El  "sello de Comercio Justo": Objeciones de ESPANICA
 
 

Presentado por ESPANICA a la Comisión de Importadoras (Coordinadora de Organizaciones de Comercio Justo)

Septiembre de 1999
 

(Recomendamos leer la sección El Comercio Justo: Origen y Evolución antes que el contenido de este apartado)
 
 
 
 
 



 
1. Introducción: La propuesta de un Sello de Comercio Justo

El 29 de junio de 1999 tuvo lugar en Madrid una reunión de la Comisión de Importadoras (de la Coordinadora de Organizaciones de Comercio Justo). El tema de la convocatoria fue la oportunidad de impulsar el establecimiento en España de un Sello de Garantía de Comercio Justo, así como la urgencia de acometerlo.

Para la reunión se contaba con un documento elaborado bajo el patrocinio de SETEM, "Informe para el Establecimiento en España de la Organización del Sello de Comercio Justo" [en adelante Informe (EEOSCJ)], que no era conocido todavía por todos los asistentes: ALTERNATIVA 3, COOPERACCIÓ, EQUIMERCADO, ESPANICA, IDEAS, INTERMON, MERCADECO, SODEPAZ y SOLIDARIDAD INTERNACIONAL.

El café de Comercio Justo sería el producto con el que se inauguraría el Sello de Garantía siguiendo la pauta europea y se aplicaría a unos pocos productos más como el té y quizás el cacao. En el Estado Español, con un retraso de casi 20 años respecto a Europa, el movimiento de Comercio Justo ya dispone de cinco marcas de café comercializadas por sendas organizaciones de Comercio Justo, todas ellas, miembros de la Coordinadora, UNIS, MERCADECO, SODEPAZ, SETEM y ESPANICA.

En la reunión no se tomó ningún acuerdo sobre el Informe (IEEOSCJ), por no ser suficientemente conocido. ESPANICA, que lo había recibido unos días antes, fue la organización que más reservas puso al contenido del mismo. Consideramos que el enfoque y las orientaciones dadas en el Informe nos parecían contrarias a los contenidos básicos del movimiento de Comercio Justo y de llevarse a cabo causarían, a nuestro entender, no sólo un daño al movimiento sino también a nuestra propia organización.

Nos preocupaba la concepción de un Sello de Garantía que iba a ser "vendido" a las empresas tradicionales para su posterior comercialización por ellas a través de canales convencionales de mercado. No nos oponemos al establecimiento de un SELLO sino al modelo propugnado en el Informe y por nuestra parte vemos la posibilidad de consenso en que el SELLO sólo sea empleado por las organizaciones miembros de la Coordinadora. En consecuencia ESPANICA se comprometió ante los asistentes a presentar, antes de octubre, un documento de PROPUESTA DE LIMITES al Empleo y Administración del SELLO DE GARANTIA en el Estado.

En las páginas que siguen tratamos de exponer, en primer lugar, los riesgos que - a nuestro entender - acompañan al establecimiento del SELLO DE GARANTIA tal y como se propone en el Informe (EEOSCJ). En la segunda parte hacemos una exposición sobre la evolución y posibilidades del Comercio Justo que podría justificar la necesidad de establecer unos límites para el Empleo y Administración de un SELLO DE GARANTIA de Comercio Justo. En la parte tercera trataremos de ofrecer algunos criterios para una administración del SELLO y evitar los riesgos que entraña su empleo por sectores económicos contrarios al Comercio Justo.
 
 

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2. Algunas objeciones generales al informe EEOSCJ
 

2.1. Algunas cuestiones previas

No quisiéramos aquí hacer una réplica al Informe (EEOSCJ). Lo consideramos meritorio por la cantidad de información que ofrece, por el esfuerzo que supone iniciar el tema y por la sinceridad de sus planteamientos. Ignoramos si es un Informe oficial de la Organización o un documento de trabajo. Más bien pensamos que es esto último y en este sentido resulta de gran utilidad para provocar un debate necesario. Sin embargo el Informe (EEOSCJ) nos plantea interrogantes y preocupaciones que vamos a tratar de exponer en este escrito. Las conclusiones a las que llega dicho Informe [Pág.40 Parte 1ª] marca unas directrices de actuación para la Coordinadora que, en nuestra opinión, de llevarse a cabo significarían una cambio sustancial de los contenidos y que hemos venido defendiendo durante estos años, desde la constitución de la misma. Podemos argumentar que esas conclusiones del Informe no se conjugan nada bien con el CATALOGO DE CRITERIOS DE COMERCIO JUSTO de la COCJ aprobados en 1995. Efectivamente la entrada de las empresas del sector privado del sector del café (importadoras, tostadoras y distribuidoras ajenas al Comercio Justo) con ánimo de lucro significaría un trastrocamiento completo de los principios del CJ, y no sólo afectaría a la naturaleza de nuestro movimiento, sino un daño concreto a nuestra organización. Existe un verdadero riesgo de privatización del movimiento de Comercio Justo.
 
 
 

Sostenemos que la "venta de Sellos de Garantía" a estas empresas lucrativas como medio de incrementar el volumen de Comercio Justo perjudicaría a los pequeños productores con Proyecto social ya que no se está contando con ellos. Ese modelo de empleo y administración del SELLO implícito en el Informe no va suponer "una nueva forma de solidaridad" con los productores empobrecidos, en particular del café.
 

