunos países, como por ejemplo China, Irán y algunos estados africanos. Constantemente van apareciendo nuevos y más modernos campos de aplicación de la lengua. Por supuesto, no podemos afirmar algo tan rotundamente sobre su futuro en el sentido más definitorio, es decir, su función de lengua internacional general para todos.

El esperanto ha encontrado una gran aceptación mundial (mucha más de lo que la mayoría de la gente a priori supone), pero sin embargo todavía no en el grado suficiente para darle un empujón definitivo como segunda lengua en todo el planeta.

En una resolución de la UNESCO se reconocieron en 1954 “los resultados obtenidos por el esperanto en el campo del intercambio internacional y la aproximación de los pueblos”. A la organización internacional de esperanto UEA se le concedió un estatus consultivo en la UNESCO en los años siguientes a tal declaración, y desde entonces colabora con otras organizaciones no gubernamentales en diversos grupos de trabajo dentro de la propia UNESCO. Más tarde, en otra resolución de 1985, la UNESCO volvió a enfatizar el contenido de la primera resolución y recomendó entre otras cosas un tratamiento más profundo de los problemas lingüísticos y la enseñanza del esperanto en las escuelas y universidades de los estados miembros.

Un grupo de 47 parlamentarios de la Unión Europea exigieron hace algunos años una encuesta que explorara la utilidad del esperanto como lengua para la Unión Europea. Algunos países introdujeron el esperanto en la enseñanza educativa. Por ejemplo en la Universidad de Budapest, se creó un Departamento de Esperanto, y además otras muchas universidades imparten cursos en y sobre el esperanto, por ejemplo las de La Laguna (Tenerife), País Vasco o Autónoma de Barcelona. Algunas instancias estatales publican materiales informativos en Esperanto para otros países, por ejemplo turísticos, y emisoras de radio de varios países emiten en esperanto todos los días en onda corta y por Internet, por ejemplo: Radio Havano Kubo, Radio Vaticano, o Radio China Internacional.

De todos modos, no hay que olvidar, que las resoluciones de la UNESCO, que la enseñanza individual escolar y que las aplicaciones concretas de la lengua en otros campos en diversos países, representan tan sólo una forma optativa de apoyo al esperanto, de manera que en general suele extenderse su uso sólo allí donde aparte existen hablantes activos del idioma que realizaron una buena labor de preparación previa.

A largo plazo, una red mundial cada vez más densa ha permitido una concepción más profunda del problema de la lengua internacional. Pero para que una mera percepción pasiva del problema dé paso a un análisis consciente y a la búsqueda de soluciones, e incluso para que se hagan posibles esas futuras soluciones, es necesario que se dé una premisa previa: que se produzca con normalidad una colaboración internacional más intensa en importantes campos de la política mundial; así como también es necesaria que esa colaboración se produzca en el marco de organizaciones e instancias con efectivo poder de decisión o incluso ejecutivo. Si al final se demuestra que esta esperanza es una simple utopía, no tendrá peores consecuencias que si simplemente no se trata el tema del esperanto, ya que en todo caso se habrá llamado al menos la atención sobre la necesidad de la acción mundial conjunta para solucionar problemas internacionales, como por ejemplo el ecológico.

Aparte de eso, las oportunidades del esperanto dependerán de la presión política que se haga desde un número suficiente de países. Esa presión, sin embargo, puede desarrollarse sólo en un marco político de izquierdas, profundamente democrático e internacionalista y de tendencias más igualitarias que el actual, tanto a nivel mundial como a nivel interno en cada uno de los Estados. No estamos intentando profetizar la venida de esas condiciones políticas, pero el uso práctico del esperanto tiene como objetivo adelantarla.

¿Cómo funciona el esperanto?

