Al aroma de un café: Cafés famosos
 

(Autor: José Cabanach. Reproducido con permiso de la revista "Calibán", Mayo de 2000)


 

En innumerables ocasiones, la literatura, el arte, la política, e incluso la ciencia de los dos últimos siglos, han nacido y se han desarrollado al aroma de un café. Las formas de escribir, pensar o simplemente de hacer tertulia cambiaron desde la Segunda Guerra Mundial, pero Europa aún conserva locales en los que en otro tiempo tomar un café era tan importante como lo es hoy estar conectado a Internet.
 
 
-Y ¿cómo anda la ciudad? ¿Siguen existiendo los cafés de artistas y los círculos de pensadores y científicos?
-¿Cómo?
-Los cafés
-¿Los cafés?
-Si, ya sabe, los cafés de artistas.
-Pues sí, supongo que sí
-Pero, ¿siguen igual que hace veinte años?
Gregorio, que ahora dibujaba una casa con su vaca en la puerta, dijo que la ciencia y el arte no tienen edad. "Los hombres mueren, las obras quedan", dijo; "el tiempo es solo una ilusión". Gil suspiró.
 

Luis Landero (Juegos de la edad tardía)
Cap VII
 

Café y Periódicos



 




 
Caffé Florian (Venecia)

El 29 de diciembre de 1729 Floriano Francesconi abre un local en la plaza de San Marcos. Su visión de un mundo que avanza a gran velocidad le lleva a crear un lugar donde gentes, cafés y opiniones tengan un punto de referencia. Así nació el primer CAFE de la historia. Por sus elegantes salones que, a pesar de las numerosas inundaciones, aún se conservan como el primer día, pasaron escritores de la talla de Lord Byron, Marcel Proust o Charles Dickens.
 

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Caffé Greco (Roma)

Un emigrante griego inaugura el primer CAFE de Roma en 1760. Durante los siglos XVIII y XIX es el favorito de los artistas extranjeros que viven y trabajan en La Ciudad Eterna. Sus espejos fueron testigos de tertulias con el famoso Búfalo Bill y discusiones literarias protagonizadas por Keats o Goethe. En sus veladores de mármol, músicos como Listz, Bizet o Wagner compusieron algunas de sus más destacadas obras.
 
 

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Pera Palas (Estambul)

Durante largas temporadas, la novelista británica Agatha Christie se hospedó en el hotel más lujoso de Turquía. Entre la habitación 410 y el elegante café del hotel escribió una de sus más famosas historias "Asesinato en el Orient Express".
 
 

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Café de París (Roma)

Desde finales de la década de los 50, Vía Veneto se convierte en el centro del glamour de la cinematografía europea. El Café de París es el centro vital para todo aquel que quiera ser alguien dentro de la industria. En 1960 Federico Fellini retrata ese mundo en su película "La dolce vita", rodada en el interior y terraza de ese local, con Marcello Mastrodiani como protagonista. Actualmente el local ha sido adquirido por una importante cadena hostelera italiana, que ha transformado el establecimiento, perdiendo por completo su identidad original.
 
 

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Babington's Tea Room (Roma)

Cada mediodía desde 1893, el Babington's tiene sobre sus mesas el servicio de té o de café perfectamente preparado. Una taza turquesa con fondo blanco, cucharilla de plata con un gato grabado y una servilleta de papel roja en su interior son el sello de este café. Fue fundado por dos damas inglesas llamadas Anna Maria e Isabel Cargill Babington con el objetivo de dar servicio a la numerosa colonia de artistas británicos que vivían en la ciudad italiana. Pronto se convirtió en el centro de reunión de escritores como Keats y Shelley o el pintor Sever.
 
 

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Café de la Paix (París)

El café abrió sus puertas al mismo tiempo que la Opera de París. Aún conserva la decoración diseñada por el propio Charles Garnier, arquitecto del edificio de la Opera. Durante décadas fue el centro de reunión de músicos, libretistas y directores de escena. Compositores como Giuseppe Verdi crearon aquí, al aroma de un café, sus más bellas arias, al mismo tiempo que se marcaron las diferencias entre la ópera alemana o la italiana sobre sus mesas.
 
 

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Solomon R. Guggenhein Musseum (Nueva York)

El millonario Solomon R. Guggenhein muere en el Titanic dejando como herencia la colección privada de arte contemporáneo más valiosa del mundo. En 1942 el arquitecto Franck Lloyd Wright comienza la construcción del edificio que será sede de la fundación. Las obras concluyen en 1959. La vajilla de su restaurante y café fue diseñada por el artista Krups. Frente a sus tazas se han cerrado las más importantes transacciones de arte de los últimos 40 años.
 