 

Desde el punto de vista ético vemos el riesgo de una pérdida de valor de uso del sello a favor de su valor mercantil. Simplemente el hecho de "vender un Sello de garantía CJ" resulta muy arriesgado sin antes estudiar un modelo. Fácilmente equivaldría a reducir un principio moral como es la "justicia y la equidad" a una simple mercancía y dada la situación de neoliberalismo imperante, es difícil escapar a este proceso. El MERCADO no es neutral ni mucho menos inocente. El móvil ético-político que dinamiza la conciencia de los consumidores responsables y de los facilitadores no puede ser objeto de mercadería. Los medios (el comercio) no pueden ser convertidos en fines (la justicia) y al revés los fines no pueden invertirse en medios, de lo contrario retrocederemos de nuevo al Orden Injusto que denunciamos constantemente con nuestras palabras y mensajes de sensibilización. Pero si además se entrega el empleo del SELLO a empresas lucrativas, por muchos controles que exijamos, la correlación de fuerzas en el mercado, muy favorable a ellas, acabará por dañarnos. Por otra parte los controles deben ser compartidos entre los distintos sujetos que integran el Comercio Justo, incluyendo a los productores asociados.

Si las empresas privadas convencionales compran el café (producto con el que se pretende comenzar) a los pequeños productores del Tercer Mundo, autorizadas por un SELLO que las hemos vendido previamente, podemos asegurar que el movimiento perderá prestigio ante el consumidor responsable, nuestro primer aliado y los productores se sentirán molestos y excluidos. Por muchos controles y contratos que se fijen entre esas empresas privadas y la organización vendedora del Sello de Garantía, no habrá satisfacción sin esa organización administradora no integra a los sujetos del Comercio Justo: consumidores responsables y productores asociados. Ya sabemos que no es fácil resolver este dilema, pero de su solución depende el futuro del movimiento de CJ.

Por todo esto sostenemos que la "venta de Sellos de Garantía" es una medida que entraña graves riesgos al contenido principal o esencia del Comercio Justo, que creemos es precisamente la defensa y protección de una relación libre, directa y honesta entre tres nuevos sujetos económicos: (1) los pequeños productores agropecuarios, asociados en cooperativas, colectividades y comunidades de producción autogestionaria; (2) los consumidores responsables y (3) un nuevo sujeto mediador sin ánimo de lucro dispuesto a facilitar el encuentro, en condiciones de "equidad", ente los dos primeros.

Creemos que, por el momento en España, no deberíamos acogernos a las modalidades surgidas en Europa, porque si, de una manera acrítica sin valorar los problemas que está atravesando. Nos referimos al modelo que fundara Max Havelaar en 1988 y que posteriormente fue seguido por TransFair Internacional (1992) y FairTrade Mark (1994) que ahora están ultimando un proceso de fusión para constituir definitivamente la organización Fair Trade Labelling Organization (FLO-Internaional). Estamos convencidos de que ese modelo es mejorable, después de diez años de experiencia del mismo.

Debiéramos reflexionar sobre lo que está sucediendo al movimiento de Comercio Justo europeo, donde la importación de productos y la comercialización está siendo crecientemente controlada por las empresas de capital tradicional, digámoslo claro, las empresas capitalistas, cuyo fin no es beneficiar a los productores, ni apoyarles en sus estrategias, sino el lucro propio y esto se da siempre en perjuicio de aquellos, que son excluidos del proceso de control del mercado de sus propios productos. Si admitimos que la existencia de una competencia desaforada no puede ser suprimida mientras se acentúa la concentración del capital privado y se excluye a los más débiles de la participación de los frutos, debemos también reconocer que se precisa, por parte de quienes queremos una gestión del capital distinta, una gestión social, como es la del movimiento de CJ. Si admitimos esto, también estamos obligados a proteger este espacio de CJ, gestión del capital social y distinta del privado.

La balanza entre economía de lucro personal (capitalista) y economía social está muy desequilibrada en favor de la primera, y un Comercio Justo controlado por los nuevos sujetos económicos (seņalados arriba) se hace urgente y necesaria para restablecer el equilibrio, reducir el empobrecimiento y la polarización de la riqueza, entre el Norte y el Sur. Esto implica que el Comercio Justo debe proteger a estos nuevos sujetos y no dar fácil entrada a los otros. Por poner un ejemplo en Dinamarca, de las cuatro grandes tostadoras que existen en el país, dos compran café en el Tercer Mundo con el Sello de Max Havelaar y se legitiman ante los consumidores responsables como Comercio Justo. En este país se distribuyen 16 marcas distintas de café con ese etiquetado de Comercio Justo, alcanzando un 2% del mercado nacional. Nos preguntamos si el proceso de desarrollo de este modelo no terminará por integrar al movimiento en el mercado de la injusticia estructural.
 

2.2. Algunas preguntas inoportunas

Las preguntas que nos surgen de inmediato son cuestiones como
 


 
 
 

La contestación que damos es que no y pensar que puede humanizarse el comercio realmente existente sin dar participación a los productores con proyecto de gestión social del capital y hacer justicia en la distribución del control del mercado. sin cambiar las estructuras de empresa y de propiedad del capital privado, simplemente por el mensaje y las buenas palabras de una exitosa campaña de sensibilización, es autoengañarse. Si ese cambio fuera tan sencillo el problema de la pobreza estaría resuelto hace siglos, pues la lucha contra la desigualdad es tan antigua como Espartaco, incluso más.
 

