El mercado: ¿solución o problema?
  

[Elaborado, en parte, con informaciones e ideas obtenidas del folleto:
"Neoliberalismo y Derechos Humanos". Nicaragua, Padres Dominicos.]
 
 

El mecanismo del mercado

Para el neoliberalismo, el mercado es la única instancia que regula la satisfacción de las necesidades básicas de la gente. Su mecanismo es la oferta y la demanda.
 
 

El comercio desigual está en el origen de la pobreza

En un mundo crecientemente global, observamos que la causa principal del empobrecimiento ha pasado ha ser el comercio desigual entre quienes tienen los medios de producción (los ricos) y quienes carecen de ellos o les son arrebatados (los pobres).

En las últimas décadas los productores de materias primas del Sur han experimentado una caída continua del valor de sus productos, es decir una degradación de los términos de intercambio. La tendencia general ha sido un descenso de los precios reales. Esto indica claramente que los países en desarrollo sólo pueden aumentar o mantener su poder adquisitivo a costa de un aumento de sus exportaciones.

Es precisamente la constatación de esta realidad la que nos conduce a investigar y preguntarnos sobre la posibilidad de encontrar y crear otras nuevas realidades. Pensamos que no sólo es necesario sino posible otro orden de cosas, otro modelo mundial y estructural de las relaciones humanas y lograrlo se convierte en un imperativo ético de nuestro tiempo.
 
 

¿Es el mercado un buen distribuidor de bienes?
 



El mercado detecta mal



El mercado no descubre las necesidades básicas de las mayorías, sino los caprichos refinados de una minoría. Al mercado no le importan las personas que no pueden pagar sus ofertas.

Al mercado no le interesa producir bienes y servicios en función de las necesidades básicas de las mayorías. Lo que realmente interesa al mercado es producir mercancías para ser vendidas y ganar. Está en función del lucro.
 
 

El mercado distribuye peor

Con la mundialización de la economía ya no es posible introducir correcciones al mercado. El estado debilitado por el neoliberalismo dispone cada vez de menos medios para hacer redistribución que el mercado no hace. ¿Acaso el mercado puede garantizar atención médica, buena educación, alimentación suficiente y vivienda digna para tod@s?

La competitividad del mercado hace cada vez más difícil una distribución justa de la riqueza. Se van anulando las conquistas sociales de los dos últimos siglos.

Tener trabajo es lo que más importa, aunque el salario sea de hambre y las condiciones pésimas. De aquí al retorno de la esclavitud, como forma de supervivencia, hay sólo un paso.
 
 

El mercado despilfarra

El mercado gasta grandes cantidades de dinero en publicidad para vender productos que a veces tienen poco o ningún valor. Una de las multinacionales más agresivas en su propaganda es la coca cola. Su producto, muy discutible por otro lado, ha desplazado en muchos países del Sur a bebidas tan saludables como la leche.

La empresa privada ahorra en salarios y en seguros, pero no en publicidad. El producto que se vende tal vez tenga poca utilidad pero la publicidad convence al consumidor para que lo compre.
 
 

El mercado degrada

El mercado convierte en mercancía muchas actividades humanas que tienen demasiada dignidad para ser objeto de compraventa. La primera de ellas es la "fuerza de trabajo" de la persona. La relación laboral acaba siendo una especie de prostitución. La empresa privada busca obtener el máximo beneficio pagando lo mismo y mejor todavía si el obrero no cobra por su trabajo.

En la democracia actual la información ya no es un derecho, sino una simple mercancía. Se informa de lo que "da dinero" (lo sensacional) y no lo que necesitamos saber para decidir responsablemente en función de nuestros legítimos intereses.

Las elecciones se convierten en un mercado de votos. Los discursos electorales son muy parecidos a la publicidad de la televisión. ¡¡Todo es negocio y mercado!!
 
 

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