Zamenhof intentó desde el comienzo, que el esperanto fuera fácil de aprender. Según la experiencia de los propios hablantes del idioma, cosa que ha sido confirmada por los resultados de diversos estudios, si se compara con las lenguas extranjeras más estudiadas en cada país, el esperanto se aprende como máximo en un tercio del tiempo que se necesita para éstas últimas. El esperanto tiene una escritura fonética (un sonido, una letra) y una gramática regular. Su sistema de sonidos se basa en una concepción internacional y es para la mayoría de los habitantes del planeta más fácil de pronunciar que el ingles o el francés. El esperanto hablado suena parecido al español o al italiano. Estructuralmente es una lengua aglutinante, es decir, en la que una amplia parte del vocabulario se componen de elementos más pequeños (morfemas), que son las raíces y los afijos, y que permanecen sin cambios. Por consiguiente, el número de elementos lingüísticos que hay que aprender aparte es relativamente pequeño. El vocabulario proviene en su mayor parte de las lenguas europeas, ya que así se pretendía dar cumplimiento al principio de la máxima internacionalidad posible. Por ello muchas raíces provienen del latín, del que también han tomado muchas palabras no sólo las lenguas modernas europeas sino también las “exóticas” (desde el punto de vista europeo).

Las nociones frecuentemente utilizadas de “lengua auxiliar” y “lengua artificial” levantan a veces, en personas que no conocen la efectiva amplitud del uso práctico del esperanto, una equivocada imagen de lengua primitiva y de pobreza expresiva, y se forja en su mente la imagen de que todo su contenido fue determinado en su totalidad por su creador, y que posiblemente cabe entre las dos tapas de un libro. Sin embargo, la mayoría de los hablantes fue siempre consciente de que una lengua útil para todas las necesidades de comunicación de las personas sólo puede crearse a través de un proceso colectivo.

Desde hace casi 100 años, se han venido celebrando todos los años multitud de congresos y encuentros internacionales, en los que se habla esperanto. Hay decenas de miles de libros en esperanto y varios cientos de revistas, por lo general pequeñas, que aparecen regularmente en este mismo idioma. Incluso a menudo el esperanto se ha convertido en la lengua diaria familiar entre parejas de distinto origen, cuyos hijos a continuación lo hablan como lengua materna (junto con la correspondiente lengua nacional, y, a veces, junto con otras más).

El esperanto se desarrolla y adapta a las necesidades cambiantes de su comunidad de hablantes (como hacen las lenguas nacionales) a través del préstamo léxico y formación de términos desde las lenguas ya existentes, sin perder por ello su relativa facilidad. La capacidad de expresión de una lengua no depende de su génesis o de sus propiedades internas, sino que proviene de las necesidades comunicativas de sus hablantes.

¿Cómo se puede utilizar el esperanto?

No se debería tener la impresión de que los hablantes del esperanto se ocupan sólo de labores informativas y lingüísticas. Todo lo contrario. Los usuarios del esperanto a menudo se definen precisamente como eso, como hablantes de una determinada lengua, y no como esperantistas, es decir, miembros de una colectividad político-cultural o político-lingüística. La débil intensidad de la información externa está provocada precisamente por esa definición de sí mismos como simples hablantes de una lengua y no como miembros de una comunidad concreta.

La mayoría de los hablantes de esperanto usan la lengua durante sus viajes, de tal forma que contactan con conocidos o con desconocidos que también hablan esperanto, y ello a través de alguna de las listas existentes de direcciones de usuarios del idioma. La lista más utilizada es la de “Pasporta Servo” (Servicio de Pasaporte), que edita la organización juvenil TEJO, y en la que aparecen del orden del millar de personas de una setentena de países, que permiten el alojamiento durante un tiempo limitado a otros hablantes de esperanto. Durante todo el año también transcurren decenas de encuentros internacionales, conferencias y actividades de ocio y tiempo libre, que en muchas ocasiones se ocupan más de temas sociales, políticos y culturales de la actualidad que del mismo esperanto.

Muchos descubrieron en el esperanto la posibilidad de establecer una gran cantidad de contactos internacionales, tras un pequeño esfuerzo de aprendizaje. Algunos, que no pudieron aprender suficientemente o en absoluto una lengua extranjera en la escuela, han adquirido mediante el esperanto sus primeros conocimientos sobre otros idiomas. Otros, que ya dominaban una o más lenguas extranjeras, aprendieron los elementos básicos del esperanto en pocas semanas. Quien quiere, puede usar el esperanto en organizaciones internacionales especializadas sobre algún tema, o participar en grupos locales, nacionales u organizaciones internacionales de naturaleza muy diversa.