 

Debemos tener en cuenta que las palabras y fórmulas literarias no son inocentes. Por ejemplo todos sabemos que bajo las expresiones "desarrollo sostenible", "protección del medio ambiente", o " cooperación al desarrollo", o incluso "desarrollo" se oculta una dualidad de contenidos contrarios dependiendo de si son pronunciadas, concebidas y promovidos por el Banco Mundial, o por una pequeña cooperativa de productores del Tercer Mundo golpeados por el mercado. Así bajo la expresión "establecimiento de la organización del Sello de Garantía" o mismamente "Sello de Garantía" formuladas ingenuamente son expresiones que indican un bien, una buena cosa a las que nadie se opondría, pero que en realidad pueden ocultar una política o una plan de acción perjudicial para los consumidores responsables que son el sujeto que nos interesa promover y por lo tanto es a ellos a los que tenemos que preguntar.

Como primera y principal objeción de fondo que planteamos al Informe (IEEOSCJ) estaría la falta de identificación de cada uno de tres nuevos sujetos económicos que integran el ámbito de la economía social que comprende el Comercio Justo. Estos sujetos no están suficientemente diferenciados en el Informe. No se les distingue de los sujetos de la economía convencional, no se les caracteriza aparecen mezclados unos con otros.

Trataremos de explicar estas objeciones con relación a los tres sujetos de la economía: consumidores, productores y mediadores-distribuidores.
 
 

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3. Objeciones relativas a los CONSUMIDORES de productos de Comercio Justo
 

3.1. No se define al prototipo de consumidor de productos de Comercio Justo:  el consumidor responsable

Es cierto que en el Informe se toma en cuenta la evolución del consumidor (Pág. 36 Parte 1ª) y se destacan de él cualidades diferenciables en cuanto a sus exigencias, pero también se debiera advertir que tales necesidades (mayor calidad y seguridad para la salud, cuidado del medio ambiente, tiempo de ocio etc.) no son posibles en el mercado actual sino para una minoría de consumidores con alta capacidad de compra. La mayoría de los consumidores no podrán satisfacer estas demandas justas en el sistema de mercado actual, viéndose obligados por el engaño fraudulento de un mercado lucrativo, a consumir productos nocivos o contaminantes (véase el caso de los transgénicos, las "vacas locas", los pollos con "dioxina" y otros muchos casos destinados a los consumidores menos pudientes) o a cambiar sus hábitos de consumo para lo que tendrán que dotarse de un Proyecto y un pensamiento, que necesariamente cuestionará el actual sistema de mercado, en pro de "otro alternativo" y por lo tanto será una decisión cultural moralmente política. El consumidor responsable (por "consumidor" nos estamos refiriendo tanto a hombres y mujeres; utilizamos esta expresión en sentido neutro, lamentando las limitaciones del lenguaje que hemos heredado de una civilización masculina) no sólo es aquel que se ocupa de su propio bienestar, pues el bienestar hay que pagarlo y no todos podemos, y además ese sujeto responsable sabe que no es posible su bienestar mientras no sea universalizable y universalizado. La responsabilidad en el consumo no puede enfocarse sólo por ahí, sino por la conciencia de que con nuestro consumo reproducimos un sistema de desigualdad, mientras no tengamos otro tipo de organización económica, o si se quiere mejor, mientras no tengamos opciones alternativas a las multinacionales, mientras no existan otros sujetos económicos: (1) un trabajador-productor libremente asociado, dotado de un Proyecto alternativo (la Economía Popular asociativa y autogestionaria en Nicaragua para poner un caso), (2) un consumidor responsable dispuesto a favorecer ese Proyecto comprando sus productos y (3) un mediador-facilitador que pone con relación a los dos primeros y que renuncia al lucro, por que después de satisfacer sus gastos, su preocupación es cooperar a un mundo más justo, cosa que no es posible sin superar este modelo de mercado.
 
 
 

Para ser claros, el Informe no parte de un consumidor responsable, que se plantea sus necesidades como algo compatible y universalizable a toda la humanidad, que se compromete activamente en un proyecto, que observa el mundo interdependiente de su consumo, sino de un consumidor que tiende a consumir productos de CJ, lo mismo que consume productos de otro confort, un consumidor socialmente pasivo, que va a ser movido por la "sensibilización mediática", tocado en su corazoncito para que deje caer alguna de sus "migajas" a los condenados de la Tierra. No produce él su propia conciencia sino se la induce desde fuera.
 

 

Se pasa por alto que el consumidor genuino de productos de CJ es un sujeto activado porque se encuentra también inmerso en un proyecto de cambio del mercado y se va a articular a los otros nuevos sujetos económicos: al productor del Sur con proyecto asociativo y al "facilitador" que participa del mismo, renunciando al mercantilismo, o si se quiere que facilita la comercialización renunciando a apropiarse de los excedentes que deben retornar al productor, para que no empobrezca.