 

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L'Alban Chambon "Hotel Metropole" (Bruselas)

Considerado por muchos el hotel más elegante de Europa. Por él han pasado destacadas figuras de la política, el arte y la música del siglo XX. Desde John F. Kennedy o Arthur Rubinstein, hasta la actriz Sarah Bernhardt, que vivió en la suite que ahora lleva su nombre. Albert Einstein presentó en 1911 en el congreso de Física celebrado en el restaurante del hotel (llamado "L'Alban Chambon) una conferencia sobre relatividad ante científicos como Marie Curie o Rutherford. Diez años después obtenía el Premio Nobel.
 
 

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Hotel du Louvre (París)

Hotel clásico por excelencia. Su privilegiada situación tras el Museo del Louvre, frente a la Comedia Francesa y la Opera Garnier, le han hecho disfrutar de los huéspedes más importantes que ha recibido la ciudad de París durante los dos últimos siglos. La dirección del hotel cedió al pintor Paul Cézanne una habitación en la que realizó parte de su obra, de esa manera Du Louvre pasó a formar parte de la historia del impresionismo francés.
 
 

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Café de Flore (París)

Situado en el intelectual barrio de Saint Germain des Prés, cuna del existencialismo, al atravesar su umbral se puede percibir un perfume que mezcla la filosofía y personalidad que se encargó de impregnar Simonne de Beauvoir, eterna compañera de Jean-Paul Sartre. Junto a lo que ellos llamaban su "familia" se criaron entre risas, cigarrillos y café, una de las corrientes filosóficas más importantes de nuestro siglo.
 
 

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Maxim's (París)

Maxime Gaillard, de profesión camarero, compra una vieja heladería en el número 5 de la Rue Royal de París. Reforma el local y lo abre como restaurante el 23 de abril de 1893 con el nombre de Maxim's. Al poco tiempo se coloca al frente de la hostelería francesa. Presidentes, políticos, pintores, escritores, músicos y artistas de todos los rincones del mundo han disfrutado mantel y tertulia en el restaurante más famoso del mundo. En mayo de 1981 el modisto Pierre Cardin compra el restaurante y comienza una época de expansión, sin perder por ello su elegancia y glamour.
 
 

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Brasileira (Lisboa)

Aún se puede percibir en este pequeño local, situado en uno de los barrios clásicos de la capital lusa, el aroma de otros tiempos, en los que un hombre menudo con gafas de concha y eterno sombrero, se inclinaba sobre los folios que habrían de ser lo mejor de la poesía europea del siglo XX. El recuerdo de Fernando Pessoa se inmortalizó en una escultura frente al establecimiento en la que el poeta portugués está acompañado por su inseparable taza de café.
 
 

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Hotel Adlon (Berlín)

El 23 de octubre de 1907 terminaron las obras de construcción del Hotel Adlon. Situado frente a la Puerta de Brandenburgo, acoge en la década de los 20 reuniones de cineastas como Charles Chaplin o Ernest Lubitch que comparten café con la cantante Josephine Baker. Desde 1933 el partido nazi utiliza los salones del hotel como escenario para su propaganda cultural, incluso Adolf Hitler es un habitual en las sobremesas de su cotizado café. Es uno de los pocos edificios que sobreviven al bombardeo aliado de 1945. Tras una dura reconstrucción, el 13 de agosto de 1961 se levanta el famoso Muro de Berlín y el hotel queda en el lado Este de la ciudad. Su prestigio cultural e internacional es utilizado por dirigentes del Pacto de Varsovia para realizar en él reuniones políticas. Actualmente, desde la caída del Muro en 1989, el Hotel Adlon es de nuevo el más prestigioso de la ciudad.
 
 

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Café Gijón (Madrid)

Fundado en 1888 por un asturiano llamado Gumersindo Gómez, fue traspasado en 1916 a Benigno López con la condición de que jamás cambiara de nombre. No fue hasta pasada la Guerra Civil Española cuando autores como Alfonso Paso, Buero Vallejo, Camilo José Cela, Antonio Gala, Jardiel Porcela o Gerardo Diego, fijen aquí sus tertulias y lo conviertan, prácticamente, en el último superviviente de los cafés literarios de una larga tradición madrileña.
 
 

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Lardhy (Madrid)

La historia del restaurante Lardhy es la historia de España en los últimos 160 años desde que el francés Emilio Lardhy lo fundara en 1839. Escritores como Azorín, Baroja, Gómez de la Serna, Lorca, Machado, Benavente, Blasco Ibañez,..., pintores, músicos y escultores como Sorolla, Gayarre y Benlliure, han pasado largas horas sobre sus mesas de caoba. Las mismas desde las que se anunció la derrota en Cuba, vieron los consejos de ministros que el general Primo de Rivera celebraba en las sobremesas y donde Azaña decidió nombrar a Niceto Alcalá Zamora presidente de la II República.
 
 

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