Se pretende concienciar al consumidor genérico con grandes campañas de sensibilización, y nos preguntamos si antes no sería previo conocer al consumidor, como persona crítica y predispuesta a una toma de responsabilidad, no sólo en el consumo sino en un proyecto de cambio, fortalecerle y darle confianza, como un sujeto de una nueva economía, un sujeto que no está sólo, sino articulado y acompañado por los productores asociados del Sur, de manera que a su vez se convierta en difusor y así ir conformando una red de nuevos consumidores articulados. Pero en el Informe no ve así al consumidor, más bien lo considera algo moldeable y manejable: "Se piensa que el consumidor aceptaría el sello y que compraría sus productos pero todo esto después de una gran campaña de sensibilización ya que el consumidor no sabe nada de comercio justo. Todos (los entrevistados) coinciden en la necesidad de mejorar la sensibilización y la mayoría piensa que es todavía temprano para lanzar el sello porque el mercado aún no está maduro. Lo que no se sabe es cuando se considerará el momento oportuno. (Pág. 29, Parte 1ª)

Todos sabemos que cualquier marketing es sensibilizador y especialmente cuando se accede a la TV. Si se toman motivos del Tercer Mundo el resultado está asegurado. Pero una campaña del tipo televisivo no deja de tener sus riesgos. No creemos que con acciones de este tipo el consumidor que "no sabe nada de Comercio Justo" pase a saberlo. El Comercio Justo como todos los oficios se aprenden en la práctica. Los consumidores responsables pueden practicar el comercio justo y aprenderlo, conocerlo, saber de él si se vinculan a un colectivo, a un grupo de distribución, articulado a la red general. Es la práctica (una posición activa) lo que puede dar el saber.

Hemos visto estallidos de solidaridad que daban como resultado el "donativo" pero no necesariamente la solidez de una responsabilidad. Esta sólo se consolida en la participación, en el colectivo, en la asociación, en la construcción día a día de sociedad civil, no en campañas de marketing, mientras la función comercializadora se deja a las empresas lucrativas. Y si el Comercio Justo lo van a ejercer éstas empresas, mediante la compra de una licencia de SELLO, si la distribución se va a hacer ahora a través de los comercios de mediana y gran superficie, entonces flaco servicio vamos a hacer al CJ, a las redes y a la sociedad civil.

Decíamos antes que en Europa podemos establecer el colectivo de consumidores responsables entre un 1% y un 5%, dependiendo de cada país. Este porcentaje puede ampliarse algo, pero tememos que existe un techo en esos porcentajes. Claro que si nuestra preocupación es incrementar ese porcentaje, podemos rebajar los contenidos, Pero ¿a qué nos conduce esa dinámica?

Si mantenemos el discurso original que desvela la explotación de las multinacionales; que muestra que la pobreza del Tercer Mundo es la consecuencia de una "injusticia estructural", que denuncia que nuestro modelo de consumo se sustenta en una estructura de violencia (Ellacuría); que ilustra que no es posible captar la dimensión de la injusticia si no nos situamos en la óptica del vencido, del oprimido (Girardi); que se atreve a pensar, decir y sostener que el mercado neoliberal está causando el más grande genocidio conocido, etc., entonces es posible que tengamos menos auditorio, pero el que tengamos será fuerte y decidido. Pero si el discurso se suaviza (light) y se emite "estereotipos" sensibleros, posiblemente obtengamos mayores ingresos. Es cuestión de saber adaptarse al mercado. Sucede como con el voto político. Los partidos de izquierdas o de derechas pueden ampliar su techo, si moderan su discurso y ceden en sus presupuestos ideológicos a favor de un centro. Pero ¿qué pasa?, que ese mercado del voto se vuelve contra ellos. La credibilidad del votante se pierde, la militancia también. Viene la debacle. Lo que anunciábamos en nuestro eslóganes "Comercio Justo, una nueva forma de solidaridad", "Un nuevo modelo de desarrollo" no puede sostenerse más adelante y la fidelización  del Comercio Justo se nos cae (Pág. 27) .

Cierto que todo consumidor de un producto de CJ paga un sobreprecio con la confianza de que la OCJ que se lo vende o comercializa garantiza que la mayor parte del sobreprecio se transfiere a los productores de ese producto. Pero es necesario explicar al consumidor que ese sobreprecio le pertenece al productor al que previamente se lo arrancó el intermediario mercantil. El consumidor actúa como un "corrector" de un desequilibrio generado por el sistema mercantil realmente dominante. No se trata de una donación simple, sino de un esfuerzo para reparar. Quizás a él no le toque hacer esa "reparación" y termine cansándose, pero cuando este consumidor descubre que existe un proyecto social en los productores que tienen como objetivo "otro mercado", o si se quiere, un control del mercado de sus propios productos, como forma de no ser despojado del excedente, como vía para no le arranquen el valor añadido con su trabajo, como vía para superar la pobreza, entonces el consumidor se va a activar, va a ver las cosas de otra manera. Su acto "reparador" comprando con sobreprecio merece la pena. Se convierte en un sujeto constructor del proyecto. Obtiene a cambio un valor superior: la posibilidad de superar el sistema injusto y de ser sin duda más feliz.

¿Cómo compatibilizar eso con la venta de licencias de SELLO a empresas mercantiles con ánimo de lucro?. ¿Acaso cederán éstas su cuota de mercado, a los productores, gratuita y solidariamente? Y sin embargo una OCJ si lo podría hacer. Entonces ¿Qué mensajes de sensibilización vamos a ofrecer a los consumidores si queremos promover el establecimiento de un SELLO que van a disfrutar las empresas capitalistas?.

Por lo tanto todo comprador de productos de CJ en la práctica actúa como cooperante al sostenimiento del CJ, porque confía y comprueba que de esta forma el productor asociado del Tercer Mundo recupera el excedente que le arranca el actual "comercio desigual". Ese "sobreprecio" no es ninguna limosna, no es ningún regalo. Pero al desprenderse de él el consumidor realiza un ejercicio de responsabilidad, de cooperación hacia un sistema de comercio más justo: el Comercio Justo. Esta línea de desarrollo se aborta con la modalidad mercantil del SELLO que propugna el Informe (EEOSCJ).

Ahora bien nuestra pregunta es esta ¿Qué sentirá este consumidor responsable y activo cuando vea que un café con un sello de CJ, importado y comercializado por una empresa mercantil convencional? ¿Acaso no sentirá algo de rabia o, indignación o frustración? ¿Acaso esa empresa le va dar cuentas al consumidor solidario, de si su sobreprecio se transfirió integro a los productores o no? ¿Acaso va la empresa a atender las demandas del consumidor responsable y solidario? ¿Qué proyecto es posible compartir cuando la mediación solidaria se convierte en intermediación interesada?. Todos sabemos que si las empresas aceptan "trabajar" con un Sello de Garantía de CJ es porque hacen algún negocio y lo más probable es que una parte del sobreprecio al consumidor se quede como beneficio de las empresas lucrativas. ¿Aceptará esto el consumidor responsable?
 

3.2. La oportunidad del Sello no debiera venir sustentada por la opinión del consumidor masa (sujeto pasivo representado por las organizaciones de consumidores), sino por el consumidor responsable que es uno de los sujetos activos del CJ.

El Informe (IEEOSCJ) hace varias referencias a las "organizaciones de consumidores" (pág. 1, 29, 37, 40, etc) y las pone al mismo plano que la COCJ, como si la opinión de estas organizaciones de consumidores tuvieran el peso que debemos tener las OCJ cuando hablamos de consumo responsable. No queremos con esto minusvalorar su papel, al contrario la organizaciones pueden ser excelente compañía del CJ, pero ellas no hacen todavía una distinción entre el consumo masa y el consumo responsable, tiene una gran dependencia presupuestaria de los Gobiernos (Administración Pública) y aún así habría que distinguir entre unas y otras. El Informe se apoya en supuestas opiniones de las organizaciones de consumidores para convencernos del "establecimiento del Sello" pero ¿se ha explicado a los encuestados el trasfondo de una venta del Sellos de garantía a empresas mercantiles?. Así señala que "Desde un punto de vista económico, está llegando el tiempo de decidir qué hacer, ya que los consumidores tienden a unos comportamientos de consumo que favorecen la continuidad del sello y así lo declaran las organizaciones que representan a los consumidores." (Conclusiones: Pág. 40). Estos avales no deben recomendarse.

Es cierto que el Informe (IEEOSCJ) dedica especial atención a la solidaridad en el consumo y al movimiento solidario y llega a la conclusión de que "El grado de compromiso del español ante la solidaridad es muy bajo" (Pág. 31), pero hay que distinguir entre la cualidad de ser solidario para dar un donativo para una campaña concreta (RUANDA, SOMALIA, NICARAGUA, KOSOVO, etc.), de ser solidario para involucrarse en actividades voluntarias, e incluso de ser solidario para consumir productos de CJ. De este sujeto "consumidor responsable" no se habla en el Informe. Tampoco se hace la distinción entre este sujeto y el consumidor "masa", dando la impresión de que simplemente mediante la sensibilización se puede convertir este en aquel.

En nuestros sondeos de opinión informales hemos constatado que el consumidor de productos de Comercio Justo, el consumidor dispuesto incluso a facilitar que familiares y amistades consuman productos café de Comercio Justo, no es partidario del SELLO DE GARANTIA en la modalidad propuesta en el Informe. Por el contrario éste llega a conclusiones muy discutibles como esta "..el 93% de los consumidores exigen que sea una organización independiente la que controle la calidad de los productos, lo cual está acorde con la filosofía del sello " (????) (Pág. 37. Parte 1ª. Una vez más hacemos la pregunta ¿Se ha explicado bien a los encuestados lo que entraña ser consumidor responsable? ¿Se les ha explicado los riesgos que entraña el que el Comercio Justo pase a ser un tarea de las empresas lucrativas? ¿Se les ha explicado el modelo de conclusiones que presenta el Informe?
 
 

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4. Objeciones relativas a los PRODUCTORES (proveedores) de productos de Comercio Justo
 

4.1. En el Informe IEEOSCJ no se tiene en cuenta la participación del sujeto productor de mercancías de Comercio Justo en las instancias del Sello de Garantía

Ese sujeto productor no puede ser ignorado si el CJ quiere cambiar las relaciones injustas de mercado: estamos hablando de pequeños productores asociados en cooperativas y colectivos de producción, o en otras palabras, trabajadores con medios de producción propios (tierra, etc.), pero empobrecidos por un mercado ajeno que les compra barato y les vende caro y que para salir de esa situación se han planteado una estrategia de comercialización de sus productos.

En el documento se señala acertadamente que "La principal víctima de esa caída de los precios (mercado mundial) son los productores" (pág. 2; Parte 2ª). También se desvela que "La principal causa del subdesarrollo puede ser encontrada en las prácticas del mercado internacional" (pág. 2; Parte 2ª). Pero nos surgen estas preguntas ¿Acaso esas prácticas generadoras de pobreza, políticas competitivas para controlar el mercado van a ser modificadas por las empresas privadas convencionales, con su entrada en el Comercio Justo?. No podrán hacerlo y ya no por que se las suponga ocupadas en la obtención del máximo beneficio personal, sino por simple consecuencia de la competencia y la concentración desaforada del capital multinacional y comercial (recordad la fusión PRYCA-CONTINENTE, que ha quitado el sueño a los proveedores). En el caso del café sólo en el sector de Hostelería lo tiene difícil la multinacional y puede todavía sobrevivir la pequeña tostadora artesana. En el resto del sector la quiebra de las pequeñas tostadoras sigue dándose a favor de la concentración empresarial.
 
 
 

Son muy escasas las referencias a los productores asociados, quienes proveen con sus productos al CJ. El modelo europeo, defendido en el Informe (IEEOSCJ), no los toma en cuenta suficientemente, como si su papel estuviera destinado a ser subordinados en el Comercio Justo Europeo. Al igual que sucede con el consumidor responsable, el Informe tampoco identifica claramente al productor asociado y sin embargo este sujeto existe y prolifera en el Tercer Mundo. Efectivamente asistimos en el Sur a un proceso de cooperativización y asociatividad sin precedentes y ello a pesar de que la descapitalización por el crédito abusivo y el endeudamiento externo y la agresión general de los mercados, impidan que ese proceso pueda avanzar más deprisa.
 

 

No debe desconocerse una tendencia de la Cooperación al Desarrollo que está tratando de "facilitar" a los pequeños productores asociados el acceso al mercado, dotándose de capital mercantil y conocimientos propios, pero eso sí de una manera cooperativa y asociada, con productores-trabajadores por cuenta propia, creando estructuras comunitarias de manera que no pueda darse la explotación de trabajo asalariado ajeno. No se trata de crear una nueva clase de capitalistas, pues esta clase de productores está compuesta, como decimos reiteradamente de un nuevo sujeto económico: el trabajador por cuenta propia que posee medios de producción todavía, está empobrecido pero con gran capacidad asociativa que lucha por sobrevivir. No emplea trabajo asalariado ajeno, no participa en el "mercado de trabajo". Estamos hablando de una gran parte de los 1.000 millones de personas que perciben de ingreso un dólar al día. Ingreso que no proviene del salario sino de la venta de sus productos a intermediarios explotadores que ellos llaman "bisneros" o "chacales", los cuales forman parte de la estructura de intermediarios lucrativos que al final controla la multinacional.

Posible sería facilitar el acceso al mercado a los productores asociados si esa comercialización está en manos de las OCJs pero, tememos, que imposible será cuando quede en poder de las compañías mercantiles privadas sujetos tradicionales de la economía lucrativa (importadores, tostadores, supermercados e hipermercados) Por lo tanto en el establecimiento del SELLO no deberían entrar las empresas mercantiles con ánimo de lucro y si por el contrario las organizaciones de productores asociados del Tercer Mundo.
 

4.2. No se hace la necesaria delimitación entre los productores organizados en cooperativas y colectivos de producción asociada y empresas del Tercer Mundo que explotan trabajo asalariado.

Se hacen afirmaciones como "El SELLO de comercio justo no se trata de un proyecto de Cooperación y desarrollo sino de un proyecto de solidaridad en el intercambio comercial entre productores y consumidores. El objetivo de esta iniciativa es ver mejorada la posición de los pequeños productores y sus organizaciones en el mercado internacional." (pág. 2; Parte 2ª). Pero ¿acaso el intercambio desigual e injusto en las relaciones mercantiles convencionales, va a desaparecer porque ahora esas relaciones vayan disfrazadas por un SELLO DE GARANTIA, si son las mismas empresas privadas las responsables de extraer el valor añadido a los productores?. Se dirá que la Organización del Sello controlará y garantizará que esas empresas compren con sobreprecio a los productores. Pero ¿estamos seguros de que ese sobreprecio resolverá el problema de la pobreza y retribuirá el total del valor añadido por el trabajador-productor al producto que compra la empresa lucrativa?. Más aún, si existe ya un movimiento de productores asociados (como sucede en Nicaragua con el movimiento de la Economía Popular) que han comprendido que no puede haber desarrollo para ellos si no se dotan de una estrategia de mercado propia para comercializar sus propios productos ¿Cómo vamos a "facilitarles" ese desarrollo si la comercialización se la entregamos a empresas privadas que harán depender su viabilidad del mercado de esos productores? ¿Acaso vamos a pensar que esas empresas les van abrir mercados a sus productos?. El mercado es también capital de infraestructuras (almacenes, transportes, oficinas, etc) y conocimientos de marketing y de gestión. La pregunta que hacemos es ¿la propiedad de ese capital mercantil debe ser privado o tiene que ser necesariamente social, para garantizar un Comercio Justo?. En nuestra opinión no habrá solidaridad en el intercambio comercial entre productores y consumidores, si no hablamos de consumidores responsables y productores asociados con proyecto propio de dotarse de un capital mercantil de carácter social. Y esto entraña ya un proyecto de cierto contenido político. No nos cabe duda alguna de que las empresas privadas lucrativas "con SELLO" no van a cambiar las reglas del neoliberalismo. Por otra parte esas empresas van a apropiarse de los excedentes comerciales derivados del sobreprecio que paga el consumidor responsable, sobreprecio que es superior al que recibirán los productores al vender su café

Si "el objetivo de esta iniciativa (SELLO) es ver mejorada la posición de los pequeños productores y sus organizaciones en el mercado internacional" (pág. 2; Parte 2ª),. Entonces, si ese es el objetivo porque no darles parte en el capital social de la comercialización europea. En lugar de hacer una alianza con las empresas tradicionales de capital privado porqué no hacerlo con los gremios de productores del Sur. ¿Se les ha hecho esta oferta por Max Havelaar? No podemos olvidar que estos pequeños productores organizados en cooperativas y grupos comunitarios constituyen una verdadera ECONOMIA SOCIAL (también llamada POPULAR) cuya característica esencial ya se ha señalado arriba (trabajadores por cuenta propia excluidos del mercado pero propietarios de pequeñas parcelas de tierra y otros medios de producción). (y habría que incluir a los artesanos también). Estos son los grupos que aparecen en nuestros vídeos de sensibilización de Comercio Justo.

Tememos que la tendencia a la privatización del Comercio Justo (con la comercialización del SELLO de Garantía ) no se limite a los países europeas. Según el Informe "Los productores que hacen uso de mano de obra también tienen la posibilidad de entrar en la iniciativa (del Sello) si protegen a sus trabajadores, según las indicaciones del comercio justo" (Pág. 3 Parte 2ª). Según esto un nuevo sujeto antes desconocido entra en escena: el empresario privado que emplea trabajo asalariado. No estamos muy seguros del papel que ocupan o van a ocupar estos empresarios privamos, pero debiera saberse que hoy el "mercado de trabajo" en los países del Sur da salarios de 1 dólar al día y difícilmente puede un empresario privado salirse de esa norma del mercado. Evidentemente si a este empresario se le compra café con un sobreprecio se le puede exigir que lo comparta con los trabajadores y estos mejorarán en algunos centavos, pero esos trabajadores no ganan nada con eso, ya que son cantidades muy inferiores al valor añadido con su trabajo no pagado y por el contrario el empleador dueño del café obtiene un verdadero premio frente a otro empresario similar. ¿Se dirá que esta práctica fomenta el Comercio Justo? ¿Qué opinaría un consumidor de ese café cuando sepa que la mitad de su sobreprecio fue destinada a aquel empleador? ¿Podemos acaso imaginar el trato y las relaciones de semiesclavitud a que están sometidos estos trabajadores bajo condiciones coloniales? ¿Qué opinarán los Sindicatos de estos obreros cuando vea al patrón comprar a algunos trabajadores con ese premio? ¿Es que puede ignorarse el problemática que genera la distribución del más mínimo excedente entre los necesitados del Sur?
 

4.3. Es discutible que la modalidad del Sello de Garantía según se está empleando actualmente esté beneficiando a los productores.

Hay que poner en tela de juicio que la Venta del Sello de Comercio Justo a empresarios privados beneficie a los productores del Tercer Mundo. Existen estudios  de trabajo de campo que revelan el descontento de los productores de café, tradicionales proveedores de Organizaciones inglesas de Comercio Justo. No ven el beneficio y en muchos casos recurren al mercado tradicional y rompen los acuerdos de precios sostenidos cuando los precios del mercado suben por encima de los pactados. Algunos sostienen que las empresas compradoras de café verde, con la licencia del SELLO les impone una serie de normas e ingiere en su propio forma de hacer las cosas. Verdaderamente el CJ, y especialmente las Organizaciones del Sello han tenido un gran crecimiento y son hoy grupos grandes, ¿Cómo han crecido y avanzado los grupos de productores, las cooperativas, etc. con las ventajas que obtienen del sobreprecio?. De nuestra experiencia en Nicaragua podemos asegurar, a estos productores no les es posible salir del subdesarrollo sin llegar a controlar por sus propios medios el mercado de sus productos. Esto implicaría dar un vuelco a la actual concepción del Sello tal y como se ha organizado en Europa.
 
 

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5. Objeciones relativas a las ORGANIZACIONES que comercializan productos de Comercio Justo
 

5.1. En el Informe (IEEOSCJ) no se ha tenido en cuenta a todas las Organizaciones de Comercio Justo que comercializan café, siendo así que el café va a ser el producto donde comience a aplicarse el SELLO

El Informe (IEEOSCJ) se basa en unas entrevistas (¿encuestas?) que no se detallan sino en la Bibliografía o "Fuentes de Información" (Pág. 49. Parte 1ª). No podemos decir que estas fuentes no sean de gran autoridad, al contrario, pero dos de las OCJs que comercializan café de CJ no fueron consultadas (UNIS y ESPANICA) y aunque el Informe carece de fecha, aparece en "Fuentes de Información" un documento de la COCJ de marzo de 1999. Estas lagunas y el débil muestreo que representan sólo 22 encuestas a tiendas de CJ nos parece una base insuficiente.

El Informe no toma mucho en cuenta las Organizaciones que hoy comercializan café de CJ, desde la función importadora, ni a las Tiendas, ni a cientos de organizaciones que hace esta tarea. No es su preocupación desde el momento en que el modelo adoptado de comercialización del Sello lleva parejo su venta en grandes y medianas superficies y los ingresos que eso representa. Lo alternativo desaparece en lo que se refiere a la facilitación del Comercio Justo por agentes mediadores sin ánimo de lucro, gestores de capital social. No hay valoración del prejuicio que puede representar, la "venta del Sello a tostadoras y distribuidoras convencionales", para estos canales alternativos, como son los grupos y organizaciones de la sociedad civil que están conformando redes de distribución alternativa de consumo responsable y otras actividades sociales. Estas redes son hoy distribuidoras de café de Comercio Justo, aparte de otros productos. Dentro de estas redes incluimos las tiendas de Comercio Justo, muy ligadas a la actividad local de las organizaciones. En particular creemos que no se valora la pérdida irreparable de estos organismos de acción sustentadora de la solidaridad. Así podemos leer con cierta tristeza que "La opinión general sobre el SELLO es buena, los entrevistados consideran el proyecto como bueno en cuanto a que ayuda a los países del Sur y si eso supone la desaparición de las tiendas de comercio justo, a la mayoría (de los entrevistados) no le importaría si se lograse la mejor situación de los productores." (Pág. 28, 1ª parte).

También entristecen algunas manifestaciones de desconfianza hacia OCJs que ya estaban comercializando café antes de terminar el Informe (IEEOSCJ) y la preocupación por que la Coordinadora deba actuar rápidamente: "La coordinadora debe reforzar su posición y lograr sus objetivos planteados en la última asamblea si se quiere que sea ella la encargada de lanzar el sello..... Un problema puede surgir cuando haya alguna organización de comercio justo que empiece a distribuir en los canales tradicionales y el sello esté paralizado por la actitud del movimiento. Si esto ocurre, el sello debe empezar a actuar antes de que pase lo mismo que en las marcas verdes" (pág. 36). Parte 1ª y más adelante "... hay que vigilar que no empiece a salir en el mercado productos de este tipo, porque si es así, el sello tendría que empezar a funcionar justo después." (Pág. 40. Parte 1ª).

De hecho cuando este Informe (IEEOSCJ) se ha presentado a la reunión de las Importadoras (desconocido por la mayoría de ellas) ya existían al menos cinco marcas de Café de CJ: DE CUBA (SODEPAZ), SOLIDARIO (MERCADECO), UNIS (UNIS), ALTERCAFE (SETEM) y de NICARAGUA (ESPANICA).
 

5.2. En el Informe (IEEOSCJ) no se toma en cuenta el trastrocamiento que puede provocar el establecimiento del SELLO (modalidad europea), en toda la estructura de las redes de distribución alternativa, en las actuales OCJs comercializadoras (como sucede con ESPANICA) y en la misma solidaridad.

En otro lugar se señala que "Los sellos de comercio justo dan la oportunidad a los consumidores por medio de su elección en las tiendas convencionales a mejorar el desarrollo de los países del Sur . La diferencia con las tiendas solidarias es que los productos con sello de comercio justo se pueden encontrar en tiendas y supermercados." (pág. 3; Parte 2ª). Pero teniendo en cuenta que las tiendas (pequeñas, de calle urbana) están en dificultades dada la expansión de las grandes superficies, la propuesta de implantación del SELLO del Informe termina por favorece a grandes hipermercados. La solidaridad ya no cuenta y los "consumidores" vistos como algo genérico y estandarizado van a ser los sujetos del CJ. Se venderá mucho café que es lo importante y por fin "habrá desarrollo en el Sur" gracias a los SELLOS DE COMERCIO JUSTO. ¿No merece acaso una reflexión toda este discurso un tanto comercial?

Si se llegara a implantar el SELLO en el Estado ESPAÑOL en la modalidad europea (Max Havelaar en 1988; TransFair Internacional en 1992; FairTrade Mark en 1994 y ahora con su fusión Fair Trade Labelling Organization (FLO-Internaional), nos encontraríamos con que un número determinado de empresas lucrativas se harían con el mercado de Comercio Justo del Café.
 

5.3. Más preguntas

Preguntamos ademas:
 

5.4. Todavía más preguntas

A las OCJs con las que compartimos el movimiento y que muy seguro, demandan un SELLO, con toda buena voluntad, les hacemos estas preguntas:
 


Podríamos seguir con más interrogantes.
 
 

5.3. El Informe debiera de tomar en cuenta a los productores los cuales pueden participar en las instancias del SELLO

Esta sería la condición primera y básica para un Comercio Justo Norte-Sur. Tener en cuenta a los productores, no a cualquier clase de productores, sino a aquellos que se organizan en colectividades y cooperativas. El cooperativismo debe a su vez estar dotado de un proyecto socio-político si queremos evitar, de nuevo, ser engullidos en la sima del sistema de mercado. Ese contenido socio-político ya es posible, desde el momento en que existe un consumidor responsable y un mediador-facilitador. Este puede ser el gran cambio.

Pero los productores asociados con proyecto de control del mercado de sus propios productos son las víctimas del actual sistema de mercado. No somos ni los consumidores ni los mediadores, tanto como lo son ellos.

Su participación en la Entidad Administradora del Sello, así como en estructuras de comercialización será un gran beneficio para la calidad de los productos, pues ellos se sentirán más cerca de los consumidores.
 

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6.  Otro aluvión de preguntas a las Organizaciones de Comercio Justo

Por todo esto vemos grandes riesgos en que la Coordinadora de CJ asuma las directrices planteadas en el Informe (IEEOSCJ), sin un buen estudio y reflexión previa, donde ESPANICA quiere estar presente. Es una gran responsabilidad. Antes debemos conocer muy bien la experiencia de las organizaciones del Sello europeas a las que hacemos estas otras preguntas:
 


 

¿Estarían dispuestos a dar participación en sus instituciones del SELLO a los productores- proveedores de café, favoreciendo su coordinación a nivel nacional para disponer de un puesto en la toma de decisiones?
 

 
 

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